Capítulo 305
?Deberia mar a Roman?
Penso que era mejor no marlo, cuando entrara y viera asi<b>, </b>quién sabria si no podria contenerse. Al fin y al cabo, él era de esos <b>que </b>podia sentir algo con solo un abrazo.
Era mejor buscar algo para ponerse.
E abrió el armario del ba?o, solo había algunas prendas de vestir masculinas.
La camisa parecia que podría servirle, es ta grande, llegaba justo a sus muslos, pero hay algo un poco incómodo…
Javier tajo ropa, Roman se acercó al ba?o y tocó suavemente <b </b>puerta, -Nea, ?ya terminaste?
-Ah.. sil
Roman abrió puerta, justo cuando iba a darle ropa, vio su figura esbelta que se revba detrás del armario, y su mirada se detuvo de golpe.N?velD(ram)a.?rg owns this content.
Nerea acababa de salir de ducha, su rostro radiante estaba te?ido de rosado <b>por </b>el vapor, sus rizos oscuros y densos goteaban agua, riendo surgo cuello de cisne, pasando por su vic perfectamente definida, hasta desaparecer dentro de camisa nca Estaba usando… su ropa
La amplia camisa masculina apenas cubria su figura delicada y esbelta, el tejido delgado dejaba entrevers curvas debajo de intensa. luz de habitación.
En los ojos oscuros de Roman de repente brotó una chispa de deseo ardiente, forzándose a apartar mirada cuando vio a Nerea cubrirse con timidez.
Pero al bajar mirada, vio sus piemas asomandose bajo camisa, y tragó saliva con dificultad, su mirada se intensificó aún más. Nerea sintió su cambio de expresión y temiendo que pensara que e se estaba insinuando a propósito, se apresuro a explicarle, -?No te confundas!!
-No
lo tengo otra ropa, así que tome una camisa tuya del armario, ?eso que traes es…?
-Nadal
La voz de Roman se ha vuelto ronca. Dejó caer bolsa con ropa que traia y avanzó hacia e.
Al ver su expresión ardiente y prante, Nerea se asusto, ?Qué que vas a hacer?!
-Quiero.8
?Querer? ?Qué quiere?
No… no te acerques!
E intentó apartarlo.8
En su desesperación, intentó cubrirse, pero sus movimientos y rechazos no tuvieron efecto alguno en él.
Roman agarró des mu?ecas, inmovilizánds sobre su cabeza, y presionó firmemente contra pared del ba?o lleno de vapor. Se <b>incliné </b>para besa, pero justo entonces e estomudó.
El aire se volvió denso, Nerea estaba un poco avergonzada, -Parece que si me resfrie…
Roman, luchando contra su deseo, cemo sus <b>ojos</b>.!
-No te muevas, déjame abrazarte un momento.
Esa era mi Nea, por qué cada gesto tuyo es tan encantador, cada sonrisa tan seductora, por qué cada parte de ti es tan hermosa, hermosa hasta quemarme de deseo, incapaz de contenerme, queriendo….
Nerea sintió su deseo contenido, asintió levemente y le preguntó con voz suave, -Roman, ?podrías…?!
-No más gemidos.
Nerea se quedó confundida. ?Cuindo he gemido?