Capítulo 25
-?Qué estás diciendo?- Samson reprendió con severidad, -Siempre he sido el novio de tu hermana Nerea,
To
soy ahora y siempre lo seré. La única persona que amo es Nerea, así que no vuelvas a har sin sentido ni a so?ar despierta, o me veré forzado a ser cruel contigo.
Dicho esto, se fue sin mirar atrás, dejando a Amap s gritando descontrdamente en el frío viento, ?Ah!
?Cómo pudo haber puesto sus esperanzas en un hombre que vivía del cuento? ?Qué ridiculo! Ahora no le quedaba nada, ni el campeonato ni a Samson, ?todo se lo había arrebatado Nerea!
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Después de dejar atrás a Amap, Samson, con un ramo de flores en mano, corrió hacia el lugar del evento, pero ya había terminado y el público se había dispersado sin dejar rastro de Nerea.
En el Hotel del Río, Nerea, con una cámara en mano, se paró frente à puerta de habitación 1010 y usó su tarjeta para entrar,
Había sobornado al gerente del hotel con anticipación, todo para atrapar a un infiel en el alto. ?Dónde sería mejor esconderse? Mirando alrededor, el armario grande junto a habitación principal ofrecía mejor vista sin ser fácilmente descubierta.
Mirando hora, Nerea se metió rápidamente en el armario con cámara. Basándose en el momento en que noticia se hizo pública en su vida pasada y cómo Samson y Amap se habían apurado, seguramente llegarían pronto…
En fiesta de celebración de Cantante Con Máscara en el último piso del hotel, los directores del programa, productores y celebridades invitadas disfrutaban de una cha amena, pero el protagonista se sentaba en un rincón oscuro del salón, bebiendo una copa tras otra.
Javier, viendos dos botes de vino ya vacías sobre mesa,enzó a sudar de preocupación, -Sr. Roman, por favor, ya basta de beber, el vino pega fuerte, si sigue a terminar mal!
asu
No entendía qué había pasado. Antes de subir al escenario para entrega de premios, Roman se veía estable, pero después bajóo si fuera otra persona, con un aire frío que hba los huesos, definitivamente Nerea le había dicho algo, ?pero qué podría alterarlo tanto?
El alcohol le bajaba quemando su garganta, adormeciendo sus nervios y cuerpo, pero el dolor en su corazón se intensificaba. Roman, con los
ojos rojos, miraba el pa?uelo sobre mesa, y en lo profundo
de sus pups, un frío y sombrio desespero, escuchando esas voces de sus peores pesadis resonando en sus oídos.
Vete, ?nunca seré amigo de un loco!
?Otra vez tú? Lárgate, te odio, ?lo que más odio eres tú
No te me acerques más, nunca te voy a querer…
teh? Guardando su foto a escondidas, tan in
Así que te gusta joven heredera de los Carris, y ya tan perturbado. Mira esas cicatrices, ?crees que te lo mereces?”
?Qué e
A pesar de haber construido una fortaleza en su corazón, bastó un -Sr. Roman- y una sonrisa de e para derribarlo fácilmente. lo que buscaba? Acaso esperaba ganar un poco de fuerza desesperada de su bondad natural, que se mostraba ante todos por igual?
Qué irónico.
Una sonrisa se dibujó en losbios de Roman. pero
En el centro del salón, rodeada por todos los invitados, estaba joven actriz Débora, sosteniendo una copa de vino y mirando de vez en cuando hacia figura solitaria del hombre en esquina.
Había venido a fiesta con el objetivo de acercarse al CEO de Auge, el líder del Grupo Dazz, Roman, que era el más joven millonario de Londres y el gran jefe detrás de Astro, cuyo mero estornudo podría sacudir toda industria del entretenimiento. Si lograba unir su suerte a de él, aunque solo fuera un a?o, tendria asegurado su sustento de por vida.
por
Viendo que él parecía estar de mal humor, bebiendo solo en su rincón, ?qué preocupaciones tendría? Si e se acercara ahora con pbras suaves y consdoras, tal vez…
Con esa idea en mente, Débora se acercó con una sonrisa encantadora, llevando su copa de vino hacia el rincón oscuro.
-Sr. Roman, buenas noches, soy Débora de GOT….
Cuando Débora se acercó, Javier ni siquiera tuvo tiempo de intervenir antes de que e pusiera su copa sobre el pa?uelo de seda cuidadosamente dodo en frente de Roman, -?Ups!
Apenas copa tocó mesa, el hombre levantó cabeza. En ese instante, su mirada intensa y siniestrao de un demonio hizo que Débora sint era un escalofrío por todo el cuerpo, hasta el punto en que se le erizó piel.
-Se?or Roman… jah!
Roman, con un movimiento brusco, derribó copa, esparciendo el vino tinto sobre el cabello y el vestido de Débora, dejánd en una situación vergonzosa.
El estruendo captó atención de todos en fiesta, y tanto los organizadoreso el representante se sobresaltaron, corriendo hacia Débora, que temba de miedo, -Débora, ?qué estás haciendo? ?Pídele disculpas al Se?or Roman ahora mismo!
-Lo… lo… lo siento mucho.
Javier observó a Roman, quien con una expresión aterradora recogía el pa?uelo, y miró a Débora con una mez de enfado y ansiedad.