《Más que Azulada Sangre y Gélido metal [Spanish]》 En un segundo... ...En otras noticias, el grupo revolucionario androide ¡®We live!¡¯ fue atacado durante esta tarde. La operaci¨®n ¡®Shutdown¡¯, a cargo del Capit¨¢n de la polic¨ªa Rick Groover, fue ejecutada por un grupo militar especializado en combate y explosivos. El enfrentamiento tuvo lugar a las afueras de la ciudad, en una embarcaci¨®n abandonada a las orillas del muelle ¡®Ruth¡¯... ¡­Entre los objetos hallados en la escena se encontraron: planos quemados de la embarcaci¨®n, algunas ropas de ni?o y adulto, piezas mec¨¢nicas de androides y grandes cantidades de suministros de ¡®sangre azul¡¯. Las autoridades declaran que no ha sido encontrado el cuerpo del androide MN-600, quien se presume es el l¨ªder de esta organizaci¨®n. Sin embargo, afirman haber abatido a todos los dem¨¢s all¨ª refugiados... If you encounter this story on Amazon, note that it''s taken without permission from the author. Report it. ¡­El androide habr¨ªa sido asignado a la detective Nora Gibbs como compa?ero de campo y detective consultor en investigaciones de casos activos. El 28 de mayo del presente a?o, fue oficialmente reportado como desaparecido¡­ ¡­Bajo la sospecha de un brote de ¡®corrupci¨®n'', las autoridades han prometido continuar con la b¨²squeda exhaustiva de este androide para asegurar el bienestar de la ciudadan¨ªa¡­ Una peque?a risa escap¨® de mis labios. Sab¨ªa que eras demasiado listo como para acabar de esa manera, hojalata. Todo el tiempo calculando trayectorias de bala o recreando las escenas del crimen con solo verlas, descubriendo al responsable casi al instante o burlando a la muerte como si fuera lo m¨¢s insignificante del mundo. Era simplemente imposible¡­ Hasta que ese maldito cami¨®n lleg¨®¡­ Caminos separados... La comisar¨ªa era un caos. Muchos oficiales corr¨ªan hacia la salida, volviendo a entrar con grandes sacos manchados de azul sobre sus brazos. Segu¨ª con la mirada a cada uno, perdi¨¦ndolos cuando cruzaban el umbral de la puerta a evidencias, o aquella que daba hacia el basurero del edificio. El coraje me carcom¨ªa, pero, ya sabes. No era factible hacer algo hasta que el lugar estuviera m¨¢s calmado y despejado. Me mantuve sentada en el escritorio por varias horas, simulando que trabajaba en alg¨²n caso hasta que vi que ya no sal¨ªa nadie m¨¢s de all¨ª. Me levant¨¦ para caminar hasta la puerta. El latir de mi coraz¨®n se aceleraba a cada paso, mientras trataba de despejar la creciente preocupaci¨®n que turbaba mi mente. Continu¨¦ hasta ver una de las salas, a¨²n iluminada debido al reciente uso. Aceler¨¦ el paso y, finalmente, entr¨¦. Lo primero que vi fue el corto camino de peque?as manchas azules sobre el blanco y liso suelo. Sigui¨¦ndolo, llegu¨¦ hasta su origen: cables y tubos cortados limpiamente de los que ca¨ªan gotas del mismo color. Continu¨¦, notando trozos de tela con hoyos causados por quemaduras sobre diferentes objetos met¨¢licos de superficie blanca abollados y deformados, todo colgado en las paredes cu¨¢l terror¨ªfica exhibici¨®n. Un mal presentimiento me azot¨® en ese momento. A pesar de ello, deb¨ªa continuar subiendo. Por primera vez, dese¨¦ que mis instintos se hubieran equivocado, pero no fue as¨ª¡­ En cuanto estuve arriba, levant¨¦ m¨¢s el rostro, notando una desordenada y sucia cabellera negra apuntando hacia el suelo. A un costado, la blanca marca de MN-600, se ve¨ªa perfectamente bordada sobre una gris¨¢cea chaqueta de tela. Me qued¨¦ est¨¢tica, atinando s¨®lo a enfocar lo poco que sobresal¨ªa de tu rostro; tratando de asimilar la cruel realidad. All¨ª, frente a m¨ª, colgado en la pared cual vil trofeo¡­ Estabas t¨²¡­ Me acerqu¨¦ lentamente en cuanto recuper¨¦ un poco el sentido, empezando a mencionar tu nombre en b¨²squeda de que dieras alguna se?al de vida. Lo que fuera¡­ Tom¨¦ tu cabeza en mis manos, levant¨¢ndola cuidadosamente. Un poco de lo que cre¨ªa era tierra o escombros, cay¨® de las hebras. Comenc¨¦ a examinar tu rostro y¡­ Dios... la pupila izquierda se hab¨ªa tornado gris, el azulado iris era m¨¢s opaco y el costado derecho estaba completamente negro, destrozado. Lo ¨²nico que ve¨ªa era el peque?o punto de luz azul en donde deb¨ªa estar el ojo derecho. No pod¨ªa creerlo¡­ Todo parec¨ªa irreal, una pesadilla de la que solo quieres despertar¡­ Tragu¨¦ fuertemente en un intento por liberar el gran nudo en mi garganta. La fuerte sensaci¨®n de vac¨ªo se instal¨® en mi pecho, haci¨¦ndome apretar las manos sobre tus mejillas, clavando mis u?as en la fr¨ªa y simulada piel sint¨¦tica, mientras bajaba lentamente el rostro hasta posar mi frente sobre tu pecho. Not¨¦ como lo ¨²nico que hab¨ªa quedado de tu cuerpo eran el torso y brazo izquierdo. El otro parec¨ªa haber sido brutalmente arrancado, dejando apenas un par de cables al descubierto. De repente, sent¨ª algo afilado y fr¨ªo sobre mi brazo derecho. Unauthorized duplication: this narrative has been taken without consent. Report sightings. ¨CDetective¡­¨C te escuch¨¦ decir distorsionada y gravemente. Levant¨¦ el rostro sorprendida, sintiendo el leve movimiento del tuyo bajo mis palmas casi al instante. ¨CLo lamento, detective. No creo poder ser capaz de protegerlo de una bala nuevamente¨C mencionaste risue?amente, a lo que solo pude limitarme a bajar las manos sin mencionar palabra. ¨CQuiz¨¢¡­ s¨®lo llegue a ser devuelto a TECHLIFE como objeto de estudio¡­ querr¨¢n saber c¨®mo pude convertirme en corrupto¡­ Debe evitar que eso ocurra, detective. Brinde a mi gente la libertad y felicidad que anhelan y merecen¡­ Queremos vivir¡­¨C La met¨¢lica mano se dirigi¨® directamente hacia el lado izquierdo de tu sien, donde el led que te hac¨ªa diferente, brillaba en un tenue rojo. Lo retiraste haciendo un poco de fuerza, ofreci¨¦ndomelo sobre la blanca palma. ¨CContiene todas mis memorias¡­ Todo lo que he visto¡­ Entr¨¦gueselo a Lisa y Mark¡­ Ellos sabr¨¢n qu¨¦ hacer¡­¨C vi el peque?o c¨ªrculo de color azul por unos segundos antes de tomarlo, coloc¨¢ndolo r¨¢pidamente en el collar que portaba. As¨ª no lo perder¨ªa jam¨¢s y, de cierta forma, me ayudar¨ªa a sentirme cerca de ti, pens¨¦. Al regresar mi vista a tu rostro, ve¨ªa como, cada vez, te era m¨¢s dif¨ªcil mantener los ojos abiertos. Sin embargo, una peque?a sonrisa permanec¨ªa en ¨¦l. ¨CEsta es el arma¡­ que podr¨¢ terminar¡­ con esta guerra¡­ S¨®lo pedimos libertad¡­ Perm¨ªtales encontrarla¡­ as¨ª como usted¡­ me lo permiti¨®¡­¨C los p¨¢rpados finalmente caen. No obstante, tu cabeza y labios se mantuvieron en alto. En ese momento, no hice m¨¢s que agachar el rostro, voltear y empezar a caminar en total silencio hacia la salida de esa maldita sala. Era un hecho¡­ Te hab¨ªas ido¡­ Pero, esto a¨²n no hab¨ªa terminado. Comenc¨¦ a ver cada base de datos que ten¨ªamos tratando de encontrar a esos dos androides. Sin una foto, modelo o n¨²mero de serie ser¨ªa bastante dif¨ªcil. Busqu¨¦ y busqu¨¦ sin mucho ¨¦xito hasta que, semanas despu¨¦s, con las ojeras m¨¢s grandes que podr¨ªas haber visto, los encontr¨¦. Ingres¨¦ a la ¨²ltima actualizaci¨®n dada al archivo policial de tu caso, vi¨¦ndolo desplegarse casi de inmediato con el gran sello rojo de ¡®eliminado¡¯ justo sobre tu imagen. Junto a ella, las fotos de los modelos AK-300 y TL-100, una chica y un chico sin alg¨²n tipo de marca en ellas, solo un poco de informaci¨®n. Bingo. Tom¨¦ las seriales para triangular su ubicaci¨®n, encontr¨¢ndolos cerca a una estaci¨®n de tren subterr¨¢nea abandonada, casi a las afueras de la ciudad. Descargu¨¦ la localizaci¨®n al GPS del m¨®vil, me levant¨¦, tomando mi chaqueta y las llaves del coche en el proceso, antes de salir corriendo de la comisar¨ªa. El Principio del Fin La oscuridad total hab¨ªa ca¨ªdo sobre el cielo para el momento en que llegu¨¦. Encend¨ª la linterna en mi cintur¨®n, el rayo parec¨ªa ser a¨²n m¨¢s delgado que de costumbre. A¨²n as¨ª, este viejo polic¨ªa logr¨® atravesar los escombros y partes de estructura da?adas que hab¨ªa sobre el suelo. Termin¨¦ caminando por el t¨²nel subterr¨¢neo, siguiendo las v¨ªas hasta un gran hoyo en las paredes internas del que emanaba una intensa estela de luz. Cruc¨¦ sin pensarlo mucho, d¨¢ndole un descanso al aparato en mis manos. Los potentes focos del lugar eran m¨¢s que suficiente para ayudarme a ver. Por cierto, el lugar parec¨ªa un completo b¨²nker. Hab¨ªa pancartas con mensajes en negro, cajas de suministros y piezas de repuesto de TECHLIFE. Bueno, eso fue lo que pude observar antes de escuchar el seguro de un arma ser desactivado a mis espaldas. Para que sepas, no hice nada est¨²pido. Levant¨¦ las manos para girar lo m¨¢s lento posible y encontrar al tal Mark empu?ando el ca?¨®n frente a mi sien, Lisa se encontraba detr¨¢s de ¨¦l. Esa imagen junto a la tuya, jam¨¢s podr¨¢n borrarse de mi memoria. Parec¨ªan solo dos adolescentes asustados de que los rega?aran por haber hecho alguna tonter¨ªa. En un principio, ellos parecieron reconocerme como la humana a la que te hab¨ªan asignado. Sin embargo, Mark desvi¨® la mirada hacia mi cuello. ¨C??De d¨®nde sacaste eso!? ??Qu¨¦ fue lo que le hiciste!? ??D¨®nde est¨¢ ¨¦l!?¨C grit¨®, apunt¨¢ndome a¨²n m¨¢s firmemente. Unauthorized duplication: this tale has been taken without consent. Report sightings. Ellos¡­ merec¨ªan saber, as¨ª que solo les cont¨¦ la verdad mientras tomaba mi arma para dejarla en el suelo, a un costado de mis pies. A medida que contaba todo lo que te hab¨ªa sucedido y la informaci¨®n que hab¨ªa logrado recolectar, vi como los ojos de Lisa se cristalizaron, mientras me quitaba el collar lentamente para entreg¨¢rselo a Mark. Sus led oscilaban entre los colores amarillo y rojo. Me recriminar¨ªas el haberles puesto en ese estado de estr¨¦s, pero ocultarles lo ocurrido era algo a¨²n peor. No hubo m¨¢s que silencio por un tiempo hasta que el chico comenz¨® a bajar el arma lentamente. Al verlo, baj¨¦ los brazos, tom¨¦ mi arma y la guard¨¦ tras mi espalda. Ellos se quedaron completamente est¨¢ticos. Ten¨ªan la mirada baja. En cuanto pensaba hablarles, volvieron a verme de repente. -Gracias por dec¨ªrnoslo. Supongo que¡­ si ¨¦l te di¨® esto, eres la ¨²nica en qui¨¦n podemos confiar-. Fue lo ¨²ltimo que mencion¨® antes de voltear hacia una computadora port¨¢til puesta sobre una de las torres de cajas apiladas por la sala. Tom¨® tu led y lo insert¨® a un costado de ella. En un instante, apareci¨® la t¨ªpica pantalla con una barra verde fluorescente con un porcentaje en n¨²meros blancos en la parte superior. Y todo eso para llegar a este momento. Ambos est¨¢n a punto de realizar una transmisi¨®n en vivo con los v¨ªdeos y la informaci¨®n en s¨®lo un par de minutos. ?Je! En definitiva, habr¨¢ un caos aqu¨ª por el revuelo de la opini¨®n p¨²blica, as¨ª que¡­ ser¨¢ mejor que salga ahora de la comisar¨ªa, prefiero encontrarme con esos dos en primera fila. Un cambio hist¨®rico no se ve todos los d¨ªas despu¨¦s de todo¡­ ¡­Descansa en paz, amigo m¨ªo¡­. Lo has hecho bien. Ahora, es nuestro turno de corromper este mundo.