《Sobre Enanos y Profundidades (Español/Spanish)》 De Enanos 1. Tiempo de vida y hambre. Una fortaleza ha sobrevivido. Su techo basalto tallado, su suelo roca madre. Sus puertas selladas, su gente encerrada. En lo alto se ven aberturas, bocas de luz tenue por unas pocas horas al da, indistinguibles de la piedra por la noche. Un camino la conecta con el mundo exterior, en la superficie estatuas de obsidiana perduran sin ser ni mantenidas ni adoradas. Dentro, los salones an son iluminados por antorchas, las casas an alumbradas por hogares. Los talleres an trabajan, las forjas an queman. Hay quien talla la piedra y quien teje la tela, hay quien la compra y quien la roba. Todava quedan salones, tabernas y concejos, todava en ellos se renen. Todava hay gente, que vive. Ellos se casan, pero slo cuando llega el momento. Para tener a sus hijos esperan an mucho ms. Y todava ms esperan, cuando hay que tomar una decisin importante; ms de uno muri esperando. Si quisieras hacerles darse prisa entonces slo se darn prisa en callarte. Sus piernas gruesas se apresuran por las calles, no hay muchedumbres ya que les frenen. Sus salas son muy anchas, no porque antes se llenasen, sino por la satisfaccin del gora sin horizonte, la impresin del trabajo generacional; el sacrificio definitivo no era la muerte pronta, era trabajar una vida entera. Pero cuando un sacrificio incluye las palabras vida y muerte, se hace por los que perduran, por los que engendramos para sustituirnos. Antes s, pero ahora ahora no se viva en el mismo mundo, ahora era el sacrificio, el gasto, el derroche, que se hace por el moribundo, cuando se sabe, a ciencia cierta, que no habr un ma?ana digno, y luego, no lo habr. Porque el Sol siempre estaba oculto por las nubes, porque nuestros aliados se haban suicidado, empezando guerras cuando no haba ni siquiera tiempo para arreglar la siguiente cosecha. Porque nuestros enemigos se haban ocultado bajo las sierras y las cordilleras. Porque nosotros tambin lo hicimos, cuando aceptamos que era la nica alternativa que nos preservara. Cada colonia fue abandonada, cada camino tambin. Cada hermano de la superficie fue seleccionado para quedarse donde estaba, fuera de la monta?a. Los concejos iniciaron debate y gan el consenso. Todos los hermanos dentro de las puertas se quedaran, todos los primos se iran. Los concejos esgrimieron sus argumentos, los primos eran altos y rpidos, la superficie su lugar de origen y la comida bajo la monta?a era limitada y no era apta para ellos. Ayud que los primos no tuvieran representacin. Todas las patrullas volveran, las guarniciones regresaran, las delegaciones retornaran. Todos los pactos se romperan, las promesas se abandonaran, las empresas se vendaran. Todos los amigos se olvidaran, los odios se perdonaran, los valores se dejaran. Todo se cedera, salvo la vida. A case of theft: this story is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. Tal traicin y tal abandono no se poda perdonar, y por ende se esper, tiempo el sanador lo cur. Ya no haba quien nos reprochara, nadie quedaba para clamar venganza, los criminales y sus responsabilidades haban muerto en la cama, sus hijos luego de ellos y luego los hijos de estos. Pirdete sumando generaciones y entonces con la nuestra te encontrars, todava nadie ha llamado a la puerta para pedir explicaciones desde entonces ni se le espera. En efecto no hubo tiempo para la siguiente cosecha, al principio vinieron primos pidiendo, luego exigiendo, los primeros no recibieron respuesta, los segundos s, procedente de ca?ones y ballestas. Luego ejrcitos enteros viniendo, los primeros armados y acorazados, los segundos famlicos y en harapos. Ninguno pudo entrar, ni uno solo penetr, los cimientos demasiado slidos, las puertas demasiado gruesas, los brazos demasiado dbiles, se fueron a buscar otro lugar que arrasar, en el acto multiplicndose, al aumentar las huestes de los muertos de hambre. Nuestro enemigo tambin vino, aquejado ahora por el mismo problema que los primos. Entre ellos slo reinaba la violencia, con una pizca del peor tipo de inteligencia. Pero ahora as no era, no haba a quin saquear, a quin robar, no haba pillaje ni abordaje, no era tiempo de guerreros, sino de suplicantes, de mendigos, de pordioseros. Ellos tampoco tuvieron respuesta, pero ellos encontraron otra entrada, y sus ojos ven en la oscuridad, se pueden comer a cualquier otro y entre ellos. Sobrevivieron. Por ende, la puerta a lo profundo tambin fue cerrada, los hoyos sellados y los pozos derrumbados. Aun as se luch la guerra ms pattica, la ms desesperada, una tan miserable que ni a ningn ancestro satisfara. El enemigo era dbil, dbil como nunca antes, descerebrado, descarado, desesperado. Cavaron agujeros con sus manos, pero fueron colapsados. Cargaron juntos y cogidos de las manos, mas murieron y fracasaron. La moral no pudo sostenerse, armada con piedras y palos. Al final huyeron, a lo profundo, aun sabiendo que otros les esperaban all. Nunca, desde los ltimos a?os de los abuelos de nuestros abuelos de nuestros abuelos se ha presentado alguien ante las puertas, nunca nadie ha enviado ms mensaje alguno, nunca han atacado, por arriba o por debajo. Dicha circunstancia en mucho a derivado, ya nadie va a las almenas, ya nadie estudia para diplomtico. Los conocimientos sobre primos y enemigos, sobre hermanos distantes, sobre plantas y animales en la superficie perdidos, son cosa de leyenda y asombro, como cualquier fascinacin imposible de comprobar, ante el silencio de las eras. Tal es nuestro tiempo, silencioso, ausente y montono. Sin cambios en las circunstancias no hubo cambios en las leyes, tampoco futuro, slo presente. Ahora no se atisba cosa diferente, claramente no es poca de hroes. Quizs slo s curiosidad, pues un mundo perdido es un gran catalizador de este lado de la naturaleza. Sumemos a esta, la juventud, luego a?adamos la lealtad de los grupos reducidos de amigos o quizs basta con conocidos. Por ltimo, mezclemos con la segunda parte del apocalipsis que nos precedi, listo tambin para sucedernos. Dicen que por la gran grieta oeste se ve la luna por unos minutos, vayamos esta noche, ahora que los guardias abandonan la brecha donde le ro, digamos que slo a beber vino fuimos. Por un momento la luz del astro ilumina una fisura que a la negra profundidad conduce. ?Oiremos por arriba los lamentos de los primos abandonados o por debajo los de los enemigos expulsados? No s si nos atreveremos a escucharlo. De Enanos 2. Ella y ellos. Tres sombras se renen, conspiran inocentes. Quizs la sociedad naci para satisfacer sus necesidades, pero ellos la abandonan gustosos, hoy la sienten como una atadura, demasiadas responsabilidades, un ocio escaso es malo para el alma, y yo ni tengo. Ella no es perfecta no lo es, pero para ellos, no decirlo tan slo pensarlo, es imposible, porque lo es, es perfecta. Sus muslos son gruesos, su cadera est escondida para bien de sus miradas y las conversaciones vacuas de amistades largas. Su barriga es escasa, su espalda curva como una funcin matemtica. Su nariz es recta, sus labios gruesos. Su piel cuarzo, sus ojos zafiros, su pelo mbar. Ni una peca falla, cada una estratgicamente posicionada. Sus senos La consecuencia es obvia, era codiciada. Ellos siempre la flanquean, una a cada lado, pues cul de ellos querra tener al otro entre ella y l. En todas las cosas ser justo, en todo moderado, por lo que lanzar una moneda, si sale el Pilar de obsidiana empezar con el alba?il, si sale la cara del Padre de todos, hablar del camarero. Os adelanto, ninguno es mejor, pero s igual de ella prisioneros. Cara. Una cara tpica, una cara comn, una cara en la que todos ven un posible amigo, perfecto para el negocio de los tragos de cerveza y vino. Hablamos del fino en rasgos, de la nariz ms puntiaguda, de los pmulos ms marcados. Quizs menos alto, pero depende de la bota. Al menos l puede decir que es menos gordo, aunque las hormonas de la cerveza ya empiezan a marcar la diferencia. El pelo negro, la voz clara. Porque se regocija al cantar y slo canta mejor porque es el que ms lo disfruta. De hecho, ahora es lo nico que disfruta, consciente de que la relacin del tro se ha amargado, pero no va a ceder, ms consciente an de ella. Pilar. Porque muchos pilares ha erigido, no de nueva planta sino en casas viejas, ms viejas que el catastro que las recuenta. Cada da se desloma, cada da le duele la espalda un poco ms. Ya est cansado y acaba de terminar su primera edad. ?Tres horas de turno ms? Por favor, que se acabe ya. Al menos ha ganado msculo, mas slo en brazos y piernas, y por el poco uso fuera, ni le rentan. El pelo es rub, pero pronto poco importar, pues lucha una batalla difcil de ganar, cada da sus soldados rojos ceden terreno y pronto slo restar un campo de soledad, mustio collado. Pero antes, y slo antes, debe ganar una guerra, aunque no sabe ya si de corazones o de desgaste. Finna era ella, la rubia, la tersa, la guerrera. Beleg era l, el amigo, el conocido, el camarero sempiterno. Mim era l, el fuerte, el pelirrojo, el que nos arregl el techo. Si se pusieran a hablar del da que se conocieron mentiran, ninguno se acuerda, se trata de uno de esos casos donde la relacin precede al hablar y al andar. Ahora que lo pienso, sera una buena excusa para decir: yo fui amigo de ella primero. Ahora se renen, cual congregacin de herejes encapuchados, para saltarse las leyes del orden establecido, en nombre una causa tan digna como pasar una noche en vela haciendo algo nuevo. Ma?ana no hay trabajo, aunque pasado s. Seguidme en cuanto me levante y no miris atrs, no puedo decir con seguridad que nadie nos observe. Loki el cojo a veces se queda a dormir en la caseta de alguna torre, intent detectar su patrn, pero creo que ms bien lo rige la cerveza y dnde le pilla cuando cae el Sol. Cuando ella habla con ingenio, como en esta ocasin, ellos ren con empe?o. Cada interaccin cuenta, cada escaramuza vale la pena. The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. Vamos y salen disparados tras ella. Un momento y todos se aposentan. Vale, est bien, no hay nadie y al fin salen por la brecha. Est muy oscuro tras la muralla, pero encender una antorcha en aquella desolacin sera el colmo de la estupidez. Hoy era el da, hoy entra un poco de esa Luna olvidada, ltima ancla con aquellas noches de acampada de los viajeros, pues ya no hay viajes. En menos que canta el gallo en el punto escogido han llegado. Un ltimo risco, un solo paso alto. A la derecha la fortaleza. Piedra negra se funde con muro negro, hay torres con almenas, pero pocos les dan uso. Es ms bella aqu que dentro, aunque ellos piensan en algo bello que est ms cerca; ella no, ella lo ve bien claro, los siglos que han pasado, los edificios que se han abandonado. La literatura le hizo so?ar con sitios donde plantar la bandera, donde extender el reino, donde darle uso al hierro. Mas, en lo profundo sabe que su padre, veterano de ninguna batalla, cuenta con la razn en este asunto. No hay ms reino que este, ella le legar estos muros de piedra a sus hijos, y estos a los suyos. Mientras ella miraba la ciudad guarnecida, ellos aprovecharon la entrada directa de la luz lunar para ver no arriba sino abajo. La grieta hacia lo profundo de la roca madre era, bajo circunstancias normales, una mirada al abismo ms negro e insondable que uno pueda imaginarse cerrando los ojos y colocando las manos sobre estos. Hoy era un misterio por resolver al que era difcil acercarse, pues la presencia de los momentos mgicos nunca puede sustituir a la realidad material: cualquier paso en falso significara seguro una muerte cierta. Una muerte cierta. Una muerte. Qu fcil sera, ?no? Ella mira hacia otro lado, la piedra es resbaladiza como si la hubieran hecho para provocar terribles accidentes, uno en el que podra morir un amigo o un rival. Despus de todo ya no se hablan, ya no se quieren, slo son un estorbo, un problema el uno para el otro. Ojal pasara solo, sin necesidad de dar el empujn, entonces todo sera tan sencillo. Estaban los dos muy cerca, mirando hacia el fondo, fingiendo fascinacin, hacindose los interesados. Cada vez acercaban ms el cuello, como si trataran de desvelar ms de las profundidades. Cada vez la mano del alba?il se acercaba ms a la espalda del otro. Cada vez el pie del camarero ms se deslizaba hacia el de su compa?ero. Slo un golpe seco y cruel les fren del pecado. No a ellos les fue propinado, pues estaban petrificados ahora, con una tensin increble en sus cuellos y cabezas. El golpe era de hueso sobre roca, anunciado nicamente por una exhalacin. En un brevsimo momento alzaron la cabeza, cediendo el uno al otro la oportunidad de consumar el crimen al prjimo. Slo vieron la melena rubia, atada a un cuerpo ya inconsciente, deslizarse por la roca cruel hacia el negror de la grieta. Ah iban sus sue?os, ah el premio de su justa, ah la vida de una chica, de una soldado. Ah se iba la razn de su odio, aqu vena un motivo para estrecharse la mano, porque nada tena sentido si no hallaban el xito en esta misin. Sin decir nada, con el rostro de pnico serio, se decidieron a bajar. De Enanos 3. Sobre la profunda sima Corrieron, vaya que si corrieron. Uno podra haber pensado que haban desarrollado patas de cabra cuales stiros, porque si no, no me explico como no se mataron trotando por las rocas. No tenan nada, NADA, para bajar abajo, ni cuerda ni clavo, ni siquiera luz, ni tampoco demasiada experiencia. Regresaron por la brecha del muro esta vez con el sigilo de una estampida y la mayora del tiempo sostenindose a cuatro patas para no resbalarse en las subidas. Nadie les vi entrar, pero ya no les habra importado. Beleg par un momento, haciendo acopio de sensatez. Se miraron y, de nuevo sin palabras, saban cual era la problemtica. ?Qu hacemos? dijo el que se par, no lo digamos, vamos rpido a por herramientas de mi trabajo, ?tenis vosotros cuerdas en la taberna? deca el otro. ?S! Nos esperamos en la brecha, no vayas sin m. As quedaron, ni siquiera se les pas por la mente el ir cada uno solo a por ella, se les quit la tontera. Mim fue el primero en llegar al taller de los alba?iles, en el camino cruzndose con pocos. Por suerte su raza era dada a las costumbres y el orden, aunque eso no evitara las miradas y los comentarios ma?ana por la ma?ana. Corriendo le vieron melena al poco viento de la caverna, con rostro indescriptible. No tena la llave as que de fuerza tir para abrir el almacn, cuatro golpes bien dados con el hombro y una patada cuando nadie asomaba. Carg con clavos, carg con velas y con cascos, uno para l y otro para la vctima de asesinato abortado. Regres ms acelerado an. Para el otro enano el acceso fue ms fcil, pero la maratn menos discreta. Lo llevaba pensando mientras corra a su meta, la taberna estara llena a esta hora y meterse sin ser descubierto era una tarea digna de un maestro ladrn. Al final opt por lo ms rpido, entrara como si nada, pasara por la barra directo a la despensa y si el jefe le paraba slo podra decir que se le haba olvidado algo, la bota de vino ?quizs? Todo sali a pedir de boca, salvo el momento en el que oy la voz grave que ahora ms tema ?Qu haces? Jams te he visto a esta hora por estos lares si con ello con tienes paga Hora de improvisar. Mientras tanto, muchas casas ms abajo, el pelirrojo corriendo llegaba, pero deceler la marcha al percatarse de que haba llegado primero. ?Dnde est? No me lo creo Mas por all llegaba el otro. Los siento, me he demorado con el tabernero. Probablemente haba perdido su labor, se ve que el propietario estaba esperando la primera excusa para despedirlo segn dicta el reglamento. Ahora ms bien poco le importaba. Al hombro llevaba la larga y gruesa cuerda, para la que no tuvo excusa al sustraerla de la despensa. Vamos, rpido, no tenemos tiempo que perder marcharon los dos de nuevo, y de nuevo haciendo acopio de todo su equilibro, ahora con la carga del espelelogo. Quizs os preguntis porqu no claman auxilio desde el principio, para qu el secretismo. Por ella. No deban estar all, y cualquier infraccin en la profesin de la dama escudera significaba una expulsin severa. ?Quin de los dos la cortejara si sue?o y sustento le arrebataban pidiendo ayuda a la misma guardia? If you stumble upon this narrative on Amazon, be aware that it has been stolen from Royal Road. Please report it. Para cuando llegaron el astro de los locos ya estaba rehuyendo de la abertura superior, el hoyo siniestro cada vez ms negro. Beleg prepar el nudo, luego Mim claveteo el pincho con la cuerda. La bajada dependa de la fuerza de sus brazos mas no teman por sus vidas, ahora mismo. Primero yo amigo, no por nada, pero tengo ms experiencia con alturas y peligros dijo el alba?il aparentando modesto. El otro se aguant la rplica poque no haba fallo en el argumento del primero, cualquier respuesta nacera de la cabezonera. Ya bajaba Mim hinchando los msculos de los antebrazos. Se fijaba con intensidad en la roca a dos o tres palmos de cara, para qu mirar abajo si casi nada se vea. En nada Beleg, de ms modestos miembros, le segua de cerca y con las nalgas a pie y medio. Bajaban con lentitud exasperante pero necesaria, frenando slo cuando a sus pies les costaba encontrar a ciegas el muro. nicamente por un momento, cuando alcanzaron la zona ciega donde slo las velas sobre sus cascos les permitan deslumbrar algo, pararon. ?Espera! Dijo el que estaba ms adentro. Est muerta, lo sabes, ?no? pregunt sombro. S, y t lo sabes, ?verdad? respondi el camarero, con certidumbre, pero claramente tratando de marcar la irrelevancia de la afirmacin. Ya sigamos Dejando claro, con su tono, que entenda que abandonar ahora era irracional y cruel. Ahora, ms que nunca ignorando el miedo y el agarrotamiento de los brazos, abajaron con tesn y una mirada determinada. Que negro era el hoyo cruel que se haba llevado a ella y ahora a ellos. La Luna no iba a permitirse parar ni por un momento, por nadie nunca haba tenido prisa, ni por nadie haba puesto el freno. Mnimos reflejos de la roca opaca y la luz de las estrellas deban ya visin. Slo ahora las velas les mantenan cuerdos, atados a este mundo y no al que existe donde no se ve, el mundo sin forma ni color. Que increble era la existencia sin luz, que contraria a la preservacin de nuestras vidas, pero que llena de libertad en su amorfia. Aqu nadie sera herrero, aqu nadie consejero ni caballero. Aqu no haba padres ni hijos, no haba casa ni cobijo. Sin forma nadie es ms alto, nadie ms feo, nadie ms rico o pobre, nadie ms ego. Pero, nuestro do no pensaba en eso, ?verdad? Veris, nadie ha bajado por aqu en mucho, mucho tiempo, pero tampoco fue sellado anta?o. Obviamente es uno de esos lugares peligroso sobre los que se prev a los ni?os y a los adultos menos responsables de esta nuestra sociedad, pero ese barco de la precaucin zarp hace mucho tiempo. Como ha quedado claro las cadas en roca viva son ms que peligrosas, pueden ser mortferas, pero hay otro lado de la moneda para el horror de esta grieta que quita el sue?o, y que yo os quiero contar. El mundo es una cebolla, tiene muchas capas, y no slo como metfora de la vida, sino literalmente. Como es lgico la primera capa era donde vivan los primos, la planta baja del mundo, la superficie. Aqu, la caverna, donde se alza la fortaleza de los menudos que no ven el cielo, es el subsuelo, la capa inmediatamente inferior. Haba, o quizs todava hay, estratos superiores, un mundo sobre el cielo y ms all. Pero tambin los haba hacia abajo, como seguro ya te estabas planteando. Y como seguro tambin imaginas, no es lugar para inocentes. O al menos eso aprenden todos en algn momento de sus vidas, sea por anciano consejo o por institucionalizada ense?anza, NO BAJES DEMASIADO. Pero en el amor todo vale, incluso, incluso el suicidio me ha dicho algn poeta. Y as, Beleg el ex-camarero y Mim el ex-alba?il, prosiguieron. De Enanos 4. Hoyos en hoyos en hoyos Diez veces creyeron haber llegado al suelo, diez veces erraron, los reflejos les traicionaron. Definitivamente, si no haba agua profunda al final de vertical camino no habra ninguna posibilidad para ella. Y quizs ni en ese caso la habra, quizs a esta altura el agua poco se diferenciaba del cemento armado. Habra tirado algo antes de emprender la marcha abajo, intentar escuchar un ruido al final de la cada, pero temieron que si estaba al fondo sobre encima de ella lo que tiraran caera, adems pretendan bajar pasara lo que pasara. Mim segua primero en el descenso, ahora con ms distancia entre uno y otro, ya que los brazos de Beleg requeran de ms descanso. Con la mirada fija an en la roca del frente sinti que los pies fallaban en encontrar roca, algo que ya haba pasado antes en la irregular fisura. Sigui bajando, sostenido ahora slo por la fuerza herclea de sus manos, hasta que la vela sobre sus ojos le revel al hueco que le impeda apoyar los pies. Era una grieta ancha, la grieta en la grieta, capaz de albergar a un enano, si este estaba dispuesto a arrastrarse. ?Espera! Orden, aunque no demasiado alto, no iba a tentar la posibilidad de un derrumbe con la vibracin de su voz. ?Qu pasa? respondi Beleg, al fin acortando distancias. Es que hay un hueco aqu apyate ahora en la roca con los pies y descansa un minuto los brazos, si bajas un poco ms tendrs que sostenerte slo con las manos afirm el pelirrojo. De acuerdo, me paro un minuto respondi el otro, intentando no hacer demasiado obvio su alivio por el descanso. No tiene sentido que ella vamos, no debera estar aqu, pero voy a intentar tumbarme dentro, aunque slo sea para descansar, mientras lo deca y se balanceaba un poco para pisar la abertura en la roca. Vale dijo el otro, lo que t veas respondi Beleg sin ganas de discutirlo. Ya con las piernas firmes dio un ltimo balanceo con los brazos, para traspasar el peso de su torso adentro. Con gran pericia solt la cuerda, y sostuvo con fuerza el techo de la grieta. Ahora, con agacharse un poco, pudo apoyar la cadera y descansar al fin. Una peque?a onda formada en la cuerda por su oscilacin sigui bajando hasta perderse en la profundidad, cunto faltaba para llegar al fondo, lo desconocan. Ahora Mim aprovech el escaso espacio para tumbar la espalda, slo entonces se percat de que esta abertura horizontal llegaba mucho ms al fondo. De hecho, no tena ni idea de dnde acababa. Mientras, Beleg se preguntaba si la cuerda sera suficiente o si este riesgo era ms bien en balde. Dime algo, no te veo desde aqu, amigo coment tosiendo un poco ?me oyes, amigo?. S, perdona es que t no has odo nada desde que llegamos, ?verdad? respondi al fin el artesano de la construccin. No, nada salvo a ti y las corrientes de aire, que poco ruido ya hacen devolvi Beleg. Ya creo que la corriente de aire de este agujero lleva sonidos, quizs una voz reiter el pelirrojo. Tras unos segundos de silencio tenso volvi a hablar Beleg creo que voy a seguir bajando, djame descansar en ese hueco tuyo un rato, esper un instante a la respuesta del otro, pero no la hubo. ?Ests ah? comenz de nuevo, Shhhhhhhh oy al momento. Haciendo el esfuerzo psicolgico de mirar abajo, Beleg poda ver los pies de Mim descansando en el vaco, el resto de su ser dentro de la abertura. Hay dos gemas azules aqu dentro, las veo brillar al fondo de este hueco explic al fin el alba?il, ?Y? se preguntaba el otro, No lo s, podramos cogerlas... no me parecen piedras comunes, palos muy puros quizs, ESPERA, ?Los he visto agrandarse! Oh no, no, acercarse ms bien. Diantres, ayuda, ?tira de mis piernas, por lo que ms quieras! Unauthorized usage: this tale is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. Decir ?voy, voy, voy! es lo nico a lo que le dio tiempo a Beleg antes de observar cmo los pies de su compa?ero desaparecan dentro de la estrecha caverna. Cuando lo vio y oy el grito, rpidamente ahogado, del atrapado Mim, no pudo salvo comenzar a dudar si bajar por la cuerda y ponerse cara a cara con el hoyo horrible sera un movimiento inteligente. El miedo le haba dejado paralizado, tanto que ahora se alegraba de que nadie pudiera verlo, nadie pudiera juzgarle por acobardarse. Pero que explicaciones dara si volva ahora, slo. Sera aceptable decir -salimos de paseo los tres, pero los otros han muerto, buenas noches-, yo creo que no. Aun fuerzas y comenz a atajar los dos metros de descenso hasta la boca del lobo, ahora con las patas bien alejadas de la roca, rodeando la cuerda y estrechando los tobillos. Los dioses santos no quieran que mi padre o mi abuelo me vean as, pens, pero no dijo, no queriendo tentar ahora a lo que sea que haba raptado a su compinche. Cuando al fin logr ver bien adentro, sinti un alivio culpable. No haba nada ni nadie. Nada ms quedaban unas marcas de arrastre en la gravilla sobre la que hubiere estado tumbado Mim haca un momento. No se vea nada, no se oa nada. Ahora se planteaba un importante dilema. Haba bajado para salvar a alguien acompa?ado y ahora le tocaba arriesgar su vida en una direccin u otra, solo. Abajo slo se vea el abismo continuar, con una cuerda que, bajando, se funda con lo negro del hoyo, invitando poco a la esperanza. Arriba apenas quedaba un resquicio de luz, porque, en varios puntos, la grieta donde se haban sumergido se estrechaba, dejando ver an menos donde estaba ahora. Luego estaba el abisal horizonte frente a su rostro, donde haba desaparecido el hombre que se haba planteado asesinar no hace demasiado. La decisin estaba clara, al contrario que el hoyo negro donde Beleg se hallaba. Cogi un mnimo impulso y se apoy con las piernas tal y como haba hecho Mim previamente. En nada tena tambin los brazos firmes dentro de la grieta estrecha, poco despus apoy el cuerpo, cabeza adentro, sobre el suelo de la grieta, pero en su caso cabeza abajo, para arrastrarse bien hacia adentro. Est muerta afirm para sus adentros se habr abierto la cabeza al fondo del abismo, lo s. Nunca hubo esperanza, slo el pnico del momento, lo he aceptado, ahora lo nico digno es intentar redimir mi pecado. Maldita sea, por qu no sellaron este monstruoso agujero y por qu fuimos tan estpidos prosigui con su monologo interno, ganando tiempo mientras decida si tena el valor de verdad o no. Finalmente, Beleg fue capaz de acallar su cabeza pensante y la racional, que le deca que saliera por patas antes de que fuera demasiado tarde, tambin. All no haba espacio para extender los brazos, como tras un buen bostezo, slo para arrastrarse hacia dentro con ligeros movimientos de hombros. Algo haba tirado de Mim por la cabeza, seguro, llevndolo a alguna profunda madriguera en este infierno subterrneo. Antes, cuando el mundo no haba perdido la cabeza y la esperanza, la corteza de la tierra, el nivel justo por debajo de la superficie, haba sido el reino de su raza, compartida claro est con una considerable cantidad de primos, invitados por los enanos de buena fe, y enemigos, que plagaban las cavernas y construan sus propias ciudadelas bajo la monta?a. Ms abajo era el reino de otras criaturas, en su inmensa mayora desconocidas incluso para el ms erudito de los menudos, o cualquier otro pueblo conocido. Se hablaba de diablos, se hablaba de otros enanos, hermanos que vivan muchos ms profundo, se hablaba de los enemigos, expulsado anta?o por ancestros iracundos. Quizs incluso volver habiendo resuelto parte del misterio pens Beleg, ahora con los nervios ms tranquilos a pesar de la situacin, seguro que me hacen una estatua. De Enanos 5. Horror antediluviano Muchos pies arriba su fortaleza natal ya estara despertndose. La actividad empezaba algo antes de que el tenue Sol se hiciera ver, con la impotencia de los ltimos siglos. Ahora los panaderos trabajaran con su escasa materia prima y las patrullas estaran deseosas del relevo. Si encontrara, aunque sea un nfimo agujero que conectara con el suelo que antes llamaba su mundo, tratara de en avisar a los dems, ya no importaban el trabajo y la vergenza, pero no era tal su suerte. El camino segua y segua, slo la vela en su frente le daba esperanzas, slo ella le permita seguir el rastro de Mim. Claramente le haban seguido arrastrando, hasta un fondo desconocido y sin nombre. Como se dilua el valor, como fallaba la esperanza, pero la inercia de sus decisiones, impela Beleg a no parar, al menos hasta saber el paradero de Mim el alba?il. No saba exactamente en qu direccin se movera aquel funesto pasadizo, pero quizs, pens, ya estara bajo la ciudad, no demasiado por debajo de sus ptreas fundaciones. En todo aquel viaje solitario slo le llamaba la atencin un elemento, algo que no encajaba demasiado. A veces, sobre las marcas que haba dejado el cuerpo arrastrado de Mim, haba un brillante polvo, como esparcido o rascado de alguna superficie, quizs derramado por una bolsa, pero muy irregular, hallado slo espordicamente. Pens entonces el probable ex-camarero: Un rastro dejado por mi amigo quizs, aunque no recuerdo que llevase una bolsa con l, mucho menos una cargando tan precioso y diminuto tesoro. Parece diamante en polvo, quizs los restos de otra piedra singular. Ms all de que Mim hubiese decidido hacerse rico, comprar el polvo brillante ms caro que encontrase y llevrselo a esas profundidades en el lapso de tiempo en que cogi los materiales para el descenso nefasto, no se le ocurran muchas posibilidades. Dijo algo sobre unos palos, gemas preciosas en la oscuridad. Para bien de la espalda de Beleg el camino comenz a alzarse y ensancharse, y al fin pudo caminar erguido, como si hubiera realizado una evolucin exprs, de serpiente a enano. Sin embargo, el rastro de Mim segua como antes, por lo que era deducible que el pobre no se habra levantado ni en este tramo, arrastrado seguro por la bestia secuestradora. All qued Beleg, siguiendo el polvo brillante y la grava removida, sintiendo ahora nostalgia por la seguridad que le daba el estrecho camino superado, pues ya no poda ver bien las paredes a sus lados y segua algo agachado para que su vela iluminara la nica pista del paradero de su compa?ero. Mientras tanto creo que ser mejor un cambio de escena, pasemos a ver que haca su hermano de aventuras, despus de que dos garras, duras como la roca y negras como el abismo que haban pretendido descender, le cogiera por los sobacos y le tirara sin piedad. Aquel monstruo abisal tiraba de l, pero los palos azules que haba visto, gemelos simtricos seguan siempre a la misma distancia de l. Si eran sus ojos no los despegaba de su persona y por ende estaba galopando a toda velocidad sin mirar por donde, quizs se saba de memoria el camino o tena ms ojos. Enjoying this book? Seek out the original to ensure the author gets credit. Para cuando haban alcanzado el ensanchamiento Mim tena los ojos cerrados con fuerza, casi tanta como los dientes, resignado al destino que le aguardase. Despus de todo le haba perdido a ella, justo cuando iba a perder su alma en un crimen indecente, seguro que lo que pasara era un justo final, quizs incluso ordenado por el Padre de Todos por sus transgresiones morales. Definitivamente aquel demonio de las profundidades, cuyo cuerpo no pudo descifrar en la penumbra, no le tendra nada bueno reservado. Por un rato, que Mim no poda determinar, haba quedado incapacitado, perdiendo toda perspectiva del tiempo y el espacio, quizs tras quedarse inconsciente mientras debata sus escasas alternativas. El negror del averno no tuvo dificultades en fundirse con el negror de las pesadillas y pronto despert el trabajador dentro de una escena inesperada. Lo primero que vio fueron todos los colores del arcoris, difuminados en infinidad de puntos y desaminados al azar en todo su campo de visin. Despus agach la cabeza, que se aquejaba de su propio peso y, entonces, vio su cuerpo, del que empezaba a retomar el control, sentado en una silla, con los brazos sobre las piernas, las cuales no llegaban al resplandeciente suelo. Cuando la vista se ajust a los colores que reciba, pudo entender mejor donde se hallaba: nada ms ni nada menos que una geoda enorme, del tama?o de un hogar o una guarida, segn su inquilino. Su asiento no era menos particular, pues era como una piedra negra, obsidiana seguro, pero tallada muy finamente y sin dejarla demasiado afilada. Mir a diestra y siniestra y no haba ms que gemas en las paredes emitiendo luces hipnotizantes. Pudo ver algunos muebles, tambin oscuros y de refinado acabado. Incluso un reloj de torre, con su pndulo bamboleando y emitiendo su particular y montono sonido, salvo que en la parte redonda relucan un titnico rub. Tales observaciones confirmaron las peores suposiciones, estaba sentado en el hogar de un demonio. Los primos, en la superficie, hablaban en muchas ocasiones de los demonios, pero ellos se referan a los de su estrato, seres de cola, ojos y garras puntiagudas. Los demonios del estrato inferior no tenan alas, ni la piel roja. Eran de roca negra pura, como todo enano que hubiese recibido una educacin decente sabra. S que coincidan en algunos aspectos, vivan de la corrupcin, la obsesin y el vicio. Pero quizs lo ms importante es que eran seres antiguos, puede que inmortales. Aunque Mim jams fue muy devoto de la lectura, en la biblioteca principal de la fortaleza haba algunos documentos donde se hablaba de estos seres. Os interesar conocer las hiptesis de Nimoth el Joven: el horror antediluviano de la monta?a, criatura hura?a y cruel, bien podra ser la progenie de la monta?a misma, creada en un intento sangriento, pero por suerte hasta ahora intil, de acabar con nuestra raza. Si as fuere ya cada uno decidir si son aberraciones negras o los ngeles guardianes de la propia piedra. Un ltimo dato del mismo autor, que de valor os ser sin duda: pasan sus vidas sin tiempo, en las cavernas bajo las cavernas, donde ms abunda la riqueza de la tierra, planeando la corrupcin individual de cada enano sobre la faz de la existencia. El nico alivio del alba?il era este, no vea ni oa a nadie ms hacindole compa?a. Pero no poda evitar pensar que su secuestrador estaba atrs, en el punto ciego de su visin, y que no haca ni el ms mnimo ruido porque no respiraba, pues no tena pulmones sino piedra en interior. Buenos das que ya amanece oy detrs, confirmando de nuevo la peor posibilidad. La voz era melodiosa y de buena entonacin, podra pertenecer a cualquier enano de buen ver, de todo ms bien grave y apacible. Amigo, no sabes lo mucho que llevo esperando una visita en este yermo vecindario, he estado a punto de ponerme a hablar con las rocas, ?yo!, Mim prestaba mucha atencin a las palabras de la bestia de buenos modales, aunque no poda verla todava y estaba empezando a pensar que valdra la pena comenzar a rezar por su alma inmortal. Ahora, porqu no nos presentamos mientras llega tu amigo De Lore I. Las capas del Mundo Amigos, he estado pensando que, para seguro atender a vuestro inters y desde luego para entender mejor en qu situacin se han metido Finna, Mim y Beleg, sera conveniente que, cada cierto tiempo, visitemos la biblioteca. Y aunque yo, al contrario que Mim, no tengo conocimientos sobre como construir un hogar firme y recio, s que se que las capas no se empiezan por el tejado, sino por las fundaciones. Por ende, comenzaremos visitando las obras de un autor de relevancia, que nos ilumine sobre un mundo que, como muchos otros, resulta ser contraintuitivo en su naturaleza real. Aqu os dejo el extracto que nos atiende, escrito por Shalmanasar II, rey de reyes entre los primos de una poca olvidada, que gustaba de abandonar los asuntos de corte y pas en favor de la erudicin sobre la verdad de la existencia: Recjase aqu el fundamento fsico de nuestro mundo, gracias en parte a las donaciones y ense?anzas de mi amigo, el elfo de los picos Slbirin, que sabe ms que nadie sobre los estratos sobre nuestras cabezas. En verdad nuestro mundo no empieza ni termina donde la razn y los sentidos parecen indicarnos, y llevamos nuestras vidas, desde la cuna hasta la tumba, experimentando tan slo uno o dos de los muchos filamentos de la existencia. Pues en realidad nuestra existencia va mucho ms abajo que las fortalezas de los enanos y mucho ms arriba que los picos de los elfos, estando nosotros, los hombres, justo en el medio. Qued inscrito en alguna ley celestial que sobre todos nosotros reina, que cada pueblo llevara su vida en una de las capas del mundo, pero que tendra otra, secundaria, a la que tambin podra llamar hogar en parte, por un tiempo, siempre anhelando volver a la suya. As, los hombres viven en la primera, la superficie, 0, que nos contiene a todos en su suelo, que nos sustenta y es donde ms a gusto vivimos. Pero tambin con los enanos convivieron y conviven muchos, pues, aunque su oscuridad no nos es apta y su comida menos, entre ellos podemos llevar una vida tolerable. Con ellos, los enanos, que hermanos se llaman entre si, la cuestin se invierte, pues su hogar es bajo tierra, el subsuelo, el -1, donde sus masas se acumulan bajo la monta?a. Y, al mismo tiempo, su presencia es comn y tolerada en nuestras ciudades, donde le Sol les deslumbra, pero el dinero les llama igualmente. Finalmente, los elfos, que como es conocido hacen su vida en los picos, sobre las nubes, la capa 1, donde grandes crteres les acogen; son por esto muchos menos que enanos y que hombres, pues tienen poco suelo que pisar y cultivar. Muchos doman aves y otros seres para surcar los cielos y para ellos la distancia entre sus ciudades, escondidas en los picos, no es tanta, pues los jinetes las alcanzan en poco tiempo. Tienen ellos su segundo hogar en la superficie tambin, donde hacen una gran labor de ense?anza para con los pueblos menos agraciados por los astros. The author''s content has been appropriated; report any instances of this story on Amazon. As, estos tres estratos contienen la parte del mundo que nos es familiar a estas tres grandes y laboriosas razas, tan cercanas como primos, usando la jerga enana. Pero la existencia, como avanzbamos, no acaba aqu. Los hombres son los ms ignorantes de esta realidad, al estar centrados en el estrato medio, pero los elfos son muy estudiosos de las capas que les superan en altura y los enanos de las capas que estn bajo su suelo. Aun as, he sido informado por ambos pueblos que ninguno de ellos conoce en demasa la verdadera naturaleza los estratos que preceden y suceden al -1, 0 y 1. Tambin me han afirmado que para nosotros, los pueblos en el centro de este escenario, la vida no sera tolerable al alejarnos de nuestras capas sea arriba o abajo, igual que ocurre cuando los humanos intentan convivir en el estrato de los elfos, o peor an, cuando los enanos lo intentan, pues se dice que a penas llegan vivos de la falta de aire. Aun con este hecho sobre nuestras cabezas no cesa nuestra curiosidad por las vidas de los otros ni nos frenan los males del cuerpo. Antes de adentrarnos con ms detalle sobre las capas conocidas, cabe mencionar la presencia de inmensas barreras que hacen el paso entre algunas muy difcil, quizs imposible. Aunque, tanto enanos como elfos han escrito sobre aberturas naturales o artificiales de las que ms bien poco se sabe, pues jams he hallado ni autores ni testigos que hayan escrito o hablado de haber traspasado estas barreras. Seguro estas fueron dispuestas por Dios para dividir la naturaleza en los renglones correspondientes y no permitir cruces poco naturales que fueran en detrimento del orden establecido. El nico testimonio que a mis manos ha llegado es aquella leyenda que representa una historia alternativa del Padre de Todos, deidad de los hermanos enanos, en la que el dios ancestro descenda al averno en una misin crucial para su raza y el mundo. Los detalles de la misma se recogen en varios tomos, el ms completo siendo el publicado por Nimoth el Viejo, en otra era pretrita. Ahora slo dir que el legendario enano debi de usar toda su fuerza, voluntad y suspicacia para atravesar la barrera que se le presentaba, nada ms ni nada menos que el Muro de Cuarzo, que segn la misma historia abraza todo el mundo por debajo. Al fin, dejo aqu recopilado todo lo que s sobre esas capas que nos superan por ambas direcciones, empezando por las que descienden, siendo la primera por debajo del subsuelo y conocida como Averno, o el estrato -2, lugar de civilizaciones perdidas, demonios y esperanzas de riqueza Por ahora, amigos, creo que ser mejor descansa de tanto saber perdido, que a veces mejor perdido est. Es mejor retornar a la trama de dos ingenuos tan enamorados como perdidos bajo la roca y, as, descubrirlo de primera mano. De Enanos 6. Sobre Gog de Magog o “Gimno” Harto del camino Beleg haba cogido ritmo. Iba al trote recto y sin parar, ms acostumbrado ahora a la oscuridad de la va terrible que segua. De vez en cuando agachaba la cabeza, iluminando el rastro que persegua. Y durante mucho ya lo persegua. El tnel haba ido virando hacia abajo lenta pero constantemente y si despus de esto tena llevarse a rastras a Mim, pues no se senta con fuerzas. Hace tiempo que el valor le flaqueaba, cada paso tendra que volver a darlo a la vuelta, y ya le haba entrado un flato de los que te podran derrotar aun siendo el mayor hroe de leyenda. Ni siquiera voy armado inici. Ni siquiera valdra de nada ir armado, pues no se usar ninguna herramienta mas que la jarra de cerveza desarroll. Cmo me gustara ahora una jarra, bien llena del fro amarillo concluy. Mientras terminaba de culparse a si mismo por este ltimo pensamiento se agach para sentarse, derrotado por el dolor de falto en su costado, la marca de quien no ejercita nunca y ahora quiere forzar su cuerpo. Qu bien la conozco. Maldita sea Mim, como no ests cerca ya me temo que lo nico que acabar haciendo es un ejercicio de cobarda, ya el espritu me falla ms que el cuerpo, esto lo dijo en voz baja, hacindose compa?a en la oscuridad. Finalmente se apoy sobre un codo y luego se tumb completamente, boca arriba, debatiendo an que hacer. Se preguntaba si abandonar a su compa?ero no sera un crimen an mayor que el que se plante perpetrar haca unas horas, cuando an miraban hacia abajo en la grieta, la grieta en la que nunca pens que descendera. Se gir hacia los lados, retozando en el polvoriento tnel, donde las diminutas rocas se le clavaban por todo el cuerpo y el polvo arruinaba el color de su casta?o ropaje. Se mova como quien se gira de un lado a otro en el camastro, tratando de hallar el nirvana de la comodidad, a sabiendas de que era una sensacin fugaz. Pero, en un vuelco de su cuerpo, su ojo izquierdo capt un reflejo, un punto brillante en la oscuridad que an le aguardaba en el camino inexplorado. Nada ms avanzar un metro, an agachas y con el flato incidiendo, le permiti iluminar con su vela las puertas dobles de lo que seguro era una mansin cavernaria, su objetivo y el hogar de la bestia que a Mim le haba arrebatado. Ahora era cuestin de abrirlas, o dar unos toques educados. Mientras tanto, como ya os ser habitual, retornemos a la conversacin entre enano y horror. All en la silla qued Mim sentado, aguardando su destino sin muchas esperanzas, las cuales ahora tampoco albergaba por Beleg su hermano, amigo y rival, pues la bestia, seguro mediante su mordaz percepcin, ya le aguardaba. Ahora era cuestin de a cul le aguardaba un destino peor. Espero que te guste el saln y disfrutes de su opulencia, no parece, amigo, que tu labor te reporte pinges beneficios, seguro que jams habas visto tal coleccin de gemas dijo la cosa tras su espalda. Ahora, zagal, me voy revelar a tus ojos para aumentar tu asombro; sea aqu la gloria del Averno. A penas haciendo ruido, algo se desliz tras de si. La tensin y dureza en el cuello de Mim habran servido ahora para tallar diamantes, y n pudo girar la cabeza mientras aquello proceda se desfile de gala al centro de su visin. Era negro, todo ello de nice tallado y anguloso, no pulido y bello como las gemas negras de su hogar. En efecto, como a Mim le relataban los agujeros y desgarres que sufra su ropa en la zona de los hombros, sus garras acababan en pinchos tan puntiagudos que podran atravesar su garganta sin esfuerzo. Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators! Sus patas eran horribles, pues, aunque pareca caminar erguido como los enanos, sus rodillas quedaban invertidas y las piernas no acababan en un pie, como el de todas las razas buenas, sino que finalizaban en un nico y grueso pincho cada una, sobre los que se posaba con gran equilibrio. En efecto, sus ojos eran dos grandes palos azules y la nica cosa que emita luz en su fino y opaco cuerpo, sobre el que se consuma la luz reflejada por la geoda que llamaba su hogar. Cuando Mim se atrevi a estudiar bien la cabeza de la bestia se sorprendi por no ver en ella replicados los ngulos del resto de su cuerpo, sino que era un rostro redondo. En esa testa parecan faltar elementos, pues, aunque distingua labios y cejas de nice, de la nariz slo quedaba el fundamento, como si el resto hubiese sido tallado. Lo mismo ocurra con las orejas, ambas, aunque presentes, parecan acabar en una punta larga que haba sido cercenada, en ambos casos por un golpe brutal seguro. En la cima de lo que podra llamarse su frente portaba un smbolo, tallado a modo de hendidura, por lo que era difcil distinguirlo del resto del cuerpo, slo algunos reflejos dentro de la geoda delataban su presencia e inducan a pensar que continuaba subiendo por su frente hasta la cima de la cabeza. Cuando el demonio pareci percatarse de que Mim en su marca se fijaba, decidi ponerse a parlar. Amigo, espero que te agrade lo que ves, aunque no lo espero. He decirte que estoy deseando que nos conozcamos mejor. Usted, yo y el menudo de pelo negro que se nos aproxima a cada momento, tenemos mucho de que hablar. Quizs ahora te preguntes por tu futuro, como debera hacer cualquiera que se diga sensato, pero os aseguro que no tenis de qu preocuparos. Amigo, tomadme por un embajador, pues lo nico que deseo es parlamentar con usted y con los suyos. Por favor, hemos de conocernos bien y establecer relaciones en beneficio mutuo, es todo por el bien del progreso econmico y la estabilidad, sin duda." Ahora, amigo, dejadme el privilegio de establecer dilogo empezando por compartir mi nombre. Me llamo Gimno, ni ms ni menos, y estoy seguro Eso es un nombre enano, DEMONIO grit Mim, desde luego sorprendiendo a la criatura, cuyo rostro de pocas facetas se qued trastornado. Desde luego, y estoy seguro de dijo el demonio tratando de salvar el ritmo del monlogo. No tenemos nada de lo que hablar y bien lo sabis, no me enga?areis con vuestros palos de nuevo, gracias al Padre jams me haba topado con una bestia semejante, pero se lo suficiente como para no fiarme de cualquier trato ni artima?a. Respondi Mim, ms seguro que nunca y recobrando la moral al ver que las cosas no salan como la bestia pensaba. Mientras hablaba en tan desafiantes trminos, comenz a elevarse de la silla, haciendo acopio de las escasas fuerzas de las que dispone el recin despierto. Dad gracias de que no me encuentro armado, pues entonces librara al subsuelo se vuestra horrible presencia aqu y ahora. Entonces la luz dentro de la geoda comenz a apagarse: los azules, amarillos y rojos empezaron a desvanecerse, hacindose cada vez ms difcil distinguir el cuerpo negro de la criatura con el fondo oscuro que la envolva. ?ESCUCHAME MENUDO, tu cala?a es una raza de avariciosos de corta vida, viviendo un pattico ciclo de acumulacin. Derrochis la riqueza del suelo, que acaba siempre en las manos de quien no sabe de su verdadero valor. Tu vida no ser ms que un suspiro en la ma, suspiro que malgastars trabajando para quien tiene ms dinero que t, porque tiene ms dinero que t. Mim se encoga de nuevo en la silla de obsidiana, con la boca peque?a y pensando cada vez con ms seguridad que el demonio le iba a arrancar la cabeza de cuajo con un nico paso de su mano. Perdonadme, perdonadme dijo mientras la luz volva a recuperar su poder. Amigo, s que os encontris en un lugar extra?o y que la situacin que os atiende no os permite ver el beneficio que mi persona os reportar. Adems, andis en busca de la joven que cay hace un rato la doncella rubia que parece haber decidido descender a toda prisa por el foso sin alas ni herramientas de escalada. Al mencionar esta informacin, la cara de Mim obviamente se ilumin, y, al ver plasmada en la faz del enano la traicin de sus emociones, el rostro del demonio se alegr gratamente. Amigo, parece que he dado con la tecla que buscaba, quizs deberamos entonces dialogar, justos, con todos los involucrados presentes como es de justicia en seguida se oy una puerta de piedra fina, seguro la entrada a la geoda, empezar a abrirse hacia adentro. Veo que ya llega el ltimo invitado, le haba dejado la puerta abierta y veo que ha sido acertado, ?disclpame! De Enanos 7. Cruzada corruptora De Enanos 7. Cruzada corruptora Pase caballero fueron las primeras palabras que escuch Beleg, nada ms terminar de abrir las puertas dobles lo suficiente como para dejar el hueco perfecto para un enano de su grosor. Venan de un demonio, cuyo aspecto superaba con creces el horror que ya vena imaginando en su cabeza en el camino al rescate de Mim, el alba?il. Sin embargo, los modales, chocantes y rimbombantes donde los haya, fueron tal sorpresa que no permitieron al ex-camarero reaccionar de la manera natural por la que clamaba su cuerpo, correr por patas sin mirar atrs. Disculpe, su amigo de brazos recios le espera en el saln, justo detrs de esta bella pared de pirita y gemas. Ustedes dos y yo debemos tener una discusin, como ya le vena contando a l. Si me hace el favor de entrar dijo, mientras hincaba los pinchos negros que tena por patas un poco a su izquierda, dejando espacio para Beleg. Un Beleg atontado por los azules palos del rostro imposible de un ser de piedra negra entr sin rechistar y sin dejar de mirar al demonio. Cuando Mim oy unos pasos, claramente no dados por los pinchos terribles del demonio Gimno, imagin que Beleg ya era presente en la geoda deslumbrante y decidi actuar en accin, aunque resignndose a la silla de obsidiana an. ?Por lo que ms quieras corre Beleg, corre por tu vida! grit sentado, esperando que el demonio se contentara con un prisionero. Beleg gir la cabeza en la direccin del sonido, imaginando que, tras la pared, se encontraba su compa?ero. No te preocupes pues tu amigo est alterado por el viaje y la tragedia que le sucedi a vuestra amiga. ?Por favor, acomp?ame, t delante! expuso la criatura. En un momento fugaz, en un instante cerebral, Beleg acept que el demonio negro saba algo importante sobre Finna, quizs incluso estaba involucrado en el fatal accidente. Impasible todava, anduvo lentamente hasta la abertura de la pared, que divida las estancias de la geoda. Hermano, ?por qu no corres? ?Te ha atrapado la bestia demonaca? No le oigas o acabars cayendo en su embrujo dijo agitado Mim cuando vio aparecer a Beleg por la estancia. No hay porque insistir ms amigo, es hora del parlamento, ahora que ya estamos todos presentes. Por favor, caballero, sintese deca la bestia de nice sacando un taburete de obsidiana de debajo de la mesa principal del saln. Y, como antes, as lo haca Beleg, sin pausa pero sin movimientos bruscos. No le obedezcas, maldita sea, ?qu te pasa? exiga saber el enano pelirrojo. ?Has visto sus garras o las estacas que porta por piernas? ?A dnde corro, Mim, en este agujero, del que no tengo ni fuerzas para salir? razon el moreno. Ambos quedaron en silencio ante la mirada paciente del demonio, que esperaba educadamente a que se quedaran callados. ?Mim! Tenis un nombre al fin, y que gusto saberlo, ?puedo preguntar el vuestro, buen se?or? coment mirando a Beleg, con las zarpas juntas. Beleg es mi nombre, ?nos dejars marchar? respondi, ahora tranquilo, el ex-camarero. Antes de disponer ese asunto querra tratar otros temas, permitdmelo al ser el anfitrin de este encuentro" dijo el demonio mientras empezaba a rondar la habitacin, seguro de que sus invitados no huiran. En efecto maese enano, mi nombre no es Gimno, aunque lo haya utilizado por muchos a?os. Me llamo Gog, que en mi lengua natal sera algo as como -de la tierra- y esto no por nada como claramente veis. Para empezar, y conocernos mejor, dejadme relataros mi situacin y qu requiero de ustedes, buenos invitados. Al tiempo que hablaba empezaba a hacer crculos clavando las patas en el suelo, que estaba lleno de grava negra. Y luego podemos hablar tambin de vuestra rubia amiga, dijo el nice andante antes de comenzar su relato, para captar la atencin decisivamente. Mim, Beleg, esta es mi casa ya por largo tiempo. Y en esta geoda preciosa resido por una razn muy sencilla, temo regresar con las manos vacas. Vine con una misin, de notable importancia, y, veris, esto es un poco difcil de contar, pero vine a corromper vuestra ciudad. If you come across this story on Amazon, it''s taken without permission from the author. Report it. Ambos enanos se quedaron boquiabiertos, pensando si ahora, de paso, se haban topado con una amenaza existencial para la fortaleza. Pero no os preocupis! continu el demonio, intentado apaciguar los nimos. Ya no voy a hacerlo, es ms, os juro que no voy a hacerlo, por una sencilla y muy humilde razn: ?no puedo! Entonces Mim interrumpi: ?La frrea voluntad de nuestro pueblo os hizo imposible la tarea, seguro! Pero incluso Beleg a?adi: Yo pienso ms bien que entrasteis en razn, seguro os apiadasteis cuando visteis que no merecamos tal destino. Qu originales hiptesis amigos, seguro sois respetados por vuestra sabidura all de donde vens. Sin embargo, os alejis de la verdad aqu, pero yo os iluminar, gustoso. Cuando an poda, hace muchsimos a?os, sola salir a realizar mi labor. Os ahorrar los detalles, pero que conste que jams arrebat una vida, ni rob, aunque pude. Pero, un da, al amanecer el Sol en vuestra ciudadela y entrar resquicios de luz por las aberturas, que era el momento en el que yo me ocultaba aqu mismo en mi geoda, pues dejmoslo en que las cosas no volvieron a ser las mismas. Estaba regocijndome en mi mayor tesoro, Sebastin, el enorme diamante que me otorgaron como pago adelantado por esta misma labor de corrupcin de la que os hablo, cuando por todos los tneles entraron cientos de los de vuestra raza. No puede defenderme, pues todos era soldados y con ellos iba su rey, Golmen. Ambos enanos se miraron, conocan el nombre, como todos, pero les sorprendi orlo de la boca de nice que les aleccionaba hoy. El rey saba de mi propsito en este estrato y, para que no pudiera seguir con mi arduo trabajo, me dej arruinado como me veis. Entonces intercedi Beleg, preguntndose ahora: ?es que este no es tu aspecto habitual? El demonio ptreo baj la cabeza, derrotado. Amigo, os avergonzarais ahora de esa pregunta si me hubierais visto en mi verdadera gloria y esplendor. Mi cuerpo era de nice suave, ms bien tallado como veis ahora mi cabeza redondeada. Mis manos y mis pies, aunque siempre giles y mortferos eran finos y de aspecto delicado." "Mi nariz y mis orejas eran comentadas en la corte de donde procedo, mas me las arrebataron tres golpes crueles sobre la faz. Y con la forma verdadera de mi cuerpo y mi rosto, se fue mi poder verdadero. Ya a nadie pude convencer de mis verdades, y, as, el nefasto monarca enano cumpli su propsito. Pero, ?por qu no me mat, ah cuando estaba a su merced? Os preguntareis asintieron ambos invitados, ahora ms interesados por la continuacin de lo que realmente era una pieza de su historia desconocida, que por sus vidas. Porque le era til an, por lo que se firm un pacto, a la vieja usanza asegur Gog. No mucho ms abajo, por tneles que an nunca habis visitado, empiezan a verse salir de la roca hermosos cristales de cuarzo, muchos. Poco despus, en el descenso, os topareis con que la totalidad del suelo es de este mismo cuarzo blanco". "Y luego, no podris descender, pues la inmensidad de esta capa de brillante cristal rodea el mundo por completo, y es muy gruesa y es muy dura. Incluso los vuestros tardaran dcadas, quizs siglos en taladrar un nfimo hueco para descender. Y t sabes una manera pasar mas fcilmente, ?verdad? pregunt Beleg, sin miedo, pero pensando que trato nefasto habra hecho el rey de sus ancestros con un demonio de esta cala?a. En efecto, o, ms bien, tengo la nica llave para la nica puerta en probablemente incontables millas respondi la criatura Gog. Y la tengo aqu mismo, por cierto continu se?alando la marca de su cabeza, que agach para que todos la vieran bien. La hendidura de su frente continuaba hacia arriba, revelndose ahora que era la representacin de una espada. Dicha arma estaba superpuesta a otra hendidura que haca un crculo perfecto en la cabeza redonda del ser de nice. Por si os lo preguntis os lo dir: representa mi conquista del mundo, o la de mi prncipe, mejor dicho. Aunque tranquilos, ahora de ese sue?o no queda nada, lo cual nos lleva al quid de la cuestin ?Cunto dirais que ha pasado, desde que entre los vuestros reinaba este Golmen, que tan maltrecho me dej?. Cuando pregunt el demonio Mim mir a Beleg, pues l no tena ni idea y saba que su compa?ero era algo ms conocedor de la historia de la fortaleza. Fue algo antes de que el Sol redujera su calor sobre el mundo, por ende, habrn pasado algo ms de tres siglos, quiz cuatro, respondi Beleg, un poco orgulloso acertar esta pregunta de trivia. Pues ya est, ah lo tenemos, en todo ese tiempo no he hecho absolutamente nada, y est claro que se me ha pasado volando continu Gog. He estado esperando a gente como vosotros. Vosotros queris bajar, est claro, y yo tambin, pues ya no deseo continuar con esta misin. Mas tango un problema que vosotros podis solucionarme: he de volver con la certeza de que he dejado vuestra elegante y robusta fortaleza, total y absolutamente corrupta, presa de la codicia, de la avaricia, de la obsesin por la acumulacin, o si no me prncipe no estar contento, es muy importante para l. As que por qu no os vens conmigo y os hacis los corruptos, como prueba. Gog comprob la mirada impasible de los enanos, que estaban empezando a desconectar de la realidad haca ya un rato: Pero luego os ayudar, podris ir donde queris en el Averno o incluso ir ms abajo, que imagino es lo que querris ESPERA, espera dices demasiadas cosas demonio interrumpi Mim, harto ya de la que aquella bestia ptrea le contara sus problemas. Has dicho que para seguir descendiendo hay que atravesar una gran capa de cuarzo, entonces, ?qu hay al fondo del foso por el que hemos descendido, por el que cay Finna? ?Y, por qu bamos a querer seguir bajando ms all del reino negro del que salgas? duras pero acertadas preguntas por parte del alba?il. Claro, querido Mim, qu preguntas ms buenas que estar encantado de aclararte De Enanos 8. ?Dame una espada y un bocadillo! La cosa haba acabado ah. Gog haba expuesto su propuesta, en la que se hablaba mucho sobre cosas en las que dos enanos comunes y corrientes no se deban inmiscuir, cosas de las que no saban nada realmente. Tras la pregunta final de Mim, sobre el verdadero fondo de la grieta que los haba llevado a esta funesta situacin, la cosa se haba ensombrecido. Mira, mejor os describo lo que se y acabamos con esto, y ano me siento con fuerzas ni para enga?aros aclar el demonio Gog. Hace mucho, muchsimo tiempo, eh de hecho no me acuerdo de qu a?o era para los que vivs ms arriba, pero bueno, da igual El caso es que hace mucho excav con mis propias garras el agujero que conecta con la grieta por la que descendisteis, ese por el que ayud a Mim a entrar en mi casa El enano prefiri no intervenir con su propia versin del asunto, dando slo una mirada a Beleg como diciendo -luego te lo cuento-. El caso es que buscaba una salida para poder subir a vuestra ciudadela y cumplir con mi prometido, y saba que la grieta estaba en esa direccin porque una peque?a esmeralda me lo cont ?Espera, hablas con las piedras! pregunt Beleg, pensando en las consecuencias de esa posibilidad. No les queda otra opcin. Las cosas que se mueven hacen de buenos oyentes, y observadores, pero de eso podemos hablar mejor en el camino. Para los enanos era increble escuchar a aquel nice tallado hablando, las expresiones en la cara eran prcticamente enanas, quizs como las de los primos, si le sumamos la altura. Como deca, hall la grieta y proced subiendo. Claro est que alcanc la boca de la misma y la historia por ese lado ya os la sabis. Lo enigmtico sucedi al bajar. Cuando baj esperaba encontrar el Muro de Cuarzo pronto, pues iba a paso ligero, clavando mis patas en la roca. -Eso explica algunos agujeros en la pared, cuando descendan por la cuerda- pensaba Mim mientras el demonio continuaba su larga exposicin. Tras un caminar interminable, me pas algo extra?o, que siempre recordar. Encontr por el camino a una veta de oro, que me habl de algo sombro, algo que me hizo pensarme dos veces si continuar bajando Me dijo lo que yo ya iba pensando: que a esa altura debamos estar, ella y yo, en el Averno, mi hogar. Me dijo que ya haba pasado el Muro de Cuarzo, que lo haba dejado atrs. Me dijo que aquello deba llevar a otro sitio. Me dijo que saliera corriendo y que no volviera, por mi propia seguridad Nunca en mi vida, desde que me sacaron del magma hasta hoy, he escuchado a un mineral tan perturbado, tan asustado por el lugar del mundo en el que le haba tocado formarse. A pesar de la charla ridcula sobre hablar con piedras y vetas de mineral, los dos enanos coincidieron en algo: Finna no se haba estampado contra un fondo cruel y siniestro, aunque tampoco podan garantizar que su destino hubiera sido mejor. Sin embargo, nada elimina la realidad material: estaban solos, desarmados, empezando a sentir el hambre aumentar tras pasar la noche entera en tan bizarra situacin, y, realmente, no tenan un objetivo claro. No saban dnde estaba ella. Adems, claro, seguan en la casa de un demonio de las profundidades que claramente tena planes para ellos. Mientras ellos pensaban en sus escasas alternativas, Gog prosegua su narracin, enamorado de su propia voz. y, por ende, nunca descenda mucho de nuevo, tal slo utilizaba la grieta para ascender. Los minerales nunca me han fallado y su consejo me ha librado de una buena en ms de una ocasin. Aqu, mi querido y brillante Sebastin me alert cuando vuestros antepasados asaltaron mis puertas. Pero fue demasiado tarde, claramente. Bueno, as acaba la historia de la grieta, espero que te satisfagan mis palabras. No tengo ni idea de donde estar ahora vuestra amiga en cada libre, pero os aseguro que esa cuerda vuestra no va a ser suficiente. Hubo un momento de silencio, en el que los dos enanos se miraron de nuevo mutuamente y parecieron coincidir en algo a ojos del demonio. Gog, amable anfitrin, querras dejarnos unos minutos a solas, os juramos que no intentaremos salir, aunque no es como si pudiramos, asegur Beleg, con un tono diplomtico. Sin problema queridos, estoy contento de que hayis entrado en razn, con la palabra y no con la espada se puede llegar a cualquier parte, mas puede que hablemos de espadas pronto. En fin, os saldr y entrar en unos minutos, de todas formas, deseaba ya el aire estancado de la caverna. Cuando el demonio los hubo dejado all, solos, rodeados por la luminosa geoda y los ptreos muebles, cay otra vez el silencio en la habitacin. Mim fue el primero en romper dicho silencio: Bueno, espero que tengas un buen plan para salir de aqu. A m no se me ocurre nada ms que intentar tumbarlo entre los dos y huir por patas a donde nos depare el destino. Porque no piensas hacer un trato con l, ?verdad? La respuesta de Beleg no se hizo esperar: Uno, no tengo ningn plan de escapatoria decente ni creo que lo haya. Dos, nos destripara en aproximadamente dos segundos. Tres, quizs tiremos por la borda la nica oportunidad de salvarla. Cuando Mim cerr los ojos y puso una expresin de indignacin, Beleg continu, sabiendo que su amigo estaba luchando por aceptar la realidad de la situacin. Royal Road is the home of this novel. Visit there to read the original and support the author. Mira, si quisiera que hiciramos algo en lo que no requiera de nuestra voluntad ya lo estaramos haciendo, y no nos habra aclarado tantas cosas sobre Finna. Nos necesita, como l mismo dijo. Habr que aclararlo, pero yo no pienso volver ahora con el rabo entre las piernas ?Ni yo! espet Mim, harto de lecciones. Vale, yo acepto, de todas formas a esta hora ya habr perdido mi trabajo y con l parte de mi honra, aunque ya estuviera harto de levantar muros continuaba el pelirrojo, cada vez con ms seguridad. Pasaron un minuto en silencio, pensando si vala la pena decir algo ms. Despus de todo ahora estaban estrechando su relacin de nuevo, la situacin lo haba forzado y mira que esto haba empezado de una manera muy diferente. Miraron despus a sus alrededores para echarle un vistazo ms detallado al interior de la geoda. En efecto estaba repleta de color, all resida la riqueza de un rey de la monta?a, riqueza de la que su pueblo no disfrutaba desde haca siglos. Estaba lleno de brillantes amatistas, de rubes, de zafiros, palos sin parangn recorran la semiesfera que les envolva. ?Quin nos viera ahora aqu? Jams nadie se creera esto en la taberna, ni en mil a?os afirm Beleg, sin exagerar, y su amigo Mim no lo desacredit. De nuevo dejaron el tiempo pasar disfrutando los reflejos en las gemas, que comenzaban a obsesionarles. Ver las luces moradas, verdes y rojas, ahora les haca perderse dentro de sus mentes. Permitieron a sus ojos divagar en la densidad de las joyas incrustadas en la pared. No les extra?ara si cientos, o incluso miles, hubiesen cado en la tentacin de este demonio y sus brillantes oropeles, pues ahora ellos tambin perdan la razn observando sus alrededores. ?Alto, maldita sea, dejemos de mirar las tentaciones de este ser corruptor! grit Mim, forzndose a agachar la cabeza el suelo, que era negro y sin luz. ?S, tienes razn! dijo Beleg dando un suspiro Ya se me nubla la vista y se olvida la cara de de ella, mirando estas joyas incrustadas. Mim, dndole la razn a Beleg con la cabeza procedi a decir: Voy a llamar al demonio, pues tenemos mucho de que hablar. Si vamos a bajar necesitaremos comida lo primero, no creo que en su patria cosechen setas ni fermenten cerveza. Yo dudo de que coman, como mucho se contentarn con guijarros del suelo, ?te imaginas? propona Beleg a modo de burla. Mim rio un poco, la primera vez desde la tragedia, y a?adi: Seguro que a?aden carbn para ali?ar los guijarros, ?quizs aqu nos servir como plato a su querido diamante, con salsa mercurio! ?Qu bueno! Si as es, yo lo ali?ar con un poco de oro, que veo que se pone muy sentimental cuando habla de esa veta que tanto miedo le dio sum Beleg a la guasa. ?Ha!, y que me dices de cmo habla, y de sus manierismos al -andar-, yo dira que es una hembra de su especie, una hembra de piedra continu la burla Mim. Puede, aunque nunca lo dira con esa voz indescriptible, no creo que sea muy popular entre los minerales y las rocas, sigui el otro. Los dos se aguantaban la risa, no queriendo llamar la atencin del demonio, que no deba andar muy lejos tras la puerta de la geoda. Enseguida, Beleg decidi ponerle fin: Voy a la puerta, a llamar al demonio, seguro que nos espera muerto de aburrimiento desde hace rato, espero que tuviera algn trozo de hierro para darle conversacin ?No hace FALTA, ya estoy aqu! entr rpido Gog, cargando en sus garras con multitud de cosas. Ellos se quedaron mudos del susto Veo os tomis a guasa mi persona y es os hace mucha gracia como hablo dijo el demonio de seguido, con un claro tono acusatorio. Pues, primero de todo, no soy -hembra- ni nada parecido, est claro que no sabis nada de vuestros vecinos de abajo. Yo soy como me sacaron del magma, punto. Segundo, los minerales son mucho ms educados que vosotros y dan mucha mejor conversacin. Adems, nunca me comera a ninguno, ?mucho menos a Sebastin! Y, por ltimo, ya os he trado todo lo que necesitis, ahora recoged la comida y escoged un arma que s guste, la bajada al Averno no es tan sencilla como un paseo a la taberna y vamos a necesitar brazos hbiles. Los enanos miraron atnitos como Gog soltaba una bolsa llena de armas como para armar a una guarnicin. Haba hachas, lanzas, martillos, espadas, arcos, ballestas y alguna que otra daga. Pero ?cmo lo sabas todo? ESPERA, se me olvido lo de los minerales, son tus ojos y odos, no es as preguntaba Beleg, arrepentido ahora de la insensatez de hablar a espaldas de un demonio. La prxima vez pinsalo ms rpido. Obviamente no es sensato hablar de alguien como yo en el interior de una geoda. Pero bueno, espero que al menos se os hayan levantado los nimos, eso tambin lo vamos a necesitar responda Gog, el demonio de nice. Yo he aprovechado el tiempo de mientras, a sabiendas de que no huirais. Me temo que he tenido que tomar prestado todo esto de vuestro hogar arriba, pero no es robado, es prestado indefinidamente. Ahora, coged un arma que os agrade Mim fue el primero en acercarse a la pila de herramientas de guerra, casi deseoso de ponerlas a prueba ya, mientras pensaba si no era estpido por parte del demonio traerles aqu susodichas armas. O, a lo mejor estaba tan seguro de su superioridad que de nada de ellos tema. Yo me quedo el martillo, sin duda de mi oficio tengo experiencia y soltura suficiente, aunque el mo clave clavos y este abra cabezas dijo Mim sin reparos, definitivamente era un arma que le quedaba bien y estaba a gusto en sus manos. Yo por el contrario me quedo la ballesta y guardarar sus virotes, aunque tambin me guardar una daga, en caso de extrema necesidad. No tengo inters en darle uso a ninguna de estas herramientas del soldado, pero entiendo la necesidad explic Beleg, mientras se pertrechaba. Ser mejor que la comida la guardis entre los dos, no vaya a ser que alguno se pierda en el camino y se quede toda consigo. He trado pan, agua, vino, setas, morcillas, pancetas y dems cosas que aguanten bien la travesa. Sin embargo, eh pensado que, despus de un da harto estresante para vosotros, seguro que os viene bien dormir por el da hoy, aprovechando que aqu el Sol no puede despertaros Mim fue el primero en responder a la propuesta esta vez: Con esto llevas razn demonio, pero no creo que pueda pegar ojo en esta sala, y con los nervios que llevamos. De eso, amigo, me encargo yo luego. Por favor, sentaos en una silla donde podis reposar la espalda. Todava os tengo que contar una cosa explicaba mientras ellos procedan a sentarse. Todava no os he presentado a Sebastin como es debido. Veris, es un diamante de gran tama?o, como queda claro. Tallado no por grandes artesanos, como vuestros conciudadanos, sino por la propia madre tierra, que lo engendr de esta forma, casi redonda. Ambos enanos dejaron la mirada en la enorme joya, pero sin dejar de reposar la cabeza en la silla cada vez ms. Pero no es slo por su belleza y sabidura por lo que le precio tanto. Si os fijis en sus cortes os veris reflejados, cada vez encontrando un reflejo ms profundo en el diamante. Ms y ms profundo en el diamante. Dentro es como si no existiera ms mundo que el del brillo azulado de su perfeccin. Ms profundo bajo las capas cristalizadas. Ms profundo Pero Sebastin ya haba complido su prometido, ambos enanos estaban dormidos plcidamente, apoyando la cabeza en la silla todava. Buenas noches, aunque sea de da De Lore II. El Pico más Alto Ser mejor inspirar y suspirar por un momento y regresar a la biblioteca por segunda vez, no sea que el aire del subsuelo sature nuestros pulmones. Esta vez, creo, sera conveniente salir de la tierra y viajar muchas leguas. Pasaremos por los prados, los desiertos y los mares de los humanos, e incluso de las ciudades menores donde se arrejuntan las tres razas sabias. Iremos directos a la capital, el pico ms alto. Para resumir su grandeza lo mejor ser leer a un testigo de la misma. El trovador y gegrafo elfo Vilvias, que recorri cada esquina del Pico y plasm sus memorias en una obra sin igual. Aqu os dejo el resumen que escribi como avance de la descripcin ms amplia de la urbe: He escalado el Pico ms alto y compartido nuevas con los mos. He bajado y vivido con los hombres, de gran nmero, vigor y valor. He descendido an ms, a donde mis ojos no perciben la luz del astro padre, donde los enanos forjaron para m una flauta con tanta habilidad que desech la ma al momento. Porque los tres grandes pueblos conviven en la misma monta?a, conocen el sitio como Trpoli, pues cada uno fund una ciudad all, sumando tres, aunque a menudo se entremezclan. Se la conoce como la capital del mundo, mas no lo es de ningn reino. Hay historias sobre cmo la fundaron tras una larga guerra entre todos los pueblos venerables. Otras cuentan que los tres pueblos saban que aquel lugar era el centro del mundo, y donde deban convivir juntos ms que en ningn otro lado. Bautizaron al Pico ms Alto -mphalos- y erigieron sus casas. En la cima de este mphalos se halla el hogar de los elfos nfalos, cuyo particular nombre no requiere ms explicacin. Se trata de algunos de los elfos ms urbanos, mas jams desde?aran sus tradiciones ms fundamentales. Todava surcan sus jinetes los cielos, subidos tanto a grullas como a serpientes aladas, seres que descendieron de estratos superiores hace muchsimo tiempo. Todava pasean por el gora y los filsofos establecen sus escuelas. De hecho, la escuela de Fngoras, aqu hallada, ha resultado de lo ms popular. Incluso ya ha crecido considerablemente entre burguese humanos, muy interesados por la matemtica en lo prctico y por la numerologa en lo religioso. Incluso aqu, a pesar de la cercana con las monarquas humana y enana, se mantiene el tradicional sistema republicano de mi pueblo. Y, cabe mencionar, las instituciones de los elfos nfalos cuentan el mayor respeto y confianza de su pueblo. Con respecto a esto, de nuevo ocurre que gran parte de los humanos de abajo, aquellos que han tenido el privilegio de ascender, regresan a su ciudad con la esperanza de cambiar su situacin poltica y establecer un sistema ms parecido al nuestro. Por ahora sin demasiado xito. En lo que respecta a estos humanos nfalos hay mucho que comentar. Ocupan gran parte del piedemonte de mphalos, representando el medio o centro de Trpoli. Es notable tambin que su asentamiento fue, en origen establecido en dos sitios, quizs por tribus antiguas hoy de nombre perdido. Es decir, en origen se trataron de dos ciudades, las cuales acabaron por fusionarse, aunque hoy en da todava mantienen diferencias particulares que despertarn vuestro inters. En el lado Este los edificios son ms altos y blancos, ms inspirados por la arquitectura de mis parientes y desde luego, mas luminosa. Pues la ciudad Este queda iluminada por el Sol varias horas ms que la de sus vecinos de la ciudad Oeste, la cual est ms sumida en la monta?a. El lado Oeste por su parte qued mucho ms influenciado por el trato con los enanos, habiendo muchas conexiones entre las casas de los hombres y las profundidades del interior de la monta?a, habitadas por los parientes menudos. Como es predecible debido a las influencias que estiran de cada lado de la parte humana de Trpoli, cada mitad est dedicada a industrias diferentes. El lado Oeste es el ms industrioso y est repleto de artesanos, manufactureros, edificios industriales y maeses enanos instruyendo a sus amigos o empleados. El otro lado acumula sobre todo a los gremios de otras artesanas como es el comercio o la escritura, adems de la agricultura de la vid. Tambin es hogar de la mayora de academias de estudios superiores y de escuelas de pensamiento humanas. El rey de los hombres es actualmente una doncella, la reina Simeria, que gobierna desde el pronto fallecimiento de su padre hace tres a?os. La dama reinante todava espera la llegada de un rey consorte que asegure la continuidad, pero el asunto se ha atrasado por la fragilidad de las alianzas ltimamente. Slo pude compartir un rato de su tiempo. La reina tuvo la gracia de concederme un asiento como invitado en el saln del Consejo, donde fui testigo de su habilidad para manejar a aquellos que dirigen los distintos aspectos de su reino. Slo dir en este consejo hay ya casi tantos enanos como humanos, aunque mis parientes cercanos siguen siendo mayora y sus palabras tenidas con ms peso, por su larga experiencia. Actualmente la convivencia en la ciudad de los hombres es ms que tolerable para mi pueblo e invito a otros a que visiten sus calles y antros, especialmente aquellos del Este, que os recordarn al hogar fcilmente. Sin embargo he de decir que se respira cierta tensin poltica, incluso con el hbil manejo de la monarca, derivada de la influencia de las razas que viven arriba y debajo de la ciudad, ambas aparentemente luchando por el dominio cultural sobre los humanos. Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. Se dice que los enanos tienen de su parte la economa y los elfos el arte y la filosofa, pero no sabra decir quien mantiene dominio sobre la parte humana de Trpoli, si es que alguno lo hace. Lo ms destacable actualmente, sobre esto, es el ya muy esparcido rumor de que la reina preferira desposarse con un hombre elfo antes que con un prncipe de otra ciudad humana, aunque slo el tiempo revelar la verdad de esto. No quisiera ahora divagar sobre rumores que van en detrimento de la convivencia que se ha mantenido hasta ahora. Por ende, pasar a discutir sobre aquello de lo que fui testigo al bajar al subsuelo, donde los enanos llevan a cabo grandes inventos. Estos enanos nfalos son maestros canteros y ebanistas, pero destacan todava ms en el campo de la invencin. Y sus inventos han llegado muy lejos, por lo que quizs son ellos entre todos los pueblos nfalos los que ms se conocen fuera de la monta?a. Sus descubrimientos tecnolgicos han llegado a hogares y cortes de todo el mundo. All se cre la primera nave area de metal. Todava no han salido demasiado de sus fronteras, habindose confiado slo a algunos de sus reinos hermanos, como ellos los llaman. Mas aqu, en Trpoli, se ven da y noche ascendiendo al terreno de los elfos y compitiendo en altura con los jinetes de mi pueblo. Admito que fui invitado, mas no tuve valor para ascender en uno de esos navos celestiales, slo lo vi por dentro una vez posado en tierra. Decid dejar la descripcin de los aparatos para los ingenieros de otras generaciones, pues no entenda nada de lo que vea. Cuando ya estaba claramente en las profundidades mis ojos no conseguan adaptarse y tuve que ser llevado por un gua, pues all saben bien que los elfos apenas pueden moverse por el submundo. Dicho gua, un humano que viva con los enanos en las cmaras ms superficiales, me llev de maestro enano en maestro enano de manera que estos me fueran contando los detalles de su arte particular. Como ya iba diciendo, tuve la dicha de conocer a un hacedor de instrumentos musicales, que forj con ma?a una flauta que desde siempre me acompa?a. No pudo revelarme el cmo se hizo su produccin, pues es un secreto bien guardado, como ocurre con todas las otras artesanas aqu abajo. Decid proseguir y le coment a mi gua que deseaba bajar a los niveles inferiores, aquellos ms alejados de la superficie. Por desgracia a malas penas pude continuar, pues el aire estancado repleto de humos que respir demostr ser ms poderoso que mi curiosidad: cuando estaba viendo los salones intermedios tuve un mareo que me llev al suelo. Pronto despert en la superficie, donde me haban llevado a un centro de sanacin. A pesar de la angustia y los dolores en la testa, estaba muy apenado por haber vuelto a la superficie son poder ver las cmaras inferiores, donde se me ha revelado que los enanos mantienen sus centros religiosos, repletos de las joyas ms nicas e inspiradoras. Sin embargo no le espet esto a mi gua, pues hizo lo ms razonable al llevarme de vuelta arriba. Poco despus, cuando ya estaba preparando mi viaje de vuelta, visitando los ltimos puntos de inters y haciendo las ltimas entrevistas, recib una visita inesperada y que se podra describir como perturbadora. Yo resida entonces en el barrio lfico de la ciudad Este, en un apartamento prestado graciosamente por Altis, uno de los arcontes de los elfos nfalos. Esa visita, como explicaba, la recib por la noche, poco antes de acostarme y dar el da por acabado. Era un humano, no demasiado joven y de aspecto cuidado. Deca que era un habitual tanto del barrio lfico como de la Repblica de los elfos nfalos. Tambin me explic que tena un gran inters por la astronoma, la astrologa y los estratos superiores, especialmente con todo lo relacionado con Firmamento, una de las legendarias capas que dividen la existencia, mucho ms arriba que el Cielo de mi pueblo. Dijo que haba estudiado en profundidad lo conocido de esta barrera, que hasta donde yo s es ms bien poco, y que la observaba casi todas las noches con un telescopio que le prestaba un amigo elfo, muy rico. Dijo que se adscriba a las teoras que explican el Sol como la abertura ms grande de este muro celestial, el cual gira alrededor de todo el mundo, provocando el da y la noche. Por ende, en ese caso, las estrellas seran aberturas menores. Pero esto no es lo interesante, pues es una hiptesis planteada ya en muchos sitios, aunque, claro est, no tiene demasiado fundamento cientfico. Me dijo que se haba visto a la abertura conocida como Sol reducir su luminosidad son nubes en el Cielo. Comentaba que esto haba aumentado levemente en su frecuencia, a lo largo de los a?os y que uno de sus profesores, un elfo, era el que haba empezado a darse cuenta en Trpoli y a investigarlo. Sin embargo haba acabado abandonando su investigacin, dando el asunto por una rareza de la naturaleza de la que no podra extraer mucho ms. Pero este hombre humano haba continuado su labor, quizs llevndolo al grado de la obsesin. Estaba claramente atemorizado por el fenmeno, pero slo me hizo una peticin, la razn real de su visita. Me pidi que, siendo yo un viajero constante y dotado en las letras, hiciera uso de mi influencia y diera a conocer por el mundo, a profesionales interesados, la importancia de este suceso celestial. Yo, interesado y no estando la peticin fuera de lugar, acced con gusto. Le dije que incluso quizs volviera algn da y le dira lo que otros pensaban. Pareca contento por mi respuesta. Un rato despus se march por donde vino, quizs fue a observar Firmamento aquella noche. Yo sal de la ciudad solo unas horas despus y todava no he vuelto a verlo, aunque s que cumplo mi promesa hablando de lo que me explic en este libro y con otros eruditos de los estratos superiores. Como conclusin avanzar que en prximos captulos desarrollo una descripcin extensa de los hinterlands de Trpoli y de su desarrollo cultural, econmico y demogrfico a lo largo de los siglos. Hasta aqu llega el extracto que os promet, no falto de misterios. Seguro los estratos superiores y las barreras que los dividen sern de gran inters en un futuro prximo. Ahora, volvamos con nuestros peque?os aventureros y su ptreo anfitrin.