《El sendero de Ashura [Español]》 Prè´¸logo Ashura se sent¨® en el trono en medio del infierno, contemplando el caos y la destrucci¨®n que hab¨ªa dejado a su paso, rodeada por un silencio sepulcral que acentuaba la desolaci¨®n de los dominios de Lucifer. El paisaje, cubierto de llamas y cenizas, reflejaba la destrucci¨®n que hab¨ªa sembrado a su paso. Las llamas se retorc¨ªan en el horizonte, reflejando la intensidad de su furia. Aunque adoraba la devastaci¨®n, su inconformidad persist¨ªa. Hab¨ªa esperado mucho m¨¢s de este enfrentamiento. pero ¨¦l segu¨ªa ausente. ?De qu¨¦ serv¨ªa todo esto si Lucifer no aparec¨ªa para enfrentarla? Mientras permanec¨ªa absorta en sus pensamientos, dos peque?as figuras surgieron de entre las sombras. Kuro y Akane, criaturas con una apariencia sorprendentemente adorable e inocente, pero de naturaleza maliciosa, se acercaron a Ashura sin un ¨¢pice de miedo, con sonrisas y ojos llenos de un brillo juguet¨®n. Su dulzura contrastaba con la oscuridad que los rodeaba, pero Ashura sab¨ªa que detr¨¢s de esa fachada se escond¨ªan mentes retorcidas. No eran amigos, ni aliados, solo oportunistas que disfrutaban del caos tanto como ella. ¡ªAshuraaaa, ?hiciste un trono para ti! ¡ªexclam¨® Akane, sus ojos brillando de aparente admiraci¨®n mientras giraba a su aledor¡ª. ?Es tan elegante! ¡ªS¨ª, aunque un poco exagerado, ?no crees? ¡ªa?adi¨® Kane, inclinando la cabeza con una sonrisa traviesa mientras se sub¨ªa con cuidado al brazo del trono¡ª. Pero no te preocupes, ?nos encanta! ¡ªTiene raz¨®n ¡ªdijo Akane, sonriendo con fingida seriedad¡ª. No es algo que Lucifer har¨ªa. Pero a nosotros nos gusta que seas un poco... pretenciosa. La mirada de Ashura se endureci¨®. Un destello de furia cruz¨® sus ojos, y, sin previo aviso, alz¨® una mano hacia Kuro, lanzando un ataque que el peque?o esquiv¨® con sorprendente agilidad, dejando tras de s¨ª un rastro de cenizas. This book was originally published on Royal Road. Check it out there for the real experience. ¡ª?Ay, no seas as¨ª! ¡ªdijo Kuro, fingiendo un puchero mientras se escond¨ªa detr¨¢s de Akane¡ª. Solo quer¨ªamos decirte lo genial que te ves en ese trono. ¡ªS¨ª, s¨ª, no tienes que enojarte tanto, Sabes que no puedes matarnos¡ªagreg¨® Akane, entrelazando sus manos y mir¨¢ndola con ojos brillantes¡ª. Sabes que solo queremos lo mejor para ti, Ashura. ¡ªKuro sonri¨® con aire travieso, acomod¨¢ndose sobre el respaldo del trono. ¡ª A¨²nque a veces es divertido verte perder la paciencia. Ashura frunci¨® el ce?o y se levant¨® lentamente. Las criaturas dejaron de hablar por un momento al notar el cambio en su expresi¨®n. Con un suspiro pesado, Ashura finalmente rompi¨® el silencio. ¡ªLucifer no se toma nada en serio. Si no entiende la amenaza que soy, entonces no vale la pena insistir ahora. ¡ªEl semblante de Ashura se endureci¨® a¨²n m¨¢s, y una sonrisa oscura se dibuj¨® en su rostro¡ª. Hay cosas m¨¢s importantes. Kuro lade¨® la cabeza, como si estuviera procesando lo que ella hab¨ªa dicho. ¡ª?Eso significa que... vas a buscar algo m¨¢s emocionante? ¡ªpregunt¨®, con un tono curioso que apenas ocultaba su entusiasmo. ¡ª?Oh, oh! ?Ser¨¢ algo peligroso? ?Algo grande? ¡ªa?adi¨® Akane, juntando sus manos con emoci¨®n fingida¡ª. ?Nos encanta cuando tienes esos planes geniales, Ashura! Ashura se levant¨® del trono con una sonrisa tensa. Las dos criaturas dieron un paso atr¨¢s, mir¨¢ndola con atenci¨®n, pero sus sonrisas no se desvanecieron. ¡ªEs momento de dejar esto atr¨¢s. Hay algo m¨¢s importante que debo hacer primero. ¡ªSu voz sonaba decidida, casi fr¨ªa. ¡ª?Sab¨ªa que te lo tomar¨ªas en serio en alg¨²n momento! ¡ªdijo Kuro, batiendo las manos como si estuviera celebrando¡ª. ?Esto ser¨¢ tan divertido! ¡ªS¨ª, aunque admito que extra?ar¨¦ los d¨ªas llenos de caos sin rumbo.... ¡ªsuspir¨® Akane, llev¨¢ndose una mano al pecho con una sonrisa nost¨¢lgica. ¡ª?As¨ª que vas a buscarlo? ¡ªpregunt¨® Kuro con una sonrisa ladina. Ashura no respondi¨®. En cambio, comenz¨® a caminar, dejando el trono y el paisaje devastado a sus espaldas. A medida que avanzaba, su determinaci¨®n crec¨ªa. al igual que su emoci¨®n por lo que estaba por venir. ¡ªEs momento ¡ªmurmur¨®, sin voltear hacia las dos criaturas que la segu¨ªan como sombras¡ª. Voy a encontrar a mi padre. Kuro y Akane la siguieron de cerca, sus sonrisas adorables intactas, aunque en sus ojos brillaba algo m¨¢s oscuro, algo que no pod¨ªan ocultar del todo Capitulo 1: Saphiro y Zeryth El mundo terrestre estaba devastado. Las ruinas de un antiguo reino se extend¨ªan hasta donde alcanzaba la vista, un paisaje desolado de estructuras medievales derruidas. El cielo, te?ido de un gris pesado, parec¨ªa la exhalaci¨®n final de un mundo que hab¨ªa olvidado c¨®mo respirar. Las pocas edificaciones que a¨²n se manten¨ªan en pie eran esqueletos de lo que una vez fueron hogares, ahora consumidos por el fuego y la destrucci¨®n. Restos de alquimia y experimentos olvidados asomaban entre los escombros: tableros grabados con s¨ªmbolos cr¨ªpticos, frascos rotos que todav¨ªa conten¨ªan rastros de l¨ªquidos cristalizados, y plantas retorcidas, quemadas, luchando por sobrevivir en una tierra que ya no las acog¨ªa. Ashura caminaba al frente, destacando entre el caos. Su sudadera oscura con orejitas en la capucha le daba un aire juguet¨®n, pero el crujido de los escombros bajo sus botas pesadas recordaba su naturaleza destructiva. Con un gesto impaciente, ajust¨® sus lentes redondos, dejando entrever una mirada inquieta que barr¨ªa el horizonte, como si buscara algo, cualquier cosa, que rompiera la monoton¨ªa de aquel paisaje muerto. ¡ª?Estamos cerca? ¡ªpregunt¨®, con un tono m¨¢s gru?¨®n que curioso. A su lado, Kuro y Akane avanzaban dando peque?os saltos, sus cuerpos deform¨¢ndose ligeramente con cada movimiento, como si fueran de plastilina. Kuro, con su ¨²nico ojo centrado y sin boca, dej¨® escapar una voz risue?a, mezcla de burla y travesura. ¡ª?Cerca de qu¨¦, Ashura? ?El mundo es enorme! Tal vez estemos cerca de una monta?a... ?o de un pastel? ?Quiero pastel! ¡ª?No te hagas el tonto, Kuro! ?Por qu¨¦ no me dices a d¨®nde vamos? ¡ªbuf¨® Ashura, aplastando un fragmento de un antiguo s¨ªmbolo alqu¨ªmico en el suelo¡ª. Si no hablas, te har¨¦ explotar. Kuro solt¨® un sonido que pod¨ªa pasar por una risa burlona. ¡ªOh, no lo har¨ªas. Solo lo dices para molestar, este lugar es aburrido. Akane, rezagada, desliz¨® su cuerpo hacia adelante. Su ¨²nico ojo parpade¨® con falsa inocencia. ¡ªPor favor, Ashura, no querr¨¢s arruinar la sorpresa, ?verdad? ¡ªdijo con una dulzura que solo echaba m¨¢s le?a al fuego. Ashura apret¨® los pu?os. ¡ª?Claro! Sigamos caminando sin rumbo como siempre. Quiz¨¢s demos la vuelta al mundo antes de que digan algo ¨²til. A veces pienso que ustedes disfrutan hacerme perder el tiempo. A pesar de su rabia, algo dentro de ella la fren¨®. Quiz¨¢ era la esperanza de encontrar a Hesh, o quiz¨¢ algo m¨¢s profundo que ni ella entend¨ªa. Entonces, su voz baj¨® un poco, cargada de sospecha. ¡ªno quer¨ªa tener que preguntar esto, pero..... ?Por qu¨¦ les interesa tanto mi padre? La pregunta cay¨® como un rel¨¢mpago en medio del silencio. Por primera vez, Kuro y Akane detuvieron sus movimientos. Sus cuerpos parec¨ªan desmoronarse ligeramente, como si esas palabras hubieran golpeado algo oculto. ¡ª?Qu¨¦ clase de pregunta es esa? ¡ªrespondi¨® finalmente Kuro, su tono inusualmente vago¡ª. Es... curiosidad, nada m¨¢s. Adem¨¢s, ?no quer¨ªas saber qu¨¦ est¨¢ haciendo? Akane intent¨® suavizar la tensi¨®n, dejando escapar un sonido melodioso. ¡ªOh, Ashura, siempre tan seria. Rel¨¢jate un poco. Hesh es fascinante, claro, pero nuestra lealtad es contigo ¡ªrespondi¨®, con una dulzura casi convincente. ¡ªAdem¨¢s, no es que lo conozcamos. Solo queremos ayudarte a cumplir tu meta. ?Acaso no es lo que hacen los amigos? ¡ªa?adi¨® Kuro, con algo que parec¨ªa un gui?o. Ashura no respondi¨® de inmediato. Una parte de ella quer¨ªa creerles, pero la sospecha ya hab¨ªa echado ra¨ªces. Hab¨ªa algo en la forma en que hablaban, en esas sonrisas demasiado perfectas, que la inquietaba. El horizonte devastado dio paso a una vista inesperada: un castillo impecable, sacado de un cuento de hadas. Las torres se alzaban majestuosas hacia el cielo, con detalles tallados con precisi¨®n casi sobrenatural. Jardines perfectamente cuidados rodeaban el edificio, con flores que parec¨ªan inmunes al caos del mundo exterior. Un aroma dulce impregnaba el aire, como si aquel lugar existiera fuera del tiempo. ¡ª?Es aqu¨ª? ¡ªpregunt¨® Ashura, con una paciencia que ya pend¨ªa de un hilo. Kuro y Akane intercambiaron una breve mirada, si es que esos ¨²nicos ojos pod¨ªan comunicar tanto. Finalmente, Kuro murmur¨®: ¡ªS¨ª, es aqu¨ª. Prep¨¢rate para algo... interesante. Ashura observ¨® el castillo con recelo. Hab¨ªa algo profundamente inquietante en su perfecci¨®n. Las torres se alzaban majestuosas hacia el cielo, con detalles tallados con precisi¨®n casi obsesiva. Jardines meticulosamente cuidados rodeaban el edificio, llenos de flores de una belleza tan impecable que parec¨ªan irreales. Era como si aquel lugar no perteneciera al mismo mundo devastado que hab¨ªa dejado atr¨¢s. Incluso el aire estaba impregnado de un aroma dulce que parec¨ªa burlarse de la destrucci¨®n circundante. ¡ª?Qu¨¦ se supone que significa esto? ¡ªbuf¨® Ashura, pisando con fuerza sobre el sendero impecable que conduc¨ªa al castillo. Akane se adelant¨® antes de que Kuro pudiera responder. ¡ª?Por qu¨¦ no entras y lo descubres?¡ª Ashura frunci¨® el ce?o, deteni¨¦ndose en seco. ¡ªNo conf¨ªo en esto ¡ªmurmur¨®, cruz¨¢ndose de brazos mientras estudiaba el edificio. If you spot this narrative on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. Kuro, siempre despreocupado, comenz¨® a dar vueltas a su alrededor, sonriendo con aire travieso. ¡ª?Vamos! Es un castillo. ?No siempre quisiste ser una princesa?¡ª ¡ªCierra la boca antes de que decida coronarte con un pu?o ¡ªgru?¨® Ashura, sin apartar la vista del lugar. Algo en su interior, una sensaci¨®n que no lograba identificar, le advert¨ªa que deb¨ªa mantenerse alerta. Las enormes puertas del castillo estaban entreabiertas. Ashura, a pesar de su desconfianza, empuj¨® una de ellas con un golpe seco, como si intentara quebrar la perfecci¨®n del lugar. El eco de su acci¨®n reson¨® en el silencio, como si el castillo mismo se burlara de su desaf¨ªo. ¡ª?De verdad no tienen la decencia de cerrar? ¡ªgru?¨® mientras cruzaba el umbral. Kuro y Akane la segu¨ªan con sus usuales sonrisas enigm¨¢ticas. El interior era a¨²n m¨¢s impresionante que el exterior. Un amplio vest¨ªbulo de m¨¢rmol blanco se extend¨ªa ante ellos, decorado con candelabros que emit¨ªan una luz c¨¢lida y acogedora. Sin embargo, la perfecci¨®n del lugar resultaba casi sofocante, como si cada detalle hubiera sido dise?ado para ser inquietantemente hermoso. Ashura avanz¨® con cautela, sus pasos resonando en el silencio absoluto. ¡ªCamina con cuidado, Ashura. Est¨¢s a punto de encontrarte con alguien... fuera de lo com¨²n ¡ªdijo Akane, su tono pretendiendo ser misterioso. ¡ªSaphiro y Zeryth, ?te suenan esos nombres? ¡ªagreg¨®, mientras sus ojos brillaban con una chispa de diversi¨®n mal disimulada. ¡ªNo. ?Deber¨ªan? ¡ªrespondi¨® Ashura con desd¨¦n, aunque algo en el tono de Akane llam¨® su atenci¨®n. Era raro que mencionaran nombres con tanto respeto. ¡ªSon las due?as de este lugar, ¡ªdijo Kuro con un encogimiento de hombros. ¡ªUna de ellas podr¨ªa tener informaci¨®n sobre Hesh. Ashura se detuvo en seco. ¡ª?Informaci¨®n? ?Por qu¨¦ no lo dijeron antes, idiotas? Akane dej¨® escapar una risita nerviosa. ¡ªQuer¨ªamos que fuera una sorpresa. Adem¨¢s, no sab¨ªamos c¨®mo reaccionar¨ªas...¡ª Ashura apret¨® los dientes, pero su irritaci¨®n comenz¨® a desvanecerse, dejando tras de s¨ª una sensaci¨®n de inquietud. ¡ªDe acuerdo. Vamos a ver qu¨¦ tienen que decir. ¡ªAshura... ¡ªAkane suaviz¨® su sonrisa, su tono m¨¢s tranquilo de lo habitual. ¡ªS¨¦ que no te gusta andarte con rodeos, pero ten cuidado. Zeryth no es como nosotras. Si no le agradas, no es que te ignore... es que se asegura de que no vuelvas a cruzarte en su camino. Ashura asinti¨® con un movimiento brusco y sigui¨® adelante, murmurando para s¨ª misma. ¡ªZeryth... Suena imponente. Lo que sea. Mientras sepan algo ¨²til sobre Hesh, no me importa qui¨¦n manda aqu¨ª. Kuro y Akane intercambiaron una mirada cargada de significado, pero no dijeron nada m¨¢s mientras dejaban que Ashura liderara el camino hacia la sala principal. En el centro de la sala, reclinada en un elegante sill¨®n de terciopelo negro, estaba una mujer de cabello rosado, ligeramente desordenado pero con cierto encanto. Un piercing debajo de su ojo derecho brillaba bajo la tenue luz, y su atuendo negro ajustado irradiaba un aire pr¨¢ctico y provocador a la vez. Sus ojos, de un gris met¨¢lico, se alzaron perezosamente hacia los reci¨¦n llegados. El coraz¨®n de Ashura se aceler¨®, aunque su expresi¨®n permaneci¨® firme. ¡ªVaya, qu¨¦ manera tan interesante de saludar, ¡ªcoment¨® la mujer con voz despreocupada y ligeramente burlona. Ashura arque¨® una ceja, observ¨¢ndola con desconfianza. ¡ªAs¨ª que t¨² eres Zeryth. ¡ªSe plant¨® frente a la mujer, cruz¨¢ndose de brazos. ¡ª?Por qu¨¦ est¨¢s tan tranquila cuando tres desconocidos acaban de irrumpir en tu casa? ?No te importa? ?O es que eres una completa idiota? La mujer sonri¨® lentamente, como si disfrutara del enfrentamiento. ¡ªInteresante pregunta. Quiz¨¢ no me importa porque no tengo nada que temer de alguien que apenas sabe d¨®nde pisa.¡ª Ashura apret¨® los pu?os, pero antes de que pudiera responder, Kuro se adelant¨® con una sonrisa radiante. ¡ª?Saphiro! Es un gusto verte de nuevo, ¡ªexclam¨®, inclin¨¢ndose con una alegr¨ªa casi infantil. Oh, as¨ª que son ustedes ¡ª apesar de sus palabras su expresi¨®n delataba el desinter¨¦s que ambas criaturas le causaban Kuro lanz¨® una carcajada mientras observaba el vest¨ªbulo. ¡ª Es un castillo muy lindo ?Si me prometen un pastel, tal vez me quede aqu¨ª para siempre! Antes de que Saphiro pudiera responder, una voz suave, cargada de autoridad, reson¨® detr¨¢s de ellos. ¡ªSaphiro, querida, ?qui¨¦nes son tus invitados?¡ª Todos se giraron hacia el origen de la voz. Desde las sombras emergi¨® una joven de cabello oscuro y ojos verdes. Su postura parec¨ªa humilde, pero algo en su presencia hizo que Kuro y Akane cambiaran de inmediato. Sus cuerpos, usualmente juguetones y despreocupados, se tensaron, y las sonrisas en sus rostros se volvieron discretas. ¡ªOh, mi querida Zeryth, no te preocupes ¡ªintervino Saphiro con un tono ligero, levant¨¢ndose del sill¨®n con elegancia estudiada¡ª. Son solo unos viajeros curiosos. Nada que no podamos manejar. Ashura frunci¨® el ce?o, desconcertada. ¡ª?Zeryth? Pens¨¦ que t¨² eras Zeryth. ¡ªMe temo que est¨¢s equivocada, viajera ¡ªrespondi¨® la joven con una ligera inclinaci¨®n de cabeza¡ª. Yo soy Zeryth. Ella es mi... Saphiro. Saphiro, quien hasta entonces hab¨ªa mantenido una actitud despreocupada, reaccion¨® con una sonrisa nerviosa. Sus mejillas se sonrojaron levemente, y desvi¨® la mirada con una expresi¨®n casi t¨ªmida. ¡ªOh, Zeryth...¡ª murmur¨® suavemente, como si esas palabras fueran un tesoro que prefer¨ªa guardar. Ashura arque¨® una ceja, incr¨¦dula. ¡ª?Siempre hablas como si estuvieras recitando un poema cursi, o esto es algo especial? Zeryth solo sonri¨®, serena. La reacci¨®n de Saphiro parec¨ªa haber sido exactamente lo que esperaba. Kuro y Akane intercambiaron miradas c¨®mplices mientras Ashura intentaba procesar la extra?a din¨¢mica entre las dos mujeres. ¡ª?No deber¨ªan presentarse como es debido? ¡ªpregunt¨® Zeryth de repente, su voz suave, pero con un filo imperceptible que atraves¨® el aire. Kuro y Akane asintieron r¨¢pidamente, inclin¨¢ndose casi al un¨ªsono. ¡ª?Por supuesto, claro! Un placer conocerte, Zeryth ¡ªdijeron al mismo tiempo, su habitual desenfado ausente. Mientras tanto, Ashura frunci¨® el ce?o. El dulce aroma del aire, que impregnaba la sala, empezaba a resultarle opresivo, como si intentara obligarla a aceptar la perfecci¨®n del lugar. ¡ªEste olor... ¡ªmurmur¨®, mirando a Saphiro, quien segu¨ªa sentada con una calma inquietante¡ª. Es nauseabundo. Sin previo aviso, Ashura agarr¨® un candelabro ornamentado y lo lanz¨® contra la pared. El metal reson¨® al romperse, seguido de un silencio cargado de tensi¨®n. ¡ª?Qu¨¦ clase de enferma decorar¨ªa un lugar as¨ª? ¡ªgrit¨®, volteando una mesa de cristal que se estrell¨® contra el suelo¡ª. ?Esto no es un castillo, es un mausoleo para mu?ecas cursis! Kuro intent¨® intervenir, su tono dulce y conciliador. ¡ªAshura, tal vez deber¨ªas... ¡ª??Qu¨¦?! ?Calmarme? ¡ªinterrumpi¨® Ashura, furiosa. Su mirada se clav¨® en Saphiro, que permanec¨ªa tranquila, casi entretenida. Antes de que Ashura pudiera decir m¨¢s, Zeryth dio un paso adelante. El aire pareci¨® congelarse. Akane retrocedi¨®, temblando. ¡ªK-Kuro... haz algo ¡ªsusurr¨®, aferr¨¢ndose al brazo de su compa?ero. Kuro reaccion¨® r¨¢pidamente. Con una sonrisa nerviosa, le propin¨® a Ashura un golpe directo en el rostro. El impacto la hizo retroceder un paso, m¨¢s sorprendida que herida. ¡ª?Eso es suficiente, Ashura! ¡ªdijo Kuro, masaje¨¢ndose la mano¡ª. Por favor, c¨¢lmate antes de que alguien m¨¢s decida intervenir... de forma menos amistosa. Saphiro ri¨® suavemente desde su lugar, su tono lleno de diversi¨®n. ¡ªCari?o, ?quieres calmarte? Sabes que no quiero m¨¢s destrozos aqu¨ª. Ashura mir¨® a Saphiro, pensando que el comentario era para ella, pero se detuvo al notar c¨®mo Saphiro acariciaba la cabeza de Zeryth, quien luc¨ªa obediente, casi como una mascota. ¡ªTch... J¨®dete ¡ªmurmur¨®, limpi¨¢ndose el labio mientras su coraz¨®n lat¨ªa con fuerza ante la amenaza latente en Zeryth. Saphiro, con una mezcla de diversi¨®n y condescendencia, observ¨® a Ashura. ¡ªQu¨¦ grupo tan interesante de invitados tenemos, ?no, Zeryth? Zeryth asinti¨®, pero su mirada afilada segu¨ªa fija en Ashura. Ashura apret¨® los pu?os, pero finalmente retrocedi¨®, lanzando una mirada fulminante a Kuro y Akane. ¡ªTch. No vale la pena. Si encontrar a Hesh significa soportar esto... ¡ªDirigi¨® una ¨²ltima mirada de desd¨¦n a Saphiro¡ª. No estoy segura de que valga el esfuerzo. Saphiro alz¨® una ceja, su inter¨¦s s¨²bitamente encendido. ¡ª?Hesh? ¡ªrepiti¨®, su tono juguet¨®n y burl¨®n. Ashura se tens¨®, atrapada por la atenci¨®n de Saphiro. ¡ªS¨ª. ?Tienes alg¨²n problema con eso? Saphiro sonri¨®, un destello perturbador en sus ojos. ¡ªDigamos que Hesh es... intrigante. Pero ¨²ltimamente, ha atra¨ªdo atenci¨®n peligrosa. ¡ª?Qui¨¦nes? ¡ªpregunt¨® Ashura, su tono bajo y tenso. Saphiro se acerc¨® lentamente, mientras Zeryth observaba como una sombra alerta. ¡ªUn aspirante a dios que no tolera obst¨¢culos en su camino. Hesh est¨¢ en el centro de todo. Si de verdad lo buscas... Ashura quedo en silencio ante la revelaci¨®n, la emoci¨®n la inundaba esperando el final de la frase ¡ªAshura, ?verdad?¡ª dijo Zeryth con una voz pausada, casi un susurro. Por primera vez se ve¨ªa interesada por la conversaci¨®n ¡ªDime, ?hasta d¨®nde est¨¢s dispuesta a llegar por las respuestas que buscas?" CONTINUARA Capitulo 2: Reverberaciè´¸n La ma?ana se filtraba con suavidad a trav¨¦s de los ventanales del castillo, ti?endo los pasillos de un dorado p¨¢lido. Saphiro caminaba con elegancia por la planta superior, su pijama de seda ondeando con cada paso. Se estir¨® con pereza, disfrutando del silencio que a¨²n reinaba en el lugar. La calma de las ma?anas era algo que atesoraba. Sin embargo, al acercarse a las escaleras, el silencio se rompi¨® con un estruendo: el sonido de golpes secos y un gru?ido frustrado se escuchan por el pasillo Saphiro suspir¨® con una sonrisa ligera. Cuando baj¨® los ¨²ltimos escalones y lleg¨® a la cocina, la escena le result¨® tan predecible como divertida: Ashura estaba en el centro del desastre, la respiraci¨®n agitada, los pu?os a¨²n enrojecidos por los repetidos intentos de destrucci¨®n. A su alrededor, todo segu¨ªa intacto. La mesa de m¨¢rmol no ten¨ªa ni una grieta. Las sillas estaban perfectamente alineadas. Ni siquiera las tazas en los estantes se hab¨ªan movido un cent¨ªmetro. ¡ªBuenos d¨ªas ¡ªsalud¨® Saphiro con tranquilidad mientras cruzaba la estancia¡ª. ?Dormiste algo anoche? Ashura gir¨® con los dientes apretados y el ce?o fruncido, su frustraci¨®n evidente. ¡ªNo lo necesito ¡ªgru?¨®, sacudiendo la cabeza¡ª. Y t¨² tampoco lo necesitas ?o me equivoco? Saphiro tom¨® una taza de porcelana con la misma delicadeza con la que alguien recoger¨ªa una joya valiosa. ¡ªTienes raz¨®n, no necesito dormir, pero eso no significa que no pueda hacerlo ¡ªrespondi¨®, sirvi¨¦ndose un t¨¦ con movimientos pausados¡ª. Es relajante y divertido. Deber¨ªas intentarlo alguna vez. ¡ªNo veo el punto. ¡ª Ashura chasque¨® la lengua y mir¨® de reojo la cocina impecable. ¡ªEsto es rid¨ªculo. Nada en este lugar se rompe. No importa cu¨¢nto lo intente. Saphiro llev¨® la taza a sus labios, sin perder la calma. ¡ªClaro que no. Esta es la casa de Zeryth. Aqu¨ª solo se destruye lo que ella quiere que se destruya. Ashura gru?¨® con molestia. ¡ªEso es trampa. ¡ªTal vez lo sea, pero no veo el problema ¡ªrespondi¨® Saphiro con una sonrisa ligera ¡ª Esto es una idiotes ¡ªdijo Ashura, cruz¨¢ndose de brazos. Saphiro se encogi¨® de hombros. ¡ªA veces asi son las cosas. No siempre salen las cosas como uno quiere, pero al menos puedes sacar algo bueno de todo esto Ashura no respondi¨® de inmediato. Solo permaneci¨® en su lugar, a¨²n con el ce?o fruncido, pero sin la misma tensi¨®n agresiva de antes. Saphiro esboz¨® una sonrisa divertida al notar su molestia antes de darse la vuelta para preparar algo de desayuno. ¡ª ?Sabes? La comida tambi¨¦n es muy divertida ¡ªdijo con un tono suave, pero con una certeza absoluta¡ª. Prepararla y saborearla es una maravilla. ?Alguna vez has comido algo? Ashura suspir¨®, derrotada. Sab¨ªa que no iba a ganar contra esa maldita serenidad. Se dej¨® caer en una silla con los brazos cruzados y la mirada hosca. ¡ªUna vez me com¨ª la pierna de un hombre ¡ªdijo con una indiferencia preocupante¡ª. Cre¨ª que me har¨ªa m¨¢s poderosa, pero solo fue una p¨¦rdida de tiempo. Saphiro, en lugar de escandalizarse, solt¨® una risa baja y elegante, como si Ashura hubiera hecho una observaci¨®n particularmente curiosa. ¡ªBueno, supongo que en teor¨ªa ten¨ªa sentido ¡ªrespondi¨® mientras tomaba una hogaza de pan y la cortaba con precisi¨®n¡ª. Pero dudo que la carne humana tenga algo de especial. Coloc¨® en la mesa un plato con pan, miel espesa y un peque?o surtido de frutas frescas, junto con un trozo de queso suave. Sin darle oportunidad a Ashura de rechazarlo, empuj¨® el plato hacia ella. ¡ªPru¨¦balo ¡ªdijo con naturalidad¡ª. Te prometo que sabe mucho mejor que un humano. Ashura mir¨® la comida con desconfianza, pero la calma de Saphiro ya hab¨ªa roto su impulso de resistencia. Tom¨® un trozo de pan con desgano y lo mordi¨®. El silencio que sigui¨® fue corto, pero revelador. Saphiro sonri¨® para s¨ª misma mientras tomaba asiento frente a Ashura y beb¨ªa un sorbo de su t¨¦. ¡ª?Ves? Hasta las cosas m¨¢s simples pueden ser una maravilla. Ashura no respondi¨®. Solo mastic¨® con calma, sin darse cuenta de que, por primera vez en toda la noche, su frustraci¨®n se hab¨ªa disipado un poco. Saphiro bebi¨® otro sorbo de su t¨¦ mientras observaba a Ashura con una mirada serena, casi anal¨ªtica. Verla comer era¡­ interesante. Era como si la chica no estuviera acostumbrada a algo tan b¨¢sico como sentarse a disfrutar una comida sin preocuparse por otra cosa. ¡ª?Sabes? ¡ªdijo de repente¡ª. Me recuerdas un poco a Zeryth. Ashura alz¨® la vista, algo desconfiada. ¡ª?Por qu¨¦? ¡ªPorque tambi¨¦n ten¨ªa la costumbre de mirar todo con escepticismo ¡ªrespondi¨® con una sonrisa suave¡ª. Como si cualquier cosa sencilla fuera una trampa o una p¨¦rdida de tiempo. Ashura chasque¨® la lengua. Stolen content alert: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. ¡ªTal vez porque s¨ª lo es. Saphiro dej¨® la taza sobre la mesa con elegancia y apoy¨® el rostro en su mano. ¡ªNo siempre. Pero no te preocupes, ya aprender¨¢s. Ashura frunci¨® el ce?o, pero por alguna raz¨®n, la manera en que Saphiro lo dijo no la irrit¨®. Termin¨® su comida sin prisa, y cuando dej¨® el plato en la mesa, se dio cuenta de que se sent¨ªa¡­ bien. No lo admitir¨ªa en voz alta, pero la calma de Saphiro se le hab¨ªa pegado un poco. Saphiro dej¨® su taza en la mesa con elegancia y se levant¨® con calma. Justo en ese momento, Ashura la mir¨® con el ce?o fruncido, notando por primera vez que estaba sola. ¡ª?Y tu humana? ¡ªpregunt¨® con desconfianza. Saphiro sonri¨®, como si hubiera estado esperando la pregunta. ¡ªZeryth a¨²n duerme. Anoche estuvo despierta hasta tarde cuidando mi sue?o. Ashura la mir¨® con extra?eza. ¡ª?Eso no deber¨ªa ser al rev¨¦s? Se supone que t¨² eres la demonio aqu¨ª. ¡ªQuiz¨¢s ¡ªadmiti¨® Saphiro, con una risa suave¡ª, pero Zeryth es¡­ especial. Ashura no respondi¨® de inmediato. No le gustaba que Saphiro hablara con tanto misterio, pero hab¨ªa algo en su tono que la hizo pensar. ¡ª?Especial c¨®mo? Saphiro lade¨® la cabeza, observ¨¢ndola con esa paciencia infinita que empezaba a resultarle irritante. ¡ªPodr¨ªa decir que en m¨¢s de un sentido ¡ªdijo al fin¡ª, pero lo entender¨¢s mejor cuando la conozcas. Ashura gru?¨® por lo bajo. No le gustaban los acertijos ni las respuestas a medias, pero por ahora dej¨® el tema. Justo cuando pens¨® que la conversaci¨®n hab¨ªa terminado, Saphiro habl¨® con la misma tranquilidad de siempre ¡ª Bien. Ahora saca la basura. Ashura parpade¨®. ¡ª?Qu¨¦? ¡ªSaca la basura ¡ªrepiti¨® Saphiro, sonriendo con la misma dulzura imperturbable. Ashura arrug¨® la nariz. ¡ªNo soy tu sirvienta. ¡ªNo, pero comiste aqu¨ª, ?no? ¡ªSaphiro se puso de pie con la misma gracia pausada de siempre¡ª. Y las reglas en esta casa son simples: si comes, ayudas. Ashura la mir¨® como si acabara de decir la estupidez m¨¢s grande del mundo. ¡ªEso es rid¨ªculo. ¡ªTal vez ¡ªconcedi¨® Saphiro¡ª, pero as¨ª es como hacemos las cosas aqu¨ª. Ashura solt¨® un gru?ido, pero ya no ten¨ªa la energ¨ªa para discutir. Tom¨® la bolsa con un suspiro de resignaci¨®n y se encamin¨® a la puerta. ¡ªAshura. La voz de Saphiro la detuvo antes de que saliera. La demonio se acerc¨® con calma y, con un gesto sorprendentemente tierno, le limpi¨® con los dedos unas migajas que hab¨ªan quedado en la comisura de sus labios. Ashura se qued¨® quieta. Era un gesto simple, pero ten¨ªa un peso extra?o, casi familiar. No sab¨ªa c¨®mo reaccionar, as¨ª que simplemente no lo hizo. Saphiro se alej¨® con naturalidad, como si no hubiera pasado nada, y se dirigi¨® a la cocina. ¡ªTen cuidado ah¨ª afuera ¡ªdijo con una sonrisa tranquila¡ª. Ahora, preparar¨¦ el desayuno de mi amada. Ashura no dijo nada. a¨²n sentia el leve rastro de los dedos de Saphiro en su rostro dej¨¢ndola m¨¢s confundida Ashura volvi¨® a tomar la bolsa de basura con desgano y se encamin¨® hacia la salida de la cocina. Sin embargo, justo antes de cruzar la puerta, se detuvo y mir¨® a Saphiro, quien segu¨ªa de espaldas, ocupada con su desayuno. Ahora sab¨ªa que Zeryth segu¨ªa dormida. Su mirada se oscureci¨®. ........... "Si Zeryth no est¨¢ aqu¨ª... entonces, ?qu¨¦ me impide...?" ....... Sin pensarlo, levant¨® la mano y apunt¨® su dedo hacia Saphiro. La yema comenz¨® a brillar, acumulando energ¨ªa, como si estuviera sosteniendo un arma lista para disparar. Pero en cuanto sinti¨® la calidez de esa luz en su dedo, una sensaci¨®n extra?a la recorri¨®. Duda. Su mirada se ensombreci¨® y su mano tembl¨® ligeramente. No pod¨ªa hacerlo. Antes de que pudiera seguir debati¨¦ndose, algo choc¨® violentamente contra su espalda. ¡ª?Gah! Ashura cay¨® al suelo con un fuerte golpe, soltando la bolsa de basura en el proceso. Un peso se aferr¨® a ella, inmoviliz¨¢ndola contra el fr¨ªo suelo de piedra. ¡ªMmh... ¡ªgru?¨® con frustraci¨®n, girando su cabeza para ver a su atacante. Era Zeryth. La humana estaba sobre ella, con el ce?o fruncido y los labios apretados en una mueca de leve molestia. Su mirada, sin embargo, ten¨ªa algo... infantil. Como la de un cachorro molesto con alguien que hizo algo indebido. ¡ªOh ¡ªse escuch¨® la voz tranquila de Saphiro. Ashura levant¨® la vista y vio que la demonio se hab¨ªa girado hacia ellas con una expresi¨®n divertida. ¡ªAs¨ª que ya est¨¢s despierta, Zeryth. ¡ªSaphiro dej¨® el cuchillo con el que estaba cortando frutas y le hizo un gesto con la mano¡ª. Ven aqu¨ª, estaba prepar¨¢ndote el desayuno. Al instante, la expresi¨®n de Zeryth cambi¨®. Su molestia hacia Ashura se desvaneci¨® en un segundo y, con una actitud sumisa y obediente, se levant¨® y camin¨® hacia Saphiro, qued¨¢ndose a su lado como un soldado fiel esperando ¨®rdenes. Ashura se reincorpor¨® con lentitud, quit¨¢ndose el polvo de la ropa mientras observaba la escena con el ce?o fruncido. Saphiro, quien ahora le daba la espalda, habl¨® con naturalidad. ¡ª?Pasa algo, Ashura? La joven apret¨® los dientes, sintiendo una ligera humillaci¨®n, pero tambi¨¦n un extra?o alivio. Neg¨® con la cabeza y, sin decir palabra, recogi¨® la bolsa de basura antes de salir de la cocina. Cuando el sonido de sus pasos desapareci¨® en el pasillo, Saphiro mir¨® de reojo a Zeryth y sonri¨®. ¡ªTe agradezco que no la dejaras inconsciente... pero creo que sigues siendo bastante agresiva con ella. Zeryth hizo un peque?o puchero, su mirada a¨²n reflejaba molestia hacia Ashura, pero tras unos segundos suspir¨® con resignaci¨®n. ¡ªLo intentar¨¦... Saphiro ri¨® suavemente y acarici¨® su cabeza con dulzura. ¡ªEso es todo lo que te pido, mi amor. La calidez de aquel momento era casi tangible, un respiro de tranquilidad en medio del caos. Pero en otro rinc¨®n del universo, la realidad era completamente distinta. All¨ª, el aire no tra¨ªa calma, sino el olor a fuego y desesperaci¨®n. Aquel lugar de caos e inundado por el olor a qu¨ªmicos quemados y metal fundido. Era un laboratorio donde las luces rojas parpadeaban sin ritmo, proyectando sombras deformes en las paredes cubiertas de holl¨ªn. Una alarma ensordecedora no dejaba de sonar, mezcl¨¢ndose con los gritos de los cient¨ªficos que corr¨ªan de un lado a otro, intentando escapar. ¡ª?Evacuen! ?Todos evacuen! ¡ªgrit¨® una mujer con bata blanca, esforz¨¢ndose por mantener la calma mientras guiaba a los dem¨¢s hacia la salida. Pero su voz temblaba, y el miedo brillaba en sus ojos. Un joven cient¨ªfico, p¨¢lido y con el rostro empapado de sudor, se qued¨® paralizado. ¡ª?Qu¨¦ es lo que quieren de nosotros? ¡ªpregunt¨®, con la voz rota por el p¨¢nico. La respuesta lleg¨® con un estruendo. La puerta de seguridad, dise?ada para resistir explosiones, se vino abajo de un solo golpe. El laboratorio entero se qued¨® en silencio. A trav¨¦s del humo y la penumbra, siete figuras emergieron. Sus siluetas apenas se distingu¨ªan bajo la luz intermitente, pero su presencia era aplastante. ¡ªEs¡­ es ella ¡ªsusurr¨® alguien con la voz ahogada por el miedo. ¡ª Ashley. De pronto no hubo tiempo para m¨¢s palabras. Un disparo seco rompi¨® el silencio, y la mujer que dirig¨ªa la evacuaci¨®n cay¨® al suelo de inmediato. Un agujero rojo y oscuro se abri¨® en su frente. Naima baj¨® su rifle con tranquilidad, como si nada hubiera pasado. El caos estall¨®. Hesh y su grupo avanzaron como depredadores, eliminando a cualquiera que se interpusiera en su camino. La sangre manch¨® las paredes, los disparos y los gritos llenaron el aire, y el laboratorio se convirti¨® en una pesadilla de la que nadie pod¨ªa escapar. Entre el desastre, un cient¨ªfico cay¨® de rodillas frente a Hesh, con los ojos llenos de terror. ¡ª?Por favor, no! ?No hemos hecho nada malo! Hesh lo mir¨® sin decir nada. Su rostro parec¨ªa tranquilo, pero en sus ojos hab¨ªa algo¡­ una sombra de culpa, apenas visible. ¡ªLo siento, pero ambos sabemos que eso es mentira¡ªsusurr¨®. Y con un solo golpe la cabeza del cient¨ªfico explot¨® por la fuerza del golpe, acabando con su vida al instante. Despu¨¦s de que Hesh acabara con el cient¨ªfico, suspir¨® y ech¨® un vistazo a su alrededor. Ya no hab¨ªa gritos ni s¨²plicas, solo el sonido intermitente de la alarma, como un eco fantasmal en medio de la devastaci¨®n. Naima frunci¨® el ce?o y dej¨® escapar un sonido de irritaci¨®n.¡ªQue alguien apague esa maldita alarma ¡ªdijo con fastidio. Shadow solt¨® un suspiro con desgano. No le gustaba tener que hacerlo ¨¦l mismo, pero nadie m¨¢s se movi¨®. Se acerc¨® al panel de control y, con un par de movimientos desactiv¨® el molesto ruido. Las luces blancas parpadearon y se encendieron, revelando la escena con m¨¢s claridad. Bajo aquella luz, los siete dejaron de parecer sombras demon¨ªacas. Ahora se ve¨ªan m¨¢s humanos¡­ aunque la sangre que cubr¨ªa las manos y ropas de Naima contrastaba con la apariencia impecable de los dem¨¢s. Ashley y Yai se acercaron a unas c¨¢psulas de criogenizaci¨®n. Con movimientos cuidadosos, liberaron a varias personas que despertaban entre la confusi¨®n. ¡ªYa est¨¢n a salvo ¡ªdijo Ashley con una sonrisa c¨¢lida, ayudando a una joven a ponerse de pie. Su voz era suave y reconfortante, como si la masacre que acababan de cometer no existiera. Desde la distancia, Shadow la observaba en silencio. Cada sonrisa que Ashley dirig¨ªa a los rescatados le provocaba una punzada de celos en el pecho. Shadow desvi¨® la mirada, fingiendo indiferencia ¡ª?Era necesario esto? ¡ªpregunt¨® Shadow, mientras miraba los charcos de sangre a su alrededor. Su tono era neutral, pero en su voz hab¨ªa un toque de desagrado. Hesh lo mir¨® de reojo y dej¨® escapar una breve sonrisa. Le resultaba casi gracioso que alguien tan pulcro como Shadow estuviera en medio de tanta sangre ¡ªNo era necesario, pero esto lo hace mucho m¨¢s facil ¡ªrespondi¨®, mientras miraba algunos documentos que encontr¨® en uno de los escritorios Pas¨® los dedos por las hojas hasta que un grupo de carteles de "Se busca" capt¨® su atenci¨®n. Uno tras otro, los rostros de sus compa?eros aparec¨ªan en ellos: Yai: La flor marchita Ashley: El ¨¢ngel de la muerte Shadow: El espectro Axel: El tit¨¢n renegado Hesh sinti¨® una peque?a satisfacci¨®n al ver c¨®mo ahora los consideraban una amenaza. Sin embargo, algo m¨¢s llam¨® su atenci¨®n. Entre los papeles, una imagen familiar apareci¨®. Al principio pens¨® que era su propio cartel, pero al mirarlo m¨¢s de cerca, se dio cuenta de que no era ¨¦l¡­ Esos ojos. R¨¢pidamente una mirada lo intercepto, los ojos de la chica en la imagen lo miraban con una intensidad que lo hizo detenerse. Hab¨ªa algo en ellos¡­ algo que le resultaba extra?amente familiar. Pas¨® los dedos por la imagen, sintiendo un extra?o v¨ªnculo con ella. No conoc¨ªa a esa persona, pero hab¨ªa algo en ella que lo atra¨ªa, algo que no pod¨ªa explicar. El cartel dec¨ªa: Ashura: La chica demonio Avistada por primera vez durante "la Colisi¨®n". Se encontr¨® en un estado cr¨ªtico pero a¨²n as¨ª se resisti¨® cuando los agentes intentaron socorrerla. Hesh sinti¨® una punzada de intriga. ?Qui¨¦n era "Ashura"? ?Por qu¨¦ su mirada se sent¨ªa tan... cercana? ¡ª?Sucede algo? ¡ªpregunt¨® Ashley, acerc¨¢ndose con calma por detr¨¢s. Hesh se sobresalto un poco haciendo que saliera de sus pensamientos, guard¨® el cartel en el bolsillo de su chaqueta y sonri¨®, ocultando su curiosidad. ¡ªDescuida, nada importante¡­ por ahora ¡ªdijo, pero en su mente, la imagen de aquellos ojos se qued¨® grabada como un enigma sin respuesta.