《ANTI-HEROE.EXE [Spanish / Español]》
El Nuevo Orden Mundial
A?o 2147. La Tierra ya no es el mundo que sol¨ªa ser. En los ¨²ltimos 125 a?os, la humanidad ha atravesado una era de caos y transformaci¨®n. Las guerras por los recursos, pandemias mortales y el colapso econ¨®mico global redujeron la civilizaci¨®n a cenizas, dejando en su lugar un sistema reconstruido bajo un ¨²nico r¨¦gimen: la Federaci¨®n Unida de Estados Soberanos (FUES). Esta supuesta unificaci¨®n promet¨ªa estabilidad, pero solo ciment¨® la desigualdad, dividiendo a la sociedad en tres castas inquebrantables.
La Estructura Social
Los Privilegiados
Encerrados en sus imponentes Ciudades C¨²pula, los Privilegiados viven rodeados de tecnolog¨ªa de punta, seguridad absoluta y una opulencia que el resto del mundo solo puede imaginar. Estas metr¨®polis flotan sobre la devastaci¨®n del pasado, protegidas por campos de energ¨ªa que las a¨ªslan de la contaminaci¨®n, la violencia y la desesperanza que acecha en el exterior.
Educaci¨®n de ¨¦lite, avances m¨¦dicos inalcanzables para los dem¨¢s y entretenimiento sofisticado son solo algunas de las ventajas de su estatus. En su mundo, las necesidades son cubiertas con una eficiencia casi inhumana, y el Sistema, el colosal mundo de realidad virtual en el que viven todos ahora, es para ellos como un simple pasatiempo, un escape de su vida perfecta.
Son la ¨¦lite gobernante: pol¨ªticos, ejecutivos corporativos y cient¨ªficos que manejan los hilos del destino global dentro d. Desde sus torres de cristal, observan con indiferencia el sufrimiento de los de abajo, convencidos de que el orden establecido es el ¨²nico posible.
Los Ciudadanos
Afuera de las Ciudades C¨²pula, en las Ciudades Abiertas, viven los Ciudadanos. Son la clase media funcional del mundo, los engranajes de la econom¨ªa global. Sus vidas est¨¢n definidas por el trabajo y la conformidad. Empleos de servicio, f¨¢bricas automatizadas y producci¨®n en masa conforman su d¨ªa a d¨ªa.
Su acceso a la tecnolog¨ªa es limitado, sus viviendas son modestas y sus derechos, condicionales. La educaci¨®n es b¨¢sica y la salud, una cuesti¨®n de disponibilidad. Aunque sus vidas son estables, la movilidad social es casi inexistente. Ascender significa someterse al Sistema,aprender a ganar dentro del mismo en su despiadado escenario digital, donde solo unos pocos alcanzan la gloria y sobreviven para contarlo. Por lo tanto, a pesar de estar dentro del Sistema, la mayor¨ªa eleg¨ªa una vida mon¨®tona, en cierta forma, tranquila, aceptando sus trabajos comunes y corrientes dentro del sistema.This story has been unlawfully obtained without the author''s consent. Report any appearances on Amazon.
Algunos creen en la promesa de ascenso, pero la realidad es que la mayor¨ªa fracasa. El Sistema est¨¢ dise?ado para mantener el statu quo.
Los Marginados
M¨¢s all¨¢ de las luces de las ciudades, en los oscuros y deteriorados Suburbios, sobreviven los Marginados. Son los olvidados, los desechados por el sistema. Viven en estructuras en ruinas, respirando aire contaminado y dependiendo de suministros escasos. El agua limpia es un lujo, la electricidad un privilegio ef¨ªmero.
La ley no existe en estos lugares. Pandillas, c¨¢rteles y milicias gobiernan con pu?o de hierro, estableciendo su propio orden entre la desesperaci¨®n y el crimen. Aqu¨ª, la vida tiene poco valor.
Para los Marginados, incursionar en el Sistema es la ¨²nica oportunidad de escapar de la miseria, de ganar un pase a una vida mejor. Pero las probabilidades est¨¢n en su contra. Pero eso implica en su mayor¨ªa la muerte, o magras recompensas realizando misiones basicas que solo te permiten vivir el d¨ªa a dia, con el riesgo de ser cazados y eliminados por pandillas o por los mismos heroes que no permiten que te aproveches del sistema para ascender. Dentro del Sistema, la muerte es real. Fuera del sistema, nada se sabe. Todas las nuevas generaciones han nacido ya dentro del Sistema y tampoco se puede salir. Solo se rumorea que si alguien lo lograra, solo encontraria la Nada misma y con ello una muerta segura.
Un Mundo Sin Elecci¨®n
La Federaci¨®n mantiene su control con una mano de hierro. Vigilancia masiva, propaganda omnipresente y una represi¨®n despiadada aseguran que nadie cuestione el orden impuesto. Cada ciudadano es una pieza en su tablero, y la ¨²nica manera de sobrevivir es jugar con sus reglas.
En este mundo brutal y dividido, donde la libertad es una ilusi¨®n y el destino parece estar escrito en c¨®digo binario, una historia est¨¢ por comenzar. Una historia de rebeli¨®n, sacrificio y oscuridad.
Bienvenido al a?o 2147.
Bienvenidos al Sistema
Bienvenido al Sistema
Usuario detectado: [Lector]
Estado: Consciente
Ubicaci¨®n: Mundo Real
Clase: Forastero
Nivel: 1
Experiencia: 0 / ???
Atributos
- Curiosidad: [¨€ ¨€ ¨€ ¨€ ¨€]
- Imaginaci¨®n: [¨€ ¨€ ¨€ ¨€ ¨€ ¨€]
- Paciencia: [¨€ ¨€]
- Resistencia al sue?o: [¨€ ¨€ ¨€]
- Comprensi¨®n de reglas complejas: [ERROR: VARIABLE DESCONOCIDA]
Habilidades
- Pasar p¨¢gina (Activa) ¡ú Costo: 0 Energ¨ªa
- Teorizar sobre la trama (Pasiva) ¡ú Efecto: Aumenta la inmersi¨®n en el mundo.
- Vinculaci¨®n emocional con los personajes (Pasiva) ¡ú Cuidado: Puede generar frustraci¨®n si mueren.
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Kael
El mundo no era como lo recordaban los antiguos. No hab¨ªa cielos abiertos, ni mares infinitos, ni siquiera un sol que calentara la piel. Todo eso pertenec¨ªa a las leyendas, a las historias que los abuelos contaban a los ni?os antes de dormir. La realidad, la ¨²nica que importaba, era el Sistema.
El Sistema lo era todo. Era la vida misma.
Desde que nac¨ªas, tus estad¨ªsticas aparec¨ªan flotando frente a ti, como un recordatorio constante de tu lugar en el mundo. Fuerza, Agilidad, Inteligencia, Carisma... Cada n¨²mero defin¨ªa qui¨¦n eras y qu¨¦ pod¨ªas lograr. Los privilegiados nac¨ªan con estad¨ªsticas altas, destinados a ser h¨¦roes, l¨ªderes o magnates. Los ciudadanos comunes ten¨ªan n¨²meros promedio, suficientes para trabajar, formar una familia y vivir una vida tranquila. Y luego estaban los marginados, como Kael, con estad¨ªsticas tan bajas que apenas les permit¨ªan sobrevivir.
Kael viv¨ªa en los Barrios Bajos, una zona olvidada donde las casas eran poco m¨¢s que chabolas apiladas unas sobre otras y el aire ol¨ªa a quemado. Aqu¨ª, los marginados luchaban por ganar unos pocos cr¨¦ditos, reparando chatarra o vendiendo lo que pod¨ªan en el mercado negro. Kael era uno de ellos. Desde que ten¨ªa memoria, hab¨ªa vivido entre circuitos rotos y pantallas agrietadas, intentando arreglar lo que otros tiraban.
Pero Kael era diferente. No se conformaba con sobrevivir. So?aba con algo m¨¢s, aunque no sab¨ªa exactamente qu¨¦. Tal vez era la forma en que los h¨¦roes lo miraban desde sus carteles, con sus armaduras relucientes y sus sonrisas perfectas. O tal vez era la forma en que los marginados susurraban en las esquinas, pregunt¨¢ndose si el Sistema era realmente justo.
Kael abri¨® los ojos y lo primero que vio fue su cuadro de estad¨ªsticas, flotando en el aire como siempre. Era parte de su vida, como respirar o parpadear. Lo revis¨® mec¨¢nicamente, sin esperar cambios.
Nombre: Kael Arvid
Edad: 21 a?os
Clase: Marginado
Fuerza: 4
Agilidad: 5
Inteligencia: 7
Carisma: 3
Cr¨¦ditos: 12
Nada hab¨ªa cambiado. O casi nada. Los cr¨¦ditos hab¨ªan bajado de 15 a 12. Otra vez. Kael suspir¨® y se frot¨® la cara con las manos. Doce cr¨¦ditos no alcanzaban para nada. Ni para comer decentemente, ni para pagar la reparaci¨®n del filtro de aire que llevaba semanas roto. Y mucho menos para comprar los circuitos que necesitaba para arreglar su vieja computadora.Love this novel? Read it on Royal Road to ensure the author gets credit.
Se levant¨® de la cama, un colch¨®n viejo y desinflado en el rinc¨®n de la habitaci¨®n que compart¨ªa con su hermana, Lira. Ella todav¨ªa dorm¨ªa, envuelta en una manta ra¨ªda, su respiraci¨®n tranquila y regular. Kael la mir¨® un momento, sintiendo ese nudo en el est¨®mago que siempre aparec¨ªa cuando pensaba en ella. Lira ten¨ªa 17 a?os, pero parec¨ªa m¨¢s joven, fr¨¢gil, como si el mundo pudiera romperla en cualquier momento.
Kael era todo lo contrario. Alto, delgado pero musculoso por el trabajo f¨ªsico, con el pelo negro y desordenado que siempre le ca¨ªa sobre los ojos. Ten¨ªa una cicatriz en la mejilla izquierda, un recuerdo de una pelea con un mat¨®n de los Barrios Bajos. Sus ojos, de un gris fr¨ªo, reflejaban una mezcla de cansancio y determinaci¨®n. No era guapo, ni carism¨¢tico, pero ten¨ªa algo que hac¨ªa que la gente lo respetara. O, al menos, que no se metiera con ¨¦l.
Se visti¨® r¨¢pidamente: unos pantalones gastados, una camisa vieja y unas botas con suelas desgastadas. Luego se acerc¨® a la peque?a cocina, si es que pod¨ªa llamarse as¨ª a un rinc¨®n con una estufa port¨¢til y un fregadero oxidado. Prepar¨® un poco de t¨¦ con las ¨²ltimas hojas que les quedaban y dej¨® una taza al lado de Lira para cuando despertara.
Mientras beb¨ªa su t¨¦, Kael mir¨® por la ventana. Los Barrios Bajos se extend¨ªan ante ¨¦l, un paisaje de chabolas, cables colgando y calles llenas de basura. En la distancia, las torres relucientes de los Privilegiados se alzaban hacia el cielo, como un recordatorio constante de todo lo que ¨¦l no ten¨ªa.
Kael odiaba a los Privilegiados, pero sobre todo odiaba a los H¨¦roes. Esos seres perfectos, con sus estad¨ªsticas alt¨ªsimas y sus armaduras brillantes, que se supon¨ªa que proteg¨ªan a la sociedad pero en realidad solo serv¨ªan a sus propios intereses. El m¨¢s odiado de todos era Darian Voss, el h¨¦roe que hab¨ªa ejecutado a sus padres.
Kael recordaba ese d¨ªa como si fuera ayer. Ten¨ªa 12 a?os. Los Guardianes irrumpieron en su casa, acusando a sus padres de haberse aprovechado del Sistema. No hubo juicio, no hubo pruebas. Solo Darian Voss, con su espada reluciente y su sonrisa fr¨ªa, pronunciando la sentencia. "Por el bien del Sistema", hab¨ªa dicho, antes de acabar con sus vidas.
Desde entonces, Kael hab¨ªa jurado que alg¨²n d¨ªa har¨ªa pagar a Darian. Pero ?c¨®mo? ¨¦l era solo un Marginado, con estad¨ªsticas pat¨¦ticas y sin ninguna posibilidad de ascender en el Sistema.
Lira se despert¨® mientras Kael terminaba su t¨¦.
¡ªBuenos d¨ªas ¡ªmurmur¨®, frot¨¢ndose los ojos.
¡ªBuenos d¨ªas ¡ªrespondi¨® Kael, forzando una sonrisa. ¡ªHay t¨¦ para ti.
Lira asinti¨® y se sent¨® en el borde del colch¨®n, envolvi¨¦ndose en la manta. Era m¨¢s peque?a que Kael, con el pelo casta?o y los ojos verdes de su madre. Ten¨ªa una inteligencia aguda, pero su Carisma era a¨²n m¨¢s bajo que el de Kael, lo que la hac¨ªa blanco f¨¢cil de los matones.
¡ª?Qu¨¦ vas a hacer hoy?¡ª pregunt¨® Lira, tomando la taza de t¨¦.
¡ªVoy all Cementerio de Chatarra ¡ªrespondi¨® Kael. ¡ªNecesito encontrar algunos circuitos para arreglar la computadora.
Lira asinti¨®, pero Kael not¨® la preocupaci¨®n en sus ojos. El Cementerio de Chatarra no era un lugar seguro, especialmente para alguien como ¨¦l, con estad¨ªsticas tan bajas. Pero no ten¨ªan otra opci¨®n.
¡ªTen cuidado ¡ªdijo Lira, y Kael asinti¨®.
Antes de salir, Kael revis¨® su cuadro de estad¨ªsticas una ¨²ltima vez. Nada hab¨ªa cambiado. Nunca cambiaba.
El vertedero
El Cementerio de Chatarra Electr¨®nica no era un simple vertedero; era un monumento a la decadencia de la tecnolog¨ªa y al olvido de la humanidad. Un campo interminable de metal corro¨ªdo, circuitos quemados y pantallas rotas que reflejaban la luz mortecina de los anuncios hologr¨¢ficos en el cielo.
Aqu¨ª terminaban los desechos de la ¨¦lite, las reliquias de un progreso que ya no les serv¨ªa. Para los Marginados, sin embargo, era un para¨ªso de oportunidades ocultas.
Kael avanzaba entre las ruinas tecnol¨®gicas, sus botas hundi¨¦ndose en el barro aceitoso que cubr¨ªa el suelo. El aire ol¨ªa a metal oxidado y a cables chamuscados, y el sonido de chispazos y engranajes rotos llenaba el ambiente. A su alrededor, otros Marginados buscaban piezas ¨²tiles entre las monta?as de desperdicios, con la esperanza de encontrar algo vendible, algo que les diera un d¨ªa m¨¢s de comida, un d¨ªa m¨¢s de vida.
¨¦l no buscaba algo en particular. El repuesto que necesitaba para su PC, solo era un pretexto para ir. Le gustaba estar ah¨ª, recorrer y husmear entre esos escombros que muchos de ellos recordaban un tiempo anterior, le otorgaba un respiro de su realidad, un momento de distracci¨®n en un mundo donde cada d¨ªa era una lucha por la supervivencia. Se mov¨ªa como un fantasma entre los escombros, sin direcci¨®n, sin prop¨®sito. Hasta que lo vio.
Entre un mar de placas base destrozadas y carcasas de robots desmantelados, un objeto diferente capt¨® su atenci¨®n.
Era un peque?o dispositivo negro, liso y sin marcas. Pero lo que realmente lo hac¨ªa destacar era la tenue luz que lat¨ªa en su superficie, como un coraz¨®n que a¨²n se aferraba a la vida. Kael frunci¨® el ce?o y se agach¨® lentamente, extendiendo la mano con cautela. No hab¨ªa visto nunca algo as¨ª.
Cuando sus dedos tocaron la superficie del dispositivo, un escalofr¨ªo recorri¨® su cuerpo. Un impulso el¨¦ctrico subi¨® por su brazo, directo a su nuca, y en un instante, su visi¨®n se oscureci¨®. Luego, un sonido met¨¢lico reson¨® en su cabeza, como el eco de una m¨¢quina antigua que volv¨ªa a la vida.
Una ventana hologr¨¢fica apareci¨® frente a sus ojos.
ITEM RARO DESCONOCIDO
?Deseas activarlo?
Kael sinti¨® su coraz¨®n acelerarse. Los ¨ªtems Raros eran leyenda. Se dec¨ªa que solo los H¨¦roes los encontraban en misiones ¨¦picas, en mazmorras ocultas o como recompensa por actos de gloria. No ten¨ªan lugar en las manos de un Marginado escarbando en un basurero.
Y sin embargo, ah¨ª estaba.
Dud¨®.
Activarlo podr¨ªa ser peligroso. Podr¨ªa ser una trampa. Pero algo en ese objeto lo llamaba, como si hubiera estado esperando por ¨¦l todo este tiempo. Como si estuviera destinado a ¨¦l.
Tom¨® aire y, con un gesto tembloroso, seleccion¨® "S¨ª".
El mundo se detuvo.
El bullicio del vertedero se apag¨®. Las voces de los otros Marginados se desvanecieron en un vac¨ªo insondable. El aire, que antes ol¨ªa a metal quemado, ahora era denso y g¨¦lido. Cada part¨ªcula de su ser sinti¨® el cambio.
Entonces, una voz reson¨® en su mente.
Era profunda, grave, pero no humana. No era una voz de El Sistema.
¡ªBienvenido, Kael.
Kael se tens¨®. ?C¨®mo sab¨ªa su nombre?
¡ªHas sido elegido para asumir un segundo rol en El Sistema. Un rol que pocos conocen¡ y muchos temen.
Un segundo rol. Eso no era posible. Nadie pod¨ªa tener m¨¢s de un rol en el juego. Las reglas eran absolutas.
¡ªEl rol de Anti-H¨¦roe.
La palabra retumb¨® en su cabeza como un trueno en la tormenta.
Kael no entend¨ªa del todo lo que eso significaba, pero su instinto le gritaba que era importante. Era como si, por primera vez en su vida, alguien le hubiera ofrecido una oportunidad real. No para ser un H¨¦roe, no para seguir el camino trazado por El Sistema.
Sino para ser algo m¨¢s. Algo diferente.
Algo peligroso.
¡ª?Aceptas?
La pregunta qued¨® suspendida en el aire g¨¦lido de aquella dimensi¨®n desconocida.
Kael trag¨® saliva. Algo dentro de ¨¦l le dec¨ªa que esta decisi¨®n lo cambiar¨ªa para siempre. Pero no pod¨ªa retroceder. Nunca hab¨ªa tenido una opci¨®n en su vida¡ hasta ahora.
"S¨ª."
Las sombras a su alrededor se desvanecieron de golpe.
El mundo volvi¨® a la normalidad. El fr¨ªo desapareci¨®. El ruido del vertedero regres¨® de golpe, como si nunca se hubiera ido.
Pero algo en ¨¦l hab¨ªa cambiado.
Su vista enfoc¨® de nuevo las monta?as de desechos y los Marginados rebuscando entre ellas. Nada parec¨ªa diferente.
Excepto que ahora, en la esquina de su visi¨®n, una segunda ventana flotaba en un tono oscuro, oculta a los dem¨¢s.
ROL SECUNDARIO: ANTI-H¨¦ROE
Objetivo: Sembrar el caos.
Recompensas: Poder ilimitado.
Riesgos: La p¨¦rdida de tu humanidad.
Kael sinti¨® un escalofr¨ªo recorrer su espalda.
Algo hab¨ªa despertado en ¨¦l. Algo oscuro. Algo prohibido.
Kael a¨²n estaba procesando lo que acababa de ocurrir cuando un sonido familiar interrumpi¨® sus pensamientos.
Un grito. Ahogado, desesperado.
Se gir¨® instintivamente. A unos metros de ¨¦l, tres figuras corpulentas rodeaban a un anciano encorvado y a un ni?o que no deb¨ªa tener m¨¢s de diez a?os. Ambos vest¨ªan harapos remendados, sus rostros delataban la miseria de quienes llevaban demasiado tiempo luchando contra un mundo que no les daba tregua.
Los conoc¨ªa.
El anciano se llamaba Eldon, un viejo recolector que ven¨ªa al Cementerio de Chatarra con su nieto, Tariq, en busca de piezas ¨²tiles para vender. Nunca molestaban a nadie. Eldon era amable, siempre compart¨ªa lo poco que ten¨ªa con otros Marginados. Y Tariq¡ bueno, era solo un ni?o que a¨²n no entend¨ªa cu¨¢n cruel pod¨ªa ser este mundo.
Y frente a ellos estaban los matones.
Tres tipos enormes, vestidos con chaquetas de cuero y ojos llenos de malicia. Kael los hab¨ªa visto antes. No eran parte de ninguna banda grande, pero se cre¨ªan due?os del vertedero, rob¨¢ndole a los m¨¢s d¨¦biles cada vez que ven¨ªan a "recolectar impuestos".If you spot this tale on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation.
¡ªTe vi guardando algo, viejo ¡ªgru?¨® el m¨¢s alto, un tipo con una cicatriz en la mejilla. Bork. Siempre el l¨ªder de estos encuentros.
Eldon neg¨® con la cabeza, su voz temblorosa.
¡ªNo¡ no tengo nada, lo juro. Solo algunas placas de circuito inservibles.
Bork le arrebat¨® la bolsa de lona que llevaba al hombro y la vaci¨® en el suelo. Trozos de metal oxidado y cables rotos cayeron con un sonido hueco.
¡ª?Crees que me importa esta basura? ¡ªBork le propin¨® un golpe en el est¨®mago, haciendo que Eldon se doblara de dolor.
¡ª?Abuelo! ¡ªTariq corri¨® a ayudarlo, pero uno de los otros dos matones lo sujet¨® del cuello de la camisa y lo alz¨® del suelo.
¡ªMira este insecto. Tal vez podamos venderlo a los Engranajes.
Kael sinti¨® que algo dentro de ¨¦l se agitaba.
Hab¨ªa visto cosas as¨ª antes. El fuerte aplastando al d¨¦bil. Hab¨ªa aprendido, como todos los Marginados, que intervenir solo tra¨ªa problemas. Que meterse donde no deb¨ªa era la manera m¨¢s r¨¢pida de acabar muerto.
Pero algo era diferente esta vez.
La ventana oscura en su visi¨®n brill¨® sutilmente.
Misi¨®n Secundaria: El Camino del Anti-H¨¦roe
Opci¨®n 1: Intervenir y castigar a los matones.
Recompensa: Habilidad de intimidaci¨®n +5, Infamia +10.
Opci¨®n 2: Ignorar el conflicto y marcharte.
Recompensa: Nada.
Kael sinti¨® su coraz¨®n latir con fuerza.
Esta era su primera prueba.
Antes, no habr¨ªa hecho nada. Habr¨ªa bajado la mirada y seguido adelante. Pero ahora¡ ahora ten¨ªa poder.
Ahora ten¨ªa una elecci¨®n.
Los matones a¨²n no lo hab¨ªan visto. Pod¨ªa atacar. Pod¨ªa romperles los huesos y ver qu¨¦ tan lejos pod¨ªa llegar su nuevo rol.
O pod¨ªa marcharse. Dejar que la vida siguiera su curso, como siempre hab¨ªa hecho.
Kael apret¨® los pu?os.
El destino lo estaba llamando.Exhal¨® con fuerza. No pod¨ªa ignorarlo.
Tal vez a¨²n no entend¨ªa del todo lo que significaba ser un Anti-H¨¦roe, pero sab¨ªa lo que era ver a un ni?o y a un anciano siendo golpeados mientras todos miraban hacia otro lado. ¨¦l hab¨ªa sido ese ni?o alguna vez. Y nadie lo ayud¨®.
Esta vez, ¨¦l iba a hacer algo.
Se acerc¨® con paso firme, pero sin mostrar hostilidad. Su estrategia no era pelear de inmediato. A¨²n no confiaba en que pudiera ganar.
¡ªD¨¦jenlos en paz ¡ªsu voz son¨® m¨¢s fuerte de lo que esperaba, resonando entre los montones de chatarra.
Los tres matones se giraron al un¨ªsono.
Bork frunci¨® el ce?o y luego sonri¨®.
¡ªBueno, bueno¡ mira qui¨¦n es. El programador sin dinero.
Los otros dos rieron con sorna.
¡ª?Tienes algo que decirnos, basura? ¡ªdijo el que a¨²n sosten¨ªa a Tariq. Un tipo con una cicatriz en la frente, al que llamaban Drek.
Kael trag¨® saliva, pero mantuvo su expresi¨®n neutra.
¡ªSolo digo que no tiene sentido. Ese viejo no tiene nada valioso, y el ni?o menos.
Bork fingi¨® pensar por un momento. ¡ªHmm¡ buen punto. Pero ya que estamos aqu¨ª, podr¨ªamos divertirnos un poco.
"Mierda."
Kael vio venir el golpe, pero no fue lo suficientemente r¨¢pido para esquivarlo.
Bork lo golpe¨® en el pecho con un pu?o como un ladrillo, haci¨¦ndolo tambalearse hacia atr¨¢s. El dolor fue real. Y un mensaje parpade¨® frente a ¨¦l:
Da?o recibido: -15 HP
No era un simple juego.
Antes de que pudiera reaccionar, Drek lo agarr¨® del brazo y le dio un rodillazo en las costillas.
Kael escupi¨® saliva y cay¨® de rodillas.
Los matones rieron.
¡ªMiren al h¨¦roe¡ ?Eso era todo lo que ten¨ªas?
Kael se estremeci¨®.
No, no era todo.
En lo profundo de su ser, algo despert¨®.
Un calor oscuro recorri¨® su espalda y sus sentidos se afilaron. Las voces de los matones se ralentizaron, como si el tiempo se hubiera vuelto denso a su alrededor.
Su ventana del Sistema parpade¨®.
Habilidad Desbloqueada: Golpe Sombra
Efecto: Impacto certero con una fuerza aumentada en un 150%.
Costo: 5 de Energ¨ªa.
Kael sinti¨® la opci¨®n dentro de ¨¦l.
No lo pens¨®.
Se impuls¨® desde el suelo y golpe¨® a Drek en la mand¨ªbula con toda su fuerza.
El mat¨®n vol¨® hacia atr¨¢s como si lo hubiera atropellado un tren, chocando contra una pila de escombros. Su cabeza golpe¨® con un sonido hueco y qued¨® inconsciente.
Bork y el otro mat¨®n se quedaron paralizados.
Kael mir¨® su pu?o. A¨²n lo sent¨ªa ardiendo.
¡ªHijo de perra¡ ¡ªgru?¨® Bork, sacando un cuchillo.
Kael no le dio tiempo.
Salt¨® hacia ¨¦l con una velocidad que no sab¨ªa que ten¨ªa, esquivando el tajo y lanzando un codazo a su cuello. Bork se ahog¨® y cay¨® de rodillas.
El ¨²ltimo mat¨®n se dio la vuelta y huy¨®.
Kael respiraba agitadamente.
El anciano Eldon lo miraba con una mezcla de miedo y alivio. Tariq, a¨²n temblando, lo ve¨ªa con admiraci¨®n.
Bork se revolvi¨® en el suelo, escupiendo sangre.
¡ªT-te vas a arrepentir¡
Kael se acerc¨® lentamente y lo pate¨® en el est¨®mago.
¡ªT¨² te arrepientes ahora.
El mat¨®n qued¨® inconsciente.
Kael se qued¨® inm¨®vil un segundo, sintiendo la adrenalina recorrer su cuerpo.
Y entonces, un nuevo mensaje apareci¨®.
Felicitaciones. Primera batalla ganada.
Recompensas:
Experiencia +250Infamia +5Nueva Habilidad: Presencia Intimidante (+10% de ¨¦xito al intimidar enemigos m¨¢s d¨¦biles).
Kael exhal¨® con fuerza.
Eldon lo mir¨® con seriedad, pero luego asinti¨®.
¡ªNos has salvado¡ gracias.
Kael desvi¨® la mirada.
No sab¨ªa si hab¨ªa hecho esto por ellos¡ o por ¨¦l mismo.
Pero sab¨ªa algo con certeza.
Acababa de cruzar una l¨ªnea.
Y no hab¨ªa vuelta atr¨¢s.
Volviendo a casa
El pecho de Kael sub¨ªa y bajaba con fuerza, su respiraci¨®n entrecortada por la adrenalina a¨²n presente en su cuerpo. Mir¨® a los tres cuerpos inconscientes frente a ¨¦l, su mente zumbando con una sensaci¨®n desconocida, una mezcla embriagadora de poder y excitaci¨®n. Lo hab¨ªa hecho. Hab¨ªa peleado, hab¨ªa ganado. Y quer¨ªa m¨¢s.
Sus ojos bajaron a los dispositivos de los matones. En un mundo donde los cr¨¦ditos lo eran todo, dejar a estos tipos inconscientes sin aprovechar la oportunidad ser¨ªa una estupidez. Se arrodill¨® y empez¨® a manipular sus implantes de transferencia. Era un programador experto, robar sus cr¨¦ditos era cuesti¨®n de segundos.
Unas l¨ªneas de c¨®digo manipuladas en la interfaz y¡
Transferencia completa. Saldo obtenido: 4,350 cr¨¦ditos.
Una suma m¨¢s que decente. Mucho m¨¢s de lo que pod¨ªa ganar en semanas.
Se puso de pie y mir¨® al anciano Eldon y al ni?o Tariq. Los dos lo observaban con ojos entre agradecidos y recelosos. Kael suspir¨® y tom¨® parte de los cr¨¦ditos.
¡ªTomen esto. ¡ªExtendi¨® su mano con la transferencia activada¡ª. Pero no le digan a nadie. ?Entendido?
El viejo mir¨® la suma, sorprendido. Era m¨¢s de lo que pod¨ªa ganar en meses vendiendo chatarra. Sus ojos volvieron a Kael con cautela.
¡ª?Por qu¨¦¡?
¡ªPorque me equivoqu¨¦. ¡ªKael hizo una pausa y fingi¨® incomodidad¡ª. La verdad es que estaba drogado. No s¨¦ qu¨¦ me pas¨®, simplemente perd¨ª la cabeza y reaccion¨¦ como lo hice. No quiero que esto me traiga problemas, as¨ª que no hablen de ello. ?Est¨¢ claro?
Eldon mir¨® a Tariq, luego de vuelta a Kael. Finalmente asinti¨® lentamente.
¡ªEst¨¢ bien¡ No diremos nada.
Kael no esper¨® m¨¢s. Dio media vuelta y se march¨® del Cementerio de Chatarra, con la mente a¨²n en llamas por todo lo que acababa de ocurrir.
No volvi¨® a casa de inmediato. Sus pensamientos se enredaban en su cabeza como un enjambre de cables defectuosos. ?Deb¨ªa contarle a su hermana? ?C¨®mo pod¨ªa explicarle lo que le hab¨ªa pasado? ?C¨®mo pod¨ªa proteger su identidad?
Sus pasos lo llevaron sin rumbo por los suburbios de la ciudad. Pas¨® por calles plagadas de ne¨®n y sombras, donde los mendigos escarbaban entre la basura y las pandillas observaban desde los rincones oscuros. Llov¨ªa. No era una lluvia normal, sino la lluvia ¨¢cida que carcom¨ªa los techos m¨¢s viejos y hac¨ªa arder la piel si uno se expon¨ªa demasiado tiempo.
Sigui¨® caminando. Sin darse cuenta, el d¨ªa se convirti¨® en noche.
El hambre lo golpe¨® como una punzada en el est¨®mago. Ten¨ªa dinero. M¨¢s dinero del que hab¨ªa tenido en mucho tiempo. Se permiti¨® un peque?o lujo antes de volver a casa: una cena decente para su hermana.
Entr¨® a un local de comida r¨¢pida en una zona un poco menos deprimente. "NeoBites", un restaurante automatizado que serv¨ªa comida impresa en 3D con ingredientes sint¨¦ticos de primera calidad. Orden¨® dos hamburguesas de carne cultivada, papas fritas reales¡ªun lujo casi extinto¡ªy dos batidos de chocolate.Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators!
Cuando lleg¨® a casa, su hermana lo estaba esperando en la puerta. Su rostro estaba p¨¢lido de preocupaci¨®n.
¡ª?Kael! ?D¨®nde demonios estabas? ¡ªLo mir¨® de arriba abajo¡ª. ?Por qu¨¦ est¨¢s empapado? ?Y qu¨¦ es esa comida¡?
Kael le tendi¨® la bolsa con la cena sin mirarla a los ojos.
¡ªLo siento. Perd¨ª la noci¨®n del tiempo. Fui al Cementerio de Chatarra y encontr¨¦ algunos circuitos valiosos. Los vend¨ª y compr¨¦ esto.
Su hermana frunci¨® el ce?o, claramente desconfiada.
¡ªEso no tiene sentido. Nunca has encontrado algo que valga tanto¡
Kael forz¨® una sonrisa.
¡ªTuve suerte esta vez.
Su hermana lo mir¨® fijamente, pero finalmente suspir¨® y tom¨® la bolsa con la comida.
¡ªNo vuelvas a hacerme esto. Pens¨¦ que algo te hab¨ªa pasado.
Kael la mir¨® en silencio. Algo le hab¨ªa pasado. Algo que ni ¨¦l mismo entend¨ªa del todo.
Mientras com¨ªan en silencio, su mente no dejaba de repetir una sola pregunta:
?Y ahora qu¨¦?
Kael se acost¨® en su desvencijado colch¨®n, con la vista fija en el techo de la peque?a habitaci¨®n que compart¨ªa con su hermana. La cena ya hab¨ªa terminado, y el aroma de la comida a¨²n flotaba en el aire, mezcl¨¢ndose con la humedad del ambiente. Su hermana dorm¨ªa profundamente en la cama de al lado, su respiraci¨®n acompasada, ajena al torbellino de pensamientos que lo consum¨ªa.
Cerr¨® los ojos, pero en su mente la escena del vertedero se repet¨ªa una y otra vez como un eco inquebrantable. La brutalidad con la que hab¨ªa golpeado a aquellos matones, la sensaci¨®n de poder que hab¨ªa recorrido su cuerpo, la adrenalina palpitando en sus venas. Pero luego vino la comprensi¨®n. Hab¨ªa cometido un grave error.
Los tipos a los que hab¨ªa atacado hab¨ªan visto su rostro. No descansar¨ªan hasta encontrarlo y vengarse. Tal vez ya estuvieran movilizando contactos, pidiendo ayuda a otros marginados m¨¢s peligrosos o, peor a¨²n, vendiendo informaci¨®n a la gente equivocada. Kael no era nadie en ese mundo, pero ahora hab¨ªa llamado la atenci¨®n de las personas equivocadas. Su miedo m¨¢s profundo no era por ¨¦l mismo, sino por su hermana. Si lo descubr¨ªan, si averiguaban qui¨¦n era, su vida y la de ella estar¨ªan en peligro.
Apret¨® los dientes y activ¨® mentalmente el visor del Anti-H¨¦roe. Una respuesta apareci¨® de inmediato en la oscuridad de su mente, una sentencia fr¨ªa y absoluta:
"Eliminaci¨®n de amenazas identificadas. Incremento en estad¨ªsticas garantizado."
La soluci¨®n era clara. Definitiva. Ten¨ªa que matarlos. Solo as¨ª podr¨ªa asegurarse de que no volvieran a buscarlo. Solo as¨ª proteger¨ªa a su hermana.
Sinti¨® un escalofr¨ªo recorrer su espalda. ?Matar? No era un criminal. Nunca hab¨ªa matado a nadie. ?C¨®mo se supon¨ªa que deb¨ªa hacerlo? Su coraz¨®n lat¨ªa con fuerza, una mezcla de terror y excitaci¨®n reptaba por su piel. La voz dentro del visor no dudaba, no ten¨ªa emociones, no le daba otra alternativa. Si quer¨ªa sobrevivir, si quer¨ªa asegurar su anonimato, deb¨ªa actuar.
Pero cruzar esa l¨ªnea significaba dejar atr¨¢s todo lo que una vez fue. No habr¨ªa vuelta atr¨¢s.
Kael respir¨® hondo y, por un momento, consider¨® ignorar la advertencia del visor. Tal vez estaba exagerando, tal vez los matones lo olvidar¨ªan y buscar¨ªan una presa m¨¢s f¨¢cil. Pero otra voz dentro de ¨¦l, m¨¢s pragm¨¢tica, m¨¢s oscura, le recordaba que en ese mundo los d¨¦biles mor¨ªan y los fuertes sobreviv¨ªan.
Entonces, otro mensaje apareci¨® en su visor, como si el sistema hubiera le¨ªdo su incertidumbre:
"Nueva habilidad desbloqueada: Cambio de aspecto. Con el tiempo, podr¨¢s modificar tu apariencia y desaparecer sin dejar rastro."
Kael sinti¨® un peso aliviarse en su pecho. No tendr¨ªa que pasar su vida escondi¨¦ndose. Eventualmente, podr¨ªa empezar de nuevo con otra cara, otro nombre. Pero para eso, ten¨ªa que atar los cabos sueltos.
Volvi¨® a mirar a su hermana, ajena a todo. Si no hac¨ªa lo necesario, ella pagar¨ªa el precio de su indecisi¨®n.
Con una decisi¨®n temblorosa pero firme, cerr¨® los ojos y empez¨® a planear c¨®mo terminar¨ªa lo que hab¨ªa comenzado.