《Göldmunze - overwatch | español - spanish》 cap铆tulo 1 Ante m¨ª est¨¢ una c¨¢psula destrozada. Tomo de mi vaso de cerveza con una mirada en pena; no era parte del plan caer tan mal pero inevitablemente pas¨® al no medir nada bien la atm¨®sfera terrestre. Suspiro resignado y veo mis cercan¨ªas, encontr¨¢ndome entonces una ciudad frente a mi c¨¢psula. Pese a todo, no puedo evitar tornar mi rostro en una sonrisa al contemplar la Tierra en persona. Me levanto y devuelvo mi mirada a la c¨¢psula, destrozada; Pero con el interior intacto. Estiro mi brazo izquierdo, hecho de metal y mis alas se expanden ayud¨¢ndome a manejar un control en la gravedad de la Tierra una vez m¨¢s. No siento nostalgia de algo en lo que viv¨ª tan poco tiempo en tan lejano tiempo, pero a¨²n as¨ª es emocionante. En Schwarz no hab¨ªa muchas noticias de la tierra, por lo que nunca tuve contacto m¨¢s all¨¢ de lo a que viv¨ª aqu¨ª. Abro la caja y de ella saco mis armas. Armas fabricadas en la base espacial como ¨²ltimo vestigio de quienes me criaron. Sonre¨ª, acariciando una moneda y comenc¨¦ entonces a guardarlas. Un revolver, un lanza cohetes y un ca?¨®n de rieles, no mucho que pedir, de hecho, me hubiera gustado alcanzar a traer el resto, pero ten¨ªa prisas en salir. Despu¨¦s, tal vez; podr¨ªa plantearme en hacerlas con los recursos necesarios. Los ancl¨¦ a la gravedad proveniente de mis alas, permaneciendo flotando alrededor m¨ªo sin preocuparme de realmente sostenerlos. Una vez ya tengo todo listo, me dispongo a entrar en la ciudad. Fuera, veo solo alguna que otra vegetaci¨®n, pero m¨¢s que todo se sent¨ªa fresco. ?Cu¨¢ndo fue la ¨²ltima vez que sent¨ª tanta relajaci¨®n? Nada del otro mundo, por supuesto, pero incluso al ver los autos pasar se siente nuevo para m¨ª. Sonr¨ªo, inconscientemente, pero consciente tambi¨¦n de que al menos tengo un prop¨®sito nuevo al llegar a un lugar tan diverso. A mi manera. Paseo entre calles, oyendo distintos dialectos y voces, algunas personas comprando en puestos callejeros, otros yendo en direcciones desconocidas pero todos sinti¨¦ndose tan conectados entre s¨ª. ¡ª?Hey, g¨¹ero! ¡ªMe pregunta una se?ora de destacable vejez¡ª, ?No te interesan unas buenas naranjas? ?Est¨¢n en su punto! ¡ªNo, gracias. Fui firme al respecto y continu¨¦ mi camino. Hoy sent¨ªa una buena vibra. Un sentimiento contrastante con lo que viv¨ª antes de llegar ac¨¢. Mientras camino, llego a apreciar muchos de los aspectos que los terrestres se permiten cotidianamente; poder respirar sin traje, tener cientos de personas con las que socializar, ventas y actuaciones libres. He visto m¨¢s vendedores ambulantes en este barrio que en toda mi vida... Viniendo de una estaci¨®n espacial, no me sorprende, pero sigue siendo triste no poder comprender la magnitud de las cosas hasta que est¨¢s frente a ellas. En otras noticias, me detuve un momento a comer unos tacos, no s¨¦ ni de que o qu¨¦ tienen, pero el hambre me estuvo ganando desde hace ya un tiempo y comer es la mejor forma de calmarla. Pasa un tiempo mientras sigo degustando mi comida cuando veo a lo lejos una mujer flotando, algo poco com¨²n por lo que vi. Pero m¨¢s que eso, su mirada me dec¨ªa que era como yo; nueva en este mundo, pero a la vez que maravillada, su mirada demostr¨® temor y nervios. Pero no es de mi incumbencia, por lo que solo le aprecio un momento antes de seguir comiendo. Parece ser que eso no fue su pensamiento, pues en cuanto me vio vol¨® directo a m¨ª con una tal vez exagerada emoci¨®n. ¡ª?Disculpe, se?or! ¡ªMe llama con un respeto curioso, contrario a una emoci¨®n casi innata en su voz¡ª, ?De casualidad usted es de Overwatch? ?Overwatch? Me suena de alg¨²n lado ese nombre, pero yo tambi¨¦n desconozco a quien se refiere. ¡ªMe temo que no, ?Tal vez puedas buscar en el llamado internet para saber al respecto? Me mira con ternura, casi con la cabeza en blanco, luego choca las manos con emoci¨®n. ¡ª?Tienes la absoluta raz¨®n! ?Por qu¨¦ no lo habr¨¦ pensado antes? ¡ªmurmura las palabras al final con algo de l¨¢stima, pero luego se da cuenta de un hecho; est¨¢ en un lugar desconocido y no tiene tel¨¦fono alguno con el que comunicarse o dar a noticias¡ª, una cosa m¨¢s... ?No tendr¨¢ un tel¨¦fono que me preste un momento para una llamada r¨¢pida? Sonr¨ªo con un poco de incomodidad. Es un hecho que no tengo tel¨¦fono porque a excepci¨®n de mis armas, una tarjeta y yo mismo, nada m¨¢s sobrevivi¨® a mi ca¨ªda. ¡ªMe temo que no. Pero justo voy a comprar uno, tal vez te interese acompa?arme y te lo presto. O puedes preguntar a alguna de estas personas, si te parece mejor. Ella mir¨® las ¨²nicas zonas con personas en las cercan¨ªas, pero ni una sola aparte de m¨ª estaban solas. Por lo que veo, se acerc¨® m¨¢s por verme solo que por reconocerme en alg¨²n lugar. Lo cual tiene m¨¢s sentido, si lo pienso mejor. Nadie me conoce... espero. ¡ªPues... eh, est¨¢ bien, ?Vamos! ¡ªVamos. Pero cuando termine de comer. ¡ªAh, s¨ª, claro. Por supuesto ¡ªcomenta t¨ªmidamente, mientras vuela apreciando mi belleza. No, espera, no exactamente as¨ª. Ella se qued¨® mirando la comida con curiosidad, ya me quedaban solo dos tacos, pero que puedo decir, no soy quien para negar una mirada hambrienta de cachorro como la que tiene inconscientemente. ¡ªCome, si quieres¡ªdije sin pensar, pero pensando en su casco, dudo mucho que soporte el poco ox¨ªgeno que hay en la tierra¡ª. O bueno... Me mira a los ojos al notarme nervioso. Sabe que not¨¦ su casco, sonr¨ªe ligeramente y toma uno de los tacos. ¡ª?No te preocupes! Solo necesito acostumbrarme y estar¨¦ como en casa... Suspiro algo aliviado al ver que puede comer con normalidad y est¨¢ tranquilamente comiendo uno de los mencionados. Su reacci¨®n es incluso mayor que la m¨ªa. Queda encantada y se come el resto, termino pagando un par de numerosos tacos m¨¢s al ver la emoci¨®n no solo ya en su mirada, sino en sus manos al probar la comida.If you spot this tale on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. Algo bueno ha salido de todo esto, un momento de paz, un momento de cari?o con lo que parece ser¨¢ mi primer amigo. Claro que igual puede que terminemos cada uno por su lado al final del d¨ªa, pero las experiencias no se van ni se esfuman en el aire. Una vez terminado de comer, comenzamos a caminar por los alrededores en busca de una tienda de celulares. Evito lo m¨¢s posible los grandes grupos de gente primero porque no me gustan y segundo porque a ella tampoco parecen gustarles, aunque por razones distintas a las m¨ªas, seguramente. No importa, llegamos sanos y salvos, nos reciben amablemente y comenzamos una exhaustiva revisi¨®n de cosas que no sabemos que es mejor o que no. ¡ª?Supongo que entre m¨¢s mejor? ¡ªcuestiona ella y no pude evitar asentir con mi cabeza cooperando con sus palabras, por lo que buscamos lo que m¨¢s n¨²meros tuviera en cantidad. No es que ninguno de los dos no tengamos la cabeza para los tecnicismos, pero al menos en m¨ª estaci¨®n muchos de estos t¨¦rminos de componentes fueron rezagados por otros. Finalmente, compr¨¦ dos m¨®viles aprovechando mi casi ilimitado cr¨¦dito disponible; al menos por ahora. No hay nadie que le vaya sacar provecho fuera de m¨ª, de todos modos. ¡ª?En serio me lo regalas? ¡ªNo es un problema para m¨ª. Me sonr¨ªe y gravita alrededor m¨ªo mientras comienza a utilizar el tel¨¦fono. Salimos de la tienda y nos dirigimos a un parque cercano. Por suerte, hay pocas personas. El ruido de los autos y las personas se suaviza y podemos centrarnos en lo verdaderamente importante. Tomo mi tel¨¦fono finalmente, ya decidido a configurarlo. Una vez terminado, decido buscar de overwatch, aprovechando que ella tambi¨¦n lo hab¨ªa comentado antes y yo tengo curiosidad. ¡ªAs¨ª que esto es... ¡ª?No! ¡ªgrita la chica con un sonido ahogado en dolor¡ª, ?Por qu¨¦ pasa esto? No podr¨¦ ayudarles... No, eso no es posible, me dijeron que... Me acerco con cuidado, intentando no sorprenderla. En su tel¨¦fono se ve una noticia, bastante antigua, con las palabras ?Ecopoint cierra sus puertas dado la falta de fondos por el cierre de overwatch?. No s¨¦ que le puedo decir para tranquilizarla. Lo intentar¨¦, quiero decir, me da pena. Pero no soy bueno con las palabras y no quiero arruinarle a¨²n m¨¢s la moral. ¡ªHey, est¨¢ bien, a¨²n puedes encontrar a alguien que pueda retomar el proyecto o tal vez haya una noticia m¨¢s reciente. Ella se comienza a calmar un poco m¨¢s, no s¨¦ si por el intento de confortarla por mi parte; pero sigue dudando. Por lo que de mi tel¨¦fono busco r¨¢pidamente una noticia que pueda darle esperanzas. Es entonces donde veo una noticia perfecta; la vuelta de overwatch, algo antigua, pero funciona... Por lo menos, m¨¢s reciente que la anterior s¨ª es. ¡ªMira, tal vez si los encuentras puedan ayudarte con lo que sea que tengas problemas ¡ªcoment¨¦ mientras mostraba mi tel¨¦fono. Ella mira la noticia, toma mi tel¨¦fono lentamente y comienza a leer por su cuenta. Yo suspiro al verla m¨¢s calmada que antes. ?Ser¨¢ que ella, a diferencia m¨ªa, viene como una llamada de auxilio de un mundo moribundo? No lo s¨¦, mi padre solo me cont¨® de la tierra, pero nunca supe que la humanidad coloniz¨® m¨¢s planetas. Tal vez pueda conseguir sus coordenadas y ayudar. En cualquier caso, creo que ser¨ªa inc¨®modo preguntar ahora, por lo que permanezco en silencio mientras ella sigue leyendo. ¡ªTienes raz¨®n. Tal vez si voy con ellos pueda recibir la ayuda que necesito. ¡ªBueno saberlo. ¡ªEsto... ¡ªMe mira y correspondo al observar sus ojos frente a los m¨ªos. ¡ª. ?De casualidad... ? ¡ªNo. No tengo ninguna idea de donde podr¨ªan estar en este momento. ¡ª?No eso, tonto! ¡ªcomenta refunfu?ando y as¨ª comprendo que tal vez quer¨ªa que le ayudase. En principio, no tengo nada importante que hacer m¨¢s que explorar la tierra, por lo que pens¨¢ndolo bien, creo que ser¨ªa correcto ayudar a alguien igual de perdido que yo. De paso, me llevar¨¢ a una aventura. ?Nada mal, supongo? ¡ª?Ah claro, claro! ?Quieres que te... acompa?e, de casualidad? ¡ªS¨ª. ¡ªEst¨¢ bien. Creo que hasta ella se sorprendi¨® de lo f¨¢cil que acced¨ª, pero para m¨ª son todo ventajas, que puedo decir. ¡ªPero creo que ser¨ªa bueno comenzar... diciendo nuestros nombres. ¡ª?Claro, por supuesto! Puedes llamarme Juno. ¡ªYo soy Ludwig Schwarz, un gusto. Sonre¨ªmos y nos quedamos en silencio por un largo tiempo. En alg¨²n punto llego a pensar si tiene alguna idea de qu¨¦ hacer a continuaci¨®n. ¡ªY... ?Qu¨¦ hacemos? ¡ªBueno, no lo s¨¦... ¡ªcomenta dudosa mientras se pone una mano en el casco figurativamente como si lo tuviera en su ment¨®n. Hasta que tiene una reacci¨®n positiva levantando su dedo al aire¡ª. ?Ya s¨¦! En la noticia dec¨ªa que hubo un ataque por parte de Null Sector en Francia. ?Qu¨¦ tal si vamos all¨¢? ¡ªMira la fecha, Juno. Eso pas¨® hace dos a?os. ¡ª?Pero si no es ah¨ª solo podr¨ªamos esperar a que encontremos a uno por pura suerte! No tendr¨¢n su base de operaciones a la vista y el mundo es muy grande para encontrarlo. ¡ªS¨ª, pero seguir¨¢n teniendo... Juno, ?Les anunciaste tu llegada con alguna se?al? ¡ªSi, overwatch me contact¨® diciendo que enviar¨ªan un agente, pero sabiendo sus condiciones... ¡ªSi, lo entiendo, podr¨ªan tardar m¨¢s de lo esperado, pero a¨²n as¨ª creo que vale la pena esperar unos pocos d¨ªas. Te aseguro que no ser¨¢n m¨¢s de tres d¨ªas. La sola menci¨®n de d¨ªas era agotadora, eso me dijo su expresi¨®n conforme habl¨®, pero mordi¨¦ndose el labio inferior, asinti¨®. ¡ªHey, no s¨¦ para qu¨¦ necesitas con tanta prisa contactar con ellos; no necesitas dec¨ªrmelo si no quieres ¡ªPorque ya me doy la idea de ello, aunque no lo hagas¡ª, pero creo que nadie ignorar¨ªa una se?al tan obvia y misteriosa que viene del espacio. ?No es as¨ª? Ella me mira asintiendo sin decir mucho. Pronto decidimos volver donde su c¨¢psula. ¡ªNac¨ª en Marte. Comenz¨® a hablar tan sorpresivamente que realmente no me esper¨¦ que me lo contara con el poco tiempo que nos conocemos y que seguramente tenga que volverlo a decir una vez que nos encontremos con overwatch. Pero al menos tendr¨¦ el contexto m¨¢s claro. ¡ªMi madre y su equipo son un equipo de la tierra, fueron a Marte para la primera colonizaci¨®n de Marte. Pero un d¨ªa simplemente dejamos de recibir suministros y nadie contest¨® nuestras se?ales. ¡ª?No ten¨ªan contacto con otras compa?¨ªas aparte de overwatch? ¡ªNo, era una misi¨®n confidencial; se hab¨ªan hecho comunicaciones espec¨ªficas y discretas que no nos permit¨ªan contactar con otros, adem¨¢s, hay m¨²ltiples tormentas que inhabilitaron la comunicaci¨®n, por lo que solo pude venir en una limitada oportunidad. Entonces me mandaron a m¨ª. Soy... su ¨²ltima esperanza. ¡ªEres fuerte, Juno. Todo saldr¨¢ bien, estar¨¢n a salvo en cuanto logremos contactar con Overwatch. Quisiera decir que lo prometo, en serio quisiera, pero decirlo ser¨ªa asegurar cosas de las que no estoy seguro. No quiero romper una promesa o dejar una al destino, no, yo no soy as¨ª. Nos sentamos en el suelo, dudando de que decir. Lo ¨²nico que permanec¨ªa en el aire es el sonido de mis alas al moverse y de las botas gravitacionales de Juno. Las apreci¨¦ con m¨¢s detalle y para aligerar el ambiente, decid¨ª cambiar el tema. ¡ªBonitas botas, ?Las dise?aste t¨²? ¡ª?Est¨¢s? ?Oh, no! Las dise?aron mis padres, yo quer¨ªa un traje espacial como ellos y decidieron crearme uno. Son parte del traje. ¡ªInteresante. ¡ª?Y t¨²? Esas... ?Alas? son curiosas. Parecen l¨¢mparas, ?Alumbras a la gente? ¡ªBrome¨® mientras acercaba la mano a tocar una. ¡ªS¨ª, las cre¨¦ junto a mi padre. Fue mi primera creaci¨®n y ¨²nica obra maestra. Nunca hice nada igual, son especiales para m¨ª. ?Eh, cuidado con tocarlas! Pueden calentarse... mucho. No era orgullo exactamente lo que quise mostrar, pero fue inevitable decir al moverlas al frente, toc¨¢ndolas con cuidado. ¡ªTienen un tacto... raro. ?Son realmente s¨®lidas? ¡ªNo totalmente. Aunque mantienen su forma, la naturaleza de estas las hace... cambiar de estado, por decirlo de alguna manera. Crean un campo de gravedad entre estas que permite a objetos mantenerse en el aire como... mis armas. Me mira con asombro con una en la mano la cual dej¨¦ en su control, es un poco raro porque nunca nadie aparte de m¨ª las a tocado, pero al menos s¨¦ que en este momento son seguras. ¡ªTambi¨¦n permiten que me deslice sin l¨ªmites en cualquier lugar gracias a que contrarrestan la fricci¨®n, por lo que puedo hacer muchos juegos con ellas. Aunque comparado con flotar, es bastante poco. ¡ª?Bromeas? ?Se me ocurren un mont¨®n de ideas con ellas! Podr¨ªa ser realmente divertido si pudiera tenerlas. ¡ªNo las ocupas cuando eres una bonita hada voladora ¡ªbrome¨¦ viendo sus botas con curiosidad. Si ya llevaba una sonrisa de antes, al menos ahora pod¨ªa confirmar que me siento realmente feliz con esta charla. Y as¨ª, disfrutamos el resto de la tarde y dormimos por un hotel cercano, donde nos mantuvimos en reuni¨®n en la c¨¢psula, la cual decidimos no mover por su estado de fragilidad. cap铆tulo 2 Pasaron tres d¨ªas en los que la ansiedad de Juno no hizo m¨¢s que crecer, intentamos reparar la radio de la c¨¢psula pero aunque lo hici¨¦ramos nos dimos cuenta que las se?ales simplemente no llegaban, algo las estaba desconectando entre s¨ª. Ahora nos encontramos frente a la c¨¢psula, como los ¨²ltimos dos d¨ªas, ella vela porque alguien llegue. La situaci¨®n no ayuda, pero a¨²n as¨ª me parece un poco tierna como va de aqu¨ª para all¨¢ flotando en el aire haciendo expresiones graciosas, pero por otro lado me parece triste. Es absurdo, en cierto sentido; ?Est¨¢n faltos de recursos como para enviar a un grupo a corroborar una se?al? S¨ª es as¨ª, creo que el que terminar¨¦ apoyando a Juno ser¨¦ yo... Pens¨¢ndolo bien, creo recordar que puedo sacar las coordenadas de su c¨¢psula. Me levanto del suelo estir¨¢ndome por completo; levantando mis brazos con aparente cansancio. ¡ª?Vas a seguir intentando reparar la radio? ¡ªcomenta con un tono dudoso en su voz. ¡ªAlgo as¨ª. ?Podr¨ªas comprar un poco de pan? Yo cuido el lugar. Tengo un buen presentimiento hoy. ¡ªT¨² siempre tienes un buen presentimiento cuando se trata de comida, tonto ¡ªdice con una peque?a risa de por medio mientras se va flotando. Mira atr¨¢s una ¨²ltima vez antes de salir del lugar por completo. La veo irse mientras me despido con la mano y mi sonrisa m¨¢s de negocios que tengo. ¡ªBien. A trabajar¡ªMe digo a m¨ª mismo una vez veo que se fue por completo. Mis alas se expanden y comienzan a generar un campo donde poder concentrarme. M¨¢s por gusto personal que por necesidad. Un an¨¢lisis exhaustivo del origen me hace llegar a una conclusi¨®n muy obvia; viene de un planeta rojo. Eso ya ayuda bastante, pero necesito una coordenada m¨¢s concreta. ¡ªVenga, no es nada comparado con la tecnolog¨ªa de la empresa... Me digo palabras motivadoras para hacerlo antes de que llegue Juno. No es que no conf¨ªe en que me mire, pero no quiero dar muchas explicaciones y no me parece correcto darle una ayuda tan directa con personas que reci¨¦n conoces. No es algo que har¨ªa una persona normal, seg¨²n dice mi padre. Finalmente, tras un tiempo encuentro unas coordenadas espec¨ªficas. Y bastante justo, puesto que ya oigo pasos viniendo aqu¨ª. Me separo y me limpio el sudor mientras me relajo. Contactando con los restos de mi padre de paso para ver si puede ayudar a las pobres almas que se encuentran all¨¢. Por lo menos mientras llega ayuda verdaderamente ¨²til. ¡ªCreo que tendremos que esperar a... Mientras hablo tranquilamente recostado en una pared, reconozco que sus pasos no son los mismos que antes. Mi reacci¨®n es r¨¢pida, puesto que son m¨²ltiples pasos y algunos m¨¢s pesados que otros. ¡ª?Qui¨¦nes son? ¡ªdigo en un tono amenazador; m¨¢s como serio que otra cosa, puesto que conf¨ªo en que no hay amenazas relevantes en este momento. A¨²n as¨ª, preparo mi ca?¨®n de riel, mi arma m¨¢s fuerte, por seguridad. Detr¨¢s de la puerta sale un mono gigante acompa?ado por dos mujeres. Una es Juno y la otra no s¨¦, pero va bien vestida para una nevada en Alaska. ?C¨®mo no siente calor con tanta ropa? Y yo que tengo calor y solo llevo una playera negra. No, esto no es envidia. ¡ª?Lutz, tranquilo! ¡ªavisa con antelaci¨®n Juno acerc¨¢ndose a m¨ª, atravesando de paso al par que vino con ella para protegerlos¡ª, ellos son de Overwatch. Ten¨ªas raz¨®n, ?si vinieron! Me alegro sinceramente de que reciba ayuda, pero por otro fue tan sorpresivo que un momento antes y me ve¨ªan casi en bolas, metaf¨®ricamente hablando. ¡ªBueno saberlo entonces. Disculpen mi descortes¨ªa, no muchas personas vendr¨ªan a un lugar abandonado. Mi tono es ligero, apelando con honestidad pero sin perder el respeto. Me inclino un poco y devuelvo el arma a mi espalda, donde procede a flotar junto al resto de mis armas. Veo como el mono ve con curiosidad mi espalda, ya sea por las alas o por las armas. Pero no me parece correcto que lo haga; a¨²n as¨ª, no digo nada para no dar problemas a Juno desde el principio. ¡ª?Este es mi amigo, Ludwig Schwarz! ¡ª?¨¦l tambi¨¦n vino de...? ¡ªLlega a preguntar el mono el cual a¨²n no s¨¦ su nombre siquiera. Procedo a interrumpir antes de que Juno responda. ¡ªSoy de la tierra, pero creo que estaba un poco perdida por lo que decid¨ª ayudarla. ¡ªYa... veo. Ella me mira curiosa, pero no dice m¨¢s, solo sonr¨ªe. Le sonr¨ªo de vuelta mientras espero a ver como contin¨²a la conversaci¨®n. ¡ªMei, ay¨²dame a congelar la c¨¢psula, la analizaremos volviendo a la base para conseguir contacto con ellos o su posici¨®n. ¡ª?Claro! ¡ªcomenta ella movi¨¦ndose r¨¢pidamente a trabajar. Mientras ellos trabajan en lo suyo, me acerco a Juno para platicar. ¡ªEntonces, ?Ellos son overwatch? ¡ªMe dijeron que no todos pudieron venir por estar en otras misiones, pero s¨ª, ellos son overwatch ¡ªresponde con un poco de l¨¢stima en su voz, pero reafirmando su positivismo al final. Asiento sin hacer m¨¢s preguntas mientras veo como hacen de la c¨¢psula un gigantesco cubo de hielo. Es asombroso lo r¨¢pido que lo han congelado. ¡ªLudwig, ?Me vas a acompa?ar? ¡ªsusurra con algo de temor en su voz. ¡ªYa somos amigos del alma, ?C¨®mo podr¨ªa abandonarte ahora? No seas tan negativa ahora, ten confianza... Conf¨ªan en ti desde all¨¢. Ella me mira con una sonrisa y levanta el pu?o con emoci¨®n, dando una voltereta en el aire con emoci¨®n. ¡ªEres bastante m¨¢s fuerte de lo que pareces ¡ªcomento inconscientemente al ver al mono acerc¨¢ndose con el cubo de c¨¢psula en su espalda sostenido en su hombro. ¨¦l r¨ªe con una carcajada. ¡ªUna mente sana es un cuerpo sano, mi amigo. Una sabia frase sin duda. Pasamos caminando hasta subir a una enorme nave en la que guardan la c¨¢psula en un almac¨¦n dentro de la nave separado de la sala principal, donde veo que hay mesas y sillas. ¡ª?Winston, Mei! Bienvenidos de vuelta ¡ªOigo una voz relajada y curiosa al fondo, en el puesto de piloto ¡ª, ?C¨®mo les fue? ¡ªEncontramos a estos dos chicos, Tracer. ¡ªcomenta intentando de manera fallida no sonar pesimista¡ª, necesitamos volver a Gibraltar cuanto antes, su situaci¨®n es m¨¢s grave de lo que esperamos. Ella lo mira a los ojos con seriedad y asiente, volviendo r¨¢pidamente a su puesto. El mono tose un poco antes de volver su mirada hacia nosotros, m¨¢s exactamente a m¨ª. ¡ªBueno, ?Ludwig, cierto? Puedes llamarme Winston, esta chica de ac¨¢ es Mei y la piloto de por all¨¢ es Tracer. Somos overwatch. Unauthorized tale usage: if you spot this story on Amazon, report the violation.¡ª?Supondr¨ªa que el resto est¨¢ en la base? ¡ªSupones bien, la mayor¨ªa debe haber vuelto cuando estemos en la base. Asent¨ª sin muchos problemas, buscando una silla c¨®moda donde sentarme. No fue mucho problema encontrar un sof¨¢ vac¨ªo cerca de un p¨®ster publicitario de alguna bebida de lo cual solo destaca la bonita chica en ¨¦l. Juno me sigui¨® mientras el resto fue al frente a hablar entre ellos. ¡ªYa que est¨¦ arreglado, ?Qu¨¦ piensas hacer, Juno? Pregunto con verdadera curiosidad mientras juego con una moneda entre mis manos. Juno sigue flotando ignorante de la comodidad de un sof¨¢... aunque flotar debe ser como estar en casa, supongo. ¡ªYo... no lo s¨¦, creo que me quedar¨¦ un poco m¨¢s aqu¨ª, en la Tierra. Si ellos est¨¢n bien, creo que puedo ayudar a la Tierra como agradecimiento ¡ªresponde con un atisbo de nervios en su voz ¡ª, no s¨¦ si sabes, pero resulta que est¨¢ ocurriendo otra guerra entre ¨®mnicos y humanos. No quiero que mueran m¨¢s personas. ¡ª?Hay algo m¨¢s... personal? S¨¦ que te emociona estar en la Tierra, no tiene nada de malo. Su rostro se torna rojo de verg¨¹enza y mira al lado contrario... con todo su cuerpo. ¡ªTambi¨¦n me gustar¨ªa... aprender todos los idiomas del mundo. Que linda se ve toda apenada. Debi¨® haberle gustado la enorme variedad de idiomas fuera del mundo anglosaj¨®n, o tal vez sus padres ya ven¨ªan con una carga que la hizo amar las formas de expresar palabras... No lo s¨¦, no puedo adivinarlo solo. ¡ªEso es admirable ¡ªcoment¨¦ sin cuidado, pero no pude evitar soltar una broma ¡ª. Pero tendr¨¢s que volver en el tiempo si quieres aprender tambi¨¦n las lenguas extintas. ¡ª?Ojal¨¢ pudiera! Ser¨ªa emocionante, habr¨ªa tantas cosas que podr¨ªas observar, tanto que... ¡ªMe mira fijamente, entrecerrando sus ojos¡ª, Era... Era una broma, ?Cierto? Mir¨¢ndola ahora, es como un cachorro abandonado tras quitarle su comida. ¡ªLo es, pero no te preocupes, sigue hablando, t¨² emoci¨®n es pegadiza. Continuamos charlando de cosas banales, con m¨¢s o menos importancia, viajando a trav¨¦s del mar cuando un pitido comenz¨® a sonar. ¡ªEh... Winston, hay movimiento acerc¨¢ndose a nosotros. ¡ªPero estamos en medio del... ?Null Sector! ¡ªcoment¨® entre maldiciones mientras comenzaban a monitorizar los movimientos. Mir¨¦ a Juno y me devolvi¨® la mirada, no era miedo lo que vi, eran nervios. Ser¨ªa su primer combate si sal¨ªa... Me rasqu¨¦ el cuello con mi mano izquierda mientras tomaba mi rev¨®lver en mano derecha. ¡ªParece que tendr¨¦ que pagar un poco de la ayuda hoy, Winston. ¡ª?Est¨¢s seguros de que puedes encargarte? No creo que puedas... volar, ?Cierto? Juno intent¨® hablar, pero le detuve tomando su hombre con mi mano. ¡ªD¨¦jame a estos a m¨ª y peleemos juntos en la siguiente, Juno. Conf¨ªa en m¨ª. Llegu¨¦ a la puerta, solo esperando que la abrieran. Sonr¨ªo con confianza y veo fijamente a Winston. ¡ªAbre la escotilla, Winston. Es m¨¢s f¨¢cil que esperar a llegar a tierra. Todos me miraron dudando, pero Winston finalmente acept¨® movi¨¦ndose r¨¢pidamente para abrir la puerta. El viento comenz¨® a absorber todo a su paso, tirando hacia afuera a casi cualquiera. Mei fue sostenida por Winston y Juno no tuvo ning¨²n problema por estar flotando. Yo, en cambio, solo sent¨ª la brisa en mi piel arrastrarme, pero camin¨¦ sin problemas hasta la puerta. Miro atr¨¢s, donde todos me siguen mirando, a¨²n noto a Juno nerviosa, seguramente quiera ayudar, pero le detuve porque sospecho que hay algo m¨¢s; no son demasiados, y por eso mismo me extra?a un ataque tan repentino. Le sonr¨ªo a Juno en despedida. ¡ªNos vemos despu¨¦s. Y con esas palabras me tir¨¦ del avi¨®n. La ca¨ªda es r¨¢pida, pero me siento relajado. Es hasta nost¨¢lgico; Tomo el lanzacohetes en mis manos y agarro uno de los misiles en mis manos. Todo tan r¨¢pido que ser¨ªa inapreciable para otras personas. As¨ª, flot¨¦. S¨ª, el cohete una vez prendido se ilumin¨® de un color azul que lo detuvo en el aire y conmigo encima de ¨¦l. A lo lejos, un color rojo y morado de m¨²ltiples robots voladores llamaron mi atenci¨®n. ¡ªS¨ª, as¨ª est¨¢ mejor. Me comento a m¨ª mismo con relajo mientras comienzo a hacer un surf en el aire con el cohete entre mis pies. Pronto, disparos comenzaron a llegar a m¨ª. Esquivo la mayor¨ªa y reflejo los que puedo con mi brazo izquierdo. Golpeando los proyectiles de vuelta sin problemas. Aprovecho justo cuando estoy por llegar a ellos para dejar al cohete libre de m¨ª y golpear a uno de los suyos de lleno. Mientras caigo, de mi mano izquierda sale un gancho, por decirlo de alguna manera; que atraviesa a uno de los calamares mec¨¢nicos y me permite balancearme entre las m¨²ltiples balas dirigidas a m¨ª. ¡ª?Necesitas mucho m¨¢s para cansarme, Null Sector! Mientras hablo, suelto un par de monedas al aire y disparo cuidadosamente a ellas, lo que hace que sean disparadas como proyectiles entre s¨ª a m¨²ltiples objetivos a la vez. As¨ª, continuo con el resto. No son un grupo grande, de hecho, parecen m¨¢s exploradores por como no reaccionan a mi forma de pelear, lo cual es extra?o. Decido terminar r¨¢pido y no mostrar el resto de mi arsenal para terminar con ellos. Disparos volaron de mi parte y de la suya, pero los suyos no eran disparos concretos, buscaron darme en partes no cr¨ªticas de mi cuerpo, por lo que no tuve muchos problemas para acabar con ellos y terminar volando de regreso en mi cohete hacia ellos una vez m¨¢s. Por suerte, parece que ellos pod¨ªan ver m¨¢s all¨¢ que con solo el radar, por lo que me abrieron la puerta para poder entrar una vez me acerqu¨¦ a la compuerta. Una vez dentro, no pude evitar relajarme. Hacer bailes de la muerte es divertido las primeras veces, pero nada como un momento de relajaci¨®n. ¡ª?Ludwig, eso fue asombroso! ¡ªgrit¨® una Juno emocionada mientras se acercaba levantando los brazos. ¡ªGracias por tu ayuda, chico. ¡ªNo hay nada que agradecer, necesitamos llegar cuanto antes. ¡ª?Ya escuchaste, Tracer! ¡ªcoment¨® Winston con una risa inicial mientras se acercaba a hablar con ella. Mei en cambio se acerc¨® a nosotros. ¡ª?Se?or, s¨ª se?or! ¡ªrespondi¨® Tracer siguiendo un falso y exagerado estilo militar. Sonre¨ª ir¨®nicamente, centr¨¢ndome en Mei, la cual nos invita a sentarnos en el mismo sof¨¢ de antes. Juno finalmente se sienta a lado de Mei y yo me siento un poco m¨¢s separado de ellas. ¡ª?Ya te has enfrentado a Null Sector antes, Ludwig? ¡ªNo, pero mi padre siempre me inst¨® a aprender a defenderme y a pelear ¡ªMe siento inc¨®modo explicando cosas que podr¨ªan relacionarse con lo que viv¨ª con mi padre. No me siento orgulloso ¡ª. Juno me cont¨® que conociste a su madre, ?Hay alguna raz¨®n por la que te ves tan joven? Sus mejillas se pintaron de rojo pero a la vez vi un atisbo de tristeza brotar en su mirada. No respondi¨®. En cambio, Juno me dio un codazo mientras me critic¨®. ¡ªCreo que hacer preguntas de la edad de una mujer no es muy respetuoso, Ludwig ¡ªcomenta con un tono rega?¨®n ¡ª, adem¨¢s, puede tener razones igual de malas que por las que pas¨¦ para venir aqu¨ª. Se m¨¢s consciente. Ya veo, parece ser que no es una pregunta que sea tan sencilla. ?Tal vez un pasado duro? Puede ser, no me entrometer¨¦ entonces. ¡ªPido perd¨®n, entonces. No era mi intenci¨®n molestar ¡ªcomento sin mayor problema al respecto. Mei parece reaccionar porque r¨¢pidamente niega con sus manos y cabeza. ¡ª?No, no no! No te preocupes, no es tan grave. Es solo que... yo era parte del equipo que se encargaba en ayudar a la familia de Juno... Ocurri¨® un accidente, fui la ¨²nica... No termin¨® su frase, pero solo con lo que dijo ya me da una idea esclarecedora de lo que ocurri¨®. ¡ªMis condolencias, en serio; no era mi intenci¨®n que recordases momentos tan... malos. Juno r¨¢pidamente nos mir¨® a ambos mientras nos consum¨ªamos en pesimismo y como la persona que es, decidi¨® cambiar de tema. ¡ª?Ludwig! ?No te interesar¨ªa entrenarme una vez lleguemos a Gibraltar? ¡ªEn overwatch habr¨¢ alguien m¨¢s capacitado. Son una organizaci¨®n internacional, despu¨¦s de todo. ?No es cierto, Mei? Otra vez esa cara de incomodidad. Por favor, ya debo dejar de dar temas de conversaci¨®n as¨ª. ¡ªEh, bueno... No, volvimos por la gente, pero no estamos oficialmente de vuelta, al menos para los gobiernos. Ah, claro, no hab¨ªa le¨ªdo en las noticias que no se reconstruy¨® overwatch, si no que se volvieron a agrupar bajo el mismo nombre ilegalmente. Eso solo me llega a cuestionar si tendr¨¢n los recursos para ayudar a Juno, pero no har¨¦ la pregunta ahora, ser¨ªa m¨¢s inc¨®modo de lo que ya es. ¡ªVaya, eso es, uh, admirable, cuanto menos ¡ªcoment¨¦ intentando arreglar la situaci¨®n. Juno sonr¨ªo mientras aplaud¨ªa, volviendo a su costumbre de gravitar en el aire. ¡ª?Cierto, cierto! Habla mucho de ti, t¨ªa, por unirte a overwatch cuando la gente m¨¢s los necesita. Los elogios parecen funcionar para que se ponga roja otra vez. ?No est¨¢ acostumbrada a los elogios? El mono parece ser alguien que los da seguidos, por lo que algo de confianza deber¨ªa de tener... Aunque se ve tierna. Decido parar los elogios de Juno antes de que terminemos dej¨¢ndola como un pollo asado, respondiendo con el mismo codazo que ella me hizo. ¡ªBueno, ?Hay algo que tengamos que saber al llegar? ?Hay mucha gente por conocer? ¡ª?Oh, s¨ª las hay! Las mejores personas del mundo ¡ªhabla quien menos me esperaba. La piloto. Creo que le llamaron Tracer antes. para ser tan silenciosa tiene una voz contrario a ello... O tal vez es el momento, pues est¨¢ ocupada y tal vez por eso no ha hablado. Mei sonri¨®, asintiendo a la par que sus palabras. Poco despu¨¦s hablamos de cosas m¨¢s cotidianas, Hab¨ªa mucho que preguntar de la tierra, o mejor dicho, Juno ten¨ªa mucha curiosidad por la tierra, en general. Y viendo el positivismo por su familia, yo creo que estar¨¢ bien que descanse un poco. cap铆tulo 3 La nave no tard¨® en llegar, la base de Gibraltar es grande, no s¨¦ en comparaci¨®n a qu¨¦, pero lo sent¨ª, hab¨ªa mucho m¨¢s de lo que yo ve¨ªa. ¡ª?Les habla su capit¨¢n! ?Llegamos a su destino! ?Recuerden mantener los cinturones bien puestos y prepararse para el aterrizaje! ¡ªcomenta Tracer con una voz contagiosamente alegre. Juno, contrario a lo que dec¨ªa la capitana, vol¨® a las ventanas con emoci¨®n, contemplando la enorme edificaci¨®n llena de puentes y recursos valiosos, junto a enormes logos representantes de Overwatch. Conforme aterrizamos, sigo pensando con el ataque de Null Sector. ?Cu¨¢l era su prop¨®sito? Estoy seguro que interceptaron la se?al de Juno, pero no habr¨ªa prop¨®sito, no hay raz¨®n por la que hacerlo saber... Como no puedo llegar a conclusiones concretas, decido dejarlo pasar y centrarme en los hechos. Juno ve el exterior con curiosidad, Winston tiene la nave en su hombro y encarga a uno de los robots de la base para llevarlo a un laboratorio. Est¨¢ m¨¢s vac¨ªo de lo que pensaba, pero para una organizaci¨®n clandestina que no es criminal supongo que es lo mejor. Entramos entre las edificaciones en direcci¨®n al mando principal. Juno no par¨® a¨²n ahora con ver y saludar a todo robot que estuviera en frente. ¡ª?Dices, Winston, que hay m¨¢s personas? ¡ªpregunto mirando lo que yo creo es un hangar. Jurar¨ªa que desde el cielo vi hasta una lanzadera espacial, lo cual si es sorprendente. ¡ªYa habr¨¢n llegado, d¨¦jame que te los presente ¡ªresponde r¨¢pidamente mientras se acomoda sus lentes. Caminamos un poco m¨¢s hasta entrar por una puerta anexa a lo que parece una monta?a. Dentro, observo que hay cinco personas. ?Eh, reconozco una! Es la del p¨®ster de la bebida. ¡ª?Ella es la del p¨®ster que miramos en la nave, Lutz! ¡ªcomenta con emoci¨®n Juno movi¨¦ndome de lado a lado. Tal vez su emoci¨®n es demasiado desbordante para m¨ª. Pero a¨²n as¨ª no puedo evitar alegrarme. Y avergonzarme as¨ª, como no. ¡ª?Jah! Mi fama atraviesa las estrellas si hasta ellos me conocen, Brigitte ¡ªcoment¨® dram¨¢ticamente mientras miraba a quien aparentemente es Brigitte, quien solo sopl¨® mientras rodaba los ojos. ¡ªTe conocen por el p¨®ster, Dva ¡ªrespondi¨® con iron¨ªa. Dva le sac¨® la lengua pero posteriormente se centraron en nosotros. Donde fue Tracer quien ayud¨® a romper el hielo, tomando mi espalda y el brazo de Juno para acercarnos. ¡ª?Conozcan a Ludwig y Juno! ¡ªCasi grit¨® mientras nos ve¨ªamos envueltos en un saludo cort¨¦s entre nosotros. ¡ªUn gusto. Puedes llamarme Pharah ¡ªrespondi¨® la mujer con una armadura azulada, estrechando su mano con la m¨ªa. ¡ª?Cuando quieras un aut¨®grafo, av¨ªsame! Har¨¦ una excepci¨®n especial para ti, mi fan espacial ¡ªhabl¨® Dva con narcisismo y a la vez una alegr¨ªa peculiar, me causa gracia pero tengo que negarlo. ¡ªUna l¨¢stima entonces, no podr¨¦ obtener el aut¨®grafo de la gran maravillosa Dva porque yo no soy el que viene de Marte. Esa es Juno ¡ªrespond¨ª fingiendo tristeza, mientras Juno confirmaba mis palabras. Se tapa el la boca con sorpresa, Brigitte se r¨ªe con burla y Juno saluda t¨ªmidamente con su mano. Todo seguido del otro hasta que Dva decide seguir hablando. ¡ªBueno, que sean dos porque soy muy humilde ¡ªrespondi¨® osadamente sosteniendo sus manos en sus caderas mientras elevaba la mirada con orgullo. ?No es una ternura? Sino fuera por sus palabras de narcisismo puro y duro, ser¨ªa perfectamente acorde con su nombre. ¡ªEntonces ser¨¢ todo un honor ¡ªcomento inclin¨¢ndome, pues le sigo el juego con curiosidad ante todo. ¡ª?Ves, Brigitte? ?Nadie se resiste a mi encanto! Brigitte roda los ojos nuevamente y se acerca a Juno, extendiendo su mano. ¡ªYo soy Brigitte, y la diva de all¨¢ es Hana, pero puedes llamarla Dva. ¡ª?Hey! ¡ªrefunfu?a Dva mientras se acerca a estrechar la mano con Juno tambi¨¦n. Los restantes eran personas que tampoco conoc¨ªa, cosa normal. Uno tiene una m¨¢scara con un brillo verde y la otra es una mujer de cabellera rubia. ¡ªGusto de conocerlos, soy Ludwig Schwarz. ¡ª?Y yo Juno! ¡ªagreg¨® mi compa?era con emoci¨®n. El chico no habl¨® hasta que estaba estrechando su mano con la m¨ªa. Su voz es tranquila, pero rob¨®tica. ¡ªGenji. ¡ªSoy Angela Ziegler. Disc¨²lpenlo, es algo t¨ªmido ¡ªcomenta la chica mientras estrecha la mano de Juno despu¨¦s de haberlo hecho conmigo. ¡ª?Entonces! ¡ªDva casi grit¨® al decir una sola palabra para que le pusi¨¦ramos ¡ª. ?Son ellos dos nuevos miembros? ¡ª?S¨ª! ¡ªNo. Parece ser que mi respuesta no era algo esperado, porque Juno me mir¨® con tristeza y sorpresa mientras que el resto fijo su mirada en m¨ª igualmente sorprendidos. ¡ªPero Ludwig tu dijiste... ¡ªS¨ª, voy a ayudar en lo que pueda mientras solucionen tu problema, pero no quiero unirme a ninguna organizaci¨®n ¡ªrespond¨ª intentando no sonar pesimista, pero a¨²n as¨ª no pude evitar ver la decepci¨®n¡ª. Prefiero ser libre. ¡ª?Pero Ludwig, ayudar¨¢s personas! ¡ªJuno ¡ªLe silencio su di¨¢logo con tranquilidad, tomando su mano para calmarla, pues ella me estaba mirando con los brazos temblando ¡ª. No soy un h¨¦roe. No es mi deber ni quiero llevar la carga que conlleva hacerlo, estoy aqu¨ª para ayudarte, pero esta no es mi guerra. ¡ª?Entonces si ayudo en esta guerra, ayudar¨¢s? ?Es esto lo que se siente ser manipulado? Al final, ya promet¨ª ayudarle y Null Sector ya me tendr¨¢ en la mira pero a¨²n as¨ª... Sorpresivamente, Juno me abraza. ¡ªPor favor... En este momento me siento mal. Me siento mal por ser yo el que la encontrase primero. Tiene sentido, criada en un espacio limitado de gente, no socializ¨® con personas de su edad y se fue tan sorpresivamente que seguramente no estaba preparada para ello... Se encari?¨® conmigo, la primera persona con la que habl¨®. Y nos ca¨ªmos bien, s¨ª, pero tal vez se acostumbr¨® demasiado a mi compa?¨ªa. Me odio m¨¢s por ser d¨¦bil ante sus palabras. ¡ªEh, Juno. Tranquila, tranquila ¡ªLe susurro masajeando su espalda suavemente, pero solo refuerza su abrazo¡ª. Puedo no pertenecer a Overwatch a la larga, pero seguir¨¦ ayudando. Te lo promet¨ª, ?No? ¡ªTienes... tienes raz¨®n... De pronto, se escuchan las fuertes pisadas de una persona entrando y una puerta cerr¨¢ndose. Juno se separa de m¨ª e ignorando las miradas de los dem¨¢s, todos miramos a quien lleg¨®. Intento no sentir verg¨¹enza por ello. ¡ª?Parece que me perd¨ª de algo? ¡ªhabla un hombre de m¨¢s de dos metros con una armadura de cruzado. Tiene una gran barba blanca y una herida en uno de sus ojos mientras que en su mano hab¨ªa una gran jarra llena de cerveza¡ª. ?Oh, hay un par de sangre nueva por aqu¨ª! Encantado en conocerlos, soy Reinhardt Wilhelm. ¡ªEncantado de conocerle, Reinhardt. Ludwig a vuestro servicio¡ªexclamo, instando a Juno a saludar tambi¨¦n, la cual creo ya reaccion¨® porque tiene la cara roja como un tomate. ¡ª?Encantada de conocerle tambi¨¦n, Sir Reinhardt! ?Soy Juno!¡ªcomenta ella seguida de m¨ª con nervios, repitiendo algunas letras como un tartamudeo. Ella se adelanta y estrecha la mano con Reinhardt con timidez, pero veo que el hombre es m¨¢s extrovertido, por lo que lo mueve alegremente y me voltea a ver. Me inclino un poco y hago lo mismo que Juno con mayor tranquilidad. ¡ªMientras encontramos las coordenadas e intentamos mantener contacto con la base, pueden descansar y echar un vistazo a las instalaciones ¡ªcomenta Winston mientras nos ve, le da una mirada que no pude discernir a Mei, que sonr¨ªe mientras abraza a Juno y se la lleva. ¡ª?Ven, Juno! Hay mucho por aqu¨ª que te puede gustar. Cada uno se fue con un grupo. Yo, en cambio, me qued¨¦ observando la mesa, con un gigantesco mapa mundial. Estaba apagado, s¨ª, ?Pero cuanta informaci¨®n tendr¨¢ overwatch de la Tierra? Seguro que a padre le gustar¨ªa. ¡ª?Estas seguro de no unirte a Overwatch? ¡ªOigo una voz. Suave y animada, con un tono que reconozco de inmediato. ¡ªDva. ¡ªLa misma ¡ªcomenta levantando sus manos horizontalmente mientras volteo a verla, me r¨ªo negando con la cabeza¡ª, te dije que te deb¨ªa un aut¨®grafo, ?Cierto? ¡ªTal vez cuando tenga una libreta de firmas te lo pida ¡ªrespondo entre risas, pero me quedo en silencio y ella se sienta sin preocuparse en la mesa que estaba contemplando mientras dudo en hablar¡ª, las organizaciones no son lo m¨ªo. Me gusta ser libre. ¡ªUna l¨¢stima ¨Cdice mientras observa mis armas flotando¡ª, m¨¢s fuerzas siempre ayudan en tiempos como estos. ?Aunque no te necesitamos porque estoy yo! Pero... Veo que entre chistes a¨²n hay palabras que se decanta por no decirlas. Tomo una moneda de oro y juego con ella, ense?¨¢ndosela. No dice nada, pero me mira algo confundida. ¡ªSeguir¨¦ aqu¨ª por un tiempo, as¨ª que de esa potencia que dices; la tienes, y nos tienes a m¨ª y a Juno. Los problemas son m¨¢s sencillos de lo que parecen, a veces la respuesta est¨¢ frente a ti y no los ves. ?No es as¨ª, Winston? ¡ªEs cierto, Hana. No necesita estar en overwatch para ayudarnos. Winston llega sorpresivamente para Dva, mientras que Winston solo se acerca a confirmar con nosotros. ¡ªToma, Ludwig ¡ªcomenta mientras me da dos tarjetas¡ª, por ahora les servir¨¢ hasta que les registremos en el sistema... Hana, ?Qu¨¦ tal si le das una gu¨ªa por el lugar? Help support creative writers by finding and reading their stories on the original site.¡ª?S¨ª, se?or! ¡ªgrita intentando contener la risa y con un pobre saludo militar¡ª, ?Acomp¨¢?ame, recluta! ?Te ense?ar¨¦ toda clase de locuras que hay por este lugar. Comenz¨® a caminar fingiendo una marcha y le segu¨ª por detr¨¢s con curiosidad y una risa que en cuanto salgamos no podr¨¦ evitar dar. ¡ª?Nada m¨¢s tengan cuidado de no romper nada! ¡ªgrita Winston mientras vuelve a sus cosas. Nosotros salimos y finalmente no puedo evitar re¨ªrme. Dva se r¨ªe conmigo. ¡ª?De d¨®nde sali¨® lo del saludo militar? ¡ªNatural, soy una perfecta actriz. ?No se nota? ¡ªresponde haciendo poses con sus manos. ¡ªNo ¡ªcomento seriamente, mir¨¢ndola fijamente sin pesta?ear una sola vez... Aparenta tener miedo hasta que ambos volvemos a las risas. ¡ªSabes seguirlo bien. Ser¨¢ divertido estar contigo, la pr¨®xima misi¨®n tienes que venir conmigo y demostrarme esas lindas armas que tienes ah¨ª. ¡ªSeguro, ?Por qu¨¦ no? ¡ªdigo con un tono relajado mientras veo el alrededor. Miro la base con curiosidad, bastante grande, bastante vertical. Hay robots trabajando moviendo cosas que desconozco, as¨ª como un hangar y una lanzadera espacial. ?Tal vez despu¨¦s de todo s¨ª tengan los recursos para ayudar a Juno? Extra?o, no he recibido ninguna confirmaci¨®n de si mi ayuda lleg¨®. Pero como no estoy solo, mejor lo checo despu¨¦s, tal vez por la noche. Pasamos por la mayor¨ªa de la base hasta que llegamos a una zona alejada del resto. Por lo que se ve, parece una zona de pr¨¢cticas. ¡ª?Y para terminar tienes el campo de entrenamiento! Si bajas por all¨¢ a tu derecha tambi¨¦n veras el campo de tiro. Asent¨ª curioso mientras miraba el alrededor. ¡ª?No les cuesta mucho mantener tantos robots? Se que est¨¢n apagados, pero reconstruirlos no debe ser barato a la larga ¡ªPreguntas a la persona equivocada. Yo solo s¨¦ que aqu¨ª puedes venir y practicar. Siempre. ¡ªDeb¨ª suponer que no eras un miembro fundador. Eres demasiado joven. ¡ªTengo veintiuno, para que sepas. ¡ªAh, perd¨®n, se?ora ¡ªcomento inconscientemente ¡ª, disculpe a este humilde ni?o de veinte. ¡ªS¨ª, ?tienes que respetar a los mayores! ¡ªdice alegremente hasta que se para a pensarlo, frunce el ce?o y me grita ¡ª. ?Oye! Me r¨ªo al ver que cay¨® completamente. ¡ªMe sorprende el lugar, para una organizaci¨®n ilegal, se mantienen a flote bastante bien... ?Winston es el l¨ªder, supongo? ¡ªNo. Winston es la cabeza del grupo, el nerd, el cerebro, el... ¡ªYa entend¨ª ¡ªcomento secamente mientras me cruzo de brazos con una sonrisa ir¨®nica¡ª, no es necesario remarcar su inmenso cerebro. Sonr¨ªe levemente antes de continuar hablando, caminando al campo de tiro que coment¨® antes, de paso. ¡ªVivian Chase, alias Sojourn, ella es la que nos lidera desde la misi¨®n en Toronto... Canad¨¢, por si no sabes. ¡ªDebe saberlos guiarlos bien, entonces. ¡ªS¨ª... bueno, no lo s¨¦, hace poco nos reunimos, realmente. Yo tambi¨¦n soy nueva, reunida por el mism¨ªsimo Cole Cassidy ¡ªdice levantando el pecho con orgullo, hasta que se frena en su actuaci¨®n al notar que no reacciono en absoluto¡ª. ?No lo conoces? Me toco el ment¨®n mientras miro al cielo por un largo rato, imaginando lo que me voy a comer en vez de buscar un nombre que no conozco. ¡ªNo ¡ªFinalmente respondo moviendo mis hombros en negaci¨®n. ¡ª??Has vivido en una piedra todos estos a?os!? ?Seguro que no eres el primo perdido de Juno acompa?¨¢ndola? ¡ªNo vengo de Marte y conoc¨ª a Juno en la Tierra, as¨ª que lo niego rotundamente. Por supuesto, no venir de Marte o no haber llegado con Juno no significa que no haya llegado por separado el mismo d¨ªa con la diferencia de unas pocas horas sin haber sido detectado. Suena a una gran coincidencia, si soy sincero. Entramos finalmente al campo de tiro, donde disparos de un arma sonaron como una canci¨®n de bienvenida. Dentro, estaba una mujer de cabello blanco y partes mec¨¢nicas en brazos y piernas... Todas sus extremidades, b¨¢sicamente. ¡ª?Hey, capit¨¢n! ¡ªgrita Dva para mi sorpresa con bastante fuerza e informalidad¡ª. ?Saluda a un nuevo compa?ero! ¡ª?Ahora qu¨¦ sac¨® Cole, otro mercenario, otro jugador profesional? ¡ªcomenta la capitana terminando su ronda antes de centrarse en nosotros tras apagar el modo de pr¨¢ctica. No pens¨¦ que fuera a conocer alguien m¨¢s, por lo que para entrar en contexto me veo obligado a saludar primero. ¡ªGusto en conocerlo, comandante. Soy Ludwig Schwarz. ¡ªSojourn. Ll¨¢mame solo Sojourn. No estamos en misi¨®n. ¡ªcomenta secamente mientras eleva su mano... rob¨®tica. Nos estrechamos las manos r¨¢pida y eficientemente. No dura poco m¨¢s antes de voltearse a tomar su arma nuevamente. Por lo que veo es un arma de riel, al igual que la m¨ªa... Aunque no creo que llegue al nivel de destructividad de la m¨ªa, seguramente tiene una mayor cadencia de fuego. Genial, ahora tengo una enorme curiosidad de probarla. ?Ser¨¢ que me la presta? Parece ser que no fui el ¨²nico que not¨® que me interes¨¦ inmediatamente en el arma de la capitana. Porque se detuvo con el arma en mano, mientras que Dva hizo una sonrisa malvada, lo reconozco, esa sonrisa no tiene buenas intenciones. ¡ª?Capitana, pr¨¦stele un arma! ¡ªdice r¨¢pidamente mientras se acerca a mi espalda¡ª, a cambio, que nos deje probar una de las suyas tambi¨¦n. Incluso antes de poder decir algo, ella ya est¨¢ intentando tomar mi ca?¨®n de rieles, que es claramente el arma m¨¢s grande junto a mi lanzacohetes. Lastimosamente para ella, sin importar cuanto esfuerzo puso, no pudo mover el arma m¨¢s all¨¢ del campo en el que est¨¢. Me rasco levemente la nuca con incomodidad. ¡ªSuena bien. ?Puedo tomar prestada esa pistola que tienes? Lo pienso un poco mientras Dva sigue intentando fallidamente sacar mi arma. La curiosidad me gana; tomo la pistola, que se acerc¨® a m¨ª r¨¢pidamente y gir¨¢ndola, la entregu¨¦ puntualmente en su mano. Despu¨¦s de tomar su arma. Suspiro y tomo mi ca?¨®n de rieles con una mano. Dva me mira con emoci¨®n. ¡ªSi, no creo que sea buena idea tomarla aqu¨ª. Es bastante destructiva. No creo que usarla aqu¨ª sea correcto ¡ªMe lo digo a m¨ª mismo mientras la vuelvo a guardar para decepci¨®n de Dva. ¡ª?Oh, por favor! No seas aguafiestas ¡ªcomenta con tristeza intentando tomar el arma. ¡ªSong, no lo molestes. ¡ªYo ya he visto explosiones grandes ¡ªsusurra con recelo, pero se aleja igualmente. Se cruza de brazos y roda los ojos, pero deja de actuar y solo espera a que practiquemos. Doy un paso atr¨¢s y levanto la mano, instando a Sojourn a disparar primero. Veo como mira el arma con detenimiento, tal vez notando que la marca no es reconocida... Porque es la m¨ªa. ¡ª?La construiste t¨², Schwarz? ¡ªPrefiero que me llamen Ludwig, comandante. Y s¨ª, fabriqu¨¦ la mayor¨ªa de estas armas... Me mira con una expresi¨®n que no llego a descifrar, probablemente sorpresa. La sostiene con una postura cl¨¢sica de un militar, usando sus dos manos y una vez se activan las dianas, comienza a disparar. Sus disparos son bastante precisos. Esperable de una militar y comandante de overwatch, Dva observa sin sorprenderse, probablemente porque ya est¨¢ acostumbrada. ¡ªUna buena arma, pero... ?Qu¨¦ dispara? No parece tener forma de sacar la c¨¢mara del rev¨®lver. ¡ªEnerg¨ªa, la dise?¨¦ as¨ª porque me gustaron los dise?os cl¨¢sicos de un rev¨®lver. ¡ªInteresante. ¡ª?Ahora yo, ahora yo! ¡ªAgrega Dva emocionada mientras se acerca. ¡ªSong, no... ¡ªSi le parece bien, puede ir ella primero, quiero observar un poco m¨¢s esta arma... ¡ª?No! Tienes que verme, Ludwig ¡ªBromea mientras le arrebata el arma a Vivian, poni¨¦ndose en posici¨®n para probar suerte tambi¨¦n. Doy una sonrisa ir¨®nica mientras le sigo con la mirada. Su postura es firme, pero claramente tiene deficiencias, parecen m¨¢s como para lo que har¨ªas en un p¨®ster de pel¨ªcula. Pero sorpresivamente, su reacci¨®n es bastante buena y sumado a eso tiene una velocidad casi a la par, lo que lleva a lograr pr¨¢cticamente todo, con algunos fallos, s¨ª, pero bastantes m¨¢s de los que esper¨¦. ¡ªBien hecho, Hana¡ªexclamo fingiendo aplaudir, aunque con una voz honesta y de tono bromista. ¡ª?Gracias, gracias! Todo para mis fans ¡ªMe dice con alegr¨ªa mientras me devuelve la pistola. Sojourn solo resopla con iron¨ªa ante nuestras tonter¨ªas, pero no dice nada mientras observa su arma en mis manos. Finjo toser un poco mientras camino al frente, revisando ya de paso el arma con m¨¢s curiosidad. No es un arma artesanal, es un arma de guerra; as¨ª que pese a todo seguir¨¢ teniendo una eficiencia definidas por el presupuesto que tenga el pa¨ªs para producirlos en gran cantidad. Es bastante robusto y al parecer tiene dos formas de disparo. Una recarga r¨¢pida de su fuente y gran candencia. Bastante bien, s¨ª. Bastante ligero, tambi¨¦n, pero no me siento c¨®modo con el agarre del arma, que es casi obligatorio a dos manos pues tiene el gatillo en lo que ser¨ªa una culata en un arma promedio. A¨²n as¨ª, con lo ligera que es decido agarrarla con una mano. Sojourn iba decir algo, pero decide mantenerse callada. Eso s¨ª, da unos pasos atr¨¢s y se pone en un flanco obligando a permanecer cerca a Dva. ?Desconfianza, tal vez? Razonable si no fuera tan ligera, la verdad. Las dianas comenzaron a salir una por una, desperdici¨¦ algunas balas por la velocidad con la que dispara al presionar el gatillo, pero a¨²n as¨ª acert¨¦ la mayor parte, acerc¨¢ndome m¨¢s a la punter¨ªa de Vivian antes que la de Dva producto de... Supongo, mayor experiencia con armas as¨ª. Pese a tener una potencia sobrada que seguramente matar¨ªan a cualquier persona com¨²n, prefiero mis armas. Costumbre, m¨¢s que nada. Termino la tanda y tras un ¨²ltimo tiro cargado, me devuelvo con ellas. ¡ªBuena arma, s¨ª. ¡ªTu punter¨ªa no est¨¢ nada mal, ?Estuviste alguna vez en el ej¨¦rcito? ¡ªNunca he estado bajo el mando de un gobierno, no. Asiente sonriendo, para acercarse nuevamente a la zona de pr¨¢cticas. ¡ªSi me disculpan, j¨®venes, tengo que entrenar... Dva, recuerda reunirte ma?ana en el centro de mando. ¡ªNo necesitas record¨¢rmelo, mam¨¢ ¡ªBromea ella mientras me toma del brazo y me insta a seguirla ¡ª, ven, a¨²n falta elegir tu habitaci¨®n, Ludwig. Muevo la cabeza con afirmaci¨®n y le sigo como puedo hasta que me suelta del brazo una vez estamos fuera del campo. ¡ª?Ella es tu madre? Me mira fijamente en respuesta con una cara entre querer re¨ªrse por mi comentario y sentirse extra?ada. ¡ªS¨ª, ya entend¨ª, no necesitas mirarme as¨ª... Me sonr¨ªe, pero no responde... Seguimos caminando hasta llegar a la lanzadera espacial, m¨¢s exactamente, a una de las edificaciones que est¨¢n a lado, aunque m¨¢s exactamente, es una entrada al interior de una zona monta?osa, donde aparentemente est¨¢n los cuarteles reales... si es as¨ª, no entiendo para que usan los cuarteles de tripulaci¨®n que est¨¢n en el hangar. En la entrada pude ver a dos personas, una es Mei y la otra es Juno, que estaban hablando sin aparente preocupaci¨®n, lo cual es bastante agradable de ver. ¡ª?Lutz, ah¨ª est¨¢s! Te est¨¢bamos esperando para que elijas una habitaci¨®n. ¡ªClaro, ya estoy aqu¨ª. ?Entramos, entonces? ¡ªNo tengas miedo, Ludwig, no mordemos ¡ªcomenta Dva mientras me empuja dentro. Juno sonr¨ªe mientras vuela cerca de nosotros y Mei camina sin preocupaciones. Dentro, hay habitaciones puestas en fila entre s¨ª y al fondo hay escaleras que apuntan a un segundo piso y un s¨®tano del que desconozco. Desde aqu¨ª ya veo entre los pasillos algunas puertas ya decoradas y tomadas por otras personas. Por ejemplo, se nota la habitaci¨®n de Tracer o la de Sojourn, con su respectiva personalidad. ¡ªPueden elegir cualquiera que no tenga nombre. Juno, el m¨ªo es el que est¨¢ por all¨¢ ¡ªdice Mei apuntando a uno entre la habitaci¨®n de Tracer y Sojourn. ¡ª?Y la m¨ªa est¨¢ por all¨¢! ¡ªDva apunta al ala contraria, siendo la ¨²nica aparte de Brigitte y Echo. Echo no le conozco, seguramente est¨¦ en una misi¨®n. Miro a Juno, quien est¨¢ en una encrucijada. Dva sonr¨ªe al verla dubitativa. Me voltea a ver y me toma del brazo acerc¨¢ndome a uno vac¨ªo seguido del de Brigitte. ¡ªVente ac¨¢, Ludwig, ?Tienes que mostrarme tu habilidad para jugar en la noche! ¡ª?Jugar? Nunca lo he hecho. Juno va decir algo cuando Dva exclama tap¨¢ndose la boca. ¡ª??C¨®mo!? ?Inaudito! Tendr¨¦ que ense?arte la ¨²nica forma de divertirse entre tantas horas sin dormir que tendremos ¡ªcomenta con pesar. ¡ªSi lo dices as¨ª, est¨¢ bien. Juno se acerca m¨¢s y Dva se da cuenta. ¡ª?T¨² tambi¨¦n puedes unirte a jugar! Ser¨¢ m¨¢s divertido. ¡ªEh, ?Claro, s¨ª, por supuesto! ¡ªdice sin pensarlo demasiado, pero en su rostro se ve la curiosidad por las palabras que dijo. Mei sonr¨ªe y se mete en la conversaci¨®n cuando nota que pr¨¢cticamente ya decidimos que habitaciones elegimos. ¡ªBueno, parece que ya han elegido. ?Por qu¨¦ no van y se ponen c¨®modos? ¡ªcomenta con una voz suave y tierna¡ª, m¨¢s tarde les hablar¨¦ para la cena, no se preocupen. ?Nos vemos! ¡ª?Nos vemos, t¨ªa Mei! ¡ªBye, bye. Me desped¨ª ¨²nicamente con la mano, decidido a dar una peque?a siesta antes de seguir con todo. ¡ªBueno, ya que estamos los tres; ?Podr¨ªamos comenzar a jugar! Claro, s¨ª. El sue?o puede esperar. Sonr¨ªo levemente. ¡ªPor supuesto. ¡ª?Que s¨ª! ¡ªJuno completa mis palabras con emoci¨®n y nos dirigimos a la habitaci¨®n de Hana. cap铆tulo 4 Es un nuevo d¨ªa, me siento relajado. El silencio posterior me abruma y me veo obligado a levantarme. A¨²n es temprano. Demasiado, tal vez; pues el sol no ha salido y el reloj marca las cinco. ¡ªEn verdad, que c¨®modo es el espacio en comparaci¨®n ¡ªme susurro estirando mis brazos. Una vez levantado, hice ejercicios ligeros que decid¨ª hacer desde hoy. Llevo tiempo ya notando que al igual que Juno, es dif¨ªcil acostumbrarse a¨²n teniendo la tecnolog¨ªa para que no pase. Los movimientos son m¨¢s pesados y el aire artificial que generan las m¨¢quinas es mayor que aqu¨ª, en la Tierra. Una vez terminado, al fondo est¨¢n las duchas individuales, donde justamente, me doy una ducha. El agua me relaja, mis alas se extienden en todo su esplendor y las cubro con agua. Su brillo es tenue, m¨¢s que ayer. ¡ªLo s¨¦, lo s¨¦. Pronto tendr¨¢n comida. ?Cu¨¢ndo fue la ¨²ltima vez que com¨ª? No deb¨ª quedarme jugando otra vez con Hana. Juno seguramente est¨¦ igual por la indecisi¨®n, es una ternura pero no saber que comer no es bueno para ella. La mejor decisi¨®n es darle algo y que vaya probando para saber que le gusta, s¨ª. Har¨¦ eso. Una vez cambiado. Salgo de mi habitaci¨®n en direcci¨®n al segundo piso. Saludo a Mercy, que estaba saliendo de la suya reci¨¦n, tambi¨¦n. ?Aunque no era su habitaci¨®n la de al lado? No me interesa, tengo el hambre corroyendo mi ser. Nada que un asado no me quite. No s¨¦ a quien le tocar¨¢ cocinar hoy, pero estoy dispuesto a adelantarme. Tomo el manto de la cocina y checo el refrigerador, sacando ingredientes tanto para el marinado como para un acompa?amiento. Har¨¦ bastante, as¨ª que no s¨¦ cuanto pueda tardar en cocinarlo todo. ¡ª?Desde cu¨¢ndo eras cocinero, Lutz? ¡ªdice una voz que suena desde la puerta mientras cocino¡ª. Huele muy bien. ¡ªFui ense?ado por el mejor, Hana. ¡ªClaro, eso dicen todos... ?Har¨¢s para todos? Asiento, tomando un gran plato para poner la carne terminada y que puedan tomarlo en sus propios platos... en cuanto est¨¦n aqu¨ª, claro. ¡ªEspero hacer lo suficiente... ?Te importa llamar a los dem¨¢s, si es que desean desayunar ya? ¡ª?Claro, claro! Todo sea por el chef. ¡ªY por un buen platillo, solo para ti. Oigo una risa en respuesta mientras la veo par¨¢ndose y caminar a la salida. La veo irse, al menos; temporalmente. Suspiro y sigo con mis cosas. Mejor pasarse antes que alguien se quede con hambre. Tras un poco de tiempo comienza a llegar gente. La primera es Vivian, que entra con una mirada curiosa, observando la cocina. ¡ªBuen d¨ªa, capitana. ¡ªHuele bien. ?Has trabajado de chef? ¡ªEs un honor que pienses as¨ª ¡ªcomento inclin¨¢ndome ¡ª, lastimosamente no. Pero tuve gracia de aprender de alguien que cocinaba. Vivian sonr¨ªe y se sienta, tomando su celular para consultar quien sabe qu¨¦. En cambio, sigo cocinando a la par que espero que m¨¢s gente llegue. La siguiente viene acompa?ada, Mercy y Genji vienen juntos. ¡ªBuen d¨ªa Vivian, Ludwig ¡ªoigo a Mercy decir, Vivian responde ladeando la cabeza con afirmaci¨®n. ¡ªBuen d¨ªa¡ªdice igualmente Genji con un fuerte acento japon¨¦s. Deb¨ª suponerlo con esa espada de estilo japon¨¦s que carga a todos lados. ¡ªBuenos d¨ªas a ustedes dos, s¨ª. Pueden sentarse, si lo desean, no s¨¦ si quieran comer ya o esperar al resto... suponiendo que vengan ¡ªcomento lo ¨²ltimo susurrando m¨¢s para m¨ª que para el resto. As¨ª, van llegando poco a poco m¨¢s personas, siguiendo su orden, llegaron Lucio, D.va nuevamente, Cole, Winston el cual tengo curiosidad si tambi¨¦n es omn¨ªvoro, no s¨¦ mucho de animales de la Tierra. Tracer tambi¨¦n lleg¨® poco despu¨¦s acompa?ada por Brigitte, que se emocion¨® al oler la comida. ¡ªA Reinhardt le va encantar. ¡ªHablando del caballero ¡ªrespondo inconscientemente, lo cual solo hace que reciba una sonrisa por parte de Brigitte. De la puerta veo a Reinhardt en ropas casuales, entrando con Mei y Juno detr¨¢s. Al llegar, se para un momento fingiendo reconocer el olor. ¡ª?Ah, s¨ª! ?Huele a hogar! ¡ªr¨ªe con emoci¨®n, Juno se acerca a la mesa, donde est¨¢ la comida con una cara que reconozco perfectamente. ¡ªToma asiento, Juno, tienes mucho por probar. ¡ª?S¨ª! ¡ªresponde haciendo un saludo militar pobremente y casi salta a tomar asiento. Una vez todos tomaron asiento y comenzaban a tomar un respectivo platillo para comer, decido terminar, por lo menos por ahora, para tomar uno yo tambi¨¦n y comer. Estoy muerto de hambre y a¨²n as¨ª ando aqu¨ª cocinando para m¨¢s de diez personas. Molesto, pero al menos ya termin¨®. Todos comemos a nuestro ritmo. Algunos m¨¢s r¨¢pido, como Reinhardt, y otros como yo, que vivimos pausados. Reinhardt r¨ªe, felicit¨¢ndome por una buena comida. Otro de los datos m¨¢s curiosos para m¨ª al verlos comer es que Genji no es un ¨®mnico, es humano... creo. Lo s¨¦ porque lo estoy viendo quitarse la parte inferior de su m¨¢scara para comer, as¨ª que solo puedo llegar a conclusiones lamentables de porqu¨¦ esta su situaci¨®n as¨ª. Despu¨¦s de un largo tiempo terminamos de comer, Juno me da un abrazo. ¡ª?Gracias por la comida, Lutz! ¡ªS¨ª, s¨ª, no te preocupes; cuando est¨¦s indecisa como estos d¨ªas solo dime y te har¨¦ probar algo especial siempre. Ella me sonr¨ªe y asiente, y¨¦ndose con Mei. Creo que est¨¢n hablando de algo relacionado con su estancia aqu¨ª en la Tierra, pero no veo necesario inmiscuirme. Me dispongo a lavar los platos, recibiendo la sorprendente ayuda de D.va, que me acompa?a a dejar los platos en pedazo m¨¢quina que tienen aqu¨ª que lo limpia solos. ?Por qu¨¦ no pens¨¦ en algo as¨ª all¨¢ arriba? ¡ª?Por qu¨¦ tan servicial ahora, Hana? ¡ª??Eh, pues qu¨¦ piensas de m¨ª!? ¡ªresponde inflando las mejillas con enojo mientras se cruza de brazos con exageraci¨®n. Le miro levantando una ceja. Nos miramos mutuamente hasta que comprende. ¡ªYa entend¨ª, tonto. No respondo, solo formo una leve sonrisa mientras termino de acomodar los ¨²ltimos platos. ¡ªEstoy un poco nervioso, la verdad. ¡ªLa primera misi¨®n siempre es la peor, Lutz. No te preocupes¡ªMe dice reconfort¨¢ndome con una mano en mi hombro. ¡ªNo s¨¦, siempre pasa algo m¨¢s cuando estoy yo. ¡ªAhora me da m¨¢s curiosidad de que hac¨ªas antes de llegar con nosotros, ?Sabes? Me r¨ªo con nervios, tal vez m¨¢s de los que me dieron por participar. Pero no es muy tarde para m¨ª; mi salvaci¨®n vino en forma de una mujer flotando con una particular alegr¨ªa. ¡ª?Lutz! Que bueno que sigues ac¨¢ ¡ªcomenta alegremente acerc¨¢ndose a m¨ª, notando a Dva a mi lado ¡ª. ?Hana! No sab¨ªa que tambi¨¦n te hab¨ªas quedado tambi¨¦n. ¡ªTen¨ªa que agradecer que se digna a cocinar cuando viene de una cultura patrimonio de la humanidad ¡ªresponde jalando de mi mejilla sin cuidado. Ruedo los ojos sin quejarme al respecto. Poco despu¨¦s para y mira a Juno, esperando a que contin¨²e, lo cual yo tambi¨¦n hago. ¡ª?Me buscabas para algo, Juno? ¡ª?Ah, s¨ª! Pues... Ya que hoy es nuestra primera misi¨®n oficial juntos, tal vez quisiera que me ayudases a practicar antes de salir... Si quieres. Poco a poco, su emoci¨®n y su voz fue bajando conforme segu¨ªa hablando, hasta quedar en casi un susurro en sus palabras finales. Lo cual es bastante tierno. D.va dio una sonrisa misteriosa que no fui capaz de descifrar, yo en cambio asent¨ª comprendiendo que al igual que yo, debe estar nerviosa. Y a diferencia m¨ªa, no creo que en Marte haya algo vivo m¨¢s all¨¢ de su familia y tormentas de arena. ¡ªClaro, Juno. Justo iba para all¨¢ tambi¨¦n, aprovechando que a¨²n queda para la reuni¨®n. ¡ª?Los acompa?o! Tal vez as¨ª haga que me prestes esa gran arma que tienes ah¨ª, Lutz. ¡ªPrimero quiero montar tu mecha, sigo sin entender como te parece c¨®modo estar sentada as¨ª ¡ªrespondo recordando cuando vi el asiento del mecha. De mi parte, se ve inc¨®modo en todo el sentido de la palabra. ¡ªLutz... No es por ofenderte pero eres demasiado robusto para entrar en mi mecha. ¡ª?Me est¨¢s diciendo gordo? ¡ªcomento fingiendo estar ofendido. ¡ªSabes que no. Seguimos hablando de cosas irrelevantes para la misi¨®n, pero que gustosamente segu¨ª mientras caminamos al campo de entrenamiento, pr¨¢cticamente mi segundo hogar desde que llegu¨¦ aqu¨ª. Salud¨¦ a los robots despreocupadamente con descuido, sent¨¢ndome en un peque?o banco. Miro a Juno, que est¨¢ emocionada, se nota en su rostro; seguido de Hana, que no puedo evitar suspirar ante su mirada fija en mi ca?¨®n de rieles. No la va ver en acci¨®n en un largo tiempo, la munici¨®n es costosa para m¨ª... lo que debo hacer. ?Cu¨¢ntas balas tengo antes de tener que recargar? Recuerdo que consegu¨ª la suficiente para tres antes de cerrar... lo que pas¨® en ese momento.Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Traer recuerdos me hace doler la cabeza, estoy aqu¨ª para relajarme, ya no hay nada realmente peligroso, solo tengo que divertirme aqu¨ª en la Tierra. ¡ªDe nuevo. ¡ª?Son solo tres segundos de retraso, Lutz! ¡ªcomenta con un tono cansado. Llevamos un tiempo ya practicando la velocidad de Juno. Tiene fuerza y punter¨ªa, pero ir¨®nicamente se pone nerviosa al momento de llegar a m¨¢s velocidad, supongo que por la diferencia entre Marte y la Tierra. ¡ªTres segundos son la diferencia entre la vida y la muerte, Juno. ¡ª?Eso te lo puedo confirmar yo tambi¨¦n, Juno! ¡ªdice una voz. Todos volteamos a ver quien es... ¡ª?Lucio! Bueno verte, amigo m¨ªo. ¡ªHola ¡ªcontesta tambi¨¦n t¨ªmidamente Juno. Yo inclino la cabeza a modo de saludo, pero vi¨¦ndolo de otra manera, me acerco a traerlo m¨¢s cerca. ¡ªMira, creo que ¨¦l puede guiarte a como aprovechar tu velocidad, Juno. ¡ª?S¨ª, d¨¦jalo en manos de un experto! ¡ªNo es necesario halagarme tanto, solo se un par de cosas sobre velocidad. Me re¨ª sabiendo que ya lo hemos visto deslizarse con m¨¢s veracidad de lo que yo hago en el campo de entrenamiento. ¡ªNo seas humilde ahora, Lucio. Venga, Juno, ac¨¦rcate. Juno sonr¨ªe tomando un paso m¨¢s cerca a nosotros, me da una mirada de seguridad y comienza a escuchar los consejos de Lucio. Yo desconecto un poco, alej¨¢ndome a mi banco de confianza, donde con mi cl¨¢sica moneda en mano, jugando con ella. Aprecio ver a Lucio ayudando a Juno mientras Dva intenta ayudar a su manera, especialmente con el dolor de cabeza que tengo desde la ma?ana. Verla intentarlo con tanto esmero sin siquiera usar ese anillo de velocidad que no me imagino hacer sin mis armas... Nunca me separar¨ªa de ellas, ?No ser¨ªa una locura? No quiero pensar en un ataque repentino solo defendi¨¦ndome solo con mis manos, lo que saldr¨ªa de ah¨ª no es nada bueno. Para m¨ª. Oigo un movimiento detr¨¢s de m¨ª, a espaldas m¨ªas est¨¢ la puerta que conecta con el resto, as¨ª que probablemente es alguien m¨¢s que se une. ¡ªCrecen tan r¨¢pido, ?No? ¨CLa voz era suave y relajada, pero ten¨ªa un tono grave y nost¨¢lgico. ¡ªTengo un a?o m¨¢s que ella, Sir Wilhelm. La risa que sigui¨® es cuanto menos notoria, pero no fue suficientemente fuerte para que los dem¨¢s le notasen. Me mira y me da unas suaves palmadas en la espalda. ¡ªLo s¨¦, Ludwig, pero est¨¢s aqu¨ª por ella, ?No? Debes estar orgulloso. ¡ª?C¨®mo no estarlo? Ya tiene m¨¢s confianza en s¨ª misma y pronto deber¨ªan encontrar la raz¨®n de las tormentas que a¨ªslan a su familia. Le miro mientras hablo, ignorante de la sonrisa nost¨¢lgica que tuvo Reinhardt a mi lado. Sent¨ª una presi¨®n en mi hombro y voltee a verlo de reojo. ¡ªS¨ª, s¨ª. Es bueno ver a los j¨®venes felices. ¡ªSiempre se debe velar por un lugar mejor, abuelo ¡ªcomento sarc¨¢sticamente volvi¨¦ndome a parar¡ª. Bueno, es mi primera misi¨®n, ?Alg¨²n consejo que nos quieras decir a Juno y a m¨ª? Volteo a verle, por supuesto, ¨¦l tambi¨¦n se levant¨®. y me extendi¨® la mano. Correspond¨ª el estrecho de manos con confianza. ¡ªSiempre juntos, Ludwig Schwarz. Una frase simple y clara. Entiendo, lo entiendo bien. ?Entonces por qu¨¦ su mirada me dice m¨¢s de lo que me dice ¨¦l mismo? Una mirada compleja que no llego a comprender del todo; nost¨¢lgica, tal vez. Pero tambi¨¦n triste; ?O es l¨¢stima? Quiero preguntar, no niego la curiosidad. Pero no es algo que har¨¦. No hoy, ni ma?ana; tal vez cuando sea el momento correcto o cuando comprenda lo que sucede. Seguramente es algo relacionado con el pasado en Overwatch, alguna p¨¦rdida de un compa?ero que no pudo proteger. As¨ª pues me separo para dirigirme con los dem¨¢s. ¡ªGracias por el consejo, abuelo. Nos vemos despu¨¦s de la misi¨®n. ¡ªTodos lo esperamos con ansias, Ludwig. Juno estaba extendida por el suelo respirando con dificultad, estaba cansada, pero se le ve¨ªa una sonrisa clara en su rostro. Lucio daba palabras de aliento mientras Hana solamente miraba con los brazos cruzados y una risa ir¨®nica. ¡ª?Eso es Juno, si pudiste! Hana fue la primera en notarme, acerc¨¢ndose a m¨ª mientras pon¨ªa sus manos detr¨¢s de su espalda. ¡ª?Fue una buena conversaci¨®n con Reinhardt, Lutz? ¡ªBastante reveladora. S¨ª... Me hizo sentir como si fuera un padre viendo a su hijo dar los primeros pasos. ¡ªO su primer vuelo, en este caso ¡ªbromea con una risa t¨ªpica de ella mientras se acerca a una Juno levant¨¢ndose ya una vez m¨¢s relajada¡ª. ?O¨ªste eso Juno? Ya puedes llamar a Lutz papi. Lucio r¨ªo, pero Juno se enmarc¨® en un fuerte color rojo en todo su rostro. ¡ªNo la averg¨¹ences, Hana ¡ªcomento yo antes de hacer una palmada para que no contin¨²en la conversaci¨®n¡ª. Ah, s¨ª: ?Ya es hora! ¡ª??En serio!? ¡ªresponde con emoci¨®n Juno. ¡ªPueden ir adelant¨¢ndose, Juno, vamos por mi Mecha. ¡ª?S¨ª! Lucio me mira y se encoge de hombros, no tomando relevancia para ninguno de los dos. Nos despedimos temporalmente y tomamos camino por adelantado al centro de comando. ¡ªLudwig, eso me recuerda. ?Tienes alg¨²n animal favorito? ¡ªDif¨ªcil pregunta, no conozco las m¨¢s de diez mil especies que puedan existir en la Tierra para poder decidir con claridad ni las que conozco lo hago en profundidad. Pero si consideramos solo la apariencia y en cual preferir¨ªa tener en mis manos... ¡ªLastimosamente, no se qued¨® en mi mente, por lo que continuo hablando intentando dar una respuesta m¨¢s v¨¢lida a su pregunta¡ª. No tengo preferencias, ?Tal vez el gato? Aunque el lobo siempre me ha fascinado, pero no soy particularmente fan¨¢tico de las manadas... No lo s¨¦, no lo s¨¦. ¡ªUh... s¨ª, puedo verlo. No aprecio su mirada de desconcierto, pero la entiendo. Habl¨¦ de m¨¢s, no con una respuesta clara y al final seguramente termin¨® dudando de cual es mi animal favorito. Una l¨¢stima, en verdad. La enorme puerta oculta entre las piedras se muestra a trav¨¦s de un corto pasillo. Es aqu¨ª, el comando central. Una vez dentro, puedo ver el mapa activo en el medio, con tres personas alrededor. Sojourn, Winston y Mercy, respectivamente. ¡ªJusto a tiempo. Ludwig... ?D¨®nde est¨¢ Song y Teo Minh? ¡ª?Aqu¨ª! ¡ªgrita Hana llegando junto a Juno. Ya hab¨ªa notado el mecha antes en una esquina, por lo que me pareci¨® extra?o que se hayan ido antes por ¨¦l. Preguntar¨¦ despu¨¦s... Si es que Vivian no lo hace primero. ¡ªOlvid¨¦ que mi mecha estaba aqu¨ª, tehee ¡ªdice haciendo un peque?o y suave golpe en la cabeza como gesto. Me resisto a re¨ªrme, por fuera, por supuesto que internamente es otra cosa. Veo a Sojourn frotarse el dorso de la nariz. Juno no dijo nada, pero tanto su expresi¨®n como su lenguaje corporal lo dicen todo; verg¨¹enza. ¡ªBien, capitana... ?Podemos resumir la misi¨®n ya que ya estamos completos? ¡ªTienes raz¨®n, Ludwig. Vengan, ac¨¦rquense ¡ªcomenta ella mientras comienza a mover algo en el mapa. Nos acercamos al mapa todos juntos y vemos como cambian las localizaciones hasta llegar a un nombre claro. Torre Lijiang. S¨ª, no me suena de nada, solo me queda esperar a ver que dice al respecto. ¡ªEsto tiene que ver contigo, Juno. ¡ª?Yo? ¡ªpregunta la mencionada apunt¨¢ndose a s¨ª misma sin terminar de comprender. ¡ªVuestra misi¨®n es entregar la informaci¨®n de Mei a la compa?¨ªa Lucheng Interstellar. Son... la empresa origen de la promesa roja, la misi¨®n de tus padres, Teo Minh. Me acerco a tomarla de la mano. Yo lo s¨¦, reconozco el sentimiento que tiene de solo verla aunque intente ocultarlo a lo largo de los d¨ªas. Yo sentir¨ªa rencor con ellos, con tantos a?os de indiferencia y solo ahora... Yo tampoco he recibido respuestas, por lo que no puedo confortarla realmente. Veo que Hana tambi¨¦n intenta calmarla poniendo su mano en su hombro igualmente. Nos miramos con un entendimiento mutuo. Vivian continua hablando. ¡ªTenemos contacto con el CEO actual de la compa?¨ªa y llegamos a un acuerdo para salvarlos, pero necesitan la informaci¨®n que recolect¨® Mei. ¡ª?Y es necesario que lo haga directamente Juno? ¡ªcomenta Hana con algo de voz desmedida. Juno no dice nada, solo se queda mirando el mapa con quien sabe que pensamientos¡ª, ?Acaso los datos son tan intransferibles que es imposible no recibirlos en digital? Es solo un usb, ?No es as¨ª? Vivian frunce el ce?o ante las palabras dichas, pero no responde, al menos, no en principio. De hecho; es como dice Hana. Vivian mueve su mano y saca lo que parece ser un dispositivo usb, pero no lo conecta, solo lo pone sobre la mesa. ¡ªEs como dices, en situaciones normales tendr¨ªamos un contacto directo con Lucheng Interstellar, pero no es as¨ª. Hana, Talon nos est¨¢ pisando donde menos esperamos y nosotros somos una organizaci¨®n ilegal, nos tienen en la mira desde todos los puntos. Enviar esta informaci¨®n, estos... datos de esa forma ser¨ªa demasiado arriesgado. ¡ªSiempre es m¨¢s seguro entregar t¨² mismo y hacer lo mejor que puedas, ?No es as¨ª? ¡ªpregunto esto ¨²ltimo directamente a Juno, que estaba poniendo atenci¨®n. Veo su mirada, lo que realmente importa cuando vemos a las personas, donde antes hubo un momento de duda, ahora hay seguridad. De hecho, siempre la hubo, solo era un momento de debilidad, estoy seguro de ello. Me mira, formando una sonrisa. Sus ojos, de color caf¨¦, resaltaron con fiereza. ¡ª?Debo hacerlo! ¡ªcomenta con firmeza, volteando ver tanto a Hana, que esta a su lado como a Vivian, que est¨¢ frente a nosotros¡ª, por ellos. Inevitablemente todos sonre¨ªmos ante sus palabras. No podemos negar que es un gran avance con la monta?a de nervios que era en un inicio. ?Posiblemente tenga que ver con la falta de personas de su edad en Marte? ¡ªBien, saldr¨¢n por la noche. Como es vuestra primera misi¨®n oficial, tendr¨¢n de gu¨ªa a Mei y a Mercy. ¡ªS¨ª, capit¨¢n ¡ªrespondimos Juno y yo, mientras que Hana qued¨® con un ?S¨ª, s¨ª?. ¡ªBien. Con eso dicho, pueden retirarse. Todos proceden a irse pr¨¢cticamente en orden, con Hana diciendo que juguemos unas ¨²ltimas partidas o que le ayude a darle una ¨²ltima revisada a su mecha antes de irnos. Antes de dar un paso al t¨²nel que nos lleva fuera, oigo una voz llam¨¢ndome. ¡ªUna cosa antes de que te vayas, Ludwig. ¡ªD¨ªgame, capit¨¢n. ¡ª?Dar¨ªa la casualidad que conozcas la compa?¨ªa Schwarz? Eso es una pregunta peligrosa y que no puedo responder, ?Por qu¨¦ ahora de todos los d¨ªas? Ser¨ªa un mejor momento al comenzar o al terminar mi trabajo aqu¨ª, no a la mitad... Demonios. Siento como si fuera a sudar... ¡ªNo puedo responder a esa pregunta, capitana. No es la mejor decisi¨®n, no lo es, pero quiero creer, quiero creer en Overwatch y en lo que representa para el mundo antes que mentir y que sea descubierto m¨¢s tarde. Contrario a mis expectativas de m¨¢s preguntas, ella solo sonr¨ªe y asiente. ¡ªGracias por ser lo m¨¢s honesto que puedes, Ludwig. No te preocupes, nadie m¨¢s sabe de ellos. Sus palabras, aunque pudieran ser falsas el d¨ªa de ma?ana, me hacen sentir un gran alivio. No es que me sienta culpable, pero la sola conexi¨®n con ellos me hace sentir repudiado, como si Juno fuera a alejarse de m¨ª... ?No! No puedo pensar as¨ª. Pasa el tiempo,estamos reunidos frente a un monitor, tengo un control en mis manos y estoy disfrutando esta ¨²ltima tarde aqu¨ª antes de irnos a una misi¨®n que deber¨ªa durar menos de una semana. Estoy ya en la ¨²ltima partida, por lo que aunque yo estoy agotado ellas siguen con un fuerte esp¨ªritu competitivo. ¡ª?Es injusto, Hana! ¡ªcomenta Juno refunfu?ando¡ª, sabemos que eres la mejor de nosotros, entonces; ?Por qu¨¦ sigues eligiendo ese personaje tan roto y molesto? ¡ª?No est¨¢ roto en mi rango! ¡ªresponde con poca discreci¨®n, r¨¢pidamente guardando todo mientras habla¡ª, adem¨¢s, yo siempre voy con todo, ?Solo as¨ª puedo seguir siendo la mejor! Observo todo desde la tranquilidad de no ser afectado por cosas as¨ª. Un juego para m¨ª es solo para entretener, no veo porque Hana se lo toma tan seriamente, especialmente cuando solo estamos nosotros. Suspiro, levant¨¢ndome de mi asiento y ayudando a limpiar todo. ¡ªTranquilas las dos ¡ªdigo sin preocuparme¡ª, es solo un juego, Juno... y Hana, ?O acaso no puedes contra nosotros sin tu main? La tensi¨®n se increment¨®, eso estoy seguro. Ambas detienen su ayuda y me miran con lo que yo llamar¨ªa rabia. casi como una sola presencia, me hablan pr¨¢cticamente lo mismo. ¡ª?T¨² no digas nada, Lutz! ?No entiendes la grandeza de un videojuego! ¡ª?T¨² no digas nada, Lutz! ?Lo divertido est¨¢ en buscar ser el mejor! Aunque sus palabras fueron distintas, ambas llegaron a un acuerdo t¨¢cito de unirse contra m¨ª... y no veo forma de salir de esto. retrocedo un poco hasta la cama de Dva y me tropiezo, quedando a merced. ¡ª?Es muy tarde para decir que ambas son mi n¨²mero 1 y que los videojuegos son lo mejor? Ambas se miran, almohada en mano... Pero para mi mala suerte, no dicen nada. Solo se acercan peligrosamente mientras levantan la almohada. cap铆tulo 5 Es el momento, tras la vergonzosa situaci¨®n en la que fui brutalmente apaleado por un par de almohadas, finalmente estoy aqu¨ª: con tres chicas a mi lado... en un tren. Siendo sincero, no es lo que esperaba cuando dijeron que no ten¨ªan muchas alternativas de viaje para pasar por debajo de la vista gubernamental, pero esto lo veo ciertamente rid¨ªculo. ?Adem¨¢s de que Hana tiene toda la ventaja! Como tiene un mecha, simplemente lo usa y con un simple ?ten cuidado de que te descubran, Hana? la dejan libremente mientras nosotros estamos aqu¨ª, atrapados por quince minutos antes de ir al aeropuerto y volar. N¨®tese que yo puedo volar, Juno tambi¨¦n y por lo que veo Angela igual. No voy a molestarme ahora, no es el momento ni el lugar. Me tomo mi tiempo, Juno y Mei est¨¢n enfrascadas en una gran conversaci¨®n de la que no me voy a meter por lo que solo me queda intentar conversar con Mercy, con la cual no he hablado m¨¢s que frases cortas desde que llegu¨¦ aqu¨ª. Genial, ?No? Es exactamente lo que buscaba, situaciones alejadas de la sangre. ¡ªDoctora... ?Ziegler, verdad? ¡ªpregunto con cautela, comenzando la conversaci¨®n. Algo de nervios si tengo, tomando mis manos cruz¨¢ndolas entre s¨ª. ¡ªPuedes llamarme solo Angela, Ludwig ¡ªresponde acariciando su maleta, donde esta su armadura. ¡ªSi, gracias... Angela ¡ªdigo intentando pensar entre medias un tema de conversaci¨®n¡ª. Y... ?Est¨¢n saliendo t¨² y Genji? No deb¨ª haber mencionado eso, ahora o se siente mal por una pregunta tan personal o pensar¨¢ que me interesa. Lo cual no es el caso. Por suerte, Juno y Mei no est¨¢n tan cerca como parecen y est¨¢n enfrascadas en su propia conversaci¨®n as¨ª que no me oyeron, pero a¨²n puedo ver el r¨¢pido cambio de expresi¨®n en Angela. ¡ªTienes suerte que Juno no escuch¨® eso, Ludwig, estoy segura que ella podr¨ªa malinterpretarlo ¡ªcomenta con una suave risa al final¡ª. No necesitas estar tan nervioso, la misi¨®n no ser¨¢ dif¨ªcil. Solo es larga. ¡ª?Por qu¨¦ a Juno le molestar¨ªa? ¡ªMe murmur¨¦ lo suficientemente alto para que ella me oyera, lo cual hizo que su expresi¨®n se tornara agridulce, de alguna manera¡ª, bien, te tomar¨¦ la palabra... Tengo curiosidad, yo no estuve en la crisis ¨®mnica, entonces, ?Por qu¨¦ no destruir Anubis? ¡ªEso es una respuesta que no te puedo decir, Ludwig, lo siento. Hay m¨¢s riesgos de los que pudimos predecir al intentarlo... Parece que al final intent¨® decir algo, pero al final no lo dijo. Sonr¨ªo y niego con la cabeza, estando de acuerdo con su postura. ¡ªNo importa, tal vez en un futuro lo sepa, despu¨¦s de todo, nada est¨¢ encerrado para siempre, ?No? ¡ªEspero que no, Ludwig, espero que no. Su tono claramente se volvi¨® m¨¢s firme y de alguna manera, fr¨ªo, pero lo comprendo. Nadie querr¨ªa que un programa tan peligroso est¨¦ suelto. ¡ªMe sorprende que quepa tu armadura en esa maleta ¡ªcomento en un intento de cambiar el tema y para aligerar el tema. ¡ªTe sorprender¨ªa lo que puede caber en un estuche de guitarra, Ludwig, esto no es nada. Ah, as¨ª que as¨ª se llaman. Bueno, eso explica la forma tan diferenciada en comparaci¨®n a las maletas cuadradas de... ¡ª?Lutz! ?Lutz! ¡ªgrita con emoci¨®n Juno, llegando a mi lado y tom¨¢ndome repentinamente del brazo ¡ª, ?Sab¨ªas que tenemos que pasar por Madrid? ?Le¨ª que es una ciudad exc¨¦ntrica como cuando estuvimos en M¨¦xico! Sonre¨ª ante la inocencia en sus palabras, pese a todo, siempre es una persona que se distrae con facilidad. Inconscientemente me vi acariciando su cabeza para calmar su emoci¨®n. Muy tarde para detenerme y a¨²n m¨¢s para evitarlo. Ahora mi mejor opci¨®n inequivocamente es hacer sentir al resto que esto es normal para no avergonzarme m¨¢s de la cuenta por hoy. ¡ªCuando volvamos damos un viaje dedicado al turismo, ?No lo crees mejor as¨ª? ¡ªarticulo con serenidad. Alejo mi mano mientras lo digo, aprovechando. ¡ªAhora que lo dices... s¨ª, tienes raz¨®n ¡ªpronuncia en un murmuro m¨¢s calmado, tal vez hasta con algo de nervios. ?Incluso podr¨ªa decir que veo un poco de tinte rojo en su rostro! Evito su rostro con profesionalidad, comportandome normalmente, as¨ª mismo miro coincidentemente nuestra parada. ?Maravilla! ¡ªAqu¨ª es nuestra parada, par de t¨®rtolos. ¡ªcomenta con gracia una rubia levant¨¢ndose mientras se acomoda el estuche de su armadura. ¡ª?Angela! ¡ªgrita con enojo Mei al ver que Juno estaba por ponerse como un tomate. Nunca hab¨ªa visto a Mei levantar la voz, es cuanto menos curioso verla tan feroz. Especialmente cuando ves a su lindo robot intentando actuar igual que ella contra Mercy. ¡ªBien, momentos vergonzosos para despu¨¦s ¡ªcomento empujando a todos para que comiencen a caminar fuera¡ª, recuerden que no tenemos que destacar demasiado. Si, te estoy hablando a ti, snowball. la peque?a pone una cara de tristeza y se oculta nuevamente en la mochila. Hasta me hace sentir pena, que manipulador tan bueno que es. ¡ªLe pedir¨¦ perd¨®n despu¨¦s ¡ªLe murmuro a Mei mientras ella comienza a reaccionar caminando con m¨¢s r¨¢pidez que antes. Finalmente. Estamos fuera del agobiante tren y ahora solo queda esperar otras seis horas de viaje... ?C¨®mo es que los tiempos siguen siendo tan bajos? Deb¨ª haber le¨ªdo m¨¢s del pasado de la tierra, tal vez as¨ª no me importar¨ªa tanto. ¡ª?En vez de estar aqu¨ª, podr¨ªamos estar visitando la ciudad! ¡ªS¨ª, Juno, pero estamos en clase turista por aqu¨ª, nos piden estar aqu¨ª al menos tres horas antes. ¡ªEso solo lo necesita hacer uno... ?Ya s¨¦! ¡ªdice emocionada tomando a una Mei que intenta alejarse con desesperaci¨®n de meterse en la conversaci¨®n, no funcion¨®¡ª. Mi t¨ªa y yo saldremos a ver la ciudad, les dejamos las maletas a Lutz para que haga todas las cosas que tienen que hacer. Mei neg¨® con la cabeza e intent¨® explicarle a Juno... pero Mercy sonr¨ªe y asiente. ¡ªS¨ª, Juno, pueden irse por dos horas, pero recuerden volver porque a¨²n necesitan documentar ¡ªcomenta con algo de resigno. ¡ª?En serio? ?Genial! Lo curioso aqu¨ª es saber que lo dijeron casi a la par, casi con el mismo tono y ambas casi con estrellas en los ojos. Parece ser que a pesar de todo, Juno no era la ¨²nica que quer¨ªa ahorrarse el trabajo de esperar. Una vez se van, aprovecho para acomodar las maletas de cada una, volvi¨¦ndome a sentar, es Angela la que sabe, despu¨¦s de todo, donde y cuando tenemos que ir. ¡ª?Por qu¨¦ los dejaste ir? ?No ser¨¢ problem¨¢tico si las descubren? ¡ª?Te preocupa que las reconozcan a ellas? ¡ªMe comenta con un tono algo sarc¨¢stico y curioso¡ª, no todos son igual de reconocidos para el p¨²blico y para el gobierno, Ludwig. Doy una suave carcajada y le miro con una sonrisa claramente intencionada. ¡ª?Entonces me deber¨ªa preocupar m¨¢s de que nos descubran a nosotros, se?orita popular de tres doctorados? ¡ªNo todos conocen al m¨¦dico de overwatch, Ludwig ¡ªdijo rodando los ojos. ¡ªPero s¨ª a la famos¨ªsima m¨¦dica profesional Angela Ziegler... ¡ªTal vez tengas raz¨®n. Nos re¨ªmos un rato antes de que Mercy dejase de lado su conversaci¨®n conmigo y me hiciera trabajar por lo que estamos aqu¨ª. Ah, quisiera haber ido con Juno... Mientras nos hacemos una tediosa revisi¨®n de la que por suerte me libro porque aunque vamos de inc¨®gnito, tuvieron la decencia de hacer que pueda portar libremente tanto mis alas como las cuantiosas armas que vuelan en mi espalda. Supongo yo porque a diferencia del resto, con excepci¨®n de la propia Juno, que tambi¨¦n viene con su traje... Vi¨¦ndolo as¨ª, tiene a¨²n m¨¢s sentido, claramente somos unos desconocidos al p¨²blico por el momento. No es que me sienta mal por ello. De hecho, prefiero que continue as¨ª por m¨¢s tiempo, pero mis a?oranzas y lo que ocurrir¨¢ no est¨¢n en concordancia pr¨¢cticamente nunca. ¡ª?C¨®mo crees que estar¨¢ Hana? ¡ªpregunto con curiosidad. Support the author by searching for the original publication of this novel.¡ªMejor que nosotros, sin duda. ¡ªSi, atrapada en el tr¨¢fico a¨¦reo ¡ªbromeo con una suave risa. Me acaricio el ment¨®n afeitado, sintiendo levemente la separaci¨®n con lo que es mi barba. Ya ha pasado una hora desde que estamos aqu¨ª atrapados, por lo que en aproximadamente Juno y Mei deber¨ªan volver dentro de poco. ¡ªLudwig, ?Siempre has vivido en M¨¦xico? Una pregunta... cuestionable, creo que pr¨¢cticamente nunca he hablado de mis or¨ªgenes con ellos. Y hoy no ser¨¢ el d¨ªa, por supuesto. ¡ªNo mucho, solo lo suficiente para tener la suerte de encontrar una peque?a perdida en un mundo nuevo ¡ªrespondo ambiguamente pero con una sonrisa nost¨¢lgica en mi rostro. Aunque no llevamos m¨¢s de un a?o, todo se siente tan nuevo, tan relajante que pese a toda la socializaci¨®n de la que no estoy orgulloso, me siento tan... bien, en comparaci¨®n a antes. ¡ªDebes sentir que es el destino ¡ªcomenta con una peque?a sonrisa mientras niega con la cabeza ¡ª. Pero si no es en M¨¦xico, ?D¨®nde te criaste? ¡ªPreferir¨ªa no responder a lo ¨²ltimo, no me trae buenos recuerdos, Angela ¡ªdigo con leves recuerdos volando por mi cabeza¡ª, pero con lo primero... No lo creo, el destino no es algo en lo que crea. Las coincidencias existen, pero no creo que sean grabadas por el destino. Odio tener que pensarlo, pero es inevitable para la mente evocar los pensamientos, lo que en la literatura se le dir¨ªa analepsis, recuerdos de m¨ª, los veo casi como si estuviera nuevamente en el espacio. El espacio es fr¨ªo, no por s¨ª mismo, es decir, no hay pr¨¢cticamente nada para nosotros los seres humanos que nos permita vivir naturalmente en ellos. La nave estaba en un viaje solitario, donde yo y ¨¦l me guiaron casi desde mi raz¨®n. Los experimentos no fueron pocos y los estudios siguientes a ellos bastaron para empaparme con lo suficiente para fabricar mis armas y mejoras. Todo para salir, pelear y volver a comer y descansar para una vez m¨¢s a repetir el ciclo. A ¨¦l le pareci¨® ineficiente, despu¨¦s de todo, ?No eran todos los recursos para mi supervivencia finitos? Claro, en su raciocinio, mejorar la obtenci¨®n de estos no val¨ªa la pena, era yo el que deb¨ªa encontrar nuevas formas de mantenerme capaz de sobrevivir, pelear y mejorar sin tonter¨ªas entre medias. Todo lo llevo a ello, claro que yo deb¨ª haberlo visto venir... ¡ªLudwig, ?Est¨¢s bien? ¡ªcomenta Angela tocando mi frente con preocupaci¨®n, sac¨¢ndome de mis recuerdos. Me detuve un momento, mirando alrededor antes de devolverme a mirarla a ella. ¡ªS¨ª, estoy bien ¡ªrespondo con firmeza¡ª, solo me qued¨¦ pensando, no pasa nada. Angela me mira con ojos de duda pero asiente, no preguntando m¨¢s al respecto para mi buena suerte. Pasa el tiempo, finalmente estamos en la revisi¨®n final solamente esperando a Juno y Mei para subir al avi¨®n. En este punto preferir¨ªa haber salido volando por mi cuenta, pero tampoco quisiera desperdiciar el tiempo que ya gast¨¦ en este lugar, por lo que solo esperamos pacientemente. ¡ª?Ya volvimos! ¡ªgrita con alegr¨ªa mientras se acerca flotando, ignorante de la tortura que fue estar aqu¨ª. ¡ªBienvenidas ¡ªrespondo con una suave sonrisa, aligerando mi mirada. Juno me voltea a ver en cuanto hablo primero, casi ignorando el saludo de Angela. Se acerca a m¨ª y toca mi frente. ?Es esto alguna broma? Ya van dos veces en el mismo d¨ªa. ¡ª?Te pas¨® algo, Lutz? ¡ªpregunta con un tono preocupado¡ª, te ves algo p¨¢lido. ¡ªConsecuencias de estar encerrado en un aeropuerto por casi dos horas ¡ªrecito en un tono marcadamente fingido. ¡ª??En serio!? ?Tendremos que checarte con un m¨¦dico! Espera, yo soy uno, pero tal vez no sea suficiente... ?Eso es, Angela y yo te ayudaremos! ¡ªJuno comienza a parlotear con nerviosismo Angela, no hagas esa mirada de l¨¢stima ahora, no estoy mal, en serio... la mencionada finge toser un poco, lo que hace que Juno se centre en ella y en consecuencia Mei tambi¨¦n. ¡ªNo es momento para que bromees, Ludwig ¡ªdeclara, haciendo notar a Juno que solo era una broma. Antes de que Juno se quejase conmigo, Angela sigue hablando¡ª. Y es momento de que hagan la revisi¨®n de seguridad para subir al aeropuerto. ?No lo creen? ¡ª?Oh, cielos! Tienes raz¨®n, r¨¢pido, t¨ªa Mei ¡ªasevera Juno empujando a Mei con desesperaci¨®n. Mercy se cruza de brazos mientras las observa pasar con nervios la revisi¨®n de seguridad. Claro, no tuvimos problemas pese a traer toda clase de armas, pero seguramente ellas a¨²n as¨ª piensan en esa posibilidad. Por lo menos Juno, Mei tiene m¨¢s experiencia y seguramente no le afecte, aunque... por su forma de ser podr¨ªa ser que s¨ª. No por las mismas razones, por supuesto. Finalmente estamos subiendo al avi¨®n, con asientos de turista y probablemente m¨¢s de ocho horas de vuelo. Espero que menos, pero quien soy yo para definirlo. ¡ªBien, ahora que estamos aqu¨ª... Me pido la ventana. ¡ª?Entonces yo la posterior a la tuya! ¡ªSupongo que yo me pondr¨¦ a lado de Juno ¡ªcomenta Mei con suavidad. ¡ªSi, est¨¢n bien as¨ª. Ludwig, recuerda guardar tus armas donde no nos molesten a los dem¨¢s. ¡ª?S¨ª, jefe! R¨¢pidamente comenzamos a organizarnos, yo dejando las armas en la parte superior y retrayendo lo m¨¢s posible mis alas. ¡ªLutz, ?No es posible quitarte las alas? ¡ªLastimosamente no, Juno. Son parte de m¨ª ¡ªexpres¨¦ con algo de tristeza. Juno noto el cambio en mi voz y r¨¢pidamente busc¨® mejorar mi estado de animo. ¡ª?Eh... No importa, son bonitas como son y no molestan! ¡ªcomienza a decir a una gran velocidad. ¡ªEst¨¢ bien, Juno, no me molesta. ?Qu¨¦ tal una partida? Trajiste la consola de Hana, ?No? ¡ª?Claro, Lutz! Cuando te diviertes sientes pasar el tiempo r¨¢pidamente, eso lo corrobor¨¦ al ver como ya era media noche, todos en el avi¨®n estaban dormidos y yo estaba despierto. A veces, no dormir tiene sus problemas, entre ellos el tener un exceso de tiempo libre que no puedes aprovechar. Este es un d¨ªa de esos, uno donde si intento algo despertar¨ªa al resto. Eso no es una opci¨®n, Juno est¨¢ c¨®modamente recostando su cabeza en mi hombro, mientras que Mei y Angela est¨¢n igual en su propio caso. Podr¨ªa haberles dicho que los asientos son plegables, pero ciertamente no est¨¢ lo suficientemente espaciado para no molestar a los pasajeros traseros. Yo me encuentro viendo mi m¨®vil, nada en particular, las redes sociales no son precisamente lo m¨¢s ¨²til de ver y fuera de alguna noticia del resto de overwatch, no hay nada especial. Eso fue hasta que un nuevo mensaje me lleg¨®. Yo, en todo mi conocimiento de la tecnolog¨ªa relacionada con las telecomunicaciones, pensar¨ªa que es spam cualquiera que llega de vez en cuando. Pero no es as¨ª, no ahora. Frente a m¨ª no esta una notificaci¨®n, est¨¢ una ventana abierta, una de la que aunque ya intent¨¦ sacar de mi vista no se va. Es un s¨ªmbolo extra?o, record¨¢ndome levemente a una calavera con decoraciones festivas. Aparentemente sin mostrar nada. ?Era esto alguna clase de broma elaborada? Ya estaba pensando en descartar el tel¨¦fono y pensar en comprar otro cuando letras comenzaron a formarse. Ten¨ªan un contraste bastante elevado, por lo que pude reconocerlas de un momento a otro. ¡ªHola, amigo. Es un texto sencillo, un saludo que dir¨ªas para hablar con alguien que conoces. Pero no es mi caso. Estaba escrito en espa?ol. Un teclado aparece posteriormente y aunque mi instinto me dice que desconf¨ªe, inevitablemente caigo ante la tentaci¨®n de escribirle. No digo mucha: solo una pregunta. ¡ª?Qui¨¦n eres? ¡ªQuien soy no importa ahora, lo que importa es que t¨² me entregar¨¢s una copia de los datos que vas a dar a Lucheng Interstellar. Vaya broma, solo con eso ya se que no es de fiar. ?Por qu¨¦ le har¨ªa caso? ?Qui¨¦n se cree? ¡ªNo. Mi respuesta fue clara. Despu¨¦s, comenc¨¦ a guardar r¨¢pidamente el tel¨¦fono. ¡ª?No tienes curiosidad por la verdad? ?Por tu verdad? Alcanc¨¦ a leer finalmente unas ¨²ltimas palabras. Pero no di respuesta, puesto que ya estaba viendo el cielo para distraerme, mientras que mi tel¨¦fono est¨¢ tranquilamente en mi bolsillo. Tendr¨¦ mucho que consultar con Angela ma?ana, que seguramente sepa m¨¢s al respecto de quien podr¨ªa ser la que me envi¨® el mensaje, pero por hoy, estoy satisfecho. Para mi mala suerte, cuando despert¨¦ los mensajes hab¨ªan desaparecido. Tendr¨¦ que investigar m¨¢s tarde al respecto, consultar con Winston al respecto o si tengo suerte, recibir contacto con el resto. Comenzamos descargando todo con mayor tranquilidad que cuando comenzamos, no tendr¨ªamos que quedarnos mucho tiempo si bien nos va. ¡ªBueno, podr¨ªa haber sido una noche m¨¢s larga, ?No lo creen, chicas? ¡ªanuncio con iron¨ªa mientras recojo dos de las cuatro maletas que llevamos. No es que yo sea el m¨¢s servicial... bueno, tal vez s¨ª lo soy, pero no estoy refiri¨¦ndome a ello. Simplemente doy un poco de aprovechamiento a la grandiosa habilidad de tener cosas flotando detr¨¢s tuya como si fueran independientes y con uso m¨ªnimo de energ¨ªa. ¡ª?Me duele el cuello! ?C¨®mo es que las personas aguantan tanto tiempo ah¨ª dentro? ¡ªresponde Juno con desagrado y con una duda cl¨¢sica de ella. ¡ªA¨²n ahora no todos los aviones son los m¨¢s r¨¢pidos posibles para las personas con menos recursos... ¡ªcomenta Angela con un tono algo triste y melanc¨®lico. Continuamos nuestro camino hasta las afueras del aeropuerto, donde encontramos a nuestro ¨²ltimo y perdido integrante. ¡ª?Por qu¨¦ tan tarde? La voz no podr¨ªa ser de otra persona. En un auto para nada sutil, de colores que para nada parecen quedar en un carro est¨¢ una hermosa chica con dos pares de marcas en las mejillas recostada sobre una de las puertas. ¡ª?Hana! ¡ªgrita de emoci¨®n Juno mientras flota r¨¢pidamente a darle un abrazo¡ª, hubieras venido con nosotros, ?hubieras visto las calles en Madrid, eran muy bonitas! ¡ªA la pr¨®xima podremos ir con m¨¢s calma, Juno ¡ªasegura con una sonrisa en su rostro mientras corresponde el abrazo. Angela da un paso al frente mientras Mei y yo nos mantenemos al margen de la conversaci¨®n. Yo revisando de vez en cuando el tel¨¦fono con algo de inseguridad. Por si acaso lo apagu¨¦, pero no conf¨ªo en que sea suficiente. ¡ª?Ya contactaste con la doctora Chao? -No. No ha respondido mis llamadas. ?A t¨ª? ¡ªNo... y creo saber porqu¨¦. Su comentario no me da muy buena se?al. ¡ªLudwig, ?Recibiste un mensaje anoche? Sin m¨¢s opci¨®n, cont¨¦ la verdad. Asent¨ª con la cabeza. ¡ªA la pr¨®xima, cuentanos los problemas antes de que ocurran cosas peores, Ludwig. El rega?o fue justo, no dije nada, pero sent¨ª plenamente el peso de lo que sus palabras afirmaban. Es decir; s¨ª, ?Qu¨¦ pensaba al evitar algo que podr¨ªa ser un enemigo? De hecho, eso ya significaba que nos ten¨ªan en la mira. ¡ªBien, ya que lo entendiste... Subanse al carro. La doctora est¨¢ en peligro. Me siento algo tonto en todo esto. Mejor dicho, me siento ignorante. Igualmente, nos subimos r¨¢pidamente al carro y nos dirigimos a la Torre Lijiang. Ah, ahora que lo veo... ?Cu¨¢ndo se cambi¨® Angela a su armadura? No recuerdo haberla visto salir del avi¨®n con la armadura puesta... Ah, bueno, seguramente fue cuando fue a un r¨¢pido ba?o, seg¨²n ella. cap铆tulo 6 Viv¨ª en Marte toda mi vida, rodeada de grandes personas y, siendo la ¨²nica de mi edad en la colonia, siempre tuve la libertad de explorar y ser el centro de atenci¨®n, por decirlo de una manera. Los aprecio tanto que, incluso ahora, sue?o cada noche en volver con ellos. Siento que les fall¨¦, por no haber encontrado a Overwatch antes, por no tener una soluci¨®n sin tener que haberlos abandonado. Porque s¨ª, los he abandonado, eso es algo que aunque me rompe el coraz¨®n, lo tengo que aceptar. Incluso si los salvo, ?Volver¨ªa tan f¨¢cilmente a Marte? No, la Tierra me ha ofrecido tanto por explorar que pedir¨ªa unas vacaciones aqu¨ª antes de volver. Pero a¨²n as¨ª... Me niego a pensar que fue una despedida para siempre. Ludwig es m¨¢s perspicaz de lo que parece. Hace unos d¨ªas fue el primero en notar que mi indecisi¨®n por la comida, ayud¨¢ndome a decidir por su cuenta. En otra ocasi¨®n eso no ser¨ªa m¨¢s que una molestia, pero ¨¦l simplemente supo cuando... Lutz... No s¨¦ que pensar de ¨¦l como persona, al final, fue la primera persona que conoc¨ª. Ese hecho ya hace que lo vea m¨¢s especialmente que al resto, pero a la vez ¨¦l mismo me da... escalofr¨ªos. ?No! ?No estoy diciendo que lo odie o que es alguna clase de mal¨¦volo cucarach¨®n! Parece que al igual que yo, creci¨® sin mucho sentido com¨²n para hablar con personas de su misma edad, tal vez incluso peor que yo. Pero no es solo eso, su voz, su voz a veces parece no seguir su mirada, como si estuviera guardando algo. No soy la ¨²nica que lo piensa, la capitana Vivian parece saber m¨¢s que yo al respecto, pero me entristece, sobre todo, que Lutz sea incapaz de confiar lo suficiente en m¨ª para contarme lo que le sucede. Tal vez estoy siendo un poco desesperada... S¨ª, seguramente sea que, como ¨¦l mismo dijo, no va quedarse en overwatch. Tengo miedo, un poco; al menos, de que se vaya y nunca vuelva a hablar con ¨¦l nuevamente. No puedo dejar que pase una segunda vez, esta vez... Lo convencer¨¦. Salimos del veh¨ªculo, con Ludwig r¨¢pidamente yendo a darle un chequeo r¨¢pido al MEKA de Hana, la cual lo hab¨ªa dejado temporalmente aparcado unas calles cerca de la Torre. Creo que es algo relacionado con el asalto que hizo el grupo terrorista a Lucheng... Yo tampoco estar¨ªa segura de lo que pudieron ponerle, siendo sincera. Una vez subida a su armadura, Hana se puso al frente de nosotros y avanzo con cautela. mir¨¦ nerviosamente de lado a lado, arma en mano. Me da nervios pensar en que tendr¨¦ que usarla con personas reales, pero por ellos, lo har¨¦. Veo a Angela decirle algo a Ludwig, no fui lo suficientemente atenta para escuchar lo que le dijo, pero s¨ª que lo vi r¨¢pidamente moverse a la salida. Toma su lanzacohetes, el cual reconozco porque tiene una forma como una olla alargada. Usa su mano de acero para posteriormente tomar un cohete y quien sabe que activando; termina subi¨¦ndose. Para cuando termino de procesarlo, ¨¦l ya est¨¢ volando a las plantas m¨¢s altas. ¡ª?Estar¨¢ bien? ¡ªpregunto con una t¨ªmida voz que no escap¨® a Hana. -?Preoc¨²pate m¨¢s por lo que sea que est¨¦ all¨¢ arriba, Juno! ¡ªcomenta recobrando su tono de voz altivo y juguet¨®n. Tiene raz¨®n. ¨¦l es m¨¢s capaz de lo que creo para este tipo de ocasiones. El ascensor estaba roto, por lo que tuvimos que pasar a buscar las escaleras. ¡ª?Talon! ¡ªgrita Mei y todos pudimos apreciar tropas vestidas con una armadura negra y cascos entre rojo y blanco. Hana fue la primera en reaccionar cuando comenzaron a disparar, usando su matriz para bloquear sus disparos. Reaccion¨¦ despu¨¦s, usando mi anillo de velocidad para que tanto mi t¨ªa como Angela se pusieran a cubierto. ¡ª?No utilices tus misiles, Hana! ¡ª?Lo s¨¦! Entend¨ª r¨¢pidamente sus palabras mientras me aprovecho de Hana como cobertura para disparar. Por suerte, tengo una gran punter¨ªa. Mientras disparo, torpedos salen disparados de mi mochila, siendo que los m¨ªos son menos destructivos y con una punter¨ªa no aleatoria, me los permit¨ª. Tres cayeron, avanzamos usando coberturas naturales para no sobrecargar el Meka de Dva. ¡ª??No quieren prender el monitor!? ¡ªNo es tiempo para bromas, Hana. ¡ª?Les socavo la moral! Incluso sin decirlo, observamos como algunos, pese a todo su sinsentido de entrenamiento, se arriesgaban a salir a disparar nada t¨¢cticamente. Ya quedando dos, sus nervios se pusieron lo suficientemente alto para rendirse. R¨¢pidamente aprovechamos para ponerlos inconscientes y atarlos cerca del lugar. Segundo piso, m¨¢s tropas, pero ninguna en especial, adem¨¢s, ?D¨®nde est¨¢n los guardias de Lucheng Interstellar? Mis preguntas son respondidas poco despu¨¦s de adentrarnos un poco m¨¢s para limpiar el piso, mientras que Lutz se dedica a explorar desde el ¨²ltimo piso. ¡ªParece ser que hicieron una barricada en el ¨²ltimo piso, Angela, ?Los ayudo a ellos o vuelvo por ustedes? ¡ªOigo a Ludwig con una calma casi antinatural a trav¨¦s del intercomunicador. ¡ªHaremos un ataque en pinza, ay¨²dales en lo que puedas, Ludwig. ¡ªEntendido. Segundo piso limpio... O eso pens¨¢bamos, una vez nos reunimos de vuelta frente a las escaleras vimos como bajaron de las escaleras m¨¢s hombres de Talon, esta vez lideradas por un hombre de gran altura, rivalizando a Sir Wilhelm. En sus manos, dos ametralladoras fueron la parte m¨¢s destacable, pero no pudimos discernir si ten¨ªa una mirada confiada o no con el casco t¨ªpico de los de su clase. Frunc¨ª el ce?o preparando mi arma. ¡ª?De aqu¨ª no pasar¨¢n! Sus palabras quedaron en el aire en cuanto Hana activ¨® sus micro misiles. Casi pude escuchar a Angela suspirar mientras nos pon¨ªamos a cubierto. Para nuestra mala suerte, aunque perdi¨® un brazo en el proceso, parece ser que su armadura es bastante m¨¢s resistente de lo que parece. La sangre impregn¨® el piso, saliendo a montones de donde alguna vez fue su brazo. Intento no mirar para centrarme en lo importante. ¡ªMaldici¨®n ¡ªcomenta D.va volando detr¨¢s de una pared con rapidez antes de que ¨¦l recobrase la adrenalina. Su rugido nos eriz¨® la piel pero m¨¢s a¨²n esa munici¨®n que erosionaba como mantequilla la pared. Lo que antes era un muro de gran grosor ahora solo eran enormes huecos llenos de humo y polvo. Pero una vez par¨® de sonar, fueron segundos suficientes para que, principalmente Mei, modificase su tipo de disparo. Sus bloques de hielo no solo eran duros, sino que congelaban parte de las zonas afectadas, lo que hizo que fuera f¨¢cil parar r¨¢pidamente su posibilidad de recarga. Hana fue la siguiente en atacar, usando los cohetes para arremeter contra ¨¦l y aunque este intent¨® tirarla abajo, no pudo resistir el peso en el estado en el que qued¨®. Tras atravesar una pared, el polvo nos impidi¨® ver,pero los pasos eran claros. Hana volv¨ªa con una sonrisa en su rostro y su mecha casi intacto. Casi. ¡ªEstar¨¢n concentrando sus fuerzas para no ser atrapados por nosotros. ¡ªConcuerdo ¡ªdice Hana en respuesta mientras avanza a las escaleras. Estoy m¨¢s tranquila ahora. Tal vez que todo est¨¢ saliendo bien... Si, ayuda.If you encounter this story on Amazon, note that it''s taken without permission from the author. Report it. Lo que m¨¢s me preocupa conforme avanzamos de piso es la situaci¨®n arriba, ?Estar¨¢ mejor que nosotros o peor? ¡ª?C¨®mo crees que le vaya a Lutz, t¨ªa Mai? ¡ªpregunto con un tono bastante claro. Recibo una suave sonrisa que enmarca su rostro con belleza, pero es la se?orita Ziegler la que me responde. ¡ªLe mandamos en solitario porque es lo suficientemente capaz. ¡ªBueno... ¡ªMe paro a pensar un momento¡ª. S¨ª, tienes raz¨®n. Solo me preocupa. ¡ªDein lieber Held estar¨¢ bien, conf¨ªa en ¨¦l. ??Eso es alem¨¢n!? Vaya dialecto m¨¢s interesante, tendr¨¦ que investigar cuando volvamos... para saber que es lo que me quiso decir. Atravesamos planta tras planta posterior con m¨¢s confianza. No por palabras dichas ni por ceguera, estaba cada vez m¨¢s claro conforme sub¨ªamos que estaban intentando entrar. Pero fue justamente el piso donde escuch¨¦ a Angela mandar a Lutz que finalmente o¨ªmos combate. O al menos, lo que quedaba de ¨¦l. ?Alaridos de dolor sonaron incluso antes de llegar! Pude ver a mi t¨ªa erizar su piel con nervios. Eso no era un combate cualquiera, era una tortura. Por no hablar de la habitaci¨®n, que estaba en un punto irreconocible. Las paredes estaban hechas trizas, con marcas de golpes que incluso sorprende la estabilidad del edificio. El suelo estaba lleno de cad¨¢veres de multitud de tama?os. Pese a nuestra curiosidad, no pudimos quedarnos mucho tiempo a mirar ni extra?arnos con la falta de sangre pese a la cantidad de cad¨¢veres esparcidos por el suelo... y por las paredes tambi¨¦n. Evadimos lo m¨¢s que pudimos para seguir concentrados. As¨ª, llegamos al ¨²ltimo piso, pasando sobre el centro de control para la conexi¨®n con la oficina del CEO, la cual pudimos ver segu¨ªa bloqueada pues la puerta estaba cerrada. Hab¨ªa algunos soldados de Talon, que entre miedo y nervios, fueron r¨¢pidamente capturados. Suspiro de alivio al ver a Lutz sano y salvo, pero no esperaba verlo en esta situaci¨®n, no imaginaba que fuera tan... fuerte. Sent¨ª un poco de calor en mis mejillas inconscientemente, pero no le doy importancia por evitar ver los cad¨¢veres tan faltos de sangre como muertos o al propio Ludwig, caminando con tranquilidad. En su mano izquierda cargaba con un agarre en el cr¨¢neo uno de los hombres de gran tama?o con una agilidad casi antinatural. sus ojos parec¨ªan brillar con un rojo fuego casi como l¨¢mparas. No nos hab¨ªa notado a¨²n. Eso solo me dio tiempo para apreciarle con mayor detalle. Sus alas estaban extendidas al m¨¢ximo, brillando incluso m¨¢s que la ¨²ltima vez que las mir¨¦. Se mueve lento, como si ya tuviera todo asegurado. Una vez deja en el suelo aquel hombre, parece relajarse un poco. Nos acercamos, siendo Hana la m¨¢s animada a entrar en contacto con ¨¦l. Yo siento que tal vez necesita un poco m¨¢s de espacio antes de, pero ya que todas estamos acerc¨¢ndonos... Sigo detr¨¢s de Dva con inter¨¦s. ¡ª?Lutz, querido! Terminaste siendo el mvp esta vez, felicidades ¡ªcomenta con una suave risa mientras se acercaba ¡ª, a la pr¨®xima nos puedes dejar un poco m¨¢s para nosotros, ?No crees? Le vi a los ojos, como poco a poco el brillo terminaba volviendo a la normalidad, sus ojos se ti?eron de gris y su compostura se volvi¨® mas natural. Curiosamente, tanto su ropa como sus manos estaban bastante limpias para alguien que hace un momento ten¨ªa la cabeza de un hombre con el cr¨¢neo abierto en su mano. Ignoro lo m¨¢s que puedo como al soltarlo se esparce lo que parece ser parte de su cerebro. ¡ªA la pr¨®xima podr¨ªamos haber venido directamente ac¨¢... Me duele la espalda de hacer carry al equipo ¡ªsusurra acerc¨¢ndose a Hana. Me acerco m¨¢s. Finalmente me nota, dando una sonrisa agotada. Se lo devuelvo animadamente. Nos abrazamos un momento sin palabras. No s¨¦ si es por ser la primera misi¨®n real o porque fue a ¨¦l al que mandaron solo, pero al sentir que est¨¢ aqu¨ª, conmigo... Con nosotros, me siento mejor. Una vez nos separamos vemos a los guardias restantes, que estaban ayudando a Lutz poco antes de que lleg¨¢semos. Angela ya est¨¢ reunido con lo que parece el jefe de guardia junto a Mei. Nos acercamos tambi¨¦n, ya con una Dva m¨¢s relajada, dejando el Meka lo suficientemente alejado para no molestar a los dem¨¢s. ¡ª?D¨®nde est¨¢ la doctora Chao? ¡ªEst¨¢ en su oficina. Sigan recto, primera puerta a la derecha. Sus palabras son dichas con una firmeza como piedra, posterior a la conversaci¨®n, lo veo comenzar a guiar al resto del cuerpo. Yo no me quedo mucho a apreciar, junto a los dem¨¢s, r¨¢pidamente vamos siguiendo sus instrucciones hasta que llegamos al frente de la oficina donde reside la doctora. Aunque mis nervios intentan volver, me resisto, Angela toca la puerta con fuerza. ¡ª?doctora Chao? Somos Overwatch. Se escuchan pasos dentro. Abre la puerta un guardia notablemente femenino. Al fondo; est¨¢ una mujer. La doctora Chao es una mujer extremadamente delgada, sus ojos tienen unas ojeras bastante marcadas, labios resecos y con una ropa bastante simple, si se le puede llamar a un traje pr¨¢cticamente preparado para volver al espacio. No s¨¦ que puedo pensar para expresar lo que siento. Por una parte, vinimos hasta aqu¨ª porque es la persona que nos va ayudar, pero como contraparte... es la persona que no movi¨® nada para ayudarnos. Hana me toma del hombro, tal vez notando mi expresi¨®n en contradicci¨®n. Lutz comenz¨® a ayudar a los guardias antes de quedarse a dar una charla con la doctora. Y tal vez deb¨ª hacerlo yo tambi¨¦n, mis emociones al verla no son precisamente las m¨¢s controladas. Vemos como la guardia de su lado hace una despedida con una reverencia bastante curiosa, con una flexibilidad asombrosa. Curiosamente... la guardia sigui¨® de largo con direcci¨®n a mi Lutz... No lo pienso demasiado, devolviendo mi mirada y, principalmente, mi concentraci¨®n. Veo como la doctora me mira especialmente, una sonrisa enmarca su rostro como pintura en un cuadro. Me es inc¨®modo, pero a¨²n as¨ª tengo que quedarme. ¡ª?Y bien? Angela se cruza de brazos ante sus palabras. Su voz es d¨¦bil, especialmente ahora, que est¨¢ enmarcada entre la duda y la arrogancia. ¡ªNo daremos la informaci¨®n sin la veracidad de que los colonos de Marte estar¨¢n a salvo. Sus palabras son duras, pero yo tambi¨¦n asiento mientras sostengo con fuerza mi arma. Tal vez no sea la dialogadora entre las dos, pero sigo siendo una carta en la mesa junto a Mei. La conversaci¨®n entre Angela y la doctora Chao es todo menos lo fluida que esperaba. ?No nos llam¨® ella para ayudar? ?Entonces por qu¨¦ ahora busca con tanto anhelo m¨¢s de lo que ya tiene? No lo comprendo. En alg¨²n punto de la conversaci¨®n, llegaron a un acuerdo justo. O al menos eso vi yo; Angela termin¨® m¨¢s cansada que el camino hasta ac¨¢, pero sus ojos demostraban alivio. Solo eso fue suficiente para sentirme m¨¢s tranquila... Al menos hasta que nos despedimos. Nos acompa?¨® hasta la habitaci¨®n de invitados, donde fue el enfrentamiento. Ah¨ª, Lutz ya no estaba ayudando, estaba platicando con la guardia. Su rostro estaba serio, pero desde que lo vimos, no lo he visto sonre¨ªr como antes. ¡ªEs todo un rompecorazones ¡ªBromea Hana mientras me da unas palmadas en la espalda. Me r¨ªo de su broma. ¡ªSolo le falta un sombrero de vaquero para serlo. Es en este momento donde podr¨ªamos habernos ido y recibir buenas noticias pocos d¨ªas despu¨¦s, con un mensaje de mis padres dici¨¦ndome que ya est¨¢n a salvo. Pero no. La doctora Chao no es alguien que se vaya sin decir las ¨²ltimas palabras. ¡ªA la pr¨®xima, p¨®nganle correa a su perro. Ayud¨® bastante con la limpieza, eso s¨ª ¡ªdice con tal tranquilidad que me aterra pensar el como alguien podr¨ªa pensar as¨ª de un ser viviente¡ª, pero si no tiene control ser¨¢ un peligro para ustedes. Si no pueden, podr¨ªa contactaros con alguien bastante capaz para los de su clase, armas as¨ª no se ven todos los d¨ªas. Se claramente que se refiere a ¨¦l. No solo porque es el ¨²nico de nuestro grupo. Lo est¨¢ viendo directamente mientras dice eso, ?C¨®mo no sentirme enojada? Es mi amigo. Al igual que Hana, ambas inconscientemente apretamos el arma en nuestras manos, no pude ver la expresi¨®n de mi t¨ªa, pero estoy segura que hasta ella se sinti¨® ofendida. ¡ªLudwig no es un arma. ¡ª?Oh, en serio? ¡ªcomenta con una sorpresa completamente fingida y sarc¨¢stica. ¡ªdoctora, es suficiente ¡ªdice Angela, logrando que ella se calle¡ª. Vamos. ¡ªQue tengan buenas noticias pronto, especialmente t¨²... Juno. Mientras nos vamos, le veo con una expresi¨®n de enojo. Decido respirar ondo y calmarme. Lutz ya dej¨® de platicar con la susodicha y viene hacia nosotros. Me sonr¨ªe a m¨ª. ¡ª?C¨®mo les fue? ¡ªcomenta mientras llega, esperando respuesta de cualquiera de nosotras. ¡ªNi te imaginas, la doctora Chao es odiosa como nadie. No se r¨ªe. Se acaricia el ment¨®n con una expresi¨®n de iron¨ªa. ¡ªMe lo esperaba, la verdad. No puedo evitar soltar una peque?a risa con sus palabras, no por ser graciosas, sino por ser exactamente lo que esperaba. Directas. ¡ª?Oh, en serio? ¡ªrespondo juguetonamente¡ª, ?Y c¨®mo es que el gran Ludwig lo sabe? Espera... ??La conociste antes que nosotros, no es as¨ª!? ?Aprovechao! ¡ª?Por quien me tomas? No tengo raz¨®n de haberla visto ¡ªdice negando con la cabeza mientras camina con el resto¡ª, solo que desde que la vi supe los de su tipo. Por eso me fui antes que hablar con ella. Asiento con un leve sonido de afirmaci¨®n mientras continuamos en direcci¨®n a las escaleras. Hana sigue con nosotros porque con fingida amabilidad, la doctora Chao dijo que ella ya se encargar¨ªa de devolverla como muestra de ?gratitud?. ¡ªTambi¨¦n ¡ªhabla inesperadamente Lutz continuando su di¨¢logo de hace unos momentos¡ª. Ella nunca sali¨® de su oficina sin importar qu¨¦ hasta que todo termin¨®. Sus palabras me intrigaron un poco. ¡ªLutz, ?C¨®mo fue la pelea? ¡ªLamento no dejarte ver en primera plana la pelea ¡ªcomenta con fingida tristeza¡ª, a la pr¨®xima te llevar¨¦ palomitas y una soda de tu preferencia. ?Qu¨¦ tal? Me r¨ªo, honestamente no me esperaba un comentario as¨ª. No soy una fan¨¢tica de las peleas, ?Es simple curiosidad! Aunque grabarlo... ¡ªTal vez no ser¨ªa mala idea, inmortalizarlo ¡ªMe muerdo inconscientemente el labio inferior, ladeando la cabeza al suelo por un segundo perdida en mis pensamientos. ¡ª?Qu¨¦? ¡ªOigo decir a Lutz con aut¨¦ntica confusi¨®n. Un rojo enmarca mi rostro con aut¨¦ntica verg¨¹enza. ?Lo dije en voz alta, que embarazoso! ¡ªM¨¢s despacio Juno, tranquiliza esos malos pensamientos ¡ªme susurra Hana al lado con una risa de que lo hab¨ªa entendido mal. ¡ª?Yo...! no me refer¨ªa a eso Me intento explicar, pero mi voz fue bajando conforme hablaba. ¡ªYa ya ¡ªMe responde d¨¢ndome unas palmadas en mi espalda ¡ª. Es normal tener esos pensamientos, ?yo los tengo todo el tiempo! Quise decir algo, pero la verg¨¹enza solo me hizo quedarme callada. cap铆tulo 7 Me encuentro tranquilo, ?No es as¨ª como deber¨ªa sentirme por haber logrado la misi¨®n con aut¨¦ntica facilidad? No. No fue as¨ª. Nunca es as¨ª. Recuerdo todo con claridad, pero inevitablemente reconozco mi descontrol. Incluso hace unos momentos, tras ver a la doctora Chao a lo lejos. Vi su mirada. Esa mirada igual a la de mi padre, vi¨¦ndome a m¨ª, especialmente; con ojos de un cient¨ªfico. Y yo ya no estoy para ser un sujeto de pruebas m¨¢s. No, ahora soy Ludwig, una persona. Termin¨¦ mi trabajo, ya no necesito pelear contra esas cosas m¨¢s tiempo, ni escuchar ¨®rdenes. ¡ªHola, cari?o ¡ªMe dijo una voz animada y juguetona, cambiando de lengua como quien se cambia de ropa¡ª. Veo que hiciste un gran n¨²mero por aqu¨ª. Su voz era relajada, casi como externa a lo que ocurri¨® aqu¨ª. Seguramente est¨¦ acostumbrada o que la falta absurda de sangre ayud¨®. A Juno le funcion¨®, por lo que veo. ¡ªPuedo comprender porque ellos te temen ¡ªhabla con una claridad en su voz mientras ve el alrededor. Ella tiene raz¨®n. Incluso siendo aliados, vieron m¨¢s de lo que debieron y ahora me evaden como plaga. ¡ª?Y por qu¨¦ t¨² no?¡ª?Ser¨¢ que me gusta el peligro?¡ªNo te creo nada. ?Te env¨ªa la doctora Chao? Le oigo re¨ªr, negando con la cabeza mientras me ayuda. ¡ªNo tengo razones para seguir a esa vieja bruja.¡ªMe alegro, entonces. No le cre¨ª una palabra, pero por lo menos no sienta mal o¨ªrla insultar a esa persona. Nada personal. ¡ªTienes una buena manera de pelear, ?Sab¨ªas?¡ªSolo hago lo que debo hacer.¡ªNo estoy segura de eso. Tus movimientos son m¨¢s como un depredador y esas armas tuyas... Podr¨ªa jurar que la vi morderse el labio con algo m¨¢s que simplemente pensamientos de codicia. ¡ªNo est¨¢n a la venta.¡ª?En serio? Y yo aqu¨ª creyendo que estaba funcionando. No pude evitar soltar una ligera risa ante su fingida tristeza. Es cre¨ªble, s¨ª, pero a¨²n puedo reconocer sentimientos tan b¨¢sicos como lo es uno de pesar. Ya me iba ir con el resto del equipo cuando fui agarrado del brazo por la guardia. ¡ª?No tienes preguntas?¡ªNo. ?De qu¨¦ las tendr¨ªa?¡ªDe porqu¨¦ fuiste t¨² el que termin¨® as¨ª. Frunc¨ª el ce?o ante sus palabras. Tan similares a algo que vi una noche anterior, pero tan lejanas que podr¨ªa tomarlas como una coincidencia. ¡ªDile a la doctora que no estoy interesado en ninguna propuesta. Cumplan su palabra y nosotros cumpliremos la nuestra.¡ªNo te molestar¨¦ m¨¢s entonces, cari?o. Me da una palmada en la espalda y se despide con una alegr¨ªa que me da curiosidad. S¨ª... lo recuerdo con claridad. Por acento, supe que hablaba espa?ol, pero tampoco deber¨ªa preocuparme por recordarla, es la ¨²ltima vez que la ver¨¦... Eso quisiera decir si en mi bolsillo no hubiera encontrado un pedazo de papel con una invitaci¨®n a llamarle y un n¨²mero de tel¨¦fono. ¡ª?Te lo dio la guardia de Lucheng? ¡ªme pregunta Dva con curiosidad a mi lado.¡ªAs¨ª es. No s¨¦ si me relaj¨¦ de m¨¢s pero no not¨¦ cuando me lo puso. Ni siquiera esper¨¦ que Juno, que est¨¢ con nosotros en la parte trasera mientras Mei est¨¢ de copiloto y Angela conduce... hablase. Desde las escaleras, se puso en lo que otros llamar¨ªan como emo. No s¨¦ porqu¨¦ se avergonz¨® mucho, pero le deje en su espacio. De todos modos: estoy cansado. Contrario a lo que yo mismo pienso, mi cuerpo rebosa de m¨¢s energ¨ªa que antes, con mis alas m¨¢s cargadas que cuando llegu¨¦ aqu¨ª. Seguimos el camino de vuelta a un hotel en el que nos quedar¨ªamos por hoy a pedido del resto para descansar... y para que Juno explore, ?Por qu¨¦ no? Lo m¨¢s dif¨ªcil ya pas¨®, ahora solo queda esperar buenas noticias de la doctora. De todos modos, Talon no deber¨ªa tener las fuerzas para intentar un segundo golpe y a diferencia de nosotros, la doctora Chao volver¨¢ a la seguridad de la colonia lunar lo antes posible. ¡ªLudwig, ?Partida hoy?¡ªNo traje mi computador, Hana.¡ªLo s¨¦... ?Por eso traje estos beb¨¦s! ¡ªdice sacando de lo que parece ser una rec¨¢mara secreta del auto un par de computadoras port¨¢tiles y algunos perif¨¦ricos que desconozco¡ª, tu tambi¨¦n, Juno. ?Quieres? Juno mira a Hana y posteriormente me mira, ti?¨¦ndose de rojo su mirada. ¡ªYo... eh, paso esta vez ¡ªcomenta con un poco de des¨¢nimo¡ª, ?Ma?ana quiero explorar la ciudad con mi t¨ªa Mei desde la madrugada! ??Verdad que s¨ª, t¨ªa!? Su voz posterior tuvo una sobre reacci¨®n clara y de fingida emoci¨®n que Mei entendi¨® a la primera. ¡ªSi, claro. Por supuesto. Es exactamente lo que estaba planeando, Juno. Mei habl¨® como si fuera una inteligencia artificial de hace cincuenta a?os. Pausada y con poca fiabilidad. Por lo menos intentando sonar real, con emociones. Tanto Hana como yo sonre¨ªmos ir¨®nicamente, una sonrisa algo inc¨®moda pero intentando aliviar el ambiente, Hana asinti¨®. ¡ªSi, claro. A la siguiente entonces. Angela pide 3 habitaciones, siendo yo el ¨²nico que se queda solo. Mei comparte habitaci¨®n con Juno y Angela con Hana. La mencionada fue la primera en venir a mi habitaci¨®n una vez acomod¨® sus cosas en la suya. ¡ª?Aqu¨ª estoy! ¡ªcomenta con alegr¨ªa mientras muestra entre sus manos aquellos computadores.¡ªPasa, pasa; Como si estuvi¨¦ramos en la base ¡ªrespondo juguetonamente, movi¨¦ndola con mi mano en su espalda para que se apure a entrar. Mientras ordenamos un poco para ponernos c¨®modos, no puedo evitar apreciar que tanto ella como el resto se sigan comportando normalmente. ¡ªNo parec¨ªas muy sorprendida de ver morir personas. Analizo su mirada, mis palabras fueron tranquilas pero claramente su reacci¨®n no, aunque no lo demostr¨® tanto como prev¨ª. ¡ªCuando luchas con humano y ¨®mnico a la vez... No puedes darte el lujo de dudar. Cada d¨ªa recuerdo lo que he hecho para llegar aqu¨ª. Es incre¨ªble, tantos a?os de historia para... terminar igual.¡ªNo criticar¨¦ la dudosa calidad moral que es juzgar criminales haci¨¦ndote uno, ?No estamos en el mismo bote? Comento intentando confortar sus pensamientos. Suelta una risa ir¨®nica y se recuesta en la cama. Mi cama. Mi pobre cama... ¡ªT¨² parec¨ªas acostumbrado... ?Lo has hecho antes?¡ªSi lo hubiera hecho, ?Me reportar¨ªas? ¡ªcomento fingiendo temor, poni¨¦ndome en posici¨®n para escapar en cualquier momento.¡ªPor supuesto que no, tonto. Lo dijiste antes, ?No estamos en el mismo bote? ¡ªdice ri¨¦ndose¡ª. Adem¨¢s, Overwatch tambi¨¦n somos tratados como criminales, ser¨ªa pegarme un tiro a m¨ª misma... A nosotros. Sus palabras cobraron m¨¢s sentido conforme hablaba, por lo que solo asent¨ª. ¡ªCada vez me intriga m¨¢s quien eres, Lutz ¡ªhabla con un tono de voz que no logr¨¦ discernir.¡ªA m¨ª tambi¨¦n me intriga saber quien soy. Pocas veces se ve a alguien tan perfecto, ?No crees? ¡ªcomento levantando los brazos hasta quedara la altura de mi hombro con una fingida arrogancia¡ª. Y no hay nada feliz que mostrar. Susurro la ¨²ltima frase solo para m¨ª. Me acomodo por mi parte a saber que juego inicia ella. ¡ª?Juego?¡ªHace tiempo que no vuelvo a mis or¨ªgenes...¡ªStarcraft,entiendo.¡ªVeo que has investigado m¨¢s sobre m¨ª, ?Tanto te intereso? Re¨ª mientras negaba con la cabeza. Centrado en iniciar el juego, por supuesto.This story has been taken without authorization. Report any sightings. ¡ªNo lo s¨¦, ?Puede ser?¡ªDirecto, como me gusta. ?No te preocupes! Yo soy un libro abierto para responder todas tus preguntas. Las palabras fueron y vinieron con el tiempo hasta que inici¨® una partida. E igual ah¨ª terminaba con frases o quejas, despu¨¦s de todo, ambos ten¨ªamos tiempos de reacci¨®n y movilidad inhumanos. Aunque el hecho de que estemos a la par cuando yo soy lo m¨¢s destacado hecho por mi padre... Habla mucho de sus capacidades para ense?arme a m¨ª. Ese pensamiento me hizo volver a recordar sus palabras, tan claras como firmes... Pero como esa ocasi¨®n, las ignorar¨¦ porque no son reales, no les puedo hacer caso. Ya no est¨¢ conmigo As¨ª pas¨® la noche, consumida entre una charla llena de respuestas y juego. En alg¨²n punto de la noche, llegamos a una confianza a la que no s¨¦ como terminamos. Despu¨¦s de todo, Hana no parec¨ªa del tipo que cuestionaba sus acciones, o mejor dicho, que no sent¨ªa demasiado remordimiento. Prejuicios. Solo eso. Ella, al igual que yo, tiene sus propios problemas. Creo recordar que me hab¨ªan dicho que ella ten¨ªa un problema con el exceso de trabajo que me hab¨ªa comentado... ?Lucio, creo que se llamaba? ¡ª?Sabes? Yo jugaba este mismo juego con mi padre. ?No es incre¨ªble lo mucho que ha durado?¡ª2010... 68 a?os de existencia y a¨²n bastante presente.¡ªS¨ª ¡ªcomenta con un tono de voz m¨¢s apagado¡ª. Cuando crec¨ª, siempre tuve una capacidad que me hizo destacar. Primero como jugadora de videojuegos profesional, de los cuales destaqu¨¦ lo suficiente para ser llamada a MEKA.¡ªLo conozco, s¨ª. Una divisi¨®n de las fuerzas coreanas. Su mirada se centra fijamente en m¨ª, asintiendo a mis palabras. Veo la duda en su rostro un par de segundos en los que termina moviendo su rostro al vac¨ªo. Hasta que continua. ¡ªTen¨ªa 19 en ese entonces. Pensaba que era un paso siguiente para mi carrera, que me ayudar¨ªa a brillar m¨¢s alto. Pero tambi¨¦n me hizo darme cuenta lo f¨¢cil que es morir. Acerqu¨¦ mi mano instintivamente, pero me detuve para ver su reacci¨®n. Al no ser negativa, le tom¨¦ del hombro para confortarla. Y para que continuase. Mis pensamientos no pudieron evitar querer un poco m¨¢s del chisme. Me alejo un poco y me siento en una pose mariposa, cruzando mis piernas mientras le pongo atenci¨®n. ¡ªPoco m¨¢s de dos a?os. A?os desde que comenc¨¦ a vivir as¨ª. Pero cada maldito d¨ªa es esperar que Null Sector, Talon o cualquier otro grupo terrorista no intente algo que no atente contra la vida de cientos de personas.¡ªDebe ser duro. No dije mucho m¨¢s, no lo necesitaba. ¡ª?Sabes? Siempre me pregunto si realmente hubiera brillado tanto como ahora si hubiera... rechazado la propuesta. Sonre¨ª, negando con la cabeza con una confianza que la extra?a un poco. ¡ª?Ahora dudas de ti misma, Hana? Claro que hubieras sido la luz de muchas personas, sea la direcci¨®n que hubieras tomado. Lo importante ahora es que est¨¢s aqu¨ª. Y aunque los medios te critiquen por unirte a una organizaci¨®n ilegal, ?No eres ya la luz para nosotros? No puedo hablar por ellos, pero puedo decir que para m¨ª, ya eres brillante tal como eres ¡ªfinalizo con un tono serio pero intentando no sonar demasiado filos¨®fico. Conforme oye mis palabras, veo como una sonrisa comienza a enmarcar su rostro y un bello pero ligero sonrojo. Se ve tan preciosa que si pudiera, lo inmortalizar¨ªa en una foto. Intento no avergonzarme demasiado por las palabras que he dicho, despu¨¦s de todo, soy sincero al respecto. Y que mejor forma de confirmarlo que teniendo la confianza de no negarlo con la verg¨¹enza. ¡ªTienes una lengua de plata, Lutz ¡ªcuestiona acerc¨¢ndose a m¨ª¡ª, desde que... llegaron, me siento m¨¢s tranquila. Se acerca m¨¢s. Casi puedo sentir su respiraci¨®n cuando se voltea y se deja caer. Por poco me saca el aire pero a¨²n as¨ª pude reaccionar a tiempo para no sentir sus codos golpe¨¢ndome con la ca¨ªda. ¡ª?C¨®moda?¡ªNo lo suficiente ¡ªresponde movi¨¦ndose¡ª, venga, dame un abrazo. Suspiro, no diciendo m¨¢s. Mi abrazo fue suave, colocando mis manos sobre su est¨®mago poniendo los brazos por debajo de sus hombres y acomodando mi ment¨®n en su clav¨ªcula. ¡ª?Y ahora?¡ªMejor. No dijo nada m¨¢s, ni yo. Solo nuestra respiraci¨®n y el calor de nuestros cuerpos. Es de ma?ana. A mi lado, Hana est¨¢ durmiendo con una tranquilidad casi sobrenatural. El problema es cuando ella est¨¢ no solo arriba de mi brazo, sino que est¨¢ abrazada a m¨ª como si fuera una almohada. Le oigo murmurar algunos sonidos que en caso de pronunciarlos en batalla no podr¨ªa evitar tener grima. Siento la pijama en mi rostro de tal forma que me pregunto como llego a respirar. Huele bien, tambi¨¦n. Como no puedo ver mucho m¨¢s que ropa de la susodicha en mi punto de vista, no me queda de otra que intentar volver a dormir, al menos hasta que se despierte. No quiero pensar como se pondr¨¢ si le arruino el sue?o ahora. Tiempo despu¨¦s, quien sabe cuanto, ya comienzo a notar sus peque?os h¨¢bitos para despertarse. Como levantarse de golpe buscando instintivamente su tel¨¦fono. ¡ªBuenos d¨ªas, bella durmiente. Me voltea a ver al escuchar mi voz. Su mirada pese a todo se ve cansada. Seguramente yo la tenga igual. ¡ª?C¨®mo es que te ves tan bien? ¡ªMe recrimina con un gru?ido mientras se pone de pie y busca quien sabe qu¨¦.¡ªNo es mi culpa tener mejores genes. Se r¨ªe. ¡ªSi, claro, ?Seguro que no tiene nada que ver con esas alas? Habla con una voz m¨¢s calmada, apunta detr¨¢s de m¨ª, donde por supuesto estaban las mencionadas. En parte tiene raz¨®n, despu¨¦s de todo, son bater¨ªas, bater¨ªas y cartuchos. Y no molestan para dormir... No demasiado. ¡ªNo es tan agradables tenerlas como parece, Hana.¡ªNo me estoy quejando. Ser¨ªa molesto ir al ba?o con ellas ¡ªDescarta moviendo la mano con desprecio¡ª, aunque a ti te quedan bien, Lutz. No te preocupes. Me r¨ªo negando con la cabeza aprovechando para finalmente levantarme de la cama y hacer estiramientos ligeros. ¡ªTienes raz¨®n en algo, Hana. Comento mientras las alas siguen mis movimientos de estiramiento. Me preparo con un profundo respiro y poniendo el rostro m¨¢s serio que mi rostro es capaz de formar. ¡ªPueden ser molestas para cagar. Se cubre el rostro para intentar no re¨ªr, pero cuando responde, veo que es por la raz¨®n equivocada. ¡ª?Que bonito intento de que tu rostro quede m¨¢s serio de lo que ya es! Casi te agregas otros diez a?os ah¨ª.¡ª?De qu¨¦ hablas? Yo si sonr¨ªo. ?Y soy joven, tengo pr¨¢cticamente la misma edad que t¨²! No... ?Soy un a?o m¨¢s joven!¡ªLa mayor parte del tiempo tienes una mirada seria, Ludwig, no mientas por convivir ¡ªcomenta fingiendo palabras de enojo acerc¨¢ndose a m¨ª, ignorando mis palabras entre medias sobre mi edad. Paro un momento para ponerle atenci¨®n. Levanto las manos mientras acerca su mano a mi rostro. Pero soy liberado con un simple toque de su dedo en mi nariz con una ligereza casi innatural para ella. ¡ªPareces todo un se?or con esa barba... y te da ese aire de seriedad sin importar cuantas bromas intentes hacer. T¨² sabes que soy la que mejor lo sabe. No puedo decir que no porque es verdad, desde que conozco a overwatch, Hana es la que m¨¢s sigue mis bromas sin importar si son malas o buenas. Algunas personas a¨²n ahora tal vez seguir¨ªan tercamente neg¨¢ndose, pero yo no. ¡ªNunca me vi as¨ª, la barba me queda bien... ?Tan malos son mis chistes? No lo digo con tristeza, es una duda ver¨ªdica aunque ciertamente, conforme convivo m¨¢s con seres sociales desde el nacimiento, noto m¨¢s lo desconectado que estuve. Tuve suerte de no terminar como un animal rabioso que solo sabe pelear, como buscaba mi padre. ¡ªNo... son tan malos como aparentan ¡ªresponde finalmente¡ª, solo que parece como si estuvieras tanteando el terreno cuando lo intentas.¡ª?Tanteando? No entiendo a que te refieres. Me mira con una cara de pocos amigos, pero finalmente decide contarme. ¡ªComo si estuvieras buscando un l¨ªmite. ¡ªBueno, creo que todos hacemos los chistes de manera espont¨¢nea, ?No crees? Me sonr¨ªe con iron¨ªa. Me acaricia suavemente mi ment¨®n y se va, no sin antes decir una frase. ?Su direcci¨®n? Claramente la salida de mi habitaci¨®n. ¡ªYa lo entender¨¢s cuando tengas m¨¢s sentido com¨²n, fortach¨®n ¡ªcomenta y antes de irse por completo, se devuelve a mirarme¡ª, ?Ah, s¨ª! Puede que no sea la m¨¢s fan¨¢tica de barbas, pero a ti te queda bien, guapo. Niego con la cabeza ante sus palabras sin aparente sentido ni real relevancia para centrarme en lo realmente importante en la habitaci¨®n. Seguir mi rutina. Es decir, posterior a mis ejercicios de ma?ana r¨¢pidamente tomo camino para ducharme, donde finalmente encuentro el punto perfecto para relajarme. La ducha est¨¢ fr¨ªa, pero eso me permite calmarme, soy a fin de cuentas un hombre de gran temperatura corporal. Una vez termino todas las banalidades y me pongo la ropa correcta, dise?ada por m¨ª precisamente por tener unos pedazos de metal en mi espalda. No me quejo, no ahora y a¨²n menos ahora, que me es bastante ¨²til. Y una vez todo listo, estoy nuevamente frente a la puerta. Doy un ¨²ltimo vistazo y no a la habitaci¨®n, en la que es pr¨¢cticamente imposible que olvide algo. Sino, la nota en mis manos. Un n¨²mero y unas palabras tan simples como comunes invitando a llamarle, pero incluso ahora siento un mal presentimiento con respecto a ella. Ella ten¨ªa algo especial, no era solo su voz, era su forma de actuar, esa confianza a¨²n cuando Talon hab¨ªa atacado momentos antes... No hay que dar mucho misterio para creer que era una infiltrada, pero como no le hizo da?o a la doctora, no s¨¦ si simplemente le atraje a primera vista. Mientras pienso, voy abriendo la puerta para salir al pasillo, donde espero encontrarme al resto del equipo en el primer piso ya con las maletas listas. Volviendo a mis pensamientos, siento que estoy pensando demasiado al respecto, no veo posible que se haya infiltrado con tanta facilidad entre tantas personas, pero por si acaso, comprar¨¦ un tel¨¦fono extra para hablar exclusivamente con ella. No, no estoy pensando con la cabeza equivocada, pese a todo, me gust¨® su forma de ser, ?No est¨¢ mal encaminar a una amistad pr¨®xima? No deber¨ªa terminar tan mal. De todos modos, por lo que vi, Talon es el menor de los problemas para overwatch, su l¨ªder, Doomfist, se ve como un hombre m¨¢s centrado en la fuerza antes que en el pensamiento. Ya debe tener disidentes dentro de su organizaci¨®n que no siguen sus ¨®rdenes o est¨¢n pensando en cambiar de bando. Y ser¨¢ un buen momento darles la confianza de hacerlo. Por supuesto, no me confiar¨¦ en eso, al final, no soy el que tiene el mando ni el que tiene un fuerte odio en su contra. Yo solo estoy ayudando a Juno. ?Si, no me debo desconcentrar de lo que yo vine a hacer! Tantas semanas que he pasado con ellos que por poco olvido que aunque yo est¨¦ con ellos y les ayude, no soy uno de ellos. Y nunca lo ser¨¦. Bajando las escaleras, logro apreciar en la cafeter¨ªa del hotel a las cuatro reunidas, al parecer, incluso Hana tuvo el tiempo de ducharse y salir a reunirse con el resto. ¡ª?Lutz, por aqu¨ª! ¡ªgrita Juno emocionada y aparentemente m¨¢s relajada, levant¨¢ndose de su asiento para que le mire m¨¢s claramente. ¡ªGuten Morgen, amigos m¨ªos ¡ªcomento alegremente saludando a Juno y Hana, especialmente. Me siento en el ¨²nico lugar restante y miro a Juno con una sonrisa malvada. ¡ª?Qu¨¦ tal fue la ciudad por la madrugada, Juno? Su reacci¨®n no tard¨®, tartamudeando en busca de encontrar una respuesta. Sent¨ª un leve pellizco de mi lado derecho, donde Hana estaba. ¡ªD¨¦jale en paz, Lutz ¡ªcomenta con un tono ligeramente enojado. Sonr¨ªo levantando las manos afirmando mi error. ¡ªS¨ª, s¨ª, como digas, mam¨¢. Rueda los ojos pero una sonrisa inevitablemente cae en su rostro. ¡ªBien, ahora que estas aqu¨ª, Ludwig, debes saber que no tomaremos el vuelo de vuelta.¡ª?Algo pas¨®?¡ªS¨ª, el equipo de Reinhardt tuvo problemas y pidieron refuerzos, por lo que nos encargaremos. Asent¨ª con tranquilidad pero mi mente cambi¨® en direcci¨®n a la persona a mi lado. ¡ª?Y qu¨¦ pasa con Hana?¡ªSu mecha ha sido reparado por Lucheng, iremos a recogerlo y nos largamos.¡ªEntiendo.