《Tipo O [Español]》 CAPíTULO 1 Esos fueron mis primeros pensamientos al despertar: hoy era mi cumplea?os y hab¨ªan pasado 1095 lunas desde que todo comenz¨®. Me levant¨¦ de la cama y fui a buscar algo para comer. Salud¨¦ a los muchachos en la siguiente habitaci¨®n de nuestro hogar improvisado y me dirig¨ª a la cocina. Escuch¨¦ las felicitaciones de cumplea?os y sonre¨ª ligeramente. No me gustaba esta fecha; odiaba pensar en ella. Hab¨ªa perdido a las personas m¨¢s importantes para m¨ª en d¨ªas como este, muchos a?os atr¨¢s. A pesar de tener ahora unos 20 a?os, a menudo me sent¨ªa mucho mayor. En nuestra nueva normalidad, no pod¨ªa vivir lo que una chica de mi edad deber¨ªa. En realidad, no vivir¨ªa nada de lo que deber¨ªa vivir. Sal¨ª un rato para respirar el aire fresco de la ma?ana y vi el cielo azul, brillante y hermoso. Sent¨ª el olor de los ¨¢rboles y las flores. Era duro pensar c¨®mo las ciudades, que alguna vez fueron bulliciosos centros de vida, yac¨ªan en ruinas, cubiertas de escombros y silencio, habitadas solo por ¡°ellos¡±. Nos obligaron a alejarnos de todo lo que conoc¨ªamos y alguna vez fuimos. As¨ª es nuestra realidad actualmente. Muchos se aferran a la esperanza como un faro en la oscuridad, mientras que otros se han rendido, convirti¨¦ndose en sombras de lo que alguna vez fueron. Las alianzas son fr¨¢giles y la traici¨®n acecha en cada esquina. Llegu¨¦ a la habitaci¨®n m¨¢s peque?a de la casa. Era oscura, h¨²meda y siempre ol¨ªa muy mal. Pocos nos acerc¨¢bamos a esta habitaci¨®n por necesidad, y agradezco que no tenvieramos que hacerlo todos los d¨ªas. Al fondo, ve¨ªa la silla donde deb¨ªa sentarme a esperar que mi pr¨®xima "donante" se sentara a mi lado y me diera lo que m¨¢s necesitaba de ella: su sangre. Al poco tiempo de estar esperando, lleg¨® Sue. Era una mujer algo mayor que yo, calculo unos 25 a?os. Realmente nunca lo supe; no le gustaba hablar de su edad. Como siempre dec¨ªa, una dama no habla de esas cosas. La verdad es que era muy agradable, excepto en los momentos en que ten¨ªa que atravesar mi brazo con una aguja y conectar el otro extremo al suyo. Mediante un proceso que jam¨¢s entend¨ª, hac¨ªa una especie de transfusi¨®n. Solo as¨ª podr¨ªa mantener a raya aquello que se agitaba en mi interior. Sue sac¨® un tubo improvisado y una jeringa reutilizada. Calent¨® la aguja con una llama para esterilizarla y us¨® una cinta de cuero para hacer un torniquete en mi brazo. Con manos expertas, insert¨® la aguja y comenz¨® a bombear la sangre de un recipiente a otro. Sent¨ª el l¨ªquido vital fluir, una lucha constante contra lo desconocido que amenazaba con tomar el control. Mientras la transfusi¨®n continuaba, cerr¨¦ los ojos y trat¨¦ de recordar c¨®mo eran las cosas antes de que todo cambiara. Era dif¨ªcil creer que alguna vez hubo d¨ªas normales, d¨ªas en los que mi mayor preocupaci¨®n era terminar los deberes a tiempo. Pero todo cambi¨® aquel fat¨ªdico d¨ªa. Qu¨¦ agradable ser¨ªa decir que para el a?o 2085 la humanidad ha tenido avances tecnol¨®gicos impresionantes y que hemos logrado grandes descubrimientos, pero la realidad es que seguimos igual y hasta me atrevo a decir que peor. Hay m¨¢s guerras, m¨¢s desastres naturales, violencia y racismo. Somos una sociedad que, en vez de avanzar, retrocedi¨®. Las personas viven cada d¨ªa m¨¢s enfermas con cualquier extra?o y nuevo pat¨®geno. Hemos vivido al menos tres pandemias m¨¢s y la salud de la humanidad solo va camino al desastre. Qu¨¦ decir de la salud; la humanidad, en todo sentido, va en picada. Soy una chica de 17 a?os, vivo una vida normal en una ciudad normal con una sociedad normal, d¨ªa a d¨ªa voy a mi normal escuela y realmente todo es muy aburrido y mon¨®tono. Solo sue?o con terminar de estudiar ac¨¢ e irme a estudiar en otro pa¨ªs, aprender culturas nuevas, conocer nuevas personas y vivir grandes experiencias que enriquecer¨¢n mi vida. Todo eso era mi sue?o, un sue?o que en alg¨²n momento de mi infancia logr¨¦ compartir con mi padre, quer¨ªa ser como ¨¦l, inteligente, valiente y decidido, ¨¦l era mi ejemplo a seguir, mi h¨¦roe, hasta que un d¨ªa me lo arrebataron. Mi padre muri¨® cuando ten¨ªa 7 a?os y fue como si cada sue?o o idea compartida con ¨¦l se fueran con su muerte, solo me quedaba mi madre, quien me apoy¨® a seguir con mis deseos que alg¨²n d¨ªa compart¨ª con ¨¦l y, como ella dec¨ªa, lo har¨ªa por cumplir esa promesa que le hice, despu¨¦s de todo lo que vivimos mi ¨²nico lamento ser¨ªa dejarla sola pero quer¨ªa que ambos estuvieran orgullosos de m¨ª, su peque?a Luc¨ªa. Del momento en que mi padre muri¨® solo puedo recordar que ¨¦l prometi¨® que llegar¨ªa a mi fiesta de cumplea?os y por lo tanto se encontraba en camino desde la base hasta la casa. Pero la siguiente llamada que recibi¨® mi mam¨¢ era inform¨¢ndole la muerte de ¨¦l, en un accidente de autos. Nuestra vida cambi¨® para siempre, tuvimos que dejar la ciudad y nos fuimos al pueblo donde vivimos actualmente, aunque tristemente muchas veces siento que con el paso de los d¨ªas, voy olvidando su rostro. Solo tengo una foto de cuando era peque?a y ¨¦l me cargaba en sus brazos y mi mam¨¢ nos abrazaba, nos ve¨ªamos muy felices, s¨¦ que mi padre era un hombre muy inteligente. Seg¨²n mi madre, era parte de las organizaciones militares de nuestro pa¨ªs, y por lo que ella me cuenta, el mismo gobierno lament¨® mucho su fallecimiento. Despu¨¦s de mudarnos, ella se dedic¨® a trabajar y criarme. Aunque casi no lograba verla, las veces que lo hac¨ªa siempre me dedicaba tiempo y compart¨ªamos y nos divert¨ªamos. Eso me ten¨ªa emocionada ya que esperaba pasar un gran cumplea?os junto a ella. Todos dec¨ªan que nos parec¨ªamos mucho, pero que mi curiosidad era como la de mi padre, en parte sent¨ªa que era un halago ya que mi madre es muy hermosa. Ten¨ªa un cabello largo, ondulado y negro, muy precioso, y unos ojos marrones que atra¨ªan la mirada. Era gentil y muy amable con todos, y yo... bueno, era su viva imagen. A las 5 p.m., son¨® el ¨²ltimo timbre del d¨ªa anunciando que por fin las clases hab¨ªan terminado y sal¨ª emocionada corriendo a mi casa. Aunque not¨¦ que muchas de las personas que me iba encontrando en el camino estaban tosiendo. Tambi¨¦n not¨¦ mucho esto en mi escuela; algunos hasta sent¨ªan que ten¨ªan fiebre y hab¨ªan abandonado las clases. Por lo que pens¨¦ que era una especie de gripe o virus que estaba dando. Realmente no me parec¨ªa extra?o o inusual ya que siempre sal¨ªan enfermedades nuevas. Inmediatamente me coloqu¨¦ mi cubrebocas y segu¨ª mi camino. En eso oigo que suena una llamada de mi madre y me apresuro en contestar. ¡ª?Hola? ?Lucy? ?Lucy, me escuchas? ¡ªLa voz de mi madre era entrecortada y notaba que le costaba hablar y tos¨ªa mucho. Aparte de que la se?al del tel¨¦fono era muy d¨¦bil, como si hubiera interferencia. ¡ªS¨ª, m¨¢, dime, ?qu¨¦ sucede? ?Est¨¢s bien? No te oigo, voy camino a la casa, pero si quieres paso a comprarte un analg¨¦sico para el mal¡­ ¡ªLa llamada se cort¨® y sent¨ª una sensaci¨®n muy rara en el pecho. Decid¨ª apurarme. Unas calles m¨¢s all¨¢ not¨¦ que varias personas se estaban desmayando. Todo era muy extra?o. Empec¨¦ a o¨ªr gritos de desesperaci¨®n, personas corriendo por todos lados, las alarmas de emergencia sonando, las sirenas de las ambulancias iban por todas las calles, y en el cielo solo puedes ver los drones de vigilancia volando como locos. El sonido que hac¨ªan era como miles de abejas zumbando por todas las calles, se?alando a todo aquel que se iba desplomando en el piso y haciendo que las ambulancias se acercaran. Las aves volaban en bandadas de maneras muy extra?as y chocaban con los drones, lo cual hac¨ªa que estos tambi¨¦n cayeran. Todo era un desastre y yo solo sent¨ªa m¨¢s miedo a cada segundo. Ya estaba cerca de casa, pod¨ªa verla y, en el momento en que estaba cerca, ya no o¨ªa nada. Era como si el mundo se hubiera puesto en pausa y solo yo me mov¨ªa, por lo que no dej¨¦ de correr. Mis piernas no se deten¨ªan, mi coraz¨®n lat¨ªa a tal punto que sent¨ªa que se saldr¨ªa de mi pecho y me dol¨ªa. Algo estaba muy mal y solo quer¨ªa llegar junto a mi madre. Solo quer¨ªa abrazarla y quedarnos dentro de la casa hasta que toda esta locura terminara y entonces salir. Quer¨ªa irme a dormir junto a ella y, al despertar, que todo estuviera como normalmente es. Ten¨ªa miedo, mucho miedo. Quer¨ªa ver a mi madre, la necesitaba. Ya por fin estaba en casa.Unauthorized tale usage: if you spot this story on Amazon, report the violation. Cuando vi la puerta estaba abierta y adentro un silencio que lo invad¨ªa todo, que pon¨ªa mi piel erizada y mis sentidos a¨²n m¨¢s activos. Al mirar mi hogar, todo era un desastre, como si hubieran estado buscando algo, pero nada se mov¨ªa y no ve¨ªa se?ales de que ella estuviera all¨ª. No pod¨ªa dejar de sentir c¨®mo mi coraz¨®n bombeaba la sangre cada vez m¨¢s r¨¢pido. Solo pod¨ªa o¨ªr mis latidos. Un nudo en la garganta se me form¨® y las l¨¢grimas empezaron a correr por mis mejillas. Jam¨¢s hab¨ªa tenido tanto miedo. Fui a lo m¨¢s profundo de la casa, pero no la ve¨ªa a ella no pod¨ªa dejar de preguntarme d¨®nde estar¨ªa. ¡ª?M¨¢! ?D¨®nde est¨¢s? ?M¨¢! ¡ªEl silencio se sent¨ªa cada vez peor y una sensaci¨®n de peligro recorr¨ªa mi cuerpo. Quer¨ªa salir corriendo de ah¨ª, pero empec¨¦ a buscarla por todos lados hasta que por fin la vi¡ª. ?M¨¢! ???Mam¨¢!!! ¡ªCorr¨ª inmediatamente hacia ella, que se encontraba desplomada en el piso de la habitaci¨®n. Estaba muy caliente y hab¨ªa sangre corriendo por su nariz. No reaccionaba y, al tocar su piel, sent¨ª que me quemaba. La solt¨¦ y sal¨ª corriendo en busca de ayuda, pero afuera solo hab¨ªa silencio. Los drones desaparecieron, ya nadie estaba en las calles. Las aves segu¨ªan volando de forma extra?a, como si estuvieran asustadas y no supieran d¨®nde ir. Estaba desesperada y no sab¨ªa qu¨¦ hacer. Volv¨ª donde ella estaba y, aun sintiendo que me quemaba, trat¨¦ de levantarla y acostarla en su cama. Con mucha dificultad lo logr¨¦ y corr¨ª a buscar las compresas fr¨ªas que ten¨ªamos en la nevera. Sab¨ªa bien que si su cuerpo segu¨ªa aumentando su temperatura, morir¨ªa. No pod¨ªa perderla, no a ella. No quer¨ªa estar sola. Este mundo me daba miedo y no entend¨ªa lo que estaba sucediendo. Por fin consegu¨ª las compresas y se las coloqu¨¦. Me alivi¨® saber que a¨²n respiraba e intent¨¦ limpiar la sangre que ten¨ªa seca en su cara. Sin duda, pude apreciar una vez m¨¢s la belleza de mi madre, y cada recuerdo junto a ella invadi¨® mi mente. S¨¦ que ha sufrido todos estos a?os en silencio desde la muerte de mi padre, pero jam¨¢s me dej¨® verla llorar. Siempre se mostr¨® fuerte ante m¨ª para que yo no llorara. Ella es mi todo, es todo lo que tengo, y al solo pensar que algo le suceda, mis l¨¢grimas sal¨ªan en mayor cantidad. ¡ªM¨¢, debes despertar, por favor. Mira, soy yo, tu Lucy. M¨¢, por favor, no me dejes ¡ªno pod¨ªa dejar de llorar. El nudo en mi garganta evitaba que mis palabras salieran adecuadamente¡ª. Por favor, abre los ojos, no te vayas. - Y como si mi madre me hubiera escuchado, abri¨® sus ojos y sent¨ª que mi coraz¨®n volv¨ªa a latir, pero mi felicidad no dur¨® mucho. Sus ojos estaban llenos de sangre y, al verme, trat¨® de hablar, pero era como si se ahogara. La ayud¨¦ a voltearse y solo escup¨ªa sangre. No pod¨ªa respirar. Por su nariz volv¨ªa a sangrar y ahora tambi¨¦n por sus o¨ªdos. No pod¨ªa hacer nada. Sus ojos solo me miraban pidiendo ayuda y sal¨ªan l¨¢grimas de sangre. Yo, sin saber qu¨¦ hacer, me congel¨¦. El miedo me paraliz¨® y solo pude ver c¨®mo la persona que m¨¢s amaba en esta vida y todo lo que me quedaba en este mundo se iba apagando lentamente. Mi mente me dec¨ªa que la ayudara, pero mi cuerpo no respond¨ªa. Estaba aterrada, era una cobarde. Estaba dejando morir a mi madre por mi miedo. Aun en mis brazos, me mir¨® por ¨²ltima vez y, entre toda la sangre que sal¨ªa por su boca, logr¨® emitir una ¨²nica palabra: "Lucy". Despu¨¦s de eso, cay¨® inconsciente nuevamente y no dej¨® de sangrar. Vi c¨®mo su cuerpo se iba secando lentamente en mis brazos y no pod¨ªa creer lo que estaba pasando. Era imposible que se estuviera secando de esta manera. Yo a¨²n no lograba moverme, solo lloraba desesperadamente. No s¨¦ cu¨¢nto tiempo pas¨®, pero logr¨¦ soltarla y dejarla en la cama. Record¨¦ que la puerta de la casa segu¨ªa abierta. Me levant¨¦ y not¨¦ c¨®mo mi piel ten¨ªa ligeras quemaduras por tener a mi madre en mis brazos. A pesar de que ya no estaba con vida, su cuerpo segu¨ªa muy caliente. Nada ten¨ªa sentido. Me par¨¦ y fui a cerrar la puerta, pero sent¨ªa que en donde ten¨ªa las quemaduras, algo punzante atravesaba mi piel, una especie de agujas que no pod¨ªa ver. Era doloroso. Cerr¨¦ la puerta y trat¨¦ de lavarme los brazos. Sent¨ª mucho alivio en el momento en que el agua toc¨® mi piel. Inmediatamente solo pens¨¦ en llamar a una ambulancia para que me ayudara con el cuerpo de mi madre y hacer todos los tr¨¢mites pertinentes. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que estaba completamente sola en este mundo. Nuevamente, el d¨ªa de mi cumplea?os hab¨ªa perdido a alguien que amaba. Entre l¨¢grimas trat¨¦ de marcar el n¨²mero de emergencias, pero este no ten¨ªa se?al. No hab¨ªa comunicaciones. Trat¨¦ de conseguir conexi¨®n con alg¨²n dron que estuviera cerca y no encontraba nada. Cada vez esta situaci¨®n era m¨¢s extra?a. En eso, escuch¨¦ un silbido que proven¨ªa de la habitaci¨®n donde se encontraba mi madre. Era muy fuerte y sent¨ªa que me aturd¨ªa. Luego escuch¨¦ cosas que se ca¨ªan y fui a ver. Mi coraz¨®n volvi¨® a estar a punto de salirse de mi pecho cuando vi que el cuerpo de mi madre ya no estaba en la cama. Asustada, solo mir¨¦ a todos lados y entr¨¦ a la habitaci¨®n, pero ella no estaba. Fui a la habitaci¨®n del frente y all¨ª estaba ella, parada frente a la ventana tratando de abrirla. Su cuerpo segu¨ªa vi¨¦ndose seco y estaba ba?ada de sangre. Apenas me acerqu¨¦, volte¨® a verme y supe que mi vida corr¨ªa peligro. Intent¨® lanzarse sobre m¨ª y tratar de agarrarme. Inmediatamente corr¨ª para huir de la casa, pero ella era mucho m¨¢s r¨¢pida. Donde unos minutos antes no se escuchaba ni el m¨¢s simple sonido, ahora se o¨ªan mis gritos de terror. Mi madre estaba muerta, o eso era lo que pensaba. No entend¨ªa nada. ?Por qu¨¦ buscaba atacarme? Logr¨® finalmente alcanzarme y, al apenas tocarme, sus manos clavaron agujas en mi piel que parec¨ªan succionar mi sangre. Era doloroso, muy doloroso. Notaba c¨®mo mi brazo se iba secando de la misma forma en que el cuerpo de mi madre lo hab¨ªa hecho, pero a la vez notaba c¨®mo el de ella volv¨ªa a la normalidad. De alguna manera logr¨¦ soltarme y, aun con la sensaci¨®n de agujas clavadas, logr¨¦ salir de mi casa. Corr¨ª por toda la calle gritando y pidiendo ayuda. Quien alguna vez fue la persona m¨¢s importante de mi vida iba detr¨¢s m¨ªo, un poco m¨¢s lenta que antes, pero a¨²n me impresionaba la velocidad con la que corr¨ªa. Logr¨¦ ver otras personas que corr¨ªan igualmente y, al voltear, vi otros seres que se hab¨ªan convertido en algo parecido a lo que mi mam¨¢ era ahora. Al verse, se juntaron y, entre todos, emitieron un silbido que perturb¨® a todo y nos hizo sentir el miedo hasta los huesos. Estos seres siguieron reuni¨¦ndose y dejaron de perseguirnos, lo que nos dio tiempo de huir. Al momento de terminar de alejarnos, no pude evitar voltear y ver que, entre todas esas miradas llenas de sed de sangre, mi madre estaba observ¨¢ndome. Un dolor y una tristeza muy grande me invadi¨®. No quer¨ªa moverme, deseaba quedarme ah¨ª y que todo terminara. Entre toda la gente que huy¨® logr¨¦ ver caras conocidas y fueron ellos los que hicieron que me moviera y nos alej¨¢ramos cada vez m¨¢s. S¨¦ que me llamaban, pero yo solo escuchaba sus voces a lo lejos. Estaba completamente fuera de m¨ª, hasta que sent¨ª una bofetada que me volvi¨® a la realidad. Quien me la hab¨ªa dado era Dany, una amiga que viv¨ªa cerca de mi casa. Iba junto a su mam¨¢ y su pap¨¢. Decidieron llevarme con ellos y, aunque a¨²n me encontraba en shock por todo lo sucedido, tom¨¦ la decisi¨®n de seguir con vida y dejar atr¨¢s lo que alguna vez fue mi vida. Aunque en realidad era una decisi¨®n que todos tomamos si quer¨ªamos sobrevivir y solo as¨ª lo lograr¨ªamos. CAPíTULO 2 Las calles era un desastre, las personas corr¨ªan por todos lados y entraban en las tiendas robando lo que pod¨ªan para sobrevivir, era una lucha desesperada por conseguir provisiones, pero logre escuchar a muchos hablando sobre lo que acababan de vivir y todas coincid¨ªan en algo. ¡ª?Viste lo que pas¨® con Marta! ¡ªgrit¨® una mujer, con el rostro p¨¢lido y ojos desorbitados¡ª. ?Se desangr¨® hasta secarse y luego se levant¨® y atac¨® a Lucas! ¡ª?No es posible! ¡ªrespondi¨® un hombre, jadeando¡ª. Lo vi con mis propios ojos. Apenas tocan a alguien, absorben toda su sangre y vuelven a ser humanos¡ªAlgunos lograron huir, otros vieron como alguien m¨¢s era consumido por estos seres. El sol se hab¨ªa escondido ya, hab¨ªa perdido la noci¨®n del tiempo. No s¨¦ cu¨¢ntas horas hab¨ªan pasado desde que sal¨ª del colegio, tan contenta de encontrarme con mi madre, y luego vivir toda esta locura. ¡ªTenemos que encontrar un lugar seguro ¡ªdijo Dany, mientras su voz temblaba¡ª. Mi familia y yo vamos a buscar refugio. ¨²nete a nosotros. Asent¨ª, sintiendo que no ten¨ªa otra opci¨®n, la oscuridad se hac¨ªa cada vez m¨¢s densa. ¡ªMa?ana, cuando estemos m¨¢s descansados, decidiremos qu¨¦ hacer ¡ªagreg¨® su padre, tratando de sonar tranquilo. ¡ªQuiero ser de toda la utilidad posible ¡ªle dije a Dany y a su familia. Estaba muy agradecida de estar con ellos, pero no pod¨ªa evitar ese sentimiento de soledad y p¨¦rdida¡ª. Har¨¦ todo lo que pueda para ayudar a salir de esta locura, aunque estoy muy asustada. ¡ªNo es para menos ¡ªdijo Dany. Not¨¦ c¨®mo me miraba con ojos llenos de l¨¢stima y avergonzada, desvi¨® la mirada. Finalmente encontramos un refugio, era una simple tienda que ya estaba completamente vac¨ªa, pero al menos servir¨ªa para pasar la noche. Poco a poco acomodamos lo suficiente para tener un lugar medianamente c¨®modo para dormir, en mi interior solo quer¨ªa que este horrible d¨ªa terminara. Cerr¨¦ mis ojos para descansar y me desped¨ª de todo lo que alguna vez conoc¨ª y am¨¦. Le dije adi¨®s a mi madre, y le dije adi¨®s a la Lucia que alguna vez fui. Para sobrevivir, deb¨ªa renacer como alguien nuevo. Pronto lleg¨® el amanecer, todos segu¨ªan durmiendo, pero decid¨ª salir a ayudar, o al menos ver c¨®mo estaba la situaci¨®n en la calle, conseguir alimentos o cualquier cosa que pudiera ayudarnos. Al salir, pude notar que el caos reinaba en cada rinc¨®n, y el aire estaba impregnado de un miedo palpable, la comida escaseaba y la poca que pod¨ªa conseguir me era arrebatada de las manos, cada persona era m¨¢s agresiva que la anterior, incluso aquellos a quienes conoc¨ªa antes de este caos eran crueles y ego¨ªstas. ¡ª?Dame eso! ¡ªgrit¨® un hombre mientras me arrebataba una lata de comida de las manos. ¡ª?Es m¨ªa! ¡ªprotest¨¦, pero ¨¦l ya se hab¨ªa ido. Camin¨¦ todo el d¨ªa, sin noci¨®n del tiempo. Pude entender que era muy tarde mientras ve¨ªa c¨®mo las sombras se alargaban con la ca¨ªda del sol, me adentr¨¦ en una tienda destrozada, buscando algo que pudiera ayudarme a sobrevivir. Las estanter¨ªas estaban vac¨ªas, pero entre los escombros encontr¨¦ un cuchillo de cocina, su hoja brillaba con una promesa de protecci¨®n a la cual me aferre sin dudarlo. ¡ªEsto servir¨¢ ¡ªmurmur¨¦ para m¨ª misma, sosteni¨¦ndolo con fuerza. Mientras lo sosten¨ªa, record¨¦ las historias que hab¨ªa escuchado: aquellos cuerpos desangrados que volv¨ªan a la vida, seres que hab¨ªan sido humanos, pero ahora eran cazadores insaciables, la idea de enfrentar a uno de ellos me llen¨® de terror. Record¨¦ c¨®mo hab¨ªa sido atacada el d¨ªa anterior y mi cuerpo tembl¨® de miedo, estaba aterrada, pero tambi¨¦n llena de determinaci¨®n, No pod¨ªa quedarme aqu¨ª esperando ser la pr¨®xima v¨ªctima, sin embargo, no hab¨ªa rastro de estos seres por ning¨²n lado, como si hubieran desaparecido de la nada. Decid¨ª salir y buscar alimentos en otra tienda. Era justo y necesario que consiguiera algo. A medida que avanzaba por las calles desiertas, el eco de mis pasos resonaba como un recordatorio constante del peligro inminente. De repente, un silbido desgarrador rompi¨® el silencio, sent¨ªa como este simple sonido llegaba hasta mis huesos; proven¨ªa de una calle lateral. Sin pensarlo dos veces, corr¨ª hacia el sonido y ah¨ª los vi. Era un grupo enorme de esos nuevos seres, caminaban juntos como una manada bien integrada.The tale has been taken without authorization; if you see it on Amazon, report the incident. ¡ª?Qu¨¦ est¨¢n haciendo? ¡ªme pregunt¨¦ en voz baja mientras los observaba desde las escaleras de un edificio, decid¨ª subir por las escaleras y observarlos un poco. Si ¨ªbamos a sobrevivir, deb¨ªa saber c¨®mo actuaban y c¨®mo cazaban, sab¨ªa por experiencia que se alimentaban por medio del tacto, con sus extra?as agujas en las manos absorb¨ªan la sangre del cuerpo de la v¨ªctima hasta secarlo por completo. As¨ª, su monstruoso cuerpo volv¨ªa a ser como antes, y era aterrador c¨®mo conservaban a¨²n su apariencia humana, al punto que podr¨ªan camuflarse entre nosotros. La ¨²nica diferencia notable eran sus ojos rojos, llenos de sangre y su mirada sedienta. Me escond¨ª lo mejor que pude, pero de una manera que me permitiera observarlos. No estaba segura de c¨®mo, pero lograba ver que se comunicaban, actuaban de manera inteligente, esto los hac¨ªa a¨²n m¨¢s peligrosos, no eran simples bestias ya que conservaban inteligencia. Segu¨ª mirando, y aunque no quer¨ªa, mi mente pensaba en encontrarla. Y all¨ª, en el medio de la manada, la vi, estaba mi madre convertida en ese extra?o monstruo. No quedaba rastro de quien alguna vez fue ella. El coraz¨®n me dio un vuelco al reconocerla, la figura que una vez hab¨ªa sido mi madre ahora era un ser grotesco, con su piel p¨¢lida, seca pegada a los huesos y esos ojos rojos que brillaban con una sed insaciable. La imagen de su rostro, lleno de amor y calidez, se desvanec¨ªa en mi mente, reemplazada por la realidad aterradora que ten¨ªa frente a m¨ª, era doloroso ver esta imagen. La extra?aba con cada segundo que pasaba, sin darme cuenta, empec¨¦ a sollozar, ten¨ªa que aceptar mi cruda realidad, solo soy una joven a?orando estar en los brazos de su madre cuando m¨¢s miedo siento. Sent¨ª que el aire se me escapaba de los pulmones. No pod¨ªa creer lo que ve¨ªa ?C¨®mo hab¨ªa podido suceder esto? Sab¨ªa que muchos se hab¨ªan transformado, a¨²n no entend¨ªa por qu¨¦ y en especial por qu¨¦ ella se transform¨® y yo no. Realmente era aterrador ver c¨®mo interactuaban, pero verla a ella, justo en medio de esa manada, era como un pu?al en el coraz¨®n. La rabia y la tristeza se entrelazaron en mi pecho mientras observaba c¨®mo se mov¨ªa con una gracia inquietante, como si a¨²n recordara los pasos que sol¨ªa dar. ¡ª?Qu¨¦ hago ahora? ¡ªmurmur¨¦ para m¨ª misma, sintiendo la desesperaci¨®n crecer. Deb¨ªa actuar, pero ?c¨®mo? Sab¨ªa que no pod¨ªa acercarme a ella; el riesgo era demasiado alto, sin embargo, no pod¨ªa quedarme ah¨ª sin hacer nada, ten¨ªa que encontrar una manera de ayudarla o al menos asegurarme de que no pudiera hacer da?o a otros. Mientras pensaba en un plan, not¨¦ algo peculiar: aunque estaban organizados y actuaban como una manada, hab¨ªa momentos en los que parec¨ªan distra¨ªdos entre s¨ª. ¡ª?Tienen una especie de mente colmena? ¡ªme pregunt¨¦ en voz alta, tratando de entender su comportamiento. Quiz¨¢s podr¨ªa aprovechar esos momentos de desconexi¨®n para crear una distracci¨®n y sacar a mi madre de all¨ª, luego ver¨ªa si podr¨ªa ayudarla o si... deb¨ªa eliminarla. Estaba por tomar una de las decisiones m¨¢s dif¨ªciles de mi vida. Ten¨ªa que pensar bien cada movimiento que har¨ªa. Tendr¨ªa que llegar al refugio sin ser perseguida por estos monstruos, ya que no quer¨ªa poner en riesgo ni a Dany ni a su familia ni a las dem¨¢s personas que se encontraban escondidas en los lugares cercanos, incluso llegu¨¦ a pensar en abandonar mi plan de sacar a mi madre de ah¨ª y solo huir, pero mis sentimientos pudieron m¨¢s que mi racionamiento. Con el cuchillo en mano y desde lo alto del edificio, busqu¨¦ algo que pudiera usar para llamar su atenci¨®n, mir¨¦ alrededor y vi unas viejas cajas apiladas en un rinc¨®n. Dentro ten¨ªan latas y cosas pesadas que podr¨ªan ayudarme a generar alguna distracci¨®n. Con cuidado, comenc¨¦ a arrastrarlas hacia el borde del balc¨®n donde estaba escondida. Una vez all¨ª, lanc¨¦ su contenido hacia la calle con todas mis fuerzas y lo m¨¢s lejos posible de la entrada. El ruido atrajo instant¨¢neamente la atenci¨®n de varios de ellos. Se volvieron hacia el sonido, sus ojos rojos centelleando con curiosidad y hambre, aprovechando la confusi¨®n moment¨¢nea, corr¨ª por las escaleras traseras del edificio con la firme decisi¨®n de sacarla y llevarla conmigo. Iba de la mejor forma que me pude preparar, con el cart¨®n de las cajas envolv¨ª como pude mis brazos, pues sab¨ªa que un simple toque podr¨ªa dejarme sin sangre o como m¨ªnimo producir alguna dolorosa quemadura. A¨²n ten¨ªa rastros de cuando tuve el cuerpo de mi madre en mis brazos. Mi coraz¨®n lat¨ªa con fuerza mientras corr¨ªa hacia la calle lateral donde la hab¨ªa visto, intentaba encontrarla, pero eran demasiados seres y pese a mi determinaci¨®n sent¨ªa mucho terror. Realmente me estaba arrepintiendo de esta decisi¨®n cuando por fin logr¨¦ verla. Al igual que los dem¨¢s, se hab¨ªa acercado a ver qu¨¦ era lo que produjo el ruido. Sab¨ªa que deb¨ªa actuar r¨¢pido antes de que volvieran a concentrarse en su caza o me percibieran. Al llegar al lugar donde hab¨ªa estado observ¨¢ndola, vi c¨®mo algunos seres se alejaban y volv¨ªan a reunirse con los dem¨¢s de la manada. Perd¨ªan el inter¨¦s muy pronto y eso era sin duda muy peligroso. Logr¨¦ ver unos perros que estaban tratando de huir, lo curioso es que no eran atacados por ninguno de esos seres, m¨¢s bien me sorprend¨ª ver c¨®mo uno de ellos se acerc¨® a un monstruo y este lo acarici¨® como un due?o har¨ªa con su mascota, lo cual me hizo pensar en algo que me hel¨® completamente: ellos recordaban