《Lys [Español]》 Ultima Misiè´¸n, Primera Pesadilla [Cap铆tulo 1] Toda historia tiene un comienzo, todo mundo nace de una idea, un simple pensamiento que trasciende la l¨®gica o comprensi¨®n humana. Todo lo que existe tiene un contrario, un n¨¦mesis, una ant¨ªtesis. As¨ª como existe la luz, la oscuridad debe existir, as¨ª como tambi¨¦n existe el fuego, el agua tambi¨¦n estar¨¢ all¨ª. En lo que es considerado el plano mortal, all¨ª donde los humanos habitan en casi completa mayor¨ªa reuni¨¦ndose en grandes civilizaciones que comenzaron cientos de a?os atr¨¢s, algunas quiz¨¢ incluso rozando el milenio habiendo ca¨ªdo y vuelto a levantarse en varias ocasiones a lo largo de la historia que transcurre en aquel plano, en tierras donde las tragedias y los conflictos abundan lejos de los ojos de la realeza, all¨ª comienza esta historia. Una joven en la ciudad de Wunor, la capital de Takya uno de los reinos humanos centrales m¨¢s pr¨®speros, de cabellos negros, cuerpo esbelto, alta comparado al promedio femenino y una figura que denotaba el haber atravesado por un fuerte entrenamiento f¨ªsico aunque oculto tras ropajes de tintes oscuros, con una larga cabellera que pod¨ªa llegar hasta por debajo de los hombros la cual permanec¨ªa atada para permitir una mayor maniobrabilidad y evitar un potencial entorpecimiento, aguardaba la se?al de un hombre a su lado. La luz de la luna era lo ¨²nico que iluminaba al d¨²o, el hombre cubierto de pies a cabezas por ropajes oscuros id¨¦nticos a los que portaba la mujer a la que guiaba, not¨¢ndose solo algunos mechones de su pelo casta?o, su rostro de aspecto serio y frio con una mirada penetrante. El escenario que se dibujaba frente a aquellos era el de un tejado algo empinado y dif¨ªcil de transitar por alguien carente de real entrenamiento, desde all¨ª pod¨ªa verse casi todo el resto de la ciudad, o al menos daba esa sensaci¨®n. Un hogar alto solo pod¨ªa indicar una cosa en aquella ciudad, era el hogar de un miembro de la nobleza que gobernaba sobre todas las tierras de Takya. Aunque no era particularmente cruel el actual monarca, tampoco estaba libre de pecados como era de esperarse de alguien en tan alta posici¨®n, sin embargo era sumamente respetado junto a su nobleza por todo el pueblo. La mujer se mov¨ªa por aquel tejado con una facilidad sorprendente, siguiendo el paso de quien de momento hac¨ªa de gu¨ªa, dirigi¨¦ndose hacia el otro extremo de aquel hogar con la intenci¨®n de adentrarse a aquella mansi¨®n a trav¨¦s de una ventana que daba a una habitaci¨®n que seg¨²n la informaci¨®n que hab¨ªan recabado antes de comenzar aquella misi¨®n, se encontrar¨ªa vac¨ªa. Su objetivo era simple, deb¨ªan adentrarse a aquel hogar y asesinar a la cabeza de la familia quien seg¨²n los informes se sospechaba su confabulaci¨®n con grupos rebeldes en contra de la monarqu¨ªa, tal acto era claramente inaceptable y la pena era la muerte, m¨¢s tristemente no hab¨ªa pruebas suficientes para condenar a un noble de familia tan importante, y por ello es que aquel d¨²o se encontraba all¨ª, haciendo el trabajo sucio necesario para el reino. La joven portaba el nombre de Allyson, carente de familia y por ello de apellido tambi¨¦n, y quien le acompa?aba era conocido dentro de los cuervos sanguinarios como Sauvre, uno de los mejores y m¨¢s letales de todos los asesinos que compon¨ªan a aquella organizaci¨®n. El hombre se?alizaba a su compa?era el momento indicado para transitar con seguridad por aquel lugar, prestando suma atenci¨®n a todo sonido que pudiese escucharse de los alrededores. Mas despu¨¦s de todo, en aquellas horas de la noche eran pocos los que se atrev¨ªan a salir con las ¨²ltimas oleadas de cr¨ªmenes que se estaban viviendo en la capital, incluso encontr¨¢ndose en uno de los barrios de la nobleza solo algunos pocos guardias recorr¨ªan las calles y para aquellos entrenados en el arte del sigilo, solo requer¨ªa un buen movimiento y balance del peso del cuerpo y dominio del campo de visi¨®n ajeno para pasar desapercibido hasta en el lugar m¨¢s vistoso posible. Estaba claro que los ropajes ayudaban en aquella tarea y que la luna fuese cuarto menguante solo les facilitaba m¨¢s la entrada. El hombre tomo con fuerza el borde de aquel tejado, su mirada se clav¨® sobre aquella ventana mientras el aire parec¨ªa cambiar su curso, ser moldeado acorde a los deseos de dicho asesino, empujando y abriendo con incre¨ªble precisi¨®n y suavidad el paso para luego balancearse y saltar al interior, todo en apenas un peque?o lapso de tiempo, inferior a siquiera un minuto, no hab¨ªa ni terminado de girarse uno de los guardias de las calles que ya ambos se encontraban en el interior. La informaci¨®n era verdadera, era una habitaci¨®n en desuso, llena de polvo y algunos muebles viejos venidos a menos, estaba claro que no encontraban nada de valor all¨ª, m¨¢s robar jam¨¢s hab¨ªa sido su objetivo inicial. Sauvre se gira observando a Allyson mientras r¨¢pidamente llevaba su mano hacia su propia boca, apoyando un ¨²nico dedo frente a sus labios en clara se?al de silencio. La mujer respond¨ªa con una expresi¨®n casi de enojo ante la iron¨ªa de aquel gesto, mientras el hombre solo sonre¨ªa bajo la m¨¢scara que cubr¨ªa su rostro, gesto que pod¨ªa notarse en sus ojos. Allyson no era la mejor asesina, de hecho aquella misi¨®n ser¨ªa la primera en la que realmente ejecutar¨ªa a alguien pues hasta entonces siempre hab¨ªa sido m¨¢s una exploradora o simplemente una esp¨ªa, consiguiendo informaci¨®n ya sea de objetivos para asesinar como para incriminar seg¨²n fuese necesario, seg¨²n se viese como un beneficio para el reino. Sin embargo hab¨ªa dos motivos principales por los cuales era bastante buena en sus trabajos. El principal es que sabia escribir, una rareza pues la mayor¨ªa del pueblo com¨²n era analfabeta careciendo de dicha capacidad, aquello ven¨ªa bien para los reportes necesario con informaci¨®n detallada sobre todo lo que pod¨ªa o¨ªr o ver. Mas hab¨ªa un segundo motivo por el cual era tan buena en lo que hac¨ªa, la joven miembro de los cuervos sanguinarios era muda. Habiendo nacido incapaz de hablar, hasta el d¨ªa hab¨ªa llevado una vida cuanto menos dif¨ªcil debido a aquel defecto de nacimiento que ning¨²n medico pudo jam¨¢s explicar y ning¨²n sanador curar, sin embargo aquello era lo que le hac¨ªa tan buena para trabajo en el que se hab¨ªa terminado involucrando tantos meses atr¨¢s, aunque moralmente era discutible lo bueno que eso fuese. ¡°No parece que haya nadie.¡± Comento Sauvre retomando la seriedad, su tono de voz era bastante bajo y suave para evitar ser descubierto. Aunque para la hora que era realmente la mayor¨ªa por no decir todos los que all¨ª habitaban deb¨ªan estar dormidos, nunca se deb¨ªa confiar en eso. Allyson levanto su mano en se?al de alto hacia su compa?ero, cerrando los ojos para concentrarse en sus o¨ªdos, intentando escuchar todo lo que en aquel lugar estuviese sucediendo. Pudo sentir una voz a lo lejos, quiz¨¢ a un par de habitaciones de distancia. ¡°Esto no puede seguir as¨ª, debemos actuar¡­ adem¨¢s ya va siendo hora de que el linaje de fuego acabe.¡± Era la voz de un hombre en un tono levemente apagado para evitar el despertar de los sirvientes y dem¨¢s miembros de la familia. Por su tono y las palabras usadas estaba claro que no pretend¨ªa ning¨²n bien, pues el linaje de fuego solo pod¨ªa hacer referencia a la familia real que gobernaba Takya desde hac¨ªa m¨¢s de seis generaciones.This book''s true home is on another platform. Check it out there for the real experience. ¡°Es triste, pero es la ¨²nica forma de eliminar a los cuervos.¡± ?Acababa de o¨ªr correctamente? Nadie deb¨ªa saber de la existencia de los cuervos sanguinarios, solo la m¨¢s alta nobleza y la realeza ?Y porque hablaban de deshacerse de ella? En aquel instante la mujer se sinti¨® confundida, frunciendo el ce?o y reabriendo los ojos para observar con un gesto de extra?ez a Sauvre, quien simplemente hacia un leve movimiento con la mano, una se?a personal entre ambos para preguntar qu¨¦ estaba pasando. Neg¨® sin mas, por lo que estaba oyendo estaba claro que uno de esos dos hombres deb¨ªa ser su objetivo, quien se sospechaba de traicionar a la corona, era la ¨²nica explicaci¨®n, mas tem¨ªa que quiz¨¢ ya supiesen de su inminente llegada si ya sab¨ªan tambi¨¦n de su secreta existencia y buscaban eliminarles. Dos simples y r¨¢pidos movimientos con la mano hacia la puerta de salida de la habitaci¨®n eran marcados, luego su pu?o era cerrado dejando solo dos dedos como ¨²ltima se?al. El hombre asinti¨® entendiendo por completo aquellas se?as, hab¨ªan sido compa?eros desde hac¨ªa ya un a?o y se hab¨ªa acostumbrado al agradable silencio de su compa?era sin voz, hab¨ªan formado un excelente equipo tras todos esos meses e incontables misiones de espionaje y asesinato a lo largo de todo el reino e incluso algunas fuera del mismo, su coordinaci¨®n era impecable y ambos sab¨ªan las debilidades y fortalezas de cada uno. Sin embargo oculto tras aquella mascara, Sauvre manten¨ªa un semblante casi triste, pues hab¨ªa recibido ¨®rdenes personales del l¨ªder de los cuervos, ordenes que parte de ¨¦l hubiese deseado jam¨¢s o¨ªr, pues sab¨ªa que no pod¨ªa ignorarlas con el precio tan alto a pagar por desobedecer que se ten¨ªa entre los cuervos. Las leyendas internas dec¨ªan que la muerte era a lo que menos deb¨ªa temerle un miembro, y se inculcaba un miedo casi sobrehumano sobre la idea de la traici¨®n. ¡°Mov¨¢monos. Ahora.¡± Dijo en tono bajo, r¨¢pidamente abriendo la puerta con una sutileza y velocidad incre¨ªbles, como si conociese a la perfecci¨®n que clase de ruidos era capaz de hacer con solo una peque?a inspecci¨®n de su mirada. Frente a ambos se encontraba ahora un largo pasillo decorado con adornos y cuadros dignos de un hogar de alguien sumamente adinerado, puertas que daban a distintas habitaciones como si aquel lugar pudiese tener m¨¢s de una veintena de las mismas, el tama?o de aquella mansi¨®n era indudablemente incre¨ªble, seguramente de una de las familias m¨¢s importantes sino la m¨¢s seguida de la familia real. La mujer palpo el hombro de su acompa?ante, se?alando al instante hacia el lado izquierdo con la mano libre, mientras luego llevaba la otra mano del hombro de Sauvre hacia su daga enfundada en la pierna, desliz¨¢ndola lentamente de su funda, prepar¨¢ndose para lo peor. El asesino profesional asent¨ªa en completo silencio, pasaban la primera puerta de la izquierda, haciendo su camino hacia la segunda, all¨ª se encontraban sus objetivos. ¡°Se han salido de control¡­ que alguien sin sangre de nobleza intente usar al monarca como t¨ªtere mientras asesina a todo aquel que act¨²e en su contra, es inaudito, no puede continuar, ese maldito cuervo tiene que morir.¡± Palabras fuertes que dejaban en evidencia la clara intenci¨®n de asesinato hacia el l¨ªder de la organizaci¨®n a la que ambos pertenec¨ªan, sin embargo el gesto en el rostro de Allyson era de completa sorpresa, sus cejas enarcadas demostraban un claro desentendimiento de lo que estaba sucediendo. Mas en aquel preciso instante Sauvre chasqueo los dedos con suavidad, forzando a su compa?era en concentrarse, su mano se encontraba ya en el picaporte de la puerta, al borde de abrirla, era su turno de actuar, esta era su misi¨®n. Su otra mano dejaba abiertos dos dedos, la se?al era clara, era obvia, ambos deb¨ªan morir. Reaccionando al instante por puro reflejo, la puerta empez¨® a abrirse y ella ya comenzaba a moverse con gran velocidad hacia la apertura, moviendo sus manos por sobre su daga y tom¨¢ndola del filo. Apenas pudo cruzar aquel simple cuchillo vol¨® con una velocidad incre¨ªble, casi inhumana, enterr¨¢ndose en la frente de uno de los objetivos. Sin embargo en aquel lugar ahora hab¨ªa dos cad¨¢veres, los dos objetivos hab¨ªan sido neutralizados en un ¨²nico movimiento con dos dagas exactamente id¨¦nticas enterradas en la frente de cada individuo con una precisi¨®n brutal, la expresi¨®n en aquellos reci¨¦n asesinados quedo congelada en completa sorpresa, defenderse fue imposible. Su coraz¨®n lat¨ªa de manera acelerada, era la primera vez que acababa con una vida, con dos inclusive, pero el movimiento sali¨® tan natural y tan r¨¢pido que no tuvo ni tiempo de pensar, as¨ª era el entrenamiento por el que hab¨ªa pasado, llevado tan al extremo que sus movimientos estaban grabados a fuego en su cuerpo, ni siquiera era necesario para ella pensar siquiera que ya estaba actuando tal como deb¨ªa. ¡°Hm¡­ buen golpe.¡± Dijo con calma y frialdad el hombre, ahora adentr¨¢ndose tambi¨¦n a la habitaci¨®n, cerr¨¢ndola r¨¢pidamente tras de s¨ª. Allyson segu¨ªa all¨ª congelada sin terminar de reaccionar de lo que hab¨ªa hecho, mas no solo hecho, sino tambi¨¦n escuchado ?Qu¨¦ estaba sucediendo realmente? Ellos eran los buenos¡­ ?O no? Tal como el protocolo indicaba y por instinto se movi¨® hacia los cuerpos, apoyando dos dedos en el cuello de cada uno para tomar su pulso... Estaban muertos, no hab¨ªa duda alguna de que aquellos golpes directos al cr¨¢neo hab¨ªan atravesado y perforado parte del cerebro, causando una muerte bastante r¨¢pida. Misi¨®n completada, todo hab¨ªa terminado, era hora de retirarse de all¨ª antes de llamar la atenci¨®n de los que aun dorm¨ªan¡­ ¡°Los escuchaste¡­ ?No? S¨¦ que lo hiciste Lys, te conozco demasiado bien, tienes mejor o¨ªdo que cualquiera de los cuervos¡­ desgraciadamente ¨¦l me dio una orden distinta, no ten¨ªa que vigilarte solamente. Mi deber era matarte si o¨ªas m¨¢s de lo necesario.¡± El desliz de una daga se pod¨ªa sentir saliendo de su funda, ese sonido met¨¢lico erizo todos pelos del cuerpo de la mujer, la cual se giraba con un gesto de aut¨¦ntico terror. No pod¨ªa ser cierto, hab¨ªa encontrado un lugar, un hogar, por m¨¢s retorcido que fuese era mejor que todos esos a?os en la calle y hab¨ªa aprendido a dominar su cuerpo e incluso m¨¢s que eso, se sent¨ªa bien cumplir con su trabajo y era bueno para el reino, se supon¨ªa que lo era. Sus piernas temblaban ante la mera idea de tener que enfrentarse a su compa?ero, no quer¨ªa, era lo ¨²ltimo que hubiese deseado en la vida. Retrocedi¨® solo unos pasos, chocando al instante con los cad¨¢veres y trastabillando al borde de caer. Ese era su fin, deb¨ªa serlo si Sauvre era su enemigo no exist¨ªa manera de no morir en esa situaci¨®n, jam¨¢s le hab¨ªa vencido y este siempre hab¨ªa sido mejor en todos los sentidos que ella, era pr¨¢cticamente su maestro y todo lo que hab¨ªa aprendido lo hab¨ªa hecho con ¨¦l, sab¨ªa perfectamente de lo que era capaz. Su rostro palideci¨® casi al instante mientras un ahogado y silencioso llanto comenz¨®, lagrimas brotaron de sus ojos en aquel ¨²ltimo instante. El asesino se movi¨® con una velocidad simplemente imposible de igualar para ella, su daga ya estaba en el aire cuando se escucharon las ¨²ltimas palabras de Sauvre. ¡°Desear¨ªa poder derramar l¨¢grimas por ti, Lys.¡± Repentinamente una mujer despertaba en un granero ante el potente sonar de un rel¨¢mpago, recostada sobre un simple mont¨®n de paja, su cabellera negruzca con tonos gris¨¢ceos y blancos le confund¨ªan con alguien de avanzada edad y sus grandes ojeras tampoco ayudaban aunque su rostro segu¨ªa siendo el de alguien joven que quiz¨¢ apenas pasaba los veinte inviernos. Su cuerpo que alguna vez estuvo entrenado para ser la asesina perfecta por una organizaci¨®n secreta del reino de Takya ahora yac¨ªa all¨ª casi carente de musculatura, perdida por el hambre sufrido de una vida carente de lujos. Solo una pesadilla, un pesado recuerdo que hab¨ªa vuelto hacia Allyson, priv¨¢ndole del sue?o como una eterna maldici¨®n que le condenaba a jam¨¢s poder descansar¡­ Un nuevo hogar, Primera Parte [Cap铆tulo 2] Despu¨¦s de una noche de pesadillas y malos recuerdos, solo la soledad en aquel viejo granero llenaba la mente de Lys de las memorias que por tanto tiempo quiso esconder en lo m¨¢s profundo de su mente. Sent¨ªa miedo, mucho, tem¨ªa las repercusiones de sus acciones all¨ª a donde fuese y por sobretodo tem¨ªa a sus propios poderes. Aquello que era considerado magia era la fuerza del alma proyectada a trav¨¦s del cuerpo y manifestada sobre el plano mortal a trav¨¦s de la voluntad, esta ten¨ªa una fuerte conexi¨®n con la mente de su practicante en especial para aquellos que eran afines a elementos extravagantes, su caso era uno de estos. Hab¨ªa m¨¢s de una docena de afinidades elementales que se hab¨ªan descubierto hasta aquellos tiempos, sin embargo poseer una sola afinidad era lo normal, y hab¨ªa una que no resaltaba en nada especial de todas las dem¨¢s, llamada coloquialmente como la afinidad com¨²n. La gran mayor¨ªa de las personas eran parte de esta, sin embargo esto no significaba que fuesen in¨²tiles o incapaces de utilizar sus afinidades para acciones que rompiesen los l¨ªmites de la f¨ªsica y la l¨®gica. Lys pose¨ªa tres afinidades, poseer dos era exageradamente raro, tres ya era un caso ¨²nico posiblemente de uno en un mill¨®n, y una de las que pose¨ªa era¡­ problem¨¢tica. Cada afinidad iba atada a distintos sentimientos que pod¨ªan desatarla o potenciarla, controlar dichos sentimientos era la manera de controlar aquel poder, algo que muy pocas personas en el mundo eran capaces de hacer sin importar a que sean afines sus almas. Aunque considerada prodigiosa para su edad, no importaba que tanto dominio tuviese del poder de su alma, o cuantas afinidades tuviese, su causa estaba perdida, no conoc¨ªa manera de luchar contra su enemigo, no hab¨ªa otra opci¨®n mas que escapar, esconder todo lo que alguna vez fue e intentar vivir con ello, con la carga de haber asesinado posiblemente a alguien inocente, con la carga de haber ayudado a una organizaci¨®n corrupta del reino que le vio nacer, al cual jur¨® proteger y ayudar con orgullo, como si cuando le reclutaron hubiese sentido el llamado de que aquel ser¨ªa su trabajo hasta el final de sus d¨ªas. Casi estuvo en lo cierto, casi se convirti¨® en su ¨²ltimo trabajo, pero ese no hab¨ªa sido el caso, segu¨ªa viva y ahora ten¨ªa que lidiar con las consecuencias. Habiendo escapado a las afueras del reino, la joven se encontraba ahora viendo los primeros rayos del sol a trav¨¦s de una ventana en aquel granero, en una granja alejada de toda ciudad o pueblo, cerca de la frontera con Takya. Llevaba cerca de tres semanas viviendo en aquel lugar ya, comenzaba a sentirse nerviosa de seguir all¨ª, temiendo poner en peligro a los que le hab¨ªan acogido. Una amable pareja de avanzada edad casi llegando a los cincuenta inviernos junto a su joven hijo que estaba por alcanzar los quince, sin embargo este ¨²ltimo parec¨ªa mucho m¨¢s joven al ser de tama?o m¨¢s peque?o de la media. Semanas atr¨¢s cuando se escond¨ªa en la ciudad cercana, Allyson fue testigo de un robo. Un joven que como mucho aparentaba unos diez o doce a?os, de aspecto incluso algo femenino, peque?o de estatura, de pelo dorado como el sol y unos ojos celestes bien claros, hab¨ªa sido arrastrado a la fuerza a un callej¨®n de aquel pueblo con claras malas intenciones, era el anochecer y la realidad era que en un pueblo como aquel tan cerca de la frontera, la ley era casi nula, los guardias jam¨¢s se entromet¨ªan a menos que fuese demasiado notorio, y por una coincidencia afortunada, Lys escucho lo que estaba sucediendo. Mas estaba claro que no pod¨ªa alarmar a la guardia, despu¨¦s de todo la joven no solo era buscada injustamente por la ley sino que tambi¨¦n era incapaz de hablar, y las posibilidades de que un simple guardia nocturno supiese escribir o siquiera consigan un papel donde escribir para transmitirle lo que estaba sucediendo¡­ eran bajas, muy bajas. ?C¨®mo actuar? Se pregunt¨® a s¨ª misma en aquel instante. Escucho los gritos iniciales del joven antes de que su boca fuese tapada por quienes le hab¨ªan capturado. Quiz¨¢ comet¨ªa un error, quiz¨¢ era un juego, quiz¨¢ le dejaban y solo le robaban algunas monedas y nada grave suced¨ªa¡­ Sab¨ªa bien que actuar dejaba en evidencia su presencia y si se corr¨ªa el rumor no tardar¨ªa mucho tiempo en que alguien termine all¨ª busc¨¢ndole, solo deb¨ªan seguir el rastro y sab¨ªa bien que los cuervos ten¨ªan informantes en casi todas partes del reino, ella misma hab¨ªa trabajado de informante en varias ocasiones, simplemente viviendo en alg¨²n pueblo alejado escuchando todo rumor de criminales o acciones en contra del reino para ayudar al mismo. Concentrando la energ¨ªa de su alma en sus o¨ªdos, Lys era capaz de aumentar su capacidad auditiva casi al doble que una persona de por s¨ª entrenada en ello, volvi¨¦ndose una excelente rastreadora debido a esa habilidad. Pese a que estaba a varias casas de distancia pod¨ªa sentir con exactitud lo que los raptores dec¨ªan, y lo que escuch¨®¡­ le asust¨®, mucho. Sinti¨® miedo, y al momento de sentirlo pudo ver las piedras cercanas temblar y comenzar a deshacerse. Deb¨ªa calmarse o peores consecuencias vendr¨ªan de no hacerlo. En ese instante y por puro reflejo instintivo sali¨® de donde se encontraba, comenzando a correr con velocidad por la calle, a la vista de dos simples cajas que funcionaban perfectamente como escalera para llegar al tejado de uno de los hogares all¨ª presente, dio dos simples saltos pisando con una sutileza y precisi¨®n dignas de una asesina entrenada, alcanzando dichoso tejado para luego saltar al siguiente. Justo debajo suyo se encontraba lo que hab¨ªa o¨ªdo. Estaban¡­ estaban por abusar de aquel chico, dos hombres de mayor tama?o probablemente borrachos y reci¨¦n salidos de la taberna local, y as¨ª como si nada, como si fuese la cosa m¨¢s com¨²n del mundo estaban a punto de causarle uno de los traumas m¨¢s complejos a un simple joven que solo pasaba por ah¨ª. Deb¨ªa hacer algo, sent¨ªa la obligaci¨®n de hacer algo, no hubiese podido soportar vivir consigo misma dejando que eso simplemente pase como si nada, esperando que este pueda salvarse por s¨ª solo o que alguien m¨¢s le ayude cuando sab¨ªa perfectamente que no era posible. Sin embargo¡­ ?C¨®mo hace una mujer con su entrenamiento para solucionar esa situaci¨®n? Sin voz no hay manera f¨¢cil de asustar a los criminales para que dejen en paz al pobre chico atrapado en aquella situaci¨®n, de hecho incluso pudiendo hablar la realidad era que probablemente le ignoren o le amenacen tambi¨¦n, eran tiempos dif¨ªciles para ser mujer, tiempos donde solo se la ve¨ªa como la representaci¨®n de la debilidad, incapaz de convertirse en soldado, incapaz de siquiera conseguir alg¨²n puesto importante en algo, los casos de esto eran sumamente escasos y la visi¨®n general era la de no respetarles. Deb¨ªa mantenerse fr¨ªa, mantenerse en calma y controlar sus emociones, razonar la mejor manera de resolver aquella situaci¨®n sin ocasionar da?os excesivos a nadie. Tras concentrarse finalmente decidi¨® asomarse por aquel tejado, par¨¢ndose para dejar que la sombra de la luna llena tras de s¨ª sirviese como aviso, en su mano ya se encontraba aquel cuchillo arrojadizo que siempre llevaba consigo, simplemente se?alo al d¨²o, esperando ver una reacci¨®n¡­If you encounter this tale on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. Mas nada suced¨ªa, segu¨ªan forcejeando con el chico sin siquiera ser conscientes de la presencia de Lys, la joven asesina suspiro, sent¨ªa su coraz¨®n acelerarse a medida que m¨¢s tiempo pasaba, estaba nerviosa y se notaba pero no pod¨ªa dejar que el miedo le sobrepase o volver¨ªa a suceder, no quer¨ªa que eso vuelva a suceder jam¨¢s. En ese momento respiro profundo, movi¨® sus dedos con velocidad y precisi¨®n tomando el cuchillo por el filo mientras hac¨ªa retroceder el brazo izquierdo lanzando al instante en un repentino impulso de la mano hacia delante. El cuchillo se enterr¨® en la pared tras los maleantes, ambos se sobresaltaron al escuchar el ruido, se giraron para observar a la mujer y como era de esperarse soltaron decenas de insultos a la misma, incit¨¢ndole a bajar. Sin importar que tan bien entrenada en combate cuerpo a cuerpo estuviese, dos hombres con mayor altura y mayor peso en un callej¨®n cerrado contra ella sola¡­ podr¨ªa no salir del todo ilesa, adem¨¢s no iba simplemente a caer en su provocaci¨®n. Si quer¨ªa que ambos se fuesen asustados, deb¨ªa mostrarles algo incre¨ªble, algo que les haga tener verdadero miedo, y para hacer eso¡­ primero deb¨ªa controlar su propio miedo. El miedo era lo que controlaba a su afinidad, los especialistas le llaman entrop¨ªa, la magia capaz de destruir todo a su alrededor, sumamente peligrosa y en manos de alguien descontrolado, demasiado destructiva. Era conocida como una de las afinidades del alma m¨¢s raras que exist¨ªan y Lys hab¨ªa tenido la suerte sea esta buena o mala de descubrir que era af¨ªn a dicho elemento. Controlado a trav¨¦s del deseo de imponerse sobre lo que sea que fuese tu objetivo, deseando causarle el peor de los miedos, y descontrolado por sentir miedo propio. Su expresi¨®n se volvi¨® seria, busco concentrarse lo m¨¢s que pudo, estir¨® sus manos, a simple vista una mujer con un cuerpo que poco a poco comenzaba a perder la gloria que alguna vez vio tras a?os de forzoso entrenamiento f¨ªsico, quiz¨¢ algo m¨¢s alta de la media femenina, no era alguien que pudiese realmente hacerse imponer por encima de dos borrachos desinhibidos, quienes comenzaban a re¨ªrse de la mujer. Uno de ellos se gir¨® y quit¨® la daga con facilidad de la pared donde se hab¨ªa clavado, apunt¨¢ndola hacia la mujer amenazando de lanz¨¢rsela. Sin embargo repentinamente aquella misma daga en la mano del hombre comenz¨® a desintegrarse lentamente desde la punta hasta el mango. El hombre se asust¨®, solt¨® el cuchillo. ¡°?Bruja!¡± gritaron ambos al ver aquello, el joven que hab¨ªan atrapado qued¨® estupefacto all¨ª sin moverse, luego frente a Lys comenzaron a crearse dos dagas del mism¨ªsimo aire, al instante tom¨® ambas armas arrojadizas y se?al¨® a ambos con ellas. Los dos se miraron entre s¨ª retrocediendo un poco, estaban borrachos pero tampoco eran idiotas, luchar desarmados contra alguien que no pod¨ªan alcanzar y utilizaba magia¡­ era muy mala idea. Finalmente ambos se retiraron, dejando al chico all¨ª, empuj¨¢ndolo bruscamente al alejarse haciendo que choque contra la pared, soltando un quejido de dolor al instante. Aquel era el hijo de los dos ancianos con los que luego vivir¨ªa. Cuando les vio retirarse espero por unos momentos a que se alejen lo suficiente, luego descendi¨® e intento ver c¨®mo se encontraba aquel joven, este al principio retrocedi¨®, temiendo que quiz¨¢ podr¨ªa lastimarle, sin embargo Lys se acerc¨® de todas formas y reviso que no tuviese ninguna herida, al notar que eran solo golpes se gir¨® para irse de all¨ª, el joven con nerviosismo intento detenerle, quer¨ªa al menos agradecerle antes de que se vaya, sin embargo pronto la luz de una l¨¢mpara com¨²n portada por un guardia y los ladridos de un perro entrenado para rastrear comenzaron a sentirse. Allyson se detuvo y se gir¨® para observar el otro lado del callej¨®n, su expresi¨®n de temor ante la idea de ser atrapada all¨ª le delat¨®, y el joven con gran valor se acerc¨® a su silenciosa salvadora, le tom¨® de la mano y comenz¨® a correr. As¨ª fue como termin¨® durmiendo en el granero de aquella familia empobrecida, cada d¨ªa pensando en irse para evitar causarles problemas con su presencia, mas no quer¨ªa sentirse desagradecida con lo que le hab¨ªan ofrecido. Ayudaba en lo que pod¨ªa de los trabajos necesarios dentro de aquella simple granja. Casi todo el trabajo era hecho por el joven, el padre de poca salud y huesos ya avejentados por una vida de trabajo fuerte no pod¨ªa hacer mucho para ayudar, y el joven corajudo para su peque?o tama?o quer¨ªa mantenerse a la altura de su verdadera edad, no era una vida sana pero era la ¨²nica vida que conoc¨ªan, eran buena gente solo que hab¨ªan sufrido las injusticias de un monarca tirano. Aquellas tierras donde se encontraba la granja eran oficialmente del reino vecino a Takya, el reino de Narselles. Actualmente no hab¨ªa conflictos entre los dos reinos, pero cinco a?os atr¨¢s hubo algunas escaramuzas a lo largo de las fronteras, Narselles estaba pasando hambre y no le qued¨® otra opci¨®n m¨¢s que ir a la guerra para intentar capturar algo del territorio de Takya, este ¨²ltimo termin¨® por firmar un tratado de paz cuando subi¨® el actual monarca, heredando el linaje de fuego de su padre y mostrando piedad ante los problemas de su reino vecino, entregando comida como parte del tratado, desde entonces ambos reinos han tenido buenas relaciones. Antes de aquel conflicto, en aquella granja, no era solo un simple joven con aspecto de ni?o quien hacia todo el trabajo, sol¨ªan ser tres los hijos de aquella pareja mas los dos m¨¢s adultos fueron obligados a ir a los conflictos armados y perdieron ambos la vida dejando un gran vac¨ªo en aquella familia. El m¨¢s joven de los hermanos intentaba llenar aquel vac¨ªo, mas no era algo f¨¢cil de lograr. Su nombre era Jerre, y era el principal motivo por el cual Lys se hab¨ªa quedado por tanto tiempo all¨ª. Aunque en un principio acept¨® quedarse por unos d¨ªas por pura humildad y para no pasar como alguien desagradecida luego de que el chico tomase el riesgo de ocultarle en su casa. Cuando finalmente se decidi¨® a irse, la noche que estuvo por escapar vio algo que le sorprendi¨®, Jerre hab¨ªa salido de la casa con una l¨¢mpara, mas en el camino la manija de la misma se le rompi¨® y esto hace que casi se le caiga su ¨²nica fuente de luz al suelo, sin embargo queda colgando de la ¨²nica parte restante. Con la manija rota, el joven mir¨® para todas partes, murmurando por lo bajo y acercando su mano a la parte donde se hab¨ªa quebrado el simple alambre de donde aquella l¨¢mpara se agarraba, y al instante la l¨¢mpara se arregl¨® por s¨ª sola¡­ Decidiendo quedarse al ver a aquel joven utilizar el poder de su alma para reparar la l¨¢mpara, al d¨ªa siguiente intent¨® comunicarse con el mediante se?as, mas tras un largo rato de no poder entenderse de ninguna manera mutuamente, la joven asesina se llev¨® al chico hasta el granero, donde tomo un simple trozo de madera y lo quebr¨® a la mitad, ante la confusi¨®n de Jerre, ella se concentr¨® y tal como hab¨ªa hecho aquella noche el joven de la familia, Lys reuni¨® ambas partes nuevamente sin mucho esfuerzo. Aquella afinidad era conocida como creaci¨®n o energ¨ªa en algunos otros reinos, una afinidad elemental que permit¨ªa modificar la materia o incluso generarla con suficiente entrenamiento. La creatividad y el pensamiento l¨®gico la potenciaban, mientras que el nerviosismo lo hac¨ªa descontrolarse. De todas formas era una afinidad muy rara de ver descontrolada, pero era conocida por ser al mismo tiempo la m¨¢s dif¨ªcil de todas de dominar, aquel chico era como ella, un prodigio, el mero hecho de que pudiese concentrar suficiente energ¨ªa para arreglar aquella l¨¢mpara era una prueba de que a pesar de no haber tenido ning¨²n entrenamiento ya pod¨ªa ejecutar al menos peque?os trucos sencillos. El chico ya hab¨ªa visto aquella habilidad en la asesina el d¨ªa que le salv¨® la vida, pero era ella quien no sab¨ªa sobre ¨¦l, en aquel momento Lys se?al¨® la madera restaurada y luego apunt¨® a sus ojos y finalmente hacia Jerre, estaba claro que era lo que quer¨ªa decirle, le hab¨ªa visto utilizar su magia. El joven neg¨® haci¨¦ndose el que no entend¨ªa, retrocediendo con claro nerviosismo ante el hecho de haber sido descubierto. Mientras retroced¨ªa su mano se encontr¨® con una pobre horquilla, y al tocarla esta comenz¨® a doblarse por completo. Era la primera vez en mucho tiempo¡­ la joven comenz¨® a re¨ªr, sonri¨® por primera vez desde que hab¨ªa escapado aquella noche. Su risa silenciosa tom¨® por sorpresa al chico quien primero maldijo en voz baja por su error y luego simplemente sonri¨® con inocencia. Desde ese d¨ªa hace ya casi tres semanas, Lys ha estado ense?¨¢ndole en secreto a Jerre como controlar aquel poder¡­ Un Nuevo Hogar, Segunda Parte [Cap铆tulo 3] ¡°?C¨®mo se supone que le ense?e si soy muda? Agh.¡± Aquellos fueron los pensamientos de Allyson mientras intentaba buscar alguna manera de ense?arle a aquel chico a utilizar el poder que pose¨ªa. La realidad es que estaba corriendo riesgos al permanecer all¨ª, pero le intrigaba saber qu¨¦ tan lejos pod¨ªa llegar. Si el joven Jerre mejoraba pod¨ªa reconstruir toda esa granja, arreglar cualquier problema y seguramente mejorar dr¨¢sticamente los ¨²ltimos a?os de vida de sus padres. Ni hablar de que pod¨ªa incluso conseguir cualquier clase de trabajo fuera de la granja y ganar gran cantidad de dinero. Aquellos que nac¨ªan prodigiosos y eran capaces de utilizar el poder de su alma con tan poca edad e incluso pose¨ªan afinidades raras eran sumamente buscados para toda clase de trabajos, Lys misma no hab¨ªa entrado a los cuervos sangrientos por pura coincidencia, sab¨ªan perfectamente cu¨¢les eran sus capacidades y por eso decidieron entrenarla, pero pese a todo el entrenamiento siempre hubo cierto desd¨¦n de la joven asesina hacia la idea de acabar con la vida de otros, de hacer siempre lo que era justo. Su moral era m¨¢s fuerte de lo que hubiesen imaginado, y el l¨ªder de los cuervos sab¨ªa perfectamente esto, fue por eso que le orden¨® a Sauvre que acabase con su vida, o al menos eso imaginaba, eso deseaba creer¡­ Sin embargo todav¨ªa cargaba con el peso de aquellos dos hombres a los que le arrebat¨® la vida con tanta facilidad, como si su vida no tuviese el mas m¨ªnimo valor, con un simple movimiento tan memorizado que era capaz de ser ejecutado sin que siquiera ¨¦sta lo piense, para su cuerpo la idea de matar era tan natural como respirar y eso era algo que siempre le hab¨ªa aterrado desde aquella ¨²ltima misi¨®n. Tras algunas semanas de arduo trabajo en la granja, Lys y Jerre encontraron el tiempo libre necesario para comenzar a practicar, as¨ª que all¨ª se encontraban, en el viejo granero con su ¨²nica fuente de luz siendo una simple l¨¢mpara. Jerre no quer¨ªa que sus padres se enterasen que ¨¦l tambi¨¦n hab¨ªa manifestado su afinidad as¨ª que el entrenamiento deb¨ªa ser a escondidas. Lys hab¨ªa pasado una mala noche el d¨ªa anterior, as¨ª que aquella distracci¨®n era justamente lo que necesitaba para dejar atr¨¢s su pasado. Sin embargo¡­ ense?ar sin poder hablar iba a probar ser cuanto menos dif¨ªcil, y el joven Jerre no sab¨ªa leer as¨ª que es complicaba las cosas a¨²n m¨¢s. ¡°Entonces¡­ ?C¨®mo haremos para entrenar?¡± Pregunto el chico, estaba algo nervioso por la situaci¨®n en la que hab¨ªa terminado, despu¨¦s de todo se encontraba a solas con una joven mujer, y aunque su cuerpo tuviese el aspecto de alguien mucho m¨¢s chico, su edad era la de un adolescente. ¡°hum, est¨¢ nervioso.¡± La chica pens¨® para sus adentros mientras observaba al joven. Si en algo era buena, era estudiando a las personas, si se concentraba lo suficiente pod¨ªa hasta saber cu¨¢ndo alguien ment¨ªa, toda persona suele hacer muecas distintas a la hora de decir la verdad o mentir, como evitar el contacto visual, bajar la mirada, subirla si est¨¢n pensando en algo que de verdad paso e intentan recordarlo, as¨ª como en general el latido del coraz¨®n el cual se acelera normalmente cuando uno est¨¢ mintiendo, algo que pod¨ªa notar si usaba el poder de su alma para potenciar su capacidad auditiva. Lys chasqueo los dedos frente al joven, su rostro se torn¨® serio, se par¨® firme y comenz¨® a respirar con calma, mov¨ªa las mas manos de abajo hacia arriba en coordinaci¨®n con su respiraci¨®n, incitando al joven a imitar su gesto. Jerre comenz¨® a respirar profundo concentr¨¢ndose. La clave para controlar la afinidad que ambos pose¨ªan era un pensamiento claro y creativo, la imaginaci¨®n era sumamente importante al igual que el conocimiento, uno deb¨ªa saber exactamente qu¨¦ es lo que quer¨ªa lograr para poder manifestarlo. La joven asesina estir¨® su mano concentr¨¢ndose y comenzando a crear una peque?a figura de madera con forma de caballo, algo simple mientras esperaba que el chico le siguiese el paso e imitase su acci¨®n. ¡°Debo¡­ ?Debo intentar hacer lo mismo?¡± El joven estaba algo inseguro al respecto, trago saliva e intent¨® comenzar a crear aquella figura, sin embargo su claro nerviosismo solo le llevo a un final desastroso. Aunque una peque?a figura comenz¨® a formarse sobre su mano, esta se retorci¨® perdiendo toda forma que pudiese haber llegado a tener. ¡°No est¨¢ mal para una primera vez¡­¡± Pens¨® mientras esbozaba una leve sonrisa ante aquel fallo. ¡°Yo¡­ esto¡­ eh¡­ lo siento, me puse nervioso. ¡° El chico se hab¨ªa sonrojado un poco por los nervios y las cercan¨ªas con quien ahora se estaba convirtiendo en su maestra, los nervios eran su peor debilidad al utilizar aquella afinidad elemental pues sin una mente fr¨ªa y un pensamiento claro no hab¨ªa manera de que pudiese generar algo con la forma correcta. Lys neg¨® intentando reconfortar al joven, apoyando su mano sobre su hombro, aquella era solo la primera verdadera pr¨¢ctica, sab¨ªa bien que no iba a lograrlo a la primera, menos con alguien que no pod¨ªa explicarle en detalle qu¨¦ deb¨ªa hacer, su entrenamiento iba a tomar mucho m¨¢s tiempo debido a eso. Con nerviosismo ante la cercan¨ªa, Jerre se alej¨® de la joven asesina, d¨¢ndole la espalda y suspirando pesadamente, sab¨ªa bien que sus intenciones no eran m¨¢s que las de ayudarle a controlar su poder, pero en medio de todos esos nervios tambi¨¦n hab¨ªa miedo y confusi¨®n. Cortando el contacto visual el chico logr¨® calmarse un poco m¨¢s, simplemente mirando hacia la pared sin mas, negando para s¨ª con decepci¨®n de su propio fallo. ¡°Sabes¡­ mis hermanos tambi¨¦n eran como yo, como nosotros. Por eso se los llevaron para la guerra.¡± Jerre dijo aquello con un tono de tristeza, estaba claro que ese hecho pesaba con fuerza en el joven coraz¨®n de aquel chico. Su poder ten¨ªa la capacidad de ser tanto una bendici¨®n como una maldici¨®n, despu¨¦s de todo si otro conflicto entre reinos llegase a provocarse, ¨¦l se ver¨ªa obligado a dejar a sus padres solos e incapaces de cuidar de la granja.You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version. ¡°Miedo, tristeza¡­ necesita aprender a canalizar sus sentimientos de otra manera o jam¨¢s podr¨¢ concentrarse lo suficiente para materializar algo complejo¡­¡± Aquellos fueron los pensamientos de Allyson mientras escuchaba las palabras de Jerre. Comprend¨ªa bien como el sentirse de esa manera le bloquease sus habilidades, tener miedo de aquello que le quit¨® a sus hermanos era algo natural. Desde aquel d¨ªa los entrenamientos continuaron, comenzaron a hacerse cada vez m¨¢s constantes, la chica intent¨® ense?arle algunas se?as para al menos poder comunicarle cosas simples con las que pudiese guiarle durante su entrenamiento, al principio estaba bastante confundido pero con el tiempo comenz¨® a acostumbrarse y a entender cada vez mejor las ense?anzas que le intentaba transmitir. Lys demostraba ser bastante emp¨¢tica, entend¨ªa perfectamente los sentimientos de Jerre, sab¨ªa exactamente cu¨¢ndo deb¨ªa presionarlo m¨¢s, cuando deb¨ªa parar, y mientras le ense?aba mas y mas ella misma tambi¨¦n aprend¨ªa, aprend¨ªa a tratar con ¨¦l sin poder hablar, aprend¨ªa a ense?arle de mejores maneras. El tiempo sigui¨® su curso, una estaci¨®n mas pasaba y un peligroso invierno se acercaba, la joven disfrutaba viviendo en aquel hogar, los padres de Jerre respetaban su privacidad y agradec¨ªan la ayuda que les estaba dando con la granja, solo recibiendo comida y durmiendo en el granero era suficiente para ella. El entrenamiento continuaba y poco a poco Lys se iba dando cuenta que el chico ten¨ªa gran potencial. Desgraciadamente ella no fue la ¨²nica que se dio cuenta de ese potencial. Fuera de su conocimiento, mientras el chico visitaba el pueblo cercano para comprar algunas semillas para plantar durante el invierno, ¨¦ste nuevamente volvi¨® a encontrarse en problemas, solo que esta vez no estaba su maestra para salvarle la vida. Sin embargo aquello no era necesario, pues el chico en la desesperaci¨®n de haber sido rodeado por tres ladrones que quer¨ªan quitarle el poco dinero que llevaba encima, sin el cual no iba a poder comprar lo que necesitaba para que la granja sobreviviese al invierno que se acercaba, se dio cuenta de lo aterrador que pod¨ªa ser su propio poder fuera de control, pues en su estado m¨¢s puro sus efectos pod¨ªan ser catastr¨®ficos. Un simple toque de su palma sobre el pecho de uno de los ladrones fue suficiente para que la carne del mismo se retuerza violentamente, el hombre retrocedi¨® ante el agonizante dolor de sentir sus ¨®rganos retorcerse y mezclarse entre s¨ª, escupiendo sangre al instante y cayendo al suelo de rodillas sin siquiera poder mantenerse de pie. Los otros dos ladrones corrieron con una suerte parecida al ¨²ltimo. Uno de ellos logr¨® aprisionar a Jerre por la espalda, sin embargo su brazo pronto se retorci¨® parti¨¦ndose sus huesos en aquel instante, dejando libre al muchacho que ahora corr¨ªa desesperado hacia la ¨²nica salida de aquel encierro, el tercero tuvo la mala suerte de simplemente quedarse en su camino, Jerre solt¨® un fuerte empuj¨®n para moverle del camino, mas no fue su fuerza f¨ªsica lo que le hizo mover, sino los devastadores efectos de su descontrolado poder. Ni siquiera gir¨® para ver el estado en el que les hab¨ªa dejado, simplemente continu¨® corriendo sin parar. El entrenamiento de esa noche fue extra?o, Lys se dio cuenta que algo hab¨ªa sucedido aunque el muchacho no quisiese contarle nada, estaba claro que se encontraba completamente desconcentrado, mas temeroso de usar su poder que en otras ocasiones. ¡°Puedo sentir su miedo¡­ ?Por qu¨¦ empeor¨® tanto de un d¨ªa para otro?¡± Pens¨® mientras observaba al joven, intentando deducir que pod¨ªa ser lo que estuviese perturbando su concentraci¨®n a tal grado. Finalmente se decidi¨® y simplemente chasqueo los dedos frente a ¨¦l para llamar su atenci¨®n, terminando el entrenamiento. La joven intent¨® preguntarle qu¨¦ le hab¨ªa sucedido mediante se?as, sin embargo el chico se neg¨® y fingi¨® no entender y encontrarse bien, simplemente march¨¢ndose a dormir. A la ma?ana siguiente Lys decidi¨® marchar al pueblo cercano para intentar averiguar si algo le hab¨ªa pasado durante su estad¨ªa all¨ª, despu¨¦s de todo hab¨ªa sido lo ¨²nico distinto de aquella semana, su viaje a aquel pueblo fronterizo. Para su sorpresa encontr¨® que la seguridad del pueblo hab¨ªa mejorado, la guardia estaba alterada y parec¨ªa estar buscando a alguien en particular, temi¨¦ndose lo peor volvi¨® a cubrir su rostro y busco alg¨²n callej¨®n peque?o y oscuro donde esconderse. All¨ª concentr¨® el poder de su alma en sus o¨ªdos, potenciando dr¨¢sticamente su capacidad auditiva para intentar escuchar cualquier conversaci¨®n que los guardias pudiesen tener que le pudiese interesar. Sin embargo al instante que intent¨® mejorar su audici¨®n, un sonido ensordecedor casi destruy¨® sus o¨ªdos, llev¨® ambas manos para cubr¨ªrselos con desesperaci¨®n en lo que parec¨ªa querer gritar de dolor. En aquel instante supo que lo peor hab¨ªa sucedido, no hab¨ªa motivos para que algo as¨ª estuviese sonando en todo momento, aquel pitido infernal solo pod¨ªa significar una cosa¡­ los cuervos le hab¨ªan alcanzado al fin. Aquel punzante silbido segu¨ªa constante saliendo de las barracas donde la guardia se alojaba, Lys sab¨ªa que no pod¨ªa perder el tiempo en aquel pueblo, deb¨ªa regresar cuanto antes y alejarse antes de que la descubran. Mareada por la desorientaci¨®n causada por aquel fuerte sonido y con algunas gotas de sangre saliendo de sus o¨ªdos, la joven intent¨® alejarse de all¨ª cuanto antes y regresar a la granja. Intent¨® asegurarse de que nadie la siguiese, escondi¨¦ndose lo mejor que pudo antes de llegar finalmente a su nuevo hogar, uno que tan pronto perder¨ªa. Tras llegar simplemente se adentr¨® en el granero donde descansaba y se dej¨® caer sobre la simple pila de paja donde dorm¨ªa. Estaba agotada, sumamente desorientada y tem¨ªa que hayan podido rastrearle, en ese momento lo que m¨¢s necesitaba era calmarse antes de que sus poderes comiencen a manifestarse de manera err¨¢tica. Intento simplemente calmar sus sentimientos, cerr¨® sus ojos por unos momentos y pudo rendirse ante el cansancio¡­ Los cuervos le hab¨ªan encontrado... ahora toda su felicidad se acabar¨ªa nuevamente, tem¨ªa por su futuro, por su vida, por la vida de aquellos que le hab¨ªan acogido por varios meses ya. Cuando sus ojos volvieron a abrirse ya no se encontraba en aquel granero, sino de nuevo en la capital¡­ Primera Misiè´¸n, Segunda Pesadilla [Cap铆tulo 4] Al momento de abrir sus ojos sinti¨® como ya no se encontraba m¨¢s en aquel granero, arrastrada al interior de un profundo sue?o, una memoria, una pesadilla¡­ De nuevo forzada a recordar la vida que m¨¢s quer¨ªa dejar atr¨¢s, aquello que hab¨ªa considerado como la gran mentira que le hab¨ªa tocado vivir en total desconocimiento por tanto tiempo. En lo profundo de una mansi¨®n, en lo que parec¨ªa ser un gigantesco laberinto interno bajo tierra se encontraba la base secreta de los cuervos sangrientos. All¨ª abri¨® los ojos y se levant¨®, sintiendo un absoluto terror ante la visi¨®n de aquel lugar que f¨¢cilmente reconoc¨ªa, la sensaci¨®n fue ef¨ªmera pues estaba claro que no era la realidad, solo un sue?o, otra pesadilla. Pronto ver¨ªa a Sauvre acercarse a saludarle, extendiendo su mano hacia la chica que por aquel entonces a¨²n conservaba su cabello negro por completo, aquel asesino no hab¨ªa sido solo su compa?ero de misiones, tambi¨¦n era su maestro y uno de los mejores y m¨¢s altos rangos de la organizaci¨®n. Su cargo no era muy importante a nivel toma de decisiones, pero era conocido como el mejor de todos en el trabajo y cuando alguien fallaba era quien se encargaba de que nadie se enterase de nada y todo siguiese el curso que deb¨ªa seguir. Levant¨¢ndose y esbozando una amable sonrisa hacia su maestro, aquella Lys no sent¨ªa las presiones ni el miedo con los que ahora cargaba, era una tranquilidad extra?a el recordar los tiempos en los que pod¨ªa dormir, tiempos en los que sus ojos no pose¨ªan grandes ojeras por dormir apenas unas dos o tres horas diarias debido a las pesadillas y el miedo a ser emboscada. ¡°Lleg¨® la hora Lys, no mas entrenamientos, hoy ser¨¢ tu primera misi¨®n fuera de esta prisi¨®n. Espero est¨¦s preparada.¡± El hombre con aspecto de veterano con varias marcas cruzando su rostro, barba incipiente de varios d¨ªas sin afeitarse y pelo casta?o corto comenz¨® a caminar haciendo una leve se?al con la mano hacia Allyson para que le siga el paso. ¡°La misi¨®n no ser¨¢ dif¨ªcil, o no deber¨ªa serlo con nuestras habilidades. Viajaremos a una taberna que seg¨²n la informaci¨®n que se ha recaudado, mantienen reuniones en su s¨®tano, reuniones donde claramente hablan en contra del actual monarca. Rebeldes.¡± Mientras Sauvre hablaba ambos continuaban caminando. Pasaban por una habitaci¨®n repleta de herramientas de tortura, afortunadamente vac¨ªa en ese momento, luego por un alargado pasillo que parec¨ªa ir en subida, hasta por ¨²ltimo llegar a una puerta. Aquello que parec¨ªa una puerta de un lado, era de hecho una pared del otro, saliendo en mitad de la noche de aquel pasadizo secreto que daba a un callej¨®n vac¨ªo, el afamado ¡°Callej¨®n Maldito¡±. Hab¨ªan creado la historia de que all¨ª hab¨ªa una maldici¨®n y que cada vez que alguien se acercaba aparec¨ªa muerto semanas luego para evitar que alguien se acerque, era efectivo, nadie que no fuese un miembro de los cuervos sangrientos se acercaba a aquel lugar. La chica palmeo el hombro de Sauvre para intentar llamar su atenci¨®n, mientras comenzaba a hacer una serie de se?as con las manos, extra?as se?as de variadas formas intentando comunicarse mediante ellas, sin embargo el asesino sigui¨® su camino un poco m¨¢s, esperando la puerta por la que hab¨ªan salido se cerrase para detenerse antes de salir de aquel callej¨®n, en ese momento se gir¨®. ¡°Lo siento, no te escuche. ?Qu¨¦ dec¨ªas?¡± Una sonrisa picaresca se dibujaba en el rostro de aquel hombre, quien claramente le estaba tomando el pelo a la pobre joven muda, esta le miraba con clara expresi¨®n de furia comenzando a hacer las mismas se?as con gran velocidad, claramente le hab¨ªa hecho enojar. ¡°Hey, Hey, ?Dije que lo sent¨ªa!¡± el cuervo veterano soltaba una leve risa ante el enojo de su compa?era, negando para s¨ª. ¡°Vamos, calma, m¨¢s despacio que no entiendo. Vamos desde el principio.¡± La chica suspiro pesadamente y volvi¨® a mover las manos con m¨¢s precisi¨®n y menos velocidad, buscando hacerle entender a su compa?ero que es lo que quer¨ªa decirle. ¡°Detesto cuando haces eso. ?Qu¨¦ haremos cuando lleguemos all¨ª? ?Entraremos en secreto o de manera normal y tendr¨¦ que intentar escuchar si hay algo raro debajo?¡± Aquel idioma de se?as era su ¨²nica manera de comunicarse, algo que solo Sauvre entend¨ªa. A trav¨¦s del rumor de un idioma as¨ª entre sirvientes de la nobleza de un reino alejado, el veterano de los cuervos hab¨ªa decidido echar un vistazo por all¨ª y aprender dichoso idioma para facilitar el entrenamiento de su pupila estrella. ¡°Por supuesto que haremos eso. Lo segundo claramente. ?De qu¨¦ otra manera podr¨ªamos actuar?¡± Dijo el hombre con una sonrisa sard¨®nica, le gustaba molestar a su querida aprendiza, pues sab¨ªa que esta no pod¨ªa hacer mucho al respecto. ¡°Por eso dije que ser¨ªa una misi¨®n f¨¢cil para ambos, entramos, yo creo un poco de distracci¨®n, veo si puedo hacer que alguien hable y tu simplemente te quedas en tu esquina escuchando.¡± La chica simplemente se qued¨® all¨ª mir¨¢ndole de mala manera. La verdad es que estaba algo nerviosa y Sauvre se hab¨ªa dado cuenta, era por eso que le distra¨ªa molest¨¢ndole para que se olvide que estaban por hacer una misi¨®n, la chica funcionaba mucho mejor cuando estaba calmada y ¨¦l lo sab¨ªa. ¡°Si somos afortunados, los agarramos en medio de una reuni¨®n, sino, tendremos que hacer esto por varios d¨ªas hasta que demos con ellos.¡± Dijo finalmente mientras se sub¨ªa una simple capucha que descansaba en sus hombros, no era necesario que se cubriesen tanto para esa misi¨®n, no aun, despu¨¦s de todo deb¨ªan pasar como simplemente dos personas comunes que iban a tomar algo a aquella taberna, nada m¨¢s. Tras algunas horas de caminata para llegar a la alejada taberna en la zona de los muelles, el d¨²o se adentr¨® en aquel antro, era pasada la medianoche para cuando llegaron, las horas perfectas para una reuni¨®n oculta. Sauvre se acerc¨® a la barra y pidi¨® la mesa de la esquina m¨¢s alejada, el lugar no parec¨ªa estar muy frecuentado, hab¨ªa algunos borrachos en la barra y el bardo local ya ten¨ªa varias copas dem¨¢s encima por lo que se encontraba tirado en un rinc¨®n con un la¨²d en mano y una sonrisa de oreja a oreja. Pidi¨® dos cervezas y se?alo la mesa deseada, mientras tanto ¨¦l se qued¨® en la barra para esperar los tragos. La joven se movi¨® con timidez y nerviosismo por aquel lugar, era la primera vez que estaba en alg¨²n lugar as¨ª, al menos que ella pudiese recordar, y la gente no parec¨ªa ser la m¨¢s amable de todas, despu¨¦s de todo si de algo ten¨ªan fama las tabernas de muelles era de llenarse de piratas que se hac¨ªan pasar por corsarios para poder entrar sin riesgo de ser encarcelados. Por fortuna esa noche no hab¨ªa mucha gente. Lys tom¨® asiento en aquella mesa alejada de todo, se distrajo por el exceso de ruido que hab¨ªa en general, los gritos de los borrachos, una discusi¨®n sonora en otra de las mesas llena con media docena de hombres con aspecto de maleante. Mientras tanto Sauvre tras pedir algo de tomar en la barra decidi¨® jugar un poco a ver que tanto pod¨ªa sacar de informaci¨®n del tabernero.Unauthorized usage: this tale is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. ¡°As¨ª que¡­ Linda noche ?No? No pareces tener mucha gente para ser tan temprano¡­¡± el hombre ten¨ªa carisma, sab¨ªa c¨®mo hablar con calma y apelar al instinto de los dem¨¢s de querer contar lo que les estuviese sucediendo, su sonrisa picaresca fue contestada por un escupitajo del tabernero hacia la jarra donde le servir¨ªa, pasando un trapo por su interior. ¡°Seh. Un mont¨®n de idiotas se quisieron ir sin pagar y el gigante de la esquina tuvo que golpearlos.¡± El tabernero se?alaba a un hombre en una esquina, de expresi¨®n somnolienta, sentado frente a una puerta de madera, un hombre de gran tama?o quiz¨¢ superando los dos metros, sumamente musculoso, estaba claro que no era un guardia cualquiera. ¡°L¨¢stima, escuche que las cosas se pon¨ªan divertidas aqu¨ª por la noche, ya sabe, mucha gente, muchos insultos, muchas peleas y algunos trabajos sucios en alg¨²n rinc¨®n del lugar, todo lo que hace a un hombre sentirse emocionado de vivir en este maldito reino eh¡± Mientras Sauvre intentaba sacar algo de informaci¨®n sutilmente mediante su magn¨¦tico carisma, Lys deb¨ªa dedicarse a lo que mejor sab¨ªa hacer, escuchar. Tras reaccionar ante un peque?o rato de distracci¨®n por los constantes ruidos del lugar, la chica intent¨® dejar atr¨¢s el nerviosismo y calmarse, la concentraci¨®n era lo que fortalec¨ªa la afinidad com¨²n, siendo la falta de esta lo que le volv¨ªa d¨¦bil y en casos muy raros descontrolada. Concentr¨® la energ¨ªa de su alma directo sobre sus o¨ªdos, sin embargo al mismo tiempo se llev¨® las manos para cubr¨ªrselos, no quer¨ªa quedar expuesta a todo el ruido repentinamente pues eso pod¨ªa ser problem¨¢tico, deb¨ªa aislar todo lo que no le importaba escuchar y buscar lo que realmente le serv¨ªa, siendo en aquel caso alguna se?al de que hubiese gente reunida en el s¨®tano. Era dif¨ªcil considerar aquel d¨ªa como afortunado o desafortunado. La joven hab¨ªa escuchado justo lo que ven¨ªan a buscar, una reuni¨®n se estaba llevando a cabo en aquel lugar, en un peque?o s¨®tano, pod¨ªa escuchar sus voces, poco a poco concentr¨¢ndose cada vez m¨¢s y aislando el resto de ruidos intento discernir de lo que estos hablaban¡­ ¡°Esto es horrible, cada d¨ªa hay m¨¢s robos, mi familia teme hasta que salga a trabajar ?C¨®mo se supone que vivamos as¨ª en este lugar?¡± Un hombre de voz preocupada y temerosa se hac¨ªa escuchar, algunos susurros de inquietud sonaban entre todos los que all¨ª se encontraban. ¡°Solo nos queda actuar, si el rey no lo hace, tendremos que hacerlo nosotros.¡± Su voz era grave e imponente, sin embargo tambi¨¦n sonaba desgastada como si fuese de alguien de avanzada edad. ¡°Si la guardia est¨¢ confabulada con los criminales que nos acechan constantemente habr¨¢ que demostrarles que un Rey no puede ser rey sin el apoyo de su pueblo, quemaremos sus barracas y colgaremos a todo criminal en frente de todo el muelle para que sepan que nadie debe meterse con nosotros.¡± El mismo hombre avejentado segu¨ªa su discurso, estaba claro que era exactamente lo que buscaban. El discurso sigui¨®, hablando sobre el deber de todos los que habitaban en los muelles, de unir a todo el pueblo para actuar en contra de la guardia y del rey que tanto les ignoraba, que aquella era la ¨²nica manera de poder vivir en paz. Sin embargo la reacci¨®n general del resto presente en aquella reuni¨®n era de miedo. Solo eran hombres de familia que buscaban proteger lo que amaban, no eran guerreros, no eran idealistas ni rebeldes, solo quer¨ªan que su hogar sea seguro, pero aquel hombre les estaba transformando en algo m¨¢s. La joven en principio se asust¨®, dej¨® de cubrirse sus o¨ªdos con sus manos, quedando aturdida por el fuerte ruido de alrededor mientras intentaba concentrarse nuevamente para que sus o¨ªdos vuelvan a la normalidad. Para ese entonces Sauvre se encontraba all¨ª en la mesa frente a ella, sonri¨¦ndole con calma y apoyando su mano sobre la de ella para calmarle. ¡°Tu rostro me dice que no escuchaste algo agradable, Lys. ?Qu¨¦ sucede?¡± Con un tono tranquilizador y una sonrisa de lado que denotaba un aprecio por su pupila, el asesino tranquiliz¨® a la chica que, despu¨¦s de todo se encontraba en su primera misi¨®n oficial por lo que era entendible que estuviese algo nerviosa tambi¨¦n. ¡°Est¨¢n abajo, est¨¢n hablando de¡­de quemar las barracas, de colgar criminales, de ir en contra del rey.¡± La chica gesticul¨® con las se?as que solo ellos dos conoc¨ªan, Sauvre asinti¨® con calma tomando ahora una expresi¨®n m¨¢s severa y fr¨ªa, sab¨ªa perfectamente lo que deb¨ªa hacer a continuaci¨®n, deb¨ªa entrar a la reuni¨®n y asesinar a todos los que se pudiesen oponer al rey, era por el bien del reino, aquella hab¨ªa sido su orden. ¡°Bien, tu trabajo termina aqu¨ª Lys, ahora me toca a m¨ª.¡± Cuando se estaba por levantar, la joven asesina le toma la mano con fuerza, intentando evitar que se aleje con clara expresi¨®n de miedo y desesperaci¨®n. ¡°Estar¨¦ bien, no te preocupes.¡± La chica neg¨® repetidas veces con nerviosismo, no era eso lo que le estaba molestando, sab¨ªa bien que su maestro era m¨¢s que suficientemente capaz de matar a una docena de civiles por s¨ª solo, no eran ning¨²n peligro para ¨¦l, mas sent¨ªa cierto apego por aquellas personas, iban a morir solo por las palabras de un ¨²nico hombre cuando lo ¨²nico que quer¨ªan era encontrar seguridad para sus familias. ?Sus padres hubiesen hecho lo mismo? Eran inocentes, no hab¨ªan hecho nada m¨¢s que ser convencidos por otro ?C¨®mo era eso justo para el pueblo que se supone deb¨ªan proteger con sus acciones? Aquellas preguntas atormentaban la mente de la chica quien terminaba por soltar la mano de su compa?ero, pasando luego a gesticular en aquel idioma de se?as que usaba. ¡°Son¡­ son solo personas que quieren seguridad, no es justo¡­ solo su l¨ªder habl¨® en contra del rey, tienen miedo, pero no tienen otra opci¨®n, no es su culpa.¡± La chica esperaba que su compa?ero entendiese, pero una orden del cuervo era algo imposible de faltar, estaban en aquella reuni¨®n y por ende eran rebeldes. Sauvre clav¨® su penetrante mirada en su aprendiza, severo y completamente frio, neg¨® sin mas y se gir¨® para dirigirse a cumplir su objetivo. En aquel instante la joven se levant¨® de la mesa y apoy¨® su mano sobre el hombro de su compa?ero, cuando este volteo nuevamente no pudo evitar sorprenderse. ¡°No lo hagas.¡± Los labios de la chica se mov¨ªan, mencionaban aquellas palabras que simplemente no pod¨ªan ser escuchadas mientras lagrimas ca¨ªan por su rostro¡­estaba llorando como si aquellos hombres all¨ª hubiesen sido algo importante para ella, como si fuesen familia cuando en realidad eran completos desconocidos. El cuervo veterano no supo qu¨¦ hacer, se congel¨® all¨ª por unos momentos, sinti¨® algo que jam¨¢s hab¨ªa sentido en much¨ªsimos a?os, sinti¨® compasi¨®n, sinti¨® el dolor por el cual su aprendiza estaba pasando, la desesperaci¨®n de intentar hacer lo correcto, de salvar una vida que no hizo nada para merecer el peor de los castigos. Matar se hab¨ªa vuelto tan natural durante todos esos a?os en los que fue parte de aquella organizaci¨®n, lo hab¨ªa hecho tantas veces que hab¨ªa perdido completo sentido de lo que significaba el acabar con la vida de otra persona. El entrenamiento para volverse un cuervo sangriento usualmente ten¨ªa ese efecto, sin embargo sin importar que tan severo haya sido con Lys, ella segu¨ªa sintiendo empat¨ªa, sent¨ªa el dolor de aquellos que no conoc¨ªa como si fuese suyo propio. Sab¨ªa las consecuencias que pod¨ªan traer sus actos pero simplemente no pod¨ªa observar aquello y no hacer nada al respecto. Dirigi¨® su mano hacia el rostro de la joven, pas¨¢ndolo por sus l¨¢grimas para quit¨¢rselas, luego se acerc¨® y le dio un simple beso en la frente. ¡°Est¨¢ bien Lys, tu ganas. Solo matare al l¨ªder, si estas tan segura que son inocentes te creer¨¦ ?Est¨¢ bien as¨ª?¡± El hombre perdi¨® aquel rostro severo digno de un asesino entrenado para mostrar su lado m¨¢s tierno, sonriendo de lado con amabilidad ante aquel gesto de compasi¨®n por parte de su compa?era. Lys simplemente asinti¨® mientras se limpi¨® las l¨¢grimas, su llanto no hab¨ªa atra¨ªdo la atenci¨®n de nadie all¨ª pues era incapaz de hacer el m¨¢s m¨ªnimo ruido, aquella era su eterna maldici¨®n despu¨¦s de todo. Ambos se sentaron nuevamente, la chica comenz¨® a calmarse poco a poco, dejando el llanto de lado y mirando a su compa?ero¡­ hab¨ªan decidido hacer las cosas bien pero¡­ ?C¨®mo iban a lograrlo? Fin de los sue?os, comienzo de la pesadilla [Cap铆tulo 5] Entre sue?os y memorias aquella taberna de los muelles volv¨ªa a presentarse. Sauvre y Allyson se encontraban sentados en la misma mesa que hab¨ªan pedido, dos bebidas a cada lado de ellos completamente ignoradas habiendo sido llevadas momentos antes por una mujer que trabajaba all¨ª, y una discusi¨®n entre se?as que nadie m¨¢s que ellos mismos pod¨ªa entender. ¡°Bien¡­ ?C¨®mo haremos para hacernos cargo de su l¨ªder sin que el resto se interponga?¡± Sauvre comenz¨® a utilizar las se?as tambi¨¦n para evitar que alguien pueda escucharles, despu¨¦s de todo planear en voz alta lo que iban a hacer all¨ª mismo no era la idea m¨¢s inteligente de todas. ¡°No lo s¨¦. Tenemos que actuar r¨¢pido y hacer algo para disuadir al resto de actuar a favor de ese hombre. Sent¨ª mucho miedo en sus voces, s¨¦ que no lo hacen por gusto sino por obligaci¨®n, pero aun as¨ª su opini¨®n es respetada y sus ¨®rdenes acatadas.¡± La joven asesina se hab¨ªa calmado tras un peque?o rato de descanso y ahora con la mente m¨¢s clara deb¨ªa pensar alguna manera de ayudar a aquella gente inocente. ¡°Lo f¨¢cil ser¨ªa simplemente esperar a que se vayan, seguir a su l¨ªder y¡­ problema resuelto. Pero no vas a aceptar eso ?O s¨ª?¡± El cuervo veterano esbozo una sonrisa de lado, sabiendo perfectamente cu¨¢l ser¨ªa la respuesta de su aprendiza. La joven neg¨® sin mas, pues estaba claro que si asesinaban en silencio y en otra situaci¨®n a aquel hombre solo lo volver¨ªan un m¨¢rtir, y con algo de mala suerte alguien m¨¢s podr¨ªa surgir que realmente haya sido m¨¢s convencido de sus ideales, y ah¨ª si no tendr¨ªan otra opci¨®n m¨¢s que asesinarlos a todos como rebeldes, esa era su obligaci¨®n para con el reino. Mas hab¨ªa una manera de actuar que podr¨ªa permitir el escape de los civiles y solo la ca¨ªda del hombre que les lideraba, un plan en particular que servir¨ªa para todo lo que quer¨ªan lograr, algo que al veterano Sauvre se le hab¨ªa ocurrido. ¡°Hay algo que podemos hacer.¡± El hombre segu¨ªa con aquella sonrisa que ahora tomaba un tono picaresco, hab¨ªa encontrado un plan divertido de ejecutar. ¡°?Qu¨¦ se te ocurri¨®?¡± Pregunt¨® con velocidad la chica, utilizando siempre aquellas se?as para hablar pues no ten¨ªa otro m¨¦todo de comunicarse. Lys por otro lado estaba nerviosa y ansiosa, temiendo que sin importar que tanto piensen se vea obligada a presenciar el asesinato de una decena de inocentes, temiendo que por un capricho suyo todo salga mal y haya repercusiones horribles. Que pod¨ªa decirse, la chica estaba deprimida. ¡°Complicado y simple a la vez. Debemos entrar a la reuni¨®n ahora mismo.¡± Dijo con su propia voz esta vez, levant¨¢ndose al instante de la mesa, su rostro perd¨ªa aquella sonrisa y retomaba la seriedad y frialdad de un asesino. ¡°Descuida, es una buena idea. Tu solo s¨ªgueme y trata de parecer mas¡­ malvada.¡± Desconcertada y sin entender qu¨¦ clase de idea se le hab¨ªa ocurrido a su compa?ero, la joven decidi¨® confiar de todos modos y seguirle el paso. ¡°Hey t¨², gigante, la reuni¨®n ya termino, ya puedes dejar de vigilar la puerta.¡± Sin ning¨²n temor de ser descubierto, el veterano cuervo se acerc¨® a aquel hombre de gran tama?o y le minti¨® como si fuese lo m¨¢s natural del mundo para ¨¦l. El gigante se sacudi¨® un poco de su silla mientras reaccionaba, se hab¨ªa quedado dormido, solt¨® un fuerte bostezo y luego observ¨® a Sauvre con cara de pocos amigos. ¡°Hey t¨², que ha-¡° El tabernero grito desde la barra al verles acercarse al gigante, sin embargo Sauvre se gir¨® y observ¨® al hombre con aquellos ojos penetrantes, una mirada que dejaba en claro que una sola palabra m¨¢s de ¨¦l solo adelantar¨ªa el final de sus d¨ªas por mucho. El tabernero cerr¨® la boca ante el miedo, movi¨¦ndose para atr¨¢s y comenzando a actuar como que no hab¨ªa visto nada, lavando algunas jarras de cerveza. ¡°?Ah? ?Termin¨®? Pero... ustedes no estaban dentro¡­ y si termin¨®¡­ ?C¨®mo salieron?¡± Con un tono de voz grave y sumamente somnoliento aquel hombre de gran tama?o pregunto hacia el d¨²o de asesinos que se encontraba frente a ¨¦l, sin siquiera tomarse el esfuerzo de ponerse de pie, que incluso as¨ª ya era igual de alto que ambos. ¡°?Ves la chica esta? Va a asesinar a tu jefe ?Entiendes? Me dijo que est¨¢ aqu¨ª para matarlos a todos, me est¨¢ obligando a mentirte.¡± Su expresi¨®n cambiaba a una de miedo actuado mientras se acercaba al gigante para mencionar aquellas palabras en un tono m¨¢s bajo y sutil, sab¨ªa bien que aun as¨ª su compa?era iba a escucharle, era todo parte de su plan. Ahora el gigante comenzaba a levantarse con cara de enojado, creyendo las palabras del cuervo veterano y mirando hacia abajo a lo que para ¨¦l parec¨ªa una simple mosca entrometida. ¡°T¨² no le har¨¢s nada al jefe¡± La chica realmente se asust¨® al tener a semejante bruto frente a ella, en una pelea cercana estaba claro que sus oportunidades eran muy bajas contra una masa de m¨²sculos como ¨¦l. Sin embargo todo estaba pensado y meditado por el mejor asesino que los cuervos ten¨ªan, si en algo era bueno era en crear planes. Mientras el gigante comenz¨® a dirigirse hacia Lys, la misma retroced¨ªa ante el imponente tama?o del mismo, temi¨¦ndose lo peor. En aquel momento una gigantesca r¨¢faga de viento comenz¨® a entrar por la puerta principal, peg¨¢ndose a la pared de cada lado para generar un efecto envolvente. Fue all¨ª que Lys se dio cuenta del plan, y con gran miedo de aquel que ten¨ªa en frente, tom¨® fuerzas y solt¨® la patada m¨¢s fuerte que pudo hacer directa a los bajos m¨¢s preciados de todo hombre, en este caso de aquel gigante. Con gran velocidad y precisi¨®n el golpe fue directo e incluso alguien de aquel tama?o no pudo evitar enmudecer y caer de rodillas ante el dolor mas agonizante que un hombre era capaz de sentir. Tras caer de rodillas, el viento comenz¨® a amontonarse y como si hubiese calculado el tiempo de manera exacta, ahora el gigante hab¨ªa perdido el equilibrio y estaba justo en un camino recto hacia la puerta de salida. El viento envolvi¨® al gigante por ambos lados empuj¨¢ndolo con una fuerza brutal hacia la calle, no era un ataque mortal, no para alguien como ¨¦l, pero le tomar¨ªa un largo rato levantarse de eso. Sauvre mostraba nuevamente aquella expresi¨®n picaresca ante un plan bien ejecutado mientras Lys le miraba incr¨¦dula de lo que acababa de suceder. La hab¨ªa usado de carnada para tener tiempo de concentrar el viento suficiente para actuar, y de no ser por qu¨¦ la chica le conoc¨ªa y se imagin¨® que era lo que iba a hacer para debilitar al gigante, nada de eso hubiese funcionado. Ya desde aquella primera misi¨®n sus habilidades y sus mentes estaban coordinadas de una manera excelente, pod¨ªan predecir lo que iba a hacer el uno del otro y actuar de manera acorde para completar la otra parte del plan sin siquiera mencionar una sola palabra, eso fue lo que les convirti¨® en un d¨²o incre¨ªblemente eficaz para cualquier trabajo que los cuervos sangrientos le den. Tras sacar volando a aquel gigante del lugar, el veterano borr¨® su sonrisa y retomo la seriedad para comenzar a moverse con decisi¨®n y velocidad hacia el interior de aquella puerta que vigilaba, Lys le sigui¨® sin mucha duda, todav¨ªa algo nerviosa por toda la situaci¨®n pero sabiendo que aquellos nervios deb¨ªan quedar bajo control si quer¨ªa ser de utilidad para salvar a todas aquellas vidas inocentes. Descendieron por un pasillo que pronto dio a otra puerta cerrada, ahora los gritos de aquel hombre que buscaba motivar a los ciudadanos a actuar contra el reino se pod¨ªan escuchar con claridad, mas Sauvre no se dejar¨ªa distraer por aquello, se puso de espaldas a la puerta y le gui?o un ojo a su compa?era, en aquel instante una oleada de viento choc¨® contra ¨¦l y lo hizo atravesar la puerta. Un silencio repentino se hizo presente, las palabras de Sauvre al inicio resonaron en la mente de Lys ¡°Y trata de parecer mas¡­ malvada¡± Estaba claro que ten¨ªa que ver con lo que acababa de hacer, as¨ª que improvisando intent¨® poner su rostro m¨¢s fr¨ªo y serio, dio un paso al frente y golpe¨® con ambas manos a las paredes a su lado, la misma piedra de la que estaban compuestas comenz¨® a deformarse y cerrar la ¨²nica salida que aquel lugar parec¨ªa tener.Unauthorized tale usage: if you spot this story on Amazon, report the violation. Con una expresi¨®n de total miedo en el rostro de aquel que parec¨ªa un veterano lleno de marcas en el rostro que le hac¨ªan parecer un hombre severo y fr¨ªo, ahora demostrando un temor absoluto como si estuviese en presencia del infierno mismo, aquel era el rostro de Sauvre que buscaba asustar a los que all¨ª se encontraban. ¡°?Es un monstruo! ?Nadie se le acerque, nos va a matar a todos!¡± Exclam¨® con una voz que parec¨ªa quebrarse por el mismo grito, que pod¨ªa decirse era un maestro de la actuaci¨®n, por eso y mucho mas era el mejor de todos los cuervos. La gente com¨²n retrocedi¨® empatizando al instante con el hombre que hab¨ªa entrado violentamente empujado por lo que se vio para ellos como una fuerza sobrehumana, sintieron gran temor hacia la figura que se presentaba frente a ellos, imagin¨¢ndola como si estuviesen frente a sus peores pesadillas ?Qu¨¦ clase de monstruo era capaz de infligir tanto miedo en un hombre con tanto aspecto de veterano de guerras? El hombre que les lideraba pronto alz¨® la voz con imponencia, ¨¦l no se hab¨ªa dejado llevar por la actuaci¨®n y su rostro solo denotaba confusi¨®n, no era alguien que caer¨ªa demasiado f¨¢cil, no era alguien que ser¨ªa manipulado ante aquel acto. ¡°??De qu¨¦ se trata todo esto?! ?Intrusos! ??D¨®nde est¨¢ mi guardia?!¡± Exclam¨® mientras al instante desenfundaba una espada corta que llevaba en la cintura, apunt¨¢ndola hacia Lys aunque todav¨ªa a distancia de poder lastimarle. ¡°?Muerto mi se?or, muerto! ?Nadie puede hacerle frente, es una bruja sumamente poderosa y viene por vuestra cabeza! ?Dice que usted es un criminal de su reino, me ha obligado a ayudarle, hice lo que pude para evitarle que entrase!¡± Por mas actuado que pudiese sonar para alguien paranoico o quiz¨¢ muy atento, no era mentira que algo le hab¨ªa hecho volar y atravesar la puerta con fuerza sobrehumana, y que el hombre con aspecto de veterano se encontraba claramente herido y tumbado en el suelo con expresi¨®n de temor. ¡°?Asesina silenciosa! ?Eso dijo que era, que lo buscaba por incitar al pueblo en contra de su rey y escapar tras fallar!¡± El rostro de aquel viejo con espada en mano solo demostraba confusi¨®n, no entend¨ªa qu¨¦ estaba sucediendo, nada de lo que estaba siendo dicho ten¨ªa sentido, ¨¦l era de all¨ª, pero aquellas palabras de Sauvre hab¨ªan sembrado la duda en el pueblo com¨²n all¨ª presente. ¡°Podr¨ªa ser verdad.¡± Murmur¨® uno por lo bajo. ¡°Oh dioses en que nos hemos metido, esto es un error¡­¡± Dijo otro al otro lado de la habitaci¨®n. ¡°Estamos condenados, todo por seguir a este demente con sus planes, seremos ejecutados por traidores.¡± La voz de otro se escuch¨® junto a decenas de murmullos de temor. Lys simplemente observaba desde la puerta con la expresi¨®n m¨¢s seria que pod¨ªa dar, no pod¨ªa hablar as¨ª que aquel era su papel, el de una asesina silenciosa que su ¨²nico trabajo era matar a aquel hombre, mas para sus adentros estaba algo asustada de que todo termine horriblemente mal. Una oscuridad repentina comenz¨® a aparecer por alrededor de la mujer quien se encontraba justo frente al a ¨²nica salida ahora distorsionada y cerrada por su poder. La oscuridad le daba un aspecto m¨¢s temeroso, sus ojos se clavaron sobre Sauvre, aunque la realidad es que estaba esperando alguna especie de se?al que le diga c¨®mo actuar, la oscuridad repentinamente cubri¨® sus ojos d¨¢ndole un aspecto infernal y mas de amenaza. El cuervo veterano quien se encontraba tumbado all¨ª en mitad de aquel peque?o s¨®tano cerrado comenz¨® a hablar nuevamente para continuar con aquel acto. ¡°?Me dijo que solo lo quiere a ¨¦l, si le dejamos que se lo lleve a su reino no nos asesinara a todos!¡± Dijo sin m¨¢s, esperando ver la reacci¨®n de la gente. ¡°?Ataquen a estos dos idiotas, no dejen que arruinen todos nuestros esfuerzos, recuerden que es lo que queremos, el rey no merece nuestra obediencia si ni siquiera es capaz de darnos seguridad, no crean sus mentiras, nac¨ª en este reino y morir¨¦ en el!¡± Aunque inspiradoras, sus palabras ca¨ªan en o¨ªdos sordos, los simples aldeanos all¨ª presentes, hombres de trabajo simple y sin ning¨²n entrenamiento ya hab¨ªan ca¨ªdo presos del miedo. ¡°?Ll¨¦venselo!¡± Grit¨® uno. ¡°?Jam¨¢s quisimos ir en contra del rey, solo quer¨ªamos seguridad!¡± dijo otro. Lys ten¨ªa raz¨®n, era solo un hombre quien pose¨ªa los ideales de rebeld¨ªa contra la monarqu¨ªa, solo un culpable. La joven elevo su mano hacia aquel que estaba incitando al pueblo, sin embargo tras la sombra que ahora le cubr¨ªa hab¨ªa miedo y nervios ?Deb¨ªa ser ella la que de ¨¦l golpe final? Todo en aquel acto parec¨ªa indicar eso mismo pero¡­ no sab¨ªa si realmente podr¨ªa. De sus manos comenz¨® a crearse una daga arrojadiza, el hombre con la espada ya d¨¢ndose cuenta de la situaci¨®n en la que se encontraba y de c¨®mo todos no dudaron ni un instante en ponerse en su contra, decidi¨® cargar directo hacia la chica con una estocada de su espada. Sin embargo en aquel instante la oscuridad comenz¨® a disiparse con lentitud mientras el viento de aquella habitaci¨®n comenz¨® a arremolinarse justo frente al hombre y Lys. La daga repentinamente se solt¨® de las manos de la joven y vol¨® de manera directa al cuello del hombre que se hab¨ªa detenido por el viento, mientras ella intentaba mantener un poco la seriedad de aquel acto y una expresi¨®n fr¨ªa en su eterno silencio, la verdad es que se sent¨ªa liberada de no haber tenido que ser ella quien dio el golpe final. ¡°?Oh maestra del alma todopoderosa, se?ora imbatible, esp¨ªritu de los asesinatos, d¨¦janos ir en libertad, no quisimos obrar a favor de este horrible hombre, ya hab¨¦is cumplido vuestro cometido y os pedimos piedad!¡± Qui¨¦n otro m¨¢s que Sauvre en su eterno acto pod¨ªa decir algo as¨ª con tanta seriedad. La gente all¨ª presente ni siquiera dudo mas de un instante que se pusieron de rodillas a pedir piedad. La chica se gir¨® y apoy¨® su mano sobre la pared, deshaciendo el bloqueo sobre la ¨²nica salida, movi¨¦ndose hacia el centro de la habitaci¨®n y dejando un claro espacio para que la gente comenzase a salir desesperada de aquel lugar. ¡°?Ignorad mis heridas, salvaos ustedes mismos, corred por vuestra vida!¡± Grit¨® Sauvre mientras toda la gente sal¨ªa con desesperaci¨®n de aquel lugar, estaba m¨¢s que claro que ninguno de ellos volver¨ªa siquiera a pensar en actuar en contra del rey despu¨¦s de lo que acababan de ver. Cuando todo se vaci¨®, el cuervo veterano comenz¨® a re¨ªrse a carcajada pura de todo aquel acto. Lys negaba para s¨ª mientras observaba a su compa?ero re¨ªrse, esbozando una leve sonrisa de lado, su expresi¨®n se hab¨ªa calmado pero todav¨ªa se notaba que estaba nerviosa, sus manos le temblaban un poco, por un momento hab¨ªa considerado lanzar aquella daga, ser ella quien de ¨¦l golpe final, pero su compa?ero sab¨ªa perfectamente que a¨²n no estaba lista para eso. ¡°Agh¡­ ese golpe doli¨®.¡± Dec¨ªa entre risas y muecas de dolor mientras intentaba levantarse, afortunadamente siendo un hombre con un cuerpo sumamente trabajado aunque oculto tras sus oscuros ropajes, no hab¨ªa recibido nada m¨¢s que golpes contundentes carentes de riesgo real para su cuerpo cuando se lanz¨® a s¨ª mismo contra la puerta. Apenas termin¨® de levantarse se vio abrumado por un abrazo de la chica y un peque?o beso en la mejilla, con nerviosismo la misma se alejar¨ªa al instante para hacer una ¨²nica se?a con sus manos. ¡°Gracias.¡± No pod¨ªa estar m¨¢s agradecida de tener a un compa?ero y maestro as¨ª, nadie pod¨ªa ser mejor que ¨¦l, hab¨ªa cambiado todo e incluso rechazado ¨®rdenes solo por un capricho suyo. El cuervo veterano sonri¨® con amabilidad y simplemente neg¨® con calma. ¡°Volvamos.¡± Dijo sin mas, mientras comenzaba a caminar de regreso a la base secreta de los cuervos sangrientos. All¨ª se habr¨ªa terminado el sue?o, all¨ª debi¨® haber terminado, pues aquello no era la realidad, pero tampoco era un sue?o, sino una pesadilla, y toda acci¨®n posee una reacci¨®n, en este caso una que dejar¨ªa marcado el final que tendr¨ªan. Como si el tiempo avanzase a gran velocidad, ahora se encontraba d¨ªas m¨¢s adelante y aquello que se dibujaba frente a sus ojos era algo digno de atemorizar hasta el m¨¢s valiente. La visi¨®n de aquel a quien apreciaba por encima de todos siendo torturado frente a sus ojos en aquella c¨¢mara de tortura, el torso descubierto de Sauvre repleto de marcas y heridas horribles que jam¨¢s hab¨ªa visto, y un hombre de imponente tama?o golpe¨¢ndole con un afilado l¨¢tigo con bordes met¨¢licos. Aquel hab¨ªa sido el horrible precio a pagar por no respetar las ¨®rdenes de su l¨ªder, por no cumplir con la misi¨®n tal como se les hab¨ªa indicado, pero el castigo no iba a recaer sobre la joven que fue quien pidi¨® que todo cambiase ,sino sobre quien se supone deb¨ªa vigilar que la misi¨®n se cumpliese como era debido, y ese era Sauvre, Lys hab¨ªa cumplido su misi¨®n al momento de comprobar que hab¨ªa una reuni¨®n, y eso debi¨® ser el final de su trabajo y el comienzo del de Sauvre. Sin embargo a ojos del l¨ªder cuervo ahora hab¨ªa una decena de personas que eran testigos de dos cuervos sangrientos y que encima hab¨ªan aceptado seguir las ¨®rdenes de un traidor a la corona, de un rebelde, solo ese hecho ya los marcaba como posibles rebeldes y debieron ser ejecutados, mas ahora era imposible rastrearlos uno por uno. Semanas enteras de tortura fue el precio a pagar por su querido maestro, y el suyo fue ser testigo de aquella tortura. Pod¨ªa sentir como aquel sue?o se convert¨ªa en una pesadilla, como la imagen de Sauvre siendo torturado se volv¨ªa cada vez m¨¢s n¨ªtida, como si estuviese volvi¨¦ndolo a vivir, hasta que repentinamente despert¨® en lo que hubiese sido un grito de terror, enmudecido y solo mostrando una expresi¨®n de terror absoluto. ?Aquel ser¨ªa su precio a pagar si le atrapaban? ?Era por eso que recordaba esto justo ahora? Ahora en la realidad pod¨ªa ver el rostro de preocupaci¨®n de Jerre frente a ella, el mareo se hab¨ªa ido por lo menos, pero todo a su alrededor, herramientas y la misma paja donde dorm¨ªa, hab¨ªa sido completamente desintegrado. Su poder se hab¨ªa activado incluso mientras dorm¨ªa sin siquiera darse cuenta por culpa de aquella horrible pesadilla¡­ ?Que iba a hacer ahora? Hab¨ªa sido descubierta, y pronto¡­ pronto terminar¨ªa enfrent¨¢ndose nuevamente a los cuervos¡­ y eso jam¨¢s terminaba bien¡­