《Los Caracteres Perdidos [Fantasía oscura] - Español / Spanish - (Completa)》 Prologo Estamos en una sala... Est¨¢n en una sala... Estar¨ªan en una sala... Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators! ¡ª?Acaso hay diferencias? No para nosotros dos. No para m¨ª. No para esta historia. La historia que debe ser contada. La historia que deseamos que se nos cuente. La historia que yo deseo saber. ¡ª?Lector, podr¨ªa hallarla por m¨ª? S¨¦ que ''La Historia'' est¨¢ oculta en alg¨²n p¨¢rrafo de mi historia... Acè°© no hay nada ç…¤til, pero es necesario que lo leas ¡ª ?Lo siento profesor, se me hizo tarde! Un joven con ojos azules, pelo rojo y con pecas; entraba corriendo por la puerta, por la apariencia parecer¨ªa que ven¨ªa de correr una marat¨®n , su respiraci¨®n estaba acelerada y no dejaba de sudar marchando su ropa. Hablando de su ropa: ten¨ªa puesta una t¨²nica completamente blanca. La t¨²nica cubr¨ªa todo su cuerpo, salvo por unos zapatos negros que resaltaban por la suciedad. ¡ªYa que hoy, vos llegaste tarde, ma?ana llegar¨¦ tarde yo ¡ª contest¨® el profesor con una sonrisa. El profesor era bastante alto y flaco, con cabello negro y ojos negros, en sus ojos ten¨ªa un par de anteojos circulares con marco de oro muy finos, ten¨ªa el aura de un erudito y la sonrisa de un buen amigo. Lo m¨¢s destacable ser¨ªan su ropa: una t¨²nica que cubr¨ªa completamente su cuerpo. Pero su t¨²nica era de color negro, contrastando con la del joven. ¡ª?Acaso planeas quedarte parado ah¨ª toda la clase? ¡ª pregunt¨® el profesor al ver que el joven no se sentaba. El joven con algo de verg¨¹enza entr¨® en el sal¨®n. El sal¨®n era cuadrado y no era muy grande: solo entrar¨ªan 15 personas a lo mucho. Las paredes y el piso de la habitaci¨®n parec¨ªan ser de madera. Como iluminaci¨®n se usaban unas l¨¢mparas de aceite que iluminaban todos los rincones de la habitaci¨®n. En el medio de la sala hab¨ªa un gran escritorio donde el profesor esperaba sentado y a su alrededor formando un cuadrado hab¨ªa 8 escritorios m¨¢s chicos, pero todos estaban vac¨ªos. Unauthorized tale usage: if you spot this story on Amazon, report the violation. ¡ª?Hay alguno con due?o? ¡ª pregunt¨® el joven aturdido por la soledad de la sala. ¡ªNo veo a nadie ,muchacho, pero si notas a alguien, ?Dime! As¨ª salgo corriendo¡ª Contest¨® el maestro. Al notar la broma, el joven se sent¨® en el escritorio que parec¨ªa menos maltratado por los rayones de estudiantes aburridos. ¡ªBueno, tu primera tarea ,joven, es presentarse a los dem¨¢s ¡ª Dijo el profesor, sacando un cuaderno negro para anotar los presentes. ¡ª?No deber¨ªamos esperar a los dem¨¢s?¡ª pregunt¨® el joven mirando a la habitaci¨®n solitaria. ¡ªSolo son 2 m¨¢s¡ªDijo el profesor con algo de enojo¡ª Un chico que est¨¢ enfermo y una chica que suele faltar m¨¢s de la cuenta. ¡ªPodr¨ªa presentarse primero?¡ª pregunt¨® el joven con rubor en su cara¡ª Nunca lo hice yo y no s¨¦ qu¨¦ hacer. El profesor se levant¨® de la silla, como lo har¨ªa un estudiante y dijo: ¡ªMi nombre es Aquiles, tengo 43 y soy profesor del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo descubrir misterios entre las estanter¨ªas y no tengo dudas de que odio los libros sin sentido. Cuando sea grande quiero seguir siendo profesor. Mis padres fueron comerciantes. El profesor termin¨® y mir¨® al joven expectante. El joven entendiendo la mirada del profesor, se par¨® y dijo: ¡ªMi nombre es Adam, tengo 10 a?os y soy estudiante del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo buscar cosas entre los libros y no tengo dudas de que odio limpiar las t¨²nicas. Cuando sea grande quiero ser recolector. Mis padres son recolectores. ¡ªMuy bien, excelente presentaci¨®n, Adam ¡ªDijo Aquiles con una sonrisa ¡ª ?Sabes a qu¨¦ has venido a la escuela? Deber铆a haber dicho negro! ¡ªMuy bien, excelente presentaci¨®n, Adam ¡ªDijo Aquiles con una sonrisa ¡ª ?Sabes a qu¨¦ has venido a la escuela? ¡ª?A conseguir mi t¨²nica negra! ?Y poder ser un recolector profesional!¡ª Contest¨® Adam emocionado. ¡ªEsa es la actitud de un verdadero estudiante!¡ªDijo el profesor con una sonrisa amable¡ª Para lograr eso solo tienes que aprender un idioma a tu selecci¨®n, por suerte para vos: conozco tres idiomas, as¨ª que vas a tener muchas opciones, pero como recolector con aprender cualquiera de los 3 deber¨ªas andar bien. Aquiles se levant¨® de su asiento y sac¨® una caja de madera. Adentro de la caja se encontraban 4 libros en su interior con tapas de diferentes colores: verde, amarillo, rojo y negro. Aquiles tom¨® 3 de los libros y cerr¨® la caja. A continuaci¨®n puso los tres libros sobre la mesa y comenz¨® a explicar de qu¨¦ tratan cada uno: ¡ªEste Libro verde es bueno para aprender el idioma que usan en los pisos superiores; por lo cual es bastante ¨²til si planeas mudarte arriba. El libro rojo es ¨²til para viajar a los pisos inferiores, pero no te recomendar¨ªa estudiar este idioma. ?Reconoces cu¨¢l es el amarillo? The story has been illicitly taken; should you find it on Amazon, report the infringement. ¡ª ?Si! ¡ªContest¨® Adam con la felicidad de un ni?o que sabe la respuesta correcta ¡ª Ese es el idioma que utilizamos en los pisos donde viven mis pap¨¢s y donde est¨¢ la escuela. ¡ª?Correcto, Adam!¡ªFelicit¨® el profesor ¡ª Es por eso que este es el idioma m¨¢s ¨²til para vos , es muy probable que tus padres ya te hayan ense?ado un poco y eso va a hacer que puedas obtener tu t¨²nica negra m¨¢s r¨¢pido. ?Cu¨¢l de todos eliges? ¡ª?El amarillo!¡ª Grit¨® Adam, algo impaciente por obtener su t¨²nica negra El profesor asinti¨® y volvi¨® a guardar los otros libros no seleccionados en la caja. Luego, el profesor tom¨® el libro que qued¨® sobre la mesa se lo entreg¨® en la mano Adam, mientras le dec¨ªa: ¡ªTu primera tarea ser¨¢ preguntarles a tus padres que dice la primera hoja. Luego trata de intentar entender las dem¨¢s usando lo que aprendiste por tus padres con la primera hoja. ?Pero no le preguntes qu¨¦ dicen las siguientes! ?Entendido? ¡ª ?Claro, profesor!¡ª contest¨® Adam algo emocionado ¡ªBien¡ª Dijo el profesor con felicidad, al ver un chico tan colaborativo¡ª por lo dem¨¢s, puedes irte m¨¢s temprano hoy, pero emplea el tiempo que est¨¢s ganando yendo m¨¢s temprano haciendo la tarea. Suerte en el camino, Adam. Y la pr¨®xima vez que vengas trata de no perder tiempo hojeando libros que no puedes leer en el camino. Se nota el polvo de tus zapatos. Adam se mir¨® con verg¨¹enza sus zapatos, trat¨® de ocultarlos con su t¨²nica, pero su t¨²nica no era tan larga para lograrlo. Con rubor en su cara, Adam se despidi¨® mientras se iba del sal¨®n de clases, dejando solo al profesor. ¡ªUn joven curioso...¡ª Murmuraba el profesor, mientras Adam cerraba la puerta de la habitaci¨®n. Mi mundo era una fiesta a lado del tu yo ,no? Adam sali¨® del aula, lo recibieron unos pasillos de madera que conectaban las diferentes aulas. Los pasillos estaban iluminados por las mismas l¨¢mparas de aceite que el sal¨®n de clases. Solo hab¨ªa puertas en unos de los extremos. En el otro extremo uno podr¨ªa encontrarse pinturas de diferentes personas, todas vestidas con t¨²nicas negras. Los cuales eran los antiguos profesores de la escuela del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18 o tambi¨¦n conocida como: La Escuela. Adam con una felicidad pocas veces vista, fue caminando por los pasillos, no eran muy altos: ten¨ªan una altura un poco superior a la de una persona, ni muy anchos: a lo mucho podr¨ªan pasar 4 personas pegadas hombro a hombro. Pero el ambiente claustrof¨®bico no parec¨ªa importarle al joven alegre que caminaba por los pasillos. Por desgracia para Adam su aula quedaba en unos de los extremos m¨¢s alejados del hex¨¢gono por lo que ten¨ªa una larga caminata hasta llegar a la puerta, girando por las tres esquinas finalmente pudo encontrar el pasillo que conduc¨ªa a la puerta de salida. La puerta de salida era 3 veces m¨¢s grande que las puertas de las clases y estaba colocada en el lado de la pared donde se colocaban los cuadros. Por lo que era muy f¨¢cilmente reconocible. Pero m¨¢s que una puerta habr¨ªa que aclarar que era un marco vac¨ªo que conectaba el hex¨¢gono 8 con 4. Adam pas¨® por el marco gigante y continu¨® su marcha, pero esta vez no lo recibieron pasillos, este era uno de los 6 hex¨¢gono principales, por lo que la habitaci¨®n estaba rodeada de estantes llenos de libros. Las paredes del hex¨¢gono eran estanter¨ªas, salvo por los marcos de abertura. En el medio del hex¨¢gono hab¨ªa m¨¢s estanter¨ªas formando otro hex¨¢gono m¨¢s chico con solo dos marcos en cada lado. Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! Dentro de ese hex¨¢gono interior cuyas paredes se compon¨ªan de estanter¨ªas hab¨ªa otro hex¨¢gono a¨²n m¨¢s chico: cuyas paredes tambi¨¦n se compon¨ªan de estanter¨ªas y de dos puertas alineadas con la anterior, formando un pasillo de marcos. En Total cada Hex¨¢gono principal conten¨ªa 18 hex¨¢gonos interiores repletos de estanter¨ªas y pasillos entre las mismas por las que uno pod¨ªa encontrar libros, si no fuera porque todas las puertas estaban alineadas, uno podr¨ªa encontrarse con un hermoso laberinto lleno de estanter¨ªas. Adam parec¨ªa no querer llamar la atenci¨®n de las personas que se hallaban ojeando o leyendo libros en el interior del hex¨¢gono 4; por lo cual decidi¨® avanzar hacia su objetivo por el anillo externo de estanter¨ªas. El objetivo de Adam era llegar al Hex¨¢gono 3 de 18. El Hex¨¢gono 3 no solo era uno de los principales, sino que tambi¨¦n contaba con dos escaleras en las equinas que conectaban al Hex¨¢gono: 3-4 y 3-2. Adam camino con pasos firmes y tratando de esconder sus zapatos con polvo del resto de personas, logr¨® llegar hasta las escaleras del Hex¨¢gono 3, hab¨ªa dos escaleras de caracol. Las escaleras de caracol estaban hechas de m¨¢rmol blanco con una decoraci¨®n exquisita y s¨ªmbolos raros grabados en el esca?o de la escalera. El color blanco del m¨¢rmol resaltaba con el color de piso de madera marr¨®n, pero transmit¨ªa un aura de tranquilidad a la habitaci¨®n. Una de las escaleras se dirig¨ªa a los pisos inferiores del nivel medio y la otra ascend¨ªa hasta los pisos superiores del nivel medio. Adam se dirig¨ªa a los pisos inferiores donde viv¨ªan sus padres. Pero el chico no avanzaba; sino que s¨¦ qued¨® esperando en la puerta de las escaleras. La escalera no eran muy anchas y solo pod¨ªan pasar 4 personas de hombro a hombro. Por lo cual los antiguos bibliotecarios hab¨ªan dise?ado un sistema para evitar m¨¢s atascos. Arriba de cada puerta que conduc¨ªa a la escalera hab¨ªa dos piedras: una verde y otra roja. Si la piedra roja parpadea no se pod¨ªa entrar y era mejor no hacerlo. Por lo cual, Adam ten¨ªa que quedarse esperando en la puerta, todas las escaleras ten¨ªan 100 escalones entre piso y piso por lo que no deber¨ªa ser demasiado tiempo. Le debo la vida a esa vieja; Ojala le hubiera echo caso. Adam parec¨ªa algo impaciente mientras miraba una y otra vez las piedras parpadeando en rojo. Finalmente, se cans¨®, ya hab¨ªan pasado 5 minutos y la persona a¨²n no pod¨ªa ascender por los escalones. Adam decidi¨® matar el tiempo haciendo otra cosa. Mir¨® a sus costados y no parec¨ªa haber nadie por el pasillo formado de estanter¨ªas. Con algo de dudas Adam s¨¦ acerc¨® a una estanter¨ªa y trato de tomar uno de sus libros, pero la voz de alguien lo interrumpi¨®: ¡ªNo eres muy joven para andar ojeando cosas que no puedes leer ,chico? Adam mir¨® a la direcci¨®n de donde proven¨ªa el sonido y era la estanter¨ªa, la cara de lo que parec¨ªa ser una mujer vieja estaba formada en uno de los marcos de maderas de la estanter¨ªa. La cara tambi¨¦n era de madera y parec¨ªa parte de la decoraci¨®n de la estanter¨ªa. ¡ªParece que alguien se descompuso en las escaleras¡ª Contest¨® Adam mirando a los costados del pasillo y vigilando que no lo viera nadie¡ª As¨ª que tengo tiempo libre. ¡ªAlegre e inocente¡ª Comenz¨® a recitar la estanter¨ªa con una sonrisa feliz y la voz de una abuelita ¡ª Oh la juventud, cuando no conoc¨ªamos los secretos de este mundo, cuando todo parece una alegre caminata. You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version. Pero la sonrisa de la cara de madera se detuvo de golpe, como si un pensamiento amargo haya cruzado su cabeza y mir¨® a Adam con seriedad, mientras dec¨ªa: ¡ª?Pero debes tener cuidado ,jovencito! No todas las estanter¨ªas son tan buenas como yo. Algunas viejas estanter¨ªas guardan secretos que deben ser olvidados. Tambi¨¦n hay estanter¨ªas malvadas que te dir¨¢n mentiras para enga?arte. ?Nunca conf¨ªes en estanter¨ªas desconocidas! Adam asinti¨® con la cabeza y luego con algo de miedo movi¨® la cabeza para ver a los costados. Pero nadie hab¨ªa escuchado los gritos de la estanter¨ªa. ¡ªBien¡ª Continu¨® hablando la estanter¨ªa¡ª S¨¦ que no sabes leer ning¨²n idioma. Pero hay un libro m¨ªo que contiene un secreto. Est¨¢ en el tercer estante. Es el del lomo amarillo, inscrito con la frase: ''Papel y Topos''. Pero si lo tomas prom¨¦teme: ?Que nunca buscaras otro libro de este hex¨¢gono hasta obtener tu t¨²nica negra! ¡ª?Lo prometo!¡ª Dijo Adam con una sonrisa feliz mientras buscaba el libro. Finalmente, Adam lo encontr¨® y lo abri¨®. No entend¨ªa nada de lo que estaba escrito, pero se puso a buscar entre sus hojas y hasta que encontr¨® una hoja que le llam¨® la atenci¨®n: Era completamente dorada y sus caracteres parec¨ªan diferentes a los de todo el libro. ¡ªPara qu¨¦ te compres unos nuevos zapatos¡ª Dijo la abuelita del estante con una sonrisa ¡ªy unos cuantos dulces. ?Pero recuerda, as¨ª como hay tesoros, tambi¨¦n hay terribles secretos! Adam asinti¨® varias veces por la felicidad, arranc¨® la p¨¢gina dorada y devolvi¨® el libro al estante. Parec¨ªa que la piedra de la puerta de las escaleras, parpadea cada vez menos. Al notarlo, Adam camino con velocidad hacia la puerta. Pero con una diferencia: ya no le importaba tapar sus zapatos llenos de polvo. . El olor a humedad de esa escalera era insoportable. Adam espero en la puerta con la hoja dorada segura entre sus t¨²nicas. Todos sus planes hab¨ªan cambiado y ahora ten¨ªa que dirigirse lo m¨¢s r¨¢pido que pudiera a casa; para guardar su peque?o tesoro. Finalmente, Adam noto a la persona que estaba saliendo de la puerta: era muy viejo y ten¨ªa demasiadas canas en su cabeza, vest¨ªa t¨²nicas rojas y cada paso lo hac¨ªa con la lentitud de una tortuga. El viejo estaba acompa?ado por otras tres personas que vest¨ªan t¨²nicas negras. Los acompa?antes caminaban siempre unos escalones abajo de ¨¦l como si no buscaran pasarlo. Al ver la t¨²nica de otro color: Adam r¨¢pidamente tap¨® sus zapatos; sab¨ªa que este viejo era alguien importante y era mejor que no descubriera imperfecciones. ¡ªMuchacho, no deber¨ªas estar en la escuela a estas horas? ¡ª pregunt¨® el viejo mirando al jovencito parado en la entrada. ¡ªEl maestro Aquiles me dijo que ten¨ªa que hacer la tarea en casa con mis padres¡ª Contesto r¨¢pidamente Adam, mostrando su libro amarillo. ¡ªAquiles ... Tan holgaz¨¢n como cuando era estudiante... ¡ª Dijo el viejo con algo de enojo ¡ª No te preocupes, joven. Despu¨¦s ir¨¦ a decirle algunas palabras a ese vago y ver¨¢s c¨®mo te ayuda con tus deberes la pr¨®xima clase. Adam asinti¨® y se despidi¨® del viejo, siempre cauto de que no descubriera sus zapatos. Con algo de prisa comenz¨® a bajar las escaleras. Eran 100 escaleras y ten¨ªa 10 a?os; l¨®gicamente Adam estaba bastante cansado cuando lo logr¨®. Pero el joven no se detuvo al llegar al 3 piso medio; sino que sigui¨® bajando hasta llegar al primer piso. Fueron un total de 400 escalones los que baj¨®; este tambi¨¦n era el verdadero motivo por el cual hab¨ªa llegado tarde. Cuatro personas estaban protegiendo la escalera para continuar bajando. Los 4 miraron a Adam con curiosidad. Uno de ellos con mirada algo aturdida; sac¨® un libro rojo de su t¨²nica, pero no abri¨®, solo se qued¨® mirando al muchacho. This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. Adam los ignor¨® y se dirigi¨® por unos de los pasillos del hex¨¢gono 3 del primer piso del medio. Adam, continu¨® su marcha hasta llegar a una de las esquinas; mir¨® hacia los extremos del pasillo para ver que no hubiera nadie y se dirigi¨® hacia una de las estanter¨ªas. Las estanter¨ªas de este piso eran bastante viejas, algunas estaban rotas, otras vac¨ªas y llenas de polvo. . Adam fue hacia una estanter¨ªa que estaba completa. La estanter¨ªa estaba colocada en unas de las paredes de los exteriores del hex¨¢gono y su madera parec¨ªa muy vieja. La madera h¨²meda ten¨ªa algunos hongos coloridos y musgo muy verde, d¨¢ndole cierta apariencia m¨¢gica. Adam la mir¨® con cuidado y tom¨® uno de sus libros, parec¨ªan bastante viejos y sus p¨¢ginas estaban amarillentas, muy diferente al libro en perfecto estado que le hab¨ªa dado la estanter¨ªa con cara de abuelita. Al tomar el libro, una cara apareci¨® en la estanter¨ªa: parec¨ªa ser un rostro muy viejo. El rostro solo ten¨ªa una boca; en la cual pod¨ªan distinguirse unos dientes afilados que asustar¨ªa a cualquiera. Con una voz ronca y fiera, la estanter¨ªa dijo: ¡ª?Acaso no sabes qui¨¦n soy ,novato?¡ªDijo la estanter¨ªa con una sonrisa llena de codicia ¡ª Si mis libros quieres leer, primero mi pregunta debes responder. ?Pero presta atenci¨®n, porque si fallas ser¨¢s otro de los hongos que hay en mis estantes! As¨ª que dime: ?si yo quisiera poder resucitar, cu¨¢les son los pasos del ritual a realizar? ¡ªSoy yo, viejo, ¨²nicamente quiero pasar ¡ª Dijo Adam mirando a los lados algo preocupado. ¡ª?Eres t¨² ,chico?¡ª Un par de ojos aparecieron en la cara de madera y mir¨® al ni?o con pelo colorado y pecas ¡ª ?Entra! ?S¨¦ r¨¢pido o alguien te notar¨¢! El libro en su mano desapareci¨® y se coloc¨® en la estanter¨ªa. Acto seguido, los libros en la estanter¨ªa comenzaron a moverse como si tuvieran voluntad propia, la madera mohosa y h¨²meda comenz¨® a doblarse hasta formar una puerta , en su interior hab¨ªa una escalera de caracol. Adam entr¨® por las escaleras de caracol, dirigi¨¦ndose al 5 piso del nivel inferior. Un buen d铆a de aventuras... Adam entr¨® por la escalera de caracol, dirigi¨¦ndose al 5 piso inferior. A diferencia de las escaleras de m¨¢rmol, estas escaleras estaban hechas de madera podrida. Los costados de la escalera parec¨ªan a los de una cueva. La escalera no estaba iluminada con l¨¢mparas de aceite; sino que sobre las paredes de la cueva hab¨ªa champi?ones azules que brillaban iluminando d¨¦bilmente los escalones con una luz azulada. La escena era bastante bonita, pero algo peligrosa. Adam bajaba con cuidado, con mucha lentitud. Pero su coraz¨®n estaba algo acelerado; hoy hab¨ªa sido su primer d¨ªa de escuela y hab¨ªa logrado subir al piso medio sin que nadie se diera cuenta de que en realidad no pertenec¨ªa a esos pisos. Adam viv¨ªa en los pisos ''inferiores'' junto a su padre. El padre de Adam se las ingenio con un plan para lograr darle educaci¨®n a su hijo y as¨ª poder ofrecerle un mejor futuro. Ya que la educaci¨®n era imposible de obtener para los habitantes de los pisos inferiores. Esta escalera hab¨ªa sido descubierta por el padre de Adam en sus d¨ªas de juventud. Lamentablemente, cuando su padre la descubri¨®, ya era muy viejo para ser estudiante; por lo que nunca pudo obtener la t¨²nica negra. El padre de Adam lo sab¨ªa bien: no era una simple t¨²nica; era el derecho a saber leer; era el derecho a poder vivir bien en este mundo. Adam finalmente logr¨® bajar todas escalones de madera. La parte baja de la escalera era una cueva iluminada con cientos de champi?ones. En la cueva hab¨ªa un lago peque?o y un camino de piedras. Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators! Adam con cuidado salto sobre el camino de piedra, hasta llegar al otro extremo donde se encontraba la pared de la cueva. Al llegar a la pared, Adam coloc¨® su mano sobre la misma y dijo: ¡ª Un buen d¨ªa de aventuras. Pero es tiempo de que el h¨¦roe marche a casa Las piedras de la cueva comenzaron a temblar y poco a poco se mostr¨® sobre la pared: el dibujo de una puerta que parec¨ªa estar hecha con tiza. Adam empuj¨® el dibujo y la puerta no se movi¨®, parecer¨ªa que hab¨ªa alguien afuera. Adam esper¨® un rato en la cueva y volvi¨® a probar, esta vez la puerta se movi¨® y mostr¨® los pasillos del 3 hex¨¢gono del 5 piso inferior. Los pasillos se sent¨ªan mucho m¨¢s elegantes que los pasillos del anterior piso; sus pisos y techos eran de m¨¢rmol finamente tallado con patrones de flores. Sus estantes estaban hechos de oro y plata. Y las l¨¢mparas de aceite eran estatuas de ¨¢ngeles. No obstante, Adam sab¨ªa que toda esta belleza no val¨ªa nada en este mundo, lo ¨²nico que ten¨ªa verdadero valor era el conocimiento y la mayor¨ªa de libros de este piso estaban llenos de garabatos in¨²tiles. Adam camino con prisa , por no decir corriendo por los pasillos; no eran seguros y ten¨ªa que llegar a casa r¨¢pido. Reci¨¦n ahora, Adam noto que se olvid¨® de traer otro juego de t¨²nicas; las que ten¨ªa puestas eran muy nuevas y podr¨ªan llamar la atenci¨®n de gente peligrosa. En el camino se cruz¨® con muchas personas, por suerte lo conoc¨ªan o no ten¨ªan intenciones de robarle a un chico indefenso; por lo que pudo llegar r¨¢pidamente al hex¨¢gono 10 del piso inferior 5. El mapache, la inocencia me costo caro.... El hex¨¢gono 10 no era tan hermoso como el ¨¢rea de las estanter¨ªas de los hex¨¢gonos principales. Los materiales segu¨ªan siendo igual de lujosos; sin embargo, el m¨¢rmol blanco era muy f¨¢cil de manchar y nadie se preocupaba de limpiar los hex¨¢gonos exteriores de los pisos inferiores. Los pisos del hex¨¢gono 10 estaban llenos de polvo, las paredes manchadas y garabateadas; las l¨¢mparas de ¨¢ngeles estaban rotas y solo unas pocas funcionaban: por lo que no era raro que Adam tuviera que caminar por espacios donde no hab¨ªa nada de Luz para llegar a su casa. Adam ten¨ªa la respiraci¨®n algo agitada; por haber corrido tanto. Pero al llegar al hex¨¢gono 10 se calm¨® y fue caminando lentamente por estos pasillos polvorientos, esta zona era m¨¢s segura para ¨¦l; porque todos los vecinos lo conoc¨ªan y proteg¨ªan. Finalmente, Adam lleg¨® a la puerta de su casa. La puerta de madera estaba rota por lo que no ten¨ªa llave. Empuj¨¢ndola un poco, Adam pudo entrar para encontrarse con su padre. La habitaci¨®n era completamente de m¨¢rmol, pero todas las l¨¢mparas fueron reemplazadas con los champi?ones azulados de la cueva. Las paredes estaban completamente rayadas y manchadas con el barro de la cueva como si se buscara ocultar el color blanco del m¨¢rmol. Algunos garabatos y pinturas pod¨ªan verse por todos lados, pero no hab¨ªa muchas cosas en la habitaci¨®n y no hab¨ªa ning¨²n mueble, por lo que todos los objetos se tiraban al piso. En una esquina de la habitaci¨®n hab¨ªa alguien en cuclillas cubri¨¦ndose la cabeza con los brazos; estaba vestido con una t¨²nica blanca, llena de barro y parches. Pero la t¨²nica estaba en tan mal estado que solo cubr¨ªa algunas partes de su cuerpo. You might be reading a pirated copy. Look for the official release to support the author. La persona en cuclillas era muy parecida a Adam, por la luz de los hongos parec¨ªa tener el cabello rojo y pecas , ten¨ªa ojos azules como Adam. Pero lo suyos estaban m¨¢s apagados y algo blanqueados como si estuviera por quedarse ciego. Adem¨¢s, los alrededores de los ojos de esta persona eran algo negros como si fuera un mapache, como si sufriera alguna enfermedad ocular. Adam cerr¨® la puerta y la luz de las l¨¢mparas dej¨® de entrar en la habitaci¨®n. La persona en cuclillas sac¨® las manos de su cabeza y mir¨® al joven que acababa de entrar con algo de dudas. Al notar la mirada, Adam se larg¨® a llorar y corri¨® a abrazar a la persona vestida en harapos ¡ª ?Lo logramos, pap¨¢! ?Nadie lo noto! ¡ª grit¨® Adam en llantos mientras abrazaba a su padre. Pero su padre no cerr¨® el abrazo, se qued¨® en silencio, tratando de recordar qui¨¦n era este chico, pero parec¨ªa no poder lograrlo. Aun as¨ª a Adam no le import¨® y sigui¨® abraz¨¢ndolo mientras lloraba. ¡ª?Fuiste a la escuela? ?Tienes el libro amarillo,no?¡ª pregunt¨® su padre con una voz muy d¨¦bil , le costaba un poco hablar y tampoco parec¨ªa recordar porque lo llamaba ¡®pap¨¢¡¯ el chico este, pero s¨ª recordaba que sol¨ªa ayudarlo. ¡ª Si ¡­ si ac¨¢ lo tengo ¡ª contest¨® Adam con una sonrisa, sacando su libro de la t¨²nica¡ª El profesor me dio de tarea que me ayudes a leer la primera p¨¢gina del libro y yo tratara de leer lo dem¨¢s. Su padre tom¨® el libro y mir¨® la primera p¨¢gina. Al ver la p¨¢gina con caracteres ordenados: unas l¨¢grimas comenzaron a caer de su rostro, pero no habl¨®, se qued¨® apreciando las p¨¢ginas por un rato, luego lo cerr¨® y se lo devolvi¨® a Adam. ¡ªCon esto podr¨¢s leer ¡­ Podr¨¢s ser libre¡ªdijo el padre llorando entre l¨¢grimas¡ªYo nunca lo fui, pero nunca deje de integrarlo ¡­ Pero fracas¨¦ ¡­ Fracas¨¦ siempre. Cu¨ªdalo bien. ¡ª?Si, padre! ?Y la tarea?¡ª pregunt¨® Adam algo preocupado, sin entender las palabras de su padre. ¡ªNo s¨¦ leer ning¨²n idioma¡ª contest¨® su padre con algo de pena ¡ª pero tu profesor te va a ense?ar todo lo que necesites, solo dile que tu padre est¨¢ muy ocupado con el trabajo como para ayudarte con la tarea. Cr¨¦eme, no te har¨¢ m¨¢s preguntas si le dices eso. Es complicado entender el mundo cuando tienes 10 a?os. Adam se sinti¨® algo inc¨®modo al saber que todav¨ªa no podr¨ªa empezar a aprender a leer, pero con una sonrisa en su rostro, sac¨® la p¨¢gina dorada de su bolsillo: ¡ª?Mira lo que consegu¨ª, pap¨¢! ¡ª dijo Adam con orgullo al mostrar la p¨¢gina dorada. Su padre al ver la p¨¢gina, se alter¨® y la sac¨® de un manotazo de la mano de Adam, mientras la observaba atentamente como queriendo ver si era falsa o no. ¡ª??D¨®nde la sacaste?! ¡ª pregunt¨® su padre con preocupaci¨®n. ¡ªUna estanter¨ªa me dijo que ten¨ªa un secreto en uno de sus libros y encontr¨¦ eso adentro¡ª contest¨® Adam con algo de miedo por el estado de su padre ¡ª?Te dijo algo m¨¢s? ?Dame todos los detalles, ni?o!¡ªgrit¨® su padre de forma violenta. ¡ªNo, nada m¨¢s¡ª contest¨® Adam nervioso¡ª Solo me dijo que me comprara unos nuevos zapatos y dulces. Al escuchar la primera parte su padre parec¨ªa menos nervioso, pero al escuchar la segunda se volvi¨® a alterar, pero de manera a¨²n violenta que antes. Se tir¨® sobre Adam, corri¨® su t¨²nica y se qued¨® mirando los zapatos un buen rato. ¡ªSacate los zapatos y ponlos cercas de un champi?¨®n¡ª orden¨® su padre Adam hizo caso, no sab¨ªa que hab¨ªa hecho de malo. Pero al ver a su padre tan alterado lo hac¨ªa sentir mal por dentro. ¡ªNotas algo, mis ojos ya est¨¢n demasiados ciegos para ver algo raro ¡ª dijo su padre al ver a Adam viendo los zapatos con la luz del champi?¨®n ¡ªEst¨¢n sucios ¡ªdijo Adam, pero comenz¨® a tocarlos y noto el problema ¡ª Y la suela est¨¢ medio despegada, est¨¢n algo rayados. Su padre lo agarr¨® de los hombros y lo hizo mirar a sus ojos mientras le gritaba: This story has been taken without authorization. Report any sightings. ¡ª?Nunca! ?Absolutamente nunca! ?Vuelvas a hablar con esa estanter¨ªa, escuchaste, chico! ?No importa que te diga ella o que te digan las dem¨¢s estanter¨ªas del piso, ignorala! ¡ªPero parec¨ªa ser una buena estanter¨ªa, hasta me aconsejo tener cuidado¡ª contest¨® Adam, queriendo defender a la estanter¨ªa que lo hab¨ªa ayudado. ¡ªSe dio cuenta de que eres un ni?o y para colmo, uno desprotegido¡ª dijo su padre ya menos nervioso. Ahora ten¨ªa que persuadir al muchacho de que no vea m¨¢s a esa estanter¨ªa ¡ª Repite que te dije el d¨ªa que te presente el pasadizo. Porque me parece que no lo entendiste del todo. ¡ªSi soy un chico malo, no puedo entrar por la puerta¡ª Dijo Adam nervioso; recordando que ese d¨ªa su padre tambi¨¦n estaba muy alterado ¡ª Si leo un libro m¨¢gico, no puedo entrar por la puerta y si tomo uno de los libros para leerlo, la estanter¨ªa si o si me pedir¨¢ que responda la pregunta. ¡ª?Muy bien, chico!¡ª dijo su padre d¨¢ndole unas palmadas en el hombro¡ª Ahora s¨¦ que recuerdas de memoria lo que dije, pero a¨²n m¨¢s importante: ?Entiendes por qu¨¦ no te dejar¨ªa entrar y qu¨¦ significa cada frase? ¡ªLa primera es porque si soy bueno: le caigo bien a algunas estanter¨ªas¡ª comenz¨® a contestar Adam, pero le costaba, se tom¨® su tiempo con cada una de las reglas ¡ª La segunda es porque el viejo se pone celoso ¡­ La tercera es porque es un viejo gru?¨®n ¡ªSolo entendiste la frase menos relevante¡ªdijo su padre con algo de miedo por la ignorancia del chico¡ª La primera es correcta: es el capricho de la estanter¨ªa para abrir el pasaje, la segunda es la regla de la estanter¨ªa para abrir el pasaje y la tercera es la regla de la estanter¨ªa para tomar unos de sus libros. ?Cu¨¢l es la diferencia entre la palabra regla y capricho? Adam se qued¨® en silencio, no entend¨ªa a donde quer¨ªa llegar su padre. Del otro lado, su padre se pon¨ªa m¨¢s y m¨¢s nervioso al ver la ignorancia del chico. ¡ª?Recuerdas la frase que te ense?¨¦? ¡ª pregunt¨® su padre tratando de mantenerse tranquilo ¡ª ?Cu¨¢les son las estanter¨ªas buenas? ¡ªLas estanter¨ªas buenas son las que cumplen sus reglas siempre¡ª contest¨® Adam como si fuera una receta. ¡ªBien¡ªcoment¨® su padre con algo de iron¨ªa¡ªVolvemos a lo mismo, recuerdas la frase de memoria, ?pero qu¨¦ significa? Significa que ¨²nicamente puedes confiar en las estanter¨ªas que siguen sus reglas y nunca pidas libros de estanter¨ªas que no la siguen. Adam se qued¨® en silencio, escuchando a su padre. ¨¦l sab¨ªa que hablar lo conducir¨ªa a m¨¢s sermones y quer¨ªa ponerse a leer su libro amarillo. ¡ªRecuerda bien, ni?o¡ª continu¨® su padre¡ªNo hay estanter¨ªas que no tengan reglas y las que no las siguen; es porque est¨¢n tratando de enga?arte. Ma?ana ve al mercado del piso superior y te compras un par de zapatos nuevos para tu clase. Preg¨²ntale al viejo sin ojos la direcci¨®n, no a una estanter¨ªa desconocida del piso superior. ?Y no compres dulces, ahorra el resto! Fue un buen consejo, nunca le hice caso por desgracia. La noche pasa a ritmo de tortuga cuando uno est¨¢ nervioso y Adam estaba super nervioso; ya que ten¨ªa un largo d¨ªa por delante: no hab¨ªa podido hacer la tarea y adem¨¢s ten¨ªa que ir hasta el mercado de los pisos medios. Para poder lograrlo, Adam se hab¨ªa despertado muy temprano: 2 horas antes de que hubiera escuela. No quer¨ªa que sus zapatos despertaran sospechas entre los habitantes del piso medio. Adam se puso un juego de t¨²nicas algo rotas y ocult¨® sus t¨²nicas nuevas en su interior, mientras se dirigi¨® hacia la puerta con pasos suaves para no despertar a su padre, pero parecer¨ªa que no fue lo suficientemente cuidadoso. ¡ªChico,recuerda cerrar la cortina¡ªDijo su padre durmiendo sobre el piso¡ª La ¨²ltima vez casi me terminas de dejar ciego. Adam asinti¨® y tuvo la delicadeza de cerrar la puerta con una cortina hecha de papeles de libros con garabatos dibujados en ella. Antes de cerrar dio un ¨²ltimo vistazo a la habitaci¨®n y a su padre durmiendo en el suelo. Siempre le daba l¨¢stima esta escena, pero no pod¨ªa hacer nada para cambiarla. La habitaci¨®n donde dorm¨ªan no ten¨ªa ning¨²n mueble por lo que los dos dorm¨ªan en el piso, pero ten¨ªa la particularidad de estar pintada por todos lados. Pero a Adam esos dibujos no le daban gracia ni felicidad. ¨¦l sab¨ªa que esos dibujos se deb¨ªan a que su padre hab¨ªa cedido ante la locura que llenaba los pisos inferiores. Y esa era la principal raz¨®n del temor de ayer, los habitantes de este piso sol¨ªan ser los exiliados de los otros dos pisos superiores. Aunque tambi¨¦n viv¨ªan los trotamundos de los pisos a¨²n m¨¢s inferiores que este. If you encounter this story on Amazon, note that it''s taken without permission from the author. Report it. Adam nervioso por la fortuna que cargaba, se dirigi¨® hacia donde estaba el estante con el pasillo, por suerte no se cruz¨® con nadie porque era muy temprano. Las l¨¢mparas de aceite de las ma?anas siempre iluminaban menos, por lo que encontrar el libro indicado en el estante de musgo y hongos era algo complicado, pero por suerte esta vez no tuvo que hacerlo, porque la cabeza en la madera sali¨® a recibirlo: ¡ª?Todo bien, Adam?¡ª pregunt¨® el viejo con voz ronca¡ªRecuerda limpiar tus t¨²nicas en el agua del lago. Los bibliotecarios se fijan m¨¢s en sus ropas, que en el rostro de las personas con las que hablan. A lo mejor si ellos vieran m¨¢s los ojos de las otras personas, entender¨ªan de verdad que es lo que dicen estos libros. ¡ªGracias por el consejo¡ª Contest¨® Adam¡ª ?Sabes como ir al mercado del piso medio? ¡ªSi¡ªContest¨® toscamente la puerta de madera¡ª Piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 9 de 18. ?Suerte en tu aventura, joven h¨¦roe! Luego de hablar, la estanter¨ªa empez¨® a abrirse, hasta mostrar la cueva con el lago dentro. Adam se apresur¨® a entrar y sigui¨® el consejo de la estanter¨ªa, ¨¦l sab¨ªa que esta agua era bastante especial por lo que sumergi¨® su t¨²nica sin temor . Todo el polvo de la t¨²nica desapareci¨® , quedando completamente limpia. Luego el agua de la t¨²nica vol¨® formando una pelota de agua en el aire. Cuando toda el agua de la t¨²nica se junt¨®, la pelota de agua volvi¨® al lago sin salpicar ninguna gota. Adam viendo que estaba todo listo, decidi¨® dejar el juego de t¨²nicas rotas que hab¨ªa tra¨ªdo para ocultarse y se puso su t¨²nica blanca como la nieve para ascender las escaleras de madera con musgos. Por suerte del otro lado no hab¨ªa pr¨¢cticamente nadie levantado, as¨ª que su viaje hasta su destino fue bastante tranquilo. Deber铆a haberme puesto a curiosear un poco mas... Por suerte del otro lado no hab¨ªa nadie, as¨ª que el viaje hasta su destino fue bastante tranquilo. Adam mir¨® sorprendido el mercado, la ¨²ltima vez que vino a comprarse la t¨²nica blanca, hab¨ªa venido en el horario pico, ahora era muy temprano y el mercado ten¨ªa otro aspecto. Por todos lados pod¨ªan verse personas con t¨²nicas negras moviendo cajas de un lugar a otro; este era el horario para los trabajadores m¨¢s que para los clientes, pero por suerte para Adam las tiendas segu¨ªan abiertas al p¨²blico, aunque era algo molesto ser atendido mientras depositaban la nueva mercader¨ªa. En cuanto a la apariencia del mercado: como todo el piso medio lo que m¨¢s predominaba era la madera, los pasillos hexagonales no ten¨ªan puertas en las paredes, sino pinturas, cada pintura era una tienda. Si uno hund¨ªa la mano: pod¨ªa meterse a la tienda representada en la pintura. Por lo cual, el famoso mercado del piso medio era un gran complejo de pasillos hexagonales llenos de pinturas, ver a los trabajadores sumergi¨¦ndose constantemente en una pintura y ver como eran succionados por las mismas era una escena muy pintoresca. Las tiendas m¨¢s habituales de este mercado eran las bibliotecas, para cada g¨¦nero literario hab¨ªa una biblioteca espec¨ªfica dedicada a comerciar ese tipo de libros. Pero tambi¨¦n hab¨ªa tiendas de curiosidades, comestibles, juguetes y muebles. Support the creativity of authors by visiting the original site for this novel and more. Las segunda tiendas m¨¢s usuales eran la de ropa , como hab¨ªa dicho la vieja estanter¨ªa, los bibliotecarios se preocupaban m¨¢s por su atuendo que por las caras de los dem¨¢s, hab¨ªa tienda dedicada a t¨²nicas y tiendas dedicadas anteojos ,gorras ,zapatos. Adam se dirig¨ªa a la tienda de zapatos, para encontrarse con un zapatero que lo ayude a encontrar un zapato de la altura de un estudiante del piso medio. Tras pasar por varias pinturas coloridas que se mov¨ªan con la gente trabajando dentro, Adam pudo encontrar lo que buscaba. Colocando la mano en la pintura, Adam sinti¨® cosquillas y se meti¨® adentro de la pintura, al llegar una campanita funcion¨® como timbre, indicando la llegada de un nuevo cliente. La tienda parec¨ªa estar vac¨ªa , por lo que Adam se adentr¨® para ver si ve¨ªa a alguien m¨¢s adentro, las paredes del interior de la tienda estaban rodeadas por cajas de zapatos y hab¨ªa un c¨®modo sill¨®n con un banquillo para pies en el medio de la tienda. Finalmente, alguien se acerc¨® para atenderlo, era una mujer algo gorda, pero con cara amigable, no parec¨ªa muy vieja, pero definitivamente no era joven y llevaba un par de gafas muy bonitas en el rostro. ¡ªParece que est¨¢s en una emergencia para venir a esta hora, jovencito¡ª Dijo la se?ora con voz bastante relajante¡ª Bienvenido a la zapater¨ªa Do?a Camila, yo soy Camila su zapatera de confianza, ?c¨®mo puedo servirlo, jovencito? ¡ªMi pap¨¢ me dijo que necesito un par nuevo de zapatos¡ª contest¨® Adam algo nervioso¡ªEstos se me rompieron mientras jugaba. ¡ªYa veo¡ª Dijo Camila algo aturdida, pero con una sonrisa¡ª Qu¨¦ tal si te pones c¨®modo en el sill¨®n y te mido los pies. Solo durar¨¢ unos minutos de seguro llegas bien a la escuela El primer paso para conocer la verdad de mi historia... ¡ªYa veo¡ª Dijo Camila con una sonrisa¡ª Qu¨¦ tal si te pones c¨®modo en el sill¨®n y te mido los pies. Solo durar¨¢ unos minutos de seguro llegas bien a la escuela Adam asinti¨® y se fue a sentar en el sill¨®n. Afortunadamente, era tan c¨®modo como parec¨ªa, las piernas de Adam quedaron por los aires y las tambaleaba alegremente en el sill¨®n esperando que la se?ora volviera con los instrumentos para medir. ¡ªBien¡ª Dijo Camila mientras acomodaba la silla a la altura de un ni?o; as¨ª Adam pod¨ªa apoyar sus pies sobre el banquillo. La se?ora procedi¨® a desatar los cordones y sacarles los zapatos. Al ver los zapatos Camila coment¨®: ¡ªCon raz¨®n tu pap¨¢ te mand¨® a esta hora. ?Estos zapatos est¨¢n hechos un desastre! Adam no dijo nada , pero agradeci¨® en secreto a la imaginaci¨®n de Camila. Con mucho cuidado Camila fue midiendo las dimensiones del pie de ni?o mientras que las iba gritando en voz alta. Para sorpresa de Adam, cada vez que Camila dictaba un n¨²mero un libro negro que trajo lo ibas escribiendo por su cuenta, era la primera vez que Adam ve¨ªa un libro tan raro. ¡ªBueno, por suerte tengo un juego de zapatos para ni?os¡ª Dijo Camila mientras buscaba en la zona de cajas que parec¨ªan bastante viejas¡ªSabes no son muchos los ni?os que nacen por estos pisos. La mayor¨ªa de bibliotecarios ni se molesta en tenerlos. O a¨²n peor los tienen y los ... Pero Camila par¨® de buscar y miro que el ni?o la miraba con curiosidad; eran tan raros los ni?os que se hab¨ªa olvidado de que su ¨²ltima frase podr¨ªa perturbarlo un poco, as¨ª que decidi¨® ignorar lo que estaba diciendo y continuar buscando. ¡ª?Qui¨¦nes son tus padres, joven?¡ª pregunt¨® Camila mientras luchaba con las cajas de zapatos tratando de encontrar la talla ¡ª Solo tengo un padre es recolector, se llama Donato . Mi madre se fue de trotamundos a los pisos superiores, nunca la vi. Love this novel? Read it on Royal Road to ensure the author gets credit. ¡ªYa veo ¡ª Dijo camila con una sonrisa, mientras encontraba la caja que buscaba¡ª No conozco ning¨²n Donato por desgracia, pero lo felicit¨® por animarse a cuidarte y dejar el trabajo. La mujer s¨¦ acerc¨® a Adam con una caja que no estaba en buenas condiciones, pero al abrirla se vio unos lindos zapatos marrones en perfecto estado, incluso brillaban. ¡ª?Te gustan, chico?¡ª pregunt¨® Camila con una sonrisa en la cara. ¡ª?Si! ?Me encantan!¡ª Contest¨® Adam algo emocionado por sus nuevos zapatos. ¡ªMe alegro ¡ª Dijo la mujer con una sonrisa a¨²n m¨¢s grande¡ª Voy a hacerles unos arreglos y tratamientos por el tiempo que estuvieron en la caja. Los zapatos cuestan 1/18 de papel de caracteres, podr¨ªas ir prepar¨¢ndolo. Adam asinti¨® y esper¨® pacientemente el sill¨®n con su papel dorado en la mano, finalmente la mujer sali¨® y se qued¨® mirando al ni?o con la hoja dorada en la mano un rato, luego mir¨® la caja rota. Sin mucha verg¨¹enza, Camila sac¨® otra caja m¨¢s grande algo m¨¢s nueva, les saco los zapatos y puso los zapatos de Adam. ¡ªNi?o, esto no es papel de car¨¢cter ¡ªDijo Camila mientras buscaba un cuaderno verde¡ª Es papel de car¨¢cter imbuido, se usa para otras cosas, deber¨ªas ir a depositarlo al banco. ?Me podr¨ªas pasar tu carnet? Adam se asust¨® un poco, pero algo nervioso busc¨® en su t¨²nica una tarjeta y se la entreg¨® a Camila. Adam supuso que no deb¨ªa pasar nada malo, en la escuela tambi¨¦n la aceptaron. La tarjeta solo ten¨ªa la siguiente informaci¨®n: Nombre: Adam N¨²mero de identificaci¨®n: 64341 Camila tom¨® la tarjeta y se puso a rellenar en su cuaderno verde los datos de la misma. ¡ªBien, tengo todo¡ª Dijo camila mientras le devolv¨ªa la tarjeta a Adam¡ª Solo voy a necesitar que pongas tu dedo ac¨¢. Por lo dem¨¢s deber¨ªas ir a abrir una cuenta en el banco as¨ª puedes pagarme, el banco est¨¢ en el piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 18 de 18 . Adam puso el dedo y el cuaderno se ilumin¨® tachando sus datos, asustando a Adam. ¡ªEh...¡ª Dijo camila revisando el cuaderno ¡ª Parece que tu pap¨¢ ya te abri¨® una cuenta en el sistema de bancos cuando naciste. Bueno, eso simplifica todo. De todas formas Adam, ve y deposita ese papel, as¨ª no lo pierdes. Adam asinti¨® y sali¨® de la tienda por la puerta. Apareciendo nuevamente en los pasillos, con la caja de zapatos en sus manos y con la mirada muy aturdida. Adam no entend¨ªa porqu¨¦ ten¨ªa una cuenta bancaria a su nombre. Pero quer¨ªa averiguarlo, por lo que se dirigi¨® al hex¨¢gono 18. Deber铆a haber montado mas espectè°©culo... Pero Adam quer¨ªa averiguarlo, por lo que se dirigi¨® al hex¨¢gono 18 para ir al banco. Caminando por los pasillos y estanter¨ªas, Adam pudo llegar al Hex¨¢gono, el viaje fue bastante tranquilo, por las pocas personas despiertas que hab¨ªa, aunque cada vez se cruzaba con m¨¢s gente. Adam aprovech¨® la oportunidad de que hubiera poca gente para cambiar sus zapatos rotos por los nuevos, los zapatos viejos los guardar¨ªa en la cueva para as¨ª tener un juego de ropas viejas y otras nuevas; como le hab¨ªa dicho su padre que haga. Finalmente, Adam lleg¨® hasta donde estaba el banco, en la puerta del hex¨¢gono hab¨ªa 4 guardias , que parec¨ªan vigilar que no ocurrieran incidentes dentro, los 4 miraron a Adam con cierta sospecha por un buen rato. Mientras tanto, Adam trataba de tomar coraje para pasar por ellos, por lo cual se cre¨® una atm¨®sfera medio extra?a donde ninguno de los dos hac¨ªa nada m¨¢s que verse en silencio. Luego de un tiempo uno de los guardias se le acerc¨® y dijo con tono algo nervioso: ¡ª?Desea algo, se?or? ¡ªSi¡ª contest¨® Adam¡ª Quer¨ªa ver mi cuenta bancaria, pero no s¨¦ c¨®mo hacerlo. ?Pueden ayudarme? ¡ª?Eres un ni?o?¡ª dijo el guardia con algo de incomodidad, el resto de guardias miraron a Adam de forma m¨¢s sospechosa ¡ª Bueno, ven, te ayudar¨¦, el resto vigil¨¦ ''muy'' atentamente. This story originates from a different website. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. Como si fuera una se?al: Los tres guardias en la puerta sacaron unos libros rojos y se quedaron mirando la espalda de Adam mientras avanzaba con uno de los guardias. Este hex¨¢gono segu¨ªa la misma decoraci¨®n de madera que el resto de hex¨¢gonos, pero ten¨ªa la peculiaridad de que estaba rodeado de estanter¨ªas ¨²nicamente en los extremos y estaba completamente hueco en su interior. Todas las estanter¨ªas eran iguales y parec¨ªan estar hechas de piedra, sin muchas decoraciones y en las estanter¨ªas ¨²nicamente se hallaban libros de lomo dorado sin ninguna inscripci¨®n. El guardia llev¨® a Adam hacia la estanter¨ªa m¨¢s alejada a la puerta y le dijo: ¡ª¨²nicamente tienes que tomar uno de los libros, luego la estanter¨ªa te dar¨¢ m¨¢s instrucciones, cualquier problema estaremos vigilando desde la puerta. As¨ª que no hagas cosas extra?as. ?Entendido? Adam asinti¨® y procedi¨® a tomar uno de los libros, el guardia a su lado, se qued¨® un rato m¨¢s hasta que vio aparecer a la cara de piedra, la cara no parec¨ªa ser humana de lo arrugada que estaba, ten¨ªa dientes afilados y los ojos vendados. Al salir, la cara de la estanter¨ªa pregunt¨® con voz pausada: ¡ª?Qu¨¦ operaci¨®n desea realizar? ¡ªQuiero revisar mi cuenta bancaria ?c¨®mo lo hago? ¡ª dijo Adam abriendo el libro en su mano, pero estaba completamente en blanco, no hab¨ªa nada escrito en ¨¦l. Las vendas de los ojos en la cara de piedra se corrieron unos segundo como para ojear a Adam, pero luego volvieron a ponerse, mientras dec¨ªa: ¡ªSolo pon tu dedo unos segundos y veremos que ocurre. Adam hizo caso y al poner su dedo la misma informaci¨®n que aparec¨ªa en su tarjeta apareci¨® en la primera hoja del libro. Es curioso... pero sigo sin verlos. Adam hizo caso y al poner su dedo: la misma informaci¨®n que aparec¨ªa en su tarjeta apareci¨® en la primera hoja del libro. ¡ª64341 o Adam ¡ª Dijo la voz de la cara de piedra en tono pausado¡ª Tienes cuenta bancaria y te inscrib¨ª en la escuela hace unos d¨ªas, para no saber leer, has amansado una buena fortuna. ¡ªPodr¨ªa ver mi fortuna¡ª contest¨® Adam algo sorprendido con que de verdad ten¨ªa cuenta¡ª Tambi¨¦n quiero depositar esta hoja, podr¨ªa acceder a m¨¢s informaci¨®n acerca de mi cuenta y... ¡ªSi, una operaci¨®n a la vez¡ª interrumpi¨® la cara de piedra con algo de molestia; matando la emoci¨®n de Adam¡ª Estoy atendiendo miles de bibliotecarios a la vez. De todas formas, puedes tomarte el tiempo que quieras, no hay apuro. Al decir eso el libro de la mano de Adam s¨¦ cerr¨® de golpe y luego se abri¨® mostrando un resumen de su cuenta: >Adam/64341 > Hojas de caracteres imbuidos: 120 , Hojas de caracter: 8/18, Hojas de caracteres malditos : 71, Hojas de caracteres corrompidos: 23 , Hojas de caracteres m¨¢gicos: 4/18, Hojas varias depositadas: 2 Adam vio la cifra algo impactante, luego correteo por las p¨¢ginas del libro y cada p¨¢gina se hab¨ªa transformado en las hojas descritas: Las imbuidas eran doradas, la de car¨¢cter com¨²n eran blancas, las malditas eran negras, las corrompidas eran violetas, las m¨¢gicas eran garabatos que se mov¨ªan en la hoja y las otras dos parec¨ªan papel com¨²n. ¡ª?Esto es m¨ªo?¡ª pregunt¨® Adam dando vuelta a las p¨¢ginas como un loco, sin entender el resumen¡ª Es decir: ?Puedo sacarlo cuando quiera? ?Hay alguna regla o capricho? ¡ªSi es de 64341 y ese eres t¨²¡ª Dijo la cara de piedra con una voz mon¨®tona¡ª Si quieres depositar solo pon tu hoja de caracteres imbuidos y se guardar¨¢. Notar¨¢s que tu resumen se incrementa ¡ªY cuanto valen cada hoja en relaci¨®n con la de car¨¢cter¡ª Dijo Adam mirando la cantidad de hojas que hab¨ªa en el cuaderno y viendo cu¨¢ntos zapatos eran esto¡ª La se?ora en la tienda no quer¨ªa aceptarme la hoja dorada. ¡ªUna hoja de caracteres imbuida cotiza actualmente a 105 Hojas de car¨¢cter¡ª Contest¨® la cara con voz mon¨®tona¡ª Las otras hojas no tienen liquidez. Por lo que no puedes venderlas siendo minorista. Pero puedes comprar 1000 hojas de car¨¢cter corrompido/maldito/m¨¢gico valen alrededor de 1/18 de hoja de car¨¢cter. This book was originally published on Royal Road. Check it out there for the real experience. ¡ª?Qui¨¦n me dio tantas hojas?¡ªpregunt¨® Adam con impaciencia¡ª ?y qui¨¦n cre¨® la cuenta por m¨ª? ?Lo hizo mi madre? ?C¨®mo se llamaba?, y ... ¡ª?Una operaci¨®n a la vez!¡ª Grit¨® la estanter¨ªa con enojo¡ª Si no fuera porque tengo tus datos de verdad creer¨ªa que eres un ni?o, act¨²as bien muchacho, pero no ganaras nada actuando de esa forma conmigo, as¨ª que: ??S¨¦ paciente!! Los guardias al escuchar los gritos de la estanter¨ªa llegaron corriendo , ya estaban preparados para encontrar anomal¨ªas. Pero antes de que pudieran acercarse una pared de piedras apareci¨® entre Adam y los guardias. ¡ª??Quien le dio el derecho de interrumpir una operaci¨®n!!¡ªGrit¨® la estanter¨ªa, pero esta vez se escuch¨® por todo el hex¨¢gono ¡ª?Salgan bandidos codiciosos o se convertir¨¢n en unos de mis libros! Los guardias algo nerviosos retrocedieron lentamente hacia la puerta sin decir una palabra, sab¨ªan que las estanter¨ªas no bromeaban una vez dichas la reglas. Cuando los guardias se fueron, las paredes de piedra desaparecieron y el hex¨¢gono volvi¨® a quedar vac¨ªo, algunos clientes miraron enojados a los guardias; otros directamente fueron a quejarse. ¡ªEn cuanto a ti muchacho¡ª Dijo la estanter¨ªa con la misma voz mon¨®tona de antes¡ª no te preocupes, puedes tomarte todo el tiempo del mundo. Pero una operaci¨®n a la vez. ¡ª?Qui¨¦n me dio tantas hojas?¡ª pregunt¨® Adam, tambi¨¦n algo asustado con la escena, pero de verdad quer¨ªa conocer la verdad. ¡ªTus las compraste¡ª Coment¨® la estanter¨ªa con voz mon¨®tona¡ª Hace 500 a?os, los caracteres limpios val¨ªan 100 veces m¨¢s que los imbuidos, el precio se fue invirtiendo; hasta que te hiciste rico. De todas formas recuerda que los bibliotecarios poco valor le dan a sus riquezas y mucho a sus conocimientos. ¡ª?Pero yo tengo 10 a?os, no 50!¡ª Dijo Adam confundi¨¦ndose los n¨²meros. ¡ªEn cuanto a tu segunda pregunta¡ª Dijo la cara de piedra ignorando al chico, pero notando su insistencia¡ª T¨² creaste la cuenta hace 500... digo 8 a?os ... Eras un bebe , pero viniste gateando a crear una cuenta ... Lo recuerdo. Adam se qued¨® aturdido pensando un rato, pero la verdad no recordaba mucho de cuando era un bebe, adem¨¢s nunca vio a un bebe con sus ojos, as¨ª que podr¨ªa ser cierto seg¨²n su mente de 10 a?os sin educaci¨®n. ¡ªAdam, no me voy a ir a ning¨²n lado ¡ªdijo la cara de piedra al ver a Adam algo aturdido; sin pedirle ninguna operaci¨®n¡ªYa se hace tarde y deber¨ªas ir al colegio. ?Pero ven a verme si tienes m¨¢s operaciones para hacer! Adam ,algo aturdido, sigui¨® el consejo y se dirigi¨® hacia la escuela, mientras trataba de recordar lo que hac¨ªa de chico, pero solo recordaba jugar por los pasillos y estanter¨ªas de los pisos inferiores. ?Oh ,no! ?Odio esta parte! Dios que verg眉enza ... Adam, algo aturdido, sigui¨® el consejo y se dirigi¨® hacia la escuela, mientras trataba de recordar lo que hac¨ªa de chico, pero solo recordaba jugar por los pasillos y estanter¨ªas de los pisos inferiores. Finalmente, lleg¨® a la escuela, pero ten¨ªa algo de verg¨¹enza de entrar al sal¨®n de clases y tener que decir que lleg¨® tarde otra vez y tampoco hizo la tarea, pero vino hasta ac¨¢ y ya no pod¨ªa retroceder. As¨ª que reuniendo su coraje Adam empujo la puerta y dijo: ¡ª ?Lo siento profesor, se me hizo tarde! "..." Adam mir¨® hacia los lados algo aturdido: ?No hab¨ªa nadie en el sal¨®n! Sin saber muy bien que hacer Adam camino hasta el escritorio que hab¨ªa usado la otra vez. Adam puso su caja con los zapatos viejos arriba del escritorio y se sent¨®; a esperar a que el tiempo pasara. Pero no ocurri¨® nada, por lo que Adam se qued¨® dormido en el banco; estaba algo cansado por haberse despertado temprano hoy. Pas¨® el tiempo y Adam se hab¨ªa quedado dormido, pero fue entonces que escuch¨® un grito que lo hizo despertarse de repente con miedo. Despu¨¦s, Adam record¨® que no estaba en los pisos inferiores y mir¨® a la fuente del grito: ¡ª ?Aquiles, me surgi¨® una duda!¡ª Dijo una chica con voz dominante vestida con t¨²nicas blancas¡ª ?D¨®nde se fue ese vago? ?Acaso no quiere trabajar? ?Qui¨¦n eres t¨²? La chica ten¨ªa el pelo rubio y los ojos plateados: el contorno de sus ojos estaban algo negros como los de su padre, parec¨ªa tener una edad bastante cercana a la de Adam. Lo m¨¢s llamativo es que a pesar de su edad, la chica ten¨ªa tatuajes por todas sus manos. Los tatuajes parec¨ªan ser flores coloridas y animales que Adam nunca vio en su vida, pero eran muy, pero muy llamativos. The narrative has been illicitly obtained; should you discover it on Amazon, report the violation. ¡ªSoy Adam ¡ª Contest¨® Adam con algo de nervios, no era la primera vez que ve¨ªa una ni?a, pero si la primera vez que una le hablaba¡ª Estoy esperando al profesor tambi¨¦n. ¡ª?Esperarlo?¡ªDijo la ni?a mirando a Adam fijamente; poniendo a¨²n m¨¢s t¨ªmido a Adam¡ª ?Si es su trabajo! ?Vamos a patear la puerta del director hasta que nos d¨¦ un maestro! ?Para qu¨¦ se piensa que pagamos esto! La chica s¨¦ acerc¨® a Adam y lo tom¨® del brazo; empuj¨¢ndolo para que la siguiera. Adam ,sin mucha opci¨®n, sigui¨® a la chica algo nervioso; no sab¨ªa que los otros ni?os eran tan violentos, con raz¨®n los guardias lo miraban raro en el banco. La chica arrastr¨® a Adam por los pasillos del hex¨¢gono hasta una puerta con madera: con patrones muy bonitos grabados por toda su superficie y una placa de metal inscrita con el nombre: Cesar. *Puff*... La chica literalmente patio la puerta del director, pero al notar que no se abr¨ªa, mir¨® a Adam con cara expectante. Adam ,algo nervioso, decidi¨® seguir a la ni?a y ponerse puerta a puerta con ella, no quer¨ªa caerle mal a unas de sus compa?eras de clase. *Puff*...*Puff*...*Puff*... La puerta fue pateada por los dos ni?os de forma violenta hasta que un anciano con t¨²nica roja abri¨® la puerta. Adam casi se desmay¨®; no esperaba que el mismo viejo que se hab¨ªa cruzado antes en las escaleras fuera directo y mucho menos que le haya pateado la puerta alguien con t¨²nica de otro color. ¡ª?Qu¨¦ paso ahora, Sof¨ªa?¡ªDijo C¨¦sar con una sonrisa; no parec¨ªa estar muy molesto con los ni?os pateando su puerta. ¡ª?Aquiles, eso pas¨®!¡ª Grit¨® la ni?a con enojo¡ª ?Se supone que es nuestro profesor! ?Pero no est¨¢ nunca! ¡ªEst¨¢ bien, no hay que impacientarse¡ª Dijo C¨¦sar con una sonrisa de abuelo confiable¡ª Entren a mi oficina, los pasillos no son un buen lugar para discutir. La dulce infancia... ¡ªEst¨¢ bien, no hay que impacientarse¡ª Dijo C¨¦sar con una sonrisa de abuelo confiable¡ª Entren a mi oficina, los pasillos no son un buen lugar para discutir. Sof¨ªa y Cesar entraron en la oficina . Adam medio aturdido por la situaci¨®n, vio que los otros dos entraban y acompa?¨® por inercia; para no quedar solo en el pasillo. La oficina del director no era muy grande, pero ten¨ªa lujosos muebles de madera, muy finamente decorados, no hab¨ªa ninguna estanter¨ªa, pero hab¨ªa una monta?a de libros amontonados arriba del escritorio; parecer¨ªa ser que el director se pasaba m¨¢s tiempo leyendo que prestando atenci¨®n a la escuela. Tambi¨¦n hab¨ªa dos sillones bastante c¨®modos enfrente del escritorio; donde Sof¨ªa y Adam se sentaron. El director por su parte se sent¨® del otro lado del escritorio y con la mano corri¨® todos los libros del escritorio; tirando los libros al suelo para que no interrumpiera su visi¨®n. Adam se qued¨® algo aturdido mirando los libros en el suelo sin saber si deb¨ªa ir a recogerlos o no , pero vio que Sof¨ªa no hac¨ªa nada por lo que le sigui¨® la corriente. ¡ªBueno¡ª dijo C¨¦sar con bastante tranquilidad¡ª ?Qu¨¦ fue lo que ocurri¨® esta vez? ¡ª?Aquiles, ese es el problema!¡ª grit¨® Sof¨ªa bastante enojada desde el sill¨®n varias veces m¨¢s grande que ella ¡ª ?No puede ser que siempre que se lo necesite no est¨¦! ?C¨®mo se supone que aprendamos a leer sin profesor! If you discover this tale on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the violation. ¡ªBueno¡ª dijo Cesar de forma muy relajada mientras escrib¨ªa en un papel rojo¡ªsi eso es lo que te inquieta, Sof¨ªa, lo solucionaremos ?Y a ti qu¨¦ es lo que te inquieta, Adam? ¡ª ?Yo? .. eh ¡ª dijo Adam algo atontado por la situaci¨®n ¡ª yo.. yo quiero obtener mi t¨²nica negra. ¡ªBueno¡ª dijo C¨¦sar nuevamente como si decir ''bueno'' fuera su mantra de relajaci¨®n¡ª Solo entr¨¦gale esta carta Aquiles, deber¨ªa estar en la sala de profesores y solucionara el problema, la pr¨®xima vez traten de no patear la puerta; podr¨ªan llamar la atenci¨®n de... ¡ªYo voy a patear lo que se me cante, viejo moribundo¡ª interrumpi¨® Sof¨ªa, sac¨¢ndole la carta roja al profesor con violencia y bajando del sill¨®n para buscar a Aquiles *Puff* Sof¨ªa con violencia cerr¨® la puerta de la oficina. Adam se qued¨® mirando la escena algo aturdido. ¡ªBueno¡ª dijo Cesar, tom¨¢ndose la cabeza con la mano y masajeando la frente tratando de mantener la calma ¡ª?Tienes alg¨²n otro asunto que quieras discutir, Adam? ¡ªEh¡­no,no¡ª Dijo Adam saliendo del aturdimiento, mientras se bajaba del sill¨®n para buscar a Sof¨ªa. Adam sali¨® por la puerta y corri¨® hacia Sof¨ªa que estaba pateando con fuerza otra puerta de la escuela, parecer¨ªa que esa era la sala de profesores. Cuando Adam lleg¨®, Aquiles ya hab¨ªa abierto la puerta y estaba discutiendo con Sof¨ªa. ¡ª?No me lo puedo creer! ?Apareci¨® un fantasma! ¡ª Dec¨ªa con iron¨ªa Aquiles al ver a Sof¨ªa en la escuela¡ª ?Te aburriste de probar suerte buscando estafar a las pobres estanter¨ªas? Me entere que era pobre y rico el mismo d铆a... ¡ª?No me lo puedo creer! ?Apareci¨® un fantasma! ¡ª Dec¨ªa con iron¨ªa Aquiles al ver a Sof¨ªa en la escuela¡ª ?Te aburriste de probar suerte buscando estafando a las pobres estanter¨ªas? ¡ª?Que dices, mocoso insolente!¡ª Dijo Sof¨ªa pateando la entrepierna de Aquiles *Ahhh* Grito Aquiles cayendo al suelo ¡ª?Para que aprendas!¡ª Dijo Sof¨ªa entre risas mirando al profesor rodando por el suelo. Adam se qued¨® asustado viendo la escena, recordaba bien las palabras de su padre: ''pase lo que pase, no llames la atenci¨®n'' y esto era exactamente lo contrario. Adam quer¨ªa huir, pero eso podr¨ªa ser peor que no aparentar ser un ni?o normal como Sof¨ªa. ¡ª?Soy tu profesor!¡ªDijo Aquiles mientras trabajaba de levantarse¡ª ?Se supone que deber¨ªas respetarme! ?Yo te respetaba cuando eras mi profesora! ¡ª?Si, pero yo merec¨ªa respeto, mocoso!¡ªDijo Sof¨ªa con orgullo, tirando la carta roja arriba de Aquiles con desprecio¡ª ?No faltaba a todas las clases como vos! ?O acaso crees que los holgazanes logran ser j¨®venes de nuevo! ?T¨² ser¨¢s otro viejo moribundo m¨¢s, si no te tomas en serio tu trabajo! Aquiles iba a decir algo, pero una cara de madera gigante surgi¨® de una de las paredes de la escuela y mir¨® a los tres con cierta duda. La cara parec¨ªa ser de un viejo y su frente estaba algo arrugada; no ten¨ªa boca y solo ten¨ªa un ojo con un mon¨®culo; el otro parec¨ªa hueco. Con su mon¨®culo observaba fijamente a las tres personas, como si tuviera que tomar una decisi¨®n complicada. Sof¨ªa al ver la cara, corri¨® y ayud¨® a levantar al profesor, mientras le dijo con una voz muy infantil que antes nunca hab¨ªa usado: Support the author by searching for the original publication of this novel. ¡ªLo siento profesor, Aquiles. Mis pap¨¢s me est¨¢n obligando a revisar estanter¨ªas para probar sus reglas y supongo que una me afecto; nunca le har¨ªa nada malo a un profesor tan bueno como usted. El rostro de madera gigante mir¨® con su mon¨®culo con a¨²n m¨¢s sospecha a la ni?a que ten¨ªa al frente de ¨¦l y una boca comenz¨® a surgir en su rostro. Sof¨ªa al ver eso se asust¨® y con voz temblorosa dijo: ¡ªYo... Yo fui obligada por otra estanter¨ªa... por mis padres... lo juro... nunca le har¨ªa nada malo a un profesor... Soy una ni?a , una ni?a de verdad, tengo ¨²nicamente 12 a?os ... y una larga vida por delante. Adam no entend¨ªa el cambio de actitud de Sof¨ªa, pero parec¨ªa que estas dos personas estaban bastante asustadas de esta estanter¨ªa gigante. Aquiles no dijo nada, parec¨ªa querer decir algo, pero su boca temblaba cada vez que la abr¨ªa, cuando vio a la boca formarse, unas l¨¢grimas comenzaron a caer por su rostro y se cay¨® al piso llorando. La boca finalmente se form¨® mostrando unos dientes muy prolijos mientras dec¨ªa con una voz muy refinada mirando a Sof¨ªa: ¡ªT¨² no eres una ni?a, pero estudias en mi hex¨¢gono: ?Qui¨¦n te crees que eres?! Sof¨ªa se larg¨® a llorar y cay¨® de rodillas al suelo,mientras suplicaba entre l¨¢grimas: ¡ªPor favor profesor, Aquiles, d¨ªgale la verdad, se lo suplico! Adam mir¨® esta escena algo aturdido sin entender qu¨¦ ocurr¨ªa, pero se sent¨ªa un poco asustado al ver a su profesor y a la primera ni?a que le hab¨ªa hablado en su vida con tanto miedo. Pero Adam no se dio la vuelta, recordaba las palabras de su padre: ''Todas las estanter¨ªas tienen reglas'' -----------------------------[Pero entonces, el mundo se par¨® de repente]------------------------- Recuerdo esta escena. Nunca la olvidar¨ªa. Deber¨ªa contarla al lector u ocultarla: supongo que puedo darle la opci¨®n de elegir imaginar su verdad. Si usted lector quiere saber la verdad puede leer la siguiente p¨¢gina. Pero tambi¨¦n puede salt¨¢rsela e imaginar su propia historia; lo cual puede resultar en una experiencia muy interesante de lectura. Lo ¨²nico que me interesa es que me ayude a encontrar ''La Historia''. Que usted sepa c¨®mo funcionaba mi mundo; no s¨¦ hasta qu¨¦ punto pueda ser crucial en la investigaci¨®n. Pero mi segundo d¨ªa de clases ,fue ... Algo amargo para el gusto de muchos (pero real). Las regla son reglas... La cara gigante parec¨ªa dudar de la reacci¨®n de la chica y mir¨® al profesor con cierta sospecha. Seg¨²n la cabeza gigante: Aquiles era un profesor y su reacci¨®n deber¨ªa ser ayudar a una estudiante en problemas, pero el profesor se qued¨® parado sin atender las s¨²plicas de Sof¨ªa. Y el otro chico parec¨ªa estar mirando todo, con algo de miedo, pero la cara con mon¨®culo recordaba que ese chico patio violentamente la puerta del director, as¨ª que dudaba de ¨¦l tambi¨¦n. Fue entonces, cuando la voz de Adam interrumpi¨® el silencio inc¨®modo: ¡ªProfesor cu¨¢les son las reglas de esta estanter¨ªa?¡ª pregunt¨® Adam haci¨¦ndole caso a su padre y tratando de ayudar a Sof¨ªa; que se encontraba llorando en suelo, Pero tanto Aquiles como Sof¨ªa lo miraron como si hubiera preguntado una locura. ¡ª?T¨² tampoco eres un ni?o! ?Ning¨²n ni?o se preocupa por eso!¡ª Grito la cabeza de madera con enojo pero manteniendo su elegante voz. ¡ª?S¨ª que lo soy, tengo 10 a?os, viejo gru?¨®n! ?Usted es una estanter¨ªa mala; no sigue las reglas! ?Hay que ignorarla, v¨¢monos, Sof¨ªa! ?Esta cara gigante ¨²nicamente busca enga?arnos! El mon¨®culo de madera tembl¨® con la insolencia del mocoso, pero no actu¨®, esa si fue la reacci¨®n de un ni?o: inocente y tratando de ayudar a su amiga en problemas. As¨ª que dudaba, lo m¨¢s importante era que el joven parec¨ªa tener algunos indicios de ser bueno bajo sus est¨¢ndares de estanter¨ªa y la otra chica no; eso hab¨ªa despertado su duda inicial. Con muchas dudas sobre c¨®mo actuar, la estanter¨ªa decidi¨® ignorar al muchacho por el momento. La cabeza gigante mir¨® a Aquiles y dijo con la misma voz refinada: ¡ª?T¨² no mereces ser profesor en mi hex¨¢gono: ninguno de tus estudiantes te quiere! ¡ª?No,no,no ,no y no!¡ªContest¨® Aquiles incr¨¦dulo de que esto le estaba pasando a ¨¦l; para ¨¦l esta estanter¨ªa era un mito de la escuela¡ª ?Ellos me aman, lo juro que me aman! ?No cierto, Sof¨ªa? ¡ªNo lo quiero ?¨¦l es malo!¡ª dijo Sof¨ªa de forma infantil buscando usarlo de cebo para calmar a la estanter¨ªa¡ª ¨¦l me oblig¨® a patear la puerta del profesor, si no lo hac¨ªa nunca hubiera aprendido a leer. ?Solo quer¨ªa poder continuar mis estudios! La cara gigante parec¨ªa tener ciertas sospechas y mir¨® fijamente a Sof¨ªa. Su mon¨®culo vio que al condenar a su profesor, la mancha en los ojos de Sof¨ªa parec¨ªa hacerse un poco m¨¢s negra. The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡ªLos ni?os nacen puros¡ª Dijo la cara gigante con voz tranquila y refinada ¡ªNing¨²n chico de 12 a?os har¨ªa las atrocidades necesarias para tener un mal karma; ?Quedas expulsada de mi escuela! *Puff* Aquiles se desmay¨® en la puerta del aula de profesores y cay¨® al suelo de manera abrupta. Por su parte Adam estaba petrificado, temblando por el miedo; la cara pod¨ªa expulsarlo a ¨¦l tambi¨¦n, ya que al igual que Sof¨ªa: la cara le hab¨ªa dicho que ¨¦l no era un ni?o de verdad. Sof¨ªa se qued¨® parada, pero s¨¦ volteo para ver a Adam temblado y aturdido, quiso decirle unas palabras, pero entonces empez¨® a tomarse su panza con dolor en sus ojos y cay¨® al suelo. Su t¨²nica se rompi¨® y lo que parec¨ªa ser un libro luchaba por salir de su est¨®mago. *Ahhhhh* Sof¨ªa grit¨® con fuerzas y empez¨® a rodar en el suelo del dolor mientras un libro luchaba por escapar de debajo de su piel. ¡ª?Ayuda!¡ªGrit¨® Sof¨ªa con agon¨ªa, mirando a los ojos de Adam¡ª ?Ay¨²dame, Adam! ?Detenla! ?Por favor te lo¡­! *Crash* Un libro amarillo surgi¨® del est¨®mago de Sof¨ªa; cre¨¢ndole un agujero en la panza, con mucho dolor miro a su est¨®mago destrozado y la sangre sali¨¦ndose constantemente junto a algunas tripas. De repente el libro se abri¨® mostrando dos p¨¢ginas completamente blancas, el cuerpo de Sof¨ªa estall¨® como si fuera una burbuja: sin dejar ning¨²n hueso y la sangre se transform¨® en tinta. La tinta vol¨® hacia el libro. El Libro comenz¨® a ir pasando las p¨¢ginas a medida que usaba la tinta para inscribirse hasta formar un libro id¨¦ntico al que hab¨ªa elegido Adam. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Recuerdo haber llorado al comienzo cuando vi a Sof¨ªa sufriendo en el suelo, pero cuando observ¨¦ a Sof¨ªa estallar y la sangre manch¨® parte de mi cuerpo, me di vuelta e ignor¨¦ esa cara de madera gigante. Recuerdo que la cabeza gigante abri¨® la boca para decirme algo que nunca pude recordar, pero yo ya estaba corriendo cuando lo dijo y comenc¨¦ a correr con toda mi alma, no ped¨ªa ayuda, solo corr¨ªa y corr¨ªa por los pasillos infernales que parec¨ªan infinitos y gigantes. Varias veces la cara gigante volvi¨® aparecer delante de m¨ª para decirme algo, pero estaba en un trance donde ¨²nicamente corr¨ªa y corr¨ªa por esos pasillos llenos de vueltas y vueltas, as¨ª que nunca supe que dijo. Finalmente, llegu¨¦ al aula. Abr¨ª la puerta (creo que ni la cerr¨¦). Recuerdo que me escond¨ª debajo del pupitre, con las manos en la cabeza, ocult¨¢ndome con el relleno de la caja de zapatos que hab¨ªa dejado en el aula. Me di cuenta de que eso no me cubr¨ªa del todo y la cabeza gigante parec¨ªa estar form¨¢ndose en el aula. Nunca olvidar¨¦ la desesperaci¨®n que me agarr¨®, decid¨ª meter todo mi cuerpo en mi t¨²nica blanca y me hice una bolita abajo del pupitre, mirando al suelo. As¨ª pase todo el d¨ªa, no lloraba, no hac¨ªa ruido, solo era una pelotita blanca abajo de un pupitre de madera en el aula de la escuela. No s¨¦ cuanto tiempo paso (supongo que horas). Pero recuerdo escuchar a alguien abriendo la puerta de madera y buscarme por un buen rato llam¨¢ndome por mi nombre; pero yo era una pelotita blanca (no Adam) en ese momento. Luego me encontr¨® y me dijo algo (no lo recuerdo), no obstante recuerdo que era C¨¦sar y me dio una hoja comestible, bastante rica; sab¨ªa igual a los champi?ones de la cueva. Acè°© comienza mi verdadera juventud... Pas¨® una semana entera desde el incidente. Adam estaba yendo a la escuela otra vez; para que se pueda recuperar del incidente le dieron toda la semana de descanso. Aunque una semana no fue suficiente para que el chico vuelva recuperar la sonrisa de su cara. Si no fuera por la insistencia de su padre, Adam probablemente hubiera abandonado la escuela, pero su padre siempre le advert¨ªa que el camino para los que no sab¨ªan leer era incluso peor que el de Sof¨ªa; por lo tanto, Adam termin¨® yendo a la escuela. Al llegar a la escuela, Adam la noto tan normal como siempre, como si nada hubiera pasado, esta vez vio que Cesar estaba sentado con un banquillo en la puerta del hex¨¢gono. Cuando Cesar lo observo, le dijo a Adam con una sonrisa: ¡ªEspero que te hayas recuperado, Adam. Hicimos algunos cambios en tu clase para que te sientas m¨¢s c¨®modo. Ven, te acompa?ar¨¦ hasta el aula. De todas formas, si te sientes mal durante la clase puedes venir a la oficina del director para hablar un rato. Adam asinti¨® y sigui¨® a Cesar hasta el aula, el sal¨®n no hab¨ªa cambiado, pero esta vez hab¨ªa dos rostros desconocidos que miraban a Adam, adem¨¢s de Aquiles que parec¨ªa seguir siendo su profesor. Al notarlo llegar Aquiles corri¨® hacia la puerta y abraz¨® a Adam, mientras le dec¨ªa: ¡ªAdam, mi estudiante favorito. Realmente te debo un favor por lo de ayer. Adam no entend¨ªa muy bien a qu¨¦ se refer¨ªa Aquiles; solo recordaba que su profesor se hab¨ªa desmayado. Luego de la extra?a recepci¨®n Adam fue a su banco de siempre y se sent¨® a esperar tener clases por primera vez en su vida. Al ver que todo marchaba correctamente Cesar se despidi¨® y se fue a continuar sus tareas de director (o seguir leyendo). ¡ªBueno, estamos todos!¡ªDijo Aquiles con mucha euforia; parec¨ªa que desde lo m¨¢s profundo de su alma quer¨ªa que estos chicos lo quisieran ¡ª Antes que nada, el nombre de nuestro curso cambi¨®; por eso las nuevas caras y por eso yo ser¨¦ su profesor desde ahora. Antes era el profesor del curso de ni?os especiales, ahora somos la clase S-2. Stolen novel; please report. Los estudiantes escucharon atentamente a su profesor, Adam mir¨® con mucha atenci¨®n a los ni?os a sus lados, adem¨¢s de Sof¨ªa, esta era la segunda vez que estaba cerca de otros ni?os y ahora hab¨ªa dos. Mientras tanto, Aquiles continuaba diciendo: ¡ªLo primero que vamos a hacer es presentarnos todos. Para eso quiero que Adam les ense?e como hacerlo. Adam procedi¨® a presentarse como el profesor le hab¨ªa explicado en la primera clase; se sent¨ªa realmente feliz de poder haber aprendido al menos una cosa en esta semana y tanto. Una vez Adam termin¨®, Aquiles se present¨® al igual que como la hab¨ªa hecho antes. Ahora era el turno de los otros dos estudiantes desconocidos para Adam. ¡ªMi nombre es Bianca, tengo 10 a?os y soy estudiante del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo pintar y no tengo dudas de que odio a los insectos. Cuando sea grande quiero ser pintora. Mis padres son sastres. Bianca ten¨ªa el pelo negro y los ojos verdes, estaba vestida con la misma t¨²nica blanca que Adam y parec¨ªa llevar dos lindos aretes de oro en las orejas . Adam se sorprendi¨® de que la voz de esta ni?a era bastante diferente a la de Sof¨ªa y hablaba m¨¢s parecido a ¨¦l; es decir con la infantilidad de un ni?o y arrastrando algunas palabras complicadas y poco usadas como sastre. Acto seguido se par¨® el otro ni?o en la sala: ¡ªMi nombre es Franco, tengo 9 a?os y soy estudiante del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo jugar con algunas estanter¨ªas y no tengo dudas de que odio ser castigado. Cuando sea grande quiero ser misionero. Mi padre es un inquisidor. Franco ten¨ªa el pelo marr¨®n y los ojos turquesas, estaba vestido con las mismas t¨²nicas de Adam. Pero ten¨ªa una insignia grabada en las mangas de la t¨²nica. La insignia parec¨ªa la de un libro abierto con una vela en el medio. Franco tambi¨¦n ten¨ªa un arete con un diamante, pero solo en una de sus orejas. ¡ªMuy bien, los felicit¨® chicos, lo hicieron bien todos¡ªDijo Aquiles con una sonrisa¡ª Ahora voy a darles sus libros a los dos. Como sus padres me pidieron, los dos aprender¨¢n el idioma de los pisos superiores; su compa?ero Adam est¨¢ aprendiendo el idioma de los pisos medios o como se conocen en sus casas: el idioma de madera. El gran descubrimiento de mi vida... Aquiles procedi¨® a ofrecerles a los dos estudiantes un libro verde, mientras dec¨ªa: ¡ªTodo el d¨ªa de hoy lo usaremos leyendo sin cesar la primera hoja del libro, luego iremos anotando las palabras del libro y despu¨¦s les pedir¨¦ que lleguen a una conclusi¨®n. Los dos libros cuentan la misma historia, lo que cambia es el idioma que utilizan. Por lo cual presten atenci¨®n siempre. El profesor comenz¨® a leer en vos alta la primera hoja del libro rojo, luego ley¨® en vos alta la del amarillo y por ¨²ltimo ley¨® en vos alta las palabras del libro verde. Tal como hab¨ªa dicho en los tres idiomas la primera hoja dice exactamente lo mismo. La historia trata de un joven h¨¦roe y la primera p¨¢gina era su presentaci¨®n. ¡ªBueno¡ª dijo Aquiles con una sonrisa luego de terminar la lectura¡ª. Si abren el caj¨®n debajo de sus pupitres deber¨ªan poder hallar varios instrumentos para estudiar. Si se les agota alguno, solo abran el caj¨®n otra vez y volver¨¢ a aparecer el ¨²til faltante. Adam hizo caso y abri¨® un caj¨®n debajo de su escritorio, ah¨ª pudo encontrar l¨¢pices, pluma , tinta, papeles vac¨ªos, reglas y un mont¨®n de otros instrumentos, lo m¨¢s interesante es que todo estaba perfectamente ordenado; lo cual lo hac¨ªa algo muy est¨¦tico a la vista. ¡ªAhora haremos un juego¡ªComenz¨® a dar instrucciones Aquiles¡ª Cada uno debe tomar un papel e ir anotando las palabras de la primera p¨¢gina del libro, pero la regla es que no se repitan. El que anota la mayor cantidad de palabras gana. Y una cosa m¨¢s: Tomen el l¨¢piz. ?No usen tinta! Adam asinti¨® y comenz¨® a copiar las palabras del libro. ¨²nicamente algunas palabras lograban recordar su significado gracias a la lectura, pero la gran mayor¨ªa no las recordaba y no sab¨ªa si las estaba escribiendo dos veces. Luego de mucho tratar de recordar, Adam se dio cuenta de que eran muy pocas las palabras que pod¨ªa escribir a comparaci¨®n de sus compa?eros. Fue entonces que un pensamiento cruz¨® en la cabeza de Adam y como si fuera un eureka, Adam comenz¨® a escribir como loco. This tale has been unlawfully lifted from Royal Road; report any instances of this story if found elsewhere. Parec¨ªa que Adam hab¨ªa descubierto un gran secreto que lo conducir¨ªa a la victoria: Cada palabra distinta del libro estaba constituida de mini-palabras, muy cortas, que se pod¨ªan escribir en una sola traza. Lo m¨¢s interesante: es que esas mini-palabras siempre se repet¨ªan. Es como si hubiera una cantidad limitada de estas mini-palabras. Y en funci¨®n del orden en que uno coloca las mini-palabras, uno podr¨ªa crear una palabra distinta. Por lo que la clave no era en recordar el significado de la palabra; sino que la clave era ver si la mini-palabra repet¨ªa su orden con una que ya estaba escrita. Sin saber que era, Adam hab¨ªa redescubierto: Los Caracteres. Finalmente, el tiempo dado por el profesor t¨¦rmino y por los resultados Adam se dio cuenta de la triste realidad. Adam era el ¨²ltimo, los otros dos chicos se la ingeniaron de alguna manera para escribir casi m¨¢s de tres veces lo que ¨¦l escribi¨®. ¡ªLos tres son ganadores, ?los felicit¨®!¡ªDijo Aquiles con una sonrisa en su rostro¡ª Todos escribieron una gran cantidad de palabras y parece que ninguno repiti¨® sus palabras. ?Cu¨¢l fue la conclusi¨®n que llegaron luego de hacer todo esto? Tanto Bianca como Franco se quedaron un rato en silencio ,pensando, pero no sab¨ªan muy bien qu¨¦ responder, ¨²nicamente ten¨ªan que fijarse que no estuvieran repetidas; para ellos era una obviedad la existencia de los caracteres. Pero Adam se tom¨® su tiempo de explayar su ''revolucionario'' descubrimiento acerca de la gran idea de las minis-palabras. ¡ªSi, efectivamente Adam¡ª Dijo Aquiles al notar la explicaci¨®n del chico¡ªEsas minis-palabras son los que nosotros llamamos como caracteres y en total hay 30 de ellos. Todas las palabras de todos los idiomas se constituyen de esos 30 caracteres y lo que cambia es su secuencia para decir una misma palabra ... Generalmente. ¡ªEntonces si recuerdo estos 30 caracteres, obtengo mi t¨²nica negra¡ª dijo Adam con mucha emoci¨®n. ¡ªOjal¨¢¡ªdijo Aquiles con iron¨ªa¡ªPero si est¨¢s m¨¢s cerca y eso es lo que importa. En las siguientes semanas aprenderemos cu¨¢les son estos misteriosos 30 caracteres y como se les llaman. De tarea tienen que revisar su libro hasta hallar los 30 caracteres, si hab¨ªa algo que no lo sea, tambi¨¦n an¨®talo. Pueden llevarse los ¨²tiles escolares de abajo de sus pupitres a sus casas. Adam... Aquiles volvi¨® a su casa con una caja llena de materiales para estudiar. En el camino no se cruz¨® nadie y por suerte la estanter¨ªa con hongos y musgos no era muy visitada por los bibliotecarios. Adam se acerc¨® y tom¨® el libro, la cabeza sali¨® con emoci¨®n, pero luego miro con algo de desilusi¨®n que solo era el muchacho y no un incauto bibliotecario, parec¨ªa que quer¨ªa decirle algo a Adam, pero el pasillo no era el lugar indicado para hablar; as¨ª que se obtuvo. Adam baj¨® las escaleras y se cambi¨® las t¨²nicas por otras m¨¢s viejas, con pasos decisivos se dirigi¨® hasta la salida, pero la puerta no se abri¨®, en su lugar la misma cara del viejo sin ojos sali¨® de la piedra y dijo con su voz ronca de siempre: ¡ª?C¨®mo te fue en tu aventura, joven h¨¦roe? ¡ªBien ¡ªcontest¨® toscamente Adam; algo apurado por hacer la tarea que esta vez s¨ª pod¨ªa hacer. ¡ªBibliotecarios, siempre tan apurados¡ª Se quej¨® el viejo sin ojos¡ªPiensan que la vida se les escapa de las manos, pero lo que se les escapa de las manos son las ganas de vivirla; por estar tan obsesionados con el tiempo ... Incluso a tan joven edad. Al notar que el viejo quer¨ªa hablar, Adam solt¨® la caja con ¨²tiles escolares y se sent¨® en una roca para hablar. El viejo sin ojos con preocupaci¨®n pregunt¨®: Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! ¡ª?C¨®mo te fue en la escuela? Un librillo me cont¨® que el bar¨®n Muglok volvi¨® a salir en el piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18, deber¨ªas andar con cuidado, joven h¨¦roe. Adam ¨²nicamente asinti¨®; todav¨ªa estaba algo traumado por la escena de hace una semana. El viejo not¨® que el chico estaba en un estado medio anormal y con mucha preocupaci¨®n pregunto: ¡ªNo me digas que te los cruzas... Pero¡­ ?Saliste vivo! ?Lograste enga?ar al bar¨®n? Impresionante Adam, nunca deja de sorprenderme hasta d¨®nde puedes llegar para cambiar tu destino. Pero no tientes a la suerte. Al bar¨®n probablemente le gustan los h¨¦roes; por eso dudo en convertirte en un libro. ¡ª?Enga?arlo? ¡ªpregunt¨® Adam con enojo y miedo¡ª Yo solo segu¨ª a Sof¨ªa, no hice nada malo. Es una librer¨ªa mala, no sigue las reglas, pero pap¨¢ me est¨¢ obligando a ir a la escuela ... ?No quiero ir, no quiero ser un libro! ¡ª?Acaso de verdad no recuerdas quien eres, Adam?¡ª pregunt¨® el viejo algo aturdido ¡ª O mejor dicho: la persona con la que vives; a la que llamas padre ?te cont¨® qui¨¦n eres y qui¨¦n es ¨¦l? Las reglas del bar¨®n son muy conocidas, exclusivamente los ni?os estudian. ¡ª?Pero yo soy un ni?o de 10 a?os! ¡ª Se quej¨® Adam con una rabieta. ¡ªNo¡ª Contest¨® toscamente el viejo sin ojos ¡ª Tu cuerpo tiene 10 a?os, tu mente tiene 10 a?os , pero tu alma no. No s¨¦ si es el momento y no soy yo el que deba dec¨ªrtelo, pero si obtienes la t¨²nica negra y tu padre no te lo dice, prometo decirte la verdad Adam. ?Ten cuidado del bar¨®n! ?Y no tengas miedo; porque los h¨¦roes no caen tan f¨¢cilmente! Tras decir esas palabras la estanter¨ªa comenz¨® a hundirse en la pared de la cueva, mostrando la salida. Mire usted, mire usted, que pena ... Adam sali¨® aturdido de la cueva para dirigirse a su casa, en el camino se cruz¨® con bastantes personas; pero todos eran conocidos y lo saludaron con una sonrisa amable. Los pasillos del hex¨¢gono 10 parec¨ªan estar bastante m¨¢s limpios que antes; lo cual sorprendi¨® a Adam, parec¨ªa que alguien los hubiera estado limpiando, incluso algunas l¨¢mparas fueron reparadas por alg¨²n desconocido. Lo que impact¨® a Adam fue que ya no eran mismas las l¨¢mparas de aceite, sino que volvieron a construir las originales, es decir los angelitos de m¨¢rmol; semejante habilidad no era tan com¨²n en este piso. Adam dio un giro en una de las esquinas de los pasillos y logr¨® ver al responsable, era un anciano con solo unos pocos pelos blancos en la cabeza y cuerpo muy maltratado, bestia en harapos , pero sus harapos eran los restos de una t¨²nica violeta. El viejo con manos temblorosas limpiaba el polvo en los pasillos mientras cantaba una canci¨®n infantil: ¡ªMambr¨² se fue a la guerra, mire usted, mire usted, qu¨¦ pena ... Adam trat¨® de no molestar al hombre cantando, no lo conoc¨ªa y este piso estaba lleno de locos. Adem¨¢s, su pap¨¢ le hab¨ªa dicho que no hablara con los desconocidos. Pero cuando Adam paso por el pasillo, el viejo logr¨® mirar su caja de ¨²tiles escolares y pregunt¨®: ¡ª?Piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18? ?Qu¨¦ hace un estudiante viviendo ac¨¢? The narrative has been illicitly obtained; should you discover it on Amazon, report the violation. Adam se detuvo y volteo, sab¨ªa que su pap¨¢ le dijo que no hablara con desconocidos, pero necesitaba decirle algo para que el viejo no se diera cuenta de que era estudiante; su padre le dijo que hab¨ªa que mantenerlo en secreto a toda costa. As¨ª que miro al viejo limpiando y le dijo: ¡ª?No soy estudiante de la escuela, me ense?a mi pap¨¢! ¡ªTu pap¨¢ sabe leer y vive ac¨¢ ...¡ª dijo el viejo como si tratara de llegar a una conclusi¨®n importante¡ª?Dios chico, est¨¢s viviendo con un lun¨¢tico! ?No quieres venir conmigo? Podr¨ªa cuidarte de ese lun¨¢tico. ¡ªNo, claro que no¡ª Dijo Adam, eso s¨ª que una orden severa de su padre: nunca te vayas con alg¨²n desconocido a ning¨²n lado. ¡ªOh...¡ªParece que el viejo entendi¨® que casi estaba raptando a un chico y cambi¨® su enfoque¡ª Si alg¨²n d¨ªa tu padre pierde la cabeza del todo, ve a la estanter¨ªa del Hex¨¢gono 2. Busca una estanter¨ªa de un solo libro, dale esta p¨¢gina y te llevar¨¢ a un sitio mejor que este. Si preguntan quien te mando, diles que su nombre no importa, est¨¢ muerto. ¡ªNo quiero la p¨¢gina gracias¡ª dijo Adam sin darse la vuelta y caminando de frente hacia la puerta. No quer¨ªa aceptar nada de un desconocido y menos si se relacionaban con estanter¨ªas. El viejo mir¨® la espalda del chico y el papelito en sus manos ya en huesos, luego mir¨® al chico cada vez m¨¢s lejos y grit¨®: ¡ª?Tiempos de guerra vienen, joven! ?S¨¦ fuerte y no temas; porque las estanter¨ªas perdurar¨¢n por siempre! Pero Adam no volteo a ver al viejo, sab¨ªa que los locos dir¨ªan cosas raras, era mejor ignorar sus locuras o uno podr¨ªa quedar loco tambi¨¦n. ¡ªYa nadie quiere a los ni?os ... ¡ªDijo el viejo en harapos llorando, con ira, mientras se pon¨ªa a limpiar con a¨²n m¨¢s violencia ¡ªSolo los viejos moribundos que ya no pueden tenerlos ... Adam alcanz¨® escuchar los llantos del viejo justo cuando estaba por cerrar la puerta de su casa y encontrarse con su padre, como siempre en su esquina, agachado, mirando a la pared , busc¨¢ndole alg¨²n sentido a esa esquina o a la vida. Que era de verdad un padre? ... los libros me enga?aron. Al ver que su padre no respond¨ªa a su llegada, Adam dijo gritando: ¡ª?Llegue, pap¨¢! ?Me dieron tarea en el colegio! ?Me ense?aron muchas cosas interesantes! Pero su padre segu¨ªa agachado, encorvado y sin mirarlo, solo miraba la esquina en la pared, sin siquiera voltear a verlo como si buscara ignorar su presencia. Adam continu¨® gritando pero m¨¢s fuerte a¨²n: ¡ª?Hay un hombre con t¨²nicas de color en los pasillos limpiando mientras canta! ?Sab¨ªas, pap¨¢? Pero su padre segu¨ªa sin responder, ¨²nicamente miraba esa esquina como si su vida dependiera de ello, no hab¨ªa ruidos, no hab¨ªa movimientos, no hac¨ªa nada, exclusivamente respiraba mirando esa esquina. Adam empez¨® a llorar y grit¨® a¨²n m¨¢s fuerte: ¡ª?El viejo sin ojos me dijo que no era un ni?o de verdad y que tu sabia quien era! ??es cierto, pap¨¢?! ¡ªEres Adam... ¡ª Murmur¨® su padre en voz muy baja,de forma pausada , como si estuviera muy cansado y decir esas palabras ¨²nicamente lo agobiaran a¨²n m¨¢s¡ª Hoy record¨¦... Adam casi no lo pudo escuchar por sus llantos por lo que trato de dejar de llorar para poder escuchar lo que su padre ten¨ªa que decir. Pero su padre se detuvo sin terminar la frase y sigui¨® mirando la esquina. Al ver que su padre se qued¨® callado por unos cuantos minutos, Adam pregunt¨®: ¡ª?Qu¨¦ recordaste, pap¨¢? ¡ªTodo...¡ªdijo su padre mirando a la esquina, su voz era muy apagada; sin emoci¨®n; como si estuviera luchando consigo mismo. Adam volvi¨® a notar el silencio de su padre y repiti¨® la pregunta para tratar de hablar con su padre. ¨¦l hab¨ªa ido a la escuela tal como su padre le hab¨ªa dicho. El ni?o necesitaba hablar con alguien de todo lo que pas¨® con la cabeza gigante. Adam necesitaba alguien que le diera ¨¢nimos para seguir yendo a la escuela, a pesar del miedo que ten¨ªa de convertirse en un libro. Por todo eso, Adam repiti¨® varias veces la pregunta. Pero su padre no hablaba, solo miraba la esquina. Adam trat¨® y trat¨® de crear ese espacio para conversar con su padre, pero nunca lleg¨®. Por m¨¢s que el chico sacar¨¢ sus m¨¢s profundos temores, por m¨¢s que le gritara la verdad: que ya no le importaba la t¨²nica negra, ¨¦l no quer¨ªa volver nunca m¨¢s a esa escuela. No obstante su padre ¨²nicamente se mantuvo en silencio mirando la esquina. The tale has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. Adam con desesperaci¨®n de necesitar a su padre m¨¢s que nunca, decidi¨® acercarse y lo tom¨® de hombro para volver a preguntarle por qu¨¦ no le hablaba. Pero finalmente la voz de su padre lleg¨®, pero con unas palabras que nunca se imagin¨® que iba a escuchar: ¡ªRecord¨¦... record¨¦ que fuiste el peor error de mi vida, Adam. Me equivoqu¨¦ al tenerte, chico. Adam tom¨® nuevamente el hombro de su padre como para tratar de darlo vuelta y ver sus ojos; no quer¨ªa creer que la persona que le dijo eso fuera su padre. No ahora ... no justo cuando Adam necesitaba a su Padre de verdad , para poder continuar luchando por su sue?o de obtener la t¨²nica negra ... De hecho ni siquiera era el sue?o del ni?o; era el sue?o de su padre y el ver la sonrisa de su padre cuando ¨¦l portara esas t¨²nicas negras, era el verdadero sue?o de Adam. Pero su padre se enoj¨® cuando el muchacho trat¨® de darle vuelta y le emboc¨® un manotazo que termin¨® lanzando al suelo, sin mirarlo a los ojos y mirando fijamente a la pared, con mucho odio y bronca en la voz, dijo: ¡ª?T¨² eres el responsable de toda mi miseria, Adam.! ?Fui un idiota por cuidarte todos estos a?os! ?Vete, nunca m¨¢s quiero verte! ------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Recuerdo haber tratado de verle los ojos a mi padre una vez m¨¢s, pero lo ¨²nico que recib¨ª fue un manotazo en mi cara que me rompi¨® el labio, al sentir la dulce, pero amarga sangre en mi boca , supe que ten¨ªa que irme. Con llantos estrepitosos corr¨ª por todos los pasillos del hex¨¢gono 10, me cruce al viejo y me dijo algo que ignore; el destino fue caprichoso conmigo en aquella ocasi¨®n. Si hubiera seguido al viejo: hoy mi historia llena de tragedias ser¨ªa otra... hoy estar¨ªa del lado ganador de la guerra, victorioso, sonriente y sin este dolor que nunca pude sacar de mi pecho. Pero con 10 a?os no pod¨ªa pensar todo eso, con 10 a?os uno solo pod¨ªa correr de sus miedos y buscar un refugio que considerara c¨¢lido, seguro. Aunque termin¨® siendo un refugio h¨²medo y oscuro. Con toda mis fuerzas corr¨ª, ignorando toda la gente que me cruzaba, ignorando que hab¨ªa perdido mis ¨²tiles escolares, ignorando que hab¨ªa perdido el libro amarillo, ignor¨¢ndolo todo, corr¨ª hacia el viejo sin ojos. Por suerte o por desgracia y aunque parezca una falacia, las estanter¨ªas tienen m¨¢s coraz¨®n que los bibliotecarios y el viejo sin ojos me cuidar¨ªa como un padre en los hermosos d¨ªas que tuve durante mi juventud. Con hongos y musgo, con poco corazè´¸n, pero con gran voz La cabeza de del viejo sin ojos miraba con preocupaci¨®n a Adam. El ni?o se hab¨ªa pasado una semana entera encerrado en la cueva con miedo a salir al piso de arriba y tambi¨¦n con miedo a volver a la casa de su padre. Con decisi¨®n, el viejo sin ojos volvi¨® a intentar convencer al ni?o para que recapacitara: ¡ªChico, no te puedes pasar toda la vida encerrado en una cueva; si no, ser¨ªas igual al resto de bibliotecarios que pasan sus vidas encerrados en sus libros. Pero Adam no contest¨®, si bien se sent¨ªa un poco mejor luego de una semana, todav¨ªa segu¨ªa sinti¨¦ndose mal por lo de su padre y el colegio le daba miedo. El viejo sin ojos, al ver que el chico ahora al menos escuchaba, sigui¨® tir¨¢ndole le?a al fuego del h¨¦roe: ¡ªEst¨¢ bien que tu padre te echo de tu casa y que el bar¨®n va a matarte si se entera de la verdad, ?pero eso es motivo para rendirse y abandonar la gracia de la vida? Todos los h¨¦roes pasan por momentos dif¨ªciles. ?Pero esos momentos dif¨ªciles forjan su camino hacia la grandeza! Adam mir¨® al viejo en la pared; no quer¨ªa darle la raz¨®n , pero sent¨ªa que el viejo ten¨ªa raz¨®n. Adam sab¨ªa que no pod¨ªa seguir viviendo en la cueva toda la vida. El viejo sin ojos se emocion¨® al ver que su discurso estaba funcionado y continu¨® hablando a¨²n m¨¢s fuerte: ¡ª?Es por eso que debes obtener la t¨²nica negra, Adam! Si la espada es el arma de los guerreros ?Entonces el conocimiento es la espada de los bibliotecarios! ?Y no hay espada m¨¢s afilada en este mar de libros que un buen idioma! ?Ve y aprende con valent¨ªa, joven h¨¦roe! The author''s content has been appropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡ªPero...¡ª Trato de decir Adam ¡ª?No hay ''peros''!¡ª Grit¨® el viejo sin ojos retumbando por toda la cueva. Cuando Adam quiso seguir hablando, noto que estaba en la puerta de la escuela, el viejo sin ojos lo hab¨ªa hipnotizado y hab¨ªa recorrido todo el camino sin darse cuenta, incluso se hab¨ªa puesto su t¨²nica nueva. Cesar lo estaba esperando en el marco gigante que daba entrada a la escuela. El director lo hab¨ªa estado esper¨¢ndolo en la puerta todos los d¨ªas desde que no volvi¨® a asistir a clases. ¡ªFinalmente, Adam¡ª dijo C¨¦sar sin buscar muchas explicaciones y con una sonrisa en su rostro¡ª Ven, te llevar¨¦ al sal¨®n de clase. No sabes feliz que se pondr¨¢ el profesor cuando vuelva a verte. Adam, bastante obligado por la situaci¨®n, acompa?¨® al director y se meti¨® en las fauces del lobo; pero este era el destino de los h¨¦roes, al menos seg¨²n el criterio de la vieja estanter¨ªa con musgos y hongos. Cuando Aquiles noto a Adam en la puerta, corri¨® y lo abrazo mientras dec¨ªa: ¡ªMi estudiante favorito, ya me ten¨ªas preocupado. Pero no te preocupes. Aprender un idioma suele tardar a?os, que es una semana en ese tiempo. Ven,pasa, hoy dedicaremos esta clase para repasar todo lo que vimos esta semana. ?Y no avanzaremos hasta que todos lleguen al mismo nivel! Adam estaba bastante feliz, pero tambi¨¦n algo inc¨®modo porque no ten¨ªa m¨¢s su cuaderno amarillo. Aquiles not¨® eso durante la clase y le regal¨® el que usaba en sus d¨ªas de estudio. El cuaderno estaba repleto de anotaciones que ayudaron bastante a Adam. Al finalizar la clase, Adam pudo recordar la gran mayor¨ªa de los nombres de los 30 caracteres. Deber铆a haber preguntado lo del cono... Un mes pas¨® volando y como todos los d¨ªas, Adam estaba por entrar al sal¨®n de clases, pero parece ser que alguien hab¨ªa decorado el sal¨®n de clase esta vez; ya que la entrada del sal¨®n de clases estaba cubierta con estrellas blancas de papel y varias serpentinas de papeles. Con algo de dudas, Adam abri¨® la puerta y se encontr¨® con que todo el sal¨®n est¨¢ cubierto por serpentinas blancas. Aquiles ten¨ªa un cono de papel en la cabeza puesto como un sombrero y los otros dos estudiantes tambi¨¦n lo ten¨ªan puesto. ¡ªTen Adam, ponte esto¡ª Dijo Aquiles pas¨¢ndole un cono de papel Adam ,con algo de aturdimiento, se puso el cono en la cabeza y se sent¨® en la silla del pupitre. ¡ªEl d¨ªa de hoy celebramos sus primeras 10 p¨¢ginas!¡ª Grito Aquiles, sacando un libro negro de la mesa,el libro se abri¨® y la luz de la sala desapareci¨®. Acto seguido, el libro comenz¨® a voltear sus p¨¢ginas y a proyectar estrellas por las paredes del aula de madera. Adam s¨¦ entusiasm¨® con la escena, pero lo que m¨¢s le sorprendi¨® fue que las estrellas empezaron a bailar por el aula hasta formar una frase en el techo que dec¨ªa: ''?Felices 10 p¨¢ginas!'', en tres idiomas. Adam se concentr¨® y pudo leer las palabras escritas en el idioma del piso medio. ¡ª?Los felicit¨® a todos!¡ª Dijo Aquiles de forma muy euf¨®rica¡ª ?Franco, sabes cu¨¢ntas p¨¢ginas tiene en total el libro superior? ¡ªS¨ª, son 120¡ª contest¨® Franco con orgullo. Adam pens¨® la respuesta por si le preguntaban, si no recordaba mal, su libro eran 140 p¨¢ginas, pero todos contaban lo mismo; as¨ª que supuso que alg¨²n d¨ªa tendr¨ªa que leer m¨¢s p¨¢ginas que el resto. This tale has been pilfered from Royal Road. If found on Amazon, kindly file a report. ¡ªMuy bien¡ª dijo Aquiles ¡ª Cada 10 p¨¢ginas uno celebra un hito en su camino para dominar la lectura del idioma. Para celebrarlo todos tienen que leer las 10 p¨¢ginas en voz alta durante esta clase y veremos que ocurre. Una vez que terminen cierren su libro y no lo habr¨¢ hasta que terminen de recitar todos. Como dijo Aquiles , todos los estudiantes fueron recitando sus d¨ªas p¨¢ginas y cerraron el libro luego de hacerlo, no notaron nada raro, pero siguieron las instrucciones. ¡ªPor suerte solo fueron 30 p¨¢ginas¡ª dijo Aquiles, algo cansado por escuchar la misma historia 3 veces¡ª Ahora habr¨¢ sus libros. ?Notan algo raro? Adam lo abri¨® y se sorprendi¨®, todas las anotaciones de Aquiles desaparecieron y tambi¨¦n cambiaron todas las palabras del libro. El profesor a notar la cara de sorpresa de todos sus estudiantes explic¨®: ¡ªEl libro cambia todas las palabras autom¨¢ticamente si logras recitar 10 p¨¢ginas seguidas; es decir que ahora tienen que leerlo de cero otra vez hasta llegar a 20 p¨¢ginas, pero esta vez no es lo mismo. Ahora las palabras son otras y m¨¢s complicadas. La ¨²ltima lectura: la lectura completa de 120/140 p¨¢ginas es la prueba para obtener tu t¨²nica negra. Si lo lees, ya dominas el idioma. ¡ªPero no entiendo nada¡ª Se quej¨® Bianca¡ª ?Por qu¨¦ cambi¨® tanto? Adam tambi¨¦n noto el problema. No es que solo aparecieron nuevas palabras; sino que tambi¨¦n hab¨ªan aparecido frases sin sentido aparente como: ''El rat¨®n comi¨® el edificio'' . La frase no ten¨ªa nada que ver con el p¨¢rrafo anterior y nada que ver con la p¨¢gina entera; que describe la historia de un joven h¨¦roe. ¡ªSi, ahora no tiene sentido¡ªdijo Aquiles con una sonrisa, pero tambi¨¦n molesto; esta era la parte m¨¢s complicada de ense?ar¡ª Pero m¨¢s adelante aprender¨¢n que una misma frase puede tener diferentes significados, por desgracia. Por el momento iremos viendo poco a poco eso en la pr¨®xima semana. Mientras dec¨ªa eso Aquiles sac¨® una caja de madera y retiro 3 insignias de manera con el n¨²mero 10 inscriptos en ellas y se las paso a cada estudiante diciendo: ¡ªPor lo dem¨¢s como es tradici¨®n de este Hex¨¢gono; pueden visitar las librer¨ªas de las primeras 10 p¨¢ginas que se encuentran en las pinturas. ¡ªSon librer¨ªas, no estanter¨ªas¡ª Aclar¨® m¨¢s detalladamente Aquiles; por miedo a que Adam no vaya. Si muy grande ... demasiado grande. Los tres chicos salieron del Aula, mientras Aquiles se qued¨® limpi¨¢ndola; cabe destacar que desde el incidente su personalidad parecer¨ªa haber dado un giro de 180 grados y ahora trabajaba en ser el mejor maestro de la escuela. ¡ªQuieren acompa?arme a la librer¨ªa?¡ª pregunt¨® Bianca algo animada con la insignia de madera. ¡ªNo puedo¡ª dijo franco con algo de pena ¡ªestoy castigado, tengo que irme apenas termine la clase; sino mi padre se va a dar cuenta. ¡ª?Y tu Adam?¡ªpregunt¨® Bianca tratando no ir sola a la librer¨ªa. ¡ªBueno¡ªContest¨® toscamente Adam; todav¨ªa recordando lo que hab¨ªa ocurrido cuando sigui¨® a una ni?a por ¨²ltima vez. Adam y Bianca fueron a la librer¨ªa de la escuela. La misma estaba ubicada sobre una de las pinturas de las paredes del hex¨¢gono. Al entrar, ambos se sorprendieron de lo grande que era la librer¨ªa, era gigantesca; muchas, pero muchas veces m¨¢s ancha y alta que los hex¨¢gonos principales. La librer¨ªa estaba hecha de madera como todo en estos pisos y ten¨ªa un mont¨®n de libros. Pero todos los libros estaban desparramados por el suelo amontonado monta?as y monta?as de libros, creando un aut¨¦ntico paisaje formado ¨²nicamente por libros. Los libros parec¨ªan tener diversos colores y las monta?as estaban organizadas por color; por lo cual era un paisaje de monta?as coloridas hechas de libros. Aun as¨ª, la librer¨ªa estaba completamente vac¨ªa. No hab¨ªa nadie; salvo una recepcionista que parec¨ªa una hormiga en comparaci¨®n a la magnitud de la librer¨ªa. Cuando entraron la recepcionista algo nerviosa dej¨® el libro que ten¨ªa en la mano y mir¨® fijamente a los dos visitantes. La recepcionista: estaba vestida con t¨²nicas negras, ten¨ªa unos anteojos circulares y una nariz aguile?a y su rostro estaba adornado con varios lunares con pelos. La mirada que mostraba en los ojos la recepcionista era el de una bruja malvada, mientras le pregunt¨® a los dos j¨®venes visitantes: Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! ¡ªTraen la insignia ,?no? ¡ªSi, si nos la acaban de dar¡ª Respondieron los dos estudiantes al mismo tiempo. La mirada de bruja se relaj¨®, pero la recepcionista, extendi¨® una mano esquel¨¦tica para pedirles las insignias. Los dos j¨®venes asustados por la apariencia moribunda de la mano, le entregaron las fichas casi que tir¨¢ndolas en el escritorio. Al ver la ficha, un intento de sonrisa rara surgi¨® de la recepcionista, busco un libro como el que hab¨ªa usado el profesor en la clase y dijo con mucha euforia: ¡ª?Felices 10 p¨¢ginas, jovencitos! Pueden tomar un solo libro de aquella monta?a. Acto seguido abri¨® el libro , pero no ocurri¨® nada, parec¨ªa que el libro era muy viejo y ya no funcionaba correctamente por las p¨¢ginas amarillentas que ten¨ªa. La recepcionista con algo de verg¨¹enza volvi¨® a guardar el libro y se qued¨® mirando a los dos ni?os que parec¨ªan querer preguntar algo. ¡ªDe que genero son los libros? ¡ª pregunt¨® Bianca mirando a las monta?as coloridas. Pero entonces, la vieja bruja se levant¨® de su escritorio, se dio la vuelta mirando la librer¨ªa y mientras agitaba la mano como buscando se?alar el esplendor del paisaje, dijo con voz misteriosa: ¡ªEstos no son libros... La respuesta fue algo tosca, pero entonces la bruja levant¨® las dos manos al cielo y grit¨® con mucha euforia: ¡ª??Estas son biograf¨ªas!! La bruja termin¨® su actuaci¨®n y con una sonrisa divertida en el rostro por haber actuado algo infantilmente volvi¨® a sentarse y pregunt¨® a los dos ni?os: ¡ª?Saben que es una biograf¨ªa, jovencito? Adam no sab¨ªa, pero por suerte BIanca creci¨® con m¨¢s cultura general y contest¨® por ¨¦l: ¡ªLa biograf¨ªa relata la vida de una persona y... ¡ªExacto!¡ª Interrumpi¨® la recepcionista aun con entusiasmo ¡ª Los bibliotecarios somos seres muy solitarios as¨ª que en general no tenemos a nadie a quien heredar una biograf¨ªa o la cuenta bancaria. La cuenta bancaria suele desaparecer y las hojas aparecen en libros aleatorios de las estanter¨ªas. Luego la bruja se?al¨® la monta?a de libros y dijo con mucho ¨¢nimo: ¡ªPero las biograf¨ªas se las queda la escuela que le dio la t¨²nica negra al bibliotecario. Tiene la suerte de estar en una escuela muy prestigiosa; una de las m¨¢s importantes en 200 pisos inferiores y superiores. Por lo que las biograf¨ªas de esta escuela no hacen m¨¢s que mejorar con los a?os. Los dos chicos parec¨ªan bastante emocionados, no tanto por la explicaci¨®n, sino porque la vieja bruja por poco se le sal¨ªa el coraz¨®n del pecho de la emoci¨®n que le pon¨ªa a la charla. Luego la vieja bruja se volvi¨® a parar y camin¨® hasta estar detr¨¢s de los dos ni?os, los tom¨® del hombro y les dijo: ¡ªAhora recibir¨¢n un padrino: una persona que va a compartir sus secretos y experiencia de vida con ustedes, ¨²senlo bien y recuerden no perderlo. Deber铆a haber tomado uno negro... ¡ªTodas las biograf¨ªas sirven para todos los idiomas?¡ª pregunt¨® Bianca algo preocupada; ella estudiaba idioma del piso superior. ¡ªNo, menos mal que me recordaste el tema¡ª Dijo la vieja bruja de forma algo nerviosa¡ª Tienen que tener el color de la tapa del libro de aprendizaje que te dieron. ¡ªY si elegimos otro color ?qu¨¦ pasa?¡ª pregunt¨® Adam , mirando a la gran monta?a de infinitos libros de colores; incluso hab¨ªa algunos colores que el profesor no le hab¨ªa mostrado. La recepcionista se acomod¨® en su silla, mir¨® a los dos ni?os con severidad y dijo de forma contundente: ¡ªLa tapa de cada biograf¨ªa refleja el principal idioma del hex¨¢gono de nacimiento del difunto. Si eliges de otro color, no podr¨¢s entender las palabras del difunto comunicadas a trav¨¦s de la biograf¨ªa. ¡ª?Hay alguna biograf¨ªa mejor que otra?¡ª Pregunt¨® Adam, notando que hab¨ªa demasiadas monta?as de libros amarillos para ponerse a revisar todas las biograf¨ªas que pod¨ªa seleccionar. ¡ªSon aleatorias, pero si hay biograf¨ªas buenas y malas¡ª Contest¨® la bruja mirando a los muchachos, a?orando sus a?os de juventud en sus miradas infantiles.¡ªHay gente de t¨²nica negra que dej¨® sus biograf¨ªas , pero tambi¨¦n hay gente de t¨²nica blanca ¡ª?Pero por qu¨¦ hay t¨²nicas blancas? ?No eran de estudiantes?¡ªpregunt¨® Bianca con miedo a elegir esas biograf¨ªas. ¡ªSi, pero no todos logran llegar a recibir la t¨²nica negra¡ª Dijo la bruja con cierta pena; no quer¨ªa desilusionar a los dos j¨®venes¡ª ?Todas son una ayuda, sea negra o blanca! ¡ª?Pero c¨®mo escribieron sus biograf¨ªas los que no ten¨ªan t¨²nica negra?¡ª Pregunto Adam The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡ªCuando uses tu biograf¨ªa te dar¨¢s cuenta como funcionan¡ª Dijo la bruja de forma misteriosa, mientras mov¨ªa las manos de forma rara delante de los ni?os¡ª ?Vayan a buscar sus biograf¨ªas, la mejor forma de aprender algo es descubrirlo por ti mismo! Los dos ni?os se fueron cada uno a una monta?a del color indicado, pero antes de que pudieran irse muy lejos un grito retumb¨® en sus espaldas: ¡ª ?Lo importante es lo que t¨² logres, no lo que ellos lograron!¡ª Grit¨® la vieja bruja mir¨¢ndolos con cari?o. Adam camin¨® entre las monta?as de libros, no ten¨ªa apuro, as¨ª que busco y busco por un buen rato. Pero la recepcionista dijo la verdad: todos los libros amarillos eran iguales. Por lo que Adam no sab¨ªa cu¨¢l era la mejor biograf¨ªa y cu¨¢l era una biograf¨ªa in¨²til. Lleg¨® el punto donde la indecisi¨®n empez¨® a afectar al ni?o, tomaba un libro y luego lo devolv¨ªa y as¨ª continu¨® un buen rato. Hasta que Adam encontr¨® un libro exactamente igual a todos los dem¨¢s. El ni?o simplemente se hab¨ªa cansado de buscar un tesoro invisible y decidi¨® confiar en este libro amarillo. Lo tomo, lo llev¨® a la recepcionista y dijo: ¡ª?Quiero esta biograf¨ªa! ?Me lo puedo llevar? ¡ªSi,si es tuyo por el resto de tu vida, pero cu¨ªdalo bien ¡ª Dijo la vieja recepcionista con felicidad; mientras anotaba algo en un cuaderno¡ª Solo hay un padrino en la vida. Nunca se permite tomar otro. Bianca segu¨ªa buscando y Adam no quer¨ªa interrumpirla, por lo que decidi¨® volver a casa; es decir la cueva. El camino fue tranquilo y Adam no tuvo ning¨²n imprevisto hasta que lleg¨® a la cueva. La cueva estaba algo cambiada a lo que sol¨ªa ser hace un mes. Adam aprovech¨® que ten¨ªa dinero y coloc¨® unos muebles para hacer a la cueva m¨¢s acogedora, principalmente una cama, siempre dese¨® tener una y ahora pod¨ªa; as¨ª que no dud¨® cuando tuvo la opci¨®n. El otro mueble importante que Adam hab¨ªa colocado en la cueva era un escritorio y una silla que usaba para estudiar. Tambi¨¦n Adam compr¨® unas cajas para no guardar todo en el suelo. ¡ª?Te dieron otro libro amarillo?¡ª Pregunt¨® el viejo sin ojos, al notar el nuevo libro de Adam. ¡ªUn padrino, ?sabes algo de ellos?¡ª pregunt¨® Adam mientras se acomodaba para inspeccionar su libro. ¡ªUna biograf¨ªa, as¨ª que se la daban a los estudiantes ¡ª Dijo el viejo sin ojos mirando el libro amarillo¡ªAlgo s¨¦, pero no mucho, en definitiva soy una estanter¨ªa y no un bibliotecario. Adam... Adam abri¨® su biograf¨ªa esperando ver qu¨¦ secretos pod¨ªa leer. Si la escuela le dio la biograf¨ªa a Adam al lograr leer 10 p¨¢ginas, deber¨ªa ser porque puede leerla. Pero por sorpresa para el ni?o la biograf¨ªa estaba completamente vac¨ªa. ¡ª?Me estafaron!¡ª Grit¨® Adam tirando el cuaderno al piso de la rabieta¡ª ?Incluso ahora siguen vac¨ªas! ?Pensaba que al salir de la escuela se podr¨ªan leer! ¡ª?No te explicaron en la escuela c¨®mo funcionan? Tienes que escribir sobre ella y preguntarle algo¡ª Dijo la el viejo sin ojos¡ª Los bibliotecarios siempre sacan a sus biograf¨ªas para preguntarle cosas antes de tocar las estanter¨ªas. Adam sigui¨® el consejo, recogi¨® el cuaderno del suelo y escribi¨® toscamente sobre el papel: ''Hola soy Adam, ?Qui¨¦n eres?''. Para sorpresa de Adam las palabras que escribi¨® se diluyeron en el papel y un mensaje apareci¨® en su lugar: ''Adam...'' ¡ª?Lo escrib¨ª mal?¡ªMurmur¨® Adam, algo inc¨®modo por no poder comunicarse con su padrino. ¡ªLamentablemente, no se me permite contestar eso¡ª Dijo el viejo sin ojos; las estanter¨ªas no pod¨ªan leer los libros por los bibliotecarios. Por las dudas Adam sac¨® un cuaderno de notas y chequeo la palabra, luego al ver que no se hab¨ªa equivocado escribi¨®: ''Yo soy Adam ?y T¨² qui¨¦n eres? . El mensaje se diluyo en el papel y otro mensaje apareci¨® en su lugar: ''Nos llamamos igual'' If you discover this tale on Amazon, be aware that it has been unlawfully taken from Royal Road. Please report it. ¡ªQue casualidad¡ª Dijo el viejo sin ojos, que curioseaba la conversaci¨®n de Adam con su Padrino Adam se emocion¨® al saber que su escritura estaba funcionando y pregunt¨®: ''?Sabes alg¨²n secreto?'' El mensaje se diluyo en el papel y otro mensaje apareci¨® en su lugar: ''Demasiados...'' ¡ªComo todo bibliotecario, poco hablador y muy pragm¨¢tico con sus palabras¡ªse quej¨® el viejo sin ojos. Adam cambio la pregunta para ver si pod¨ªa sacar algo ¨²til: ''Si fueras un estudiante, sin padres, c¨®mo aprender¨ªas un idioma m¨¢s r¨¢pido'' El mensaje se diluyo en el papel y otro mensaje apareci¨® en su lugar: ''No aprendas: ?Descubre!'' Adam le pregunt¨® a qu¨¦ se refer¨ªa , pero parec¨ªa que su padrino es de los que le gustan los acertijos. Adam supuso que su padrino no esperaba que ¨¦l descubriera un idioma nuevo, por lo que su padrino deb¨ªa estar refiri¨¦ndose a otra cosa. Luego Adam pens¨® en la idea de las mini-palabras; se podr¨ªa decir que ese fue su descubrimiento, pero alguien m¨¢s lo hab¨ªa mejorado a¨²n m¨¢s al punto de ser conocido por todos como caracteres. Si Adam pudiera hacer lo mismo con el resto del idioma, entonces le ser¨ªa m¨¢s f¨¢cil aprenderlo, ¨¦l recuerda que los caracteres los aprendi¨® en pr¨¢cticamente un d¨ªa gracias a descubrir el trasfondo de la idea. Adam trato de escribir su pensamiento a su padrino, pero se dio cuenta de que no sab¨ªa muy bien c¨®mo escribir un p¨¢rrafo tan grande, pero por suerte su padrino entendi¨® la idea y una frase se form¨® en su cuaderno: ''Si redesc¨²brelo todo, porque todo es falso'' ¡ªParece otro mensaje enigm¨¢tico¡ª Dijo el viejo sin ojos con tranquilidad¡ªpero ten cuidado joven h¨¦roe. No sabes si un loco es con quien hablas y seguir consejos err¨®neos ¨²nicamente har¨¢ que tu aventura termine. Adam escuch¨® la advertencia del viejo y cerr¨® el cuaderno, era mejor aprender el idioma con tranquilidad y tener m¨¢s criterio para decidir, pero tambi¨¦n una parte aventurera de Adam decidi¨® seguir el consejo de su padrino y buscar descubrir sus propias ideas. Las Celebraciones Tres meses pasaron volando y el d¨ªa de hoy Aquiles decidi¨® llevar a sus estudiantes a aprender acerca de las estanter¨ªas para celebrar que todos llegaron a las 30 p¨¢ginas; l¨®gicamente las estanter¨ªas que visitar¨¢n no ten¨ªan nada anormal y era simplemente una celebraci¨®n extraoficial. Aquiles tambi¨¦n la hizo cuando todos llegaron a 20 p¨¢ginas, pero esa vez solo les regal¨® un libro de f¨¢cil lectura a cada estudiante. Como el profesor not¨® que la estrategia estaba funcionando y decidi¨® continuar con estas celebraciones extraoficiales para ganarse el coraz¨®n de sus estudiantes y evitar futuros problemas con el bar¨®n. ¡ªBueno, ya casi estamos¡ª Dijo Aquiles con felicidad; parec¨ªa que sus estudiantes estaban muy emocionados esta vez¡ªLas estanter¨ªas est¨¢n en el piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 2 de 18 en uno de los hex¨¢gonos interiores, algo escondidas. Pero siempre llaman la atenci¨®n cuando las observas por primera vez. ¡ªTienen reglas muy complicadas?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo, desde lo que ocurri¨® con Sof¨ªa nunca m¨¢s volvi¨® a hablar con las estanter¨ªas desconocidas. ¡ªNo, ¨²nicamente hay que cumplir una petici¨®n sencilla o responder una pregunta¡ª Dijo Aquiles mirando a Adam para ver como estaba¡ªSi lo haces mal, solamente tienes que limpiar la estanter¨ªa. Jugaba con ellas cuando era chico, as¨ª que son muy seguras. ¡ª?Y tienen alg¨²n libro m¨¢gico? ¡ª pregunt¨® Franco con mucha emoci¨®n. ¡ªClaro que no, pero podr¨ªan tener alg¨²n tesoro dentro de sus libros¡ª Contest¨® el profesor, mientras guiaba a los alumnos por los pasillos ¡ª Hace mucho no las revis¨®; las descubr¨ª de chico. Sus libros son m¨¢s de conocimiento general ,as¨ª que casi nadie las visita. Finalmente, los tres llegaron a las estanter¨ªas indicadas por el profesor, eran cuatro librer¨ªas de madera blanca una pegada al lado de la otra. La madera de las estanter¨ªas parec¨ªa brillar de lo limpia que estaban; salvo por una de las cuatro: que estaba repleta de polvo, al punto que sus libros no se pod¨ªan distinguir. Antes de que ninguno de los tres se acercara, Aquiles dio las instrucciones de seguridad: ¡ªVamos a ir uno por uno y yo voy a escuchar la conversaci¨®n con la estanter¨ªa, cuando verifique que todo es seguro, pueden tomar el libro. No toquen a la que tiene polvo, cuando era ni?o no lo ten¨ªa, pero si lo tiene, debe ser por algo. Y vayan anotando los comentarios que haga sobre las estanter¨ªas, la escuela no ense?a esto, pero deber¨ªa. Los tres ni?os asintieron muchas veces de lo emocionados que estaban y empezaron a pelearse por ver quien iba primero. Al final, Aquiles decidi¨® que Bianca vaya primero. The narrative has been taken without permission. Report any sightings. Bianca se acerc¨® a la estanter¨ªa y pregunto con emoci¨®n: ¡ª?Puedo leer? La cabeza de una mujer muy apuesta sali¨® de la madera, ten¨ªa dos aretes muy glamurosos y un colgante de perlas en la porci¨®n de cuello que sobresale de la madera. La mujer mir¨® de arriba a abajo a la ni?a y dijo con desprecio: ¡ªNo me gustan las mujeres, vete. Bianca se sinti¨® mal y por poco se larg¨® a llorar. Por desgracia a Aquiles nunca le paso esto con esta estanter¨ªa y no pudo advertir a su estudiante, el profesor se adelant¨® y le dio ¨¢nimos a Bianca antes de que llorara: ¡ªQue tal si pruebas con las otras estanter¨ªas, si mal no recuerdo: hab¨ªa un chico apuesto en el grupo. Bianca asinti¨®, se limpi¨® las pocas l¨¢grimas que hab¨ªan salido de su rostro, y prob¨® la siguiente: ¡ª?Puedo leer? Esta vez sali¨® la cabeza de un chico joven, ten¨ªa un pelo muy largo y glamuroso; que lo hac¨ªa parecer el cl¨¢sico pr¨ªncipe encantador de los libros, una roza se ve¨ªa en su boca y dijo sonriendo: ¡ª?Claro, lee! Bianca se alegr¨® y extendi¨® la mano, pero Aquiles tocio unas cuantas veces como buscando recordarle las reglas; Bianca comprendi¨® y se qued¨® parada y pregunt¨®: ¡ª?No deber¨ªa haber una regla o condici¨®n? ¡ªSi, claro¡ª Dijo el pr¨ªncipe encantador con una sonrisa, con mucha energ¨ªa grito¡ª ?Princesas adelante, caballeros a luchar y orcos a la muerte! ¡ª?Y qu¨¦ es un orco?¡ªConsult¨® Bianca la pregunta que le murmur¨® Aquiles en su espalda. ¡ªBestias inmundas que se abandonan a s¨ª mismas por unos pocos placeres¡ª Respondi¨® el pr¨ªncipe encantador de forma elegante, pero con odio. ¡ªEst¨¢ bien, puedes tomar el libro¡ª Dijo Aquiles mientras miraba a los otros dos estudiantes para que se pongan a anotar¡ªSe refiere a tener mal karma; si haces buenas o malas acciones, algunas estanter¨ªas te ayudan y otras te condenan. Bianca s¨¦ acerc¨® y tom¨® un libro , como dijo el profesor no hab¨ªa nada muy interesante, pero cuando estaba pasando las p¨¢ginas una flor muy linda sali¨® del libro y se coloc¨® sobre su cabello. Bianca se emocion¨® por haber obtenido algo y mir¨® a sus otros dos compa?eros para preguntarle c¨®mo le quedaba, pero estaban anotando la explicaci¨®n de Aquiles. ¡ªPero no mencion¨® nada acerca de ser malo o bueno¡ª pregunt¨® Franco mientras anotaba. ¡ªSon algo po¨¦ticas las estanter¨ªas¡ª Contest¨® Aquiles despacio para que anotaran¡ªCuanto m¨¢s cultura general sepan, m¨¢s podr¨¢n entender los acertijos. Ahora es tu turno Franco Aquiles not¨® que Adam segu¨ªa algo nervioso; por lo que dej¨® que el ni?o fuera ¨²ltimo para que tome m¨¢s confianza al ver que no pasaba nada malo. Franco se acerc¨® y la se?orita le dijo que deb¨ªa luchar, pero se detuvo a preguntar las reglas como hab¨ªa hecho Bianca. ¡ª Ni?os: luchan, chicos lindos: encantada, los viejos: mueren y mujeres: no pasan¡ª Contest¨® con una sonrisa la mujer apuesta. ¡ª?Y cu¨¢l es mi lucha?¡ª Consult¨® Franco la pregunta que le susurro Aquiles Si, yo tambi茅n lo descubr铆, pero de mucho mas grande... ¡ªY cu¨¢l es mi lucha?¡ª Pregunto Franco la pregunta que le susurro Aquiles ¡ªPon la flor que le dieron a esa mujer sobre mis estantes¡ª Dijo la chica linda mirando Bianca con celos Franco vio a Bianca con la flor en su pelo y Bianca vio c¨®mo brillaban los ojos curiosos de Franco por saber que hab¨ªa escondido en el libro de la estanter¨ªa. Aquiles no quer¨ªa que se peleen en el medio del hex¨¢gono principal, por lo que termin¨® ayudando Franco y convenci¨® a Bianca recordando que esta era una especie de clase y todos ten¨ªan que colaborar. Franco con una sonrisa de victoria, entreg¨® la flor al estante y tom¨® su libro. Pero el libro no ten¨ªa nada de especial. ¡ªMala suerte¡ª Dijo Aquiles mirando la cara desilusi¨®n del ni?o ¡ªLa pr¨®xima vez recuerda preguntar qu¨¦ pasa si fallas, en este caso ya lo sab¨ªamos, pero no seas tan impaciente Aquiles vio que los dos otro dos anotaban y continu¨® diciendo: ¡ªEs tu turno Adam, no uses la misma estanter¨ªa que Franco. Adam asinti¨®, fue a la tercera estanter¨ªa sin polvo y pregunto las reglas: Otra chica guapa sali¨® , pero esta ten¨ªa el pelo corto y unos lunares con estrellas en el rostro, mir¨® a Adam y dijo: ¡ªLas mismas reglas que la otra chica. ?Qu¨¦ decisi¨®n tomas? Adam iba a continuar. Pero Aquiles s¨¦ asunto; ya que Adam era un chico de la clase especial por lo que decidi¨® interrumpirlo desde atr¨¢s diciendo: ¡ªNo,no,no... Ser¨ªa muy f¨¢cil... muy f¨¢cil, probemos con la prueba del muchacho apuesto. 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La cabeza de un viejo sali¨® de la estanter¨ªa: a diferencia de los otros tres, el viejo no eran muy guapo y no ten¨ªa ninguna decoraci¨®n en su rostro, mir¨® atentamente a Adam y con una voz algo cansada dijo: ¡ªDime quien soy y te dejar¨¦ leer; responde mal y limpiar¨¢s las otras tres librer¨ªas. ¡ªSe adelant¨® a la otra pregunta¡ªdijo Aquiles con iron¨ªa; parec¨ªa que ya recordaba la respuesta de este viejo¡ªPi¨¦nsalo Adam, siempre dan pistas las estanter¨ªas. ¡ª ?Hay alguna pista? ¡ª pregunt¨® Adam de forma literal. ¡ªYa te di la pista, trata de recordar mis reglas¡ª Contest¨® el viejo con mucha paciencia Adam pens¨® y pens¨®, pero no pod¨ªa sacar ninguna respuesta, as¨ª que pregunto: ¡ª?Y para los chicos buenos? ?Hay pistas extra? ¡ª...¡ª el viejo se qued¨® pensando un rato, hasta que finalmente dijo¡ªMira el atuendo Adam not¨® que el viejo no ten¨ªa accesorios, las otras tres parec¨ªan tenerlos; si consideraba a los lunares de estrellas como accesorios. ¡ªEres su sirviente!¡ª Contest¨® Lucas con decisi¨®n ¡ªNo¡ª Contest¨® la cabeza volviendo a desaparecer. ¡ªLa respuesta correcta era que era su padre¡ªDijo Aquiles desde atr¨¢s, sacando unos trapos que hab¨ªa tra¨ªdo para la ocasi¨®n¡ªAyuden a Adam a limpiar las cuatro estanter¨ªas. Ma?ana pueden tomarse el d¨ªa libre, meditando porque era el padre y no el sirviente. Los tres chicos asintieron y se pusieron a limpiar las estanter¨ªas. Aquiles termin¨® siendo el que limpi¨® las estanter¨ªas. Mientras que los chicos jugaban tir¨¢ndose agua los unos a los otros; eso era lo bueno de ser j¨®venes y no entender la emotiva historia que narran estas 4 librer¨ªas. Reci¨¦n ahora que volv¨ªa de grande, Aquiles lograba comprender la historia. Por desgracia, la historia le dejaba una gran duda en su coraz¨®n, m¨¢s siendo profesor de tan pocos alumnos; recordando que cuando ¨¦l estudiaba eran m¨¢s en la clase. Probablemente, esa historia era el secreto m¨¢s valioso de estas estanter¨ªas, porque cuando termin¨® de limpiar y los chicos se retiraron a sus casas, Aquiles decidi¨® esperar un rato m¨¢s y vio como la ¨²ltima estanter¨ªa se llen¨® de polvo otra vez. La suerte no existe, salvo para los ni?os inocentes. Adam se encontraba yendo a su casa, hab¨ªa sido un largo d¨ªa disfrutando de la celebraci¨®n de sus 30 p¨¢ginas, ahora conoc¨ªa 4 estanter¨ªas m¨¢s que pod¨ªa visitar si alg¨²n d¨ªa quisiera y tambi¨¦n hab¨ªa aprendido muchas cosas curiosas como el karma y el c¨®mo ponerse en contacto con las librer¨ªas. En estos momentos, Adam se encontraba esperando en las escaleras del hex¨¢gono 3 del piso 4 , parec¨ªa que estaban ocupadas, por lo que Adam no tuvo otra opci¨®n m¨¢s que esperar hasta que la piedra roja dejar¨¢ de parpadear. Fue entonces cuando Adam escuch¨® un ruido proveniente de unas de las estanter¨ªas cercanas a la escalera: ¡ªUn librillo me cont¨® que estuviste limpiando unas de las estanter¨ªas del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 2 de 18 eso es cierto ,jovencito? Adam se dio la vuelta y vio que la voz proven¨ªa de una estanter¨ªa de madera, sobre la cual sobresal¨ªa la cabeza de una vieja, era la misma estanter¨ªa que le hab¨ªa regalado la p¨¢gina de caracteres imbuidos el primer d¨ªa de clase. Adam recordaba que su padre le hab¨ªa obligado a no volverse acercar a esta estanter¨ªa, pero como su padre lo hab¨ªa abandonado sus reglas ya no importaban en la mente de Adam. Por lo que Adam se acerc¨® a la estanter¨ªa con ganas de probar las cosas que hab¨ªa aprendido en la clase del profesor Aquiles. ¡ªS¨ª, ten¨ªamos una clase especial sobre estanter¨ªas¡ª Contest¨® Adam con una sonrisa feliz en su cara ¡ªQue raro¡ª Respondi¨® la cabeza de la vieja con duda¡ªEn general en la escuela no ense?an esas cosas. ?Se divirtieron? ¡ªS¨ª, fue bastante divertido¡ª Contest¨® Adam algo impaciente por poder probar sus nuevos trucos para tratar con estanter¨ªas¡ªPero por desgracia no pude responder bien la pregunta y todos tuvieron que limpiar por mi culpa. ¡ªNo te pongas mal, esas cosas pasan¡ªContest¨® la abuelita con una sonrisa¡ªUna vez que tengas m¨¢s experiencia te ser¨¢ m¨¢s f¨¢cil. ?Y aprendieron muchas cosas? ¡ªSi, si bastantes por suerte ¡ªContest¨® Adam con su joven mente de bibliotecario; para la cual satisfacer curiosidades es la cosa m¨¢s interesante del mundo. ¡ª?Quieres probarlas conmigo?¡ªpregunt¨® la abuelita mirando con entusiasmo al joven bibliotecario¡ª De seguro ya sabes leer algunas cuantas palabras para entender mis libros. ¡ªSi, por supuesto¡ª Contest¨® Adam con mucha expectativa acerca de sus nuevos conocimientos. Love what you''re reading? Discover and support the author on the platform they originally published on. ¡ªMuy bien, adelante, prueba leer uno¡ª Dijo la abuelita con una gran sonrisa en su rostro de madera¡ªSi logras leer su primera p¨¢gina, te dir¨¦ cu¨¢l tomar para hallar otro tesoro a¨²n mejor que el que te di la vez anterior, as¨ª puedes comprarte muchos dulces. ¡ªBueno¡ªcontest¨® Adam aceptando el trato con alegr¨ªa de poder obtener un tesoro misterioso¡ªPero antes de tomar un libro: ?Cu¨¢les son tus reglas? Luego de decir la pregunta, Adam busc¨® su cuaderno de clase donde hac¨ªa los apuntes y mir¨® expectante a la estanter¨ªa para entrevistarla. ¡ªJoven apuesto de buen coraz¨®n lea mis libros. ¡ªContest¨® la estanter¨ªa con una sonrisa, pero luego su rostro cambi¨® y agreg¨®¡ª Pero usted villano malvado caer¨¢ ante mi c¨®lera. Adam se qued¨® un rato pensando y pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢l es tu c¨®lera? ¡ªLimpiar mis estanter¨ªas¡ª Dijo la abuelita con una sonrisa. Adam se qued¨® pensando, parec¨ªa que la regla era tener buen karma y la consecuencia era solo limpiar las estanter¨ªas, deber¨ªa poder tomar el libro y obtener el tesoro depend¨ªa de si pod¨ªa o no leer la primera p¨¢gina. Luego de llegar a esa deducci¨®n, una sonrisa se form¨® en el rostro de Adam y procedi¨® a tomar un libro de la estanter¨ªa, pero antes de que Adam pudiera tomarlo fue interrumpido. Alguien con una voz muy mon¨®tona, casi automatizada, al punto que parec¨ªa un aut¨®mata, le comento desde atr¨¢s: ¡ªExcelentes est¨¢ndares cl¨¢sicos, pero te falta comprobar con tu padrino. Adam se dio la vuelta y vio que una sola persona hab¨ªa salido de la escalera , no obstante por alg¨²n motivo la escalera piedra de la escalera se puso roja cuando esta persona sub¨ªa. La persona parec¨ªa ser alguien muy viejo, era muy flaco: al punto que todos sus huesos se marcaban debajo de su piel, no hab¨ªa pelo en su cabeza y sus ojos estaban blancos por lo cual parec¨ªa siego, pero por alg¨²n motivo parec¨ªan dar chispazos de vez en cuando. Su rostro parec¨ªa tener unas l¨ªneas que le sal¨ªan de la boca como si se tratara de un marioneta. Pero lo que m¨¢s llam¨® la atenci¨®n de Adam fueron las ropas del viejo, estaba vestido completamente en harapos, llevaba una t¨²nica blanca destrozada y andaba descalzo, no ten¨ªa ni zapatos. Adam escucho el consejo y saco el libro amarillo. El viejo parec¨ªa tener curiosidad por lo que se qued¨® parado en la puerta un buen rato, mirando como Adam buscaba todo lo necesario para hacer la pregunta. En todo el proceso la abuelita no dijo nada y ¨²nicamente mir¨® a Adam; parec¨ªa no notar al viejo en harapos. Finalmente, Adam pudo preguntar escribiendo la regla de la estanter¨ªa en su cuaderno, una respuesta apareci¨® del otro lado: ''Y como est¨¢n los libros de la estanter¨ªa?'' Adam no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa, pero le dio un vistazo a la estanter¨ªa para ver si notaba una anomal¨ªa. La estanter¨ªa era de madera como la gran mayor¨ªa de estanter¨ªas de esta zona y los libros sobre sus estantes parec¨ªan estar bastante ordenados y en muy buen estado, parec¨ªan nuevos de lo bien cuidados que estaban. Adam coment¨® ese descubrimiento a su padrino y su padrino volvi¨® a responderle de forma algo brusca: ''Si las condiciones son tan f¨¢ciles: ?Porque nadie lee sus libros? ?Miente!'' Deber铆a haberle preguntado algç…¤n que otro secretito... Adam se asust¨®; las palabras de su padrino parec¨ªan tener bastante sentido. Pero lo que m¨¢s atemoriz¨® a Adam fue enterarse de que las estanter¨ªas tambi¨¦n pod¨ªan mentirle. Adam mir¨® a la estanter¨ªa de madera y se alej¨® lentamente acerc¨¢ndose a la escalera del siguiente piso y al viejo parado a lado de ella. ¡ª?No quer¨ªas probar mis reglas?¡ª pregunt¨® la vieja aun con una sonrisa amable¡ª Bueno, no importa, si alg¨²n d¨ªa quieres intentar, voy a estar ac¨¢ para ayudarte. Adam ignor¨® a la estanter¨ªa y se dirigi¨® a la escalera para irse a casa, pero antes de que pudiera irse el viejo lo detuvo con unas palabras. ¡ª?Joven, no podr¨ªas ayudarme? Necesito llegar a un hex¨¢gono, pero ya no puedo ver. Adam mir¨® al viejo con dudas, si bien no quer¨ªa seguir a un desconocido, esta persona lo hab¨ªa ayudado con su advertencia por lo que no le parec¨ªa mala persona; as¨ª que acepto y pregunt¨®: ¡ª?Y a d¨®nde va? ¡ª Hex¨¢gono 0 de 18¡ª Respondi¨® el viejo vestido con harapos. Adam se qued¨® mirando al viejo unos cuantos minutos de forma aturdida y volvi¨® a preguntar: ¡ªLo siento, escuch¨¦ mal , ?Y a d¨®nde va? ¡ª Hex¨¢gono ... 0 ... de ... 18¡ª Respondi¨® el viejo de forma pausada; parec¨ªa no tener prisa. ¡ªPero no hay nada en el hex¨¢gono 0¡ª Dijo Adam mirando al viejo con desconfianza; parec¨ªa que le estaban gastando una broma. ¡ª... De 18¡ª agreg¨® el viejo con enojo, como si no estuviera bien decirlo de manera abreviada¡ª Busco algo en sus alrededores, si no quieres ayudarme, puedes irte. No tengo apuros, puedo quedarme esperando en la puerta de las escaleras esperando ayuda de otra persona. Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation. ¡ªNo, est¨¢ bien, lo llevar¨¦¡ª Contest¨® Adam; no quer¨ªa que la persona que lo hab¨ªa ayudado tuviera que esperar. El viejo estir¨® la mano y Adam la agarr¨®. No era raro ver ciegos en el piso inferior, muchos eran incluso sus vecinos de Adam, as¨ª que no le pareci¨® raro ayudarlo. El camino no era muy largo solo hab¨ªa que atravesar el hex¨¢gono 3 por la mitad, al fin y al cabo el hex¨¢gono 0 siempre estaba en el medio del piso. Todos los hex¨¢gonos que rodeaban al hex¨¢gono 0: eran los hex¨¢gonos principales del 1-6 y el resto era los secundarios 7-18. Pero el viejo caminaba de forma muy lenta, por lo cual el recorrido estaba tomando bastante. ¡ª?Cu¨¢ntas p¨¢ginas est¨¢ logrando leer ,chico?¡ªpregunt¨® el viejo, parec¨ªa tener ganas de hablar. ¡ª30 p¨¢ginas¡ª Contest¨® Adam de forma algo abrupta, sin saber de qu¨¦ hablar, pero luego record¨® que el viejo tambi¨¦n ten¨ªa t¨²nicas blancas y pregunt¨® lo mismo ¡ª?Cuantas p¨¢ginas est¨¢ logrando leer, viejo? ¡ªHace tiempo las le¨ª todas¡ªContest¨® el viejo mientras caminaba con mucha calma y sin apuro. ¡ª?Y por qu¨¦ las t¨²nicas blancas?¡ªpregunt¨® Adam mirando su ropa en harapos, el resto de gente los ignoraba por suerte, casi como si no pudieran ver al viejo o como si no quisieran verlo. ¡ªPorque es el principio¡ªRespondi¨® el viejo con algo melancol¨ªa en la voz; cambiando el tono de voz mon¨®tona que ten¨ªa antes de forma algo abrupta. Adam no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa el viejo, pero continu¨® su caminata hasta el hex¨¢gono 0, pero el viejo segu¨ªa buscando hablar al parecer y pregunt¨®: ¡ª?Sueles ir hablando con las estanter¨ªas de ese modo?¡ª pregunt¨® el viejo con algo de preocupaci¨®n; probablemente la anterior pregunta solo haya sido para ablandar a Adam y hablar de este tema. ¡ªNo, pero justo aprendimos algo en clase acerca de ellas¡ª Contest¨® Adam, tambi¨¦n algo preocupado por el tema ¡ªDeber¨ªas mantenerte alejado de las estanter¨ªas, ni?o ¡ª Advirti¨® el viejo volviendo a su voz mon¨®tona de antes¡ªAl menos ahora que eres joven, cuando seas grande solo pensaras en ellas hasta que un d¨ªa te des cuenta de que se te paso la vida en estos libros¡­ ¡ªPero no te arrepentir¨¢s de eso tampoco¡ª agreg¨® el viejo mostrando una sonrisa de oreja a oreja en su rostro. Adam no contest¨®, no sab¨ªa muy bien qu¨¦ contestar y ya se pod¨ªa divisar los alrededores del hex¨¢gono 0 en la distancia, as¨ª que acompa?¨® al viejo hasta su destino. Sigo recordando esas miradas... Adam y el viejo ya pod¨ªan divisar los alrededores del hex¨¢gono 0. Hab¨ªa varias personas transitando por los alrededores de este hex¨¢gono, yendo de un lugar a otro como si se tratara de un mercado. Esta era una de las zonas m¨¢s concurridas en todos los pisos, dado que este camino era el m¨¢s grande y c¨®modo acceso para moverse de hex¨¢gono a hex¨¢gono. Como a Adam no le gustaba llamar mucho la atenci¨®n, prefer¨ªa usar el pasillo m¨¢s alejado a este: que eran los otros bordes de los hex¨¢gonos principales pegados a los secundarios. Cuando Adam y el viejo llegaron a la cercan¨ªa del hex¨¢gono 0, los guardias en el pasillo los miraron, pero no actuaron, de hecho sus miradas parec¨ªan estar mostrando respeto al viejo en harapos. Toda la gente en el pasillo tambi¨¦n se detuvo y se qued¨® mirando a Adam y al viejo. Nadie hablaba, la multitud solo miraba con duda en los ojos, formando un silencio impresionantemente inc¨®modo. Poco a poco m¨¢s gente se sumaba a observar c¨®mo el ni?o y el viejo se acercaban cada vez m¨¢s al hex¨¢gono 0. ¡ªYa llegamos, viejo¡ª Contest¨® Adam algo inc¨®modo por la escena; no entend¨ªa por qu¨¦ todos se paraban en silencio a mirarlos; ya hab¨ªa casi 20 personas mir¨¢ndolos a los dos y eso en estos lugares era mucha gente. ¡ª¨²nicamente falta un poco m¨¢s¡ª Contest¨® el viejo de forma pausada¡ª Ac¨¦rcame a la barandilla, ni?o. Adam quer¨ªa decir que a nadie se le permit¨ªa acercarse, pero hab¨ªa ya casi 40 personas mir¨¢ndolos y nadie dec¨ªa nada. As¨ª que algo obligado por la vista de tanta gente, ayud¨® al viejo acercarse a la barandilla del hex¨¢gono 0. This tale has been unlawfully obtained from Royal Road. If you discover it on Amazon, kindly report it. Esta era la primera vez que Adam pudo ver tan cerca el gran esplendor del hex¨¢gono 0. Su padre nunca le hab¨ªa permitido acercarse a esta barandilla. El hex¨¢gono 0 no era como cualquier otro hex¨¢gono, tal y como hab¨ªa dicho Adam estaba vac¨ªo, no hab¨ªa nada, no hab¨ªa estanter¨ªas, no hab¨ªa l¨¢mparas, pero m¨¢s importante a¨²n: no hab¨ªa paredes, no hab¨ªa techos y no hab¨ªa suelos. Por lo cual el hex¨¢gono 0 no estaba solo vac¨ªo; el hex¨¢gono 0 estaba hueco. Desde la barandilla Adam pod¨ªa observar el piso inferior y tambi¨¦n el piso superior, si miraba para abajo pod¨ªa ver a los otros bibliotecarios moverse como hormigas por el pasillo gigante previo al hex¨¢gono 0. Y si miraba para adelante Adam pod¨ªa observar a los bibliotecarios del otro lado, pero estaban muy lejos y ¨²nicamente se distingu¨ªa su contorno y movimiento. Adam se acerc¨® a la barandilla y se despidi¨® del viejo: ¡ªLlegamos, suerte. ¡ªEspera, ay¨²dame a cruzar, yo estoy ciego, no puedo hacerlo sin ayuda¡ª Dijo el viejo con su voz mon¨®tona y autom¨¢tica, algo molesta para Adam en estos momentos. ¡ªPero est¨¢ prohibido¡ªContest¨® Adam mirando a las casi 70 personas en los alrededores que lo miraban en silencio. ¡ªConf¨ªa en m¨ª, no te va a pasar nada por cruzarlo¡ª Contest¨® el viejo. Adam mir¨® a sus alrededores, las miradas de las personas lo obligaban a ayudar al viejo, por lo que decidi¨® cruzar la valla junto al viejo, ahora estaban en el anillo que rodeaba al hex¨¢gono 0 y, pero todav¨ªa quedaba un largo camino para poder llegar agujero hueco. Adam not¨® que el viejo quer¨ªa seguir caminando y lo acompa?¨®. El anillo que rodeaba al hex¨¢gono 0 no era chico; f¨¢cilmente podr¨ªan ser 1?km por lo cual todav¨ªa quedaba una buena caminata por delante si uno quer¨ªa llegar a la parte hueca. Todo el anillo estaba vac¨ªo, nado hab¨ªa nada, solo hab¨ªa un piso de madera, pero al observar el piso Adam noto que hab¨ªa una l¨ªnea amarilla pintada con pintura de forma algo rudimentaria sobre el suelo formado un c¨ªrculo amarillo por todo el hex¨¢gono 0. Adam cruz¨® la l¨ªnea amarilla sin entender su motivo, pero al cruzarla se dio cuenta de que era, porque una cabeza de madera se form¨® en el suelo y mir¨® a los dos por un buen rato. Acertijo imposible. La cabeza de madera no ten¨ªa ninguna decoraci¨®n, parec¨ªa una maqueta, salvo que solo ten¨ªa una boca y todo lo dem¨¢s estaba vac¨ªo, pero dentro de la boca parec¨ªa tener un ojo y no dientes o lengua. ¡ª?No eres muy joven, ni?o?¡ª pregunt¨® la cabeza, parec¨ªa tener un tono muy r¨ªtmico y jubilosos; escucharlo hablar transmit¨ªa cierta alegr¨ªa de lo linda que era su voz. ¡ªNo puedo ver, ¨¦l ser¨¢ mis ojos y luego volver¨¢¡ª Dijo el anciano vestido en harapos y descalzo. ¡ªBueno, ?cu¨¢ntos a?os tienes, viejo?¡ª pregunt¨® la cabeza, mientras se desplazaba alrededor del viejo rode¨¢ndolo, como si nadara en la madera. Pero siempre su cabeza miraba al viejo, inspeccionando todo el cuerpo del anciano. ¡ªNo recuerdo, pero m¨¢s que vos seguramente¡ª Respondi¨® el viejo mientras se sentaba en la madera. Adam vio que el viejo se sentaba y sigui¨® su ejemplo; ya estaba algo cansado de caminar tanto. ¡ªYo tengo 1000 a?os, viejo¡ªRespondi¨® la cabeza con cierto orgullo, mientras giraba con alegr¨ªa alrededor del anciano¡ª ?Y cu¨¢ntos idiomas dominaste? ¡ªM¨¢s que vos tambi¨¦n, pero es irrelevante esa pregunta¡ª Respondi¨® el viejo con calma. ¡ªYo s¨¦ 13 idiomas, viejo¡ªRespondi¨® la cabeza con a¨²n m¨¢s orgullo, mientras giraba con alegr¨ªa. Adam mir¨® a los dos y no entend¨ªa muy bien que estaba ocurriendo. ¡ªY cuantos caracteres conoces?¡ª Pregunto la cabeza deteniendo su giro junto enfrente de los ojos ciegos del hombre. Pero el viejo no respondi¨®, se qued¨® en silencio esperando. La cabeza volvi¨® a girar alegremente y pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢ntos pisos visitaste? ¡ªM¨¢s que vos tambi¨¦n, pero no los suficientes¡ª Respondi¨® el viejo de forma apurada. Acto seguido el viejo se par¨® de repente y se qued¨® inclinado para lado contrario del vac¨ªo Adam reci¨¦n ahora lo entendi¨®, el viejo no est¨¢ respondiendo preguntas, esto es una especie de acertijo puesto por esa cabeza, pero no entend¨ªa c¨®mo es que el viejo lo estaba respondiendo, no hab¨ªa pista o no las estaba entendiendo y el viejo tampoco hab¨ªa preguntado las consecuencias o las ganancias. ¡ªEso no tengo duda, nunca sal¨ª de este piso¡ªRespondi¨® la cabeza girando con alegr¨ªa. ¡ªSi saliste y recorriste los pisos, pero no lo recuerdas porque fracasaste donde yo no fracas¨¦¡ª Contest¨® el viejo tir¨¢ndose al suelo de repente, parec¨ªa no importarle que sus manos sangraron por rasparse al caer. ¡ªYa lo veremos¡ª Contest¨® la cabeza, pero con otra voz totalmente distinta, era mucho m¨¢s apagada que la de antes y m¨¢s fr¨ªa¡ªAcaso crees que es tan f¨¢cil lograrlo. ?La muerte era la mejor opci¨®n! ??Ning¨²n bibliotecario vivo puede tirarse al infinito!! Dentro de pocos minutos ser¨¢s un esclavo como yo. ¡ªNo, muchacho¡ªRespondi¨® en voz muy alegre el viejo volvi¨¦ndose a sentar¡ª ?Los h¨¦roes no fallan! ¡ª?Sabes cu¨¢ntos han dicho eso antes que vos?¡ª Dijo la cabeza movi¨¦ndose alrededor del viejo y su voz era cada vez m¨¢s fr¨ªa y apaga El viejo se par¨® de un salto, sus manos se alzaron al aire y grit¨® de forma euf¨®rica: This story has been unlawfully obtained without the author''s consent. Report any appearances on Amazon. ¡ª?Fui h¨¦roes, soy un h¨¦roe y ser¨¦ h¨¦roe! Adam miraba la escena rompi¨¦ndose la cabeza para entender el truco, entend¨ªa el movimiento de la cabeza y el cambio de tono de la voz, pero ten¨ªa que haber otra cosa que no ve¨ªa. ¡ªBueno, parece que lo lograste¡ªDijo la cabeza con resignaci¨®n y desapareciendo en la madera. Adam se desilusion¨® por no entender el secreto del acertijo, pero fue junto al viejo para volver ayudarlo, pero el viejo no movia ning¨²n m¨²sculo, parec¨ªa una estatua perfecta. ¡ªEst¨¢ mintiendo¡ªMurmuro Adam, entendiendo que las cosas se pon¨ªan complicadas, si miente es porque no sigue las reglas y si no las sigue como logras que la estanter¨ªa te obedezca. El viejo se mantuvo en silencio por unos minutos hasta que la cabeza volvi¨® a aparecer, entonces el viejo camin¨® hacia adelante, como si nunca hubiera necesitado a Adam de verdad. Adam por curiosidad lo sigui¨®, esto pod¨ªa ser parte del acertijo que su coraz¨®n quer¨ªa descubrir. La cabeza sigui¨® haci¨¦ndole preguntas cada vez m¨¢s extra?as al viejo a medida que se acercaba al hex¨¢gono 0 y el viejo las ignoraba, las respond¨ªa a medias o las respond¨ªa de forma aparentemente correcta. Lo que Adam comprendi¨® a estas alturas que las articulaciones del viejo no eran de un bibliotecario com¨²n, sus brazos, cadera, piernas y cada articulaci¨®n pod¨ªa moverse independientemente de las dem¨¢s, usando eso el viejo lleg¨® hasta el final haciendo las poses m¨¢s extra?as que Adam vio en su vida. De tanto acercarse al hex¨¢gono 0, Adam pudo notar algo que nunca olvidar¨ªa, cuanto m¨¢s avanzaba, m¨¢s y m¨¢s pisos se revelaban para arriba y para abajo, parec¨ªa que nunca dejaba de aparecer los pisos; a este punto, hace tiempo hab¨ªan superado los niveles inferiores, medios y superiores, lo que Adam estaba viendo deb¨ªan ser las periferias a la zona central. Fue entonces que Adam not¨® que alguien hab¨ªa dibujado un c¨ªrculo rojo en las periferias del hex¨¢gono 0 a solo 100 metros del vac¨ªo. Cuando la cruzaron, a la cabeza con ¨²nicamente boca le crecieron dos ojos y empez¨® a bombardear de preguntas al viejo, pero esta vez el viejo respondi¨® todas mientras caminaba, parec¨ªa no tener apuro como si realmente esto era la parte de la prueba que ¨¦l buscara. Cuando ¨²nicamente faltaban 10 metros sudor hab¨ªa empezado a aparecer en la frente de Adam por lo que estaba viendo, la cantidad de pisos que ve¨ªa a esta altura eran infernales. Parec¨ªa que nunca dejar¨ªan de aparecer los pisos, parecer¨ªa ... ?Que la cantidad de pisos fuera infinita! Alguien hab¨ªa pintado una l¨ªnea negra antes del ¨²ltimo metro, parec¨ªa que algo raro iba a volver a pasar y as¨ª fue: La cabeza se form¨® completamente mostrando el rostro de una persona com¨²n, en su boca hab¨ªa dientes comunes y no ojos, todo parec¨ªa ser bastante normal. ¡ªLa ¨²ltima pregunta, si lo logras puedes lanzarte estando vivo¡ªDijo la cabeza mirando al viejo a los ojos por un buen rato. Adam no lograba comprender por qu¨¦ resolver tantos acertijos solo para tirarte al vac¨ªo eterno, pero escuch¨® con atenci¨®n, ya se hab¨ªa preguntado de todo, pero por alg¨²n motivo ¨¦l no recordaba nada de lo contestado por el viejo o de las preguntas en s¨ª. Pero s¨ª recordaba que las preguntas y respuestas fueron emocionantes en el intervalo antes de que las olvidara. La cabeza comenz¨® a girar rodeando al viejo y pregunt¨®: ¡ª?C¨®mo se llama el chico que te acompa?¨® todo el tiempo? Adam ah¨ª entendi¨® el problema y la dificultad de la pregunta, esta era una pregunta imposible de responder, nunca le mencion¨® su nombre al viejo, era imposible que ¨¦l lo supiera. ?El viejo estaba condenado! Pero el viejo no habl¨®, ¨²nicamente le palme¨® el hombro y lo mir¨® fijamente. ''??No puede ser?!, o si'' Pens¨® Adam como si fuera una locura que esto se resolviera as¨ª, pero se envalenton¨® y entendiendo la mirada del viejo, dijo: ¡ªMe llamo Adam ¡ªSe llama Adam¡ª Respondi¨® el viejo inmediatamente despu¨¦s con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro marchitado. La cabeza no dijo nada, solo se hundi¨® en la madera, el viejo tampoco dijo nada y se adelant¨® hasta el borde, dio una pirueta en el aire y se tir¨® al vac¨ªo, riendo como un loco. El viejo cay¨® y cay¨® hasta que se perdi¨® en el horizonte infinito. Pero antes de que el puntito en la distancia pudiera desaparecer de la vista de Adam un destello se vio en el horizonte y el punto desapareci¨®. Adam no llor¨® por el viejo lanz¨¢ndose al vac¨ªo, en parte porque no entend¨ªa qu¨¦ pasaba si lo hac¨ªas, en otra parte porque el viejo transmit¨ªa muchas ganas de querer hacerlo y porque el acertijo hab¨ªa durado unas cuantas horas, por lo cual Adam lo hab¨ªa asumido hace mucho. Adam volvi¨® al hex¨¢gono 3 aturdido, finalmente hab¨ªa entendido el acertijo, era la preparaci¨®n, uno deb¨ªa prepararse para llegar hasta ac¨¢, es por eso que el viejo lo tom¨® de antemano: Para asegurarse una respuesta imposible, en el momento de la pregunta imposible... El acertijo imposible hab¨ªa sido resuelto por ese viejo vestido en harapos. Que casualidad, pensar铆a un ni?o. Cuando lleg¨® a la barandilla noto que hab¨ªa cientos de personas mir¨¢ndolo, parecer¨ªa que todas las personas de este piso se hab¨ªan reunido. Hab¨ªa gente con t¨²nicas negras, rojas , violetas y unos cuantos colores m¨¢s que Adam nunca hab¨ªa visto. Entre las t¨²nicas rojas estaba C¨¦sar, como maestro de la escuela parec¨ªa que ten¨ªa que ir a preguntarle a Adam sobre un asunto importante, por lo cual fue el ¨²nico de la multitud que se adelant¨® hasta donde estaba el ni?o. ¡ª?Hasta qu¨¦ l¨ªnea lleg¨® el viejo en harapos, Adam?¡ª pregunt¨® C¨¦sar con muchos nervios. Los cientos de personas detr¨¢s de ¨¦l estaban todas en silencio esperando la respuesta de Adam, parec¨ªa que el asunto era sumamente relevante para estos bibliotecarios. ¡ªHasta la negra¡ª Respondi¨® Adam con a¨²n m¨¢s nervios; provocado por la gran multitud de cientos de personas rode¨¢ndolo. Pero cuando Adam dijo la respuesta muchos murmullos comenzaron a escucharse desde la multitud. Algunas personas trataron de correr hasta Adam para preguntarle algo, pero fueron detenidos por los guardias. La situaci¨®n se estaba descontrolando y Adam empez¨® asustarse. Adam incluso escuch¨® a su profesor Aquiles grit¨¢ndole desde la multitud como si su vida dependiera de ello: ¡ª??Ascendi¨®, Adam?! ??Ascendi¨® de verdad?! Pero el ni?o no entend¨ªa bien a qu¨¦ se refer¨ªa, solo recordaba la ¨²ltima pregunta y los movimientos del viejo, pero no sus palabras durante las respuestas. ¡ªAdam escucha bien y no te equivoques con la respuesta¡ª pregunt¨® Cesar, todos los dem¨¢s se callaron para escuchar la charla¡ª ?El viejo logr¨® tirarse al vac¨ªo? ¡ªS¨ª ...¡ª Respondi¨® Adam, iba a explicar m¨¢s, pero cuando esas palabras salieron de sus bocas, un viejo con t¨²nica violeta abri¨® un libro que ten¨ªa en su mano y miles de fuegos artificiales salieron disparados al cielo y formaron un gran frase en el aire: ''?Ascendi¨®!'' *Puff*...*Puff* Como si fuera una se?al todas las personas en la multitud comenzaron a tirar fuegos artificiales al vac¨ªo hex¨¢gono 0 para que estallen en el medio. Stolen from its rightful place, this narrative is not meant to be on Amazon; report any sightings. Lo que sorprendi¨® a Adam fue que las personas de los otros hex¨¢gonos principales que rodeaban al hex¨¢gono 0 comenzaron tambi¨¦n a tirar fuegos artificiales al medio del hex¨¢gono 0. Mientras esto ocurr¨ªa el mismo viejo con t¨²nica violeta, abri¨® otro libro a¨²n m¨¢s grande, luego recit¨® unas palabras que inundaron el hex¨¢gono 3, mientras las recitaba todas las cabezas de las estanter¨ªas salieron a observar hacia la direcci¨®n del hex¨¢gono 0. Cuando el viejo termin¨® de recitar sus palabras, todas las decoraciones del hex¨¢gono 3 cambiaron , se llen¨® de serpentinas blancas por todos los pasillos de las estanter¨ªas. Estrellas blancas de papel se pegan a los techos y paredes. Todos los suelos fueron reemplazados por una linda alfombra blanca. En el medio del techo, arriba del hex¨¢gono 3 apareci¨® un cartel gigante que dec¨ªa: -''?5 ascendidos!'' Adam se qued¨® maravillado por la euforia de la situaci¨®n, parec¨ªa que a los bibliotecarios no les importaba quemar todo su dinero para celebrar este momento, al punto que una gran fiesta se estaba por organizar a los alrededores del hex¨¢gono 0. ¡ªTen Adam ponte esto¡ª Dijo Cesar pas¨¢ndole un cono de papel con la frase ''somos 5'', parece ser que todos estaban poni¨¦ndose estos conos en la cabeza¡ª Ve con Aquiles y si te preguntan demasiadas cosas, llama a los guardias. Adam asinti¨® y fue con su profesor, tal y como hab¨ªa dicho C¨¦sar las preguntas no eran pocas , pero si las respuestas que Adam pod¨ªa dar, pero por suerte para ¨¦l los guardias ayudaron a mantener el control y pudo ir con su profesor. ¡ªEs impresionante Adam , realmente estoy vivo para ver a alguien ascendiendo¡ª Dijo Aquiles con una sonrisa mirando a la multitud celebrando. ¡ª?Tan raros son los ascensos?¡ª pregunt¨® Adam, todav¨ªa recordaba la seguridad del viejo, no hab¨ªa duda en sus ojos ciegos. ¡ªSi, rar¨ªsimos¡ªRespondi¨® Aquiles con alegr¨ªa¡ª Para ascender uno tiene que dominar un piso. Todos los libros, de todas las estanter¨ªas deben saberse. Todos los secretos y todos los secretos de los secretos, tienen que hallarse y luego est¨¢ la pregunta imposible. ¡ª?Todos los libros?¡ª pregunt¨® Adam sorprendido. ¡ªSi, todos, por eso son raros, en toda la historia solo hab¨ªa 4 ascensos en este piso¡ªRespondi¨® Aquiles mirando con expectativa al hex¨¢gono 0¡ªUn solo ascenso cada 50.000 a?os, as¨ª de raros son Adam. Y los rumores no son pocos, si de verdad lo logr¨®, ahora deber¨ªan venir los regalos. ¡ª?Hay regalos? ?Qu¨¦ son?¡ªpregunt¨® Adam con mucha emoci¨®n, ahora entend¨ªa por qu¨¦ todos estaban como locos, no solamente eran raros, sino que tambi¨¦n ven¨ªan con un regalo sorpresa. ¡ªSon rumores, as¨ª que es mejor esperar y ver si de verdad ocurre¡ª Respondi¨® Aquiles algo nervioso; parece que el regalo era muy bueno¡ªLo que te aseguro que no son rumores son los regalos para las estanter¨ªas, parecer¨ªa que se est¨¢n volviendo locas. Adam mir¨® a las estanter¨ªas y su profesor dec¨ªa la verdad, todas ten¨ªan la cabeza afuera hablando entre ellas y parec¨ªan mirar emocionadas al hex¨¢gono 0. Le deber铆a haber dado yo una patada... La fiesta continu¨® por unas horas y la gente empez¨® a impacientarse, por suerte las estanter¨ªas tambi¨¦n rumoreaban sobre el ascenso por lo que los rumores podr¨ªan ser ciertos. Fue entonces cuando algo muy extra?o ocurri¨®, unos portales chiquitos comenzaron abrirse en los alrededores del hex¨¢gono 0 y unas criaturas negras con bolsas blancas corrieron hacia los bibliotecarios. ¡ªJa, ja, ja los rumores eran ciertos¡ª dijo Aquiles con emoci¨®n, mientras corr¨ªa a buscar dos fuentes con comida, tir¨® la comida y volvi¨® a correr a donde estaba Adam y le paso la fuente¡ª Ten toma esto, prot¨¦gete de la patada cuando te den el libro. Adam mir¨® a la fuente de comida con muchas dudas, pero luego vio que varias personas comenzaron a robarle la idea a su profesor y buscaron algo para protegerse, pero se quedaron expectante de las extra?as criaturas negras que estaban cada vez m¨¢s cerca. ¡ª?Qu¨¦ son esas cosas?¡ª Pregunto Adam ¡ªSon ''Sombrines''¡ªContest¨® Aquiles¡ªSon raros, viven por los pasillos de las estanter¨ªas. En general uno tiene que tratar de correr a atraparlos cuando los ve. Si logras agarrarlo te dar¨¢n un libro m¨¢gico y una patada. Pero esta vez corren hacia nosotros a darnos el libro ... y la patada. Como bien explic¨® su profesor: los Sombrines estaban d¨¢ndoles a todos un libro que sal¨ªa de sus bolsas blancas, pero luego buscaban darte una patada y no se deten¨ªan hasta d¨¢rtela. La clave era cansarlos con alg¨²n escudo, una vez los Sombrines se cansaran, dejabas que te diera la patada y la criatura desaparec¨ªa el aire. ¡ª?Te duele cuando te patean?¡ª Pregunt¨® Adam con algo de miedo viendo a todos los bibliotecarios ser pateados por la criatura peluda A case of theft: this story is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. ¡ªNunca vi uno, pero no parece, nadie se est¨¢ quejando¡ª Contest¨® Aquiles muy emocionado por recibir su primer libro m¨¢gico¡ª Pero por las dudas mejor cansarlos. Finalmente, lleg¨® el turno de Aquiles de recibir su libro. Adam estando tan cerca, pudo apreciar que la criatura negra le llegaba hasta las rodillas al profesor; por lo que no eran muy grandes. Su cuerpo era ¨²nicamente pelo, no ten¨ªan ojos, ni boca, solo pelo negro y el aspecto de un humano muy chiquito. Los Sombrines eran bastante adorables, te hablan con un idioma extra?o y con un tono muy afinado. Sin embargo, una vez que te daban el libro su actitud daba un giro de 180 grados y por todos los medios buscaban darte una patada. Lleg¨® el momento de que le tocar¨¢ el turno a Adam, el Sombrin le tir¨® un libro al suelo y corri¨® a patearlo. Adam no tuvo tiempo de ver el libro y ¨²nicamente se cubr¨ªa de las patadas que trataba de darle la extra?a criatura peluda, luego de un tiempo la criatura se hab¨ªa cansado y Adam tambi¨¦n . El sombrin logr¨® pegarle la patada y desapareci¨® en el aire. Por suerte era un bicho peludo y chiquito; por lo que la patada no dol¨ªa casi nada. Adam se acerc¨® a su libro m¨¢gico y lo tom¨® con cuidado. El libro estaba cubierto por cadenas de metal y su cubierta parec¨ªa ser de madera; en su lomo se hallaba la inscripci¨®n: ''Verduras doradas'' y en su interior parec¨ªa haber unas pocas p¨¢ginas amarillas. Adam no lo abri¨®, ya que los libros m¨¢gicos pod¨ªan ser peligrosos y tambi¨¦n porque no pod¨ªa leerlos; porque era una de las reglas para entrar en la cueva donde ¨¦l viv¨ªa. Seg¨²n el padre de Adam, un libro m¨¢gico se diferenciaba de uno no m¨¢gico por las habilidades que le produc¨ªa al lector al leerlo. En general uno aprend¨ªa alg¨²n poder raro si le¨ªa un libro m¨¢gico. Por lo tanto, los bibliotecarios no se refer¨ªan a libros especiales como m¨¢gicos. Solo los libros que te dieran alg¨²n don raro, eran m¨¢gicos. Tras tomar el libro, Adam decidi¨® irse de la fiesta que se estaba montado. ¨¦l ya estaba muy cansado tras el largo d¨ªa y seg¨²n su profesor no hab¨ªa otro regalo para los bibliotecarios adem¨¢s de este libro m¨¢gico. Adem¨¢s, la fiesta estaba siendo algo aburrida, ¨²nicamente eran unos cuantos viejos y adultos charlando mientras com¨ªan, los pocos ni?os que hab¨ªa se fueron retirando con alguno de sus padres luego de recoger su libro m¨¢gico; por lo que Adam no ten¨ªa nadie con quien jugar en la fiesta. Claro que ese era el motivo, joven inocente. Adam se encontraba yendo a la puerta de las escaleras del hex¨¢gono 3 para dirigirse a la cueva a descansar, pero al llegar a las escaleras se sorprendi¨® porque la entrada de las escaleras se encontraba tapada por una cabeza gigante. La cabeza era de m¨¢rmol y parec¨ªa parecerse a un adulto con una cicatriz en la cara, ten¨ªa un cono de sombrero y un silbato de fiesta en la boca. La cabeza de m¨¢rmol miro a Adam y dijo con la voz de un militar: ¡ª?Si sales por mis escaleras no se te permite entrar hasta el siguiente d¨ªa! ¡ª?Por? ?Hay reglas para usar las escaleras?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo producido por la mirada de la cabeza gigante de m¨¢rmol. ¡ª?Todo tiene reglas!¡ªContest¨® cabeza de m¨¢rmol con su tono de militar¡ªPero los d¨ªas donde se produce una ascensi¨®n mis reglas son absolutas: ?Solo las personas que se encuentran en este piso disfrutaran la fiesta de ascensi¨®n! ¡ªYa disfrut¨¦ la fiesta, ?puedo volver a casa?¡ª pregunt¨® Adam por las dudas, quer¨ªa la confirmaci¨®n expl¨ªcita de que no le pasar¨ªa nada si bajara. ¡ªSi, buenas noches, joven¡ª Respondi¨® la cabeza de m¨¢rmol, abriendo la boca mostrando las escaleras de caracol. Adam se qued¨® mirando un rato m¨¢s, por las dudas le pregunto a su padrino, ser¨¢ joven, pero meterse en la boca de una cabeza gigante provocaba la dudas de cualquiera. Su padrino dio el visto bueno y Adam procedi¨® a entrar en la boca de la cabeza gigante y dirigirse a su piso. Por suerte a Adam no le pas¨® nada malo, en el camino se dio cuenta de que todas las entradas estaban tapadas por la cabeza gigante hasta que lleg¨® al primer piso del nivel medio, al llegar toc¨® la pared de piedra y la boca volvi¨® a abrirse. The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. Al salir unos guardias lo miraron a Adam con curiosidad, pero no preguntaron nada as¨ª que Adam continu¨® su camino hasta llegar a la vieja estanter¨ªa de madera con musgos y hongos. Cuando lleg¨® Adam grit¨®: ¡ª?Viejo, soy yo, me abres! La cabeza del viejo sin ojos sali¨® de la estanter¨ªa, pero no le abri¨® y en su lugar pregunt¨®: ¡ª?No notas algo diferente? Adam mir¨® a los costados de los pasillos, pero no ven¨ªa nada y todo estaba igual. El viejo sin ojos al ver al pelirrojo buscando por los pasillos agreg¨® con orgullo: ¡ª?No notas algo nuevo en mis estanter¨ªas? Adam miro las estanter¨ªas del viejo sin ojos, reci¨¦n ah¨ª noto que parec¨ªa haber un libro m¨¢s en sus estantes, dado que el viejo sin ojos ten¨ªa libros m¨¢gicos eran f¨¢ciles de diferenciar los unos de los otros. Adam tom¨® el libro y se dio cuenta de que era id¨¦ntico al que ¨¦l ten¨ªa en la mano. ¡ªLo duplicaste: ?puedes duplicar libros?¡ª Pregunto Adam ¡ªNo, pero si el h¨¦roe de la cueva obtiene uno, yo tambi¨¦n obtengo uno¡ª Agreg¨® el viejo sin ojos con mucho orgullo. Cada libro era como un hijo para ¨¦l y ahora ten¨ªa otro m¨¢s que lo ayudar¨ªa a atrapar a bibliotecarios incautos¡ª?Te felicit¨® h¨¦roe, pero recuerda no leerlo hasta que decidas no volver! ¡ª?Por eso me dejaste vivir en la cueva?¡ªPregunt¨® Adam , volviendo a dejar el libro en su lugar ¡ªEn principio la cueva siempre fue un refugio, no una escalera¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos¡ªPero como tu padre no pod¨ªa entrar, no ten¨ªas otra opci¨®n m¨¢s que vivir afuera. Adam no dijo nada, ya sab¨ªa desde el primer d¨ªa que su padre hab¨ªa le¨ªdo un libro m¨¢gico por lo cual nunca pudo acompa?arlo a los pisos superiores. Pero la cabeza volvi¨® a hablar interrumpiendo sus pensamientos: ¡ªSe produjo una ascensi¨®n: deber¨ªas tener cuidado los siguientes d¨ªas. ¡ª?Por? ?Qu¨¦ no es bueno?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n. ¡ªS¨ª, es bueno para todos, tanto bibliotecarios como estanter¨ªas¡ªContest¨® el viejo sin ojos con mucha envidia. El viejo mir¨® con seriedad al joven pelirrojo y agrego: ¡ªSiempre que hay una ascensi¨®n: las estanter¨ªas se pelean, los bibliotecarios desaparecen o se asesinan entre ellos y las otras criaturas aprovechan el caos. ?Ten cuidado con las criaturas que se sientan atra¨ªdas por la codicia de los bibliotecarios y estanter¨ªas! Adam se asust¨® por la advertencia, pero por suerte ma?ana no ten¨ªa que ir a clases por la clase especial, as¨ª que tendr¨ªa un poco m¨¢s de margen para ver si hab¨ªa algo anormal en el piso 4. La Guerra silenciosa Otros 5 meses pasaron volando, por suerte no hab¨ªa ocurrido nada. Al parecer Adam hab¨ªa malinterpretado los tiempos del viejo sin ojos y pens¨® que los cambios en las estanter¨ªas del piso de la escuela serian inmediatos, pero parece ser que las estanter¨ªas miden el tiempo de otra forma y el proceso era bastante lento. No obstante, luego de 5 meses, algunos ligeros cambios podr¨ªan empezar a notarse en las estanter¨ªas, desde libros nuevos hasta niebla misteriosa. Tambi¨¦n hab¨ªa estanter¨ªas que se peleaban por poder crecer, sus luchas eran bastante lentas y generalmente consist¨ªan en usar a los bibliotecarios para robar los libros de la otra estanter¨ªa. Cualquier estanter¨ªa sin libros era considerada una derrota y la estanter¨ªa perdedora ser¨ªa destruida por la ganadora. Sin embargo, las luchas entre estanter¨ªas eran incre¨ªblemente complejas: desde utilizar alianzas, intercambios de libros y hasta traiciones, todo pod¨ªa verse. Pero la mayor¨ªa de peleas terminaban en un pacto de no agresi¨®n con condiciones favorables para la parte con m¨¢s probabilidades de ganar, por lo cual no muchas las estanter¨ªas eran destruidas. No obstante no eran pocos los bibliotecarios que buscaban motivar el conflicto para obtener m¨¢s beneficios, por lo que algunas luchas terminaban con las dos estanter¨ªas destruidas, siendo devoradas por los neutrales inteligentes. This narrative has been unlawfully taken from Royal Road. If you see it on Amazon, please report it. Como hab¨ªa dicho el viejo sin ojos: la ¨¦poca tras una ascensi¨®n era un caos que se desarrolla a ritmo de tortuga y crec¨ªa con el tiempo, los bibliotecarios conoc¨ªan a este fen¨®meno como la guerra silenciosa y pod¨ªa durar a?os o d¨¦cadas hasta finalmente volver a otro nuevo equilibrio de poder. Lo que s¨ª era un caos absoluto para los bibliotecarios es que durante esta guerra, las estanter¨ªas sol¨ªan cambiar sus reglas y condiciones para poder sacarle m¨¢s provecho a la situaci¨®n. Pero como exist¨ªa el lado malo, tambi¨¦n estaba el lado bueno, hab¨ªa nuevos libros y secretos por descubrir y todos los d¨ªas iban a haber m¨¢s hasta que la guerra se detuviera. Esto motivaba a todos los bibliotecarios a salir a reexplorar el piso todos los d¨ªas. Pero el viejo sin ojos no se hab¨ªa equivocado con lo de la codicia entre bibliotecarios: muchos incidentes y robos pudieron verse por todo el piso. Por suerte para Adam, hab¨ªa una regla de no tocar a los estudiantes o profesores puesta por el bar¨®n; por lo cual estaba seguro en este piso y las clases pod¨ªan continuar con normalidad, a pesar de que afuera el caos parec¨ªa reinar en muchos hex¨¢gonos. Lo que todav¨ªa Adam no hab¨ªa visto eran a las criaturas raras mencionadas por el viejo sin ojos. Pero conociendo que el viejo sin ojos fue lo suficientemente osado como para empezar a expandirse entre pisos y crear un pasaje alterno; debe conocer m¨¢s que nadie estas luchas. As¨ª que Adam siempre trataba de ir por los caminos transcurridos, los bibliotecarios no lo atacar¨ªan, pero las criaturas si podr¨ªan. Hoy Adam se encontraba caminando rumbo a la escuela, era un d¨ªa muy especial, hab¨ªa logrado llegar a la marca de 40 p¨¢ginas e iban a celebrarlo en clases con el profesor. Que gran clase! Hoy Adam se encontraba caminando rumbo a la escuela, era un d¨ªa muy especial, hab¨ªa logrado llegar a la marca de 40 p¨¢ginas e iban a celebrarlo en clases con el profesor. El Aula no estaba decorada porque tampoco se consideraba una celebraci¨®n oficial, era m¨¢s una tradici¨®n de esta aula en particular celebrar cada 10 p¨¢ginas. Adam entr¨® por la puerta y se encontr¨® con sus compa?eros de clase, parece ser que por primera vez en mucho tiempo el profesor hab¨ªa llegado tarde. Con muchas dudas Adam pregunt¨®, mientras se sentaba en su pupitre: ¡ªY el profesor? ¡ªSe fue hace unos minutos¡ª Respondi¨® Bianca mientras trataba de leer las nuevas p¨¢ginas de su libro de aprendizaje¡ªTen¨ªa que preparar algunas cosas para la celebraci¨®n de hoy. ¡ªSiguen sin aparecer tus poderes, Adam?¡ª pregunt¨® Franco con algo celos; ellos dos viv¨ªan en los pisos superiores por lo que no hab¨ªan recibido un libro m¨¢gico; por lo que ten¨ªan algo de envidia. ¡ªNo, todav¨ªa no s¨¦ qu¨¦ hizo el libro¡ª Respondi¨® Adam, la respuesta que su padrino le hab¨ªa obligado a recitar por estos 5 meses. Los libros m¨¢gicos dados por los Sombrines solo ten¨ªan un uso, por lo cual solo un bibliotecario podr¨ªa aprender la habilidad m¨¢gica del libro. Una vez usado el libro desaparecer¨ªa. En cambio, los libros m¨¢gicos de las estanter¨ªas son propiedad de las estanter¨ªas y pod¨ªan utilizarse infinidad de veces, pero un bibliotecario no pod¨ªa sacarlo y qued¨¢rselo, a no ser que lo robe para d¨¢rselo a otra estanter¨ªa. The story has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. Es por eso que su padrino ten¨ªa miedo a que los dem¨¢s bibliotecarios se enteraran de que a¨²n conservaba su libro m¨¢gico y trataran de rob¨¢rselo, por lo cual le hab¨ªa obligado a Adam a decir una mentira cada vez que alguien le preguntara sobre el tema. Pas¨® un tiempo, los chicos se aburrieron en sus pupitres y finalmente el profesor Aquiles hab¨ªa llegado, pero hab¨ªa una ligera diferencia en su cabeza y era que el rostro de una persona muy chiquito: del tama?o de un ojo, pod¨ªa hallarse en su frente. Esta era la habilidad m¨¢gica que hab¨ªa aprendido del libro, pero el profesor a¨²n no sab¨ªa muy bien para qu¨¦ serv¨ªa, solo sab¨ªa que el rostro pod¨ªa recomendarle cosas. ¡ªBueno, ya est¨¢ todo listo¡ª Dijo el profesor Aquiles¡ª El d¨ªa de hoy aprender¨¢n un poco acerca de una de las criaturas m¨¢s frecuentes de esta biblioteca: los Librillos o tambi¨¦n conocido como mensajeros. Los tres chicos se emocionaron, no esperaban otra clase especial como celebraci¨®n, la anterior fue muy ¨²til y divertida. ¡ªPara eso usaremos los librillos que viven en la escuela¡ªagreg¨® Aquiles¡ª S¨ªganme y los llevar¨¦ a conocerlos, pero recuerden no tocarlos o hablar con ellos sin mis instrucciones. De todas formas son bastante inofensivos los librillos, pero las estanter¨ªas que los cuidan no lo son, as¨ª que no los molesten. Los ni?os siguieron atentamente al profesor, Adam estaba algo emocionado, sab¨ªa que las estanter¨ªas amaban a estas criaturas, pero nunca hab¨ªa visto uno. La casa de los librillos. Los ni?os siguieron atentamente al profesor, Adam estaba algo emocionado, sab¨ªa que las estanter¨ªas amaban a estas criaturas, pero nunca hab¨ªa visto uno. Luego de caminar unos pocos minutos lograron llegar a una de la puerta de la escuela, la misma parec¨ªa como todas las dem¨¢s no hab¨ªa muchas diferencias. El profesor abri¨® la puerta y los 4 entraron , en su interior hab¨ªa una sala peque?a sin muchas cosas adentro adem¨¢s de unas cajas con varias bolsas apiladas, pero hab¨ªa otra puerta m¨¢s chiquita antes de poder ver a los librillos, esta deber¨ªa ser la sala de recepci¨®n. ¡ªEscuchen atentamente¡ª Dijo Aquiles buscando algunas bolsas que hab¨ªa preparado para la clase especial¡ª Pase lo que pase: no hablen directamente con los librillos y tampoco los toquen. Estamos en ¨¦poca muy delicada para las estanter¨ªas por lo cual tenemos que ser muy precavidos. Adam y sus dos compa?eros recogieron la bolsa que el profesor le hab¨ªa entregado en su interior solo hab¨ªa polvo gris, algunos pelos de bibliotecarios y otras basuras. Aquiles se acerc¨® a la puerta y explic¨®: ¡ªCuando entremos a la habitaci¨®n les explicar¨¦ para qu¨¦ son las bolsas. Recuerden no tocar nada de la siguiente habitaci¨®n y si un librillo quiere salir, d¨¦jenlo salir, no se metan en su camino. El profesor con mucho cuidado abri¨® la puerta parec¨ªa no querer hacer ning¨²n ruido fuerte y se desliz¨® con la panza pegada al piso para poder entrar. La segunda puerta ten¨ªa el tama?o de almohada por lo cual no era tarea sencilla para las personas adultas entrar en esta sala, los ni?os tambi¨¦n tuvieron que pegarse al suelo y deslizarse para entrar. This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. Los cuatro entraron en la habitaci¨®n, al entrar se dieron cuenta de que la habitaci¨®n era incre¨ªblemente grande y conten¨ªa un gran laberinto. Los ni?os ¨²nicamente pod¨ªan observar la entrada del laberinto. El laberinto parec¨ªa estar construido con corteza de ¨¢rboles, el suelo estaba hecho de piedras grandes cortadas de forma despareja creando una superficie algo irregular para caminar. El interior del laberinto estaba poco iluminado y usaba una especie de flores rojas para iluminarse. Las flores crec¨ªan sobre la corteza de los ¨¢rboles como si fuera un par¨¢sito. La luz roja daba una especie de sensaci¨®n de peligro cortante y d¨¦bilmente parpadea de vez en cuando produciendo momentos de absoluta oscuridad en el interior del laberinto. ¡ªTomen esta cuerda y s¨ªganme ¡ª Murmur¨® Aquiles mientras le pasaba una soga a los chicos y les ped¨ªan que se las ataran a alg¨²n lugar del cuerpo¡ª No toquen las paredes. Si notan a alguno de sus compa?eros algo aturdido mirando una pared solo t¨®cale el hombro, pero no habr¨¢ la boca. Los tres chicos asintieron con miedo. Para los ni?os el laberinto parec¨ªa la guarida de una bestia malvada, si no fuera porque su profesor estaba con ellos, ya se hubieran dado la vuelta hace mucho. Una vez que los cuatro se ataron la cuerda sobre su cuerpo procedieron a entrar en el laberinto con mucho cuidado de no caerse por el suelo irregular. Cada vez que las luces de las flores parpadeaban y dejan de iluminar el laberinto, Aquiles deten¨ªa la marcha y esperaba a que la luz roja volviera a iluminar el laberinto. En el camino muchas veces los chicos se quedaron hipnotizados por las paredes del laberinto, pero el profesor los despertaba o se despertaban ellos mismos. Nunca actç…¤an desinteresadamente Con mucho cuidado finalmente se internaron en el laberinto, parec¨ªa que Aquiles hab¨ªa hallado lo que vino a buscar porque detuvo su marcha. Adam estaba algo extra?ado, el lugar no parec¨ªa tener nada de especial y segu¨ªan estando en el medio del laberinto, sin llegar a ning¨²n lugar aparentemente importante. ¡ªLlegamos, miren la pared, notan algo?¡ªpregunt¨® murmurando Aquiles se?alando una de las paredes del laberinto. Adam mir¨® la pared, pero parec¨ªa ser la misma corteza de ¨¢rbol, fue entonces cuando Bianca contest¨® en voz baja, se?alando una esquina de la pared: ¡ªHay pegatinas ac¨¢! Adam y Franco miraron a la esquina y efectivamente hab¨ªa pegatinas con la forma de animales y personas, eran bastante bonitas y ten¨ªan el tama?o de un dedo. ¡ªMuy bien¡ªMurmur¨® Aquiles ¡ªEso es un librillo, pueden nadar por las paredes, pero cuando comen muestran su cuerpo en tres dimensiones. ?Saben que comen? ¡ªLibros¡ª Contest¨® Franco murmurando, recordaba ver estas pegatinas por la librer¨ªa no sab¨ªa que eran un ser vivo. ¡ªNo,no¡ªMurmur¨® Aquiles¡ªComen el polvo de las estanter¨ªas, es decir que ayudan a limpiarlas. Son fundamentales para las estanter¨ªas porque los usan de mensajeros y limpiadores. ¡ª?Por qu¨¦ hay que hablar en voz baja?¡ª pregunt¨® Adam murmurando con curiosidad, no parec¨ªan muy peligrosos, eran una pegatina pero con vida. ¡ªPorque las estanter¨ªas est¨¢n hist¨¦ricas¡ª Murmur¨® Aquiles¡ªEn esta ¨¦poca de guerra los librillos se encargan de un mont¨®n de tareas, desde atraer bibliotecarios hasta ayudar de intermediarios en los pactos de no agresi¨®n; por eso no hay que molestarlos cuando descansan. Royal Road is the home of this novel. Visit there to read the original and support the author. Aquiles procedi¨® a sacar cuidadosamente la bolsa de su cintura llena de polvo y suciedad, tom¨® un pu?ado y lo tir¨® por el suelo. Acto seguido un librillo con forma de dinosaurio se desliz¨® por la pared y luego por el suelo hasta ponerse debajo de polvo, luego poco a poco empez¨® a salir del suelo hasta formar un dinosaurio en miniatura de tres dimensiones que com¨ªa polvo con mucha calma. ¡ªLos librillos en general no se preocupan por los bibliotecarios¡ªMurmur¨® Aquiles¡ª La estanter¨ªa que forj¨® la escuela, les cre¨® esta casa usando una de las ascensiones de este piso. ?Para qu¨¦ creen que lo hizo? Bianca alz¨® la mano y murmur¨®: ¡ªPara cuidarlos porque son chiquitos y algunos bibliotecarios malos pueden lastimarlos. Aquiles se qued¨® mirando a la chica por un rato, luego mir¨® a los otros dos que tambi¨¦n parec¨ªan estar de acuerdo con la explicaci¨®n. El profesor se puso la mano en la frente y la masajeo por un buen rato hasta recordar que solo ten¨ªan 10 a?os y con mucha calma explic¨® en voz baja: ¡ªNo, recuerden esto: ''las estanter¨ªas nunca act¨²an desinteresadamente''. Siempre hay un motivo oculto y m¨¢s cuando involucra algo tan costoso como una ascensi¨®n. En este caso, la estanter¨ªa de este piso conocida como: el bar¨®n , les cre¨® una casa tan espectacular a los librillos para monopolizar el flujo de informaci¨®n de todo los pisos medios, casi todos los librillos de esos pisos se vinieron vivir ac¨¢. Los tres chicos asintieron algo aturdidos. Aquiles volvi¨® a masajearse la frente, su super-instinto de profesor le gritaba que estos chicos no hab¨ªan entendido nada y solo estaban asintiendo porque s¨ª. Con mucha calma el profesor agreg¨® en voz baja: ¡ªS¨¦ que son j¨®venes; no obstante les toc¨® vivir un periodo complicado para las estanter¨ªas, pero muy ¨²til para los bibliotecarios. Por eso hoy les estoy explicando como funciona la red de mensajer¨ªa de las estanter¨ªas, si la entienden, podr¨ªan obtener alg¨²n provecho y sacar algo ¨²til de todo esto. Recuerden que no solamente aprendiendo idiomas se logra el ¨¦xito en la vida. Los ositos...que lindo recuerdo. Los tres chicos miraron a su profesor de forma algo aturdida y volvieron asentir con la cabeza, Aquiles solo continu¨® explic¨¢ndoles c¨®mo alimentarlos y rezo por que hubieran comprendido la lecci¨®n m¨¢s importante. Adam con mucha alegr¨ªa se puso a alimentar a los librillos. Era realmente bonito ver como las pegatinas iban adquiriendo forma en tres dimensiones y se alimentaban del polvo en el suelo, luego de un tiempo todos pudieron volver a sus casas. La clase de hoy hab¨ªa durado menos, por lo que Adam aprovech¨® lo que quedaba del d¨ªa para seguir las instrucciones de su padrino y el viejo sin ojos, por suerte o por desgracia para ¨¦l, los dos quer¨ªan que participe en la guerra. Aunque Adam no sab¨ªa muy bien c¨®mo era que esto se llamaba participar: la tarea de ¨¦l era pararse cerca de la escalera y esperar, por el momento nunca hab¨ªa pasado nada. Pero su padrino siempre le ped¨ªa hacer esto todas las ma?anas desde el primer d¨ªa que le dijo acerca de la ascensi¨®n. Adam se qued¨® esperando un buen rato, pero como todos los d¨ªas, luego de estar una hora esperando y ver a la gente ir y venir, no mucho m¨¢s ocurri¨®. Por lo que Adam decidi¨® volver a la cueva, quer¨ªa preguntarle al viejo sin ojos si conoc¨ªa alg¨²n librillo con los cuales ¨¦l pudiera jugar. Con pasos constantes, Adam lleg¨® hasta la cueva , como era habitual el viejo lo hizo pasar, pero antes de que ¨¦l le preguntara algo, el viejo sin ojos pregunt¨® primero: If you spot this tale on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. ¡ª?Alguna noticia muchacho? Tienes que conseguir esos libros m¨¢gicos para que este viejito adorable pueda ser feliz. ¡ªNo, sigue sin pasar nada¡ª Contest¨® Adam con muchas dudas sobre el m¨¦todo¡ª No entiendo por qu¨¦ esperar cerca de la escalera me va a dar un libro m¨¢gico. ¡ªTienes que hacer caso a tu padrino, joven h¨¦roe¡ªDijo el viejo sin ojos con seriedad¡ª Esos libros m¨¢gicos son raros e importantes para tu futuro. Si te quedas esperando en la escalera alg¨²n d¨ªa alguna estanter¨ªa te pedir¨¢ alg¨²n favor y ah¨ª obtienes tu libro. ¡ªPero es peligroso quedarse mucho tiempo en el piso 4¡ª dijo Adam preocupado. ¡ªLos h¨¦roes no le tienen miedo al peligro¡ª Contest¨® el viejo sin ojos sin vacilaci¨®n¡ª Tu padrino te ayudar¨¢ cuando tengas que hacer el favor, ¨¦l no te mandar¨ªa a esperar si fuera muy peligroso. ¡ªBueno, voy a seguir esperando¡ªContest¨® Adam con molestia, para ¨¦l esperar una hora todos los d¨ªas estaba siendo super aburrido¡ª ?Conoces alg¨²n librillo, viejo? ¡ªUnos cuantos de confianza¡ªDijo el viejo, unos ojos volvieron a surgir de su cara y miraron al muchacho con sospecha, mientras preguntaba con muchas de dudas¡ª ?Qui¨¦n te mand¨® a preguntarme eso, Adam? ¡ªSolo quiero jugar, son lindos¡ªcontesto Adam mientras buscaba su libro amarillo para preguntarle a su padrino como hallar un librillo. El viejo sin ojos se qued¨® mirando a Adam por unos cuantos minutos, sab¨ªa bien qui¨¦n era Adam y esa apariencia infantil no lo enga?aba, pero cuando noto que el chico estaba notando algo inusual en su mirada, dijo de forma apurada, ocultando sus ojos: ¡ªSi me consigues otro libro m¨¢gico, te presentar¨¦ algunos librillos. Los conozco hace muchos a?os y son super lindos; se parecen a una familia de ositos cari?osos. Adam con felicidad asinti¨® y se prepar¨® para hablar con su padrino. Casualidades de la vida ... Adam con felicidad asinti¨® y se prepar¨® para hablar con su padrino. Con el l¨¢piz en la mano explic¨® la situaci¨®n. Por suerte para el ni?o con 40 p¨¢ginas le¨ªdas ya pod¨ªa mantener una conversaci¨®n normal con su padrino. ''No soy una estanter¨ªa, no conozco ninguno'' Contest¨® su padrino ''Pero no te f¨ªes del viejo sin ojos. Las estanter¨ªas quieren m¨¢s a esos librillos que a los bibliotecarios. Los librillos no mueren de viejo, nosotros no aguantamos m¨¢s que un pesta?eo para las estanter¨ªas'' Adam ley¨® con cuidado, luego de tanto tiempo sab¨ªa que su padrino desconfiaba hasta de las sombras por lo que no le pareci¨® extra?o su actitud. Tom¨® el l¨¢piz en su mano y pregunt¨®: ''?Pero no hay forma de ver a uno?'' ''Si, la hay'' Contest¨® su padrino ¡®Ve y espera en la escalera hasta que lo veas llam¨¢ndote. No te impacientes, la guerra durar¨¢ mucho m¨¢s que tu vida. Participar¨¢n ¨²nicamente en la etapa inicial y esta es la mejor etapa. Recuerda: nuestro objetivo son las estanter¨ªas que esperaron este momento por 50.000 a?os en ese piso. Ellas son pacientes y notar¨¢n que eres m¨¢s ¨²til que cualquier otro bibliotecario'' Adam se tom¨® un buen tiempo para leer el p¨¢rrafo largo y su padrino escribi¨® varios p¨¢rrafos con palabras similares para tratar de comunicar el mensaje de la forma m¨¢s clara posible. Luego de un tiempo Adam comprendi¨® la mayor parte y pregunt¨®: The author''s tale has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. ''?Por qu¨¦ soy m¨¢s ¨²til?'' ''Por el bar¨®n'' Respondi¨® su padrino'' El bar¨®n, rompi¨® sus reglas lastimando un ni?o y eres ese ni?o, por lo cual ahora eres intocable por los bibliotecarios, eso ayuda m¨¢s de lo que crees. Sigue los planes y saldremos con libros que cambiar¨¢n tu destino, Adam'' Adam busc¨® entender las palabras, pero por desgracia ¨²nicamente pudo entender una parte del mensaje, lo suficiente para saber que estar¨ªa a salvo o eso comprendi¨®. Lamentablemente, parec¨ªa que su padrino no quer¨ªa hablar m¨¢s de los librillos y cada vez que preguntaba algo solo aparec¨ªa el mismo mensaje: ''Espera en las escaleras. Preg¨²ntame en las escaleras. Estudia las escaleras.'' Adam se cans¨® de preguntarle a su padrino y decidi¨® ponerse a estudiar, cada vez se hac¨ªa m¨¢s complicado y esta vez seg¨²n el profesor Aquiles deber¨ªa llegar hasta las 60 p¨¢ginas para notar el cambio en el libro, mientras que sus compa?eros lo lograr¨ªan en las 50 p¨¢ginas. Por lo cual Adam deb¨ªa estudiar 20 p¨¢ginas de m¨¢s y sus compa?eros 10. Pero seg¨²n el profesor la dificultad era la misma. Mientras que Adam estudiaba. El viejo sin ojos pensaba atentamente las palabras del padrino de Adam, pero no parec¨ªa estar molesto por su desconfianza. Los dos buscaban lo mismo: libros m¨¢gicos. Y mientras eso ocurr¨ªa no ten¨ªa por qu¨¦ molestarlo, su plan no era tan malo seg¨²n su perspectiva. Aunque podr¨ªa no obtener nada si ninguna estanter¨ªa se animara a confiar en Adam. Pero las guerras eran largas para los bibliotecarios y probablemente el chico morir¨ªa antes de ver el final de la misma, as¨ª que oportunidades no le faltar¨ªan. Mi primer gran cumplea?os triste. Un a?o y tres meses pasaron volando. Adam ya ten¨ªa 11 y estaba por cumplir los 12. No obstante los cumplea?os se sent¨ªan bastante vac¨ªos: ya que no ten¨ªa nadie con quien festejarlos. Adam no ve¨ªa a su padre desde casi 2 a?os y tampoco ten¨ªa ganas de ir a visitarlo, siempre espero que su padre alg¨²n d¨ªa se arrepintiera de abandonarlo y lo buscara a ¨¦l en la cueva del viejo sin ojos, sin embargo, eso no ocurri¨® nunca. Los compa?eros de la escuela de Adam festejaron su cumplea?os y el de ellos de la forma tradicional que hacen los bibliotecarios: un saludo y un adi¨®s. Adam no sab¨ªa por qu¨¦ sus amigos ve¨ªan eso como normal. Pero Adam que hab¨ªa crecido solo con un lun¨¢tico aislado de la sociedad como padre, ten¨ªa un criterio totalmente diferente de los est¨¢ndares de festejo de los bibliotecarios normales. Por suerte el profesor Aquiles le regal¨® un pastel de cumplea?os a Adam, el viejo sin ojos le dio un buen discurso para h¨¦roes y su padrino le escribi¨® una canci¨®n de feliz cumplea?os en su biograf¨ªa. Sin embargo, todo eso no quita que este haya sido el peor cumplea?os de la vida de Adam ...(por ahora). Como todos los d¨ªas, Adam se encontraba esperando en las puertas de las escaleras mientras estudiaba; sin embargo, parecer¨ªa ser que esta estrategia de esperar pasivamente a una estanter¨ªa y no ir a buscarlas, no estaba resultando. Hab¨ªa pasado much¨ªsimo tiempo y Adam nunca se cruz¨® con un librillo que quisiera hablar con ¨¦l, si se cruz¨® con unos cuantos, pero solo los vio desplaz¨¢ndose por el suelo y no busc¨¢ndolo a ¨¦l. Taken from Royal Road, this narrative should be reported if found on Amazon. A pesar de todo eso, el d¨ªa de hoy era un d¨ªa muy especial para Adam porque ven¨ªa de celebrar sus 60 p¨¢ginas le¨ªdas. La celebraci¨®n fue un regalo de su profesor y unas cuantas palabras de ¨¢nimo para lograr llegar a las 80 hojas: la cual era la siguiente gran meta. Por desgracia el regalo no dur¨® mucho, ya que se trataba de un libro comestible: sus p¨¢ginas sab¨ªan como a los champi?ones de la cueva , su tapa sabia a una fruta que sol¨ªa comprar Adam en el mercado y su lomo sab¨ªa papel, parec¨ªa que esa parte no hab¨ªa que comerla, pero el ni?o no se dio cuenta. Adam estudio y estudio. Poco a poco su tiempo de espera se estaba agotando y ya estaba siendo hora de volver a la cueva, pero por sorpresa para ¨¦l alguien que conoc¨ªa estaba saliendo de las escaleras y era Franco. Adam se extra?¨® de ver a su amigo subiendo por las escaleras; ya que su amigo viv¨ªa en el piso superior, no ten¨ªa muchos motivos para bajar las escaleras adem¨¢s de curiosear con las estanter¨ªas. Cosa que no ser¨ªa muy extra?a de parte de Franco. Franco mir¨® a Adam con curiosidad por el encuentro y se acerc¨® para saludarlo: ¡ª?Qu¨¦ haces esperando en las puertas de las escaleras? ?Tu padre te recoge por ac¨¢? ¡ªSi,si¡ªContest¨® Adam un poco nervioso; por suerte su amigo le hab¨ªa dado una buena excusa. ?La primera misiè´¸n del h茅roe! ¡ªSi,si¡ªContest¨® Adam un poco nervioso; por suerte su amigo le hab¨ªa dado una buena excusa. ¡ª?Todav¨ªa tienes tiempo?¡ªpregunt¨® Franco con algo de emoci¨®n¡ªMe encontr¨¦ una librer¨ªa que necesitaba mi ayuda. Estoy en medio de una de sus tareas: ?Quieres ayudarme a cumplirlas? ¡ªClaro¡ª Contest¨® Adam con mucha curiosidad acerca de la tarea¡ª Pero deja que le pregunte a mi padrino primero: ?Cu¨¢l es la tarea? ¡ªTengo que llevar este libro a una estanter¨ªa¡ªRespondi¨® Franco agitando un libro negro para todos lados. El libro parec¨ªa bastante normal, solo era un libro con tapa negra com¨²n y corriente. En su lomo ten¨ªa la inscripci¨®n: ''Una hora de aventuras''. Adam con mucha anticipaci¨®n pregunt¨® a su padrino si deb¨ªa ayudar o no y su padrino respondi¨®: ''Es lo que est¨¢bamos esperando¡­ Los protegidos por el bar¨®n son transportadores perfectos porque los otros bibliotecarios ¨²nicamente te ignoraran. Ve y saca ganancias. Si las ganancias son muy buenas, dime reci¨¦n las obtengas y te dir¨¦ un secreto para duplicarlas'' Adam se entusiasm¨®, finalmente esperar todos los d¨ªas por tanto tiempo val¨ªa la pena y con alegr¨ªa le grit¨® a su amigo: ¡ª?Vamos a la aventura! ¡ª?Vamos!¡ª Grit¨® Franco agitando el libro con alegr¨ªa¡ªLa estanter¨ªa est¨¢ por este piso, en uno de los hex¨¢gonos internos de los principales. ?S¨ªgueme, lider¨® el camino! Adam asinti¨® y sigui¨® la espalda de su amigo, en el camino se cruzaban con muchos bibliotecarios que estaban tratando de descubrir los nuevos secretos de las estanter¨ªas o probando sus reglas. La mayor¨ªa proced¨ªa con mucha precauci¨®n por lo que tardaban bastante en tomar sus decisiones, por lo que los dos ni?os no pod¨ªan ver los resultados finales, por suerte o por desgracia. The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement. ¡ªEst¨¢ bastante cerca, las estanter¨ªas est¨¢n en el hex¨¢gono 2¡ª Agreg¨® Franco con alegr¨ªa, mientras se dirig¨ªan a la salida del hex¨¢gono 3 y entrada del hex¨¢gono 2. ¡ª?Las estanter¨ªas tienen reglas complicadas?¡ª pregunt¨® Adam en el camino. Las estanter¨ªas estaban por el interior del hex¨¢gono principal por lo que hab¨ªa que atravesar unos cuantos pasillos y estaban algo escondidas. ¡ªNo s¨¦, solo tenemos que entregar el libro¡ªRespondi¨® Franco¡ª Por las dudas no tratemos de leer sus libros, podr¨ªa ser peligroso. ¡ªSi, me parece mejor idea¡ª Respondi¨® Adam, no quer¨ªa meterse en problemas, a¨²n recordaba lo que pas¨® con la estanter¨ªa de la viejita, si no fuera porque era de utilidad para ese viejo en harapos podr¨ªan haberlo convertido en un libro. Los dos chicos entraron en el interior del hex¨¢gono 2, cuando estaban por meterse en los pasillos internos dos bibliotecarios con las t¨²nicas negras algo rotas se acercaron a ellos. Adam se asust¨®, recordaba lo que le dijo su padrino, pero a¨²n ten¨ªa miedo. ¡ª?Qu¨¦ hacen dos ni?os por ac¨¢? ¡ª pregunto uno de los hombres: ten¨ªa una gran barba y una mirada codiciosa en el rostro ¡ª ?Qu¨¦ tal si nos entregas ese libro negro, chico? ¡ªSi, ser¨¢ mejor que hagan caso¡ªRespondi¨® el otro hombre acerc¨¢ndose a los chicos¡ªEstos pasillos son muy solitarios. ?Si desaparecen por ac¨¢, solo le echar¨¢n la culpa a las estanter¨ªas! Adam estaba por largarse a llorar, seg¨²n su padrino ¨²nicamente los ignorar¨¢n los bibliotecarios, nunca imagin¨® que esto pudiera pasarle, confiaba ciegamente en su padrino. Pero cuando estaban a un solo paso de los ni?os, una cabeza de la estanter¨ªa que estaba al lado de los chicos sali¨® y grit¨® con un acento de pirata algo raro: ¡ª?Toca al pich¨®n y te mato, lagarto! Adam mir¨® a la cabeza que los estaban salvando y agradeci¨® en su coraz¨®n. La cabeza estaba hecha de madera negra, ten¨ªa un parche en el ojo y un sombrero de capit¨¢n. Los dos hombres escucharon las reglas y salieron corriendo, parec¨ªa que el libro negro no val¨ªa tanto. ¡ª?Gracias!¡ª Gritaron los dos muchachos al un¨ªsono al ver a los hombres en retirada hacia el hex¨¢gono 3. Que d铆a de... ¡ª?Gracias!¡ª Gritaron los dos muchachos al un¨ªsono al ver a los hombres en retirada hacia el hex¨¢gono 3. La cabeza de pirata no respondi¨® las gracias, ¨²nicamente mir¨® a Adam unos segundos y desapareci¨® en su estanter¨ªa. Adam se qued¨® unos minutos aturdido por lo que acababa de pasar en los pasillos.El ni?o no sab¨ªa si volver a casa o no, estaba muy asustado por lo de reci¨¦n, pero Franco pareci¨® agarrar confianza y dijo: ¡ª?Vamos Adam! ?Los estudiantes no tenemos nada que temer en este piso! ¡ª?Pero esos dos casi nos roban!¡ªGrit¨® Adam, de forma algo inocente porque casi los matan. ¡ª?Con las estanter¨ªas de nuestro lado no se van a animar a tocarnos!¡ªGrito Franco con a¨²n m¨¢s confianza, infectando un poco a Adam con esas ganas de ir por la aventura¡ª Ya estamos cerca, es por estos pasillos. ?Solo un par de giros m¨¢s y lo logramos! ?No podemos rendirnos estando tan cerca! ¡ªFalta tan poco?¡ªpregunt¨® Adam con dudas. Si ¨²nicamente era dar dos vueltas m¨¢s, el ni?o siempre podr¨ªa correr hacia esta cabeza de pirata. Era bastante cobarde volverse ahora estando a unos pasos. ¡ª?Si, dos esquinas y lo logramos!¡ª Respondi¨® Franco con felicidad¡ª ?Ya estoy esperando ver qu¨¦ tesoro nos toca! ?Espero que sean uno de esos libros m¨¢gicos que te permite lanzar bolas de fuego! Adam estaba bastante nervioso, incluso dos esquinas en este momento parec¨ªa un abismo que no pod¨ªa cruzar, pero por suerte su amigo lo tom¨® de la mano y con confianza lo llev¨® a seguir adelante diciendo: The genuine version of this novel can be found on another site. Support the author by reading it there. ¡ªVamos, Adam. ?No tengas miedo! Adam infectado por la confianza de Franco sigui¨® a su amigo que lo tomaba de la mano tir¨¢ndolo para adelante. La primera esquina se cruz¨® sin problemas y no parec¨ªa haber nadie en el pasillo de estanter¨ªas por lo cual Adam sonri¨®, adem¨¢s esta zona le era conocida. Era la zona donde vinieron a celebrar las lecturas de sus primeras 30 p¨¢ginas. Adam pudo reconocer a las 4 estanter¨ªas de madera blanca pegadas una a lado de la otra. Pero hab¨ªa una diferencia: ahora las tres primeras estanter¨ªas estaban repletas de polvo y solo la ¨²ltima estanter¨ªa no ten¨ªa polvo. Adem¨¢s, esta ¨²ltima estanter¨ªa parec¨ªa tener unos pocos libros restantes en sus estanter¨ªas y sus estantes estaban rotos y torcidos. Adam pas¨® junto a las 4 estanter¨ªas, cuando pas¨® por la ¨²ltima estanter¨ªa noto que la cabeza del viejo sali¨® a recibirlo, parec¨ªa estar mucho m¨¢s viejo que antes y con muchas arrugas en su cara y algunas cicatrices. El viejo no dijo nada, ¨²nicamente lo mir¨® a ¨¦l y a franco por un buen rato. Adam y franco tampoco le dijeron nada al viejo. Adam continu¨® caminando hacia el destino de la misi¨®n, mientras el viejo observaba desde atr¨¢s como si estuviera suplicando por ayuda, pero por desgracia Adam era muy joven para entender la mirada y sigui¨® caminando hasta la esquina. Pero cuando estaba por cruzar la esquina para llegar al pasillo del final de la misi¨®n, el viejo que miraba la espalda de los dos j¨®venes dijo en una voz autoritaria: ¡ªMata al orco. Una de las otras tres estanter¨ªas de madera blanca perdi¨® toda su polvo de repente y la cabeza del pr¨ªncipe encantador sali¨® y mir¨® a la espalda de los dos j¨®venes con ojos sedientos de lucha. Adam y Franco se dieron la vuelta por el ruido provocado. *Puff* La cabeza de Franco estall¨® como una sand¨ªa y un libro se hallaba en su lugar. Adam vio con terror la cabeza de su amigo ser reemplazada por un libro. La sangre caliente y viscosa borboteaba del cuello de Franco; manchando la t¨²nica blanca de Adam y su rostro. El ni?o not¨® como la ropa de su amigo comenz¨® a distorsionarse y los libros de las estanter¨ªas se mov¨ªan de forma extra?a. *Puff* Adam cay¨® desmayado al suelo. Por desgracia su mente joven no pudo tolerar semejante escena ocurrida de imprevisto, por lo cual Adam cay¨® al suelo, sin poder huir por su vida. El Actorino Adam poco a poco abri¨® los ojos, estaba en una sala cuadrada formada por madera blanca, la sala estaba completamente vac¨ªa salvo por una vela que iluminaba pobremente la sala. Su cuerpo se encontraba pegado a una silla de madera blanca, parec¨ªa que la silla hab¨ªa envuelto sus brazos y piernas para que no pudiera moverlos y en su boca pod¨ªa encontrarse un trozo de t¨²nica blanca empapada con sangre. *Mmmm*...*Mmmm* El sabor a sangre y el ambiente terror¨ªfico provocaron que el ni?o comenzara a llorar, pero solo unos mugidos pod¨ªan escucharse por el trapo manchado de sangre tapando su boca. ¡ªParece que despertaste, ni?o¡ª Coment¨® alguien con una voz muy pausada y lenta. Adam vio hacia esa direcci¨®n y una persona formada completamente con madera pod¨ªa encontrarse. Adam lo reconoci¨® de un vistazo era el viejo de la estanter¨ªa de madera blanca. Pero el viejo no parec¨ªa tan viejo como antes, no hab¨ªa arrugas en su rostro, ni cicatrices y vest¨ªa con un traje, un bast¨®n y un sombrero muy elegante. *Mmmmmm*... Adam trat¨® de suplicar, mientras lloraba. Pero al viejo no pareci¨® importarle las s¨²plicas de Adam, mientras pon¨ªa el bast¨®n sobre el hombro del ni?o y dec¨ªa con una voz pausada: ¡ªEscucha, te salv¨¦ la vida y el negocio con mi familia siempre es favor por favor. Me debes un favor y vas a pagarlo. Adam no entend¨ªa las palabras del viejo, ¨²nicamente lo miro con mucho miedo, recordaba la cabeza de franco ser reemplazada por un libro. El viejo not¨® la mirada del ni?o y dijo en tono autoritario: ¡ªHijo, trae al orco. El pr¨ªncipe encantador se form¨® entre la madera y tra¨ªa en sus brazos a un ni?o envuelto completamente en t¨²nicas blancas manchadas de sangre. *Mmmmmmm*...*Mmmmmmmm* El miedo en el rostro de Adam no hizo m¨¢s que crecer, hace mucho hab¨ªa manchado el piso con pis y sus ojos de suerte ve¨ªan por las l¨¢grimas estrepitosas que ca¨ªan por su rostro mientras suplicaba por su vida. El pr¨ªncipe encantador ignor¨® la apariencia del joven ni?o y comenz¨® a desenvolver al ni?o dentro de las t¨²nicas. Stolen from its rightful author, this tale is not meant to be on Amazon; report any sightings. *Mmmm*... Las l¨¢grimas de Adam pararon y mir¨® con asombro el cuerpo de Franco: para nada parec¨ªa un humano, ten¨ªa el tama?o de franco y sangre roja, pero su piel era p¨¢lida y llena de complicados tatuajes azules. ¡ªEsto es un ¡®Actorino¡¯¡ª Coment¨® el viejo con la misma voz calmada de siempre¡ªSe transforman en bibliotecarios, atraen a sus v¨ªctimas y los matan entre los pasillos para devorarlos. ?Acaso no notaste nada anormal? Cuando el viejo pregunt¨®, el pedazo de t¨²nica en la boca de Adam fue sacado por el pr¨ªncipe encantado. ¡ªNo...¡ªdijo Adam temblando de miedo. El viejo noto la mirada del ni?o y acerc¨® la mano a una de las paredes, su mano se hundi¨® y un libro amarillo y un l¨¢piz salieron. Mientras le pasaba el libro a Adam, orden¨® con voz autoritaria: ¡ªPreg¨²ntale a tu padrino La madera en las manos de Adam desaparecieron y con temor tom¨® la biograf¨ªa y trat¨® de explicarle la situaci¨®n a su padrino mientras algunas l¨¢grimas ca¨ªan de rostro y manchaba la biograf¨ªa por la situaci¨®n tan terror¨ªfica en la que se hab¨ªa metido. Su padrino contest¨® con bastante enojo por la situaci¨®n: ''No tengo ni puta idea que es un ¡®Actorino¡¯, pero te parece que puedes negarte a lo que te pidan? ??SEGU¨ª LA CORRIENTE!!'' Adam ley¨® las palabras de su padrino y mir¨® con cautela a los dos posibles asesinos de franco o sus salvadores, ahora solo pod¨ªa confiar en el consejo de su padrino y tratar de salir con vida de este cuarto de madera. ¡ªMira, chico, la situaci¨®n bastante es simple¡ª Dijo el viejo con cara seria en el rostro, mientras pon¨ªa la mano en el hombro de Adam¡ª Te salvamos la vida y quiero que me devuelvas el favor. Adam asinti¨® con algo de miedo y porque la mano que le presionaba el hombro le estaba doliendo un poco. El viejo sac¨® su mano y sonri¨® mientras explicaba la situaci¨®n: ¡ªEl favor que te pido es bastante f¨¢cil, una de mis hijas me dijo que tienes cierta relaci¨®n con una estanter¨ªa del piso inferior 5 de 5. Si logras que esa estanter¨ªa me consiga unos librillos que no est¨¦n controlados por el bar¨®n, el favor est¨¢ saldado. Adam volvi¨® a asistir m¨¢s violentamente, el favor no parec¨ªa tan complicado, ¨²nicamente depend¨ªa del viejo sin ojos. El viejo mir¨® a Adam con una sonrisa a¨²n m¨¢s grande al verlo sonre¨ªr. ¡ªChico, este es mi 5 ascenso y mis hijos tuvieron unos cuantos m¨¢s, cr¨¦eme, puedo pagar alg¨²n que otro libro m¨¢gico por el contacto con esos librillos. T¨² solo dile a esa estanter¨ªa: que la familia de los Martinelli necesitan este favor y lo haremos participar en la guerra de este ascenso. Ver¨¢s c¨®mo sus ojos brillan encantados. Adam asinti¨® como si su vida dependiera de ello. El viejo chist¨® sus dedos y una puerta con una escalera de caracol se abri¨®, Luego saco del cad¨¢ver un libro negro y se entreg¨® a Adam diciendo: ¡ªUn peque?o adelanto, para que tu negociaci¨®n se vuelva m¨¢s fluida. Adam asinti¨® y tom¨® el libro. Sus piernas se liberaron y corri¨® con toda sus fuerzas hacia la escalera de caracol. Cuando corr¨ªa la voz del pr¨ªncipe encantado lleg¨® de su espalda gritando: ¡ª?No falles, chico! ?Si fallas no saldr¨¢s vivo ni escapando por los pisos inferiores! El peso del infinito. Adam corri¨® con fuerza por las escaleras de caracol; su mente parec¨ªa estar en otro lado, pero su cuerpo ten¨ªa otra misi¨®n: ?Corre Adam! ?Corre! ?Y nunca dejes de correr! Finalmente, Adam lleg¨® a la parte de abajo, pero el otro lado no se abri¨®, en cambio, la cabeza de la chica con estrellas decorando su rostro sali¨® y dijo con una voz muy linda: ¡ªDeber¨ªas tranquilizarte antes de salir... Adam mir¨® a la chica como si se tratara de una loca por un buen rato. Acaso sabe por lo que el ni?o acababa de pasar como pod¨ªa pedirle que se tranquilice gritaba su coraz¨®n, pero el miedo en su mente le dec¨ªa que se quedara callado y se tranquilice. La chica not¨® que Adam parec¨ªa tranquilizarse con el tiempo y continu¨® con una voz muy relajante: ¡ªMuy bien joven bibliotecario, trata de hacer honor a tu raza: bibliotecarios siempre tranquilos hasta el final de sus vidas, las emociones ¨²nicamente te har¨¢n perderte en los libros. Adam mir¨® con miedo a la chica, pero su respiraci¨®n poco a poco volv¨ªa a ser normal. ¡ªAhora escucha con atenci¨®n¡ª Continu¨® la chica¡ªCuando habr¨¢ la puerta debes irte tranquilo, si las otras estanter¨ªas notan algo raro: te mataran. Sin darle tiempo a que Adam pudiera reaccionar a la situaci¨®n de mierda que se hab¨ªa metido. La puerta comenz¨® a abrirse mientras que la chica le daba un beso en la mejilla de Adam y le susurro al o¨ªdo: If you discover this narrative on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the violation. ¡ªEres el chico que acompa?¨® al ermita?o al infinito, s¨¦ que podr¨¢s hacerlo... solo es otro paseo entre las estanter¨ªas Adam se encontr¨® con el pasillo de estanter¨ªas de otro piso, nunca hab¨ªa estado ac¨¢, pero por la cantidad de escaleras supo que era el 3 piso medio. El ni?o quiso correr, pero su mente lo detuvo, ahora ten¨ªa que seguir la corriente hasta salir con vida, si su cuerpo luchaba contra la misma ser¨ªa despedazado hasta transformarse en un libro. Con pasos tambaleantes por los nervios, Adam comenz¨® a caminar por los pasillos rodeados de libros; nunca les parecieron tan raros como ahora estos pasillos que parec¨ªan infinitos. Pero poco a poco fue agarrando confianza al ver que nada ocurr¨ªa y logr¨® llegar hasta las escaleras del piso 3. A Adam nunca le hab¨ªan parecido tan raras estas escaleras de m¨¢rmol mientras bajaba y se alejaba del infierno; su coraz¨®n lat¨ªa a toda marcha y su respiraci¨®n se aceleraba cada vez m¨¢s a medida que se adentraba en las escaleras de caracol. Hoy fue la primera vez en su vida que Adam se dio cuenta de lo claustrof¨®bicas que pod¨ªan ser estas escaleras, cada paso que daba parec¨ªa que la escalera se hac¨ªa m¨¢s y m¨¢s angosta, hasta que parec¨ªan que las paredes iban a aplastar su cuerpo. Pero por m¨¢s que su mente infantil lo enga?ara, tambi¨¦n cada paso lo acercaba m¨¢s a su destino. Fueron en estos pasos que Adam record¨® la locura del viejo en harapos: una sola pregunta, una sola pose incorrecta, lo mataban; sin embargo, la tranquilidad que ten¨ªa era tan abrumadora que Adam pens¨® que todo ese largo camino para llegar al vac¨ªo fue una simple caminata sobre los pasillos. Adam por primera vez en su vida, a la tierna edad de 12 a?os se sinti¨® deprimido, no importa cu¨¢nto lo intentara no pod¨ªa dar el siguiente paso para seguir descendiendo en las eternas y fr¨ªas escaleras de m¨¢rmol. Pero no por el miedo que ten¨ªa; sino por la pregunta que su coraz¨®n se estaba respondiendo; no importaba cuantas t¨²nicas obtuviera, cuantos idiomas dominar¨¢ y cuantos libros leyera: jam¨¢s podr¨ªa lograr lo que ese viejo logr¨® descalzo y vestido en harapos. El asqueroso libro negro. ¡ª?D¨ªa pesado en la escuela, muchacho?¡ªPregunt¨® alguien desde la espalda de Adam Adam se dio vuelta y vio a la persona en las escaleras, parec¨ªan ser un guardia que estaba cambiando de turno. El ni?o no sab¨ªa bien qu¨¦ responder o mejor dicho su boca estaba abri¨¦ndose y cerr¨¢ndose muchas veces tratando de buscar alguna respuesta para este acertijo, pero parec¨ªa que no hab¨ªa respuesta correcta. Cuando Adam se dio la vuelta el guardia pudo reconocer al ni?o, no hab¨ªa muchos y este ni?o siempre se paraba en su puerta a estudiar y se quedaba ah¨ª un par de turnos. Cuando vio que las t¨²nicas de Adam estaban cubiertas con sangre, el guardia supo que es lo que hab¨ªa ocurrido y dijo con mucha pena: ¡ªYa todo est¨¢ bien, chico, lamentablemente las estanter¨ªas siempre son crueles con nosotros. Adam lo entendi¨®, la respuesta al acertijo era la paciencia y dejar que la mente del guardia cree una buena excusa para vos. Al ver que el chico parec¨ªa volver a entrar en raz¨®n, el guardia puso su mano en el hombro de Adam y agrego: ¡ªPero escucha bien ni?o, es tambi¨¦n por eso que no podemos tenerles miedo a las estanter¨ªas. Ya son muchos los que tuvieron miedo antes de nosotros, ahora los que vivimos tenemos que ser valientes por la sangre que mancha cada uno de los secretos de esta biblioteca. Adam se sinti¨® bastante motivado por las palabras de aliento y sigui¨® al guardia que lo acompa?¨® hasta las salidas de las escaleras del primer piso medio. Cuando el guardia vio que el chico se marchaba con normalidad volvi¨® a subir las escaleras, parec¨ªa que se tom¨® la molestia de bajar unos escalones de m¨¢s para ayudar a Adam. Adam algo m¨¢s tranquilo camino hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos, pero antes de que pudiera llegar el viejo sin ojos sali¨® con alegr¨ªa y le grito resonando por todo el pasillo: This novel is published on a different platform. Support the original author by finding the official source. ¡ª?Pero miren quien lleg¨®! ?El h¨¦roe pelirrojo! ?El famoso aventurero de la biblioteca que derrota la maldad a su paso! Adam no sab¨ªa donde esconderse se supon¨ªa que no ten¨ªan que llamar la atenci¨®n de las estanter¨ªas, pero el viejo estaba arruinando todo, con algo de apuro corri¨® hacia la estanter¨ªa y dijo en voz baja: ¡ª?Pero por qu¨¦ gritas? ?Nos oir¨¢ todo el hex¨¢gono! Una sonrisa se mostr¨® en la boca del viejo y con orgullo dijo: ¡ª?Por qu¨¦ no miras mis estantes para averiguarlo? Adam miro a sus estantes y se sorprendi¨® parecer¨ªa que el libro negro era m¨¢gico tambi¨¦n, pero parec¨ªa muy normal para que ¨¦l se diera cuenta. Pero Adam estaba demasiado nervioso para celebrarlo, el viejo not¨® el problema y dej¨® entrar a Adam. Una vez adentro Adam se tranquiliz¨®, lo primero que hizo fue contarle todo el asunto a su padrino para pedir su opini¨®n, mientras tanto el viejo sin ojos coment¨®: ¡ªAdam, mi muchacho, nunca dejas de sorprenderme. ?Dos libros m¨¢gicos, eres el primer h¨¦roe que me trae tanta alegr¨ªa! Sab¨ªa que un lun¨¢tico como vos, desesperado por sobrevivir ser¨ªa una buena inversi¨®n, pero esto realmente es una agradable sorpresa. Adam ignor¨® los delirios del viejo sin ojos y le¨ªa atentamente la respuesta de su padrino: ''Ya est¨¢s adentro de la guerra, ahora solo puedes sacarle provecho o morir en el intento. Busca que el viejo sin ojos te vea como algo valioso''. La ¨²ltima frase ¨²nicamente apareci¨® unos segundos antes de desaparecer, por lo que solamente Adam pudo leerla. El viejo sin ojos noto que Adam segu¨ªa hablando con su padrino por lo que se fue afuera a apreciar el nuevo libro en su estante, busc¨¢ndole en cu¨¢l posici¨®n lograr¨ªa llamar m¨¢s la atenci¨®n de los bibliotecarios. Luego de un rato el viejo sin ojos volvi¨® aparecer en la cueva y con una voz muy preocupada le coment¨® a Adam: ¡ªLamentablemente, el libro est¨¢ escrito en el idioma de los entrepisos o como lo llaman ustedes el de las criaturas, no muchos bibliotecarios lo leen en estos pisos tan seguros, pero es el primer libro en este idioma que obtengo, as¨ª que puede ser ¨²til para capturar trotamundos o misioneros. Adam s¨ª escuch¨® atentamente esta parte y abri¨® el libro, efectivamente no entend¨ªa nada, este era otro idioma y tendr¨ªa que dominarlo si quisiera leer el libro. Con mucha molestia Adam pregunt¨®: ¡ª?Sabes que puedo hacer para aprender este idioma o traducirlo? ¡ªS¨ª, ve para abajo, muy abajo¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos¡ªHasta encontrar una serie de pisos infectados y sin bibliotecarios. Las estanter¨ªas de esa zona te mimar¨¢n para que aprendas el nuevo idioma. Cr¨¦eme est¨¢n desesperadas por bibliotecarios, las pobres desgraciadas que viven en esa zona. Adam se molest¨® a¨²n m¨¢s, no sab¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa con un piso infectado, pero por el nombre deber¨ªa ser un lugar horrible. ?A cazar librillos! Adam se molest¨® a¨²n m¨¢s, no sab¨ªa bien que era un piso infectado, pero el nombre de la zona sonaba horrible. ¡ª?De todas formas como conseguiste el libro? Noto tus t¨²nicas con sangre, pero sigues siendo un h¨¦roe. ¡ªDe eso quer¨ªa hablarte¡ªdijo Adam,siguiendo las instrucciones de su padrino exagero su historia para hacerla sonar como si fuera un aut¨¦ntico h¨¦roe que ven¨ªa de derrotar a un drag¨®n y no un pobre ni?o que se me¨® en una habitaci¨®n mientras era raptado por una estanter¨ªa. El viejo sin ojos escuch¨® atentamente en especial la parte de los libros m¨¢gicos, en esa parte detuvo a Adam y comento: ¡ªPrimero que nada, el viejo de la otra estanter¨ªa no te dio un libro m¨¢gico, las estanter¨ªas no pueden tomar los libros m¨¢gicos de los bibliotecarios o de las criaturas de manera tan sencilla, en general hay condiciones bastante complicadas de cumplir por ejemplo vivir en mi cueva m¨¢gica. ¡ª?Esta cueva es m¨¢gica?¡ª Interrumpi¨® Adam, vivi¨® en esta cueva por mucho tiempo y nunca le pareci¨® muy especial. ¡ªHay comida infinita y esa agua cura las heridas y lava ropa¡ª Respondi¨® el viejo con orgullo¡ª Por lo cual es m¨¢gica. Pero como te contaba, lo importante es que no le debes un libro m¨¢gico a nadie. El libro era del Actorino. Muri¨® y ahora es tuyo, hasta que lo utilices y desaparezca. ¡ª?No pod¨ªan guardarlo? ?Qu¨¦ pasa si lo hace?¡ª Pregunto Adam mirando su libro negro. ¡ªNo pasa nada, pero solo tiene un uso, es in¨²til¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con mucha molestia e ira, casi gritando las palabras¡ª Y como es in¨²til no sirve para tratar de obtener mis contactos, la otra estanter¨ªa solo buscaba enga?arme. If you stumble upon this narrative on Amazon, be aware that it has been stolen from Royal Road. Please report it. ¡ªPero ahora tienes uno que si dura para siempre¡ª dijo Adam, recordando los efectos de esta cueva. ¡ªQue inocente que eres muchacho¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con mucho desprecio¡ª¨¦l no sabe que tengo esta cueva. ?Y, por lo tanto, ese libro m¨¢gico no existe! Negociaremos otro libro m¨¢gico m¨¢s, pero es mejor que me ayudes a encontrar unos librillos en el piso de abajo si no de verdad podr¨ªan matarte. ¡ª?Pero no conoc¨ªas a unos ositos?¡ªpregunt¨® Adam con mucha duda, no le gustaba la idea de explorar el piso de lun¨¢ticos. ¡ª?Est¨¢ loco, mocoso!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos, casi dejando sordo a Adam¡ª ?Los ositos me ayudaron a ser quien soy ahora, valen m¨¢s que tu vida y la de todos los bibliotecarios de este piso! ?Buscar¨¢s otros librillos que yo no conozca y que parezcan fiables! Adam asinti¨® con miedo; nunca vio al viejo tan molesto, sac¨® a su padrino y le pregunt¨® acerca del plan . Su padrino contest¨®: ''?Y t¨² obtienes?... Pide tambi¨¦n poder leer el libro como condici¨®n, no mejor a¨²n pide alg¨²n libro de un uso por tu ayuda de intermediario. El viejo sin ojos obtendr¨¢ dos libros m¨¢s y te deber¨¢ un favor muy grande'' Adam asinti¨® y su padrino continu¨® escribiendo: ''No se lo menciones al viejo sin ojos hasta que te lo den, as¨ª ser¨¢ una sorpresa; a todos les gustan las sorpresas. No le hables de sus librillos, a ninguna estanter¨ªa le gusta hablar del tema'' La conversaci¨®n dur¨® un poco m¨¢s y Adam not¨® que parec¨ªa que su padrino se emocionaba con que encuentre un rol en la guerra, por lo que Adam pens¨® que deb¨ªa ser bueno. ¡ª?C¨®mo encuentro librillos libres, sin estanter¨ªas que los usen?¡ªpregunt¨® Adam ¡ªNo es f¨¢cil, pero la guerra lo hace m¨¢s f¨¢cil¡ªDijo el viejo sin ojos con cautela, no quer¨ªa revelar demasiado del tema¡ªNo es que no tengan estanter¨ªas, pero si est¨¢n aburridos de no hacer nada, lo importante es lograr convencerlos. ¡ª?Y c¨®mo lo hago?¡ª Pregunt¨® Adam, no le gustaba la idea de tener que pasear por esos pasillos llenos de lun¨¢ticos buscando algo tan chico por tanto tiempo. ¡ªDepende de lo que pida, t¨² solo eres un intermediario¡ª Respondi¨® el viejo sin ojos¡ªSolo tr¨¢eme las ofertas. Yo tomo la decisi¨®n final. Cr¨¦eme, los librillos buenos son muy codiciosos y caros. Pero si el viejo del 4 piso tiene con qu¨¦ pagarlo, no va a ver problema en hallarlos. La clase de las 80 paginas... Dos a?os y siete meses pasaron volando. Adam finalmente logr¨® llegar a las 80 p¨¢ginas a la edad de 15 a?os. Sus compa?eros de clase tambi¨¦n lograron el mismo hito respectivamente, como hab¨ªa dicho Aquiles todos avanzaron al mismo ritmo o no avanzar¨ªa con la clase. La siguiente meta era lograr las 100 p¨¢ginas tanto para Adam como para sus compa?eros de clase, parecer¨ªa ser que s¨ª habr¨ªa una celebraci¨®n oficial al llegar a esa cantidad, por lo cual Adam estaba muy emocionado por lograrlo. En estos dos largos a?os ocurrieron muchas cosas para Adam, pero por suerte ninguna que pusiera su vida en riesgo. La negociaci¨®n con librillos estaba tom¨¢ndose mucho tiempo y el viejo sin ojos parec¨ªa no tener apuro; en cambio, Adam ,s¨ª. Ya hab¨ªan sido muchas las veces que tuvo que salir corriendo por miedo de provocar a alg¨²n lun¨¢tico en el piso inferior 5, por suerte todo termin¨® sin muchas complicaciones una vez que corr¨ªa hacia la cueva. Pero el miedo segu¨ªa quedando. Los librillos no eran tan f¨¢ciles de convencer en general estaban acostumbrados a su vida sin muchas preocupaciones, por lo cual la gran mayor¨ªa de ellos solo ignoraban a Adam y continuaban con su pac¨ªfica vida comiendo polvo. Los pocos librillos que responden la propuesta de Adam ped¨ªan tanto que el viejo sin ojos se negaba a aceptar la oferta, por lo cual la negociaci¨®n nunca avanzaba. Por suerte la familia de madera blanca tampoco parec¨ªa tener apuros. En sus tiempos de estanter¨ªa parecer¨ªa ser que 2 a?os era poco tiempo y todav¨ªa no le dec¨ªan nada a Adam por tomarse tanto tiempo en conseguir los librillos. A case of theft: this story is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. Aunque esta nueva rutina como negociante y buscador de librillos era un poco m¨¢s emocionante para Adam que ¨²nicamente esperar en las escaleras. Seg¨²n su padrino: ya haber conseguido un libro m¨¢gico utilizable antes de conseguir su capa negra era algo que muy pocos bibliotecarios hab¨ªan logrado. Adem¨¢s, esperar en el piso 4 no era tan buena idea como antes sol¨ªa serlo, poco a poco la situaci¨®n se estaba descontrolando cada vez m¨¢s y la frecuencia con la que aparec¨ªan criaturas peligrosas no hac¨ªan m¨¢s que aumentar. Pr¨¢cticamente, todos los d¨ªas desaparec¨ªa al menos un bibliotecario y los guardias no daban abasto para controlar la situaci¨®n. Por lo que a Adam ya no le gustaba permanecer mucho tiempo en ese piso, solo iba a la escuela y al mercado a comprar alguna que otra tonter¨ªa. Con el tiempo se fue dando cuenta que los caracteres ¨²nicamente serv¨ªan para comprar las cosas b¨¢sicas para tener un buen estilo de vida. Pero los secretos, informaci¨®n y libros m¨¢gicos no se pod¨ªan comprar o al menos no se pod¨ªan comprar en el mercado de los pisos medios que era el ¨²nico que Adam conoc¨ªa. Aunque el ni?o no se quejaba, la ventaja de ser rico era no tener que trabajar para comprar su comida. Si bien la cueva lo ayudaba: abasteci¨¦ndose de comida infinita. Comer todos los d¨ªas champi?ones azulados era una tortura para Adam, por lo que investigaba el mercado con m¨¢s frecuencia para buscar provisiones. El d¨ªa de hoy, para celebrar las 80 p¨¢ginas, Aquiles les pidi¨® a todos los estudiantes que asistieron a clases unas horas antes de lo normal; parec¨ªa que iba a haber otra clase especial. Adam estaba super emocionado por la posible clase especial; en tantos a?os estudiando se dio cuenta de que las ¨²nicas dos clases especiales que tuvo fueron las mejores lecciones de su vida en la escuela hasta ahora. Crecieron... Adam con pasos acelerados por la emoci¨®n lleg¨® al aula, en el camino salud¨® con mucha felicidad al resto de profesores. Los bibliotecarios no ten¨ªan esa costumbre, pero a Adam le gustaba hacerlo y ver sus reacciones de aturdimiento mientras tardaban unos segundos en devolverte el saludo. No pregunten por qu¨¦ solo el ni?o lo sab¨ªa, pero eso le divert¨ªa. La vieja aula estaba tan normal y vac¨ªa como siempre, Franco y Bianca estaban discutiendo acerca de algo cuando vieron entrar a Adam, el profesor no parec¨ªa estar. ¡ª?Tenemos clases especiales?¡ªpregunt¨® Adam super emocionado. ¡ªNi idea, poco me importa¡ª Respondi¨® Bianca de forma brusca, destrozando la emoci¨®n de Adam. ¡ª¨²nicamente va a ser otra clase de mierda m¨¢s¡ª agreg¨® Franco, tirado perezosamente en su pupitre¡ª Como todas las dem¨¢s, solamente quiero salir de este piso de una buena vez y volver a casa... Si, los chicos hab¨ªan crecido... pero Adam no¡­ Ese era uno de los grandes problemas de vivir en una cueva rodeada de hongos con una estanter¨ªa vieja y un padrino que ¨²nicamente le importaba hablar de asuntos de vida o muerte. Algo deprimido por la falta de emoci¨®n, Adam se sent¨® en su pupitre a esperar, pero parec¨ªa que el profesor no estaba llegando por lo que se puso a estudiar un rato. Franco lo vio como si fuera un subnormal por estudiar tanto y pregunt¨®: You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version. ¡ª?Qu¨¦ no descansas ,Adam? ¡ªSi, pero odio descansar¡ªContest¨® Adam pensando en la persecuci¨®n de Librillos llevada en el piso 5 todos los d¨ªas ¡ªPodr¨ªas venir con nosotros al piso de arriba¡ªContest¨® Franco mirando a Adam con algo de pereza por la larga espera¡ªSiempre te la pasas estudiando, deber¨ªas relajarte un poco, amigo. ¡ªTal vez otro d¨ªa¡ª Respondi¨® Adam, seg¨²n su padrino si iba a jugar con sus amigos al piso de arriba las estanter¨ªas de madera blanca lo matar¨ªan por descansar. Esto con el tiempo fue provocando que Adam se aislar¨¢ del grupo de compa?eros de clase. ¡ªA este ritmo ese ¡®otro d¨ªa¡¯ ser¨¢ cuando demos la lectura para recibir la t¨²nica negra¡ª Respondi¨® Bianca con iron¨ªa mirando a Adam estudiar ¡ª?Por cierto no notaron al profesor Aquiles un poco m¨¢s err¨¢tico ¨²ltimamente? ¡ªSi, esa cosa en la cabeza lo va a terminar matando¡ªRespondi¨® Franco con iron¨ªa y algo de frialdad. ¡ª?T¨² crees que cresta tanto?¡ª Pregunt¨® Adam algo preocupado, ¨¦l quer¨ªa mucho a su profesor , pero tambi¨¦n lo hab¨ªa estado notando algo raro ¨²ltimamente. ¡ªCada d¨ªa est¨¢ m¨¢s grande, a veces habla por su cuenta¡ªRespondi¨® Bianca con algo de miedo¡ªSiempre dice idioteces, es casi como si la cosa en la cabeza buscar¨¢ molestarnos. ¡ªSi, a este ritmo lo van a terminar echando a los pisos inferiores¡ª agreg¨® Franco con algo de desprecio¡ª Esas cosas le pasan por haber tomado un libro m¨¢gico a la ligera, vos tuviste una suerte terrible, Adam. Adam estaba bastante preocupado, ¨¦l sab¨ªa c¨®mo eran los pisos inferiores, no quer¨ªa ver a su profesor por esos pisos, pero sus amigos no ment¨ªan, el profesor estaba bastante mal ¨²ltimamente, la cabeza en su frente ahora ocupaba una buena porci¨®n de su cara, si segu¨ªa creciendo lo dejar¨ªa ciego. ¡ªSe va a poner mejor¡­¡ªComent¨® Adam tratando de sacarse un poco los nervios. ¡ªSi no tendremos que bancarnos a otro profesor¡ªAgreg¨® Bianca con molestia por la situaci¨®n. El borracho... Los chicos se callaron de repente, parec¨ªa que alguien se acercaba al aula. La puerta del aula se abri¨® y el profesor Aquiles entr¨® en la clase, pero como bien hab¨ªan dicho los amigos de Adam la actitud del profesor era bastante m¨¢s fr¨ªa que la de antes, no hab¨ªa saludos y disculpas por llegar tarde. El rostro en la cabeza de Aquiles miro a todos con atenci¨®n, pero por suerte para los ni?os no dijo nada. Realmente era asqueroso, era como si tuviera un lunar gigantesco lleno de pus con el rostro de un humano arrugado en toda la frente y muy cercano a cubrir sus ojos. Pero los chicos ya se hab¨ªan acostumbrado gracias a que los cambios eran muy graduales. ¡ªBueno, hoy festejamos que pudieron leer sus 80 p¨¢ginas¡ªRespondi¨® el profesor Aquiles con una voz muy cansada, parec¨ªa que no pod¨ªa dormir muy bien¡ª Para celebrarlo cada uno puede volver a casa m¨¢s temprano, felicidades y suerte en el camino. El corazoncito de Adam se rompi¨®, el ni?o de adentro de ¨¦l que todav¨ªa no hab¨ªa desaparecido reclamaba su celebraci¨®n, pero la cara de fatiga del profesor neg¨® que pudiera decirle nada. Solo se retir¨® del aula algo dolido por dentro. Los dos amigos de Adam salieron de clase con una sonrisa en el rostro por haber terminado la clase m¨¢s temprano. Adam sali¨® de la escuela y se despidi¨® de sus amigos y se dirigi¨® a las escaleras del hex¨¢gono 3, Bianca y Franco siempre sub¨ªan por las escaleras del hex¨¢gono 6, ya que les quedaba m¨¢s cerca de su casa, por lo que Adam caminaba solo hacia su casa todos los d¨ªas. El camino fue igual de mon¨®tono de siempre, pero se sent¨ªa mucho m¨¢s triste que lo que sol¨ªa ser, nada anormal pas¨® y Adam pudo llegar a la cueva sin problemas. Pero por sorpresa de Adam la cueva esta vez no estaba vac¨ªa, porque el viejo sin ojos se puso a discutir con alguien: If you stumble upon this tale on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ªLa misi¨®n es exclusivamente ayudar al chico a encontrar m¨¢s librillos, ya me dio dos libros m¨¢gicos, ahora necesito unos librillos desechables para que puedan cumplir la misi¨®n de guerra del 4 piso y as¨ª obtener m¨¢s libros. Adam no pod¨ªa ver con quien hablaba porque se encontraba bajando con mucho cuidado las escaleras de madera podrida, pero pudo escuchar una persona con voz de borracho contestar: ¡ªConozco unos librillos que no tienen muchos amigos, podr¨ªan ser usados para esta guerra, pero la informaci¨®n es costosa, viejito. Adam no quer¨ªa interrumpir la negociaci¨®n, parec¨ªa que esta persona pod¨ªa ayudarlo a devolver el favor, por lo cual decidi¨® no hacer ruido tratando de bajar y se qued¨® esperando en los escalones mohosos. ¡ª?Cu¨¢ntos hongos?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos. ¡ªDos hongos por librillo¡ªRespondi¨® la persona con una voz algo ronca¡ªSon libros m¨¢gicos los que vas a ganar. ?Cu¨¢nto te toma matar dos bibliotecarios y cuanto te toma cultivar un h¨¦roe que obtenga libros? ¡ªMucho tiempo las dos, cada vez hay menos bibliotecarios en estos pisos¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con algo de molestia¡ªUn hongo por librillo, ya es bastante. ¡ªDos es caro, pero la informaci¨®n lo vale¡ª Dijo la persona con una voz de borracho¡ªSi quieres te voy adelantando un dato que te har¨¢ cambiar de opini¨®n, viejito. ¡ªNo s¨¦ qu¨¦ dato es, pero dos hongos es mucho¡ªDijo el viejo sin ojos sin querer aceptar ese precio. ¡ªParece que va a ver una purga en ...¡ªComento la persona con voz de borracho. ¡ªEst¨¢ bien, no digas m¨¢s¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos meditando por un rato largo¡ªAcepto, pero si no ocurre el evento me deber¨¢s un favor que valga 1 hongo por librillo. Adam no sab¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªan con purga, pero parec¨ªa que el viejo sin ojos le hab¨ªa conseguido un ayudante, as¨ª que estaba bastante feliz. ¡ªChico deja de escuchar en las escaleras y baja!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos¡ª Tengo alguien a quien quiero presentarte. El oso borracho ¡ª?Chico deja de escuchar en las escaleras y baja!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos¡ª Tengo alguien a quien quiero presentarte. Adam hizo caso y baj¨® las escaleras con curiosidad por descubrir qui¨¦n ser¨ªa su ayudante los siguientes d¨ªas. Pero cuando baj¨® no encontr¨® a nadie. ¡ª?M¨¢s abajo, gigante!¡ªGrit¨® alguien desde el escritorio Adam baj¨® la mirada para ver la fuente del grito y vio que sobre su escritorio se encontraba un osito en tres dimensiones: el osito ten¨ªa una camisa de flores coloridas como ropa, no usaba pantalones y en unas de sus manos ten¨ªa una botella de alcohol. Al ver que sus miradas se encontraron, el osito agreg¨®: ¡ªVen, te llevar¨¦ a buscar unos librillos que pueden sernos ¨²tiles. Al decir eso la puerta de la cueva se abri¨® mostrando los pasillos del 5 piso inferior. Parec¨ªa que el osito estaba apurado por conseguir sus hongos, por lo que se meti¨® en el escritorio y nado por el piso hacia los pasillos. Al ver que Adam no se mov¨ªa, el viejo sin ojos grito: ¡ª?Ve, h¨¦roe! Si quieres pagar el favor que debes: ?Trabaja duro y ayuda al oso! Adam algo aturdido por la misi¨®n repentina, sigui¨® al librillo que lo esperaba en la puerta. Una vez que Adam sali¨®, el librillo llev¨® al ni?o hasta las escaleras del hex¨¢gono 3 del piso 5. En este piso no hab¨ªa guardias y era mucho m¨¢s solitario que el piso medio, por lo cual este parec¨ªa un buen lugar para explicar la situaci¨®n, seg¨²n el oso. Adam tuvo que correr para seguir la velocidad del librillo, por lo que estaba algo agitado cuando vio que el librillo se paraba en las puertas de las escaleras. Al obtener un descanso, Adam pregunt¨® enojado por la corrida: ¡ª?No era mejor idea discutir los detalles en la cueva? ?Ac¨¢ es peligroso! This book is hosted on another platform. Read the official version and support the author''s work. ¡ªS¨ª es algo peligroso, pero no costoso¡ª Respondi¨® el oso con su tono de borracho¡ª La informaci¨®n cuesta cara y si el viejo sin ojos se entera de todo, entonces la pr¨®xima vez no me necesitar¨ªa. ?Piensa, gigante! Adam se sinti¨® muy molesto al ser rega?ado por un oso del tama?o de un dedo, pero ten¨ªa que devolver el favor, as¨ª que lo mejor para ¨¦l era escuchar el plan del oso. El oso not¨® que el chico esperaba y comento: ¡ªLa misi¨®n es f¨¢cil, tenemos que entrar un hex¨¢gono, buscar una caja y volver, si lo logramos: obtienes tus librillos y yo mis hongos. ¡ª?C¨®mo una caja nos va a ayudar a conseguir librillos?¡ª pregunt¨® Adam con dudas; llevaba a?os tratando de negociar con estas criaturas, pero nunca logr¨® que lo ayudaran. ¡ªLo que hay dentro de la caja nos ayudar¨¢ a negociar con algunos librillos¡ªRespondi¨® el oso sin querer explicar mucho del tema al parecer. ¡ªBueno, vamos por la caja¡ªdijo Adam con muchos ¨¢nimos. ¡ªNo es tan f¨¢cil, la caja est¨¢ en un hex¨¢gono habitado por una criatura¡ªComent¨® el oso mirando la mirada inocente del chico. ¡ª?Va a ser peligroso?¡ªpregunt¨® Adam con miedo. ¡ªNo, no¡ªDijo el oso negando con su botella y d¨¢ndole un buen trago¡ªLo ser¨ªa si no fu¨¦ramos preparados, pero ya investigue de antemano en qu¨¦ cuarto est¨¢ la caja y cu¨¢l es la criatura. Adam, saco su libro amarillo para ir preguntando a su padrino, pero noto que el oso no parec¨ªa querer decir de cu¨¢l tipo de criatura se trataba. En su lugar el oso le dijo: ¡ªSolo hay que conseguir unas cosas, para camuflarse de la criatura. Por eso esperamos en las escaleras pacientemente. ¡ª?Qu¨¦ buscamos?¡ª pregunt¨® Adam, estas escaleras no ten¨ªan nada de especial que pudiera servir contra una criatura . ¡ªPiel de bibliotecario, cuando te diga, emboscas alguno¡ª Dijo el oso entrando en las escaleras; parec¨ªa no estar bromeando. ¡ª?Espera, no voy a matar a nadie!¡ª Grit¨® Adam viendo que el oso se met¨ªa en las escaleras de verdad. ¡ª?Est¨¢s seguro de no querer matar a nadie?¡ª Pregunt¨® el oso volviendo a aparecer en la puerta ¡ª?Si! ?Acaso est¨¢s loco!¡ªLe grit¨® Adam con enojo ¡ªHay otra opci¨®n, pero no va a ser nada lindo¡ªdijo el oso mirando al chico con pena y volviendo a bajar por las escaleras rumbo a uno de los pisos inferiores¡ª Necesitamos el olor de un bibliotecario adulto lun¨¢tico. Si no matamos uno, creo que se d¨¦ donde podemos imitar el olor. Adam lo sigui¨® con precauci¨®n, el oso parec¨ªa tener la mente bastante distorsionada para su criterio, por lo que no confiaba mucho en ¨¦l. Pero lamentablemente no ten¨ªa muchas opciones m¨¢s que seguirlo. El hexè°©gono 8. Adam y el oso continuaron su largo recorrido hasta llegar al piso inferior 3 de 5. Adam no sol¨ªa alejarse tanto de la cueva por lo que estaba algo nervioso, si quisiera escapar esta vez no le ser¨ªa tan f¨¢cil. ¡ªBien, ahora tenemos que llegar hasta el hex¨¢gono 8 de 18¡ª Comento el oso mientras lideraba el camino por el pasillo. Las estanter¨ªas de este piso parec¨ªan estar hechas de la misma decoraci¨®n hermosa de m¨¢rmol, plata y oro, las l¨¢mparas segu¨ªan siendo los mismos angelitos de siempre. No obstante hab¨ªa una gran diferencia que estaba molestando a Adam, este piso parec¨ªa estar completamente vac¨ªo, no se cruz¨® con nadie y tampoco escuchaba el ruido de nadie, por las dudas le pregunto al oso acerca de la situaci¨®n: ¡ª?Sabes que no hay nadie? ¡ªHay m¨¢s gente que en el piso inferior 5 de 5¡ªContest¨® el oso para sorpresa de Adam¡ª pero no por los hex¨¢gonos principales, est¨¢n por los hex¨¢gonos secundarios y suelen evitar estos pasillos. ¡ª?Por qu¨¦ los evitan?¡ªpregunt¨® Adam; caminar por los hex¨¢gonos secundarios era alargar el camino innecesariamente¡ª No tiene ning¨²n sentido hacer eso. ¡ªSi lo tiene¡ªContest¨® el oso de forma brusca¡ªHay una criatura que los mata si no lo hacen, as¨ª que buscan evitarla. Adam se asust¨® por la respuesta y r¨¢pidamente pregunt¨®: ¡ª?No deber¨ªamos irnos de estos pasillos entonces? ¡ª?Tranquilo ,gigante!¡ªSe quej¨® el oso, parec¨ªa molesto por el cambio de planes¡ª La criatura es lenta, podr¨ªas correr y evitarla. Siempre y cuando te advierta de ella, ya que t¨² no puedes verla. ?As¨ª que mejor s¨ªgueme y cierra la boca hasta que lleguemos a nuestro objetivo! Adam se asust¨® a¨²n m¨¢s y mir¨® a sus alrededores, pero todo parec¨ªa ser normal. El oso lo mir¨® como si fuera payaso, le acababa de decir que era invisible, para qu¨¦ se molestaba en observar los costados. Los dos continuaron hasta llegar al hex¨¢gono 8, cuando entraron, Adam se sorprendi¨® de ver la gran cantidad de personas que caminaban por el pasillo de este hex¨¢gono. Parec¨ªa que viv¨ªa m¨¢s gente en este piso que en todos los pisos medios. Pero todos vest¨ªan t¨²nicas blancas en malas condiciones y parec¨ªan ignorarse los unos a los otros mientras se desplazaban por los pasillos. Este hex¨¢gono parec¨ªa ser una zona residencial. Este tipo de zonas consist¨ªan en paredes formadas de puertas unas pegadas al lado de la otra, lo cual hac¨ªa parecer a las habitaciones como cuadrados muy chicos. Pero lo cierto era que si uno abr¨ªa la puerta, la habitaci¨®n era mucho m¨¢s grande del otro lado. Adam sab¨ªa esto porque en el piso medio tambi¨¦n hab¨ªa de estos hex¨¢gonos y ¨¦l los hab¨ªa visitado mientras exploraba un poco. A diferencia de las puertas de madera del hex¨¢gono del piso medio que Adam conoc¨ªa, estas parec¨ªan ser de plata grabada con patrones de angelitos. El piso segu¨ªa la misma decoraci¨®n de m¨¢rmol del resto de los pisos. Las l¨¢mparas no eran angelitos sino antorchas que iluminaban con un fuego verde. Por lo cual los pasillos ten¨ªan un color verde que se hac¨ªa m¨¢s evidente por el reflejo de las puertas de plata. If you come across this story on Amazon, it''s taken without permission from the author. Report it. Adam sigui¨® al oso hasta una de las esquinas de los pasillos de puertas y vio que el oso se met¨ªa por una habitaci¨®n por debajo de la puerta. Adam trat¨® de seguirlo, pero la puerta estaba bloqueada por dentro. El ni?o empuj¨® un poco m¨¢s, pero vio que no serv¨ªa. *Click* Un tiempo despu¨¦s, Adam escuch¨® que la puerta se desbloqueaba del otro lado. El ni?o trat¨® de abrir la puerta y esta vez logr¨® meterse en la habitaci¨®n, apenas se meti¨® escuch¨® una orden del oso: ¡ª?Cierra la puerta, antes de que alguien m¨¢s se meta! Adam obedeci¨® y r¨¢pidamente cerr¨® la puerta. Cuando cerr¨® la puerta, Adam not¨® que la habitaci¨®n ten¨ªa un olor a podrido impresionante. Parec¨ªa que esta era la sala de estar: una gran cantidad de muebles hermosos pod¨ªa verse, junto a una chimenea muy bonita que iluminaba con el mismo fuego verde de las antorchas. Adam estaba completamente sorprendido de lo linda que era la sala, si no fuera por el olor a podrido ser¨ªa un buen lugar para vivir cuando decida leer sus libros m¨¢gicos. ¡ªTe noto sorprendido¡ªDijo el oso mirando al ni?o curioseando por la sala y tocando todos los muebles¡ª?Sabes por qu¨¦ los pisos inferiores lucen tan bonitos? ¡ªNo, tampoco s¨¦ por qu¨¦ el piso medio es todo de madera¡ª Respondi¨® Adam mientras abr¨ªa los muebles por curiosidad. ¡ªEs por los ascensos y por las estanter¨ªas¡ª Contest¨® el oso con voz calmada como si tratara de dirigir la conversaci¨®n a un sitio en particular¡ªLa estanter¨ªa que controla este hex¨¢gono en una ¨¦poca tuvo tantos ascensos que los usaban para decorarse. ¡ª?Y qu¨¦ pas¨®?¡ªpregunt¨® Adam con sorpresa, recordando a la gente en harapos de afuera y los lun¨¢ticos en los pisos superiores. ¡ªNada¡ªRespondi¨® el oso mirando a Adam a la cara con seriedad, parec¨ªa estar tratando de transmitirle alg¨²n mensaje oculto, pero el chico no entend¨ªa¡ªNo pas¨® absolutamente nada, todo sigue igual. ¡ªNo me parece que una persona que no sepa leer puede ascender¡ªdijo Adam sin entender como lo hab¨ªan hecho. El oso se qued¨® mirando el hermoso fuego verde de la chimenea, mientras murmuraba: ¡ªEs un error de los bibliotecarios medir los tiempos de la biblioteca en funci¨®n de sus cortas vidas, los pisos inferiores le pertenecen a las estanter¨ªas y no de cualquier tipo: todas son m¨¢gicas. Adam escuch¨® al oso del tama?o de un dedo, por alg¨²n motivo su voz alcoh¨®lica sonaba muy misteriosa en este momento, el oso continu¨® profundizando a¨²n m¨¢s su voz: ¡ªParece que un grupo de bibliotecarios se dieron cuenta de eso tambi¨¦n, si no consigues salir de estos pisos con una t¨²nica negra antes de los 20, est¨¢s muerto, ni?o. ¡ª?Qu¨¦?¡ªpregunt¨® Adam sin poder creerle a este oso. ¡ª?Te estoy diciendo esto porque quiero mis putos hongos! ¡ª Grito el oso mir¨¢ndolo con violencia; lamentablemente solo era un oso bonito, su mirada no provocaba mucho temor¡ªLo que vas a tener que hacer a continuaci¨®n, no lo har¨ªas nunca, a no ser que sepas que toda tu misera vida termina a los 20 si no consigues salir de estos pisos. Adam se qued¨® callado escuchando al oso, aunque era bonito sus palabras eran horribles y ya estaba sacando su cuaderno amarillo porque no fiaba nada del oso que le pidi¨® matar a una persona hace no mucho. El oso volvi¨® a mirar al fuego, le dio un trago hondo y tir¨® la botella al fuego, haciendo aparecer otra en la mano y sin darse la vuelta, le grit¨® a Adam: ¡ª?Escucha bien, pendejo! Vas a ir al ba?o y mirar¨¢s lo que hay dentro. Luego preguntar¨¢s a tu padrino hasta que te sangre las manos de tanto escribir. Cuando todas las l¨¢grimas de tu cara se sequen y tu nariz no le queden m¨¢s mocos para ensuciar tu t¨²nica. ?Vas a volver entrar al ba?o para poder conseguir el olor y as¨ª obtener la puta caja! El gran padrino. El oso no volvi¨® a darse la vuelta, pero Adam estaba bastante preocupado; el oso parec¨ªa que no estaba mintiendo. Su padrino le hab¨ªa explicado de antemano que los librillos viven para siempre, aunque parezca una pegatina de un osito adorable bien podr¨ªa ser m¨¢s viejo que el viejo sin ojos. Con precauci¨®n, Adam se meti¨® al ba?o, no deber¨ªa ser tan complicado obtener el olor, si solo era usar unas t¨²nicas sucias no le preocupaba tanto como hab¨ªa exagerado el oso. Como todo en esta habitaci¨®n, el ba?o est¨¢ muy finamente decorado, con una hermosa ba?era de oro y plata, tapada con una cortina hecha de seda violeta. El suelo ten¨ªa un lindo azulejo con patrones de rosas, pero estaba bastante sucio como para notar bien el patr¨®n. Una t¨²nica blanca bastante rota pod¨ªa hallarse desparramada sobre las baldosas. Al entrar al ba?o, Adam no noto nada inusual adem¨¢s que el olor a podrido se hac¨ªa m¨¢s fuerte, al punto que le dieron ganas de vomitar. Resistiendo las ganas de vomitar, Adam encontr¨® un par de t¨²nicas con olor desagradable en el suelo del ba?o y sali¨® para ver al oso y demostrarle que si era valiente. ¡ª?Ac¨¢ las tengo, ahora vamos por la caja!¡ªGrit¨® Adam poniendo las t¨²nicas enfrente del oso. El oso mir¨® la t¨²nica en el suelo por unos cuantos minutos, luego mir¨® a Adam a los ojos y le dijo con una voz ronca: ¡ªLo que necesitas est¨¢ en la ba?era. La ropa no sirve para nada. Adam entendi¨® el problema, ten¨ªa que ser algo tan sucio como la ropa interior. El oso dec¨ªa la verdad, ¨¦l se negaba a utilizar la ropa interior de otra persona para camuflar su olor, por lo que sac¨® a su padrino y le explic¨® la situaci¨®n. Si fuera por Adam, preferir¨ªa tomarse m¨¢s tiempo tratando de convencer a los librillos por su cuenta. Su padrino parec¨ªa no responderle, cuanto m¨¢s preguntaba m¨¢s inusual se hac¨ªa su falta de respuestas, hasta que finalmente le escribi¨®: ''Lo m¨¢s importante es que escuchaste que el oso mencion¨® la palabra purga con el viejo sin ojos. No ser¨ªa imposible que ocurra, solo raro'' Adam ley¨® con atenci¨®n y pregunt¨® con miedo: ''?Qu¨¦ es una purga?'' Su padrino respondi¨® de inmediato: ''El piso inferior est¨¢ lleno de lun¨¢ticos, es normal que haya intenciones de expandirse echando a todos los habitantes de este piso'' Adam se puso bastante nervioso al enterarse de eso, no quer¨ªa que echen a su padre. Luego las palabras desaparecieron y su padrino cambio el mensaje: ''Solo echar¨¢n a la gente de los primeros pisos inferiores; tus amiguitos estar¨ªan a salvo y tu padre tambi¨¦n, no llegar¨ªan hasta 5 piso inferior, el proceso se har¨¢ lentamente as¨ª no sale gente lastimada, eso es una purga de pisos'' Adam se relaj¨® bastante, al saber que no le ocurrir¨ªa nada malo a su padre, pero entonces la duda surgi¨® y pregunto: ''?No me conviene evitar seguir al oso y buscar mi propio m¨¦todo?'' Su padrino tard¨® un tiempo en responder, pero finalmente unas palabras aparecieron en la biograf¨ªa: ''No, una vez ocurra la purga no podr¨¢s entrar en estos pisos y no podr¨¢s obtener los librillos, si no devuelves tu favor, ser¨¢s un chico malo y no podr¨¢s vivir en la cueva. ?Buscar los calzoncillos, Adam!'' Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Adam se asust¨®, no quer¨ªa que el viejo sin ojos lo echara como su padre lo hizo. Con un poco m¨¢s de valent¨ªa decidi¨® seguir el plan del oso y se meti¨® al ba?o a buscar los calzoncillos sucios. Al entrar al ba?o el mismo olor putrefacto invadi¨® la nariz de Adam, por lo cual tuvo que contenerse para no vomitar, busco por toda la sala, pero no encontr¨® los calzones en el piso, por lo cual deber¨ªa haber m¨¢s ropa sucia en la ba?era. Con los tambaleantes por el olor putrefacto, Adam corri¨® la cortina de la ba?era con cuidado, pero no hab¨ªa ropa en la ba?era. Pero si sali¨® un olor terrible que hizo vomitar a Adam sobre el piso del cuarto, luego de tranquilizarse un poco y acostumbrarse al olor, Adam ech¨® un vistazo en la ba?era. La ba?era estaba llena de agua negra y sucia. Parec¨ªa que esta agua era la fuente del olor terrible. Con algo de valent¨ªa y mucho asco, Adam meti¨® la mano dentro de la ba?era para ver si pod¨ªa hallar los calzoncillos dado que desde la superficie no se pod¨ªa notar nada. El l¨ªquido parec¨ªa ser algo m¨¢s viscoso que el agua normal por lo cual le dio a¨²n m¨¢s ganas de vomitar a Adam, pero resisti¨¦ndose logr¨® hallar algo dentro de la ba?era, pero no parec¨ªa un calzoncillo. El rostro de Adam empez¨® a sudar porque no le gustaba lo que su mano estaba sintiendo y con mucho miedo saco lo que estaba dentro de la ba?era. Fue cuando el rostro de una persona empez¨® a formarse debajo del agua negra que Adam solt¨® lo que estaba levantando y corri¨® hacia la puerta del ba?o. Adam se dirigi¨® desesperadamente hacia la puerta de la habitaci¨®n y trat¨® de abrirla, pero parec¨ªa que el oso la hab¨ªa cerrado de nuevo. ¡ªTranquil¨ªzate, solo es un muerto¡ªDijo el oso con calma¡ªSi haces mucho ruido llamar¨¢s la atenci¨®n y t¨² ser¨¢s el pr¨®ximo muerto en esta habitaci¨®n. Adam dej¨® de intentar y mir¨® al oso con odio, por haberlo encerrado en la sala. Se acerc¨® al oso del tama?o de un dedo y le grit¨®: ¡ª?¨¢breme la puerta! ?No me interesa m¨¢s obtener el librillo! ?Quiero irme a casa! El oso vio que el chico se abalanzaba sobre ¨¦l y se meti¨® a nadar en el piso y corri¨® hacia al techo de la habitaci¨®n a donde Adam no llegaba, miro al chico debajo de ¨¦l tratando de saltar para agarrarlo y con calma dijo: ¡ªEres un bibliotecario, trata de conservar la calma o no durar¨¢s mucho en este mundo. A los dem¨¢s no les importa tu edad. Habla con tu padrino... Adam sigui¨® saltando por un buen rato, como vio que no funcionaba, trat¨® de abrir la puerta de nuevo, pero no funcionaba. El ni?o busc¨® las llaves, pero no las encontr¨®. Finalmente con resignaci¨®n Adam termin¨® haci¨¦ndole caso al oso y le pregunt¨® a su padrino que hacer. Su padrino solo contest¨®: ''Hazle caso al oso y consigue los librillos'' Adam se molest¨® con la corta respuesta y escribi¨® en la biograf¨ªa: ''?Pero no hay calzoncillos en la ba?era, en su lugar hay un cad¨¢ver!'' El padrino tach¨® lo escrito por Adam como si se hubiera molestado y de forma desprolija una pregunta se escribi¨® en la biograf¨ªa: ''?Pero no hay calzoncillos en la ba?era, en su lugar hay un cad¨¢ver!'' ''?Quieres saber la verdad, Adam?'' El ni?o no dud¨® y escribi¨® un simple: ''Si'' Su padrino tach¨® todas las frases escritas y un mensaje apareci¨® en la biograf¨ªa: ''?Pero no hay calzoncillos en la ba?era, en su lugar hay un cad¨¢ver!'' ''?Quieres saber la verdad, Adam?'' ''Si'' ''La estanter¨ªa de madera blanca te puso una bomba en la cabeza, si no consigues al menos un m¨ªsero librillo en esta semana, tu cabeza estallara y un libro aparecer¨¢ en su lugar, como le ocurri¨® al Actorino. ??Consigue los putos librillos, ni?o!!'' De 18... El oso se qued¨® un rato mirando al chico llorando, escribi¨® un par de veces m¨¢s a su padrino, pero parec¨ªa que las respuestas no estaban siendo lo que el ni?o quer¨ªa porque no hac¨ªa m¨¢s que llorar y llorar . Luego de un tiempo, Adam finalmente dej¨® de llorar y le pregunt¨® al oso en el techo: ¡ª?Qu¨¦ tengo que hacer? ¡ªLo m¨¢s que evidente¡ªRespondi¨® el oso con voz ronca y algo de apuro¡ªVe y consigue la piel del cad¨¢ver, envu¨¦lvelas en las t¨²nicas viejas y nos vamos de ac¨¢ corriendo. Adam se qued¨® mirando al oso, luego miro la biograf¨ªa de su padrino, las dos p¨¢ginas abiertas estaban repletas de una sola frase: '' ?Haz lo que sea necesario, pero consigue los librillos!'' El oso parec¨ªa impaciente y apuro al ni?o: ¡ª ?Ve, hay un cuchillo en la ba?era! ?No te tomes demasiado tiempo! Adam con pasos tambaleantes y llorando, se dirigi¨® hacia el ba?o. El oso mir¨® al chico en un estado tan lamentable y parecer¨ªa que un pensamiento cruz¨® por cabeza cuando pregunto: ¡ª?En qu¨¦ piso y hex¨¢gono estamos, chico? Adam mir¨® al oso en el techo sin entender por qu¨¦ preguntar eso y contest¨® con su voz rota por los llantos. Royal Road is the home of this novel. Visit there to read the original and support the author. ¡ªPiso inferior 3 , hex¨¢gono 8 ¡ª?Dilo bien ,carajo!. ?D¨®nde estamos?¡ªLe grit¨® el oso del techo, parec¨ªa m¨¢s nervioso que antes. Adam mir¨® que el oso estaba por tirarle la botella en la cara, parec¨ªa apurado por la respuesta por lo que contest¨® de forma r¨¢pida: ¡ªPiso inferior 3 de 5 , hex¨¢gono 8 de 18 ¡ªQue bueno¡ªRespondi¨® el oso de forma m¨¢s tranquila y apunt¨® con su brazo chiquito y peludo al ba?o¡ª ?Ve y completa tu tarea! Adam bastante aturdido, entr¨® al ba?o, unos ruidos raros, se escucharon y luego de un tiempo volvi¨® por la t¨²nica y se dirigi¨® al ba?o de nuevo. El oso segu¨ªa en el techo, movi¨¦ndose junto al chico y mir¨¢ndolo todo. Los ojos cada vez m¨¢s vac¨ªos del chico comenzaron a molestar al oso, por lo que volvi¨® a preguntarle: ¡ª?En qu¨¦ piso y hex¨¢gono estamos, chico? Adam miro al oso, no sab¨ªa por qu¨¦ le preguntaba esto cada tanto, pero ya respond¨ªa de memoria: ¡ªPiso inferior 3 de 5 , hex¨¢gono 8 de 18 ¡ªQue bueno¡ªRespondi¨® el oso, pero no parec¨ªa muy tranquilo¡ªPon la piel en la t¨²nica y nos vamos. Adam obedeci¨®, ya estaba tan deprimido que su cerebro obedec¨ªa las ¨®rdenes del oso de manera autom¨¢tica, se dirigi¨® hacia la puerta y esper¨® a que el oso la abriera. El oso sali¨® por la puerta y volvi¨® a entrar, pero Adam no escuch¨® el ruido de abrir la puerta. En su lugar el oso se form¨® en la puerta y le dijo: ¡ªSiempre voy adelante cuando est¨¦s afuera, no levantes la cabeza y solo me miras a m¨ª ?No podemos dejar que los dem¨¢s te encuentren con lo que tienes escondido en las t¨²nicas! Adam asinti¨® y escuch¨® el *Click* de la puerta, al salir se encontr¨® con los mismos pasillos iluminados con la hermosa luz verde de siempre. Adam camin¨® por los pasillos hasta acercarse a la puerta, pero en la puerta se detuvo unos segundos porque el oso no avanzaba en su lugar miraba a una direcci¨®n del pasillo. De 5... Adam camin¨® por los pasillos hasta acercarse a la puerta, pero en la puerta se detuvo unos segundos porque el oso no avanzaba y en su lugar miraba a una direcci¨®n del pasillo. El oso lo hizo dar toda la vuelta al hex¨¢gono y no volvieron por el mismo pasillo que antes. Pero al ver a donde miraba el oso noto que la entrada por donde salieron est¨¢ siendo tapada por una carroza de madera, parec¨ªa un comerciante que vend¨ªa cosas. La carroza estaba llena de extra?os objetos que decoraban sus puertas de forma muy colorida: desde libros muy extra?os, hasta objetos que Adam nunca hab¨ªa visto, por la gran cantidad de cosas diferentes que hab¨ªa en la carroza parec¨ªa ser el due?o era un vendedor de curiosidades. El oso se qued¨® mirando la carroza por un tiempo junto a Adam, fue entonces que la puerta de la carroza se abri¨® y un hombre sali¨® de ella. El hombre era barbudo y con pelo largo que le llevaba hasta el hombro. Vest¨ªa un traje muy colorido, pero lleno de parches y parec¨ªa andar descalzo. El hombre era muy muy alto y casi llegaba al techo. Sus brazos y piernas parec¨ªan tener unas cuantas articulaciones de m¨¢s. Al verlo salir el oso le pregunt¨® a Adam, con voz algo apurada: ¡ª?En qu¨¦ piso y hex¨¢gono estamos, chico? Autom¨¢ticamente, Adam contest¨®: ¡ªPiso inferior 3 , hex¨¢gono 8. ¡ªQue bueno¡ª Respondi¨® el oso d¨¢ndose la vuelta ignorando la mirada del hombre con barba que miraba a los dos desde la distancia¡ª ??Corre ,Adam, Corre!! Adam escuch¨® la orden y vio al oso nadar con toda su fuerza hacia la puerta de la salida. Adam lo sigui¨® con miedo en su rostro manchado con l¨¢grimas. El oso cada vez iba m¨¢s r¨¢pido y Adam corr¨ªa con toda su alma, parec¨ªa que nunca se detendr¨ªa. Adam vio que el oso se deten¨ªa en uno de los pasillos del hex¨¢gono principal y tratando de tomar aire y controlando su respiraci¨®n acelerada, pregunto: ¡ª?De qu¨¦ corremos?! Pero el oso no contesto solo se dio la vuelta y le dio un trago a la botella que nunca soltaba. Adam sigui¨® la mirada del oso y sudor fr¨ªo empez¨® a caer de espalda. El mismo hombre alto estaba parado en la distancia, pero esta vez un poco m¨¢s cerca. Unauthorized tale usage: if you spot this story on Amazon, report the violation. ¡ªNo te muevas, ¨²nicamente m¨ªralo¡ªRespondi¨® el oso con calma mientras tragaba de su botella. Adam hizo caso y se qued¨® mirando al hombre alto, parec¨ªa no se mover¨ªa mientras ellos dos lo observaban. ¡ªTira la t¨²nica ¡ªRespondi¨® el oso mientras lanzaba su botella y otra aparec¨ªa en su mano. Adam hizo caso y tir¨® la t¨²nica. Sin dejar de mirar al hombre alto y barbudo que lo miraba a la distancia sin pesta?as. ¡ªPrep¨¢rate para correr de nuevo hasta que yo me detenga¡ª Respondi¨® el oso mientras observaba al hombre alto. Adam ajust¨® su respiraci¨®n y trat¨® de tranquilizarse como lo hac¨ªa el oso, pero le era imposible entender qu¨¦ ocurr¨ªa, solo entend¨ªa que ten¨ªa que correr. ¡ª?Corre! ¡ª Grit¨® el oso mientras se pon¨ªa a correr por los pasillos. Adam y el oso corrieron hasta que Adam comenz¨® a cansarse, entonces el oso se detuvo y se dio la vuelta y le grit¨® a Adam: ¡ªDate la vuelta y mira sus ojos! Adam se dio la vuelta y trat¨® de mirar sus ojos, pero ¨²nicamente se encontr¨® con el cuerpo del hombre alto, que estaba cada vez m¨¢s cerca, Adam alz¨® la mirada con rapidez y miro los ojos del hombre alto y el hombre se detuvo. L¨¢grimas comenzaron a surgir del cansado Adam que se obligaba a no apartar la mirada de ese rostro barbudo, el hombre estaba a unos pocos pasos de ¨¦l y ya pod¨ªa sentir un olor nauseabundo proveniente del hombre. ¡ª?Bien, ¨²nicamente sigue mis instrucciones y saldr¨¢s vivo, muchacho! ¡ªLe grit¨® el oso mientras tomaba nuevamente de su botella¡ª?Pase lo que pase no retrocedas cuando lo est¨¢s viendo! Adam poco a poco ajust¨® su respiraci¨®n y descanso mientras el hombre alto lo observaba a la distancia sin pesta?as. Cuando el oso noto que Adam ya estaba mejor, grito una vez m¨¢s: ¡ª?Corre, ni?o! Adam corri¨® con toda sus fuerzas por los pasillos infernales, pero parec¨ªa que el hombre alto estaba cada vez m¨¢s cerca, pero se oblig¨® a no darse la vuelta y seguir corriendo. El oso nadando por los pasillos comenz¨® a gritarle instrucciones mientras Adam corr¨ªa: ¡ª?Ahora muchacho, cuando cuente hasta 3 tienes que levantar la mirada hasta la altura de la l¨¢mpara, entiendes! Adam poco a poco comenz¨® a cansarse y fue entonces cuando el oso comenz¨® a contar: ¡ªUno... Dos... ?Tres! Adam se dio la vuelta de inmediato y apunt¨® su mirada al techo, el hombre alto trat¨® de estirar sus brazos para agarrarlo, pero cuando noto la mirada de Adam se detuvo y baj¨® los brazos. Adam empez¨® a llorar mientras miraba los ojos negros del hombre alto, parec¨ªan ojos negros normales, pero para Adam eran los ojos de un demonio: ?El hombre estaba pr¨¢cticamente en su espalda! ?Si estiraba los brazos pod¨ªa tomar a Adam! ¡ªMuy bien, chico¡ªDijo el oso con preocupaci¨®n¡ªSolo falta correr una ¨²ltima vez. ?Si logras ser r¨¢pido, saldr¨¢s vivo! Adam solo lloraba, sab¨ªa que no pod¨ªa ser m¨¢s r¨¢pido que el hombre alto, este era el fin. Pero el oso le record¨® la cruda realidad: ¡ªNo llores, ya no sirve de nada. ?¨²nicamente toma aire y prep¨¢rate para correr con toda tu alma, ni?o! A la larga lo termine entendiendo, solo son reglas. ¡ªNo llores, ya no sirve de nada. ?Solo toma aire y prep¨¢rate para correr con toda tu alma, ni?o! Adam mir¨® los ojos del hombre barbudo, su rostro no ten¨ªa ninguna expresi¨®n, no pesta?eaba , no parec¨ªa respirar, ¨²nicamente lo miraba como si fuera una presa a la cual cazar. El oso not¨® que el chico parec¨ªa un poco m¨¢s tranquilo (o demasiado asustado) y agrego: ¡ªEste no es una batalla de velocidades, es una batalla de ingenio, si te agarra mueres y si logras correr los siguientes 10 pasillos vives, pero ya no puedes detenerte y tendr¨¢s que seguir mis ¨®rdenes, si dudas morir¨¢s, chico. Adam no contest¨®, ¨²nicamente quer¨ªa escapar de esa mirada, trato de escuchar, pero las palabras que llegaban a sus o¨ªdos ahora parec¨ªan murmullos sin sentido de lo nervioso que estaba. El oso mir¨® el estado lamentable del chico con preocupaci¨®n y le dijo con voz ronca: ¡ªLo har¨¢s bien, s¨¦ que puedes hacerlo bien, ¨²nicamente tienes que estar tranquilo y todo saldr¨¢ bien. Ahora prep¨¢rate: ?La carrera de tu vida est¨¢ por comenzar! Adam no contest¨®, pero su respiraci¨®n se hac¨ªa m¨¢s tranquila. Finalmente, el disparo lleg¨® con el grito del oso: ¡ª?Corre, Adam! Adam se dio la vuelta y corri¨® con toda su alma por los pasillos, corri¨® y corri¨®, los libros a su alrededor parec¨ªan distorsionarse de la velocidad que tom¨®. Sus piernas ard¨ªan como si se estuvieran quemando por dentro y los colores de much¨ªsimos libros creaban un colorido t¨²nel hacia el infinito y m¨¢s all¨¢. *Pisadas* ,*Pisadas*, *Pisadas* Adam corr¨ªa en el interior quemando el combustible de su vida para salir con vida de este t¨²nel infernalmente colorido. El t¨²nel parec¨ªa nunca acabar, y Adam corri¨® y corri¨®, no sab¨ªa hasta donde ten¨ªa que correr, pero desde la distancia pudo observar que hab¨ªa otra persona observando y cada vez se aproximaba m¨¢s hasta esta persona, parec¨ªa que esa persona era su salvaci¨®n. Al ver la meta Adam corri¨® y corri¨® cada vez m¨¢s r¨¢pido, ya pod¨ªa sentir que el hombre barbudo le sonre¨ªa en la nuca. Adam lo ignor¨® y corri¨® hacia el hombre en la distancia cada vez m¨¢s claro, no parec¨ªa estar vestido con t¨²nicas, sino que vest¨ªa un traje de gala y un sombrero de copa con unos anteojos de oro. El hombre lo miraba como si fuera una bestia ex¨®tica corriendo de otra bestia ex¨®tica, parec¨ªa hasta estar divirti¨¦ndose por la escena. Pero a Adam no le import¨® y sigui¨® corriendo hacia ¨¦l ignor¨¢ndolo todo. El hombre en su espalda estaba incre¨ªblemente cerca; al punto que Adam sinti¨® por el aire golpeando su espalda que hubo varios intentos de tirar manotazos para agarrarlo atr¨¢s de ¨¦l. Adam era chico y dif¨ªcil de atrapar por las manos largas del hombre alto, por lo que por el momento el ni?o pudo escapar y ganar algo de terreno en cada intento fallido del hombre alto. Cuando Adam estuvo lo suficientemente cerca de la supuesta meta, el oso que ven¨ªa nadando por el suelo junto a ¨¦l le grit¨® unas instrucciones: The author''s content has been appropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡ªCuando cuente hasta tres: ?Salta, date la vuelta y trata de caer con la espalda al suelo! ?C¨²brete la cabeza con una mano y mira los ojos del hombre barbudo! Adam escuch¨® y sigui¨® corriendo, cada vez estaba m¨¢s cerca del hombre con sombrero de copa, que parec¨ªa estar parado sobre la puerta de un hex¨¢gono. El hombre alto esta vez no tiraba m¨¢s manotazos, parec¨ªa querer estar lo m¨¢s cerca del ni?o para evitar que llegara al hombre misterioso con traje, saltando en el momento justo para atraparlo. Fue entonces que el oso comenz¨® a contar la cuenta regresiva hac¨ªa la meta: ¡ªUno.... Dos... Tres: ?Salta! Adam escuch¨® la orden y salt¨®. El hombre en la espalda tambi¨¦n salt¨® para atraparlo y evitar que entrara por la puerta. Estir¨® sus manos largas y logr¨® atrapar a Adam, los dos cayeron al suelo y rodaron junto a un hombre con sombrero de copa. Pero el hombre no hac¨ªa nada, solo miraba con una sonrisa la extra?a escena. Adam trat¨® de salir del agarre del hombre alto, pero le fue imposible. El hombre alto al ver al ni?o atrapado en una de sus manos. Uso la otra para golpear el est¨®mago de Adam con violencia haciendo que el chico vomitara sangre en el suelo, Adam trato de darles patadas y mir¨® al hombre de traje y grit¨®: ¡ª?Ayuda! ?Por favor, ay¨²dame! Pero el hombre de traje ¨²nicamente se qued¨® mirando la escena con una sonrisa en el rostro. El oso parec¨ªa haber desaparecido al ver que el hombre de traje no ayudaba. Adam con desesperaci¨®n trat¨® de cubrirse de los golpes del hombre arriba suyo, pero le fue imposible y poco a poco comenz¨® a perder la conciencia mientras sus dientes sal¨ªan volando de su rostro. Parec¨ªa que mirarlo a la cara en este momento no lo paraba sino que lo excitaba a¨²n m¨¢s a golpearlo Cuando el hombre barbudo vio que el chico ya no pod¨ªa resistirse, comenz¨® a babear manchando su barba desprolija. Acto seguido el rostro del hombre alto comenz¨® a partirse en dos mitades mostrando una hilera de dientes a cada lado, y se precipit¨® hacia Adam trat¨¢ndose de comerle la cabeza de un mordisco. Adam us¨® las ¨²ltimas fuerzas que le quedaban para cubrir su rostro con las manos. *Ahhhhhh* Grit¨® Adam desesperaci¨®n cuando una de sus manos fue arrancada por los dientes de la criatura. Como si eso fuera una se?al , el oso volvi¨® aparecer en el techo y le grit¨® a Adam: ¡ª?No grites idiota, solo di que quieres utilizar el ba?o! Adam escucho la voz del oso y mientras se revolcaba del dolor y ve¨ªa a la criatura comerse su mano grit¨® con rabia: ¡ª?Quiero ir al ba?o! La sonrisa del hombre con sombrero de copa se detuvo de repente y una cara de enojo surgi¨® de su rostro mientras gritaba: ¡ª?C¨®mo osa una bestia interrumpir a un hombre que busca satisfacer sus necesidades! *Hush* El cuerpo hombre alto se comprimi¨® en el aire como si un agujero negro lo chupara y se escucharon varios ruidos de huesos triturarse a medida que todo sus extremidades se comprim¨ªan en un punto. El hombre alto fue exprimido hasta que un gran charco de sangre negra apareci¨® en el suelo. Adam al ver que la lucha hab¨ªa terminado, sigui¨® revolc¨¢ndose de dolor en el suelo mientras trataba de detener el sangrado de su mano perdida con su t¨²nica blanca. El oso nad¨® hacia Adam y se sumergi¨® en su piel hasta llegar al cacho de brazo sobrante del ni?o, con su cuerpo de pegatina tap¨® la herida y luego salt¨® de lo que quedaba del brazo de Adam al suelo. Adam mir¨® su brazo sorprendido ya no sent¨ªa dolor y no sal¨ªa sangre, una especie de pegamento transparente se ve¨ªa en lo que quedaba del brazo de Adam. Al ver que hab¨ªa perdido la mano Adam, trato de llorar, pero fue interrumpido por las palabras del oso: ¡ªLo hiciste bien. Puedes regenerar el brazo en el agua de la cueva, as¨ª que no le prestes atenci¨®n. Todav¨ªa estamos en terreno peligroso, no te distraigas y esc¨²chame. El famoso hexè°©gono 8 de 18 ¡ªLo hiciste bien. Puedes regenerar el brazo en el agua de la cueva, as¨ª que no le prestes atenci¨®n. Todav¨ªa estamos en terreno peligroso, no te distraigas y esc¨²chame. Adam escuch¨® las palabras del oso mirando su brazo con algo de esperanza, el viejo sin ojos hace mucho le hab¨ªa dicho que el agua curaba, ahora solo rezaba para que de verdad su efecto fuera tan bueno y pudiera darle un brazo nuevo. El oso mir¨® que el chico se pon¨ªa m¨¢s tranquilo y continu¨® explicando la situaci¨®n: ¡ªLos que nos atac¨® hace reci¨¦n era el monstruo que los lugare?os de este piso tem¨ªan, lugare?os que no existen de verdad. Como te dije: pod¨ªamos huir de ¨¦l, lo cual es imposible. Y como tambi¨¦n te dije: ¨²nicamente yo pod¨ªa verlo, lo cual era mentira, pero tambi¨¦n era verdad en cierto modo. Adam escuch¨® las palabras con atenci¨®n, pero no entendi¨® nada de lo confuso que hablaba el oso, por suerte el pegamento tambi¨¦n le durmi¨® un poco el cerebro por lo que ¨²nicamente asinti¨® con felicidad. El pegamento que le puso el oso parec¨ªa haberle dormido los nervios del brazo por lo que se sent¨ªa muy extra?o: Adam toco la herida varias veces, pero no sent¨ªa nada. Al ver chico atontado toc¨¢ndose la herida, el oso continuo: ¡ªEl monstruo que nos atac¨® era un ''Juguetero'' y puede afectar nuestras mentes, por lo cual pens¨¢bamos que est¨¢bamos en hex¨¢gono 8 de 18. Pero este es el verdadero hex¨¢gono 8 de 18, por eso me resultaba tan extra?o que yo supiera que alguien hab¨ªa muerto en estos pisos, para que te hubiera mandado a matar a alguien con esa informaci¨®n. Adam escucho, ten¨ªa algo sentido lo que dijo el oso, pero una duda muy importante surgi¨® de su coraz¨®n: ¡ªPorque esperaste a que me quitara el brazo? El oso lo miro por unos buenos minutos como pensando sus palabras y luego respondi¨®: ¡ªPorque necesit¨¢bamos matar a la criatura, no serv¨ªa de nada quedarse ac¨¢ escondidos para siempre. ¡ªPero con los golpes ya no bastaba?¡ªpregunt¨® Adam sin sentirse del todo satisfecho con la respuesta. ¡ªPodr¨ªa ser suficiente¡ªRespondi¨® el oso, enojando a Adam¡ª Pero las estanter¨ªas de estos pisos valoran m¨¢s a las criaturas m¨¢gicas que a los bibliotecarios, por lo que hab¨ªa que asegurarse. El oso not¨® que Adam quer¨ªa seguir hablando del tema por lo cual, lo interrumpi¨® diciendo: ¡ªPor el momento, trata de usar el ba?o as¨ª esta estanter¨ªa deja de mirarnos de forma tan rara. Adam reci¨¦n ahora se dio cuenta de que el hombre con traje estaba en cuclillas mir¨¢ndolos fijamente, como esperando que hiciera algo. ¡ª?Eres una estanter¨ªa? ?Por qu¨¦ tienes cuerpo?¡ª pregunt¨® Adam mirando al hombre vestido de manera muy elegante. ¡ªPorque soy listo¡ª Respondi¨® estanter¨ªa par¨¢ndose normal y tocando su sombrero de copa con orgullo¡ª?Quieres utilizar el jacuzzi para limpiar toda la sangre del juguetero? El oso pareci¨® hacerles se?ales para que diga que s¨ª, por lo cual Adam asinti¨® con la cabeza. Reci¨¦n ahora Adam tuvo el tiempo de mirar su entorno, ¨¦l no sab¨ªa que esto era un ba?o, no hab¨ªa nada que lo indicara en el hex¨¢gono. El hex¨¢gono 8 era un gran hex¨¢gono vac¨ªo. El piso estaba hecho de azulejos blancos y negros, formando el patr¨®n de un ajedrez. La pared parec¨ªa ser de m¨¢rmol blanco, sobre las paredes hab¨ªa estatuas colocadas por todos lados, no hab¨ªa puertas por ning¨²n lado y la iluminaci¨®n era brindada por algunas fogatas dispersas por la sala. Cuando el hombre con traje escuch¨® la respuesta afirmativa, se par¨® y se dirigi¨® hacia una de las estatuas en la pared y se qued¨® esperando a Adam. Al notar la espera Adam se acerc¨® a la estatua que parec¨ªa un ni?o jugando con agua en la pared, hab¨ªa algo escrito en una chapa de oro, pero ¨¦l no sab¨ªa ese idioma. Unlawfully taken from Royal Road, this story should be reported if seen on Amazon. Al ver al chico acerc¨¢ndose, el hombre con traje con una sonrisa mencion¨®: ¡ªLa verdad hace tiempo nadie usa el ba?o de ni?os, aunque deber¨ªa seguir estando impecable. Al decir eso, Adam not¨® que la estatua del ni?o jugando comenz¨® a hundirse en la pared, mostrando un pasadizo a medida que se hund¨ªa, la pegatina y el hombre con traje siguieron a Adam por el corredor. Cuando la estatua se detuvo, Adam pudo encontrarse con que en el final del pasillo hab¨ªa una sala de estar muy bonita hecha de madera: solo hab¨ªa unas cuantas sillas ,algunas plantas y otra puerta de madera. Al entrar a la sala, el hombre con traje coment¨®: ¡ªBueno, ¨²nicamente toma una hoja de esta planta y c¨®mela. Por lo dem¨¢s me despido. Recuerda que como todos los bibliotecarios: Siempre puedes venir a este hex¨¢gono a disfrutar satisfacer alguna necesidad b¨¢sica, para descansar de tu lectura y largo aprendizaje hac¨ªa la ascensi¨®n. Adam y el oso se despidieron del hombre de traje y seg¨²n sus instrucciones Adam procedi¨® a comerse una hoja. Al comerla noto que algo surg¨ªa de las paredes de madera. Lo que surg¨ªa era un chico de madera de la misma altura de Adam, pero no ten¨ªa rasgos faciales m¨¢s que una boca, cuando termino de salir de la madera el chico pregunt¨® con una sonrisa: ¡ª?Qu¨¦ servicio desean? Antes de que Adam pudiera responder el oso se adelant¨® y dijo: ¡ªQueremos un ba?o con fragancia de viejo corrompido por libros malditos. ¡ªBueno, ?algo m¨¢s desean?¡ªpregunt¨® el chico de madera muy animado. ¡ª?Una mano?¡ªpregunt¨® Adam con iron¨ªa, por suerte ¨¦l cre¨ªa que el viejo sin ojos pod¨ªa curarlo as¨ª que no le preocupaba mucho el asunto ¡ªBueno, ?algo m¨¢s desean?¡ª Contest¨® el chico como si fuera un mensaje grabado. ¡ª?Eh? ?En serio me van a curar? ?Me vas a dar una mano?¡ªpregunt¨® Adam incr¨¦dulo. ¡ªClaro, solo agregaremos algunas plantas curativas¡ª Respondi¨® el chico de madera muy emocionado¡ª Todo salvo la ceguera se puede curar. Por lo dem¨¢s: ?algo m¨¢s desean? ¡ª?Superpoderes?¡ªpregunt¨® Adam tentando a la suerte. ¡ªClaro, exclusivamente tienes que responder unas preguntas y agregaremos el servicio especial¡ª Respondi¨® el chico de madera super emocionado. ¡ª?Son estanter¨ªas,Adam!¡ªGrito el oso viendo que el chico se le iba la mano con los servicios¡ª No seas tonto: ?¨²nicamente pide lo b¨¢sico! Adam entendiendo el problema, corrigi¨® sus peticiones, por suerte curar una mano parec¨ªa ser algo b¨¢sico para esta estanter¨ªa. Al terminar las peticiones el chico de madera hizo pasar a Adam por la puerta de madera. Al entrar a la siguiente sala Adam se dio cuenta de que la habitaci¨®n era de madera con varios cuadros muy bonitos en las paredes. En el medio de la sala hab¨ªa una piscina bastante grande, La piscina parec¨ªa estar hecha de m¨¢rmol y ten¨ªa una estatua de un ¨¢ngel en cada esquina apuntando hacia las paredes. El chico de madera vio que Adam hab¨ªa entrado y dijo: ¡ªBueno, ahora puedes desnudarte y entrar, me llevar¨¦ tus t¨²nicas y te daremos otras nuevas cuando termines de limpiarte, junto a tus pertenencias valiosas. Adam se desnud¨® sin mucha verg¨¹enza y se meti¨® en la piscina, al entrar los cuatro angelitos empezaron a girar hasta mirar a la piscina, sus bocas se abrieron y un agua roza y caliente empez¨® a salir de sus bocas. Luego las maderas del techo se abrieron para los costados y unas hojas blancas cayeron sobre la piscina. Arriba del techo se pod¨ªa observar un gran sol brillante, junto a un cielo de color verde azulado. Adam pudo observa como un nuevo brazo le crec¨ªa a un ritmo anormal mientras se sumerg¨ªa en el agua roza, con algo de disgusto dijo: ¡ªNo huele muy bien esta agua ¡ªY el olor a viejo, no le gusta a todo el mundo¡ª Respondi¨® el oso mirando desde el techo¡ªPero que no te escuche el chico de madera. Tuvimos suerte, no sab¨ªa que ofrec¨ªan ese olor, pero parece ser que vamos a poder conseguir la caja de madera. ¡ª?Por qu¨¦ nadie usa este ba?o?¡ªpregunt¨® Adam al oso que parec¨ªa saber muchos secretos y hablaba bastante de ellos a diferencia de las estanter¨ªas. ¡ªEste piso est¨¢ infectado de jugueteros¡ªRespondi¨® el oso con algo de amargura¡ª?Te dije que lo habitaba mucha gente? Bueno ten¨ªa la cabeza quemada por el juguetero, este piso no lo utiliza nadie. ¡ª?Puede crear un hex¨¢gono en nuestra cabeza? ¡ªComent¨® Adam con muchas dudas ¡ªNo me pareci¨® falsa la habitaci¨®n ¡ªNo era del todo falso¡ªRespondi¨® el oso¡ª¨¦ramos juguetes jugando en una caja de juguetes. Hasta que me di cuenta de que no ¨¦ramos juguetes y el juguetero se enoj¨®. ¡ªDe suerte salimos con vida¡ªDijo Adam con una sonrisa, parec¨ªa que luego de salir del efecto del juguetero su estado mental era anormalmente positivo. ¡ªPor mucha suerte¡ªDijo el oso con algo de bronca¡ªTodas las criaturas que afectan la mente son peligrosas. Era mejor atacar a alg¨²n lun¨¢tico. El Corruptus ¡ªPor mucha suerte¡ªDijo el oso con algo de bronca¡ªTodas las criaturas que afectan la mente son peligrosas. Era mejor atacar a alg¨²n lun¨¢tico. Adam resisti¨® el olor y sigui¨® viendo como poco a poco su brazo se iba curando, volviendo a la normalidad. ¡ª?Y por qu¨¦ dijiste que est¨¢bamos en riesgo todav¨ªa?¡ªPregunt¨® Adam con dudas ¡ªSe supon¨ªa que la ¨²ltima parte era la m¨¢s complicada¡ªRespondi¨® el oso con cierta pena¡ªPero m¨¢s complicado que esto no va a ser, as¨ª que no te preocupes tanto y disfruta. Adam hizo caso y decidi¨® no preguntar m¨¢s cosas, espero a que su cuerpo se curar¨¢ y sali¨® de la piscina. Cuando sali¨® el chico de madera volvi¨® a aparecer, pero con t¨²nicas blancas muy bonitas, incluso estaban grabadas con unas florecitas por varios lugares. ¡ªTen t¨² nuevas t¨²nicas¡ªDijo el chico de madera mientras le entregaba la t¨²nica a Adam. ¡ªSon mucho m¨¢s c¨®modas estas¡ªComent¨® Adam mientras se probaba su t¨²nica nueva¡ª?Muchas gracias! ¡ªNo agradezcas, esto lo ganaron tus antepasados¡ªDijo el chico de madera con una sonrisa. Adam se qued¨® pensando un buen rato. Nunca se hab¨ªa planteado que en cierto modo la vida c¨®moda en la cueva fue gracias a bibliotecarios que ascendieron, igual que la escuela y mont¨®n de cosas que siempre utiliz¨® de modo gratuito. Tal vez este servicio fue tan exageradamente bueno que le hizo plantearse m¨¢s a fondo qu¨¦ tan importante eran los ascensos para la sociedad en la que viv¨ªa. Pero antes de que Adam pudiera pensar m¨¢s a fondo el chico de madera se acerc¨® y le entreg¨® un libro. ¡ªUn regalo de la casa¡ªDijo el chico de madera con una sonrisa¡ªPara que se haga m¨¢s c¨®modo tu camino hacia el ascenso. Adam vio que el libro era bastante chico, ten¨ªa el tama?o de un cuaderno de mano y sus tapas parec¨ªan estar hecha con piel humana, el lomo del libro estaba cubierto de cabello negro. If you come across this story on Amazon, it''s taken without permission from the author. Report it. ¡ªMuchas gracias¡ªDijo Adam, este libro parec¨ªa ser si o si un libro m¨¢gico por la apariencia tan inusual. El oso mir¨® el libro en la mano de Adam por un buen rato, pero no dijo nada. Con su nueva t¨²nica Adam sali¨® del hex¨¢gono 8 y corri¨® hacia el hex¨¢gono 6 para salir lo m¨¢s r¨¢pido posible de este piso. Al llegar a las escaleras el oso dio las nuevas instrucciones: ¡ªVamos al piso inferior 2 de 5, hex¨¢gono 7 de 18. No hay nada raro en ese piso, salvo algunos dementes, mientras bajemos te explicar¨¦ de la criatura a la cual nos enfrentamos. Adam asinti¨® y continu¨® bajando por las escaleras, junto con el oso, ya cuando llegaron a la mitad el oso continu¨® hablando: ¡ªLa criatura es un ''Corruptus'',es decir un bibliotecario que perdi¨® la cabeza del todo y se convirti¨® en una criatura rara. Este en particular es ciego y est¨¢ siendo protegido por la estanter¨ªa del piso donde vive, por lo cual solo podemos tratar de no llamar su atenci¨®n. El oso vio que el chico se hab¨ªa detenido a preguntarle a su padrino cuando oy¨® el nombre de la criatura; sin embargo, continu¨® explicando el plan: ¡ªEl hex¨¢gono donde vive el Corruptus est¨¢ infectado con el olor a personas corrompidas. Es por eso que necesit¨¢bamos el aroma para camuflar tu presencia. ¡ª?Entonces ¨²nicamente necesito entrar y salir con la caja?¡ªpregunt¨® Adam con dudas, su padrino solamente le deseo suerte. ¡ªY que no te encuentre, el aroma ¨²nicamente te protege del olfato¡ª Respondi¨® el oso¡ª Pero tienes que cuidarte de no hacer mucho ruido. Con el plan armado Adma y el oso bajaron hasta piso inferior 2, al salir corrieron hasta la puerta del hex¨¢gono 7, pero para sorpresa de Adam: La puerta se hallaba tapiada o mejor dicho el marco gigante de m¨¢rmol que daba al hex¨¢gono 7 estaba tapado con tablones de madera. Era la primera vez que Adam ve¨ªa uno de estos marcos gigantes ser tapados, ni siquiera sab¨ªa que se pod¨ªa hacer eso, para ¨¦l eso podr¨ªa ofender a la estanter¨ªa que cuidaba el hex¨¢gono. ¡ª?C¨®mo entramos?¡ªpregunt¨® Adam viendo los tablones de madera. ¡ªHay un tabl¨®n flojo que se puede mover¡ªRespondi¨® el oso nadando hasta uno de los tablones que tapizaban el marco gigante¡ªLa pareja que trajo la caja, movi¨® este de ac¨¢. ¡ª?Estamos robando?¡ªpregunt¨® Adam con muchas sospechas de este oso. ¡ªNo, no para nada, los estamos ayudando, cr¨¦eme¡ªRespondi¨® el oso movi¨¦ndose por el tabl¨®n, como insistiendo a Adam para que lo moviera¡ª?Recuerda no hacer ruido dentro y seguirme! Si vemos al Corruptus solo qu¨¦date quieto y no te muevas. Adam trat¨® de no pensar mucho el asunto y movi¨® el tabl¨®n para entrar adentro, parec¨ªa que la mayor¨ªa de l¨¢mparas adentro estaban rotas por lo cual los pasillos de este hex¨¢gono estaban muy pobremente iluminados. ?Al final, ten铆a razè´¸n, lo hizo por diversiè´¸n! Adam trat¨® de no pensar mucho el asunto y movi¨® el tabl¨®n para entrar dentro del hex¨¢gono, parec¨ªa que la mayor¨ªa de l¨¢mparas adentro estaban rotas por lo cual los pasillos de este hex¨¢gono estaban muy pobremente iluminados y algunas zonas estaban en la oscuridad absoluta. Los pasillos estaban llenos de polvo y mugre por lo que parec¨ªa que este era un hex¨¢gono abandonado o muy poco cuidado como el que Adam viv¨ªa con su padre. Por suerte el cuerpo del oso comenz¨® a brillar como una calcoman¨ªa fluorescente y Adam pudo seguir al oso hasta uno de los pasillos, al parecer las puertas de este pasillo eran de madera y estaban algo rotas. Algunos trozos de huesos y muebles rotos pod¨ªan hallarse desparramados por el suelo del pasillo, por lo que Adam ten¨ªa que ser muy cuidadoso de no pisar nada que pudiera provocar alg¨²n ruido que pudiera atraer a la bestia. El oso lo llev¨® hasta una puerta, pero no estaba cerrada por lo que Adam pudo entrar sin problemas, dentro la habitaci¨®n la oscuridad era absoluta. Por lo cual no era f¨¢cil encontrar la caja para cualquiera, pero Adam sigui¨® al oso brillante en luz fluorescente y pudo hallarla con facilidad. La caja en realidad era un malet¨ªn algo grande para el cuerpo infantil de Adam, el malet¨ªn pesaba bastante por lo que no ser¨ªa f¨¢cil llevarlo hasta la salida. Con mucho esfuerzo el ni?o fue arrastrando el malet¨ªn por el suelo, era una l¨¢stima no haber sido m¨¢s fuerte, porque parecer¨ªa que el ruido del malet¨ªn arrastr¨¢ndose atrajo al habitante de este piso. *Puff* ... La puerta de la habitaci¨®n se cay¨® al suelo y algo hab¨ªa entrado en la sala. The author''s tale has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. Adam pudo notar el contorno de una persona cubierta con bultos de carne por todo su cuerpo, los bultos eran como granos, pero del tama?o de naranjas, por lo cual la persona ten¨ªa un aspecto muy poco humano. El ni?o asustado por el ruido repentino, solt¨® la maleta y busco un buen escondite, la bestia busco por la sala por un buen rato, cuando estuvo por encontrar a Adam, el oso sali¨® de la habitaci¨®n y empez¨® a gritar en los pasillos m¨¢s alejados como un loco. El Corruptus sali¨® corriendo a una velocidad sorprendente por el mal estado de su cuerpo y persigui¨® al oso por los pasillos. Adam se dio cuenta al instante que probablemente por este truco esta parte iba a ser m¨¢s f¨¢cil que la anterior. Adam volvi¨® a buscar la maleta y aprovech¨® el caos que estaba provocando el oso para correr lo m¨¢s r¨¢pido que pudo mientras arrastraba la maleta, ahora lo importante era salir, el oso ya tapaba el ruido de la maleta siendo arrastrada. Con mucho esfuerzo Adam logr¨® salir con la maleta, no le fue nada f¨¢cil sacarla por el tabl¨®n, pero el oso estaba entreteniendo al Corruptus lo suficientemente bien para darle el tiempo necesario, una vez afuera, Adam se qued¨® esperando a que el oso volviera un rato. Cuando el oso sali¨®, Adam le grit¨® con odio: ¡ªPero porque carajos nos matamos tanto obteniendo el aroma si pod¨ªas hacer eso? ?Es imposible que te agarre! ?Casi muero al pedo! ¡ªChico, acaso crees que lo har¨ªa por diversi¨®n?¡ªRespondi¨® el oso con enojo por los gritos¡ª Sabes como se ponen los Corruptus si sienten el aroma a carne viva sin corromper. ?No importa cuanto ruidos hiciera, siempre correr¨ªa hacia tu cabeza colorada! Adam se cay¨®, pero sigui¨® maldiciendo por dentro, nunca hab¨ªa insultado a nadie, pero este oso se merec¨ªa mucho m¨¢s que un insulto si de verdad lo mand¨® a ese piso sin ning¨²n sentido. Pero Adam no sab¨ªa la verdad, este oso si lo podr¨ªa haber hecho por diversi¨®n, pero era mejor desconocer la verdad y cumplir sus objetivos, ahora solo necesitaba que esta maleta sirviera de verdad para obtener unos librillos. ¡ªHay que llevar la maleta hasta el piso 4 de 5 ¡ªDijo el oso con una sonrisa vengativa en el rostro. ¡ª?Son 200 escalones!¡ªGrit¨® Adam, casi muri¨¦ndose del disgusto al saber la informaci¨®n. Me arden las manos de solo leerlo de nuevo... ¡ª?Son 200 escalones!¡ªGrit¨® Adam, casi muri¨¦ndose del disgusto al saber la informaci¨®n. ¡ªY unos cuantos pasillos¡ªAgreg¨® el oso con una sonrisa¡ª ?T¨² puedes h¨¦roe! ¡ªMe podr¨ªa tomar unas horas, ?crees que no nos cruzamos con nadie?¡ªpregunt¨® Adam, su miedo a los lun¨¢ticos le hizo perder su rabieta. ¡ªOjal¨¢ te ataquen dentro de las escaleras¡ªRespondi¨® el oso, pero no habl¨® m¨¢s del tema solo corri¨® hacia las escaleras y Adam lo sigui¨® arrastrando la maleta por los pasillos. En el camino, que dur¨® horas, varias personas se cruzaron con Adam, pero todos lo ignoraron , capas si fueran personas normales se gastar¨¢n en ayudar al chico subiendo una cosa pesada por las escaleras, pero estos lun¨¢ticos ¨²nicamente lo ignoraron y continuaron su camino. Con mucho esfuerzo y las manos acalambradas, el ni?o logr¨® llegar al cuarto piso, pero seg¨²n el oso era mejor esperar en las escaleras un buen rato antes de moverse entre los pasillos. ¡ªSon seguras las escaleras?¡ªpregunt¨® Adam, llegando a esa idea luego de cruzarse con tantos lun¨¢ticos que lo ignoraron en un ambiente tan estrecho. ¡ªS¨ª, no se permite pelear en las escaleras¡ª Respondi¨® el oso¡ªPero si en la entrada de las escaleras, por eso los guardias est¨¢n ah¨ª en los pisos medios. ¡ªEso lo s¨¦, por eso sub¨ªa por las escaleras del viejo sin ojos¡ªRespondi¨® Adam no queriendo parecer tan ignorante, ten¨ªa algo de odio hacia el oso todav¨ªa, esta misi¨®n fue horrible para ¨¦l. You might be reading a pirated copy. Look for the official release to support the author. ¡ªHaces eso porque eres idiota, chico¡ªRespondi¨® el oso con bastante calma¡ªTienes un carnet del piso medio, podr¨ªas entrar por la puerta como cualquier persona normal. ¡ª?Mentiroso! ??Adem¨¢s, como sabes de mi carnet?!¡ªGrit¨® Adam, desquit¨¢ndose de la dura misi¨®n. ¡ªEres Adam y yo el se?or oso de la familia de los osos cari?osos ¡ªRespondi¨® el oso con seriedad y tomando un trago de su bebida que nunca escapaba de su mano¡ªYo te dije el secreto de la cueva, ni?o. El viejo sin ojos no sabe que nos conoc¨ªamos en la vida anterior. ¡ª?Imposible! ??Ahora qu¨¦ m¨¢s hay que hacer?! ¡ªGrit¨® Adam a¨²n m¨¢s enojado ¡ª ?Porque me dices tantas mentiras! ?Qu¨¦ tratas de conseguir! ¡ªTu plan sali¨® bien, Adam¡ªRespondi¨® el oso sin prestarle atenci¨®n a la bronca del ni?o¡ªLos bibliotecarios se pasaron milenios busc¨¢ndolo y t¨² sin saber leer un m¨ªsero idioma lo lograste... tienes raz¨®n, es imposible, chico. ¡ª?Por qu¨¦ me dir¨ªas lo de la cueva?¡ª pregunt¨® Adam, algo inc¨®modo por la seriedad de la voz del oso. ¡ªSolo intercambiamos favores, igual que ahora¡ªRespondi¨® el oso sin pensarlo mucho¡ªPero t¨² fuiste lo suficientemente demente de lograr lo imposible con esos intercambios. Adam no quer¨ªa preguntar m¨¢s. Este oso le hab¨ªa mentido en m¨¢s de una ocasi¨®n y para colmo ten¨ªa una moral demasiado opuesta a la suya como para interesarte en sus mentiras o verdades. Por lo cual el ni?o se levant¨® y empez¨® a terminar de sacar la maleta de la escalera. El oso mir¨® la espalda del ni?o por unos minutos mientras sal¨ªa de la escalera y despu¨¦s dijo: ¡ªRumbo al hex¨¢gono 9 de 18, ah¨ª est¨¢n nuestros librillos. Adam hizo caso, comenz¨® a moverse, pasaron por muchos pasillos, pero nada muy extra?o ocurri¨® por fortuna. El hex¨¢gono 9 parec¨ªa un banco, muy similar al de los pisos medios ... De hecho: era id¨¦ntico. Ten¨ªa los mismos estantes de piedra y los mismos libros de un solo color, todos iguales e id¨¦nticos. Adam se extra?¨® por la similitud, nuevamente quiso preguntar, pero ahora est¨¢ encaprichado por no hacerlo y en su joven mente sus caprichos eran reglas absolutas. Los mini-humanos. Ten¨ªa los mismos estantes de piedra y los mismos libros de un solo color, todos iguales e id¨¦nticos. Adam se extra?¨® por la similitud, nuevamente quiso preguntar, pero ahora est¨¢ encaprichado por no hacerlo y en su joven mente sus caprichos eran reglas absolutas. Adam finalmente lograba entender un poco m¨¢s a las estanter¨ªas. El joven sinti¨® como si una gran r¨¢faga de eurekas explotaran en su cabeza y un gran idea surgi¨® de su joven mente: ''Las estanter¨ªas no son estrictas, son caprichosas''. Pero el dolor en las manos de Adam lo sac¨® del trance, sus manos ard¨ªan y algunas ampollas se hab¨ªan formado en sus palmas. Por suerte sab¨ªa de la magia del agua curativa de la cueva y estaba deseoso de probarla para extinguir el dolor en sus manos. Seg¨²n el oso no pod¨ªa ponerle el pegamento en las manos de Adam porque no podr¨ªa notar cuando su piel se da?ar¨¢ si se durmieran. El oso corri¨® hacia una de las esquinas del banco, luego de un rato volvi¨® con Adam y le dijo: ¡ªTienes que hacer la transacci¨®n con la estanter¨ªa del banco y el librillo. ?Ven s¨ªgueme! Adam sigui¨® al oso arrastrando la maleta hasta una de las esquinas del banco, camino con torpeza y maldiciendo a los librillos en su coraz¨®n por no tomar un libro m¨¢s cercano para sacar a la estanter¨ªa de este banco. Al llegar se encontr¨® con 5 librillos: parec¨ªan ser todos ovejas blancas, salvo una que era m¨¢s chica que el resto y era negra. Sin que Adam pudieran presentarse, el oso dijo: ¡ªHagamos la transici¨®n, ustedes 5 ayudar¨¢n a una estanter¨ªa durante la guerra de ascenso del 4 piso medio a cambio de la maleta. This tale has been unlawfully lifted without the author''s consent. Report any appearances on Amazon. Adam mir¨® a las 5 ovejas con todo el amor del mundo, si estos librillos llegaban a rechazar la transici¨®n, cre¨ªa que iba a perder completamente la cabeza y se convertir¨ªa en uno de los lun¨¢ticos que caminaban por estos pisos. La oveja negra habl¨® por el grupo, su voz era bastante tierna, daba felicidad solo de escucharla hablar y pregunt¨®: ¡ª?De verdad hay 10 en la maleta? ¡ªSi , sorprendente, no hagas m¨¢s preguntas¡ªRespondi¨® el oso con su voz ronca ¡ªDos para cada uno de ustedes ?Los quieres o no? ¡ª?Siii!¡ª Gritaron las cuatro ovejas blancas de forma muy tierna. Adam se sent¨ªa m¨¢s feliz, luego de todo lo que pas¨® hoy, al menos ver hablar a los lindos librillos era un alivio para su coraz¨®n tan sufrido. ¡ªParen idiotas, primero revisamos el contenido de la maleta¡ªDijo la oveja negra parando el grito de las otras cuatro¡ªQue esperas ¨¢brela, muchacho Adam no sab¨ªa que hab¨ªa adentro. El oso no le dej¨® abrirla, por lo que ten¨ªa mucha curiosidad de descubrir que hab¨ªa estado cargando por tanto tiempo. Pero parec¨ªa que estos 5 librillos estaban desesperados por obtener lo que hab¨ªa adentro, por lo que deb¨ªa ser importante para ellos. Adam puso las dos manos en los cierres de la maleta: *Click* La maleta se abri¨®. Un olor horrible impregn¨® el aire. De un vistazo, Adam noto la sangre manchando todo el forro de la maleta. Dentro de la maleta pod¨ªan observarse 10 mini-humanos pegados uno al lado del otro. Inmediatamente, se escuch¨® a la oveja negra decir: ¡ªTrato, 10 intactos, nos sacamos la loter¨ªa, chicas! ¡ªUn placer¡ªDijo el oso con mucha felicidad de ganar 10 hongos. Adam estaba con una sonrisa de oreja a oreja, finalmente hab¨ªa conseguido no uno, sino 5 librillos. El ni?o no entend¨ªa muy bien por qu¨¦ estas mini criaturas val¨ªan tanto, para ¨¦l daban un poco de asco y ol¨ªan a podrido, pero se alegr¨® de que estas criaturas fueran tan valiosas para los librillos. Otras Coincidencias... Adam estaba con una sonrisa de oreja a oreja, finalmente hab¨ªa obtenido no uno sino 5 libros; el ni?o no entendi¨® muy bien por qu¨¦ estas mini criaturas val¨ªan tanto. Para ¨¦l daban un poco de asco y ol¨ªan a podrido, pero se alegraban de que estas criaturas fueran tan valiosas para los librillos. ¡ªAdam, ve tomando un libro, as¨ª lo formalizamos¡ªDijo el oso mirando con felicidad a las 5 ovejas. Adam hizo caso y tom¨® uno de los libros de la estanter¨ªa. Una cara de piedra sali¨® de la estanter¨ªa, la cara no parec¨ªa ser humana de lo arrugada que estaba, ten¨ªa dientes afilados y los ojos vendados. ¡ª?Eres la misma estanter¨ªa del banco de los pisos medios?¡ª pregunt¨® Adam algo desconcertado al ver el rostro. ¡ªSi y el de unos cuantos m¨¢s ¡ªRespondi¨® la cara de piedra mirando a los librillos con desconfianza¡ª?cu¨¢l operaci¨®n quieres realizar, chico? ¡ªEl chico y yo, queremos hacer una transici¨®n con estas 5 ovejas¡ªRespondi¨® el oso antes de que Adam pudiera decir nada. ¡ªBueno¡ªRespondi¨® la cara de piedra ya sin desconfianza de los librillos¡ª?Qu¨¦ van a intercambiar? ¡ªEl contenido de la maleta a cambio de ayudar en la guerra a una estanter¨ªa¡ªRespondi¨® el oso ¡ªBueno¡ªRespondi¨® la cara de piedra¡ª?Alguna otra operaci¨®n? ¡ªNo¡ªRespondieron los 6 libros con mucha felicidad. Al escuchar que no hab¨ªa m¨¢s operaciones, la cara de piedra se escondi¨® de nuevo en la estanter¨ªa de piedra. Adam con mucha desilusi¨®n pregunto: ¡ª?Hizo algo la estanter¨ªa? ¡ªNo hizo nada¡ªRespondi¨® la oveja negra mirando a la maleta con felicidad¡ªEl oso te estaba gastando una broma. Adam mir¨® al oso, pero el oso no dijo nada, como nunca lo vio re¨ªrse no sab¨ªa si pod¨ªa hacerlo, pero de seguro lo estaba haciendo por dentro. La oveja negra al ver al chico enojarse volvi¨® a hablar: ¡ªDe hecho podr¨ªa habernos pedido que busc¨¢ramos la maleta, debe pesar bastante, ya la informaci¨®n del lugar val¨ªa la ayuda. Las venas de la frente de Adam comenzaron a saltar y miraron al oso con odio, pero el oso ¨²nicamente tomaba alcohol y no dec¨ªa nada. ¡ªAh¨ª vienen nuestros ayudantes¡ªDijo la oveja negra con mucha felicidad mirando a la puerta del banco¡ª?El trato est¨¢ hecho! Cuando comprobemos que lo que est¨¢ en la maleta es verdadero: buscaremos al oso para encontrar la estanter¨ªa y ayudaremos en la guerra. Adam mir¨® a la direcci¨®n donde mir¨® la oveja negra, unos 8 maniqu¨ªs se acercaban por la puerta. Cuatro maniqu¨ªs se quedaron vigilando la puerta del banco y los otros cuatro se acercaron a los librillos. Al acercarse Adam not¨® que los maniqu¨ªes estaban hechos de plata y llevaban t¨²nicas grises, no ten¨ªan rasgo facial y caminaban sincronizados los unos de los otros: es decir uno levantaba la pierna y los otros tres hac¨ªan lo mismo, creando un efecto visual bastante raro. Uno de los maniqu¨ªs sali¨® de la resonancia, tom¨® la maleta y comenz¨® a retirarse, ignorando completamente a Adam y al oso. Las ovejas y los otros maniqu¨ªs lo siguieron, dejando a Adam y al oso solos en el banco. Cuando los maniqu¨ªs y las ovejas salieron, el oso coment¨®: ¡ªBueno, terminamos toda nuestra parte. Te felicit¨®, chico. Como recompensa de haber llegado tan lejos te dir¨¦ que si lees ese libro te destruir¨¢s en el juguetero que matamos: es su biograf¨ªa. ¡ª?Qu¨¦?!¡ªAdam grit¨® con enojo, l¨®gicamente se lo preguntar¨ªa a su padrino despu¨¦s, pero ahora mismo estaba completamente desilusionado. ¡ªNo te sorprendas¡ªComent¨® el oso¡ª?Alguna vez viste alguna librer¨ªa regalando algo importante? ¡ªPero ese chico de madera parec¨ªa muy confiable y me curaron la mano ¡ªRespondi¨® Adam sin creer las palabras del oso. ¡ª?Qu¨¦ vale m¨¢s? ?La vida de ese juguetero o la de un bibliotecario?¡ªPregunt¨® el oso tomando su botella sin mostrar mucho sentimiento alguno ¡ª?Los bibliotecarios! ?Nosotros somos los que ascendemos!¡ªRespondi¨® Adam enojado ¡ªSi, pero el mundo no es ¨²nicamente ascender y ascender hasta el infinito¡ªRespondi¨® el oso mientras tomaba de su botella¡ªHay momentos en donde hay que descansar y jugar un rato. ¡ªEn serio nos ven de esa forma¡ªPregunt¨® Adam, pero record¨® que ninguna estanter¨ªa lo ayud¨® cuando casi se lo com¨ªa una criatura, adem¨¢s del viejo de madera blanca y lo hizo solo por un favor. ¡ªNo todas¡ªRespondi¨® el oso¡ª Pero algunas estanter¨ªas ¨²nicamente te ven como una herramienta para ascender. Las estanter¨ªas son conscientes y caprichosas. Hay algunos que aman m¨¢s a los bibliotecarios que a sus libros. Otros aman a los jugueteros. Otras a sus reglas. Todas aman algo. No es que te odien, ¨²nicamente te quieren menos y en una vida donde milenios son nada, tu vida no es nada. ¡ªQue triste realidad¡ªRespondi¨® Adam con mucha bronca. Si el oso dijera la verdad, entonces Adam morir¨ªa al leer este libro ¨²nicamente por el capricho de una estanter¨ªa y renacer¨¢ el juguetero que muri¨® en su lugar. ¡ªSabes como usar esta informaci¨®n, Adam?¡ª pregunt¨® el oso mirando al chico a los ojos. -------------------------------Que nadie se mueva: el rey va a hablar--------- --------------------------- Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! Ahora me doy cuenta de que parec¨ªa que todo lo anterior solo era para preguntar esta pregunta. Incluso lo de visitar este piso, ya cansado, con la maleta en la mano. Todo podr¨ªa haber sido ¨²nicamente para preguntar esta pregunta. El problema es que no s¨¦ hasta qu¨¦ punto es coincidencia. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto los sucesos que desencadenaron en esta pregunta fueron aleatorios o hechos armados por el oso borracho. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto es normal cruzarse con un Actorino en los pisos medios. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto el ataque de dos personas con t¨²nicas negras a unos ni?os tenga sentido. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto el Actorino fue acorralado para pasar por las estanter¨ªas de madera blanca. No s¨¦ si las estanter¨ªas de maderas blancas est¨¢n involucradas. No s¨¦ hasta que punto el libro negro fue casualidad. No s¨¦ si los librillos que me ignoraban en el piso medio 4 de 5 estaban involucrados. No s¨¦ si los libros que me ignoraron en los pisos inferiores estaban involucrados. No s¨¦ si el viejo sin ojos conoce a otro libro en cu¨¢l conf¨ªa adem¨¢s del oso borracho. Pero si s¨¦ muchas cosas que me ocurrieron m¨¢s adelante que me llevaron a plantearme estas relaciones ahora. Parecer¨ªa una locura: un acto maquiav¨¦lico de proporciones inimaginables que ning¨²n bibliotecario o criatura que habite en esta biblioteca podr¨ªa armar. Pero si algo aprendi¨® de mi infancia es que todo: absolutamente todo, puede estar vinculado con todo. Y esa es la gracia de mi historia y esa es la forma de descubrir La Historia. Lo cierto e innegable es que con unos maniqu¨ªes hechos de plata: para que uno se tomar¨ªa la molestia de ocultar el aroma; visitar un piso lleno de jugueteros para luego salir con la biograf¨ªa de uno de ellos y de esa manera poder sacar esta pregunta. Eso es una realidad, no una coincidencia, pero hemos dicho que simplemente el oso fue idiota y no arreglo bien el trato. Raro de un libro, pero posible para el lector que los desconoce. Para qu¨¦ armar tanto esc¨¢ndalo montando este plan para enfrentarse a un Corruptus que no diferencia una piedra de un bibliotecario: ¨²nicamente para preguntar esta pregunta. Pero eso es un hecho del futuro. El lector no conoce tanto de los Corruptus , por tanto, le es imposible hallar el problema (a no ser que relea la historia). Aun as¨ª hay hechos mostrados que son ¨²tiles para poder entender que no se tratan de simples coincidencias aleatorias. De esa falta de aleatoriedad surge una trama oculta para Adam. De trama oculta para Adam surge una historia no contada o mejor dicho: ?Una de las innumerables e infinitas historias no contadas dentro de una historia! Hasta el d¨ªa de hoy nunca supe mi verdadera relaci¨®n con el oso borracho de la familia de osos cari?osos, pero ning¨²n librillo hubiera montado semejante esc¨¢ndalo ¨²nicamente por devolver un favor... ?O si? Podr¨ªa ser para el lector: este es el primer libro conocido por Adam. Pero si releyera la historia le ser¨ªa m¨¢s que evidente que a partir de esta pregunta uno puede empezar a armar su propia historia nunca contada. Por ejemplo una de las infinitas podr¨ªa catalogarse: ''Adam y el oso'' Un ni?o no lo notar¨ªa y lamentablemente, Adam no era ¨²nicamente un ni?o, era yo. Y yo siempre fui un gran idiota como para poder notarlo. Salvo ahora, que puedo leerlo... Una vez sabiendo el final de la historia, lo que surge es la relectura de los " para que "... Los grandes " Para que " de mi vida. ?Para qu¨¦ hablar de la purga sabiendo que el piso estaba hecho de juguetes de antemano?. ?Para qu¨¦ decirme la historia de estas estanter¨ªas antiguas?.?Para qu¨¦ mostrarme el secreto de los n¨²meros de pisos y hex¨¢gonos totales?.?Para qu¨¦ hacer que me devoren la mano y luego cur¨¢rmela?. ?Para qu¨¦ hacerme subir la maleta?. ?Para qu¨¦ mostrarme que las escaleras son seguras?. ?Para qu¨¦ mostrarme el contenido de la maleta?. ?Para qu¨¦ mostrarme que no existen los contratos en el banco?.?Para qu¨¦ mostrarme que no todos los libros m¨¢gicos son seguros?. ?Para qu¨¦ hablar de los caprichos de las estanter¨ªas?. Y sobre todo: ?Para qu¨¦ preguntarme esta ¨²ltima pregunta?. Pero el muerto rebota dos veces si uno se pregunta: ?Para qu¨¦ molestarse tanto, si no hab¨ªa nada que ganar a cambio?. Es por eso que: ''Adam y el oso'' es una gran historia, pero una que nunca pude saber. Una de las historias ocultas en los p¨¢rrafos de mi historia. Pero lamentablemente no es La Historia que buscamos, querido lector. Un buen d铆a de aventuras... ¡ª?Sabes c¨®mo usar esta informaci¨®n, Adam?¡ªpregunt¨® el oso mirando al chico a los ojos. Adam pens¨® la pregunta, pero no entend¨ªa que buscaba lograr el oso por lo cual simplemente neg¨® con la cabeza. Adem¨¢s, el chico sab¨ªa que el oso podr¨ªa estar mintiendo. Ahora el plan de Adam era llegar a territorio seguro y preguntarle a su padrino y al viejo sin ojos. De esa forma ver si era cierto (o no) la informaci¨®n de que este libro m¨¢gico lo matar¨ªa. ¡ªAhora que sabes que hay libros inseguros podr¨ªas ver si el resto de libros que obtuviste son seguros o no¡ªRespondi¨® el oso con calma¡ª?Se te ocurre alguna idea de c¨®mo lograrlo? ¡ªNo. El viejo sin ojos no me dice el contenido de los libros¡ªRespondi¨® Adam, no quer¨ªa seguir el mismo destino de su profesor. ¡ªT¨² tienes dos copias de cada libro: uno infinito de la cueva y otro original¡ªRespondi¨® el oso a su propia pregunta¡ªNo lo pienses mucho ahora. Pero cuando crezcas y decidas dejar de ser h¨¦roe la idea va a surgir por tu cuenta. Adam no respondi¨®, no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa el oso , y antes de poder preguntar algo el oso lo interrumpi¨®. ¡ªSi bien el viejo sin ojos no te dir¨¢ el contenido del libro¡­¡ªRespondi¨® el oso tomando alcohol por bastante tiempo¡ªSi te valorar¨¢ m¨¢s que un juguetero, te dir¨¢ que es un libro maldito y no uno m¨¢gico. Pero no lo va a hacer: va a tratar de matarte. Esa es la utilidad final de cualquier informaci¨®n: recordarte cu¨¢l es tu lugar en el mundo. If you discover this narrative on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the violation. ¡ªTambi¨¦n podr¨ªas mentirme vos y que los efectos no sean esos¡ªRespondi¨® Adam reflexionando en porque el oso quer¨ªa ponerlo en contra del viejo sin ojos. ¡ªTienes raz¨®n¡ªRespondi¨® el oso¡ªSolo tienes que preguntarle a tu padrino y sabr¨¢s la verdad. ¡ªPero mi padrino es un mentiroso¡ªRespondi¨® Adam con a¨²n m¨¢s dudas. Hace mucho el ni?o se hab¨ªa dado cuenta de eso: su padrino era una persona horrible y hoy solo confirm¨® sus sospechas. Que clase de monstruo inhumano mandar¨ªa a un chico de 15 a?os a despellejar a una persona ¨²nicamente por obtener librillos. Lo m¨¢s probable es que lo de la bomba fuera mentira tambi¨¦n. ¡ªNo lo dudo¡ªRespondi¨® el oso de forma inmediata¡ªEntonces descubre tu propia verdad: averigua acerca de los jugueteros. ¡ª?Y c¨®mo hago eso?¡ªpregunt¨® Adam, si no pod¨ªa confiar en el viejo ni en su padrino en quien confiar¨ªa. ¡ªNi idea¡ªRespondi¨® el oso con su voz ronca¡ªDescubre una manera de aprenderlo. Todav¨ªa falta mucho para que obtengas la t¨²nica negra, ni siquiera podr¨ªas entender el libro maldito. Adam abri¨® el libro para ojear el idioma y efectivamente estaba en un idioma desconocido, Adam no lograba comprender nada. El idioma no se parec¨ªa al del libro negro, era m¨¢s similar al de los pisos medios, por lo que Adam pens¨® que probablemente sea el idioma de estos pisos inferiores. ¡ªNo te preocupes tanto y regresa a la cueva. Ya aseguraste los librillos¡ª Coment¨® el oso viendo al chico abrir el libro¡ªPor lo dem¨¢s: Adi¨®s, Adam, probablemente no nos veamos nunca m¨¢s. Al decir eso el oso se march¨® nadando por el suelo. Adam supuso que el oso buscar¨ªa los hongos cuando las ovejas terminaron de revisar el contenido de la maleta. El ni?o mir¨® a sus alrededores y record¨® que estaba en un piso lleno de lun¨¢ticos, corriendo con lo que le quedaba de fuerzas se dirigi¨® a las escaleras, para luego lentamente ascender y llegar hasta la cueva. Cono y Silbatos El ni?o mir¨® a sus alrededores y record¨® que estaba en un piso lleno de lun¨¢ticos. Corriendo con lo que le quedaba de fuerzas se dirigi¨® a las escaleras, para luego lentamente ascender y llegar hasta la cueva. Luego de semejante aventura, los pasillos del 5 piso inferior parec¨ªan ser mucho m¨¢s tranquilos y pac¨ªficos, de vez en cuando escuchabas alg¨²n alarido sin sentido y no era tan raro cruzarse con un hombre golpe¨¢ndose la cabeza contra alg¨²n libro. Pero este paisaje ya le resultaba conocido a Adam por lo que se sent¨ªa seguro caminando por estos pasillos. Sin muchos problemas, Adam logr¨® llegar hasta la cueva del viejo sin ojos. Pero antes de que pudiera decirle algo, el viejo sin ojos sali¨® a saludarlo con una alegr¨ªa infinita. Ten¨ªa un cono en la cabeza y un silbato de cumplea?os en la boca. Con un grito fuerte, el viejo saludo a Adam con euforia: ¡ª ?Lo lograste, h¨¦roe, obtuviste tu tercer libro m¨¢gico! ?Es impresionante, nunca hab¨ªa obtenido tantos libros en tan poco tiempo! Adam se sinti¨® un poco feliz, al menos llegaba a casa luego de un largo d¨ªa luchando para ser recibido por una sonrisa le daba una gran alegr¨ªa a su coraz¨®n. Alegr¨ªa que no dur¨® mucho, porque record¨® las palabras del oso: el libro podr¨ªa estar maldito. Con algo de vacilaci¨®n, Adam pregunt¨®: ¡ª?No hay nada anormal en el libro? Da un poco de miedo su apariencia. ¡ªA qui¨¦n le importan las apariencias, lo que importa es el contenido¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con una sonrisa de oreja a oreja¡ª?Si quieres voy adelantando que este libro tiene una gran habilidad! La sonrisa de alegr¨ªa de Adam se fue apagando un poco. The narrative has been taken without authorization; if you see it on Amazon, report the incident. Pero el ni?o decidi¨® creer que el oso hab¨ªa planeado algo para ponerlo en contra del viejo sin ojos, as¨ª que iba a contarle lo que el oso le dijo. Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, el viejo sin ojos continu¨®: ¡ªEs una l¨¢stima que est¨¦ en el idioma de los pisos inferiores ?Es una pena que tu padre te haya obligado a aprender un idioma tan in¨²til como el de los pisos medios! Solo sirven en esos 5 pisos de madera y de poco m¨¢s es ¨²til. Adam se sorprendi¨®. Su padre le hab¨ªa dicho que el mejor futuro que podr¨ªa tener estaba dominando el idioma del piso medio, nunca le explico el porqu¨¦ y tampoco quer¨ªa hablar del tema. El ni?o siempre supuso que era el m¨¢s frecuente. Pero seg¨²n el viejo sin ojos su padre se hab¨ªa equivocado. El viejo sin ojos continu¨® con una voz muy alegre diciendo: ¡ª?Pero no te preocupes, h¨¦roe! Siempre puedes aprender el idioma de los pisos inferiores, es m¨¢s tengo un libro de aprendizaje en mis estantes ?Puedes leerlo si quieres! Adam vio y el viejo no ment¨ªa, al parecer hab¨ªa un libro de cubierta roja en los estantes. Estaba en una de las esquinas algo escondido, por lo que Adam supuso que nunca lo hab¨ªa visto. Iba a tomarlo. Pero record¨® que ya estaba en las 80 p¨¢ginas del libro amarillo, por m¨¢s in¨²til que fuera el idioma al menos le dar¨ªa la t¨²nica negra y Adam quer¨ªa obtener la t¨²nica negra lo antes posible. Una vez que la obtuviera regresar¨ªa a la casa de su padre y se la mostrar¨ªa con orgullo. Con el tiempo Adam lo hab¨ªa perdonado o mejor dicho: entendido. No era culpa de su padre haberse vuelto un lun¨¢tico. El viejo sin ojos noto que Adam no tomaba el libro rojo por lo que dijo con calma: ¡ªSiempre que quieras puedes tomarlo ,chico. Si bien el libro solo no sirve de nada: yo podr¨ªa ense?arte a leer el idioma ?Te lo ganaste por haberme conseguido 3 libros m¨¢gicos! Adam se ilusion¨® y asinti¨® varias veces. Una vez que uno terminaba la escuela, aprender otro idioma era un desaf¨ªo terriblemente complicado. Pero si el viejo sin ojos lo ayudaba ser¨ªa m¨¢s f¨¢cil. Con mucho cansancio, Adam se meti¨® en la cueva y se prepar¨® para descansar para el siguiente gran d¨ªa de aventuras. Las 100 paginas. El tiempo pas¨® de forma lenta, demasiado lenta, pero paso. Adam ten¨ªa 17 a?os y el d¨ªa de hoy hab¨ªa terminado de leer las 100 p¨¢ginas. Sus compa?eros solo hab¨ªan llegado hasta las 90. Estas ¨²ltimas p¨¢ginas son complicadisimas para todos. Lo normal es que un estudiante obtuviera su t¨²nica negra entre los 25-30 a?os por lo que el ritmo de Adam estaba siendo anormalmente r¨¢pido. Pero tampoco era sorpresa para Adam el haberlo logrado de manera tan r¨¢pida llegar a las 100 p¨¢ginas. En definitiva no hac¨ªa otra cosa que estudiar el idioma: Estaba lapidando toda su fortuna en tutores particulares. Parecer¨ªa que ya no le importaban los caracteres: su ¨²nico objetivo era obtener la t¨²nica negra en este momento. En estos dos a?os y tanto, Adam no hab¨ªa vivido otra aventura y las ovejas a¨²n no hab¨ªan aparecido. Pero seg¨²n el viejo sin ojos, las ovejas se tomar¨ªan 5 a?os para comprobar el contenido de la maleta y as¨ª Adam pudiera completar el favor. Como Adam supuso: la bomba no exist¨ªa y su padrino le hab¨ªa mentido. No obstante, Adam no se sent¨ªa molesto por eso, en estos dos a?os aprendi¨® que su padrino solo quer¨ªa que sobreviviera a todo y los dem¨¢s no le importaban. Pero sobrevivir no era vivir bien y eso Adam lo sab¨ªa m¨¢s que nadie. Estos dos a?os estudiando como un demente le hab¨ªan costado toda su juventud. Pero su padrino hab¨ªa sido claro: a partir de los 20 a?os de Adam cualquier d¨ªa despu¨¦s de esas fechas tendr¨ªa que partir sin o con t¨²nica negra. You might be reading a pirated copy. Look for the official release to support the author. Ese fue el regalo de 16 a?os de Adam por parte de su padrino: enterarse de que los habitantes de los pisos superiores, medios e inferiores ser¨ªan desplazados de sus casas por otros bibliotecarios. Por lo cual una guerra se aproximaba para poder evitar ser desplazado. Estudiar ahora era mucho m¨¢s f¨¢cil que en la guerra por lo cual Adam ten¨ªa que aprovechar esta oportunidad a cambio de sacrificar su juventud. Una vez tuviera la t¨²nica negra, Adam buscar¨ªa a su padre y se ir¨ªan juntos hacia otros pisos m¨¢s seguros. Adam suplicaba con que el verlo portando la t¨²nica negra provocar¨¢ un efecto lo suficientemente positivo en su padre para que recuperara algo de su cordura. Seg¨²n su padrino una guerra entre bibliotecarios era mucho m¨¢s violenta y ca¨®tica que la guerra de estanter¨ªas, por lo que era una muy mala idea quedar atrapado en el medio. Ahora mismo, Adam se encontraba celebrando sus 100 p¨¢ginas, todav¨ªa no hab¨ªa ido al colegio para realizar la ceremonia oficial y hab¨ªa decidido faltar a la clase de hoy. Su padrino le hab¨ªa dicho que ten¨ªa que hablar con una estanter¨ªa en espec¨ªfico en este d¨ªa y solo pod¨ªa hacerlo ese d¨ªa. Al parecer las condiciones de la estanter¨ªa eran llegar a 100 p¨¢ginas con este idioma en el piso medio. Con condiciones tan espec¨ªficas la recompensa deber¨ªa ser muy buena, en especial pensando que uno deb¨ªa sacrificar m¨¢s de 7 a?os de su vida en aprender un idioma hasta este punto. Adam estaba bastante emocionado, era la primera vez en tantos a?os que su padrino le contaba un secreto por lo que estaba muy expectante de saber que recibir¨ªa a cambio de lograr el acertijo de esta estanter¨ªa. ?Felices 100 pè°©ginas! Adam con pasos acelerados por la emoci¨®n se dirigi¨® a los pisos medios 5 de 5 , hex¨¢gono 6 de 18. En el interior de este hex¨¢gono estaba la estanter¨ªa que buscaba. Una vez que lleg¨® Adam fue siguiendo las instrucciones de su padrino hasta que encontr¨® la estanter¨ªa que buscaba. La estanter¨ªa era incre¨ªblemente reconocible a simple vista, ya que estaba formada por dos colores muy coloridos: Uno era el rojo y el otro era celeste. Las maderas principales parecer¨ªan ser rojas y las manchas en la madera ten¨ªan un color celeste. Los libros en la estanter¨ªa eran muy diversos y no ten¨ªan un patr¨®n en particular, algunos parec¨ªan m¨¢gicos y otros normales. Siguiendo las instrucciones detalladas. Adam sac¨® un cono de papel que dec¨ªa: ''Un gran idiota'' . Se coloc¨® el cono en la cabeza y corri¨® dando brincos por delante de la estanter¨ªa. Acto seguido, una cara sali¨® de la estanter¨ªa de colores y grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª?Felices 100 p¨¢ginas! Adam mir¨® la cabeza que sali¨® de la estanter¨ªa, parec¨ªa tener una m¨¢scara de madera con dos rostros: uno feliz y rojo . El otro era triste y celeste. No parec¨ªa tener ojos o dientes, en su lugar en los huecos de los ojos y boca hab¨ªa una oscuridad infinita y cada vez que hablaba iba cambiando el tono entre un tono feliz y otro triste. Adam al ver el rostro s¨¦ hacerlo con valent¨ªa y dijo: ¡ªHola, mi nombre es Adam. ¡ªAdam...¡ªLa m¨¢scara de madera sonri¨® con sus dos rostros¡ªTu karma cambio, muy interesante, ?c¨®mo lo lograste? The tale has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. Adam se qued¨® unos minutos en silencio y no respondi¨®, solo mir¨® el rostro y devolvi¨® la sonrisa. El rostro se qued¨® mirando su sonrisa unos minutos. ¡ªAdam...¡ªLa m¨¢scara puso cara triste con sus dos rostros¡ªEres joven, muy interesante, ?c¨®mo lo lograste? Adam se qued¨® unos minutos en silencio y no respondi¨®, ¨²nicamente mir¨® el rostro y devolvi¨® la cara triste. El rostro se qued¨® mirando la cara triste unos minutos. ¡ªT¨² no eres Adam...¡ªDijo la estanter¨ªa, un par de ojos surgieron de los huecos que se ve¨ªan en la m¨¢scara y miraron a Adam. Adam r¨¢pidamente se tap¨® los ojos y se qued¨® unos minutos en silencio y sin responder. El rostro se qued¨® mirando al chico con los ojos tapados. ¡ªT¨² no eres Adam...¡ªDijo la estanter¨ªa, unos dientes surgieron y sonrieron a Adam. Adam r¨¢pidamente se tap¨® los ojos con una mano y la boca con la otra. Acto seguido se qued¨® unos minutos en silencio y sin responder. El rostro se qued¨® mirando al chico con los ojos tapados y bocas tapados. La boca de la estanter¨ªa comenz¨® a crecer y crecer, Adam no pod¨ªa verlo, pero la cabeza lleg¨® a ocupar toda la estanter¨ªa. Acto seguido la cabeza lanz¨® un mordisco y devor¨® a Adam por completo. Adam volvi¨® a abrir los ojos luego de unos segundos, se encontraba en una isla de arena rodeada de agua. La isla parec¨ªa estar completamente desierta y no era muy grande, Adam pod¨ªa ver los dos horizontes solo volteando y en unos pocos minutos podr¨ªa dar la vuelta completa a toda la isla. La arena era bastante blanca, sobre el cielo un sol verde iluminaba toda la isla con ese color. Siguiendo las instrucciones de su padrino, Adam fue a la esquina opuesta del sol hasta que el agua de la playa le lleg¨® a sus talones. Luego el pelirrojo cont¨® 30 pasos para adelante y comenz¨® a saltar por la arena por distintas partes de esta zona, tratando de mantener la distancia de 30 pasos con el agua. Adam se pas¨® unos cuantos minutos saltando y probando hasta que finalmente: *Puck*...*Puck* Adam escuch¨® un ruido distinto al caer sobre la arena y comenz¨® a cavar con sus manos sobre el suelo. Luego de cavar un poco Adam not¨® lo que parec¨ªa ser un tabl¨®n de madera escondido debajo de la arena. Un nuevo comienzo. Adam no sigui¨® cavando. Solo ten¨ªa las instrucciones hasta esta etapa. Lo dem¨¢s parec¨ªa ser lo m¨¢s complicado por lo que su padrino no se lo hab¨ªa dicho hasta ahora. Todo lo anterior podr¨ªa repetirse si fallaba, pero no est¨¢ parte. Tomando su papel y la biograf¨ªa de su padrino, Adam escribi¨®: ''Encontr¨¦ la madera, cu¨¢l es la parte importante'' Su padrino inmediatamente contest¨®: ''Bien, ahora presta atenci¨®n porque solamente puedes hacer esto una vez en tu vida y ¨²nicamente en este d¨ªa en particular. Las instrucciones son simples: Cuando te metas dentro, seg¨²n la informaci¨®n que recaude, lograr¨¢s encontrar dos m¨¢scaras. Tienes que ponerte la azul y obtendr¨¢s lo que buscamos. Si te pones la roja no podr¨¢s entrar en la cueva del viejo sin ojos. As¨ª que no te equivoques Si notas algo raro d¨ªmelo de inmediato: ?Antes de ponerte la m¨¢scara!'' Las instrucciones fueron largas y algunas partes ten¨ªan palabras complicadas, pero Adam ya ten¨ªa un muy buen manejo del idioma por lo que pudo leerlo con fluidez. Siguiendo las instrucciones, Adam sigui¨® cavando a los alrededores de la tabla de madera hasta que una trampilla pudo descubrirse debajo de la arena. Ya un poco cansado, por haber cavado tanto, Adam levant¨® la trampilla y vio que hab¨ªa dentro. Lo ¨²nico que Adam pudo ver fue una escalera de madera de mano bastante vieja, por lo cual daba un poco de miedo bajarla. Los alrededores de la escalera parec¨ªan ser tierra y en el fondo del agujero una d¨¦bil luz pod¨ªa distinguirse. Adam junto coraje y empez¨® a bajar la vieja escalera mientras los crujidos de la madera aceleraban su coraz¨®n. Stolen content warning: this tale belongs on Royal Road. Report any occurrences elsewhere. Luego de unos minutos lleg¨® al piso y pudo observar una habitaci¨®n cuadrada. Las paredes y pisos parec¨ªan estar hechos de tierra y una antorcha iluminaba la sala pobremente. En la sala solo hab¨ªa dos pedestales y nada m¨¢s, uno de los pedestales ten¨ªa una m¨¢scara de madera roja y el otro una m¨¢scara azul. Con cuidado Adam se acerc¨® a la m¨¢scara azul, estir¨® la mano y trat¨® de agarrarla, pero la m¨¢scara se escurri¨® entre sus dedos como si fuera una ilusi¨®n. Algo molesto, Adam investig¨® la sala tratando de encontrar alguna pista para descubrir c¨®mo tomarla. Fue ah¨ª que el pelirrojo descubri¨® que hab¨ªa una placa de metal en una de las paredes de tierra. La plata est¨¢ cubierta de tierra y polvo por lo que no se pod¨ªa ver a simple vista en la habitaci¨®n tan pobremente iluminada por una antorcha. Adam envolvi¨® su mano con su t¨²nica y limpio la tabla. Al sacarle el polvo, Adam descubri¨® que hab¨ªa algo escrito en la tabla en el idioma del piso medio, La frase dec¨ªa: ''Felicidades por haber llegado al dominio menor de mi idioma. Estudiar cada vez se est¨¢ volviendo m¨¢s complicado: las guerras no se detienen y solo los valientes se atreven a dominar un idioma oponi¨¦ndose a la mano dura del jefe de pisos'' ''S¨¦ que para lograr leer este mensaje debiste arrastrarte por el infierno y cometer muchas atrocidades de las cuales hoy en d¨ªa te arrepientes, es por eso que hoy te invito a volver a comenzar tu vida por otro camino.'' ''Con el conocimiento que ahora posees, te has convertido en un verdadero bibliotecario. Con este poder podr¨¢s dominar sobre los secretos escondidos en estos libros que son un sin sentido para la mayor¨ªa de tu pueblo. Pero obtener este poder te ha tra¨ªdo muchos enemigos y es por eso que hoy te doy mi m¨¢scara para que puedas esconder tu pasado'' ''S¨¦ el h¨¦roe que defiende las amarguras de tu pueblo o el villano que domine los secretos de estos pisos. S¨¦ lo que t¨² quieras ser. Ahora puedes leer: ahora eres libre de ser quien quieras en esta vida'' Al terminar de leer la frase, Adam sinti¨® un ruido proveniente de los altares, las dos m¨¢scaras ahora estaban volando sobre sus respectivos altares. Adam se acerc¨® hasta la m¨¢scara azul y esta vez s¨ª pudo agarrarla, al tomarla no pas¨® nada, por lo que prob¨® pon¨¦rsela en la cara. Acto seguido todo se volvi¨® negro y cay¨® desmallado al suelo. Adam abri¨® lentamente los ojos con mucho aturdimiento, estaba parado en el pasillo sin el cono en la cabeza, mirando a la estanter¨ªa de dos colores de forma atontada. Se vienen los anteojos... Adam abri¨® lentamente los ojos con mucho aturdimiento, estaba parado en el pasillo sin el cono en la cabeza mirando a la estanter¨ªa de dos colores. Adam no sent¨ªa nada particularmente distinto en su cuerpo. Si bien por la historia de la chapa entend¨ªa que la m¨¢scara serv¨ªa para cambiar el karma de uno, el karma de uno mismo no era algo que pod¨ªa sentirse por desgracia. Habiendo completado esta tarea, Adam le cont¨® a su padrino que hab¨ªa obtenido la m¨¢scara azul y esper¨® por m¨¢s instrucciones. Su padrino respondi¨®: ''Bien, eso es todo. Solo buscamos la m¨¢scara. Supuestamente, la m¨¢scara deber¨ªa ayudarte a que el viejo sin ojos deje de intentar convertirte en juguetero. Tambi¨¦n podr¨ªa darte m¨¢s opciones con algunas estanter¨ªas en el futuro: est¨¢ atento de las estanter¨ªas que reaccionan positivamente al karma bueno Cr¨¦eme, esa m¨¢scara vale m¨¢s que un libro m¨¢gico. Reunir karma positivo en este mundo corrupto es m¨¢s complicado que el negativo. De ahora en adelante trata de ayudar a los dem¨¢s con m¨¢s seriedad (si es f¨¢cil)'' Adam ley¨® el mensaje con atenci¨®n, sab¨ªa que su padrino no ment¨ªa con lo del viejo sin ojos. Casi todas las semanas le insist¨ªa que ten¨ªa que aprender el idioma del piso inferior y leer el libro m¨¢gico de piel humana. Seg¨²n el padrino de Adam un juguetero le dar¨ªa mucho m¨¢s libros m¨¢gicos al viejo sin ojos que un bibliotecario y por eso el viejo sin ojos no le importaba descartar a Adam para conseguir un mejor ''h¨¦roe''. La situaci¨®n se volvi¨® tan complicada que Adam hab¨ªa tomado la decisi¨®n de mudarse, pero su padrino no quer¨ªa que hiciera eso. Todav¨ªa el muchacho necesitaba los librillos del viejo sin ojos y si se mudaba no se los dar¨ªa. Por lo que Adam estaba obligado a seguir fingiendo que no sab¨ªa los problemas que tra¨ªa el libro de piel humana para poder obtener los librillos y devolver el favor. Adam volvi¨® a la cueva, ya era tarde para ir a clase y ahora mismo era m¨¢s importante probar si la actitud del viejo sin ojos hab¨ªa cambiado. Adam se acerc¨® a las escaleras del hex¨¢gono 6 del 5 piso medio, pero antes de que pudiera meterse noto que una cabeza gigante sal¨ªa de las escaleras, era la misma cabeza de m¨¢rmol con varias cicatrices en la cara que Adam vio hace un tiempo atr¨¢s. Los guardias del piso medio 5 se asustaron y miraron las escaleras con sospecha. La cabeza ignor¨® a los guardias y mir¨® a Adam, como pregunt¨¢ndose si deb¨ªa hacer algo o no hacerlo. Nadie quer¨ªa decir nada por lo que se form¨® un silencio inc¨®modo, hasta que Adam se anim¨® a romper ese silencio preguntando: ¡ª?Ascendieron en los pisos de abajo? ¡ªNo...¡ªRespondi¨® la cabeza mirando con atenci¨®n a Adam, parec¨ªa que dudaba de algo. Stolen from its rightful author, this tale is not meant to be on Amazon; report any sightings. ¡ª?Puedo bajar?¡ªpregunt¨® Adam, este tipo de cabezas gigantes siempre le tra¨ªan malos recuerdos. ¡ª?Por supuesto!¡ªRespondi¨® la cabeza con tono militar, desapareciendo en el m¨¢rmol. Adam trato de bajar por las escaleras, pero un guardia se le acerc¨® y pregunt¨®: ¡ª?Podr¨ªas darme carnet de identificaci¨®n? No es normal ver al General. Adam se puso bastante nervioso, sus manos temblaban mientras buscaba la tarjeta y se la entreg¨® al guardia, esta era la primera vez que se la daba un guardia. Los guardias notaron el nerviosismo de Adam y se pusieron tambi¨¦n nerviosos ellos. El guardia tom¨® la identificaci¨®n de Adam y la coloc¨® en su cuaderno rojo. Luego alz¨® la mirada para mirar a Adam por unos cuantos minutos y volvi¨® a bajar la mirada al cuaderno, parec¨ªa no querer confundirse. ¡ª?Pasa algo?¡ªPregunt¨® otro de los guardias que esperaba la respuesta. ¡ª64341 es su n¨²mero de identificaci¨®n¡ªContest¨® el guardia mirando las t¨²nicas blancas de Adam ¡ªBastante viejo, m¨¢s 500 a?os¡ª Contest¨® otro guardia, parec¨ªa ser el jefe o el que m¨¢s rango ten¨ªa en la formaci¨®n de 4 guardias¡ªDebe ser un renacido d¨¦jalo pasar, no quiero problemas ¡ªPero sus t¨²nicas son blancas y ya debe tener casi 20 este chico¡ªDijo el guardia que sosten¨ªa la identificaci¨®n de Adam con sospecha. Adam, estaba super nervioso y se pon¨ªa cada vez m¨¢s nervioso a medida que hablaban de ¨¦l. ¡ªS¨ª, es raro. Bien notado¡ªDijo el jefe, sacando un libro rojo¡ªPor favor, ponga el dedo en este cuaderno. Adam puso el dedo en el cuaderno, si la identificaci¨®n era igual que el banco deber¨ªa funcionar sin problemas. Y efectivamente, los datos de Adam aparecieron en el cuaderno. ¡ªLo disculpo, pero era raro ver al general¡ªContest¨® el jefe al ver que los datos coincid¨ªan en el cuaderno. Pero por las dudas mir¨® a Adam de arriba abajo; no quer¨ªan permitir que una criatura se colara en los pisos inferiores en su turno. Luego de que el jefe inspeccionar¨¢ a Adam unos minutos, miro los ojos de Adam y se qued¨® mir¨¢ndolos... unos minutos. Uno de los guardias noto el estado anormal del jefe y r¨¢pidamente abri¨® su libro rojo y recito una p¨¢gina. Adam cay¨® contra el suelo peg¨¢ndose al mismo. No pod¨ªa levantar un m¨²sculo. Sent¨ªa que algo inmenso lo estaba aplastando. El mismo guardia que hab¨ªa recitado la p¨¢gina se acerc¨® al jefe, le puso la mano en el hombro y pregunt¨®: ¡ªEs una criatura, ?No?. Est¨¢s hipnotizado. ¡ªNo lo es¡ªRespondi¨® el guardia masajeando su frente; parec¨ªa que le dol¨ªa la cabeza¡ªPero parece que el chico de 20 a?os salv¨® medio piso en su anterior vida. Lib¨¦ralo y d¨¦jalo ir, no quiero problemas. EL guardia sigui¨® la orden con rapidez y permitieron que Adam bajara las escaleras. Adam no entend¨ªa bien qu¨¦ hab¨ªa ocurrido y por las dudas le pregunt¨® a su padrino en el medio de su camino por las escaleras; no quer¨ªa tener m¨¢s problemas con los guardias. Su padrino contest¨®: ''Puede ser que tengas demasiado karma positivo y tengas alguna alteraci¨®n en el cuerpo. Pero es rar¨ªsimo que tengas tanto karma bueno; si bien eras un h¨¦roe antes y creciste con el miedo a no poder entrar m¨¢s a la cueva, por lo cual tus malas acciones fueron inexistentes. Tampoco s¨¦ qu¨¦ tan bueno es el efecto de la m¨¢scara, nunca pude pon¨¦rmela, pero cuanto m¨¢s complicadas sean las condiciones para obtener algo, mejor son los efectos que pueden ofrecerte las estanter¨ªas: por eso suelen hacerte la vida complicada. Por las dudas revisa tus ojos cuando tengas oportunidad. Tus ojos deber¨ªan tener alg¨²n parpadeo blanco en la pupila bastante notorio'' El monje Adam sigui¨® bajando las escaleras de m¨¢rmol hasta el 1 piso medio y se dirigi¨® a la cueva. Estaba un poco nervioso y caminaba con velocidad por los pasillos, tratando de que la gente no mirara sus ojos. Cuando lleg¨® al pasillo, finalmente Adam se tranquiliz¨®, para su sorpresa el viejo no sali¨® a recibirlo como hizo siempre todos los d¨ªas desde que obtuvo el libro con piel humana; al punto que parec¨ªa que la insistencia fuera el nuevo saludo del viejo sin ojos. Como no sal¨ªa, Adam tom¨® uno de sus libros; era el m¨¦todo antiguo y no lo usaba hace tiempo. La cabeza del viejo sin ojos se qued¨® un rato esperando con cautela y pregunt¨®: ¡ª?Vas a leerlo?, ?O solo mirarme como si te debiera algo? ¡ª¨²nicamente quiero pasar a mi casa!¡ªGrit¨® Adam molesto, al parecer no hab¨ªa solucionado nada la m¨¢scara, la estanter¨ªa segu¨ªa insistiendo con que lea el libro. Pero antes de que el viejo s¨ª ojos pudiera hablar una cabeza surgi¨® de la estanter¨ªa vecina. Adam se sorprendi¨®, en tantos a?os esta era la primera vez que ve¨ªa al vecino del viejo sin ojos, su cabeza ten¨ªa el corte de un monje ( tambi¨¦n conocido como tonsura) y ten¨ªa la cara completa, cosa bastante rara para las estanter¨ªas, cuando se form¨® dijo: ¡ªOh, hermano de gran coraz¨®n, no conf¨ªes en ese viejo sin ojos, su coraz¨®n est¨¢ tan podrido como los tablones que forman sus estantes. Enjoying this book? Seek out the original to ensure the author gets credit. Adam no sab¨ªa que las estanter¨ªas pod¨ªan sabotearse entre ellas de esta forma, ¨¦l nunca le hab¨ªa dicho al viejo sin ojos que conoc¨ªa el efecto del libro, por lo cual estaba algo impaciente por ver qu¨¦ har¨ªa el viejo. El viejo sin ojos con voz amarga, dijo: ¡ªSi fallas te convertir¨¦ en unos de mis hongos, pero ¨²nicamente debes responder una de mis preguntas y leer¨¢s mis libros m¨¢gicos. Adam se qued¨® mirando al viejo sin ojos sin entender a qu¨¦ ven¨ªa que le contara su regla. ¡ªEs el chico que vive en la cueva, viejo in¨²til!¡ªLe grit¨® el monje con enojo. ¡ª?Adam?¡ªUnos ojos surgieron del rostro del viejo y miraron a Adam por unos minutos, como si quisiera encontrarle la falla al truco del forastero. ¡ª?Vas a dejarme pasar?¡ªpregunt¨® Adam impaciente. ¡ªNo, usted no puede pasar¡ªRespondi¨® el viejo mirando a Adam con sospecha¡ªDijo S¨ª... S¨ª puedes pasar, una sorpresa, pero no le¨ªste ning¨²n libro m¨¢gico. ¡ªSoy yo ,viejo, claro que no le¨ª nada¡ªRespondi¨® Adam molesto. ¡ª?Adam?¡ªDijo el viejo mirando de arriba abajo a Adam¡ª?Se incendi¨® las casas de librillos del bar¨®n y te tiraste el fuego a salvarlos? ?O qu¨¦ pas¨®? ¡ªTe digo que ocurri¨®...¡ªRespondi¨® Adam¡ªSi me dices el efecto del primer libro m¨¢gico que te hice ganar. ¡ªPasa¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos, abriendo la puerta, parec¨ªa no querer discutir enfrente del monje. Adam procedi¨® a entrar, pero antes de que pudiera entrar el monje mencion¨® con una voz arm¨®nica: ¡ªEl libro que trata que leas el viejo sin ojos tiene mal aspecto y a mal aspecto, mala lectura. Al decir las palabras el monje volvi¨® a sumergirse en la madera. Adam se sorprendi¨®, ese era un consejo que no sab¨ªa, le agradeci¨® a la estanter¨ªa del monje y entr¨® en la cueva. Mi camino en la vida... Al entrar, Adam se dirigi¨® al lago de la cueva y observ¨® sus ojos, se sorprendi¨® con lo que vio: ya que sus ojos hab¨ªan perdido su color y ahora en plateados, era un plateado extra?o, uno que se iba moviendo por sus pupilas y a veces se escapa de ellas, lo cual impacta un poco al verlo. ¡ªCiertamente, tienes motivos de sobra para estar extra?ado¡ªDijo el viejo mirando¡ªEs un nivel de karma que hace tiempo no se ve¨ªa por estos pisos. Lo cual es lamentable, pero as¨ª est¨¢ la sociedad actual de bibliotecarios. ¡ª?Sirven de algo?¡ªpregunt¨® Adam curioseando con su reflejo, tratando de ver si hab¨ªa algo m¨¢s anormal en sus ojos. ¡ªSi, ese nivel de karma ya es ¨²til¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa m¨¢s colaborativo que de costumbre¡ªSe podr¨ªa decir que pasaste de tener puntos en los ojos a tener ojos plateados. En general eso no ocurre, porque la gente usa los puntos en los ojos para poder cometer acciones negativas y seguir manteniendo un karma neutro. ¡ª?Y de qu¨¦ sirve?¡ªpregunt¨® Adam. ¡ªPreg¨²ntale a tu padrino o lee libros de cultura general¡ªRespondi¨® la estanter¨ªa, parec¨ªa que todav¨ªa no estaba tan colaborativa como para seguir respondiendo preguntas¡ªMe gustar¨ªa ayudarte, pero dar respuestas de forma sencilla no ayuda. Adam sigui¨® el consejo y le cont¨® la situaci¨®n a su padrino. Su padrino contest¨®: Stolen content alert: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. ''Busca alg¨²n libro de cultura general para los detalles; no s¨¦ mucho sobre el karma bueno. Ahora, lo importante es que vayas al mercado a comprarte unos anteojos que tapen tus ojos. Si la gente ve que eres bueno: se aprovechar¨¢n de ti. Si la gente ve que eres malo: te har¨¢n la vida m¨¢s f¨¢cil. Recuerdas el rostro de color celeste: Que expresi¨®n ten¨ªa en la cara?'' Adam lo pens¨® un rato, pero por suerte recordaba bien las caras de las estanter¨ªas y respondi¨®: ''El rostro celeste ten¨ªa una expresi¨®n triste'' Su padrino tach¨® lo que escribi¨® Adam , como buscando asentar a¨²n m¨¢s su idea y respondi¨®:'' ''Ese es otro de los secretos de la estanter¨ªa de dos rostros y es una advertencia que dice: ''Ser bueno en esta biblioteca solo te va a provocar tristeza''. Pero ese es el camino correcto para estas ¨¦pocas, Adam. O mejor dicho: es el camino que fuiste tomando durante estos 17 a?os de tu vida'' Adam se puso a pensar sobre el tema a esta altura de la vida para ¨¦l era natural ser bueno y no ten¨ªa sentido plantearse no serlo. Los libros de cultura general no eran muy complicados de conseguir y los podr¨ªas pedir a algunas estanter¨ªas a cambio de completar alguna tarea sencilla. Otra manera de conseguirlos era en el mercado. Este tipo de libros son los que se comercian en las librer¨ªas del mercado, muchas personas lo compraban porque eran muy ¨²tiles para resolver acertijos m¨¢s complicados y obtener as¨ª mejores libros. Para personas como Adam que el dinero no les faltaba, era mejor usarlo para saltarse las tareas de esta estanter¨ªa de este tipo de libros. Lo mismo pasaba con la comida, tambi¨¦n se pod¨ªa conseguir de las estanter¨ªas, pero con dinero uno pod¨ªa saltarse estas cosas. El Oculista y El Comerciante Adam se despert¨® temprano esta ma?ana para poder dirigirse hacia el mercado del piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 9 de 18. Como era muy temprano las calles estaban algo vac¨ªas, pero no tanto como cuando Adam ten¨ªa 10 a?os. Desde la ascensi¨®n: el mercado y otros hex¨¢gonos del piso 3 y 5 se usaban como lugares de intercambio de informaci¨®n para los nuevos secretos descubiertos en el piso 4. No obstante la situaci¨®n en cuanto robos y desapariciones no era tan mala en estos pisos. En especial en el mercado donde el orden reinaba con mano firme. Adam se dirig¨ªa hacia la tienda de anteojos. Solo hab¨ªa una sola tienda de anteojos en todo el mercado por alg¨²n motivo que Adam desconoc¨ªa y se encontraba en uno de los hex¨¢gonos interiores del laberinto de paredes de pinturas. Adam se dirigi¨® hasta el cuadro de la tienda y luego de un tiempo pudo llegar. Abajo del cuadro hab¨ªa una chapa que dec¨ªa: ''Oculista''. Estir¨® la mano hacia el cuadro y fue chupado por el cuadro. ¡ªBienvenido a la tienda del Comerciante del piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 9 de 18¡ª Dijo alguien de forma inmediata cuando Adam entr¨® en la sala. Adam se dio vuelta para ver quien le hab¨ªa hablado: para su sorpresa parec¨ªa un conejo blanco de peluche muy bonito y ten¨ªa un coraz¨®n abrazado en el pecho con la frase inscrita: ''Abel''. El conejo de peluche noto la mirada de Adam y dijo: ¡ª?Qu¨¦ servicio desea? ¡ªUnos anteojos¡ª Respondi¨® Adam mirando la tienda. Parec¨ªa que la tienda no era demasiado grande: sus paredes parec¨ªan estar hechas con corteza de ¨¢rbol y el piso era de piedras muy chiquitas desparramadas por toda la superficie. El piso era un poco inc¨®modo paral caminar y probablemente una tortura si alguien no tuviera zapatos. En la tienda hab¨ªa varios aparatos extra?os, una camilla y un escritorio lleno de herramientas y cajones. ¡ªSi busca anteojos solo sintiese en la camilla y ser¨¢ atendido¡ªRespondi¨® el conejo de peluche. Adam se acerc¨® y se sent¨® sobre la camilla, inmediatamente tras hacerlo un hombre formado por guijarros de piedra se form¨® en el piso. El hombre de guijarros no ten¨ªa nada de ropa, ¨²nicamente ten¨ªa un ojo en medio de su cara y una boca. Cuando termin¨® de formarse el hombre de guijarros, pregunto: ¡ª?No eres muy joven para necesitar Anteojos? ¡ªVeo bien, ¨²nicamente busco algo que ocult¨¦ mis ojos¡ªRespondi¨® Adam, mirando con curiosidad al comerciante, parec¨ªa que esta tienda era propiedad de la estanter¨ªa del mercado por lo que ten¨ªa que ser cuidadoso. Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there. ¡ª?Quieres ocultar tu karma? No puedo hacer eso¡ªRespondi¨® la estanter¨ªa mirando los ojos plateados de Adam ¡ªSolo quiero ocultarlo de los bibliotecarios¡ªRespondi¨® Adam cuidando sus palabras ¡ªEso es posible. ?Procedemos?¡ªpregunt¨® el comerciante con una sonrisa en el rostro. La sonrisa no le gust¨® nada a Adam, por lo que el pelirrojo pregunto: ¡ª?Cu¨¢nto se paga? ¡ªDepende que cosas quieras poner en tus anteojos¡ªRespondi¨® el comerciante de forma muy escueta. ¡ªSin acertijos y solo con caracteres: Cuantas cosas puedo ponerle¡ªPregunt¨® Adam. El comerciante lo miro unos minutos y respondi¨® con felicidad: ¡ªTodo. Cada pregunta bien respondida son 1 p¨¢ginas de caracteres menos. ¡ª?Qu¨¦ tipo de hoja de car¨¢cter y cuanto vale unos anteojos que me sirvan para obtener lo que quiero?¡ªpregunt¨® Adam con cuidado. ¡ªHojas de caracteres limpios¡ªRespondi¨® el comerciante mir¨¢ndolo de forma macabra¡ª Vale 10 hojas unos anteojos, 100 hojas por atributo m¨¢gico agregado Adam se qued¨® mir¨¢ndolo unos minutos y termin¨® sacando a su padrino para preguntarle por qu¨¦ los precios eran tan baratos, algo rara ten¨ªa que haber, no se cruzaba con tantas personas con anteojos m¨¢gicos. Su padrino respondi¨®: ''Recuerda que la mentalidad de la estanter¨ªa est¨¢ ajustada a otros tiempos donde una m¨ªsera hoja de caracteres limpios costaba una vida: Como en mis tiempos. El porqu¨¦ la gente no usa estos anteojos se puede deber a varios motivos: Esto tal vez sea un secreto. Podr¨ªa haber descuentos por tu karma o simplemente eres m¨¢s rico que la media de las personas de este piso (Lo cual es muy probable, Adam)'' Adam ten¨ªa miedo, no quer¨ªa lanzarse desprevenido con una estanter¨ªa y pregunt¨® contundentemente: ''Los compro o no los compro, ?Cu¨¢l es tu consejo?'' Su padrino respondi¨®: ''S¨¦ que el comerciante no miente nunca a decir sus tratos: ?As¨ª que r¨®bale la tienda, chico! ?Preg¨²ntale si vende libros m¨¢gicos tambi¨¦n!'' Adam escuch¨® el consejo, sobre todo la parte de que no miente y pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢ntos atributos m¨¢gicos se pueden poner a mis anteojos y vendes otra cosa? ¡ªEres un renacido, ya veo, eso explica los ojos¡ªRespondi¨® el comerciante con una sonrisa, preparando las preguntas en su cabeza ¡ªQue raro que a¨²n no hayas ido a buscar tu t¨²nica negra. Deber¨ªas hacerlo o la gente sospechar¨¢ que perdiste tus recuerdos. Los vasallos del bar¨®n te deben estar mirando con cari?o en estos momentos, h¨¦roe. Adam no se molest¨® por la confusi¨®n del comerciante. En estos momentos el chico estaba impaciente por robar la tienda de esta estanter¨ªa. El comerciante se acerc¨® al mueble de instrumentos, saco una tabla de madera y se la entreg¨® a Adam diciendo: ¡ª¨²nicamente vendo anteojos. ¨²nicamente uno por persona. ¨²nicamente una vez en la vida. ¨²nicamente 3 encantamientos de esta tabla se pueden colocar en un anteojo. Los costes de cada encantamiento son 100 p¨¢ginas de caracteres y te dir¨¦ el total al pagar antes de empezar a trabajar. Si fallas una de mis preguntas: ser¨¢ una pintura m¨¢s en las paredes de mi hex¨¢gono. Adam perdi¨® la emoci¨®n, pero supuso que ten¨ªa sentido. En definitiva este era un servicio m¨¢s ofrecido en su camino para la ascensi¨®n, si ten¨ªa buenas probabilidades y respond¨ªa las preguntas los anteojos eran gratis. Si no hab¨ªa que comerciar: cumpliendo el capricho de la estanter¨ªa y las condiciones del servicio. Adam mir¨® la lista por mucho tiempo; consult¨® con su padrino que era m¨¢s experimentado y le indicaba que podr¨ªa servirle en el futuro. La lista si bien no era larga ten¨ªa 30 encantamientos inscritos en la madera, las combinaciones posibles no eran pocas por lo que Adam se sent¨ªa algo abrumado. El conejo blanco La lista si bien no era larga ten¨ªa 30 encantamientos inscritos en la madera. Las combinaciones posibles no eran pocas por lo que Adam se sent¨ªa algo abrumado. Su padrino tambi¨¦n parec¨ªa bastante nervioso, iba tachando cosas en el cuaderno, borr¨¢ndose y tach¨¢ndolas de nuevo. Cuando lleg¨® a una buena combinaci¨®n Adam no pudo entender lo que hab¨ªa escrito de lo tachado que estaba las hojas del cuaderno. Su padrino not¨® el error, borr¨® el contenido de las dos p¨¢ginas y apareci¨® su lugar: ''Resaltar pisadas, Resaltar la pistas, Anti-ceguera Resaltar pisadas: Nos sirve para rastrear algunas criaturas peligrosas o muy ¨²tiles. Parece una buena opci¨®n. Resaltar Pistas: Nos servir¨¢ para entender algunos secretos de las estanter¨ªas. Nos puede salvar la vida y nos abre otras opciones en el futuro. Anti-ceguera: Es lo mejor de la tienda: ?Si o si t¨®malo! ?T¨®malo y todo ser¨¢ alegr¨ªa en tu vida! ?Es la clave de tu futuro, muchacho!'' Adam mir¨® las instrucciones y pregunt¨® una vez m¨¢s: ''?No ser¨ªa mejor tomar algo que nos sirva para pelear? Hay una opci¨®n que te permite incendiar lo que veas.'' Su padrino respondi¨® tachando su pregunta y escribi¨® de forma enojada: ''?Esa es una maldici¨®n, imb¨¦cil! ?C¨®mo vas a leer un libro si lo vas a prender fuego! Igual que resaltar pisadas es algo que funciona siempre. Piensa que ver¨¢s el suelo manchado con otro color y tu nuevo color de los suelos ser¨¢n las pisadas de los bibliotecarios. De todas formas recuerda: ?No eres un guerrero, eres un bibliotecario! ?No buscamos salvar al mundo del peligro como valientes h¨¦roes, buscamos salir vivos como cobardes! ?Pero los cobardes cuentan las historias de los valientes! This story has been unlawfully obtained without the author''s consent. Report any appearances on Amazon. Toma lo que dije y agr¨¦gale un dise?o que oculte tus ojos a los bibliotecarios, pero que te permita leer, s¨¦ cuidadoso con tus palabras. Esta estanter¨ªa no miente con sus reglas, pero puede destrozar tu vida si pides algo a la ligera'' Adam reflexion¨® un poco m¨¢s, sobre todo las palabras sobre el dise?o del anteojo, no quer¨ªa que le dieran algo in¨²til. Luego de un tiempo explic¨® los detalles de su dise?o a la persona hecha de guijarros. ¡ªBueno, ser¨ªan un total de 310 hojas caracteres¡ªComent¨® la estanter¨ªa con mucha sorpresa al ver que el cliente lo ped¨ªa todo, parec¨ªa que hace tiempo no le ocurr¨ªa¡ª Son 300 por encantamientos, 10 por el armado. Luego de decir eso, la persona de guijarros busco por un rato por la habitaci¨®n hasta que encontr¨® un cuaderno verde, con el cuaderno en la mano pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢ntas preguntas planeas contestar? ¡ªNinguna, pag¨® las 310 hojas de caracteres¡ªDijo Adam mientras miraba con sospecha la reacci¨®n de la estanter¨ªa, lo ¨²ltimo que quer¨ªa es que rompiera sus reglas en el ¨²ltimo minuto. ¡ª?Todas las hojas vas a pagar? Que raro, eso no pasa hace mucho... Mucho tiempo¡ªdijo la persona de guijarros, su voz parec¨ªa algo amarga cuando dec¨ªa eso¡ª P¨¢same tu tarjeta, as¨ª veremos si tienes de verdad las hojas. Adam le pas¨® la tarjeta y luego puso el dedo sobre el cuaderno verde, cuando sus datos se tacharon en el cuaderno. Una mueca muy triste apareci¨® en el rostro de una persona de guijarros y unas l¨¢grimas comenzaron a salir de su ¨²nico ojo. Las l¨¢grimas eran negras y parec¨ªan estar hechas de tinta. Luego la persona de guijarros rompi¨® a llorar estrepitosamente, asustando a Adam, el muchacho nunca vio a una estanter¨ªa tan emocional, ni siquiera sab¨ªa que pod¨ªan llorar. Pas¨® un tiempo, bastante de hecho y la estanter¨ªa entre llantos dijo: ¡ªQu¨¦ amarga ¨¦poca te toc¨® vivir, joven. Y m¨¢s para un h¨¦roe. Que camin¨® oscuro tienes por delante. ¡ª?Por qu¨¦ es una mala ¨¦poca?¡ª pregunt¨® Adam asustado. Esta estanter¨ªa deb¨ªa ser una de las m¨¢s importantes del piso medio, que le diga esto es terrible. ¡ªNo es deber de las estanter¨ªas responder las preguntas de los bibliotecarios¡ªRespondi¨® la persona de guijarros entre llantos¡ªPero los libros si pueden hacerlo: estudia la historia de la estanter¨ªa de piedra. Luego decir eso, la persona de guijarros se acerc¨® al conejo blanco y se lo mostr¨® a Adam diciendo: ¡ªLa recompensa por haber reunido tanta fortuna en esta vida es poder tener tu nombre en mi tienda. Adam mir¨® al conejo blanco; la inscripci¨®n del coraz¨®n que sosten¨ªa el conejo hab¨ªa cambiado y ahora dec¨ªa: ''Adam'' Blanco: Todo es blanco! Adam mir¨® al conejo blanco; la inscripci¨®n del coraz¨®n que sosten¨ªa el conejo hab¨ªa cambiado y ahora dec¨ªa: ''Adam'' La estanter¨ªa no habl¨® m¨¢s del tema luego de decir eso. Y solo habl¨® para preguntarle indicaciones a Adam acerca del dise?o y hacerle algunas medidas, parec¨ªa menos triste y se lo notaba algo feliz mientras trabajaba como oculista, parec¨ªa que este era su capricho m¨¢s que el ser un comerciante. Adam no sab¨ªa si era por su karma o porque la estanter¨ªa era un comerciante honesto, pero la estanter¨ªa lo termin¨® ayudando en el dise?o de los anteojos. Con mucha destreza unos anteojos se fueron formando en la mesa de trabajo. Cuando termino finalmente Adam pudo apreciar sus anteojos, eran muy parecidos a los que sol¨ªan verse por estos pisos: su cuerpo estaba formado de oro y usaba dos cristales negros como lentes que ocultaban los ojos de Adam. Los anteojos ten¨ªan grabada la frase: ''Adam'' en una de sus varillas. Cuando termino de hacerlos, la persona de guijarros le dijo: ¡ªEstos son tus anteojos, nadie m¨¢s ver¨¢ con ellos. Si le dices acerca de mi tienda a un solo bibliotecario, tus ojos ser¨¢n devorados por los anteojos. ¡ª?Eh? Pero eso no era parte del trato¡ªSe quej¨® Adam muy molesto. ¡ªEs un artefacto m¨¢gico, Adam¡ªRespondi¨® la persona de guijarros mir¨¢ndolo con pena¡ªSi lees un libro m¨¢gico y divulgas su contenido, ocurre lo mismo. El secreto es una de las condiciones m¨¢s ¨²tiles y sencillas, es raro no verla aplicada en un objeto m¨¢gico. This story has been stolen from Royal Road. If you read it on Amazon, please report it Adam no entendi¨® a qu¨¦ se refer¨ªa con ¨²ltimo, pero tom¨® los anteojos con sospecha, no sab¨ªa si deb¨ªa o pon¨¦rselos, pero ya los hab¨ªa pagado por lo cual s¨¦ lo prob¨®. Al pon¨¦rselo Adam noto los efectos. El suelo era completamente blanco e infinitas pisadas superpuestas pod¨ªan verse. No obstante, el suelo tan blanco no le molestaba a Adam. De hecho sent¨ªa que podr¨ªa prenderse fuego el ojo e igual no le molestar¨ªa, ese era el efecto de no poder tener la ceguera activ¨¢ndose. ¡ªNo veo pistas¡ªdijo Adam mirando a la persona de guijarros por un buen tiempo. ¡ª?Qu¨¦ es una pista? ?Buscas algo que las requiera?¡ªRespondi¨® la persona de guijarros mirando a Adam mirar a todos lados en su tienda¡ªTienes que aprender c¨®mo usarlos. Poco a poco ir¨¢s aprendiendo sus secretos. Adam entendi¨® el punto, parec¨ªa que no comprend¨ªa bien c¨®mo utilizarlos, lo ¨²nico que sent¨ªa ¨²til por el momento era el efecto anti ceguera, si no estuviera el piso blanco con pisadas superpuestas le estar¨ªa cansando la vista todo el rato. Al ver que Adam ya se hab¨ªa probado los anteojos, la persona de guijarros empez¨® a deshacerse, sus guijarros se fueron cayendo por el suelo hasta que termin¨® desapareciendo. Al ver que ya ten¨ªa lo que buscaba, Adam sali¨® de la tienda con sus anteojos, todav¨ªa no se hab¨ªa acostumbrado del todo al suelo de color blanco por las pisadas de bibliotecario. Pero con el tiempo ir¨ªa aprendiendo a vivir con estos nuevos colores. Ahora Adam deb¨ªa ir a la escuela, se le hizo muy tarde para poder comprar los libros de cultura general acerca de karma bueno el d¨ªa de hoy. Todav¨ªa el muchacho no hab¨ªa realizado la celebraci¨®n oficial por haber llegado a las 100 p¨¢ginas, aunque sus compa?eros no hab¨ªan logrado lo mismo, ¨¦l ten¨ªa que seguir avanzando a toda prisa seg¨²n los planes de su padrino y seg¨²n sus propias metas y ambiciones futuras. Aunque, con 17 a?os, Adam todav¨ªa no sab¨ªa bien qu¨¦ hacer despu¨¦s de obtener su t¨²nica negra, pero todav¨ªa era demasiado pronto para pensar en esos asuntos. Rumbo a la celebraciè´¸n Con 17 a?os Adam todav¨ªa no sab¨ªa bien qu¨¦ hacer cuando obtuviera su t¨²nica negra, pero todav¨ªa era demasiado pronto para pensar en esos asuntos. Con pasos emocionados por sus nuevos anteojos, Adam se dirig¨ªa a la escuela. Esta era la primera vez que noto que tan ¨²tiles eran estos padrinos para los bibliotecarios, todas las anteriores veces que ''gano algo'': eran cosas que no pod¨ªa utilizar como los libros m¨¢gicos o no las notaba como el karma. Pero estos anteojos eran reales y sus efectos parecen super¨²tiles; por lo cual estaba muy emocionado por tratar de encontrar alguna pisada que no fuera blanca en el suelo. Aun as¨ª, lo ¨²nico que pod¨ªa ver Adam mientras sub¨ªa las escaleras era manchas blancas por todo el piso, las pisadas blancas eran tantas que tapaban todos los rincones de los escalones de m¨¢rmol de la escalera. Algo desilusionado, Adam se detuvo en las escaleras para descansar y preguntarle a su padrino si conoc¨ªa algo de la estanter¨ªa de piedra y porque la estanter¨ªa de guijarros de piedra le dijo que le toc¨® vivir una ¨¦poca dura. Su padrino contest¨® escribiendo r¨¢pidamente, lo cual significaba que estaba enojado con la pregunta: ''?Sabes cuantos milenios son una ¨¦poca para una estanter¨ªa? No te preocupes y no te molestes por saber la verdad de esa historia in¨²til. Ahora, tu ¨²nica preocupaci¨®n es obtener la t¨²nica negra y aprender los secretos de tu karma positivo. The narrative has been illicitly obtained; should you discover it on Amazon, report the violation. De eso s¨ª preoc¨²pate; ya que no se nada acerca del camino de los h¨¦roes. Tus ojos podr¨ªan tener varios secretos y algunos podr¨ªan salvarte la vida: ?Debes descubrir esos secretos por tu cuenta! Adem¨¢s, no quiero que el siguiente cambio en tu cuerpo sea algo desconocido que te termine matando por llamar la atenci¨®n de los dem¨¢s: ?Ten cuidado y aver¨ªgualo todo!'' Adam no sab¨ªa si seguir o no este consejo; sab¨ªa que su padrino era paranoico, pero esta vez parec¨ªa estar bastante seguro de que era poco importante el asunto de la estanter¨ªa de piedra. El muchacho nunca hab¨ªa visto a una estanter¨ªa llorar, por lo cual no cre¨ªa que fuera una tonter¨ªa. Pero su padrino ten¨ªa raz¨®n sobre los tiempos. La ¨²ltima vez que una estanter¨ªa le dijo a Adam que tenga cuidado en el futuro pasaron a?os antes de notar los problemas de guerra. Adam sigui¨® meditando el asunto mientras sub¨ªa de forma lenta los escalones. No fueron pocas las veces que se tropez¨® por los escalones brillando en blanco, pero el muchacho quer¨ªa acostumbrarse a estos nuevos colores de pisos lo antes posible. Lo interesante de este objeto m¨¢gico es que Adam nunca sab¨ªa si el siguiente escal¨®n tendr¨ªa una pisada de alguna criatura oculta, lo cual motivaba al muchacho a seguir probando suerte para ver si encontraban alg¨²n tesoro que los dem¨¢s no pudieran ver. Finalmente, Adam lleg¨® hasta la escuela, pero no encontr¨® nada en el camino. Lo primero que noto Adam es que las huellas de los librillos de la escuela no aparec¨ªan por ning¨²n lado, por lo cual el muchacho not¨® uno de los grandes problemas de seguir ciegamente este objeto m¨¢gico y es que muchas criaturas se desplazaban no necesariamente usando sus pies. Por el horario Adam deber¨ªa haber llegado tarde por lo cual se apur¨® un poco para poder tener tiempo de sobra para completar la celebraci¨®n de sus 100 p¨¢ginas. No sab¨ªa cu¨¢nto tiempo tardar¨ªa en completarse la celebraci¨®n, pero a¨²n recuerda haber est¨¢ leyendo unas horas las 10 p¨¢ginas juntos a sus compa?eros de clases en su primera celebraci¨®n y ¨²nica oficial hasta el momento. Y crecieron... Adam camino por los pasillos de la escuela tratando de encontrar huellas raras, luego record¨® que hoy iba a ser su celebraci¨®n de 100 p¨¢ginas por lo que sus pasos se fueron apurando, hasta que termin¨® corriendo por los pasillos: ?Qu¨¦ diablos, el h¨¦roe pelirrojo hab¨ªa estado leyendo este libro 7 a?os enteros! ?Hoy lo celebrar¨ªa a lo grande! Corri¨® con toda la emoci¨®n del mundo, con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro por los pasillos de la escuela, mientras los dem¨¢s personas en la escuela lo miraban como si hubiera perdido la cabeza. Adam vio que la puerta se acercaba, pero no fren¨® sino que aceler¨® como si buscara tirar abajo la puerta. Abri¨® la puerta de una patada y entr¨® gritando: ¡ª ?Lo siento profesor, se me hizo tarde! ??Pero lo logr¨¦!! ¡ª...¡ª Franco y Bianca estaban uno arriba del otro, bes¨¢ndose en una esquina de la habitaci¨®n e ignorando a Adam como si el chico no existiera. ¡ª?Y Aquiles?¡ª pregunt¨® Adam con rubor en el rostro, buscando respuestas por parte de estos dos j¨®venes enamorados. Franco solo le hizo una se?al con la mano indicando que se fuera. Adam not¨® que los dos no paraban de besarse, fue entonces cuando el muchacho not¨® que dos objetos parpadeaban en la habitaci¨®n, Adam le prest¨® atenci¨®n y noto que era la ropa interior de Bianca y Franco tiradas abajo de un pupitre. Su rostro con pecas se puso a¨²n m¨¢s colorado por la verg¨¹enza y cerr¨® la puerta de la clase de nuevo. This tale has been unlawfully lifted from Royal Road. If you spot it on Amazon, please report it. El h¨¦roe pelirrojo no se fue, se qued¨® mirando la puerta de madera cerrada por unos cuantos minutos, pensando qu¨¦ hacer en estos momentos y como enterrarse a s¨ª mismo. Su cabeza estaba en las nubes porque hab¨ªa descubierto de la forma m¨¢s absurda posible c¨®mo funcionaba el buscador de pistas de sus anteojos. *Haaaa*...*Haaa*... Cuando se empezaron a escuchar ruidos raros desde atr¨¢s de la puerta de madera. La cara de Adam se puso tan roja como su cabello y dio pasos hacia atr¨¢s lentamente tratando que no escucharan sus pisadas. Con toda la verg¨¹enza del mundo se fue a la oficina del director, para ver donde podr¨ªa estar Aquiles y as¨ª organizar su celebraci¨®n de 100 p¨¢ginas. Su mente todav¨ªa estaba algo perdida, no entend¨ªa muy bien como daba sus pasos, pero su cuerpo actu¨® de modo autom¨¢tico hasta llegar a la oficina de Cesar. *Tock*...*Tock* C¨¦sar abri¨® la puerta del otro lado. Adam lo vio con mucha verg¨¹enza por lo anterior, pero de suerte sus anteojos ocultaban parte de su rostro. Cesar noto que el chico solo se quedaba mir¨¢ndolo y pregunt¨® con una sonrisa: ¡ª?Qu¨¦ pas¨® ahora, Adam? ¡ªEh¡­¡ªDijo Adam aturdido¡ªYo... yo llegu¨¦ a las 100 p¨¢ginas. ¡ª?Oh! ?Que maravilla!¡ªRespondi¨® C¨¦sar con una sonrisa a¨²n m¨¢s grande¡ªVen ,chico, pasa, los pasillos no son lugar para una charla. Regalo de 100 paginas. ¡ª?Oh! ?Que maravilla!¡ªRespondi¨® C¨¦sar con una sonrisa a¨²n m¨¢s grande¡ªVen ,chico, pasa, los pasillos no son lugar para una charla. Adam entr¨® a la oficina del director: todo parec¨ªa igual, salvo que la gran pila de libros arriba del escritorio del director era un poco m¨¢s grande. El director tir¨® todos libros al piso y se sent¨® sobre su escritorio, mientras invitaba a Adam a sentarse en unos de los sillones. El muchacho algo extra?ado por la escena, se sent¨® en el sill¨®n con algo de recuerdos de su infancia. El sill¨®n que antes le parec¨ªa inmenso, ahora le quedaba a la altura perfecta para su cuerpo. La ¨²ltima vez que Adam se hab¨ªa sentado en este sill¨®n, era solo un chico perdido que estaba buscando aprender a leer para cambiar su vida. Ahora estaba a unos pocos pasos de terminar su aventura para obtener la t¨²nica negra. C¨¦sar vio que el chico se sentaba y dijo: ¡ªTu ritmo de lectura es bastante r¨¢pido para tus compa?eros de clases. Pero muy lento si los comparamos con los chicos especiales como vos. Supongo que habr¨¢s recordado un poco de tu anterior vida, una pena para Aquiles. ¡ªNo se a que se refiere¡ª Respondi¨® Adam de forma contundente y con algo de miedo. ¡ªCreciste en esta escuela, eres como un hijo para bar¨®n, chico¡ªLe contest¨® C¨¦sar deduciendo la fuente del problema a la perfecci¨®n¡ªEs imposible que te convierta en un libro a estas alturas. Unauthorized duplication: this narrative has been taken without consent. Report sightings. Adam se qued¨® en silencio, incluso si no pasaba nada prefer¨ªa no sacar el tema en la escuela, el trauma con lo que pas¨® con Sof¨ªa nunca hab¨ªa desaparecido del todo. El director noto el silencio y se par¨® a buscar algo en uno de los cajones de su escritorio, mientras dec¨ªa: ¡ªLas 100 p¨¢ginas son importantes, la gran mayor¨ªa de libros viejos pueden leerse con esa cantidad de conocimiento, las pr¨®ximas 40 p¨¢ginas son un agregado que crearon los antiguos bibliotecarios para lograr transmitir la variaci¨®n en el lenguaje con el tiempo y darte un mayor dominio del idioma. Adam se qued¨® escuchando, hab¨ªa notado eso cuando trato de leer el libro tambi¨¦n, muchas palabras parec¨ªan ser m¨¢s actuales. Cesar logro encontrar lo que buscaba: parec¨ªa un archivo muy viejo, el director se acerc¨® a Adam y le dio el archivo viejo, diciendo: ¡ªPara conmemorar haber llegado hasta las 100 p¨¢ginas tengo un regalo especial para vos, Adam. Este archivo contiene tu informaci¨®n como estudiante hace 500 a?os, espero que puedas recordar algo m¨¢s de tu pasado y as¨ª sacarle provecho a tu renacimiento. Si no, las cosas pueden ponerse complicadas. Adam comprendi¨® a qu¨¦ se refer¨ªa el director; ya los guardias dudaban de ¨¦l tambi¨¦n y lo confundieron con una criatura que buscaba atacar los pisos medios. No quer¨ªa que la gente en el mercado empezar¨¢ a dudar tambi¨¦n. Ser¨ªa muy engorroso ser atacado cada vez que iba a comprar alguna tonter¨ªa, pero Adam no ten¨ªa forma de solucionarlo, solo pod¨ªa confiar en que todo se resolver¨ªa cuando confirmara su identidad con su dedo. Adam tom¨® el archivo con las manos temblorosas, hace tiempo hab¨ªa aceptado que hab¨ªa algo raro con su pasado, pero nunca logr¨® recordar nada y lo m¨¢s relevante de todo es que su padre lo odiaba por este pasado. Si Adam lograra entender su pasado, podr¨ªa lograr ver como volver a acercarse a su padre otra vez. Desde que se fue de su casa, el muchacho sigue a?orando el d¨ªa en que su padre se acerque por su cuenta a la cueva del viejo sin ojos a buscarlo otra vez. Pero eso nunca ocurri¨®, tal vez si conociera su pasado sabr¨ªa el motivo y podr¨ªa corregir los errores de su anterior vida. La verdad... El directo noto la alegr¨ªa de Adam y continu¨® hablando: ¡ªNo obstante tengo que decirte la verdad Adam, no entiendo como lograste renacer. Y la ¨²nica conclusi¨®n a la que llego es absurda. Fui el director de esta escuela por mucho tiempo, pero en la ¨¦poca donde asist¨ªamos a la escuela no hab¨ªa nacido: por lo que no s¨¦ la verdad. ¡ª?Cu¨¢l es su conclusi¨®n, director?¡ªPregunt¨® Adam, el director ten¨ªa mucha experiencia trabajando con estudiantes, si hay alguien que podr¨ªa sacar la verdad de estos documentos probablemente ser¨ªa ¨¦l. ¡ªMi conclusi¨®n absurda, Adam¡ªRespondi¨® C¨¦sar de nuevo con muchas dudas¡ª No tiene sentido que sepas por qu¨¦ probablemente te alejar¨ªa de la verdad. ¡ª?No me importa! Mejor que la nada misma es vivir en una mentira¡ªRespondi¨® Adam sin dudar, de verdad quer¨ªa cada m¨ªsera pista de informaci¨®n que pudiera recolectar en este momento. ¡ªBueno¡ªRespondi¨® C¨¦sar masajeando la frente con una mano, parec¨ªa que para ¨¦l tambi¨¦n era demasiada il¨®gica su conclusi¨®n¡ªLo absurdo es que podr¨ªas haber descubierto el idioma por tu cuenta, aunque hay muchas otras maneras de haberlo logrado que son m¨¢s posibles. ¡ª?Cu¨¢les m¨¢s?¡ªpregunt¨® Adam con impaciencia; con 100 p¨¢ginas le¨ªdas entend¨ªa que redescubrir este idioma le tomar¨ªa m¨¢s de lo que duraba su vida, incluso m¨¢s de 500 a?os por lo que deb¨ªa ser otra cosa. ¡ª?Obligar a otros a leer por vos?¡ªRespondi¨® Cesar tambi¨¦n tratando de descubrir c¨®mo alguien como Adam podr¨ªa haber logrado renacer, la informaci¨®n en el archivo no era mucha: Pero era contundente¡ªPero tu karma es perfecto ahora, no perfecto es poco: es intachable. Lo cual no tiene sentido seg¨²n el archivo tu karma deber¨ªa ser a lo mucho neutro. ¡ª?Se puede obligar a otros a leer por vos? ¡ªAdam pens¨® en su padre y en su locura: ''?podr¨ªa ser todo por su culpa?''. ?Tendr¨ªa todo el sentido del mundo que lo odiara a muerte si hab¨ªa obligado a su padre a leer por ¨¦l durante 500 a?os para lograr renacer, pero: ?su padre ten¨ªa 500 a?os?, ?o es solo otra de sus innumerables v¨ªctimas? ¡ªSi, se puede, pero no con tu karma actual¡ªRespondi¨® C¨¦sar con calma¡ªPara que tengas este karma antes de morir debiste ser un santo. Mucha gente prueba los efectos de los libros m¨¢gicos de esta forma, pero condenan su karma al hacerlo. Incluso si revives tu alma es la misma, no puedes cambiar de manera tan simple tu karma. A case of literary theft: this tale is not rightfully on Amazon; if you see it, report the violation. Pero para Adam no era imposible, estaba la m¨¢scara. ¨¦l podr¨ªa haber usado la m¨¢scara en su anterior vida y usarla otra vez ahora. Tal vez eso no se pueda hacer, pero Adam no pod¨ªa descartar que hubiera otras cosas similares a la m¨¢scara escondidas por la biblioteca, para su joven mente no exist¨ªa lo imposible en esta biblioteca. Lo ¨²nico que sab¨ªa es que hace unos a?os un librillo con forma de oso le dijo que hab¨ªa logrado todo intercambiando favores, por lo cual no deber¨ªa haber obligado a su padre a leer por ¨¦l. Tal vez el odio de su padre venga de un intercambio de favores que le sali¨® mal. ¡ªPodr¨ªas haber hecho infinidad de cosas¡ªAgreg¨® Cesar masajeando su frente parec¨ªa que le hab¨ªa dado muchas vueltas al asunto hace mucho¡ªLo que lograste siendo ni?o es algo que en tantos a?os siendo director nunca vi a otro chico replicar: No es f¨¢cil entender los secretos ocultos de una estanter¨ªa y t¨² lo lograste siendo un ni?o. Por algo llegaste a revivir y yo lucho por no morir, no soy la persona m¨¢s indicada para explicarte c¨®mo lo lograste. El profesor se sent¨® en su sill¨®n de director, mir¨® a Adam seriamente y con muchas dudas en su rostro, dijo con calma: ¡ªDe todas formas, deber¨ªas leer lo que dice el archivo. La celebraci¨®n de 100 p¨¢ginas es leer en voz alta junto a tus padres las 100 p¨¢ginas. Pero tus padres murieron hace d¨¦cadas, as¨ª que las formalidades no importan. Para Adam su padre segu¨ªa vivo, incluso si no fuera el verdadero, segu¨ªa siendo su padre en su coraz¨®n en esta vida, pero no sab¨ªa leer... Adam lo pens¨® unos minutos y dijo: ¡ª?Podr¨ªa leer las 100 p¨¢ginas con el profesor Aquiles? Es lo m¨¢s cercano que tengo a un padre en estos momentos. ¡ª Aquiles...¡ªMurmur¨® el director mirando a Adam con sospecha y masaje¨¢ndose a¨²n m¨¢s fuerte la frente¡ªS¨ª, podr¨ªas. Ven ma?ana y prepara la sala de ceremonia. Estar¨¢ algo vac¨ªa, pero podr¨¢s honrar las tradiciones. Adam asinti¨® y sali¨® apurado de la sala de director. Quer¨ªa llegar a la cueva para poder examinar el archivo con tranquilidad y ver si alg¨²n recuerdo surg¨ªa en su mente. Al salir corri¨® por los pasillos y luego por los escalones eran 400 escaleras por lo que lleg¨® bastante cansado al 1 piso medio. Por suerte su cuerpo joven de 17 a?os pod¨ªa aguantar la dura traves¨ªa, con lo que le quedaban de energ¨ªas corri¨® hacia la cueva, al llegar a la cueva se encontr¨® con el viejo sin ojos. Al ver la alteraci¨®n alterada del muchacho, el viejo pregunt¨® mirando a los costados: ¡ª?Te intentaron robar, h¨¦roe? ¡ª?No, puedo pasar?¡ªpregunt¨® Adam para apurar la entrada. El viejo sin ojos no respondi¨®, solo miro las esquinas de los pasillos con dudas y abri¨® la entrada de la cueva. Adam baj¨® los escalones y se sent¨® en su escritorio bastante cansado, con un vaso de agua fr¨ªa del lago de la cueva, sac¨® el archivo y se dispuso a leer lo que hab¨ªa dentro. Para la decepci¨®n de Adam hab¨ªa ¨²nicamente tres hojas en el archivo. Informaciè´¸n. La primera hoja era un carnet de estudiante, es decir que era un resumen sencillo con toda la informaci¨®n fundamental para la escuela:
"Nombre: Adam Edad: 10 a?os Categor¨ªa: Estudiante N¨²mero de identificaci¨®n: 64341 Fecha de inscripci¨®n: S.Q.W.100 Profesor Asignado: Mario Clase asignada: S-30 Idioma seleccionado: Pisos medios Fecho recibimiento de honores: -Primeras 10 p¨¢ginas / Padrinazgo: S.Q.W.101 -100 p¨¢ginas / Iniciado: -------- -140 p¨¢ginas / Maestr¨ªa: --------"
Adam mir¨® la tarjeta bastante m¨¢s chica que una hoja por unos minutos: el n¨²mero de identificaci¨®n y el nombre era el suyo. La fecha de inscripci¨®n fue hace exactamente 534 a?os. Lo que llamaba la atenci¨®n de Adam es que ten¨ªa tachadas las fechas de primeras 100 p¨¢ginas y la de maestr¨ªa que era la manera formal de llamar al recibimiento de t¨²nica negra. Adam sac¨® otra hoja del archivo:
"Alumno: Adam/64341 Profesor a cargo/aula: Mario/S-30 Amonestaciones recibidas: -Adam lleg¨® tarde a clases. /Adam lleg¨® tarde a clases otra vez /Adam lleg¨® tarde a clases y no se disculp¨® /Adam est¨¢ falto a clases/ Ad¨¢n falto una semana a clases/.... (La lista segu¨ªa con m¨¢s y m¨¢s amonestaciones) "
Adam al ver el contenido supo que se trataba de las amonestaciones escritas por su profesor en la otra vida. Eran bastantes y estaban escritas una pegada a lado de la otra por lo que se hac¨ªa muy molesto leer el p¨¢rrafo de una hoja lleno de amonestaciones. Pero tom¨¢ndose el tiempo Adam pudo encontrar un par que le llamaron la atenci¨®n, a medida que las ve¨ªa las anotaba en un papel que ten¨ªa al lado suyo. Con todas las amonestaciones importantes pudo armar una historia que probablemente fuera la importante para entender parte de su pasado: The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement. "Los compa?eros de Adam afirman que el joven ha estado molestando a Oliver fuera de clases. Oliver vino con varios moretones en los brazos y sus compa?eros volvieron a echarle la culpa a Adam. Adam ha estado molestando a Oliver en clases. / Oliver y Adam estaban peleando en clases /Adam presenta leves manchas negras en sus ojos y Oliver falto a clases. Adam se pele¨® con 16 de sus compa?eros de clases por la desaparici¨®n de Oliver. /Adam falt¨® a clases. /Adam est¨¢ desaparecido./ Adam falto 5 meses a clases y volvi¨®: sus ojos se tornaron negros, 10 compa?eros suyos est¨¢n desaparecidos, el chico no hablo del tema en la reuni¨®n con el director, solicite que el estudiante sea juzgado por la estanter¨ªa para oficializar su expulsi¨®n. ./ Adam falt¨® a al juicio, fue expulsado de la escuela y se emiti¨® su orden de b¨²squeda." Siguiendo la hoja Adam, descubri¨® que su yo pasado fue expulsado de la escuela por hacerles algo a sus compa?eros de clase y ese fue el motivo por el cual nunca aprendi¨® a leer. De alguna manera el Adam del pasado logr¨® escapar con vida de la expulsi¨®n del bar¨®n y tambi¨¦n logr¨® escapar con vida de la orden de b¨²squeda. Lo que Adam no entiende es porque sigui¨® viviendo en estos pisos y porque revivi¨® en estos pisos y como logr¨® revivir sin saber leer. Adam agarr¨® la ¨²ltima hoja parecida a un formulario pre-completado y parec¨ªa mucho m¨¢s nueva. La hoja dec¨ªa:
"Se pide anular la expulsi¨®n de: Adam/64341 Causa: Revivi¨® y tiene alta probabilidad de ascender. Petici¨®n: (------)/ Acuerdo de estanter¨ªas-S.S.W.200 Aprobaci¨®n: Jacob Jefe de pisos medios y Cesar Director del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18"
La firma del jefe de pisos ven¨ªa impresa en el papel, pero la de Cesar parec¨ªa manuscrita. Adam supuso que este acuerdo era la raz¨®n por la que no hubo problemas. Por las dudas le pregunto al viejo sin ojos si conoc¨ªa algo del tema. Pero el muchacho sab¨ªa que el viejo sin ojos no le hablar¨ªa de su pasado; ya hab¨ªan sido varias las veces que le pregunto del tema, desde que el oso le dijo que le present¨® la cueva en su anterior vida. Por lo cual Adam pregunt¨® sobre el tema, pero con algo de sutileza: ¡ª?Participaste en el Acuerdo de estanter¨ªas? Siendo una estanter¨ªa tan importante seguro fuiste miembro de honor. ¡ªPor supuesto que s¨ª. Tengo 5 votos por ser estanter¨ªa m¨¢gica¡ª dijo el viejo sin ojos con orgullo, pero luego miro el papel de la mano de Adam¡ªPero ese punto en particular lo vot¨¦ cuando solo ten¨ªa unos libros para alimentar bibliotecarios, as¨ª que solo pude ponerle 1 voto. ¡ª?Alimentas bibliotecarios?¡ªPregunt¨® Adam. ¡ªDe algo hay que empezar, Adam¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos sin tanto orgullo¡ªLos bibliotecarios ven¨ªan de todos los lados para buscar mis hongos de forma avariciosa. No por cualquier cosa ahora los convierto en hongos. ¡ª?Y qu¨¦ dice el acuerdo? ¡ªpregunt¨® Adam con una sonrisa¡ªPareces muy orgulloso de haberlo votado. ¡ªClaro, este fue un punto fundamental¡ªDijo el viejo sin ojos con emoci¨®n¡ª ?Se vot¨® en una barbaridad de pisos a la vez!, y fue bastante ¨²til: muchos ascensos se vieron desde esa regla. ¡ª?No me vas a decir que dice el acuerdo? Soy un gran h¨¦roe¡ªDijo Adam notando como el viejo sin ojos evit¨® contestar la pregunta ¡ªClaro que eres un gran h¨¦roe ,muchacho!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos, ignorando la pregunta otra vez. Adam se cans¨® de preguntarle al viejo y se lo pregunt¨® a su padrino, el cual contest¨® de forma bastante tosca: ''El acuerdo habla sobre la anulaci¨®n de expulsiones. ?Era obvio, no preguntes m¨¢s obviedades!'' Necesidad de lectura. Adam se encontraba yendo a la escuela: Hoy era su ceremonia de 100 p¨¢ginas, para el joven pelirrojo era bastante importante haber llegado tan lejos y tambi¨¦n hab¨ªa comprometido a su profesor Aquiles en la ceremonia, por lo cual no pod¨ªa permitirse llegar tarde. Si bien no asisti¨® nadie a la ceremonia. Por desgracia, la informaci¨®n que Adam hab¨ªa analizado ayer, luego de pedirle una gran cantidad de consejos y experiencias de vida a su padrino, termin¨® siendo m¨¢s que nada in¨²til. Adam ya ten¨ªa muchas pistas sobre que fue una mala persona en su anterior vida y su padre era la pista m¨¢s grande que ten¨ªa al respecto. El hecho que no sab¨ªa leer se lo hab¨ªan mencionado de antemano varias personas como el oso y el banco en su momento. Lo que ahora no sab¨ªa es porque su karma hab¨ªa cambiado, pero lo m¨¢s seguro es que haya usado alguna cosa similar a la m¨¢scara. El ¨²ltimo punto crucial es que Adam desconoc¨ªa c¨®mo logr¨® sobrevivir a la persecuci¨®n de los guardias del piso medio, pero probablemente el hecho de nunca poder haber aprendido a leer fuera m¨¢s por la orden de arresto que por la expulsi¨®n. Pero lo m¨¢s relevante es que la informaci¨®n no menciona pr¨¢cticamente nada de su vida pasada, solo que en su anterior vida tuvo much¨ªsimos m¨¢s compa?eros de clases y para colmo ninguno de todos esos parec¨ªa llevarse bien con ¨¦l: Igual que en esta vida. Lo peor de todo es que los ¨²nicos tres que conoc¨ªan la verdad de su anterior vida se negaban a hablarle: uno era el viejo sin ojos, el otro su padre; el cual no se negaba a hablar (pero el chico si se negaba a visitarlo sin la t¨²nica negra). Y por ¨²ltimo el oso que nunca m¨¢s en su vida volvi¨® a ver desde que lo ayud¨® a conseguir sus hongos. En el camino a la ceremonia Adam sigui¨® pensando en el asunto y trat¨® de ir acostumbrando a los anteojos, caminaba con m¨¢s felicidad que de costumbre. Porque si bien su pasado segu¨ªa siendo un misterio, ayer logr¨® comprobar que el viejo sin ojos parec¨ªa haber cambiado ligeramente de actitud; pas¨® dos d¨ªas y todav¨ªa el viejo sin ojos no le insist¨ªa en aprender el idioma de los pisos inferiores para poder leer el libro con piel humana. This story is posted elsewhere by the author. Help them out by reading the authentic version. Seg¨²n su padrino este era el momento de clavar los clavos con fuerza y todos los d¨ªas pr¨®ximos tendr¨ªa que tratar de convencer al viejo sin ojos con que siempre podr¨ªa esperar a otro h¨¦roe que se convierta en un juguetero. Finalmente, Adam lleg¨® hasta la puerta de la escuela para su sorpresa, el director estaba esper¨¢ndolo sentado en un banquillo en la entrada. Parecer¨ªa ser que se compr¨® unas t¨²nicas rojas nuevas para la ocasi¨®n. Al verlo Cesar dijo con felicidad: ¡ªHace tiempo no veo a un chico que quiera hacer esta ceremonia. As¨ª que estoy algo emocionado: ?Vamos por ella! ¡ªEra opcional?¡ª pregunt¨® Adam con dudas, de todas formas ¨¦l quer¨ªa hacerla, pero no sab¨ªa por qu¨¦ nadie quer¨ªa hacerla junto a sus padres. ¡ªClaro, generalmente los chicos normales tienen 20 a?os cuando llegan a hacerla¡ªContesto Cesar con algo de tristeza¡ªAdem¨¢s los padres no est¨¢n muy dispuestos a perder todo un d¨ªa por la ceremonia. Adam ya sab¨ªa el motivo de esto y era que los bibliotecarios odiaban perderse los tiempos de lectura, por un motivo u otro siempre terminaban necesitando los libros. A ¨¦l tambi¨¦n le estaba afectando este problema, por lo cual lo entend¨ªa bastante bien, en su caso en particular era para huir de la purga teniendo la capa negra. Mirando la hora temprana en la cual se hab¨ªa despertado el director, Adam estaba bastante asombrado por su dedicaci¨®n del director por lo cual dijo: ¡ªSiempre me sorprendi¨® que ustedes los profesores est¨¦n dispuestos a tomarse tantas molestias por los estudiantes. ¡ªClaro, muchacho, amo a mis estudiantes¡ªRespondi¨® C¨¦sar con una gran sonrisa¡ªPara un viejo moribundo como yo, los estudiantes son los chicos que nunca pude criar. As¨ª que dedico todo el tiempo que pueda en ayudarlos. ¡ªNo me pareces tan moribundo¡ªDijo Adam con una sonrisa, tratando de darle ¨¢nimos¡ªDe todas formas te lo agradezco,Cesar, realmente hiciste ... ¡ª?Espera!¡ªDijo C¨¦sar deteni¨¦ndose de golpe y arrastr¨¢ndolo dentro de la escuela como si su vida dependiera de ello¡ª?Ahora dilo adentro, chico! Adam no entend¨ªa el motivo, pero si le era ¨²til a su director porque no hacerlo: ¡ªDe todas maneras te lo agradezco, Cesar, realmente hiciste que todo este proceso de aprendizaje fuera mucho m¨¢s c¨®modo. Siempre me sent¨ª mejor que en mi casa cuando estaba en la escuela. Para sorpresa de Adam cuando termin¨® de agradecer a su director una cabeza gigante comenz¨® a formarse en la pared. Desinteresadamente Para sorpresa de Adam cuando termin¨® de agradecer a su director una cabeza gigante de madera comenz¨® a formarse en la pared. La cara de madera parec¨ªa ser de un viejo y su frente estaba algo arrugada; no ten¨ªa boca y solo ten¨ªa un ojo con un mon¨®culo; el otro parec¨ªa hueco: ?Era el mism¨ªsimo bar¨®n! Adam estaba por salir corriendo por la puerta. Ver al bar¨®n era rar¨ªsimo y en m¨¢s de 7 a?os estudiando solo lo vio una vez y fue una tragedia cuando ocurri¨®. Pero el director fue corriendo a abrazarlo impidiendo que pudiera escapar. Adam entendi¨® de sobra que el director lo hab¨ªa hecho premeditadamente, pero no sab¨ªa si esto era algo malo para ¨¦l o algo bueno. Una boca surgi¨® de la cara del bar¨®n y observ¨® el abrazo con cautela y luego de un tiempo dijo: ¡ªTe has ganado el coraz¨®n de este estudiante, Cesar. ?Claramente, has hecho un gran trabajo! ¡ª?El chico tiene apenas 17 a?os y va a realizar la ceremonia de 100 p¨¢ginas!¡ª dijo C¨¦sar agigantando sus logros de forma descarada¡ªFue duro en realidad: El pobre muchacho perdi¨® a sus padres a una edad muy temprana, pero lo gu¨ªe con los valores de la escuela como si de unos de mis hijos se tratara. El director avanz¨® a¨²n m¨¢s fuerte a Adam mientras gritaba con euforia: ¡ª?Hoy se convertir¨¢ en un verdadero bibliotecario! El bar¨®n mir¨® a Adam de arriba a abajo con su mon¨®culo, con cierta sospecha pregunt¨®: This tale has been unlawfully lifted from Royal Road; report any instances of this story if found elsewhere. ¡ªEs cierto que C¨¦sar te guio en tus valores, muchacho? Adam not¨® que el director lanzaba como 10 se?ales al mismo tiempo como para que respondiera afirmativamente, por lo cual termin¨® diciendo: ¡ªPor supuesto, no ser¨ªa quien soy ahora, sino fuera por el director Cesar. Un gran maestro de c¨®mo ser una gran persona, no hay duda. ¡ª?Claro que no hay dudas!¡ªGrit¨® el bar¨®n encantado, perdiendo el mon¨®culo de sus ojos por la emoci¨®n¡ªCesar has criado al mejor h¨¦roe que he visto crecer en mis dominios en d¨¦cadas, ciertamente mereces una recompensa! El Bar¨®n parec¨ªa estar extremadamente feliz por alg¨²n motivo, Adam no sab¨ªa si era por un capricho o por una condici¨®n de la estanter¨ªa para obtener algo; similar al viejo en la cueva criando h¨¦roes para obtener libros m¨¢gicos. Del ojo hueco del bar¨®n surgi¨® una boca. La boca se abri¨® y comenz¨® a aparecer una tarjeta; parec¨ªa que la boca la estaba imprimiendo a la tarjeta porque sal¨ªa de forma lenta. El Director con l¨¢grimas en los ojos de felicidad se acerc¨® al ojo hueco y tom¨® la tarjeta de la boca. Cuando el director la tom¨® el bar¨®n comenz¨® a desaparecer en la madera. Adam mir¨® la tarjeta en la mano del director. Parec¨ªa ser una tarjeta rasca y gana: no era muy grande y ten¨ªa el mismo tama?o que la tarjeta de identificaci¨®n de Adam, parec¨ªa estar hecha de oro y la recompensa estaba oculta por una banda negra por lo cual hab¨ªa que rascar para ver el resultado. El director sac¨® un bot¨®n de uno de los bolsillos de su t¨²nica y comenz¨® a rascar la tarjeta en el suelo con impaciencia, parec¨ªa estar bastante nervioso mientras lo hac¨ªa. Adam no sab¨ªa qu¨¦ recompensa pod¨ªa ganar el director, pero realmente parec¨ªa que se estaba jugando la vida en esta tarjeta. La tarjeta rasca y gana ten¨ªa un total de 5 cuadrados negros tapando las recompensas, con cuidado y mucha emoci¨®n el director rasco el primer cuadrado como resultado un 0 apareci¨® en su lugar. El director pareci¨® no importarle mucho este 0 y continu¨® rascando el siguiente otro 0 apareci¨®, tampoco preocup¨® al director. Mas conciencias... El director no se interes¨® mucho por los resultados de los primeros dos cuadrados, pero s¨ª mir¨® con atenci¨®n los ¨²ltimos tres cuadrados. Se detuvo un rato y se sent¨® m¨¢s c¨®modamente. Parec¨ªa que estos tres cuadrados negros eran los m¨¢s importantes para ¨¦l. Sus viejas manos temblaron y se pusieron a rascar el tercer cuadrado, pero otro 0 apareci¨® en la tarjeta. Unas l¨¢grimas cayeron de los ojos del director mientras suplicaba: ¡ª?Por favor! ?No me queda mucho tiempo! ?Dame algo ¨²til! Con las manos temblorosas y l¨¢grimas cayendo sobre la tarjeta rasco el siguiente cuadrado negro y apareci¨® otro 0. ¡ª?Nooo! ?Por favor, no me hagas esto! ¡ª Grit¨® el director, rodando por el suelo mientras lloraba como si le hubieran matado a unos de sus hijos. Adam se sinti¨® bastante mal por el director. Entendi¨® c¨®mo funcionaba la tarjeta y parec¨ªa que solo un cuadrado lleno no val¨ªa haber trabajado tantos a?os. Pero no sab¨ªa c¨®mo consolarlo, ¨¦l era joven y le quedaba una vida por delante, por lo que no entend¨ªa la desesperaci¨®n del director en estos momentos. ¡ªAdam, puedes rascar el ¨²ltimo n¨²mero por m¨ª¡ªDijo C¨¦sar con la voz rota en llantos parec¨ªa que ya no pod¨ªa continuar con esta decepci¨®n de vida. Pero para sorpresa de Adam, el director se volvi¨® a parar y con decisi¨®n miro a los ojos del estudiante, diciendo: ¡ªSi es m¨¢s de 5 creo que podr¨ªa volver a lograrlo: ?No puedo rendirme, nunca voy a rendirme! ?Tienes que sacar m¨¢s de 5 ,muchacho! Con las manos temblorosas el director le entreg¨® el bot¨®n a Adam y le dijo: ¡ªEste bot¨®n te dar¨¢ fortuna, eran de las t¨²nicas blancas de mi padre. ?Tienes que lograrlo, Adam! Ya estoy viejo y puedo sentir que todo est¨¢ por acabarse pronto. Pero el d¨ªa de hoy me diste el ¨²ltimo empuj¨®n que necesitaba para lograr seguir viviendo. Siempre que saques m¨¢s de 5 buscar¨¦ alguna forma de lograr seguir luchando y estoy seguro de que la pr¨®xima vez no fracasar¨¦. Adam tom¨® el bot¨®n y sus manos temblaban con violencia. El esp¨ªritu de no rendirse nunca incluso con el peor de todos los resultados posibles lo infect¨® a ¨¦l tambi¨¦n. Luchando porque el bot¨®n no callera de sus manos, Adam se sent¨® en el suelo y comenz¨® a rascar el ¨²ltimo cuadrado negro. El viejo Cesar le puso la mano en el hombro de Adam como tratando de transmitirle su suerte. La otra mano la levant¨® al cielo como buscando reunir la energ¨ªa del mundo y una mirada decidida apareci¨® en su rostro, mientras se concentraba en el n¨²mero que estaba por aparecer. Adam sintiendo la energ¨ªa del momento rasco con el bot¨®n la tarjeta rasca y gana que decidir¨ªa el destino del director, pero una curva ovalada apareci¨® en la mitad, haciendo detener a Adam y poni¨¦ndolo a¨²n m¨¢s nervioso, por esta curvatura solo pod¨ªa sacar: un 9 ,un 8 o un terrible 0. Stolen novel; please report. ¡ª?No dudes Adam: Sacar¨¢s el 9!¡ªgrit¨® C¨¦sar con todo su pulm¨®n poniendo las dos manos en los hombros de Adam y cerrando los ojos¡ª ?Hoy el d¨ªa chico! ?Hoy sale el 9! ??Puedo sentirlo!! ''9,9,9,9'' Repet¨ªa Adam como un demente en la cabeza, mientras sudor sal¨ªa de su frente y ca¨ªa por el suelo alrededor de la tarjeta completamente infectada por la atmosfera creada por el director. Con valent¨ªa y cubriendo el resultado con una mano Adam rasg¨® la tarjeta. Luego de terminar de rascarse levant¨® la mano de una sacudida. ¡ª???Dame un NUEVEEEEEEEEEEE!!!¡ª Grit¨® con toda su pulm¨®n el director levantando sus manos al cielo y mirando a la tarjeta con desesperaci¨®n. Tanto el director como Adam acercaron la cabeza hasta casi besar la tarjeta y miraron el resultado con incredulidad, no era un 0 y no eran 9. ?Era un 8! ¡ª?Lo logramos director! ?Sacamos un 8!¡ªGrit¨® Adam lleno de felicidad, mirando a su director aturdido mirando la tarjeta. La mirada de C¨¦sar se torn¨® completamente fr¨ªa al ver el resultado, no celebr¨® y tom¨® la tarjeta en silencio. Sus manos no temblaban. Su rostro no parec¨ªa tener emoci¨®n alguna, con una voz muy calmada dijo: ¡ªNo existe el 8 en estas tarjetas, Adam. Dicho esas palabras el viejo director corri¨® hacia una de las paredes de la escuela. Cuando estaba por llegar no se detuvo sino que aceler¨® y con violencia pateo una de las esquinas de madera de la escuela con violencia. Una tabla cay¨® al piso de la patada y rebot¨® en el suelo mientras se transformaba en una patineta de madera, pero no ten¨ªa ruedas parec¨ªa volar en el aire por lo que deb¨ªa ser una habilidad m¨¢gica. El director mir¨® la patineta volando, se dio vuelta, mir¨® a Adam a¨²n aturdido en el suelo y con tranquilidad dijo: ¡ªBuena suerte en estos tiempos de mierda, chico. Cr¨¦eme que la necesitar¨¢s. La patineta de madera gir¨® en el aire y se transform¨® en una patineta met¨¢lica. Cesar salto arriba de la madera y grit¨® con fuerza: ¡ª??C¨²brete los o¨ªdos, chico!! Sin esperar a Adam. El director sali¨® disparado por la puerta de la escuela rumbo al hex¨¢gono 4. Las t¨²nicas rojas se rasgaron completamente y parec¨ªa que la piel vieja se le estaba rasgando de la velocidad que tom¨®. *WSHH* Adam rod¨® por el suelo y choc¨® contra la pared de madera del choque generado de sonido del impulso. Sus orificios de la cara sangraban, solo escuchaba un pitido en sus o¨ªdos y luchaba por no desmayarse en el suelo. El joven pelirrojo alz¨® la mirada con la ¨²ltima fuerza que le quedaba en su cuerpo y vio al director acelerando cada vez m¨¢s r¨¢pido por el pasillo principal del hex¨¢gono 4. Las personas que trataban de huir del pasillo principal por el mani¨¢tico que ¨²nicamente aceleraba estaban siendo completamente pulverizadas como si de burbujas de sangre se tratara a medida que el director avanzaba. Una estela de fuego surg¨ªa desde atr¨¢s de la patineta montada por el director incendiando el pasillo principal del hex¨¢gono. Las estanter¨ªas del pasillo principal estaban ardiendo en llamas y todas las estanter¨ªas del hex¨¢gono 4 salieron a atacar al director. Llovieron ataques hacia al director que avanzaba cada vez m¨¢s r¨¢pido hacia el hueco del hex¨¢gono 0 y el director los esquivaba o dejaba que impactaran en su cuerpo haciendo que partes de ¨¦l volaran por todos los pasillos. Pero eso no parec¨ªa molestarle y ¨²nicamente aceleraba rumbo al 00008: ?Rumbo al infinito! Adam cay¨® al suelo tratando de luchar con el dolor en su cuerpo, pero parec¨ªa que la gran mayor¨ªa de su cuerpo se hab¨ªa roto en el impacto contra la pared. El joven se hab¨ªa quedado sordo por lo que solo escuchaba un pitido en sus o¨ªdos cada vez m¨¢s fuerte mientras miraba con incredulidad al hex¨¢gono 4 arder en llamas por todos lados y el caos de los bibliotecarios envueltos por las llamas corriendo por los pasillos. Lentamente, los ojos de Adam se cerraron mirando esta escena de locos y se desmay¨® en el suelo del pasillo de la escuela, sin entender como la situaci¨®n se volvi¨® tan irreal. El Sombrin doctor. Adam sent¨ªa que algo peludo lo estaba tocando, lentamente abri¨® los ojos y vio que estaba tirado en una cama hecha de pupitres de la escuela, su cuerpo est¨¢ vendado de forma muy rudimentaria con t¨²nicas negras manchadas de sangres y algunas partes quemadas. Parec¨ªa que alguien lo hab¨ªa tra¨ªdo hasta un aula para ayudarlo. Adam vio hacia el costado, tratando de observar que lo estaban tocando, pero no pod¨ªa ver nada desde su ¨¢ngulo, parec¨ªa que hab¨ªa alguien estaba ayud¨¢ndolo desde abajo del pupitre. El joven estaba muy d¨¦bil y no pod¨ªa o¨ªr nada por sus o¨ªdos. Incre¨ªblemente, sus anteojos segu¨ªan perfectos y estaban en su cabeza por lo que el efecto segu¨ªa activado. Adam not¨® que la habitaci¨®n ten¨ªa unas pisadas chiquitas y doradas que resaltan bastante en el mar de pisadas blancas formadas por bibliotecarios. Parec¨ªa que quien los estaba ayudando no era humano. Con sorpresa Adam vio abajo del pupitre y se encontr¨® a un Sombrin luchando por tratar de vendarle las piernas con un trozo de t¨²nica. La criatura completamente peluda noto la mirada de Adam y supo que el chico se hab¨ªa despertado, r¨¢pidamente sac¨® un libro de su bolsa blanca y lo tir¨® al piso. Acto seguido empuj¨® a Adam de la cama de pupitre tirando al suelo del aula. *Puff* Adam confuso por acabar de despertar cay¨® al suelo, acto seguido noto que el sombrin corr¨ªa y le embocaba una patada en la panza. *Auchh* Grit¨® Adam cubri¨¦ndose la panza, esta vez s¨ª doli¨® bastante. Luego de patearlo el sombrin desapareci¨®, dejando al joven dolido solo en el aula. Adam mir¨® con sorpresa el lugar donde la criatura hab¨ªa desaparecido, no entend¨ªa por qu¨¦ lo hab¨ªa ayudado y mucho menos porque ten¨ªa tantas ganas de darle la patada. Adam trat¨® de levantarse, pero noto que era complicado mantener el equilibrio, sent¨ªa que era demasiado raro no poder escuchar nada. No obstante, el joven no se desesperaba porque confiaba en que ¨²nicamente tendr¨ªa que llegar hasta la cueva para poder curarse en el agua del lago. El problema ahora era lograr bajar 400 escalones en estado miserable. Unauthorized usage: this tale is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. Con cuidado, Adam camin¨® hacia el libro m¨¢gico (o maldito) y lo recogi¨® con cuidado escondi¨¦ndolo en su t¨²nica. El libro por suerte ten¨ªa buen aspecto, a primera vista no parec¨ªa ser muy m¨¢gico, pero si muy bonito: su cubierta era de cuero marr¨®n y ten¨ªa una chapa de metal verde sobre una de sus tapas que dec¨ªa: ''Jam¨®n y Queso''. Parec¨ªa un libro de cocina pero muy bien decorado. Sac¨¢ndose algunos vendajes molestos Adam se prepar¨® para su largo camino hacia la cueva, cuando sali¨® del aula se dio cuenta de que no hab¨ªa absolutamente nadie por los pasillos, por lo que continu¨® su camino en silencio sin poder escuchar sus propios pasos. Al salir de escuela noto que las estanter¨ªas del pasillo principal del hex¨¢gono 4 estaban destruidas. Algunas estanter¨ªas se quemaron completamente por el fuego y otras ten¨ªan rotas todas sus estantes por la fuerza del impulso, no obstante hab¨ªa otras estanter¨ªas del pasillo principal que estaban intactas. Adam supuso que eran la m¨¢gica o las importantes, por lo que pudieron defenderse de las llamas. Los que no se salvaron de llamas eran los bibliotecarios, no todos explotaron por la onda s¨®nica, as¨ª que a¨²n hab¨ªa rastros de heridos por todos lados y los cad¨¢veres no faltaban. Adam se qued¨® un rato impactado por la escena. Luego sac¨® a su padrino que siempre se guardaba en uno de los bolsillos de su t¨²nica, dise?ada para guardarlo. Quer¨ªa preguntarle por qu¨¦ el director hab¨ªa cambiado tan radicalmente su actitud, no pod¨ªa ser mera casualidad. El joven pelirrojo no quer¨ªa creer que fuera solo casualidad. Su padrino respondi¨®: ''?Tuviste otro ascenso? El primero no fue casualidad, pero este s¨ª. Eres afortunado ... Muy afortunado ¡­ Demasiado afortunado, ?No te parece?'' Adam se qued¨® mirando el mensaje unos minutos, era bastante corto, pero hab¨ªa una parte que cre¨ªa que estaba malinterpretando por lo cual pregunto: ''Como que el primer ascenso no fue casualidad?'' Su padrino contest¨®: ''Nada es casualidad en este piso, Adam. Qui¨¦n tomar¨¢ mi biograf¨ªa ser¨ªa la respuesta imposible del ermita?o, as¨ª me aseguraba que mi heredero tuviera si o si un acenso y el libro m¨¢gico que eso trae. Yo le dije la soluci¨®n de ese acertijo al ermita?o hace un tiempo: La estanter¨ªa del hex¨¢gono 0 ¨²nicamente puede preguntar los nombres de los nacidos en este piso. Solamente estudias todos los nacidos menos uno. En este caso: el chico con mi biograf¨ªa. Pero eso no importa, Las respuestas que buscabas era: Karma, tu director quer¨ªa ascender con mal karma. El porqu¨¦ hacerlo: no lo s¨¦. No s¨¦ tanto sobre ascensos y no consider¨¦ que fuera ¨²til saber sobre ellos, nunca busqu¨¦ ascender. Probablemente por eso pude hallar una forma de vencer a la respuesta imposible y el ermita?o no. Y t¨² quieres lo contrario: Karma bueno. ?As¨ª que deja de perder el tiempo preguntando tonter¨ªas y ponte a ayudar a los heridos! Da igual que seas sordo y de suerte camines. ?Estas oportunidades son pocas y debes aprovecharlas! ?Pase lo que pase no robes un libro m¨¢gico de alg¨²n herido! ?No arruines tu karma!'' El duro camino del h茅roe. Adam ley¨® el mensaje por unos cuantos minutos, algo incr¨¦dulo con su padrino. Pero lo conoc¨ªa de sobra como para saber que lo m¨¢s probable es que est¨¦ mintiendo y agrandando la historia para que le haga caso con lo de seguir buscando buen karma. Adem¨¢s, Adam hab¨ªa nacido (renacido) en el 5 piso inferior seg¨²n su padre por lo cual su padrino hab¨ªa hecho bastante evidente la mentira. Aun as¨ª su cuerpo estaba muy mal y hab¨ªa mucha gente tirada por todos el hex¨¢gono 4. No hab¨ªa peligro porque el fuego se hab¨ªa apagado de alguna manera, pero no era nada raro ver gente rob¨¢ndose y pele¨¢ndose por todos lados. El joven ten¨ªa el estatus de estudiante por lo que no se preocup¨® sobre el tema. La situaci¨®n era m¨¢s ca¨®tica que en el anterior ascenso, en parte porque la gente era otra, esta vez no hab¨ªa gente con t¨²nicas coloridas y nadie se hab¨ªa preocupado por cambiar las decoraciones de los pasillos. Mirando a los Sombrines tratando de ayudar a las personas vivas, Adam pudo identificar a quienes hab¨ªan sobrevivido. Si el sombrin desaparec¨ªa sin entregar el libro es porque la persona hab¨ªa muerto. Sabiendo a quienes deb¨ªa ayudar, Adam se acerc¨® rengueando y trato de darle una mano al primer sombrin que se cruz¨®, no pod¨ªa escuchar nada, pero le pareci¨® leer en los labios de la primera persona que ayud¨® un: gracias. Adam sigui¨® ayudando a los bibliotecarios vivos, no eran pocos los que trataron de robarle y tampoco fueron pocos los que huyeron al ver a las estanter¨ªas salir a rescatarlo. La ayuda que el muchacho podr¨ªa brindar no era mucha a lo mucho pod¨ªa dar un torniquete en alguna parte del cuerpo de la v¨ªctima para detener el sangrado y tener fe que la persona pudiera salir viva por su fuerza de voluntad. Unauthorized use: this story is on Amazon without permission from the author. Report any sightings. Si la persona herida recuperaba la consciencia recibir¨ªa una patada por parte del sombrin que se la quitaba de nuevo, por lo que Adam trat¨® de ayudarles a ocultar sus libros m¨¢gicos en sus t¨²nicas as¨ª no se los robaban. Con el tiempo la estrategia del joven cambi¨®: cuando ve¨ªa alguien robando iba a detenerlo, l¨®gicamente ¨¦l no pod¨ªa hacer nada, pero las estanter¨ªas que serv¨ªan como espadas atacaban a los ladrones por ¨¦l. No sab¨ªa si serv¨ªa para dar karma, pero las gracias de los rescatados no fueron pocas, o al menos eso entend¨ªa Adam. Para desgracia de Adam los guardias nunca llegaron a ayudar y ¨¦l tuvo que hacer todo el trabajo solo y tampoco estaban los viejos de t¨²nicas coloridas de la anterior vez, si estuvieran probablemente supieran un truco para ayudarlos a todos. No obstante era muy temprano por la ma?ana, por lo que hab¨ªa poca gente por los pasillos , por tanto, pocos heridos que ayudar en este hex¨¢gono. Paso el tiempo y Adam no encontr¨® m¨¢s gente viva que ayudar o m¨¢s ladrones que asustar, por lo que decidi¨® finalmente partir a casa. Con los pasos rengos por el cansancio y las heridas logr¨® llegar hasta las escaleras de m¨¢rmol. Como la anterior vez, la cabeza de m¨¢rmol del general estaba tapando la entrada de las escaleras, al igual que en el otro ascenso la cabeza estaba portando un cono en la cabeza y un silbato de fiestas en la boca. Al ver el chico llegar, el general habl¨® con un tono de militar, pero m¨¢s feliz: ¡ª?Te felicit¨®, h¨¦roe! Un librillo me cont¨® que estuviste ayudando a los ca¨ªdos en combate. Lamentablemente, tengo instrucciones de no atacar a esos malhechores que andan robando, sino te hubiera ayudado. Adam se sorprendi¨®, era sordo, pero lo estaba escuchando perfectamente. Pero no ten¨ªa ganas de preguntarle el truco, ahora solo quer¨ªa meterse en las aguas de la cueva y recuperar su audici¨®n. ¡ªPuedo pasar?¡ªDijo Adam, aunque no se escuch¨® por lo que se sinti¨® medio extra?o. ¡ªPor supuesto, pero recuerda que no podr¨¢s subir hasta ma?ana¡ªDijo el general abriendo la boca y mostrando la puerta. Adam entr¨® por la escalera y comenz¨® a bajar rumbo a la cueva, el viaje le tom¨® mucho tiempo y no fueron pocas las veces que se tuvo que detener para tomar aire. La llegada del h茅roe Adam entr¨® por la escalera y comenz¨® a bajar rumbo a la cueva, el viaje le tom¨® mucho tiempo y no fueron pocas las veces que tuvo que detenerse para tomar aire. Cuando lleg¨® al pasillo que daba entrada a la cueva, Adam not¨® en la distancia que alguien hab¨ªa colocado una alfombra roja en el suelo de madera. Con algo de dudas, Adam pis¨® la alfombra roja y camin¨® por la alfombra hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos. Tras unos pocos pasos por la alfombra roja, Adam pudo ver como confite sal¨ªa por los pasillos, asustando un poco al ya cansado joven. Acto seguido las estanter¨ªas de los costados del pasillo sacaron sus cabezas, comenzaron a mover la boca al un¨ªsono, parec¨ªan que le entonaban una canci¨®n a Adam. Pero Adam no escuchaba nada por lo cual sinti¨® mucha verg¨¹enza por el recibimiento que le hab¨ªan preparado. Al llegar hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos, noto que a¨²n m¨¢s confite sali¨® por los aires desparram¨¢ndose por su cuerpo. La cabeza del viejo sin ojos sali¨® de la estanter¨ªa y tambi¨¦n comenz¨® a cantar al un¨ªsono con las otras cabezas. Luego de cantar un rato el viejo sin ojos le dijo unas palabras a Adam, parec¨ªa estar muy emocionado y euf¨®rico mientras hablaba. Pero Adam solo se qued¨® mir¨¢ndolo de forma aturdida hasta que le dijo con algo de compasi¨®n por la verg¨¹enza ajena que le estaba provocando la escena: If you spot this narrative on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. ¡ªNo los escucho, estoy sordo. El viejo sin ojos lo mir¨® con sospecha, pero noto que las orejas de Adam estaban manchadas de sangre ya algo seca, no obstante volvi¨® a hablar. Adam se qued¨® aturdido tratando de leer sus labios en vano. Al ver que el viejo sin ojos parec¨ªa estar quej¨¢ndose, Adam volvi¨® a repetir gritando: ¡ªDe verdad no escucho nada. ?Me dejar¨ªas pasar! El viejo sin ojos mir¨® a sus costados, sobre todo a los hongos que ten¨ªan algunas estanter¨ªas que parec¨ªan estar ri¨¦ndose de ¨¦l. El monje al lado suyo directamente se ri¨® tanto que los libros en sus estantes comenzaron a caerse al suelo. Notando la humillaci¨®n el viejo sin ojos abri¨® la entrada de la cueva de forma violenta, parec¨ªa estar muy enojado por la situaci¨®n. Adam entr¨® por la cueva y se dirigi¨® casi corriendo hacia el lago. Al llegar se desvisti¨® y se tir¨® al agua y se recost¨®. El agua comenz¨® a meterse por los poros del cuerpo de Adam relajando todos sus m¨²sculos y heridas. El joven cansado por la larga ma?ana cerr¨® los ojos y disfrut¨® de la sensaci¨®n de ser curados por aguas m¨¢gicas de la cueva. ¡ª?Ya puedes escuchar?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos otra vez, hab¨ªa estado haci¨¦ndolo por unos cuantos minutos mientras Adam se curaba. ¡ªSi, la verdad fue una gran idea ponerle un efecto curativo al agua¡ªDijo Adam, todav¨ªa con los ojos cerrados disfrutando el agua. ¡ªPor supuesto, me di cuenta de que los h¨¦roes duraban poco si no los curaba¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de orgullo¡ªUna pena que haya tirado esos hongos a la basura, pero el monje me dijo que hubo un doble ascenso. En los pisos de madera es la primera vez que pasa el evento. Mè°©s y Mè°©s Guerra ¡ªPor supuesto, me di cuenta de que los h¨¦roes duraban poco si no los curaba¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de orgullo¡ªUna pena que haya tirado esos hongos a la basura, pero el monje me dijo que hubo un doble ascenso. En los pisos de madera es la primera vez que pasa el evento. ¡ª?Hay alguna diferencia con el anterior ascenso?¡ªpregunt¨® Adam mientras se hund¨ªa a¨²n m¨¢s en el agua m¨¢gica. ¡ªPol¨ªticamente hablando: s¨ª. A efectos pr¨¢cticos: no¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa que el enojo se le hab¨ªa ido por esperar al joven curarse¡ªCada ascenso es una arma t¨¢ctica entregada a todas las estanter¨ªas. Si quer¨ªas lograr algo grande: es ahora o nunca para todas ellas. ¡ª?Por qu¨¦ ahora es mejor que antes?¡ªpregunt¨® Adam aprovechando que el viejo finalmente soltaba informaci¨®n, aunque eso significaba que buscaba algo de ¨¦l casi siempre. ¡ªCuanto m¨¢s armamento, m¨¢s muertos en una guerra¡ªRespondi¨® la estanter¨ªa de forma reflexiva, mirando al chico sin abrir los ojos en el agua¡ªPero cuanto m¨¢s armamento, m¨¢s posibilidades. El viejo sin ojos , vio que el chico segu¨ªa reflexionando sobre el tema con los ojos cerrados y decidi¨® agregar: ¡ªTodas las estanter¨ªas tienen ahora dos armas muy pesadas y su presupuesto para todos los planes durante el ascenso que vinieron reflexionando por a?os era solo tener una. Es decir, van a poder derrochar recursos para obtener lo que buscaron con esta guerra. You might be reading a pirated copy. Look for the official release to support the author. Adam comprendiendo la situaci¨®n abri¨® los ojos y mir¨® al viejo observ¨¢ndose desde el techo, con calma dijo: ¡ªSupongo que estabas feliz no por el libro m¨¢gico, sino porque ahora esos 5 librillos valen mucho m¨¢s. ¡ªPara los dos valen mucho m¨¢s¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con voz ronca¡ªVoy a tratar de que puedas entregar los librillos en los pr¨®ximos d¨ªas. Cuanto antes completes esta misi¨®n mejor, los tiempos que se acercan no son buenos para tu raza. ¡ª ?En los pr¨®ximos de d¨ªas? ?No querr¨¢s decir en unos a?os?¡ªRespondi¨® Adam con algo de molestia, m¨¢s de una vez se hab¨ªa comido un disgusto por esta cuesti¨®n de tiempos relativos. ¡ªSi al menos 2 a?os m¨¢s van a necesitar los librillos¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos¡ªEn ¨¦pocas oscuras los librillos adquieren pasatiempos cada vez m¨¢s interesantes. ¡ªNo me parecen ¨¦pocas tan oscuras¡ªRespondi¨® Adam volviendo a cerrar los ojos para relajarse en el agua m¨¢gica. ¡ªEst¨¢s en el cl¨ªmax, en el apogeo de tu raza¡ªComent¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n¡ªClaro que no es oscura, es dorada en tus tiempos. ¡ªTampoco me parecen ¨¦pocas tan doradas¡ªdijo Adam pensando en los lun¨¢ticos del piso 5, para el joven era una pena que fueran abandonados de esa forma tan cruel¡ª?Por cierto pueden entregar ascensos las estanter¨ªas? ¡ªNo, como es l¨®gico¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos¡ªNo tendr¨ªa sentido tampoco. ¡ªPero el bar¨®n fue el que dio el ascenso a Cesar¡ªcoment¨® Adam con dudas sobre el n¨²mero 00008 ¡ªEsa es informaci¨®n delicada y costosa, deber¨ªas guardarla¡ªDijo el viejo sin ojos buscando en su mente alguna manera de replicar lo mismo¡ªPodr¨ªa ser para ¨¦l, pero las condiciones tienen que ser bestiales. ?C¨®mo lo hizo? Dime los detalles. El gran secreto. Adam explic¨® sobre el tema con gusto, tambi¨¦n esperaba conocer algo m¨¢s sobre c¨®mo funcionaban las estanter¨ªas, esa era una informaci¨®n que ning¨²n libro dice. Luego de escuchar atentamente la informaci¨®n. El viejo sin ojos sonri¨® porque el chico estaba hablando de algo que al le importaba de forma gratuita y dijo: ¡ªUn sorteo, uso, trabajo, secreto, karma y gratitud. No me parece suficiente, tiene que haber un truco que no entiendas Adam. Adam pudo entender donde estaba el secreto de estas estanter¨ªas, cuanto m¨¢s complicado lo hac¨ªa una estanter¨ªa mejor pod¨ªa ser la recompensa ofrecida. Hab¨ªa obtenido algunas pistas acerca de esta valiosa informaci¨®n el d¨ªa que obtuvo la m¨¢scara. Pero el viejo sin ojos le acababa de decir directamente 5 factores fundamentales a considerar cuando uno trata con una estanter¨ªa. ¡ªSe me ocurre un truco m¨¢s¡ªRespondi¨® Adam con astucia, volviendo a abrir los ojos y mirando al viejo sin ojos. ¡ª?Cu¨¢l?¡ªpregunt¨® el viejo con ojos con velocidad. ¡ª?El libro que obtuve hoy es m¨¢gico o maldito?¡ªpregunt¨® Adam con una sonrisa y cerrando los ojos de nuevo¡ªEs un buen trato. Estoy m¨¢s que seguro que no me equivoc¨®. Recuerda que soy un estudiante de esa escuela y el que le compr¨® el pase al infinito a Cesar. ?Qui¨¦n m¨¢s adem¨¢s de m¨ª entender¨ªa el secreto del bar¨®n? This narrative has been purloined without the author''s approval. Report any appearances on Amazon. El viejo sin ojos lo mir¨® por unos minutos. Pero en el fondo sab¨ªa que esta informaci¨®n val¨ªa la mitad de los libros de sus estanter¨ªas para ¨¦l. Eran ni m¨¢s ni menos que las condiciones para lograr que alguien lograra semejante locura, c¨®mo ascender con un pase. Si ¨¦l pudiera lograr replicar lo mismo ser¨ªa una entidad divina para estos bibliotecarios. Posiblemente, esa era la meta real del bar¨®n a largo plazo y su apuesta m¨¢s arriesgada, transmitir la informaci¨®n se complicaba con el secreto, pero en unos cientos de milenios ya empezar¨ªan a aparecer los mitos de la posibilidad de ascender usando las escuelas del bar¨®n. Entender esto para el viejo sin ojos: era entender al bar¨®n, entender al bar¨®n: era una posibilidad de obtener un estatus alt¨ªsimo en esta biblioteca y para el viejo sin ojos esto est¨¢ abri¨¦ndole la mente: era posible transformarse en una estanter¨ªa que desafiara al infinito y en un dios para los bibliotecarios. El bar¨®n lo hab¨ªa logrado, pero faltaba milenios, para que los mitos corran por los pasillos de estas estanter¨ªas. M¨¢s a¨²n el ahora podr¨ªa impedir que lo logre y tratar de replicar su m¨¦todo. El viejo sin ojos solo lo miro por un buen rato. Quer¨ªa que el chico pensar¨¢ que lo estaba estafando y no al rev¨¦s. Finalmente, con voz algo durativa, el viejo sin ojos respondi¨® la pregunta de Adam: ¡ªEs m¨¢gico, pero poco ¨²til. ¡ªPoco es mejor que nada¡ªRespondi¨® Adam con mucha alegr¨ªa, parec¨ªa que hablar tanto con su padrino, hab¨ªa v¨¢lido de algo y hoy hab¨ªa obtenido informaci¨®n muy costosa ¡ªUna posible condici¨®n son los idiomas. A m¨¢s idiomas aprendidos, mejores recompensas, la escuela ¨²nicamente ense?a idiomas y todos los profesores aprenden idiomas como locos. El desinter茅s del interesado es el mè°©s evidente. ¡ªPoco es mejor que nada¡ªRespondi¨® Adam con mucha alegr¨ªa, parec¨ªa que hablar tanto con su padrino hab¨ªa v¨¢lido de algo y hoy hab¨ªa obtenido informaci¨®n muy costosa ¡ªUna posible condici¨®n son los idiomas. A m¨¢s idiomas aprendidos mejores recompensas, la escuela ¨²nicamente ense?a idiomas y todos los profesores aprenden idiomas como locos. ¡ªTiene mucho sentido¡ªDijo el viejo sin ojos, parec¨ªa que su cabeza estaba en otro lado en este momento¡ª Mucho, pero mucho sentido. Adam sigui¨® la idea y pens¨® a¨²n m¨¢s detalladamente el asunto: ¡ªAquiles ten¨ªa 43, domino 3 idiomas y muchas veces lo vi estudiar un cuarto. Claramente, us¨® toda su vida para aprender idiomas. Los profesores saben el secreto del ascenso al infinito y tambi¨¦n pueden alargar sus vidas con las recompensas del bar¨®n. ¡ªContin¨²a chico, creo que est¨¢s llegando a algo importante¡ª Incentivo el viejo sin ojos, tratando de activar la curiosidad del muchacho. ¡ªLos estudiantes son ni?os¡ªPens¨® Adam con los ojos cerrados nadando por el agua de vez en cuando tratando de encontrarle el sentido a toda la escuela¡ªPorque es m¨¢s f¨¢cil que se apeguen a sus profesores y re¨²nan m¨¢s puntos de cari?o. ?Pero hay un problema! ¡ª?Cu¨¢l es el problema, muchacho?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con rapidez y cada vez m¨¢s nervioso. El chico lo estaba logrando, segu¨ªa d¨¢ndole informaci¨®n ¨²til y para el que era una estanter¨ªa atar los hilos era a¨²n m¨¢s f¨¢cil que para Adam. El viejo sab¨ªa que si bien este chico ten¨ªa apenas 17 a?os era una bestia que logr¨® revivir sin saber leer, reci¨¦n ahora se dio cuenta como usar correctamente al chico que hab¨ªa criado durante a?os. You could be reading stolen content. Head to Royal Road for the genuine story. ¡ªAquiles no parec¨ªa saber del Bar¨®n y era profesor¡ªRespondi¨® Adam con dudas¡ªPorque desperdicio 43 a?os en solo un rumor, claramente deb¨ªa tener la confianza de que alguien le dar¨ªa las recompensas. Adem¨¢s, no parec¨ªa buscar el cari?o de los estudiantes y el bar¨®n se lo coment¨® en su momento. ¡ª?Ten¨ªa mal karma, Aquiles?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos pensando en su cabeza una posible respuesta al secreto de las escuelas del bar¨®n. ¡ªNo, ten¨ªa karma neutro¡ªContest¨® Adam de inmediato, pero luego ayud¨® a la estanter¨ªa con su idea agregando: ¡ªPero el director busco morir con mal karma, mat¨® unos cuantos antes de ascender. ¡ª?Conoces alg¨²n otro profesor con mal karma, muchacho?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos, pero parec¨ªa a¨²n m¨¢s preocupado que antes, parec¨ªa que la idea en su mente se estaba haciendo m¨¢s y m¨¢s s¨®lida. ¡ªAlgunos, ten¨ªan mal karma o parec¨ªan tenerlo, ¨²nicamente eran las manchas negras¡ªRespondi¨® Adam , no sab¨ªa en profundidad sobre el karma positivo, pero el negativo si sab¨ªa por su padrino¡ªMi pap¨¢ tambi¨¦n las ten¨ªa y no era una mala persona. El viejo sin ojos lo mir¨® de arriba a abajo y dijo de forma contundente: ¡ªNunca vayas a retirar tu t¨²nica negra, te dar¨¦ una yo. ¨²nicamente oculta el hecho que dominaste el idioma una vez lo hagas y nunca m¨¢s vuelvas a ese piso cuando aprendas el idioma. ¡ª?Qu¨¦?¡ªDijo Adam de forma estupefacta abriendo los ojos de golpe y mirando al viejo, pero por su cara parec¨ªa no estar bromeando ¡ª43 a?os casi 4 idiomas. Reflexionarlo un poco¡ª Dijo el viejo sin ojos, pero temiendo que no le haga caso el joven, agreg¨®: ¡ªEl karma es ¨²til, el tuyo es muy raro en esta ¨¦poca. Eres un pez gordo para tus profesores y cuando obtengas la t¨²nica negra te van a poder cosechar. ¡ª?No, es imposible!¡ªGrit¨® Adam con enojo. Mi primer Acertijo resuelto. ¡ª?No, es imposible!¡ªGrit¨® Adam con enojo. Pero una r¨¢faga de pensamientos cruzaron por su cabeza del joven al enterarse de que eso era posible. ¡ª?No, no tiene sentido!¡ªSe grit¨® a s¨ª mismo Adam con violencia, parec¨ªa muy alterado por sus pensamientos. Adam se sumergi¨® en el lago y tom¨® sus cabellos colorados como buscando arrancarlos. Acto seguido sali¨® del agua y grit¨® con a¨²n m¨¢s fuerza: ¡ª?Tiene sentido, carajo! ?No puede ser que este mundo sea tan miserable! ?Qu¨¦ mierda de vida esta! El joven volvi¨® a sumergirse en el agua del lago y estuvo un buen rato saliendo y sumergi¨¦ndose en el lago como buscando calmar el cansancio y la falta de aire. Mientras gritaba abajo del agua del lago con violencia: ¡ª?Qu¨¦ carajo pasa con estos enfermos! ?C¨®mo podr¨ªa haber semejante enfermo viviendo en este mundo! Finalmente, Adam se cans¨® y dijo con enojo y rabia mientras caminaba por el lago reflexionando y dando gritos con enojo: ¡ªSof¨ªa incluso siendo una chica tan joven parec¨ªa ya tener las manchas negras en las pupilas y la infeliz hab¨ªa sido profesora de la escuela en la otra vida. Lo mismo ocurre con el director: ?Qu¨¦ clase de viejo amable mata a cientos antes de ascender! Con raz¨®n Aquiles buscaba ser tan buenos con nosotros, no era tanto el temor al bar¨®n, sino poder cosecharlos para el bar¨®n. ¡ªNo, eso lo dudo¡ªDijo el viejo sin ojos inmediatamente, compartiendo el secreto de la escuela que pudo encontrar las historia sueltas de Adam y buscando incentivar a¨²n m¨¢s la curiosidad del joven¡ªHay otra estanter¨ªa viviendo en la escuela. El bar¨®n controla muchos pisos por eso nunca lo vio Aquiles y tampoco presta atenci¨®n a sus reglas. Pero la otra estanter¨ªa debe tener este truco para que puedan aprender m¨¢s idiomas los profesores. Y as¨ª preparar el camino para que el bar¨®n cumpla sus condiciones: una estanter¨ªa vasalla. ¡ª?Si considero que hay dos estanter¨ªas todo encaja mucho mejor!¡ªDijo Adam con a¨²n m¨¢s violencia¡ªAquiles profesor de la clase especial, probablemente esa clase no se pueda cosechar y por eso no se preocupaba por reunir el cari?o de sus estudiantes. Lo cual es m¨¢s que evidente, como un chico de 43 a?os vas a cosechar a un grupo de bestias que vivi¨® dos vidas If you encounter this tale on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. Adam se tir¨® con los brazos abiertos a los lagos, mientras se quejaba con a¨²n m¨¢s violencia , por c¨®mo todo empezaba a tener sentido: ¡ªPor eso no hay adultos, los adultos no se los puede enga?ar de forma tan inocente. Por eso el bar¨®n no dud¨® en matar a Sof¨ªa , pero s¨ª le perdon¨® la vida a Aquiles. Aquiles es ¨²til, Sof¨ªa no. Y yo era un ni?o en sus ojos o en sus planes. Tirado en el lago la mente de Adam, se quem¨® tratando de encontrarle m¨¢s pistas al asunto, pero un problema hab¨ªa surgido: ¡ªPor eso era especial y no pod¨ªan matarme, pero cuando me sacaron de esa clase fue para poder hacerlo¡­ A Franco y Sof¨ªa dudo que los maten: sus padres se quejar¨ªa si desaparecieran sus hijos. Ambos son de los pisos superiores, porque me pusieron en esa clase: no pinto nada ah¨ª... ¡ªTen¨ªas buen karma y notaron que no ten¨ªas recuerdos, Adam...¡ªDijo el viejo sin ojos con tono muy fr¨ªo, pero quer¨ªa convencer al h¨¦roe del peligro y seguir confirmando sus ideas¡ªSin padres, desprotegido. Eres el blanco perfecto para que Aquiles pudiera cumplir los requisitos de la otra estanter¨ªa. El viejo sin ojos noto que Adam parec¨ªa no aportar m¨¢s ideas y tiro a¨²n m¨¢s le?a al fuego, comentando con mucho enojo: ¡ªCon raz¨®n se empezaron a preocupar tanto por vos desde aquel incidente: ?Son bibliotecarios que nunca ven la cara de los dem¨¢s! ?Nunca se preocuparon por ti, Adam! Adam parec¨ªa no reaccionar, estaba en su mundo, tratando de resolver el problema que hab¨ªa aparecido en su mente. Luego de mucho pensar, Adam se par¨® de golpe en el lago y se dirigi¨® corriendo hacia los archivos de su anterior vida que le hab¨ªa dado Cesar. ¡ªClase superior¡­ S-2. ?Fue una casualidad? ¡ªMurmur¨® Adam mientras abr¨ªa los archivos y vio la clase de su otra vida: S-30. Sus manos temblaron y solt¨® los papeles de sus manos mojadas y dej¨® que se cayeran al suelo. Adam se qued¨® Aturdido unos minutos, hasta que grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª?Ahora lo entiendo mi yo pasado, busco desesperadamente tener mal karma por este problema!. Por eso en mi otra vida me pele¨¦ con ese tal Oliver, ?Pero y si quiso advertirle y nunca me crey¨®! ?Por eso todos en la clase parec¨ªan odiarme? ¡ªEres Adam... No me cabe duda que ese fue el motivo¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con mucho odio, no quer¨ªa que otra estanter¨ªa le robara su fuente de libros m¨¢gicos¡ª Descubrir un secreto as¨ª de ni?o, solo t¨² podr¨ªas hacerlo. ¡ªAl menos descubr¨ª cu¨¢l ser¨ªa la celebraci¨®n especial el d¨ªa que aprenda las 140¡ª Dijo Adam, rompi¨¦ndose en llantos y cayendo de rodillas al suelo de la cueva. Dime quien soy y te dar茅 una sonrisa. El tiempo pasa de forma cada vez m¨¢s lenta. Los d¨ªas son amargos y las noches largas. El cerebro de Adam no deja de recordar recuerdos horribles de su infancia y los pocos momentos felices que supo tener en la escuela son tapados por la cara sonriente del profesor Aquiles que ya no puede recordar o tal vez ya no quiere recordar. Ahora, cada vez que Adam ve¨ªa a su profesor en la escuela solo se encontraba un rostro deforme que hab¨ªa crecido como un par¨¢sito sobre el rostro original de Aquiles y hab¨ªa tomado el control de su cuerpo, el nuevo Aquiles hab¨ªa nacido. Su profesor parec¨ªa seguir vivo porque todos los d¨ªas pod¨ªan observarse l¨¢grimas deslizarse por debajo del grano de carne con rostro que cubr¨ªa la cabeza de Aquiles. Y si Adam se acercaba lo suficiente podr¨ªa escuchar los mugidos de dolor de Aquiles provenientes de abajo del grano. Pero nadie hac¨ªa nada y Adam tampoco buscaba hacer nada para ayudar a su profesor, el joven hab¨ªa crecido y ahora era un bibliotecario m¨¢s del mont¨®n. Sus dos compa?eros de clases hab¨ªan abandonado la escuela y decidieron viajar juntos, rumbo a los pisos superiores, ya hab¨ªan aprendido las 120 p¨¢ginas del idioma superior hace muchos, pero se lo ocultaron a todo el mundo por alg¨²n motivo que Adam no entiende. A Franco y Bianca no deber¨ªa pasarle nada malo seg¨²n lo que ¨¦l hab¨ªa aprendido. El ¨²ltimo d¨ªa que Franco y Bianca se despidieron de Adam portando las t¨²nicas negras, sus compa?eros con amabilidad y cari?o le advirtieron sobre el secreto de la escuela y la purga que se aproximaba en los a?os venideros. El joven pelirrojo se hab¨ªa quedado con la boca abierta de incredulidad durante toda la despedida. Sus compa?eros de clase hab¨ªan logrado obtener la t¨²nica negra antes que ¨¦l a pesar de que ¨¦l malgast¨® toda su juventud para poder lograr lo que hab¨ªa logrado hasta la fecha. Para colmo Franco y Bianca tuvieron la gentileza de revelarle los secretos que ¨¦l le estaba ocultando a ellos, para as¨ª tratar de lograr que Adam saliera con vida de estos problemas. Enterarse de la cruda verdad lejos de ayudarlo ¨²nicamente le demostr¨® a Adam que tambi¨¦n era parte de la sociedad podrida de los bibliotecarios y ya incluso siendo un ni?o prefer¨ªa condenar a sus compa?eros de clase a la miseria antes de intentar contarle la verdad y exponerse a las consecuencias. En la otra vida se hab¨ªa opuesto al sistema y hab¨ªa luchado contra esta sociedad. Pero fracas¨® en el intento y por consecuencia de ello perdi¨® sus oportunidades de aprender a leer conden¨¢ndolo a una vida de amarguras donde depend¨ªa de intercambiar favores para lograr solo sobrevivir. No obstante en estos 20 a?os de vida ¨²nicamente hab¨ªa sido otro bibliotecario sumiso que escondi¨® la cabeza para salvar su propio cuello de la guillotina, condenando a todo el mundo en el proceso. Sin embargo, el resultado no hab¨ªa cambiado porque desde que Adam se enter¨® de la verdad expuesta por Franco y Bianca, los d¨ªas del joven ¨²nicamente hab¨ªan sido amargos y sus noches tristes por haber descubierto que era el h¨¦roe m¨¢s falso de toda esta historia. Con el tiempo Adam aprendi¨® que todos los habitantes del piso medio sab¨ªan de la purga y que la guerra se aproximaba. Todos decidieron ocultarlo a Adam y Adam se ocult¨® a ellos, salvo sus compa?eros de clases, que por iron¨ªa de la vida nunca m¨¢s volvi¨® a ver desde el d¨ªa que se despidieron tratando de salvar la vida del hombre que hab¨ªa decidido condenarlos en su mente. The tale has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. Fue entonces que una noche amarga y entre l¨¢grimas que el joven pelirrojo comprendi¨® la verdad de su triste existencia: ''Sus compa?eros ten¨ªan corazones de h¨¦roe, pero ¨¦l solo portaba la m¨¢scara de un h¨¦roe'' Ese d¨ªa Adam logr¨® comprender por qu¨¦ el rostro de la estanter¨ªa de dos colores que simbolizaba el camino de los h¨¦roes estaba llorando y era porque nada daba m¨¢s pena que vivir como h¨¦roe falso. El de d¨ªa de hoy Adam se encontraba sentado en su escritorio, las l¨¢grimas no paraban de salir de su rostro mientras lloraba sobre la p¨¢gina 120 su cuaderno amarillo manchando cada una de las letras de tinta. Una chapa de metal se usaba como indicador de p¨¢ginas y el sonido de Adam llorando y las l¨¢grimas cayendo sobre el papel y el metal eran lo ¨²nico que se escuchaba en la fr¨ªa y h¨²meda cueva iluminada con los champi?ones azulados. Adam hab¨ªa logrado leer 120 p¨¢ginas de las 140 p¨¢ginas necesarias para recibir su t¨²nica negra , sin embargo, las l¨¢grimas que sal¨ªan de rostro no eran de felicidad sino de tristeza. Porque estas amargas 120 p¨¢ginas solo eran un recuerdo de los a?os de su juventud desperdiciada aprendiendo este infernal idioma. Un recuerdo de que toda la felicidad de su infancia eran mentiras dise?adas y un recuerdo de que estaba completamente solo en una gran cueva llena de hongos, sin absolutamente nadie que lo felicitar¨¢ por haber llegado tan lejos. Unos largos y dolorosos 20 a?os de vida de Adam para finalmente lograr leer estas miserables 120 p¨¢ginas que eran el ¨²nico logro en su solitaria vida. Con ¨²nicamente 20 a?os Adam era el hombre m¨¢s rico de todos los pisos medios , sin embargo, ac¨¢ estaba llorando frente a su cuaderno amarillo sin que nadie viniera a darle unas palabras de aliento. Con solamente 20 a?os Adam hab¨ªa conseguido 4 libros m¨¢gicos y no obstante esos cuatro libros eran la ¨²nica compa?¨ªa de su miserable vida. Con exclusivamente 20 a?os Adam hab¨ªa conseguido un objeto m¨¢gico que era algo que la mayor¨ªa de bibliotecarios en este piso ¨²nicamente pod¨ªan so?ar. Aun as¨ª de nada serv¨ªa un objeto m¨¢s que para dar silenciosa compa?¨ªa. El joven exclusivamente lloraba y lloraba porque no hab¨ªa nadie con quien disfrutar todas las cosas que ten¨ªa y hab¨ªa conseguido, no hab¨ªa nadie en la vida de Adam: no ten¨ªa amigos, no ten¨ªa familia, no ten¨ªa novia, no ten¨ªa absolutamente nadie en su vida que lo quisiera de verdad, que lo quisiera desinteresadamente. Con nada m¨¢s y nada menos que 20 a?os Adam se levant¨® del escritorio empapado en sus l¨¢grimas, tom¨® la chapa de metal arriba de su libro de idiomas y se dirigi¨® hasta el lago de la cueva. Se par¨® sobre el borde y comenz¨® a mecerse con el borde mientras lloraba. Acto seguido se cort¨® el cuello con la chapa de metal. Cay¨® sobre el lago con los brazos abiertos sobre el agua del lago e imploro a los dioses con que esta vez, solo por esta vez, el agua del lago no pudiera curarlo y dejara que todo su sufrimiento se terminara. Una gran vida con riquezas ilimitadas, libros m¨¢gicos, un objeto milagroso. Sin duda una gran vida con un gran futuro por delante. Y la verdad de la historia era que una gran vida completamente solitaria y amarga estaba por terminar el d¨ªa de hoy. La sangre se escurr¨ªa por el lago calentando y abrazando por ¨²ltima vez el cuerpo del joven, mientras los ojos de Adam lentamente se cerraban. Antes de cerrarse por completo sus ojos miraban con desesperaci¨®n como el agua de la cueva volv¨ªa a curarlo, para que toda esta cruda historia pudiera continuar hasta tener un final feliz. Porque el camino de un h¨¦roe no pod¨ªa acabar as¨ª, al menos no en libros que Adam hab¨ªa le¨ªdo; ''Acaso los libros lo hab¨ªan enga?ado'' pensaba Adam mientras perd¨ªa la conciencia. Una cabeza se asomaba desde una de las esquinas de las cuevas. En su rostro formado con las piedras de las paredes unos ojos pod¨ªan hallarse y sus ojos estaban llorando tinta negra mientras miraba la nueva rutina del joven h¨¦roe pelirrojo. No entend铆as una, Adam... Adam sinti¨® que algo le estaba clavando un palo en la panza, por lo cual abri¨® los ojos con aturdimiento para ver quien lo hab¨ªa despertado. El joven no ten¨ªa ¨¢nimos para hablarle a los dos intrusos, pero estaba bastante sorprendido con lo que estaba viendo, no entend¨ªa c¨®mo, pero hab¨ªa 2 chicos de no m¨¢s de 8 a?os empuj¨¢ndolo con unos palos de madera como para comprobar si a¨²n estaba vivo. Los dos chicos estaban vestidos con t¨²nicas grises y los dos ten¨ªan el cabello negro bastante despeinado y los ojos verdes. Uno ten¨ªa pecas y el otro no, pero todos sus dem¨¢s rasgos faciales parec¨ªan ser id¨¦nticos. ¡ª?Abri¨® los ojos, corre!¡ªGrit¨® uno de los chicos embocando un palazo en la cabeza de Adam , mientras corr¨ªa hacia una de las paredes de la cueva. ¡ª?No se abre!¡ªGrit¨® el otro chico con pecas mientras golpeaba su mano con la pared de la puerta y gritaba con miedo¡ª ?¨¢brela viejo! ?Hay alguien m¨¢s adentro! Adam aturdido por la escena se toc¨® la cabeza con algo de dolor, incr¨¦dulo con lo que ve¨ªa: en 10 a?os viviendo ac¨¢ nadie m¨¢s hab¨ªa logrado entrar en esta cueva. El viejo sin ojos se form¨® en la pared de piedra siendo golpeada por los ni?os y grit¨® con enojo: ¡ª?Ya! ?Guarden silencio! ?Ustedes fueron los que le pidieron a la oveja venir ac¨¢! ?Ahora cierren el pico y escuchen al grandote pelirrojo! ?Y t¨² suicida, mueve el culo y lee la carta con la misi¨®n, est¨¢ arriba de tu escritorio! The narrative has been taken without permission. Report any sightings. Adam no ten¨ªa muchas ganas de hacer nada por lo que se qued¨® mirando en el lago como los chicos lo miraban con miedo desde una de las paredes de la cueva. El viejo sin ojos al ver que Adam no se mov¨ªa con a¨²n m¨¢s enojo grito: ¡ªRecuerdas a las ovejas, bueno, ya comprobar que la mercader¨ªa funcionaba. ?Ahora ve y lee la carta! ?Tienes un favor que pagar! Adam se movi¨® hasta su escritorio para evitar que los gritos contin¨²en molestando. Arriba de la mesa hab¨ªa una carta y una caja de madera muy chica. El joven tomo la carta y la abri¨® para ver su contenido. Dentro de la carta hab¨ªa dos tarjetas de identificaci¨®n de los pisos medios y un mensaje muy corto. El mensaje dec¨ªa: "Lleva la caja hasta las estanter¨ªas de madera blanca - Lleva a Apolo y Hermes al mercado de los pisos de madera y c¨®mprales dulces a los chicos" Las tarjetas de identificaci¨®n dec¨ªan: Apolo/70423 - Hermes /70424 ¡ªNo entiendo¡ªDijo Adam con algo de enojo por la misi¨®n¡ª ?Por qu¨¦ tengo que comprarles dulces a unos ni?os? ?Qu¨¦ tienen que ver con las estanter¨ªas de madera blanca y el favor que debo? El viejo sin ojos se apareci¨® delante del joven y lo mir¨® con enojo mientras gritaba: ¡ª?Cumple la misi¨®n a la perfecci¨®n o no te dejo entrar nunca m¨¢s a esta cueva, muchacho! ?Si tanto quieres mandar a la mierda tu vida, al menos s¨¦ ¨²til y trata de leer uno de mis libros, payaso! Dicho eso, el viejo sin ojos escupi¨® a la cara de Adam y desapareci¨® en la pared. Adam incr¨¦dulo por descubrir que el viejo pod¨ªa escupir, se limpi¨® el escupitajo con su t¨²nica blanca. Con extra?eza alz¨® su mano para ver la porci¨®n de t¨²nica con la que se hab¨ªa limpiado y descubrir que el viejo le hab¨ªa escupido tinta negra. Tres son multitud Adam mir¨® con aturdimiento a los dos j¨®venes que lo miraban con miedo. Luego de unos segundos de mirar a Adam, la mirada en el rostro de los chicos pas¨® de miedo a aturdimiento y se quedaron mirando a Adam por un buen tiempo. Al notar lo que estaba ocurriendo, Adam busc¨® en su escritorio sus anteojos y se los puso. Cuando Adam desv¨ªo la mirada, los dos chicos se masajearon la frente con algo de dolor en sus cabezas. Con los a?os, Adam hab¨ªa descubierto que el karma que ten¨ªa era lo que se consideraba la segunda fase del karma positivo y tus ojos se tornaban blancos. Con este nivel de karma uno pod¨ªa defenderse aturdiendo a los dem¨¢s si los mirara a los ojos, en la tercera fase perder¨ªa la sombra y a partir de ah¨ª ya no hay registros de este camino y tampoco de los efectos. El camino de karma negativo empezaba con motas negras alrededor de los ojos y en la segunda fase tus ojos se tornaban negros, no ocurr¨ªa nada al obtenerlos. Cuando uno perd¨ªa la sombra obten¨ªa algo similar al efecto de Adam pero provocando temor en las dem¨¢s personas, con solo verte el cuerpo. Otro efecto que surg¨ªa en la tercera fase era que tu mente empezar¨ªa a distorsionarse por tu karma, es decir: buscar¨ªas ser malo y actuar¨ªas naturalmente de mala manera y empezar¨ªas a aborrecer a los que act¨²an de buena manera. La cuarta fase era que tu sombra se tornaba roja y a partir de ah¨ª no hab¨ªa m¨¢s informaci¨®n y tampoco de los efectos. Al ver que las expresiones de los ni?os volv¨ªan a su normalidad, Adam pregunt¨®: Stolen content warning: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. ¡ª?Qui¨¦n de ustedes dos es Apolo y quien es Hermes? Me pidieron que los llevar¨¢ comprar dulces al mercado de arriba. ¡ªYo soy Hermes¡ª Dijo el chico que le hab¨ªa embocado un palazo a Adam en la cabeza hace no tanto ¡ªApolo¡ªDijo el chico con pecas que corri¨® hacia la pared de la cueva. ¡ª?No nos deber¨ªa llevar un maniqu¨ª?¡ªpregunt¨® Hermes con sospecha, mirando a Adam desde la distancia. El viejo sin ojos volvi¨® a salir de la pared y grit¨® con enojo: ¡ª ?No, los maniqu¨ªes no pueden subir: llamar¨ªan mucho la atenci¨®n! ?Arriba es m¨¢s seguro que los pisos inferiores, no lo necesitan! ?V¨¢yanse de una vez! El viejo sin ojos desapareci¨® y volvi¨® a aparecer al costado de Adam y grit¨® a¨²n m¨¢s fuerte: ¡ª ?Trabaja y s¨¢calos de mi cueva! Los ni?os van a ayudarte a que pases m¨¢s desapercibido y c¨®mprales dulces a los ni?os; no quiero problemas con mis nuevos contactos. Enojado por los gritos, Adam lider¨® el camino por los escalones podridos hasta el piso superior , antes de salir le entreg¨® la tarjeta de identificaci¨®n a cada chico y les indico las instrucciones: ¡ªPrimero vamos al 3 piso y busco una estanter¨ªa a la cual le tengo que entregar algo, luego vamos por sus dulces en el mercado. No miren mucho a los guardias, pero si aparecen solo denles la tarjeta y ponga su dedo en el cuaderno que les den. Los dos ni?os con algo de desconfianza asintieron y miraron con expectativa la pared de piedra que estaba por abrirse para mostrar los pisos de madera. La guarder铆a Los dos ni?os asintieron con algo de desconfianza y miraron con expectativa la pared de piedra que estaba por abrirse para mostrar los pisos superiores. La puerta poco a poco empez¨® a abrirse maravillando a los dos ni?os, mientras corr¨ªan hacia la salida y tocaban los estantes de madera. ¡ª?Era verdad! ?Est¨¢ todo hecho de madera!¡ªGrito Apolo emocionado mientras tocaba las estanter¨ªas vecinas provocando que algunas cabezas salgan a recibirlo ¡ªS¨ª, mira, los libros parecer¨ªan estar escritos en otro idioma¡ªDijo Hermes tomando uno de los libros de una estanter¨ªa y dej¨¢ndolo. La cabeza de la estanter¨ªa de la cual Hermes tom¨® el libro se qued¨® mirando al ni?o con sospecha, parec¨ªa dudar en pedirle hacer los acertijos. ¡ªQue hacen mocosos: ?Los van a matar!¡ªGrit¨® Adam enojado corriendo a devolver los libros a los estantes y tomando a los chicos por detr¨¢s de las t¨²nicas para que no escaparan¡ªEscuchen bien, no toquen ninguna estanter¨ªa y no las escuchen. No hagan nada raro y solo s¨ªganme. Los dos chicos con algo de miedo asintieron, parec¨ªan buscar soltarse del agarre de Adam para poder salir corriendo. ¡ªVan a estar bien, son de la guarder¨ªa¡ªRespondi¨® alguien con una voz bastante alegre. Adam se dio la vuelta y mir¨® hacia la fuente de la voz, era el monje que hab¨ªa salido para ver el esc¨¢ndalo que hab¨ªan montado. Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators! ¡ª?Qu¨¦ es la guarder¨ªa?¡ªpregunt¨® Adam mientras controlaba que los ni?os no se vayan corriendo otra vez. ¡ªEst¨²dialo, no debo responder tus preguntas¡ªRespondi¨® el monje mirando a Adam con pena¡ªPero las t¨²nicas grises son de la guarder¨ªa y no podemos darle nuestros libros a los ni?os que viven ah¨ª. As¨ª que no te preocupes tanto, nadie les har¨¢ nada. Adam mir¨® las t¨²nicas de los chicos, por la iluminaci¨®n de la cueva y tener su mente en otro lado, el joven no noto el problema con el color de las t¨²nicas de los ni?os, pero ahora se daba cuenta de que podr¨ªan llamar la atenci¨®n. Pero tambi¨¦n ten¨ªan las identificaciones por lo que deber¨ªan andar bien. ¡ª?Qu¨¦ es la guarder¨ªa?¡ªPregunto Adam mirando a los dos chicos a los cuales sosten¨ªa sus t¨²nicas para que no escaparan. ¡ªDonde vivimos, ?nos dejas ir?¡ªpregunt¨® Hermes con algo de molestia. ¡ªSi, pero no escapen¡ªRespondi¨® Adam con una voz cansada¡ªLos bibliotecarios de esta zona son m¨¢s peligrosos que las estanter¨ªas ¨²ltimamente, as¨ª que si se escapan muy lejos capaz lo maten, como los lun¨¢ticos de los pisos inferiores. ¡ª?En serio?¡ªpregunt¨® Apolo con miedo mirando con desconfianza los pasillos¡ª?D¨®nde est¨¢n los maniqu¨ªs? Estamos solo ac¨¢: ?Es peligroso!. ¡ª?Bastante peligroso!¡ªagreg¨® Adam¡ªAdem¨¢s el viejo con dientes afilados de la cueva les puso una bomba en la cabeza, si se alejan mucho de m¨ª les explotara la cabeza y se convertir¨¢n en unos libros. ¡ª?Eh? ?Pero por qu¨¦?¡ªDijo Hermes llorando mientras tocaba su cabeza para tratar de sentir algo anormal. ¡ªNo lo pienses mucho, ¨²nicamente vamos a completar la misi¨®n y volvemos¡ªRespondi¨® Adam con voz cansada, mientras soltaba a los chicos y se pon¨ªa a caminar para adelante. Pero ahora se dio cuenta de que hab¨ªa otro problema y era que no pod¨ªa caminar porque ten¨ªa pegado en sus piernas a los dos chicos asustados impidiendo su avance. Repitan conmigo: ?Los h茅roes nunca fracasan! El monje mir¨® desde su estanter¨ªa a los dos ni?os abrazados a las piernas de Adam y Adam tratando de avanzar paso a paso por el largo pasillo con molestia, luego de pensarlo un poco dijo: ¡ªOh, joven h¨¦roe por tus grandes acciones los bibliotecarios conf¨ªan en ti, eres un h¨¦roe en sus corazones, solo tienes que mostrarles el camino a seguir de la forma correcta. Adam se dio la vuelta y mir¨® al monje desaparecer en su estanter¨ªa luego de decir eso. Siguiendo su corazonada tras escuchar el consejo dicho en forma de acertijo. Se quit¨® los anteojos y mir¨® a los dos chicos a los ojos, los dos chicos lo miraron aturdidos y Adam grit¨® como si estuviera dando una orden: ¡ª?Suelten mis piernas y d¨¦jenme caminar! Los dos chicos lo miraron menos aturdido, pero ¨²nicamente apretaron a¨²n m¨¢s fuertemente las piernas como temiendo que Adam escapara. Adam mir¨® a los dos chicos y supo que algo estaba haciendo mal, las estanter¨ªas no suelen dar consejos sin sentido. El joven Volvi¨® a probar mirar a los chicos fijamente, pero esta vez trato de decirlo de otra forma, con su voz cansada de costumbre arrastr¨® las palabras: ¡ªPor favor, me soltar¨ªan las piernas, as¨ª terminamos este problema y todos volvemos a casa... Los chicos segu¨ªan sin soltar las piernas, pero se los notaba mucho m¨¢s asustados, incluso Apolo se larg¨® a llorar en la pierna de Adam del miedo, haci¨¦ndolo todo a¨²n m¨¢s complicado. Al ver esc¨¢ndalo del ni?o llorando varias cabezas salieron de las estanter¨ªas y miraron con sospecha a Adam, el viejo sin ojos tambi¨¦n sali¨® y grit¨® con preocupaci¨®n: ¡ª?Tanto quieres que te maten? ?Has que el ni?o deje de llorar, idiota! Adam, aturdido, mir¨® a las estanter¨ªas en los pasillos, el viejo no ment¨ªa. Las estanter¨ªas ten¨ªan la misma mirada que cuando el bar¨®n mir¨® a Sof¨ªa en aquella ocasi¨®n, parec¨ªa que estaban pensando si atacar o no. Con miedo Adam volvi¨® a probar otra vez, se arrodill¨® en suelo a las alturas de los chicos provocando que los chicos lo soltaran. El joven h¨¦roe mir¨® a los ojos a los muchachos y suplic¨¢ndoles, dijo: ¡ª?Por favor, no lloren o me van a matar! The narrative has been taken without permission. Report any sightings. Ahora tanto Apolo como Hermes se largaron a llorar y abrazaron a Adam, parec¨ªa que en la mente de los ni?os se hab¨ªan metido en un bosque terror¨ªfico en este momento y ya estaban demasiados asustados para solo dar un simple paso. Adam mir¨® que m¨¢s estanter¨ªas sal¨ªan por esc¨¢ndalo, incluso una cabeza gigante de madera se estaba formando en el medio del pasillo. ¡ª?Carajo! ?Lo haces a prop¨®sito! ?No es as¨ª, Adam?¡ªGrit¨® el viejo sin ojos con desesperaci¨®n al ver que una cabeza gigante se estaba formando en los pasillos, si la situaci¨®n continuaba habr¨ªa tirado 10 hongos a la basura y perder¨ªa su h¨¦roe. Con odio por haberlo obligado a dar m¨¢s consejos, el viejo sin ojos grito: ¡ª?Idiota, recuerda! ?Qu¨¦ frase dec¨ªas cada vez que sal¨ªas de mi cueva? ¡ªUn buen d¨ªa de aventuras...¡ªmurmur¨® Adam cada vez m¨¢s nervioso viendo a la cabeza gigante de madera hab¨ªa formado un gran ojo en su frente y lo miraba fijamente¡ª...pero es tiempo de que el h¨¦roe marche a casa ¡ªTiene que estar bromeando...¡ªmurmur¨® Adam incr¨¦dulo mientras una idea surgi¨® en su cabeza, pero noto que una boca se estaba formando en la cabeza de madera gigante delante de ¨¦l y el ojo en su cabeza lo estaba mirando con mucho enojo. Ya no hab¨ªa tiempo para dudar, Adam se levant¨® de golpe del suelo e ignor¨® la cabeza gigante. El joven mir¨® a los dos chicos que se hab¨ªan ca¨ªdo al suelo por ponerse de pie de golpe. Con las dos manos en su cintura y tratando la de fingir la mayor valent¨ªa posible, grit¨® con emoci¨®n: ¡ª?Si, esta aventura es peligrosa! ?Si, estos pasillos son infernales! ?Pero no tengan miedo! ?Porque el h¨¦roe pelirrojo est¨¢ ac¨¢ para salvarlos! ?Vamos por esos dulces, muchachos! Los dos chicos dejaron de llorar como si un chispazo hubiera ocurrido en sus cerebros y se pararon hasta ponerse al lado de Adam, pero esta vez sin miedo y sin necesidad de agarrarlo. ¡ªSi, un verdadero h¨¦roe no duda: ni de su propia estupidez¡ªDijo una voz ronca y fiera desde la espalda de Adam parec¨ªa estar rechinando unos tablones de madera mientras hablaba y un olor putrefacto ven¨ªa acompa?ado de la voz, d¨¢ndole ganas de vomitar a Adam. Sudor fr¨ªo comenz¨® a salir de la espalda de Adam, pero por m¨¢s que se estuviera muriendo de miedo por dentro, trato de mantener una sonrisa forzada y confiada en su rostro para los dos chicos que lo miraban con atenci¨®n ignorando lo que Adam ten¨ªa detr¨¢s de ¨¦l. Adam not¨® que algo est¨¢ manchando sus pies y por la periferia de sus ojos mientras manten¨ªa la mirada fija en los ni?os, noto que tinta roja como la sangre estaba envolviendo los pies de los ni?os y ¨¦l. Adam reuni¨® todo su coraje y continu¨® su discurso con la emoci¨®n de un h¨¦roe que entiende que de estas palabras depende su vida: ¡ª?Parece que nos encontramos con una bestia muy peligrosa! Pero mientras no duden en m¨ª y avancen para adelante: ?Saldremos vivos! Repitan conmigo: ?Los h¨¦roes nunca fracasan! ¡ª ?Los h¨¦roes nunca fracasan! ¡ª Gritaron los dos muchachos alzando sus brazos con emoci¨®n mientras se preparaban para la lucha. Al escucharlos, Adam reuni¨® coraje y se dio la vuelta, pero con aturdimiento observ¨®, que ninguno de los tres estaba en los pasillos de madera del piso medio. El otro mundo Al escucharlos, Adam reuni¨® coraje y se dio la vuelta, pero con aturdimiento observ¨®, que ninguno de los tres estaba en los pasillos de madera del piso medio. Los dos chicos salieron del estado de aturdimiento al perder la mirada de Adam y miraron con asombro c¨®mo hab¨ªa cambiado el ambiente. Los pasillos segu¨ªan estando, pero sus pisos parec¨ªa estar hechos de tierra pantanosa, hab¨ªa charcos y plantas por todos lados, las estanter¨ªas que formaban los pasillos, parec¨ªan estar hechas de madera podrida y muchas estaban rotas, pr¨¢cticamente todas estaban vac¨ªas sin ning¨²n libro en sus estantes. Salvo algunas pocas que ten¨ªan uno o dos libros en sus estantes, cada libro parec¨ªa estar en bastante mal estado y llenos de polvo. No hab¨ªa antorchas o l¨¢mparas en los pasillos, pero los pasillos estaban iluminados con una luz roja suave que parpadea creando momentos de oscuridad muy similar a la casa de los librillos. Adam se sorprendi¨® porque vio las mismas flores rojas, que en el laberinto, parasitando algunos tablones de madera podrida de las estanter¨ªas, eran pocas por lo cual la iluminaci¨®n era a¨²n peor que en laberinto. Adam mir¨® al piso con sorpresa, cuando not¨® las anomal¨ªas se hab¨ªa vuelto a poner sus anteojos, pero estaba observando los charcos y la tierra marr¨®n: ?No hab¨ªa una sola pisada en el suelo! ?No hab¨ªa bibliotecarios en este lugar! Adam vio la estanter¨ªa del viejo sin ojos, pero no parec¨ªa ser la misma, ¨²nicamente era una estanter¨ªa vac¨ªa con todos sus estantes y tablones rotos. Mientras observaba con atenci¨®n su entorno noto un ligero murmullo molestando sus o¨ªdos. ¡ª?Ustedes tambi¨¦n pueden escuchar las voces?¡ªPregunto Apolo con algo de miedo, par¨¢ndose m¨¢s cerca de Adam. ¡ªS¨ª, me est¨¢n empezando a doler los o¨ªdos¡ªRespondi¨® Hermes con miedo, mientras se tapaba los o¨ªdos. Adam mir¨® que los dos chicos se estaban tomando los o¨ªdos y parec¨ªa que de verdad le estaba molestando mucho el ruido, para ¨¦l eran leves murmullos y no le molestaba tanto. Las voces o murmullos parec¨ªan provenir de los tablones de madera podridos de algunas estanter¨ªas. Pero antes de que Adam pudiera decirles nada, el joven not¨® que una cabeza estaba surgiendo de una estanter¨ªa. Por la posici¨®n deber¨ªa ser el monje, ya que era la que estaba al costado del viejo sin ojos. Parec¨ªa que era de las pocas estanter¨ªas que ten¨ªan libros, ¨¦l solo ten¨ªa dos libros estropeados y polvorientos en sus estantes tambi¨¦n rotos y torcidos. This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. La cabeza termin¨® de formarse y el monje sali¨® a recibirlos con unas palabras apuradas y voz baja: ¡ªSi no quieres morir, tocar mis tablones en unos minutos debes. Mi casa es segura para los h¨¦roes en pena, pero tengan cuidado, si abandonan mi hogar en el momento err¨®neo, el verdugo los recibir¨¢ del otro lado. Al escuchar las palabras, Adam r¨¢pidamente dijo en voz baja: ¡ªUstedes dos, vengan conmigo y pase lo que pase no hagan mucho ruido. Toquen estos tablones de madera y no los sueltan por nada. Al decir eso, Adam con apuro se acerc¨® y tom¨® los tablones del monje, los dos ni?os siguieron su ejemplo. Luego de hacerlo Adam con miedo en la voz pregunt¨®: ¡ª ?D¨®nde estamos? ?C¨®mo puede ser que todo sea distinto? ¡ªEst¨¢s en el otro mundo¡ªContest¨® el monje en voz baja mirando a una de las esquinas de los pasillos con sospecha¡ªEl juez te conden¨®, hay un tratado muy antiguo que dice: ''?No matar¨¢s a los ni?os de la guarder¨ªa!'' ¡ªPero no les hice nada a los ni?os¡ªSe quej¨® Adam, pero trato de mantener la calma , ahora ¨²nicamente la informaci¨®n podr¨ªa ayudarlo a escapar de este extra?o lugar. Los ni?os parec¨ªan cada vez m¨¢s molestos por los murmullos, ten¨ªan que salir de ac¨¢ pronto. Adam not¨® que el monje no respond¨ªa y cambi¨® el tono a uno m¨¢s amable y comento: ¡ª?Por qu¨¦ los ni?os tuvieron que sufrir injustamente mi mismo castigo y me acompa?aron a este sitio?. ¡ªPorque el juez odia a los h¨¦roes y tampoco le importan los ni?os¡ªRespondi¨® en voz baja el monje mirando a los ni?os con mucha pena y luego a una esquina del pasillo con a¨²n m¨¢s sospechosa. ¡ª ?Estoy seguro mientras toque este tabl¨®n?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo y maldiciendo por dentro, esta era la primera vez que su karma lo condenaba a una tragedia, por el momento solo hab¨ªan sido ventajas. Pero el monje no respondi¨®, Adam not¨® el problema y volvi¨® a preguntar: ¡ª?Los ni?os est¨¢n a salvo tocando tu estanter¨ªa? ¡ªNo creo, algo muy maligno noto tu presencia, h¨¦roe¡ªRespondi¨® el monje con preocupaci¨®n mirando con sospecha una de la esquina de los pasillos¡ªEstos pasillos no son seguros para los de tu raza, ve y busca al general, ¨¦l te dir¨¢ como salir. Adam se asust¨® y bendijo tener la suficiente cultura general como para entender que el monje se estaba refiriendo a las escaleras cuando hablaba del general. Tomando las manos de los dos ni?os, Adam mir¨® al suelo con atenci¨®n en busca de huellas peligrosas y se fue por la esquina contraria a la que miraba el monje con sospecha antes de que el verdugo lo encontrara. Antes de que pudiera irse el monje le murmur¨®: ¡ªBuena suerte en esta aventura, h¨¦roe, protege el futuro y no conf¨ªes en los murmullos. Los tinteros Adam mir¨® con cuidado el suelo lleno de fango y charcos, mientras caminaba muy despacio. Lo importante ahora no era llegar a las escaleras con rapidez. Lo fundamental ahora era no cruzarse con nada en el camino que los matar¨¢ antes de llegar. Por lo cual mirar si hab¨ªa huellas raras en el suelo era crucial, los ni?os ten¨ªan la tarea de mirar para atr¨¢s y los costados mientras avanzaban tomados de la mano de Adam. Por suerte estaban bastante pr¨®ximos a las escaleras, ya que estaban en el hex¨¢gono 3 del 1 piso medio y no se cruzaron nada extra?o en el camino. No obstante los chicos m¨¢s de una vez cayeron hipnotizados por las flores rojas en las paredes y tuvieron que detener la marcha cuando parpadeaban, dejando los pasillos a oscuras, pero Adam ya sab¨ªa el truco por lo aprendido en la casa de los librillos. Al llegar a las escaleras, Adam se sorprendi¨® porque solo hab¨ªa una pared de m¨¢rmol en su lugar, tratando de no perder la calma se acerc¨® y palme¨® la pared. Por suerte una cabeza de m¨¢rmol comenz¨® a formarse en la pared, era el general y mir¨® a los j¨®venes de forma aturdida y pregunt¨®: ¡ª?Qu¨¦ hacen ustedes por estas zonas? ?No son muy j¨®venes para buscar pistas por estos lares? Adam con felicidad de ver que el general todav¨ªa est¨¢ ah¨ª coment¨® con emoci¨®n: ¡ªUn malhechor secuestro a estos dos ni?os a esta zona y me met¨ª para tratar de rescatarlos. Pero no s¨¦ c¨®mo volver, podr¨ªas ayudarme a rescatar a estos pobres chicos. El general mir¨® con preocupaci¨®n a los dos ni?os, sobre todo a sus t¨²nicas y con a¨²n m¨¢s preocupaci¨®n murmur¨®: ¡ªEstos dos chicos son de la guarder¨ªa... ?Tan mal est¨¢n las cosas? Adam no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa, pero si el general no le otorgaba informaci¨®n ¨²til ¨²nicamente pod¨ªa recurrir a su padrino, pero quer¨ªa llegar a la seguridad de las escaleras antes de ponerse a hablar con ¨¦l. This story has been stolen from Royal Road. If you read it on Amazon, please report it ¡ª?Sabes c¨®mo puedo rescatarlos?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n. ¡ªTengo ¨®rdenes de no decirle a nadie c¨®mo escapar de este sitio¡ªRespondi¨® el general mirando a los tres con pena, pero sus ¨®rdenes eran absolutas para ¨¦l. ¡ª?Podemos usar las escaleras al menos?¡ªpregunt¨® Adam con miedo, ahora solo depend¨ªa de su padrino o de probar suerte con las estanter¨ªas. ¡ªS¨ª, pasa, joven h¨¦roe¡ªRespondi¨® el general hundi¨¦ndose en el m¨¢rmol y mostrando las escaleras de caracol en su lugar. Adam hizo pasar a los ni?os y se sent¨® sobre uno de los escalones. Hace casi un a?o que el joven no utilizaba la biograf¨ªa de su padrino. No hab¨ªa sentido que fuera muy ¨²til para solucionar sus problemas actuales, sac¨® un l¨¢piz que se guardaba en un bolsillo dise?ado para eso y le explic¨® la situaci¨®n. Su padrino pareci¨® no darse cuenta de cu¨¢nto tiempo hab¨ªa pasado y respondi¨®: ''No te preocupes, ¨²nicamente est¨¢s del otro lado del espejo del hex¨¢gono del piso 2 y 4. Nada m¨¢s tienes que volver a cruzarlo y estar¨¢s a salvo otra vez. Para entrar a esta zona tienes que romper alguna regla y para salir debes ir hasta el espejo. Pero ten cuidado, estos pisos se usan para traficar mercader¨ªa. Adem¨¢s, las criaturas del mundo reverso pueden ser terriblemente peligrosas. En el primer piso de madera solo hab¨ªa ''tinteros'' en mi ¨¦poca y probablemente no haya cambiado. Pero se rumoreaba que hab¨ªa otra bestia que era a¨²n peor'' Adam vio c¨®mo salir y sonri¨® con felicidad; los tres no estaban lejos de los espejos. ¨²nicamente hab¨ªa dos espejos por piso y estaban en absolutamente todos los pisos al igual que las escaleras. Con dudas busco m¨¢s detalles, no quer¨ªa tener que volver a pararse a preguntar en este sitio: ''?Cu¨¢les son las dos criaturas y que hago cuando llegue al espejo?'' Su padrino respondi¨®: ''El tintero es una bestia bastante fea y grande, cuando escuches burbujas borboteando por una de las esquinas tienes que tocar un tabl¨®n de madera y te quedas quieto hasta que pase por pasillos: ?No lo sueltes por nada! ¨¦l te notara y te mancharas con su tinta, pero no es peligroso si tocas la madera antes de que te vea: La clave es escuchar los burbujeos antes de que te vea, pero con tu karma ser¨¢ bastante f¨¢cil: ya que los lamentos de los condenados no te afectan tanto La segunda criatura no s¨¦ qu¨¦ es y ¨²nicamente son rumores. Pero corre a las escaleras si escuchas algo que no haga ruido de burbujas y se acerca a tu pasillo. El espejo ¨²nicamente tienes que cruzarlo, de forma literal, es decir: m¨¦tete dentro de ¨¦l. '' Los pasillos Adam pregunt¨® unos detalles m¨¢s y se prepar¨® para dirigirse por los pasillos cont¨¢ndoles a los ni?os c¨®mo proceder en caso encontrarse con alguna de las dos criaturas que habitaban esta zona, supuestamente deber¨ªa ser sencillo gracias a los consejos de su padrino. Estaban en las escaleras del hexano 3 y Adam planeaba ir al espejo del hex¨¢gono 2 por los pasillos principales llenos de estanter¨ªas a las cuales pod¨ªa sujetarse si escuchaba algo raro. Con cuidado, Adam procedi¨® a salir de las escaleras para encontrarse nuevamente por los pasillos de tierra y charcos, vio que no hab¨ªa nadie y decidi¨® salir rumbo al hex¨¢gono 2 con los chicos tomados de las manos. Caminaban muy despacio y Adam se concentraba en encontrar pisadas en el suelo y en escuchar sonidos extra?os, los dos chicos trataban de escuchar tambi¨¦n, pero los o¨ªdos le estaban doliendo bastante como para escuchar otra cosa adem¨¢s de las voces extra?as. Adam llego a la entrada del hex¨¢gono 2 sin encontrarse nada raro, pero en el camino empez¨® a notar algunas huellas extra?as: parec¨ªan garras muy chicas de color verde y hab¨ªa muchas por suelo por esta zona. Los tres muchachos quisieron evitarlas, pero se dieron cuenta de que todos los caminos hacia el espejo estaban llenos de estas pisadas. Caminaron por los pasillos rumbo al espejo, pero en el camino Hermes escucho algo raro y se lo dijo a Adam: ¡ªEstoy escuchando a alguien pidiendo ayuda. ?Qu¨¦ hacemos, grandote? ¡ªSolo tenemos que...¡ªAdam quiso decir que no se preocupan por ayudar a los dem¨¢s, pero record¨® c¨®mo trataron de ayudarlo Franco y Bianca mientras ¨¦l hab¨ªa decidido abandonarlos. Hab¨ªa prometido tratar de ayudar a los dem¨¢s desde ese d¨ªa, as¨ª que Adam termin¨® diciendo: ¡ª?T¨² tambi¨¦n escuchas alguien pidiendo ayuda, Apolo?, yo no escucho nada. ¡ªSi, los ruidos est¨¢n un poco m¨¢s adelante, es por donde vamos, creo...¡ªContest¨® Apolo con algo de miedo, tomando la mano de Adam a¨²n m¨¢s fuerte. ¡ªBueno, si es as¨ª ¨²nicamente continuemos yendo para adelante¡ªDijo Adam con algo m¨¢s de confianza, de todas formas esa era la direcci¨®n del espejo, si era algo muy malo por las distancias podr¨ªa correr hacia el espejo, ya no estaban tan lejos. Love this novel? Read it on Royal Road to ensure the author gets credit. Los tres caminaron con cuidado y doblando esquinas, finalmente Adam pudo empezar a escuchar de d¨®nde ven¨ªan las s¨²plicas y noto huellas de bibliotecarios por esa direcci¨®n. Parec¨ªa un hombre muy viejo pidiendo ayuda y su voz viajaba con los murmullos de los pasillos de alguna manera que Adam no entend¨ªa. Con mucho cuidado, el joven camin¨® hacia la esquina del pasillo donde proven¨ªa el sonido. Antes de cruzar la esquina se detuvo unos minutos a escuchar, quer¨ªa estar seguro de que no pasara nada malo. ¡ªAyuda...Ayuda...Ayuda...¡ªSe escuchaba alguien repetir el mismo mensaje una y otra vez, parec¨ªa una grabaci¨®n y la entonaci¨®n era muy cansada, al punto de que parec¨ªa que la persona estaba sufriendo. Adam se tom¨® a una de las tablas de madera vac¨ªas de uno de los estantes y asom¨® su cabeza para mirar que hab¨ªa, incluso si era el ''tintero'' nada malo le pasar¨ªa seg¨²n su padrino si hac¨ªa esto y el tintero lo notaba. De un vistazo Adam pudo apreciar que hab¨ªa un viejo con t¨²nicas negras hechas harapos tirado en el suelo, al viejo le faltaban las dos piernas y parec¨ªa haber un rastro de sangre en el suelo. Adam not¨® que el viejo debi¨® haber estado arrastr¨¢ndose por el suelo con las piernas sangrando para intentar llegar al espejo y ser curado, siguiendo la idea, deber¨ªan haberlo atacado en el pasillo de enfrente porque no vio sangre en su pasillo. Tambi¨¦n hab¨ªa varias huellas de garras chiquitas verdes dirigi¨¦ndose hacia adelante, parec¨ªa que atacaron al viejo y luego lo ignoraron. Pero al notar con m¨¢s atenci¨®n el suelo del pasillo donde el viejo suplicaba, Adam not¨® que hab¨ªa varios cachos de t¨²nicas negras tirados por el pasillo de enfrente y unos cuantos libros. Parecer¨ªa que atacaron a un grupo de personas que viajaban juntas y el viejo sobrevivi¨® de alg¨²n modo. El viejo parec¨ªa no haberlo visto, solo suplicaba ayuda y muy lentamente se arrastraba por el suelo tratando de llegar al espejo, Adam sab¨ªa que el viejo no lo lograr¨ªa nunca si se mov¨ªa a este ritmo. Con cuidado, Adam decidi¨® seguir avanzando hacia adelante y ayudar al viejo. Por extra?o que parezca el viejo no pod¨ªa escuchar a los tres j¨®venes incluso cuando estaban a una mano de ¨¦l. Adam estir¨® la mano y agarr¨® el hombro del viejo en el suelo mientras le dec¨ªa a los ni?os que tomar¨¢n los tablones de madera. El viejo sinti¨® a Adam toc¨¢ndolo y grit¨® con fuerza al verle la cara: ¡ª?Te los suplico! ?Ayuda, ¨²nicamente son unos pasillos m¨¢s y llegamos al espejo!, ?Puedes cargarme, joven? ¡ª?No grites, carajo!¡ªmurmur¨® Adam con enojo, por poco le cierra la boca con la mano, pero el viejo no pudo o¨ªrlo, parec¨ªa querer seguir gritando por ayuda por lo que Adam cambio el m¨¦todo y se sac¨® los anteojos y lo miro a los ojos. 100- El viejo El viejo no movi¨® la boca y lo mir¨® con aturdimiento. Adam reci¨¦n ahora pudo notar la cara del viejo. La d¨¦bil luz roja que iluminaba no ayudaba para mirarlo correctamente: pero noto que el viejo ten¨ªa pocos dientes en la boca, ten¨ªa unos pocos pelos blancos en la cabeza y aun importante pudo ver que los ojos del viejo eran completamente negros, parec¨ªan un negro que buscaba chuparte el alma con solo verlo. Adam se asust¨® al ver estos ojos y busco la sombra del viejo, por suerte todav¨ªa estaba ah¨ª, si no este viejo podr¨ªa sentirse tentado a atacar por tener karma de caminos opuestos, seg¨²n hab¨ªa investigado. Mientras aturd¨ªa al viejo, Adam se concentr¨® m¨¢s en sus o¨ªdos, por suerte nadie parec¨ªa haber escuchado el grito del viejo. Luego de comprobar por un rato, Adam dio la siguiente orden: ¡ªTomen los libros en el suelo, si no pueden cargarlos p¨®ngalos en los bolsillos de mi t¨²nica, mientras miro al viejo, no hagan mucho ruido y d¨¦jenme escuchar atentamente. Los dos ni?os no dijeron nada y empezaron a llenar los bolsillos de Adam, hab¨ªa 12 libros, por lo que los bolsillos de Adam y de los ni?os se llenaron y tuvieron que luchar para cargar los otros. Cuando terminaron, Adam le hizo una se?al de silencio al viejo mientras volv¨ªa a ponerse los anteojos. ¡ªEres un h¨¦roe, que el infinito te abrace¡ªMurmur¨® el viejo en voz muy baja masajeando su frente, ¨¦l probablemente supiera que Adam pod¨ªa escucharlo de esta forma¡ªS¨¢lvame, muchacho, si logro salir por el espejo lograr¨¦ seguir viviendo. Nos atacaron unos tinteros, tratamos de defendernos pero fallamos. Stolen from its rightful author, this tale is not meant to be on Amazon; report any sightings. El viejo quer¨ªa seguir convenciendo al joven con t¨²nica blanca, ¨¦l sab¨ªa que tener esa edad y esos ojos era imposible; as¨ª que probablemente el h¨¦roe pudiera sacarlo con vida de ac¨¢. Pero noto que el joven le dijo que se callara con una se?al por lo que permaneci¨® en silencio. Luego de un rato Adam cargo al viejo en su espalda, no fue muy complicado, el joven h¨¦roe ten¨ªa 20 a?os, adem¨¢s sub¨ªa y bajaba 800 escalones como m¨ªnimo todos los d¨ªas para ir al colegio, fuerza no le faltaba a estas alturas. El viejo agradeci¨® ser cargado por Adam y continu¨® en silencio, entendi¨® que no ten¨ªan que llamar la atenci¨®n de las criaturas. Miro a los ni?os, sobre todo a sus t¨²nicas, ese color de t¨²nicas no lo vio hace mucho tiempo, por lo cual se sinti¨® m¨¢s feliz. A color de t¨²nicas raras: historias complejas, a historias complejas: m¨¢s probabilidades de sobrevivir. Adam con sus anteojos sigui¨® avanzando con por los pasillos, en cada esquina proced¨ªa con cuidado a asomar la cabeza usando su t¨¦cnica, las huellas parec¨ªan estar aumentando, pero la distancia con el espejo se hac¨ªa cada vez m¨¢s chica. Una mano de Adam se utilizaba para tomar los tablones y la otra para sostener mejor al viejo. Por lo cual el joven ya no pod¨ªa tomar a los ni?os de la mano; lo cual lo incomodaba, porque no solo los ni?os obten¨ªan valent¨ªa al sentirse acompa?ados. Cuando solo faltaban unos pocos pasillos para llegar al espejo, Adam not¨® que la huellas no hac¨ªan m¨¢s que aumentar por lo que murmuro para Apolo y Hermes: ¡ªRecuerden: si les digo que tomen una estanter¨ªa, ag¨¢rrala y no la suelten no importa que pase. A este ritmo nos cruzaremos con un tintero s¨ª o s¨ª. Tiren los libros en sus manos al suelo si eso pasa y no se preocupen por ellos, ¨²nicamente miren a sus estanter¨ªas hasta que yo les diga. 101-El tintero Apolo y Hermes se pusieron nerviosos y abrazaban los libros que cargaban con fuerza como si de peluches se tratasen, pasaron dos pasillos y Adam no escucho nada. Pero la cantidad de huellas era tal que el piso estaba te?ido de verde por lo cual el joven h¨¦roe prefer¨ªa esperar unos minutos m¨¢s escuchando, antes de seguir avanzando, el siguiente pasillo parec¨ªa vac¨ªo desde la esquina, pero esta cantidad de huellas no ayudaban a tranquilizarlo. Con cuidado camino por el pasillo cuando estaba por la mitad unos burbujeos pudieron escucharse de adelante y estaban cada vez m¨¢s cerca, pero se mov¨ªan muy ,muy lentamente. Al escucharlos Adam detuvo la marcha y grit¨® con fuerza as¨ª el viejo tambi¨¦n pod¨ªa escucharlo: ¡ªSuelten los libros y agarren una estanter¨ªa, no la suelten por unos minutos y esperen a que yo les diga para soltarla. Si ven al tintero solo tomen a¨²n m¨¢s fuerte la estanter¨ªa. Adam solt¨® al viejo y lo puso en suelo cerca de la misma estanter¨ªa que ¨¦l tomaba. Luego le indico a los dos chicos que tomaran la estanter¨ªa y los cubri¨® con parte de su t¨²nica intentando que no vieran a la criatura y no soltaran la estanter¨ªa por el miedo. El viejo vio la extra?a escena, pero noto la mirada de susto de los ni?os y como Adam los cubr¨ªa como si fuera una gallina con sus dos pollitos. Al instante entendi¨® que esta era la manera de sobrevivir y tom¨® la estanter¨ªa. Pas¨® el tiempo y los burbujeos se hac¨ªan m¨¢s fuertes, cuando los ni?os comenzaron a notarlos, la lenta criatura todav¨ªa no hab¨ªa cruzado, Adam con cautela miraba a la esquina mientras los minutos pasaban. Cuando el viejo asustado pudo escuchar los burbujeos que para Adam eran fuegos artificiales en ese momento, fue cuando una pierna se aproxim¨® desde la esquina del pasillo. La pierna era negra y chorreaba algo similar a la tinta, adem¨¢s de ser muy larga: solo la mitad de la pierna era todo el cuerpo de Adam, no obstante la pierna era muy fina y en la punta de la pierna estaban las garras chiquitas que Adam pudo notar por todo el suelo. El resto del ''tintero'' comenz¨® a mostrarse desde la esquina. La criatura no era muy alta para sorpresa de Adam, era ligeramente superior a ¨¦l. Las 4 piernas101 largas del tintero parec¨ªan doblarse en numerosos ¨¢ngulos para poder sostenerlo lo cual lo hac¨ªa muy extra?o a la vista. El cuerpo de la criatura era una masa de carne que chorreaba tinta negra al suelo y su cabeza parec¨ªa ser varios rostros humanos sin piel pegados uno al lado del otro, a todos les faltaba la mand¨ªbula de abajo y ten¨ªan lenguas negras muy largas movi¨¦ndose por todos lados. Unauthorized duplication: this tale has been taken without consent. Report sightings. Adam se asust¨® bastante cuando la criatura lo noto; sin embargo, su lentitud la hac¨ªa menos terror¨ªfica, pero a¨²n recordaba que al viejo le faltaban las piernas y parec¨ªa que un grupo de bibliotecarios murieron por esta criatura. La criatura mir¨® al grupo pegado a las estanter¨ªas y continu¨® avanzando con lentitud, hacia ellos, cada paso que hac¨ªa el tintero le tomaba un buen tiempo, lo cual estaba siendo infernal para Adam. Pero finalmente el tintero lleg¨® hasta donde ellos estaban agarrados, como si estuviera curioseando, varias lenguas de los rostros humanos sin piel se extendieron y chuparon a Adam manchando con tinta su cuerpo. El tintero chup¨® a los cuatro por un rato, hasta que perdi¨® el inter¨¦s y continu¨® su lenta marcha hacia adelante. Para sorpresa de Adam la tinta en suelo y en sus ropas se evapor¨® en aire luego de unos minutos formando burbujas que estallan violentamente en el aire, lo cual llenaba al pasillo de burbujas negras estallando por todos lados, se escuchaban bastante fuerte por lo que eran algo molestas. El tintero camin¨® lentamente por el pasillo hasta doblar la esquina, cuando Adam not¨® que los burbujeos estaba lo suficientemente lejos, solt¨® su agarre de la madera y murmur¨®: ¡ªTomen los libros y continuamos. Los ni?os tomaron los libros , mientras el viejo sin pierna miraba con una sonrisa amarga la esquina por donde se hab¨ªa ido el tintero, no pod¨ªa entender como una cosa tan est¨²pida como tomarse de un estante pod¨ªa salvarle la vida ante semejante criatura. Quer¨ªa decir algo, pero ya estaba algo d¨¦bil y prefer¨ªa conservar las fuerzas por lo que se limitaba a sonre¨ªr a la mala fortuna de sus compa?eros de viaje. ¡ª?Ya est¨¢n?¡ªpregunt¨® Adam concentrado en escuchar al burbujeo alejarse. ¡ªSi¡ªRespondi¨® Hermes con valent¨ªa y con sus manos llenas de libros. Adam se acerc¨® al viejo y volvi¨® a cargarlo en la espalda, continuaron caminando por los pasillos, por suerte parec¨ªa que no hab¨ªa otro tintero por estos pasillos por lo que lograron llegar hasta el espejo a salvo. El espejo ten¨ªa un marco de oro y ten¨ªa el tama?o de una puerta doble. Todo el marco del espejo contaba con una hermosa decoraci¨®n de angelitos soplando trompetas y una inscripci¨®n que dec¨ªa en el idioma del piso medio: ''Feliz aquel que logra salvarse de su condena injusta'' Adam mir¨® a los ni?os y dijo con una sonrisa: ¡ªLos tres damos el mismo paso a la vez, al salir afuera es m¨¢s seguro, esta era la parte complicada del viaje a la tienda de dulces. Los dos ni?os con felicidad se prepararon para dar el paso y cuando Adam not¨® que estaba listo grit¨® con una sonrisa infantil en su rostro: ¡ªFue un gran d¨ªa de aventuras, pero el h¨¦roe tiene que regresar a casa! Acto seguido los tres muchachos dieron el primer paso. Al tocar el espejo Adam sinti¨® como si algo lo chupara y su cuerpo desapareci¨® en el aire junto al viejo en sus hombros. 102-Pisos de madera Acto seguido los tres muchachos dieron el primer paso. Al tocar el espejo Adam sinti¨® como si algo lo chupara y su cuerpo desapareci¨® en el aire junto al viejo en sus hombros. *Ja, ja, ja* La risa del viejo en su espalda fue lo primero que escuch¨® Adam tras salir al otro mundo. Los pasillos de madera y la luz colorida de las l¨¢mparas de aceite fueron lo que terminaron de sacar de aturdimiento a Adam y los ni?os, no se sent¨ªa igual que atravesar una pintura, atravesar este espejo te dejaba algo atontado. ¡ªMe salvaste la vida, h¨¦roe¡ªDijo entre risas el viejo en su espalda¡ªComo recompensa d¨¦jame mostrarte un buen truco; d¨¦jame en el suelo cerca del espejo. Adam se dio la vuelta y dej¨® al viejo al costado del espejo. El espejo de este lado era distinto al del mundo reverso: estaba hecho de plata y ten¨ªa la decoraci¨®n de diablitos con tridentes y la inscripci¨®n grabada en el idioma del piso medio dec¨ªa: ''Mira tu suerte, mira tu condena, mira tu muerte, pero no mires de m¨¢s o te perder¨¢s¡¯ El viejo estir¨® la mano y la meti¨® en el espejo, sumergi¨¦ndola en su superficie, luego la retir¨® y sac¨® un libro verde. Dej¨® el libro verde en el suelo y volvi¨® a meter la mano dentro del espejo. El libro verde se hundi¨® en el suelo de madera como si fuera agua hasta desaparecer de la vista de Adam. Acto seguido el viejo volvi¨® a sacar el libro verde del espejo y dijo con una sonrisa: ¡ªSi alg¨²n d¨ªa pierdes alg¨²n libro vinculado a tu alma, puedes encontrarlo de esta forma. Por ejemplo: la biograf¨ªa de tu padrino. Si se destruye la biograf¨ªa puedes sacarla de nuevo tambi¨¦n, pero envuelve tu mano con hojas de caracteres m¨¢gicos para hacerlo. ¡ªParece un buen consejo, gracias¡ªDijo Adam con una sonrisa bastante feliz, parece que ser bueno de verdad ten¨ªa sus ganancias¡ª?D¨®nde te llevo para que te curen? This story has been taken without authorization. Report any sightings. ¡ªA los guardias de las escaleras¡ªDijo el viejo mirando sus piernas, el sangrado se hab¨ªa detenido por el torniquete que hab¨ªa hecho, pero no aguantar¨ªa mucho si no se curaran¡ªArriba est¨¢n la enfermer¨ªa, as¨ª que estar¨¦ bien, solo ay¨²dame a llegar a los guardias de las escaleras, h¨¦roe. ¡ªPerfecto, tambi¨¦n vamos para arriba¡ªDijo Adam volviendo a tomar al viejo, para su sorpresa el viejo hab¨ªa dejado a su padrino en el suelo por lo cual pregunto. ¡ª?No te preocupa que alguien m¨¢s use a tu padrino? ¡ªReviviste con pocos recuerdos, h¨¦roe. Nadie puede utilizar un libro vinculado a tu alma¡ªRespondi¨® el viejo con t¨²nica negra con una sonrisa¡ªPero tampoco te culpo, los buenos m¨¦todos de resurrecci¨®n son complicados de conseguir. En mi primera resurrecci¨®n hab¨ªa olvidado casi todo tambi¨¦n. ¡ª?Reviviste?¡ªpregunt¨® Adam mientras avanzaba hacia el hex¨¢gono 3 para llegar a los guardias. ¡ªUnas cuantas veces, nunca me rindo¡ªDijo el viejo con una sonrisa amarga¡ªA la larga la mayor¨ªa de bibliotecarios muere porque el tiempo te mata de infelicidad. Pero yo nunca me rindo, alg¨²n d¨ªa voy a conseguir lo que busco. ¡ªLo que buscas debe ser bastante importante...¡ªRespondi¨® Adam con una sonrisa amarga¡ªPara haber sufrido tantas veces este mundo. Yo ya no s¨¦ si aguantar¨ªa una sola resurrecci¨®n m¨¢s. ¡ªNo, solo es un libro in¨²til¡ªRespondi¨® el viejo con una sonrisa amarga¡ªEs un libro verde y su portada tiene la inscripci¨®n: ''Abel'', durante mucho, mucho tiempo lo vengo buscando, pero sigo fallando. ¡ªDebe ser muy frustrante¡ªComent¨® Hermes con algo de pena¡ªhaber vivido tantas vidas y no haberlo logrado. ¡ªTodo lo contrario¡ªRespondi¨® el viejo entre risas con iron¨ªa¡ªLo divertido es el proceso de buscarlo, probablemente lo tire al infinito cuando lo encuentre. Finalmente, los 4 llegaron hasta las escaleras, por suerte estaban bastante cerca. Adam sabiendo que las preguntas llegar¨ªan se sac¨® los anteojos. Con el tiempo el joven descubri¨® que su identidad de h¨¦roe sol¨ªa solucionar una gran cantidad de problemas y m¨¢s con los guardias. 103-El mensajero Finalmente, los 4 llegaron hasta las escaleras, por suerte estaban bastante cerca. Adam sabiendo que las preguntas llegaron se sac¨® los anteojos. Con el tiempo descubri¨® que su identidad de h¨¦roe sol¨ªa solucionar su identidad una gran cantidad de problemas y m¨¢s con los guardias. Los guardias al notar al hombre herido cargado por Adam se acercaron a preguntar: ¡ª?Necesitan ayuda? ¡ªSi¡ª Respondi¨® el viejo en la espalda de Adam¡ª Al piso superior 3 de 5, hex¨¢gono 3 de 18, te doy dos p¨¢ginas de caracteres si me cargas hasta ese lugar y al resto le doy una pagina por cerrar la boca acerca del guardia faltante. ¡ªPor supuesto, siempre se aceptan donaciones¡ªDijo uno de los guardias acerc¨¢ndose a Adam para tomar al viejo en la espalda de Adam¡ªPero por las dudas podr¨ªas pasarnos tu identificaci¨®n, no quiero que me mate una criatura en el camino. ¡ªMe la comi¨® una criatura¡ªRespondi¨® el viejo con una sonrisa amarga¡ªMi nombre es Abel, n¨²mero de identificaci¨®n 923, pasa el libro as¨ª confirmamos. El guardia se acerc¨® con el libro. El viejo puso su dedo y los mismos datos que menciono aparecieron en el libro. Con una sonrisa, el guardia pregunt¨®: ¡ª?Eres un trotamundos que volvi¨®? Podr¨ªas dar un poco m¨¢s que una sola p¨¢gina de caracteres a cada uno. ¡ªNo tientes a la suerte¡ªRespondi¨® el viejo¡ªAcaso crees que el chico que me est¨¢ cargando no le interesar¨ªa ganar algo de karma extra. El guardia mir¨® los ojos de Adam y prefiri¨® cerrar el trato acept¨¢ndolo r¨¢pidamente. Antes de que el viejo se fuera, Adam mencion¨®: ¡ªTambi¨¦n vas a necesitar que alguien cargue estos libros. Por m¨¢s que te haya salvado, los libros son tuyos. ¡ªSon biograf¨ªas in¨²tiles, no me sirven por desgracia¡ªRespondi¨® el viejo con algo de pena por sus compa?eros muertos¡ªDe todas formas: gracias, la intenci¨®n fue buena. Adam algo desilusionado acepto las gracias y espero que eso de karma tambi¨¦n. Luego acompa?¨® al guardia cargando al viejo por las escaleras y se despidieron en los pisos medios 3 de 5 donde Adam ten¨ªa que entregar la caja de madera. The author''s content has been appropriated; report any instances of this story on Amazon. El camino fue bastante tranquilo hasta que Adam lleg¨® hasta una estanter¨ªa de madera blanca, Adam tom¨® uno de sus libros y la cabeza de una la chica con estrellas en las mejillas se form¨® en la estanter¨ªa de madera blanca, al salir dijo: ¡ªCreciste bastante r¨¢pido! Ya tienes la altura de los adultos, solo te faltan sus t¨²nicas. ¡ªS¨ª, lo s¨¦, ?vamos a discutir ac¨¢ o me vas a dejar pasar?¡ªPregunt¨® Adam de forma apurada y algo nerviosa, no quer¨ªa llamar mucho la atenci¨®n de las estanter¨ªas cercanas ¡ªPor supuesto que no discutiremos ac¨¢. ?Y estos dos ni?os?¡ªPregunt¨® la chica con sospecha ¡ªVienen conmigo¡ªRespondi¨® Adam apuradamente. Al pronunciar esas palabras: un pasadizo se mostr¨® sobre la estanter¨ªa madera blanca, en su interior la misma escalera de caracol que hab¨ªa bajado hace un tiempo pod¨ªan hallarse. Adam con cuidado comenz¨® a subir los escalones junto a los ni?os. Al subir, noto la misma sala cuadrada de madera blanca en la que estuvo en su infancia, pero esta vez estaba decorada con un escritorio y tres sillas de madera. Parec¨ªa no haber nadie dentro de la habitaci¨®n, Adam entr¨® y puso la caja que ten¨ªa que transportar hasta ac¨¢ en el escritorio luego dijo: ¡ªMi misi¨®n era ¨²nicamente transportar esta caja. No la pod¨ªa abrir: as¨ª que supongo que ustedes s¨ª pueden hacerlo. Un viejo comenz¨® a formarse sobre una de las paredes de madera blanca de la habitaci¨®n, mientras dec¨ªa con voz seria: ¡ªS¨ª que te has convertido en un h¨¦roe en estos pocos a?os, chico. Veamos si pudiste devolver el favor por haber salvado tu vida en aquel entonces. El viejo termin¨® de formarse, dio unos pasos y tom¨® la caja. La caja se abri¨® de forma autom¨¢tica, cuando las manos de madera blanca del viejo la tocaron. Cuando la caja se abri¨®, un librillo sali¨® de adentro, era la oveja negra. Al salir el rostro del viejo form¨® una sonrisa bastante amplia. Pero la oveja lo ignor¨® y se qued¨® mirado a los dos ni?os en la habitaci¨®n con incredulidad y con un grito bastante agudo pregunto: ¡ª?Y ustedes qu¨¦ hacen ac¨¢ sin un maniqu¨ª?! ¡ªClara nos permiti¨® venir, adem¨¢s no tenemos nada que ver con vos¡ªdijo Hermes de manera apurada. ¡ªSi, no puedes darnos ¨®rdenes!¡ªGrito Apolo apoyando la idea de Hermes. ¡ªClara es una idiota. A este ritmo los van a terminar matando a los dos¡ªDijo la oveja negra con molestia, luego se gir¨® y mir¨® a Adam y dijo: ¡ªLl¨¦vatelos de regreso y ven a buscarme en unas horas, yo negocio por el viejo sin ojos. Los ni?os se quejaron: quer¨ªan sus dulces. Adam los convenci¨® diciendo que iban por la tienda de dulces antes de regresar. As¨ª que los tres salieron rumbo al mercado, dejando a la oveja negra discutiendo los detalles con las estanter¨ªas de madera blanca. 104-La tienda de dulces El mercado estaba tan lleno como siempre. El doble ascenso hab¨ªa provocado que este hasta reventar en estos ¨²ltimos a?os. Era normal ver atascos y las colas para entrar en las pinturas no eran pocas. Por suerte a Adam el dinero no le faltaba y pod¨ªa ir a la tienda de dulces m¨¢s cara de todo el mercado solo para no tener que perder tiempo en la cola. En el camino no fueron pocas las personas que miraban a los ni?os con t¨²nicas grises con miradas de sospecha. Pero los guardias no se preocupaban: ya conoc¨ªan a Adam desde hace tiempo, por lo que estaban m¨¢s preocupados por los forasteros que ven¨ªan codiciando participar en la guerra de las estanter¨ªas del 4 piso medios. Si bien las estanter¨ªas que controlaban esta zona podr¨ªan solucionar los problemas generados por la codicia de los bibliotecarios, era molesto para ellas hacerlo por lo cual muchas veces terminaban ignorando sus reglas si tantos bibliotecarios se amontonaban por un hex¨¢gono. Ese el motivo por el cual hab¨ªa guardias por los pisos con mucha poblaci¨®n de bibliotecarios, adem¨¢s que ser guardia deber¨ªa tener algunos beneficios secretos que Adam desconoc¨ªa. Nadando entre el mar de personas, Adam finalmente pudo encontrar la tienda que buscaba, por suerte no hab¨ªa mucha cola y tras esperar un poco pudo ingresar a la pintura de la tienda de dulces. La tienda parec¨ªa estar hecha de madera marr¨®n y ten¨ªa una decoraci¨®n muy fina, dado que no hab¨ªa muchos ni?os, su verdadero negocio era la pasteler¨ªa y la venta de bombones y facturas, pero tambi¨¦n hab¨ªa dulces en varios barriles dispersos por la tienda. La tienda contaba con dos partes, el ¨¢rea de recepci¨®n para clientes y el ¨¢rea de la cocina donde se preparaba la comida, pero el aroma a pasteles ricos cocin¨¢ndose siempre inundaba el ¨¢rea de recepci¨®n, lo cual motivaba a los clientes a comprar de m¨¢s. Hab¨ªa mostradores por todos lados guardando: pasteles, facturas, bombones y golosinas. Adam conoc¨ªa esta tienda por su infancia, sol¨ªa venir a buscar algo que no tuviera el sabor a los hongos de la cueva, cuando el sabor mon¨®tono lo aburr¨ªa. Cuando Adam entr¨®, un saludo de recepci¨®n se escuch¨® desde la parte de atr¨¢s de la tienda: ¡ªEstimado cliente, bienvenido a la pasteler¨ªa de Don Pastore. ?Qu¨¦ desea celebrar en esta ocasi¨®n? This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. Acto seguido un hombre gordo de cabello marr¨®n sali¨® del ¨¢rea de cocina. El hombre estaba vestido con una t¨²nica negra algo manchada y un sombrero de pastelero. El pastelero ten¨ªa una mirada amable y un bigote negro de estilo ingl¨¦s muy prolijo y cuidado en su boca. Al notar a Adam , Pastore con una sonrisa, dijo: ¡ªPero si es Adam, hace tiempo no te ve¨ªa por mi tienda, muchacho, no me digas que finalmente voy a cocinarte un pastel de regalo por haber obtenido la t¨²nica negra. Adam ten¨ªa la cara llena de verg¨¹enza, no pod¨ªa creer que de verdad recordara su nombre, ¨¦l no recordaba el nombre del due?o de la tienda. Lo que Adam no sab¨ªa es que no hab¨ªa muchos ni?os en estos pisos, y los poco que hab¨ªa no pod¨ªan comprar caramelos de forma tan seguida como Adam lo hac¨ªa, por lo cual a Don Pastore le era muy f¨¢cil reconocerlo. (Adem¨¢s de que era pelirrojo, no hab¨ªa tantos pelirrojos en estos pisos) ¡ªNo, pero falta poco, todav¨ªa no es el momento de festejar¡ªRespondi¨® Adam con pena, sab¨ªa que la tradici¨®n de los bibliotecarios era comprarse regalos a ellos mismos cada vez que alcanzaban alguna meta importante en sus vidas¡ªPero vine a comprarle dulces a mis descendientes lejanos. ¡ªYa veo, pueden tomar lo que quieran¡ªRespondi¨® el pastelero con una sonrisa amable¡ª agarren alguna de esas cajas y llenarlas con los dulces que desean. El pastelero se?al¨® unas cajas cuadradas no muy grandes que conten¨ªan varios frascos de vidrio, se supon¨ªa que los clientes tomar¨ªan un solo frasco, pero el pastelero sab¨ªa que Adam directamente se llevaba una caja de frascos llena de dulces cada vez que ven¨ªa. Adam recordando el pasado tom¨® tres cajas y le dio una caja a los dos ni?os, la caja conten¨ªa el espacio para nueve frascos, para Adam era f¨¢cil cargar la caja llena, pero para los ni?os pod¨ªa ser un poco complicado, pero por los dulces lo har¨ªan. ¡ª?Podemos poner lo que queramos?¡ªpregunt¨® Hermes mirando los barriles llenos de dulces por toda la tienda. ¡ªSi, si¡ªRespondi¨® Adam procediendo a buscar sus dulces favoritos¡ªyo tambi¨¦n me llevar¨¦ una caja, as¨ª que solo toma lo quieras y ponlo en el frasco¡ª Hace tiempo que Adam no ven¨ªa, por lo que estaba algo emocionado, tal vez sea por ver a los ni?os corriendo como locos por la tienda, pero realmente se sent¨ªa como si hubiera vuelto a un pasado m¨¢s feliz mientras recorr¨ªa los pasillos llenos de barriles con dulces. 105-La guerra es rentable El resto del d¨ªa transcurri¨® con normalidad. Adam llev¨® a los ni?os a la cueva y luego fue a buscar a la oveja negra a las estanter¨ªas de madera blanca. Cuando lleg¨® a la cueva con la caja de regreso, los maniqu¨ªs ya hab¨ªan venido a buscar a los ni?os y a sus dulces por lo cual Adam no pudo despedirse. Para su sorpresa los p¨ªcaros ni?os tambi¨¦n se llevaron la caja de dulces que ¨¦l hab¨ªa comprado. En estos momentos Adam estaba escuchando el acuerdo al cual hab¨ªa llegado la oveja negra, parec¨ªa que el viejo sin ojos ten¨ªa una actitud radicalmente diferente cuando hablaba con librillos. La oveja negra resumi¨® el trato: ¡ªEntonces es un 15% del bot¨ªn de guerra obtenido, un pacto de no agresi¨®n, una alianza para tus siguientes 4 ascensos y un pago de 5 libros m¨¢gicos antes de la purga y las decoraciones de las cinco estanter¨ªas a destruir son tuyas. ¡ªCreo recordar que Ped¨ª un 20% , no 15%...¡ªDijo el viejo sin ojos de mala gana pero con calma¡ªEl resto de cosas tampoco¡­ ¡ªSon cinco estanter¨ªas muy finamente decoradas¡ªinterrumpi¨® la oveja de forma algo apurada¡ªUna de las estanter¨ªas tiene unos peluches muy lindos¡­ ¡ªPeluches...¡ªEl viejo sin ojos parec¨ªa meditar profundamente esas palabras¡ªSi son bonitos... pero no hay muchos ni?os... pero me puede servir para criar h¨¦roes... o buscar hongos f¨¢ciles... ¡ªUna alianza para 4 ascensos es un buen trato¡ªVolvi¨® a interrumpir la oveja casi inmediatamente luego de que el viejo continuaba quej¨¢ndose de su negociaci¨®n¡ªtienen presencia en los pisos 3,4,5 de 5 de madera¡ª ¡ªEs un doble ascenso, necesito algo m¨¢s, algo ¨²nico¡ªDijo el viejo sin ojos de forma contundente, mientras meditaba el trato¡ªPara ellos es raro vivir un doble ascenso, yo logr¨¦ expandirme a los pisos de plata y oro. ¡ªPuedo buscar agregar algo de informaci¨®n¡ªRespondi¨® la oveja negra¡ªPero ellos no buscan calidad, buscan cantidad. ¡ªEl viejo est¨¢ haciendo la estrategia del ''come pisos''¡ªDijo el viejo sin ojos con preocupaci¨®n y con algo de miedo¡ªQuiere tener 8 hijos y un nieto tras este ascenso, necesito debilitarlo m¨¢s, no puede ir tan r¨¢pido, entiendes a qu¨¦ me refiero. ¡ªSi, por supuesto¡ªRespondi¨® la oveja negra pensando en c¨®mo lograrlo. ¡ªSi obtienes algo bueno para m¨ª, puedo pagarte bien...¡ªDijo el viejo sacando sus ojos para mirar la peque?a oveja negra en el escritorio¡ªAntes de la purga, necesito libros para los nuevos habitantes, libros que me destaquen. Si consigues algo ¨²til, te conseguir¨¦ m¨¢s maletas cargadas. Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on Royal Road. ¡ªVeremos que podemos hacer...¡ªDijo la oveja negra mirando los ojos del viejo con cautela. ¡ªPero en mi primer pago, quiero otro h¨¦roe¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos mirando a Adam¡ªEl chico ya est¨¢ por irse y t¨² tienes 10 chicos en la guarder¨ªa que van a sobrevivir a la purga. ¡ªM¨ªnimamente, voy a pedir 2 por chico...¡ªRespondi¨® la oveja negra sin dudar. ¡ªEst¨¢ bien¡ªDijo el viejo sin ojos . El viejo sin ojos desapareci¨® y volvi¨® a parecer cerca del suelo, abri¨® sus bocas y dos frascos aparecieron en su lugar. Adam noto que dentro de los frascos parec¨ªan haber dos mini-humanos como los que hab¨ªa adentro de la maleta. ¡ªTe pago por adelantado¡ªDijo el viejo sin ojos¡ªHaz que la guarder¨ªa me crie un h¨¦roe y consigue que las estanter¨ªas de madera blanca paguen por adelantado 10 libros m¨¢gicos, no queda tanto tiempo. Ya s¨¦ la fecha exacta cu¨¢ndo ocurrir¨¢ la purga. La oveja negra mir¨® los dos frascos con emoci¨®n. Adam entendi¨® que de alguna manera la guarder¨ªa pod¨ªa hacer que esos dos mini-humanos muertos se convirtieran en bibliotecarios por lo cual estaba bastante sorprendido de verlos de nuevo. Tambi¨¦n estaba sorprendido porque no sab¨ªa c¨®mo hab¨ªa juntado el viejo sin ojos esos frascos, ni quien se los hab¨ªa dado... o m¨¢s importante a¨²n: Cuando se los hab¨ªan dado. ¡ª?Nos podr¨ªas advertir cu¨¢ndo ocurrir¨¢ la purga?¡ªDijo la oveja negra con preocupaci¨®n¡ªLa guarder¨ªa te dar¨ªa un libro m¨¢gico si la fecha de verdad se cumple; no queremos a los chicos corriendo por los pasillos esos d¨ªas. ¡ªClaro, la purga ser¨¢ el mismo d¨ªa que Adam obtenga su t¨²nica negra¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con una sonrisa de oreja a oreja. ¡ª?Qu¨¦?¡ªpregunt¨® Adam con incredulidad, c¨®mo pod¨ªa ser que el viejo sin ojos supiera cu¨¢ndo terminar¨ªa de leer las 140 p¨¢ginas y como sab¨ªan los que har¨ªan la purga cuando ¨¦l leer¨ªa sus 140 p¨¢ginas. ¡ªNo es mi deber responder las preguntas de un bibliotecario¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos mir¨¢ndolo con una sonrisa¡ªFuiste la mejor inversi¨®n de mi vida, Adam, pero no te preocupes: ese d¨ªa te dir¨¦ todas las respuestas que buscas, si logras obtener la t¨²nica negra y no mueres en el intento. Adam con molestia mir¨® al viejo sin ojos, era m¨¢s que obvio que lo estaba enga?ando, pero no entend¨ªa el motivo: ?Por qu¨¦ buscaba enga?arlo?. El joven prefiri¨® ignorarlo y pregunt¨® lo ¨²nico que le importaba de esta charla in¨²til: ¡ª?Yo que gano por la ayuda como mensajero? No pensar¨¢n que lo voy a hacer gratis y no me interesan los libros m¨¢gicos cuyos efectos desconozco. M¨ªnimamente, quiero saber los efectos de mis libros actuales, adem¨¢s de los que vaya a ganar en el futuro. ¡ªBueno, te dir¨¦ los efectos de tus libros actuales como pago¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos mirando a Adam con sospecha¡ªY podr¨¢s seleccionar unos libros para leer de los que yo gane. ¡ª?Si yo tomo un libro, no podr¨ªas duplicarlos?¡ªPregunt¨® Adam buscando m¨¢s recompensas ¡ªNo, no est¨¢s obteniendo nada, me est¨¢n pagando a m¨ª¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con molestia¡ªConsidera esta informaci¨®n como un adelanto por tu pago: ''No hay atajos posibles con condiciones de las estanter¨ªas'' 106-La Monoton铆a mata. Las negociaciones transcurrieron con normalidad y Adam lleg¨® a un acuerdo. Pero luego el joven sac¨® a su padrino y todo se descontrol¨®. Al final el h¨¦roe logr¨® mejorar su trato por lo cual pudo elegir un total de 4 libros m¨¢gicos de la estanter¨ªa del viejo sin ojos, sabiendo sus efectos y el viejo tendr¨ªa que d¨¢rselos para leer sin acertijos. A cambio de la mejora del trato si Adam hablaba con alguien de los efectos de los libros: morir¨ªa. Pero eso ocurr¨ªa siempre, as¨ª que solo era una forma de desquitarse del viejo sin ojos por tener que mejorar la oferta para asegurarse un mensajero de confianza por unos a?os. La lectura de un libro m¨¢gico no consum¨ªa mucho tiempo y no eran muchas hojas en general, por lo que no habr¨ªa problemas seg¨²n su padrino incluso si de verdad la purga comenzar¨¢ cuando Adam obtuviera su t¨²nica negra. De todas formas, seg¨²n el padrino de Adam esa coincidencia deber¨ªa ser imposible por lo cual Adam dej¨® de preocuparse por el tema, pero s¨ª se preocup¨® porque la fecha de 20 a?os dicha por el oso hab¨ªa pasado hace alg¨²n tiempo. Pero por el momento no notaba agitaciones importantes en los residentes de los pisos medios. Si bien todos los residentes de los pisos medios parec¨ªan saber de la purga, parec¨ªa que lo consideraban un hecho a largo plazo y que no afectar¨ªa sus vidas actuales, la mayor¨ªa solo lo ve¨ªa como una posibilidad debido a la alta calidad de los libros en los pisos inferiores. La calidad de los libros superiores parec¨ªa no llamar la atenci¨®n de los residentes de los pisos medios debido a que algunos pisos de los inferiores estaban infectados. Adem¨¢s, las estanter¨ªas de esa zona eran como el viejo sin ojos que ped¨ªa preguntas casi imposibles ¨²nicamente para estafarte, por lo tanto, los habitantes del piso medio exclusivamente evitaban la zona y la consideraban in¨²til. Cuando todo se negoci¨®, la oveja negra se despidi¨® y la cueva qued¨® tan vac¨ªa como de costumbre. Un gran d¨ªa de aventuras ciertamente, pero el h¨¦roe ten¨ªa que marchar en soledad a casa. El joven sin mucho que hacer volvi¨® a sentarse en su escritorio, saco su cuaderno amarillo y continuo estudiando las nuevas p¨¢ginas. Nadie lo interrump¨ªa, las p¨¢ginas pasaban y faltaba muy poco para saber cu¨¢l era el final de la historia del joven h¨¦roe narrada en los libros amarillos, ciertamente no era una gran historia, pero si una que buscaba buenas excusas para pasar por todas las palabras del idioma. La soledad acompa?¨® a Adam hasta que volvi¨® a tener ganas de ir a dormir, durmi¨® pensando en el d¨ªa de aventuras y cuando quiso darse cuenta ya estaba el viejo sin ojos grit¨¢ndole que era la hora de ir a la escuela como si de una alarma se tratase. El joven hab¨ªa crecido con esta alarma de gritos por lo que los ignor¨®, mientras se pon¨ªa con lentitud sus t¨²nicas blancas lavadas por el agua del lago y se propon¨ªa a ir a la escuela. The narrative has been taken without permission. Report any sightings. El camino sigui¨® la misma monoton¨ªa de siempre: pasar junto a los guardias en las escaleras, podr¨ªas saludarlos: ellos ignorar¨¢n tu saludo y t¨² continuabas subiendo los 400 escalones. Por cada paso hac¨ªas un escal¨®n as¨ª que eran 400 pasos. En esos 400 pasos uno se cruzaba con una gran cantidad de bibliotecarios podr¨ªas optar por saludarlos o no hacerlo, el resultado era el mismo: ellos te ignoraban y continuaban con su propia aventura. Luego de numerosos saludos ignorados y 400 pasos, uno pod¨ªa salir de las escaleras y caminar por los pasillos necesarios para llegar a la escuela, no eran muchos, pero si eran necesarios. Tras caminarlos uno pod¨ªa encontrar el arco gigante de madera de la escuela: tambi¨¦n conocido como la puerta de la escuela. Casi nadie entraba a este hex¨¢gono, pero si te cruzabas alg¨²n estudiante o profesor pod¨ªas optar por saludarlos o no hacerlo, el resultado era el mismo: ellos te ignoraban y continuaban con su propia aventura. Tras caminar los pasillos necesarios para llegar a tu aula, no eran muchos pasillos pero s¨ª necesarios. Uno pod¨ªa llegar a su aula y abrir la puerta, al entrar podr¨ªas decidir si saludar o no saludar, pero el resultado no cambiaba porque no hab¨ªa nadie en el aula que respondiera tu saludo. El silencio respond¨ªa con alg¨²n rechinar en la madera, ah¨ª uno decid¨ªa entrar. Para poder llegar a tu banco solo necesitabas hacer unos pocos pasos, no eran muchos pero s¨ª necesarios. Al llegar al banco, uno habr¨ªa su libro y esperaba al profesor y tras esperar un poco, el profesor ven¨ªa y como todos los d¨ªas dec¨ªa con una voz ahogada: ¡ª?Por cu¨¢l p¨¢gina vas, Adam? ¡ªLlegue a la p¨¢gina 120¡ªRespondi¨® Adam de forma autom¨¢tica, alzando la mirada para apreciar los ligeros cambios en Aquiles. El rostro de Aquiles ya no exist¨ªa, hab¨ªa sido reemplazado por un grano gigante con forma de rostro humano arrugado. L¨¢grimas ca¨ªan de abajo del rostro y algunas s¨²plicas pod¨ªan escucharse, pero lo mejor que uno pod¨ªa hacer era ignorarlas y concentrarse en el nuevo Aquiles, es decir: En el grano que colgaba sobre su rostro. ¡ªBueno¡ªRespondi¨® el grano, cuando hablaba siempre escapaba un poco de pus amarillo sobre su boca, por lo cual su voz sonaba algo gangosa y ahogada, pero Adam se hab¨ªa acostumbrado hace mucho¡ª?Necesitas ayuda con la p¨¢gina 121? ¡ªSi¡ªRespondi¨® Toscamente Adam, sab¨ªa que el grano actuaba por instinto por lo cual uno no pod¨ªa comunicarse muy bien con ¨¦l. Pero si parec¨ªa tener el instinto de querer que Adam llegue a sus 140 p¨¢ginas, probablemente para poder intercambiar al joven por algo con la estanter¨ªa oculta en la escuela. Aquiles se acerc¨® a Adam y comenz¨® a explicarle con su voz gangosa, ayudando a corregir los problemas del joven y buscando ense?arles los problemas de las siguientes 20 p¨¢ginas. 106-Adolecensia El tiempo pas¨®, de alguna manera que Adam todav¨ªa no entend¨ªa del todo, pero no hay dudas de que pas¨®, en estos momentos Adam se encontraba leyendo c¨®modamente un libro en su escritorio, mientras tomaba una chocolatada caliente. Para sorpresa del lector, Adam no estaba leyendo su libro amarillo para aprender idiomas y tampoco estaba leyendo la biograf¨ªa de su padrino. Adam estaba leyendo la historia de c¨®mo se fueron forjando las distintas religiones dentro de la biblioteca y c¨®mo fueron variando con el tiempo, es decir: era un libro de cultura general. Leer libros de cultura general era una de las nuevas aficiones de Adam y estas aficiones surgieron luego de un d¨ªa muy depresivo en el cual sigui¨® el consejo del viejo sin ojos y finalmente le hab¨ªa terminado contando acerca de sus problemas mentales y psicol¨®gicos a su padrino. Como resultado de la charla su padrino le dio varios consejos ¨²tiles para lidiar con sus problemas. Lo ir¨®nico era que seg¨²n el padrino de Adam estos problemas eran normales y le pasaba a todos los bibliotecarios en su adolescencia, por lo que su padrino le recomend¨® leer un poco por diversi¨®n y se le terminar¨ªa pasando el problema a medida que creciera. Efectivamente y aunque pareciera una broma: as¨ª ocurri¨®. Los libros parec¨ªan ser p¨ªldoras de felicidad instant¨¢neas para la mente de un bibliotecario pasando por su adolescencia. Con leer un poco todos los d¨ªas, los problemas depresivos de Adam fueron desapareciendo (o mejor dicho ocult¨¢ndose) junto con sus emociones en general, es decir: actualmente Adam no era feliz, pero tampoco estaba triste y ahora para Adam encontrar una manera de no estar triste era como encontrar agua en el desierto. Adam se sorprendi¨® que el m¨¦todo de encontrar ''amigos'' en los libros fuera tan bueno. Seg¨²n su padrino as¨ª funcionaban todos los bibliotecarios y su verdadero problema era que no tuvo un padre para contarle que ocurr¨ªa en su adolescencia. Por desgracia hace ya bastante Adam no le contaba su edad a su padrino. ¨¦l parec¨ªa no poder notar el paso del tiempo por lo que siempre pens¨® que Adam ten¨ªa entre 10 y 16 a?os. Cuando su padrino se enter¨® de que Adam ten¨ªa ya casi 25 a?os, empez¨® a contarles varias cosas terribles: como que deb¨ªa haber cambiado su karma hace much¨ªsimo tiempo y era una absoluta locura haber crecido con karma positivo. Al parecer la idea de obtener la m¨¢scara de karma positivo era ¨²nicamente crear un colch¨®n de buenas acciones para hacer malas acciones sin tener karma negativo. Adem¨¢s, el padrino de Adam le dijo que debi¨® cambiar el trato con el viejo sin ojos hace mucho: el plan de su padrino era buscar algunos ni?os de la escuela para que probaran los efectos de los libros m¨¢gicos por ¨¦l e intercambiar los nuevos hongos del viejo sin ojos y la informaci¨®n obtenida por m¨¢s libros m¨¢gicos. Al parecer por hongos f¨¢ciles el viejo sin ojos estar¨ªa dispuesto a cambiar sus reglas y preguntar tonter¨ªas. Pero Adam se neg¨® rotundamente a llevar a cabo este plan, para el joven h¨¦roe era una salvajada hacer semejante locura. Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there. Ahora su padrino escrib¨ªa desesperadamente que no llegara al punto donde perdiera su sombra. Pero Adam decidi¨® ignorarlo, ¨¦l prefer¨ªa ser bueno y morir as¨ª, antes que vivir como el resto de bibliotecarios que escond¨ªan la cabeza para sobrevivir.
Lo que tanto Adam como su padrino no sab¨ªa en aquel entonces: es que el segundo nivel de karma positivo ya era suficiente para afectar las decisiones de la mente de un bibliotecario Se los voy adelantando.
Otras cosas que el padrino de Adam le explic¨® al joven: era que deb¨ªa encontrar alg¨²n tema de lectura que le interesara de verdad con urgencia y no solo libros casuales durante su adolescencia o sus problemas mentales volver¨ªan a aparecer y ser¨ªan cada vez m¨¢s graves. Para desgracia del joven pelirrojo, seg¨²n su padrino un bibliotecario era adolescente hasta los 40 a?os por lo cual le quedaron unos largos a?os amargos. Un bibliotecario era adulto entre los 40 y 120 a?os, viejo entre los 120 a 200 a?os y moribundo entre los 200 a 250 a?os. (Si no alargar¨¢ su vida de alguna forma, cosa no imposible y bastante frecuente en estos tiempos dorados). La cosa m¨¢s impactante que descubri¨® Adam: era que en funci¨®n de los ascensos de los pisos circundantes donde naci¨® su vida se alargar¨ªa. Seg¨²n su padrino: en la antig¨¹edad un bibliotecario solo viv¨ªa 45 a?os y poco a poco fueron alargando la vida de todos los nuevos nacidos con sus logros y descubrimientos. En el caso de Adam, ¨¦l naci¨® en un piso muy bueno que le concedi¨® 205 a?os de vida-extra (En el mejor de los casos). Esto se debe a que hab¨ªa ocurrido una buena cantidad de ascensos en los pisos circundantes, en este caso, el que m¨¢s ayudaba era los pisos inferiores. Los pisos circulantes contaban una cantidad de pisos que su padrino desconoc¨ªa, por lo cual pod¨ªa haber otro nivel de pisos que hubiera sido a¨²n m¨¢s ¨²til que los pisos de plata y oro, pero que Adam desconoc¨ªa por el momento. Su padrino le explic¨® algunas cosas m¨¢s, porque se dio cuenta de que Adam era un ermita?o que creci¨® en una cueva. Otra cosa que molest¨® a Adam enterarse, era que su actitud y forma de tratar a los dem¨¢s: era m¨¢s parecida a la de las estanter¨ªas que a la de los bibliotecarios y por eso nadie lo saludaba y daba regalos de cumplea?os. Los que ten¨ªan esas conductas anormales eran las estanter¨ªas que siempre buscaban la adulaci¨®n de cientos de bibliotecarios y ah¨ª se dio cuenta de que su padrino ten¨ªa raz¨®n. Los ¨²nicos que buscaron llamar desesperadamente la atenci¨®n de Adam en esta fr¨ªa biblioteca con adornos, saludos, hablar de forma llamativa y regalos, eran las estanter¨ªas o los bibliotecarios interesados en conseguir algo para ellos mismos. Finalmente, Adam entendi¨® por qu¨¦ se sent¨ªa tan inc¨®modo en esta sociedad y no era por su culpa era por haber crecido en una cueva y con un lun¨¢tico.
Adem¨¢s de que el karma de estos pisos tend¨ªa a ser negativo contrario a mi camino de vida y que era adolescente Adam nunca entendi¨® esto en esta etapa de su vida, lo anoto para hacerte la vida m¨¢s f¨¢cil. El lector deber¨ªa leer mis anotaciones ?O no lo puede leer y estoy perdiendo mi tiempo?... por las dudas paro de hacerlo
107-Los Caracteres Perdidos Por lo cual muchas cosas cambiaron en Adam desde que logr¨® entender sus problemas y entenderse a s¨ª mismo. O tal vez su padrino lo estaba enga?ando, pero el estado de desesperaci¨®n mental que ten¨ªa Adam en estos momentos termin¨® logrando que las mentiras se vuelvan su nueva realidad. Para lograr superar la depresi¨®n Adama busco y busco un tema de lectura que lograra motivar su vida. Al final de una larga b¨²squeda el tema que a al joven pelirrojo le interesaba en estos momentos era la religi¨®n. Durante casi 4 a?os estuvo investigando sobre el tema a trav¨¦s de libros de cultura general. Seg¨²n sus estudios en la biblioteca las religiones eran muchas, en general eran individualistas y buscaban objetivos bastante concretos. Como eran individualistas uno ten¨ªa que descubrir por s¨ª mismo al dios en cu¨¢l quer¨ªa creer y no hab¨ªa ninguna comunidad a la cual pertenecer luego de creer en ese dios . Por lo cual las religiones de la biblioteca eran m¨¢s una decisi¨®n personal que el culto de una comunidad hacia alguna creencia y no hab¨ªa una herencia compartida. Al menos eso era lo que ocurr¨ªa en los pisos de madera. No obstante en general la gente de una misma creencia pod¨ªa participar y hacer ceremonias en conjunto, pero no era frecuente hacerlas y Adam no conoc¨ªa de esos grupos de personas viviendo en los pisos medios. Hab¨ªa muchas religiones y en general mucho del propio conocimiento de la religi¨®n estaba oculto y deb¨ªa hallarse mientras se practicaba. Lo poco que era de conocimiento general era el nombre de la religi¨®n, el objetivo de la religi¨®n y el camino de vida. Pero nunca se conoc¨ªa los objetos de culto de una religi¨®n o sus dioses. Por ejemplo, el padrino de Adam cre¨ªa en la religi¨®n de: ''Los Constructores'' y como misionero camino por muchos a?os por los pisos tratando de encontrar los hex¨¢gonos secretos de la biblioteca y arreglando la biblioteca. Encontr¨® unos cuantos de esos hex¨¢gonos secretos y tras lograrlo decidi¨® volver a su hex¨¢gono de nacimiento para morir y ser parte de la biblioteca. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Esa fue la vida de su padrino y motivo de vida como bibliotecario, por lo cual la religi¨®n de Los Constructores fue su camino de vida como bibliotecario. Hab¨ªa otras tres personas que Adam ya hab¨ªa conocido a lo largo de su vida que tambi¨¦n siguieron el camino de la religi¨®n. Uno era el ermita?o que salto al infinito, su religi¨®n es la de ''Los Antiguos Bibliotecarios'' y su objetivo en la vida fue vivir como uno de ellos y lograr ascender para ayudar al resto de bibliotecarios en el piso donde ¨¦l naci¨® y garantizar un mejor futuro para su especie. El segundo era Abel: el viejo sin piernas al cual Adam ayud¨® hace 5 a?os en el mundo reverso. Su religi¨®n era el ''Yo, Yo, Yo'' y b¨¢sicamente buscaba encontrar tres libros: una biograf¨ªa de t¨² yo pasado, una biograf¨ªa de t¨² yo presente y una biograf¨ªa de t¨² yo futuro. El ¨²ltimo era su compa?ero de clase: Franco y su padre, ambos cre¨ªan en ''Los Inquisidores'', por lo tanto, ambos cre¨ªan que exist¨ªan libros que solo serv¨ªan para lastimar a los bibliotecarios y su deber en la vida era quemarlos para ayudar al resto de bibliotecarios a nunca cruzarse con ellos. Un ejemplo del tipo de libros que buscaban eliminar ser¨ªa la biograf¨ªa hecha con piel humana del juguetero que pod¨ªa matar a Adam si la leyera. Tras investigar por unos cuantos a?os, Adam estaba decidiendo cu¨¢l era la religi¨®n en la cual cre¨ªa y por la cual vivir¨ªa en esta biblioteca por el resto de su vida. Por el momento solo le interesaban tres religiones: -''Los H¨¦roes'': T¨¦cnicamente, era la religi¨®n que Adam hab¨ªa estado siguiendo desde que naci¨® y b¨¢sicamente consist¨ªa en lograr avanzar hasta el final de la ruta del karma positivo. -''Mago'': Consist¨ªa en obtener la mayor cantidad de habilidades m¨¢gicas posibles a trav¨¦s de libros m¨¢gicos y convertirse en un mago. Esa otra religi¨®n que Adam hab¨ªa est¨¢ siguiendo sin saber que exist¨ªa. -''Los Caracteres Perdidos'': Consist¨ªa en hallar unos caracteres que pod¨ªan unir todos los idiomas de la biblioteca y hacer a todos los libros entendibles, esta era la que emocionaba a Adam porque segu¨ªa la motivaci¨®n de su idea revolucionaria de las mini palabras descubierta en su infancia. Por lo tanto, la religi¨®n era algo muy ¨²til para fijarse un camino a seguir en la biblioteca o darle sentido a una vida vac¨ªa en estos pasillos. Adam en estos momentos se sent¨ªa bastante vac¨ªo por lo cual estaba tratando de encontrar alguna religi¨®n que lograra llenar su coraz¨®n con algo m¨¢s que libros aleatorios. 108-Los regalos Adam cerr¨® su libro acerca de diferentes religiones y sac¨® la biograf¨ªa de su padrino. Ten¨ªa un anuncio muy importante que darle a su padrino el d¨ªa de hoy. El joven tom¨® una pluma y la moj¨® en el tintero y escribiendo con una caligraf¨ªa bastante bonita a la vista coment¨®: ''Llegue a las 139, ? crees que deber¨ªa regalarme para festejar las 140 p¨¢ginas?¡¯ Las palabras desaparecieron y una pregunta apareci¨® en su lugar: ''?Tienes 25, Adam? A esa edad yo tomaba caf¨¦, deber¨ªas ir a comprar caf¨¦ en alguna tienda. Recuerda no ir al piso de la escuela por estos d¨ªas y lee los libros m¨¢gicos antes de visitar a tu padre (Seguro lo alegras m¨¢s si puedes hacer alg¨²n truco de magia) La t¨²nica negra es un nuevo comienzo: ahora es cuando deber¨ªas plantearte seriamente qu¨¦ hacer con tu vida antes de obtenerla. Deber¨ªas preguntarte a ti mismo: ''?C¨®mo quiero comenzar mi nueva vida?'' Adam ley¨® las palabras por unos minutos: por supuesto que no ir¨ªa al piso de la escuela. De todas formas daba igual: ya que Aquiles hab¨ªa desaparecido hace m¨¢s de 1 a?o, probablemente el grano en su frente lo haya terminado de matar, el joven sentir¨ªa pena si no fuera porque supiera c¨®mo funcionaba la escuela de verdad. Actualmente, Adam estaba tratando con otro profesor, las condiciones de cari?o ya eran imposibles de obtener, pero por su karma positivo a¨²n tem¨ªa ir a ese piso. Lo que incomodaba a Adam en estos momentos era tratar de responder la pregunta que le plante¨® su padrino, porque incluso a estas alturas todav¨ªa no hab¨ªa decidido que hacer con su vida luego de obtener la t¨²nica negra. El joven quer¨ªa ir con su padre para pedirle alg¨²n consejo, pero su padre podr¨ªa estar demasiado demente para responderle a estas alturas. Hace tiempo Adam se hab¨ªa preparado mentalmente para lo peor: su padre podr¨ªa estar muerto o podr¨ªa estar tan demente que no lo reconocer¨ªa, infantilmente de joven consideraba que las cosas sanar¨ªan con el tiempo, pero ya 25 a?os dudaba bastante que su relaci¨®n podr¨ªa comenzar de cero otra vez. El ¨²nico deseo de Adam era ver a su padre lo suficientemente cuerdo como para sacarlo antes de la purga y que no lo atacara por estar demasiado demente. Para responder la pregunta de su padrino, Adam pens¨® en la decisi¨®n de Franco y Bianca. Sus compa?eros hab¨ªan salido juntos para misionar cada uno su religi¨®n. Adam sab¨ªa que Franco buscaba ser inquisidor por los pisos superiores y Bianca no sab¨ªa muy bien que quer¨ªa, adem¨¢s de acompa?ar a Franco, supuso que le gustaba explorar, siempre pareci¨® ser muy aventurera en sus ¨²ltimos a?os de escuela. This story has been unlawfully obtained without the author''s consent. Report any appearances on Amazon. Adam le escribi¨® a su padrino una respuesta algo improvisada. El joven lo pensar¨ªa mejor cuando obtuviera la t¨²nica negra, pero por el momento ¨¦l sab¨ªa que algunas cosas le gustaban y otras no y en funci¨®n de eso escribi¨® cu¨¢l era el mejor futuro en su mente: ''Deber¨ªa ir a explorar los pisos superiores'' Su padrino tach¨® lo escribi¨® molestando bastante a Adam y en su lugar escribi¨®: ''Deber¨ªa ir a explorar los pisos superiores'' ''A los inferiores ?y explorar qu¨¦ cosa? Ponte una meta'' Adam enojado porque su padrino no respetaba su decidi¨®, escribi¨® de forma apurada: ''Ir¨¦ a donde se me antoje, yo decido mi vida, t¨² ya viviste tu vida y moriste'' Su padrino tach¨® el mensaje y apareci¨® otro mensaje en su lugar:''Ir¨¦ a donde se me antoje, yo decido mi vida, t¨² ya viviste tu vida y moriste'' ''Lo s¨¦, te aseguro que disfrutaras mi regalo por tus 140 p¨¢ginas, Adam...'' Adam cerr¨® la biograf¨ªa de golpe y la tir¨® a una esquina. ¡ª?No tienes miedo a que se rompa la biograf¨ªa?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos desde el techo de la cueva, parec¨ªa haber estado espiando la conversaci¨®n. ¡ªLos bibliotecarios no tienen la obligaci¨®n de responder a las estanter¨ªas¡ªRespondi¨® Adam de mala gana¡ªVe preparando el listado de los efectos de los libros m¨¢gicos, ya me voy a tener que ir pronto, viejo. ¡ªTodo lo bueno termina r¨¢pido¡ªcoment¨® el viejo sin ojos con algo de pena¡ªTe dar¨¦ una linda t¨²nica negra. Si consigo alg¨²n ascenso voy a vincular tus logros conmigo, as¨ª que sigue ganando libros, eres mi mejor inversi¨®n, Adam. ¡ªCuando t¨² vuelvas a ascender, ya ser¨¦ polvo¡ªDijo Adam con iron¨ªa mientras se preparaba para ir al mercado, a¨²n ten¨ªa ¨¢nimos para comprarse un lindo regalo de celebraci¨®n. ¡ªLo dudo, Adam...¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos mir¨¢ndolo como mucha alegr¨ªa¡ªRealmente,fuiste mi mejor inversi¨®n, chico. ¡ª?Quieres un regalo de despedida?¡ªpregunt¨® Adam, pensando que dentro de poco no volver¨ªa a pisar esta cueva nunca. El joven mir¨® al viejo sin ojos mir¨¢ndolo con algo de alegr¨ªa y pena al mismo tiempo. ¡ªTus decoraciones no durar¨ªa mucho...¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de pena, pero parec¨ªa un poco orgulloso porque le regalar¨ªa algo¡ªPero compra peluches y estrellas, algo que me haga parecer a¨²n m¨¢s m¨¢gico, es una buena idea no la pens¨¦. ¡ªBueno, te comprar¨¦ un buen regalo¡ªDijo Adam con mejor humor, finalmente alguien aceptar¨ªa uno de sus regalos con una sonrisa. ¡ªLas primeras impresiones lo son todo¡ªDijo el viejo sin ojos m¨¢s emocionado con la idea y pensando seriamente el asunto¡ªAlgo muy m¨¢gico y que no me haga parecer muy peligroso 110-Enanitos Adam fue al mercado. El mercado estaba repleto de personas, parec¨ªa que nadie se preocupaba por la posible purga por el momento y en su lugar cada a?o que pasaba m¨¢s y m¨¢s gente extra?a se reun¨ªa por el mercado, el doble ascenso parec¨ªa ser muy atractivo para todos los bibliotecarios. Adam entend¨ªa bastante bien el motivo, ya que hab¨ªa estado ayudando como mensajero al viejo sin ojos y como agente de guerra para las estanter¨ªas de madera durante 5 a?os. La guerra era bastante rentable, sobre todo para los bibliotecarios que pod¨ªan participar seriamente y eran m¨¢s que unos mensajeros y transportadores. Si bien el pago de Adam era fijo y no un porcentaje, a¨²n le interesaba cumplir su parte, puesto que todav¨ªa el viejo sin ojos no hab¨ªa pagado. Solo por transportar librillos y bot¨ªn de guerra le pagaron 4 libros m¨¢gicos seguros de usar e informaci¨®n con la cual pod¨ªa comprobar la seguridad de los otros libros m¨¢gicos obtenidos en su infancia. Adam no quer¨ªa imaginarse lo que ganaban los bibliotecarios que manejaban varios idiomas y pod¨ªan resolver los acertijos para robarse los libros de las estanter¨ªas. El joven pas¨® por la tienda de caf¨¦ y compr¨® un poco. La verdad Adam no ten¨ªa mucha idea que comprar para su regalo por leer las 140 p¨¢ginas por lo que termin¨® haci¨¦ndole caso a su padrino y compr¨® un caf¨¦ de cada tipo para probar a ver si le gustaba alguno. Luego, Adam pas¨® por la pasteler¨ªa y se compr¨® un pastel de celebraci¨®n, por suerte la pasteler¨ªa ten¨ªa algunos armados y ¨²nicamente le tuvieron que cambiar algunas cosas para ajustarlo a su motivo de celebraci¨®n. A continuaci¨®n, Adam pas¨® por una tienda de juguetes para comprarle regalos al viejo sin ojos. El problema es que el joven no sab¨ªa que comprar: ya que no hab¨ªa muchos juguetes que pudieran quedar bien con una estanter¨ªa llena de hongos y tablones musgosos. Por lo que Adam termin¨® comprando unos enanitos de jard¨ªn y unas hadas de porcelana que al menos quedaban bien con la decoraci¨®n del viejo sin ojos, adem¨¢s seguro que los otros bibliotecarios confundieron los enanos con alguna criatura secreta que viv¨ªa en la estanter¨ªa. Llenando una caja con juguetes, Adam procedi¨® a comprar algunas pegatinas para que se lo confundan con librillos y una alfombra, la pondr¨ªa delante de la estanter¨ªa, tal vez alguien se confunda por lo llamativo que era ver un suelo distinto en estos pasillos. Support creative writers by reading their stories on Royal Road, not stolen versions. Luego de comprar los regalos, Adam procedi¨® a bajar las escaleras con sus cajas llenas de regalos, demor¨® bastante, pero ten¨ªa todo el tiempo del mundo por lo que no se preocupaba por eso. Cuando lleg¨® ten¨ªa much¨ªsimo sudor en su cara, pero al menos ver al viejo con los ojos en su cabeza mirando la caja con curiosidad y felicidad le devolvi¨® la energ¨ªa. El viejo pregunt¨® mirando los objeto de las cajas con atenci¨®n: ¡ª?Qu¨¦ son esas cosas? Se ven bonitas y parecen vivas, inteligente elecci¨®n, Adam. El monje not¨® la emoci¨®n del viejo sin ojos y sali¨® para apreciar la escena, con duda pregunt¨®: ¡ª?En serio ca¨ªste tan bajo de pedirle al muchacho que te comprara decoraciones? ¡ªMe la est¨¢ regalando, envidioso¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa bastante grande en su rostro¡ªVez los bibliotecarios me aman. ¡ªTambi¨¦n te compr¨¦ algo para vos, monje¡ªDijo Adam pas¨¢ndole un angelito de porcelana, todav¨ªa recordaba como lo hab¨ªa ayudado en m¨¢s de una ocasi¨®n esta estanter¨ªa¡ªMe estoy yendo en unos d¨ªas, ya voy a obtener mi t¨²nica negra pronto. El monje mir¨® con orgullo el angelito puesto en su estanter¨ªa, Adam no entend¨ªa por qu¨¦ parec¨ªa tan motivado, pero le gustaba que aprecien su regalo. El monje luego mir¨® a Adam y le dijo con felicidad: ¡ª?Felicidades por haber dominado el idioma de los pisos de madera! Te dir¨¦ un gran secreto por haberme regalado algo: ''Los buenos reflejan su futuro incierto'' ¡ªLos extremadamente buenos¡ªagreg¨® el viejo sin ojos con molestia¡ªNo veo un h¨¦roe as¨ª hace milenios, ni te gaste por consejo, chico. Te falta demasiado para llegar a ese punto. El monje no le importo lo que dijo el viejo sin ojos, ¨²nicamente acomodo su angelito en el medio de su estanter¨ªa como si fuera un trofeo de guerra y volvi¨® a esconderse en su estanter¨ªa. Adam, trato de comprender el acertijo y secreto, entend¨ªa que se relacionaba con los espejos en los hex¨¢gonos 4 y 2, pero dudaba que fuera ver su futuro de forma literal, adem¨¢s seg¨²n el viejo sin ojos a¨²n no ten¨ªa el karma suficiente para sacarle utilidad al secreto. El joven decoro al viejo sin ojos y luego baj¨® por las escaleras con las cajas para decorarlo en su estanter¨ªa en los pisos inferiores. Una vez Adam termin¨® de preparar todas las decoraciones, entr¨® en la cueva y se dispuso a preparar su caf¨¦ y terminar de leer la ¨²ltima p¨¢gina de su libro, no deber¨ªa faltar mucho, pero Adam estaba bastante impaciente por finalmente poder recibir su t¨²nica negra. 111-?La Tç…¤nica Negra! *Puff* Adam cerr¨® su cuaderno de golpe y volvi¨® a abrirlo. Una cara de decepci¨®n surgi¨® en el rostro de Adam al abrir el cuaderno. ¡ª?Hubo suerte esta vez?¡ª pregunt¨® el viejo sin ojos con mucha impaciencia. ¡ªNo, sigo sin comprender el ¨²ltimo p¨¢rrafo de esta historia de mierda¡ªDijo Adam con hartazgo, sab¨ªa que ocurr¨ªa un cambio cuando le¨ªa todo el cuaderno correctamente, pero este ¨²ltimo p¨¢rrafo no le estaba saliendo bien por lo que el cuaderno no cambiaba. ¡ªVuelve a probar: hoy lo logras, chico!¡ªDio ¨¢nimos el viejo sin ojos con emoci¨®n. Adam volvi¨® a leer la ¨²ltima p¨¢gina: *Puff* El joven cerr¨® el cuaderno con violencia y volvi¨® a abrirlo con especiaci¨®n. ¡ª?Festejamos?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con impaciencia. ¡ª??No!!¡ªGrit¨® Adam tambi¨¦n impaciente, este p¨¢rrafo estaba siendo bastante molesto, seg¨²n el joven todo lo que estaba pronunciando estaba bien dicho y ten¨ªa sentido con la historia en general, no entend¨ªa qu¨¦ hac¨ªa mal. ¡ª?Qu¨¦ dice el p¨¢rrafo? Tal vez pueda ayudarte¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa que la impaciencia lo estaba cansando. Adam abri¨® el cuaderno y ley¨® en voz alta para el viejo sin ojos: ¡ªY al final de los d¨ªas, el joven h¨¦roe se lanz¨® al vac¨ªo otorg¨¢ndole la gloria a su pueblo, la gracia a sus maestros y los regalos a sus hermanos. Su gran sacrificio abri¨® las puertas de nuestro futuro y nosotros cantaremos alabanzas con su nombre por siempre, ¨¦l muri¨® para salvarnos, ¨¦l muri¨® para ayudarnos, ¨¦l muri¨® para ser uno m¨¢s con la biblioteca. *Puff* Adam cerr¨® el libro con fuerza y volvi¨® a abrirlo con emoci¨®n. Pero otra vez su cara se llen¨® de desilusi¨®n. The author''s tale has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡ªDudo que lo est¨¦s leyendo bien,chico¡ªDijo el viejo sin ojos con pena, antes de esperar la confirmaci¨®n de Adam acerca del intento fallido. ¡ª?Qu¨¦ palabra dije mal?¡ªRespondi¨® Adam con frustraci¨®n, ya ten¨ªa la cabeza quemada de tanto probar. ¡ªNinguna palabra fue mal dicha, es un acertijo el ¨²ltimo p¨¢rrafo¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa astuta en su rostro¡ªYa entiendo, es muy curioso, pero necesitas que alguien te cuente el final de la historia o nunca podr¨ªas descubrirlo por ti mismo. ¡ª?Qu¨¦ quieres a cambio?¡ªPregunto Adam adelant¨¢ndose a los pensamientos codiciosos de las estanter¨ªas. Ninguna estanter¨ªa dar¨ªa informaci¨®n ¨²til desinteresadamente o de forma gratuita, siempre pon¨ªan condiciones raras. ¡ªUna sola cosa te pido: Quiero recibir un ''Adi¨®s'' cuando te marches¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa y sacando los ojos para ver c¨®mo hab¨ªa crecido el h¨¦roe al cual hab¨ªa estado criando durante tantos a?os. Adam se qued¨® mirando la sonrisa y los ojos en el rostro de piedra del viejo. Los ojos Adam se nublaron con l¨¢grimas y grit¨® con emoci¨®n: ¡ª?Por supuesto, incluso si no funciona me despedir¨ªa, viejo! El viejo se emocion¨® y dijo con voz alegre y como si fuera un bardo recitando una antigua historia: ¡ªY al final de los d¨ªas, el joven h¨¦roe se lanz¨® al vac¨ªo otorg¨¢ndole la gloria a su pueblo, la gracia a sus maestros y los regalos a sus hermanos. Su gran sacrificio abri¨® las puertas de nuestro futuro y nosotros cantaremos alabanzas con su nombre por siempre, ¨¦l muri¨® para salvarnos, ¨¦l muri¨® para ayudarnos, ?¨¦l muri¨® para volver a donde todo comenz¨®! *Puff* Adam repiti¨® las palabras del viejo y cerr¨® el libro con violencia, luego lo abri¨® y apareci¨® un mensaje gigante que cubr¨ªa las dos p¨¢ginas del libro abiertas: ?¨¦l muri¨® para volver a donde todo comenz¨®! Adam arranc¨® las dos p¨¢ginas de libro, form¨® dos conos y puso uno en la cabeza y puso otro en la cabeza del viejo mientras gritaba: ¡ª??Lo logr¨¦!! ¡ª??Felicidades, Adam!!¡ªGrit¨® el viejo con emoci¨®n¡ªDeber¨ªas ver tus t¨²nicas... Adam miro sus t¨²nicas y eran negras, de alguna manera hab¨ªan cambiado de color sin que ¨¦l se dieran cuenta. Adam , sac¨® la biograf¨ªa de su padrino y le escribi¨®: ''?Logre obtener las t¨²nicas negras!'' Sus palabras se tacharon y apareci¨® en su lugar:''?Logre obtener las t¨²nicas negras!'' ''?Felicidades, Adam! ?Nunca dude que lo lograr¨ªas! ?Ponte la meta que quieras chico, lo imposible no existe en esta biblioteca!'' ¨¦l viaj¨® sin ojos, ley¨® la biograf¨ªa y murmur¨® con una sonrisa complicada: ¡ªNada es imposible... Efectos de los libros mè°©gicos El viejo sin ojos mir¨® la torta que Adam hab¨ªa comprado: aun sin abrir, parec¨ªa que de la emoci¨®n al joven h¨¦roe se le hab¨ªa olvidado que exist¨ªa dicha torta. Con felicidad y con curiosidad por ver c¨®mo era, el viejo sin ojos le record¨®: ¡ª?Vas a comerte tu torta de celebraci¨®n? ¡ªS¨ª, ?quieres un poco? As¨ª no la como solo¡ªRespondi¨® Adam con una sonrisa, preparando la torta sobre su escritorio. ¡ªNo, no puedo comer sus comidas¡ªDijo el viejo sin ojos sin pena: a ¨¦l nunca se le cruz¨® por la mente comer comida de bibliotecario. Pero si ten¨ªa curiosidad cada vez que ve¨ªa una caja cerrada¡ª Ve disfrutando, mientras tanto voy a prepararte la lista con mis libros m¨¢gicos. Adam con gusto abri¨® la caja que conten¨ªa la torta. Al abrir la caja: confeti sali¨® por el aire; asustando a Adam. Acto seguido, la parte de arriba de la torta empez¨® a escribirse con relleno formando la frase: ?Felicidades por recibir la t¨²nica negra, Adam! Adam se emocion¨® y prob¨® la torta que hab¨ªa comprado para celebrar. Lamentablemente, el caf¨¦ era bastante amargo y no le gustaban tanto los sabores amargos, pero la torta estaba riqu¨ªsima, luego de un tiempo el viejo sin ojos le paso una lista armada con sus libros m¨¢gicos. El joven h¨¦roe abri¨® la biograf¨ªa de su padrino y le pregunt¨® por una combinaci¨®n de cuatro libros posibles. La lista ten¨ªa 85 libros m¨¢gicos, pero muchos eran muerte directa si Adam los usaba y otros ten¨ªan condiciones como el idioma y otros requisitos que Adam no cumpl¨ªa, por lo cual solo quedaban 46 libros que pod¨ªan usarse de forma inmediata. Eran bastantes libros m¨¢gicos posibles, pero hay que recordar que el viejo sin ojos era una estanter¨ªa originaria de los pisos de madera, por tanto, abundaban los libros de dicho idioma. Lo m¨¢s importante de la lista es que figuraban los otros libros que Adam hab¨ªa obtenido durante su infancia y como resultado figuraban tambi¨¦n las consecuencias de leerlos. El primer libro m¨¢gico obtenido por Adam: ''Verduras doradas'': era un libro que estaba cubierto por cadenas de metal, su cubierta era de madera y en su interior parec¨ªa haber unas pocas p¨¢ginas amarillas. El nombre libro sol¨ªa no tener relaci¨®n con el efecto del libro, por lo cual Adam no se sorprendi¨® al ver que el efecto del primer libro que hab¨ªa obtenido: permit¨ªa respirar abajo del agua, es decir que el libro era in¨²til, pr¨¢cticamente no hab¨ªa lugares en donde sirviera, pero al menos podr¨ªa ayudarlo a resolver alg¨²n problema. Enjoying this book? Seek out the original to ensure the author gets credit. El segundo libro m¨¢gico que gan¨® Adam ''Una hora de aventuras'': era un libro con tapa negra com¨²n y corriente, su efecto no parec¨ªa ser muy bueno y solo funcionaba para formar un mapa de las zonas que hayas registrado de forma autom¨¢tica. Para usarlo se usaban hojas de dibujo, una especie de hoja de car¨¢cter no tan costosa y comparable al por mayor en el banco. El tercer libro m¨¢gico que encontr¨® Adam, no ten¨ªa nombre y era el de piel humana, el efecto del libro era reencarnar a la criatura que hab¨ªa muerto creando al libro. Es decir que era un m¨¦todo de resurrecci¨®n utilizado por el juguetero y por ende era inutilizable. El cuarto libro m¨¢gico ''Jam¨®n y Queso'': era el libro de cuero marr¨®n y su funci¨®n era que el dedo gordo de Adam se iluminar¨¢ generando una tenue luz similar a una l¨¢mpara de aceite. Este libro s¨ª que fue sumamente in¨²til, hab¨ªa cientos de objetos que hac¨ªan lo mismo, pero de todas maneras podr¨ªa ser ¨²til y era mejor leerlo. ¡ª?Qu¨¦ porquer¨ªa de libros!¡ªSe quej¨® Adam mirando la lista con desilusi¨®n. ¡ª?Para voz ser¨¢n in¨²tiles, generar jugueteros, para m¨ª es oro puro!¡ªGrito el viejo sin ojos con felicidad¡ª El libro negro es muy bueno. Estoy seguro de que alguien te lo dio a prop¨®sito, chico. ¡ª?Crear mapas? Todos los pisos son 18 hex¨¢gonos¡ªdijo Adam con enojo¡ªDe todas formas me lo dio una criatura, no un bibliotecario. ¡ªNo es ¨²til para vos, Adam¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa misteriosa¡ªPero es ¨²til para tu raza. No hay secreto en tus mapas: ?Ser¨¢s un creador de caminos! ?Por milenios recordar¨¢n tus mapas! ¡ªLo dudo, los bibliotecarios no recuerdan ni el nombre de los que ascienden¡ªdijo Adam con enojo. Por este libro le debi¨® un favor a las estanter¨ªas de madera, era m¨¢s que obvio que esperaba mucho de ¨¦l y se decepcion¨® al enterarse del efecto in¨²til¡ª Los que lean mis mapas seguro que se mueren del aburrimiento al ver los mismos 18 hex¨¢gonos repetidos por la eternidad. ¡ªLamentablemente, no entiendes lo importante que es ese libro por el momento¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de molestia por el enojo del chico¡ªDe todas maneras me las ingeniar¨¦ para copiarte tus mapas, es lo bueno de haberte vinculado a mi cueva. ¡ªPor supuesto, ?la mejor inversi¨®n de tu vida ,no?¡ªDijo Adam con iron¨ªa al ver los efectos de sus cuatro libros in¨²tiles¡ªEncima tengo que aprenderme un idioma de cero para leer esto: ?Qu¨¦ asquerosidad de libro! ¡ªLo entender¨¢s en el futuro: un futuro muy cercano de hecho¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con misterio. ¡ªVas a contarme: ''La verdad''¡ªDijo Adam con iron¨ªa, ya hab¨ªa pasado tanto tiempo con el viejo sin ojos que no cre¨ªa que se la iba a contar nunca¡ª ?Qui¨¦n fui en mi otra vida? ¡ªEras un chico llamado Adam¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos riendo¡ªTrae a tu padre hasta mi cueva y te contar¨¦ todo. Adam sonri¨® con iron¨ªa al escuchar la respuesta redundante del viejo y dijo con auto-burla: ¡ªPrimero la t¨²nica negra... Ahora quieres que traiga a mi padre... ?Qu¨¦ ser¨¢ despu¨¦s?... Otro libro m¨¢gico... seguramente. 113-Los Acertijos Ocultos en las Historias Ocultas. Seg¨²n las indicaciones del padrino de Adam antes de seleccionar los otros libros m¨¢gicos. Ser¨ªa conveniente para el joven leerse los dos libros m¨¢gicos que puede utilizar en estos momentos, es decir ''Jam¨®n y Queso'' y ''Verduras doradas''; los cuales est¨¢n escritos en el idioma de los pisos medios. De esa forma Adam podr¨ªa obtener un poco m¨¢s de experiencia acerca de los libros m¨¢gicos antes de decidir cu¨¢les libros conseguir o si simplemente quisiera seguir la lista armada por su padrino como ocurri¨® con los anteojos. Con mucho cuidado, Adam abri¨® su primer libro m¨¢gico obtenido: ''Verduras doradas'', el libro solo contaba con 10 p¨¢ginas amarillentas por lo cual fue una lectura bastante corta y c¨®moda hasta terminar el libro. El viejo sin ojos lo mir¨® desde el techo con aprobaci¨®n; parec¨ªa estar bastante feliz de ver a Adam leyendo un libro m¨¢gico, tan feliz que Adam empez¨® a sospechar que algo raro estaba tramando, pero decidi¨® ignorarlo y continuar con su lectura. *Puff* Cuando Adam termin¨® de leer: el libro s¨¦ cerr¨® de golpe y desapareci¨® en el aire. Adam vio al libro desaparecer enfrente de ¨¦l y agradeci¨® haber sacado los dedos a tiempo para no haber sido arrancados por el libro al cerrarse. No obstante, el joven se asust¨® porque no sent¨ªa nada anormal o m¨¢gico en su cuerpo y el libro hab¨ªa desaparecido. Adam tem¨ªa que por alg¨²n motivo haya le¨ªdo mal el libro y haya desperdiciado su oportunidad de leer su primer libro m¨¢gico, por lo cual el joven decidi¨® preguntarle a su padrino en busca de consejos. Su padrino respondi¨® con una letra m¨¢s prolija que de costumbre: ''Supongo que lleg¨® el momento de sincerarme y contarte que nunca le¨ª un libro m¨¢gico en mi vida, por lo que no s¨¦ absolutamente nada del tema por experiencia propia. Lo que s¨ª puedo decirte es que si el libro m¨¢gico desaparece: es porque deber¨ªas haber comprendido la habilidad. Por las dudas: ?Podr¨ªas explicar resumidamente que le¨ªste?, ?C¨®mo funciona la habilidad m¨¢gica descrita en el libro?, ?Hay intrusiones o condiciones?'' Adam ley¨® el mensaje con mucha atenci¨®n, pero su coraz¨®n estaba bastante preocupado. Desde la infancia ven¨ªa pensando que le toc¨® un super-padrino que siempre podr¨ªa salvarlo de todos sus problemas, pero hoy descubri¨® que parece ser que no era as¨ª, con bastantes nervios, Adam explico lo que dec¨ªa su libro m¨¢gico: El libro ¨²nicamente contaba la historia de un at¨²n que surcaba el oc¨¦ano con temor a ser comido por los otros animales del oc¨¦ano. El pez se enfrent¨® a varios problemas terribles para llegar con su cardumen. Cada una de las 20 carillas contaba una historia corta donde el at¨²n se las ingeniaba para sobrevivir de una criatura m¨¢s peligros a que la anterior, al final logra reunirse con su familia y nadan felices es por el oc¨¦ano'' Su padrino respondi¨®: ''Si lo narrado por el libro no es una descripci¨®n literal de como usar tu habilidad: ?Entonces que, Adam?¡¯ Adam escribi¨®: ¡®?Un acertijo? ?Tengo que resolverlo para lograr aprender la habilidad? Su padrino respondi¨®: ¡®No tengo ni idea, pero podr¨ªa ser un acertijo. Aunque la historia parezca un cuento infantil del mont¨®n, claramente obtuviste algo y por eso el libro desapareci¨®. Si no sientes nada raro en la tierra, trata de ahogarte en el agua y vemos si ocurre algo raro.'' Adam mir¨® en el lago de la cueva, sab¨ªa que no pod¨ªa morir ahog¨¢ndose en este lago m¨¢gico, pero la sensaci¨®n era bastante similar hasta que uno perd¨ªa la consciencia y el lago comenzaba con su magia para salvarte la vida. This tale has been pilfered from Royal Road. If found on Amazon, kindly file a report. Sin mucho temor, Adam se sac¨® las t¨²nicas negras. Poni¨¦ndolas con cuidado en una roca, se zambull¨® en el agua y trat¨® de perder la conciencia. Pero para su sorpresa apenas se sumergi¨®: surgi¨® un instinto dentro de ¨¦l y sent¨ªa que pod¨ªa cambiar de forma. El joven procedi¨® a hacerlo y su cuerpo estall¨® creando una burbuja de sangre que manch¨® todo el lago y se convirti¨® en at¨²n muy chiquito, acto seguido Adam nado por el lago por un buen rato. Luego de probar nadando de diferentes maneras, el cuerpo de Adam en forma de at¨²n estall¨® tirando tripas y carne de pescados por todos lados. Un cuerpo humano en miniatura apareci¨® en su lugar, el cuerpo fue creciendo hasta tener un tama?o normal. Por extra?o que se viera la escena de ver a alguien estallando y surgir a una criatura dentro de su cuerpo a Adam no le molestaba. El joven ni siquiera se sent¨ªa inc¨®modo o cansado por hacerlo, cre¨ªa que pod¨ªa hacerlo las veces que quisiera mientras estaba abajo del agua, Adam prob¨® unas cuantas cosas m¨¢s con su nueva habilidad y luego sali¨® para cont¨¢rselo a su padrino. Su padrino respondi¨®: ''Parece que es algo instintivo. Ten¨ªa entendido por rumores que era algo que se aprend¨ªa con el tiempo, pero se ve que cada habilidad m¨¢gica se maneja de una manera distinta. Recuerda no contarle a nadie que no sea yo el contenido de los libros m¨¢gicos o morir¨¢s, nosotros dos estamos vinculados por lo que no hay problemas. De todas formas sentir¨¢s una advertencia cuando hables de algo con condici¨®n de secreto: Generalmente, es como recibir una patada en las pelotas,as¨ª que no tengas miedo de equivocarte, pero recuerda hacerle caso a las advertencias'' Adam ley¨® las palabras con mucha felicidad. Al parecer, el libro m¨¢gico daba otras habilidades relacionadas con la funci¨®n principal: ''Respirar debajo del agua'', por lo que ahora pod¨ªa convertirse en un At¨²n en el agua, lo cual era bastante mejor que ¨²nicamente respirar abajo del agua, ya que pod¨ªa nadar m¨¢s r¨¢pido y cambiar las dimensiones de su cuerpo debajo del agua sin problemas, Adem¨¢s, la cortina de sangre creada al estallar su cuerpo para cambiar de forma funcionaba muy bien como una manera posible de fingir su muerte. O lograr producir un elemento de confusi¨®n si algo lo persegu¨ªa abajo del agua. El ¨²nico problema es que la habilidad solo funcionaba debajo del agua, ya que una vez Adam volv¨ªa a la superficie perd¨ªa el instinto para convertirse en un pescado. Con un poco de m¨¢s de expectativa, Adam procedi¨® a leer su siguiente libro m¨¢gico ''Jam¨®n y Queso'': El libro contaba la historia de c¨®mo un insecto raro invadi¨® el cuerpo de un joven por la noche provocando que el joven pudiera iluminar su piel. La historia era bastante corta: el libro solo ten¨ªa 5 p¨¢ginas y cada p¨¢gina del libro contaba la historia de una de las noches en donde el chico era picado por el insecto, haciendo que la historia se torna repetitiva y bastante aburrida. Al leerla historia, Adam sinti¨® que algo sal¨ªa del libro y le pinchaba la mano cada vez que lograba leer una p¨¢gina completa: el pinchazo se sent¨ªa como una aguja atravesando la piel, por lo que dol¨ªa bastante. Adam entendi¨® que este era el modo de obtener la habilidad y fue probando con pasar las p¨¢ginas del libro con varias partes de su cuerpo para que todas recibieron el pinchazo, cuando termin¨® de leer las 5 p¨¢ginas el libro desapareci¨® en el aire. Cuando el libro desapareci¨®, Adam se concentr¨® en su cuerpo y not¨® una diferencia. El joven levant¨® su dedo y sinti¨® que su dedo parpadea una luz muy, muy tenue, desde abajo de su piel, pero no mucho m¨¢s. El resto de partes pinchadas no se iluminaban, ¨²nicamente su dedo gordo. Por las dudas, Adam le pregunt¨® a su padrino para ver si pod¨ªa obtener una pista ¨²til para lograr que su dedo se iluminar¨¢ mejor y su luz fuera ¨²til para ver en la oscuridad. La ¨²ltima vez su padrino le dio un buen consejo, a pesar de no haber le¨ªdo un libro m¨¢gico, por lo cual Adam estaba expectante. El padrino de Adam respondi¨®: ¡®¡®Podr¨ªa ir mejorando con el tiempo o podr¨ªas ir recibiendo m¨¢s pinchazos todas las noches hasta llegar al punto donde sea ¨²til, por lo cual la respuesta probablemente sea esperar y observar. Lo importante es que tu dedo parpadea y la historia tambi¨¦n toma varias noches hasta que el chico recibe sus 5 pinchazos. A partir de ahora lee tus siguientes libros como si fueran acertijos a responder y no solo historias, porque parece que mi hip¨®tesis de las instrucciones precisas no era correcta y los libros m¨¢gicos parecen ser m¨¢s historias que instrucciones. La pr¨®xima vez no seas idiota y ¨²nicamente recibe los pinchazos en tu dedo: si tenemos que apuntarte un dedo porque la habilidad termina siendo una maldici¨®n, no es tan grave. (Es decir, no hay pr¨®xima vez ,el libro desapareci¨®, pero s¨ª con alg¨²n otro libro m¨¢gico sientes lo mismo: minimiza el efecto a una sola zona)'' 114-Que gran casualidad, que gran plan, que inocente. Tras leer sus dos libros m¨¢gicos, Adam se prepar¨® para leer los otros 4 seleccionados por su padrino,al final no se anim¨® a pedir por su cuenta, esta decisi¨®n era muy importante y era mejor escuchar la experiencia de alguien m¨¢s experimentado en la vida como su padrino. Adam hab¨ªa vivido toda su vida en una cueva o en un hex¨¢gono junto a otros locos y su padre, por lo que claramente conoc¨ªa muy poco del mundo y de sus peligros. Pero su padrino parec¨ªa haber sido un gran aventurero y explor¨® muchos hex¨¢gonos como dicta la religi¨®n de los constructores. No obstante, Adam no estaba tan seguro con los libros m¨¢gicos que figuraban en la lista armada por su padrino. A pesar de sus dudas el joven segu¨ªa recordando el d¨ªa que busc¨® obtener unos anteojos que prendieron fuego todo. Claramente, el efecto no eran una maldici¨®n de forma directa, pero volver¨ªan pr¨¢cticamente in¨²tiles a los anteojos. La situaci¨®n actual era a¨²n m¨¢s seria, no pod¨ªa desechar su cuerpo si algo sal¨ªa mal con los siguientes 4 libros m¨¢gicos como s¨ª podr¨ªa hacerlo con los anteojos. Los efectos de algunos libros del viejo sin ojos eran bastante potentes si los comparamos con los obtenidos durante su infancia, por lo que si Adam eleg¨ªa mal estar¨ªa restringiendo su vida. El joven no morir¨ªa, ya que el viejo sin ojos marc¨® de forma bastante clara cu¨¢les libros eran peligros en la lista, pero si su vida ser¨ªa mucho m¨¢s amarga. La lista de su padrino era la siguiente: ''El demente: Lograr¨¢s volver a donde est¨¢ tu sombra de manera inmediata y tu sombra se retrasa unos minutos de tu cuerpo. Me parece ¨²til para escapar, pero si llegaras al nivel de karma en donde pierdes tu sombra podr¨ªas dejar el poder inutilizable por d¨¦cadas (muchas d¨¦cadas). Pero es el mejor libro de escape del viejo sin ojos, podr¨ªa resultar muy ¨²til en muchas situaciones. Adem¨¢s, est¨¢s tratando de cambiar tu karma positivo a uno neutro, as¨ª que nunca deber¨ªas llegar a ese punto donde pierdas tu sombra.'' Ya con el primer libro las cosas se pon¨ªan complicadas. Adam le estaba mintiendo a su padrino: se negaba a realizar las atrocidades que ¨¦l ped¨ªa para neutralizar su karma. Por lo que perder la sombra terminar¨ªa siendo algo inevitable para ¨¦l. No obstante, podr¨ªan pasar a?os, hasta que eso ocurriera, as¨ª que Adam trataba de no preocuparse con el tema. Luego estaba el segundo libro: '''' Hormigas y elefantes : permite a uno mismo convertirse en un libro y volver a su forma original en unos minutos. El efecto m¨¢gico del libro es muy ¨²til para esconderse; si el libro en el cual te terminas convirtiendo no es llamativo. Si te conviertes en un libro de apariencia m¨¢gica es muy ¨²til para quitarte la vida... Pero vale la pena. Piensa: En cu¨¢ntas ocasiones podr¨ªa salvarte la vida semejante habilidad. You could be reading stolen content. Head to the original site for the genuine story. Es la ¨²nica habilidad para esconderse del viejo sin ojos, pero me parece muy ¨²til. Los libros est¨¢n esparcidos por casi todos los hex¨¢gonos, as¨ª que es f¨¢cil pasar desapercibido si te conviertes en uno '' A Adam no le incomodaba tanto este libro: incluso si se transformaba en un libro muy llamativo, a¨²n servir¨ªa para esconderse de las criaturas peligrosas, pero no de los bibliotecarios codiciosos. Por lo cual este era uno de los que ya ten¨ªa decidido obtener. El tercer libro m¨¢gico seleccionado era: ''''Cangrejo Amarillo'': permite entender una emoci¨®n. Si no me equivoc¨® el viejo sin ojos se refiere a entender la mente del otro. Todo lo que de informaci¨®n es ¨²til: incluso si es poca. Ya podemos escapar, ahora la clave son los libros m¨¢gicos que faciliten los acertijos. Piensa que los mayores problemas en tu vida se resolvieron pensando y no luchando'' A Adam no le gustaba este libro y era el que m¨¢s quer¨ªa cambiar de toda la lista: la descripci¨®n del viejo sin ojos era muy escueta y no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa con: ¡®una emoci¨®n¡¯. El joven le hab¨ªa preguntado, pero el viejo sin ojos no quiso darle m¨¢s informaci¨®n al respecto de los efectos del libro m¨¢gico. El cuarto libro era: ''''¨¢rbol viejo`: Si uno se concentraba permit¨ªa ver donde muri¨® un bibliotecario. Informaci¨®n sumamente ¨²til, t¨®malo chico, este tiene que estar: Cuando viv¨ªa descubr¨ª el rumor de la existencia de este libro en los pisos de madera. Una l¨¢stima que no pude leerlo cuando estaba con vida, pero ahora t¨² puedes hacerlo por m¨ª. No mentir¨ªa al decirte que tiene que estar entre los mejores libros m¨¢gicos de los pisos de madera. Una l¨¢stima que nunca sabremos qui¨¦n se lo dio al viejo sin ojos para que lo resguarde en sus estantes. Lo m¨¢s importante es el t¨ªtulo del libro: ¨¢rbol viejo = Pisos de madera. ?Mi esp¨ªritu aventurero me grita con todo su pulm¨®n que debe haber un secreto impresionante oculto en este libro! ?Un secreto digno de mi sucesor! ?Deja que la muerte de nuestros antepasados sean las escaleras hacia nuestra gloria, Adam! ¡® Adam opinaba lo mismo que su padrino con este libro: saber cu¨¢ntos bibliotecarios murieron cerca de una estanter¨ªa, era saber lo peligrosa y mentirosa que era esa estanter¨ªa. No obstante Adam ten¨ªa la misma duda que con los anteojos y pregunto: ''No deber¨ªamos buscar algo que ayude para el combate?'' Su padrino, escribiendo lentamente y con calma, contest¨®: ''Si, lo haremos m¨¢s adelante, cree en m¨ª'' Adam se puso a¨²n m¨¢s nervioso, ya conoc¨ªa a su padrino y estar tan calmado luego de que ¨¦l intentara cambiar sus planes originales solo significaba que estaba mintiendo, por lo cual escribi¨®: ''No te creo, porque no tomar el libro que da un escudo m¨¢gico, o libro que hace que las otras estanter¨ªas ataquen a la criatura malvada'' Su padrino ya sin calma y con letra desprolija puso: ''Para que carajos cubrirte si puedes escapar; para que mierda luchar si no pueden encontrarte. ?Piensas que la vida es como en los libros de fantas¨ªa? ?Un ataque mal cubierto y mueres! ?Un ataque que no mate a tu objetivo y mueres! Adem¨¢s, esta vez no estoy mintiendo: si tomas estos libros s¨¦ c¨®mo obtener un s¨²per-objeto m¨¢gico. Es mejor dejar que tus armas sean objetos m¨¢gicos y no libros peligrosos incorporados a tu cuerpo. Si los efectos secundarios son peligrosos, cuanto m¨¢s potente sea el libro m¨¢gico m¨¢s potente ser¨¢n sus problemas.'' Adam con dudas escribi¨®: ''?De verdad no mientes?'' Su padrino tach¨® lo que escribi¨® y con rapidez escribi¨®:''?De verdad no mientes?'' ''Nunca te mentir¨ªa,Adma'' 115-Que incomodidad... Al final Adam pidi¨® los cuatro libros m¨¢gicos mencionados por su padrino. El joven tard¨® bastante en decidirse. Al punto que por un mes entero se qued¨® en la cueva pensando. Adam no pod¨ªa salir de la cueva porque ya no pod¨ªa volver a entrar por lo cual ten¨ªa que reflexionar y hacer todo en la cueva. Durante todo el mes, Adam siempre se despertaba por las noches por sentir un terrible pinchazo en el dedo gordo de su mano derecha. Por suerte era solo una vez por noche y con el tiempo el joven se acostumbr¨® al sue?o interrumpido por el pinchazo, pero el dolor segu¨ªa siendo insoportable. La purga parec¨ªa no ocurrir. Por lo cual el Adam supuso que el viejo sin ojos ¨²nicamente hab¨ªa mentido para darle menos presi¨®n con el hecho de conseguir la t¨²nica negra y lograr que pudiera tomarse las cosas m¨¢s a la ligera, disfrutando un poco de la vida adem¨¢s de estudiar el idioma. Actualmente, Adam estaba por abrir ''El Demente'', el libro ten¨ªa la cubierta de madera podr¨ªa y era bastante grueso por lo que parec¨ªa que hab¨ªa muchas p¨¢ginas en su interior. Al abrir el libro, Adam not¨® que hab¨ªa al menos 1000 p¨¢ginas con renglones, por lo cual el libro era inusualmente grande y pesado. Lo curioso es que las 1000 p¨¢ginas con renglones parec¨ªan estar vac¨ªas. Adam pas¨® lentamente por cada hoja. Sab¨ªa que las historias dentro del libro eran importantes e incluso una hoja vac¨ªa podr¨ªa tener alg¨²n significado para lograr resolver el acertijo de este libro m¨¢gico. Cuando el joven pas¨® por 500 p¨¢ginas logr¨® llegar a la mitad del libro, pero las p¨¢ginas con renglones segu¨ªan estando vac¨ªas. Con el tiempo ¨²nicamente faltaron unas pocas p¨¢ginas y por el momento todas las anteriores p¨¢ginas estaban vac¨ªas. Al final, Adam lleg¨® a la ¨²ltima hoja la cual era la p¨¢gina 1001 del libro. Para sorpresa de Adam, esta p¨¢gina si ten¨ªa algo escrito en su parte inferior, en el ¨²ltimo rengl¨®n. Era una frase muy corta, la cual dec¨ªa: ''Que incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia'' Cuando el joven ley¨® esa frase en su mente: el libro s¨¦ cerr¨® por s¨ª mismo con fuerza, por suerte Adam hab¨ªa sacado sus dedos si no los habr¨ªa perdido. El libro volvi¨® a abrirse en la ¨²ltima p¨¢gina y Adam not¨® que la frase corta: ''Que incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia'', estaba en el pen¨²ltimo rengl¨®n, es decir que hab¨ªa subido un rengl¨®n. The genuine version of this novel can be found on another site. Support the author by reading it there. Adam para asegurarse que era la misma frase volvi¨® a leerla y cuando lo hizo el libro se cerr¨® de golpe y volvi¨® a abrirse, la frase hab¨ªa escalado otro rengl¨®n. Al notar esto, Adam entendi¨® el problema y se tom¨® la cabeza y grit¨® con enojo: ¡ª?Pero me est¨¢s jodiendo! ?M¨¢s de un mill¨®n de veces tengo que repetir esta frase de mierda! El viejo sin ojos sali¨® para ver al chico quejarse y con una sonrisa macabra en su boca dijo: ¡ªS¨ª, es una maravilla de libro y me lo regal¨® un mago tras haber superado mi primer ascenso siendo una estanter¨ªa m¨¢gica. ¡ªM¨¢s que un libro es una herramienta de tortura¡ªSe quej¨® Adam mientras contaba la cantidad de reglones que hab¨ªa en cada p¨¢gina. ¡ªPor algo lo sacaron de los pisos de oro y plata para d¨¢rmelo a m¨ª¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de remordimiento¡ª Imag¨ªnate a los magos estando afuera en los pasillos repitiendo como unos lun¨¢ticos la misma frase una y otra vez . Sin saber qu¨¦ es lo que obtienen al final de leerlo todos los renglones. ¡ª?Conociste a un mago?¡ªpregunt¨® Adam recordando lo que hab¨ªa dicho el viejo sin ojos, al principio crey¨® escuchar mal y confundirse con un bibliotecario, pero claramente hab¨ªa repetido la palabra mago. ¡ªSoy una estanter¨ªa m¨¢gica: ?qui¨¦n va a conocer a los magos si yo no los conozco?¡ªPregunt¨® el viejo sin ojos con algo de burla por la pregunta¡ªPero te est¨¢s confundiendo, no nos estamos refiriendo al mismo tipo de mago ¡ª?Hay m¨¢s de un tipo de mago?¡ªPregunt¨® Adam con curiosidad, todav¨ªa recordaba que el camino para convertirse en mago era leer libros m¨¢gicos, por lo cual siempre tuvo curiosidad sobre el tema y m¨¢s ahora que hab¨ªa empezado a leer sus libros m¨¢gicos ¡ªDentro de poco sabr¨¢s la respuesta¡ªContesto el viejo sin ojos con una sonrisa muy feliz en su rostro¡ªPor el momento: te deseo suerte leyendo ese libro hasta quedar demente. Tras decir eso el viejo sin ojos se escondi¨® en su pared. Adam mir¨® el grueso libro en su escritorio y se tom¨® la cabeza masajeando la frente por un buen rato. Luego el joven fue a prepararse un caf¨¦ porque esto iba a durar bastante m¨¢s tiempo del previsto. 116-Mi primera gran habilidad mè°©gica Pasaron dos semanas enteras, Adam finalmente pudo terminar de leer la macabra frase y el viejo sin ojos volvi¨® a guardar su libro m¨¢gico en los estantes. Parec¨ªa un chiste, pero Adam comprendi¨® c¨®mo funcionaba la habilidad tras repetir esta frase millones de veces y era a¨²n m¨¢s triste de lo que parec¨ªa: el efecto era incre¨ªble, pero requer¨ªa un tiempo para prepararlo y la forma para prepararlo era aterradora para Adam. Adam se levant¨® del asiento del escritorio y comenz¨® a subir los escalones de la cueva. No obstante, su sombra segu¨ªa en el escritorio como si el joven a¨²n estuviera sentado. Cuando Adam lleg¨® a la parte superior de la cueva dijo en voz alta: ¡ªQu¨¦ incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia. *Puff* Adam desapareci¨® en el aire y volvi¨® a estar sentado en el escritorio en la misma posici¨®n que antes. Con felicidad y amargura Adam dijo: ¡ªSi, esto de verdad se siente digno de ser una habilidad m¨¢gica. Pero.... Adam volvi¨® a levantarse y la sombra lo acompa?¨® hasta las escaleras, estando en las escaleras Adam repiti¨® en su mente: ''''Que incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia'''' Cada vez que la frase era repetida en su mente, su sombra retroced¨ªa un paso, por lo cual Adam se tardaba unos cuantos minutos en lograr llevar su sombra hasta el escritorio. Cuando la sombra lleg¨® hasta el escritorio: Adam subi¨® los escalones y dijo en voz alta: Help support creative writers by finding and reading their stories on the original site. ¡ªQu¨¦ incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia *Puff* Adam desapareci¨® y ahora estaba parado en medio de las escaleras. La sombra no permanec¨ªa en un lugar, m¨¢s bien retroced¨ªa un paso cada vez que repet¨ªan la frase y luego la sombra te segu¨ªa con retraso. Otra curiosidad que Adam fue aprendiendo con la pr¨¢ctica, era que si pon¨ªa un objeto chico en sitio en donde su sombra se paraba y luego Adam se teletransporta hasta su sombra: el objeto se mover¨ªa por s¨ª mismo para darle sitio a ¨¦l. Pero si el objeto era muy grande, no se pod¨ªa mover por s¨ª mismo. Por tanto, lo que ocurr¨ªa es que no se activaba el efecto y Adam no se teletransporta a ning¨²n lado. Pero el efecto m¨¢gico del libro como tal era muy, muy bueno. El problema era que en una batalla real solo ten¨ªa un uso, pero la clave era el ingenio al utilizar dicha carga. La otra criatura o bibliotecario nunca sabr¨ªa que en realidad Adam hab¨ªa vuelto para atr¨¢s, por lo cual ¨²nicamente ver¨ªa que el muchacho desapareci¨® en el aire si usaba su truco m¨¢gico en el momento correcto. Esta era una de las habilidades que le hab¨ªa comentado su padrino: cuanto m¨¢s la entendiera, m¨¢s jugo podr¨ªa sacarle. Luego de un tiempo para descansar, Adam se prepar¨® para leer su siguiente libro m¨¢gico, mientras imploraba que no vuelva a ser una tortura como el anterior. Su cuarto libro m¨¢gico: Hormigas y elefantes, era un libro bastante com¨²n de cubierta amarilla y ¨²nicamente ten¨ªa 10 p¨¢ginas para la felicidad de Adam y lo que m¨¢s le alegr¨® era que el libro era en realidad una historieta para ni?os acerca de una ni?a que se escond¨ªa de un bestia por la jungla. Para el joven h¨¦roe, luego de repetir una frase millones de veces, no hab¨ªa nada m¨¢s feliz que descubrir que con unas pocas vi?etas le¨ªdas lograra aprender su siguiente habilidad m¨¢gica. 116-Cada vez era mas complicado Para el joven h¨¦roe, luego de repetir una frase millones de veces, no hab¨ªa nada m¨¢s feliz que descubrir que con unas pocas vi?etas le¨ªdas lograra aprender su siguiente habilidad m¨¢gica. La ni?a de la historieta era bastante joven: ten¨ªa los ojos celestes y era rubia. Su peinado era una cola de caballo y estaba vestida con una t¨²nica blanca con una capucha muy bonita: tan bonita que Adam decidi¨® robar la idea de la historieta y prometi¨® hacerse una capucha de ese estilo en su t¨²nica negra de lo bien que le quedaba a la ni?a. La bestia era todo lo contrario a la ni?a: era horrible. Parec¨ªa ser una mujer gorda, desnuda, pero su cuerpo lejos de ser humano estaba deformado por tumores y costras esparcidas por toda su piel. En muchos lugares de su cuerpo crec¨ªan granos llenos de pus y los labios de la boca de la mujer gorda parec¨ªan que fueron comidos por lo que solo hab¨ªa un agujero terror¨ªfico en su rostro. Al ver a la criatura llena de tumores y con aspecto humanoide; lo primero que se le vino a la cabeza a Adam era la silueta del corruptus que vio en su infancia cuando fueron a buscar la maleta para encontrar a los librillos. En aquella ocasi¨®n nunca pudo ver a la criatura por la oscuridad que hab¨ªa en ese hex¨¢gono, pero su silueta era muy parecida a la mujer gorda en la historieta. La historieta era bastante entretenida: Cada vez que la bestia se acercaba, la chica se escond¨ªa de una forma m¨¢s ingeniosa que la anterior y lo entretenido de la historieta era ver c¨®mo en cada p¨¢gina la chica lograba esconderse de la bestia. Hasta que en el final de la historia la bestia encontr¨® a la ni?a. Al ser encontrada, la ni?a suplico por ayuda, pero nadie lleg¨® a rescatarla. La mujer gorda se tir¨® arriba de la ni?a y comenz¨® a comerla hasta que de la panza de la ni?a saco un libro amarillo rodiado de tripas y sangre; curiosamente el libro era id¨¦ntico a la biograf¨ªa del padrino de Adam. La ¨²ltima p¨¢gina asust¨® a Adam porque era la cabeza de la mujer gorda mir¨¢ndolo directamente a ¨¦l. *crashhh* La cabeza de la mujer gorda comenz¨® a tomar tres dimensiones empuj¨¢ndose contra el papel del libro como si fuera piel. La mujer parec¨ªa estar intentando salir del libro para comerse a Adam, pero parec¨ªa que el papel la estaba restringiendo, por lo que la bestia segu¨ªa luchando para salir del libro mientras soltaba unos alaridos infernales. *HaaHaaa* Gritaba la bestia Adam con temor y quiso cerrar el libro, pero cuando sus manos tocaron el libro ¨²nicamente lo atravesaron como si se tratara de una ilusi¨®n. Al notar esto, el joven mir¨® sus manos con preocupaci¨®n y se dio cuenta de que eran un poco trasparentes. Stolen from its rightful author, this tale is not meant to be on Amazon; report any sightings. *HaaHaaa* Gritaba la bestia con a¨²n m¨¢s violencia. Adam lleno de terror quiso salir corriendo de la cueva. Pero el joven se dio cuenta de que hab¨ªa una cadena de oro que surg¨ªa de su ombligo impidiendo su avance por lo que no pod¨ªa alejarse del libro en el escritorio. Mirando la cadena con atenci¨®n, Adam se dio cuenta de que era muy fina y estaba at¨¢ndolo a algo en la silla de su escritorio y no al libro m¨¢gico. *Crash, Crash* Parec¨ªa que algo se estaba rompiendo en el libro y la bestia estaba por escapar. Con temor, Adam sigui¨® la cadena, hasta descubrir que un libro amarillo: id¨¦ntico a la biograf¨ªa de su padrino, estaba en el lugar donde ¨¦l se hab¨ªa estado sentando para leer la historia. *Crash!!* Algo se rompi¨® y la bestia comenz¨® a sacar su rostro por el libro, pero esta vez era de carne y hueso y no parec¨ªa haber un papel que la detuviera. El joven quiso llamar al viejo sin ojos para pedir ayuda. Pero noto que no pod¨ªa hablar. Al final Adam, apurado porque la cabeza estaba cada vez m¨¢s cerca de salir del libro, termin¨® tocando la biograf¨ªa de su padrino en la silla, tratando de pedirle su ayuda. Con mucho aturdimiento, Adam abri¨® los ojos para darse cuenta de que estaba sentado mirando el dibujo de la cara de la bestia que hab¨ªa atacado a la ni?a. En este momento el rostro deforme de la mujer era solo un dibujo y los alaridos se hab¨ªan detenido. Con las manos temblorosas, Adam trat¨® de cerrar el libro y esta vez s¨ª pudo hacerlo. Parece ser que tocar la biograf¨ªa de su padrino en la silla lo sac¨® de ese estado ilusorio donde la bestia casi logra com¨¦rselo como a la ni?a de la historieta. ¡ª?Pas¨® algo? Te noto asustado¡ªdijo el viejo mirando a Adam con la respiraci¨®n acelerada. ¡ª?Este libro casi me mata!¡ªGrit¨® Adam con violencia¡ª?Esto no era parte del trato! ?Me ten¨ªas que advertir de los libros malditos! ¡ªNo es maldito, ¨²nicamente ocurre que...¡ªDijo el viejo escondiendo los ojos en su rostro, pero se detuvo en el medio, parec¨ªa no querer revelar la informaci¨®n. ¡ª?Al menos dime la verdad!¡ªGrit¨® Adam con furia al ver como el viejo sin ojos se callaba de repente¡ª ?Te ayude durante m¨¢s de la mitad de mi vida! ?C¨®mo me vas a traicionar as¨ª! ¡ª?No digas idioteces, chico!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos, no le gustaba para nada que lo llamaran un traidor¡ª ?No es un libro maldito! ?Pero es tu cuarto libro m¨¢gico, mocoso! La cara de Adam cambio, se dio cuenta de que hab¨ªa informaci¨®n crucial que estaba desconociendo al tratar con los libros m¨¢gicos, con miedo y sudor en su rostro pregunt¨®: ¡ª?Ocurre algo si leo muchos libros m¨¢gicos?¡ªpregunt¨® Adam con miedo y sudor en su rostro, tem¨ªa que la mujer gorda solo fuera el principio de la maldici¨®n del libro¡ª ?Voy a estar bien, viejo? ¡ªSi, ya lo aprendiste, el efecto del libro no va a matarte...¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de preocupaci¨®n tambi¨¦n¡ªPero te faltan dos libros m¨¢gicos m¨¢s... muchacho¡­ Incluso para estos pisos¡­ Tal vez est¨¦s exagerando un poco con la velocidad de lectura. ¡ª ?Lo aprend¨ª?¡ªpregunt¨® Adam cerrando los ojos y concentr¨¢ndose en su cuerpo, tratando de ver si realmente el efecto ¨²nicamente era transformarse en un libro. Pero el joven h¨¦roe se dio cuenta de que hab¨ªa un problema grave y era que no sab¨ªa c¨®mo usar la habilidad que hab¨ªa ganado. Para su desgracia el viejo sin ojos se retir¨® con el libro m¨¢gico y se neg¨® a volver a aparecer para dar m¨¢s informaci¨®n, por lo que Adam busc¨® la biograf¨ªa de su padrino. Lo extra?o era que la biograf¨ªa no estaba sobre la silla , sino que estaba en su t¨²nica donde la guardaba siempre. 117-Los Secretos del Mago Adam, todav¨ªa nervioso por lo que acaba de ocurrir, se sent¨® en su escritorio y con las manos temblando, le escribi¨® a su padrino en busca de ayuda. Una vez el joven le explic¨® la situaci¨®n, su padrino contest¨®: ''Recuerda que no le¨ª un libro m¨¢gico en mi vida...no s¨¦ qu¨¦ est¨¢ ocurriendo, pero nunca escuche que leer muchos libros m¨¢gicos trae consecuencias... realmente quiero ayudarte, pero no s¨¦ c¨®mo hacerlo¡­ M¨¢s importante a¨²n, el viejo sin ojos no obtendr¨ªa nada si te traicionara ahora, as¨ª que dudo que te haya entregado un libro maldito y mintiera con los efectos en su lista. Cr¨¦eme, no te va a matar, perder¨ªa demasiado¡­ A estas alturas, deber¨ªa saber cu¨¢ndo y c¨®mo va a ocurrir la purga.'' Adam ley¨® el mensaje y escribi¨® con molestia: ¡®?Qu¨¦? ?No era que ten¨ªa que seguir las fechas del oso, ahora crees que el viejo sin ojos de verdad tiene raz¨®n y la purga comienza cuando obtenga mi tanga negra? Adem¨¢s, ?qu¨¦ obtiene el s¨ª la purga ocurre? Aunque me duela pensarlo, creo que perfectamente me matar¨ªa solo para no pagarme por mi trabajo en la guerra¡­¡¯ Su padrino escribi¨® r¨¢pido y de forma desprolija: ¡®Tienes 25 a?os, ponte a pensar una vez en tu vida y deja de preguntarlo todo, idiota. ?Acaso de verdad piensas que todos los padrinos son como yo? No, claro que no ¡­ Si los bibliotecarios cambian: siempre sobreviven los m¨¢s fuertes. Los m¨¢s fuertes dudo que sean los de los bibliotecarios que viven en los pisos de madera. Los nuevos bibliotecarios podr¨ªan lograr vivir en los pisos de plata y oro que llevan milenios estando habitados por lun¨¢ticos y no por la gente digna de usarlos. Si esos pisos se activan, el viejo sin ojos lograra lo que m¨¢s desea en su vida y es pertenecer de verdad a los pisos de plata y oro. ¨¦l no busca ser solo un par¨¢sito en esos pisos. ?Ves a los otros bibliotecarios viviendo en estanter¨ªas? Acaso piensas que te hubiera dejado vivir tanto tiempo con una estanter¨ªa que ¨²nicamente te ve como un poco de polvo que habla. Recuerda tu lugar en la vida Adam, en los pasillos eternos de esta biblioteca las estanter¨ªas se acostumbraron a nunca encari?arse demasiado con los bibliotecarios y en el momento final solo buscar¨¢ sacarte el m¨¢ximo provecho posible: Como lo que ocurri¨® con el juguetero. Adam, s¨¦ que quieres al viejo sin ojos como si fuera tu padre¡­ pero somos especies diferentes¡­ ¨¦l te quiere de otra forma¡­y probablemente no quiera encari?arse de algo que dure tan poco, por eso vio al juguetero como una forma de que de cierta manera siempre lo acompa?es¡­. Las dem¨¢s respuestas llegar¨¢n en su momento, ahora conc¨¦ntrate en los libros m¨¢gicos¡­ Porque no miento sobre este tema: nunca le¨ª un solo libro m¨¢gico¡­ Est¨¢s solo en esta,chico.¡¯ Did you know this story is from Royal Road? Read the official version for free and support the author. Adam ley¨® el mensaje e ignor¨® la mitad del mismo: ahora exclusivamente estaba preocupado con el asunto de los libros m¨¢gicos y la ¡®verdades¡¯ de su padrino siempre eran m¨¢s falsas que ciertas. La ¨²nica verdad ahora es que de verdad necesitaba algo de informaci¨®n antes de seguir leyendo los libros m¨¢gicos. El joven se puso a¨²n m¨¢s nervioso: a estas alturas se hab¨ªa acostumbrado a ser demasiado dependiente de la informaci¨®n de su padrino. Con desesperaci¨®n Adam escribi¨®: ''?No sabes ning¨²n rumor? ?Nada ¨²til? Los libros m¨¢gicos est¨¢n por todas las estanter¨ªas: como puede ser que no sepas ning¨²n rumor...'' Su padrino respondi¨®: ''No es tan normal leer un libro m¨¢gico...y tampoco es normal vivir en los pisos donde vives... Viv¨ª toda mi vida sin ver un ascenso y nunca me regalaron un libro m¨¢gico. Los pocos que escuche sobre los ascensos eran solo rumores y estaban en pisos a los cuales por alg¨²n u otro motivo no pude acceder. Seis libros m¨¢gicos le¨ªdos es una locura... pero si piensas como lo conseguiste: te vas a dar cuenta el motivo por el cual pocos llegan a leer un libro m¨¢gico. Dos ascensos y estar en los dos involucrados, una criatura m¨¢gica paseando con un libro m¨¢gico, sobrevivir y matar a un juguetero, 5 librillos ayud¨¢ndote en un doble ascenso, digamos que tienes mucha suerte... demasiada suerte. Pero tienes raz¨®n, Adam, incluso si es una locura para nada es imposible, tener los ojos plateados por el karma de seguro es mucho m¨¢s raro y ¨²nicamente es ayudar personas... Aun as¨ª ... No hay rumores y eso es raro: ?Cu¨¢l crees que es el motivo, Adam?'' Adam lo pens¨® por un tiempo y logr¨® entender cu¨¢l podr¨ªa ser el problema: ''?Hay alguna restricci¨®n? Quienes lo logran no lo divulgan por lo cual debe haber alg¨²n problema si lo dicen y el viejo sin ojos parec¨ªa no querer decirlo tampoco, por lo que debe ser informaci¨®n cara'' Su padrino respondi¨® con letra prolija: ''S¨ª, puede ser eso ... Debe ser la entrada del camino del mago. Te dije hace mucho que yo segu¨ªa la religi¨®n de los constructores y descubr¨ª muchos secretos: secretos que no recuerdo, secretos que no te puedo compartir y secretos que no pod¨ªa compartir con nadie cuando estaba con vida. Pero cuando descubras alg¨²n secreto de la religi¨®n que decidiste seguir te dar¨¢s cuenta naturalmente que no debes decirlo: por ejemplo cuando yo trataba de divulgar con alguien acerca de alg¨²n secreto sent¨ªa un fuerte dolor en la panza como si te clavaran un clavo antes de comenzar a hablar. Todav¨ªa no llegaste a ese punto, por lo que debe haber una barrera que no cruzaste, pero te diste cuenta de que existe hoy. Por lo tanto, en este caso debe ocurrir lo mismo, o si no no se explica por qu¨¦ no hay un solo rumor acerca del problema con leer muchos libros m¨¢gicos. Adem¨¢s, a mayor cantidad de libros m¨¢gicos m¨¢s recorres el camino del mago y eso de seguro provocar¨¢ algo, algo secreto y peligroso para ti, Adam.'' Adam se preocup¨® al leer que pod¨ªa ser peligroso y pregunt¨® con mucha duda en su coraz¨®n: ''?Deber¨ªa dejar de leer los libros m¨¢gicos?'' Su padrino tach¨® la pregunta y con letra desprolija contesto: ''Ser idiota es a¨²n m¨¢s peligros... ?Por supuesto que vas a leerlos! ?Acaso crees que no es peligroso all¨¢ afuera! No s¨¦ cu¨¢n peligroso sea leer los libros, pero est¨¢s a dos pasos de un agua que te regenera y con una estanter¨ªa que va a protegerte: ?D¨®nde esperas leerlos si no es ac¨¢? ¨²nicamente debes estar preparado para las complicaciones'' 119-El Mago Adam medit¨® un poco y pens¨® un plan por las dudas. Luego llame al viejo sin ojos y le dijo: ¡ª?Podr¨ªas ayudarme si algo sale del libro a atacarme? ¡ªEn algunos casos s¨ª...¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n¡ªPero si entras al libro no hay manera que te ayude. ¡ªEntrar al libro... Eso fue lo que ocurri¨® hace poco?¡ªDijo Adam recordando la extra?a escena donde el libro se desliz¨® sobre su mano como si se tratase de una ilusi¨®n. El viejo sin ojos mir¨® a Adam con preocupaci¨®n y dijo: ¡ªNo, yo tambi¨¦n vi que te convertiste en un libro y que algo trataba de salir del libro... entrar en un libro es bastante m¨¢s complicado que eso. ¡ª?Me convert¨ª en un libro? ?Y qu¨¦ ser¨ªa entrar en un libro?¡ªpregunt¨® Adam con apuro y nerviosismo, por la cara del viejo sin ojos parecer¨ªa que si eso ocurr¨ªa las cosas podr¨ªan complicarse demasiado para ¨¦l. ¡ªNo puedo hablar del tema, pero dentro de poco lo entender¨¢s¡ªDijo el viejo sin ojos mientras tra¨ªa el siguiente libro y lo dejaba arriba del escritorio¡ª Ac¨¢ est¨¢ el lago para curarte, mientras no te metas dentro del libro deber¨ªas salir vivo. Adam con desconfianza se acerc¨® al escritorio. El viejo sin ojos notando las dudas del muchacho y para animarlo un poco, dijo: ¡ªNo puedo decirte mucho, pero si puedo decirte que todo ser¨¢ diferente una vez que leas ese libro. ?Los h¨¦roes siempre salen vivos, Adam! El joven h¨¦roe no respondi¨®, solo tom¨® el libro en el escritorio y se dirigi¨® hacia el lago. Su estrategia ser¨ªa leerlo en el agua. Adam no sab¨ªa qu¨¦ pasar¨ªa, pero estando rodeado de agua que lo regenera de forma autom¨¢tica deber¨ªa ser muy complicado morir. Adam miro el libro: ''Cangrejo Amarillo''. El joven recordaba el consejo del monje: ¡®Al mal aspecto del libro: mala la lectura¡¯ y el aspecto de este libro no era malo, sino que era horrible. El libro era bastante grueso y su cubierta parec¨ªa estar hecha con dos trozos de carne podrida atada con hilos para coser en uno de sus extremos. No pod¨ªan apreciarse las hojas en el interior del libro porque estaban escondidas dentro de la carne y la inscripci¨®n con t¨ªtulo estaba colocada en una chapa de metal oxidado clavada con clavos en uno de los extremos del libro. En la chapa de metal oxidado hab¨ªa una carita feliz y una frase escrita la cual dec¨ªa en el idioma del piso medio: ¡®Disfruta de tu nueva vida, esclava inmunda¡¯. La frase estaba grabada de una manera muy desprolija: de tal forma que parec¨ªa que alguien la agreg¨® al libro hace mucho tiempo. Stolen story; please report. Adam inspeccion¨® la frase con m¨¢s cuidado: ya que pod¨ªa ser una pista dejada por alg¨²n bibliotecario, pero por la letra utilizada para grabar el metal parec¨ªa que fue escrita con odio m¨¢s que con la intenci¨®n de ayudar a resolver el acertijo de este libro m¨¢gico. Al abrir el libro, Adam noto que ¨²nicamente hab¨ªa dos p¨¢ginas engrapadas a la carne en cada extremo del libro, por lo tanto, el libro estaba compuesto ¨²nicamente por dos carillas. Estas dos carillas ser¨ªan su quinto libro m¨¢gico, en consecuencia Adam procedi¨® con bastante cuidado por m¨¢s que la lectura fuera bastante corta. Adam empez¨® a leer las dos carillas, pero se detuvo de inmediato y observ¨® a las carillas con atenci¨®n: los caracteres en el libro se estaban moviendo como si tuviera vida propia por todo el libro. Adam trat¨® de seguirlos para leer las carillas, pero dentro de poco un revuelto de caracteres apareci¨® en el libro mareando a Adam, imposibilitando su lectura. El joven mir¨® con atenci¨®n como los caracteres iban y ven¨ªan por el libro hasta que todos los caracteres comenzaron a ir al medio formando varios c¨ªrculos: uno m¨¢s chico que el anterior. Acto seguido poco a poco los c¨ªrculos comenzaron a girar en diferentes sentidos y mareando m¨¢s a¨²n a Adam. A Adam le era imposible tratar de leer algo por el momento, por lo que solo observaba los cambios en el libro, tratando de comprender su sentido. Luego de ver girar a los c¨ªrculos por unos minutos, Adam noto una diferencia y era que el c¨ªrculo m¨¢s grande de caracteres hab¨ªa desaparecido. Como si fuera un efecto domin¨® todos los c¨ªrculos fueron desapareciendo del m¨¢s grande al m¨¢s chico hasta que ¨²nicamente qued¨® un ¨²nico car¨¢cter en el medio. Adam lo reconoci¨®: ese car¨¢cter de forma individual significaba:"Yo" en el idioma de piso medio. El joven notando que el car¨¢cter no se mov¨ªa por unos minutos y solo permanec¨ªa movi¨¦ndose por la mitad de las dos carillas prob¨® diciendo en leyendo alta: ¡ªYo El car¨¢cter desapareci¨® y otros dos caracteres aparecieron en su lugar, eran un c¨ªrculo y un cuadrado, pero Adam entendi¨® que estaba tratando de hacer el libro, por lo cual ley¨® en voz alta su significado. ¡ªYo descubr¨ª Los dos caracteres desaparecieron y cuatro aparecieron en su lugar, Adam inmediatamente ley¨®: ¡ªYo descubr¨ª un gran Al leerlo otros 8 caracteres aparecieron, pero Adam dud¨® en leerlo en voz alta. Tem¨ªa que algo malo pasara si lo leyera, en voz alta. ¡ª Yo descubr¨ª un gran secreto, pero no puedo revelarlo. Los caracteres se hundieron y escritos con sangre aparecieron otros 32 caracteres, Adam los ley¨® en su mente y con algo de temor continu¨® leyendo. ¡ªCuantos m¨¢s libros m¨¢gicos yo lea: m¨¢s m¨¢gico se vuelve mi cuerpo y cuanto m¨¢s m¨¢gico sea mi cuerpo: m¨¢s m¨¢gicas ser¨¢n mis aventuras y cuanto m¨¢s m¨¢gicas sean mis aventuras: m¨¢s tr¨¢gica ser¨¢ mi muerte. Al leer el secreto en voz alta la sangre empez¨® a salir del libro a borbotones y cuando las dos p¨¢ginas estaban cubiertas de sangre, la sangre desapareci¨® y un mensaje apareci¨® en su lugar. Adam se puso m¨¢s tranquilo, por suerte este era un buen mensaje y en voz alta lo ley¨®: ¡ªPor tus grandes acciones y ser bueno con los dem¨¢s esclavos, d¨¦jame decirte que en tu sexto libro ser¨¢ tu primera gran aventura: en la primera aventura solo debes observar sin abrir la boca para sobrevivir, felicidades por dar tu primer paso en el sendero del mago, Adam. 120-El 5 libro mè°©gico. Cuando Adam termin¨® de leer, el mensaje desapareci¨®, pero esta vez no apareci¨® nada en su sitio. Adam sinti¨® que todo lo que acababa de ocurrir era extra?o. A diferencia de los otros libros m¨¢gicos, esta experiencia no tuvo nada que ver con la habilidad descrita por el libro. En los otros 4 libros m¨¢gicos, la historia narrada siempre ten¨ªa vaga correlaci¨®n con la habilidad descrita por el viejo sin ojos: ya sea el pez nadando, el insecto picando en el dedo gordo, la frase retrocediendo o la chica escondi¨¦ndose. Pero esta vez, Adam no entend¨ªa c¨®mo relacionar lo ocurrido con la posibilidad de entender una emoci¨®n. Sin embargo, cuando Adam se estaba por concentrar a ver si sent¨ªa un cambio en su cuerpo, noto que los caracteres comenzaron a surgir nuevamente en el libro hasta llenar las dos hojas como estaban antes. Al ver que el libro volv¨ªa a su estado original, Adam tuvo una corazonada de que lo que vivi¨® hace poco estaba relacionado con leer su quinto libro m¨¢gico, no con la habilidad del libro. Estando las dos p¨¢ginas llenas, Adam trat¨® de leerlas, pero entonces noto un problema: las frases escritas se repet¨ªan y no parec¨ªan tener ning¨²n sentido. Adam no hab¨ªa logrado darse cuenta de esto cuando abri¨® el libro debido a que la carilla era un p¨¢rrafo gigante que mareaba solo con verlo. Adam ley¨® los dos p¨¢rrafos gigantes en su mente, pero no ocurr¨ªa nada, por lo que prob¨® leer en voz alta: ¡ªSolo yo s¨¦: que t¨² sabes: que ¨¦l sab¨ªa: lo que nosotros sabemos, pero yo no s¨¦: que t¨² no sabes: que ¨¦l no sab¨ªa: lo que nosotros no sabemos. Al leer la frase en voz alta, Adam no noto nada extra?o por lo que procedi¨® a repetir la frase para ver si leyendo los dos p¨¢rrafos gigantes aprend¨ªa una habilidad, pero antes de que Adam pudiera abrir la boca una voz muy chillona lo interrumpi¨® desde el techo gritando: ¡ªSolo s¨¦: que sabes: que sab¨ªa: lo que sabemos, pero no s¨¦: que no sabes: que no sab¨ªa: lo que no sabemos! Adam alz¨® la cabeza para observar el techo y se encontr¨® con una cabeza en miniatura mir¨¢ndolo desde el techo, la cabeza era calva y ¨²nicamente ten¨ªa una boca en el rostro, mientras Adam observaba la cabeza en busca de alguna pista, la cabeza en miniatura volvi¨® a repetir: ¡ªSolo s¨¦: que sabes: que sab¨ªa: lo que sabemos, pero... Antes de que la cabeza en miniatura pudiera terminar de repetir la frase, un rayo azulado vol¨® por el techo de la cueva y golpe¨® sobre la cabeza. Inmediatamente, la cabeza explot¨® y sangre manch¨® el lago de la cueva. Adam sinti¨® que algo hab¨ªa ca¨ªdo al lago cerca de ¨¦l. Mirando con cuidado el agua manchada con sangre, Adam not¨® que un hongo violeta del tama?o de una canica se hallaba flotando junto a sus rodillas. ¡ª?Entraron intrusos a la cueva, Adam!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n, form¨¢ndose en una de las paredes para ver qui¨¦n hab¨ªa provocado el sistema de defensa de la cueva. Al salir el viejo mir¨® a Adam parado sobre el lago con el libro en la mano y con sus t¨²nicas manchadas de sangre. ¡ªCreo que... ?Haaa!¡ªAdam trat¨® de explicarle la situaci¨®n al viejo sin ojos, pero al terminar de pronunciar la palabra, uno de los dedos de su pie estall¨® y Adam cay¨® al agua. ¡ª...¡ªEl viejo con ojos observando con cautela la cueva, tratando de encontrar al culpable. Adam mir¨® a su pie con miedo, pero no abri¨® la boca, hab¨ªa entendido el peligro del libro. El joven no pod¨ªa decir otra cosa adem¨¢s de lo escrito en el libro hasta que completara de leerlo y parec¨ªa que una cabeza saldr¨ªa a confundirlo cada vez que completara la frase. Hab¨ªa ligeras diferencias en la frase dicha por la mini-cabeza y la frase en s¨ª era un trabalenguas, cada vez que errara una palabra de la frase uno de sus dedos volaron o podr¨ªa ser a¨²n peor. Adam levant¨® el libro del agua, por suerte el agua era m¨¢gica por lo que no estropeaba el libro del viejo sin ojos. Pero la sangre en el techo si hab¨ªa empapado un poco las dos hojas, limpiando la sangre con su t¨²nica, Adam continu¨® repitiendo la frase: ¡ªSolo yo s¨¦: que t¨² sabes: que ¨¦l sab¨ªa: lo que nosotros sabemos, pero yo no s¨¦: que t¨² no sabes: que ¨¦l no sab¨ªa: lo que nosotros no sabemos. Did you know this story is from Royal Road? Read the official version for free and support the author. Pero nada sali¨® a molestarlo, Adam prob¨® seguir leyendo hasta el final la frase, pero no ocurri¨® nada, ah¨ª se dio cuenta de que deb¨ªa haber alguna otra condici¨®n como que no pudiera fallar nunca mientras repet¨ªa las frases. Adam prob¨® decir la frase sin leerla del libro, pero tampoco parec¨ªa funcionar, por lo tanto, dej¨® de decirla de memoria y ley¨® del libro la primera frase otra vez, de forma inmediata una cabeza surgi¨® en una de las paredes de la cueva y dijo: ¡ªSolo yo ...¡ª Antes de que la cabeza pudiera terminar la frase, un rayo azulado sali¨® de la boca del viejo sin ojos e hizo explotar la cabeza transform¨¢ndola en hongo. ¡ª?Sigue leyendo, h¨¦roe! ?No ves que te estoy ayudando!¡ªGrit¨® el viejo con emoci¨®n mirando un mini hongo rojo en el suelo de la cueva¡ª?Juntos somos invencibles, muchacho! Adam volvi¨® a leer la siguiente frase tratando de completar la lectura. Pero no volvi¨® a salir otra cabeza, Adam se irrit¨®, el muchacho no sab¨ªa si las cabezas no sal¨ªan por la interrupci¨®n del viejo sin ojos. Por las dudas el joven le hizo una se?al al viejo sin ojos para que parara de atacar a las mini cabezas, pero el viejo sin ojos la ignor¨® y sigui¨® atacando a las mini cabezas consiguiendo sus hongos. Con frustraci¨®n Adam prob¨® leerlas en voz alta r¨¢pidamente para ganarle al viejo sin ojos, parecer¨ªa que estaba funcionando porque Adam se dio cuenta de que aparecieron cuatro cabezas por las paredes de la cueva, al ser tantas el viejo sin ojos tard¨® m¨¢s en destruirlas. Adam prob¨® leyendo la frase antes de que el viejo sin ojos pudiera derrumbar la ¨²ltima mini cabeza, pero no surgi¨® ninguna cabeza m¨¢s. Fue entonces cuando Adam se dio cuenta del problema serio de este libro m¨¢gico y porque pod¨ªa terminar siendo realmente peligroso. ¡ª?No te rindas de h¨¦roe! Sigue intentando¡ªDijo el viejo con ojos mirando con codicia a los hongos en la cueva, parec¨ªa que estaba muy alterado por la cantidad de mini-hongos que estaba reuniendo. Adam con las manos temblorosas decidi¨® tomarse un descanso en silencio. La conclusi¨®n de las muchas pruebas que realiz¨® el joven era terrible y era que no pod¨ªa detenerse una vez que comenzara a leer la primera frase. En dicho caso, si las cabezas duplicaban su n¨²mero cada vez que le¨ªa la frase del libro, la cantidad de cabezas podr¨ªa terminar inundando la cueva. Viendo su futuro poco prometedor, Adam decidi¨® prevenir el problema antes de que ocurriera y se acerc¨® a su escritorio, tom¨® una pluma de su escritorio y se dirigi¨® de nuevo hacia el lago. Una vez en el lago, Adam se qued¨® un rato mirando la pluma, reuni¨® suficiente valor y decidi¨® atravesar uno de sus o¨ªdos con la pluma para quedar sordo. *mmmm* mordiendo su otro brazo para no decir nada el joven tom¨® fuerza y trat¨® de no caer al agua para evitar que se curara. ¡ª?Nooo!¡ªEl viejo grito con desesperaci¨®n, sus ojos de piedra parec¨ªan tornarse rojos de la ira y miraba con odio a Adam¡ª?Justo hoy! ?Justo ahora te vas a matar! ??Por qu¨¦ no lees ese libro primero?! Adam ignor¨® los delirios del viejo sin ojos y junt¨® coraje para atravesar su otro o¨ªdo. *mmm* mordiendo su brazo Adam evit¨® gritar y ahora ya no pod¨ªa escuchar al viejo sin ojos que parec¨ªa estar gritando insultos desde el techo. Adam volvi¨® a tomar el libro y comenz¨® a leer como un loco, a medida que le¨ªa rayos volaban por toda la cueva. Pero Adam no tard¨® en notar un problema. Fue conveniente para el joven h¨¦roe quedar sordo para no escuchar las explosiones de las mini-cabezas y no confundirse con su propia voz. Pero Adam se dio cuenta de que pod¨ªa seguir escuchando a las mini-cabezas murmurando o gritando la frase de forma incorrecta. Por suerte Adam ya estaba preparado y pudo leer la primera carilla de la primera p¨¢gina sin problemas, inmediatamente comenz¨® con la segunda. Pero antes de que pudiera comenzar a leer, Adam se dio cuenta de que los caracteres en la segunda p¨¢gina estaban desapareciendo oblig¨¢ndolo a acelerar su velocidad de lectura. Adam ley¨® como un demente mientras trataba de que el libro no se manchara con la sangre cayendo del techo de la cueva. A estas alturas la cueva estaba llena de cabezas gritando. El viejo sin ojos por alg¨²n motivo dej¨® de hacerlas explotar y dej¨® que se duplicar¨¢n. Al no tener m¨¢s espacio en donde crecer las cabezas empezaron a crecer arriba de ellas mismas, pero siempre dejaban un c¨ªrculo alrededor de Adam y parec¨ªan no querer tocarlo. Cuando ya solo faltaba unas 10 frases y la boca de Adam sangraba de gritar como un loco la frase sin secar y su mente hace mucho se hab¨ªa apagado. Ahora exclusivamente le¨ªa el libro tratando de ignorar todos los miles de murmullos y gritos haciendo eco en la cueva. Cuando solo quedaba las dos ¨²ltimas frases, Adam dijo con una velocidad inaudita e inhumana: ¡ªSolo yo s¨¦: que t¨² sabes: que ¨¦l sab¨ªa: lo que nosotros sabemos, pero yo no s¨¦: que t¨² no sabes: que ¨¦l no sab¨ªa: lo que nosotros no sabemos. Adam trat¨® de decir la ¨²ltima frase, pero inmediatamente cerr¨® la boca haciendo que un trozo de lengua saliera volando. El joven se dio cuenta de que la ¨²ltima frase hab¨ªa cambiado al ¨²ltimo minuto, con desesperaci¨®n volvi¨® a abrir la boca y ley¨® la nueva frase con media lengua y la boca llena de sangre: ¡ªSolo yo s¨¦ la verdad, que t¨² nunca sabr¨¢s, que ¨¦l desconoce y que nosotros decidimos ocultar, pero yo no s¨¦ tus emociones, que t¨² nunca me contaste, que ¨¦l me oculta y que nosotros fingimos no saber. Te amo, pero esto no est¨¢ funcionando... Justo cuando Adam estaba leyendo la ¨²ltima palabra sinti¨® un golpe fuerte de su espalda, como si una bomba hubiera estallado en la cueva. Adam vol¨® por los aires y choc¨® contra la pared de carne formada por cabezas. Rebot¨® con el cuerpo partido por la mitad y se desmay¨® del dolor sobre el lago de sangre lleno de hongos flotando. 121-La puerta secreta. Adam lentamente abri¨® los ojos y mir¨® su cuerpo tratando de sentir su nueva habilidad. Por desgracia, Adam no sinti¨® nada raro en su cuerpo y no sab¨ªa muy bien c¨®mo usar la habilidad obtenida con su quinto libro m¨¢gico. Pero no se asust¨®, el libro m¨¢gico no estaba por ning¨²n lado y si el viejo sin ojos le sac¨® el libro era porque ya hab¨ªa obtenido su habilidad. Ahora el joven solo necesitaba descubrir las anomal¨ªas de su cuerpo para entender mejor su habilidad. Pero antes de seguir inspeccionando con m¨¢s seriedad, el joven mir¨® a la cueva de forma aturdida: la cueva estaba limpia, por lo cual el viejo sin ojos debi¨® limpiar toda esa sangre. Sin embargo, lo que llamaba la atenci¨®n a Adam no era la limpieza, sino que la cueva parec¨ªa ser diferente. Adam not¨® que hab¨ªa varias luci¨¦rnagas movi¨¦ndose de un lugar a otro parpadeando por la cueva. Esta era la primera vez en su vida que Adam ve¨ªa a las luci¨¦rnagas, pero hab¨ªa le¨ªdo de ellas en los libros. Lo que m¨¢s estaba aturdiendo a Adam era que hab¨ªa una puerta en una de las paredes de la cueva. El joven en todos estos a?os viviendo en la cueva nunca vio esa puerta. La puerta estaba hecha con corteza de ¨¢rbol y la corteza parec¨ªa muy podrida por lo que se ve¨ªan hongos y musgo por toda su superficie, por lo que parec¨ªa que la puerta estuvo hace mucho tiempo en la cueva, pero Adam nunca la hab¨ªa notado. Adam con lentitud se levant¨® del lago y se dirigi¨® hasta la puerta para ver qu¨¦ hab¨ªa adentro, pero cuando puso la mano sobre la puerta, el viejo sin ojos se form¨® en la pared y grit¨® enojado: ¡ª?Qu¨¦ haces tocando esa puerta, mocoso?! Adam quer¨ªa responder, pero se qued¨® mirando la apariencia del viejo sin ojos: ahora el viejo ten¨ªa puesto un sombrero de mago, una barba larga y un mon¨®culo, aunque segu¨ªa sin sacar sus ojos, por lo que el mon¨®culo estaba puesto solo de decoraci¨®n y le quedaba bastante raro. ¡ªTe ves algo distinto...¡ªDijo Adam mir¨¢ndolo con aturdimiento ¡ª?Parezco m¨¢s m¨¢gico?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con una sonrisa bastante grande. ¡ªSi¡ªRespondi¨® Adam de forma obligada¡ª?Esta puerta tambi¨¦n la compraste con los hongos recolectados? El viejo sin ojos parec¨ªa estar bastante feliz al escuchar la afirmaci¨®n y respondi¨®: This book is hosted on another platform. Read the official version and support the author''s work. ¡ªNo, esto estuvo siempre, ¨²nicamente no pod¨ªas verlo. ¡ª?Por qu¨¦ ahora s¨ª puedo?¡ªpregunt¨® Adam mirando a la puerta con curiosidad. El viejo sin ojos sac¨® los ojos y mir¨® al muchacho de arriba abajo y finalmente dijo: ¡ªPorque eres un mago y yo soy una estanter¨ªa m¨¢gica. L¨®gicamente, ahora puedes ver mi hermosa y preciosa puerta m¨¢gica. ¡ª?Ya soy un mago?!¡ªRespondi¨® Adam con incredulidad, sab¨ªa bastante de religiones y era imposible que solo 5 libros m¨¢gicos sean la meta de todo un camino de vida de un bibliotecario. El joven luego de notar lo complicado que era reunir karma positivo se hab¨ªa dado cuenta de que cada objetivo de una religi¨®n era una imposibilidad y ese tambi¨¦n era el punto de su misticismo. Uno no segu¨ªa una religi¨®n para completar el objetivo, sino para disfrutar el camino hasta morir tratando de lograrlo, si no ser¨ªan ¨²nicamente objetivos y no una religi¨®n. Al menos eso entend¨ªa Adam luego de estudiar muchos a?os el tema. ¡ªS¨ª, eres un mago¡ªDijo el viejo sin ojos mir¨¢ndolo con orgullo y felicidad, luego agreg¨® para evitar m¨¢s confusiones: ¡ª¨²nicamente eres un iniciado en el camino m¨¢gico. Yo tambi¨¦n sigo esta religi¨®n, as¨ª que estoy feliz de que eligiste la fe correcta, chico, no como en tu otra vida. ¡ªNo sab¨ªa que las estanter¨ªas cre¨ªan en las religiones de los bibliotecarios¡ªpregunt¨® Adam aprovechando la oportunidad para sacar m¨¢s informaci¨®n¡ª?Ten¨ªa fe en algo en mi otra vida? El viejo sin ojos ignoro completamente la pregunta y dijo con felicidad: ¡ªMuchas religiones son compartidas entre razas. El monje sigue la religi¨®n del h¨¦roe, por eso te ayuda tanto. Pero nuestros objetivos y metas son diferentes, a m¨ª no me sirve leer libros m¨¢gicos. Solo tengo que obtener los libros m¨¢gicos y custodiarlos. Adam not¨® que el viejo ignoraba su pregunta y se molest¨®, pero por alg¨²n motivo estaba soltando bastante informaci¨®n ¨²til que ¨¦l desconoc¨ªa sobre el camino del mago, por lo cual lo dej¨® seguir hablando. El viejo sin ojos al ver que el chico no preguntaba dijo: ¡ªAhora eres un mago iniciado, Adam, y como me conseguiste un libro m¨¢gico puedo hablarte m¨¢s de nuestra religi¨®n si te surgen preguntas de este tema y no te d¨¦ tu vida pasada. Aunque podr¨ªa contarte preguntas de tu vida pasada, pero me da pereza hacerlo. La molestia de Adam volvi¨® a aparecer luego de escuchar eso, pero se restringi¨® para no arruinar el estado de ¨¢nimo feliz del viejo sin ojos. Con algo de expectativa, Adam pregunt¨®: ¡ª?Hay alg¨²n beneficio o alg¨²n cambio en el cuerpo al llegar a ser mago como ocurre con el karma? ?Y sabes de alg¨²n lugar donde pueda aprender en profundidad sobre el tema? ¡ªNo, no hay ning¨²n lugar donde aprender: el mago descubre su propio camino¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos moviendo la cabeza de lado a lado¡ªPero si hay beneficios: ahora puedes ver al mundo como un mago lo har¨ªa. Tambi¨¦n hay cambios en el cuerpo pero los desconozco: Por alg¨²n motivo los magos nunca hablan de ellos. ¡ªVer el mundo como un mago...¡ªMurmur¨® Adam mirando la puerta de corteza y recordando lo que hab¨ªa le¨ªdo en el libro¡ª?Puedo pasar? ¡ªSi, pero no esperes obtener nada ¨²til¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de sospecha 122-Los objetos milenarios. ¡ªSi, pero no esperes obtener nada ¨²til¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de sospecha. Adam abri¨® la puerta con curiosidad para ver qu¨¦ era lo que pod¨ªa encontrarse atr¨¢s de una puerta m¨¢gica. Para su sorpresa detr¨¢s de la habitaci¨®n hab¨ªa un pasillo muy, muy largo al punto que no pod¨ªa verse el fondo por la oscuridad. El piso estaba hecho de piedras gruesas, parec¨ªa ser muy viejo y estaba lleno de polvo y algo de musgo crec¨ªa entre las piedras. El techo del pasillo no se parec¨ªa a las paredes de la cueva, sino que eran grandes ladrillos de piedra como si hubieran sido construidos por alguien. Las paredes a los costados del pasillo estaban llenas de estanter¨ªas hechas de ladrillos de piedra, sobre los estantes se colocan frascos, hongos,objetos miscel¨¢neos y libros de aspecto muy, muy viejo. No hab¨ªa nada que iluminara la sala por lo que estaba bastante oscuro, si cerrara la puerta habr¨ªa oscuridad absoluta, por lo cual no podr¨ªa verse nada. ¡ª?Es un almac¨¦n?¡ªpregunt¨® Adam mirando las estanter¨ªas llenas de objetos miscel¨¢neos sin un orden aparente. ¡ªEfectivamente, es m¨¢s viejo que la cueva y lo obtuve en mi primer ascenso¡ªDijo el viejo sin ojos con orgullo mirando la porquer¨ªa acumulada en los estantes¡ªLa estrategia de almacenar como una ardilla me dio grandes frutos, uno nunca sabe que ser¨¢ caro o barato en el futuro. ¡ª?Puedo entrar y echar un vistazo?¡ªpregunt¨® Adam por las dudas. ¡ªSi, pero no toques nada, te ir¨¦ vigilando¡ªDijo el viejo sin ojos con sospecha¡ªPara un bibliotecario ver los objetos acumulados por milenios debe ser muy interesante y de hecho hay varios objetos ac¨¢ que valen un libro m¨¢gico, siempre que halles al bibliotecario correcto para intercambiar. Adam levant¨® su dedo y el mismo se ilumin¨®. La luz desprendida por su dedo parec¨ªa a la de una vela, por lo que no era una iluminaci¨®n muy buena, pero era un poco mejor que los hongos de la cueva. Adam avanz¨® lentamente mirando las estanter¨ªas a los dos lados, mientras trataba de hallar pistas de objetos interesantes con sus anteojos m¨¢gicos. This content has been misappropriated from Royal Road; report any instances of this story if found elsewhere. Los objetos eran muy miscel¨¢neos, por ejemplo Adam pod¨ªa ver varias cosas que eran comprables en el mercado y los libros de cultura general no faltaban por estas estanter¨ªas. Lo que llam¨® la atenci¨®n de Adam fue que en el camino se cruz¨® con no menos de cuatro libros que parec¨ªan m¨¢gicos, con dudas pregunto: ¡ª?No deber¨ªas estar exponiendo estos libros? Son bastante llamativos por m¨¢s que sean comunes. Adem¨¢s, hay varias cosas que podr¨ªan servirte de decoraci¨®n. El viejo sin ojos surgi¨® de las piedras, su aspecto era el mismo, pero su cuerpo ahora estaba formando con ladrillos, mientras observaba sus estantes, dijo: ¡ªAlgunos de estos libros son m¨¢gicos. De hecho: estaban en tu lista de libros m¨¢gicos seleccionables, pero hay un par de inquisidores que quieren destruirlos, por eso los escondo. Adem¨¢s, me sirven de chaleco salvavidas si me ocurre alguna tragedia. ¡ª?Y los objetos? La mayor¨ªa podr¨ªan servirte de decoraci¨®n¡ª pregunt¨® Adam mirando algunos objetos coloridos, si les sacaba polvo se ver¨ªan como nuevos y eran muy bonitos aunque no entend¨ªa su funci¨®n. El viejo sin ojos miro lo polvorienta que estaba la sala con algo de molestia y respondi¨® de mala gana: ¡ªLos objetos en estos almacenes duran para siempre, pero si las saco afuera duran poco. Las decoraciones con valor para las estanter¨ªas, son las que duran para siempre: Por ejemplo, mi hermoso sombrero de mago. ¡ª?De verdad los usas para intercambiar?¡ªpregunt¨® Adam mientras caminaba¡ªEn diez a?os nunca invitaste a nadie para intercambiar. ¡ªPor desgracia no hay tanta gente cargando libros m¨¢gicos por mis pasillos¡ªContest¨® el viejo sin ojos con pena¡ªPero la situaci¨®n va a mejorar tras la purga, por eso compr¨¦ esta barba y este mon¨®culo. Hay que verse bien para hacer negocios, chico. Adam sigui¨® caminando por un rato por los pasillos hasta que se par¨® de repente y mir¨® los estantes. Hab¨ªa unos libros que estaban parpadeando. El joven mir¨® con m¨¢s atenci¨®n los libros que parpadeaban y se encontr¨® con que hab¨ªa varios libros para aprender diversos idiomas, eran muy coloridos y estaban todos amontonados. Lo m¨¢s curioso es que el ¨²nico que no ten¨ªa polvo era el libro rojo con el que el viejo sin ojos trat¨® de enga?arlo hace algunos a?os. ¡ªAs¨ª que de ac¨¢ ven¨ªa...¡ªComent¨® Adam algo inc¨®modo por el recuerdo. 123-Los Antepasados Adam recorri¨® los pasillos por un rato m¨¢s, pero ciertamente no hab¨ªa nada interesante por lo que decidi¨® volver a la cueva, al salir pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢l es el motivo por el cual antes no pod¨ªa ver esto y ahora si? No siento nada distinto en mi cuerpo. ¡ªCada libro m¨¢gico te infecta un poco con magia¡ªDijo el viejo sin ojos, este tipo de preguntas si le gustaba responder por lo que dio bastantes detalles¡ªCuantos m¨¢s libros m¨¢gicos, m¨¢s m¨¢gico ser¨¢ tu cuerpo, por lo tanto, cada libro suma, incluso los malditos. De hecho, este poder m¨¢gico te da cierta resistencia a los libros malditos, salvo los que est¨¢n espec¨ªficamente dise?ados para matarte, claro est¨¢. ¡ª?Por ejemplo la biograf¨ªa del juguetero?¡ªpregunt¨® Adam esa informaci¨®n era muy importante, probablemente lo mejor de ser mago era obtener esa resistencia a los efectos negativos de los libros. ¡ªSi, ese libro busca matarte¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos de forma contundente¡ªHay otros libros que solo te matan porque no cumples sus criterios, esos son los que puedes resistir. Los libros son menos exigentes con los magos y eruditos. ¡ªLos libros tambi¨¦n te pueden dar consejos por tu karma?¡ªDijo Adam con dudas¡ªAdem¨¢s estoy notando que leer los libros m¨¢gicos se vuelve cada vez m¨¢s dif¨ªcil, el libro lo llamo aventuras m¨¢gicas. ¡ªNo, es lo contrario, cada vez es m¨¢s normal¡ªDijo el viejo sin ojos corrigiendo a Adam¡ªTus antepasados te dieron una inmunidad: un escudo hacia los libros m¨¢gicos, lo sigues teniendo, pero cada vez est¨¢ m¨¢s roto, por eso pod¨ªas leer los libros m¨¢gicos sin ser afectados por su voluntad. El viejo sin ojos mir¨® a Adam con seriedad, parec¨ªa que este detalle era importante: ¡ªEl que te dio el consejo no fue el libro, fue un mago antiguo, uno de tus antepasados que noto que tu escudo se romp¨ªa en el libro 6 o 7 a partir de ah¨ª tendr¨¢s que vivir lo qu¨¦ libro quiere que vivas, es decir: su voluntad. Por eso tu primer libro era solo leer y luego sentiste el pinchazo y luego fuiste experimentando la verdadera voluntad del libro. ¡ª?Y c¨®mo es vivir a voluntad de un libro?¡ªPregunt¨® Adam¡ª?El libro me va a tragar y me llevar¨¢ dentro de sus p¨¢ginas? ¡ªSi, en muchos casos¡­ Por eso es complicado sobrevivir a los libros m¨¢gicos¡ªContest¨® el viejo sin ojos con seriedad¡ªTus antepasados te regalaron toda la iniciaci¨®n: agradece a los que ascendieron y al mago antiguo que guard¨® su voluntad para ayudar a los novatos de estos pisos¡­ Muy raro, la verdad no sab¨ªa que ayudaban tambi¨¦n a los iniciados de los pisos de madera. Adam estaba bastante impactado con la declaraci¨®n, realmente el escudo parec¨ªa ser incre¨ªblemente ¨²til si no fuera por esa resistencia ser¨ªa casi una muerte asegurada el primer libro. Por ejemplo, el libro de la ni?a y la bestia era casi una muerte asegurada y los otros libros que no ten¨ªan una historia clara podr¨ªan ser a¨²n peor. This story originates from Royal Road. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. El viejo sin ojos al ver que el chico parec¨ªa estar meditando el asunto agreg¨®: ¡ªIgual no tienes que sentirte en deuda con esos viejos bibliotecarios. Estoy seguro de que si llegas tan lejos como ellos t¨² har¨ªas algo mucho m¨¢s asombroso, Adam. Ahora ves lo importante que es ese libro negro que genera mapas, imag¨ªnate cuando todos usen tus mapas, imag¨ªnete cuando todos se arrodillen ante m¨ª por tus mapas. ¡ªAhora entiendo por qu¨¦ dices que fui la mejor inversi¨®n de tu vida...¡ªMurmur¨® Adam, reflexionando. Adam no sab¨ªa muy bien la utilidad de ver repetidos los mismos hex¨¢gonos una y otra vez. Pero si el viejo deseaba tanto esos mapas es porque deber¨ªa haber alg¨²n truco oculto: trucos que Adam nunca apreciar¨ªa, pero las futuras generaciones s¨ª. As¨ª es como funcionaba esta biblioteca, si no fuera por los antepasados ahora Adam estar¨ªa en la mitad de su vida y no en su adolescencia. Si no fuera por ellos esta cueva m¨¢gica no existir¨ªa, si no fuera por ellos Adam probablemente no habr¨ªa visto un solo libro m¨¢gico en su vida. Y la revelaci¨®n m¨¢s reciente si no fuera por ellos ni siquiera estaba seguro de haber sobrevivido luego de leer un ¨²nicamente libro m¨¢gico. Su ayuda fue tan grande , pero tambi¨¦n tan olvidada: al punto que ni siquiera hab¨ªa rumores sobre los peligros de los libros m¨¢gicos. El viejo sin ojos al ver que el tema le interesaba, agreg¨®: ¡ªIgual chico, 6 a 7 libros m¨¢gicos protegidos con un escudo innato, es ¨²nicamente una locura que se ve en los pisos de plata y oro: caracterizados por contar con innumerables estanter¨ªas m¨¢gicas. ?Sabes qu¨¦ es lo m¨¢s ir¨®nico de este asunto? Adam estaba impresionantemente sorprendido. Nunca en su vida escuch¨® de una estanter¨ªa que quisiera contarle cosas a los bibliotecarios porque s¨ª. Claramente, hab¨ªa algo oculto en el viejo sin ojos, algo que a Adam no le estaba contando, era muy raro que le diera tanta informaci¨®n de forma gratuita. Pero el joven h¨¦roe como todo bibliotecario era muy curioso, por lo cual respondi¨® con emoci¨®n: ¡ª?Qu¨¦ es lo ir¨®nico? El viejo sac¨® sus ojos y lo mir¨® con una sonrisa c¨®mplice y dijo: ¡ªPodr¨ªamos decir que la gente ignorante de los pisos de madera, viven sobre las ruinas de una de las ciudades m¨¢gicas m¨¢s importante de esta biblioteca, cuando era joven los magos no eran pocos por estas zonas, chico, era un orgullo verlos tomar tus libros. Y ahora los idiotas viven con orgullo donde los esclavos de esos magos dorm¨ªan, por eso deseo tanto la purga, ellos no merecen todo este lujo. Pero t¨² s¨ª Adam, t¨² eres especial. Aunque te tomo casi 600 a?os, eres el primer joven mago que veo en muchos, muchos a?os y lo m¨¢s crucial es que eres el primer mago de mi escuela m¨¢gica. Ahora soy una estanter¨ªa con disc¨ªpulos en los pisos de oro y plata. ¡ª?Y eso te da algo especial que est¨¢s tan feliz?¡ªpregunt¨® Adam con sospechas del viejo sin ojos, por su actitud parecer¨ªa que lo hab¨ªa criado como cerdo para el matadero y justo hoy le cuente la verdad; Adam todav¨ªa segu¨ªa traumado con la verdad de la escuela y la biograf¨ªa del juguetero. ¡ªPor supuesto¡ªDijo el viejo sin ojos con una gran sonrisa agachando la cabeza para que se le remarcara el sombrero de mago¡ª?Acaso no ves mi espectacular sombrero de mago? ¡ªTodo por un sombrero...¡ªMurmuro Adam mirando como un idiota el sombrero puntiagudo hecho de piedras en la cabeza del viejo si ojos. 124-El secreto del Mago. Adam, con cansancio por el d¨ªa agotador, se sent¨® sobre su escritorio. Luego de haber perdido la conciencia mientras le¨ªa su quinto libro m¨¢gico, parec¨ªa ser que el viejo sin ojos hab¨ªa limpiado toda la cueva, por lo que su escritorio estaba a¨²n m¨¢s limpio que antes. Adam saco la biograf¨ªa de su padrino y le explico todo lo que ocurri¨® aunque no ten¨ªa conocimiento acerca de los libros m¨¢gicos, si ten¨ªa mucha experiencia de vida por lo que esperaba recibir alg¨²n buen consejo. Luego de un rato un mensaje apareci¨®: `Muchas cosas de mi vida las olvid¨¦ por desgracia. Todo lo que estaba relacionado con los secretos de la religi¨®n de los constructores es la parte que menos recuerdo. Probablemente, todo lo que experimentaste hoy fue por haber aprendido uno de los secretos de la fe del Mago. Por lo dem¨¢s, las decoraciones pueden ser muy importantes para las estanter¨ªas, tal vez ese sombrero simbolice algo muy importante para el viejo sin ojos: as¨ª que no te preocupes mucho por el tema. Ser un mago puede ser ¨²til, pero tambi¨¦n puede ser una tragedia: tal vez veas cosas que es mejor ignorar, pero ya no hay vuelta atr¨¢s, ahora solo puedes adaptarte lo mejor que puedas a la nueva situaci¨®n y tratar de sacarle el m¨¢ximo provecho posible. Suerte con tu sexto libro m¨¢gico'' Adam ley¨® lo escrito por su padrino con atenci¨®n, lamentablemente parec¨ªa que no hab¨ªa mucha informaci¨®n ¨²til por parte de su padrino acerca de c¨®mo encarar el desaf¨ªo del sexto libro. Por el momento la ¨²nica pista que ten¨ªa era la informaci¨®n que obtuvo de la lectura de su quinto libro. Pero el joven no estaba muy convencido de que con ¨²nicamente cerrar la boca y pudiera salir vivo de un desaf¨ªo m¨¢s complicado que el ¨²ltimo que hab¨ªa realizado. En el ¨²ltimo desaf¨ªo si no fuera por el lago curativo probablemente hubiera muerto Adam y el problema ahora es que el lago no pod¨ªa salvarlo dentro de un libro. Adam con algo de miedo por su futuro incierto le fue a preguntar al viejo sin ojos, parec¨ªa que de este tema s¨ª que responder¨ªas as¨ª que lo mejor que pod¨ªa hacer en estos momentos era sacar m¨¢s informaci¨®n ¨²til. ¡ªSiendo la estanter¨ªa due?a del libro, no deber¨ªa saber que me ocurr¨ªa a leerlo?¡ªpregunt¨® Adam a una de las paredes de la cueva. El viejo sin ojos se materializ¨® y respondi¨® con pena: ¡ªSolo s¨¦ el efecto del libro cuando t¨² los lees y muy vagamente. No s¨¦ el proceso de como t¨² obtienes los poderes. Adem¨¢s, nunca leo los libros: les pregunt¨® a ellos y ellos me cuentan lo que quieren. If you encounter this tale on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ª?Hablas con los libros?¡ªpregunt¨® Adam con sorpresa y buscando m¨¢s informaci¨®n. ¡ªPospuesto, las estanter¨ªas nunca leen¡ªRespondi¨® el viejo con calma¡ªAdem¨¢s, te recuerdo que cada libro m¨¢gico tiene su voluntad y como mago deber¨ªas tr¨¢talos como seres vivos. ¡ª?Y no podr¨ªas preguntarles cu¨¢l es su acertijo? Deber¨ªas ser un padre para ellos¡ªdijo Adam con algo de insatisfacci¨®n por la respuesta. ¡ªPor supuesto que podr¨ªa y tambi¨¦n t¨² podr¨ªas preguntarme c¨®mo revivir otra vez¡ªRespondi¨® el viejo con iron¨ªa¡ªSon como mis hijos, pero son caprichosos, no me escuchan... ¡ª?Y no puedes darme alg¨²n consejo?¡ªpregunt¨® Adam con desesperaci¨®n¡ªNo quiero morir sin que mi padre vea mi t¨²nica negra. Pero ser¨ªa idiota de mi parte desperdiciar tu lago curativo e irme antes de leer el libro. El viejo sin ojos lo mir¨® de arriba a abajo y luego mir¨® su sombrero de mago, con mucha l¨¢stima dijo: ¡ªSi el mago antiguo te dio un consejo: ¨²salo, es como tu padrino, pero este te guiara por el camino de la religi¨®n. Otra alternativa es que puedes platicar con los libros m¨¢gicos: solo pon tu mano arriba del libro m¨¢gico y preg¨²ntale, tal vez te diga la verdad, tal vez te haga las cosas m¨¢s complicadas. Casi todos mis libros le gustan los h¨¦roes, as¨ª que deber¨ªa hacerte las cosas m¨¢s f¨¢ciles. ¡ª?Podr¨ªas traerme el libro? As¨ª puedo probar hablar con el libro¡ªdijo Adam algo impaciente por tratar de hablar con el libro. ¡ª?Vas a leerme tres libros m¨¢gicos en un d¨ªa?¡ªComent¨® el viejo sin ojos¡ªSi quieres un buen consejo: Descansa y practica tus nuevas habilidades antes de tratar de obtener la habilidad del libro. La ¨²ltima vez ni siquiera preparaste tu sombra, no te apures tanto... Tu padre esper¨® 10 a?os, puede esperar unos d¨ªas m¨¢s. ¡ªTienes raz¨®n, me estoy apurando demasiado...¡ªmurmur¨® Adam, pero tampoco estaba tan seguro si esperar o no. Al final Adam decidi¨® relajarse un poco y ponerse a leer unos libros por diversi¨®n que ya los echaba de menos, por suerte compr¨® caf¨¦ de m¨¢s pensando que se tomaba como la chocolatada as¨ª que ten¨ªa algo para sacarse el sabor de hongos de la cueva. Luego de leer por unas horas, Adam se dispuso a ba?arse, se sac¨® las t¨²nicas negras y se tir¨® desnudo al lago, dejando que el agua m¨¢gica limpiara todo su cuerpo como si fuera una t¨²nica. Pero inmediatamente Adam sinti¨® que hab¨ªa algo anormal en su cuerpo: algo faltaba. El joven palme¨® su cuerpo para comprobar que todo estuviera en orden. Acto seguido Adam nad¨® con desesperaci¨®n a la orilla del lago saliendo del c¨®modo masaje del agua del lago. Al acercarse a la orilla, Adam se puso de pie y mir¨® con desenfreno a su entrepierna. ¡ªNoooooooo!¡ªGrit¨® Adam como si le hubieran robado a uno de sus hijos, Adam toc¨® su entrepierna como para revisar que no era solo una ilusi¨®n , pero efectivamente algo faltaba. ¡ªEso explica muchas bromas¡ªdijo el viejo sin ojos mirando a Adam con pena, pero sin empat¨ªa, no entend¨ªa muy bien por qu¨¦ tanta desesperaci¨®n¡ª Piensa en la parte positiva: Al menos no tienes que volver a ir al ba?o para mear. *Splash* Adam se desmay¨® en el lago, parece que la p¨¦rdida fue demasiado grande para el joven h¨¦roe. 125-Y no aparecer铆a... Adam se encontraba en su escritorio, estaba jugando con una especie de caja de madera del tama?o de una mano. Seg¨²n el viejo sin ojos, esta extra?a caja era un juguete usado por los magos para pasar el rato: la caja era un bloque de madera s¨®lido, pero en las manos de un mago como Adam se convert¨ªa en caja de puzzles. Cada vez que resolv¨ªa el puzle la caja cambiar¨ªa de forma y tama?o, pero el objetivo del puzzle siempre era encontrar otra manera de abrir la caja. Dentro de la caja no hab¨ªa nada, el objetivo de la caja ¨²nicamente era pasar el rato resolviendo alg¨²n acertijo sencillo. Adam obtuvo esta caja del almac¨¦n del viejo sin ojos a cambio de su copia de la biograf¨ªa del juguetero. Si bien el libro val¨ªa poco para el viejo sin ojos, a¨²n Adam logr¨® intercambiar la copia por un juguete antiguo: lo cual era mejor que tener que dejarla abandonada en la cueva. ¡ª?Vas a leer el siguiente libro m¨¢gico? Te pasaste un mes jugando con esa caja¡ªDijo el viejo sin ojos con apuro. Adam mir¨® al viejo sin ojos y se concentr¨® en el mon¨®culo colocado en el rostro del viejo sin ojos, inmediatamente un lunar con una boca surgi¨® dentro de la oreja de Adam y le grit¨® con voz chillona: ¡ªEst¨¢ impaciente: ?quiere que te vayas de su cueva! Adam sonri¨® con felicidad al comprobar que su nueva habilidad funcionaba correctamente: esta era la forma de entender una emoci¨®n y solo funcionaba una vez por d¨ªa por criatura. Lo ¨²nico que ten¨ªa que hacer Adam para activar la voz chillona era concentrarse en alg¨²n defecto de la otra persona cuando la misma le hac¨ªa alg¨²n comentario. La cantidad de informaci¨®n que el lunar daba generalmente era poca, pero si era cierta y la informaci¨®n cierta val¨ªa mucho m¨¢s que mucha informaci¨®n que pudiera ser incorrecta. Adam trat¨® de ver como aumentar la cantidad de informaci¨®n recibida, pero parec¨ªa ser que siempre era una frase corta. Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on Royal Road. Lo m¨¢s importante es que parec¨ªa ser que el viejo sin ojos nunca pudo escuchar el lunar, por lo cual deber¨ªa ser que ¨²nicamente Adam pod¨ªa escuchar la informaci¨®n recibida. Durante este mes, Adam tambi¨¦n hab¨ªa entendido la habilidad de convertirse en libro. Pero parec¨ªa ser que usar la habilidad requer¨ªa de hojas de caracteres m¨¢gicos, o al menos esa es la conclusi¨®n a la cual su padrino hab¨ªa llegado luego de que Adam tratar¨¢ de convertirse en libro. Cada vez que Adam trataba de transformarse sent¨ªa que se quedaba por la mitad y que si segu¨ªa forzando su cuerpo solo explotar¨¢n sus miembros y no lo lograr¨ªa. Seg¨²n su padrino, eso era signo de que requer¨ªa algo que lo ayude a hacerlo: en este caso lo m¨¢s probable es que fueran caracteres m¨¢gicos, pero por el momento no estaban seguros, ya que Adam no ten¨ªa hojas de caracteres en la cueva. Por lo dem¨¢s los pinchazos en el dedo del joven por las noches nunca pararon en todo el mes y su entrepierna segu¨ªa sin aparecer: lo bueno era que de verdad ya no ten¨ªa que ir al ba?o por ning¨²n motivo y lo malo era justamente que su entrepierna segu¨ªa sin aparecer. Seg¨²n el padrino de Adam: deber¨ªa haber alguna forma de recuperar a su mejor amigo y no morir virgen. Pero por el momento Adam no sab¨ªa c¨®mo hacerlo y tampoco entend¨ªa el motivo de porque ocurri¨® este cambio en particular y c¨®mo se relacionaba con el camino de los magos. Los ojos plateados que aturden: eran una manera de proteger a los h¨¦roes de buen coraz¨®n y el miedo provocado por el cuerpo de los villanos sin sombra: era un modo de facilitarles la vida a la hora de atacar a un grupo grande de personas. Parecer¨ªa que los cambios corporales siempre tienen alguna relaci¨®n o utilidad con la religi¨®n elegida y no son aleatorios. El viejo sin ojos tampoco parec¨ªa conocer el motivo de por el cual en el primer cambio corporal de los magos los mismos perder¨ªan su entrepierna, pero le dijo que no se preocupara tanto por el ¡®peque?o¡¯ problema. ¡ªPodr¨ªas traer el libro m¨¢gico y as¨ª trato de hablar con el libro¡ªDijo Adam tambi¨¦n algo impaciente por lograr reencontrarse con su padre¡ªNo me anime hablar con la biograf¨ªa del juguetero: as¨ª que estar¨ªa bueno que me gu¨ªes en el proceso. 126-è°©rbol Viejo El viejo sin ojos con impaciencia trajo un libro bastante grande, lo dej¨® sobre el escritorio de Adam con mucho cuidado, mir¨® al joven h¨¦roe con expectativa y dijo con tono misterioso: ¡ªSuerte en tu primera aventura m¨¢gica, pero ten cuidado, joven h¨¦roe. ?Este libro puede ser bastante terco y orgulloso si se lo trata de mala manera! ¡ªGracias por el consejo¡­¡ªmurmuro Adam mirando al grueso libro con precauci¨®n; el ¨²ltimo libro de este grosor que ley¨® el joven fue una tortura, as¨ª que Adam imploraba para que esta lectura no fuera tan mala como su anterior experiencia con libros gruesos. La cubierta del libro estaba hecha de madera podrida y mini-hongos azulados y musgo crec¨ªa sobre las cubiertas del libro, lo cual llam¨® bastante la atenci¨®n de Adam, ya que eran exactamente las decoraciones del viejo sin ojos. El t¨ªtulo del libro parec¨ªa estar grabado con un cuchillo y de forma bastante desprolija dec¨ªa: ''¨¢rbol viejo'', bajo el t¨ªtulo del libro, hab¨ªa una frase corta que dec¨ªa: ''En los tiempos amargos fuiste el refugio que hab¨ªa perdido, gracias por todo. Nos volveremos a encontrar en el origen de los tiempos'' Cuando Adam iba a poner su mano para hablar con el libro: noto que una parte del libro estaba parpadeando debido al efecto busca pistas en sus anteojos, por lo cual Adam mir¨® con m¨¢s atenci¨®n esa parte, pero no noto nada raro en el libro. Parec¨ªa que el libro estaba manchado con algo por el parpadeo. Adam puso la mano y toco lo que parpadeaban, parec¨ªa que la pista era algo de polvo: ah¨ª el joven se dio cuenta de que este libro m¨¢gico era uno de los libros escondidos en el almac¨¦n del viejo sin ojos. Con sospechas, Adam pregunt¨®: ¡ª?Por qu¨¦ escondes este libro en los almacenes? ?Est¨¢ maldito y alg¨²n inquisidor trata de quemarlo? ¡ªPodr¨ªas preguntarle al libro. Ahora eres un mago, Adam...¡ªSe quej¨® el viejo sin ojos con algo de molestia¡ª Para hacer las cosas m¨¢s r¨¢pido te dir¨¦ que solo los h¨¦roes de mi cueva pueden leer ese libro y que fue mi primer libro m¨¢gico. ¡ª?C¨®mo lo obtuviste?¡ªpregunt¨® Adam buscando m¨¢s pistas al respecto¡ªSi t¨² lo creaste: ?no deber¨ªas saber sus desaf¨ªos? If you spot this tale on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. ¡ªNo puedo generar libros m¨¢gicos, ¨²nicamente los custodio¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con amargura¡ªEste libro me fue regalado por uno de los h¨¦roes a los cuales ayud¨¦ en el pasado: ese h¨¦roe fue la mejor inversi¨®n de mi vida, hasta que aprend¨ª el efecto del libro negro. ¡ª?C¨®mo se producen los libros m¨¢gicos?¡ªpregunt¨® Adam, siempre pens¨® que los hac¨ªan en las estanter¨ªas. De hecho, estaba seguro de que los libros de cultura general eran producidos por las estanter¨ªas. ¡ªHay infinidad de maneras...¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos escondi¨¦ndose en la pared de su cueva, parec¨ªa que no ten¨ªa intenci¨®n de responder esa pregunta. Al ver que el viejo sin ojos se marchaba, Adam volvi¨® a buscar pistas por el libro, pero no encontr¨® nada m¨¢s, por lo tanto, el joven se dispuso a poner su mano sobre el libro y pens¨®: ''?Puedes escucharme?'' Para su sorpresa, el libro respondi¨® en su mente: ''Por supuesto, tambi¨¦n puedo verte, joven h¨¦roe...'' La voz parec¨ªa ser la misma que la de Adam, por lo que el joven temi¨® estar enga?ando a s¨ª mismo, con algo de dudas Adam pregunto:''Si te leo: ?algo malo va a pasarme?'' El libro respondi¨®: ''Mi poder es un secreto bien guardado, joven h¨¦roe'' Adam escucho esas palabras y se detuvo por un rato, parec¨ªa que solo pod¨ªa confiar en lo dicho por el viejo sin ojos y el libro nunca le contar¨ªa el efecto que se produce al leerlo, con precauci¨®n Adam pregunto: ''Tu desaf¨ªo: ?crees que logre pasarlo o a¨²n no es el momento?'' El libro pens¨® por un tiempo y luego dijo: ''Incluso esperando toda tu vida nunca lograr¨ªas pasar mi desaf¨ªo; a no ser que est¨¦s recorriendo el infinito. No obstante, tus antepasados pasar¨ªan el desaf¨ªo por ti: a¨²n te protegen. No obstante, es incierto si lo lograras o morir¨¢s en el intento. No obstante, te deseo suerte¡¯ Adam sonri¨® al escuchar en su mente que parec¨ªa ser cierto que solo ten¨ªa que cerrar la boca para pasar este desaf¨ªo. El joven continu¨® preguntando, pero el libro no estaba dispuesto a revelar informaci¨®n ¨²til por desgracia. En consecuencia, Adam, ya habiendo preparado todo, se dirigi¨® hacia el lago, estando sumergido en sus aguas m¨¢gicas, abri¨® el libro para leerlo. El libro contaba con muchas hojas por lo cual deber¨ªa ser una historia bastante larga y como introducci¨®n en la primera hoja solo estaba escrito el siguiente p¨¢rrafo: ¡ª"Si quieres cambiar tu futuro, debes abandonar tu pasado y vivir en el presente". Viv¨ª toda mi vida siguiendo esta frase, pero a estas alturas de mi vida me di cuenta de que ¨²nicamente era una gran mentira. El d¨ªa de hoy el rey quiere que muera, pero no lograra matarme, porque yo me aprovechar¨¦ de mi pasado y vivir¨¦ en mi futuro para evitar mi muerte en el presente'' 127-El mago antiguo ¡ª?Un esclavo que rompe su escudo en unos meses? Parece que se est¨¢ por reactivar la ciudadela, ?o acaso eres alguien especial dentro de los esclavos?... Ya veo que tienes casi 600 a?os... ?Eres muy paciente, no? Adam par¨® su lectura de inmediato. Alguien con una voz muy animada y alegre habl¨® en su espalda. Con algo de miedo, el joven h¨¦roe se dio la vuelta para ver quien era. Adam observ¨® a un hombre sentado en un tronco, el hombre estaba muy bien vestido: ten¨ªa un traje muy formal y elegante puesto, un sombrero de copa y un bast¨®n de oro con un ¨¢guila de plata en sus extremos. La mitad del rostro del hombre estaba oculto con una m¨¢scara de plata con forma de un ¨¢guila y la otra mitad estaba oculto con una barba larga y blanca que tapaba toda su boca y barbilla. El hombre enmascarado observ¨® como Adam lo miraba de forma aturdida y dijo con una voz alegre: ¡ªPuedes sentarte, por m¨¢s que fueras un esclavo, ahora eres un mago. No hay necesidad de ser tan formal en esta charla. Adam mir¨® su entorno de manera aturdida, por miedo al viejo desconocido, hab¨ªa ignorado que ya no estaba en la cueva, parecer¨ªa que estaba dentro del libro. Ahora mismo Adam estaba en una playa junto al mar, parec¨ªa ser de noche y un hombre enmascarado estaba sentado sobre un tronco calentando sus manos en una fogata frente suyo El joven h¨¦roe de manera aturdida se movi¨® para sentarse en uno de los bordes del tronco junto al hombre enmascarado. En estos momentos, Adam necesitaba informaci¨®n y ahora este hombre parec¨ªa ser la ¨²nica manera de continuar con la historia y completar el desaf¨ªo propuesto por el libro. Al ver que Adam se sentaba junto al fuego, el hombre enmascarado pregunto con curiosidad: ¡ªMi nombre es David, ?c¨®mo te llamas? Adam lo mir¨® con cautela. Recordaba el consejo: mantener la boca cerrada hasta el final. El hombre enmascarado vio que Adam no respond¨ªa y dijo entre tosidos: ¡ª*Coff* *Coff* No era literal lo de cerrar la boca ... *Coff* *Coff*... Pero bueno, es un error m¨ªo, me olvid¨¦ de tu estatus como esclavo, supongo que en tu mente primitiva tomar¨¢s todo de forma literal . Aun revelando informaci¨®n que solo el mago conoc¨ªa, Adam segu¨ªa con sospechas y miraba de arriba a abajo al nombre enmascarado. No quer¨ªa que una parte de ¨¦l explotara por hablar de m¨¢s, como ocurri¨® en el ¨²ltimo libro que ley¨®. ¡ªPuedes hablar, chico, nadie te va a castigar...¡ªDijo David, parec¨ªa tener ganas de hablar, cosa no tan com¨²n para los bibliotecarios que Adam conoc¨ªa. Adam se concentr¨® en la barba larga y desprolija, en la boca del hombre enmascarado y un lunar se form¨® en la oreja de Adam y murmur¨®: ¡ªSe siente inc¨®modo por tu silencio, pero el viejo feo no miente¡­ Al escuchar la informaci¨®n, Adam confirm¨® que este hombre enmascarado era el mago antiguo con el que habl¨® en el libro, por lo que r¨¢pidamente hablo para no incomodar m¨¢s a quien lo iba a ayudar a completar este desaf¨ªo: ¡ªMi nombre es Adam, pero no soy esclavo. Ya no hay esclavos en los pisos medios. Los pisos de oro y plata estaban habitados por dementes en mi ¨¦poca. ¡ªEntonces: ?Por qu¨¦ usan t¨²nicas?¡ªRespondi¨® el hombre enmascarado con cierto disgusto¡ªPero tampoco dudo de tus palabras, es bastante posible que todos los magos hayan logrado el apogeo y ascendieran juntos. ¡ªLas t¨²nicas representan estatus en mi ¨¦poca¡ªDijo Adam mostrando con orgullo su t¨²nica negra ante el mago¡ªSolo las estanter¨ªas buscan algo tan banal como las decoraciones y lo hacen para llamar nuestra atenci¨®n desesperadamente. ¡ª?En serio? Pareceres que toc¨® vivir en una excelente ¨¦poca¡ªDijo David con alegr¨ªa, parec¨ªa haber una sonrisa debajo de su barba por la forma feliz en la que hablaba¡ªSupongo que ya lo habr¨¢s notado, pero mi deber es proteger a los j¨®venes magos hasta su iniciaci¨®n: es decir tu quinto libro m¨¢gico. El sexto es un agregado por tener buen karma. Stolen content warning: this content belongs on Royal Road. 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No obstante, no hay que preocuparse por eso, porque uno puede escapar del ciclo de una manera bastante sencilla. ¡ª?C¨®mo hago para ascender de forma f¨¢cil?¡ªpregunt¨® Adam con curiosidad. ¡ªSube o baja escalones hasta llegar a pisos donde los tiempos sean dorados¡ªDijo David mirando al fuego¡ªSi la biblioteca es infinita, infinita son sus posibilidades, solo tienes que moverte lo suficiente hasta encontrar otra ciudadela llena de magos, h¨¦roes, eruditos, ermita?os, etc... Adam se decepcion¨® un poco por la respuesta: entend¨ªa que s¨ª algo as¨ª fuera tan f¨¢cil de hallar, los rumores correr¨ªan por todos lados, por tanto, tendr¨ªa que subir pisos toda su vida ¨²nicamente para encontrar un sitio as¨ª. ¡ª?Sabes donde puedo obtener m¨¢s informaci¨®n de los magos?¡ªpregunt¨® Adam, el viejo sin ojos no contestaba esta pregunta, por lo que era mejor preguntarle a un mago directamente. ¡ªSi en t¨² ¨¦pocas hay poco magos: ¨²nicamente te queda descubrir por tu cuenta¡ªDijo David con algo de pena¡ªTambi¨¦n puedes preguntarle a los libros m¨¢gicos o estanter¨ªas, pero no de tus pisos... Busca pisos sin bibliotecarios en las cercan¨ªas, donde las estanter¨ªas te valoren m¨¢s que sus reglas. ¡ª?Sabes cu¨¢les son los cambios en el cuerpo de un mago?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n¡ª?Hay manera de evitarlos o corregirlos? ¡ªPobre...¡ªDijo David con a¨²n m¨¢s pena¡ªPuedes regenerar lo perdido y divertirte, pero los magos no pueden tener hijos, as¨ª que tomamos a los hijos de los esclavos como nuestros pupilos. ¡ª?Pero qu¨¦ ganamos al no tener hijos?¡ªpregunt¨® Adam con urgencia, este tema parec¨ªa importarle bastante. ¡ªAmor...¡ªContest¨® David mirando al fuego con nostalgia¡ªEs complicado para nuestra raza pensar en el otro. A cambio de perder partes de tu cuerpo, el camino del mago te va convirtiendo en un ser menos fr¨ªo y m¨¢s emocional. La primera emoci¨®n que obtienes es poder valorar a tus disc¨ªpulos o tus hijos adoptivos. ¡ª?Solo amor? ?No ganamos nada ¨²til?¡ªDijo Adam con incredibilidad, no sent¨ªa ninguna emoci¨®n rara desde que perdi¨® su entrepierna.¡ªParece que perdemos m¨¢s de lo que ganamos en esta religi¨®n... ¡ªNing¨²n padre quiere a sus hijos...¡ªContest¨® David de forma reflexiva¡ªEs una condici¨®n mental de nuestra raza: nos sentimos obligados a no poder heredar nada. Es una pena que nunca tuviste hijos, por lo cual no logras comprender lo que ganaste... ¡ªPero mi padre...¡ªAdam quer¨ªa decir que su padre lo hab¨ªa querido hasta que perdi¨® completamente la cabeza, pero luego record¨® que ¨¦l ten¨ªa casi 600 a?os, era m¨¢s un padre adoptivo que uno de verdad¡ª ?Por eso hay tan pocos ni?os? ¡ªSi, en parte...¡ªdijo David mirando a Adam con algo de curiosidad por su ¨¦poca¡ªEso es lo que termina provocando la aparici¨®n de pisos desiertos. Es una manera de lograr que los secretos sean secretos para siempre... ¡ªEntonces nuestra especie est¨¢ condenada a la extinci¨®n?¡ªpregunt¨® Adam llegando a la conclusi¨®n m¨¢s terrible de esta idea. ¡ªSi¡­ con el tiempo¡­ la biblioteca quedar¨¢ vac¨ªa¡ªRespondi¨® David de forma pausada¡ªNo obstante, hay estanter¨ªas que se oponen a la biblioteca y buscan cambiar este destino. ¡ª?Cu¨¢les ser¨ªan esas estanter¨ªas?¡ª pregunt¨® Adam, ¨¦l cre¨ªa saber la respuesta, pero teniendo la posibilidad de confirmarlo mejor asegurarse. El mago acerc¨® sus manos al fuego y lo mir¨® por un rato como si quisiera comprobar algo, hasta que contest¨® con calma la pregunta de Adam: ¡ªLa ciudadela de los magos cuenta con unas estanter¨ªas bastante raras llamadas ''Guarder¨ªas''. O mejor dicho: para custodiar esta estanter¨ªa y darle todos nuestros ascensos es que existe la ciudadela. Cuando la biblioteca en toda su infinitud se acerque a la extinci¨®n de nuestra especie, el plan de los magos se llevar¨¢ a cabo y las guarder¨ªas comenzar¨¢n a funcionar, salvando nuestra raza. ¡ªPero¡­¡ªDijo Adam con preocupaci¨®n¡ª Las guarder¨ªas, ya est¨¢n funcionando... ¡ªEntonces eres definitivamente un idiota¡ªDijo David de manera bastante seria, parec¨ªa no estar bromeando con su insulto¡ªTomaste la peor religi¨®n posible para estas ¨¦pocas, los magos son emocionales y no viven bien en soledad. Necesitas la compa?¨ªa de otro mago¡­ O morir¨¢s. ¡ª?No hay manera de lidiar con la soledad leyendo?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n, no quer¨ªa volver a estar deprimido. ¡ªComo mago no... pero eres un h¨¦roe¡ªDijo el viejo mirando los anteojos de Adam¡ªLos h¨¦roes no se rinden, los villanos no sufren, as¨ª que esos caminos pueden terminar salv¨¢ndote del suicidio. 128-?Qu茅 tenemos que hacer?...Para que pregunte... Adam se qued¨® pensando en las palabras del mago antiguo. Lamentablemente, tantos a?os viviendo en una cueva en soledad lo hab¨ªan acostumbrado al silencio, por lo cual no noto que a David dicho silencio lo estaba incomodando por alg¨²n motivo. El mago antiguo se levant¨® del tronco, interrumpiendo el silencio y dijo con una voz algo animada: ¡ªBueno, tenemos trabajo por hacer: hay una historia que completar para que puedas obtener tu siguiente habilidad m¨¢gica joven mago. ¡ª?Qu¨¦ tenemos que hacer?¡ªpregunt¨® Adam con cautela. ¡ªT¨² por las dudas no hagas nada¡ªDijo David con algo de preocupaci¨®n¡ªTengo el presentimiento que dentro de poco nos atacaran por la costa de la isla. ¡ª?C¨®mo sobrevivimos al ataque?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n, ¨¦l no ten¨ªa forma de defenderse m¨¢s que escapando con su sombra. Cuando pregunt¨® eso, Adam not¨® que algo se estaba moviendo por la arena, parec¨ªa ser una bola de arena que estaba rodando hacia su direcci¨®n, la bola no era muy grande: ten¨ªa el tama?o de una pelota de tenis. La bola rod¨® hasta golpear el pie del antiguo mago y la arena sali¨® salpicada por el suelo y un mini David apareci¨® en el suelo. El antiguo mago se agach¨®, agarr¨® su copia en miniatura y la llev¨® hasta su boca oculta por su barba. El mago se trag¨® la copia y la mastic¨® por un rato mientras gritos de dolor y odio llegaban de la copia en miniatura muriendo en la boca del mago. Con la barba manchada con sangre y trozos de carne, el mago t¨¦rmino de engullir a su copia en miniatura y dijo con felicidad: ¡ªNo sobreviviremos al ataque. La clave es morir en ¨¦l ataque. ¡ª ?Qu¨¦?!¡ªpregunt¨® Adam aturdido por la escena de la persona en miniatura siendo comida y a¨²n m¨¢s extra?ado por la respuesta de su supuesto salvador. The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement. El mago comenz¨® a sacarse algunos trozos de carne que se hab¨ªa desparramado por su barba blanca, mientras tanto, con mucha calma explic¨®: ¡ªEstamos en el pasado, as¨ª que moriremos y viajaremos al presente. En el presente tendremos que sobrevivir hasta entender c¨®mo salir vivos. Luego nos mataremos y viajaremos al pasado otra vez. En el pasado usaremos lo aprendido en el presente para salir vivos o eso creo¡­ Estoy algo confundido tambi¨¦n¡­ pero deber¨ªa andar¡­ Adam miro al viejo mago comiendo los pedacitos de carne que sacaba de su barba como si fuera un demente, lo que dijo David ten¨ªa cierta relaci¨®n con la ¨²nica pista dada por el libro: es decir, el p¨¢rrafo inicial. Pero la idea de morir para lograr cumplir los objetivos era imposible de asimilar. ¡ª?C¨®mo sabemos que estamos en el pasado?¡ªDijo Adam con dudas del plan. ¡ªPorque es de noche¡ªRespondi¨® el viejo mago¡ªAdem¨¢s porque el presente, pasado y futuro son la clave del acertijo. Adem¨¢s, hay otra pista, mira toma un poco de arena de la playa y tirarla sobre tu mano. Adam hizo caso y tom¨® un pu?ado de arena del suelo, luego levant¨® el pu?o y tir¨® la arena sobre su mano, pero la arena no ca¨ªa de su mano, sino que empez¨® a subir al cielo. ¡ª?C¨®mo descubriste esto? ?No te vi hacer el truco!¡ªDijo Adam, impactado por el descubrimiento, ten¨ªa la cultura general para saber que los relojes de arena funcionaban de manera contraria. ¡ªLos libros m¨¢gicos no tratan de matarte con sus desaf¨ªos...¡ªContest¨® el mago con calma, volvi¨¦ndose a sentar en el tronco y mirando al fuego, dijo con tono alegre¡ªSolo buscan probarte, por lo que dejan pistas por todos lados, mira al fuego notaras otra pista m¨¢s. Adam hizo caso y se acerc¨® a mirar al fuego, al principio no noto nada extra?o, pero luego noto que las maderas del fuego no se estaban quemando, sino que parec¨ªan como si ya estuvieran quemadas y ahora se estaban regenerando en el fuego. Incluso pod¨ªan verse algunas cenizas volvi¨¦ndose a unir a la madera, mostrando como todo volv¨ªa para atr¨¢s en el tiempo. El efecto parec¨ªa ser obvio, pero el fuego lo ocultaba muy bien, por lo que uno ten¨ªa que concentrarse para notarlo. El viejo mago, al ver que Adam hab¨ªa visto, el efecto dijo con alegr¨ªa: ¡ªBueno, ahora que tienes la respuesta correcta trata de ir encontrando m¨¢s pistas por tu cuenta, tenemos algo de tiempo hasta el ataque. Al decir eso, el viejo mago, sac¨® una caja de metal de su traje, la abri¨® y unos cuantos cigarrillos pod¨ªan hallarse ordenadamente, con calma, sac¨® uno y lo prendi¨® en el fuego de la fogata. Adam sigui¨® la indicaci¨®n del antiguo mago y se puso a buscar pistas por la playa. 129-Descubriendo las pistas secretas Luego de pasar un rato buscando pistas, Adam volvi¨® a la fogata junto al mago antiguo. Con una sonrisa oculta por su barba y un cigarrillo en su boca, el viejo mago dijo con felicidad: ¡ªVen ,chico, si¨¦ntate y cu¨¦ntame qu¨¦ otra pista encontraste. Adam se sent¨® en el tronco junto a la fogata, un poco extra?ado por el trato amable y dijo: ¡ªParece que la marea del agua te empuja a la isla y las huellas en la arena desaparecen al hacer m¨¢s de 19 pisadas, adem¨¢s es muy probable que nos ataquen una vez que se apague el fuego de la fogata. El viejo mago dio una calada y dijo entre risas: ¡ªNo me hab¨ªa dado cuenta de la pista de las pisadas en la arena, pero es muy buena. Otra pista que podr¨ªas hallar: es que la madera del tronco sobre el cual estamos sentados es la que sol¨ªa verse en los pisos de madera antes de los ascensos. ¡ª?C¨®mo sabes que esta es la madera original de los pisos de madera?¡ªpregunt¨® Adam con algo de curiosidad. El joven miraba con atenci¨®n al tronco, pero no ten¨ªa el mismo color que los pisos o paredes de los hex¨¢gonos de los pisos medios¡ª?Tan vieja era la ciudadela m¨¢gica del piso de plata y oro? ¡ªNo, la ciudadela es m¨¢s moderna que la ¨¦poca de los antiguos bibliotecarios¡ªRespondi¨® el mago antiguo mientras fumaba¡ªSi vas al mundo reverso puedes ver como son originalmente las estanter¨ªas de esos pisos. Es bastante complicado para las estanter¨ªas hacer cambios en ese sitio, as¨ª que es una buena manera de mirar al pasado. ¡ªEl problema del tiempo lo entiendo a estas alturas¡ªComent¨® Adam con calma, a estas alturas ya confiaba en que el viejo mago terminar¨ªa resolviendo todo por ¨¦l¡ª?Pero c¨®mo descubriste que nos van a atacar? ?No podr¨ªa pasar otra cosa? Adem¨¢s, ?cu¨¢l es la pista para saber que reviviremos e iremos al presente? ¡ªL¨®gicamente, hice trampa...¡ªDijo el viejo mago descaradamente¡ªTengo un par de habilidades m¨¢gicas que advirtieron mi muerte, luego otras que me dieron las respuestas correctas y finalmente segu¨ª las pistas y llegu¨¦ a esa conclusi¨®n. Adam se preocup¨® un poco con la respuesta. En definitiva, ¨¦l no ten¨ªa esas habilidades m¨¢gicas y en el siguiente libro m¨¢gico que leyera, el mago antiguo no estar¨ªa para ayudarlo a completar el desaf¨ªo. Con temor, Adam pregunt¨®: ¡ª?Si fueras alguien sin esas habilidades m¨¢gicas, por ejemplo yo, como saldr¨ªas vivo de este libro? ¡ªSi yo tuviera tu edad no saldr¨ªa vivo de este libro ....¡ªDijo David con preocupaci¨®n¡ªLos libros que usan paradojas temporales y resurrecciones en sus acertijos son complicados¡­ pero no quiero asustarte dem¨¢s, solo sigue mis instrucciones y saldr¨¢s bien¡­ Creo¡­ Espero¡­ Support creative writers by reading their stories on Royal Road, not stolen versions. ¡ª?C¨®mo que dudas de que todo saldr¨¢ bien?¡ªpregunt¨® Adam con a¨²n m¨¢s miedo, pero el mago ignor¨® su pregunta, solo se tocaba su barba de arriba abajo mientras miraba al fuego, parec¨ªa estar pregunt¨¢ndose algo a s¨ª mismo mientras miraba la fogata. Luego de un tiempo el mago volvi¨® a fumar y respondi¨® en un tono bastante apagado, parec¨ªa que internamente a¨²n pensaba en otro asunto: ¡ªNo te metas en libros complicados la pr¨®xima vez, a no ser que tengas unos cuantos seguros de vida¡­ De hecho estoy un poco preocupado con el tema, incluso con mi ayuda, hay libros demasiados complicados para un esclavo sin educaci¨®n¡­ Hay pistas en donde estoy abusando demasiado de la voluntad del libro al contarlas, deber¨ªas descubrirlas por tu cuenta¡­ Pero sin habilidades m¨¢gicas es imposible que lo hagas. ¡ª?En serio no hay manera de hacerlo sin habilidades m¨¢gicas?¡ªpregunt¨® Adam con mucha preocupaci¨®n. ¡ªSon demasiado rebuscadas las pistas para que las entiendas¡ªContest¨® David tirando su cigarrillo al fuego¡ª Por ejemplo: las 19 pisadas en la arena simboliza el viaje al futuro, ya que el hex¨¢gono 0 simboliza el viaje pasado, pero como estamos en el pasado nos vamos al presente. ¡ª?Ascender es volver al pasado?¡ªpregunt¨® Adam, parec¨ªa ser un secreto bastante grande el que ten¨ªas que conocer. ¡ªAscender es volver a empezar, ir al pasado es un poco m¨¢s simple ¡ªContest¨® el viejo mago con felicidad en satisfacer la curiosidad de Adam¡ª?Recuerdas el acertijo del ¨²ltimo p¨¢rrafo al aprender un idioma? ¡ª¨¦l muri¨® para volver a donde todo comenz¨®...¡ªMurmur¨® Adam entendiendo la pista dejada en la historia del joven h¨¦roe, ahora que se lo contaba otra persona parec¨ªa bastante evidente que era una pista sobre la realidad del ascenso. ¡ªEl ataque est¨¢ simbolizado en la madera quemada en el fuego¡ªComent¨® David apuntando al fuego con la mano¡ªHay algunas hojas de laureles quem¨¢ndose en el fuego: en algunas historias los laureles simbolizan la paz con uno mismo. Como dije era rebuscado, pero tambi¨¦n el libro te da bastante tiempo. ¡ª?C¨®mo est¨¢s seguro de que resucitaremos al morir?¡ªpregunt¨® Adam, todo lo dem¨¢s parec¨ªa tener alguna pista, as¨ª que no estar¨ªa mal sacar la pista m¨¢s crucial del libro. ¡ªNo puedes ver esa pista, porque no le¨ªste los suficientes libros m¨¢gicos¡ªDijo David con algo de pena¡ªEl libro te pide que recorras una cierta cantidad del camino del mago para ver esa pista. Recuerda que la isla que t¨² ves y la que yo veo son diferentes. ¡ªTan distinta es la isla que ves...¡ªMurmur¨® Adam mirando su entorno, para el joven la isla era bastante chica: en unas horas te daba la vuelta completa, hab¨ªa unos pocos arbustos por el medio. Adem¨¢s, estaba la fogata y el tronco para sentarse que eran lo m¨¢s llamativo de toda la isla. ¡ªBastante distinta, pero lo m¨¢s importante est¨¢ en cielo sobre la isla¡ªDijo David apuntando al cielo. Adam alzo la vista para mirar a la direcci¨®n apuntada por el viejo mago, pero el cielo nocturno estaba negro y sin estrellas, por lo que parec¨ªa rodiado de nubes. ¡ªLas estrellas en el cielo est¨¢n formando la constelaci¨®n de la cig¨¹e?a¡ªRespondi¨® David con calma¡ªEso puede simbolizar un renacimiento, no obstante nunca te juegues la vida por estas pistas. Como te dije antes, hice trampa para comprobar todo de antemano. 130-El Pasado. Adam miro al cielo por un buen rato, pero ciertamente no ve¨ªa nada en el cielo negro. La anomal¨ªa que si noto Adam era que la isla parec¨ªa estar iluminada por la luz de la luna, pero no hab¨ªa luna en el cielo o al menos ¨¦l no pod¨ªa verla, por lo cual le pregunt¨® al mago: ¡ª?Hay una luna, no? ?Cu¨¢ntos libros m¨¢gicos leer necesito para poder verla? ¡ªNi idea, no hay un n¨²mero fijo de libros a leer para lograr eso¡ªRespondi¨® David mientras fumaba¡ª Solo pr¨¦stale atenci¨®n a los n¨²meros importantes, por lo dem¨¢s, si, hay una luna muy linda en el cielo. ¡ª?Cu¨¢les son los n¨²meros importantes?¡ªPregunto Adam ¡ªSolo hay tres n¨²meros relevantes en la biblioteca: 5 , 18 y 0¡ªRespondi¨® David con calma¡ªPero el 0 se representa con el 69 en nuestra religi¨®n. Te recomendar¨ªa no llegar a 69 libros m¨¢gicos le¨ªdos sin disc¨ªpulos. ¡ª?Pero entonces si hay n¨²meros fijos o no?¡ªRespondi¨® Adam con dudas. ¡ªCada libro m¨¢gico te aporta una cantidad de magia bastante aleatoria¡ªComent¨® David mirando como el fuego de la fogata se hac¨ªa cada vez m¨¢s d¨¦bil¡ªPor lo que no te podr¨ªa decir un n¨²mero fijo para ver la luna. Adam mir¨® al fuego por apagarse, pero no quer¨ªa desaprovechar esta oportunidad ¨²nica, por lo que continu¨® pregunt¨¢ndole de forma apurada, no quer¨ªa que el ataque interrumpiera su oportunidad dorada de preguntar acerca de la religi¨®n del mago: ¡ª?Entonces qu¨¦ tienen de especial esos n¨²meros? ?Por qu¨¦ a las religiones no se las conoce como camino de vida? Siempre tuve esa pregunta. El mago antiguo aprovech¨® el poco fuego restante para prenderse un ¨²ltimo cigarrillo y contest¨® con calma mirando a la costa de la playa: ¡ªSi lees 5 libros podr¨¢s empezar a hablar con los libros, si lees 18 libros m¨¢gicos obtienes otros sentidos. Con 69 libros obtienes otra vida. Por lo dem¨¢s, ya sabes la respuesta, esa pregunta, solo no la reflexionaste: un camino no cambia al mundo, una religi¨®n s¨ª. Tu mundo cambia cuando avanzas en una religi¨®n. Tu percepci¨®n del mundo. ¡ªOtra vida¡­¡ªMurmuro Adam con asombro mirando a la fogata, el fuego estaba por apagarse y las ramas de laurel se hac¨ªan cada vez m¨¢s obvias a medida que la madera ardiendo se regeneraba y volv¨ªa a ser unos troncos reci¨¦n prendidos fuegos. ¡ªYa falta poco...¡ªMurmur¨®, el mago antiguo¡ªSe pueden escuchar algunos movimientos en el agua, parece que el rey de los oc¨¦anos es el que nos quiere muertos en esta historia. Adam se concentr¨® en escuchar, pero ¨¦l no pod¨ªa o¨ªr nada por el momento. El viejo mago mir¨® al fuego a punto de apagarse y dijo: ¡ªRecuerda no molestar al rey en el pasado o enviar¨¢ m¨¢s hombres a matarnos en el siguiente pasado, solo deja que te maten en la primera oleada... Otra pista es que es un rey, no podemos luchar contra un rey, tenemos que escapar de esta isla para completarla aventura¡­ Adam asinti¨®, pero dudaba bastante en que tuviera la valent¨ªa de seguir ciegamente los consejos del mago antiguo cuando el consejo era morir de forma r¨¢pida. Fue entonces cuando Adam estaba meditando qu¨¦ hacer a continuaci¨®n que unos ruidos comenzaron a escucharse desde la direcci¨®n de las olas. *Scruish**Scruish* Adam mir¨® a la costa y unos cuatro humanos estaban saliendo del agua y el fuego de la fogata s¨¦ hab¨ªa apagado y ahora parec¨ªan ser unos troncos listos para quemar. Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. Los cuatro humanos se mov¨ªan de manera bastante err¨¢tica y cada vez que una de sus articulaciones se mov¨ªa se escuchaba un crujido que provocaba el extra?o sonido. Parec¨ªa que sus articulaciones estaban hechas de rocas y cruj¨ªan cada vez que quer¨ªan mover alguna parte del cuerpo. Las cuatro personas parec¨ªan ser bastante lentas por lo que se tomaron bastante tiempo en llegar a la orilla de la playa, en la lenta caminata Adam estaba cada vez m¨¢s nervioso a medida que las personas sacaban sus cuerpos del agua. Los cuerpos de las cuatro personas estaban desnudas y ten¨ªan la piel arrugada como si hubieran estado cientos de a?os en el agua, adem¨¢s sus cuerpos parec¨ªan estar llenos de crust¨¢ceos pegados a sus pieles. Los cuatro hombres arrugados portaban espadas oxidadas, parec¨ªa estar bastante rotas al punto que Adam dudaba que pudieran cortarlo de verdad. Pero lo que m¨¢s llamaba la atenci¨®n era que los cuatro humanos ten¨ªan movimientos err¨¢ticos en los cuellos, manos e incluso en los dedos de la mano que no sosten¨ªa la espada. La espada en sus manos era agitada de forma aleatoria, como si el cuerpo de las cuatro personas estuviera siendo controlado por alguien m¨¢s con mucha dificultad y apenas logrando que se movieran para adelante. ¡ªSi son as¨ª de lentos, escapar y matarlos ser¨ªa facil¨ªsimo¡ªDijo Adam mirando a los cuatro hombres acercarse a ritmo de tortuga¡ªDudo que incluso qued¨¢ndome sentado logren matarme, de suerte pueden sostener esa espada. ¡ªLa clave es que te maten ahora, recuerda lo que te dije...¡ªRespondi¨® David con calma. Pero mientras dec¨ªa eso, una especie de l¨ªquido negro sali¨® de las suelas de su zapato. Adam no se dio cuenta de esto porque no pod¨ªa apartar la mirada de los cuatro hombres desnudos. El mago antiguo al ver a Adam aturdido con los hombres acerc¨¢ndose continu¨® explicando su idea: ¡ªEste no es un libro m¨¢gico que se resuelva solo luchando, pocos lo son, tienes que pensar y resolver la lecci¨®n que el libro busca transmitir, lo mejor a veces es ignorar a la historia banal contada en sus p¨¢ginas. *Scruish**Scruish* Los hombres estaban a unos pocos metros de Adam y David, a estas alturas los dos pudieron sentir un hedor a pescado podrido proveniente de los cuatro humanos arrastrando sus pies hacia su direcci¨®n. Adam se cubri¨® la nariz con sus t¨²nicas, le dieron ganas de vomitar por el terrible olor a pescado podrido desprendido por estos cuatro cad¨¢veres. Pero el joven h¨¦roe se resisti¨® por el miedo a la muerte: por m¨¢s que el viejo mago le haya dicho que para salir vivo del libro ten¨ªa que morir todav¨ªa hab¨ªa una parte del muchacho que se rehusaba a quedarse sentado y esperar su muerte. *Scruish**Scruish* Los cuatro hombres estaban a unos pocos pasos de la fogata apagada, tanta cercan¨ªa hac¨ªa que el miedo de Adam estallara y quisiera salir corriendo. Pero el joven se contuvo a no moverse al ver que el antiguo mago a su lado se qued¨® callado fumando su ¨²ltimo cigarrillo durante toda la lenta caminata de los cuatro cad¨¢veres. *Wush**Wush* Las espadas oxidadas cortando de forma aleatoria el aire, se escucharon cerca de Adam. Al escucharlas, el joven no aguant¨® m¨¢s y se trat¨® de levantar, no obstante reci¨¦n ahora se dio cuenta de que no pod¨ªa mover su cuerpo: parec¨ªa que estuviera pegado al tronco donde estaba sentado. Con desesperaci¨®n, Adam miro al tronco y se dio cuenta de que un l¨ªquido negro y aceitoso sal¨ªa contantemente de los zapatos del viejo mago. El l¨ªquido estaba agarrando toda su cintura: pegando su culo al tronco. No obstante, Adam ni siquiera pod¨ªa sentir el peso del l¨ªquido, parec¨ªa como si el aire tomar¨¢ color y ahora lo estaba agarrando por m¨¢s que el l¨ªquido parec¨ªa petr¨®leo. ¡ª...¡ªAdam trato de decir algo, pero cuando abri¨® la boca el l¨ªquido negro salto de su cintura a su boca meti¨¦ndose por su garganta. Adam llor¨® de desesperaci¨®n mientras miraba al mago antiguo mirar al cielo fumando sin prestarle nada de atenci¨®n como si buscara ignorarlo. Cada vez que trataba de pronunciar la frace m¨¢gica para lograr su escape m¨¢s l¨ªquido negro se met¨ªa a su garganta, por extra?o que parezca el l¨ªquido no ten¨ªa sabor, ni textura, ni olor, realmente parec¨ªa aire negro, pero se ve¨ªa como petr¨®leo. *Wush* Un espadazo roz¨® al asustado Adam, provocando que su mejilla sangrase. Al sentir el dolor, el joven con m¨¢s terror que nunca prob¨® su ¨²ltimo intento de decir las palabras m¨¢gicas. Pero apenas Adam abri¨® la boca, el l¨ªquido negro de su cintura dejo de pegarlo al tronco y en su lugar lo catapulto a la espada oxidada de unos de los cad¨¢veres andantes. *Wumm* Adam sali¨® volando hacia la espada del cad¨¢ver. *?Haaaaaa!* La boca abierta del joven se meti¨® dentro de la espada, haciendo que la garganta de Adam fuera completamente atravesada. Adam sinti¨® el sabor oxidado de la espada y de su sangre junto a un dolor insoportable que lo hizo perder la conciencia. 131-Acertijos, Desaf铆os, Moralejas: Un simple Capricho *Puff* *Haaa* Adam con dolor se tom¨® la panza, algo lo hab¨ªa golpeado, apenas se tom¨® la panza, record¨® donde se encontraba. El joven rod¨® por la arena y se levant¨® de golpe para ver quien lo hab¨ªa golpeado. ¡ªNo te preocupes, no te culpo por no confiar en mis palabras¡ªDijo el viejo mago con el bast¨®n en la mano¡ªNo est¨¢ mal dudar siempre un poco de los otros. Adam mir¨® al mago de forma aturdida, todav¨ªa estaba tratando de procesarlo todo lo ocurrido. Pero lo que m¨¢s llam¨® la atenci¨®n de Adam es que ahora es de d¨ªa en la playa, al alzar la mirada noto que un sol naranja los estaba iluminando y la fogata parec¨ªa estar como nueva como si estuviera lista para usarse en cualquier momento. David not¨® que el joven h¨¦roe estaba poco a poco saliendo del aturdimiento y agreg¨® con calma: ¡ªEsta vez no tenemos que morir r¨¢pidamente, sino que tenemos que tomarnos el tiempo de aprender a como sobrevivir a todos los desaf¨ªos futuros y luego moriremos para viajar al pasado nuevamente. Tenemos algo de tiempo hasta que el primer ataque o desaf¨ªo ocurra, ve preparando todo y busca pistas por la playa. ¡ª?C¨®mo sabemos cuanto tiempo tenemos esta vez?¡ªpregunt¨® Adam con dudas, el fuego de la fogata ya no serv¨ªa como pista. ¡ªDesc¨²brelo por ti mismo¡ªRespondi¨® David volvi¨¦ndose a sentar en el tronco¡ªDe todas formas te avisar¨¦ de antemano cuando el ataque est¨¦ por ocurrir, as¨ª puedes correr a mi lado. Adam entendi¨® que el mago no quer¨ªa darle m¨¢s pistas y dej¨® que pudiera descubrir lo m¨¢ximo posible del acertijo por su cuenta. Sin muchas preocupaciones, Adam se fue a buscar pistas, luego de haber resucitado y viajado al futuro: su confianza en el mago antiguo era absoluta. El joven h¨¦roe solo ten¨ªa que esperar y el mago antiguo lo resolver¨ªa todo, pero lo mejor que pod¨ªa hacer era tratar de resolver algo por su cuenta, para ir prepar¨¢ndose por si alg¨²n d¨ªa lograba obtener otro libro m¨¢gico m¨¢s que pudiera leer. La primera pista que busc¨® resolver Adam fue la de las pisadas, por lo tanto, el joven camin¨® por la arena prestando atenci¨®n a las huellas formadas que brillaban con sus anteojos. Al caminar, Adam noto que no se produc¨ªan huellas. En consecuencia, deber¨ªan ser la pista de que se dirigir¨¢ al pasado y segu¨ªa la l¨®gica contraria a las 19 pisadas m¨¢ximas de la otra vez. Lo siguiente que fue observar Adam fue la fogata. La ¨²ltima vez la fogata dio muchas pistas interesantes, as¨ª que era un buen lugar para observar. Al mirar con cuidado, Adam not¨® que entre las ramas de laurel y maderas hab¨ªa algo parpadeando por el buscador de pistas de sus anteojos. Estaba bastante escondido, por lo que el joven tuvo que mover varios troncos hasta encontrar el objeto. El objeto en cuesti¨®n era una simple chapa de met¨¢lica, a primera vista no parec¨ªa tener nada de especial, pero Adam decidi¨® con m¨¢s cuidado. Lo primero que noto el joven es que la chapa de metal estaba fr¨ªa, por tanto, transcurri¨® bastante tiempo entre el futuro y el pasado. Lo segundo que noto es que la chapa de metal parec¨ªa tener algo escrito en el idioma de madera. La chapa de metal dec¨ªa lo siguiente: ''¨¦l rey viene por mi cabeza, pero nunca lo obtendr¨¢, esta isla tiene un gran secreto enterrado en donde mis peores enemigos descansan. Suerte joven h¨¦roe: no saldr¨¢s vivo si solo dependes del mago antiguo; este libro result¨® ser m¨¢s complicado de lo que ¨¦l esperaba'' Las manos de Adam temblaban y tir¨® la chapa al suelo, con mirada aturdida mir¨® a David fumando arriba del tronco y gritando dijo: ¡ª?Estoy en peligro! ?A este ritmo morir¨¦ por este libro! ¡ªDescubriste algo?¡ªpregunt¨® David con una sonrisa, tratando de transmitir calma al muchacho. ¡ªEsta es mi letra y este es un mensaje oculto enviado del futuro por m¨ª mismo. Es decir, del pasado al que viajaremos, que se transformar¨¢ en mi actual futuro y en ese pasado no logramos salir vivos. ¡ª...¡ªDavid no dijo nada, pero tir¨® su cigarrillo al suelo y tom¨® la chapa de metal en el suelo con velocidad, la ley¨® y con una voz completamente contraria a la calma que buscaba transmitir hace poco pregunt¨®: ¡ª?C¨®mo obtuviste este libro? ?Qu¨¦ tiene de distinto de los otros 5 libros que le¨ªste antes? The tale has been taken without authorization; if you see it on Amazon, report the incident. Adam, asustado por el estado alterado del mago antiguo, respondi¨® r¨¢pidamente con sudor en el rostro por la posible muerte: ¡ªLos primeros dos libros m¨¢gicos eran regalos por unas ascensiones y los otros tres libros m¨¢gicos me lo dio la misma estanter¨ªa que me dio este libro. ¡ª?Cu¨¢les son las condiciones de la estanter¨ªa para darte el libro? ?Qu¨¦ te hizo hacer?¡ªPregunt¨® David impaciente ¡ªSon mi recompensa por participar en una guerra de ascensos, 4 libros m¨¢gicos y sus efectos. ¡ª Eso no dice nada, idiota!¡ªGrito David, con mal humor, parec¨ªa realmente preocupado por la muerte de Adam¡ª ?Cu¨¢les son las reglas para que leas el libro en condiciones normales? ¡ªResponder una pregunta muy complicada¡ªdijo Adam de inmediato, no parec¨ªa estar ofendido por el insulto¡ªPor ejemplo, los pasos para lograr una resurrecci¨®n. ¡ªNo, eso no es lo suficientemente complicado como para que no pueda salvarte...¡ªDijo David preocupado¡ª Las estanter¨ªas pueden ignorar las reglas, pero no pueden oponerse a la voluntad de un libro: el libro acepto que lo leas y es porque cumpliste alguna condici¨®n: ?Cu¨¢les son esas condiciones? Adam r¨¢pidamente pens¨® en posibles soluciones y comento de forma apurada tratando de no perder tiempo: ¡ª?Karma? Mi karma es muy bueno, el viejo sin ojos ama a los h¨¦roes. ¡ªNo es tan bueno, solo tienes los ojos plateados¡ªRespondi¨® David mientras se caminaba en c¨ªrculos por la arena¡ªTal vez la estanter¨ªa no te dijo todas la condiciones, pero la cumpliste. Qu¨¦ cosas hiciste, por lo cual la estanter¨ªa te permiti¨® leer este libro. ?Piensa en los detalles al recibir tus libros! *Tos* *Tos* La boca de Adam s¨¦ cerr¨® de repente. El joven empez¨® a toser como si se hubiera atragantado con algo. Acto seguido algo empez¨® a trepar por la garganta de Adam y su boca cerrada luch¨® por mantener sus labios pegados, como si algo dentro de la misma buscara escapar y ¨¦l no quisiera que saliera. ¡ªPolvo!¡ªGrito Adam abriendo la boca de en par como si estuvieras saliendo una pelota por su boca en vez de una palabra. Acto seguido el joven comenz¨® a vomitar sangre sobre la arena. ¡ª?Polvo? ?Qu¨¦ significa el polvo, Adam?¡ªpregunt¨® David mientras, dejaba de dar vueltas en c¨ªrculos y se paraba con las dos manos apoy¨¢ndose en su bast¨®n. Adam mir¨® de forma aturdida a la sangre en la arena y luego pens¨® en la palabra que dijo inconscientemente por esa extra?a habilidad, a¨²n algo aturdido dijo: ¡ªEl viejo sin ojos no guardaba este libro en su estanter¨ªa, lo hab¨ªa olvidado, pero ahora recuerdo que me dijo que era porque solo los h¨¦roes que viv¨ªan en su cueva pod¨ªan leer este libro. ¡ª?Cu¨¢ntos h¨¦roes viven en su cueva?¡ªpregunt¨® David preocupado. ¡ª¨²nicamente yo, nadie ...¡ªContest¨® Adam r¨¢pidamente. ¡ª?Cu¨¢les son las condiciones para vivir con la estanter¨ªa?¡ªpregunt¨® David de forma inmediata, interrumpiendo a Adam. ¡ªNo leer libros m¨¢gicos y ser buena persona¡ªRespondi¨® Adam tambi¨¦n apurado. ¡ªNo leer libros m¨¢gicos... ?En los pisos de oro y plata?...¡ªmurmur¨® David, sac¨¢ndose la m¨¢scara de ¨¢guila y tir¨¢ndola al suelo. Adam mir¨® la cara del mago antiguo: extra?amente le faltaba la nariz y no ten¨ªa orejas, tampoco ten¨ªa ojos: en su lugar, dos canicas decorativas se hab¨ªan puesto en sus cuencas oculares para aparentar unos ojos, pero sus p¨¢rpados parec¨ªan reales y cerraban y abr¨ªan con naturalidad sobre las canicas. La piel en su rostro parec¨ªa ser roja como si su verdadera piel hubiera sido arrancada. El mago antiguo ignor¨® la mirada de Adam y se masaje¨® la frente con un solo dedo por un buen rato. Un agujero se form¨® en la frente de David por la presi¨®n de su dedo y algo de sangre de color negro como la tinta sali¨® de su frente arrugada. Mientras ocurr¨ªa la extra?a escena con calma pregunt¨®: ¡ª?El nombre del libro? ?La apariencia? ?Recuerdas algo m¨¢s que llamar¨¢ tu atenci¨®n? ¡ªEl libro ten¨ªa la misma apariencia que la estanter¨ªa¡ªRespondi¨® Adam mirando la sangre negra como la tinta¡ªEl libro se llama ¨¢rbol viejo y la estanter¨ªa me dijo que era su primer libro m¨¢gico: que lo obtuvo de otro h¨¦roe que vivi¨® en su cueva. David no respondi¨®, recogi¨® la m¨¢scara en la arena y volvi¨® a pon¨¦rsela, luego camino hacia el tronco, se sent¨® con comodidad y dijo con calma: ¡ªSupongo que la ignorancia puso tu vida en riesgo: el primer libro m¨¢gico de todas las estanter¨ªas m¨¢gicas es especial y su voluntad suele ser complicada de ignorar, dudo que pueda salvarte el culo y resolver el acertijo al mismo tiempo... ¡ª?Entonces voy a morir?¡ªpregunt¨® Adam en voz baja. ¡ªT¨¦cnicamente, ya moriste en el futuro...¡ªRespondi¨® David con a¨²n m¨¢s calma, parec¨ªa que ya no le importaba la seguridad de Adam¡ª pero no te preocupes tanto, por m¨¢s complicado que sea el libro m¨¢gico, el mismo solo tratar¨¢ que entiendas su acertijo¡­ ¡ªEntonces...¡ªpregunt¨® Adam con algo de bronca porque el mago se par¨® en la mitad de su charla¡ªSi ya s¨¦ que voy a morir en el futuro: ?C¨®mo salgo vivo? ¡ªEse es el acertijo del libro...¡ªRespondi¨® David con calma¡ªEl libro te mato porque en este momento yo te respondo el acertijo; en vez de que t¨² resuelvas¡­ entiende el acertijo, completa el desaf¨ªo, aprende su moraleja y saldr¨¢s vivo. 132-El acertijo del è°©rbol Viejo ¡ª?Entonces no vas a ayudarme?¡ªpregunt¨® Adam con la procuraci¨®n. ¡ªSi, claro que voy a ayudarte¡ªDijo David con una sonrisa oculta en su barba¡ªPero no voy a resolver el acertijo por ti. De todas formas ya tienes todas las pistas para resolverlo... pi¨¦nsalo un poco: es bastante f¨¢cil. Adam se detuvo a pensar, pero no estaba pensando, sino que se concentr¨® en la sangre negra que manchaba la barba blanca del viejo mago, un lunar se form¨® en su oreja y susurro: ¡ªTiene mucha pena en la voz, parece m¨¢s preocupado de lo que aparenta, pero est¨¢ seguro de que podr¨¢s resolver el acertijo: en definitiva moriste en el futuro, pero cuando ese futuro logr¨® transmitir su mensaje se convirti¨® en tu actual pasado. Adam se palme¨® la cabeza, el acertijo era bastante f¨¢cil una vez que sab¨ªas la respuesta. Pero ahora estaba preocupado e imploraba que hacer trampa de esta manera no sea notado por la voluntad del libro. En teor¨ªa no deber¨ªa poder notarlo nadie adem¨¢s de ¨¦l: como bien aprendi¨® cuando ley¨® el libro que le dio esta habilidad: ''¨¦l sabe: lo que ellos no saben'' ¡ª?Una vez que resuelves el acertijo, que haces?¡ªPregunt¨® Adam con dudas¡ªSolo lo digo en voz alta y se acab¨®. ¡ªNo, claro que no, el acertijo ayuda a terminar la historia con vida¡ªRespondi¨® el viejo con bastante preocupaci¨®n: parec¨ªa no gustarle la pregunta de Adam¡ªPero en general a los libros le gusta ver como los actores terminan su historia, as¨ª que hay que continuar¡­ Hasta que de verdad entiendas lo que tienes que entender. If you encounter this narrative on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ª?Puedo decirte mi soluci¨®n al acertijo para comprobarla?¡ªpregunt¨® Adam, buscando no jugarse la vida solo con una conclusi¨®n. ¡ªNo, claro que no, ¨²nicamente conf¨ªa en ti mismo, como cualquier mago lo har¨ªa¡ªRespondi¨® David con a¨²n m¨¢s preocupaci¨®n, por la direcci¨®n que estaba tomando la charla¡ªNo puedo darte m¨¢s respuestas en esta etapa del libro. Todas las pistas fueron dadas anteriormente, ahora debes unirlas. ¡ªBueno, supondr¨¦ que al menos puedes ayudarme a buscar por la isla¡ªDijo Adam mirando a David con cierta expectativa por su confirmaci¨®n, el mago asinti¨® con la cabeza y el joven h¨¦roe continu¨® con sus planes: ¡ªAy¨²dame a buscar algunos hongos azulados por la isla, esos son mis peores enemigos, los odio de tanto comerlos. ¡ªBueno, buscar¨¦ por izquierda y t¨² por la derecha¡ªDijo David tirando el bast¨®n de su mano al suelo, el bast¨®n no toc¨® el suelo, sino que se qued¨® flotando por la arena. El viejo mago se par¨® arriba del bast¨®n con bastante destreza y sali¨® volando a gran velocidad. Adam hab¨ªa quedado traumado por lo que pas¨® con la patineta de su antiguo director en la escuela. En consecuencia, cuando el joven vio el bast¨®n del mago volar arriba de la arena, se asust¨® y sali¨® corriendo a buscar los hongos azulados. Uno de los problemas que Adam ten¨ªa, es que no sab¨ªa cuando comenzar¨ªan los ataques en el presente o si habr¨ªa o no ataques. No encontr¨® pistas al respecto, por lo que decidi¨® ser r¨¢pido y encontrar el secreto de la isla. El joven h¨¦roe entendi¨® que la clave para sobrevivir (y la respuesta al acertijo) era utilizar la informaci¨®n de la chapa enviada del futuro para as¨ª lograr que ese futuro sea el pasado de su yo present¨¦. Por tanto, si siguiera las instrucciones enviadas del futuro, lograr¨ªa salir vivo en el presente. La soluci¨®n del acertijo de Adam se basaba en que su yo futuro nunca recibi¨® esa chapa y muri¨®; no obstante, su yo futuro habr¨ªa logrado salvar al yo presente mandando esa chapa. Y tal como dijo el inicio del libro: para sobrevivir al ataque del rey, Adam tendr¨ªa que haber vivido en el futuro para lograr salir vivo en el presente. 133-Lo curioso es que finalmente pueda leer como comenzè´¸ todo. Adam camin¨® por la playa por unos minutos, la isla donde estaba la playa no parec¨ªa ser muy grande por lo que en poco tiempo pudo recorrer una buena parte de la costa. Finalmente, descubri¨® que detr¨¢s de unos arbustos con escasas hojas se encontraban 10 hongos azulados formando un c¨ªrculo no muy grande, pero tampoco peque?o. Adam no ten¨ªa ni idea como su yo pasado obtuvo estos hongos en el libro y m¨¢s importante a¨²n, porque su yo pasado hab¨ªa dado la informaci¨®n de tal manera que solo ¨¦l pudiera reconocer el mensaje. Pero ahora esos detalles no importaban, con mucha velocidad corri¨® hacia el c¨ªrculo de hongos y se puso a cavar, no quer¨ªa perder un solo segundo. Adam cabo en la arena por unos minutos y finalmente encontr¨® un tabl¨®n de madera que deber¨ªa pertenecer a la trampilla que daba paso a la clave de su supervivencia en esta isla. Tras seguir sacando un poco m¨¢s de arena, Adam pudo abrir la trampilla enterrada debajo de la arena. Tras abrir la trampilla de madera, el joven h¨¦roe vio una escalera de mano de metal oxidado que bajaba hasta la oscuridad absoluta, Adam tom¨® uno de los champi?ones azulados y lo tir¨® por la escalera. La iluminaci¨®n del champi?¨®n mostr¨® que la escalera estaba en buenas condiciones y un b¨²nker hecho de madera se encontraba abajo de la arena. Adam tom¨® unos cuantos champi?ones azulados para que sirvieran como varas de iluminaci¨®n, no sab¨ªa que hab¨ªa en el b¨²nker y era mejor tener algo para iluminar en la distancia. El joven h¨¦roe levant¨® su dedo gordo y el mismo se ilumin¨® como una vela, acto seguido comenz¨® a bajar la escalera con apuro ayudado por la iluminaci¨®n de los hongos y su dedo. Al bajar las escaleras, Adam se encontr¨® con el piso de madera. El b¨²nker debajo de la arena parec¨ªa ser muy grande por lo que no pod¨ªa ver las paredes de los extremos, el joven agarr¨® los champi?ones fluorescentes en sus bolsillos y los tir¨® a la oscuridad del b¨²nker para ir iluminando los extremos. Por suerte, tras iluminar el b¨²nker con la luz de los champi?ones, Adam noto que no hab¨ªa nadie adentro adem¨¢s de ¨¦l. El piso del b¨²nker estaba lleno de pisadas blancas que de un vistazo Adam descubri¨® que eran las suyas. En la arena de la playa, las pisadas blancas de sus pies en el pasado no pod¨ªan ser registradas m¨¢s de 19 pasos y las del presente no dejaban pisadas, pero en este b¨²nker hecho de madera parec¨ªa que las pisadas no se borrar¨¢n. El b¨²nker solo ten¨ªa 6 estatuas de madera en su interior, todas las estatuas miraban a la entrada del b¨²nker donde se encontraba la escalera de mano. Las estatuas estaban conformadas por: un hombre con un escudo y espada, una mujer con un arco, un enano con una bolsa llena de polvo, un duende montado en un robot, un rat¨®n muy grande con una caja llena de tuercas y finalmente una maniqu¨ª con un par de pistolas en sus manos. La mayor¨ªa de las pisadas apuntaban al hombre con el escudo y la espada, por lo que Adam se acerc¨® a esa estatua para inspeccionarla con mayor atenci¨®n, cuando el joven s¨¦ acerc¨® lo suficiente noto que el escudo del hombre estaba parpadeando. Adam impresion¨® el escudo con atenci¨®n iluminando con su dedo y noto que algo hab¨ªa sido grabado con un cuchillo en la parte trasera del escudo: ''No elijas este, elige el rat¨®n'' This tale has been unlawfully obtained from Royal Road. If you discover it on Amazon, kindly report it. Adam reconoci¨® su letra en el mensaje e inmediatamente entendi¨® su significado: cada estatua le dar¨ªa una forma posible para lograr sobrevivir en la aventura, su yo del pasado descubri¨® este lugar y se convirti¨® en la opci¨®n que parec¨ªa ser la m¨¢s segura para aguantar: El hombre con escudo. Al actual Adam tambi¨¦n le parec¨ªa una buena opci¨®n el hombre con el escudo, pero parec¨ªa que pod¨ªa cambiarse de estatua seleccionada en el medio del desaf¨ªo y su yo pasado descubri¨® que era mejor comenzar con la estatua del rat¨®n gigante. Adam, siguiendo el consejo y fue hasta la estatua del rat¨®n, no sab¨ªa c¨®mo seleccionarla, pero cuando se acerc¨® lo suficiente noto que la oreja del rat¨®n parpadeaba. Adam meti¨® sus dedos en la oreja de madera del rat¨®n y noto que alguien hab¨ªa introducido un pedazo de papel dentro de la oreja, con expectativa Adam lo sac¨® y lo abri¨®. El mensaje estaba escrito con sangre y dec¨ªa: ''Los lunares temen. Los constructores no recuerdan su pasado. El 00008 Nos protege'' La mano de Adam tembl¨® y sudor provino de su espalda, inmediatamente tir¨® el mensaje en su boca e hizo fuerza para obligarse a tragarlo. Adam entend¨ªa el mensaje a la perfecci¨®n y su significado era terrible a m¨¢s no poder. Este era un c¨®digo que solo ¨¦l podr¨ªa descubrir, los m¨¢s importantes es que su yo pasado tem¨ªa que otra persona pudiera entender este mensaje y solo hab¨ªa dos personas en esta isla¡­ ''Los lunares temen'' y el hecho de que el mensaje sea colocado en la oreja: significaba que en la ¨²ltima carga para descubrir emociones usada por Adam en el pasado, los lunares le dijeron que ten¨ªa que tener cuidado con el mago. ''Los constructores no recuerdan su pasado'': Era probablemente lo revelado por el poder de Adam y era dudar el motivo por el cual el mago antiguo recordaba todo su pasado en el camino de los magos, su padrino no lo recordaba y tambi¨¦n hab¨ªa muerto. Adem¨¢s, el mago antiguo parec¨ªa no tener problema en revelar secretos del camino del mago. Claramente, hab¨ªa algo mal y el Adam del pasado lo descubri¨® antes de morir. ''El 00008 Nos protege'' Significaba que el infinito proteg¨ªa a Adam: su yo del pasado le advert¨ªa que esto pod¨ªa ser un bucle infinito y que la verdadera manera de solucionar el puzle era empleando el bucle para sacarle provecho. Adam inspeccion¨® todo el b¨²nker con atenci¨®n en busca de m¨¢s pistas, tras revisarlo todo ¨²nicamente encontr¨® dos pistas m¨¢s: la primera era un ray¨®n en la pared, seg¨²n Adam este ray¨®n deb¨ªa simbolizar que logr¨® revivir una sola vez. La segunda pista era un tabl¨®n de madera colocado en una de las paredes del b¨²nker por la cantidad de polvo en la madera y la forma en que estaba escrito el mensaje, Adam noto que esto era parte del b¨²nker y no algo agregado por su yo pasado. El mensaje escrito en el tabl¨®n dec¨ªa lo siguiente: ''El mundo me dijo que derrotar al rey era imposible, pero tambi¨¦n es imposible que el rey me mate en el futuro. Para combatir al rey utilizar¨¦ estas estatuas que pertenecen a cada uno de los guerreros que murieron por la mano del rey en el pasado. Volver¨¦ a sus tiempos, pero esta vez saldr¨¦ vivo y vengar¨¦ al guerrero asesinado'' *Shgg* Cuando Adam termin¨® de leer el mensaje, las 6 estatuas de madera empezaron a girar con lentitud hasta mirar al joven h¨¦roe, sin dudar Adam se acerc¨® hasta la estatua del rat¨®n y estir¨® la mano, tocando la estatua y esperando ver qu¨¦ ocurr¨ªa. Apenas la toc¨®, Adam sinti¨® que todo daba vueltas y desapareci¨® en el aire. 134-Lo interesante es ver como segu铆a la corriente... Adam mir¨®, se forma aturdida su entorno: estaba en el mismo b¨²nker de madera, pero ahora estaba iluminado con unas antorchas colocadas en las paredes. Adem¨¢s, todas las estatuas hab¨ªan desaparecido, excepto la del rat¨®n grande con la caja de madera. Con aturdimiento, el joven levant¨® sus brazos y observ¨® c¨®mo sus dedos se hab¨ªan convertido en garras y toda su piel estaba rodeada de pelo color rojo con manchas blancas. Al observar su cuerpo con m¨¢s cuidado se dio cuenta de que se hab¨ªa convertido en el rat¨®n de la estatua. Todo el b¨²nker parec¨ªa un poco m¨¢s grande, ya que el rat¨®n era mucho m¨¢s chico que un hombre adulto, ahora ten¨ªa la altura de un ni?o de 8 a?os. Sus dos orejas eran muy grandes y su olfato parec¨ªa ser mucho mejor, al punto que se dio cuenta de que era muy c¨®modo sentir el mundo con su nariz. Todo era muy instintivo para Adam, como cuando se hab¨ªa convertido en un pescado usando su habilidad m¨¢gica. Ahora le era algo inc¨®modo caminar en dos patas y se dio cuenta de que prefer¨ªa correr con las cuatro por el suelo. Adem¨¢s, el joven h¨¦roe noto que ten¨ªa una cola que le permit¨ªa girar con mejor velocidad y actualmente la utilizaba para apoyarse en dos patas sobre el suelo. La caja de madera que Adam ten¨ªa en su mano ten¨ªa unas correas para poder colocarla en su pecho, y de esa forma mantenerla cuando corr¨ªa con sus dos manos (o patas) apoyadas al suelo. La caja no era simple, de hecho era un arma m¨¢gica bastante compleja que empleaba su raza para sobrevivir. Dentro de la caja se generar¨ªa una torreta la cual dise?¨® en su pasado y podr¨ªa emplearla para defenderse. Adam se dio cuenta por qu¨¦ su yo pasado le hab¨ªa recomendado esta estatua y no era por las torretas, sino porque la mente de este rat¨®n era incre¨ªblemente mejor que la de un bibliotecario. Apenas sali¨® del aturdimiento, se dio cuenta de un mont¨®n de problemas en la soluci¨®n de este libro y entendi¨® como su yo pasado hab¨ªa logrado armarse con un plan para enviar mensajes al pasado. Lo m¨¢s importante es que noto que algo estaba afectando su cerebro, impidiendo que pensara en utilizar a su padrino desde que entr¨® en el libro. El joven cheque¨® su cuerpo, pero la biograf¨ªa de su padrino se hab¨ªa perdido y no lo hab¨ªa acompa?ado con su transformaci¨®n. Lo segundo que noto Adam con su nuevo cerebro de rat¨®n, es que el libro hab¨ªa afectado tambi¨¦n el cerebro de quien deb¨ªa ser su ayudante y lo convirti¨® en otro de los personajes de la historia y solo hab¨ªa dos personajes fundamentales: el h¨¦roe y el rey. Es decir que el mago antiguo era ni m¨¢s ni menos que el rey de la historia y el bucle infinito era el arma de Adam para derrotar al mago antiguo. As¨ª que el mago antiguo lo traicionar¨ªa al final y morir¨ªa por la mano del rey como el resto de estatuas, al ocurrir eso no morir¨ªa, ya que siempre hab¨ªa un Adam seguro en el futuro: un Adam que podr¨ªa ser salvado por el yo presente: el yo que se convertir¨ªa en el pasado de Adam y tendr¨ªa que darles la pistas para que el bucle sea cada vez m¨¢s favorable para Adam hasta lograr solucionar el desaf¨ªo propuesto por el libro. Por lo cual Adam, antes de hacer cualquier cosa para salir vivo del libro, busco una manera de transmitir esta informaci¨®n a su yo futuro en caso de que ¨¦l fallara. If you come across this story on Amazon, be aware that it has been stolen from Royal Road. Please report it. Esto tambi¨¦n era una de las ventajas m¨¢s incre¨ªbles de esta raza: Adam estaba ciento por ciento seguro que morir¨ªa esta noche, no obstante su ¨²nica meta era lograr cumplir con la misi¨®n de salir con vida. Parec¨ªa que su vida actual no le importase a Adam porque su cerebro de rat¨®n ten¨ªa confianza de que mientras juntara informaci¨®n bucle por bucle al final saldr¨ªa vivo. Sin decir una palabra: Adam camino hacia una de las paredes y tallo con sus garras, dos franjas, luego dio dos patadas en la pared arriba de cada franja... al fin al cabo toda la informaci¨®n fue transmitida en c¨®digo por su yo pasado por alg¨²n motivo... Sus anteojos segu¨ªan puestos, por lo que Adam noto que por m¨¢s que est¨¦ transformado en un rat¨®n, sus huellas segu¨ªan siendo las de un bibliotecario. Adam no sab¨ªa si esto era un secreto de los anteojos y podr¨ªan servir para revelar la verdadera identidad de una persona transformada, o si era porque estaba dentro de un libro m¨¢gico. Adam mir¨® la habitaci¨®n, el problema es que solo hab¨ªa una estatua donde deber¨ªa haber 6: o su yo pasado no tendr¨ªa forma de tallar el escudo de madera. Por lo que Adam mir¨® el b¨²nker con m¨¢s cuidado para encontrar algo distinto. Ahora que el joven miraba el b¨²nker con m¨¢s atenci¨®n noto que esta raza de ratones era algo ciega, por lo que no pudo ver de un vistazo que pegadas a las paredes del b¨²nker hab¨ªa varios muebles de madera: de lejos en su visi¨®n torpe parec¨ªa que eran parte de la pared de madera. Acerc¨¢ndose a las paredes, Adam noto que ¨²nicamente hab¨ªa tres muebles: uno en cada pared del b¨²nker. La cuarta pared conten¨ªa la escalera de mano. El primer mueble era un pedestal de madera, el segundo mueble era un ata¨²d de madera y el tercer mueble era un armario de madera. Adam en cuatro patas y con la caja segura en su barriga se acerc¨® al ata¨²d, parec¨ªa ser el m¨¢s peligroso y lo mejor era revisarlo antes de proceder con los dem¨¢s. Adam con cuidado abri¨® el ata¨²d. Pero no hab¨ªa nada adentro, por consiguiente lo dej¨® abandonado y fue por los otros dos muebles, no entend¨ªa la funci¨®n del ata¨²d, pero algunos de los otros dos muebles pod¨ªa darle pistas acerca de su funci¨®n. Al llegar al pedestal de madera Adam not¨® que estaba vac¨ªo, lo toco con la mano y un libro con cubierta de madera apareci¨®, con apuro el joven lo abri¨® y noto que el interior del libro estaba compuesto por dos columnas, una columna conten¨ªa frases y la otra: n¨²meros. Leyendo un poco, Adam encontr¨® lo que buscaba: ''Agrega las 6 estatuas de los h¨¦roes al b¨²nker / 100 puntos'' Al leer la frase, Adam entendi¨® como su yo pasado hab¨ªa logrado intercambiar de razas, al parecer este libro permit¨ªa mejorar el b¨²nker y darle cosas ¨²tiles para enfrentarse al rey; su yo pasado hab¨ªa logrado llegar a estos 100 puntos, por lo tanto, siguiendo sus consejos Adam deber¨ªa superarlos. Acto seguido Adam memoriz¨® todas las mejoras eran solo 10 por lo que era algo sencillo de hacer, dos le llamaron la atenci¨®n: ''Mejora de caja de armaduras: Ahora puedes colocarte armaduras de metal'' y ''Mejora de caja de utilidades: Ahora puedes conseguir una utilidad m¨¢s'' De un vistazo, Adam comprendi¨® que estos eran los otros dos muebles en la habitaci¨®n: el motivo era porque eran las ¨²nicas actualizaciones del b¨²nker que empezaban con la palabra mejora y no agregan nada nuevo. Al parecer el pedestal con el libro no era mejorable. Adam, camino hacia el armario, supuso que de este armario donde el Adam del pasado hab¨ªa logrado encontrar los 10 champi?ones azulados. Esa deb¨ªan ser las utilidades dadas por el armario. Al abrirlo el armario, Adam noto que no hab¨ªa nada adentro, adem¨¢s de un tabl¨®n de madera que dec¨ªa: 1 punto por intento. 135-Que interesante juego se hab铆a armado el libro... Al abrirlo el armario, Adam noto que no hab¨ªa nada adentro, adem¨¢s de un tabl¨®n de madera que dec¨ªa: 1 punto por intento. Esto deb¨ªa ser el armario de utilidades y su yo del pasado debi¨® usar 10 puntos para comprar los champi?ones que dan luz Entendiendo que este era el armario de utilidades, entonces el ata¨²d deber¨ªa ser la caja para mejorar armaduras, Adam se acerc¨® corriendo en su cuatro patas, pero no entendi¨® muy bien c¨®mo funcionaba, por las dudas se meti¨® dentro y cerr¨® el ata¨²d con su tapa pero tampoco funciono. Adam supuso que todo esto se explicar¨ªa y podr¨ªa utilizarse cuando tenga los puntos: que todav¨ªa no sab¨ªa c¨®mo ganarlos, pero el joven deduc¨ªa que estaba derrotando a las criaturas enviadas por el rey. Con velocidad, Adam trep¨® por las escaleras con sus cuatro patas de rata y lleg¨® hasta la superficie, r¨¢pidamente corri¨® hacia la zona donde estaba la fogata. No sab¨ªa si todo era id¨¦ntico a su anterior paso por el pasado, pero s¨ª sab¨ªa que este libro ten¨ªa una constante y era que todas las pistas cruciales fueron dejadas cerca de esa fogata. En su forma de rata, Adam corr¨ªa a una velocidad bastante m¨¢s r¨¢pida que un humano, por lo que en poco tiempo pudo llegar hasta la fogata, Al llegar lo primero que hizo fue acercarse al tronco y poner arriba del mismo su caja de madera. Adam planeaba usar este lugar para empezar a armar sus defensas y era mejor ir prepar¨¢ndolo ahora antes de investigar nada, ya que a la torreta le tomaba un tiempo para construirse y si no la ten¨ªa armada para cuando comenzaran los ataques estar¨ªa muerto. Luego de poner la caja sobre el tronco, Adam coloc¨® su palma sobre la caja de madera y cada tabl¨®n de la caja empez¨® a girar y moverse en diferentes sentidos hasta formar una torreta. La torreta solo ten¨ªa un canon y disparaba un disparo a la vez, tampoco disparaba de manera muy r¨¢pida por desgracia. La munici¨®n no era infinita, por lo que Adam ten¨ªa que utilizar los primeros puntos para comprar m¨¢s munici¨®n. Por suerte la torreta ven¨ªa con un cargador con 250 balas y el cargador se recargaba de forma muy sencilla. Unauthorized usage: this narrative is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. Otro problema de su raza es que la caja ¨²nicamente ten¨ªa las piezas para generarle una torreta, tambi¨¦n tendr¨ªa que comprar repuestos para comprar otra torreta, as¨ª que pase lo que pase ten¨ªa que lograr que esta torreta funcionase hasta tener los puntos para conseguir un repuesto. Cuando termin¨® de construirse la caja de madera cay¨® sobre el tronco y la torreta empez¨® a girar buscando objetivos de forma autom¨¢tica, Adam se tranquiliz¨® y observ¨® su entorno: la fogata estaba prendida iluminando los alrededores y una rama de laurel se hallaba quem¨¢ndose en la fogata. El tronco segu¨ªa estando y parec¨ªa que no hab¨ªa mucha m¨¢s informaci¨®n disponible en los alrededores. Por lo que Adam aprovech¨® este tiempo para empezar a armar un muro de arena alrededor de la fogata, con sus patas y manos de rat¨®n, cavar la arena le result¨® inusualmente f¨¢cil con sus patatas de rat¨®n. Sus torretas pod¨ªan disparar, hab¨ªa una raza que usaba pistolas y otra raza que usaba arcos, por lo que era muy probable que hubiera enemigos que tambi¨¦n puedan atacar con armas a distancia. Por lo que Adam se estaba preparando para enfrentarlos armando su barricada con arena, su estrategia ser¨ªa mantener las torretas lo m¨¢s seguras posible. Mientras las torretas se encargaban de atacar a sus enemigos y el joven se encargar¨ªa de preparar las defensas. Antes de que pudiera terminar el muro de arena que defend¨ªa la parte trasera, Adam comenz¨® a escuchar los crujidos provenientes del mar y unas cuatro personas se acercaron a la costa igual que como hab¨ªa ocurrido en su anterior paso al pasado. Adam observ¨® con cuidado como los cuatro hombres corrompidos por el mar se acercaban agitando sus sables de forma aleatoria. *Piuuu* Apenas uno de los hombres toc¨® la orilla de la costa, la torreta dispar¨® en la cabeza de la criatura haciendo que se desplomara en el suelo. La torreta dej¨® de girar y su ca?¨®n empez¨® a mecerse de un lado a otro sobre la cabeza de otro de los hombres, hasta que finalmente la torreta logr¨® fijar su ca?¨®n en la cabeza del hombre y dispar¨® para abatir al enemigo. *Piuuu* Un agujero se form¨® en la cabeza del hombre corrompido y cay¨® en el suelo, solo hab¨ªa logrado dar unos pocos pasos en la costa. A este ritmo todo se har¨ªa de forma autom¨¢tica por lo que Adam decidi¨® ganar tiempo, se fue corriendo al b¨²nker sin esperar el resultado evidente. Cuando lleg¨® al b¨²nker, Adam not¨® que en los alrededores de la estatua del rato se encontraban cuatro monedas de oro parpadeando por el efecto de sus lentes. 136-Ahora entiendo por que fue tan complicado.... *Piuu,Piuu,Piuu* Tres agujeros entraron en la panza de un hombre gigante y gordo que se acercaba con un gancho en la distancia. El hombre ten¨ªa algas creciendo por su espalda y sus piernas estaban repletas de corales que crec¨ªan como par¨¢sitos, su gancho bastante oxidado permanec¨ªa en su mano: esperando una oportunidad por poder clavarlo en el joven h¨¦roe. Sin importarle los disparos el hombre gigante sigui¨® caminando con ritmo lento, parec¨ªa que las balas no le estaban haciendo mucho efecto: solo eran absorbidas por la grasa del hombre gigante. Adam desde la distancia not¨® el problema, esta era su oleada n¨²mero 20 y entendi¨® ahora que estaba muerto. Su caja de madera ¨²nicamente pod¨ªa controlar tres torretas de forma autom¨¢tica, luego de eso la cuarta torreta no andar¨ªa y estar¨ªa de reserva hasta que alguna de las otras tres se destruyera. Esto estaba limitando a Adam, si bien se hab¨ªa armado una barricada muy bonita, el hombre gordo y gigante pod¨ªa simplemente caminar arriba de ella y destruir todas sus torretas. Por su velocidad de tortuga, el hombre gigante no podr¨ªa agarrarlo y matar a Adam. Pero el joven no tendr¨ªa tiempo para armar m¨¢s torretas con el hombre gordo persigui¨¦ndolo, por lo que ¨²nicamente podr¨ªa correr hasta que un enemigo m¨¢s r¨¢pido apareciera entre las oleadas y lo matara. A diferencia de las otras 20 oleadas, en esta ¨²nicamente hab¨ªa un solo enemigo, pero este enemigo pod¨ªa tragarse las balas de Adam como si le dispara balines de goma, por lo tanto, Adam no ten¨ªa manera de derrotar a este enemigo. Adam corri¨® por las trincheras que hab¨ªa armado y sali¨® de la fortaleza de sacos de arenas, alambres y p¨²as. Toda su fortaleza ser¨ªa destruida dentro de poco, ahora lo importante era prepararse para el futuro. La informaci¨®n m¨¢s valiosa que reuni¨® es que a lo mucho ocurrir¨ªan 30 oleadas hasta que la fogata se apagar¨¢: momento donde probablemente el rey aparecer¨ªa y el enfrentamiento final comenzar¨ªa. En este nuevo viaje por el pasado parecer¨ªa que la fogata ¨²nicamente se apagar¨ªa en la ¨²ltima oleada y no indicaba el comienzo, sino que por el contrario: significaba el final de la aventura m¨¢gica o el ¨²ltimo desaf¨ªo. Tal vez esta era la estrategia de la rata elegida por su yo pasado para vencer al rey: la estrategia de morir y acumular informaci¨®n hasta ser invencible, por ejemplo la informaci¨®n de que este enemigo no se pod¨ªa derrotar con buenas defensas y se necesitaba un buen ataque. Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation. Pero el actual Adam entend¨ªa que esta estrategia no servir¨ªa para nada, porque a estas alturas sab¨ªa que el libro quer¨ªa que ¨¦l entendiera su moraleja, m¨¢s que jugar un juego de reglas fijas. Por tanto, esto no era un juego de sobrevivir oleadas, esto era una historia con moraleja y el juego se ganaba cuando el libro comprobaba que Adam aprend¨ªa la moraleja. En consecuencia, el libro buscar¨ªa una excusa para matar a Adam cambiando las oleadas las veces que sean necesarias hasta que est¨¦ seguro de que el joven de verdad comprendiera c¨®mo sacarle jugo a su pasado. Cuando Adam ya pr¨¢cticamente no dudara de que tiene que usar su pasado para sobrevivir, entonces el libro har¨ªa las oleadas sencillas y lo dejar¨ªa marchar con su habilidad. Es por eso que Adam estaba obligado a hablar en c¨®digo con su yo pasado: no era el rey el que iba a destruir las pistas; era el libro que buscaba asegurarse de que ¨²nicamente un poco de informaci¨®n se trasmitiera a su yo futuro y el resto ten¨ªa que ser adivinado por Adam. Esto Adam lo hab¨ªa verificado hace poco, ya que hab¨ªa dejado varias pistas que ahora hab¨ªan desaparecido de la isla, por lo tanto, el libro le estaba advirtiendo de que no se pod¨ªa simplemente armar un manual de instrucciones para salir con vida. Adem¨¢s, la siguiente pista importante que Adam hab¨ªa conseguido es que el mago antiguo no se encontraba por ning¨²n lado en la isla. Por lo que era muy probable que sea realmente el enemigo final al que el joven tenga que enfrentarse, pero el mago antiguo ser¨ªa mandando del futuro al pasado cuando la fogata se apagar¨¢ nuevamente. Adam corri¨® hacia el b¨²nker, ten¨ªa que buscar algo que hab¨ªa guardado para su ¨²ltima oleada, pero al parecer no aguantar¨ªa tanto, por lo que era mejor usarlo ahora. Al bajar al b¨²nker varios muebles nuevos pod¨ªan hallarse, pero eso poco importaba, ahora lo fundamental era una chapa de metal que hab¨ªa dejado arriba de la estatua de la rata. Esta era la chapa que desencadenar¨ªa que Adam encontrar¨¢ el b¨²nker en el futuro, la obtuvo al sobrevivir a su oleada n¨²mero 10 y era la ayuda m¨¢s grande dada por el libro: ya que seg¨²n las estimaciones de Adam esta chapa permitir¨ªa que se enviar¨¢ la informaci¨®n que quisiera al futuro. El resto de pistas deb¨ªa esconderse y luego ser hallada por el buscador de pistas de sus anteojos. Lo m¨¢s importante de esta chapa es que si hab¨ªa ayuda, tras la oleada 10, posiblemente lo haya en la oleada 20, pero esta vez Adam no lograr¨ªa averiguar eso. El joven escribi¨® un mensaje r¨¢pidamente en la chapa y sali¨® corriendo hacia la fogata para tirarla en el fuego. Cuando lleg¨® a la zona de la fogata, Adam not¨® que el hombre gigante estaba destruyendo toda la base, pero eso no le import¨® a Adam y corri¨® hacia la fogata. Viendo a la rata acercarse con velocidad, el hombre gordo cambi¨® su objetivo y con una agilidad desproporciona a su cuerpo clav¨® el gancho en el est¨®mago de Adam sin darle tiempo al joven para reaccionar al ataque. *Sukishiii* Un sonido raro se emiti¨® de la boca de Adam por el dolor. Pero el joven h¨¦roe reuni¨® sus ¨²ltimas fuerzas y tir¨® la chapa a la fogata. Acto seguido el hombre gigante levant¨® a Adam atrapado en su gancho y lo tir¨® a su boca. *Crush* *Crush* Adam trato de morir r¨¢pido mientras era mastic¨¢ndolo hasta la muerte. 137-El comienzo del verdadero juego... *Wishh* Adam sinti¨® que algo le golpeaba la cabeza. El joven se despert¨® por el golpe y mientras se tocaba la cabeza de forma aturdida mir¨® la chapa de metal con algo de sangre en el suelo; parec¨ªa que alguien le hab¨ªa arrojado esa cosa a la cabeza. El muchacho mir¨® hacia la direcci¨®n de donde provino el golpe mientras se palpaba la cabeza para comprobar el estado de la herida. Fue entonces cuando Adam se encontr¨® con que hab¨ªa una honda oculta entre unos arbustos; antes esos arbustos no estaban, pero parec¨ªa que en el futuro estar¨ªan, por alg¨²n motivo que el joven por el momento desconoc¨ªa. Con algo de miedo, Adam trat¨® de ver quien sosten¨ªa la honda, pero para su sorpresa parec¨ªa que la honda era una trampa, por lo que nadie le hab¨ªa disparado. Al mirar la honda Adam noto que hab¨ªa un hilo de color amarillento que sal¨ªa de los arbustos hasta sus pies, el hilo era bastante complicado de ver entre la arena, pero ahora parec¨ªa evidente. Lo que el joven no entend¨ªa era como la persona que arm¨® la trampa sab¨ªa que ¨¦l iba a lograr activar la trampa estando desmayado en la arena. Adam no lograba recordar c¨®mo es que termin¨® desmayado en la arena, pero el joven s¨ª recordaba que muri¨® comi¨¦ndose un espadazo por la boca y por ese motivo ahora deber¨ªa haber renacido en el futuro. Con cuidado, Adam mir¨® la chapa que le hab¨ªan tirado, una frase muy corta, pero contundente estaba escrito en la frase: ''Busca la honda, toma la jeringa escondida en su mango, clavala en el mago desmayado cerca de la fogata, luego busca en sus bolsillos y encontrar¨¢s a tu padrino: ¨²salo si quieres salir vivo... Que pereza, me olvide mencionar qui¨¦n soy'' Las manos del muchacho temblaron por el miedo, reconoc¨ªa la letra y a¨²n m¨¢s importante reconoc¨ªa que la ¨²ltima frase era algo que solo ¨¦l mismo armar¨ªa para llamarse a s¨ª mismo. Con cuidado palme¨® sus bolsillos y efectivamente, no sab¨ªa cuando, pero alguien le hab¨ªa sacado la biograf¨ªa de su padrino. Al ver que la primera informaci¨®n era cierta, Adam con apuro s¨¦ acerc¨® hacia la honda escondida entre los arbustos. Al agarrar la honda, el joven se encontr¨® conque el mango de la honda era una jeringa con l¨ªquido negro envuelto con papeles, los papeles ten¨ªan un n¨²mero escrito con sangre en uno de sus extremos: 00008. Adam reconoci¨® el n¨²mero de inmediato y sudor corri¨® por su rostro, ya sin duda alguna trot¨® con la jeringa en la mano hasta la fogata, donde se encontr¨® con el mago antiguo desmayado en el suelo cerca del tronco de la fogata. Con temor de despertar al mago antiguo, Adam se acerc¨® lentamente y cuando estaba a un manotazo de distancia, se apresur¨® y le clav¨® la jeringa al mago en uno de sus brazos. El l¨ªquido negro entr¨® por la piel del mago, provocando que David abriera sus pupilas de forma aturdida, mostrando las canicas que se hallaban en sus cuencas oculares. Pero el mago antiguo no se levant¨®, sus dedos trataban de moverse y temblaban err¨¢ticamente como si tratara de recuperar el control de su cuerpo, pero por mucho que intentara parec¨ªa no poder levantarse. The narrative has been taken without authorization; if you see it on Amazon, report the incident. Adam miro los ojos abiertos del mago con temor, pero al notar que no pod¨ªa controlar su cuerpo, tomo valent¨ªa y sac¨® de entre las ropas del mago un libro amarillo . Con cuidado, Adam abri¨® la biograf¨ªa de su padrino y tom¨® un l¨¢piz de su t¨²nica para escribirle.Pero apenas el l¨¢piz s¨¦ apoy¨® sobre la hoja: una imagen se form¨® en la hoja de la biograf¨ªa, parec¨ªan ser un c¨ªrculo de hongos colocados sobre la arena. Inmediatamente, la imagen desapareci¨® y otra imagen apareci¨® en su lugar: sin dejarle tiempo a Adam para que viera los detalles de la primera imagen. La nueva imagen era la estatua de un maniqu¨ª con pistolas. Acto seguido la imagen volvi¨® a desaparecer de forma violenta y otra imagen apareci¨® en su sitio. La nueva imagen era un hombre pelirrojo: su cuerpo estaba deformado con protuberancias y hab¨ªa granos por todo su cuerpo. El hombre estaba en cuclillas mirando a la esquina de una habitaci¨®n, d¨¢ndole la espalda a un muchacho con t¨²nica negra parado en la puerta. La imagen de su padre transformado en una bestia asust¨® a Adam provocando que soltara la biograf¨ªa. La biograf¨ªa cay¨® al suelo sobre el mago, Adam trat¨® de volver a levantarla, pero antes de que pudiera acercar su brazo, un destello de luz muy fuerte provoc¨® que el joven retrocediera la mano con miedo. *Boom* Inmediatamente un rayo vol¨® del cielo, mandando a volar por los aires a Adam, el rayo destruy¨® la biograf¨ªa y pulveriz¨® al mago en el suelo. Adam con a¨²n m¨¢s aturdimiento miro la biograf¨ªa y al mago prendi¨¦ndose fuego junto al tronco. La ca¨ªda y explosi¨®n hab¨ªa quebrado un par de huesos del joven, pero ahora el aturdimiento del joven por la situaci¨®n desconocida era tal que no pod¨ªa procesar el dolor del golpe. El mago estaba muerto, Adam ya no ten¨ªa nadie para ayudarlo. Pero el joven recordaba el c¨ªrculo de hongos descritos en el libro: todo estaba apuntado a que esto hab¨ªa sido preparado por su yo del pasado para lograr completar el puzle, por lo que sin muchas dudas corri¨® en busca del c¨ªrculo de hongos. Unos minutos pasaron y Adam encontr¨® el c¨ªrculo, luego al no encontrar nada en sus alrededores el joven prob¨® cavar debajo del c¨ªrculo. No tard¨® mucho y el muchacho logr¨® encontrar un tabl¨®n de madera enterrado debajo de la arena, trat¨® de seguir cavando, pero sus anteojos mostraron que hab¨ªa algo parpadeando en la arena. Adam mir¨® con atenci¨®n, no entend¨ªa por qu¨¦, pero la arena delante de ¨¦l estaba parpadeando, extendi¨® su mano y tom¨® la arena, fue entonces que sinti¨® la anomal¨ªa: por alg¨²n motivo no pod¨ªa cavar esta parte de la arena; parec¨ªa ser un bloque s¨®lido de arena. Con apuro, el joven cavo los alrededores de la arena s¨®lida y se dio cuenta de que hab¨ªa una caja cuyas paredes estaban formadas por arena. Con expectativa de hallar m¨¢s pistas, Adam abri¨® la caja: dentro de la caja hab¨ªa un conejo blanco sosteniendo un coraz¨®n al rev¨¦s, por lo que las puntas triangulares apuntaban al cielo. En el medio del coraz¨®n hab¨ªa un nombre bordado: ''Sof¨ªa'' Adam mir¨® con sospecha el conejo blanco, dudando un poco, busco un palo afilado en uno de los arbustos cercanos y apu?al¨® el est¨®mago del conejo hasta crear una abertura. Adam sac¨® el relleno del conejo, pero no encontr¨® nada adentro, con cuidado miro el relleno y no noto nada raro tampoco. Luego Adam mir¨® al conejo sosteniendo el coraz¨®n al rev¨¦s y una idea cruz¨® por su mente. El joven tomo el peluche de conejo sin relleno y meti¨® su mano por el interior del agujero creado, no quedaba nada dentro, pero Adam tom¨® la piel de adentro del peluche y tir¨® de ella: mostrando la parte interna del conejo, sobre la parte interior de la piel del peluche del conejo se hallaba bordada la siguiente pregunta: ''?En qu¨¦ hex¨¢gono y piso estamos?'' 138-Es una cuestiè´¸n de perspectiva... Adam mir¨® la pregunta de forma aturdida, recordaba que la ¨²ltima vez que alguien le hab¨ªa hecho esta pregunta, el juguetero le hab¨ªa afectado la mente, por lo tanto, el libro deber¨ªa estar afectando su mente en esta oportunidad tambi¨¦n: el problema ahora era descubrir qu¨¦ cosa estaba afectando en su mente el libro¡­ En busca de respuestas, Adam sigui¨® cavando en la arena hasta dejar visible la trampilla del b¨²nker. Adam abri¨® la trampilla y con cuidado baj¨® por las escaleras hasta llegar al piso de madera. Al llegar al b¨²nker, Adam ilumin¨® con su dedo en busca de m¨¢s pistas para resolver el desaf¨ªo. Lo primero que el joven not¨® es que el piso de esta sala estaba lleno de huellas de bibliotecario. Adem¨¢s de las huellas de bibliotecarios, hab¨ªa otras huellas de color violeta rodeando 5 de las estatuas que Adam encontr¨® en la habitaci¨®n. La estatua que el joven hab¨ªa visto dibujada en la biograf¨ªa de su padrino era la ¨²nica que no estaba rodeada con el c¨ªrculo violeta. Adam investig¨® la sala con cuidado y logr¨® encontrar una pared grabada con una raya, claramente era un s¨ªmbolo de su yo pasado. Pero lo que asust¨® a Adam es que adem¨¢s de esa raya, la pared estaba repleta de huellas colocadas de forma ordenada por la pared: claramente entendi¨® que esto era una se?al de que hubo innumerables intentos y no solo uno. Con cuidado, Adam sigui¨® investigando las estatuas de la habitaci¨®n que eran lo segundo m¨¢s llamativo del b¨²nker, adem¨¢s de la pared llena de huellas. Las estatuas no ten¨ªan nada de especial. Pero Adam not¨® que hab¨ªa algo raro parpadeando en la frente de la estatua del maniqu¨ª con pistolas, por lo que miro esta estatua con m¨¢s atenci¨®n en busca de la pista dejada por su yo pasado. Al parecer el Adam del pasado hab¨ªa grabado un mon¨®culo en la frente del maniqu¨ª de madera, el mon¨®culo parec¨ªa ser una pista importante. Por lo que el joven pens¨® por un rato hasta que se dio cuenta de que pod¨ªa estar vinculado al bar¨®n de la escuela. Adam no entend¨ªa muy bien el motivo de la pista, por lo que sigui¨® buscando pistas por la habitaci¨®n hasta que encontr¨® un tabl¨®n de madera con la siguiente frase escrita: ''El mundo me dijo que derrotar al rey era imposible, pero tambi¨¦n es imposible que el rey me mate en el futuro. Para combatir al rey utilizar¨¦ estas estatuas que pertenecen a cada uno de los guerreros que murieron por la mano del rey en el pasado. Volver¨¦ a sus tiempos, pero esta vez saldr¨¦ vivo y vengar¨¦ al guerrero asesinado'' *Crushh* Acto seguido las 6 estatuas de la habitaci¨®n giraron lentamente para mirar a Adam. This narrative has been unlawfully taken from Royal Road. If you see it on Amazon, please report it. Al ver las estatuas mir¨¢ndolo, Adam supo que hab¨ªa llegado a la siguiente parte de la misi¨®n, por lo que se acerc¨® a la estatua del maniqu¨ª para poder viajar al pasado y cumplir el desaf¨ªo. *Clunk* El sonido de la madera rechinando son¨® cuando Adam trat¨® de tocar la estatua del maniqu¨ª para poder continuar con la misi¨®n. Al sentir el ruido, Adam volvi¨® para atr¨¢s y volvi¨® a caminar sobre el mismo tabl¨®n de madera. *Cluunk* El sonido de la madera rechinando volvi¨® a escucharse. Adam prob¨® caminando por los otros tablones, pero este era el ¨²nico que rechinaba. Con sospecha el joven se acerc¨® al suelo y sac¨® el tabl¨®n del piso, iluminando con su dedo pudo comprobar que alguien hab¨ªa tallado una frase corta en la parte de atr¨¢s del tabl¨®n: ''Cuenta la historia¡­'' Al leer el mensaje, Adam dej¨® caer el tal¨®n al suelo y pens¨® en el bar¨®n de la escuela, el peluche de la tienda de anteojos , Sof¨ªa y el mensaje. Todas esas pistas no lo estaba llevando a nada ni ayud¨¢ndolo con nada, pero si las juntaba con este mensaje su significado se hac¨ªa evidente. ¡ªNo puede ser...¡ªmurmur¨® Adam de forma aturdida, se levant¨® y volvi¨® a iluminar el tabl¨®n de madera detr¨¢s de ¨¦l y ley¨® en voz alta¡ªEl mundo me dijo que derrotar al rey era imposible, pero tambi¨¦n es imposible que el rey me mate en el futuro. Adam mir¨® a la estatua del maniqu¨ª grabada con el mon¨®culo del bar¨®n y a la infernal cantidad de huellas en la pared, luego reflexiono en la pregunta bordada en el interior del conejo. ¡ªEl enga?o en mi mente es creer que tengo que volver al pasado¡ªMurmur¨® Adam mirando a las 6 estatuas con cierto miedo y cautela¡ªPara qu¨¦ voy a ir al pasado, si el rey no puede matarme en el futuro. Dejemos que el futuro sea mi nuevo presente y adi¨®s a los problemas del pasado... Que soluci¨®n m¨¢s idiota¡­ El joven ilumin¨® con cautela desde la distancia la estatua del maniqu¨ª con pistolas: ¡ªAs¨ª que el mon¨®culo y los c¨ªrculos de huellas en las otras estatuas es para indicarme que ser¨ªas la siguiente estatua en enga?arme con tocarte¡­ y casi lo hago¡­ Adam ignor¨® a la mirada de las 6 estatuas y camino hacia las escaleras, subi¨® las escaleras y camin¨® por la playa hacia el tronco que segu¨ªa incendi¨¢ndose junto al cad¨¢ver del mago. Noto que todo se incendiaba salvo la fogata, Adam reflexiono sobre este hecho y tom¨® una rama del arbusto cercano donde antes estaba escond¨ªa la honda. El joven quem¨® la rama con el fuego del tronco y us¨® el palo quem¨¢ndose para prender la fogata. Adam, viendo a la fogata prendida fuego, se sent¨® a esperar en la arena junto a la fogata. Las horas pasaron y la noche se acerc¨® lentamente. Adam actualmente se encontraba mirando el atardecer en la costa, dejando que sus pies se fueran hundiendo por la marea mientras esperaba que la fogata se apagase. Finalmente, la fogata se apag¨® y el sol en el horizonte se puso, dejando la isla en completa oscuridad: parec¨ªa que esta noche no hab¨ªa luna. Pero cuando la oscuridad rodeaba toda la isla, una luz se prendi¨® de golpe iluminando la playa: era la fogata que estaba volviendo a regenerarse. Adam se dio vuelta para ver a la fogata, pero para su sorpresa hab¨ªa alguien m¨¢s en la fogata y era el viejo mago antiguo sentado en el tronco como si nunca se hubieran prendido fuego. 139-Tres a?os... El viejo mago estaba sentado arriba del tronco mientras fumaba con tranquilidad y armon¨ªa, como si no hubiera quemado vivo hace unos minutos. Adam se acerc¨® a la fogata con cautela para tratar de reunir algo de informaci¨®n sobre su situaci¨®n actual. Cuando el joven h¨¦roe se acerc¨® lo suficiente como sentir el fuego de la fogata, el viejo mago coment¨® con calma: ¡ªLo has hecho bien, Adam, te tomaste 3 a?os, pero lograste resolver el problema planteado por el libro¡­ ¡ªTres a?os...¡ªMurmur¨® Adam con aturdimiento ¡ªSi, te tom¨® bastante poco completarlo, sinceramente: yo pensaba que morir¨ªas...¡ªDijo David mientras fumaba con calma¡ªTu padrino te ayud¨® bastante, pero fuiste muy ingenioso al comprender que el libro te permit¨ªa que te dieras mejores pistas si las mismas estaban relacionadas con eventos de tu pasado. ¡ª?Matarte era parte de resolver el acertijo?¡ªpregunt¨® Adam tratando de comprender mejor c¨®mo es que su yo pasado hab¨ªa logrado descifrar los problemas con esta aventura m¨¢gica. ¡ªNo...¡ªMurmur¨® David tom¨¢ndose un tiempo para fumar¡ªSupongo que ahora solo entender¨¢s una parte del problema planteado por el libro y en el futuro, a medida que uses tu habilidad, terminar¨¢s pudiendo entender mejor las ense?anzas de esta aventura m¨¢gica. El viejo mago mir¨® al fuego y tir¨® su cigarrillo que se estaba por apagar, luego con calma agreg¨®: ¡ªEl libro te propone un planteo bastante interesante y era dudar de la informaci¨®n obtenida en el pasado: la habilidad de este libro era poder ver donde murieron los dem¨¢s, pero si sigues esa informaci¨®n ciegamente no lograras nada ¨²til: igual que en los bucles del libro. ¡ªSer¨ªa in¨²til porque mi primera idea podr¨ªa ser falsa?¡ªpregunt¨® Adam notando que el viejo mago quer¨ªa ayudarlo a comprender mejor los secretos de esta aventura m¨¢gica. ¡ªExactamente,Adam¡ªComent¨® el mago con una sonrisa oculta con su barba, mientras tomaba otro cigarrillo de su estuche¡ªT¨² nunca sabr¨¢s c¨®mo murieron los otros, pudo haber sido por una guerra, por una traici¨®n, por las estanter¨ªas, o por cualquier otro motivo. Pero si crees que las personas murieron por algo que al final no resulta ser cierto: entonces pondr¨ªas tu vida en riesgo. Por eso dudar del pasado era la clave para salir vivo del libro¡­ Adam escuch¨® con atenci¨®n al viejo mago. ¨¦l tambi¨¦n hab¨ªa llegado a esa conclusi¨®n hace poco. Seg¨²n la idea del joven, hab¨ªa dos series de pistas: unas pistas eran dadas por el libro para enga?arlo fingiendo ser su yo pasado y esas pistas solo lograron mantenerlo en el bucle. Las otras pistas eran dadas por su verdadero yo del pasado y sirvieron para escapar del bucle infinito. ¡ªSi quieres podemos comprobar que ya lo sab¨ªas desde el comienzo y nunca lo pensaste¡ªDijo el viejo mago par¨¢ndose. Una vez parado, el mago comenz¨® a dar c¨ªrculos sobre la arena mientras dec¨ªa: ¡ªTal vez el libro no te dijo la soluci¨®n del desaf¨ªo cuando hablaste con ¨¦l, pero el libro te dio pistas. Qu¨¦ cosas te dijo el libro y t¨² ignoraste. ?Piensa en los detalles al hablar con el libro! La boca de Adam s¨¦ cerr¨® de repente. El muchacho empez¨® a toser como si se hubiera atragantado con algo. Acto seguido, una bola se observ¨® ascender por la garganta de Adam. ¡ªNo obstante!¡ªGrit¨® Adam mientras su boca se abr¨ªa como si escupiera una pelota. Luego de decir esa frase, Adam vomit¨® sangre sobre la arena y tosi¨® un poco por la incomodidad en su garganta. ¡ª?No obstante? ?Recuerdas algo relacionado con esa frase, Adam?¡ªpregunt¨® David mientras dejaba de dar vueltas en c¨ªrculos y se paraba con las dos manos colocadas sobre su bast¨®n. Adam mir¨® al mago con algo de odio, esta habilidad era incre¨ªble, pero la sensaci¨®n de sentir una pelota subiendo por tu garganta era horrible y dol¨ªa bastante. Pero de todas formas, el joven respondi¨® de mala gana: ¡ªEl libro me dijo que era imposible que solucione su desaf¨ªo, luego neg¨® lo que dijo y me dijo que me ayudar¨ªas a lograrlo, luego neg¨® que eso fuera suficiente y me dijo que pod¨ªa morir, luego neg¨® sus dudas y me deseo suerte. Ahora entiendo que la idea era dudar de uno mismo, pero era demasiado rebuscado como para poder relacionarlo con este desaf¨ªo. ¡ªTodo tiene su significado y m¨¢s cuando est¨¢s a punto de hacer algo importante¡ªRespondi¨® David con calma¡ªComo dice un refr¨¢n bastante conocido: No existen las casualidades en esta biblioteca. Mirando que no hab¨ªa cambios en la playa, el joven pregunt¨®: This story originates from a different website. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. ¡ª?De verdad termin¨® todo? ?O esto es el comienzo de otro bucle? ¡ª¨²nicamente tienes que tirarte al agua del mar y saldr¨¢s del libro¡ªRespondi¨® David con calma mientras se?alaba el mar con su bast¨®n¡ªEl rey de los mares te margino a morir en esta isla, ahora lo has vencido y puedes volver a casa. ¡ªSe sinti¨® muy f¨¢cil...¡ªDijo Adam mirando al mar con dudas ¡ªFue tan f¨¢cil, que el libro te enga?¨® por 3 a?os¡ªComent¨® David con iron¨ªa¡ªAdem¨¢s, si no te hubiera dado las pistas acerca de los tiempos y el renacer: ?Hubieras estado en este bucle hasta tu muerte! ¡ªSupongo que tienes raz¨®n¡­¡ªComent¨® Adam con algo de molestia¡ªEs una pena no saber nunca c¨®mo logr¨¦ darme cuenta del bucle infinito. ¡ªA las memorias no le afecta el tiempo¡ªComent¨® David¡ªPor eso tu padrino fue clave para solucionar el acertijo. ¡ª?No era que no hab¨ªa padrinos en tus ¨¦pocas?¡ªPregunt¨® Adam¡ª ?C¨®mo es que sabes que no le afecta el tiempo? ¡ªNo us¨¢bamos a los padrinos: en mis ¨¦pocas hab¨ªa aprendices y maestros¡ªdijo David mirando al cielo como recordando al pasado¡ªBastante mejor que un libro, pero por supuesto que hab¨ªa memorias por la biblioteca. No obstante, era raro ver a la gente utilizando biograf¨ªas en la ciudadela: donde casi todos ascend¨ªan o eran esclavos in¨²tiles que no sab¨ªan leer. ¡ª?Y c¨®mo fue que no te afect¨® el secreto? ¡ªpregunt¨® Adam con sospechas¡ª ?O por qu¨¦ recuerdas el camino del mago? Cuando mi yo del pasado me pidi¨® que te atacar¨¢ fue el primer problema que se me vino a la cabeza, incluso ahora creo que eres parte del libro y no un mago antiguo. ¡ªPorque tambi¨¦n eres un mago y porque no mor¨ª nunca: yo ascend¨ª¡ªRespondi¨® David con calma mientras sacaba el ¨²ltimo cigarrillo de su caja y lo prend¨ªa con la fogata¡ª El cuerpo que ves ahora fue mi deseo para las generaciones futuras. Mi idea era ayudar a los magos: es l¨®gico que recuerde el camino del mago. En caso contrario: no podr¨ªa ayudar a nadie¡­ Piensa un poco con la cabeza, chico. ¡ªS¨ª, es l¨®gico... cuando te lo cuentan¡ªMurmuro Adam con algo de molestia¡ª?Solo tengo que nadar para salir del libro? ¡ªNo tienes que nadar: tienes que sumergir tu cuerpo en el agua¡ªRespondi¨® David apuntando a la costa con su cigarrillo. Acto seguido, David alz¨® las dos manos al cielo y grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª?Sum¨¦rgete en el agua y renace como el hombre que derrot¨® al rey de los mares! Adam mir¨® de forma aturdida el cambio de actitud del mago, lo ignor¨® y fue hasta la orilla. El joven camin¨® hasta que el mar le lleg¨® a la cintura. Pero cuando el muchacho estaba por sumergirse, noto que el viejo mago hab¨ªa caminado hasta la orilla y lo miraba desde la distancia. Parec¨ªa que por primera vez en su vida, Adam conoci¨® a un bibliotecario que esperaba ser despedido. De forma bastante tosca por la falta de costumbre, Adam alz¨® la mano y la agit¨®, mientras gritaba para que el mago lo escuchara en la orilla: ¡ª?Adi¨®s, gracias por la ayuda! El mago antiguo no devolvi¨® el saludo, en su lugar le dio una calada al cigarrillo en su mano que estaba por apagarse y mir¨® al joven con algo de pena. Sin soltar el humo, el mago antiguo grit¨®: ¡ª?Te tocaron grandes ¨¦pocas para vivir, muchacho! ?¨¦pocas importantes! ?¨¦pocas horribles para un mago! ?Tras el apogeo de los magos, la ciudadela ¨²nicamente se activar¨ªa si nuestra raza est¨¢ por extinguirse en toda la biblioteca: no solo en tus pisos! Adam mir¨® al mago de forma aturdida. Pero el mago ignor¨® el aturdimiento del joven y volvi¨® a darle otra calada a su cigarrillo, parecer¨ªa que al cigarrillo ¨²nicamente le quedaba una sola calada m¨¢s antes de apagarse. Sin soltar el humo, el mago volvi¨® a gritar: ¡ª?Todo es c¨ªclico, como en este bucle! ?La ¨¦poca de los antiguos bibliotecarios es la que sigue! ?Todas las estanter¨ªas morir¨¢n y tendr¨¢n que volver a empezar de cero! ?Todo volver¨¢ a sus comienzos! Adam sigui¨® mirando al mago en la distancia con a¨²n m¨¢s aturdimiento. El joven no entend¨ªa a que quer¨ªa llegar el mago diciendo todas estas frases cortas y sueltas. Pero por la forma en que el mago dec¨ªa la informaci¨®n, parec¨ªa que algo malo ocurrir¨ªa si se tomar¨¢ el tiempo de explicarle su preocupaci¨®n en detalle. Mientras Adam pensaba en lo dicho por el mago, noto que David lo estaba despidiendo en la distancia. ¡ª?Adi¨®s, muchacho!¡ªGrit¨® el mago dando la ¨²ltima calada y tirando el cigarrillo al agua. Acto seguido el mago abri¨® su boca y una cantidad exagerada de humo sali¨® de su boca envolviendo todo su cuerpo. Al ver que el mago desaparec¨ªa en el humo, Adam sumergi¨® su cuerpo en el agua, pero cuando estaba por un hundir su cabeza, el mago escondido en el humo grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª?Cuando el momento te llegue: no asciendas, Adam, est¨¢s viviendo el final de nuestra raza! ?Tienes que descender y lograr¨¢s volver a comenzar en el momento indicado! ?Nunca...! Adam levant¨® la cabeza por el grito interrumpido del mago, pero para su sorpresa el humo que envolv¨ªa al mago se hab¨ªa tornado rojo como la sangre y manchas negras como la tinta se hallaban dispersas por la superficie del humo. Adam trat¨® de volver a comunicarse con el mago, pero noto que el humo rojo con manchas negras se estaba expandiendo hasta formar una cabeza gigante. La cabeza gigante mir¨® a Adam con odio y su boca s¨¦ abri¨® completamente, como si buscara tragarlo. Con velocidad la cabeza comenz¨® a acercarse a Adam mientras murmullos y gritos de locura pod¨ªan escucharse del humo que formaba la cabeza; parec¨ªa que hubiera cientos de personas sufriendo escondidas tras ese humo y a medida que la cabeza se acercaba los gritos se hac¨ªan m¨¢s y m¨¢s fuerte. Con temor a que la cabeza gigante lo tragara, Adam se tir¨® de espaldas al agua y se sumergi¨®. Pero no ocurri¨® nada. Se mantuvo un rato debajo del agua por si lo estaba haciendo mal, pero los murmullos y s¨²plicas se hac¨ªan cada vez m¨¢s fuerte. Al ver que no ocurr¨ªa nada estando abajo del agua, el joven h¨¦roe sali¨® a la superficie del agua con desesperaci¨®n para ver qu¨¦ tan lejos estaba la cabeza gigante. ¡ª?Haaaaaaa!¡ªGrit¨® Adam del susto al ver un rostro de piedra. ¡ª?Haaaaaaa!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos, asust¨¢ndose con la extra?a aparici¨®n de Adam en el lago de la cueva. 140-Menos de un minuto ¡ª?Est¨¢s bien, joven h¨¦roe?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos, mirando como Adam respiraba aceleradamente. ¡ªSi, solo me asustaste...¡ªContest¨® Adam, mientras trataba de calmarse. Mientras se calmaba, Adam mir¨® la cueva en busca de anomal¨ªas, pero todo parec¨ªa igual a como lo hab¨ªa dejado antes de leer el libro m¨¢gico y no parec¨ªa haber pasado mucho tiempo en el libro. Con sospechas acerca de la situaci¨®n, Adam pregunt¨®: ¡ª ?Cu¨¢nto tiempo estuve adentro del libro? ¡ªMenos de un minuto¡ªContest¨® el viejo sin ojos mirando al joven de arriba a abajo¡ªEl libro te chupo y luego te escupi¨® casi de forma instant¨¢nea. ¡ªSeg¨²n el mago antiguo: pasaron 3 a?os¡ªComent¨® Adam mirando su cuerpo en busca de pistas para comprender su nueva habilidad, pero por el momento no sent¨ªa nada extra?o y no lograba entender c¨®mo activarla. ¡ªProbablemente, pasaron 3 a?os dentro del libro¡ªDijo el viejo sin ojos moviendo su barba de manera exagerada mientras hablaba¡ªLos que leen mal ese libro son escupidos como polvo, as¨ª que no me extra?ar¨ªa que as¨ª sea. ¡ªNo me siento m¨¢s viejo¡ªDijo Adam mirando su cuerpo¡ªLo m¨¢s probable es que la edad solo sea una fecha l¨ªmite, si la pasas: el libro te convierte en polvo. ¡ª Ahora que le¨ªste mis libros: ?Te vas a ir me di cueva?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa estar algo impaciente con lograr que Adam se fuera. ¡ªS¨ª, tengo que ir a buscar a mi padrino¡ªComent¨® Adam¡ªLuego me comprar¨¦ una linda t¨²nica negra con capucha y finalmente ir¨¦ a ver a mi padre, vendr¨¦ con ¨¦l a despedirme antes de irme de estos pisos como te hab¨ªa prometido. ¡ª?No!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos de inmediato al escuchar el plan de Adam¡ª?Ven a despedirte antes de que visites a tu padre! ¡ª?Por qu¨¦?¡ªPregunt¨® Adam con sospechas ¡ªQuiero despedirme de ti viendo una sonrisa en tu rostro¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa en su rostro escondida por su barba de piedra¡ªSi tu padre est¨¢ muerto o est¨¢ completamente loco, vendr¨¢s llorando a despedirte: no quiero recordarte de esa forma, muchacho. ¡ªBueno, vendr¨¦ a despedirme antes de ir a ver a mi padre¡ªComent¨® Adam con algo de felicidad por las consideraciones del viejo sin ojos. Pas¨® el tiempo y Adam prepar¨® todas las cosas para irse de la cueva. Todos los muebles y libros diversos se quedar¨ªan. Lo ¨²nico que Adam se llevar¨ªa de la cueva era su t¨²nica negra, el libro negro y el carnet de identificaci¨®n de los pisos medios. El joven h¨¦roe hab¨ªa obtenido la t¨²nica negra, hab¨ªa logrado aprender 6 habilidades m¨¢gicas, era un mago y para colmo el viejo sin ojos lo despedir¨ªa antes de iniciar su larga traves¨ªa a los pisos superiores. Todo le estaba saliendo a la perfecci¨®n a Adam: solo le faltaba ver la sonrisa de su padre y este ser¨ªa el mejor a?o de su vida. Por lo que el joven estaba bastante ansioso de salir de la cueva para iniciar su nueva aventura junto a su padre. Pero antes de irse, Adam ten¨ªa que hacer una ¨²ltima cosa, por lo que se sumergi¨® en el lago de la cueva con un cuchillo en la mano y un trapo en su boca. Acto seguido, Adam levant¨® el cuchillo y se cort¨® una de las orejas. *Mmmmm* Grit¨® de dolor Adam, pero no par¨®, sino que sigui¨® metiendo el cuchillo en el orificio de la oreja con sus manos temblorosas por el dolor, luego se detuvo y esper¨® que su oreja se regenera en el agua del lago. Este era el problema de usar la habilidad de los lunares: Los lunares nunca desaparec¨ªan, ten¨ªa que ser arrancados o crecer¨ªan uno arriba del otro hasta dejarlo sordo, por lo tanto, Adam aprovech¨® el agua curativa del lago para volver a obtener un par de o¨ªdos intactos. Pas¨® un tiempo y actualmente Adam se relajaba en el lago esperando a volver a obtener sus orejas, mientras tanto coment¨® a la pared: ¡ªEs bastante curioso que la habilidad que te permite escuchar las emociones de los dem¨¢s termine priv¨¢ndote de las palabras de los dem¨¢s. ¡ªSuele ocurrir que las aventuras m¨¢gicas dan m¨¢s pistas de lo que crees¡ªComent¨® el viejo sin ojos form¨¢ndose en la pared¡ªRecuerdas que buscaste quedarte sordo cuando obtuviste la habilidad: es porque las palabras vac¨ªas son las que m¨¢s te alejan de las verdaderas emociones de los dem¨¢s. You might be reading a pirated copy. Look for the official release to support the author. Por suerte Adam ya pod¨ªa escuchar desde uno de sus o¨ªdos, por lo que pudo escuchar el consejo del camino del mago dado por el viejo sin ojos. El joven h¨¦roe, aprovechando que est¨¢ probablemente era su ¨²ltima charla con el viejo sin ojos antes de la despedida, pregunto: ¡ª?Por qu¨¦ estabas tan feliz al recibir ese sombrero de mago? Me di cuenta de que los magos antiguos vest¨ªan ropa formal y usaban m¨¢scara para ocultar las partes faltantes de su rostro. No utilizaban sombreros puntiagudos y t¨²nicas. ¡ªSi bien es cierto que solo los esclavos utilizaban t¨²nicas blancas¡ªComento el viejo sin ojos con felicidad¡ªLas t¨²nicas blancas tambi¨¦n significaban la esclavitud del desconocimiento en la ¨¦poca de los antiguos bibliotecarios. Mientras que las t¨²nicas negras significaban su larga y oscura marcha hacia la luz, por lo que no deber¨ªas sentirte mal por utilizar t¨²nicas. ¡ª?Y el sombrero de mago?¡ªpregunt¨® Adam, buscando que el viejo dejar¨¢ de evitar la pregunta. ¡ªLa ropa formal tiene otro significado en un bibliotecario¡ªComent¨® el viejo sin ojos con algo de a?oranza por esas ¨¦pocas¡ªCuando los habitantes de un piso comprenden que la ascensi¨®n es ¨²nicamente una etapa de sus vidas, dejan de utilizar las t¨²nicas, porque ya no buscan la luz: Ellos ya la encontraron y ahora caminan hacia esa luz con disfrute y deleite. ¡ªEst¨¢ bien, no respondas lo de sombrero...¡ªMurmur¨® Adam con molestia¡ª?Sabes que significa que las guarder¨ªas vuelvan a activarse? ¡ªAdem¨¢s, las m¨¢scaras de los magos ten¨ªan otro simbolismo¡ªComent¨® el viejo sin ojos ignorando la pregunta de Adam otra vez¡ªTanto el disc¨ªpulo como maestro usan la misma m¨¢scara. Cuando el maestro asciende, el disc¨ªpulo se queda con la m¨¢scara de su maestro y se la entrega a su siguiente disc¨ªpulo: por lo que siempre se trasmiten esas dos m¨¢scaras id¨¦nticas. Es bastante raro ver a un bibliotecario heredando algo, por lo que la sucesi¨®n de m¨¢scaras era una ceremonia muy emotiva de las ¨¦pocas donde hab¨ªa gloria en estos pisos. ¡ªCuriosamente, el mago antiguo que conoc¨ª conservaba su m¨¢scara ...¡ªMurmur¨® Adam, imagin¨¢ndome una historia en su cabeza¡ªPor lo dem¨¢s el mago me dijo que las guarder¨ªas se activar¨¢n cuando la biblioteca se va a quedar sin bibliotecarios. Por eso es que trataba de sacar ese tema: quer¨ªa advertirte que se vienen malos tiempos para vos, viejo. Deber¨ªas escuchar que te preguntan y dejar de ignorar las preguntas de los dem¨¢s. El viejo sac¨® sus ojos nuevamente y apunt¨® su mon¨®culo al muchacho, sabiendo que Adam ya sab¨ªa algo del tema, coment¨®: ¡ªPor eso quiero que ocurra la purga. Todas las estanter¨ªas de estos pisos necesitan nuevos bibliotecarios.... ¨²nicamente quedan los in¨²tiles que trabajan para los hex¨¢gonos y no los que estudian nuestros libros de verdad. No me preocupa que estos pisos se vac¨ªen, la ciudadela siempre producir¨¢ nuevos bibliotecarios y los pisos de madera invitar¨¢n a los trotamundos a quedarse. Exclusivamente hay que esperar a que lleguen mejores ¨¦pocas y todo se solucione, como ya ha pasado antes. Adam cerr¨® los ojos y se relaj¨® en el agua. El joven se sent¨ªa algo m¨¢s aliviado por la falta de preocupaci¨®n del viejo sin ojos sobre el tema. Tantos a?os viviendo en esta cueva hab¨ªa creado una gran cantidad de sentimientos por parte de Adam hacia el viejo sin ojos. Por m¨¢s que el viejo sin ojos haya tratado de convertirlo en un juguetero y tenga una forma de actuar algo enga?osa, Adam comprendi¨® que esos problemas se deb¨ªan a la diferencia racial que exist¨ªa entre los dos, por lo que los hab¨ªa comprendido hace mucho. Relajado en el agua, Adam agreg¨®: ¡ªDudo que haya trotamundos: seg¨²n el mago antiguo, las guarder¨ªas activadas esta vez simbolizaban que toda la biblioteca estar¨ªa vac¨ªa, no ¨²nicamente estos pisos. Me coment¨® que todas las estanter¨ªas morir¨ªan y un nuevo comienzo se dar¨ªa, adem¨¢s me dijo que en vez de ascender descendiera, parec¨ªa importante. ?Sabes a qu¨¦ se refer¨ªa con descender? ¡ªQue informaci¨®n preocupante...¡ªMurmur¨® el viejo sin ojos de modo reflexivo¡ª?Notaste algunos movimientos extra?os en el mundo reverso cuando fuiste? ?Algunas bibliotecas llenas? ¡ªSi me contestas lo del sombrero, te contesto...¡ªDijo Adam con una sonrisa p¨ªcara aun con los ojos cerrados mientras se relajaba en el agua, los tiempos horribles de la estanter¨ªa podr¨ªan ser m¨¢s de mil a?os en el futuro, era una tonter¨ªa preocuparse por eso. ¡ªEl sombrero me da 25 votos cuando se voten acuerdos entre estanter¨ªas¡ªDijo el viejo sin ojos con tono preocupado¡ªSimboliza que alguien se convirti¨® en un mago leyendo uno de mis libros: algunos bibliotecarios saben este secreto y buscar¨¢n mis libros. ¡ª?Por qu¨¦ buscar¨ªan tus libros?¡ªPregunt¨® Adam¡ªQue yo lo haya logrado solo se debe al escudo con el que nac¨ª, sin ese escudo est¨¢n fritos. ¡ªAhora que soy una estanter¨ªa m¨¢gica con disc¨ªpulos: mis libros son m¨¢s amigables¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con algo de desgana por revelar informaci¨®n que buscaba ocultar¡ªIncluso los no magos podr¨ªan hablar con ellos, ese es el gran secreto. Pero t¨² ya eres un mago, no te sirve de nada esta informaci¨®n. ¡ªYa veo...¡ªMurmuro Adam¡ªSupongo que si alguien buscara convertirse en mago, buscar¨ªa alguna estanter¨ªa con gorro de mago y no alguna aleatoria. ¡ªS¨ª, es por eso que es complicado de conseguir este gorro¡ªComent¨® el viejo sin ojos¡ªSolo los bibliotecarios nacidos de estos pisos ser¨ªan tan afortunados de llegar al quinto libro m¨¢gico sin aventuras m¨¢gicas. Pero con la purga habr¨¢ varias generaciones de bibliotecarios no nacidos en estos pisos, que vendr¨¢n a buscarme. ¡ªEso explica tu emoci¨®n...¡ªComent¨® Adam¡ªSobre tu pregunta: solo hay algunas estanter¨ªas con uno o dos libros rotos, nunca me cruc¨¦ con una estanter¨ªa llena en mi ¨²nico viaje por el mundo reverso. ¡ªBien... Muy bien¡ªComent¨® el viejo sin ojos mientras reflexionaba su futuro en la cabeza: pensando c¨®mo sobrevivir en las ¨¦pocas oscuras que se aproximaban. ¡ª?Sabes a qu¨¦ se refer¨ªa con descender?¡ªVolvi¨® a preguntar Adam. ¡ªLa respuesta es l¨®gica y decirla trae consecuencias¡ªComent¨® el viejo sin ojos elevando la voz a medida que hablaba como si estuviera enojado¡ªHablar del tema trae consecuencias, preguntar del tema trae consecuencias, investigar del tema trae consecuencias. Si quieres seguir viviendo: ?Gu¨¢rdate lo que te dijo el mago antiguo para ti mismo! 141-Preparè°©ndose para el largo viaje. Las orejas de Adam terminaron de curarse y el joven se dispuso a ir al mercado de los pisos medios para poder encontrar alg¨²n sastre que le haga una t¨²nica negra con capucha. De esa forma, la t¨²nica del joven lucir¨ªa m¨¢s espectacular para cuando se la tenga que mostrar a su padre. Antes de dirigirse al mercado, Adam tuvo que parar por el banco de los pisos medios y retirar algunas hojas de caracteres m¨¢gicos. La biograf¨ªa del padrino de Adam se hab¨ªa destruido y seg¨²n el viejo de t¨²nica negra que rescat¨® hace varios a?os, Adam tendr¨ªa que envolver su mano en papeles de caracteres m¨¢gicos para volver a sacarla como nueva usando el espejo de los hex¨¢gonos 2 y 4. Adem¨¢s, las hojas de caracteres m¨¢gicos pod¨ªan ser necesarias para practicar la habilidad de transformarse en un libro, por lo tanto, Adam quer¨ªa comprar y retirar una gran fajo de caracteres m¨¢gicos para poder ir practicando en su aventura subiendo por los pisos superiores. Con algo de impaciencia por la emoci¨®n, Adam se dirigi¨® al piso medio 3, hex¨¢gono 18, donde se hallaba el banco de los pisos medios. Adam se acerc¨® a las estanter¨ªas de piedra y tom¨® uno de los libros de lomo dorado, provocando que s¨¦ formar¨¢ la cabeza con los ojos vendados de la estanter¨ªa de piedra y preguntar¨¢: ¡ª?Qu¨¦ operaci¨®n desea realizar? ¡ªQuiero comprar papeles de car¨¢cter m¨¢gico y retirarlos¡ª Contest¨® Adam poniendo su dedo sobre la primera hoja del libro, provocando que aparecieran sus datos. ¡ªBueno, cuantos deseas comprar y cuantos retirar¡ª Pregunto la cabeza de gigante de piedra mirando con curiosidad los datos de Adam por debajo de las vendas en sus ojos. ¡ª400 hojas de car¨¢cter m¨¢gico para comprar y retirar¡ªRespondi¨® Adam, 400 hojas eran un gran fajo de hojas, por lo que ser¨ªa algo complicado comprar m¨¢s hojas y transportarlas mientras sub¨ªa las escaleras hacia los pisos superiores. La cabeza del banco miro los datos de Adam nuevamente y luego dijo con una voz mon¨®tona: ¡ªSi vas a comprar para llevar de viaje o ejecutar experimentos, podr¨ªas comprar un libro de caracteres m¨¢gicos y ahorrarte problemas con el transporte. You might be reading a pirated copy. Look for the official release to support the author. ¡ª?Me le¨ªste la mente?¡ªpregunt¨® Adam, justo estaba pensando en el problema del transporte y ahora la cabeza parec¨ªa tener una soluci¨®n. ¡ªUn libro de caracteres m¨¢gicos son 100 lotes de caracteres m¨¢gicos¡ªComent¨® la cabeza de piedra ignorando la pregunta de Adam¡ª Un lote son 1000 hojas de car¨¢cter m¨¢gico, si vas a realizar un viaje largo, es mejor llevar un libro que guarde tus hojas y no dejarlas sueltas. ¡ª?Pero no ser¨ªa muy pesado un libro de semejante cantidad de hojas?¡ªpregunt¨® Adam, el precio no era un problema porque este tipo de hojas eran bastante baratas para ¨¦l. ¡ªEl libro genera las hojas hasta que retires los 100 lotes¡ªContest¨® la cabeza de piedra con voz mon¨®tona¡ªAdem¨¢s, el libro es tan pesado como una tabla de madera chica, por lo que pesa bastante menos que 400 hojas. ¡ªBueno, dame el libro de caracteres m¨¢gicos¡ªdijo Adam. Apenas Adam dio la orden para ejecutar la operaci¨®n, la cabeza de piedra abri¨® su boca y una mano hecha de piedra sali¨® de la boca sosteniendo una tabla de madera azulada. Adam tom¨® la tabla de la mano de piedra, provocando que la mano se metiera dentro de la boca y la cabeza de la estanter¨ªa volviera a esconderse. Adam miro la tabla de madera azul con curiosidad: Parec¨ªa una tabla del tama?o de las hojas de caracteres m¨¢gicos. La tabla no parec¨ªa tener nada de especial, salvo que en la parte superior hab¨ªa un cuadrado de papel pegado a la tabla. Arriba del cuadrado de papel, estaba inscrito en el idioma del piso medio: ''Escriba la cantidad de hojas a retirar'' Adam sac¨® un l¨¢piz de su t¨²nica y escribi¨® el n¨²mero uno en el cuadrado de papel: el n¨²mero se diluy¨® en el cuadrado de papel y una hoja cay¨® al suelo del otro extremo de la tabla. Adam tom¨® la hoja de caracteres m¨¢gicos del piso y trat¨® de ver si pod¨ªa meterla dentro de la tabla nuevamente. Pero parec¨ªa que solo se pod¨ªa retirar y no hab¨ªa forma para guardar sus hojas de car¨¢cter en la tabla azulada. Con los papeles m¨¢gicos obtenidos, Adam se acerc¨® al hex¨¢gono 2 del mismo piso del banco y busco el espejo. Al encontrar el espejo, el joven esper¨® a que no pasara nadie y comenz¨® a envolverse sus manos con las hojas de caracteres m¨¢gicos. Cuando Adam termin¨® de envolver la mitad de su brazo en hojas de caracteres, hundi¨® su mano en el espejo. La sensaci¨®n de meter la mano por el espejo era bastante extra?a: se sent¨ªa muy fr¨ªo y de vez en cuando tocabas algunos objetos s¨®lidos, pero no del tama?o de un libro. La sensaci¨®n dentro del espejo era muy similar a meter la mano en una ba?era llena de cubos de hielo. Pero el l¨ªquido dentro del espejo se sent¨ªa como aceite y no como agua, por lo que a Adam le costaba mover la mano dentro del espejo. Luego de buscar por un rato dentro del espejo, Adam finalmente sinti¨® algo que se parec¨ªa a un libro y lo removi¨®: efectivamente era la biograf¨ªa amarilla de su padrino. Con la biograf¨ªa segura en los bolsillos de su t¨²nica negra, Adam se dispuso a caminar hacia al mercado de los pisos medios para poder colocarle una capucha a su t¨²nica negra. 142-La Sastrer铆a Adam lleg¨® al hex¨¢gono 9 donde se encontraba el mercado de los pisos medios: el mismo estaba tan lleno como siempre y pod¨ªa observarse una multitud de colas para entrar en las pinturas que te dirig¨ªan a las tiendas m¨¢s populares del mercado. Adam camin¨® un rato hasta que lleg¨® a la sastrer¨ªa, por suerte no era tan com¨²n modificarse la t¨²nica, por lo que la cola para entrar en la tienda no era solo unas pocas personas; sin embargo, por alg¨²n motivo que Adam no entend¨ªa la cola de pocas personas avanzaba inusualmente lento: parec¨ªa que el sastre que manejaba esta tienda se tomaba bastante tiempo en atender a los clientes. Esta era la primera vez que Adam ven¨ªa a esta sastrer¨ªa: en general recurr¨ªan a la tienda de t¨²nicas que era llevada por los pap¨¢s de su antigua compa?era de clase Bianca. En ese lugar, Adam sol¨ªa comprar las t¨²nicas blancas acordes a su crecimiento a medida que pasaban los a?os. Pero la tienda de t¨²nicas no hac¨ªa modificaciones por encargo a las t¨²nicas, por lo que ten¨ªa que ir a la ¨²nica sastrer¨ªa del mercado de los pisos medios que s¨ª realizaba modificaciones. Tras esperar unos cuantos minutos en los pasillos, finalmente lleg¨® el turno de Adam para entrar en la pintura. Adam acerc¨® su mano a la pintura y fue absorbido por la pintura, algo aturdido, Adam apareci¨® en la entrada de la tienda y se qued¨® parado en la entrada esperando que el sastre venga a atenderlo. Los pisos de la sastrer¨ªa estaban hechos de madera oscura y las paredes estaban hechas de madera algo m¨¢s clara y para iluminar la tienda se usaban estatuas de angelitos sosteniendo l¨¢mparas de aceite. Hab¨ªa t¨²nicas de muchos colores colocadas sobre maniqu¨ªes por toda la tienda: aunque la mayor¨ªa eran negras, hab¨ªa unas pocas blancas y muy pocas de otros colores. Varias estatuas y pinturas decoraban la sala, d¨¢ndole un aspecto incre¨ªblemente elegante que sorprendi¨® a Adam: era la primera vez que ve¨ªa una tienda con tanta atenci¨®n puesta en sus decoraciones. Adem¨¢s de las decoraciones elegantes y los maniqu¨ªs con t¨²nicas, hab¨ªa dos sillones de madera de aspecto muy c¨®modo y una mesa vac¨ªa entre los dos sillones. Al frente de los sillones se encontraba una chimenea iluminando y calentando la sala con un fuego verde bastante bonito, pero que a Adam le tra¨ªa recuerdos bastante desagradables con su experiencia con el juguetero. ¡ª?Mucho gusto, quieres sentarte?¡ªpregunt¨® un chico de aspecto adolescente: de alrededor de unos 16-18 a?os. El chico era rubio y ten¨ªa los ojos verdes. El joven estaba vestido con unas t¨²nicas blancas decoradas con bordados de oro que formaban patrones de olas de mar por toda la t¨²nica y tambi¨¦n ten¨ªa bordado un zorro acurrucado sobre las mangas de sus t¨²nicas. El joven se sent¨® en unos de los sillones y esper¨® a que Adam hiciera lo mismo. Una vez que Adam se sent¨®, el joven tomo un cuaderno negro de uno de los bolsillos de su t¨²nica y pregunto: ¡ª?Qu¨¦ religi¨®n sigues y donde quieres poner el s¨ªmbolo? Adam sab¨ªa de los s¨ªmbolos en las t¨²nicas por su antiguo compa?ero de clase franco. Pero no todos se los pon¨ªan, as¨ª que lo hab¨ªa ignorado. Franco ten¨ªa el s¨ªmbolo de los inquisidores, que era un libro abierto con una vela en el medio; ya antes de ir a la escuela, Franco hab¨ªa recorrido bastante de la religi¨®n de los inquisidores gracias a la ayuda de su padre, por lo que no era raro que tuviera su s¨ªmbolo grabado en alguna parte de sus t¨²nicas. Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there. Seg¨²n franco: a las estanter¨ªas les gustaba ver los s¨ªmbolos grabados y sol¨ªan tratarlo con bastante respeto al tener el s¨ªmbolo de los inquisidores en su t¨²nica. Ahora Adam tambi¨¦n estaba recorriendo dos religiones, por lo cual ser¨ªa mejor ponerse los s¨ªmbolos y ver si de verdad te tratan mejor con ellos. Al decidirse al respecto, Adam dijo: ¡ªSigo la religi¨®n de los h¨¦roes y la de los magos, pero no conozco los s¨ªmbolos, los quiero en las mangas de mi t¨²nica. De todas formas, mi verdadero prop¨®sito era ponerle una capucha a mi t¨²nica negra o comprar una t¨²nica negra con capucha. El joven escribi¨® las dos religiones que Adam ped¨ªa y los lugares. Luego, cuando Adam pidi¨® agregarle una capucha, levant¨® la vista y mir¨® el cabello rojo de Adam y sus pecas. Con algo de dudas, el joven pregunt¨®: ¡ªS¨¦ que puede parecer medio raro que pregunte esto: ?pero por casualidad no te llamar¨¢s Adam? ¡ªSi, me llamo Adam...¡ªContest¨® el muchacho algo aturdido porque la otra persona supiera su nombre, nunca se hab¨ªa cruzado a este chico en la escuela, por lo que no entend¨ªa como lo conoc¨ªa. ¡ªMe disculpas unos minutos...¡ªDijo el joven, levant¨¢ndose de su sill¨®n de forma apurada. Con pasos apurados, el joven fue hasta la parte de atr¨¢s de la tienda, abri¨® una la puerta que deber¨ªa ser donde se hac¨ªan los trabajos de sastrer¨ªa y grit¨®: ¡ª?Abuelo! ?Lleg¨® el pelirrojo que buscaba una capucha! Adam, bastante aturdido por la escena, se qued¨® esperando en el sill¨®n, lo primero que se le vino a la mente es que la otra persona lo conoc¨ªa de su anterior vida y por alg¨²n motivo lo reconoci¨®, pero no entend¨ªa qu¨¦ ten¨ªa que ver la capucha con todo eso. Luego de un rato, un hombre jorobado apareci¨® en la puerta. El hombre parec¨ªa ser muy viejo: con pelo blanco como la nieve y piel arrugada como una pasa seca. El viejo se apoyaba con bastante dificultad en un bast¨®n de madera bastante tosco y con un mango de aspecto de zorro. El viejo estaba vestido con una remera hawaiana, unas mallas turquesas con flores rojas incre¨ªblemente llamativas y en sus pies se encontraban unas ojotas algo destartaladas. Todos los dedos de las manos del hombre parec¨ªan ser pr¨®tesis de madera y su mand¨ªbula tambi¨¦n parec¨ªa estar hecha con una pr¨®tesis de madera. Pero lo que m¨¢s estaba llamando la atenci¨®n de Adam era una m¨¢scara de zorro que cubr¨ªa la mitad del rostro del hombre. La ¨²nica persona que vio usando una m¨¢scara similar era el mago antiguo, por lo que podr¨ªa ser posible que esta persona tambi¨¦n fuera un mago. El viejo con la lentitud de una tortuga s¨¦ hacerlo hasta uno de los sillones y se sent¨®. Mientras se acomodaba en el sill¨®n, dijo con una voz bastante alegre: ¡ªEl¨ªas, trae algo para comer y caf¨¦. ¡ª?Eres un mago?¡ªPregunto Adam tratando de sacarse las dudas al respecto. El hombre no respondi¨®: se qued¨® en silencio mirando al fuego verde hasta que el joven con t¨²nicas blancas trajo una bandeja llena de postres y tres tasas. El¨ªas con cuidado coloc¨® las tres tasas en las mesas. *Click* El chico chasque¨® los dedos y otro sill¨®n apareci¨® en la mesa, se sent¨® e invit¨® a que Adam se sirviera algo de caf¨¦. Cuando los tres se sirvieron sus tasas, el viejo reci¨¦n ah¨ª respondi¨®: ¡ªS¨ª, soy un mago. T¨² tambi¨¦n lo eres: ?te felicit¨®!. Pero parece que buscas forjar tu propia m¨¢scara, te va a ser bastante complicado lograrlo, pero te deseo suerte. ¡ª?Qu¨¦ ser¨ªa forjar mi m¨¢scara y como conoces quien soy?¡ªPregunto Adam ¡ªOh...¡ªRespondi¨® toscamente el viejo mago mientras com¨ªa algunos postres ignorando la pregunta de Adam, luego de un rato respondi¨®¡ªUno debe forjar una m¨¢scara cuando no tiene un maestro que lo gu¨ªe en la religi¨®n del mago: por lo tanto, nunca nadie te dar¨¢n una m¨¢scara y tendr¨¢s que crearla. La otra pregunta deber¨ªa ser obvia al conocer que soy un mago y no vale la pena responder. ¡ªLo que el abuelo quiso decir es que uso una habilidad m¨¢gica¡ªRespondi¨® El¨ªas mientras com¨ªa los postres de la mesa¡ª Seg¨²n el abuelo, el d¨ªa que t¨² vendr¨ªas a nuestra tienda morir¨ªamos, as¨ª que tenemos que escapar de estos pisos para salir vivos por eso te conocemos. 143-El Sastre ¡ª?Qu¨¦?¡ªPregunt¨® Adam de forma inmediata al escuchar la explicaci¨®n del joven ¡ªD¨ªselo t¨², necesitas karma¡ªRespondi¨® el viejo mago, preocupando a¨²n m¨¢s a Adam. ¡ªProbablemente, hoy sea la famosa purga: deber¨ªas escapar de los pisos medios¡ªComent¨® El¨ªas, mientras tomaba tranquilamente caf¨¦, parec¨ªa que no estaba muy preocupado con el tema y confiaba en que el viejo mago se encargar¨ªa de todo. ¡ªMucha gente me dijo la fecha de la purga y todos se equivocaron...¡ªComent¨® Adam algo incr¨¦dulo con lo que le estaban comentando, pero esta vez estaba bastante nervioso. Primero porque no conoc¨ªa a estas dos personas, segundo porque la m¨¢scara de mago y las extremidades faltantes hac¨ªan bastante posible que de verdad fuera un mago capaz de adivinar la fecha correcta. El joven lo mir¨® con algo de preocupaci¨®n por la falta de confianza de Adam y dijo: ¡ªBueno, nosotros te decimos que la fecha es hoy. No te cuesta nada subir hasta los pisos superiores y dormir un d¨ªa en esos pisos: si no ocurre nada, entonces te mentimos y pierdes unas cuantas horas de tu vida. Pero si la purga ocurre hoy: ?te salvamos la vida! ¡ªEs un mago, probablemente pueda escapar por su cuenta...¡ªagreg¨® el viejo mientras tomaba su taza de caf¨¦ con calma¡ªNo te preocupes mucho por ¨¦l. ¡ª?Por qu¨¦ los pisos superiores son seguros y los medios, no?¡ªPregunt¨® Adam tratando buscar m¨¢s informaci¨®n al respecto. Seg¨²n la opini¨®n de Adam, la idea de El¨ªas no era mala; a Adam no le costaba nada subir y permanecer un d¨ªa en los pisos superiores, ser¨ªa algo complicado colocar a sus padres en esos pisos, pero podr¨ªa sobornar a los guardias o seguir subiendo hasta encontrar un piso seguro por este d¨ªa. El viejo tom¨® un sorbo de caf¨¦ y respondi¨® con calma: ¡ªNos atacar¨¢ un grupo particular de bibliotecarios llamados los eternos y su objetivo es ocupar y darle mantenimiento a la ciudadela m¨¢gica ubicada en los pisos de oro y plata. Los eternos son una antigua hermandad de magos, por lo que m¨¢s que una guerra por el dominio de los pisos ser¨¢ una masacre. Por eso hace mucho tiempo esparc¨ª los rumores de que se aproximaba una purga y no de una guerra, lamentablemente la gente suele subestimar el peligro para poder vivir con m¨¢s tranquilidad y probablemente no muchos logran escapar a tiempo. Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. Adam levant¨® la tasa en la mesa y tom¨® un poco de caf¨¦ para simular la tranquilidad que portaban los dos desconocidos y comento: ¡ªIncluso si la guerra dura un d¨ªa y es una masacre, sigo sin entender. ?Por qu¨¦ los eternos no buscar¨ªan m¨¢s pisos? Podr¨ªan ocupar tambi¨¦n los superiores y unos cuantos m¨¢s en las cercan¨ªas de la ciudadela. Por el momento, Adam se abstuvo de usar su habilidad para recaudar m¨¢s informaci¨®n: planeaba guardar la carga del d¨ªa para tenerla de respaldo cuando le preguntara a su padre la verdad sobre su pasado. ¡ªPorque esos pisos no sirven para la ciudadela¡ªRespondi¨® el viejo mientras com¨ªa algunos postres¡ªSolo ocuparan los criaderos, la ciudadela y la cantera. Los criaderos de esclavos son lo que t¨² conoces como los pisos de madera. Y la cantera est¨¢ ubicada un poco m¨¢s abajo de la ciudadela, as¨ª que ve para los pisos superiores. Adam se puso a¨²n m¨¢s nervioso, el viejo, incluso sab¨ªa de los esclavos que viv¨ªan en estos pisos y lo que contaba parec¨ªa tener bastante l¨®gica con la manera en la que actuar¨ªa un mago en su mente. Las manos de Adam temblaba mientras sosten¨ªa la tasa, provocando que algo de caf¨¦ se desparramaba y manchara sus t¨²nicas, reuniendo algo de coraje, Adam pregunt¨®: ¡ª?Yo que tengo que ver con la purga? ?C¨®mo se relaciona conmigo toda la tragedia que va a ocurrirle a estos pisos? ¡ªComo es l¨®gico: de ninguna manera se relaciona contigo¡ªRespondi¨® el viejo con la misma tranquilidad de siempre mientras tomaba su caf¨¦¡ªSolo eres mi se?al de alarma. Podr¨ªa haber sido cualquier otro bibliotecario, pero al parecer t¨² ser¨¢s mi ¨²ltimo cliente. Si¨¦ntete afortunado. Ya habiendo aprendido la lecci¨®n por los errores del pasado, Adam dej¨® de atribuir las cosas a la fortuna y con toda la desconfianza del mundo, el muchacho mir¨® la pr¨®tesis de madera que usaba el viejo como barbilla. En estos momentos, para Adam saber la verdad de su pasado podr¨ªa esperar: mientras su padre lo siguiera, el joven podr¨ªa utilizar la habilidad de recaudar informaci¨®n en cualquier d¨ªa oportuno. Tras mirar la pr¨®tesis, un lunar se form¨® en la oreja de Adam y grit¨® con voz chillona: ¡ªEst¨¢ preocupado por la seguridad de El¨ªas, pero finge no estarlo para no ponerlo nervioso! Adam maldijo en su mente: esta informaci¨®n no era lo que ¨¦l buscaba saber. Mientras tanto, al ver que Adam se quedaba callado, el viejo tomando caf¨¦ coment¨® con calma: ¡ªA¨²n tenemos tiempo ?Quieres que te hagamos esa capucha y los s¨ªmbolos? ¡ªS¨ª...¡ªComent¨® Adam por inercia, su mente ahora parec¨ªa estar en otro lado, pensando en la cantidad de personas que le ven¨ªan advirtiendo sobre esta purga y c¨®mo se relacionan los unos con los otros. 144-Como me arrepiento de haber elegido tan mal ¡ªBueno, la t¨²nica es bastante f¨¢cil de hacer¡ªComent¨® el viejo dando sorbitos al caf¨¦ de forma algo molesta¡ªPero los s¨ªmbolos suelen ser complicados. ?Qu¨¦ religiones pidi¨®? ¡ªEl mago y los h¨¦roes¡ªRespondi¨® El¨ªas ¡ªComo me tem¨ªa...¡ªMurmur¨®, el viejo mago¡ªEl s¨ªmbolo del mago es un problema, ya que no tienes m¨¢scara: no podremos hacerlo. ¡ª?No puedo decirte cu¨¢l animal me agrada?¡ªpregunt¨® Adam¡ªLuego compr¨® una m¨¢scara de ese animal. ¡ªVeo que eres bastante ignorante...¡ªMurmur¨® el mago¡ªLa primera m¨¢scara solo puedes adquirirla de casualidad y luego tienes que fabricar la copia para tu disc¨ªpulo. ¡ª?Tiene algo de especial la m¨¢scara?¡ªPregunt¨® Adam con algo de emoci¨®n por saber m¨¢s de la religi¨®n que estaba recorriendo El mago no respondi¨®, ¨²nicamente cerr¨® su mano decr¨¦pita y la puso al frente de Adam, luego el mago abri¨® la mano: un zorro en miniatura se hallaba en la palma de su mano. El zorro en la mano del mago mir¨® a Adam y le dijo con una voz ir¨®nica: ¡ªS¨ª, la m¨¢scara es especial... ¡ª?Te da un librillo?¡ª pregunt¨® Adam con emoci¨®n al ver al zorro en miniatura bastante lindo en la palma del mago¡ª?Qu¨¦ ser¨ªa adquirir la m¨¢scara por casualidad? ¡ªCon tus ojos de mago encontrar¨¢s la m¨¢scara en alguna aventura¡ªRespondi¨® el viejo mago volviendo a cerrar la mano haciendo desaparecer al librillo¡ªTampoco tengo muy claro c¨®mo es que encuentras la m¨¢scara, yo tuve un maestro, as¨ª que no pude encontrar una m¨¢scara. ¡ª?Por qu¨¦ tu disc¨ªpulo no usa la m¨¢scara?¡ªPregunt¨® Adam mirando a El¨ªas ¡ªNo soy su disc¨ªpulo¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªUno de mis ancestros fue su disc¨ªpulo, pero abandon¨® el camino del mago y tuvo hijos: desde entonces el viejo se queda con nuestra familia. ¡ªEntonces: ?Se puede tener hijos siendo mago?¡ªpregunt¨® Adam con algo de desesperaci¨®n en su voz. ¡ªNo, muchacho...¡ªDijo el mago con una sonrisa por la desgracia compartida¡ªTienes que dejar de ser mago si quieres tenerlos: perder¨ªas toda tus habilidades m¨¢gicas y el ritual es bastante complicado. Al decir eso, el viejo mago se levant¨® del sill¨®n y con ritmo de tortuga se dirigi¨® a la parte de atr¨¢s de la tienda. Mientras tanto, El¨ªas le pregunt¨® a Adam: ¡ª?Sigues alguna hermandad? ¡ªNo conozco ninguna hermandad¡ªRespondi¨® Adam con algo de verg¨¹enza¡ªNi siquiera sab¨ªa que exist¨ªan las hermandades. Unauthorized reproduction: this story has been taken without approval. Report sightings. ¡ªNo deber¨ªas sentirte avergonzado, pocos saben m¨¢s de religiones que mi familia¡ªComent¨® El¨ªas con algo de orgullo¡ªEn ese caso tengo que hacerte algunas preguntas y ver con cu¨¢l hermandad te sientes m¨¢s c¨®modo. ¡ª?Entonces si o si tengo que pertenecer a una hermandad?¡ªPregunt¨® Adam, algo desconcertado ¡ªSi, en la religi¨®n de los h¨¦roes todo depende de las hermandades ¡ªRespondi¨® El¨ªas, tomando su cuaderno negro y buscando una p¨¢gina en particular¡ª Si¨¦ntante c¨®modo en el sill¨®n, sacar¨¦ todo de la mesa para prepararnos para las preguntas. *Click* El¨ªas chasquido los dedos y la mesa qued¨® limpia como si nunca hubieran estado comiendo postres y tomando tazas de caf¨¦. *Click* Acto seguido El¨ªas volvi¨® chasquear y el sill¨®n de m¨¢s desapareci¨®, dejando solo dos sillones adelantes de la mesa. El¨ªas se acomod¨® en el sill¨®n y puso los pies sobre la mesa, comentando: ¡ªEn la religi¨®n de los magos tambi¨¦n podr¨ªas unirte a alguna hermandad y no tendr¨ªas que tomarte la molestia de buscar una m¨¢scara, pero el viejo te quiso enga?ar porque odia a las hermandades de magos, incluso a las que hab¨ªa en la antigua ciudadela m¨¢gica. ¡ª?El proceso para unirse es ¨²nicamente responder preguntas?¡ªpregunt¨® Adam, algo aturdido por la situaci¨®n: el joven vino por una t¨²nica con capucha, pero el sastre le acababa de revelar un aspecto de las religiones que no se hablaba en los libros de cultura general. ¡ªYa eres un mago y eres un h¨¦roe¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªUna parte del proceso la cumpliste sin darte cuenta, la otra parte del proceso suele involucrar preguntas. ¡ªAs¨ª que hay requisitos para unirse a las hermandades¡ªComent¨® Adam en busca de m¨¢s informaci¨®n ¡ªSi¡ªDijo El¨ªas¡ªCasi todos los requisitos se relacionan con la religi¨®n relacionada con la hermandad. El¨ªas pas¨® algunas p¨¢ginas de su cuaderno negro, las ley¨® y agrego: ¡ªPor lo dem¨¢s: si supieras alguna hermandad, podr¨ªas iniciar la entrevista ¨²nicamente dici¨¦ndome su nombre y yo arreglar¨ªa la reuni¨®n con el gu¨ªa de la hermandad. Por ejemplo, podr¨ªas decirme qu¨¦ quieres unirte a los eternos: si te aceptan en la entrevista, no tendr¨ªas que preocuparte por la purga. Al decir eso, unas dudas surgieron en El¨ªas y ojeo varias p¨¢ginas en su cuaderno negro hasta hallar una en particular. El joven ley¨® con algo de esfuerzo la p¨¢gina del cuaderno y luego con bastante confianza agreg¨®: ¡ªNo obstante, nunca puedes abandonar la hermandad que elijas. Ten en cuenta que el s¨ªmbolo de tu capucha no es solo un bordado, por las dudas te digo, pareces desconocer bastante del tema. ¡ª?Tienen alg¨²n poder los s¨ªmbolos?¡ªPregunto Adam Pero El¨ªas ignor¨® su pregunta y en su lugar le pregunt¨® a Adam: ¡ªEntonces: ?quieres que te ayude a buscar alguna hermandad para el camino de los h¨¦roes y de los magos?, ?o ¨²nicamente los h¨¦roes? La hermandad de los magos es una de las hermandades en donde puedes no unirte a ninguna hermandad, pero tendr¨ªas que encontrar la m¨¢scara para poder obtener tu s¨ªmbolo bordado. ¡ªSupongo que hay alg¨²n secreto...¡ªMurmur¨® Adam notando que era ignorado por el joven sastre¡ª?No ser¨ªa mejor leer respecto a las hermandades? Digo, es una decisi¨®n para toda la vida ¡ªNo existe un libro con esa informaci¨®n...¡ªComent¨® El¨ªas con algo de molestia¡ª Solo yo y el viejo podemos ayudarte en elegir una hermandad adecuada en estos pisos, piensa que ni siquiera la otra tienda de t¨²nicas hace s¨ªmbolos de religiones... piensa al respecto. ¡ª?Qu¨¦ me recomiendas hacer?¡ªPregunt¨® Adam¡ª Como sastre de seguro puedes dar un buen consejo sobre cu¨¢l decisi¨®n tomar. ¡ªOlv¨ªdate de encontrar una m¨¢scara y elige una hermandad para magos tambi¨¦n¡ªRespondi¨® El¨ªas de forma contundente¡ªSi el abuelo dijo que era complicado forjar una m¨¢scara es porque es imposible hacerlo. 145-Siempre me cuestione la utilidad de estas preguntas. Adam por las dudas sac¨® a su padrino para preguntarle su opini¨®n al respecto: se supon¨ªa que esto deb¨ªa ser una decisi¨®n que se tomar¨ªa una sola vez en su vida, por lo que ser¨ªa mejor preguntarle para obtener su consejo. Pero cuando la punta del l¨¢piz toc¨® la biograf¨ªa, las tres im¨¢genes que hab¨ªan aparecido en la aventura m¨¢gica se dibujaron consecutivamente en la biograf¨ªa. Tanto Adam como El¨ªas se quedaron mirando las im¨¢genes que aparec¨ªan en la biograf¨ªa con aturdimiento. Al final, cuando la biograf¨ªa termin¨® de diluir la ¨²ltima imagen, aparece un texto que ocupaba la mitad de la hoja de la biograf¨ªa que dec¨ªa: ''?No toques las estatuas, es una trampa!'' Adam, entendiendo que debido a este mensaje era que el libro se ve¨ªa obligado a destruir a su padrino evitando que ¨¦l pudiera leerlo. Por otra parte, parec¨ªa que su padrino a¨²n pensaba que estaba en el bucle infinito, por lo tanto, Adam le escribi¨® para contarle la noticia de que hab¨ªa logrado salir con vida y tambi¨¦n aprovech¨® para contarle acerca de los nuevos problemas actuales. Su padrino respondi¨®: ''Si ya saliste del bucle, entonces lograste leer los 6 libros m¨¢gicos: ?Te felicit¨®, Adam!. Tu padre se pondr¨¢ muy orgulloso cuando admire tus poderes m¨¢gicos, recuerda ir a visitarlo y contarme como te fue en la reuni¨®n. En cuanto a las hermandades: la verdad, seg¨²n recuerdo, era casi como girar una ruleta y ver que toca: no conoces ning¨²n mago y mucho menos un h¨¦roe (Religi¨®n que no deber¨ªas estar siguiendo a estas alturas de tu vida), por lo tanto, te ser¨ªa imposible saber m¨¢s en profundidad sobre ellas. Si bien el m¨¦todo para ser seleccionados por las hermandades es bastante extra?o y aleatorio para mi gusto: lo cierto es que las hermandades son m¨¢s importantes de lo que parecen, al punto que seg¨²n la hermandad que elijas: las modificaciones de tu cuerpo y las ventajas que obtienes son diferentes. No te confundas con el nombre y pienses que las hermandades son un grupo de amigos. Por as¨ª decirlo, las hermandades son una sub-rama de tu religi¨®n: Imag¨ªnate que el objetivo del mago solo es leer libros m¨¢gicos, por consecuencia lo m¨¢s probable es que cada hermandad de magos tenga otros objetivos mucho m¨¢s espec¨ªficos. Pero esos objetivos son secretos para la mayor¨ªa de bibliotecarios y t¨² no tienes contactos. The author''s content has been appropriated; report any instances of this story on Amazon. El sastre puede revelar esos secretos y guiarte para que no te unas a hermandades con objetivos contradictorios con tus ideales. Adem¨¢s, el sastre te ayudar¨¢ como tu asistente en la entrevista, hablando con el gu¨ªa de la hermandad y recomend¨¢ndote las opciones m¨¢s convenientes No ten¨ªa pensado mencionarte el tema porque a¨²n eres bastante joven para unirte a cualquier hermandad, pero ya que pasaste por una sastrer¨ªa que permitan hacer s¨ªmbolos, deber¨ªas colocarte el s¨ªmbolo del mago. Te sigo recomendando ignorar la religi¨®n de los h¨¦roes o perder¨¢s la cabeza. As¨ª que no te moleste en elegir una hermandad de h¨¦roes o no podr¨¢s unirte luego a una hermandad de villanos, por lo que perder¨¢s grandes beneficios que har¨ªan tu vida m¨¢s c¨®moda. Por lo dem¨¢s, no elijas a la hermandad de los eternos o tendr¨¢s que ver a tu padre ser asesinado por la misma hermandad a la cual perteneces y para colmo tendr¨¢s que seguirlos para ayudarlos con sus objetivos (Y con el tuyo)'' Adam ley¨® el mensaje escrito por su padrino y le coment¨® a El¨ªas: ¡ªBueno, elegir¨¦ una hermandad para cada religi¨®n que sigo. ¡ªPerfecto, si¨¦ntate c¨®modamente en el sill¨®n y empezaremos con las preguntas¡ªComento El¨ªas, mientras buscaba una hoja en particular de su cuaderno negro y se la le¨ªa a Adam¡ª?Tienes alg¨²n apodo? ¡ªNo¡ªComent¨® Adam con dudas de la importancia de la pregunta. ¡ª?A qu¨¦ clase social perteneces?¡ªPregunto El¨ªas mientras anotaba la anterior respuesta en el cuaderno negro. ¡ªSupongo que alta...¡ªComent¨® Adam, nunca tuvo que trabajar y los caracteres nunca faltaban. ¡ªBueno¡ªDijo El¨ªas mientras anotaba la respuesta¡ª?Tiene tics, man¨ªas, h¨¢bitos extra?os u otras caracter¨ªsticas que te definan? ¡ªMe gusta leer en los pasillos, me acostumbr¨¦ de joven¡ªComent¨® Adam recordando cuando ten¨ªa que quedarse parado esperando cerca de la escalera¡ªTambi¨¦n suelo caminar muy r¨¢pido cuando me siento inc¨®modo con el lugar en donde estoy. ¡ªPerfecto¡ªComento El¨ªas mientras anotaba¡ª?Qu¨¦ tres palabras describen mejor su personalidad? Adam se qued¨® unos minutos pensando, no sab¨ªa muy bien que responder, por lo que termino diciendo tres palabras que m¨¢s o menos pod¨ªan definir su vida: ¡ªMon¨®tona, aburrida y persistente. ¡ªBien, solo falta una sola pregunta m¨¢s¡ªComent¨® El¨ªas mientras escrib¨ªa¡ª?Qu¨¦ relaci¨®n tuvo y tiene con sus padres y familia? Adam lo pens¨® un rato y dijo: ¡ªNo recuerdo a mis verdaderos padres, mi padre adoptivo me ech¨® de mi casa cuando era joven. Lo m¨¢s cercano a un padre debe ser mi biograf¨ªa: la cual la mayor¨ªa de las veces parece no tener sentimientos y la estanter¨ªa con la cual crec¨ª: la cual busco matarme en varias oportunidades. ¡ªBueno, ya terminamos con las preguntas generales¡ªComento El¨ªas arrancando una p¨¢gina de su cuaderno negro y levant¨¢ndose del sill¨®n¡ªEspera unos minutos y buscar¨¦ la herramienta que te indicara las diferentes opciones de hermandades a las que puedes unirte. 146-La Hermandad de los caminos ocultos Adam vio a El¨ªas irse a la parte de atr¨¢s de la tienda, luego de un rato volvi¨® con dos cajas de madera. Las cajas no parec¨ªan tener nada de especial, salvo que el nombre de Adam y su n¨²mero de identificaci¨®n estaba grabado en sus tapas. El¨ªas puso una de las cajas sobre la mesa de madera y comento: ¡ªSolo t¨² puedes abrirla, lo que hay adentro te ayudar¨¢ a obtener opciones posibles de hermandades a las cuales t¨² puedes pertenecer. Adam hizo caso y abri¨® la caja arriba de la mesa: En el medio de la caja se encontraban 6 dados de diferente forma y colores. Cada dado estaba guardado con mucho cuidado: parec¨ªan pegados a la madera y hab¨ªa un lente ovalado cubriendo los dados, como tratando de evitar que se salieran de su sitio. En los extremos de las cajas, rodeando el lugar donde se guardaban los dados, se encontraban 6 estatuillas de m¨¢rmol de varios personajes: todos estaban vestidos con armaduras de diferentes tipos y llevaban alg¨²n tipo de arma. Curiosamente, la forma de las 6 estatuillas, eran las mismas estatuas que Adam vio en su primera aventura m¨¢gica: Un hombre con un escudo y espada, una mujer con un arco, un enano con una bolsa llena de polvo, un duende montado en un robot, un rat¨®n con una caja llena de tuercas y finalmente una maniqu¨ª con un par de pistolas en sus manos. El¨ªas mir¨® el contenido de la caja y dijo de forma emocionada: ¡ª?Qu¨¦ interesante! Es la primera vez que veo la caja de los h¨¦roes y es id¨¦ntica a la de los villanos, esperemos que el juego sea igual de divertido. ¡ª?Hay tan pocos h¨¦roes buscando hermandades?¡ªPregunto Adam ¡ª¨²nicamente trabaj¨¦ 3 meses como sastre¡ªDijo El¨ªas con algo de orgullo por estar trabajando a tan joven edad¡ªTampoco s¨¦ lo que hay en la caja del mago, as¨ª que espero que sea algo interesante. ¡ª?C¨®mo se obtiene informaci¨®n con estas estatuillas y dados?¡ªpregunt¨® Adam. El¨ªas por las dudas volvi¨® a sacar su cuaderno negro y ley¨® lo que dec¨ªa: ¡ªTomas una estatuilla de la caja, la pones sobre la mesa y tiras un dado. Repites la acci¨®n 6 veces y las estatuillas te har¨¢n algunas preguntas en funci¨®n del n¨²mero que sacaste al tirar los dados. Al final, obtendremos las posibles hermandades que te puedan ser ¨²til. ¡ª?Entonces hay 6 hermandades en la religi¨®n de los h¨¦roes?¡ªPregunt¨® Adam mirando a las 6 estatuas. ¡ªNo¡ªComent¨® El¨ªas de forma contundente¡ªCada estatua representa una chance, por lo que tienes 6 chances de contactar con alguna hermandad con la cual cumplas los requisitos para unirte. Adam hizo caso y tom¨® la estatuilla del hombre con la espada y el escudo. La puso sobre la mesa y mir¨® a los dados en la caja, cada uno ten¨ªa diferente forma , por tanto, diferente cantidad de n¨²meros m¨¢ximos posibles, por lo que no sab¨ªa como esta aleatoriedad afectar¨ªa a su futuro. ¡ª?Qu¨¦ diferencias hay entre cada dado?¡ªPregunto Adam ¡ªNo le prestes atenci¨®n, solo elige el dado que creas correcto para cada personaje¡ªRespondi¨® El¨ªas, con algo de emoci¨®n por los resultados. Adam mir¨® a los 6 dados y tom¨® el dado con mayor cantidad de n¨²meros para el ¨²nico personaje que portaba escudos. El dado era un D100 o un dado de 100 caras, parec¨ªa una pelota con cuadrados muy chiquitos y estaba hecho de oro. Adam tir¨® el dado, pero para su sorpresa apenas el dado toc¨® la mesa: desapareci¨® y la estatuilla de m¨¢rmol del hombre con escudo arriba de la mesa se parti¨® por la mitad. ¡ªParece que no puedes elegir esa hermandad¡ªComent¨® El¨ªas mientras limpiaba con un trapo los escombros de la estatuilla¡ªPrueba con otra, lo normal es que no tengas m¨¢s de tres opciones al seguir dos religiones. Adam tom¨® la estatuilla de la mujer con el arco y cambi¨® su estrategia: tom¨® el dado m¨¢s chico, era un D4 o un dado de 4 caras y parec¨ªa ser una pir¨¢mide de jade bastante bonita. Al tirar el dado sobre la mesa, el dado rod¨® hasta marcar un n¨²mero, pero luego el dado empez¨® a hundirse sobre la mesa como si la madera fuera agua hasta desaparecer de la vista de los dos bibliotecarios. Acto seguido, la estatua de la mujer con el arco vol¨® de forma violenta hacia la chimenea con fuego verde y desapareci¨® entre las llamas. ¡ªParece que esta hermandad te odia¡ªDijo El¨ªas mirando las llamas en el fuego. This book is hosted on another platform. Read the official version and support the author''s work. Adam tom¨® al enano con la bolsa llena de polvo y lo puso sobre la mesa. Apenas puso la estatuilla sobre la mesa, el lente que cubr¨ªa el dado de 20 caras o D20 se abri¨® y el dado rod¨® por su propia cuenta sobre la mesa hasta marcar un n¨²mero. El dado estaba hecho de piedra, por lo que costaba ver los n¨²meros, pero al acercarse un poco, Adam not¨® que hab¨ªa sacado el n¨²mero 19. ¡ªParece que esta hermandad te busca¡ªComent¨® El¨ªas mirando el resultado¡ªPodr¨ªa ser una buena opci¨®n un¨ªrseles, pero a¨²n tienes que comprobar con las otras tres estatuillas o no podr¨¢s contestar las preguntas del enano. En silencio, Adam tom¨® al duende montado en un robot, apenas tom¨® la estatuilla, se convirti¨® en polvo en sus manos y el dado D10 o dado de 10 caras, tambi¨¦n se hab¨ªa convertido en polvo sin salir de la caja. ¡ªEsta hermandad te desprecia y no cumples sus requisitos¡ªComent¨® El¨ªas al ver el resultado¡ªSolo faltan dos m¨¢s. Espero que tengas m¨¢s que una sola opci¨®n. Con algo de nervios por los malos resultados, Adam tom¨® el rat¨®n con la caja en sus manos, lo puso sobre la mesa y luego tom¨® el D6 o dado de 6 caras que parec¨ªa un cubo. El dado estaba hecho de plata y era muy lindo a la vista. El joven tir¨® el dado sobre la mesa y rod¨® hasta detenerse. Al detenerse, Adam observ¨® que hab¨ªa sacado el n¨²mero uno. ¡ªParece que tienes otra opci¨®n...¡ªComent¨® El¨ªas, pero mientras dijo esas palabras noto que un portal violeta bastante chico aparec¨ªa sobre la mesa. Del portal sali¨® una mano vendada con hojas de caracteres m¨¢gicos, tom¨® la estatuilla y volvi¨® a esconderse en el portal. Acto seguido el portal s¨¦ cerr¨® y desapareci¨®, dejando a Adam y El¨ªas aturdidos por la escena. ¡ª?Qu¨¦ significa esto?¡ªpregunt¨® Adam con enojo. Cada vez que el joven fallaba parec¨ªa tener un significado y esta vez Adam not¨® que el intento parec¨ªa haber sido un ¨¦xito, pero un bibliotecario de forma descarada le robo su posibilidad de entrar en esa hermandad. Al ver la escena, El¨ªas abri¨® su cuaderno negro y paso varias p¨¢ginas hasta finalmente decir: ¡ªNo s¨¦ qu¨¦ ocurri¨®...¡ªComent¨® El¨ªas par¨¢ndose de la silla y yendo a la parte de atr¨¢s de la tienda con algo de apuro¡ªEspera un minuto. No toques la ¨²ltima estatuilla mientras voy a preguntar al abuelo. Adam se qued¨® un rato mirando al fuego arder hasta que El¨ªas, volvi¨® y le comento mientras se sentaba: ¡ªEsa hermandad actualmente no quiere m¨¢s miembros. Eso significa que cumples las condiciones para unirte, pero los miembros actuales no te quieren. Aturdido por la respuesta, Adam tom¨® la ¨²ltima estatuilla del maniqu¨ª con pistolas y la puso sobre la mesa, Tom¨® el D8 o dado de 8 caras. El dado era de madera y no parec¨ªa tener nada de especial. Cuando Adam tir¨® el dado sobre la mesa, el dado rod¨® y se detuvo con normalidad. Pero antes de que Adam pudiera mirar el n¨²mero obtenido. El maniqu¨ª con pistolas cobr¨® vida y levant¨® sus pistolas apuntando al dado: disparo y un balazo destruy¨® el dado. Acto seguido el maniqu¨ª levant¨® la pistola hasta su cabeza y jal¨® el gatillo haciendo explotar su cabeza de m¨¢rmol. ¡ªCumples las condiciones...¡ªComent¨® El¨ªas mientras limpiaba los restos de la estatuilla¡ªPero esta hermandad ya no existe m¨¢s. As¨ª que no puedes elegirla. ¡ªEntonces, si o si voy a tener que tomar la hermandad del enano...¡ªComent¨® Adam mirando la ¨²nica estatuilla sobre la mesa¡ª?Tengo que responder las preguntas? Si no tengo m¨¢s opciones que elegir, b¨®rdame el s¨ªmbolo de esta hermandad. El¨ªas retir¨® la caja de la mesa, dej¨® ¨²nicamente a la estatua y el D20 arriba de la mesa. Mientras respond¨ªa con calma: ¡ªNo s¨¦ cu¨¢l hermandad es la representada por el enano. Las estatuas no simbolizan siempre lo mismo, as¨ª que tendr¨¢s que responder sus preguntas para que pueda ver a cu¨¢l hermandad te unes. ¡ª?C¨®mo escuch¨® sus preguntas?¡ªComent¨® Adam mirando la estatua sobre la mesa. ¡ªToma el dado en la mesa y la estatuilla te hablar¨¢¡ªDijo El¨ªas volviendo a sentarse sobre su sill¨®n¡ªLas entrevistas pueden ser bastante raras, as¨ª que te recomiendo prepararte para que ocurra cualquier cosa. Con emoci¨®n, Adam tom¨® el dado sobre la mesa e inmediatamente la estatuilla del enano con la bolsa de polvo cobr¨® vida, el enano mir¨® para los costados con desconfianza hasta encontrar a Adam, cuando lo vio una sonrisa maliciosa se form¨® en su rostro. ¡ªVolvemos a encontrarnos, Adam¡ªComent¨® el enano con una voz lenta como si arrastrara las palabras para hablar, sus palabras hicieron eco por toda la habitaci¨®n, por lo que parec¨ªa que hablaba en todas las direcciones. ¡ª?Nos conocemos?¡ªpregunt¨® Adam. ¡ªS¨ª, soy el gu¨ªa de la hermandad de los caminos ocultos...¡ªComent¨® la estatua haciendo que su voz retumbaba por toda la sala, mientras miraba la mesa con sospecha: parec¨ªa querer comprobar que no quedara una sola estatua sobre la mesa¡ªLa muerte no cambiar¨¢ tu decisi¨®n: ?t¨² perteneces a nuestra hermandad! ¡ª?Tambi¨¦n fui un h¨¦roe en mi otra vida?¡ªpregunt¨® Adam con aturdimiento. ¡ª?No!¡ªRefuto la estatua del enano con un grito fuerte¡ªPero ser¨¢s un h¨¦roe que busque los caminos olvidados, los caminos secretos y los caminos que conducir¨¢n a tu raza hacia su verdadero destino. Al terminar de decir eso, la estatua comenz¨® a desintegrarse mostrando en su interior una canica transparente. El¨ªas tom¨® la canica y le coment¨® a Adam: ¡ªComo te hab¨ªa dicho: uno no puede cambiar su hermandad de manera voluntaria. Tendr¨¢s que unirte a la hermandad de los caminos ocultos porque sus miembros te siguen requiriendo. ¡ª?Estoy obligado?¡ªpregunt¨® Adam con dudas, no sent¨ªa nada raro. ¡ªS¨ª, realizaste un juramento en tu anterior vida¡ªComento El¨ªas¡ªSi no te llamaban hoy, podr¨ªas ignorar el juramento, pero al parecer la religi¨®n de los h¨¦roes puede cumplir los objetivos de esta hermandad. ¡ªEntonces: ?Puedo elegir otra hermandad para magos?¡ªpregunt¨® Adam mirando la otra caja en el suelo. ¡ªS¨ª, puedes elegir otra hermandad para otra religi¨®n¡ªRespondi¨® El¨ªas con calma¡ªSolo puedes elegir una sola hermandad por religi¨®n: lo que podr¨ªa pasarte es que no te quiera ninguna hermandad de magos por ya estar unido a otra hermandad. En ese caso no podr¨ªas unirte a una hermandad de magos por este m¨¦todo y tendr¨ªas que recorrer el camino puro de tu religi¨®n. 147- La peor decisiè´¸n de mi vida. El¨ªas se retir¨® hacia la parte de atr¨¢s de la tienda y luego volvi¨® con un estuche de metal bastante chico. El joven puso el estuche sobre la mesa y lo abri¨®: en su interior se hallaba la canica que se encontraba en el interior de la estatua del enano y tambi¨¦n hab¨ªa un espacio vac¨ªo reservado para otra canica. Mostr¨¢ndole la canica a Adam, El¨ªas dijo: ¡ªSi tomas la canica podr¨¢s sacar el libro de tu hermandad. Luego, cuando hagamos las inscripciones haremos que las mismas tengan el mismo efecto que la canica, pero por las dudas siempre debes guardar esta canica como copia de respaldo. Si las canicas se pierden: puedes obtener las canicas de regreso siguiendo un ritual descrito en el libro de tu hermandad. Te recomiendo memorizar ese ritual. Antes de que Adam pudiera probar sacar el libro, El¨ªas volvi¨® a cerrar el estuche con las canicas y puso sobre la mesa la otra caja de madera, mientras dec¨ªa: ¡ªCuando tengas tiempo puedes ponerte a jugar con la canica. Ahora veamos si puedes unirte a una hermandad de magos, as¨ª podemos comenzar con el bordado de los s¨ªmbolos. Adam entendi¨® que El¨ªas estaba apurado por lo de la purga, por lo que trato de no hacerle perder mucho tiempo y abri¨® la caja de madera. Al abrir la caja, Adam not¨® que la caja conten¨ªa cuatro cartas y una br¨²jula. Las cartas estaban colocadas boca abajo y todas ten¨ªan el mismo dorso: el cual era el dibujo de una rosa cardinal, la misma rosa cardinal que se encontraba en la br¨²jula. La br¨²jula era bastante bonita: su carcasa estaba hecha de oro y su flecha parec¨ªa ser de plata, mientras que los s¨ªmbolos norte, sur, este y oeste estaban hechos de jade. Al ver el contenido de la caja, El¨ªas abri¨® su cuaderno negro y busco una p¨¢gina, luego ley¨® las instrucciones en voz alta: ¡ªTienes que poner las cuatro cartas boca abajo sobre la mesa y la br¨²jula en el medio. Luego cuando la br¨²jula gire tienes que ir dando vuelta las cartas se?aladas por la flecha de la br¨²jula en el orden se?alado. Cuando termines, las cartas te har¨¢n las preguntas en el orden seleccionado. Siguiendo las instrucciones, Adam puso las cuatro cartas arriba de la mesa y la br¨²jula en el medio. Cuando termin¨®, noto que la flecha de la br¨²jula giraba en c¨ªrculos hasta terminar apuntando a la carta este. Adam dio vuelta la carta que estaba ubicada en esa direcci¨®n. Al dar vuelta la carta, el joven not¨® que en la carta hab¨ªa dibujado una habitaci¨®n completamente blanca, en el medio de la habitaci¨®n se hallaba un hombre mutilado atado a un m¨¢stil de m¨¢rmol. El rostro del hombre est¨¢ envuelto con unas t¨²nicas blancas manchadas de sangre, pero parec¨ªa estar mirando a la direcci¨®n de un hombre con t¨²nicas negras y capucha que sal¨ªa de la habitaci¨®n blanca. Al ver el dibujo, Adam mir¨® a El¨ªas en busca de significados. ¡ªLas cartas con muertos representan hermandades donde no deber¨ªas pertenecer¡ªComent¨® El¨ªas, mirando su cuaderno varias veces, esta era la primera vez que abr¨ªa una caja para magos, as¨ª que tambi¨¦n ten¨ªa sus dudas¡ªContin¨²a con la siguiente. Adam observ¨® la br¨²jula, la flecha volvi¨® a girar hasta detenerse en la carta norte. El joven dio vuelta la carta y observ¨® que en la carta estaba representada una mujer vieja caminando por un camino lleno de flores, el rostro de la mujer parec¨ªa estar cubierto por una flor que volaba con el viento. ¡ªBien, esa carta simboliza que la hermandad te quiere entre sus miembros¡ªComent¨® El¨ªas con una sonrisa. Un poco m¨¢s alegre, Adam volvi¨® a mirar la br¨²jula y la flecha comenz¨® a girar hasta detenerse en la carta oeste. Adam dio vuelta la carta. En la carta estaban dibujados los pasillos de la biblioteca, en medio de los pasillos pod¨ªan verse a un joven con t¨²nicas blancas con capucha. El joven estaba aplast¨¢ndole la cabeza a una mujer con un libro. El rostro de la mujer era indistinguible, ya que estaba completamente hundido por los golpes del joven encapuchado. Reading on this site? This novel is published elsewhere. Support the author by seeking out the original. ¡ªParece que no cumples sus criterios, prueba la ¨²ltima carta¡ªDijo El¨ªas de forma expectante. Sin esperar que la br¨²jula se?alara la ¨²ltima carta, Adam dio vuelta la carta en la direcci¨®n sur, pero para su sorpresa la ¨²ltima carta estaba completamente negra, no hab¨ªa nada dibujado en ella. ¡ªAhora te digo que es eso...¡ªDijo El¨ªas buscando en su cuaderno negro por unos cuantos minutos Mientras tanto, Adam observaba el estuche con las canicas: ten¨ªa mucha curiosidad con ver que libro sal¨ªan de ellas. Luego de un rato buscando, El¨ªas coment¨®: ¡ªVeremos si es una hermandad posible cuando hables con ella, si no pregunta nada es porque no te desea. Para qu¨¦ las cartas hablen y te pregunten cosas, debes tomar la carta y colocarla arriba de la br¨²jula. Adam tom¨® la carta de la mujer vieja caminando por el camino con flores y la coloc¨® arriba de la br¨²jula. Al hacerlo, todas las l¨¢mparas de la tienda se apagaron de repente, salvo por la chimenea que iluminaba con su fuego verde. Toda la habitaci¨®n adquiri¨® el tono verde del fuego y lentamente algo comenz¨® a salir de la carta arriba de la mesa. Adam mir¨® con atenci¨®n como una mano vieja estaba saliendo de la carta, luego fue saliendo otra mano con piel arrugada y luego sali¨® una cabeza de la carta. Al parecer estaba saliendo la mujer vieja dibujada en la carta, pero esta vez la mujer no ten¨ªa ninguna flor tapando su rostro, por lo que Adam pudo ver la cara marchita y anciana de la mujer. La mujer ten¨ªa el pelo blanco y ojos verdes, estaba vistiendo unas t¨²nicas negras resaltando a¨²n m¨¢s su cabello blanco y no parec¨ªa tener rasgos distintivos salvo por su piel arrugada. Cuando finalmente la mujer logr¨® salir completamente de la carta, la vieja mir¨® a las otras tres cartas sobre la mesa con desconfianza, luego mir¨® a Adam y dijo con un tono bastante amable: ¡ªMucho gusto, Adam, soy la gu¨ªa de la hermandad de los eternos. Como mago nacido en la ciudadela de la eternidad, puedes unirte siempre que quieras a nuestra hermandad de magos. ¡ªGracias, pero no me...¡ªAdam estaba por negar la invitaci¨®n, pero fue interrumpido antes de que pudiera terminar de hablar. ¡ªParece que cumpliste uno de los objetivos de esta hermandad¡ªInterrumpi¨® El¨ªas¡ªPi¨¦nsate bien antes de rechazar, cumplir un objetivo siempre viene con recompensas bastante importantes. Como tu consejero en elegir una hermandad: te recomiendo volver a discutirlo con tu padrino y reflexionar seriamente sobre tu decisi¨®n final. ¡ªBueno, ver¨¦ que me dice mi padrino¡ªComent¨® Adam, procediendo a contarle toda la situaci¨®n a su padrino. Su padrino contest¨® r¨¢pidamente incluso antes de que Adam terminara de escribir: ''No le hagas caso y sigue el plan. ?No debes elegir a los eternos, muchacho! De seguro, los eternos traman algo con vos: ??Por eso te desean tanto!! No seas tan idiota de confiar en un grupo de bibliotecarios que est¨¢n dispuestos a purgar dos pisos enteros. Gente tan mala de seguro no es confiable.'' ¡ªGracias, pero no me interesa tu hermandad¡ªContest¨® Adam, siguiendo el consejo de su padrino. Adem¨¢s, como h¨¦roe, Adam tampoco estaba muy dispuesto a permanecer con un grupo de asesinos despiadados. ¡ªMi hermandad te interesa, pero conf¨ªas en la persona equivocada...¡ªContest¨® la mujer vieja volviendo a desaparecer en su carta. La carta arriba de la br¨²jula salt¨®, dio una vuelta en el aire y se puso al rev¨¦s. Luego la carta volvi¨® a saltar y darse vuelta mostrando su dibujo. En su dibujo ya no estaba m¨¢s la vieja caminando por el camino de flores. En su lugar, apareci¨® un hombre encapuchado saliendo por la puerta de un cuarto: el hombre parec¨ªa estar sosteniendo una maleta que chorreaba sangre. En el piso del cuarto que el hombre encapuchado estaba abandonado pod¨ªa hallarse un hombre y una mujer encadenados a una pared, los dos estaban desnudos y al hombre le hab¨ªan cortado el cuello, provocando que la sangre manchaba su rostro, haciendo imposible distinguirlo. Mientras que a la mujer le hab¨ªan abierto la panza y las tripas se escapaban de su cuerpo. Uno de los brazos de la mujer estaba extendido hacia el hombre encapuchado, parec¨ªa suplicar por ayuda, mientras que el otro se tomaba las tripas de la panza, parec¨ªa que a¨²n estaba viva cuando el hombre encapuchado se marchaba de la habitaci¨®n. ¡ª?Por qu¨¦ nunca se ven los rostros de las cartas?¡ªpregunt¨® Adam; incluso la mujer destrozada en esta carta ten¨ªa la cabeza agachada mir¨¢ndose la panza abierta, por lo que no se pod¨ªa ver su rostro. ¡ªNo lo s¨¦¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªPero lo m¨¢s probable es que ocultar el rostro debe tener alg¨²n simbolismo para los magos. ¡ªPero la mujer vieja no lo oculto...¡ªComento Adam ¡ªTal vez sea una caracter¨ªstica de los eternos, tampoco lo s¨¦¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªPrueba con la carta negra y veremos si puedes seleccionar alguna hermandad para el camino de los magos. 148-La hermandad del bestiario Adam puso la carta completamente negra sobre la br¨²jula e imploro porque funcionar¨¢. Realmente esta era la ¨²ltima opci¨®n del joven, si no funcionaba tendr¨ªa que recurrir a encontrar una m¨¢scara m¨¢gica como la que portaban los magos que conoci¨® y al parecer eso podr¨ªa demorarse a?os. Al poner la carta sobre la br¨²jula, el fuego verde de la chimenea se apag¨® de repente, provocando que no haya nada que iluminase la sala: la oscuridad absoluta inund¨® la sala asustando a Adam, pero la voz de El¨ªas interrumpi¨® su idea de iluminar con su dedo. ¡ªParece que tienes suerte y contactamos con alguna hermandad¡ªComent¨® El¨ªas con tono alegre en la oscuridad absoluta sin lograr ver a Adam¡ªNo te levantes del sill¨®n y responde las preguntas... Si es que pregunta, ya van dos veces que ignoran esa regla. Adam entendi¨® que la oscuridad era parte de la experiencia, por lo que escuch¨® el consejo y se qued¨® sentado esperando, luego de un tiempo sinti¨® que dos manos muy grandes lo agarraban de los hombros. Adam alzo la cabeza para ver quien era, pero la oscuridad imped¨ªa ver nada m¨¢s que el color negro. Murmullos empezaron a escucharse por la habitaci¨®n, provocando que Adam sintiera que la oscuridad de la habitaci¨®n estaba llena de personas. Pero por m¨¢s que el joven tratara de ver quien le murmuraba: todo era negro. Los murmullos eran bastante variados, algunos murmullos parec¨ªan de personas discutiendo cosas, otros murmullos eran de personas peleando, otros re¨ªan, otros lloraban y la mayor¨ªa de murmullos dec¨ªa cosas sin sentido. Adam sinti¨® que las manos largas y grandes lo palpaban por todo su cuerpo, como si la persona detr¨¢s de ¨¦l fuera ciega y buscar¨¢ comprender su cuerpo. El joven se sent¨ªa bastante inc¨®modo por ser tocado por todo su cuerpo, en especial cuando las manos se metieron debajo de su t¨²nica. Cuando Adam sinti¨® el contacto con su piel, noto por el tacto que las manos de la otra persona parec¨ªan como si llevar¨¢ guantes de l¨¢tex puestos. El sentir los guantes y no la piel de la otra persona evit¨® que el joven se sintiera acosado y lograra mantener la calma. Pero cuando las manos largas empezaron a deslizarse mientras bajaban por el cuerpo de Adam, pareciendo querer llegar hasta su entrepierna, la incomodidad de Adam lleg¨® a otro nivel y trat¨® de levantar las manos para sacarse al acosador de encima. Pero el joven se dio cuenta de que sus manos estaban pegadas al sill¨®n. Al ver que no pod¨ªa moverse, Adam trat¨® de decir algo, pero sus labios parec¨ªan pegados, por lo que permaneci¨® en silencio mientras era manoseado por el extra?o detr¨¢s de ¨¦l. Cuando la persona con manos largas lleg¨® a la entrepierna de Adam y noto que no hab¨ªa nada, subi¨® las manos lentamente y las sac¨® de debajo de las t¨²nicas del joven. El hombre volvi¨® a colocar sus manos sobre los hombros de Adam y apret¨® con poca fuerza sus hombros. ¡ª?Te llamas Adam?¡ªpregunt¨® la persona en la espalda del joven h¨¦roe, parec¨ªa que la persona que hablaba era un hombre con un trapo en la boca, por lo que era complicado entenderlo cuando hablaba. ¡ªSi¡ªRespondi¨® Adam de forma involuntaria, como si la respuesta se escupiera de su boca. Adam not¨® que los murmullos en la habitaci¨®n frenaron cuando respondi¨® y en su lugar un ruido de est¨¢tica comenz¨® a envolverlo. El hombre en la espalda de Adam con malos grandes apret¨® con algo de fuerza los hombros del joven y pregunt¨®: ¡ª?C¨®mo es un sombrerin, Adam? ?Puedes describirlo? ¡ªEl sombrerin es una criatura negra y peluda¡ªComent¨® Adam algo inc¨®modo porque el agarre del hombre de atr¨¢s se estaba haciendo m¨¢s fuerte y comenzaba a dolerle. ¡ª?Algo de los sombrerines te llam¨® la atenci¨®n?¡ªMurmur¨® una mujer en el o¨ªdo izquierdo de Adam. Adam gir¨® la cabeza de manera instintiva porque sinti¨® la respiraci¨®n de la mujer humedeciendo sus o¨ªdos, pero no pudo ver nada en la oscuridad; sin embargo, Adam sent¨ªa que una mujer respiraba muy cerca de su boca, poni¨¦ndolo inc¨®modo. Con algo de miedo, Adam respondi¨®: ¡ªLos sombrines siempre dan patadas, al entregar sus libros. Te ayudan cuando est¨¢s inconsciente y no pudieron darte la patada. ¡ª?Le¨ªste alguno de los libros que los sombrerines regalan?¡ªpregunt¨® un ni?o desde una de las esquinas de la habitaci¨®n. Mientras el ruido est¨¢tico se hac¨ªa m¨¢s fuerte. ¡ªSi¡ªContest¨® Adam de forma involuntaria. Al responder, Adam sinti¨® que el agarre de la persona detr¨¢s de ¨¦l se aflojaba, pero la est¨¢tica molestando los o¨ªdos de Adam o¨ªdos empezaba a aturdirlo. ¡ª?C¨®mo es un Juguetero, Adam? ?Puedes describirlo?¡ªpregunt¨® el hombre en la espalda de Adam, mientras sus manos largas se deslizaban de los hombros del joven hasta el cuello de Adam y comenzaban a apretarlo d¨¦bilmente. Taken from Royal Road, this narrative should be reported if found on Amazon. ¡ªEl juguetero es como un bibliotecario, pero mucho m¨¢s alto y con extremidades m¨¢s largas...¡ªRespondi¨® Adam con dificultad, la persona en su espalda cada vez apretaba m¨¢s fuerte su cuello. ¡ª?Algo de los jugueteros te llam¨® la atenci¨®n?¡ªMurmur¨® la mujer en el o¨ªdo derecho de Adam, mientras lo chupaba y met¨ªa su lengua en el orificio de la oreja del joven, poniendo a¨²n m¨¢s inc¨®modo a Adam. ¡ªNo... se mueven... cuando la ves¡ªContest¨® Adam con algo de esfuerzo mientras la persona atr¨¢s comenzaba a ahorcarlo con fuerza. Adam quiso decir las palabras para escapar con su sombra, pero por alg¨²n motivo no las recordaba. ¡ª?Le¨ªste alguno de los libros que regalan los jugueteros?¡ªPregunt¨® un ni?o, parec¨ªa que estaba enfrente de Adam *hhhss* Adam no pod¨ªa contestar porque lo estaban ahorcando con violencia *Puff* Acto seguido, Adam sinti¨® un ruido fuerte delante de ¨¦l: c¨®mo si un globo estallara delante de su cara y sinti¨® que un l¨ªquido caliente manchaba su rostro, mientras que el hombre de atr¨¢s de ¨¦l dej¨® de ahorcar su cuello. El joven not¨® que un poco del l¨ªquido que manchaba su rostro se desliz¨® hasta llegar a sus labios y entonces Adam not¨® que el l¨ªquido ten¨ªa el sabor met¨¢lico de la sangre. ¡ªEsos no son libros que deber¨ªa leer un mago como Adam¡ªRespondi¨® el hombre de atr¨¢s con un tono alegre, mientras sus manos sub¨ªan desliz¨¢ndose por el cuello del joven hasta llegar a su rostro. El hombre de atr¨¢s comenz¨® a deslizar sus manos sobre el rostro de Adam y pregunt¨®: ¡ª?C¨®mo es un Tintero, Adam? ?Puedes describirlo? ¡ªLos tinteros tiene muchos rostros, todos sin ment¨®n y sus lenguas son muy largas¡ªComent¨® Adam, mientras el hombre manoseaba de forma molesta su rostro, Los dedos largos de vez en cuando se met¨ªa en sus o¨ªdos y en los orificios de su nariz, por lo que era realmente inc¨®modo. ¡ª?Algo de los Tinteros te llam¨® la atenci¨®n?¡ªMurmur¨® una mujer delante de Adam. *mmm* Adam no pod¨ªa hablar porque los dedos largos del hombre en su espalda se estaban metiendo por su boca y parec¨ªan querer inspeccionar todo el interior de su boca. Los dedos de la mano grande se deslizaron por todos los dientes de Adam y luego fueron por su lengua, d¨¢ndole ganas de vomitar a Adam. *Puff* El mismo ruido que la vez anterior pudo o¨ªrse y l¨ªquido caliente manch¨® el rostro de Adam, como su boca estaba abierta, esta vez claramente pudo distinguir el sabor met¨¢lico de la sangre escurri¨¦ndose por su garganta. Adam quer¨ªa cerrar la boca para no tener que tragar la sangre que se deslizaba por su rostro, pero el hombre en su espalda no sacaba sus dedos. ¡ªUn mago como Adam no debe revelar esa informaci¨®n a una esclava¡ªComent¨® el hombre en la espalda de Adam, mientras sus manos sal¨ªan de la boca del joven y sub¨ªan desliz¨¢ndose hasta el pelo de Adam. El Hombre en la espalda del joven palmeo la cabeza de Adam como si fuera un perrito al cual felicitar y coment¨® con voz alegre: ¡ªMuy bien, Adam, cumples los requisitos para unirte a la hermandad del bestiario. Cuando esas palabras terminaron de pronunciarse, el fuego verde volvi¨® a aparecer en la chimenea y la habitaci¨®n se ilumin¨® con la luz verde de la chimenea. Adam not¨® que la sensaci¨®n de estar manchado con sangre desaparec¨ªa y vio que El¨ªas miraba a su espalda de forma aturdida. Adam alz¨® la cabeza para ver quien estaba d¨¢ndoles palmadas en la cabeza. La persona en su espalda era tan alta que su cabeza rozaba el techo de la tienda. El hombre alto estaba vestido con un traje formal con corbata azul, un velo blanco envolv¨ªa su cabeza haciendo imposible ver sus rasgos faciales o su color de pelo. El hombre tambi¨¦n ten¨ªa guantes de l¨¢tex negros en las manos: por lo que parec¨ªa no querer mostrar un cent¨ªmetro de su piel. Adam estaba completamente asustado, no por la apariencia del hombre, sino por su altura: era id¨¦ntica a la del juguetero que se cruz¨® en su infancia. Con la voz temblorosa, el joven pregunt¨®: ¡ª?Eres un juguetero? ¡ªEfectivamente¡ªRespondi¨® el hombre alto palmeando la cabeza de Adam como recomenzando al joven por acertar correctamente su identidad¡ªEres un bibliotecario muy inteligente, Adam. Te convertir¨¢s en un gran cazador de bestias cuando te unas a nuestra hermandad. ¡ªMi cliente quiere saber: ?Cu¨¢les son los objetivos de tu hermandad? ¡ªComent¨® El¨ªas, parec¨ªa no estar tan preocupado por el juguetero, pero si por perder el tiempo en una charla demasiado larga. ¡ªArmar el bestiario completo de toda la biblioteca¡ªRespondi¨® el juguetero sin dejar de palmear la cabeza de Adam¡ªComo magos podemos ver criaturas que est¨¢n ocultas para la mayor¨ªa y nuestro deber es registrarlas para el bienestar de la biblioteca. Realizamos otras funciones, pero todo gira en torno a las bestias y solo un miembro de la hermandad puede conocerlas. ¡ªParece una buena hermandad para vos, Adam¡ªComento El¨ªas dando su opini¨®n¡ªTus dos hermandades consisten en buscar cosas, por tanto, estar¨ªas siguiendo unas hermandades sin¨¦rgicas y eso es lo m¨¢s recomendado en casos de seguir dos religiones. ¡ªBueno, me unir¨¦ a tu hermandad¡ªDijo Adam a¨²n asustado. Sin otra hermandad de magos posible, El joven termin¨® aceptando. A Adam tambi¨¦n le parec¨ªa una buena idea y el objetivo de la hermandad le parec¨ªa emocionante. Lo ¨²nico inc¨®modo era el juguetero palmando la cabeza como a una mascota. Cuando Adam acept¨®, la habitaci¨®n qued¨® oscura y volvi¨® a iluminarse con todas las l¨¢mparas prendidas. El¨ªas mir¨® la respiraci¨®n agitada de Adam y le comento para calmarlo: ¡ªSi mor¨ªas respondiendo las preguntas, la tienda te resucitar¨ªa, no hay necesidad de estar tan nervioso. Ahora me llevar¨¦ las canicas y en unos minutos tendr¨¢s tu t¨²nica negra: con capucha y los dos s¨ªmbolos de tus hermandades bordados sobre las mangas. El coste es gratuito para los s¨ªmbolos, la t¨²nica negra modificada vale una hoja de car¨¢cter. Al decir eso, El¨ªas tom¨® el estuche de canicas sobre la mesa y luego tom¨® una canica que reposaba sobre la carta arriba de la br¨²jula, la carta ya no parec¨ªa ser negra, sino que en su lugar en la carta estaba dibujada una habitaci¨®n blanca. En la habitaci¨®n blanca ¨²nicamente pod¨ªa observarse un cuaderno amarillo tirado en el medio del piso de la habitaci¨®n, el cuaderno resaltaba por sus colores llamativos, pero no parec¨ªa tener nada de especial. 149-S铆mbolos y libros de hermandad Adam se qued¨® esperando unos minutos en la habitaci¨®n hasta que finalmente el abuelo de El¨ªas regres¨® con una bolsa en la mano que deb¨ªa contener la nueva t¨²nica de Adam, con una sonrisa el viejo mago le dijo: ¡ªUna pena que te hayas unido a una hermandad de magos. El¨ªas ya se escap¨® por las escaleras para empleados del mercado, por lo que los ¨²ltimos detalles te los dir¨¦ yo. ¡ª?Empez¨® la purga fuera de la tienda?¡ªpregunt¨® Adam algo asustado. Seg¨²n la estimaci¨®n del joven, aunque el proceso de elegir una hermandad y crear la t¨²nica pareci¨® durar una eternidad, la realidad es que a lo mucho tard¨® una hora en completarse, por lo que no podr¨ªa haber pasado nada afuera en tan poco tiempo. ¡ªNo, tambi¨¦n me parece raro¡ªComent¨® el viejo, malinterpretando las palabras de Adam. El viejo mago abri¨® la bolsa en su mano y sac¨® una t¨²nica negra, se la entreg¨® a Adam y coment¨® con tono preocupado: ¡ªO los eternos de estos tiempos son muy prolijos con su infiltraci¨®n o todav¨ªa no dieron la se?al para comenzar el ataque, pero no tengo dudas de que la masacre ser¨¢ hoy. Adam tom¨® la t¨²nica con algo de nerviosismo por las palabras del mago. Al ver la t¨²nica con m¨¢s detalle, el joven not¨® que la capucha que hab¨ªa pedido se hab¨ªa agregado, pero los s¨ªmbolos no estaban bordados sobre las mangas. Cuando el viejo mago noto su aturdimiento, coment¨®: ¡ªPasa tu mano arriba de las mangas pensando en mostrar los s¨ªmbolos y aparecer¨¢n, cuando quieras ocultarlos: haz lo contrario. La mayor¨ªa de los bibliotecarios se sienten inc¨®modos mostrando la hermandad a la que pertenece, por lo que lo normal es ocultarlo en las zonas pobladas. Adam sigui¨® las instrucciones y pas¨® su mano arriba de una de las mangas. Mientras retiraba la mano de la manga, el joven h¨¦roe noto que un s¨ªmbolo bordado en plata pod¨ªa hallarse sobre la manga. El s¨ªmbolo parec¨ªa ser la cabeza de una cabra con dos cuernos muy largos y un pentagrama colocado en su frente. If you come across this story on Amazon, it''s taken without permission from the author. Report it. ¡ªEse es el s¨ªmbolo del bestiario¡ªComent¨® el viejo mago¡ªPuedes hundir tu mano en el s¨ªmbolo para sacar el libro de la hermandad y luego puedes volver a meterlo cuando quieras. El libro es muy importante: ya que da muchos consejos y una descripci¨®n detallada de objetivos y rituales de la hermandad. Adam sigui¨® la indicaci¨®n y meti¨® la mano dentro del s¨ªmbolo, la sensaci¨®n fue similar a cuando hund¨ªa su mano en el espejo. Luego de buscar un rato, Adam logr¨® sacar el libro de la hermandad del bestiario. La cubierta del libro era peluda y ten¨ªa el mismo s¨ªmbolo que Adam ten¨ªa grabado en las mangas de su t¨²nica en una de sus tapas, pero no ten¨ªa ning¨²n t¨ªtulo escrito en ella. El libro parec¨ªa tener muchas hojas y era bastante grueso, pero sus p¨¢ginas estaban envejecidas y parec¨ªan haber sido mojadas por agua y luego secadas, algunas p¨¢ginas estaban rotas y muchas p¨¢ginas parec¨ªan faltarle. Luego de echarle un vistazo, Adam prob¨® volver a meter el libro en sus mangas, al acercar la punta del libro al s¨ªmbolo, el libro comenz¨® a hundirse en la tela hasta desaparecer. Viendo como funcionaba su nueva t¨²nica, Adam por curiosidad quiso mirar el s¨ªmbolo de su otra hermandad. Al pasar su mano sobre su otra manga e ir retir¨¢ndose, un s¨ªmbolo bordado con oro comenz¨® a formarse: el s¨ªmbolo era una roza cardinal como las que se hallaban en las br¨²julas. ¡ªBien, veo que entendiste c¨®mo funcionan los s¨ªmbolos de t¨² t¨²nicas¡ªComent¨® el viejo mago con algo de apuro en la voz¡ªPor lo dem¨¢s te entrego tu estuche de canicas. No tienes que pagar, considera un regalo por ser nuestro ¨²ltimo cliente. Buena suerte sobreviviendo a la purga, muchacho. Adam tom¨® el estuche de canicas entregado por el mago. Al tomar el estuche, Adam observ¨® que la mano del mago se iba haciendo cada vez m¨¢s transparente. Notando la anomal¨ªa, el joven mir¨® al mago con curiosidad y noto que todo su cuerpo se estaba volviendo transparente hasta que desapareci¨® en el aire, dej¨¢ndolo a Adam solo en la tienda. Aturdido por la desaparici¨®n del mago, Adam con apuro sali¨® de la tienda, si el mago de verdad uso una habilidad m¨¢gica para saber cu¨¢ndo ser¨ªa la purga, entonces no pod¨ªa perder m¨¢s tiempo. Ya cuando el joven h¨¦roe est¨¦ seguro en los pisos superiores, podr¨ªa tomarse el tiempo de ver c¨®mo era el libro de la hermandad de los caminos ocultos. Con pasos apurados, Adam se dirigi¨® hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos para despedirse y de paso recoger a su padre para emprender juntos, su larga traves¨ªa explorando los pisos superiores. 150- La despedida Adam sali¨® por la pintura y camin¨® por los pasillos, todo parec¨ªa tan normal como siempre y la calma del mercado indicaba que lo m¨¢s probable es que la purga tampoco ser¨ªa hoy. Pero el mago era real y su advertencia tambi¨¦n parec¨ªa ser genuina, por lo que era mejor no ignorarla. Al llegar a las escaleras los guardias parec¨ªan estar despreocupados y solo miraban a la gente subir y bajar las escaleras. De forma aleatoria, los guardias de vez en cuando paraban a una persona para pedirle su identificaci¨®n como para demostrar a los dem¨¢s que eran ¨²tiles, pero no parec¨ªan estar preocupados por un ataque inminente. Al ver que todo estaba en orden, Adam baj¨® las escaleras un poco m¨¢s tranquilo y camin¨® hasta llegar a la estanter¨ªa del viejo sin ojos. Al llegar, el joven not¨® que la estanter¨ªa era un poco diferente a como la recordaba. El joven no se hab¨ªa molestado en voltear a verla cuando sal¨ªa de la cueva, por lo que no se hab¨ªa dado cuenta antes de los cambios en las decoraciones del viejo sin ojos. M¨²ltiples mini-champi?ones de varios colores decoraban toda la estanter¨ªa y en el medio de la estanter¨ªa, se encontraba una estatuilla con la forma de Adam: era el sitio m¨¢s llamativo de la estanter¨ªa, por lo que era f¨¢cil notarlo. Adem¨¢s, el viejo sin ojos hab¨ªa rodeado a la estatuilla con champi?ones grandes y coloridos, como tratando que la estatuilla resaltar¨¢ a¨²n m¨¢s en la vista de los bibliotecarios. El viejo sin ojos se form¨® en la estanter¨ªa y sac¨® los ojos para mirar a Adam de arriba a abajo: ¡ª?Finalmente decides emprender tu peregrinaci¨®n a los pisos superiores, joven h¨¦roe? ¡ªSi¡ª Respondi¨® toscamente Adam¡ªMe cruc¨¦ con un mago que me dijo que la purga ser¨ªa hoy, por lo que es mejor ir a buscar a mi padre pronto. ¡ªSi quedas atrapado en el conflicto, recuerda que no puedes entrar a mi cueva¡ªAdvirti¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n¡ªDudo que te pase algo malo cuando ocurra la purga, pero de todas maneras: ?Ten cuidado y trata de escapar! No habr¨¢ refugio seguro en estos pisos. This story has been unlawfully obtained without the author''s consent. Report any appearances on Amazon. ¡ªGracias por el consejo¡ªComent¨® Adam con una sonrisa¡ªSupongo que no volveremos a vernos: no planeo regresar a estos pisos en el futuro¡­ ¡ªSi de verdad me quieres: ?No regreses nunca, muchacho!¡ªGrito el viejo sin ojos con una sonrisa alegre¡ªEn su lugar, lee el libro negro y crea la mayor cantidad de mapas que puedas, usa tu vida creando mapas y yo ser¨¦ feliz. ¡ªProbablemente, lo termine leyendo solo para sumar libros m¨¢gicos¡ªComent¨® Adam, aunque por el momento no ten¨ªa pensado estudiar otro idioma de cero. ¡ª?Esa es la actitud, muchacho!¡ªComent¨® el viejo sin ojos de forma alegre¡ªSabr¨¢s todo acerca de tu pasado cuando visites a tu padre. ¡ªSupongo que lleg¨® el momento de afrontar la verdad...¡ªMurmuro Adam un poco nervioso por el encuentro. ¡ªNo te preocupes tanto¡ªComent¨® el viejo sin ojos con una sonrisa¡ªEstoy seguro de que sentir¨¢s que te sacas un peso de encima cuando te enteres de tu pasado. Cuando el viejo sin ojos dijo eso, el monje comenz¨® a formarse sobre su estad¨ªa y con una sonrisa le dijo a Adam: ¡ªSuerte en tu aventura, joven. El destino de los bibliotecarios es descubrir los secretos de esta biblioteca. Estoy feliz de que finalmente haya crecido al punto donde decidas viajar para descubrir esos secretos. ¡ªGracias por ayudar en tantas ocasiones, monje¡ª Coment¨® Adam. ¡ªSuerte descubriendo tu pasado, Adam¡ªComent¨® el viejo sin ojos con algo de tinta en la cuenca de los ojos vac¨ªa. ¡ªGracias, viejo, me ayudaste en muchos momentos dif¨ªciles, siempre lo recordar¨¦¡ªComent¨® Adam con una sonrisa alegre y algo de l¨¢grimas en el rostro. Cuando Adam se despidi¨®, el viejo se escondi¨® en su estanter¨ªa: parec¨ªa no gustarle mucho las despedidas, por lo que no quer¨ªa hacer las cosas m¨¢s largas. Pero para su sorpresa, el monje comenz¨® a re¨ªrse y dijo con algo de iron¨ªa: ¡ªParece que el viejo estaba m¨¢s preocupado con avisarle a esa oveja sobre tu marcha, que de despedirse de ti, muchacho. Hazme un favor y diles a los guardias que vengan a mi estanter¨ªa antes de bajar por las escaleras. ¡ªBueno¡ªComento Adam de forma aturdida. Acto seguido, Adam comenz¨® a caminar hacia las escaleras. El muchacho estaba algo aturdido y reflexionaba sobre las palabras del monje en el camino, pero antes de que pudiera llegar a alguna conclusi¨®n importante, se cruz¨® con los guardias de las escaleras mir¨¢ndolo con sospecha. 151-Que d铆a largo... Los guardias en las escaleras que daban a los pisos inferiores eran de los pocos que trabajan con seriedad porque no eran pocas las criaturas y lun¨¢ticos que buscaban colarse por estos pisos. Los guardias notaron el estado que Adam los miraba de forma aturdida, por lo que uno de ellos se acerc¨® y le pregunt¨®: ¡ª?Ocurre algo, joven? ¡ªUna estanter¨ªa me dijo que buscaba hablar con ustedes¡ªContest¨® Adam, a¨²n aturdido con la cabeza en otro lado. ¡ª?Podr¨ªas decirnos d¨®nde est¨¢ la estanter¨ªa?¡ªpregunt¨® el guardia que se hab¨ªa acercado para hablarle. Adam procedi¨® a indicarles c¨®mo encontrar al monje y como era la apariencia del mismo. Cuando termin¨® de contar los detalles, el guardia coment¨®: ¡ªCreo que conozco esa guarder¨ªa. Yo ir¨¦ a verla¡ªComent¨® el guardia con cierta preocupaci¨®n¡ªPero antes dame tus datos, as¨ª verificamos tu identidad como habitante de estos pisos. Adam le entreg¨® su carnet de identificaci¨®n y coloc¨® su dedo arriba del libro rojo que siempre portaban los guardias. Cuando los guardias terminaron de comprobar la identidad de Adam, le permitieron continuar su descenso por las escaleras rumbo al piso inferior 5. Adam no tard¨® mucho en bajar las escaleras y llegar hasta el hex¨¢gono 10, donde hab¨ªa vivido con su padre durante su infancia hasta sus 10 a?os. El hex¨¢gono 10 segu¨ªa estando igual de sucio que cuando Adam fue expulsado por su padre: parec¨ªa que nadie se hab¨ªa dignado en limpiar estos pisos y la estanter¨ªa que manejaba este hex¨¢gono no parec¨ªa preocuparse por dejar el hex¨¢gono en condiciones decentes para las almas desafortunadas que hab¨ªan perdido su cordura y habitaban este hex¨¢gono. La mayor¨ªa de los lun¨¢ticos que Adam se fue cruzando por los pasillos del hex¨¢gono ya eran otros. Pero si hab¨ªa algunos lun¨¢ticos que Adam conoc¨ªa de joven o de caminar por los pisos inferiores durante su infancia; no obstante, parec¨ªa que la t¨²nica negra que Adam portaba provocaba cierto temor en los lun¨¢ticos, por lo que decid¨ªan ignorar al joven h¨¦roe y mantener cierta distancia de ¨¦l. Adam con algo de apuro camino por el pasillo donde se encontraba la habitaci¨®n donde sol¨ªa vivir con su padre, luego s¨¦ hacerlo a la puerta y coloc¨® la mano en la perilla de la misma, deteni¨¦ndose ah¨ª. El joven no ten¨ªa las fuerzas y el coraje necesarios para tratar de abrirla. La puerta parec¨ªa ser diferente a como Adam la recordaba en el pasado: esta puerta parec¨ªa ser nueva y no estaba rota como las mayor¨ªas de puertas de este pasillo. Pero hab¨ªa pasado demasiado tiempo, por lo que Adam no estaba seguro si la puerta siempre fue as¨ª o su padre la hab¨ªa cambiado. El joven se qued¨® mirando a la puerta unos minutos con su mano en la perilla hasta que junto valent¨ªa y giro la perilla para abrir la puerta. *Click* La puerta no se abri¨®, parec¨ªa que estaba bloqueada por llave, por lo que Adam toc¨® a la puerta esperando que su padre pudiera abrir del otro lado. *Tock, Tock* Cuando Adam toco la puerta, un maniqu¨ª desnudo, hecho de oro y plata, se form¨® en una de las paredes de m¨¢rmol de los pasillos y pregunt¨®: ¡ª?Qui¨¦n eres? Adam se asust¨® bastante: en todos los a?os de su infancia nunca vio a la estanter¨ªa que era due?a de este hex¨¢gono. Tal vez su t¨²nica negra llam¨® la atenci¨®n de la estanter¨ªa y sali¨® a saludarlo. Por lo que Adam, con algo de apuro, respondi¨®: ¡ªMi nombre es Adam y vine a visitar a mi padre que vive en este hex¨¢gono. ¡ªAdam...¡ªMurmur¨® el maniqu¨ª pensativamente¡ªPara entrar en esa habitaci¨®n debes responder una de mis preguntas. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. ¡ª?Qu¨¦ ocurre si fallo?¡ªpregunt¨® Adam con sospecha, ya era raro ver a la estanter¨ªa, mucho m¨¢s raro es que pidiera preguntas. ¡ªNada¡ªRespondi¨® el maniqu¨ª de oro y plata¡ªPero no podr¨¢s entrar hasta que logres responder la pregunta. Al escuchar que no ocurrir¨ªa nada malo si respond¨ªa mal, Adam con sospecha sac¨® a su padrino y le cont¨® acerca de la situaci¨®n en busca de consejos. Su padrino respondi¨®: ''No deber¨ªa pasarte nada malo, pero por las dudas escr¨ªbeme la pregunta antes de responder'' Adam ley¨® la respuesta de su padrino y le pregunt¨® al maniqu¨ª: ¡ª?Cu¨¢l es la pregunta? ¡ªLa pregunta es...¡ªRespondi¨® el maniqu¨ª de oro y plata¡ª?C¨®mo se llama la persona que habita esta sala? ¡ªDonatello¡ªRespondi¨® Adam de forma autom¨¢tica. Pero luego de responder, Adam se arrepinti¨® con desesperaci¨®n: la pregunta era tan f¨¢cil que hab¨ªa dado la respuesta sin pensarlo. Sin embargo, el padre Adam podr¨ªa haberse ido hace mucho y si ahora viv¨ªa otra persona, entonces el joven hubiera respondido mal la pregunta y el maniqu¨ª podr¨ªa estar mintiendo sobre sus consecuencias al responder mal. ¡ªEquivocado...¡ªDijo el maniqu¨ª de forma mon¨®tona¡ªVuelve a intentarlo: ?C¨®mo se llama la persona que habita esta sala? El nerviosismo de Adam disminuy¨® cuando supo que no ocurrir¨ªa nada malo si respond¨ªa de forma incorrecta, pero entonces se dio cuenta del problema: Su padre se llamaba Donatello y al parecer la persona que viv¨ªa en esta sala ten¨ªa otro nombre, por lo que su padre parec¨ªa haberse marchado. Con algo de miedo por la respuesta, Adam pregunt¨®: ¡ª?Sabes qu¨¦ le ocurri¨® a la persona que viv¨ªa con un ni?o en esta habitaci¨®n hace m¨¢s de 15 a?os? ¡ªPor supuesto¡ªComent¨® el maniqu¨ª de oro y plata con una sonrisa en su rostro¡ªLa persona est¨¢ dentro de esta habitaci¨®n esperando a que el chico alguna vez regrese a buscarlo. ¡ªPero estoy seguro de que mi padre se llama Donatello¡ªDijo Adam con algo de alegr¨ªa por saber que su padre estaba adentro, pero tambi¨¦n con enojo por no poder entrar. ¡ªEquivocado...¡ªDijo el maniqu¨ª de forma mon¨®tona¡ªVuelve a intentarlo: ?C¨®mo se llama la persona que habita esta sala? *Tock,Tock* Adam comenz¨® a tocar la puerta con fuerza, pero nadie respond¨ªa. ¡ªNo puede o¨ªrte¡ªComent¨® el maniqu¨ª al ver a Adam golpeando la puerta¡ªSi quieres verlo: debes responder mi pregunta. ¡ªSoy un h¨¦roe: ?Hay alguna pista?¡ªpregunt¨® Adam de forma desesperada, si su padre hab¨ªa olvidado su nombre por la locura y le dijo un nombre equivocado, entonces podr¨ªa no tener manera de sacarlo antes de la purga. ¡ªNo¡ªRespondi¨® el maniqu¨ª inmediatamente¡ªPi¨¦nsalo y responde. ¡ªSoy un mago: ?Hay alguna pista?¡ªInsisti¨® Adam con a¨²n m¨¢s desesperaci¨®n. ¡ªMmm...¡ªDudo el maniqu¨ª¡ªNo creo que seas un mago... Adam entendi¨® el problema: parec¨ªa que las estanter¨ªas no pod¨ªan ver que era un mago de manera tan sencilla como el karma. Pero Adam no ten¨ªa puestas sus nuevas t¨²nicas para mostrar el s¨ªmbolo del mago, ya que hab¨ªa quedado algo aturdido por como el viejo sin ojos hab¨ªa usado la fecha donde ¨¦l visitara a su padre como la fecha de comienzo de purga. Por eso el viejo sin ojos se hab¨ªa ido a hablar con las ovejas luego de despedirse de Adam, para poder advertir a las guarder¨ªas con tiempo y ganar su libro m¨¢gico. Esto aturdi¨® al joven y provoc¨® que el muchacho se olvidara de ponerse sus nuevas t¨²nicas en el camino. Al ver un rastro de esperanza, el joven se sac¨® las t¨²nicas negras actuales y se puso su nuevo par de t¨²nicas negras con capucha. La desesperaci¨®n del momento provoc¨® que a Adam no le importara quedar desnudo en el medio de los pasillos. Adam pas¨® la mano sobre su t¨²nica y mostr¨® el s¨ªmbolo de la hermandad del bestiario al maniqu¨ª, diciendo con desesperaci¨®n: ¡ªVez, soy un mago. Solo un mago puede pertenecer a una hermandad de magos. Al ver el s¨ªmbolo en la t¨²nica de Adam, el maniqu¨ª se rompi¨® en pedazos y cay¨® al suelo. Inmediatamente, las pocas luces que iluminaban el pasillo se apagaron, dejando el pasillo en completa oscuridad. Antes de que Adam pudiera iluminar con su dedo, las luces volvieron a prenderse, pero para sorpresa del joven: el pasillo era completamente distinto. Todas las habitaciones del pasillo ten¨ªan las puertas reparadas como nuevas, las l¨¢mparas con forma de estatuas de ¨¢ngeles hab¨ªan sido reparadas y el polvo de los pasillos hab¨ªa desaparecido: dejando relucir el m¨¢rmol blanco de las paredes y suelos. Adam not¨® que una mujer vestida con un vestido elegante se formaba en las paredes de m¨¢rmol y dec¨ªa con un tono algo nervioso: ¡ªHace tiempo no veo un mago por estos pisos, disculpa el desorden creado por los esclavos. ¡ªYa que soy un mago: ?puedo entrar sin responder la pregunta?¡ªpregunt¨® Adam con impaciencia, ahora que sab¨ªa que su padre a¨²n estaba adentro de la habitaci¨®n, se pon¨ªa cada vez m¨¢s nervioso. La mujer mir¨® a Adam y luego a la puerta, volvi¨® a mirar a Adam y le dijo con incomodidad: ¡ªDebes responder la pregunta... pero te dar¨¦ un consejo: Usa el libro amarillo. 152-Sufrir el pasado y presente, para mejorar un futuro que no vivirè°©s Adam abri¨® la biograf¨ªa de su padrino y le escribi¨®: ''La estanter¨ªa me pide que responda una pregunta, al parecer no pasa nada si me equivoc¨®, pero no estoy logrando obtener la respuesta correcta. La pregunta que me est¨¢ haciendo la estanter¨ªa es: ?C¨®mo se llama la persona que habita esta sala? Pero la respuesta no es el nombre de mi padre'' Lo escrito por Adam se diluy¨® en la biograf¨ªa y la respuesta de su padrino comenz¨® a escribirse en la biograf¨ªa: ''La respuesta es tu nombre.'' ¡ªAdam...¡ªMurmur¨®, el joven h¨¦roe de forma aturdida, sin entender por qu¨¦ esa pod¨ªa ser la respuesta. ¡ªCorrecto, como todo mago eres muy inteligente¡ªRespondi¨® la mujer con una sonrisa y una voz muy amable¡ªPuedes pasar, suerte joven mago. La mujer volvi¨® a hundirse en las paredes de m¨¢rmol del pasillo, dejando a Adam aturdido en los pasillos. Al parecer la respuesta era su nombre. Lo que no entend¨ªa era porque esa era la respuesta correcta a la pregunta. Adam, con las manos temblorosas por los nervios del encuentro, puso una mano sobre la perilla y la gir¨® con lentitud. Acto seguido, con algo de fuerza empujo la puerta y la puerta comenz¨® abrirse con la misma lentitud con la que el chico empujaba. Pero entonces, Adam sinti¨® un olor desagradable proveniente de la habitaci¨®n y una corazonada surgi¨® en su mente. El joven abri¨® la puerta con violencia, implorando que su corazonada estuviera equivocada, pero lamentablemente al ver lo que hab¨ªa adentro de la sala, Adam entendi¨® que su corazonada no estaba equivocada. La habitaci¨®n ten¨ªa todas las paredes garabateadas con divagaciones de su padre, por lo que el m¨¢rmol blanco hab¨ªa sido remplazado con un color negro. Segu¨ªa sin haber l¨¢mparas en la habitaci¨®n, por lo que lo ¨²nico que iluminaba adentro eran algunos hongos comestibles de la cueva del viejo sin ojos que a¨²n se encontraban dispersos por la habitaci¨®n. Aunque la habitaci¨®n estaba pobremente iluminada con el color azulado brindado por los champi?ones de la cueva, a¨²n pod¨ªa verse con claridad el cuerpo de un hombre vestido con t¨²nicas blancas tirado en el medio de la sala. El cuerpo estaba boca abajo, por lo que no era distinguible, pero el cabello colorado le indico a Adam quien era esa persona. Por el olor a putrefacci¨®n y la falta de reacci¨®n al abrir la puerta, Adam entendi¨® con pena que su padre hab¨ªa muerto hace mucho, pero nadie se molest¨® en atender su cad¨¢ver. Adam quiso no llorar y ser fuerte, en el fondo sab¨ªa que la muerte de su padre debido a su locura era bastante probable. Pero por m¨¢s que el muchacho intentara retener sus l¨¢grimas, termin¨® llorando desconsoladamente mientras corri¨® hacia el cad¨¢ver de su padre para abrazarlo. Al joven no le importaba el olor a muerto o la suciedad de la habitaci¨®n, lo que m¨¢s necesitaba Adam ahora era ver el rostro de su padre que no hab¨ªa visto hace casi 15 a?os. El joven necesitaba abrazar a su padre una vez m¨¢s, aunque solo sea un cad¨¢ver fr¨ªo desparramado en el suelo. Adam realmente quer¨ªa decirle a su padre que hab¨ªa logrado su sue?o y pudo conseguir la t¨²nica negra, pero el destino cruel le arrebat¨® esa oportunidad. Adam lleg¨® al cad¨¢ver de su padre y lo dio vuelta para ver su rostro, pero al darlo vuelta, Adam se qued¨® petrificado con lo que estaba viendo. Por las dudas, Adam levant¨® su pulgar y el mismo se ilumin¨®. Acercando su pulgar a la cara de su padre para iluminar mejor su rostro, el joven noto que no se estaba equivocando: ?Su padre ten¨ªa exactamente el mismo rostro que ¨¦l de adulto! ¡ªEs imposible...¡ªmurmur¨® Adam entre l¨¢grimas. El joven h¨¦roe no miraba el rostro de su padre hace 15 a?os: ¨²nicamente recordaba su cabello colorado y que los alrededores de sus ojos estaban manchados de negro como si fuera un mapache por tener mal karma. Pero ahora que lo ten¨ªa enfrente de ¨¦l, pudo distinguir de inmediato que la cara de su padre era su rostro reflejado. No obstante, hab¨ªa diferencias en el rostro de su padre que Adam no recordaba: el rostro de su padre ya no ten¨ªa las manchas alrededor de sus ojos, sino que sus ojos eran completamente negros. Lo siguiente llam¨® la atenci¨®n de Adam era que su padre ten¨ªa dos cuernos en la cabeza y los dientes de su boca parec¨ªan ser colmillos filosos. Adam no cre¨ªa que pudiera haberse olvidado que su padre ten¨ªa cuernos, por lo que algo andaba mal en esta situaci¨®n. Una idea surgi¨® en la mente de Adam y con algo de temor mir¨® a la sombra del cad¨¢ver de su padre y efectivamente su idea era correcta: ?El cad¨¢ver de su padre emit¨ªa una sombra roja! ¡ª?Busco morir con mal karma? ...¡ªMurmur¨® Adam, inspeccionando el cuerpo de su padre. El joven no tard¨® mucho y noto que las mu?ecas de su padre comenzaban a parpadear por el efecto busca pistas de sus anteojos. Adam acerc¨® su pulgar a las mu?ecas de su padre y noto que hab¨ªan sido cortadas con un cuchillo. ¡ªAs¨ª que se suicid¨®...¡ª Murmur¨® Adam aturdido¡ªPero eso no da mal karma¡­ c¨®mo lograste obtener semejante cantidad de mal karma... ?Qu¨¦ locura hiciste antes de morir? Adam mir¨® el cad¨¢ver en busca de m¨¢s pistas, quer¨ªa entender por qu¨¦ motivo su padre se hab¨ªa quitado la vida. Adam no encontr¨® m¨¢s pistas en el cuerpo, por lo que mir¨® a la habitaci¨®n oscura en busca de alguna pista. Pero el joven no necesito de los anteojos para encontrar la pista: al observar con cuidado la habitaci¨®n, Adam not¨® que hab¨ªa otro cad¨¢ver m¨¢s en la habitaci¨®n. El cad¨¢ver estaba sentado en una de las esquinas que no se ve¨ªa al abrir la puerta, por lo que Adam no noto el cad¨¢ver al entrar en la sala. El cuerpo sin vida ten¨ªa un papel clavado con un cuchillo en su frente y en estos momentos el papel se estaba prendiendo fuego, por lo que Adam de un vistazo pudo percatarse del mismo. Adam no entend¨ªa como el papel se estaba prendiendo fuego: ya que no hab¨ªa nadie m¨¢s en la habitaci¨®n que pudiera prenderlo, pero el buscador de pistas de sus anteojos comenzaron a mostrar algo parpadeando por el suelo. This tale has been pilfered from Royal Road. If found on Amazon, kindly file a report. Adam se acerc¨® y tom¨® la cosa parpadeando en el suelo: parec¨ªa ser que un hilo estaba conectado entre la puerta y un tubo tirado en el suelo. El joven h¨¦roe reconoci¨® que el tubo funcionaba como un encendedor, por lo que supuso que su padre prepar¨® la habitaci¨®n para que cuando ¨¦l entrara respondiendo la pregunta este papel se prendiera fuego. Con sospechas, Adam se acerc¨® hasta el papel quem¨¢ndose, pero no entendi¨® nada de lo que estaba escrito en ¨¦l: ya que el mensaje escrito en el papel se hab¨ªa escrito en un idioma desconocido para Adam. Adam no reconoci¨® el rostro de la persona que ten¨ªa el papel clavado en su frente, pero reconoci¨® y record¨® las t¨²nicas violetas hechas harapos que el cad¨¢ver vest¨ªa: era el mismo hombre que estaba reparando y limpiando las estatuas de este hex¨¢gono el d¨ªa en que fue expulsado de su casa. ¡ªNo, no puede ser...¡ªMurmur¨® Adam, mirando el cad¨¢ver con desesperaci¨®n¡ªPodr¨ªa ser que el motivo por que la purga sea hoy, fuera por este papel quem¨¢ndose... Entonces mi padre organiz¨® la purga y eso explicar¨ªa los cambios en su cuerpo: ?Pero por qu¨¦ lo har¨ªa? Solo por mal karma no puede ser o s¨ª... Adam se sent¨® en el suelo y tom¨® la biograf¨ªa de su padrino, ten¨ªa que hacerle bastantes preguntas. Pero apenas el l¨¢piz manch¨® la hoja de la biograf¨ªa, su padrino le escribi¨®: ''?Dime quien soy?'' Adam ley¨® varias veces la pregunta hecha por su padrino y termin¨® entendiendo la tr¨¢gica historia de su pasado y tambi¨¦n la a¨²n m¨¢s tr¨¢gica historia de su padre. Adam se larg¨® a llorar y con l¨¢grimas manchando la biograf¨ªa contest¨®: ''Eres mi padre'' Su padrino tach¨® la respuesta como si estuviera enojado y escribi¨® con letra desprolija y de forma apurada: ''Soy Adam: ?T¨² no tienes padres!'' Adam, rompi¨¦ndose en l¨¢grimas, pregunt¨® con las manos temblando: ''Entonces: ?Qui¨¦n soy?'' Su padrino tach¨® la pregunta y escribi¨® de forma apurada: ''Eres Adam'' Con enojo, Adam escribi¨®: ''?C¨®mo puede ser que exista semejante causalidad? Entre una monta?a de biograf¨ªas, justo voy a elegir la biograf¨ªa de mi padre que se acababa de suicidar'' La pregunta de Adam se diluy¨® en la biograf¨ªa y su padrino contesto con letra prolija, parec¨ªa buscar clamar al joven con su lentitud al escribir: ''Siempre uno elige la biograf¨ªa que m¨¢s se adecue al alma de unos mismos entre las biograf¨ªas disponibles Si tu misma alma se encuentra entre las biograf¨ªas disponibles: es imposible que no la tomes, incluso si hubiera un mar de biograf¨ªas'' Adam ley¨® el mensaje y volvi¨® a escribir con enojo: ''?No pod¨ªas estar conmigo sin matarte?'' Las palabras se diluyeron en la biograf¨ªa y su padrino contest¨®: ''Me estaba muriendo... Sin saber leer, no ten¨ªa manera de revivir de verdad, por lo que tom¨¦ una decisi¨®n dr¨¢stica y decid¨ª duplicarme en dos cuerpos gracias al poder de un hex¨¢gono secreto que descubr¨ª por la religi¨®n de los constructores. Una de las partes conservar¨ªa los recuerdos, pero eso provoca que se vuelva loca y muera. Su deber era convertirse en la biograf¨ªa de la otra parte y morir dignamente antes de que se convierta en una bestia. La otra parte me la entregaron con retraso para que as¨ª pueda ser criada por la parte que a¨²n conservaba sus recuerdos. De esa manera, finalmente pude cambiar mi miserable vida'' Al enterarse de la verdad, Adam pregunt¨®: ¡®?Entonces ninguno de nosotros dos tom¨® la decisi¨®n de llevar a cabo este plan de mierda, sino qu¨¦ se le ocurri¨® a un Adam del pasado?'' Las palabras se diluyeron y con letra prolija su padrino respondi¨®: ''Los recuerdos de una persona definen a esa persona, por tanto, yo soy el Adam que se duplic¨® inicialmente. Pero tambi¨¦n es cierto que los dos no tuvimos padres; no obstante, nos tuvimos a nosotros mismos apoy¨¢ndonos todo el tiempo. Deber¨ªas sentirte feliz al saber la verdad: la persona a la t¨² llamas padre nunca te odio por lo que hiciste en el pasado, sino que te quiso y por eso sacrifico su vida para que tengas un mejor futuro. Por eso te ech¨¦ de casa: siendo un ni?o nunca aceptar¨ªas esta verdad como algo bueno, pero ahora deber¨ªas poder entenderme y entender por qu¨¦ era la mejor decisi¨®n.'' Adam pens¨® en las palabras de su padre, realmente ten¨ªa raz¨®n, esta verdad era bastante mejor que haber lastimado a su ''padre'' en su anterior vida, Al menos su padre no lo hab¨ªa odiado y tambi¨¦n hab¨ªa alg¨²n motivo para echarlo de su casa teniendo 10 a?os. Al parecer el viejo sin ojos ten¨ªa raz¨®n y esto estaba ayudando a Adam a sacarse un peso de encima, pero todav¨ªa hab¨ªa algo que no entend¨ªa y en consecuencia le escribi¨® a su padrino preguntando: ''?Por qu¨¦ el papel est¨¢ quem¨¢ndose? ?Es por la purga? ?Cu¨¢l ser¨ªa la raz¨®n de querer que ocurra?'' Las palabras se sumergieron en la biograf¨ªa y otras palabras aparecieron en su lugar: ''Por muchos motivos, pero el m¨¢s importante era asegurarme que salgas de los pisos medios y te pongas a explorar los pisos inferiores'' Mirando la respuesta de su padre, Adam escribi¨® con enojo: ''?Condenaste a todos los bibliotecarios que habitan los pisos medios, solo para garantizar que yo saliera a explorar?'' Su padrino tach¨® lo que Adam hab¨ªa escrito y en su lugar escribi¨® con letra desprolija: ''Dejaste de hacer buenas acciones, ?no? ?O ya perdiste la cabeza? ... Esas vidas no valen nada, chico. Sabiendo la verdad deber¨ªas entender lo importante de explorar los pisos inferiores y del libro negro. Fui un constructor en mi vida antes de mi muerte. Muchos de los secretos que descubr¨ª murieron conmigo. Pero los mapas que crees con la habilidad del libro negro pueden revelar esos secretos: ya que t¨² tambi¨¦n eres Adam. ?Entiendes la importancia de nuestra misi¨®n, muchacho? Imag¨ªnate a los bibliotecarios pudiendo acceder a hex¨¢gonos que incluso permiten duplicarse a uno mismo sin ning¨²n tipo de restricci¨®n. Ese es el futuro que quer¨ªa lograr como constructor y lo lograremos juntos, Adam. ?Cambiaremos el destino de esta biblioteca con nuestros mapas! Debes entender que tener buen o mal karma no significa que seas mala persona: significa que creaste una deuda negativa con otra persona. Por eso mismo, incluso los villanos pueden ayudar a las generaciones futuras. La gente como yo que est¨¢ dispuesta a purgar unos cuantos pisos por el bienestar futuro de nuestra raza es necesaria en esta biblioteca. Yo mor¨ª con mal karma. Pero cuando estos mapas sean creados, te aseguro que ser¨¦ un h¨¦roe. Lograremos grandes cosas, chico, pero necesitas ir a explorar y descubrir la forma de aprender el idioma del libro negro para lograrlo. Por eso me asegur¨¦ de que est¨¦s obligado a explorar los pisos inferiores: era demasiado importante como para dejarlo al azar.'' Adam ley¨® el mensaje y escribi¨® con enojo: ''?Por qu¨¦ no respetas nunca que quiera ir a los superiores? Los inferiores est¨¢n infectados y casi ning¨²n bibliotecario se dirige en esa direcci¨®n. Los pocos trotamundos que vienen de esa direcci¨®n cuentan historias terribles y me cruc¨¦ con muchos de ellos durante la guerra por los ascensos en los pisos medios. Es una mala idea ir a esos pisos.'' Su padrino esper¨® a que las palabras se diluyen y con calma respondi¨®: ''S¨¦ que es una mala idea... Pero ya desperdicie cientos de a?os explorando los pisos superiores al nivel donde yo nac¨ª, en esta vida explore los inferiores: te guste o no... Ya no tienes otra opci¨®n: revisa las esquinas de la habitaci¨®n si quieres salir vivo de la purga.'' 153-Que incè´¸modo saber que otros leerè°©n este momento de mi vida Asustado por la declaraci¨®n de su padrino, Adam mir¨® las esquinas de la habitaci¨®n, una de las esquinas ten¨ªa un cad¨¢ver con una hoja quem¨¢ndose en su frente, extra?amente la hoja nunca terminaba de quemarse por m¨¢s que se est¨¦ prendiendo fuego. Las otras tres esquinas de la habitaci¨®n parec¨ªan estar vac¨ªas a primera vista, pero ahora que Adam buscaba alguna anomal¨ªa en ellas, el joven pudo notar que una de las esquinas parpadea. Con cuidado, Adam se acerc¨® a la esquina de la habitaci¨®n. Al acercarse, el joven record¨® que esta era la esquina que su padre se qued¨® mirando obstinadamente el d¨ªa que lo expuls¨® de la casa. Tal vez esa fuera una pista dejada por su padre para este momento, pero ahora ten¨ªa estos super-anteojos, por lo que no termin¨® necesitando dicha pista. Adam ilumin¨® la esquina con su dedo, las dos paredes negras por los garabatos superpuestos sobre el m¨¢rmol no parec¨ªan tener nada especial a simple vista. Pero cuando Adam mejor¨® la iluminaci¨®n con su poder, pudo notar que hab¨ªa un parche de tela negra del tama?o de un pu?o pegado en la parte inferior de la esquina. Adam levant¨® el parche y pudo observar que su padre hab¨ªa cavado un agujero en la pared de m¨¢rmol. Con apuro el muchacho trat¨® de ver que hab¨ªa en agujero de m¨¢rmol, parec¨ªa que estaba una escondida, un estuche de madera. Adam tom¨® el estuche y lo abri¨®: en su interior ¨²nicamente se encontraba un bollo de papel arrugado. Adam abri¨® el bollo de papel y se encontr¨® con un dibujo. En el dibujo hab¨ªa una puerta dibujada en rojo, 4 puertas a la izquierda estaban dibujadas en negro y la 5 puerta hacia la izquierda estaba dibujado en verde. Adam entendi¨® que deb¨ªa ir a esa habitaci¨®n, pero no entend¨ªa por qu¨¦ tomarse tanta molestia con este puzle. El joven tom¨® la biograf¨ªa de su padrino para preguntarle qu¨¦ hab¨ªa en la sala, pero su padrino respondi¨® con una carita feliz dibujada en las dos hojas, ignorando la pregunta de Adam. Parec¨ªa que su padrino quer¨ªa que Adam solucione el puzle por su cuenta como una forma de levantar el ¨¢nimo del joven luego de descubrir la verdad, pero al actual Adam le parec¨ªa bastante molesto y para nada divertido el puzle. Tras notar que su padrino solo dibujar¨ªa la misma carita feliz por mucho que escribiera, Adam se dispuso a seguirle la corriente y sali¨® de la habitaci¨®n en busca de la quinta puerta a la izquierda. Al llegar a la puerta, Adam trat¨® de abrir la puerta y la mujer de m¨¢rmol vestida de forma elegante empez¨® a formarse en una de las paredes. Cuando la mujer sali¨® completamente de la pared, dijo con un tono alegre: ¡ªPara abrir esa puerta debes responder tres preguntas de manera correcta. ¡ªSi fallo: ?qu¨¦ ocurre?¡ªpregunt¨® Adam con precauci¨®n. El joven hab¨ªa aprendido que nunca se pod¨ªa confiar en una estanter¨ªa y mucho menos en una que pareciera amigable. ¡ªNo podr¨¢s entrar y deber¨¢s intentarlo de nuevo¡ªRespondi¨® la mujer con una sonrisa. ¡ªBueno, dime la preguntas¡ªDijo Adam, sab¨ªa que esa era la respuesta m¨¢s probable, no obstante tomarse a la ligera una estanter¨ªa pod¨ªa costar caro. La mujer sonri¨® alegremente y pregunt¨®: ¡ª?Qui¨¦n fue el causante de que tuvieras un libro m¨¢gico con cubierta negra? ¡ªAdam¡­¡ªContest¨® el joven de mala gana, ya se ven¨ªa venir que iba a ocurrir a continuaci¨®n. La mujer sonri¨® y asinti¨® con la cabeza diciendo: ¡ªCorrecto, la segunda pregunta es: ?Qui¨¦n te contaba historias antes de dormir cuando eras ni?o? Adam se qued¨® callado unos minutos, parec¨ªa haberse sorprendido por el cambio de tema: ¨¦l esperaba que su padrino presumiera de c¨®mo hab¨ªa manipulado su vida hasta ese momento. Support the author by searching for the original publication of this novel. ¡ªAdam¡­¡ªContest¨® el joven en voz baja casi para hablar consigo mismo. ¡ªCorrecto¡ªDijo la mujer con una sonrisa alegre¡ªLa tercera pregunta es: ?Con qui¨¦n dorm¨ªas cuando ten¨ªas pesadillas cuando eras ni?o? ¡ªAdam¡­¡ªmurmur¨® el muchacho reflexivamente y con la voz algo desgastada como si estuviera conteni¨¦ndose para lograr no llorar. ¡ªCorrecto¡ªComento la mujer¡ªLa persona que arm¨® esta contrase?a me dijo que te diera un mensaje al lograr responder las preguntas: ?quieres o¨ªrlo? ¡ªSi¡­¡ªmurmur¨® Adam con algo de expectativa. El cuerpo de m¨¢rmol de la mujer elegante, comenz¨® a distorsionarse y cambiar de forma hasta que una figura id¨¦ntica a Adam apareci¨® delante de ¨¦l. La ¨²nica diferencia entre los dos Adam era que uno estaba hecho de m¨¢rmol y vest¨ªa t¨²nicas destrozadas; mientras que el otro Adam estaba hecho de carne y vest¨ªa sus t¨²nicas negras nuevas. ¡ªCreciste, Adam...¡ªDijo el padre de Adam con un tono de voz que Adam hab¨ªa olvidado hace mucho, reci¨¦n ahora el joven se daba cuenta de que por m¨¢s que fueran la misma persona no hablaban de la misma manera. Adam quiso decirle algo, pero su padre lo interrumpi¨® diciendo: ¡ªOh, tal vez no lo hiciste, pero la situaci¨®n provoc¨® que te vieras obligado a recibir este mensaje... ¡ªSolo es un mensaje...¡ªMurmuro Adam con tristeza. Su padre continu¨® hablando, ignorando el murmullo de Adam: ¡ªCuando recibas este mensaje, deber¨ªa haber perdido todas mis emociones y sentimientos hacia los otros bibliotecarios por haber avanzado en mis planes. As¨ª que antes de que pierda toda mis emociones y me suicid¨¦, quer¨ªa grabar este mensaje para que me recuerdes como tu padre y no una copia tuya. Adam mir¨® a la biograf¨ªa amarilla en el bolsillo de su t¨²nica y finalmente entendi¨® por qu¨¦ su padrino, siendo su padre, lo ignoraba tanto. Al parecer de verdad uno pierde la cabeza si avanza demasiado en las religiones relacionadas con el karma: al punto que su padre mat¨® sus propios sentimientos por su hijo antes de morir. Lo ¨²nico importante para su padrino es lograr sus objetivos, toda la felicidad del actual Adam era desechable... ¡ªDebe ser bastante decepcionante, ?no?¡ªContinu¨® su padre con una sonrisa¡ªHaber trabajado tanto hasta obtener la t¨²nica negra, haber sufrido tantas desventuras en el camino y al final no podr¨¦ compartir la felicidad de obtenerla con nadie m¨¢s... Adam levant¨® la cabeza y mir¨® a su padre con algunas l¨¢grimas en sus ojos, el rostro de su padre miraba a la altura de su cintura, por lo que parec¨ªa que se hab¨ªa quedado con la altura de cuando Adam segu¨ªa siendo un ni?o. Su padre continu¨® su mensaje con un tono m¨¢s alegre: ¡ªPero ac¨¢ estoy para felicitarte, Adam. Lograste lo que solo pude so?ar durante toda mi vida: lograste liberarte de la esclavitud de estos pisos y aprendiste el idioma. Ahora eres libre de decidir tu destino y tu camino. Yo nunca pude hacerlo, la biblioteca siempre encontr¨® alguna manera de impedir que yo lograra aprender a leer, pero todo cambiar¨¢ para vos. Adam entre l¨¢grimas escuch¨® las palabras grabadas por su padre, trataba de controlar sus llantos para no perderse una sola palabra, pero a medida que avanzaba el mensaje m¨¢s complicado se hac¨ªa controlar sus emociones y al final termin¨® de rodillas en el suelo llorando desconsoladamente. Fueron 15 a?os de la vida de Adam desperdiciados por esa t¨²nica y la vida amarga ¨²nicamente le devolvi¨® un m¨ªsero mensaje, pero en estos momentos este m¨ªsero mensaje estaba siendo un hurac¨¢n de emociones en un coraz¨®n que se hab¨ªa acostumbrado a la soledad y tristeza de una cueva h¨²meda. Su padre continu¨® con el mensaje con un tono c¨¢lido: ¡ªSea cual sea el camino que tomes: estoy orgulloso de tu decisi¨®n; no obstante, ya estoy muerto para ayudarte a lidiar con mi yo futuro. Espero que alg¨²n d¨ªa logres entender por qu¨¦ te estoy obligando a hacer esto. S¨¦ que lo entender¨¢s: ya que en definitiva somos la misma persona y m¨¢s importante s¨¦ que entender¨¢s por qu¨¦ en definitiva eres mi hijo. Arrodillado en el suelo, Adam levant¨® la cabeza para mirar a su padre, los ojos del joven estaban cubiertos de l¨¢grimas. La sensaci¨®n de poder volver a escuchar a su padre, pero que su padre no pudiera escucharlo a ¨¦l, estaba atormentando el coraz¨®n de Adam. Sin embargo, la sensaci¨®n de poder escuchar a su padre tambi¨¦n estaba ayudando a lidiar con la decepci¨®n de este tr¨¢gico final. Su padre, ignorando las l¨¢grimas de Adam en el suelo, levant¨® los dos brazos al cielo y miro hacia el techo de los pasillos y grit¨® en voz alta: ¡ª?Hijo m¨ªo, convi¨¦rtete en el ¨²ltimo bibliotecario que sufre la agon¨ªa de esta cruel biblioteca! ?Encuentra los caminos para que el resto de nuestra raza no tenga que pasar por nuestra misma tragedia! ?Estoy seguro de que nuestros caminos guiar¨¢n a los corazones sin alma que habitan estos pasillos! ?Te deseo suerte con lo que hay detr¨¢s de esta puerta, hijo! ?Deja que tus l¨¢grimas y tristeza de este d¨ªa se conviertan en las antorchas que iluminaron el camino hacia la felicidad de los pobres que habitan estos pisos! *crush, crush* Al terminar de decir esas palabras, el cuerpo de m¨¢rmol del padre de Adam comenz¨® a desmoronarse y trozos de m¨¢rmol cayeron al suelo. Adam mir¨® a su padre con cuidado, prefer¨ªa recordar esta estatua de m¨¢rmol de su padre que el cad¨¢ver podrido y distorsionado que se hallaba en la habitaci¨®n oscura donde hab¨ªa crecido. *Click* Cuando todo el cuerpo de su padre se convirti¨® en escombros, Adam pudo sentir el sonido de la puerta desbloque¨¢ndose. Un poco m¨¢s aliviado por sacarse varias emociones de encima, Adam se acerc¨® a la puerta y puso la mano sobre la perilla. 154-La habitaciè´¸n misteriosa. Con cuidado, Adam giro la perilla de la puerta para observar qu¨¦ hab¨ªa adentro de la sala que servir¨ªa para escapar de la purga. Pero al abrir la puerta, Adam se qued¨® observando la habitaci¨®n con aturdimiento. La habitaci¨®n ten¨ªa pisos y techos de madera. A diferencia de todo el hex¨¢gono, esta habitaci¨®n estaba bastante ordenada y se encontraba en excelentes condiciones. En la habitaci¨®n uno pod¨ªa encontrarse una chimenea aprendida iluminando la sala y para el aturdimiento de Adam una criatura se hallaba sentada en sof¨¢ frente a la chimenea. La criatura era bastante alta y no ten¨ªa piel: por lo que todos los m¨²sculos de su cuerpo se encontraban a la vista y lo m¨¢s llamativo era su rostro: con dientes amarillos y afilados en su boca; sus ojos eran completamente amarillos y no ten¨ªa nariz, ni orejas. El cuerpo de la criatura constantemente desprend¨ªa gotitas de sangre, por lo que el piso de la habitaci¨®n alrededor del sof¨¢ se encontraba repleto de sangre. No obstante, la sangre r¨¢pidamente se evaporaba formando un humo rojo, lo cual provocaba que toda la habitaci¨®n se encontrar¨¢ envuelta en una neblina roja que llegaba hasta las rodillas de Adam. Actualmente, La criatura se encontraba tomando caf¨¦ y leyendo c¨®modamente en el sof¨¢, ignorando el hecho de que Adam acaba de abrir su puerta. Adam con precauci¨®n trato de volver a cerrar la puerta, pero la voz de la criatura lo detuvo: ¡ªHace tiempo no nos ve¨ªamos, Adam. Te felicit¨® por haber obtenido la t¨²nica negra. Adam volvi¨® a abrir la puerta y mir¨® a la criatura con cuidado, mientras preguntaba con sospecha: ¡ª?Tambi¨¦n eres Adam? ¡ªSoy tu profesor: ?no recuerdas mi voz?¡ªpregunt¨® la criatura sentada en el sof¨¢. Adam desde la distancia mir¨® con precauci¨®n a la extra?a criatura, lamentablemente no recordaba la voz de Aquiles, no solo hab¨ªa desaparecido hace tiempo, sino que el lunar que tapaba su rostro hablaba con una voz gangosa bastante molesta. En cambio, la criatura al frente de ¨¦l hablaba como un bibliotecario com¨²n. This book was originally published on Royal Road. Check it out there for the real experience. ¡ª?Recuperaste el control de tu cuerpo?¡ªpregunt¨® Adam desde la distancia con temor. ¡ªAquiles perdi¨® el control hace bastante tiempo, Adam¡ªRespondi¨® la criatura sentada en el sof¨¢, mirando al fuego de la chimenea, como si buscara ignorar la mirada cautelosa de Adam. ¡ª?As¨ª que eres el lunar?¡ªpregunt¨® Adam con sospecha. ¡ªEra un lunar...¡ªRespondi¨® con calma la criatura en el sof¨¢¡ªPero ahora ya casi termin¨® de resucitar. ¡ª?Eres un juguetero?¡ªPregunto Adam, mirando la altura gigantesca de la criatura. Parec¨ªa que el profesor Aquiles tuvo la mala fortuna de confundir la biograf¨ªa de un juguetero con un libro m¨¢gico y por eso fue perdiendo el control de su cuerpo. ¡ªEfectivamente¡ªRespondi¨® la criatura con calma¡ªAunque no lo recuerdes, tuvimos un acuerdo en el pasado: yo te ayudar¨ªa a escapar en la purga a cambio de que me consiguieras un cuerpo nuevo. ¡ªEl cuerpo fue del profesor que me quer¨ªa cosechar en la escuela...¡ªMurmur¨® Adam comprendiendo que parec¨ªa que no era tan simple el motivo por el cual su profesor Aquiles terminar¨¢ leyendo ese libro y no uno m¨¢gico¡ª?Recuerdas quien le dio tu biograf¨ªa a Aquiles? ¡ªSiempre, supuse que lo hiciste vos, pero parece que alguien m¨¢s ayud¨®...¡ªRespondi¨® la criatura pensativamente¡ªNo recuerdo qu¨¦ ocurri¨® luego de que proced¨ª a convertirme en una biograf¨ªa para renacer, mi conciencia volvi¨® cuando tu profesor perdi¨® el control de su cuerpo. La criatura se par¨® y procedi¨® a buscar unas t¨²nicas negras en la habitaci¨®n. Estando parado casi llegaba al techo, lo cual asust¨® bastante a Adam. Adem¨¢s, los dientes amarillos y afilados en su rostro y la falta de expresiones en su rostro sin piel provocaban bastantes nervios en el joven. ¡ªDeber¨ªamos ir corriendo a la salida, el ataque ya comenz¨®...¡ªComent¨® el juguetero, mientras se pon¨ªa unas t¨²nicas negras anormalmente largas cubriendo la mayor parte de su cuerpo. Aun as¨ª, la cabeza sin piel segu¨ªa siendo bastante inc¨®moda de ver. ¡ª??Ya comenz¨® el ataque?!¡ªGrit¨® Adam con miedo. ¡ªTranquilo, primero exterminar¨¢n a las personas de los pisos medios¡ªRespondi¨® la criatura acerc¨¢ndose a Adam en la puerta con unos pocos pasos¡ªNo se atrever¨ªan a da?ar la ciudadela, por lo que purgar estos pisos es parte m¨¢s delicada de su misi¨®n: por tanto, va a ser lo ¨²ltimo que hagan. ¡ª?Puedes moverte incluso si te estoy viendo?¡ªPregunt¨® Adam de forma aturdida. ¡ªClaro, no estoy jugando contigo: ?para qu¨¦ har¨ªa esa idiotez?¡ªComent¨® el juguetero con calma mientras sal¨ªa de la puerta y se dirig¨ªa a la salida del hex¨¢gono. Adam vio la espalda del juguetero alej¨¢ndose por el pasillo, un rastro de sangre se formaba a medida que el juguetero caminaba y la sangre se evaporaba llenando de neblina roja el pasillo. Algo aturdido por el giro inesperado de los eventos, Adam decidi¨® seguir al juguetero y confiar en que la criatura lo salvar¨ªa de la purga. De todas formas, Adam contaba con una s¨²per-habilidad m¨¢gica de escape, as¨ª que si el juguetero lo traicionaba podr¨ªa decir sus palabras m¨¢gicas y escapar con facilidad. 155-Como odio ese piso... Adam sigui¨® al juguetero por los pasillos de la biblioteca mientras la niebla roja los envolv¨ªa. ¡ª?Hacia d¨®nde vamos?¡ªpregunt¨® Adam mientras trotaba tratando de mantener la velocidad del juguetero. ¡ªEl protocolo de defensa debi¨® activarse¡ªComent¨® el juguetero mientras caminaba mirando hacia los lados¡ªAs¨ª que est¨¢n bloqueadas las escaleras que dan entrada a la ciudadela, no obstante las estanter¨ªas se dar¨¢n cuenta de que los que atacan son magos y probablemente pidan desactivar las defensas. Ahora deben estar votando sobre qu¨¦ decisi¨®n tomar. ¡ªConoces alguna escalera para escapar de estos pisos?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo. Ahora entend¨ªa por qu¨¦ su padrino estaba tan seguro de que ir¨ªa a los pisos inferiores, con las escaleras para salir de los pisos inferiores bloqueadas solo podr¨ªa ir por la salida conocida por este juguetero. ¡ªNo conozco ninguna escalera que puedas usar¡ªComent¨® el juguetero¡ªPero conozco un tobog¨¢n que te ayudar¨¢ a escapar de la purga e ir a pisos seguros. Adam y el juguetero caminaron con apuro hacia las escaleras, al llegar el joven h¨¦roe noto que las escaleras para subir hacia los pisos medios hab¨ªan sido bloqueadas por una pared de m¨¢rmol, ¨²nicamente estaban disponibles las escaleras para bajar. ¡ªTenemos que dirigirnos hacia el piso n¨²mero 3¡ªComent¨® el juguetero mientras se met¨ªa por las escaleras. ¡ªPero el piso inferior 3 de 5 est¨¢ infectado¡ªRespondi¨® Adam con rapidez, a¨²n conservaba algunos traumas por esa experiencia horrible que vivi¨® en ese piso. ¡ª¨²nicamente son otros jugueteros que perdieron sus recuerdos...¡ªComent¨® la criatura disminuyendo el problema¡ªNo te atacaran y si lo haces te ayudar¨¦: te dije que te sacar¨ªa de estos pisos con vida, solo conf¨ªa en m¨ª y lo lograras. Adam se qued¨® callado, pero su mente comenz¨® a repetir como un loco la frase salvavidas que lo ayudar¨ªa a escapar si las cosas se tornaban complejas en el piso inferior 3. El joven trot¨® por las escaleras con cuidado; le ser¨ªa bastante complicado a Adam distinguir el suelo si no llevara puestos sus anteojos, ya que todas las escaleras de caracol estaban ocultas por la niebla roja liberada por la sangre del juguetero evapor¨¢ndose en el suelo. Pero el efecto de sus anteojos le permit¨ªa distinguir las huellas blancas de los bibliotecarios en los escalones, junto a las huellas negras que estaban form¨¢ndose por los pies del juguetero mientras descend¨ªa por las escaleras. Pasaron unos minutos y los dos finalmente llegaron al piso inferior 3. Al llegar, el juguetero no interrumpi¨® su marcha y empez¨® a caminar por uno de los pasillos. Mientras los dos avanzaban, el juguetero le comentaba el plan a Adam: The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement. ¡ªTenemos que llegar al hex¨¢gono 1. En dicho hex¨¢gono encontraremos la estanter¨ªa que cuenta con un tobog¨¢n para salir de estos pisos. Trata de mantenerte cerca de m¨ª y no te retrases. Adam sigui¨® la espalda del juguetero por unos cuantos pasillos, pero luego de unos minutos caminando por los pasillos repletos de estanter¨ªas, sinti¨® que algo tocaba su espalda. Adam se dio la vuelta con rapidez y descubri¨® que quien lo agarraba era la misma criatura sin piel en el rostro que supuestamente estaba siguiendo. ¡ªEse no soy yo: te est¨¢n afectando la mente. Ven conmigo, muchacho¡ªComent¨® el juguetero mirado con desconfianza la espalda del juguetero con t¨²nica negra delante de Adam. ¡ªTienes un s¨ªmbolo de una hermandad de magos en tu t¨²nica¡ªCometo el juguetero delante de Adam, d¨¢ndose la vuelta y mostrando que era id¨¦ntico a la persona que lo agarraba¡ªMu¨¦strale ese s¨ªmbolo a alguna estanter¨ªa de este pasillo y pide su ayuda. No tenemos tiempo que perder con este idiota, Adam. Adam se dio la vuelta con lentitud y mir¨® con nerviosismo la reacci¨®n del juguetero que estaba tomando su espalda, pero el mismo ignor¨® su mirada y solo se concentr¨® en el otro juguetero que ten¨ªa enfrente. Aprovechando la falta de atenci¨®n, Adam se escabullo del agarre del juguetero y tom¨® uno de los libros de una estanter¨ªa cercana. La estanter¨ªa parec¨ªa estar hecha completamente de plata y varios clavos oxidados pod¨ªan encontrarse por su superficie. De la estanter¨ªa de plata empez¨® a surgir la cabeza de un hombre hecha de plata. La cabeza estaba llena de clavos clavados por todo su rostro, los dos ojos de su cara parec¨ªan estar cosidos y una boca anormalmente larga se encontraba en su rostro. Al salir la cabeza dijo con una voz dominante: ¡ªEstamos en una asamblea debatiendo tu muerte: ?No se puede leer ahora, muchacho! ¡ªSoy un mago¡ªComent¨® Adam con tono muy altivo¡ªEstoy evaluando las estanter¨ªas de este piso, para que los magos que vengan despu¨¦s de la purga est¨¦n m¨¢s seguros por estos pisos. La cabeza de plata abri¨® su larga boca mostrando un ojo formado con un rub¨ª. El ojo mir¨® a Adam de arriba a abajo y luego de un tiempo la cabeza dijo: ¡ªS¨¦ que mientes, muchacho... pero de verdad eres un mago, de eso no tengo dudas. ?En qu¨¦ quieres que te ayude? ¡ªNecesito saber cu¨¢l de los dos jugueteros es el verdadero¡ªContest¨® Adam con preocupaci¨®n, alej¨¢ndose lo m¨¢s posible de los dos jugueteros. ¡ª?El juguetero que viva ser¨¢ el verdadero!¡ªGrito la cabeza plata con voz dominante, mientras se hund¨ªa en su estanter¨ªa. *Puff* El jugueteo que hab¨ªa recomendado usar las estanter¨ªas cay¨® al suelo con 10 clavos clavados en su cabeza, acto seguido el cuerpo comenz¨® a retorcerse violentamente. Luego de unos segundos, el juguetero en el suelo dej¨® de retorcerse y abri¨® su boca: escupiendo un libro manchado completamente con sangre. ¡ªEse juguetero me parec¨ªa el m¨¢s confiable...¡ªMurmur¨® Adam, aturdido, si no fuera por la estanter¨ªa, seguir¨ªa siguiendo a ese juguetero hasta su muerte. ¡ªPor eso mismo era el menos confiable...¡ªComent¨® el juguetero sobreviviente¡ªDe todas formas no lo pienses mucho, cada vez tenemos menos tiempo y necesitas llegar al tobog¨¢n lo m¨¢s pronto posible o morir¨¢s. Adam, a¨²n aturdido, mir¨® como el juguetero se dirig¨ªa por la direcci¨®n contraria a la cual ¨¦l hab¨ªa estado caminando todo este tiempo. Antes de que el juguetero pudiera perderse de vista, Adam reaccion¨® y comenz¨® a correr en la direcci¨®n en la que el juguetero se alejaba. 156-El final de la infancia (Final) Adam corri¨® por los pasillos persiguiendo la espalda del juguetero, hasta que finalmente noto que el juguetero deten¨ªa su marcha. Al llegar a su lado, Adam not¨® que el juguetero estaba parado al frente de una estanter¨ªa bastante colorida La estanter¨ªa parec¨ªa estar hecha de metales preciosos de diferentes tipos, hab¨ªa metales de todos los colores, pero parec¨ªa que la estanter¨ªa ¨²nicamente usaba colores llamativos, por lo que no hab¨ªa nada ning¨²n metal de color blanco o negro. Los estantes estaban llenos de libros coloridos que aparentaban ser m¨¢gicos y muchos peluches pod¨ªan verse colocados de forma desordenada por toda la estanter¨ªa. ¡ªToma uno de sus libros¡ªComent¨® el juguetero, mirando con precauci¨®n los pasillos. Adam hizo caso y tom¨® uno de los libros coloridos, inmediatamente una cabeza formada con muchos metales preciosos coloridos comenz¨® a formarse en la estanter¨ªa, la cabeza llevaba una peluca de payaso y tambi¨¦n ten¨ªa una nariz de payaso. Acto seguido el libro desapareci¨® de la mano de Adam y volvi¨® a aparecer en la estanter¨ªa. El payaso mir¨® a Adam con enojo y grito: ¡ª?Muchacho, estamos en medio de una votaci¨®n y solo los ni?os buenos pueden leer mis libros! ¡ªNo vinimos por tus libros¡ªDijo la criatura sin piel¡ªEl muchacho es un amigo m¨ªo, necesita utilizar el tobog¨¢n para escapar de los otros magos. El payaso mir¨® a la criatura unos cuantos segundos, luego mir¨® a Adam y le dijo con un tono bastante alegre como si estuviera cantando: ¡ªSi eres amigo de los jugueteros, tambi¨¦n eres mi amigo. Puedes divertirte usando mi tobog¨¢n, espero que lo disfrutes, muchacho. Al terminar de decir esas palabras, el rostro del payaso comenz¨® a hacerse m¨¢s grande hasta ocupar toda su estanter¨ªa. Acto seguido, la cabeza gigante abri¨® su boca y sac¨® la lengua para armar una escalera hacia su interior. ¡ª?Tengo que meterme adentro de la boca?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo de entrar en el interior. ¡ªSi, Antes de irte, ten esto¡ªEl juguetero meti¨® las manos en sus t¨²nicas negras y retir¨® una bolsa negra¡ªMe dijiste que te diera esta bolsa antes de escapar. Adam tom¨® la bolsa y la abri¨®: la bolsa estaba llena de objetos miscel¨¢neos, por lo que parec¨ªa que su padre hab¨ªa preparado unas cuantas provisiones para el momento de la huida de Adam. Con la bolsa guardada en su t¨²nica, Adam mir¨® la garganta de la cabeza gigante y pregunt¨®: ¡ª?Hasta d¨®nde lleva este tobog¨¢n? ¡ªPermite descender 10.000 pisos en unas horas¡ªContest¨® el juguetero con calma¡ªEstar¨¢s a salvo de la purga a esa distancia. Stolen from its rightful author, this tale is not meant to be on Amazon; report any sightings. ¡ª10.000 pisos...¡ªMurmur¨® Adam de forma reflexiva. Si el joven se tiraba por este tobog¨¢n, le costar¨ªa unos cuantos a?os de su vida volver a estos pisos, por lo que parec¨ªa que realmente no hab¨ªa vuelta atr¨¢s. Entendiendo que no hab¨ªa otra manera de escapar, Adam, subi¨® por la lengua de la cabeza gigante hasta llegar a la boca. Antes de seguir avanzando miro para atr¨¢s y pregunt¨®: ¡ª?T¨² no vas a escapar? ¡ªNo necesito escapar¡ª Respondi¨® la criatura sin piel¡ªMuchas estanter¨ªas de este piso me protegen, as¨ª que voy a estar bien. Suerte Adam, te agradezco por darme este cuerpo. ¡ªGracias tambi¨¦n por ayudarme a escapar...¡ªComent¨® Adam con algo de pena por el cruel destino que le toc¨® vivir a su antiguo profesor Aquiles. Luego de despedirse, Adam continu¨® caminando por la boca de la cabeza gigante hasta llegar a la garganta: parec¨ªa que el agujero de la garganta era el tobog¨¢n que le salvar¨ªa la vida. El joven mir¨® el agujero unos cuantos minutos: esta era una decisi¨®n de la que no pod¨ªa volverse para atr¨¢s y lamentablemente lo hab¨ªan forzado a tomarla. Los dos compa?eros de clases de Adam hab¨ªan ido a los pisos superiores y el joven siempre quiso encontrarse con ellos para agradecerles la advertencia y poder ver como andaban en la vida. Adem¨¢s, sab¨ªa por rumores que los pisos inferiores eran una mala idea para iniciar su vida de exploraci¨®n y peregrinaci¨®n. Los rumores de pisos infectados y desiertos no eran pocos y tampoco parec¨ªa que muchos bibliotecarios lograran subir de estos pisos hasta los pisos de madera donde ¨¦l hab¨ªa pasado m¨¢s de la mitad de su vida. Reci¨¦n ahora que estaba por irse para no volver, Adam entend¨ªa lo c¨®moda que hab¨ªa sido la vida mientras viv¨ªa en la cueva del viejo sin ojos. Durante estos 15 a?os solo ten¨ªa que preocuparme por estudiar y por alguna aventura extra?a vivida de vez en cuando. Pero una vez que se tirara por este tobog¨¢n, esas aventuras extra?as se convertir¨ªan en su nueva realidad y es o era algo que solo ahora lograba comprender. El joven tem¨ªa esas aventuras, tem¨ªa que esas experiencias horribles de su infancia volvieran a repetirse, tem¨ªa morir solo y abandonado en uno de los hex¨¢gonos de esta biblioteca como su padre lo hab¨ªa hecho. Reci¨¦n ahora, Adam comprend¨ªa que no quer¨ªa salir a explorar tir¨¢ndose por este tobog¨¢n. El joven quer¨ªa seguir viviendo la c¨®moda vida de los pisos de madera. El muchacho quer¨ªa tener una vida normal como cualquier otro bibliotecario: una vida en donde ¨²nicamente s¨¦ preocupara por la historia que estaba leyendo mientras tomaba chocolatada caliente delante de una c¨®moda fogata, una vida donde su ¨²nica preocupaci¨®n era no tener suficiente tiempo para seguir leyendo. Reci¨¦n ahora, Adam comprend¨ªa que nunca hab¨ªa nacido para ser el h¨¦roe de la historia, el joven sent¨ªa que hab¨ªa nacido para leer la historia de ese h¨¦roe y lo que antes parec¨ªa f¨¢cil, ahora le parec¨ªa imposible a Adam. El joven h¨¦roe no ten¨ªa la valent¨ªa para tirarse por este tobog¨¢n, no ten¨ªa el valor para enfrentarse a la realidad de la cruel purga, no ten¨ªa el coraje para abandonar su antigua vida y comenzar de cero en pisos peligrosos y desconocidos. El temor a lo desconocido inundaba el alma de Adam mientras miraba ese tobog¨¢n que conduc¨ªa a la oscuridad absoluta, pero cuando el joven estaba a punto de darse la vuelta para buscar otra salida, sinti¨® que alguien lo empujaba de atr¨¢s hacia el tobog¨¢n. Antes de caer por el tobog¨¢n, Adam trat¨® de decir sus palabras m¨¢gicas, pero por mucho que intentara no pod¨ªa recordarlas, parec¨ªa que el juguetero estaba afectando su mente. Lo ¨²ltimo que Adam pudo ver antes de descender por la oscuridad infinita del tobog¨¢n, fue la sonrisa formada con dientes afilados y amarillentos en el rostro sin piel del juguetero que acababa de empujarlo a un destino incierto. -----------------------------------------El Fin de mi infancia¡ª-------------------------------------------- E1-Prologo ¡ªEstamos en una sala... ¡ªEst¨¢n en una sala... ¡ªEstar¨ªan en una sala... Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there. ¡ª?Acaso hay diferencias en dicha frace? No para nosotros dos. No para m¨ª. No para esta historia. La historia que debe ser contada. La historia que deseamos que se nos cuente. La historia que yo deseo saber. ¡ª?Lector, podr¨ªa hallar la historia por m¨ª? S¨¦ que ''La Historia'' est¨¢ oculta en alg¨²n p¨¢rrafo de mi historia... E1-01-Acè°© no hay nada ç…¤til, pero es necesario que lo leas. ¡ª ?Lo siento, profesor, se me hizo tarde! Un joven con ojos azules, pelo rojo y con pecas entraba corriendo por una puerta, por la apariencia parecer¨ªa que ven¨ªa de correr una marat¨®n; su respiraci¨®n estaba acelerada y no dejaba de sudar manchando su ropa. Hablando de su ropa, el joven ten¨ªa puesta una t¨²nica completamente blanca. La t¨²nica cubr¨ªa todo el cuerpo del muchacho, salvo por unos zapatos negros que resaltaban por lo sucios que estaban. ¡ªNo hay problema, muchacho¡­¡ª contest¨® el profesor con una sonrisa ir¨®nica¡ªya que hoy vos llegaste tarde, ma?ana llegar¨¦ tarde yo y as¨ª estaremos a mano¡­ El profesor era bastante alto y flaco, con cabello negro y ojos negros, en sus ojos ten¨ªa un par de anteojos circulares con marco de oro muy finos. El maestro ten¨ªa el aura de un erudito y la sonrisa de un buen amigo. Lo m¨¢s destacable del hombre ser¨ªa su ropa, la cual era una t¨²nica que cubr¨ªa completamente su cuerpo. Pero su t¨²nica era de color negro, contrastando con la t¨²nica blanca del joven. ¡ª?Acaso planeas quedarte parado ah¨ª toda la clase? ¡ª pregunt¨® el profesor al ver que el joven no se sentaba. El joven con algo de verg¨¹enza entr¨® en el sal¨®n. El sal¨®n era cuadrado y no era muy grande: solo entrar¨ªan 15 personas a lo mucho. Las paredes y el piso de la habitaci¨®n parec¨ªan ser de madera. Como iluminaci¨®n se usaban unas l¨¢mparas de aceite que iluminaban todos los rincones de la habitaci¨®n. En el medio de la sala hab¨ªa un gran escritorio donde el profesor esperaba sentado y a su alrededor formando un cuadrado hab¨ªa 8 escritorios m¨¢s chicos, pero por alg¨²n motivo todos los escritorios se encontraban vac¨ªos. This story originates from Royal Road. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. ¡ª?Hay alguno con due?o? ¡ª pregunt¨® el joven aturdido por la soledad de la sala. ¡ªNo veo a nadie, muchacho, pero si notas a alguien: ?Dime! As¨ª salgo corriendo¡ª Contest¨® el maestro con iron¨ªa. Al notar la broma, el joven se sent¨® en el escritorio que parec¨ªa menos maltratado por los rayones de estudiantes aburridos. ¡ªBueno, tu primera tarea, joven, es presentarse a los dem¨¢s¡­¡ª Dijo el profesor, sacando un cuaderno negro para anotar los presentes. ¡ª?No deber¨ªamos esperar a los dem¨¢s estudiantes? ¡ª pregunt¨® el joven mirando a la habitaci¨®n solitaria. ¡ªSolo hay otros dos estudiantes en el curso para ni?os especiales n¨²mero 20¡­¡ªDijo el profesor con algo de enojo¡ª Un chico que est¨¢ enfermo y una chica que suele faltar m¨¢s de la cuenta. ¡ª?Podr¨ªa presentarse primero, profesor?¡ª pregunt¨® el joven con rubor en su cara¡ª Nunca lo hice yo y no s¨¦ qu¨¦ hacer. Como lo har¨ªa un estudiante, el profesor se levant¨® de la silla y dijo con lentitud: ¡ªMi nombre es Aquiles, tengo 43 a?os y soy profesor del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo descubrir misterios entre las estanter¨ªas y no tengo dudas de que odio los libros sin sentido. Cuando sea grande, quiero seguir siendo profesor. Mis padres fueron comerciantes. El profesor termin¨® y mir¨® al joven expectante. El joven, entendiendo la mirada del profesor, se par¨® y dijo con voz infantil: ¡ªMi nombre es Adam, tengo 10 a?os y soy estudiante del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo buscar cosas entre los libros y no tengo dudas de que odio a las personas que dicen cosas sin sentido. Cuando sea grande, quiero ser un explorador de pisos. Mi padre es un explorador de pisos. ¡ªMuy bien, excelente presentaci¨®n, Adam ¡ªDijo Aquiles con una sonrisa ¡ª ?Sabes a qu¨¦ has venido a esta escuela? E1-02-Deber铆a haber dicho negro! ¡ª?A conseguir mi t¨²nica negra!¡ªContest¨® Adam emocionado. ¡ª?Esa es la actitud de un verdadero estudiante! ¡ªDijo el profesor con una sonrisa amable, algo forzada¡ª Para lograr eso solo tienes que aprender un idioma a tu selecci¨®n, por suerte para vos: tengo maestr¨ªa en tres idiomas, as¨ª que vas a tener muchas opciones para elegir. Aquiles se levant¨® de su asiento y sac¨® una caja de madera. Adentro de la caja se encontraban 4 libros en su interior con tapas de diferentes colores: verde, amarillo, rojo y negro. Aquiles tom¨® 3 de los libros y cerr¨® la caja. A continuaci¨®n, el profesor puso los tres libros sobre la mesa y comenz¨® a explicar de qu¨¦ tratan cada uno: ¡ªEste libro verde es bueno para aprender el idioma que usan en los pisos superiores; por lo cual es bastante ¨²til si planeas explorar los pisos de arriba. El libro rojo es ¨²til para viajar a los pisos inferiores, pero no te recomendar¨ªa estudiar este idioma. ?Reconoces cu¨¢l es el amarillo? ¡ª ?Si! ¡ªContest¨® Adam con la felicidad de un ni?o que sabe la respuesta correcta¡ª Ese es el idioma que utilizamos en los pisos donde vive mi pap¨¢ y d¨®nde est¨¢ la escuela. This tale has been pilfered from Royal Road. If found on Amazon, kindly file a report. ¡ª?Correcto, Adam! ¡ªFelicit¨® el profesor ¡ª Es por eso que este es el idioma inicial m¨¢s ¨²til para vos; es muy probable que tus padres ya te hayan ense?ado un poco y eso va a hacer que puedas obtener tu t¨²nica negra m¨¢s r¨¢pido: ?Cu¨¢l de todos los libros eliges? ¡ª?El libro de color amarillo! ¡ª Grit¨® Adam, algo impaciente por obtener su t¨²nica negra. El profesor asinti¨® y volvi¨® a guardar los otros libros no seleccionados en la caja. Luego, el profesor tom¨® el libro que qued¨® sobre la mesa y se lo entreg¨® en la mano Adam, mientras le dec¨ªa: ¡ªTu primera tarea ser¨¢ preguntarles a tus padres que dice la primera hoja. Luego trata de intentar entender las dem¨¢s usando lo que aprendiste por tus padres con la primera hoja. ?Pero no le preguntes qu¨¦ dicen las siguientes! ?Entendido? ¡ª ?Claro, profesor! ¡ª contest¨® Adam algo emocionado ¡ªBien¡ª Dijo el profesor con felicidad, al ver un chico tan colaborativo¡ª por lo dem¨¢s, puedes irte m¨¢s temprano de la clase hoy, pero emplea el tiempo que est¨¢s ganando haciendo la tarea. Suerte en el camino, Adam. Y la pr¨®xima vez que vengas trata de no perder tiempo hojeando libros que a¨²n no puedes leer. Se nota el polvo de tus zapatos. Adam se mir¨® con verg¨¹enza sus zapatos y trat¨® de ocultarlos con su t¨²nica, pero su t¨²nica no era tan larga para lograrlo. Con rubor en su cara, Adam se despidi¨® mientras se iba del sal¨®n de clases. ¡ªUn joven curioso...¡ª Murmuraba el profesor con tono fr¨ªo¡ªQue peligro¡­ E1-03-Mi mundo era una fiesta a lado del tu yo ,no? Al salir de la clase, Adam mir¨® con felicidad los pasillos de madera que conectaban las diferentes aulas. Los pasillos estaban iluminados por el mismo tipo de l¨¢mparas de aceite que el sal¨®n de clases. Solo hab¨ªa puertas en uno de los costados de los pasillos, mientras que en el otro costado uno pod¨ªa encontrar pinturas de diferentes personas; todas las personas estaban vestidas con t¨²nicas negras y ten¨ªan manchas negras en la piel alrededor de los ojos, como si hubieran dormido mal de tanto leer. Estas personas eran ni m¨¢s ni menos que los antiguos profesores de la escuela del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18 o tambi¨¦n conocida como: la escuela de los pisos medios. Con una felicidad pocas veces vista, Adam fue caminando por los pasillos de madera. Los mismos no eran muy altos y ten¨ªan una altura un poco superior a la de una persona, ni tampoco eran muy anchos: a lo mucho podr¨ªa pasar 4 personas pegadas hombro a hombro, pero los pasillos s¨ª eran bastantes largos. No obstante, el ambiente claustrof¨®bico no parec¨ªa importarle al joven alegre que caminaba por los pasillos tratando de cubrir sus zapatos sucios. Por desgracia para Adam su aula quedaba en unos de los extremos m¨¢s alejados del hex¨¢gono, por lo que el joven tuvo una larga caminata hasta llegar a la puerta de la escuela. Girando por las tres esquinas del hex¨¢gono, Adam finalmente pudo encontrar el pasillo que conduc¨ªa a la puerta de salida. La puerta de salida de la escuela era 3 veces m¨¢s grande que las puertas de las clases y estaba colocada en el lado de la pared donde se colocaban los cuadros, por lo que era muy f¨¢cilmente reconocible. Pero m¨¢s que una puerta habr¨ªa que aclarar que era un marco vac¨ªo que conectaba el hex¨¢gono 8 con el 4. Adam pas¨® por el marco gigante y continu¨® su marcha; sin embargo, esta vez no lo recibieron pasillos llenos de puertas y pinturas como en la escuela. El hex¨¢gono 4 era uno de los 6 hex¨¢gonos principales, por lo que las paredes del hex¨¢gono 4 estaban rodeadas de estanter¨ªas llenas de libros, salvo por los marcos de abertura que funcionaban como puertas entre los hex¨¢gonos. The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement. En el medio del hex¨¢gono 4 hab¨ªa m¨¢s estanter¨ªas formando otro hex¨¢gono m¨¢s chico con solo dos marcos en cada lado funcionando como puertas, dicho hex¨¢gono era conocido como un hex¨¢gono interior. Dentro de ese hex¨¢gono interior, cuyas paredes se compon¨ªan de estanter¨ªas, hab¨ªa otro hex¨¢gono interior a¨²n m¨¢s chico: cuyas paredes tambi¨¦n se compon¨ªan de estanter¨ªas y de dos puertas alineadas con la anterior, formando un pasillo de marcos. En total, cada hex¨¢gono principal conten¨ªa 18 hex¨¢gonos interiores repletos de estanter¨ªas donde uno pod¨ªa encontrar libros, por lo que si no fuera porque todos los marcos gigantes estaban alineados, uno podr¨ªa encontrarse con un hermoso laberinto lleno de estanter¨ªas con libros coloridos. Adam parec¨ªa no querer llamar la atenci¨®n de las personas que se hallaban ojeando o leyendo libros en el interior del hex¨¢gono 4; por lo cual el ni?o decidi¨® avanzar hacia su objetivo por el anillo externo de estanter¨ªas. El objetivo de Adam era llegar al hex¨¢gono 3 de 18. El hex¨¢gono 3 no solo era uno de los principales, sino que tambi¨¦n contaba con dos escaleras que serv¨ªan para subir y bajar pisos. Adam camin¨® torpemente, tratando de esconder sus zapatos con polvo del resto de personas con t¨²nicas negras. Tras caminar un buen rato, el ni?o pudo ver dos marcos de m¨¢rmol y que detr¨¢s de los marcos se localizaban unas escaleras de caracol. Las escaleras de caracol estaban hechas de m¨¢rmol y estaban decoradas de forma exquisita, por lo que si uno las mirara con cuidado lograr¨ªa apreciar que hab¨ªa s¨ªmbolos raros grabados en cada uno de los esca?os de las escaleras. Una de las escaleras se dirig¨ªa a los pisos inferiores del nivel medio y la otra ascend¨ªa hasta los pisos superiores del nivel medio. Adam se dirig¨ªa a los pisos inferiores donde viv¨ªa su padre. Pero el chico no avanzaba; sino que s¨¦ qued¨® esperando en la puerta de las escaleras. Las escaleras no eran muy ancha y solo pod¨ªan pasar 4 personas de hombro a hombro. Por lo cual los antiguos bibliotecarios hab¨ªan dise?ado un sistema para evitar atascos y accidentes en su interior. Arriba de cada marco que conduc¨ªa a una escalera hab¨ªa dos piedras: una verde y otra roja. Si la piedra roja parpadeaba no se pod¨ªa entrar y era mejor no hacerlo. Por lo cual, Adam ten¨ªa que quedarse esperando en la puerta; sin embargo, todas las escaleras ten¨ªan 100 escalones entre piso y piso, por lo que la espera no deber¨ªa ser demasiado larga. E1-04-Ojala le hubiera echo caso... Adam parec¨ªa algo impaciente mientras miraba una y otra vez a la piedra roja parpadeando. Finalmente, el ni?o se cans¨® de esperar; ya hab¨ªan pasado 5 minutos y las personas que estaban ascendiendo a¨²n no lograban terminar de subir los escalones. Adam decidi¨® matar el tiempo haciendo otra cosa. Mir¨® a sus costados y no parec¨ªa haber nadie por el pasillo formado de estanter¨ªas. Con algo de dudas, Adam s¨¦ acerc¨® a una estanter¨ªa del pasillo y trato de tomar uno de sus libros, pero la voz de alguien lo interrumpi¨®: ¡ª?No eres muy joven para andar ojeando cosas que no puedes leer, chico? Adam mir¨® a la direcci¨®n de donde proven¨ªa el sonido y era la estanter¨ªa; la cara de lo que parec¨ªa ser una mujer vieja estaba formada en uno de los marcos de madera de la estanter¨ªa. La cara de la vieja tambi¨¦n era de madera y parec¨ªa parte de la decoraci¨®n de la estanter¨ªa. ¡ªParece que alguien se descompuso en las escaleras¡­¡ª Contest¨® Adam mirando a los costados del pasillo y vigilando que no lo viera nadie¡ª As¨ª que tengo tiempo libre. ¡ªAlegre e inocente¡­¡ª Comenz¨® a recitar la estanter¨ªa con una sonrisa feliz y la voz de una abuelita ¡ª Oh, la juventud, cuando no conoc¨ªamos los secretos de este mundo, cuando todo parec¨ªa una alegre caminata por los pasillos. Pero la sonrisa de la cara de madera se detuvo de golpe, como si un pensamiento amargo se hubiera cruzado por la mente de la anciana. Acto seguido, la abuela mir¨® a Adam con seriedad, mientras dec¨ªa con preocupaci¨®n: A case of theft: this story is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. ¡ª?Pero debes tener cuidado, jovencito! No todas las estanter¨ªas son tan buenas como yo. Algunas viejas estanter¨ªas guardan secretos que deben ser olvidados y tambi¨¦n hay estanter¨ªas malvadas que te dir¨¢n mentiras para enga?arte: ?Nunca conf¨ªes en estanter¨ªas desconocidas! Adam asinti¨® con la cabeza y luego con algo de miedo movi¨® la cabeza para ver a los costados, pero por suerte nadie hab¨ªa escuchado los gritos de la estanter¨ªa. ¡ªS¨¦ que no sabes leer ning¨²n idioma¡­¡ª Continu¨® hablando la abuelita mirando las t¨²nicas blancas del ni?o¡ªPero hay un libro m¨ªo que contiene un secreto. Est¨¢ en el tercer estante. Es el del lomo amarillo, inscrito con la frase: ''Papel y Topos''. Puedes agarrar el libro, pero si lo tomas, prom¨¦teme: ?Que nunca buscar¨¢s leer otro libro de este hex¨¢gono hasta obtener tu t¨²nica negra! ¡ª?Lo prometo!¡ª Dijo Adam con una sonrisa feliz mientras buscaba el libro. Finalmente, Adam encontr¨® el libro y lo abri¨®. El ni?o no entend¨ªa nada de lo que estaba escrito en el libro, pero eso no le impidi¨® a Adam buscar entre las hojas del libro. Luego de pasar unas cuantas hojas, Adam encontr¨® una hoja que le llam¨® la atenci¨®n. La hoja era completamente dorada y las palabras escritas sobre la misma usaban caracteres que parec¨ªan ser diferentes a los usados en todo el libro. ¡ªPara qu¨¦ te compres unos nuevos zapatos y unos cuantos dulces¡ª Dijo la abuelita con una sonrisa amable¡ª?Pero recuerda, as¨ª como hay tesoros escondidos en los libros, tambi¨¦n hay terribles secretos! Adam asinti¨® varias veces por la felicidad de haber encontrado un tesoro. Acto seguido, el ni?o arranc¨® la p¨¢gina dorada y devolvi¨® el libro al estante donde lo hab¨ªa sacado. Parec¨ªa que la piedra roja de la puerta de las escaleras parpadeaba cada vez menos. Al notarlo, Adam camino con velocidad hacia la puerta. E1-06-El olor a humedad de esa escalera era insoportable. Adam esper¨® en la puerta de la escalera con la hoja dorada escondida en uno de los bolsillos de su t¨²nica. Todos los planes del ni?o hab¨ªan cambiado y ahora ten¨ªa que dirigirse lo m¨¢s r¨¢pido que pudiera a casa para guardar su peque?o tesoro. Luego de unos minutos, Adam pudo observar a la persona que estaba obstruyendo las escaleras: era muy viejo y ten¨ªa demasiadas canas en su cabeza, vest¨ªa una t¨²nica roja y cada paso que daba lo hac¨ªa con la lentitud de una tortuga. El viejo estaba acompa?ado por otras tres personas que vest¨ªan t¨²nicas negras, dichos acompa?antes sub¨ªan con la misma lentitud que el anciano y siempre se manten¨ªan unos escalones abajo del viejo, como si no buscaran pasarlo. Al ver la t¨²nica de otro color: Adam r¨¢pidamente tap¨® sus zapatos; sab¨ªa que este viejo era alguien importante y era mejor que el anciano no descubriera imperfecciones. ¡ª?No deber¨ªas estar en la escuela a estas horas, jovencito? ¡ª pregunt¨® el viejo con una sonrisa amable. ¡ªEl maestro Aquiles me dijo que ten¨ªa que hacer la tarea en casa con mi padre¡ª Contest¨® Adam r¨¢pidamente, mostrando el libro amarillo que le hab¨ªa regalado su profesor. ¡ªAquiles ... Tan holgaz¨¢n como cuando era estudiante... ¡ª Dijo el viejo con algo de enojo, masaje¨¢ndose la frente con la mano¡ª No te preocupes, joven. Despu¨¦s ir¨¦ a decirle algunas palabras a ese vago y ver¨¢s c¨®mo te ayuda con tus deberes la pr¨®xima clase. Adam asinti¨® y se despidi¨® del viejo, siempre cauto de que no descubriera sus zapatos. Con algo de prisa, el ni?o comenz¨® a bajar las escaleras. Eran 100 escaleras y el ni?o ten¨ªa 10 a?os; l¨®gicamente Adam estaba bastante cansado cuando lo logr¨®. Pero el joven no se detuvo al llegar al tercer piso medio; sino que sigui¨® bajando hasta llegar al primer piso medio. Fueron un total de 400 escalones los que baj¨® Adam y este era el verdadero motivo por el cual hab¨ªa llegado tarde a la clase. Al terminar de bajar las escaleras y llegar al primer piso medio, Adam observo que hab¨ªa cuatro personas que estaban protegiendo la escalera para continuar bajando. This book was originally published on Royal Road. Check it out there for the real experience. Los cuatro guardias notaron la mirada del ni?o y lo miraron con curiosidad. Uno de los guardias, con mirada algo aturdida; sac¨® un libro rojo de su t¨²nica, pero no lo abri¨®, ¨²nicamente se qued¨® mirando al muchacho con sospecha. Adam ignor¨® a los guardias y se dirigi¨® con apuro hacia uno de los pasillos del hex¨¢gono 3 del primer piso medio. Adam continu¨® su marcha hasta llegar a una de las esquinas, dobl¨® y mir¨® hacia los extremos del pasillo para ver que no hubiera nadie mirando. Acto seguido, el ni?o se dirigi¨® hacia una de las estanter¨ªas. Las estanter¨ªas de este piso eran bastante viejas; algunas estaban rotas, otras casi vac¨ªas y llenas de polvo. Adam fue hacia una estanter¨ªa que no estaba rota, aunque no ten¨ªa muchos libros en sus estantes. La estanter¨ªa estaba colocada en la pared exterior del hex¨¢gono principal y parec¨ªa estar hecha con una madera h¨²meda que aparentaba ser muy vieja. La madera h¨²meda de la estanter¨ªa estaba decorada con hongos coloridos y musgo muy verde, d¨¢ndole cierta apariencia m¨¢gica. Adam mir¨® con cuidado los pasillos y tom¨® uno de los libros de la estanter¨ªa. El libro era bastante viejo y sus p¨¢ginas estaban amarillentas; por lo que era muy diferente al libro en perfecto estado que Adam hab¨ªa tomado de la estanter¨ªa con cara de abuelita. Al tomar el libro, una cara apareci¨® en la estanter¨ªa de madera. El rostro de madera parec¨ªa pertenecer a un hombre muy viejo y solo ten¨ªa una boca; en la cual pod¨ªan distinguirse unos dientes afilados que asustar¨ªan a cualquiera. ¡ª?Acaso no sabes qui¨¦n soy, novato?¡ªDijo la estanter¨ªa con una sonrisa llena de codicia ¡ª Si mis libros quieres leer, primero mi pregunta debes responder. ?Pero presta atenci¨®n, porque si fallas, ser¨¢s otro de los hongos que hay en mis estantes! As¨ª que dime: ?Si yo quisiera poder resucitar, cu¨¢les son los pasos del ritual a realizar? ¡ªSoy yo, viejo sin ojos, ¨²nicamente quiero pasar ¡ª Dijo Adam mirando a los lados con preocupaci¨®n. ¡ª?Eres t¨², chico?¡ª Un par de ojos aparecieron en la cara de madera y miraron con sospecha al ni?o con pelo colorado y pecas ¡ª ?Entra! ?S¨¦ r¨¢pido o alguien te notar¨¢! El libro en la mano de Adam desapareci¨® y se coloc¨® en la estanter¨ªa. Acto seguido, los libros en la estanter¨ªa comenzaron a moverse como si tuvieran voluntad propia, mientras que la madera mohosa y h¨²meda comenzaba a doblarse hasta formar un marco de madera: en su interior hab¨ªa una escalera de caracol. Sin perder el tiempo y con apuro, Adam entr¨® por el marco y baj¨® por las escaleras de caracol, dirigi¨¦ndose al quinto piso del nivel inferior. E1-07-Un buen d铆a de aventuras... A diferencia de las escaleras de m¨¢rmol, esta escalera estaba hecha de madera podrida. Las paredes de la escalera eran de piedra irregular, similar a las paredes de una cueva. La escalera no estaba iluminada con l¨¢mparas de aceite; sino que sobre las paredes de piedra irregular hab¨ªa champi?ones azules que brillaban, iluminando d¨¦bilmente los escalones con una luz azulada. La escena era bastante bonita, pero algo peligrosa; dado que los escalones de madera podrida eran resbaladizos y poco confiables. Adam bajaba con cuidado y con mucha lentitud. Pero el coraz¨®n de Adam estaba algo acelerado; hoy el ni?o hab¨ªa tenido su primer d¨ªa de escuela y hab¨ªa logrado subir al piso medio sin que nadie se diera cuenta de que en realidad no pertenec¨ªa a esos pisos. Adam viv¨ªa en los pisos inferiores junto a su padre. El padre de Adam se las ingeni¨® con un plan para lograr darle educaci¨®n a su hijo y as¨ª poder ofrecerle un mejor futuro. Ya que la educaci¨®n era imposible de obtener para los habitantes de los niveles inferiores. Esta escalera hab¨ªa sido descubierta por el padre de Adam en sus d¨ªas de juventud. Lamentablemente, cuando su padre descubri¨® la escalera, ya era muy viejo para ser estudiante; por lo que nunca pudo obtener la t¨²nica negra. El padre de Adam lo sab¨ªa bien: adquirir la t¨²nica negra no era obtener una simple ropa de vestir; era obtener el derecho de decir que sab¨ªas leer; era el derecho a poder vivir bien en este mundo. Con mucho cuidado de no resbalarse, Adam logr¨® bajar todos los escalones de madera. La parte baja de la escalera era una cueva iluminada con cientos de champi?ones. En la cueva hab¨ªa un lago peque?o formado de agua cristalina y en dicho lago sobresal¨ªan varias piedras del agua formando un camino de piedras que atravesaba el lago por la mitad. If you discover this narrative on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the violation. Con cuidado de no caerse al agua, Adam fue saltando por las piedras que sobresal¨ªan del agua hasta llegar al otro extremo del lago, donde ¨²nicamente se encontraba la pared de la cueva. Parec¨ªa no tener sentido saltar por las piedras del lago, ya que la cueva no ten¨ªa salida aparente y no hab¨ªa nada del otro lado del lago. Sin embargo, al llegar a la pared de la cueva de este extremo, Adam coloc¨® su mano sobre la pared y dijo en voz alta: ¡ª Un buen d¨ªa de aventuras, pero es tiempo de que el h¨¦roe regrese a casa¡­ Acto seguido, las paredes de la cueva comenzaron a temblar y poco a poco se mostr¨® sobre la pared el dibujo de una puerta que parec¨ªa estar hecha con tiza blanca. Adam empuj¨® el dibujo y la puerta no se movi¨®; parecer¨ªa que hab¨ªa alguien afuera. Adam esper¨® un rato en la cueva y volvi¨® a probar, esta vez la puerta se movi¨® y mostr¨® los pasillos del tercer hex¨¢gono del quinto piso inferior. Los pasillos de este piso se sent¨ªan mucho m¨¢s elegantes que los pasillos del piso medio; sus pisos y techos eran de m¨¢rmol finamente tallado con patrones de flores. La mayor¨ªa de sus estanter¨ªas estaban hechas de oro y plata y las l¨¢mparas de aceite eran estatuas de ¨¢ngeles. No obstante, Adam sab¨ªa que toda esta belleza no val¨ªa nada en este mundo y lo ¨²nico que ten¨ªa verdadero valor era el conocimiento; seg¨²n el padre de Adam, la mayor¨ªa de libros de los pisos inferiores estaban llenos de garabatos in¨²tiles o era imposible de acceder a ellos debida a que las estanter¨ªas codiciosas nunca te permit¨ªan leerlos. Adam camin¨® con prisa, por no decir corriendo, por los pasillos de m¨¢rmol; estos pasillos no eran seguros y el ni?o ten¨ªa que llegar a casa r¨¢pido para poner a salvo su tesoro. Reci¨¦n ahora, Adam not¨® que se olvid¨® de traer el otro juego de t¨²nicas rotas; las que el ni?o ten¨ªa puestas en este momento eran muy nuevas y podr¨ªan llamar la atenci¨®n de gente peligrosa. En el camino, Adam se cruz¨® con muchas personas, por suerte lo conoc¨ªan o no ten¨ªan intenciones de robarle a un ni?o indefenso; por lo que Adam pudo llegar de forma segura al hex¨¢gono 10 del piso inferior 5. E1-08-El mapache, la inocencia me costo caro.... Los pasillos del hex¨¢gono 10 no eran tan hermosos como los pasillos formados con estanter¨ªas de los hex¨¢gonos principales. Los materiales segu¨ªan siendo igual de lujosos; sin embargo, el m¨¢rmol blanco era muy f¨¢cil de manchar y nadie se preocupaba de limpiar los hex¨¢gonos exteriores de los pisos inferiores. Los pisos del hex¨¢gono 10 estaban llenos de polvo, las paredes manchadas y garabateadas; las l¨¢mparas de ¨¢ngeles estaban rotas y solo unas pocas funcionaban: por lo que no era raro que Adam tuviera que caminar por pasillos en donde no hab¨ªa nada de luz para llegar a su casa. Adam ten¨ªa la respiraci¨®n algo agitada; por haber corrido tanto. Pero al llegar al hex¨¢gono 10, el ni?o se calm¨® y fue caminando lentamente por estos pasillos polvorientos, aunque la zona parec¨ªa mucho m¨¢s terror¨ªfica, la realidad era que esta zona era mucho m¨¢s segura para Adam; porque todos los vecinos lo conoc¨ªan y se proteg¨ªan los unos a los otros. Finalmente, Adam lleg¨® a la puerta de su casa. La puerta de madera estaba rota, por lo que no ten¨ªa llave. Empuj¨¢ndola un poco, Adam pudo entrar para encontrarse con su padre. La habitaci¨®n era completamente de m¨¢rmol, pero todas las l¨¢mparas fueron reemplazadas con los champi?ones azulados de la cueva. Las paredes estaban completamente rayadas y manchadas con el barro de la cueva como si se buscara ocultar el color blanco del m¨¢rmol. Algunos garabatos y pinturas pod¨ªan verse por todos lados, pero no hab¨ªa muchas cosas en la habitaci¨®n, por no decir que la habitaci¨®n no ten¨ªa un solo mueble y todos los objetos se guardaban tir¨¢ndolos en el piso de barro. En una de las esquinas de la habitaci¨®n se encontraba alguien en cuclillas cubri¨¦ndose la cabeza con los brazos; estaba vestido con una t¨²nica blanca, llena de barro y parches. Pero la t¨²nica estaba en tan mal estado que ¨²nicamente cubr¨ªa algunas partes de su cuerpo, dejando al descubierto varios tumores que crec¨ªan sobre la piel del hombre. This story has been stolen from Royal Road. If you read it on Amazon, please report it La persona en cuclillas era muy parecida a Adam, por la luz de los hongos parec¨ªa tener el cabello rojo y pecas, ten¨ªa ojos azules como Adam. Pero lo suyos estaban m¨¢s apagados y algo blanqueados, como si estuviera por quedarse ciego. Adem¨¢s, los alrededores de los ojos de esta persona eran algo negros como si fuera un mapache, por lo que parec¨ªa que sufr¨ªa alguna enfermedad ocular. Adam cerr¨® la puerta y la luz de las l¨¢mparas dej¨® de entrar en la habitaci¨®n. Acto seguido, la persona en cuclillas sac¨® las manos de su cabeza y mir¨® al joven que acababa de entrar con algo de dudas. Al notar la mirada del hombre, Adam se larg¨® a llorar y corri¨® a abrazar a la persona vestida en harapos ¡ª ?Lo logramos, pap¨¢! ?Nadie lo not¨®! ¡ª grit¨® Adam en llantos mientras abrazaba a su padre. Pero su padre no cerr¨® el abrazo y se qued¨® en silencio, tratando de recordar qui¨¦n era este chico, pero parec¨ªa no poder lograrlo. Aun as¨ª, a Adam no le import¨® y sigui¨® abraz¨¢ndolo mientras lloraba. ¡ª?Fuiste a la escuela? ?Tienes el libro amarillo, no?¡ª pregunt¨® su padre con una voz muy d¨¦bil, le costaba un poco hablar y tampoco parec¨ªa recordar porque lo llamaba ''pap¨¢'' el chico este, pero s¨ª recordaba que sol¨ªa ayudarlo. ¡ª S¨ª ¡­ S¨ª, ac¨¢ lo tengo ¡ª contest¨® Adam con una sonrisa, sacando el libro amarillo de uno de los bolsillos de su t¨²nica¡ª El profesor me dio de tarea que me ayudes a leer la primera p¨¢gina del libro y luego yo tratara de leer lo dem¨¢s. Su padre tom¨® el libro y mir¨® la primera p¨¢gina. Al ver la p¨¢gina con caracteres ordenados: unas l¨¢grimas comenzaron a caer del rostro del padre de Adam, pero no habl¨®, se qued¨® apreciando las p¨¢ginas por un rato, luego lo cerr¨® y se lo devolvi¨® a Adam. ¡ªCon esto podr¨¢s leer ¡­ Podr¨¢s ser libre¡ªdijo el padre llorando entre l¨¢grimas¡ªYo nunca lo fui, pero nunca deje de intentar convertirme en un hombre libre ¡­ Pero fracas¨¦ una y otra vez ¡­ Fracas¨¦ siempre. Cu¨ªdalo bien y aprende su idioma¡­ ¡ª?S¨ª, padre! ?Me ayudas con la tarea?¡ª pregunt¨® Adam, algo preocupado y sin entender las palabras de su padre. ¡ªYo no s¨¦ leer ning¨²n idioma¡­¡ª contest¨® su padre con algo de pena ¡ª pero tu profesor te va a ense?ar todo lo que necesites, solo dile que tu padre est¨¢ muy ocupado con el trabajo como para ayudarte con la tarea. Cr¨¦eme, no te har¨¢ m¨¢s preguntas si le dices eso. E1-09-Es complicado entender el mundo cuando tienes 10 a?os. Adam se sinti¨® algo inc¨®modo al enterarse de que no podr¨ªa hacer la tarea y que todav¨ªa no podr¨ªa empezar a aprender a leer. Sin embargo, con una sonrisa en su rostro, el ni?o sac¨® la p¨¢gina dorada de su bolsillo: ¡ª?Mira lo que consegu¨ª, pap¨¢! ¡ª dijo Adam con orgullo al mostrar la p¨¢gina dorada. Al ver la p¨¢gina, el hombre se alter¨® y de un manotazo sac¨® la p¨¢gina de la mano del ni?o. Acto seguido, el padre de Adam se acerc¨® la p¨¢gina a su cara como queriendo ver si era falsa o no. ¡ª??D¨®nde sacaste esto?! ¡ª pregunt¨® su padre con preocupaci¨®n. ¡ªUna estanter¨ªa me dijo que ten¨ªa un secreto en uno de sus libros y encontr¨¦ eso adentro¡ª contest¨® Adam con algo de miedo por el estado alterado de su padre. ¡ª?Te dijo algo m¨¢s? ?Dame todos los detalles, ni?o!¡ªgrit¨® su padre de forma violenta. ¡ªNo, nada m¨¢s¡ª contest¨® Adam nervioso¡ª Solo me dijo que me comprara unos nuevos zapatos y dulces. Al escuchar la primera parte su padre parec¨ªa menos nervioso, pero al escuchar la segunda se volvi¨® a alterar, pero de manera a¨²n m¨¢s violenta que antes. El hombre se tir¨® sobre Adam, corri¨® su t¨²nica y se qued¨® mirando un buen rato los zapatos del ni?o. ¡ªSacate los zapatos y ponlos al lado de un champi?¨®n¡ª orden¨® su padre. Adam hizo caso, no sab¨ªa que hab¨ªa hecho de malo, pero ver a su padre tan alterado, lo hac¨ªa sentir mal por dentro. ¡ª?Notas algo anormal en los zapatos, ni?o?¡ª dijo el hombre con preocupaci¨®n¡ªMis ojos ya est¨¢n demasiados ciegos para ver algo raro¡­ ¡ªLos zapatos est¨¢n sucios ¡ªdijo Adam sin darle mucha importancia al asunto, pero luego comenz¨® a tocar los zapatos y se percat¨® de otros detalles ¡ª La suela de los zapatos est¨¢ medio despegada y est¨¢n algo rayados, por lo dem¨¢s todo es ¡­. Antes de que Adam pudiera terminar de hablar, el hombre lo agarr¨® de los hombros y lo hizo mirar a sus ojos, mientras le gritaba con violencia: Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators! ¡ª?Nunca! ?Absolutamente nunca! ?Vuelvas a hablar con esa estanter¨ªa, escuchaste, chico! ?No importa que te diga ella o que te digan las dem¨¢s estanter¨ªas del piso, ign¨®rala! ¡ªPero parec¨ªa ser una buena estanter¨ªa, hasta me aconsejo tener cuidado¡ª contest¨® Adam, queriendo defender a la estanter¨ªa que lo hab¨ªa ayudado. ¡ªSe dio cuenta de que eres un ni?o y para colmo: uno desprotegido¡ª dijo su padre ya menos nervioso. Ahora ten¨ªa que persuadir al muchacho de que no vea m¨¢s a esa estanter¨ªa ¡ª Rep¨ªteme que te dije el mismo d¨ªa que te mostr¨¦ la cueva del viejo sin ojos, porque me parece que no entendiste lo que te dije del todo. ¡ªSi soy un chico malo, no puedo entrar a la cueva¡­¡ª Dijo Adam nervioso; recordando que ese d¨ªa su padre tambi¨¦n estaba muy alterado ¡ª Si leo un libro m¨¢gico, no puedo entrar por la puerta y si tomo uno de los libros para leerlo, la estanter¨ªa si o si me pedir¨¢ que responda la pregunta. ¡ª?Muy bien, chico!¡ª dijo su padre d¨¢ndole unas palmadas en el hombro¡ª Ahora s¨¦ que recuerdas de memoria lo que dije, pero a¨²n m¨¢s importante: ?Entiendes por qu¨¦ la estanter¨ªa no te dejar¨ªa entrar a la cueva y qu¨¦ significa cada frase? ¡ªLa primera es porque si soy bueno: le caigo bien a algunas estanter¨ªas¡ª comenz¨® a contestar Adam, pero le costaba y se tom¨® su tiempo con cada una de las reglas ¡ª La segunda es porque el viejo se pone celoso si leo libros m¨¢gicos que no son suyos ¡­ La tercera es porque es un viejo gru?¨®n. ¡ªSolo entendiste la frase menos relevante¡ªdijo su padre con algo de miedo por la ignorancia del chico¡ª La primera es correcta: es el capricho de la estanter¨ªa para abrir el pasaje, la segunda es la regla de la estanter¨ªa para abrir el pasaje y la tercera es la regla de la estanter¨ªa para tomar uno de sus libros. Ahora resp¨®ndeme: ?Cu¨¢l es la diferencia entre la palabra regla y capricho? Adam se qued¨® en silencio, no entend¨ªa a donde quer¨ªa llegar su padre. Desde la otra cara de la moneda, su padre se pon¨ªa m¨¢s y m¨¢s nervioso al ver la ignorancia del ni?o. ¡ª?Recuerdas la frase que te ense?¨¦?, ?Cu¨¢les son las estanter¨ªas buenas? ¡ª pregunt¨® su padre tratando de mantenerse tranquilo. ¡ªLas estanter¨ªas buenas son las que cumplen sus reglas siempre¡ª contest¨® Adam como si fuera una receta. ¡ªBien¡ªcoment¨® su padre con algo de iron¨ªa¡ªVolvemos a lo mismo, recuerdas la frase de memoria, ?pero qu¨¦ significa la frace? Significa que ¨²nicamente puedes confiar en las estanter¨ªas que siguen sus reglas y nunca pidas libros de estanter¨ªas que no la siguen. Adam se qued¨® en silencio; escuchando a su padre. El ni?o sab¨ªa que hablar lo conducir¨ªa a m¨¢s sermones y quer¨ªa ponerse a tratar de leer su libro amarillo. ¡ªRecuerda bien, ni?o¡­¡ª continu¨® su padre¡ªNo hay estanter¨ªas que no tengan reglas y las que no las siguen: es porque est¨¢n tratando de enga?arte. Ma?ana ve al mercado del piso superior y c¨®mprate un par de zapatos nuevos para tu clase. Preg¨²ntale al viejo sin ojos la direcci¨®n, no a una estanter¨ªa desconocida del piso inferior. E1-10-Fue un buen consejo, nunca le hice caso por desgracia. La noche pasa a ritmo de tortuga cuando uno est¨¢ nervioso y Adam estaba supernervioso; ya que el ni?o ten¨ªa un largo d¨ªa por delante: Adam no hab¨ªa podido hacer la tarea y adem¨¢s ten¨ªa que ir hasta el mercado de los pisos medios. Para poder lograrlo, Adam se hab¨ªa despertado muy temprano: 2 horas antes de que empezara la escuela. El ni?o de verdad no quer¨ªa que sus zapatos rotos siguieran provocando sospechas entre los habitantes del piso medio, por lo que la mejor opci¨®n era ir antes de que la mayor¨ªa de las personas se despertaran. Adam se levant¨® de la frazada en el suelo que serv¨ªa como cama y se puso un juego de t¨²nicas algo rotas. Acto seguido, el ni?o ocult¨® sus t¨²nicas nuevas y se dirigi¨® hacia la puerta con pasos suaves para no despertar a su padre, pero parecer¨ªa que no fue lo suficientemente cuidadoso. ¡ªChico, recuerda cerrar la cortina¡ªDijo su padre durmiendo sobre el piso¡ª La ¨²ltima vez casi me terminas de dejar ciego. Adam asinti¨® y antes de abrir la puerta desenrollo una cortina hecha de papeles con garabatos dibujados en ella. Adam se meti¨® entre la cortina y la puerta y comenz¨® a abrir la puerta con cuidado, buscando que la luz de las l¨¢mparas de afuera no entrara en la habitaci¨®n. Antes de terminar de salir, Adam dio un ¨²ltimo vistazo a la habitaci¨®n y a su padre durmiendo en el suelo. Al ni?o siempre le daba l¨¢stima esta escena, pero no pod¨ªa hacer nada para cambiarla. La habitaci¨®n donde dorm¨ªa Adam no ten¨ªa ning¨²n mueble, por lo que los dos dorm¨ªan en el piso, pero ten¨ªa la particularidad de estar pintada por todos lados. Sin embargo, a Adam esos dibujos no le daban gracia ni felicidad. ¨¦l sab¨ªa que esos dibujos se deb¨ªan a que su padre hab¨ªa cedido ante la locura que llenaba los pisos inferiores. Y esa era la principal raz¨®n del temor de ayer, los habitantes de este piso sol¨ªan ser los exiliados de los otros dos niveles superiores. Aunque por los pisos inferiores tambi¨¦n se pod¨ªa encontrar a los trotamundos de los pisos a¨²n m¨¢s inferiores que este. Nervioso por la fortuna que cargaba, Adam se dirigi¨® hacia donde estaba la estanter¨ªa del viejo sin ojos, por suerte era muy temprano y el ni?o no se cruz¨® con nadie peligroso en su camino. This book''s true home is on another platform. Check it out there for the real experience. Las l¨¢mparas de aceite siempre iluminaban menos en la ma?ana, por lo que encontrar la estanter¨ªa con musgo y hongos estaba siendo algo complicado para Adam. Pero por suerte esta vez el ni?o no tuvo que hacerlo, porque la cabeza del viejo sin ojos se form¨® en una de las estanter¨ªas del pasillo para recibirlo. ¡ª?Todo bien, Adam?¡ª pregunt¨® el viejo con voz ronca¡ªRecuerda limpiar tus t¨²nicas en el agua del lago. Los bibliotecarios se fijan m¨¢s en sus ropas, que en el rostro de las personas con las que hablan. A lo mejor, si ellos vieran m¨¢s los ojos de las otras personas, entender¨ªan de verdad que es lo que dicen estos libros. ¡ªGracias por el consejo¡ª Contest¨® Adam con una sonrisa. ¡ªNo fue un consejo, aunque antiguamente s¨ª lo era¡­¡ªComent¨® el viejo sin ojos con amargura¡ªPor desgracia, las t¨²nicas est¨¢n de moda en esta ¨¦poca. Entender¨ªa a estos bibliotecarios modernos si al menos no usaran todos la misma ropa¡­ ¡ª?Entonces los bibliotecarios no se fijan en la ropa?¡ªpregunt¨® Adam desconcertado por la respuesta. ¡ªCuriosamente, los bibliotecarios modernos a¨²n se fijan en la ropa¡­¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con molestia¡ª pero solo se fijan en el estado de la misma y no en el hecho de que todos vistan igual¡­ De seguro lo hacen para que sea m¨¢s f¨¢cil ignorarse los unos a los otros¡­ ¡ªHablando de ropa: necesito ir al mercado a comprar unos nuevos zapatos¡ªComent¨® Adam con una sonrisa¡ª?T¨² sabes como ir al mercado del piso medio? ¡ªJurar¨ªa que ya te lo hab¨ªa dicho antes...¡ªContest¨® la estanter¨ªa de madera con disgusto¡ªEl mercado est¨¢ en el piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 9 de 18. ?Suerte en tu aventura, joven h¨¦roe! Luego de contestar, la estanter¨ªa empez¨® a transformarse hasta mostrar la cueva con el lago dentro. Adam se apresur¨® a entrar y sigui¨® el consejo de la estanter¨ªa, ¨¦l sab¨ªa que el agua en el lago era bastante especial por lo que sumergi¨® su t¨²nica nueva sin temor . Cuando la t¨²nica se sumergi¨® en el agua, todo el polvo que ten¨ªa comenz¨® a desaparecer, hasta que qued¨® completamente limpia. Adam retir¨® la t¨²nica mojada del agua y observ¨® como el agua en el interior de la t¨²nica vol¨® formando una pelota de agua en el aire. Cuando toda el agua de la t¨²nica se junt¨® en una pelota y la t¨²nica qued¨® completamente seca, la pelota de agua cay¨® sobre el lago sin salpicar ninguna gota. Viendo sus t¨²nicas secas y sin una mota de polvo, Adam decidi¨® dejar en la cueva el juego de t¨²nicas rotas que hab¨ªa tra¨ªdo para ocultarse y se puso su t¨²nica blanca como la nieve para ascender las escaleras de madera con musgos. Por suerte en los pisos medios no hab¨ªa pr¨¢cticamente nadie levantado, as¨ª que el viaje de Adam hasta su destino fue bastante tranquilo. E1-11- Deber铆a haberme puesto a curiosear un poco mas... Adam mir¨® sorprendido el mercado de los pisos medios; la ¨²ltima vez que el ni?o vino a comprarse la t¨²nica blanca hab¨ªa venido en el horario pico, ahora era muy temprano y el mercado ten¨ªa otro aspecto. Por todos lados pod¨ªan verse personas con t¨²nicas negras moviendo cajas de un lugar a otro; este era un horario para los trabajadores del mercado m¨¢s que para los clientes que ven¨ªan a comprar. Pero por suerte para Adam las tiendas segu¨ªan abiertas al p¨²blico, aunque era algo molesto ser atendido mientras depositaban la nueva mercader¨ªa. En cuanto a la apariencia del mercado: como todo en los pisos medios, lo que m¨¢s predominaba era la madera. Los pasillos de madera no ten¨ªan puertas en las paredes para entrar a las tiendas, sino que hab¨ªa pinturas en su lugar y cada pintura era una tienda. Si uno sumerg¨ªa la mano en la pintura: pod¨ªa meterse a la tienda representada en la pintura en cuesti¨®n. Por lo cual, el famoso mercado de los pisos medios era un gran complejo de pasillos de madera llenos de pinturas. Para Adam era muy pintoresco ver como los trabajadores se sumerg¨ªan constantemente en las pinturas, la parte m¨¢s interesante era ver c¨®mo los trabajadores eran succionados por las mismas; parec¨ªan que los trabajadores chocaban contra las pinturas con sus cajas y desaparec¨ªan en el aire por arte de magia. Las tiendas m¨¢s habituales de este mercado eran las tiendas de libros, para cada g¨¦nero literario hab¨ªa una tienda de libros espec¨ªfica dedicada a comerciar ese tipo de libros. Pero tambi¨¦n hab¨ªa tiendas de curiosidades, comestibles, juguetes y muebles. Las segundas tiendas m¨¢s usuales de ver en el mercado eran las de ropa: como hab¨ªa dicho la vieja estanter¨ªa: los bibliotecarios se preocupaban m¨¢s por su atuendo que por las caras de los dem¨¢s; aunque todos vest¨ªan las mismas t¨²nicas. This story originates from a different website. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. En el mercado hab¨ªa varias tiendas dedicadas a vender t¨²nicas y una sola tienda dedicada exclusivamente a modificar las t¨²nicas. Luego hab¨ªa una ¨²nica tienda dedicada a hacer anteojos y varias tiendas para hacer zapatos. Tambi¨¦n hab¨ªa tiendas de atuendos no tan tradicionales entre los bibliotecarios modernos como las tiendas dedicadas a hacer sombreros y bastones, incluso hab¨ªa tiendas que ¨²nicamente hac¨ªan aretes y anillos. Aunque estas tiendas no eran tan frecuentadas y Adam no entend¨ªa c¨®mo eran que lograban seguir funcionando sin clientes. Adam se dirig¨ªa a una tienda de zapatos para encontrarse con un zapatero que lo ayude a encontrar unos zapatos de alta calidad, es decir, unos zapatos que est¨¦n a la altura de un estudiante del piso medio y no generen sospechas. Tras pasar por varias pinturas coloridas que se mov¨ªan con la gente trabajando dentro, Adam pudo encontrar la tienda que buscaba. Colocando la mano en la pintura, Adam sinti¨® cosquillas y se meti¨® dentro de la pintura. Adam apareci¨® dentro de la tienda y escuch¨® el ruido de una campanita que funcionaba como timbre: indicando la llegada de un nuevo cliente a la tienda de zapatos. La tienda parec¨ªa estar vac¨ªa, por lo que Adam se adentr¨® para ver si ve¨ªa a alguien m¨¢s adentro. Las paredes del interior de la tienda estaban rodeadas por cajas de zapatos y hab¨ªa un c¨®modo sill¨®n con un banquillo para pies en el medio de la tienda. Finalmente, alguien se acerc¨® para atenderlo. Era una mujer algo gorda, pero con cara amigable, no parec¨ªa muy vieja, pero definitivamente no era joven, vest¨ªa t¨²nicas negras y llevaba un par de gafas muy bonitas en el rostro. ¡ªParece que est¨¢s en una emergencia para venir a esta hora, jovencito¡ª Dijo la se?ora con una voz bastante relajante¡ª Bienvenido a la zapater¨ªa Do?a Camila, yo soy Camila, su zapatera de confianza. ?C¨®mo puedo servirlo, jovencito? ¡ªMi pap¨¢ me dijo que necesito un par de zapatos nuevos¡ª contest¨® Adam algo nervioso¡ªEstos se me rompieron mientras jugaba. ¡ªTu pap¨¢¡­ Ya veo¡­¡ª Dijo Camila algo aturdida, pero con una sonrisa¡ª Qu¨¦ tal si te pones c¨®modo en el sill¨®n y te mido los pies. Solo durar¨¢ unos minutos de seguro llegas bien a la escuela. E1-12-El primer paso para conocer la verdad de mi historia... Adam asinti¨® y se fue a sentar en el sill¨®n. Afortunadamente, el sill¨®n era tan c¨®modo como parec¨ªa; aunque el sill¨®n era un poco alto y las piernas de Adam quedaron por los aires. El ni?o, lejos de molestarse por la altura del sill¨®n, tambaleaba alegremente sus piernas, mientras esperaba que la se?ora volviera con los instrumentos para medir. Luego de un rato, Camila volvi¨® con una caja de instrumentos y un cuaderno negro. Pero antes de ponerse a medir los pies de Adam, la mujer mir¨® con algo de aturdimiento y pena como el ni?o jugaba tambaleando sus pies en el sill¨®n. ¡ªD¨¦jame que arregle el sill¨®n para que est¨¦s m¨¢s c¨®modo¡­¡ª Dijo Camila mientras acomodaba la silla a la altura de un ni?o; as¨ª Adam pod¨ªa apoyar sus pies sobre el banquillo. La se?ora abri¨® el cuaderno negro que hab¨ªa tra¨ªdo y lo coloc¨® en el piso. Acto seguido, la se?ora procedi¨® a desatar los cordones de Adam y a sacarles los zapatos. Al ver el estado de los zapatos, Camila coment¨®: ¡ªCon raz¨®n tu pap¨¢ te mand¨® a esta hora. ?Estos zapatos est¨¢n hechos un desastre! Adam no dijo nada, pero agradeci¨® en secreto a la imaginaci¨®n de Camila. Con mucho cuidado, Camila fue midiendo las dimensiones del pie del ni?o, mientras que las iba gritando en voz alta. Para sorpresa de Adam, cada vez que Camila dictaba un n¨²mero, el cuaderno negro que trajo lo iba escribiendo por su cuenta; era la primera vez que Adam ve¨ªa un libro tan raro. ¡ªTerminamos con las mediciones, por suerte a¨²n tengo un juego de zapatos para ni?os¡ª Dijo Camila mientras le¨ªa lo dictado en el libro negro. Acto seguido, Camila se dirigi¨® a una zona con cajas de zapatos que parec¨ªan ser bastante viejas y se puso a buscar alg¨²n zapato con las dimensiones del pie de Adam, mientras buscaba con pereza, camila coment¨®: ¡ªSabes, ¨²ltimamente no son muchos los ni?os que nacen en estos pisos, por eso es que cuesta un poco encontrar tu talla de pies. La mayor¨ªa de bibliotecarios ni se molesta en tener hijos. O a¨²n peor, los tienen y los ... Pero Camila par¨® de buscar y miro que el ni?o la miraba con curiosidad; eran tan raros los ni?os que se hab¨ªa olvidado de que su ¨²ltima frase podr¨ªa perturbarlo un poco al muchacho, as¨ª que la mujer decidi¨® ignorar lo que estaba diciendo y continu¨® buscando entre la monta?a de caja de zapatos. This story has been unlawfully obtained without the author''s consent. Report any appearances on Amazon. ¡ª?Qui¨¦nes son tus padres, joven?¡ª pregunt¨® Camila mientras luchaba con las cajas de zapatos tratando de encontrar la talla perfecta. ¡ª Solo tengo un padre, se llama Don¨¢telo¡ª Respondi¨® Adam con nervios; el joven no quer¨ªa hablar mucho del tema¡ª Mi madre se fue de trotamundos a los pisos inferiores, as¨ª que nunca la vi. ¡ªFinalmente: ?Ac¨¢ est¨¢!¡ª Dijo camila con una sonrisa, mientras encontraba la caja que buscaba¡ª No conozco ning¨²n bibliotecario que se llame Don¨¢telo, por desgracia, pero lo felicit¨® por animarse a cuidarte y dejar el trabajo. La mujer s¨¦ acerc¨® a Adam con una caja que no estaba en buenas condiciones, sin embargo, al abrirla se vio en su interior unos lindos zapatos marrones y en perfecto estado. ¡ª?Te gustan los zapatos, chico?¡ª pregunt¨® Camila con una sonrisa en la cara. ¡ª?Si! ?Me encantan!¡ª Contest¨® Adam, algo emocionado por sus nuevos zapatos. ¡ªMe alegro ¡ª Dijo la mujer con una sonrisa a¨²n m¨¢s grande¡ª Voy a hacerles unos arreglos y tratamientos por el tiempo que estuvieron en la caja. Los zapatos cuestan 5/18 de papel de caracteres, podr¨ªas ir prepar¨¢ndolo. Adam asinti¨® y esper¨® pacientemente en el sill¨®n con su papel dorado en la mano, finalmente la mujer regreso y se qued¨® mirando al ni?o con la hoja dorada en la mano un rato y luego mir¨® la caja rota. Sin mucha verg¨¹enza, Camila sac¨® otra caja m¨¢s grande y m¨¢s nueva, les saco los zapatos y puso los zapatos de Adam. ¡ªNi?o, eso no es un papel de caracteres ¡ªDijo Camila mientras buscaba un cuaderno verde¡ª Eso es un papel de caracteres imbuido: se usa para otras cosas y deber¨ªas ir a depositarlo al banco. ?Me podr¨ªas pasar tu carnet? Adam se asust¨® un poco, pero algo nervioso busc¨® en su t¨²nica una tarjeta y se la entreg¨® a Camila. Adam supuso que no deb¨ªa pasar nada malo: en la escuela tambi¨¦n la aceptaron. La tarjeta solo ten¨ªa la siguiente informaci¨®n: Nombre: Adam. N¨²mero de identificaci¨®n: 64341. Camila tom¨® la tarjeta y se puso a rellenar en su cuaderno verde los datos de la misma. ¡ªBien, tengo todo¡ª Dijo camila mientras le devolv¨ªa la tarjeta a Adam¡ª Solo voy a necesitar que pongas tu dedo ac¨¢. Por lo dem¨¢s deber¨ªas ir a abrir una cuenta en el banco, as¨ª puedes pagarme. El banco est¨¢ en el piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 18 de 18 . Adam puso el dedo y el cuaderno se ilumin¨® tachando sus datos asustando a Adam. ¡ªEh...¡ª Dijo camila revisando el cuaderno ¡ª Parece que tu pap¨¢ ya te abri¨® una cuenta en el sistema de bancos cuando naciste. Bueno, eso simplifica todo. De todas formas Adam, ve y deposita ese papel, as¨ª no lo pierdes. Adam asinti¨® y sali¨® de la tienda por la puerta, apareciendo nuevamente en los pasillos, con la caja de zapatos en sus manos y con la mirada muy aturdida. Adam no entend¨ªa por qu¨¦ ten¨ªa una cuenta bancaria a su nombre. Pero quer¨ªa averiguarlo, por lo que se dirigi¨® al hex¨¢gono 18. E1-13-Deber铆a haber montado mas espectè°©culo... Caminando por los pasillos y estanter¨ªas, Adam pudo llegar al hex¨¢gono 18. El viaje fue bastante tranquilo por las pocas personas despiertas que hab¨ªa, aunque a medida que pasaba el tiempo cada vez Adam se cruzaba con m¨¢s gente que comenzaba su rutina diaria. Adam aprovech¨® la oportunidad de que hubiera poca gente para cambiar sus zapatos rotos por los nuevos. El ni?o acomod¨® sus zapatos viejos en la caja de zapatos para poder guardarlos en la cueva para as¨ª tener un juego de ropas viejas y otras nuevas; como le hab¨ªa dicho su padre que haga. En la puerta del banco hab¨ªa 4 guardias estacionados; que parec¨ªan vigilar que no ocurrieran incidentes dentro del hex¨¢gono 18. Al notar la llegada de Adam, los guardias se quedaron mirando a Adam con cierta sospecha por un buen rato. Mientras tanto, Adam trataba de tomar coraje para pasar por los guardias, por lo cual se cre¨® una atm¨®sfera medio extra?a donde ninguno de los dos hac¨ªa nada m¨¢s que verse en silencio. Dado que Adam no avanzaba por la puerta del banco y solo miraba a los guardias desde la distancia, la atm¨®sfera s¨¦ fue poniendo cada vez m¨¢s tensa, hasta que uno de los guardias se acerc¨® a Adam y dijo con tono algo nervioso: ¡ª?Desea algo, se?or? ¡ªEh¡­s¨ª¡­s¨ª necesito ayuda¡­¡ª contest¨® Adam con preocupaci¨®n; algo alterado por charlar con un guardia¡ª Quer¨ªa ver mi cuenta bancaria, pero no s¨¦ c¨®mo hacerlo. ?Pueden ayudarme? ¡ª?Eres un ni?o?¡ª pregunto el guardia con algo de incomodidad, mientras que el resto de guardias miraba a Adam de forma a¨²n m¨¢s sospechosa ¡ª Bueno, ven: te ayudar¨¦. El resto vigil¨¦ ''muy'' atentamente. Support the author by searching for the original publication of this novel. Como si fuera una se?al: Los tres guardias en la puerta sacaron unos libros rojos de sus t¨²nicas y se quedaron mirando la espalda de Adam mientras avanzaba con uno de los guardias. El banco de los pisos medios segu¨ªa la misma decoraci¨®n de madera que el resto de hex¨¢gonos, pero ten¨ªa la peculiaridad de que estaba rodeado de estanter¨ªas ¨²nicamente en los extremos y estaba completamente hueco en su interior. Todas las estanter¨ªas eran iguales y parec¨ªan estar hechas de piedra y en las estanter¨ªas ¨²nicamente se hallaban libros de lomo dorado sin ninguna inscripci¨®n para diferenciarlos entre s¨ª. El guardia llev¨® a Adam hacia la estanter¨ªa m¨¢s alejada a la puerta y le dijo: ¡ª¨²nicamente tienes que tomar uno de los libros, luego la estanter¨ªa te dar¨¢ m¨¢s instrucciones, cualquier problema estaremos vigilando desde la puerta. As¨ª que no hagas cosas extra?as: ?Entendido? Adam asinti¨® y procedi¨® a tomar uno de los libros. El guardia se qued¨® un rato m¨¢s hasta que vio aparecer a la cara de piedra: la cara no parec¨ªa ser humana de lo arrugada que estaba, ten¨ªa dientes afilados y los ojos vendados. Al salir, la cara de la estanter¨ªa pregunt¨® con voz pausada: ¡ª?Qu¨¦ operaci¨®n desea realizar? ¡ªQuiero revisar mi cuenta bancaria, ?c¨®mo lo hago?¡ª dijo Adam abriendo el libro en su mano, pero estaba completamente en blanco: no hab¨ªa nada escrito en ¨¦l. Las vendas de los ojos en la cara de piedra se corrieron unos segundos como para ojear a Adam, pero luego volvieron a ponerse en su lugar, mientras la cara de piedra dec¨ªa: ¡ªSolo pon tu dedo sobre el libro unos segundos y veremos que ocurre... Adam hizo caso y al poner su dedo sobre el libro, la misma informaci¨®n que figuraba en su tarjeta de identificaci¨®n apareci¨® en la primera hoja del libro. E1-14-Es curioso... pero sigo sin verlos. ¡ª 64341, tambi¨¦n conocido como: Adam ¡ª Dijo el viejo de piedra en tono pausado¡ª Tienes cuenta bancaria y te inscrib¨ª en la escuela hace unos d¨ªas. Para no saber leer, has amansado una buena fortuna¡­ ¡ªPodr¨ªa ver mi fortuna¡ª contest¨® Adam, algo sorprendido con que de verdad ten¨ªa cuenta bancaria¡ª Tambi¨¦n quiero depositar esta hoja dorada, podr¨ªa acceder a m¨¢s informaci¨®n acerca de mi cuenta y adem¨¢s quisiera saber... ¡ªUna operaci¨®n a la vez¡­¡ª interrumpi¨® el viejo con algo de molestia; matando la emoci¨®n de Adam¡ª No pidas tantas cosas al mismo tiempo: estoy muy ocupado atendiendo miles de bibliotecarios a la vez. De todas formas, puedes tomarte el tiempo que quieras: no hay apuro. Cuando la cara de piedra termino de hablar, el libro de la mano de Adam s¨¦ cerr¨® de golpe y luego se abri¨®; mostrando un resumen de su cuenta: >Adam/64341 > Hojas de caracteres imbuidos: 120 , Hojas de caracteres: 8/18, Hojas de caracteres malditos : 71, Hojas de caracteres corrompidos: 23 , Hojas de caracteres m¨¢gicos: 4/18, Hojas varias depositadas: 2 Adam vio la cifra algo impactante, luego correteo por las p¨¢ginas del libro y cada p¨¢gina se hab¨ªa transformado en las hojas descritas: las imbuidas eran doradas, la de caracteres comunes era blanca, las malditas eran negras, las corrompidas eran violetas, la m¨¢gica era azul y estaba llena de garabatos que se mov¨ªan por la hoja. Aunque tanto la hoja de caracteres m¨¢gicos como la de caracteres comunes estaban cortadas en las partes descritas en el resumen: por lo que en ambos casos no llegaban a completar una sola hoja. Mientras que las hojas varias parec¨ªan ser dos papeles ordinarios; en cada papel se observaba un dibujo bastante mal dibujado: parecer¨ªa que lo dibujo un ni?o con crayones de colores. En uno de los dibujos se ve¨ªa una personita con el cabello rojo y una sonrisa en el rostro, la personita se encontraba abrazando un osito de peluche mientras sub¨ªa unas escaleras. El otro dibujo era una persona alta con t¨²nica negra bastante mal dibujada y con la cara tachada con cray¨®n negro. La persona grande parec¨ªa estar buscando a una personita con pelo rojo que se escond¨ªa atr¨¢s de una caja, junto con un osito de peluche. El piso de la sala donde se escond¨ªa la personita estaba lleno de personitas desparramadas por el suelo y todas las cabezas de las personitas en el suelo hab¨ªan sido tachadas con rayones de color rojo. ¡ª?Todo esto es m¨ªo?¡ª pregunt¨® Adam dando vuelta a las p¨¢ginas como un loco, sin entender lo que dec¨ªa el resumen¡ª Es decir: ?Puedo retirar las hojas que quiera? ?Hay alguna regla o algun capricho para sacar estas hojas? ¡ªUna sola operaci¨®n a la vez¡­¡ª Dijo la cara de piedra con molestia y algo de enojo¡ªSi es de 64341 y ese eres t¨². Si quieres depositar solamente pon tu hoja de caracteres imbuidos en el libro y se guardar¨¢ de forma autom¨¢tica: notar¨¢s que tu resumen se incrementa. Unauthorized duplication: this tale has been taken without consent. Report sightings. ¡ª?Cu¨¢nto vale cada hoja de color en relaci¨®n con la de caracteres comunes?¡ª Dijo Adam mirando la cantidad de hojas coloridas que hab¨ªa en el cuaderno y tratando de pensar cu¨¢ntos zapatos podr¨ªa comprar con esto. ¡ªUna hoja de caracteres imbuida cotiza actualmente a 105 hojas de caracteres¡ª Contest¨® la cara con voz mon¨®tona¡ª Las otras hojas no tienen liquidez: por lo que no puedes venderlas siendo minorista. Pero puedes comprar 1000 hojas de caracteres corrompidos,malditos,m¨¢gicos por alrededor de 1/18 de hoja de caracteres. ¡ª?Qui¨¦n me dio tantas hojas de caracteres?¡ªpregunt¨® Adam pensando en la monta?a de zapatos que podr¨ªa comprarse con esta cantidad de hojas de caracteres¡ª ?Qui¨¦n cre¨® la cuenta bancaria por m¨ª?, ?Lo hizo mi madre?, ?C¨®mo se llamaba?,?Qui¨¦n puso estos dibujos?, y adem¨¢s quisiera saber ... ¡ª?Una sola operaci¨®n a la vez, mocoso!¡ª Grit¨® la estanter¨ªa con bastante enojo¡ª Si no fuera porque tengo tus datos, de verdad creer¨ªa que eres un ni?o. Act¨²as bien muchacho, pero no ganaras nada actuando de esa forma conmigo, as¨ª que: ??S¨¦ paciente!! Al escuchar los gritos de la estanter¨ªa, los guardias llegaron corriendo: ya estaban preparados para encontrar anomal¨ªas. Pero antes de que los guardias pudieran acercarse a Adam, una pared de piedras apareci¨® entre el ni?o y los guardias. ¡ª??Quien les dio el derecho de interrumpir una operaci¨®n!!¡ªGrit¨® la estanter¨ªa con violencia; su voz fue tan fuerte que retumbo por todo el hex¨¢gono¡ª?Salgan bandidos codiciosos o se convertir¨¢n en uno de mis libros! Al escuchar el grito, los guardias retrocedieron lentamente hacia la puerta sin decir una palabra; los guardias sab¨ªan que las estanter¨ªas no bromeaban una vez dichas las reglas. Cuando los guardias se fueron, las paredes de piedra desaparecieron y el hex¨¢gono volvi¨® a quedar vac¨ªo. Algunos clientes miraron enojados a los guardias; otros directamente fueron a quejarse por lo ocurrido. ¡ªEn cuanto a ti muchacho¡­¡ª Dijo la estanter¨ªa con la misma voz mon¨®tona de antes¡ª No te preocupes por esos bandidos, puedes tomarte todo el tiempo del mundo y nadie te robar¨¢ ninguna hoja¡­ pero realiza una sola operaci¨®n a la vez¡­. ¡ª?Qui¨¦n me dio todas estas hojas?¡ª pregunt¨® Adam aun algo asustado con la escena que acababa de ocurrir. ¡ªT¨² depositaste todas las hojas que hay en ese libro¡­¡ª Coment¨® la estanter¨ªa con voz mon¨®tona¡ª Hace 500 a?os, los caracteres limpios val¨ªan 1000 veces m¨¢s que los imbuidos, pero el precio se fue invirtiendo; hasta que te hiciste rico: ?Te felicit¨® por tu gran inversi¨®n, Adam! ¡ª?Pero yo tengo 10 a?os, no 50!¡ª Dijo Adam confundi¨¦ndose los n¨²meros. ¡ªEn cuanto a tu segunda pregunta¡­¡ª Dijo la cara de piedra ignorando al chico, pero notando su insistencia¡ª T¨² creaste la cuenta hace 500... digo 8 a?os ... Eras un beb¨¦, pero viniste gateando a crear una cuenta bancaria ... No tengo dudas: ?Lo recuerdo como si fuera ayer!. Adam se qued¨® aturdido pensando un rato, pero la verdad no recordaba mucho de cuando era un beb¨¦, adem¨¢s nunca vio a un beb¨¦ con sus ojos, as¨ª que podr¨ªa ser cierto, seg¨²n su mente: de 10 a?os y sin educaci¨®n. ¡ªAdam, no me voy a ir a ning¨²n lado¡­¡ªdijo la cara de piedra al ver a Adam sin pedirle ninguna operaci¨®n¡ªYa se hace tarde y deber¨ªas ir al colegio: ?Pero ven a verme si tienes m¨¢s operaciones para hacer! Con aturdimiento, Adam sigui¨® el consejo y se dirigi¨® hacia la escuela, mientras trataba de recordar lo que hab¨ªa hecho de chico, pero solo recordaba jugar por los pasillos y estanter¨ªas de los pisos inferiores. E1-15-?Oh ,no! ?Odio esta parte! Dios que verg眉enza ... Tras caminar por unos cuantos pasillos y subir las escaleras, Adam lleg¨® a la escuela. Pero el ni?o ten¨ªa bastante verg¨¹enza de entrar al sal¨®n de clases y tener que decir que lleg¨® tarde otra vez y para colmo, el joven tampoco hizo la tarea. Aun as¨ª, Adam hab¨ªa realizado un largo recorrido para venir hasta el sal¨®n de clases y ya no pod¨ªa retroceder. As¨ª que reuniendo su coraje, Adam empujo la puerta y dijo: ¡ª ?Lo siento, profesor, se me hizo tarde! "..." Adam mir¨® hacia los lados algo aturdido: ?No hab¨ªa nadie en el sal¨®n! Sin saber muy bien que hacer, Adam camin¨® hasta el escritorio que hab¨ªa usado la ultima clase. Adam puso su caja con los zapatos viejos arriba del escritorio y se sent¨® a esperar a que el tiempo pasara. Pero no ocurri¨® nada, por lo que Adam se qued¨® dormido en el banco; el ni?o estaba bastante cansado por haberse despertado temprano hoy. Pas¨® el tiempo y Adam se hab¨ªa quedado dormido, pero fue entonces que escuch¨® un grito que lo hizo despertarse de repente con miedo. Seguidamente, Adam record¨® que no estaba en los pisos inferiores y mir¨® a la fuente del grito sin tanto temor: ¡ª ?Aquiles, me surgi¨® una duda!¡ª Dijo una chica con voz dominante vestida con t¨²nicas blancas¡ª ?D¨®nde se fue ese vago? ?Acaso no quiere trabajar? ?Qui¨¦n eres t¨²? La chica ten¨ªa el pelo rubio y los ojos violeta. Adam se sorprendi¨® al ver los ojos de la ni?a, ya que el contorno de sus ojos estaban algo negros como los de su padre. La ni?a parec¨ªa tener una edad bastante cercana a la de Adam. Lo m¨¢s llamativo es que a pesar de su edad, la ni?a ten¨ªa tatuajes por todos sus brazos: los tatuajes parec¨ªan ser flores coloridas y animales que Adam nunca vio en su vida, pero eran muy, pero muy llamativos. This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. ¡ªSoy Adam¡­¡ª Contest¨® Adam con algo de nervios, no era la primera vez que ve¨ªa una ni?a, pero si la primera vez que una le hablaba¡ª Estoy esperando al profesor tambi¨¦n. ¡ª?Esperar a Aquiles?¡ªDijo la ni?a mirando a Adam fijamente; poniendo a¨²n m¨¢s t¨ªmido a Adam¡ª ?Como que esperarlo? ?Si este es su trabajo! ?Vamos a patear la puerta del director hasta que nos d¨¦ un maestro de verdad! La chica s¨¦ acerc¨® a Adam y lo tom¨® del brazo: empuj¨¢ndolo para que la siguiera. Adam ,sin mucha opci¨®n, sigui¨® a la ni?a algo nervioso. Adam no sab¨ªa que los otros ni?os eran tan violentos; con raz¨®n, los guardias lo miraban raro en el banco. La ni?a arrastr¨® a Adam por los pasillos del hex¨¢gono hasta una puerta de madera con patrones muy bonitos grabados por toda su superficie y una placa de metal inscrita con el nombre: Cesar. *Bomm*... La ni?a literalmente patio la puerta del director, pero al notar que no se abr¨ªa, mir¨® a Adam con cara expectante. Sin saber que hacer en esta situaci¨®n, Adam decidi¨® seguir a la ni?a y se puso a patear la puerta con ella; el joven no quer¨ªa caerle mal a su compa?era de clase. *Bomm*...*Bomm*...*Bomm*... La puerta fue pateada por los dos ni?os de forma violenta hasta que un anciano con t¨²nica roja abri¨® la puerta. Adam casi se desmay¨®; no esperaba que el mismo viejo que se hab¨ªa cruzado antes en las escaleras fuera el director de la escuela y mucho menos que le haya pateado la puerta alguien con t¨²nica de otro color. ¡ª?Qu¨¦ paso ahora, Sof¨ªa?¡ªDijo C¨¦sar con una sonrisa; no parec¨ªa estar muy molesto con los ni?os que hace poco estaban pateando la puerta de su oficina. ¡ª?Aquiles, eso pas¨®!¡ª Grit¨® la ni?a con enojo¡ª ?Se supone que es nuestro profesor! ?Pero no est¨¢ nunca! ¡ªEst¨¢ bien, no hay que impacientarse¡­¡ª Dijo C¨¦sar con una sonrisa de abuelo confiable¡ª Entren a mi oficina, los pasillos no son un buen lugar para discutir. E1-16-La dulce infancia... Sof¨ªa y Cesar entraron en la oficina. Medio aturdido por el desarrollo de la situaci¨®n, Adam vio que los otros dos entraban y acompa?¨® por inercia; para no quedar solo en el pasillo. La oficina del director no era muy grande, pero ten¨ªa lujosos muebles de madera. No hab¨ªa ninguna estanter¨ªa en la oficina, sin embargo, hab¨ªa una monta?a de libros coloridos amontonados arriba del escritorio del director, por lo que parec¨ªa que el director se pasaba m¨¢s tiempo leyendo que prestando atenci¨®n a la escuela. Tambi¨¦n hab¨ªa dos sillones enfrente del escritorio; donde Sof¨ªa y Adam se sentaron. Por su parte, el director se sent¨® en un sill¨®n colocado del otro lado del escritorio y con la mano corri¨® la monta?a de libros en su escritorio. *Tumm,Tumm,Tumm*... La monta?a de libros arriba del escritorio se desmoron¨® y varios libros cayeron al suelo, permitiendo que el director observar¨¢ a los dos ni?os sentados en sus sillones. Adam se qued¨® algo aturdido, mirando los libros en el suelo; sin saber si deb¨ªa ir a recogerlos o no. Pero el ni?o vio que Sof¨ªa no hac¨ªa nada, por lo que le sigui¨® la corriente y solo se qued¨® observando al director. ¡ªBueno¡­¡ª dijo C¨¦sar con bastante tranquilidad¡ª ?Qu¨¦ fue lo que ocurri¨® esta vez? ¡ª?Aquiles, ese es el problema!¡ª grit¨® Sof¨ªa bastante enojada desde el sill¨®n varias veces m¨¢s grande que ella ¡ª ?No puede ser que siempre que se lo necesite no est¨¦! ?C¨®mo se supone que aprendamos a leer sin profesor! Reading on this site? This novel is published elsewhere. Support the author by seeking out the original. ¡ªBueno¡­¡ª dijo Cesar de forma muy relajada mientras escrib¨ªa en un papel rojo¡ªSi eso es lo que te inquieta, Sof¨ªa, lo solucionaremos ?A ti qu¨¦ es lo que te inquieta, Adam? ¡ª ?Yo? .. eh ¡ª dijo Adam algo atontado por la situaci¨®n ¡ª yo.. yo quiero obtener mi t¨²nica negra. ¡ªBueno¡­¡ª dijo C¨¦sar nuevamente, como si decir ''bueno'' fuera su mantra de relajaci¨®n¡ª Solo entr¨¦gale esta carta Aquiles y se solucionara el problema. Aquiles deber¨ªa estar en la sala de profesores. La pr¨®xima vez traten de no patear la puerta; podr¨ªan llamar la atenci¨®n de... ¡ª?Yo voy a patear lo que se me cante, viejo moribundo!¡ª interrumpi¨® Sof¨ªa bajando del sill¨®n y sac¨¢ndole la carta roja al director de un manotazo. *Bomm* Acto seguido, Sof¨ªa se dirigi¨® hasta la puerta de la oficina y la cerr¨® con violencia. Adam se qued¨® mirando la escena, algo aturdido y sin saber qu¨¦ hacer. ¡ªBueno¡­¡ª dijo Cesar, tom¨¢ndose la cabeza con la mano y masajeando la frente, tratando de mantener la calma ¡ª?Tienes alg¨²n otro asunto que quieras discutir, Adam? ¡ªEh¡­no,no¡ª Dijo Adam saliendo del aturdimiento, mientras se bajaba del sill¨®n para buscar a Sof¨ªa. Adam sali¨® por la puerta y corri¨® hacia Sof¨ªa, que estaba pateando con fuerza otra puerta de la escuela: parecer¨ªa que esa era la sala de profesores. Cuando Adam lleg¨®, Aquiles ya hab¨ªa abierto la puerta y estaba discutiendo con Sof¨ªa. ¡ª?No me lo puedo creer! ?Apareci¨® un fantasma! ¡ª Dijo Aquiles con iron¨ªa, al ver a Sof¨ªa en la escuela¡ª ?Te aburriste de probar suerte buscando estafar a las pobres estanter¨ªas? E1-17-Me entere que era pobre y rico el mismo d铆a... ¡ª?Que dices, mocoso!¡ªGrit¨® Sof¨ªa con enojo, mientras pateaba la entrepierna de Aquiles *Ahhh* Grito Aquiles cayendo al suelo ¡ª?Para que aprendas, in¨²til!¡ª Grit¨® Sof¨ªa entre risas mirando al profesor rodando por el suelo. Adam se qued¨® asustado viendo la escena, recordaba bien las palabras que le dijo su padre antes de inscribirse a la escuela: ''pase lo que pase, no llames la atenci¨®n en la escuela'' y esto era exactamente lo contrario. Adam quer¨ªa huir del lugar, pero eso podr¨ªa ser peor que no aparentar ser un ni?o normal como Sof¨ªa. ¡ª?Ahora yo soy tu profesor, Sof¨ªa!¡ªGrito Aquiles mientras trabajaba de levantarse¡ª ?Se supone que deber¨ªas respetarme! ?Yo te respetaba cuando eras mi profesora! ¡ª?S¨ª, pero yo merec¨ªa respeto, mocoso!¡ªDijo Sof¨ªa con orgullo, tirando la carta roja arriba de Aquiles con desprecio¡ª ?No faltaba a todas las clases como vos! ?O acaso crees que los holgazanes logran ser j¨®venes de nuevo! ?Cuando quieras recordar ser¨¢s otro viejo moribundo del mont¨®n, si no te tomas en serio tu trabajo, in¨²til! Aquiles intent¨® responderle a Sof¨ªa, pero un rostro de madera gigante surgi¨® de una de las paredes de la escuela y mir¨® a las tres personas con ciertas dudas. La cara parec¨ªa ser de un viejo y su frente estaba algo arrugada; no ten¨ªa boca y solo ten¨ªa un ojo con un mon¨®culo, mientras que el agujero del otro ojo estaba hueco. El rostro de madera gigante observaba fijamente a las tres personas con su mon¨®culo, como si estuviera pensando en tomar una decisi¨®n complicada. Al ver el rostro gigante, Sof¨ªa corri¨® con miedo y ayud¨® a levantar al profesor, mientras le dijo con una voz muy infantil que antes nunca hab¨ªa usado: ¡ªLo siento, profesor Aquiles. Mis pap¨¢s me est¨¢n obligando a revisar estanter¨ªas para comprobar sus reglas y supongo que una de las estanter¨ªas me afect¨®. Nunca le har¨ªa nada malo a un profesor tan bueno como usted. This story originates from a different website. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. El rostro de madera mir¨® con su mon¨®culo con a¨²n m¨¢s sospecha a la ni?a que ten¨ªa al frente de ¨¦l y una boca comenz¨® a surgir en su rostro. Sof¨ªa al ver eso se asust¨® y con voz temblorosa dijo: ¡ªYo... Yo fui obligada por otra estanter¨ªa¡­ digo por mis padres... lo juro... nunca le har¨ªa nada malo a un profesor... Soy una ni?a: una ni?a de verdad, tengo ¨²nicamente 12 a?os ... y una larga vida por delante. Adam no entend¨ªa el cambio de actitud de Sof¨ªa. Pero parec¨ªa que estas dos personas estaban bastante asustadas de este rostro colosal, el cual parec¨ªa pertenecer a una estanter¨ªa gigante, por lo que el ni?o se puso nervioso y maldijo por dentro no haber seguido el consejo que su padre le hab¨ªa dado. Aquiles no dijo nada y parec¨ªa querer decir algo, pero su boca temblaba cada vez que la abr¨ªa. Cuando el profesor vio a la boca formarse, unas l¨¢grimas comenzaron a caer por su rostro y se cay¨® al piso llorando con desesperaci¨®n. La boca finalmente se form¨® en el rostro gigante, mostrando unos dientes muy prolijos. Acto seguido, el rostro de madera mir¨® a Sof¨ªa y dijo con una voz muy refinada: ¡ªT¨² no eres una ni?a, pero estudias en mi hex¨¢gono: ??Qui¨¦n te crees que eres, sinverg¨¹enza?! Sof¨ªa se larg¨® a llorar y cay¨® de rodillas al suelo, mientras suplicaba entre l¨¢grimas: ¡ª?Por favor, profesor Aquiles! ?D¨ªgale la verdad a esta estanter¨ªa, se lo suplico! ?D¨ªgale que soy una ni?a y que soy su mejor estudiante! Adam mir¨® esta escena con aturdimiento sin entender qu¨¦ ocurr¨ªa, pero se sent¨ªa un poco asustado al ver a su profesor y a la primera ni?a que le hab¨ªa hablado en su vida con tanto miedo. Pero Adam no se dio la vuelta para intentar huir del problema, el joven h¨¦roe recordaba las palabras de su padre: ''Todas las estanter¨ªas tienen reglas'' y para ayudar a Sof¨ªa, Adam quer¨ªa entender las reglas de esta estanter¨ªa. -----------------------------[Pero entonces el mundo se par¨® de repente]------------------------- Recuerdo esta escena. Nunca la olvidar¨ªa. Deber¨ªa permitir que el lector la lea o deber¨ªa censurarla y ocultarla de su conciencia; supongo que puedo darle al lector la opci¨®n de imaginar su verdad. Si usted, lector, quiere saber la verdad, puede leer la siguiente p¨¢gina. Pero tambi¨¦n puede saltarse la p¨¢gina e imaginar su propia historia: lo cual puede resultar en una experiencia muy interesante de lectura. Lo ¨²nico que me interesa es que me ayude a encontrar ''La Historia''. Que usted sepa c¨®mo funcionaba mi mundo; no s¨¦ hasta qu¨¦ punto pueda ser crucial en la investigaci¨®n. Pero mi segundo d¨ªa de clases ,fue algo amargo para el gusto de muchos¡­(pero real). E1-18-Las regla son reglas... La cara gigante parec¨ªa dudar de la reacci¨®n de la chica y mir¨® al profesor con cierta sospecha. Seg¨²n la cabeza gigante: Aquiles era un profesor y su reacci¨®n deber¨ªa ser ayudar a una estudiante en problemas, pero el profesor se qued¨® parado sin atender las s¨²plicas de Sof¨ªa. El otro chico parec¨ªa estar mirando todo en silencio y con algo de miedo; lo cual parec¨ªa ser la reacci¨®n normal de un ni?o. Pero la estanter¨ªa recordaba que ese chico estuvo pateando violentamente la puerta de la oficina del director junto a la ni?a, as¨ª que dudaba de ¨¦l tambi¨¦n. Fue entonces, cuando la voz de Adam interrumpi¨® el silencio inc¨®modo: ¡ªProfesor: ?Cu¨¢les son las reglas de esta estanter¨ªa? Pero tanto Aquiles como Sof¨ªa lo miraron como si hubiera preguntado una locura. ¡ª?T¨² tampoco eres un ni?o! ?Ning¨²n ni?o se preocupa por eso!¡ª Grito la cabeza de madera con enojo. Adam se enoj¨® por el grito y respondi¨® gritando a¨²n m¨¢s fuerte que la estanter¨ªa: ¡ª?S¨ª que lo soy, tengo 10 a?os, viejo gru?¨®n! ?Usted es una estanter¨ªa mala y no sigue sus reglas! ?Hay que ignorarla, v¨¢monos, Sof¨ªa! ?Esta cara gigante ¨²nicamente busca enga?arnos! El mon¨®culo de madera tembl¨® con la insolencia del mocoso, pero la estanter¨ªa solo se qued¨® mirando a Adam con dudas; esa si fue la reacci¨®n de un ni?o: inocente y tratando de ayudar a su amiga en problemas, as¨ª que el rostro de madera dudaba. Lo m¨¢s importante era que para el rostro gigante: el joven parec¨ªa tener algunos indicios de ser buena persona y la ni?a no, por lo que el rostro gigante parec¨ªa ser muy cuidadoso al tomar una decisi¨®n con respecto a este ni?o. Con muchas dudas sobre c¨®mo actuar, la estanter¨ªa decidi¨® ignorar al muchacho por el momento. La cabeza gigante mir¨® a Aquiles y dijo voz refinada: ¡ª?T¨² no mereces ser profesor en mi hex¨¢gono: ninguno de tus estudiantes te quiere! ¡ª?No,no,no ,no y no!¡ªContest¨® Aquiles incr¨¦dulo de que esto le estaba pasando a ¨¦l; para ¨¦l esta estanter¨ªa era un mito de la escuela¡ª ?Mis estudiantes me aman, lo juro que me aman! ?No cierto, Sof¨ªa? ¡ªNo lo quiero, ?¨¦l es malo!¡ª dijo Sof¨ªa de forma infantil buscando usar a Aquiles de cebo para calmar a la estanter¨ªa¡ª ¨¦l me oblig¨® a patear la puerta de la oficina del director: si no lo hac¨ªa, nunca hubiera aprendido a leer. ?Solo quer¨ªa poder continuar mis estudios! La cara gigante parec¨ªa tener ciertas sospechas y mir¨® fijamente a Sof¨ªa. El mon¨®culo del rostro gigante vio que al condenar a Aquiles, las manchas negras alrededor de los ojos de Sof¨ªa parec¨ªan hacerse un poco m¨¢s negras. This story has been stolen from Royal Road. If you read it on Amazon, please report it ¡ªLos ni?os nacen puros¡­¡ª Dijo la cara gigante con voz tranquila y refinada ¡ªNing¨²n chico de 12 a?os har¨ªa las atrocidades necesarias para tener mal karma, por dicho motivo: ?Quedas expulsada de mi escuela! *Tumm* Al escuchar la condena, Aquiles se desmay¨® en la puerta del aula de profesores y cay¨® al suelo de manera abrupta. Por su parte, Adam estaba petrificado, temblando por el miedo: ?la cara gigante pod¨ªa expulsarlo a ¨¦l tambi¨¦n!. Ya que al igual que Sof¨ªa, la cara le hab¨ªa dicho que ¨¦l no era un ni?o de verdad. Sof¨ªa se qued¨® parada, pero s¨¦ volteo para ver a Adam temblando y aturdido por la situaci¨®n. La ni?a quiso decirle unas palabras, pero entonces empez¨® a tomarse su panza con dolor y cay¨® al suelo. La t¨²nica blanca de la ni?a se rompi¨® y Adam pudo observar como lo que parec¨ªa ser un libro luchaba por salir del est¨®mago de Sof¨ªa. *Ahhhhh* Sof¨ªa grit¨® con fuerzas y empez¨® a rodar en el suelo del dolor mientras un libro luchaba por escapar por debajo de su piel. ¡ª?Ay¨²dame!¡ªGrit¨® Sof¨ªa con agon¨ªa, mirando a los ojos de Adam¡ª ?Ay¨²dame, Adam! ?Detenla! ?Por favor te lo suplico! Por favor¡­ *Crash, crash, crash* Un libro amarillo surgi¨® del est¨®mago de Sof¨ªa; cre¨¢ndole un agujero en la panza. Con mucho dolor, la ni?a mir¨® a su est¨®mago destrozado y la sangre sali¨¦ndose constantemente junto a algunas tripas. De repente, el libro amarillo se abri¨® por su cuenta mostrando dos p¨¢ginas completamente blancas. *Puff* Acto seguido, el cuerpo de Sof¨ªa estall¨® como si fuera una burbuja: sin dejar ning¨²n hueso u ¨®rgano y la sangre desparramada por el suelo por la explosi¨®n se transform¨® en tinta negra. Inmediatamente, la tinta vol¨® hacia las p¨¢ginas del libro y el libro comenz¨® a ir pasando las p¨¢ginas por su cuenta a medida que usaba la tinta para inscribirse hasta formar un libro id¨¦ntico al que hab¨ªa elegido Adam. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Recuerdo haber llorado al comienzo cuando vi a Sof¨ªa sufriendo en el suelo, pero cuando observ¨¦ a Sof¨ªa estallar y la sangre manch¨® parte de mi cuerpo, me di vuelta e ignor¨¦ esa cara de madera gigante. Recuerdo que la cabeza gigante abri¨® la boca para decirme algo que nunca pude recordar, pero yo ya estaba corriendo cuando lo dijo y comenc¨¦ a correr con toda mi alma. No ped¨ªa ayuda, solo corr¨ªa y corr¨ªa por los pasillos infernales que parec¨ªan infinitos y gigantes. Varias veces la cara gigante volvi¨® aparecer delante de m¨ª para decirme algo, pero estaba en un trance donde ¨²nicamente corr¨ªa y corr¨ªa por esos pasillos llenos de vueltas y vueltas, as¨ª que nunca supe que dijo. Finalmente, llegu¨¦ al aula. Abr¨ª la puerta (creo que ni me moleste en cerrarla). Recuerdo que me escond¨ª debajo del pupitre, con las manos en la cabeza, ocult¨¢ndome con el relleno de la caja de zapatos que hab¨ªa dejado en el aula. Me di cuenta de que eso no me cubr¨ªa del todo y la cabeza gigante parec¨ªa estar form¨¢ndose en el aula. Nunca olvidar¨¦ la desesperaci¨®n que me agarr¨®. Decid¨ª meter todo mi cuerpo en mi t¨²nica blanca y me hice una bolita abajo del pupitre, mirando al suelo. As¨ª pase todo el d¨ªa, no lloraba, no hac¨ªa ruido, solo era una pelotita blanca abajo de un pupitre de madera en el aula de la escuela. No s¨¦ cu¨¢nto tiempo pas¨® (supongo que horas). Pero recuerdo escuchar a alguien abriendo la puerta de madera y buscarme por un buen rato llam¨¢ndome por mi nombre; pero yo era una pelotita blanca (no Adam) en ese momento. Luego me encontr¨® y me dijo algo (no lo recuerdo), no obstante recuerdo que era C¨¦sar y me dio una hoja comestible que ten¨ªa un muy buen sabor. E1-19-Acè°© comienza mi verdadera juventud... Pas¨® una semana entera desde el incidente y Adam estaba yendo a la escuela otra vez; para que se pueda recuperar del accidente, el director le dio toda una semana de descanso. Aunque una semana no fue suficiente para que el chico vuelva a recuperar la sonrisa de su cara. Si no fuera por la insistencia de su padre, Adam probablemente hubiera abandonado la escuela, pero su padre siempre le advert¨ªa que el camino para los que no sab¨ªan leer en este mundo era incluso peor que el de Sof¨ªa; por lo tanto, Adam termin¨® siendo obligado a ir a la escuela con miedo. Al llegar a la escuela, Adam noto a la misma tan normal como siempre, como si nada hubiera pasado. Sin embargo, el ni?o esta vez vio que Cesar estaba sentado con un banquillo en la puerta del hex¨¢gono. Cuando Cesar lo observo, le dijo a Adam con una sonrisa: ¡ªEspero que te hayas recuperado, Adam. Hicimos algunos cambios en tu clase para que te sientas m¨¢s c¨®modo. Ven, te acompa?ar¨¦ hasta el aula. De todas formas, si te sientes mal durante la clase, puedes venir a la oficina del director para hablar un rato. Adam asinti¨® y sigui¨® a Cesar hasta el aula. Al llegar, Adam not¨® que el sal¨®n no hab¨ªa cambiado, pero esta vez hab¨ªa dos rostros desconocidos que miraban con curiosidad a Adam, adem¨¢s de Aquiles, que parec¨ªa seguir siendo su profesor. Al notarlo llegar, Aquiles corri¨® hacia la puerta y abraz¨® a Adam, mientras dec¨ªa: ¡ª?Finalmente, lleg¨® mi estudiante favorito! Realmente te debo un favor, muchacho. Adam no entend¨ªa muy bien a qu¨¦ se refer¨ªa Aquiles; el ni?o solo recordaba que su profesor se hab¨ªa desmayado, por lo que no entend¨ªa qu¨¦ favor le hab¨ªa hecho al profesor. Luego de la extra?a recepci¨®n, Adam fue a su banco de siempre y se sent¨® a esperar tener clases por primera vez en su vida. Al ver que todo marchaba correctamente, Cesar se despidi¨® y se fue a continuar sus tareas de director, es decir: seguir leyendo. This story is posted elsewhere by the author. Help them out by reading the authentic version. ¡ª?Bueno, estamos todos!¡ªDijo Aquiles con mucha euforia; parec¨ªa que desde lo m¨¢s profundo de su alma quer¨ªa que estos chicos lo quisieran ¡ª Antes que nada, el nombre de nuestro curso cambi¨®; por eso las nuevas caras y por eso yo ser¨¦ su profesor desde ahora. Antes era el profesor del curso de ni?os especiales, pero ahora soy el profesor de la clase S-2. Los dos estudiantes escucharon atentamente a su profesor, mientras Adam miraba con mucha atenci¨®n a los ni?os a sus lados, adem¨¢s de Sof¨ªa, esta era la segunda vez que estaba cerca de otros ni?os y ahora hab¨ªa dos. Mientras tanto, Aquiles continuaba diciendo: ¡ªLo primero que vamos a hacer es presentarnos todos. Para eso quiero que Adam les ense?e como hacerlo. Adam procedi¨® a presentarse como el profesor le hab¨ªa explicado en la primera clase; se sent¨ªa realmente feliz de poder haber aprendido al menos una cosa en esta escuela. Una vez Adam termin¨®, Aquiles se present¨® al igual que como lo hab¨ªa hecho antes. Ahora era el turno de los otros dos estudiantes desconocidos para Adam. ¡ªMi nombre es Bianca, tengo 10 a?os y soy estudiante del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo pintar y no tengo dudas de que odio a los insectos. Cuando sea grande quiero ser pintora. Mis padres son sastres. Bianca ten¨ªa el pelo negro y los ojos verdes, estaba vestida con la misma t¨²nica blanca que Adam y parec¨ªa llevar dos lindos aretes de oro en las orejas . Adam se sorprendi¨® de que la voz de esta ni?a era bastante diferente a la de Sof¨ªa y hablaba m¨¢s parecido a ¨¦l, es decir, con la infantilidad de un ni?o, arrastrando algunas palabras complicadas y poco usadas como sastre. Acto seguido se par¨® el otro ni?o en la sala: ¡ªMi nombre es Franco, tengo 9 a?os y soy estudiante del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18. Se podr¨ªa decir que amo jugar con algunas estanter¨ªas y no tengo dudas de que odio ser castigado. Al igual que mi padre, soy un inquisidor. Franco ten¨ªa el pelo marr¨®n y los ojos turquesas, estaba vestido con t¨²nicas blancas al igual que Adam. Pero sus t¨²nicas eran diferentes y ten¨ªan una insignia bordada en oro en una de sus mangas. Dicha insignia se parec¨ªa a un libro abierto con una vela en el medio. Al igual que Bianca, Franco tambi¨¦n ten¨ªa un arete de diamantes, pero solo lo ten¨ªa en una de sus orejas. ¡ªMuy bien, los felicit¨®, lo hicieron bien todos¡ªdijo Aquiles con una sonrisa¡ª Ahora voy a darles sus libros a los dos. Como sus padres me pidieron, los dos aprender¨¢n el idioma de los pisos superiores; su compa?ero Adam est¨¢ aprendiendo el idioma de los pisos medios o como se conoce en sus casas: el idioma de los pisos de madera. E1-20-El gran descubrimiento de mi vida... Aquiles procedi¨® a ofrecerles a los dos estudiantes un libro verde, mientras dec¨ªa: ¡ªTodo el d¨ªa de hoy lo usaremos leyendo sin cesar la primera hoja del libro, luego iremos anotando las palabras del libro y despu¨¦s les pedir¨¦ que lleguen a una conclusi¨®n. Los dos libros cuentan la misma historia: lo que cambia es el idioma que utilizan. Por lo cual presten atenci¨®n siempre. El profesor comenz¨® a leer en vos alta la primera hoja del libro rojo, luego ley¨® en vos alta la del amarillo y por ¨²ltimo ley¨® en vos alta la primera p¨¢gina del libro verde. Tal como hab¨ªa dicho el profesor, en los tres idiomas la primera hoja cuenta exactamente la misma historia y al leerla se pronunciaba de la misma manera: aunque cambiaba la forma de expresar dichas palabras en forma escrita. La historia trata de un joven h¨¦roe y la primera p¨¢gina era su presentaci¨®n. ¡ªPerfecto¡­¡ª dijo Aquiles con una sonrisa luego de terminar la lectura¡ª Si abren el caj¨®n debajo de sus pupitres, deber¨ªan poder hallar varios instrumentos para estudiar. Si se les agota alguno, solo abran el caj¨®n otra vez y volver¨¢ a aparecer el ¨²til faltante. Adam hizo caso y abri¨® un caj¨®n debajo de su escritorio, ah¨ª pudo encontrar l¨¢pices, plumas, tinta, papeles vac¨ªos, reglas y un mont¨®n de otros instrumentos. Lo m¨¢s interesante es que todos los ¨²tiles estaban perfectamente ordenados, por lo que el caj¨®n era muy est¨¦tico a la vista. ¡ªAhora jugaremos a un juego¡­¡ªComenz¨® a dar instrucciones Aquiles¡ª Cada uno debe tomar un papel e ir anotando las palabras de la primera p¨¢gina del libro, pero la regla es que no se repitan. El que anota la mayor cantidad de palabras gana. Y una cosa m¨¢s: Tomen el l¨¢piz, ?No usen tinta! Adam asinti¨® y comenz¨® a copiar las palabras del libro. El ni?o ¨²nicamente lograba recordar el significado de algunas palabras gracias a la lectura, pero Adam no recordaba el significado de la gran mayor¨ªa de las palabras, por lo que el ni?o no sab¨ªa si las estaba escribiendo dos veces. Luego de mucho tratar de recordar, Adam se dio cuenta de que eran muy pocas las palabras que pod¨ªa escribir a comparaci¨®n de sus compa?eros. Fue entonces que un pensamiento cruz¨® en la cabeza de Adam y como si fuera un eureka, Adam comenz¨® a escribir como loco. The tale has been illicitly lifted; should you spot it on Amazon, report the violation. Parec¨ªa que Adam hab¨ªa descubierto un gran secreto que lo conducir¨ªa a la victoria: Cada palabra distinta del libro estaba constituida de mini-palabras, muy cortas, que se pod¨ªan escribir en una sola traza. Lo m¨¢s interesante, es que esas mini-palabras siempre se repet¨ªan. Es como si hubiera una cantidad limitada de estas mini-palabras. Y en funci¨®n del orden en que uno coloca las mini-palabras, uno podr¨ªa crear una palabra distinta. Por lo que la clave de este juego no estaba en recordar el significado de la palabra; sino que la clave era ver si la mini-palabra repet¨ªa su orden con una que ya estaba escrita. Sin saber que era, Adam hab¨ªa redescubierto: los Caracteres. Finalmente, el tiempo dado por el profesor termin¨® y por los resultados Adam se dio cuenta de la triste realidad: el pelirrojo era el ¨²ltimo. Los otros dos chicos se la ingeniaron de alguna manera para escribir casi m¨¢s de tres veces lo que ¨¦l escribi¨®. ¡ªLos tres son ganadores: ?Los felicit¨®!¡ªDijo Aquiles con una sonrisa en su rostro¡ª Todos escribieron una gran cantidad de palabras y parece que ninguno repiti¨® sus palabras. ?Cu¨¢l fue la conclusi¨®n a la cual llegaron luego de hacer todo esto? Tanto Bianca como Franco se quedaron un rato en silencio, pensando, pero no sab¨ªan muy bien qu¨¦ responder, ¨²nicamente ten¨ªan que fijarse que no estuvieran repetidas; para ellos era una obviedad la existencia de los caracteres. Pero Adam se tom¨® su tiempo de explayar su ''revolucionario'' descubrimiento acerca de la gran idea de las mini-palabras. ¡ªSi, efectivamente, Adam¡ª Dijo Aquiles al notar la explicaci¨®n del chico¡ªEsas mini-palabras son los que nosotros llamamos como caracteres y en total hay 30 de ellos. Todas las palabras de todos los idiomas se constituyen de esos 30 caracteres y lo que cambia es su secuencia para decir una misma palabra o la forma en que se los traza¡­ ¡ªEntonces, ?si recuerdo estos 30 caracteres obtengo mi t¨²nica negra?¡ª pregunt¨® Adam con mucha emoci¨®n. ¡ªOjal¨¢¡­¡ªdijo Aquiles con iron¨ªa¡ªPero si est¨¢s m¨¢s cerca de lograrlo y eso es lo que importa. En las siguientes semanas aprenderemos cu¨¢les son estos misteriosos 30 caracteres y como se les llaman. De tarea tienen que revisar su libro hasta hallar los 30 caracteres. Pueden llevar los ¨²tiles escolares de abajo de sus pupitres a sus casas para realizar la tarea. E1-21-Adam... Adam volvi¨® a su casa con una caja llena de materiales para estudiar. En el camino, el ni?o no se cruz¨® con nadie: por suerte la estanter¨ªa con hongos y musgos no era muy visitada por los bibliotecarios. Adam se acerc¨® y tom¨® uno de sus libros. La cabeza del viejo sin ojos sali¨® con emoci¨®n, pero luego miro con algo de desilusi¨®n que solo era el muchacho y no un bibliotecario incauto. El viejo parec¨ªa querer decirle algo a Adam, pero el pasillo no era el lugar indicado para hablar con el ni?o, as¨ª que la estanter¨ªa se abstuvo y abri¨® el pasaje hacia las escaleras de caracol. Adam baj¨® las escaleras y se cambi¨® la t¨²nica blanca por otra m¨¢s vieja. Saltando por las piedras, el ni?o se dirigi¨® hasta la salida: pero la puerta no se abri¨® y en su lugar la misma cara del viejo sin ojos sali¨® de la piedra y dijo con su voz ronca: ¡ª?C¨®mo te fue en tu aventura, joven h¨¦roe? ¡ªBien¡ªcontest¨® toscamente Adam; algo apurado por hacer la tarea que esta vez s¨ª pod¨ªa hacer. ¡ªBibliotecarios, siempre tan apurados¡ª Se quej¨® el viejo sin ojos¡ªPiensan que la vida se les escapa de las manos, pero lo que se les escapa de las manos son las ganas de vivirla, por estar tan obsesionados con el tiempo ... Incluso a tan joven edad. Al notar que el viejo quer¨ªa hablar, Adam solt¨® la caja con ¨²tiles escolares y se sent¨® en una roca para hablar. El viejo sin ojos con preocupaci¨®n pregunt¨®: Unauthorized reproduction: this story has been taken without approval. Report sightings. ¡ª?C¨®mo te fue en la escuela? Un librillo de confianza me cont¨® que el bar¨®n Muglok volvi¨® a salir en el piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18, deber¨ªas andar con cuidado, joven h¨¦roe. Adam ¨²nicamente asinti¨®; todav¨ªa estaba algo traumado por la escena de hace una semana. El viejo sin ojos not¨® que el chico estaba en un estado medio anormal y con mucha emoci¨®n pregunt¨®: ¡ª?No me digas que te cruzaste con el bar¨®n?... Pero¡­ ?Saliste vivo! ?Lograste enga?ar al bar¨®n? Impresionante Adam, nunca deja de sorprenderme hasta d¨®nde puedes llegar para cambiar tu miserable vida. Pero no tientes a la suerte. Al bar¨®n probablemente le gustan los h¨¦roes, por eso dud¨® en convertirte en un libro. ¡ª?Enga?arlo? ¡ªpregunt¨® Adam con enojo y miedo¡ª Yo solo segu¨ª a Sof¨ªa, no hice nada malo. La cabeza gigante es una estanter¨ªa mala: no sigue las reglas. Yo no quiero ir m¨¢s a ese lugar , pero pap¨¢ me est¨¢ obligando a ir a la escuela ... ?No quiero ir, no quiero ser un libro! ¡ª?Acaso de verdad no recuerdas quien eres, Adam?¡ª pregunt¨® el viejo algo aturdido ¡ª O mejor dicho: la persona con la que vives; a la que llamas padre, ?No te cont¨® qui¨¦n eres y qui¨¦n es ¨¦l? Las reglas del bar¨®n son muy conocidas: exclusivamente los ni?os estudian. ¡ª?Pero yo soy un ni?o de 10 a?os! ¡ª Se quej¨® Adam con enojo. ¡ªNo¡ª Contest¨® toscamente el viejo sin ojos ¡ª Tu cuerpo tiene 10 a?os, tu mente tiene 10 a?os, pero tu alma no. No s¨¦ si es el momento y no soy yo el que deba dec¨ªrtelo, pero si obtienes la t¨²nica negra y tu padre no te lo dice: prometo decirte la verdad, Adam. ?Ten cuidado del bar¨®n! ?Y no tengas miedo; porque los h¨¦roes no caen tan f¨¢cilmente! Tras decir esas palabras, la cabeza de piedra comenz¨® a hundirse en la pared de la cueva, mostrando la salida. E1-22-Mire usted, mire usted, que pena ... Adam sali¨® de la cueva para dirigirse a su casa, en el camino se cruz¨® con bastantes personas; pero todos eran conocidos y lo saludaron con una sonrisa amable. Los pasillos del hex¨¢gono 10 estaban bastante m¨¢s limpios que antes y parec¨ªan estar como nuevos; lo cual sorprendi¨® bastante a Adam, parec¨ªa que alguien los hubiera estado limpiando e incluso algunas l¨¢mparas fueron reparadas por alg¨²n desconocido. Lo que m¨¢s impact¨® a Adam fue que no solo volvieron a hacer funcionar las l¨¢mparas, sino que tambi¨¦n volvieron a construir les las decoraciones originales, es decir, que alguien se hab¨ªa tomado la molestia de reconstruir las estatuas de angelitos de m¨¢rmol: semejante habilidad no era tan com¨²n en estos pisos. Adam dio un giro en una de las esquinas de los pasillos y logr¨® ver al responsable: era un anciano con unos pocos pelos blancos en la cabeza y cuerpo muy maltratado, el viejo vest¨ªa en harapos, pero sus harapos eran los restos de una t¨²nica violeta. El viejo con las manos temblorosas limpiaba el polvo en los pasillos, mientras cantaba una canci¨®n infantil: ¡ªMambr¨² se fue a la guerra, mire usted, mire usted, qu¨¦ pena ... Adam trat¨® de no molestar al hombre cantando, no lo conoc¨ªa y este piso estaba lleno de locos. Adem¨¢s, su pap¨¢ le hab¨ªa dicho que no hablara con los desconocidos. Pero cuando Adam se cruz¨® enfrente del anciano cantando, el viejo logr¨® mirar su caja de ¨²tiles escolares y pregunt¨® con sospechas: ¡ª?Piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18? ?Qu¨¦ hace un estudiante viviendo ac¨¢? Adam se detuvo y se dio la vuelta, sab¨ªa que su pap¨¢ le dijo que no hablara con desconocidos, pero necesitaba decirle algo para que el viejo no se diera cuenta de que era un estudiante; su padre le dijo que hab¨ªa que mantenerlo en secreto a toda costa. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Por lo que Adam mir¨® al viejo limpiando y le dijo: ¡ª?No soy estudiante de la escuela, me ense?a mi pap¨¢! ¡ªTu pap¨¢ sabe leer y vive ac¨¢ ...¡ª dijo el viejo como si tratara de llegar a una conclusi¨®n importante¡ª?Dios, ni?o, est¨¢s viviendo con un lun¨¢tico! ?No quieres venir a vivir conmigo? Podr¨ªa cuidarte de ese lun¨¢tico y ense?arte c¨®mo aprender un par de trucos de magia. ¡ªNo, claro que no quiero¡ª Dijo Adam, eso s¨ª que era una orden severa de su padre: nunca te vayas con alg¨²n desconocido a ning¨²n lado. ¡ªOh...¡ªParece que el viejo entendi¨® que casi estaba raptando a un chico y cambi¨® su enfoque¡ª Si alg¨²n d¨ªa tu padre pierde la cabeza del todo: ve al hex¨¢gono 2 de 18. Busca una estanter¨ªa de un solo libro, dale esta p¨¢gina y te llevar¨¢ a un sitio mejor que este. Si preguntan qui¨¦n te mand¨®, diles que su nombre no importa: est¨¢ muerto. ¡ªNo quiero la p¨¢gina, gracias¡­¡ª dijo Adam sin darse la vuelta y caminando con velocidad por el pasillo para llegar a su casa. No quer¨ªa aceptar nada de un desconocido y menos si se relacionaban con estanter¨ªas. El viejo mir¨® la espalda del chico y el papelito en sus decr¨¦pitas manos, luego mir¨® al chico cada vez m¨¢s lejos y grit¨®: ¡ª?Tiempos de guerra vienen, joven, tienes que irte de estos pisos! ?S¨¦ fuerte y no temas, porque las estanter¨ªas perdurar¨¢n por siempre! Pero Adam no se dio la vuelta a ver al viejo, sab¨ªa que los locos dir¨ªan cosas raras, era mejor ignorar sus locuras o uno podr¨ªa quedar loco tambi¨¦n. ¡ªYa nadie quiere a los ni?os ... ¡ªGrit¨® el viejo en harapos llorando, con ira, mientras se pon¨ªa a limpiar con a¨²n m¨¢s violencia ¡ªSolo los viejos moribundos o los desgraciados que ya no pueden tenerlos ... Adam alcanz¨® escuchar los llantos del viejo justo cuando estaba por cerrar la puerta de su casa y encontrarse con su padre, el cual estaba como siempre en su esquina, agachado, mirando a la pared , busc¨¢ndole alg¨²n sentido a esa esquina o a la vida misma... E1-23-?Que era de verdad un padre? ... los libros me enga?aron. Al ver que su padre no respond¨ªa a su llegada, Adam dijo gritando: ¡ª?Llegu¨¦, pap¨¢! ?Me dieron tarea en el colegio! ?Me ense?aron muchas cosas interesantes! Pero su padre segu¨ªa agachado, encorvado y sin mirarlo, solo miraba la esquina en la pared, sin siquiera voltear a verlo como si buscara ignorar su presencia. Adam continu¨® gritando, pero m¨¢s fuerte a¨²n: ¡ª?Hay un hombre con t¨²nicas de color en los pasillos limpiando mientras canta! ?Sab¨ªas, pap¨¢? Pero su padre segu¨ªa sin responder, ¨²nicamente miraba esa esquina como si su vida dependiera de ello, no hab¨ªa ruidos, no hab¨ªa movimientos, no hac¨ªa nada, exclusivamente respiraba mirando esa esquina. Adam empez¨® a llorar y grit¨® a¨²n m¨¢s fuerte: ¡ª?El viejo sin ojos me dijo que no era un ni?o de verdad y que t¨² sab¨ªas qui¨¦n era! ??Es cierto lo que me dijo el viejo sin ojos, pap¨¢?! ¡ªEres¡­ Adam... ¡ª Murmur¨® su padre en voz muy baja, de forma pausada , como si estuviera muy cansado y decir esas palabras ¨²nicamente lo agobiaran a¨²n m¨¢s¡ª Hoy¡­ record¨¦... Adam casi no lo pudo escuchar por sus llantos, por lo que el ni?o trat¨® de dejar de llorar para poder escuchar lo que su padre ten¨ªa que decir. Pero su padre se detuvo sin terminar la frase y sigui¨® mirando la esquina. Al ver que su padre se qued¨® callado por unos cuantos minutos, Adam pregunt¨®: ¡ª?Qu¨¦ recordaste, pap¨¢? ¡ªRecord¨¦ todo...¡ªmurmur¨® su padre mirando a la esquina, su voz era muy apagada; sin emoci¨®n; como si estuviera luchando consigo mismo. Adam volvi¨® a notar el silencio de su padre y repiti¨® la pregunta para tratar de hablar con el hombre. ¨¦l hab¨ªa ido a la escuela tal como su padre le hab¨ªa ordenado. El ni?o necesitaba hablar con alguien de todo lo que pas¨® con la cabeza gigante. Adam necesitaba alguien que le diera ¨¢nimos para seguir yendo a la escuela, a pesar del miedo que ten¨ªa de convertirse en un libro. Por todo eso, Adam repiti¨® varias veces la pregunta. Pero su padre no hablaba, solo miraba la esquina. Adam trat¨® y trat¨® de crear ese espacio para conversar con su padre, pero nunca lleg¨®. Por m¨¢s que el chico sacar¨¢ sus m¨¢s profundos temores, por m¨¢s que le gritara la verdad: que ya no le importaba la t¨²nica negra, ¨¦l no quer¨ªa volver nunca m¨¢s a esa escuela. No obstante, su padre ¨²nicamente se mantuvo en silencio mirando la esquina. Unlawfully taken from Royal Road, this story should be reported if seen on Amazon. Con desesperaci¨®n de necesitar a su padre m¨¢s que nunca, Adam decidi¨® acercarse y lo tom¨® del hombro para volver a preguntarle por qu¨¦ no le hablaba. De tanto insistir, Adam logr¨® que finalmente su padre hablara, pero con unas palabras que nunca se imagin¨® que iba a escuchar: ¡ªRecord¨¦... record¨¦ que fuiste el peor error de mi vida, Adam. Me equivoqu¨¦ al cuidarte, chico. Adam tom¨® nuevamente el hombro de su padre como para tratar de darlo vuelta y ver sus ojos; el ni?o no quer¨ªa creer que la persona que le dijo eso fuera su padre. No ahora, no justo cuando Adam necesitaba a su padre de verdad, para poder continuar luchando por su sue?o de obtener la t¨²nica negra. De hecho, ni siquiera era el sue?o del ni?o: era el sue?o de su padre y el ver la sonrisa de su padre cuando ¨¦l portar¨¢ esa t¨²nica negra era el verdadero sue?o de Adam. Pero su padre se enoj¨® cuando el muchacho trat¨® de darle vuelta y le emboc¨® un manotazo que termin¨® lanzando al ni?o al suelo, sin mirarlo a los ojos y mirando fijamente a la pared, con mucho odio y bronca en la voz, su padre dijo: ¡ª?T¨² eres el responsable de toda mi miseria, Adam! ?Fui un idiota por cuidarte todos estos a?os! ?Vete, nunca m¨¢s quiero verte! ------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Recuerdo haber tratado de verle los ojos a mi padre una vez m¨¢s, pero lo ¨²nico que recib¨ª fue un manotazo en mi cara que me rompi¨® el labio. Al sentir la dulce, pero amarga sangre en mi boca, supe que ten¨ªa que irme. Con llantos estrepitosos, corr¨ª por los pasillos del hex¨¢gono 10, en el camino me cruc¨¦ con el viejo vestido en harapos y me dijo algo que ignor¨¦. El destino fue caprichoso conmigo en aquella ocasi¨®n. Si hubiera seguido al viejo: hoy mi historia llena de tragedias ser¨ªa otra... hoy estar¨ªa del lado ganador de la guerra: victorioso, sonriente y sin este dolor que nunca pude sacar de mi pecho. Pero con 10 a?os no pod¨ªa pensar todo eso, con 10 a?os uno solo pod¨ªa correr de sus miedos y buscar un refugio que considerara c¨¢lido y seguro. Aunque termin¨® siendo un refugio h¨²medo y oscuro. Con toda mis fuerzas corr¨ª, ignorando toda la gente que me cruzaba, ignorando que hab¨ªa perdido mis ¨²tiles escolares, ignorando que hab¨ªa perdido el libro amarillo, ignor¨¢ndolo todo, corr¨ª hacia el viejo sin ojos. Por suerte o por desgracia y aunque parezca una falacia, las estanter¨ªas tienen m¨¢s coraz¨®n que los bibliotecarios y el viejo sin ojos me cuidar¨ªa como un padre en los hermosos d¨ªas que tuve durante mi juventud (o al menos eso es lo que me gustar¨ªa decir). E1-24-Con hongos y musgo, con poco corazè´¸n, pero con gran voz Un rostro de piedra miraba con preocupaci¨®n a Adam. El ni?o se hab¨ªa pasado una semana entera encerrado en la cueva con miedo de ir a la escuela y tambi¨¦n con desconfianza de volver a la casa de su padre. Con preocupaci¨®n, el viejo sin ojos volvi¨® a intentar convencer al ni?o para que recapacitara: ¡ªJoven h¨¦roe, no te puedes pasar toda la vida encerrado en una cueva, si no, ser¨ªas igual al resto de bibliotecarios que pasan sus vidas encerrados en sus libros. Pero Adam no contest¨®, si bien se sent¨ªa un poco mejor luego de una semana, todav¨ªa segu¨ªa sinti¨¦ndose mal por lo de su padre y el colegio le daba miedo. Al percibir que el ni?o al menos escuchaba lo que dec¨ªa, el viejo sin ojos se emocion¨® y sigui¨® tir¨¢ndole le?a al fuego del h¨¦roe: ¡ªEst¨¢ bien que tu padre te ech¨® de tu casa y que el bar¨®n va a matarte si se entera de la verdad, ?pero eso es motivo para rendirse y abandonar la gracia de la vida? Todos los h¨¦roes pasan por momentos dif¨ªciles. ?Pero esos momentos dif¨ªciles forjan su camino hacia la grandeza! Adam mir¨® al viejo en la pared; no quer¨ªa darle la raz¨®n, pero sent¨ªa que el viejo ten¨ªa raz¨®n. Adam sab¨ªa que no pod¨ªa seguir viviendo en la cueva toda la vida y el ni?o ya estaba bastante aburrido de estar una semana entera viviendo en esta cueva sin hacer nada. El viejo sin ojos se entusiasm¨® a¨²n m¨¢s al ver que su discurso estaba funcionando y continu¨® hablando a¨²n m¨¢s fuerte: ¡ª?Es por eso que debes obtener la t¨²nica negra, Adam! Si la espada es el arma de los guerreros, ?entonces el conocimiento es la espada de los bibliotecarios! ?Y no hay espada m¨¢s afilada en este mar de libros que un buen idioma! ?Ve y aprende con valent¨ªa, joven h¨¦roe! Enjoying this book? Seek out the original to ensure the author gets credit. ¡ªPero...¡ª Trato de decir Adam ¡ª?No hay ''peros'', Adam!¡ª Grit¨® el viejo sin ojos con enojo, provocando que su voz retumbara por toda la cueva. Cuando Adam quiso seguir hablando, not¨® que estaba en la puerta de la escuela: el viejo sin ojos lo hab¨ªa hipnotizado y hab¨ªa recorrido todo el camino sin darse cuenta, incluso el ni?o se hab¨ªa puesto su t¨²nica nueva. Al llegar a la escuela, el ni?o not¨® que C¨¦sar lo estaba esperando en el marco gigante que daba entrada a la escuela. Parecer¨ªa que el director lo hab¨ªa estado esperando en la puerta todos los d¨ªas desde que no volvi¨® a asistir a clases. ¡ªFinalmente, volviste, Adam¡­¡ª dijo C¨¦sar, sin buscar muchas explicaciones y con una sonrisa en su rostro¡ª Ven, te llevar¨¦ al sal¨®n de clase. No sabes lo feliz que se pondr¨¢ el profesor Aquiles cuando vuelva a verte. Bastante obligado por la situaci¨®n, Adam acompa?¨® al director y se meti¨® en las fauces del lobo, pero este era el destino de los h¨¦roes, al menos seg¨²n el criterio de la vieja estanter¨ªa con musgos y hongos. Cuando Aquiles observ¨® a Adam en la puerta, corri¨® y lo abraz¨® mientras dec¨ªa: ¡ª?Mi estudiante favorito, ya me ten¨ªas preocupado!. Pero no te preocupes. Aprender un idioma suele tardar a?os, ?qu¨¦ es una semana en ese tiempo?. Ven,entra, hoy dedicaremos esta clase para repasar todo lo que vimos esta semana. ?Y no avanzaremos hasta que todos lleguen al mismo nivel! Adam estaba bastante feliz, pero tambi¨¦n algo inc¨®modo porque no ten¨ªa m¨¢s su cuaderno amarillo. Aquiles not¨® ese problema durante la clase y le regal¨® a Adam el cuaderno que ¨¦l usaba en sus d¨ªas de estudio. El cuaderno estaba repleto de anotaciones que ayudaron bastante a Adam. Al finalizar la clase, Adam pudo recordar la gran mayor¨ªa de los nombres de los 30 caracteres. E1-25-Deber铆a haber preguntado lo del cono... Un mes pas¨® volando y como todos los d¨ªas, Adam estaba por entrar al sal¨®n de clases, pero el ni?o no entro directamente al aula, sino que se detuvo en la puerta con extra?eza; al parecer alguien hab¨ªa decorado el sal¨®n de clase: ya que la entrada del sal¨®n estaba cubierta con estrellas blancas y varias serpentinas de papeles. Con algo de entusiasmo por las decoraciones llamativas, Adam abri¨® la puerta del aula y se encontr¨® con que todo el sal¨®n estaba cubierto por serpentinas blancas. Aquiles ten¨ªa un cono de papel en la cabeza puesto como un sombrero y los otros dos estudiantes tambi¨¦n lo ten¨ªan puesto. ¡ªTen, Adam, ponte esto en la cabeza¡ª Dijo Aquiles pas¨¢ndole un cono de papel. Con algo de aturdimiento, Adam se puso el cono en la cabeza y se sent¨® en la silla del pupitre. ¡ª?El d¨ªa de hoy celebramos sus primeras 10 p¨¢ginas le¨ªdas!¡ª Grito Aquiles con entusiasmo, sacando un libro negro de abajo del escritorio. Con emoci¨®n, Aquiles abri¨® el libro negro e inmediatamente la luz de la sala desapareci¨®. Acto seguido, el libro comenz¨® a voltear sus p¨¢ginas y a proyectar estrellas por las paredes del aula. Adam s¨¦ entusiasm¨® con la escena, pero lo que m¨¢s le sorprendi¨® fue que las estrellas empezaron a bailar por el aula hasta formar una frase en el techo que dec¨ªa: ''?Felices 10 p¨¢ginas!'', en tres idiomas. Adam se concentr¨® en la frase del medio y pudo leer las palabras escritas en el idioma de los pisos medios. ¡ª?Los felicit¨® a todos!¡ª Dijo Aquiles de forma muy euf¨®rica¡ª ?Franco, sabes cu¨¢ntas p¨¢ginas tiene en total el libro verde? ¡ªS¨ª, son 120 p¨¢ginas¡ª contest¨® Franco con orgullo. Adam pens¨® la respuesta por si le preguntaban, si no recordaba mal, su libro eran 140 p¨¢ginas, pero todos los libros contaban lo mismo; as¨ª que el ni?o supuso que alg¨²n d¨ªa tendr¨ªa que leer m¨¢s p¨¢ginas que el resto de sus compa?eros. Stolen content alert: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. ¡ªMuy bien¡ª dijo Aquiles con una sonrisa¡ª Cada 10 p¨¢ginas uno celebra un hito en su camino para dominar la lectura del idioma. No obstante, las celebraciones de las 10 primeras p¨¢ginas, la lectura de las 100 p¨¢ginas y la ¨²ltima lectura son celebraciones formales. Para celebrar su primer hito, de acuerdo a la tradici¨®n, todos tienen que leer las 10 p¨¢ginas en voz alta durante esta clase y luego veremos que ocurre. Una vez que terminen, cierren sus libros y no los abran hasta que terminen de recitar todos sus compa?eros. Siguiendo las ¨®rdenes de Aquiles, todos los estudiantes fueron recitando las 10 primeras p¨¢ginas y cerraron el libro. No obstante, luego de hacerlo, los estudiantes no notaron nada raro. ¡ªPor suerte solo fueron 30 p¨¢ginas¡ª dijo Aquiles, algo cansado por escuchar la misma historia 3 veces seguidas¡ª Ahora, todos abran sus libros: ?Notan algo raro en sus libros? Adam lo abri¨® y se sorprendi¨®: todas las anotaciones de Aquiles desaparecieron y tambi¨¦n cambiaron todas las palabras del libro. El profesor a notar la cara de sorpresa de todos sus estudiantes explic¨®: ¡ªEl libro cambia todas las palabras autom¨¢ticamente si logras recitar 10 p¨¢ginas seguidas de forma correcta, es decir, que ahora tienen que leerlo de cero otra vez hasta llegar a las 20 p¨¢ginas. La ¨²ltima lectura, la lectura completa de 120/140 p¨¢ginas, es la prueba para obtener tu t¨²nica negra. Si lo lees, ya dominas el idioma. ¡ªPero no entiendo nada¡­¡ª Se quej¨® Bianca con molestia¡ª ?Por qu¨¦ cambi¨® tanto? Adam tambi¨¦n noto el problema. No es que solo aparecieron nuevas palabras; sino que tambi¨¦n hab¨ªan aparecido frases sin sentido aparente como: ''El rat¨®n comi¨® el edificio'' . La frase no ten¨ªa nada que ver con el p¨¢rrafo anterior y nada que ver con la p¨¢gina entera; que describe la historia de un joven h¨¦roe. ¡ªSi, ahora no tiene sentido para ustedes¡­¡ªdijo Aquiles con una sonrisa¡ª Pero m¨¢s adelante aprender¨¢n que una misma frase puede tener diferentes significados, por desgracia. Por el momento iremos viendo poco a poco eso en la pr¨®xima semana. Mientras dec¨ªa eso, Aquiles sac¨® una caja negra y retir¨® 3 insignias de madera con el n¨²mero 10 inscriptos en ellas y se las pas¨® a cada estudiante, diciendo: ¡ªPor lo dem¨¢s, como es tradici¨®n de este Hex¨¢gono, pueden visitar el almac¨¦n de libros de las 10 primeras p¨¢ginas. Les recomiendo ir, no quiero arruinarles la sorpresa, pero lo mejor de venir a esta escuela es lo que obtienes en ese almac¨¦n. ¡ªEs un almac¨¦n con libros, no una estanter¨ªa¡­¡ª Aclar¨® Aquiles m¨¢s detalladamente; por miedo a que Adam no vaya. E1-26-Si muy grande ... demasiado grande. Los tres chicos salieron del Aula, mientras Aquiles se qued¨® sacando las decoraciones; cabe destacar que desde el incidente la personalidad del profesor parecer¨ªa haber dado un giro de 180 grados y ahora trabajaba en ser el mejor maestro de la escuela. ¡ª?Quieren acompa?arme al almac¨¦n?¡ª pregunt¨® Bianca con entusiasmo. ¡ªNo puedo ir hoy¡­¡ª dijo franco con algo de pena ¡ªestoy castigado, tengo que irme apenas termine la clase; sino mi padre se va a dar cuenta. ¡ª?Y tu Adam?¡ªpregunt¨® Bianca tratando no ir sola al almac¨¦n ¡ªBueno¡ªContest¨® toscamente Adam; todav¨ªa recordando lo que hab¨ªa ocurrido cuando sigui¨® a una ni?a por ¨²ltima vez. Adam y Bianca fueron al almac¨¦n de la escuela. El mismo estaba ubicado sobre una de las pinturas de las paredes de la escuela, por lo que los dos ni?os tuvieron que sumergir sus manos en la pintura para ingresar. Al entrar, ambos se sorprendieron de lo grande que era el almac¨¦n, era gigantesco; siendo mucho, pero mucho m¨¢s ancho y alto que los hex¨¢gonos principales. El almac¨¦n estaba hecho de madera como todo en estos pisos y ten¨ªa un mont¨®n de libros. Pero todos los libros estaban desparramados por el suelo, amontonando monta?as y monta?as de libros, creando un aut¨¦ntico paisaje formado ¨²nicamente por libros. Los libros parec¨ªan tener diversos colores y las monta?as estaban organizadas por color; por lo cual era un paisaje de monta?as coloridas hechas de libros. Aun as¨ª, el almac¨¦n estaba completamente desierto: no hab¨ªa nadie; salvo una recepcionista que parec¨ªa una hormiga en comparaci¨®n a la magnitud del almac¨¦n Cuando los ni?os entraron, la recepcionista algo nerviosa dej¨® el libro que ten¨ªa en la mano y mir¨® fijamente a los dos visitantes. La recepcionista era muy vieja y estaba vestida con una t¨²nica violeta, ten¨ªa unos anteojos circulares, una nariz aguile?a y su rostro estaba adornado con varios lunares con pelos. La mirada y la apariencia de la recepcionista era muy similar al de una bruja malvada. ¡ªTraen la insignia, ?no?¡ªpregunt¨® la recepcionista mirando a los ni?os con seriedad. ¡ªSi, si nos la acaban de dar¡ª Respondieron los dos estudiantes al mismo tiempo. Al escuchar la respuesta, la mirada de la bruja se relaj¨®. Acto seguido, la recepcionista extendi¨® su mano esquel¨¦tica para pedirles las insignias a los ni?os. Los dos j¨®venes asustados por la apariencia moribunda de la mano, le entregaron las fichas casi que tir¨¢ndolas en el escritorio. This story is posted elsewhere by the author. Help them out by reading the authentic version. Al ver las fichas, un intento de sonrisa rara surgi¨® de la recepcionista. Acto seguido, la vieja bruja busco un libro como el que hab¨ªa usado el profesor en la clase y dijo con mucha euforia: ¡ª?Felices 100 p¨¢ginas, jovencitos! Pueden tomar un solo libro de aquella monta?a. Acto seguido abri¨® el libro, pero no ocurri¨® nada, parec¨ªa que el libro era muy viejo y ya no funcionaba correctamente por las p¨¢ginas amarillentas que ten¨ªa. La recepcionista con algo de verg¨¹enza volvi¨® a guardar el libro y se qued¨® mirando a los dos ni?os que parec¨ªan querer decir algo. ¡ªSolo le¨ªmos 10 p¨¢ginas¡­¡ªComent¨® Adam con dudas de haber o¨ªdo mal. ¡ªAh¡­si, cierto¡­ Ya hace 100 a?os cambiaron las reglas y sigo sin acostumbrarme¡ªrespondi¨® la vieja bruja con bastante verg¨¹enza¡ª?Felices 10 p¨¢ginas, jovencitos! ¡ª?De qu¨¦ g¨¦nero son los libros? ¡ª pregunt¨® Bianca con emoci¨®n, mirando a las monta?as coloridas. Al escuchar la pregunta, la vieja bruja se levant¨® de su escritorio de golpe, se dio la vuelta mirando el almac¨¦n y mientras agitaba la mano como buscando se?alar el esplendor del paisaje, dijo con voz misteriosa: ¡ªEstos no son libros, jovencitos... La respuesta y la actuaci¨®n misteriosa emocionaron un poco m¨¢s a los ni?os. Acto seguido, la vieja bruja levant¨® las dos manos al cielo de forma violenta y grit¨® con mucha euforia: ¡ª??Estas son biograf¨ªas!! La bruja termin¨® su actuaci¨®n y con una sonrisa divertida en el rostro por haber actuado algo infantilmente volvi¨® a sentarse y pregunt¨® a los dos ni?os: ¡ª?Saben que es una biograf¨ªa, jovencitos? Adam no sab¨ªa, pero por suerte Bianca creci¨® con m¨¢s cultura general y contest¨® por ¨¦l: ¡ªLa biograf¨ªa relata la vida de una persona y... ¡ª?Exacto!¡ª Interrumpi¨® la recepcionista aun con entusiasmo ¡ª Los bibliotecarios somos seres muy solitarios, as¨ª que en general no tenemos a nadie a quien heredar una biograf¨ªa o nuestra cuenta bancaria. La cuenta bancaria suele desaparecer y las hojas almacenadas aparecen en libros aleatorios de las estanter¨ªas del piso donde naci¨® la persona fallecida. Luego la bruja se?al¨® las monta?as de libros y dijo con mucho ¨¢nimo: ¡ªPero la biograf¨ªa se la queda la estanter¨ªa que le dio la t¨²nica negra al bibliotecario. Ustedes dos, tienen la suerte de vivir en los alrededores de una estanter¨ªa especializada en ense?ar idiomas. Vulgarmente, a esta estanter¨ªa se la conoce como ¡®la escuela¡¯ y es mucho m¨¢s grande de lo que creen. Ustedes dos est¨¢n en una de sus sedes, pero el almac¨¦n de la escuela es ¨²nico y resguarda las biograf¨ªa de miles de antiguos bibliotecarios. Los dos chicos parec¨ªan bastante emocionados, no tanto por la explicaci¨®n, sino porque la vieja bruja por poco se le sal¨ªa el coraz¨®n del pecho de la emoci¨®n que le pon¨ªa a la charla. Luego la vieja bruja camin¨® hasta estar detr¨¢s de los dos ni?os, los tom¨® del hombro y les dijo con voz misteriosa: ¡ªAhora recibir¨¢n un padrino: una persona que va a compartir sus secretos y experiencia de vida con ustedes, ¨²senlo bien y recuerden no perderlo. E1-27-Deber铆a haber tomado uno negro... ¡ª?Todas las biograf¨ªas sirven para todos los idiomas?¡ª pregunt¨® Bianca algo preocupada. ¡ªNo, menos mal que me recordaste el tema¡­¡ª Dijo la vieja bruja de forma algo nerviosa¡ª Las biograf¨ªas tienen que tener el color de la tapa del libro de aprendizaje que te dieron. ¡ªSi elegimos otro color, ?qu¨¦ pasa?¡ª pregunt¨® Adam, mirando a las monta?as, incluso hab¨ªa algunos colores que el profesor no le hab¨ªa mostrado. La recepcionista mir¨® a los dos ni?os con severidad y dijo de forma contundente: ¡ªLa tapa de cada biograf¨ªa refleja el idioma principal del piso de nacimiento del difunto. Si eliges de otro color, no podr¨¢s entender las palabras del difunto comunicadas a trav¨¦s de la biograf¨ªa. ¡ª?Hay alguna biograf¨ªa mejor que otra?¡ª Pregunt¨® Adam, notando que hab¨ªa demasiadas monta?as de libros amarillos para ponerse a revisar todas las biograf¨ªas que pod¨ªa seleccionar. ¡ªSon aleatorias, pero s¨ª, hay biograf¨ªas buenas y malas¡ª Contest¨® la bruja mirando a los ojos de los ni?os; a?orando sus a?os de juventud en sus miradas infantiles¡ªHay biograf¨ªas de gente que usaba t¨²nica negra, rojas e incluso hay biograf¨ªas de personas con t¨²nica violeta, aunque en general eso ¨²ltimo no deber¨ªa ocurrir nunca. Pero tambi¨¦n hay biograf¨ªas de gente que utilizaba t¨²nica blanca¡­. ¡ª?Pero por qu¨¦ hay biograf¨ªas de personas que no saben leer?¡ªpregunt¨® Bianca con miedo a elegir esas biograf¨ªas¡ª ?Recuerdo que dijiste que hab¨ªa que recibir la t¨²nica negra para que tu biograf¨ªa est¨¦ en este lugar? ¡ªTe ment¨ª¡­¡ª Coment¨® la bruja con cierta pena¡ªNo quer¨ªa dec¨ªrtelo, pero lamentablemente no todos los estudiantes logran llegar a recibir la t¨²nica negra. Con solo haberse inscrito en la escuela, tu biograf¨ªa vendr¨¢ a este sitio al morir. ¡ª?Por qu¨¦ hay estudiantes que no terminan sus estudios?¡ªpregunt¨® Bianca con preocupaci¨®n y bastantes nervios¡ª?Hay ex¨¢menes o una edad l¨ªmite? ?El profesor nunca nos dijo nada al respecto! ¡ªTranquila, no lo pienses mucho, estoy segura de que los dos van a lograrlo¡­¡ªRespondi¨® la vieja bruja con una sonrisa forzada, algo arrepentida de haberle dicho la verdad a la ni?a¡ªDe todas formas: ?Todas las biograf¨ªas son una ayuda, sea negra o blanca! Lo importante es la experiencia de esa persona: ?Incluso, conozco personalmente a ascendidos que nunca aprendieron a leer!. No todo en la vida son los idiomas, hay muchas maneras de lograr actos impresionantes en esta biblioteca sin saber leer. If you spot this story on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. ¡ª?Pero c¨®mo escribieron sus biograf¨ªas los que no ten¨ªan t¨²nica negra?¡ª pregunt¨® Adam con dudas. ¡ªCuando uses tu biograf¨ªa te dar¨¢s cuenta como funcionan¡­¡ª Dijo la bruja de forma misteriosa, mientras mov¨ªa las manos de forma rara delante de los ni?os¡ª ?Vayan a buscar sus biograf¨ªas! La mejor forma de aprender algo: ?es descubrirlo por ti mismo! Los dos ni?os se fueron cada uno a una monta?a del color indicado por sus libros de estudio, pero antes de que pudieran irse muy lejos, la vieja bruja mir¨® con cari?o la espalda de los dos ni?os y grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª ?Lo importante es lo que ustedes logren, no lo que ellos lograron! Adam camin¨® entre las monta?as de libros amarillos, el ni?o no ten¨ªa apuro, as¨ª que busco y busco por un buen rato. Pero la recepcionista dijo la verdad: todos los libros amarillos eran iguales. Por m¨¢s que el ni?o buscara y buscara una biograf¨ªa diferente, se dio cuenta de que todos los libros ten¨ªan la misma portada amarilla sin nada escrito en ellas y al parecer, todas las p¨¢ginas de las biograf¨ªas estaban en blanco para no poder diferenciarlas entre s¨ª. Por lo que Adam no sab¨ªa cu¨¢l era la mejor biograf¨ªa y cu¨¢l era una biograf¨ªa in¨²til. Lleg¨® el punto donde la indecisi¨®n empez¨® a afectar al ni?o, tomaba un libro y luego lo devolv¨ªa y as¨ª continu¨® un buen rato. Hasta que Adam encontr¨® un libro exactamente igual a todos los dem¨¢s. El ni?o simplemente se hab¨ªa cansado de buscar un tesoro invisible y decidi¨® confiar en este libro amarillo. Adam lo tom¨®, lo llev¨® a la recepcionista y dijo: ¡ª?Quiero esta biograf¨ªa! ?Me lo puedo llevar? ¡ªSi,si es tuyo por el resto de tu vida, pero cu¨ªdalo bien ¡ª Dijo la vieja recepcionista con felicidad; mientras anotaba algo en un cuaderno¡ª Solo hay un padrino en la vida. Nunca se permite tomar otro. Bianca segu¨ªa buscando y Adam no quer¨ªa interrumpirla, por lo que decidi¨® volver a casa, es decir, la cueva del viejo sin ojos. El camino fue tranquilo y Adam no tuvo ning¨²n imprevisto hasta que lleg¨® a la cueva. La cueva estaba algo cambiada a lo que sol¨ªa ser hace un mes. Adam aprovech¨® que ten¨ªa dinero y coloc¨® unos muebles para hacer a la cueva m¨¢s acogedora, principalmente una cama, siempre dese¨® tener una y ahora pod¨ªa; as¨ª que el ni?o no dud¨® cuando tuvo la opci¨®n. El otro mueble importante que Adam hab¨ªa colocado en la cueva era un escritorio y una silla que usaba para estudiar. Tambi¨¦n Adam compr¨® unas cajas para no guardar todo en el suelo. ¡ª?Te dieron otro libro amarillo?¡ª Pregunt¨® el viejo sin ojos, al notar el nuevo libro. ¡ªUn padrino, ?sabes algo de ellos?¡ª pregunt¨® Adam mientras se acomodaba para inspeccionar su libro. ¡ªUna biograf¨ªa, as¨ª que se la daban a los estudiantes¡­¡ª Dijo el viejo sin ojos mirando el libro amarillo¡ªAlgo s¨¦, pero no mucho, en definitiva soy una estanter¨ªa y no un bibliotecario. E1-27-Adam... Adam abri¨® su biograf¨ªa esperando ver qu¨¦ secretos pod¨ªa leer. Si la escuela le dio la biograf¨ªa a Adam al lograr leer 10 p¨¢ginas, deber¨ªa ser porque puede leerla. No obstante, para sorpresa del ni?o la biograf¨ªa segu¨ªa estando completamente vac¨ªa. ¡ª?Me estafaron!¡ª Grit¨® Adam tirando el cuaderno al piso de la rabieta¡ª ?Incluso ahora siguen vac¨ªas! ?Pensaba que al salir de la escuela se podr¨ªan leer! ¡ª?No te explicaron en la escuela c¨®mo funcionan?¡ª Pregunto la el viejo sin ojos¡ª Tienes que escribir sobre ella y preguntarle algo. Los bibliotecarios siempre sacan a sus biograf¨ªas para preguntarle cosas antes de tocar las estanter¨ªas. Adam sigui¨® el consejo, recogi¨® el cuaderno del suelo y escribi¨® toscamente sobre el papel: ''Hola, soy Adam, ?Qui¨¦n eres?''. Para sorpresa de Adam, las palabras que escribi¨® se diluyeron en el papel y un mensaje apareci¨® en su lugar: ''Adam...'' ¡ª?Lo escrib¨ª mal?¡ªMurmur¨® Adam, algo inc¨®modo por no poder comunicarse con su padrino. ¡ªLamentablemente, no puedo contestarte esa pregunta¡­¡ª Dijo el viejo sin ojos. Por las dudas Adam sac¨® un cuaderno de notas y chequeo la palabra, luego al ver que no se hab¨ªa equivocado escribi¨®: ''Yo soy Adam ?T¨² qui¨¦n eres? . El mensaje se diluyo en el papel y otro mensaje apareci¨® en su lugar: ''Nos llamamos igual'' If you stumble upon this narrative on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ªQue casualidad¡­¡ª Dijo el viejo sin ojos con sospecha, mientras curioseaba la conversaci¨®n de Adam con su Padrino Adam se emocion¨® al saber que su escritura estaba funcionando y pregunt¨®: ''?T¨² sabes alg¨²n secreto?'' El mensaje se diluyo en el papel y otro mensaje apareci¨® en su lugar: ''Demasiados...'' ¡ªComo todo bibliotecario, poco hablador y muy pragm¨¢tico con sus palabras¡ªse quej¨® el viejo sin ojos. Adam cambio la pregunta para ver si pod¨ªa sacar algo ¨²til: ''Si fueras un estudiante, sin padres, c¨®mo aprender¨ªas un idioma m¨¢s r¨¢pido'' El mensaje se diluyo en el papel y otro mensaje apareci¨® en su lugar: ''No aprendas: ?Descubre!'' Adam le pregunt¨® a qu¨¦ se refer¨ªa , pero parec¨ªa que su padrino es de los que le gustan los acertijos. Adam supuso que su padrino no esperaba que ¨¦l descubriera un idioma nuevo, por lo que su padrino deb¨ªa estar refiri¨¦ndose a otra cosa. Luego Adam pens¨® en la idea de las mini-palabras; se podr¨ªa decir que ese fue su descubrimiento, pero alguien m¨¢s lo hab¨ªa mejorado a¨²n m¨¢s al punto de ser conocido por todos como caracteres. Si Adam pudiera hacer lo mismo con el resto del idioma, entonces le ser¨ªa m¨¢s f¨¢cil aprenderlo, ¨¦l recuerda que los caracteres los aprendi¨® en pr¨¢cticamente un d¨ªa gracias a descubrir el trasfondo de la idea. Adam trato de escribir su pensamiento a su padrino, pero se dio cuenta de que no sab¨ªa muy bien c¨®mo escribir un p¨¢rrafo tan grande, pero por suerte su padrino entendi¨® la idea y una frase se form¨® en su cuaderno: ''Redesc¨²brelo todo, porque todo en tu vida es falso'' ¡ªParece otro mensaje enigm¨¢tico¡ª Dijo el viejo sin ojos con tranquilidad¡ªpero ten cuidado joven h¨¦roe. No sabes si un loco es con quien hablas y seguir consejos err¨®neos, ¨²nicamente har¨¢ que tu aventura termine m¨¢s pronto. Adam escuch¨® la advertencia del viejo y cerr¨® el cuaderno, era mejor aprender el idioma con tranquilidad y tener m¨¢s criterio para decidir, pero tambi¨¦n una parte aventurera de Adam decidi¨® seguir el consejo de su padrino y buscar descubrir sus propias ideas. E1-28-Las Celebraciones Tres meses pasaron volando y el d¨ªa de hoy Aquiles decidi¨® llevar a sus estudiantes a aprender acerca de las estanter¨ªas para celebrar que todos llegaron a las 30 p¨¢ginas; l¨®gicamente las estanter¨ªas que visitar¨¢n no ten¨ªan nada anormal y era simplemente una celebraci¨®n extraoficial. Aquiles tambi¨¦n la hizo cuando todos llegaron a 20 p¨¢ginas, pero esa vez solo les regal¨® un libro de f¨¢cil lectura a cada estudiante. El profesor not¨® que la estrategia de realizar celebraciones extraoficiales estaba funcionando para ganarse el coraz¨®n de sus estudiantes, por lo que Aquiles decidi¨® continuar con estas celebraciones y de esa forma lograr evitar futuros problemas con el bar¨®n. ¡ªBueno, ya casi estamos¡ª Dijo Aquiles con felicidad; parec¨ªa que sus estudiantes estaban muy emocionados esta vez¡ªLas estanter¨ªas est¨¢n en el piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 2 de 18 en uno de los hex¨¢gonos interiores. Las estanter¨ªas est¨¢n algo escondidas, pero llaman la atenci¨®n cuando las observas por primera vez. ¡ª?Tienen reglas muy complicadas?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo, desde lo que ocurri¨® con Sof¨ªa nunca m¨¢s volvi¨® a hablar con las estanter¨ªas desconocidas. ¡ªNo, ¨²nicamente hay que cumplir una petici¨®n sencilla o responder una pregunta¡ª Dijo Aquiles mirando a Adam para ver como estaba¡ªSi lo haces mal, solamente tienes que limpiar la estanter¨ªa. Jugaba con ellas cuando era un ni?o, as¨ª que son muy seguras. ¡ª?Y tienen alg¨²n libro m¨¢gico o maldito? ¡ª pregunt¨® Franco con mucha emoci¨®n. ¡ªClaro que no, pero podr¨ªan tener alg¨²n tesoro dentro de sus libros¡ª Contest¨® el profesor, mientras guiaba a los alumnos por los pasillos ¡ª Los libros de estas estanter¨ªas son m¨¢s de conocimiento general, as¨ª que casi nadie visita estas estanter¨ªas. Finalmente, los tres llegaron a las estanter¨ªas indicadas por el profesor, eran cuatro librer¨ªas de madera blanca, una pegada al lado de la otra. La madera de las estanter¨ªas parec¨ªa brillar de lo limpia que estaban; salvo por una de las cuatro: que estaba repleta de polvo, al punto que sus libros no se pod¨ªan distinguir. Antes de que ninguno de los tres se acercara, Aquiles dio las instrucciones de seguridad: ¡ªVamos a ir uno por uno y yo voy a escuchar la conversaci¨®n con la estanter¨ªa, cuando verifique que todo es seguro, pueden tomar el libro. No toquen a la que tiene polvo, cuando era ni?o no lo ten¨ªa, pero si lo tiene, debe ser por algo. Y vayan anotando los comentarios que haga sobre las estanter¨ªas, la escuela no ense?a esto, pero deber¨ªa... Los tres ni?os asintieron muchas veces de lo emocionados que estaban y empezaron a pelearse por ver quien iba primero. Al final, Aquiles decidi¨® que Bianca fuera la primera. Bianca se acerc¨® a la estanter¨ªa y le pregunto con emoci¨®n: Help support creative writers by finding and reading their stories on the original site. ¡ª?Puedo leer un libro? La cabeza de una mujer muy apuesta sali¨® de la madera, ten¨ªa dos aretes muy glamurosos y un colgante de perlas en la porci¨®n de cuello que sobresal¨ªa de la madera. La mujer mir¨® de arriba a abajo a la ni?a y dijo con desprecio: ¡ªNo me gustan las mujeres, vete, mocosa. Bianca se sinti¨® mal y por poco se larg¨® a llorar. Por desgracia a Aquiles nunca le paso esto con esta estanter¨ªa y no pudo advertir a su estudiante, el profesor se adelant¨® y le dio ¨¢nimos a Bianca antes de que llorara: ¡ªQue tal si pruebas con las otras estanter¨ªas, si mal no recuerdo: hab¨ªa un chico apuesto en el grupo. Bianca asinti¨®, se limpi¨® las pocas l¨¢grimas que hab¨ªan salido de su rostro y prob¨® la siguiente: ¡ª?Puedo leer tus libros? Esta vez sali¨® la cabeza de un chico joven con una roza atrapada en su boca, el joven ten¨ªa un pelo muy largo y glamuroso; que lo hac¨ªa parecer el cl¨¢sico pr¨ªncipe encantador de los libros de fantas¨ªa. El pr¨ªncipe mir¨® a la ni?a y dijo sonriendo: ¡ª?Claro, lee lo que quieras! Bianca se alegr¨® y extendi¨® la mano. Pero Aquiles tocio unas cuantas veces como buscando recordarle las reglas a la ni?a. Bianca comprendi¨®, detuvo su mano y pregunt¨®: ¡ª?No deber¨ªa haber una regla o condici¨®n? ¡ªSi, claro que la hay¡ª Dijo el pr¨ªncipe encantador con una sonrisa¡ª ?Princesas adelante, caballeros a luchar y orcos a la muerte! ¡ª?Y qu¨¦ es un orco?¡ªConsult¨® Bianca la pregunta que le murmur¨® Aquiles en su espalda. ¡ªLos orcos son bestias inmundas que se abandonan a s¨ª mismas por unos pocos placeres¡ª Respondi¨® el pr¨ªncipe encantador de forma elegante, pero con odio. ¡ªEst¨¢ bien, puedes tomar el libro¡ª Dijo Aquiles mientras miraba a los otros dos estudiantes para que se pongan a anotar¡ª Se refiere a tener mal karma; si haces buenas o malas acciones, algunas estanter¨ªas te ayudan y otras te condenan. Bianca s¨¦ acerc¨® y tom¨® un libro, como dijo el profesor: el libro no parec¨ªa muy interesante, pero cuando estaba pasando las p¨¢ginas una flor muy linda sali¨® del libro y se coloc¨® sobre el cabello de la ni?a. La joven se emocion¨® por haber obtenido algo y mir¨® a sus otros dos compa?eros para preguntarle c¨®mo le quedaba la flor, pero sus compa?eros la ignoraron y siguieron anotando la explicaci¨®n de Aquiles. ¡ª?Pero la estanter¨ªa no mencion¨® nada acerca de ser malo o bueno?¡ª pregunt¨® Franco mientras anotaba. ¡ª Las estanter¨ªas son algo po¨¦ticas¡­¡ª Contest¨® Aquiles despacio para que anotaran¡ªCuanto m¨¢s cultura general sepan, m¨¢s podr¨¢n entender sus acertijos. Ahora es tu turno, Franco. Aquiles not¨® que Adam segu¨ªa algo nervioso; por lo que dej¨® que el ni?o fuera el ¨²ltimo, esperando que tome m¨¢s confianza al ver que no pasaba nada malo. Franco se acerc¨® a la mujer apuesta y le pregunt¨® sus reglas. Acto seguido la mujer apuesta con una sonrisa coment¨®: ¡ªMientras entretengo a los chicos lindos, los ni?os se pelean por ver qui¨¦n obtiene mis historias. Los viejos a veces se quedan idiotizados por mi belleza y en algunas raras ocasiones se creen que son j¨®venes apuestos que pueden seducirme, por suerte mi hermano me protege y ataca esos orcos antes de que se acerquen a mis libros. Entretanto, las mujeres con envidia, solo pueden ver como paso un buen rato con los chicos lindos desde la distancia ¡ª?Con qui¨¦n me tengo que pelear?¡ª Consult¨® Franco, diciendo la pregunta que le susurro Aquiles desde su espalda. E1-29-Si, yo tambi茅n lo descubr铆, pero de mucho mas grande... ¡ªPon la flor que le dieron a esa mujer sobre mis estantes¡ª Dijo la mujer linda con orgullo, mirando a Bianca con celos Franco vio a Bianca con la flor en su pelo y Bianca vio c¨®mo brillaban los ojos curiosos de Franco por saber que hab¨ªa escondido en el libro de la estanter¨ªa. Aquiles no quer¨ªa que sus estudiantes se peleen en el medio de un pasillo. Por m¨¢s que este pasillo sea poco frecuentado, segu¨ªa estando en un hex¨¢gono principal y el profesor quedar¨ªa mal parado si alguien notara que no puede controlar a sus estudiantes. Por tanto, Aquiles termin¨® ayudando a Franco, convenciendo a Bianca de que entregara su flor, record¨¢ndole a la ni?a que esta era una especie de clase especial y todos ten¨ªan que colaborar. Con una sonrisa triunfante, Franco entreg¨® la flor a la estanter¨ªa y tom¨® uno de sus libros. Pero al ojear un poco el libro, Franco not¨® que el libro no ten¨ªa nada de especial. ¡ªMala suerte¡­¡ª Dijo Aquiles mirando la cara desilusionada del ni?o ¡ªLa pr¨®xima vez recuerda preguntar qu¨¦ pasa si fallas. Si bien en este caso ya lo sab¨ªamos, trata de no ser tan impaciente, por m¨¢s que la tarea dada por la estanter¨ªa sea sencilla, las consecuencias pueden ser terribles si fallas. Aquiles vio como los otros dos ni?os anotaban lo que mencionaba y continu¨® diciendo con tono algo preocupado: ¡ªEs tu turno Adam, no uses la misma estanter¨ªa que Franco. Adam asinti¨®, fue a la tercera estanter¨ªa sin polvo y pregunt¨® con entusiasmo: ¡ª?Cu¨¢les son tus reglas? Inmediatamente, la cara de otra chica guapa se form¨® en la estanter¨ªa de madera blanca, pero esta parec¨ªa m¨¢s joven, ten¨ªa el pelo corto y unos lunares con estrellas en el rostro. La chica mir¨® a Adam de arriba a abajo y dijo sin mucha emoci¨®n: ¡ªMis reglas son las mismas que las de mi hermana. ?Qu¨¦ decisi¨®n tomas? Al escuchar que las reglas eran iguales a las que tuvo Franco, Adam iba a continuar, no obstante, el ni?o fue interrumpido por Aquiles.: ¡ªNo,no y no¡­¡ªDijo el profesor con nerviosismo¡ªSer¨ªa muy f¨¢cil... muy f¨¢cil, probemos con la prueba del muchacho apuesto. If you encounter this narrative on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ª?Eres un cobarde y los cobardes no tocar¨¢n mis libros!¡ª Grit¨® el pr¨ªncipe con enojo, cuando Adam trat¨® de acercarse. ¡ªBueno, probemos la que tiene polvo¡­¡ª Dijo Aquiles con molestia¡ªPero recuerda lo que fuiste aprendiendo y pregunta todo. Con algo de cautela, Adam ignor¨® al pr¨ªncipe y se acerc¨® a la estanter¨ªa llena de polvo. Acto seguido el ni?o pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢les son tus reglas? Inmediatamente, una cabeza comenz¨® a formarse en la estanter¨ªa de madera blanca, La cabeza de madera parec¨ªa ser la de un viejo y a diferencia de las otras tres estanter¨ªas, el viejo no era para nada guapo. Adem¨¢s, el anciano no ten¨ªa ninguna decoraci¨®n en su rostro y ten¨ªa una mirada bastante desgastada en el rostro. El viejo mir¨® atentamente a Adam y con tono cansado dijo: ¡ªDime quien soy y te dejar¨¦ leer mis libros; responde mal y limpiar¨¢s las otras tres librer¨ªas. ¡ªSe adelant¨® a la otra pregunta¡ªdijo Aquiles con iron¨ªa; parec¨ªa que el profesor ya recordaba la respuesta de este viejo¡ªPi¨¦nsalo, Adam, siempre dan pistas las estanter¨ªas. ¡ª ?Hay alguna pista? ¡ª pregunt¨® Adam de forma literal, sin entender a qu¨¦ se refer¨ªa su profesor. ¡ªYa te di la pista¡­ Trata de recordar mis reglas¡­¡ª Contest¨® el viejo con mucha paciencia Adam pens¨® y pens¨®, pero no pod¨ªa sacar ninguna respuesta, as¨ª que pregunto: ¡ª?Y para los chicos buenos? ?Hay pistas extra? El viejo mir¨® a Adam con molestia y se qued¨® pensando un rato, hasta que finalmente de mala gana agreg¨®: ¡ªLas decoraciones de las estanter¨ªas siempre significan algo. Adam prest¨® atenci¨®n a las decoraciones de las cuatro estanter¨ªas y not¨® que el viejo no ten¨ªa accesorios, mientras que las otras tres estanter¨ªas parec¨ªan tenerlos; si consideraba a los lunares de estrellas como accesorios. Luego de notar ese detalle, Adam contest¨® sin dudas: ¡ª?Eres el sirviente! ¡ªNo¡ª Contest¨® el viejo secamente, mientras volv¨ªa a desaparecer en los tablones de madera blanca. ¡ªLa respuesta correcta era que era el padre¡ªDijo Aquiles desde atr¨¢s, sacando unos trapos que hab¨ªa tra¨ªdo para la ocasi¨®n¡ªAyuden a Adam a limpiar las cuatro estanter¨ªas. Ma?ana pueden tomarse el d¨ªa libre, meditando porque era el padre y no el sirviente. Los tres chicos asintieron y se pusieron a limpiar las estanter¨ªas. Aunque al final, Aquiles termin¨® siendo el que limpi¨® las estanter¨ªas. Mientras que los chicos jugaban tir¨¢ndose agua los unos a los otros; eso era lo bueno de ser j¨®venes y no entender la emotiva historia que narran estas 4 librer¨ªas. Reci¨¦n ahora que volv¨ªa de grande, Aquiles lograba comprender la historia. Por desgracia, la historia le dejaba una gran duda en su coraz¨®n, m¨¢s siendo profesor de tan pocos alumnos; recordando que cuando ¨¦l estudiaba eran m¨¢s en la clase. Probablemente, esa historia era el secreto m¨¢s valioso de estas estanter¨ªas, porque cuando termin¨® de limpiar y los chicos se retiraron a sus casas, Aquiles decidi¨® esperar un rato m¨¢s y vio como la ¨²ltima estanter¨ªa se llen¨® de polvo otra vez. E1-30-La suerte no existe, salvo para los ni?os inocentes. Adam se encontraba regresando a la cueva, hab¨ªa sido un largo d¨ªa disfrutando de la celebraci¨®n de sus 30 p¨¢ginas. El ni?o ahora conoc¨ªa 4 estanter¨ªas m¨¢s que pod¨ªa visitar si alg¨²n d¨ªa quisiera. Adem¨¢s, Adam tambi¨¦n hab¨ªa aprendido muchas cosas curiosas como el karma y el c¨®mo ponerse en contacto con las estanter¨ªas de forma segura. En estos momentos, Adam se encontraba esperando en las escaleras del hex¨¢gono 3 del piso 4 , parec¨ªa que estaban ocupadas, por lo que Adam no tuvo otra opci¨®n m¨¢s que esperar hasta que la piedra roja dejar¨¢ de parpadear. Fue entonces cuando Adam escuch¨® un ruido proveniente de una de las estanter¨ªas cercanas a la escalera: ¡ªUn librillo me cont¨® que estuviste limpiando unas de las estanter¨ªas del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 2 de 18, ?eso es cierto, jovencito? Adam se dio la vuelta y vio que la voz proven¨ªa de una estanter¨ªa de madera, sobre la cual sobresal¨ªa la cabeza de una vieja: era la misma estanter¨ªa que le hab¨ªa regalado la p¨¢gina de caracteres imbuidos el primer d¨ªa de clase. Adam recordaba que su padre le hab¨ªa obligado a no volverse acercar a esta estanter¨ªa, pero como su padre lo hab¨ªa abandonado, sus reglas ya no importaban en la mente infantil del ni?o. Por lo que Adam se acerc¨® a la estanter¨ªa con ganas de probar las cosas que hab¨ªa aprendido en la clase del profesor Aquiles. ¡ªS¨ª, ten¨ªamos una clase especial sobre estanter¨ªas¡ª Contest¨® Adam con una sonrisa feliz en su cara. ¡ªQue raro¡­¡ª Respondi¨® la abuelita con sospechas¡ªEn general en la escuela no ense?an esas cosas. ?Se divirtieron? ¡ªS¨ª, fue bastante divertido¡ª Contest¨® Adam algo impaciente por poder probar sus nuevos trucos para tratar con estanter¨ªas¡ªPero por desgracia no pude responder bien la pregunta y todos tuvieron que limpiar por mi culpa. ¡ªNo te pongas mal, esas cosas pasan¡­¡ªContest¨® la abuelita con una sonrisa¡ªUna vez que tengas m¨¢s experiencia te ser¨¢ m¨¢s f¨¢cil entender los acertijos. ?Aprendieron muchas cosas en la clase acerca de las estanter¨ªas? ¡ªSi, si bastantes, por suerte ¡ªContest¨® Adam con su joven mente de bibliotecario; para la cual satisfacer curiosidades es la cosa m¨¢s interesante del mundo. ¡ª?Quieres probar las cosas que aprendiste conmigo?¡ªpregunt¨® la abuelita mirando con entusiasmo al joven bibliotecario¡ª De seguro ya sabes leer algunas cuantas palabras para entender mis libros. ¡ªSi, por supuesto¡ª Contest¨® Adam con mucha expectativa. ¡ªMuy bien, adelante, prueba leer uno de mis libros¡ª Dijo la abuelita con una gran sonrisa en su rostro de madera¡ªSi logras leer su primera p¨¢gina, te dir¨¦ cu¨¢l tomar para hallar otro tesoro a¨²n mejor que el que te di la vez anterior, as¨ª puedes comprarte muchos dulces. Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on Royal Road. ¡ªBueno¡ªcontest¨® Adam aceptando el trato con alegr¨ªa de poder obtener un tesoro misterioso¡ªPero antes de tomar un libro: ?Cu¨¢les son tus reglas? Luego de decir la pregunta, Adam busc¨® su cuaderno de clase donde hac¨ªa los apuntes y mir¨® expectante a la estanter¨ªa para entrevistarla. ¡ªJoven apuesto de buen coraz¨®n, lea mis libros. ¡ªContest¨® la estanter¨ªa con una sonrisa, pero luego su rostro cambi¨® y agreg¨®¡ª Pero usted villano malvado caer¨¢ ante mi c¨®lera. Adam se qued¨® un rato pensando y pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢l es tu c¨®lera? ¡ªLimpiar mis estanter¨ªas¡ª Dijo la abuelita con voz alegre. Adam se qued¨® pensando, parec¨ªa que la regla era tener buen karma y la consecuencia era solo limpiar las estanter¨ªas, por tanto, el ni?o deber¨ªa poder tomar el libro con seguridad y obtener el tesoro depend¨ªa de si pod¨ªa o no leer la primera p¨¢gina. Luego de llegar a esa deducci¨®n, una sonrisa se form¨® en el rostro de Adam y procedi¨® a tomar un libro de la estanter¨ªa, pero antes de que Adam pudiera tomarlo fue interrumpido. Alguien, con una voz muy mon¨®tona, casi automatizada, al punto que parec¨ªa un aut¨®mata, le comento desde atr¨¢s: ¡ªExcelentes est¨¢ndares cl¨¢sicos, pero te falta comprobar con tu padrino. Adam se dio la vuelta y vio que una sola persona hab¨ªa salido de la escalera, no obstante por alg¨²n motivo la piedra roja de la escalera parpadeaba cuando esta persona sub¨ªa las escaleras. La persona parec¨ªa ser alguien muy viejo, era muy flaco: al punto que todos sus huesos se marcaban debajo de su piel, no hab¨ªa pelo en su cabeza y sus ojos estaban blancos, por lo cual parec¨ªa siego, pero por alg¨²n motivo parec¨ªan dar chispazos de vez en cuando. El rostro del viejo parec¨ªa tener unas l¨ªneas que le sal¨ªan de la boca como si se tratara de una marioneta. Pero lo que m¨¢s llam¨® la atenci¨®n de Adam fueron las ropas del viejo. El anciano estaba vestido completamente en harapos, llevaba una t¨²nica blanca destrozada y andaba descalzo, mostrando unos pies espeluznantes con las u?as amarillentas y muy largas. Al notar las u?as de los pies del anciano, Adam mir¨® instintivamente las manos del viejo y descubri¨® que las u?as de sus manos decr¨¦pitas eran igual de horripilantes, incluso algunas de sus u?as hab¨ªan atravesado la piel de sus manos, provocando heridas llenas de pus amarillento. Adam ignor¨® la apariencia extra?a de la otra persona y escuch¨® su consejo, el cual parec¨ªa ser bastante bueno. Acto seguido, Adam sac¨® el libro amarillo de uno de los bolsillos de sus t¨²nicas y se puso a buscar un lapis en otro bolsillo. El viejo parec¨ªa tener curiosidad, por lo que se qued¨® parado en la puerta de la escalera un buen rato, mirando como Adam buscaba todo lo necesario para hacer la pregunta. En todo el proceso la abuelita no dijo nada y ¨²nicamente mir¨® a Adam, por lo que parec¨ªa no notar al viejo en harapos. Finalmente, Adam pudo preguntarle a su padrino por un consejo. Cuando el ni?o termin¨® de explicarle a su padrino todo lo relacionado con la estanter¨ªa de madera, una respuesta corta y simple apareci¨® en el libro amarillo: ''?C¨®mo est¨¢n los libros de la estanter¨ªa?'' Adam no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa su padrino, pero el ni?o le dio un vistazo a la estanter¨ªa para ver si notaba una anomal¨ªa. La estanter¨ªa era de madera como la gran mayor¨ªa de estanter¨ªas de esta zona y los libros sobre sus estantes parec¨ªan estar bastante ordenados y en muy buen estado, de hecho parec¨ªan nuevos de lo bien cuidados que estaban. Adam coment¨® ese descubrimiento a su padrino y su padrino volvi¨® a responderle escribi¨¦ndole de forma desprolija: ''Si las condiciones de esa estanter¨ªa son tan f¨¢ciles y est¨¢ llena de tesoros: ?por qu¨¦ nadie lee sus libros? ?La vieja miente!'' E1-31-Deber铆a haberle preguntado algç…¤n que otro secretito... Adam se asust¨®, las palabras de su padrino parec¨ªan tener bastante sentido. Pero lo que m¨¢s atemoriz¨® a Adam fue enterarse de que las estanter¨ªas tambi¨¦n pod¨ªan mentirle. Adam mir¨® a la estanter¨ªa de madera y se alej¨® lentamente, acerc¨¢ndose a las escaleras y al viejo parado a lado de ellas. ¡ª?No quer¨ªas probar mis reglas?¡ª pregunt¨® la vieja aun con una sonrisa amable¡ª Bueno, no importa, si alg¨²n d¨ªa quieres intentar, voy a estar ac¨¢ para ayudarte. Adam ignor¨® a la estanter¨ªa y se dirigi¨® a la escalera para irse a casa, pero antes de que pudiera irse, el viejo lo detuvo con unas palabras: ¡ª?Joven, no podr¨ªas ayudarme? Necesito llegar a un hex¨¢gono, pero ya no puedo ver. Adam mir¨® al viejo con dudas, si bien no quer¨ªa seguir a un desconocido, esta persona lo hab¨ªa ayudado con su advertencia, por lo que no le parec¨ªa mala persona, as¨ª que el ni?o acepto y pregunt¨®: ¡ª?A d¨®nde va? ¡ª Hex¨¢gono 0 de 18¡ª Respondi¨® el viejo vestido con harapos. Adam se qued¨® mirando al viejo unos cuantos minutos de forma aturdida y volvi¨® a preguntar: ¡ªLo siento, escuch¨¦ mal , ?A d¨®nde va, anciano? ¡ª Hex¨¢gono ... 0 ... de ... 18¡ª Respondi¨® el viejo con vos rob¨®tica. ¡ªPero no hay nada en el hex¨¢gono 0¡ª Dijo Adam mirando al viejo con desconfianza; parec¨ªa que le estaban gastando una broma. ¡ª... De 18¡ª agreg¨® el viejo con enojo, como si no estuviera bien decirlo de manera abreviada¡ª Busco algo en sus alrededores, si no quieres ayudarme, puedes irte. No tengo apuro, puedo quedarme esperando en la puerta de las escaleras esperando ayuda de otra persona. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. ¡ªEst¨¢ bien, lo llevar¨¦¡­¡ª Contest¨® Adam; no quer¨ªa que la persona que lo hab¨ªa ayudado tuviera que esperar. El viejo estir¨® la mano y tomo el hombro de Adam. No era raro ver ciegos en el piso inferior, muchos eran incluso vecinos de Adam, as¨ª que al ni?o no le pareci¨® raro ayudarlo. Aunque, Adam le incomodaba un poco la apariencia moribunda de las manos del viejo. El camino no era muy largo, solo hab¨ªa que atravesar el hex¨¢gono 3 por la mitad, al fin y al cabo el hex¨¢gono 0 siempre estaba en el medio del piso. Todos los hex¨¢gonos que rodeaban al hex¨¢gono 0: eran los hex¨¢gonos principales del 1-6 y el resto era los secundarios 7-18. Pero el viejo caminaba de forma muy lenta, por lo cual el recorrido estaba tomando bastante tiempo. ¡ª?Cu¨¢ntas p¨¢ginas lograste leer, chico?¡ªpregunt¨® el viejo, parec¨ªa tener ganas de hablar. ¡ª30 p¨¢ginas¡ª Contest¨® Adam de forma algo abrupta, sin saber de qu¨¦ hablar, pero luego record¨® que el viejo tambi¨¦n ten¨ªa t¨²nicas blancas y pregunt¨® lo mismo ¡ª?Cu¨¢ntas p¨¢ginas lograste leer, viejo? ¡ªHace tiempo las le¨ª todas¡­¡ªContest¨® el viejo mientras caminaba con mucha calma y sin apuro. ¡ª?Por qu¨¦ vistes t¨²nicas blancas?¡ªpregunt¨® Adam mirando la ropa en harapos del viejo. El resto de gente los ignoraba por suerte, casi como si no pudieran ver al viejo o como si no quisieran verlo. ¡ªPorque es el principio¡­¡ªRespondi¨® el viejo con algo melancol¨ªa en la voz; cambiando el tono de voz mon¨®tona que ten¨ªa antes de forma algo abrupta. Adam no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa el anciano y continu¨® su caminata hasta el hex¨¢gono 0 sin prestarle mucha atenci¨®n al anciano, pero el viejo segu¨ªa buscando hablar al parecer y pregunt¨®: ¡ª?Sueles ir hablando con las estanter¨ªas de ese modo?¡ª pregunt¨® el viejo con algo de preocupaci¨®n; probablemente la anterior pregunta solo haya sido para ablandar a Adam y lograr hablar de este tema. ¡ªNo, pero justo aprendimos algo en clase acerca de ellas¡ª Contest¨® Adam, tambi¨¦n algo preocupado por el tema ¡ªDeber¨ªas mantenerte alejado de las estanter¨ªas y de la escuela, ni?o¡­¡ª Advirti¨® el viejo, volviendo a su voz mon¨®tona de antes¡ªAl menos ahora que eres joven. Cuando seas grande solo pensaras en las estanter¨ªas y en sus libros, hasta que un d¨ªa te des cuenta de que se te paso la vida leyendo libros¡­ ¡ªPero no te arrepentir¨¢s de eso tampoco¡­¡ª agreg¨® el viejo mostrando una sonrisa de oreja a oreja en su rostro. Adam no contest¨®, no sab¨ªa muy bien qu¨¦ contestar y ya se pod¨ªa divisar los alrededores del hex¨¢gono 0 en la distancia, as¨ª que acompa?¨® al viejo hasta su destino. E1-32-Sigo recordando esas miradas... Adam y el viejo pod¨ªan divisar los alrededores del hex¨¢gono 0. Hab¨ªa varias personas transitando por los alrededores de este hex¨¢gono, yendo de un lugar a otro como si se tratara de un mercado. Esta era una de las zonas m¨¢s concurridas en todos los pisos, dado que este camino era el m¨¢s grande y c¨®modo acceso para moverse de hex¨¢gono a hex¨¢gono. Como a Adam no le gustaba llamar mucho la atenci¨®n, prefer¨ªa usar el pasillo m¨¢s alejado a este; que era el otro bordes de los hex¨¢gonos principales, el cual estaba pegado a los secundarios. Cuando Adam y el viejo llegaron a la cercan¨ªa del hex¨¢gono 0, los guardias en el pasillo los miraron, pero no actuaron, de hecho sus miradas parec¨ªan estar mostrando respeto al viejo en harapos. Toda la gente en el pasillo tambi¨¦n se detuvo y se qued¨® mirando a Adam y al viejo. Nadie hablaba, la multitud solo miraba con duda en los ojos, formando un silencio impresionantemente inc¨®modo. Poco a poco m¨¢s gente se sumaba a observar c¨®mo el ni?o y el viejo se acercaban cada vez m¨¢s al hex¨¢gono 0. ¡ªYa llegamos, viejo¡ª Contest¨® Adam, algo inc¨®modo por la escena. El ni?o no entend¨ªa por qu¨¦ todos se paraban en silencio a mirarlos; ya hab¨ªa casi 20 personas mir¨¢ndolos a los dos y esa cantidad de personas en estos lugares era mucha gente. ¡ª¨²nicamente falta un poco m¨¢s¡ª Contest¨® el viejo de forma pausada¡ª Ac¨¦rcame a la barandilla que rodea el hex¨¢gono 0, ni?o. Adam quer¨ªa decir que a nadie se le permit¨ªa acercarse, pero hab¨ªa ya casi 40 personas mir¨¢ndolos y nadie dec¨ªa nada. As¨ª que algo obligado por la vista de tanta gente, Adam ayud¨® al viejo acercarse a la barandilla del hex¨¢gono 0. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Esta era la primera vez que Adam pudo ver tan de cerca el gran esplendor del hex¨¢gono 0. El padre de Adam nunca le hab¨ªa permitido al ni?o acercarse a esta barandilla. El hex¨¢gono 0 no era como cualquier otro hex¨¢gono, tal y como hab¨ªa dicho Adam estaba vac¨ªo: no hab¨ªa nada, no hab¨ªa estanter¨ªas, no hab¨ªa l¨¢mparas, pero m¨¢s importante a¨²n, no hab¨ªa paredes, no hab¨ªa techos y no hab¨ªa suelo. Por lo cual el hex¨¢gono 0 no estaba solo vac¨ªo, sino que tambi¨¦n el hex¨¢gono 0 estaba hueco. Desde la barandilla Adam pod¨ªa observar el piso inferior y tambi¨¦n el piso superior, si miraba para abajo pod¨ªa ver a los otros bibliotecarios moverse como hormigas por el pasillo gigante previo al hex¨¢gono 0. Y si miraba para adelante, Adam pod¨ªa observar a los bibliotecarios del otro lado, pero estaban muy lejos y ¨²nicamente se distingu¨ªa su contorno y movimiento. Adam se acerc¨® a la barandilla y se despidi¨® del viejo: ¡ªLlegamos, suerte. ¡ªEspera, ay¨²dame a cruzar, yo estoy ciego, no puedo hacerlo sin ayuda¡ª Dijo el viejo con voz mon¨®tona, algo molesta para Adam en estos momentos. ¡ªPero est¨¢ prohibido¡­¡ªContest¨® Adam mirando a las casi 70 personas en los alrededores que lo miraban en silencio. ¡ªConf¨ªa en m¨ª, no te va a pasar nada por cruzarlo¡ª Contest¨® el viejo. Adam mir¨® a sus alrededores, las miradas de las personas lo obligaban a ayudar al viejo, por lo que decidi¨® cruzar la valla junto al viejo. Tras cursar la valla, el ni?o y el viejo se adentraron en el anillo de madera que rodeaba al hex¨¢gono 0, todav¨ªa quedaba un largo camino para poder llegar al agujero del medio. Adam not¨® que el viejo quer¨ªa seguir caminando y lo acompa?¨®. El anillo que rodeaba al hex¨¢gono 0 no era chico; f¨¢cilmente podr¨ªa ser 1?km para llegar al agujero, por lo cual todav¨ªa quedaba una buena caminata por delante. Todo el anillo estaba completamente vac¨ªo, por lo que no hab¨ªa nada y ¨²nicamente hab¨ªa un piso de madera que extend¨ªa hasta el agujero del medio. Pero al observar el piso con atenci¨®n, Adam not¨® que hab¨ªa una l¨ªnea amarilla pintada con pintura sobre el suelo formado un c¨ªrculo amarillo por todo el anillo de madera del hex¨¢gono 0. Adam cruz¨® la l¨ªnea amarilla sin entender su motivo, pero al cruzarla, el ni?o se dio cuenta de por qu¨¦ los antiguos bibliotecarios hab¨ªan dibujado este c¨ªrculo, dado que una cabeza de madera estaba comenzando a formarse en el suelo. E1-33-El Acertijo imposible. La cabeza de madera no ten¨ªa ninguna decoraci¨®n, parec¨ªa una maqueta, salvo que ten¨ªa una boca, pero dentro de la boca parec¨ªa tener un ojo y no dientes o lengua. ¡ª?No eres muy joven, ni?o?¡ª pregunt¨® la cabeza, parec¨ªa tener un tono muy r¨ªtmico y jubiloso; escucharlo hablar transmit¨ªa cierta alegr¨ªa de lo linda que era su voz. ¡ªNo puedo ver, ¨¦l ser¨¢ mis ojos y luego volver¨¢¡­¡ª Dijo el anciano vestido en harapos ¡ªBueno, ?cu¨¢ntos a?os tienes, viejo?¡ª pregunt¨® la cabeza, mientras se desplazaba alrededor del viejo rode¨¢ndolo. La cabeza se desplazaba con felicidad por el suelo como si nadara en la madera, pero siempre su ojo miraba al anciano, por lo que la cabeza parec¨ªa buscar inspeccionar todo el cuerpo del viejo. ¡ªNo lo recuerdo, pero m¨¢s que vos seguramente¡ª Respondi¨® el viejo mientras se sentaba en la madera. Adam vio que el viejo se sentaba y sigui¨® su ejemplo; el ni?o ya estaba algo cansado de caminar tanto. ¡ªYo tengo 1000 a?os, viejo¡ªRespondi¨® la cabeza con cierto orgullo, mientras giraba con alegr¨ªa alrededor del anciano¡ª ?Y cu¨¢ntos idiomas dominaste? ¡ªM¨¢s que vos tambi¨¦n, pero es irrelevante esa pregunta¡ª Respondi¨® el viejo con voz rob¨®tica. ¡ªYo s¨¦ 13 idiomas, viejo¡ªRespondi¨® la cabeza con a¨²n m¨¢s orgullo, mientras giraba con alegr¨ªa. Adam mir¨® a los dos y no entend¨ªa muy bien que estaba ocurriendo. ¡ª?Cu¨¢ntos caracteres conoces?¡ª Pregunto la cabeza, deteniendo su giro justo al frente de los ojos ciegos del hombre. Pero el viejo no respondi¨®, se qued¨® en silencio esperando. La cabeza volvi¨® a girar alegremente y pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢ntos pisos visitaste? ¡ªM¨¢s que vos tambi¨¦n, pero no los suficientes¡ª Respondi¨® el viejo de forma apurada. Acto seguido el viejo se par¨® de repente y se qued¨® inclinado para el lado contrario del vac¨ªo. Al ver la extra?a pose del anciano, Adam entendi¨® lo que estaba ocurriendo: el viejo no estaba respondiendo preguntas por diversi¨®n, sino que esto era una especie de acertijo puesto por esa cabeza. Pero el ni?o no entend¨ªa c¨®mo es que el viejo estaba solucionando el acertijo; no parec¨ªa haber pistas para resolver este acertijo o Adam no las estaba entendiendo y el viejo tampoco hab¨ªa preguntado las consecuencias que sufrir¨ªa si fallaba. ¡ªEso no tengo duda, nunca sal¨ª de este piso¡­¡ªRespondi¨® la cabeza girando con alegr¨ªa. ¡ªS¨ª, saliste y peregrinaste los pisos, pero no lo recuerdas porque fracasaste donde yo no fracasar¨¦¡ª Contest¨® el viejo tir¨¢ndose al suelo de repente, parec¨ªa no importarle que sus manos se lastimaran al caer. ¡ªYa lo veremos¡­¡ª Contest¨® la cabeza, pero con otra voz totalmente distinta, era mucho m¨¢s apagada que la de antes y m¨¢s fr¨ªa¡ªAcaso crees que es tan f¨¢cil lograrlo. ?La muerte era la mejor opci¨®n! ??Ning¨²n bibliotecario vivo puede tirarse al infinito!! Dentro de pocos minutos ser¨¢s un esclavo como yo. ¡ªNo, muchacho¡­¡ªRespondi¨® el anciano en voz muy alegre, volvi¨¦ndose a sentar¡ª ?Los h¨¦roes no fallan! ¡ª?Sabes cu¨¢ntos han dicho eso antes que vos?¡ª Dijo la cabeza movi¨¦ndose alrededor del viejo, parec¨ªa que su voz se estaba volviendo cada vez m¨¢s fr¨ªa y apagada a medida que hablaba. Con una destreza bastante inusual, el viejo se par¨® de un salto, sus manos se alzaron al aire y grit¨® de forma euf¨®rica, ignorando la pregunta de la cabeza: ¡ª?Fui un h¨¦roe, soy un h¨¦roe y ser¨¦ un h¨¦roe! Adam miraba la escena rompi¨¦ndose la cabeza para entender el truco, entend¨ªa el movimiento de la cabeza y el cambio de tono de la voz, pero ten¨ªa que haber otra cosa que no ve¨ªa. This narrative has been unlawfully taken from Royal Road. If you see it on Amazon, please report it. ¡ªBueno, parece que lo lograste¡­¡ªDijo la cabeza con resignaci¨®n, desapareciendo en la madera. Adam se desilusion¨® por no entender el secreto del acertijo. Acto seguido, Adam fue junto al viejo para ayudarlo a llegar al agujero del medio, pero el viejo no mov¨ªa ning¨²n m¨²sculo, parec¨ªa una estatua perfecta. ¡ªEst¨¢ mintiendo¡­¡ªMurmuro Adam con preocupaci¨®n, entendiendo que las cosas se pon¨ªan complicadas: si la estanter¨ªa miente es porque no sigue las reglas y si no sigue las reglas: ?C¨®mo logras que la estanter¨ªa cumpla con su parte y te d¨¦ la recompensa final?. El viejo se mantuvo en silencio por unos minutos y Adam lo acompa?¨® en su silencio. Parec¨ªa que nada estaba ocurriendo, no obstante, las u?as en las manos y pies del anciano comenzaron a crecer a simple vista y la piel del viejo comenz¨® a marchitarse como si estuviera envejeciendo. El anciano continu¨® callado en este extra?o estado hasta que la cabeza volvi¨® a aparecer y mir¨® al anciano con desprecio. Entonces el viejo camin¨® hacia adelante, como si nunca hubiera necesitado la ayuda de Adam para saber d¨®nde deb¨ªa dirigirse. Sin entender que acababa de ocurrir y con mucha curiosidad, Adam sigui¨® al anciano, buscando descubrir c¨®mo era que el anciano estaba resolviendo un acertijo sin pistas aparentes. La cabeza sigui¨® haci¨¦ndole preguntas cada vez m¨¢s extra?as al viejo a medida que se acercaba al agujero del hex¨¢gono 0 y el viejo las ignoraba, las respond¨ªa a medias o las respond¨ªa de forma aparentemente correcta. Lo que Adam comprendi¨® a estas alturas es que las articulaciones del viejo no eran las de un bibliotecario com¨²n: sus brazos, cadera, piernas y cada articulaci¨®n pod¨ªa moverse de forma independiente de las dem¨¢s, usando ese truco el viejo continu¨® avanzando, mientras realizaba las poses m¨¢s extra?as que Adam vio en su vida. De tanto acercarse al agujero del medio, Adam pudo notar algo que nunca olvidar¨ªa, cuanto m¨¢s avanzaba, m¨¢s y m¨¢s pisos se revelaban por el agujero del medio: parec¨ªa que nunca dejar¨ªan de aparecer nuevos pisos. Fue entonces que Adam not¨® que alguien hab¨ªa dibujado un c¨ªrculo rojo en el piso, a solo 100 metros del agujero del medio. Cuando el ni?o y el viejo cruzaron la l¨ªnea roja, a la cabeza de madera le crecieron dos ojos y empez¨® a bombardear de preguntas al viejo. Pero esta vez el viejo respondi¨® todas las preguntas con una sonrisa mientras caminaba, el anciano parec¨ªa no tener apuro como si realmente esta parte de la prueba fuera lo que ¨¦l vino a buscar. Cuando ¨²nicamente faltaban 10 metros, sudor hab¨ªa empezado a aparecer en la frente de Adam, por lo que estaba viendo el ni?o, la cantidad de pisos que ve¨ªa a esta altura eran infernales. Parec¨ªa que nunca dejar¨ªan de aparecer los pisos, parecer¨ªa ... ?Que la cantidad de pisos fuera infinita! Al acercarse lo suficiente, Adam not¨® que alguien hab¨ªa pintado una l¨ªnea negra antes del ¨²ltimo metro: aunque esta l¨ªnea negra fue dibujada de forma bastante irregular y parec¨ªa que alguien se tom¨® mucho esfuerzo para lograr dibujarla. Todo indicaba que algo raro iba a volver a pasar cuando el anciano la cruzase y as¨ª fue como ocurri¨®. Cuando el anciano y el ni?o cruzaron la l¨ªnea negra, la cabeza de madera comenz¨® a transformarse mostrando el rostro de una persona de piel y hueso. La persona era un hombre de apariencia joven, ten¨ªa el pelo negro y los ojos verdes, en su boca hab¨ªa unos dientes blancos muy prolijos y ya no estaba en su interior el espeluznante ojo que hab¨ªa hace un rato. ¡ªSolo queda una ¨²ltima pregunta, si lo logras puedes lanzarte estando vivo¡­¡ªDijo la cabeza mirando al viejo a los ojos por un buen rato. Adam no lograba comprender por qu¨¦ alguien buscar¨ªa resolver tantos acertijos ¨²nicamente para tirarse al vac¨ªo eterno, pero escuch¨® con atenci¨®n: ya se hab¨ªa preguntado de todo, pero por alg¨²n motivo ¨¦l no recordaba nada de lo contestado por el viejo o de las preguntas en s¨ª. Pero el ni?o s¨ª recordaba que las preguntas y respuestas fueron emocionantes en el intervalo antes de que las olvidara. La cabeza mir¨® fijamente al viejo y pregunt¨® con seriedad: ¡ª?C¨®mo se llama el ni?o que te acompa?¨® todo el tiempo? Al escuchar la pregunta, la espalda de Adam tembl¨® con un escalofr¨ªo, el ni?o entendi¨® el problema y la dificultad de esta ¨²ltima pregunta: esta era una pregunta imposible de responder. Adam nunca le mencion¨® su nombre al viejo y era imposible que ¨¦l lo supiera, por lo que: ?El viejo estaba condenado! Pero el viejo no contest¨®, ¨²nicamente le palme¨® el hombro al ni?o y lo mir¨® fijamente. ''??No puede ser?!, o si'' Pens¨® Adam como si fuera una locura que esto se resolviera de esta forma. El ni?o se envalenton¨® y entendiendo la mirada del viejo, dijo: ¡ªMe llamo Adam ¡ªSe llama Adam¡ª Respondi¨® el viejo inmediatamente con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro marchito. La cabeza no dijo nada, solo se hundi¨® en la madera y desapareci¨® de la vista de los dos bibliotecarios. El viejo tampoco dijo nada y se adelant¨® hasta el borde, dio una pirueta en el aire y se tir¨® al vac¨ªo riendo como un loco. El viejo cay¨® y cay¨® hasta que se perdi¨® en el horizonte infinito. Pero antes de que el puntito en la distancia pudiera desaparecer de la vista de Adam, un destello blanco se vio en el horizonte y el punto desapareci¨®. Adam no llor¨® por el viejo lanz¨¢ndose al vac¨ªo infinito, en parte porque el ni?o no entend¨ªa qu¨¦ pasaba si lo hac¨ªas. Tambi¨¦n porque el viejo transmit¨ªa muchas ganas de querer hacerlo y porque el acertijo hab¨ªa durado unas cuantas horas, por lo cual Adam lo hab¨ªa asumido hace mucho. Adam volvi¨® al hex¨¢gono 3 aturdido y con pasos tambaleantes. Finalmente, el ni?o hab¨ªa entendido el acertijo: era la preparaci¨®n, uno deb¨ªa prepararse para llegar hasta ac¨¢, es por eso que el viejo lo tom¨® de antemano, para as¨ª asegurarse una respuesta imposible, en el momento de la pregunta imposible... E1-34-Que casualidad, pensar铆a un ni?o. Cuando Adam lleg¨® a la barandilla, not¨® que hab¨ªa cientos de personas mir¨¢ndolo, parecer¨ªa que todas las personas de este piso se hab¨ªan reunido. Hab¨ªa gente con t¨²nicas negras, rojas , violetas y unos cuantos colores m¨¢s que Adam nunca hab¨ªa visto. Entre las t¨²nicas rojas estaba C¨¦sar, como director de la escuela parec¨ªa que ten¨ªa que ir a preguntarle a Adam sobre un asunto importante, por lo cual fue el ¨²nico de la multitud que se adelant¨® hasta donde estaba el ni?o. ¡ª?Hasta qu¨¦ l¨ªnea lleg¨® el viejo en harapos, Adam?¡ª pregunt¨® C¨¦sar con muchos nervios. Los cientos de personas detr¨¢s de ¨¦l estaban todas en silencio esperando la respuesta de Adam, parec¨ªa que el asunto era sumamente relevante para estos bibliotecarios. ¡ªHasta la negra¡­¡ª Respondi¨® Adam con a¨²n m¨¢s nervios, mirando con cierto temor a los cientos de bibliotecarios que lo miraban con entusiasmo. Cuando Adam dijo la respuesta, muchos murmullos comenzaron a escucharse desde la multitud. Algunas personas trataron de correr hasta Adam para preguntarle algo, pero fueron detenidos por los guardias. La situaci¨®n se estaba descontrolando y Adam empez¨® asustarse. Adam incluso escuch¨® a su profesor Aquiles grit¨¢ndole desde la multitud como si su vida dependiera de ello: ¡ª??Ascendi¨®, Adam?! ??Ascendi¨® de verdad?! Pero el ni?o no entend¨ªa bien a qu¨¦ se refer¨ªa su profesor, solo recordaba la ¨²ltima pregunta y los movimientos del viejo, pero no las palabras del anciano durante las otras respuestas. ¡ªAdam, escucha bien y no te equivoques con la respuesta¡­¡ª pregunt¨® Cesar, todos los dem¨¢s se callaron para escuchar la charla¡ª ?El viejo logr¨® tirarse al vac¨ªo? ¡ªS¨ª ...¡ª Respondi¨® Adam con miedo. El joven iba a explicar m¨¢s, pero cuando la afirmaci¨®n sali¨® de la boca del ni?o, un viejo con t¨²nica violeta abri¨® un libro que ten¨ªa en su mano y miles de fuegos artificiales salieron disparados al cielo, formando una gran frase en el aire: ''?Ascendi¨®!'' *Puff*...*Puff* Como si fuera una se?al, todas las personas en la multitud comenzaron a tirar fuegos artificiales al vac¨ªo del hex¨¢gono 0 para que estallen en el medio. This tale has been unlawfully obtained from Royal Road. If you discover it on Amazon, kindly report it. Adam se sorprendi¨® y observ¨® desde la distancia como las personas de los otros hex¨¢gonos principales que rodeaban al hex¨¢gono 0 tambi¨¦n comenzaron a tirar fuegos artificiales al medio del hex¨¢gono 0. Mientras esto ocurr¨ªa el mismo viejo con t¨²nica violeta, abri¨® otro libro a¨²n m¨¢s grande, luego recit¨® unas palabras que inundaron el hex¨¢gono 3, mientras el viejo las recitaba, todas las cabezas de las estanter¨ªas del hex¨¢gono principal salieron a observar hacia la direcci¨®n del hex¨¢gono 0. Cuando el viejo termin¨® de recitar sus palabras, todas las decoraciones del hex¨¢gono 3 cambiaron: se llen¨® de serpentinas blancas por todos los pasillos de las estanter¨ªas, estrellas blancas de papel aparecieron pegadas en las estanter¨ªas y sobre el suelo de los pasillos de madera apareci¨® una linda alfombra blanca. En el medio del techo, arriba del hex¨¢gono 3 apareci¨® un cartel gigante que dec¨ªa: ''?El quinto ascendido!'' Adam se qued¨® maravillado por la euforia de la situaci¨®n, parec¨ªa que a los bibliotecarios no les importaba quemar todo su dinero para celebrar este momento, al punto que una gran fiesta se estaba por organizar a los alrededores del hex¨¢gono 0. ¡ªTen, Adam, ponte este cono en la cabeza¡ª Dijo Cesar pas¨¢ndole un cono de papel con la frase ''somos 5'', parece ser que todos estaban poni¨¦ndose estos conos en la cabeza¡ª Ve con Aquiles y si te preguntan demasiadas cosas: llama a los guardias. Adam asinti¨® y fue con su profesor, tal y como hab¨ªa dicho C¨¦sar, las preguntas no eran pocas , pero si las respuestas que Adam pod¨ªa dar, pero por suerte para ¨¦l los guardias ayudaron a mantener el control y pudo ir con su profesor. ¡ªEs impresionante, Adam, realmente estoy vivo para ver a alguien ascendiendo¡­¡ª Dijo Aquiles con una sonrisa mirando a la multitud celebrando. ¡ª?Tan raros son los ascensos?¡ª pregunt¨® Adam; el ni?o todav¨ªa recordaba la seguridad del viejo, no hab¨ªa duda en sus ojos ciegos. ¡ªSi, rar¨ªsimos¡ªRespondi¨® Aquiles con alegr¨ªa¡ª Para ascender uno tiene que dominar un piso. Todos los libros, de todas las estanter¨ªas, deben saberse. Todos los secretos y todos los secretos de los secretos tienen que hallarse y luego est¨¢ la pregunta imposible. ¡ª?Todos los libros de un piso?¡ª pregunt¨® Adam sorprendido. ¡ªSi, todos los libros, por eso son raros los ascensos¡ªRespondi¨® Aquiles mirando con expectativa al hex¨¢gono 0¡ªEn toda la historia contada solo hab¨ªa 4 ascensos en este piso, es decir, un solo ascenso cada 50.000 a?os, as¨ª de raros son Adam. Y los rumores no son pocos, si de verdad lo logr¨®, ahora deber¨ªan venir los regalos. ¡ª?Hay regalos? ?Qu¨¦ regalan?¡ªpregunt¨® Adam con mucha emoci¨®n, ahora entend¨ªa por qu¨¦ todos estaban como locos, no solamente eran raros, sino que tambi¨¦n ven¨ªan con un regalo sorpresa. ¡ªSon rumores¡­ as¨ª que es mejor esperar y ver si de verdad ocurre¡­¡ª Respondi¨® Aquiles algo nervioso; parece que el regalo era muy bueno¡ªLo que te aseguro que no son rumores son los regalos para las estanter¨ªas, parecer¨ªa que se est¨¢n volviendo locas. Adam mir¨® a las estanter¨ªas y su profesor dec¨ªa la verdad, todas las estanter¨ªas ten¨ªan las cabezas formadas, se encontraban hablando entre ellas y parec¨ªan mirar con emoci¨®n al hex¨¢gono 0. E1-35-Le deber铆a haber dado una patada... La fiesta continu¨® por unas cuantas horas y los regalos no aparec¨ªan, por lo que la gente festejando empez¨® a impacientarse. Por suerte, las estanter¨ªas tambi¨¦n rumoreaban sobre el ascenso, por lo que los bibliotecarios no dudaban tanto de las palabras de Adam. Fue entonces cuando algo muy extra?o ocurri¨® en los alrededores del hex¨¢gono 0, unos portales chiquitos comenzaron abrirse por todos lados y unas criaturas negras con bolsas blancas corrieron hacia los bibliotecarios. ¡ª?Los rumores eran ciertos!¡ª dijo Aquiles con emoci¨®n. Acto seguido, Aquiles corri¨® a buscar dos fuentes con comida. El profesor descaradamente tir¨® la comida al piso y volvi¨® corriendo a donde estaba Adam. Al llegar con las dos fuentes, Aquiles le paso una de las fuentes a su alumno y le dijo con entusiasmo: ¡ª Ten, toma esto, Adam, prot¨¦gete de la patada cuando te den el libro. Adam mir¨® a la fuente de comida con muchas dudas, pero luego vio que varias personas comenzaron a robarle la idea a su profesor y buscaron algo para protegerse. No obstante, ninguno de los bibliotecarios parec¨ªa asustado por el inminente ataque, sino que en su lugar se quedaron esperando a las extra?as criaturas negras, que estaban cada vez m¨¢s cerca. ¡ª?Qu¨¦ son esas cosas?¡ª pregunt¨® Adam. ¡ªSon ''Sombrines''¡ªContest¨® Aquiles con una sonrisa¡ªSon raros y viven por los pasillos de las estanter¨ªas. En general, uno tiene que tratar de correr a atraparlos cuando los ve. Si logras agarrar al Sombrin te dar¨¢n un libro m¨¢gico y una patada. Pero esta vez corren hacia nosotros a darnos el libro ... y la patada. Como bien explic¨® el profesor: los Sombrines estaban d¨¢ndoles a todos un libro que sal¨ªa de sus bolsas blancas, pero luego buscaban darte una patada y no se deten¨ªan hasta d¨¢rtela. La clave era cansarlos con alg¨²n escudo, una vez que los Sombrines se cansaban, dejabas que te diera la patada y la criatura desaparec¨ªa en el aire. ¡ª?Te duele cuando te patean?¡ª pregunt¨® Adam con algo de miedo, viendo a los bibliotecarios ser pateados por la criatura peluda. ¡ªNunca vi uno, pero no parece que duela: nadie se est¨¢ quejando¡­¡ª Contest¨® Aquiles muy emocionado por recibir su primer libro m¨¢gico¡ª Pero por las dudas es mejor cansarlos. Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. Finalmente, lleg¨® el turno de Aquiles de recibir su libro. Estando tan cerca de la criatura, Adam pudo apreciar que la criatura negra le llegaba hasta las rodillas al profesor; por lo que no eran muy grandes. Su cuerpo era ¨²nicamente pelo, no ten¨ªan ojos, ni boca, solo pelo negro y el aspecto de un humano muy chiquito. Los Sombrines eran bastante adorables, te hablaban con un idioma extra?o y con un tono muy afinado. Sin embargo, una vez que te daban el libro su actitud daba un giro de 180 grados y por todos los medios buscaban darte una patada. No tard¨® mucho y lleg¨® el momento de que le tocar¨¢ el turno a Adam. Un Sombrin se acerc¨® al ni?o y lo vio defendi¨¦ndose con un escudo. Acto seguido, la criatura con bastante inteligencia evit¨® darle el libro en la mano a Adam y en su lugar tir¨® el libro a las piernas del ni?o, provocando que Adam s¨¦ cayera. Antes de que el ni?o pudiera levantarse, el Sombrin ya estaba corriendo para patearlo. Desde el suelo, Adam recuper¨® el plato de comida que se le hab¨ªa ca¨ªdo y lo us¨® para cubrirse de las patadas que trataba de darle la extra?a criatura peluda. Por suerte la criatura era bastante d¨¦bil y Adam logr¨® aguantar las lluvias de patadas con su plato de comida. Luego de un tiempo protegi¨¦ndose con el escudo improvisado, Adam se hab¨ªa cansado, pero la criatura tambi¨¦n lo hab¨ªa hecho. Notando el cansancio de la criatura, Adam solt¨® el plato de comida y cerr¨® los ojos, prepar¨¢ndose mentalmente para recibir la patada. Al ver a Adam rendirse y soltar su escudo, el Sombrin solt¨® un grito triunfante y reuni¨® lo ¨²ltimo de sus fuerzas para darle una patada al ni?o. Acto seguido, la criatura atin¨® su patada en la pantorrilla de Adam y desapareci¨® en el aire. Adam sinti¨® como si lo golpearan con una almohada en la pierna y abri¨® los ojos con verg¨¹enza de haberle tenido miedo a la patada de la peque?a criatura peluda, la cual no hab¨ªa dolido pr¨¢cticamente nada. Adam se acerc¨® al libro m¨¢gico dejado por el Sombrin y lo observ¨® con cuidado. El libro estaba cubierto por cadenas de metal y su cubierta parec¨ªa ser de madera; en su lomo se hallaba la inscripci¨®n: ''Verduras doradas'' y en su interior parec¨ªa haber unas pocas p¨¢ginas amarillentas. Adam no abri¨® el libro, ya que los libros m¨¢gicos pod¨ªan ser peligrosos y tambi¨¦n porque no pod¨ªa leerlos, dado que era una de las reglas para entrar en la cueva donde ¨¦l viv¨ªa. Seg¨²n el padre de Adam, un libro m¨¢gico se diferenciaba de uno no m¨¢gico por las habilidades que le produc¨ªa al lector al leerlo. En general, uno aprend¨ªa alg¨²n poder raro si le¨ªa un libro m¨¢gico. Por lo tanto, los bibliotecarios no se refer¨ªan a libros especiales como m¨¢gicos. Solo los libros que te dieran alg¨²n don raro eran m¨¢gicos. Tras tomar el libro, Adam decidi¨® irse de la fiesta que se estaba montando. El ni?o ya estaba muy cansado tras el largo d¨ªa y seg¨²n su profesor no hab¨ªa otro regalo para los bibliotecarios, adem¨¢s de este libro m¨¢gico. Por otra parte, la fiesta estaba siendo algo aburrida para Adam; ¨²nicamente eran unos cuantos viejos y adultos charlando mientras com¨ªan. Los pocos ni?os que hab¨ªa se fueron retirando con alguno de sus padres luego de recoger su libro m¨¢gico; por lo que Adam no ten¨ªa nadie con quien jugar en la fiesta. E1-37-Claro que ese era el motivo, joven inocente. Adam se encontraba yendo las escaleras del hex¨¢gono 3 para dirigirse a la cueva a descansar, pero al llegar a las escaleras el ni?o se sorprendi¨® porque la entrada de la bajada se encontraba tapada por una cabeza gigante. La cabeza era de m¨¢rmol y parec¨ªa parecerse a un adulto con una cicatriz en la cara, ten¨ªa un cono de sombrero y un silbato de fiesta en la boca. La cabeza de m¨¢rmol miro como Adam lo miraba con miedo y le dijo con la voz de un militar: ¡ª?Si sales por mis escaleras no se te permite entrar hasta el siguiente d¨ªa! ¡ª?Por qu¨¦? ?Hay reglas para usar las escaleras?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo . ¡ª?Todo tiene reglas, muchacho!¡ªGrito la cabeza de m¨¢rmol con tono de militar¡ªEl d¨ªa cuando se produce una ascensi¨®n mis reglas son absolutas: ?Solo las personas que se encuentran en este piso disfrutar¨¢n la fiesta de ascensi¨®n! ¡ªYa disfrut¨¦ la fiesta, ?puedo volver a casa?¡ª pregunt¨® Adam por las dudas, quer¨ªa la confirmaci¨®n expl¨ªcita de que no le pasar¨ªa nada si bajara. ¡ªSi, buenas noches, joven h¨¦roe¡ª Respondi¨® la cabeza de m¨¢rmol soplando el silbato en su boca. Acto seguido, el silbato se hundi¨® en el rostro de m¨¢rmol y la cabeza gigante abri¨® su boca, mostrando las escaleras de caracol en su interior. Adam se qued¨® mirando un rato las escaleras de caracol y por las dudas le pregunto a su padrino; el ni?o ser¨¢ joven, pero meterse en la boca de una cabeza gigante provocaba las dudas de cualquiera. Su padrino dio el visto bueno y Adam procedi¨® a entrar en la boca de la cabeza gigante. Por suerte, a Adam no le pas¨® nada malo tras entrar en la escalera y en el camino el ni?o se dio cuenta de que todas las entradas estaban tapadas por la cabeza gigante. Al llegar al primer piso del nivel medio, el joven h¨¦roe toc¨® la pared de m¨¢rmol y la boca que tapaba la puerta volvi¨® a abrirse mostrando la salida. Al salir, Adam not¨® que los guardias estacionados en la puerta lo miraron con sospecha, pero no preguntaron nada, as¨ª que Adam continu¨® su camino hasta llegar a la vieja estanter¨ªa de madera con musgos y hongos. Cuando lleg¨®, Adam grit¨® con impaciencia: A case of literary theft: this tale is not rightfully on Amazon; if you see it, report the violation. ¡ª?Viejo, soy yo, me abres! La cabeza del viejo sin ojos se form¨® en la estanter¨ªa, pero no le abri¨® y en su lugar pregunt¨®: ¡ª?No notas algo diferente? Adam mir¨® a los costados de los pasillos, pero el ni?o no ve¨ªa nada raro y todo estaba igual que antes. Al ver al pelirrojo buscando por los pasillos, el viejo sin ojos agreg¨® con orgullo: ¡ª?No notas algo diferente en mis estanter¨ªas? Adam mir¨® con atenci¨®n las estanter¨ªas del viejo sin ojos. Dado que el viejo sin ojos ten¨ªa libros m¨¢gicos, eran f¨¢ciles de diferenciar los unos de los otros, por lo que Adam no tard¨® mucho en darse cuenta de que hab¨ªa un libro m¨¢s en sus estantes. Adam tom¨® el libro y se dio cuenta de que era id¨¦ntico al que le hab¨ªan regalado. ¡ªLo duplicaste: ?puedes duplicar libros?¡ª pregunt¨® Adam con emoci¨®n. ¡ªNo, pero si el h¨¦roe de la cueva obtiene uno, yo tambi¨¦n obtengo uno¡ª Agreg¨® el viejo sin ojos con mucho orgullo. Cada libro era como un hijo para el viejo sin ojos y ahora ten¨ªa otro m¨¢s que lo ayudar¨ªa a atrapar a bibliotecarios incautos, por lo que la estanter¨ªa estaba bastante emocionada y grit¨® con felicidad: ¡ª?Te felicit¨®, h¨¦roe, pero recuerda no leerlo hasta que decidas no volver a mi cueva! ¡ª?Por eso me dejaste vivir en la cueva?¡ªpregunt¨® Adam, mientras volv¨ªa a dejar el libro en su lugar. ¡ªEn principio la cueva siempre fue un refugio, no una escalera¡­¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos¡ªPero como tu padre no pod¨ªa entrar, no ten¨ªas otra opci¨®n m¨¢s que vivir afuera. Adam no dijo nada y se qued¨® inm¨®vil recordando el pasado con su padre. El joven recordaba que su padre le hab¨ªa dicho que hab¨ªa le¨ªdo un libro m¨¢gico, por lo cual su padre nunca pudo acompa?arlo a los pisos superiores. Pero el viejo sin ojos volvi¨® a hablar interrumpiendo los pensamientos del ni?o: ¡ªSe produjo una ascensi¨®n: deber¨ªas tener cuidado los siguientes d¨ªas¡­ ¡ª?Por qu¨¦? ?No eran buenas las ascensiones?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n. ¡ªS¨ª, es bueno para todos: tanto bibliotecarios como estanter¨ªas¡ªContest¨® el viejo sin ojos con mucha envidia. El viejo mir¨® con seriedad al joven pelirrojo y agrego: ¡ªSiempre que hay una ascensi¨®n: las estanter¨ªas se pelean, los bibliotecarios desaparecen o se asesinan entre ellos y las otras criaturas aprovechan el caos. ?Ten cuidado con las criaturas que se sientan atra¨ªdas por la codicia de los bibliotecarios y estanter¨ªas! Adam se asust¨® por la advertencia, pero por suerte ma?ana no ten¨ªa que ir a clases por la clase especial, as¨ª que tendr¨ªa un poco m¨¢s de margen para ver si hab¨ªa algo anormal en el piso 4 del nivel medio. E1-38-La Guerra silenciosa Otros 5 meses pasaron volando, por suerte no hab¨ªa ocurrido nada. Al parecer, Adam hab¨ªa malinterpretado los tiempos del viejo sin ojos y pens¨® que los cambios en las estanter¨ªas del piso de la escuela ser¨ªan inmediatos. Pero parece ser que las estanter¨ªas miden el tiempo de otra forma y el proceso era bastante lento. No obstante, luego de 5 meses, algunos ligeros cambios pod¨ªan empezar a notarse en las estanter¨ªas: en donde uno pod¨ªa ver desde libros nuevos hasta niebla misteriosa y nuevas decoraciones. Tambi¨¦n hab¨ªa estanter¨ªas que se peleaban por poder expandirse y crecer, sus luchas eran bastante lentas y generalmente consist¨ªan en usar a los bibliotecarios para robar los libros de la otra estanter¨ªa. Cualquier estanter¨ªa que se quedara sin libros era considerada una perdedora de lucha y la estanter¨ªa perdedora ser¨ªa destruida por la ganadora. Sin embargo, las luchas entre estanter¨ªas eran incre¨ªblemente complejas: desde utilizar alianzas, intercambios de libros y hasta traiciones, todo pod¨ªa verse en esas luchas. Pero la mayor¨ªa de peleas terminaban en un pacto de no agresi¨®n con condiciones favorables para la parte con m¨¢s probabilidades de ganar, por lo cual no eran muchas las estanter¨ªas que terminaban siendo destruidas. No obstante, no eran pocos los bibliotecarios que buscaban motivar el conflicto para obtener m¨¢s beneficios, por lo que algunas luchas terminaban con las dos estanter¨ªas destruidas, siendo devoradas por las estanter¨ªas neutrales inteligentes. Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on the original website. Como hab¨ªa dicho el viejo sin ojos: la ¨¦poca tras una ascensi¨®n era un caos que se desarrollaba a ritmo de tortuga y crec¨ªa con el tiempo. Los bibliotecarios conoc¨ªan a este fen¨®meno como la guerra silenciosa y pod¨ªa durar a?os o d¨¦cadas, hasta finalmente volver a otro nuevo equilibrio de poder. Lo que s¨ª era un caos absoluto para los bibliotecarios es que durante esta guerra, las estanter¨ªas sol¨ªan cambiar sus reglas y condiciones para poder sacarle m¨¢s provecho a la situaci¨®n. Pero como exist¨ªa el lado malo, tambi¨¦n estaba el lado bueno, hab¨ªa nuevos libros y secretos por descubrir y todos los d¨ªas iban a haber m¨¢s hasta que la guerra se detuviera. Esto motivaba a todos los bibliotecarios a salir a re-explorar el piso todos los d¨ªas. Pero el viejo sin ojos no se hab¨ªa equivocado con lo de la codicia entre bibliotecarios: muchos incidentes y robos pudieron verse por todo el piso. Por suerte para Adam, hab¨ªa una regla de no tocar a los estudiantes o profesores puesta por el bar¨®n. Por lo cual estaba seguro en este piso y las clases pod¨ªan continuar con normalidad, a pesar de que afuera el caos parec¨ªa reinar en muchos hex¨¢gonos. Lo que todav¨ªa Adam no hab¨ªa visto eran a las criaturas raras mencionadas por el viejo sin ojos. Pero conociendo que el viejo sin ojos fue lo suficientemente osado como para empezar a expandirse entre pisos y crear un pasaje alterno; debe conocer m¨¢s que nadie estas luchas. As¨ª que Adam siempre trataba de ir por los caminos transcurridos, los bibliotecarios no lo atacar¨ªan, pero las criaturas si podr¨ªan hacerlo. Por lo de m¨¢s, hoy Adam se encontraba caminando rumbo a la escuela; era un d¨ªa muy especial, dado que el joven h¨¦roe hab¨ªa logrado llegar a la marca de 40 p¨¢ginas e iban a celebrarlo en clases con el profesor. E1-39-Que gran clase! El aula no estaba decorada porque tampoco se consideraba una celebraci¨®n oficial, era m¨¢s una tradici¨®n de esta clase en particular celebrar cada 10 p¨¢ginas. Adam entr¨® por la puerta del sal¨®n de clases y se encontr¨® con sus compa?eros de clase, parece ser que por primera vez en mucho tiempo el profesor hab¨ªa llegado tarde. Con muchas dudas, Adam pregunt¨®, mientras se sentaba en su pupitre: ¡ª?El profesor donde est¨¢? ¡ªSe fue hace unos minutos¡­¡ª Respondi¨® Bianca mientras trataba de leer las nuevas p¨¢ginas de su libro de aprendizaje¡ªTen¨ªa que preparar algunas cosas para la celebraci¨®n de hoy. ¡ª?Siguen sin aparecer tus poderes, Adam?¡ª pregunt¨® Franco con curiosidad; los dos compa?eros de clases de Adam viv¨ªan en los pisos superiores, por lo que no hab¨ªan recibido un libro m¨¢gico. ¡ªNo, todav¨ªa no s¨¦ qu¨¦ hizo el libro¡­¡ª Respondi¨® Adam, la respuesta que su padrino le hab¨ªa obligado a recitar por estos 5 meses. Los libros m¨¢gicos dados por los Sombrines solo ten¨ªan un uso, por lo cual solo un bibliotecario podr¨ªa aprender la habilidad m¨¢gica del libro. Una vez le¨ªdo, el libro desaparecer¨ªa. En cambio, los libros m¨¢gicos de las estanter¨ªas son propiedad de las estanter¨ªas y pod¨ªan utilizarse infinidad de veces. Pero un bibliotecario no pod¨ªa sacarlo y qued¨¢rselo, a no ser que lo robe para d¨¢rselo a otra estanter¨ªa. Stolen from Royal Road, this story should be reported if encountered on Amazon. Es por eso que su padrino ten¨ªa miedo a que los dem¨¢s bibliotecarios se enteraran de que a¨²n conservaba su libro m¨¢gico y trataran de rob¨¢rselo. Por lo cual le hab¨ªa obligado a Adam a decir una mentira cada vez que alguien le preguntaba sobre el tema. Pas¨® un tiempo, los chicos se aburrieron en sus pupitres y finalmente el profesor Aquiles hab¨ªa llegado, pero hab¨ªa una ligera diferencia en la cabeza del profesor y era que el rostro de una persona muy chiquita: del tama?o de un ojo, pod¨ªa hallarse en su frente. Esta era la habilidad m¨¢gica que Aquiles hab¨ªa aprendido del libro m¨¢gico, pero el profesor a¨²n no sab¨ªa muy bien para qu¨¦ serv¨ªa y solo sab¨ªa que el rostro pod¨ªa recomendarle cosas. ¡ªBueno, ya est¨¢ todo listo¡­¡ª Dijo el profesor Aquiles¡ª El d¨ªa de hoy aprender¨¢n un poco acerca de una de las criaturas m¨¢s frecuentes de esta biblioteca: los Librillos o tambi¨¦n conocido como mensajeros. Los tres chicos se emocionaron, no esperaban otra clase especial como celebraci¨®n, la anterior fue muy ¨²til y divertida. ¡ªPara eso usaremos los librillos que viven en la escuela¡ªagreg¨® Aquiles¡ª S¨ªganme y los llevar¨¦ a conocerlos, pero recuerden no tocarlos o hablar con ellos sin mis instrucciones. De todas formas son bastante inofensivos los librillos, pero las estanter¨ªas que los cuidan no lo son, as¨ª que no los molesten. Los ni?os siguieron atentamente al profesor. Adam estaba algo emocionado, sab¨ªa que las estanter¨ªas amaban a estas criaturas, pero nunca hab¨ªa visto uno. E1-40-La casa de los librillos. Luego de caminar unos pocos minutos por los pasillos de madera, los ni?os lograron llegar hasta una de las puertas de la escuela: la misma era como todas las dem¨¢s y no parec¨ªa dirigir a ning¨²n lugar especial. El profesor abri¨® la puerta y los 4 bibliotecarios entraron en la habitaci¨®n. En su interior hab¨ªa una sala peque?a sin muchas cosas adentro, adem¨¢s de unas cajas con varias bolsas apiladas. Lo m¨¢s destacable de la habitaci¨®n era que en una de sus paredes hab¨ªa otra puerta m¨¢s chiquita, por lo que esta deber¨ªa ser la sala de recepci¨®n y atr¨¢s de la puerta deber¨ªan vivir los librillos. ¡ªEscuchen atentamente¡­¡ª Dijo Aquiles buscando algunas bolsas que hab¨ªa preparado para la clase especial¡ª Pase lo que pase: no hablen directamente con los librillos y tampoco los toquen. Estamos en una ¨¦poca muy delicada para las estanter¨ªas, por lo cual tenemos que ser muy precavidos. De todas formas, en general los librillos suelen ayudar a los ni?os, as¨ª que no deber¨ªan ofenderlos f¨¢cilmente. Adam y sus dos compa?eros recogieron la bolsa que el profesor le hab¨ªa entregado y en su interior solo hab¨ªa polvo gris, algunos pelos de bibliotecarios y otras basuras. Aquiles se acerc¨® a la puerta y explic¨®: ¡ªCuando entremos a la habitaci¨®n les explicar¨¦ para qu¨¦ son las bolsas. Recuerden no tocar nada de la siguiente habitaci¨®n y si un librillo quiere salir, d¨¦jenlo salir, no se metan en su camino. El profesor con mucho cuidado abri¨® la puerta; parec¨ªa no querer hacer ning¨²n ruido fuerte. Acto seguido, Aquiles se tir¨® al piso y se desliz¨® con la panza pegada al piso para poder entrar por la puerta chiquita. La puerta ten¨ªa el tama?o de una almohada, por lo cual no era tarea sencilla para las personas adultas entrar por esta puerta. The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement. Los cuatro entraron en la habitaci¨®n, al entrar los ni?os se dieron cuenta de que la habitaci¨®n era incre¨ªblemente grande y conten¨ªa un gran laberinto. Los ni?os ¨²nicamente pod¨ªan observar la entrada del laberinto. El laberinto parec¨ªa estar construido con corteza de ¨¢rboles y el suelo estaba hecho de piedras grandes cortadas de forma dispareja, creando una superficie algo irregular para caminar. El interior del laberinto estaba poco iluminado y usaba una especie de flores rojas para iluminarse, las cuales crec¨ªan sobre la corteza de los ¨¢rboles como si fueran par¨¢sitos. Las flores abr¨ªan y cerraban sus p¨¦talos constantemente, produciendo momentos de absoluta oscuridad en el interior del laberinto. Por otra parte, las flores iluminaban con una luz roja muy tenue, produciendo una sensaci¨®n de peligro constante en los tres ni?os que miraban con temor al laberinto. ¡ªTomen esta cuerda y s¨ªganme¡­ ¡ª Murmur¨® Aquiles mientras le pasaba una soga a los ni?os y le ped¨ªa que se las ataran a alg¨²n lugar del cuerpo¡ª No toquen las paredes y si notan a alguno de sus compa?eros algo aturdido mirando una de las flores en las paredes: solo t¨®quenle el hombro, pero no abran la boca. Los tres chicos asintieron con miedo. Para los ni?os el laberinto parec¨ªa la guarida de una bestia malvada, si no fuera porque su profesor estaba con ellos, ya se hubieran dado la vuelta hace mucho. Una vez que los cuatro se ataron la cuerda sobre su cuerpo, procedieron a entrar en el laberinto con mucho cuidado de no caerse por el suelo irregular. Cada vez que las luces de las flores se cerraban y dejaban de iluminar el laberinto, Aquiles deten¨ªa la marcha y esperaba a que la luz roja volviera a iluminar los pasillos. En el camino, muchas veces los ni?os se quedaron hipnotizados por las paredes del laberinto, pero el profesor siempre los sacaba del trance tocando sus hombros o se ayudaban entre ellos mismos. E1-41-Nunca actç…¤an desinteresadamente Con mucho cuidado los ni?os se internaron en el laberinto. Tras pasar un tiempo caminando, parec¨ªa que Aquiles hab¨ªa hallado lo que vino a buscar porque detuvo su marcha. Adam estaba algo extra?ado, el lugar no parec¨ªa tener nada de especial y segu¨ªan estando en el medio del laberinto, sin llegar a ning¨²n lugar aparentemente importante. ¡ªLlegamos, miren la pared: ?notan algo?¡ªpregunt¨® murmurando Aquiles se?alando una de las paredes del laberinto. Adam mir¨® la pared, pero solo lograba ver la corteza de ¨¢rbol. Fue entonces cuando Bianca contest¨® en voz baja, se?alando una esquina de la pared: ¡ªHay pegatinas ac¨¢¡­ Adam y Franco miraron a la esquina y efectivamente hab¨ªa pegatinas con la forma de animales y personas: eran bastante bonitas y ten¨ªan el tama?o de un dedo. ¡ªMuy bien¡­¡ªMurmur¨® Aquiles ¡ªEso es un librillo, pueden nadar por las paredes, pero cuando comen muestran su cuerpo en tres dimensiones. ?Saben que comen? ¡ªLibros¡ª Contest¨® Franco murmurando, recordaba ver estas pegatinas pegadas en algunas estanter¨ªas. ¡ªNo,no, no y claro que no¡ªMurmur¨® Aquiles¡ªComen el polvo de las estanter¨ªas, es decir que ayudan a limpiarlas. Son fundamentales para las estanter¨ªas porque los usan de mensajeros y limpiadores. ¡ª?Por qu¨¦ hay que hablar en voz baja?¡ª pregunt¨® Adam murmurando, los librillos no parec¨ªan muy peligrosos: eran una pegatina pero con vida. ¡ªPorque las estanter¨ªas est¨¢n hist¨¦ricas¡­¡ª Murmur¨® Aquiles¡ªEn esta ¨¦poca de guerra los librillos se encargan de un mont¨®n de tareas, desde atraer bibliotecarios hasta ayudar de intermediarios en los pactos de no agresi¨®n, por eso no hay que molestarlos cuando descansan. The narrative has been taken without authorization; if you see it on Amazon, report the incident. Aquiles procedi¨® a sacar cuidadosamente la bolsa de su cintura llena de polvo y suciedad, tom¨® un pu?ado y lo tir¨® por el suelo. Acto seguido, un librillo con forma de dinosaurio se desliz¨® por la pared y luego por el suelo hasta ponerse debajo del polvo. Luego, poco a poco, el librillo empez¨® a salir del suelo hasta formar un dinosaurio en miniatura de tres dimensiones y empez¨® a comer el polvo con mucha calma, ignorando a los tres ni?os que lo miraban con ternura. ¡ªLos librillos en general no se preocupan por los bibliotecarios¡­¡ªMurmur¨® Aquiles¡ª La estanter¨ªa que forj¨® la escuela, les cre¨® esta casa usando una de las ascensiones de este piso. ?Para qu¨¦ creen que lo hizo? Bianca alz¨® la mano y murmur¨®: ¡ªPara cuidarlos porque son chiquitos y algunos bibliotecarios malos pueden lastimarlos. Al escuchar la respuesta infantil, el dinosaurio en miniatura dej¨® de comer polvo y alz¨® la cabeza para mirar a la ni?a con preocupaci¨®n, luego el dinosaurio mir¨® la mini cabeza en la frente del profesor Aquiles y volvi¨® a comer polvo con tranquilidad, ignorando a Bianca. Por otra parte, Aquiles se qued¨® mirando a la ni?a por un rato, luego mir¨® a los otros dos ni?os que tambi¨¦n parec¨ªan estar de acuerdo con la explicaci¨®n. El profesor se puso la mano en la frente y la masajeo por un buen rato hasta recordar que sus estudiantes s¨®lo ten¨ªan 10 a?os y con mucha calma explic¨® en voz baja: ¡ªNo, recuerden esto: ''las estanter¨ªas nunca act¨²an desinteresadamente''. Siempre hay un motivo oculto y m¨¢s cuando involucra algo tan costoso como una ascensi¨®n. En este caso, la estanter¨ªa de este piso, les cre¨® una casa tan espectacular a los librillos para monopolizar el flujo de informaci¨®n de todo los pisos medios; casi todos los librillos de esos pisos se vinieron a vivir ac¨¢. Los tres chicos asintieron algo aturdidos. Aquiles volvi¨® a masajearse la frente, su super-instinto de profesor le gritaba que estos chicos no hab¨ªan entendido nada y solo estaban asintiendo porque s¨ª. Con mucha calma, el profesor agreg¨® en voz baja: ¡ªS¨¦ que son j¨®venes; no obstante, les toc¨® vivir un periodo complicado para las estanter¨ªas, pero muy ¨²til para los bibliotecarios. Por eso hoy les estoy explicando como funciona la red de mensajer¨ªa de las estanter¨ªas, si la entienden, podr¨ªan obtener alg¨²n provecho y sacar algo ¨²til de todo esto. Recuerden que no solamente aprendiendo idiomas se logra el ¨¦xito en la vida. E1-42-Los osos... Los tres chicos miraron a su profesor de forma algo aturdida y volvieron asentir con la cabeza, Aquiles solo continu¨® explic¨¢ndoles c¨®mo alimentarlos y rezo por que hubieran comprendido la lecci¨®n m¨¢s importante. Adam con mucha alegr¨ªa se puso a alimentar a los librillos. Era realmente bonito ver como las pegatinas iban adquiriendo forma en tres dimensiones y se alimentaban del polvo en el suelo, luego de un tiempo todos pudieron volver a sus casas. La clase de hoy hab¨ªa durado menos, por lo que Adam aprovech¨® lo que quedaba del d¨ªa para seguir las instrucciones de su padrino y el viejo sin ojos, por suerte o por desgracia para ¨¦l, los dos quer¨ªan que participe en la guerra. Aunque Adam no sab¨ªa muy bien c¨®mo era que esto se llamaba participar: la tarea de ¨¦l era pararse cerca de la escalera y esperar a que algo pasara, por el momento nunca hab¨ªa pasado nada. Pero su padrino siempre le ped¨ªa hacer esto todas las ma?anas desde el primer d¨ªa que le dijo acerca de la ascensi¨®n. Adam se qued¨® esperando un buen rato, pero como todos los d¨ªas, luego de estar una hora esperando y ver a la gente ir y venir, no ocurri¨® mucho m¨¢s. Por lo que Adam decidi¨® volver a la cueva, quer¨ªa preguntarle al viejo sin ojos si conoc¨ªa alg¨²n librillo con los cuales ¨¦l pudiera jugar. Con pasos constantes, Adam lleg¨® hasta la cueva, como era habitual el viejo lo hizo pasar, pero antes de que ¨¦l le preguntara algo, el viejo sin ojos pregunt¨® primero: ¡ª?Alguna noticia muchacho? Tienes que conseguir esos libros m¨¢gicos para que este viejito adorable pueda ser feliz. Unauthorized use: this story is on Amazon without permission from the author. Report any sightings. ¡ªNo, sigue sin pasar nada¡­¡ª Contest¨® Adam con muchas dudas sobre el m¨¦todo¡ª No entiendo por qu¨¦ esperar cerca de la escalera, me va a dar un libro m¨¢gico. ¡ªTienes que hacer caso a tu padrino, joven h¨¦roe¡ªDijo el viejo sin ojos con seriedad¡ª Esos libros m¨¢gicos son raros e importantes para tu futuro. Si te quedas esperando en la escalera alg¨²n d¨ªa alguna estanter¨ªa te pedir¨¢ alg¨²n favor y ah¨ª obtienes tu libro m¨¢gico. ¡ªPero es peligroso quedarse mucho tiempo en el piso 4¡ª dijo Adam con preocupaci¨®n. ¡ªLos h¨¦roes no le tienen miedo al peligro¡ª Contest¨® el viejo sin ojos sin vacilaci¨®n¡ª Tu padrino te ayudar¨¢ cuando tengas que hacer el favor, ¨¦l no te mandar¨ªa a esperar si fuera muy peligroso. ¡ªBueno, voy a seguir esperando¡­¡ªContest¨® Adam con molestia, para ¨¦l esperar una hora todos los d¨ªas estaba siendo super aburrido¡ª ?Conoces alg¨²n librillo, viejo? ¡ªUnos cuantos de confianza¡­¡ªDijo el viejo con dudas Acto seguido, unos ojos surgieron en el rostro de madera de la estanter¨ªa y miraron al muchacho con sospecha, mientras preguntaba con muchas dudas: ¡ª ?Qui¨¦n te mand¨® a preguntarme eso, Adam? ¡ªSolo quiero jugar, los librillos son lindos¡ªcontesto Adam mientras buscaba el libro amarillo para preguntarle a su padrino como hallar un librillo. El viejo sin ojos se qued¨® mirando a Adam por unos cuantos minutos, sab¨ªa bien qui¨¦n era Adam y esa apariencia infantil no lo enga?aba, pero cuando noto que el chico estaba notando algo inusual en su mirada, dijo de forma apurada y ocultando sus ojos: ¡ªSi me consigues otro libro m¨¢gico, te presentar¨¦ algunos librillos. Los conozco hace muchos a?os y son super-lindos; se parecen a una familia de ositos. Adam con felicidad asinti¨® y se prepar¨® para hablar con su padrino. E1-43-Casualidades de la vida ... Con el l¨¢piz en la mano, Adam explic¨® la situaci¨®n a su padrino y le pregunt¨® si conoc¨ªa alg¨²n librillo. Por suerte, el ni?o con 40 p¨¢ginas le¨ªdas ya pod¨ªa mantener una conversaci¨®n normal con su padrino. El padrino de Adam contest¨® con un p¨¢rrafo algo simple: ''Ya estoy muerto, ?C¨®mo se supone que te presente los librillos que conozco?. Pero no te f¨ªes del viejo sin ojos, dudo que te ayude con esto. Las estanter¨ªas quieren m¨¢s a esos librillos que a los bibliotecarios: los librillos no mueren por el paso del tiempo, mientras que nosotros no aguantamos m¨¢s que un pesta?eo para las estanter¨ªas'' Adam ley¨® con cuidado, luego de tanto tiempo sab¨ªa que su padrino desconfiaba hasta de las sombras, por lo que no le pareci¨® extra?o su actitud. Usando el l¨¢piz en su mano, el ni?o escribi¨® en la biograf¨ªa: ''?Pero no hay forma de ver a uno?'' La pregunta se diluy¨® en la p¨¢gina blanca y un p¨¢rrafo apareci¨® en su lugar: ''Si, la hay¡­ Ve y espera en la escalera hasta que veas un librillo llam¨¢ndote. No te impacientes, la guerra durar¨¢ mucho m¨¢s que tu vida. Participar¨¢s ¨²nicamente en la etapa inicial y esta es la mejor etapa. Recuerda: nuestro objetivo son las estanter¨ªas que esperaron este momento por 50.000 a?os en ese piso. Ellas son pacientes y notar¨¢n que eres m¨¢s ¨²til que cualquier otro bibliotecario'' Adam se tom¨® un buen tiempo para leer el p¨¢rrafo largo y su padrino escribi¨® varios p¨¢rrafos con palabras similares para tratar de comunicar el mensaje de la forma m¨¢s clara posible. Luego de un tiempo, Adam comprendi¨® la mayor parte y pregunt¨®: Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! ''?Por qu¨¦ soy m¨¢s ¨²til?'' Abajo de la pregunta, apareci¨® en la biograf¨ªa: ''Por el bar¨®n¡­ El bar¨®n rompi¨® sus reglas lastimando a un ni?o y eres ese ni?o, por lo cual ahora eres intocable por los bibliotecarios de ese piso, eso ayuda m¨¢s de lo que crees. Sigue los planes y saldremos con libros que cambiar¨¢n tu destino, Adam'' Adam busc¨® entender las palabras, pero por desgracia ¨²nicamente pudo entender una parte del mensaje, lo suficiente para saber que estar¨ªa a salvo o eso comprendi¨®. Lamentablemente, parec¨ªa que su padrino no quer¨ªa hablar m¨¢s de los librillos y cada vez que preguntaba algo solo aparec¨ªa el mismo mensaje: ''Espera en las escaleras. Preg¨²ntame en las escaleras. Estudia en las escaleras.'' Adam se cans¨® de preguntarle a su padrino y decidi¨® ponerse a estudiar, cada vez se hac¨ªa m¨¢s complicado y esta vez seg¨²n el profesor Aquiles, Adam deber¨ªa llegar hasta las 60 p¨¢ginas para notar el cambio en el libro, mientras que sus compa?eros lo lograr¨ªan en las 50 p¨¢ginas. Por lo cual Adam deb¨ªa estudiar 20 p¨¢ginas y sus compa?eros 10. Pero seg¨²n el profesor, la dificultad era la misma. Mientras que Adam estudiaba. El viejo sin ojos pensaba atentamente en las palabras del padrino de Adam, pero no parec¨ªa estar molesto por su desconfianza. Los dos buscaban lo mismo: libros m¨¢gicos. Y mientras eso ocurr¨ªa, el viejo sin ojos no ten¨ªa por qu¨¦ molestarse, el plan del padrino de Adam no era tan malo seg¨²n la perspectiva de la estanter¨ªa. Aunque podr¨ªa no obtener nada si ninguna estanter¨ªa se animara a confiar en Adam. Pero las guerras eran largas para los bibliotecarios y probablemente el chico morir¨ªa antes de ver el final de la misma, as¨ª que oportunidades no le faltar¨ªan. E1-44-Mi primer gran cumplea?os triste. Un a?o y tres meses pasaron volando. Adam ya ten¨ªa 11 y estaba por cumplir los 12. No obstante, los cumplea?os del ni?o se sent¨ªan bastante vac¨ªos: ya que no ten¨ªa nadie con quien festejarlos. Adam no ve¨ªa a su padre desde casi 2 a?os y tampoco ten¨ªa ganas de ir a visitarlo; sin embargo, el ni?o siempre esper¨® que su padre alg¨²n d¨ªa se arrepintiera de abandonarlo y viniera a buscarlo en la cueva del viejo sin ojos, pero eso no ocurri¨® nunca. Los compa?eros de la escuela de Adam festejaron su cumplea?os y el de ellos, siguiendo la tradici¨®n de los bibliotecarios: un escueto saludo y un adi¨®s. Adam no sab¨ªa por qu¨¦ sus amigos ve¨ªan eso como normal. Pero para el ni?o, que hab¨ªa crecido con un lun¨¢tico aislado de la sociedad como padre, los cumplea?os deber¨ªan festejarse con un poco m¨¢s de alegr¨ªa y emoci¨®n. Por suerte el profesor Aquiles le regal¨® un pastel de cumplea?os a Adam, el viejo sin ojos le dio un buen discurso para h¨¦roes y su padrino le escribi¨® una canci¨®n de feliz cumplea?os en su biograf¨ªa: aunque su padrino escribi¨® la canci¨®n con cierta iron¨ªa, por lo que tampoco era muy reconfortante para Adam. Sin embargo, todo eso no quita que este haya sido el peor cumplea?os de la vida de Adam. The narrative has been illicitly obtained; should you discover it on Amazon, report the violation. Como todos los d¨ªas, Adam se encontraba esperando en la puerta de las escaleras mientras estudiaba; Aun as¨ª, parecer¨ªa ser que esta estrategia de esperar pasivamente a una estanter¨ªa y no ir a buscarla, no estaba resultando. Hab¨ªa pasado much¨ªsimo tiempo y Adam nunca se cruz¨® con un librillo que quisiera hablar con ¨¦l, si se cruz¨® con unos cuantos, pero solo los vio desplaz¨¢ndose por el suelo y no busc¨¢ndolo a ¨¦l. A pesar de todo eso, el d¨ªa de hoy era un d¨ªa muy especial para Adam porque ven¨ªa de celebrar sus 60 p¨¢ginas le¨ªdas. La celebraci¨®n fue un regalo de su profesor y unas cuantas palabras de ¨¢nimo para lograr llegar a las 80 hojas: la cual era la siguiente gran meta del joven h¨¦roe. Por desgracia, el regalo no dur¨® mucho, ya que se trataba de un libro comestible: sus p¨¢ginas ten¨ªan sabor a chocolate, su tapa ten¨ªa sabor a una fruta que Adam sol¨ªa comprar en el mercado y su lomo sab¨ªa papel: parec¨ªa que esa parte no hab¨ªa que comerla, pero el ni?o no se dio cuenta. Adam estudi¨® por un rato y poco a poco su tiempo de espera se estaba agotando y ya estaba siendo hora de volver a la cueva, pero por sorpresa para ¨¦l, alguien que conoc¨ªa estaba saliendo de las escaleras y era Franco. Adam se extra?¨® de ver a su amigo subiendo por las escaleras; ya que su amigo viv¨ªa en el piso superior, no ten¨ªa muchos motivos para bajar las escaleras, adem¨¢s de curiosear con las estanter¨ªas; cosa que no ser¨ªa muy extra?a de parte de Franco. Franco mir¨® a Adam con curiosidad por el encuentro y se acerc¨® para saludarlo: ¡ª?Qu¨¦ haces esperando en la puerta de las escaleras? ?Tu padre te recoge por ac¨¢? ¡ªSi,si¡­¡ªContest¨® Adam un poco nervioso; por suerte su amigo le hab¨ªa dado una buena excusa. E1-45-?La primera misiè´¸n del h茅roe! ¡ª?Todav¨ªa tienes algo de tiempo?¡ªpregunt¨® Franco con emoci¨®n¡ªMe encontr¨¦ una estanter¨ªa que necesitaba ayuda. Estoy en el medio de una de sus tareas: ?Quieres ayudarme a cumplirlas? ¡ªClaro¡ª Contest¨® Adam con mucha curiosidad acerca de la tarea¡ª Pero deja que le pregunte a mi padrino primero: ?Cu¨¢l es la tarea? ¡ªTengo que llevar este libro a una estanter¨ªa¡ªRespondi¨® Franco agitando un libro negro para todos lados. El libro parec¨ªa bastante normal, solo era un libro con tapa negra com¨²n y corriente. En su lomo ten¨ªa la inscripci¨®n: ''Una hora de aventuras''. Adam con mucha anticipaci¨®n pregunt¨® a su padrino si deb¨ªa ayudar o no y su padrino respondi¨®: ''Es lo que est¨¢bamos esperando¡­ Los protegidos por el bar¨®n son transportadores perfectos porque los otros bibliotecarios ¨²nicamente te ignoraran. Ve con tu amigo y obt¨¦n alg¨²n tesoro¡­'' Adam se entusiasm¨®, finalmente esperar todos los d¨ªas dio sus frutos. Con alegr¨ªa, el ni?o grit¨® a su amigo: ¡ª?Vamos a la aventura! ¡ª?Vamos!¡ª Grit¨® Franco agitando el libro con entusiasmo¡ªLa estanter¨ªa est¨¢ por este piso, en uno de los hex¨¢gonos internos de los principales. ?S¨ªgueme, lider¨® el camino! Adam asinti¨® y sigui¨® la espalda de su amigo, en el camino los ni?os se cruzaban con muchos bibliotecarios que estaban tratando de descubrir los nuevos secretos de las estanter¨ªas o probando sus reglas. La mayor¨ªa de bibliotecarios proced¨ªa con mucha precauci¨®n, por lo que tardaban bastante en tomar sus decisiones, por lo que los dos ni?os no pod¨ªan ver los resultados finales, por suerte o por desgracia. The author''s tale has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡ªEstamos bastante cerca: la estanter¨ªa est¨¢ en el hex¨¢gono 2¡ª Agreg¨® Franco con alegr¨ªa. ¡ª?Esta estanter¨ªa tiene reglas complicadas?¡ª pregunt¨® Adam en el camino. Las estanter¨ªas estaban por el interior del hex¨¢gono principal, por lo que hab¨ªa que atravesar unos cuantos pasillos y estaban algo escondidas. ¡ªNo s¨¦, solo tenemos que entregar el libro¡­¡ªRespondi¨® Franco con preocupaci¨®n¡ª Por las dudas no tratemos de leer sus libros, podr¨ªa ser peligroso. ¡ªSi, me parece buena idea¡ª Respondi¨® Adam, no quer¨ªa meterse en problemas, a¨²n recordaba lo que pas¨® con la estanter¨ªa de la viejita, si no fuera porque era de utilidad para ese viejo en harapos, podr¨ªan haberlo convertido en un libro. Los dos chicos entraron en el interior del hex¨¢gono 2, pero cuando estaban por meterse en los pasillos internos, dos bibliotecarios con las t¨²nicas negras algo rotas se acercaron a ellos. Adam se asust¨®, recordaba lo que le dijo su padrino, pero a¨²n ten¨ªa miedo. ¡ª?Qu¨¦ hacen dos ni?os por ac¨¢? ¡ª pregunto uno de los hombres: ten¨ªa una gran barba y una mirada codiciosa en el rostro ¡ª ?Qu¨¦ tal si nos entregas ese libro negro, chico? ¡ªS¨ª, ser¨¢ mejor que hagan caso¡ªRespondi¨® el otro hombre acerc¨¢ndose a los chicos¡ªEstos pasillos son muy solitarios. ?Si desaparecen por ac¨¢, solo le echar¨¢n la culpa a las estanter¨ªas! Adam estaba por largarse a llorar, seg¨²n su padrino los bibliotecarios solo deber¨ªan ignorarlo, el ni?o nunca imagin¨® que esto pudiera pasarle. Pero cuando los dos hombres estaban a unos pocos pasos de los ni?os, una cabeza de madera se form¨® en la estanter¨ªa que estaba al lado de los chicos y grit¨® con un acento de pirata algo raro: ¡ª?Toca al pich¨®n y te mato, lagarto! Los dos hombres escucharon las reglas y salieron corriendo, parec¨ªa que el libro negro no val¨ªa tanto. Adam mir¨® a la cabeza que lo estaba salvando y agradeci¨® en su coraz¨®n. La cabeza estaba hecha de madera negra, ten¨ªa un parche en el ojo y un sombrero de capit¨¢n. ¡ª?Gracias!¡ª Gritaron los dos muchachos al un¨ªsono al ver a los hombres en retirada. E1-46-Que d铆a de... La cabeza de pirata no respondi¨® al agradecimiento de los ni?os, ¨²nicamente mir¨® a Adam unos segundos y desapareci¨® en su estanter¨ªa. Adam se qued¨® unos minutos aturdido, por lo que acababa de pasar en los pasillos. El ni?o no sab¨ªa si volver a la cueva, ya que estaba muy asustado por lo de reci¨¦n. Por contrario, Franco pareci¨® agarrar confianza y dijo: ¡ª?Vamos Adam! ?Los estudiantes no tenemos nada que temer en este piso! ¡ª?Pero esos dos bibliotecarios casi nos roban!¡ªGrit¨® Adam, de forma algo inocente, dado que casi los matan. ¡ª?Con las estanter¨ªas de nuestro lado no se van a animar a tocarnos!¡ªGrito Franco con a¨²n m¨¢s confianza, infectando un poco a Adam con esas ganas de ir por la aventura¡ª Ya estamos cerca, es por estos pasillos. ?Solo un par de giros m¨¢s y lo logramos! ?No podemos rendirnos estando tan cerca! ¡ª?Falta tan poco para llegar?¡ªpregunt¨® Adam con dudas. Si ¨²nicamente faltaba dar dos vueltas m¨¢s para llegar a la estanter¨ªa, el ni?o siempre podr¨ªa correr hacia la estanter¨ªa con el pirata, si las cosas se complicaban. Por lo que era bastante cobarde volverse ahora, estando a unos pasos de lograr terminar la aventura. ¡ª?S¨ª, falta poco, te dije antes que la estanter¨ªa est¨¢ en el hex¨¢gono 2! ¡ª Respondi¨® Franco con felicidad¡ª ?¨²nicamente tenemos que caminar dos esquinas m¨¢s y lo logramos! ?Ya estoy esperando ver qu¨¦ tesoro nos toca! ?Espero que sea uno de esos libros m¨¢gicos que te permite lanzar bolas de fuego! Adam estaba bastante nervioso, incluso dos esquinas en este momento parec¨ªa un abismo que no pod¨ªa cruzar, pero por suerte su amigo lo tom¨® de la mano y d¨¢ndole confianza lo llev¨® a seguir adelante diciendo: ¡ªVamos, Adam. ?No tengas miedo! Infectado por la confianza de Franco, Adam sigui¨® a su amigo que lo tomaba de la mano, tir¨¢ndolo para adelante. El primer pasillo se atraves¨® sin problemas y no parec¨ªa haber nadie en el pasillo de estanter¨ªas, por lo cual Adam sonri¨® liberando un poco sus nervios, adem¨¢s esta zona le era conocida al ni?o. This tale has been unlawfully lifted from Royal Road. If you spot it on Amazon, please report it. Era la zona donde Adam y Franco vinieron a celebrar la lectura de sus primeras 30 p¨¢ginas. Adam pudo reconocer a las 4 estanter¨ªas de madera blanca pegadas una a lado de la otra. Pero parec¨ªa que la guerra hab¨ªa cambiado unas cuantas cosas para estas estanter¨ªas y ahora las tres primeras estanter¨ªas estaban repletas de polvo y solo la ¨²ltima estanter¨ªa no ten¨ªa polvo. Adem¨¢s, esta ¨²ltima estanter¨ªa parec¨ªa tener unos pocos libros restantes en sus estantes y sus tablones estaban rotos y torcidos. Adam pas¨® junto a las 4 estanter¨ªas, cuando pas¨® por la ¨²ltima estanter¨ªa de madera blanca, el ni?o not¨® que la cabeza del viejo se form¨® para observarlos, parec¨ªa estar mucho m¨¢s viejo que antes, con muchas arrugas en su cara y algunas cuantas cicatrices. El viejo no dijo nada al formarse, ¨²nicamente lo mir¨® a ¨¦l y a franco por un buen rato. Adam y franco tampoco le dijeron nada al viejo, que parec¨ªa no tener muchos ¨¢nimos para hablar en estos momentos. Los ni?os continuaron caminando hacia el destino de la misi¨®n, mientras el viejo observaba desde atr¨¢s como si estuviera suplicando por ayuda, pero por desgracia Adam era muy joven para entender la mirada y sigui¨® caminando hasta la esquina. Pero cuando estaba por cruzar la esquina para llegar al pasillo del final de la misi¨®n, el viejo que miraba la espalda de los dos j¨®venes, dijo con un tono de voz autoritario: ¡ªMata al orco. Una de las otras tres estanter¨ªas de madera blanca perdi¨® todo su polvo de repente y la cabeza del pr¨ªncipe encantador se form¨® y mir¨® con ojos sedientos de lucha a la espalda de los dos j¨®venes. Adam y Franco se dieron la vuelta por el ruido provocado y miraron de forma aturdida al pr¨ªncipe encantador. *Puff* La cabeza de Franco estall¨® como una sand¨ªa y un libro apareci¨® en su lugar. Acto seguido, el cuerpo sin vida del ni?o cay¨® al suelo frente a Adam. Adam vio con terror como la cabeza de su amigo hab¨ªa sido reemplazada por un libro. La sangre caliente y viscosa borboteaba del cuello de Franco; manchando la t¨²nica blanca de Adam y su rostro. El ni?o not¨® como la ropa de su amigo comenz¨® a distorsionarse y los libros de las estanter¨ªas se mov¨ªan de manera extra?a. Las piernas del ni?o comenzaron a temblar y su boca se abr¨ªa y cerraba constantemente como si tratara de decir algunas palabras, pero por m¨¢s que el joven intentar¨¢ pedir ayuda, solo balbuceaba cosas sin sentido. Acto seguido, Adam sinti¨® que las cosas a su alrededor comenzaron a girar de forma extra?a y mientras trataba de agarrarse a algunas de las estanter¨ªas cercanas cay¨® desmayado al suelo. Por desgracia, la mente joven de Adam no pudo tolerar semejante escena ocurrida de imprevisto y termin¨® cediendo, provocando que el ni?o no pudiera huir por su vida. E1-47-El Actorino Adam poco a poco abri¨® los ojos, estaba en una sala cuadrada formada por madera blanca, la sala estaba completamente vac¨ªa salvo por una vela que iluminaba pobremente la sala. Su cuerpo se encontraba pegado a una silla de madera blanca, parec¨ªa que la silla hab¨ªa envuelto sus brazos y piernas para que no pudiera moverlos y en su boca pod¨ªa encontrarse un trozo de t¨²nica blanca empapada con sangre. *Mmmm*...*Mmmm* El sabor a sangre y el ambiente terror¨ªfico provocaron que el ni?o comenzara a llorar, pero solo unos mugidos pod¨ªan escucharse por el trapo manchado de sangre tapando su boca. ¡ªParece que despertaste¡­ ni?o¡­¡ª Coment¨® alguien con una voz muy pausada y lenta. Adam vio hacia esa direcci¨®n y una persona formada completamente con madera pod¨ªa encontrarse. Adam lo reconoci¨® de un vistazo, era el viejo de la estanter¨ªa de madera blanca. Pero el viejo no parec¨ªa tan viejo como antes, no hab¨ªa arrugas en su rostro, ni cicatrices y vest¨ªa con un traje, un bast¨®n y un sombrero muy elegante. *Mmmmmm*... Adam trat¨® de suplicar, mientras lloraba. Pero al viejo no pareci¨® importarle las s¨²plicas de Adam, mientras pon¨ªa el bast¨®n sobre el hombro del ni?o y dec¨ªa con una voz pausada: ¡ªEscucha, te salv¨¦ la vida y el negocio con mi familia siempre es favor por favor. Me debes un favor y vas a pagarlo. Adam no entend¨ªa las palabras del viejo, ¨²nicamente lo miro con mucho miedo, recordaba la cabeza de Franco ser reemplazada por un libro. El viejo not¨® la mirada del ni?o y dijo en tono autoritario: ¡ªHijo, trae al orco. El pr¨ªncipe encantador se form¨® entre la madera, pero esta vez no era solo una cabeza, sino que ten¨ªa un cuerpo de madera y estaba vestido con un traje muy elegante. El pr¨ªncipe encantador tra¨ªa en sus brazos a un ni?o envuelto completamente en t¨²nicas blancas manchadas de sangre. *Mmmmmmm*...*Mmmmmmmm* El miedo en el rostro de Adam no hizo m¨¢s que crecer, hace mucho hab¨ªa manchado el piso con pis y sus ojos de suerte ve¨ªan por las l¨¢grimas estrepitosas que ca¨ªan por su rostro mientras suplicaba por su vida. El pr¨ªncipe encantador ignor¨® la terrible apariencia de Adam y comenz¨® a desenvolver al ni?o dentro de las t¨²nicas. *Mmmm*... Las l¨¢grimas de Adam pararon y mir¨® con asombro el cuerpo en el piso: el cad¨¢ver ten¨ªa el tama?o de franco y sangre roja, pero su piel era extremadamente blanca y estaba llena de complicados tatuajes azules. No obstante, la cabeza del cad¨¢ver hab¨ªa estallado y su cuerpo no era tan diferente al de Franco, por lo que Adam ten¨ªa dudas con respecto a que estaba ocurriendo. This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. ¡ªEsto es un actorino¡ª Coment¨® el viejo con la misma voz calmada de siempre¡ªSe transforman en bibliotecarios, atraen a sus v¨ªctimas y los matan entre los pasillos para devorarlos. ?Acaso no notaste nada anormal? Cuando el viejo pregunt¨®, el pedazo de t¨²nica en la boca de Adam fue sacado por el pr¨ªncipe encantador, permitiendo que el ni?o pudiera responder. ¡ªNo...¡ªdijo Adam temblando de miedo. El viejo noto la mirada del ni?o y acerc¨® la mano a una de las paredes, su mano se hundi¨® y el anciano saco un libro amarillo junto a un l¨¢piz de la pared. Mientras le pasaba el libro a Adam, el viejo orden¨® con voz autoritaria: ¡ªPreg¨²ntale a tu padrino. Acto seguido, la silla de madera liber¨® las manos del ni?o. Con temor, Adam tom¨® la biograf¨ªa y se predispuso a escribirle a su padrino. El l¨¢piz en la mano de Adam no paraba de temblar y unas cuantas l¨¢grimas cayeron de su rostro manchando la biograf¨ªa, mientras el ni?o trataba de explicar lo que ocurr¨ªa. El padrino de Adam contest¨® escribiendo con bastante enojo por la situaci¨®n: ''No tengo ni puta idea que es un actorino, ?Pero te parece que puedes negarte a lo que te pidan? ??SIGUE LA CORRIENTE!!'' Adam ley¨® las palabras de su padrino y mir¨® con cautela a los dos posibles asesinos de Franco o sus salvadores. Ahora, Adam solo pod¨ªa confiar en el consejo de su padrino y tratar de salir con vida de este cuarto de madera. ¡ªMira, ni?o, la situaci¨®n es bastante simple¡­¡ª Dijo el viejo con cara seria en el rostro, mientras pon¨ªa la mano en el hombro de Adam¡ª Te salvamos la vida y quiero que me devuelvas el favor. Adam asinti¨® con miedo, porque la mano que le presionaba el hombro le estaba doliendo. El viejo sac¨® su mano y sonri¨® mientras explicaba la situaci¨®n: ¡ªEl favor que te pido es bastante f¨¢cil, una de mis hijas me dijo que tienes cierta relaci¨®n con una estanter¨ªa del piso inferior 5 de 5. Si logras que esa estanter¨ªa me consiga unos librillos que no est¨¦n controlados por el bar¨®n, el favor est¨¢ saldado. Adam volvi¨® a asentir con la cabeza; el favor no parec¨ªa tan complicado, ¨²nicamente depend¨ªa del viejo sin ojos. El viejo mir¨® a Adam con una sonrisa a¨²n m¨¢s grande y dijo con felicidad: ¡ªChico, este es mi quinto ascenso y mis hijos tuvieron unos cuantos m¨¢s, cr¨¦eme, puedo pagar alg¨²n que otro libro m¨¢gico por el contacto con esos librillos. T¨² solo dile a esa estanter¨ªa: que la familia de los Martinelli necesitan este favor y lo haremos participar en la guerra de este ascenso. Ver¨¢s c¨®mo sus ojos brillan encantados. Adam asinti¨® como si su vida dependiera de ello. El viejo chist¨® sus dedos y una puerta con una escalera de caracol apareci¨® en una de las paredes de la habitaci¨®n. Luego saco de la mano del cad¨¢ver un libro negro y se lo entreg¨® a Adam, diciendo: ¡ªUn peque?o adelanto, para que tu negociaci¨®n se vuelva m¨¢s fluida. Adam asinti¨® y tom¨® el libro. Sus piernas se liberaron de la silla de madera y el joven h¨¦roe corri¨® con toda sus fuerzas hacia la escalera de caracol. Cuando Adam corr¨ªa, la voz del pr¨ªncipe encantador lleg¨® desde su espalda gritando: ¡ª?No falles la misi¨®n, chico! ?Si fallas no saldr¨¢s vivo ni escapando por los pisos inferiores! E1-48-El peso del infinito. Adam corri¨® con velocidad por las escaleras de caracol, su mente parec¨ªa estar en otro lugar muy distante, pero su cuerpo estaba en estas escaleras y ¨²nicamente ten¨ªa una misi¨®n, la cual era escapar con vida, mientras que su coraz¨®n latiendo con violencia le dec¨ªa al ni?o: ?Corre Adam! ?Corre! ?Y nunca dejes de correr! Finalmente, Adam lleg¨® a la parte de abajo, pero no hab¨ªa salida aparente y ¨²nicamente se encontraba una pared de madera blanca al final de las escaleras. Adam con violencia golpe¨® la pared de madera que tapaba la salida tratando de que se abriera, sin embargo, no se abri¨® y en cambio, la cabeza de una chica con estrellas decorando su rostro se form¨® en la pared. La chica mir¨® a Adam alterado y dijo con una voz muy relajante: ¡ªDeber¨ªas tranquilizarte antes de salir... Adam mir¨® a la chica como si se tratara de una loca por un buen rato. Ella probablemente sab¨ªa por lo que el ni?o acababa de pasar: ¡®?C¨®mo pod¨ªa pedirle que se tranquilice?¡¯ Gritaba el coraz¨®n de Adam, pero el miedo en la mente del ni?o le dec¨ªa que se quedara callado y siguiera la corriente como su padrino le hab¨ªa dicho que haga. La chica not¨® que Adam parec¨ªa tranquilizarse con el tiempo y continu¨® con una voz muy relajante: ¡ªMuy bien joven bibliotecario, trata de hacer honor a tu raza y mantente tranquilo. Los buenos bibliotecarios siempre est¨¢n tranquilos hasta el final de sus vidas. Las emociones ¨²nicamente te har¨¢n perderte en los libros, muchacho¡­ Adam mir¨® con miedo a la chica, pero su respiraci¨®n poco a poco volv¨ªa a ser normal. ¡ªAhora escucha con atenci¨®n¡­¡ª Continu¨® la chica con calma¡ªCuando habr¨¢ la puerta debes irte tranquilo, si las otras estanter¨ªas notan algo raro: te mataran. Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation. Sin darle tiempo a que Adam pudiera reaccionar a la situaci¨®n de mierda que se hab¨ªa metido. La pared de madera comenz¨® a desaparecer y un marco de madera apareci¨® en su lugar mostrando el pasillo, mientras que la chica le daba un beso en la mejilla de Adam y le susurraba al o¨ªdo: ¡ªEres el chico que acompa?¨® al ermita?o al infinito, s¨¦ que podr¨¢s hacerlo... solo es otro paseo entre las estanter¨ªas, ni?o. Adam se encontr¨® con el pasillo de estanter¨ªas de otro piso, nunca hab¨ªa estado ac¨¢, pero por la cantidad de escalones que bajo, supo que era el tercer piso medio. El ni?o quiso correr, pero su mente lo detuvo, ahora ten¨ªa que seguir la corriente hasta salir con vida, si su cuerpo luchaba contra la misma ser¨ªa despedazado hasta transformarse en un libro. Con pasos tambaleantes por los nervios, Adam comenz¨® a caminar por los pasillos rodeados de libros. Al ni?o nunca le parecieron tan raros como ahora estos pasillos llenos de libros que parec¨ªan infinitos. Pero poco a poco, Adam fue agarrando confianza al ver que nada ocurr¨ªa y logr¨® llegar hasta las escaleras del piso 3. Al joven nunca le hab¨ªan parecido tan raras estas escaleras de m¨¢rmol. Mientras bajaba las escaleras y se alejaba del infierno, el coraz¨®n del ni?o lat¨ªa a toda marcha y su respiraci¨®n se aceleraba cada vez m¨¢s. Hoy fue la primera vez en su vida que Adam se dio cuenta de lo claustrof¨®bicas que pod¨ªan ser estas escaleras. Cada paso que daba el ni?o le hac¨ªa parecer que la escalera se hac¨ªa m¨¢s y m¨¢s angosta, hasta que sinti¨® que las paredes iban a aplastar su cuerpo. Pero por m¨¢s que su mente infantil lo enga?ara con cada paso dado, tambi¨¦n cada paso que daba lo acercaba m¨¢s a su destino. Notando lo pesado que se le estaba haciendo dar cada paso, fue que Adam record¨® la locura del viejo en harapos: una sola pregunta, una sola pose incorrecta, lo mataban; sin embargo, la tranquilidad que ten¨ªa era tan abrumadora que Adam pens¨® que todo ese largo camino para llegar al vac¨ªo fue una simple caminata sobre los pasillos. Adam por primera vez en su vida, a la tierna edad de 12 a?os, se sinti¨® deprimido. No importaba cu¨¢nto lo intentara, el ni?o no pod¨ªa dar el siguiente paso para seguir descendiendo en las eternas y fr¨ªas escaleras de m¨¢rmol. Pero no por el miedo que ten¨ªa; sino por la pregunta que su coraz¨®n se estaba respondiendo; no importaba cuantas t¨²nicas Adam obtuviera, cuantos idiomas dominar¨¢ y cu¨¢ntos libros leyera: el joven h¨¦roe sinti¨® que jam¨¢s podr¨ªa lograr lo que ese viejo logr¨® descalzo y vestido en harapos. E1-49-El asqueroso libro negro. ¡ª?D¨ªa pesado en la escuela, muchacho?¡ªpregunt¨® alguien desde la espalda de Adam. Adam se dio vuelta y vio a la persona que le hab¨ªa hablado. La persona estaba vistiendo una t¨²nica negra y era bastante flaca, ten¨ªa el pelo negro y los ojos negros. Por el libro rojo en la cintura de la persona, Adam supuso que se trataba de un guardia que se encontraba cambiando de turno. El ni?o no sab¨ªa bien qu¨¦ responder al guardia, o mejor dicho, su boca estaba abri¨¦ndose y cerr¨¢ndose constantemente, mientras trataba de buscar alguna excusa para que el guardia no lo llevar¨¢ preso por tener la t¨²nica blanca llena de sangre. Pero por mucho que Adam pensara, no encontraba una respuesta correcta para este acertijo. Por otro lado, luego de que Adam se diera la vuelta, el guardia pudo reconocer al ni?o, no hab¨ªa muchos y este ni?o pelirrojo siempre se paraba en la puerta de las escaleras a estudiar y se quedaba ah¨ª un par de turnos. Cuando vio que las t¨²nicas de Adam estaban cubiertas con sangre, el guardia supo que es lo que hab¨ªa ocurrido y dijo con mucha pena: ¡ªYa todo est¨¢ bien, chico, lamentablemente las estanter¨ªas siempre son crueles con nosotros. Al escuchar al guardia, Adam lo entendi¨®, la respuesta al acertijo era tener paciencia y dejar que la mente del guardia cree una buena excusa para vos. Al ver que el chico parec¨ªa volver a entrar en raz¨®n, el guardia puso su mano en el hombro de Adam y agreg¨®: ¡ªPero escucha bien ni?o, es tambi¨¦n por eso que no podemos tenerles miedo a las estanter¨ªas. Ya son muchos los que tuvieron miedo antes de nosotros, ahora los que vivimos tenemos que ser valientes por la sangre que mancha cada uno de los secretos de esta biblioteca. Adam se sinti¨® bastante motivado por las palabras de aliento y sigui¨® al guardia que lo acompa?¨® hasta la salida de las escaleras del primer piso medio. De hecho, fue una fortuna que Adam se encontrar¨¢ con el guardia en las escaleras y decidiera acompa?arlo, ya que los guardias de las escaleras del primer piso medio eran los m¨¢s serios de todos. Estos guardias no lo dejar¨ªan pasar tan f¨¢cilmente como los dem¨¢s, pero por suerte para Adam, el guardia que lo acompa?¨® se tom¨® la molestia de hablar con los guardias del primer piso en nombre del ni?o y logr¨® que dejaran pasar a Adam sin preguntarle mucho. Cuando el guardia vio que el chico se marchaba con normalidad volvi¨® a subir las escaleras, parec¨ªa que el guardia se tom¨® la molestia de bajar unos escalones de m¨¢s para ayudar a Adam. Stolen content warning: this tale belongs on Royal Road. Report any occurrences elsewhere. Algo m¨¢s tranquilo, Adam se dirigi¨® hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos, pero antes de que pudiera llegar el viejo sin ojos sali¨® con alegr¨ªa y le grito resonando por todo el pasillo: ¡ª?Pero miren quien lleg¨®! ?El h¨¦roe pelirrojo! ?El famoso aventurero de la biblioteca que derrota la maldad a su paso! Adam no sab¨ªa donde esconderse, se supon¨ªa que no ten¨ªa que llamar la atenci¨®n de las estanter¨ªas, pero el viejo sin ojos estaba arruinando todo, con algo de apuro corri¨® hacia la estanter¨ªa y dijo en voz baja: ¡ª?Pero por qu¨¦ gritas? ?Nos oir¨¢ todo el hex¨¢gono! Una sonrisa se mostr¨® en la boca del viejo y con orgullo dijo: ¡ª?Por qu¨¦ no miras mis estantes para averiguarlo? Adam miro los estantes del viejo sin ojos y se sorprendi¨®: ?El libro negro era m¨¢gico! Sin embargo, el libro ten¨ªa un aspecto muy normal para que el ni?o se diera cuenta. Pero Adam estaba demasiado nervioso para celebrarlo, el viejo not¨® el problema y dej¨® entrar al ni?o. Una vez adentro, Adam se tranquiliz¨®, lo primero que hizo fue contarle todo el asunto a su padrino para pedir su opini¨®n, mientras tanto el viejo sin ojos coment¨®: ¡ªAdam, mi muchacho, nunca dejas de sorprenderme. ?Dos libros m¨¢gicos, eres el primer h¨¦roe que me trae tanta alegr¨ªa en tan poco tiempo! Sab¨ªa que un lun¨¢tico como vos, desesperado por sobrevivir, ser¨ªa una buena inversi¨®n, pero esto realmente es una agradable sorpresa. Adam ignor¨® los delirios del viejo sin ojos y ley¨® atentamente la respuesta de su padrino: ''Te guste o no, ya est¨¢s adentro de la guerra, ni?o. Ahora solo puedes sacarle provecho a la guerra o morir en el intento. Busca que el viejo sin ojos te vea como algo valioso o las cosas podr¨ªan ponerse complicadas''. La ¨²ltima frase ¨²nicamente apareci¨® unos segundos antes de desaparecer, por lo que solamente Adam pudo leerla. El viejo sin ojos noto que Adam segu¨ªa hablando con su padrino, por lo que se fue afuera a apreciar el nuevo libro en su estante, buscando en cu¨¢l posici¨®n el libro lograr¨ªa llamar m¨¢s la atenci¨®n de los bibliotecarios. Luego de un rato, el viejo sin ojos volvi¨® aparecer en la cueva y con una voz muy preocupada le coment¨® a Adam: ¡ªLamentablemente, el libro est¨¢ escrito en el idioma de los entrepisos o como lo llaman ustedes: el de las criaturas. No muchos bibliotecarios pueden leer este idioma en estos pisos tan seguros, pero es el primer libro en este idioma que obtengo, as¨ª que puede ser ¨²til para atraer trotamundos o misioneros. Adam escuch¨® atentamente y abri¨® el libro, efectivamente no entend¨ªa nada, este era otro idioma y tendr¨ªa que dominarlo si quisiera leer el libro. Con mucha molestia, Adam pregunt¨®: ¡ª?Sabes que puedo hacer para aprender este idioma o traducirlo? ¡ª?S¨ª, ve para abajo, muy abajo!¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con un entusiasmo in¨¦dito¡ªHasta encontrar una serie de pisos infectados y sin bibliotecarios. Las estanter¨ªas de esa zona te mimar¨¢n para que aprendas el nuevo idioma. ?Cr¨¦eme, las pobres desgraciadas que viven en esa zona est¨¢n desesperadas por bibliotecarios! Adam se molest¨® a¨²n m¨¢s, no sab¨ªa bien que era un piso infectado, pero el nombre sonaba horrible. E1-50- A cazar librillos! ¡ª?De todas formas como conseguiste el libro?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con sospecha¡ª Puedo ver que tus t¨²nicas est¨¢n llenas de sangre, pero sigues siendo un h¨¦roe¡­ ¡ªDe eso quer¨ªa hablarte¡­¡ªRespondi¨® Adam, siguiendo las instrucciones de su padrino, el ni?o exagero la historia para hacerla sonar como si fuera un aut¨¦ntico h¨¦roe que ven¨ªa de derrotar a un drag¨®n y no un pobre ni?o que se me¨® en una habitaci¨®n mientras era raptado por una estanter¨ªa. El viejo sin ojos escuch¨® atentamente, en especial la parte de los libros m¨¢gicos, en esa parte detuvo a Adam y coment¨®: ¡ªPrimero que nada, el viejo de la otra estanter¨ªa no te dio un libro m¨¢gico, las estanter¨ªas no pueden tomar los libros m¨¢gicos de los bibliotecarios o de las criaturas de manera tan sencilla, en general hay condiciones bastante complicadas de cumplir, por ejemplo vivir en mi cueva m¨¢gica. Aunque tambi¨¦n se puede negociar, pero este no es el caso, ya que mat¨® a la criatura¡­ ¡ª?Esta cueva es m¨¢gica?¡ª Interrumpi¨® Adam, vivi¨® en esta cueva por mucho tiempo y nunca le pareci¨® muy especial. ¡ªHay comida infinita, esa agua cura las heridas y lava ropa¡ª Respondi¨® el viejo con enojo, no le agradaba que el ni?o lo interrumpiera¡ª?Por lo cual es m¨¢gica, mocoso! Pero como te estaba contando: lo importante es que no le debes un libro m¨¢gico a nadie. El libro era del Actorino. ?Muri¨® y ahora es tuyo, hasta que lo utilices y desaparezca! ¡ª?La estanter¨ªa no pod¨ªa guardarlo? ?Qu¨¦ pasa si lo hace?¡ª Pregunto Adam mirando su libro negro. ¡ªNo pasa nada, pero solo tiene un uso, es relativamente in¨²til o de poco valor¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con mucha molestia¡ª Y como es in¨²til, no sirve para tratar de obtener mis contactos: ?La otra estanter¨ªa solo buscaba enga?arme! ¡ªPero ahora tienes uno que si dura para siempre¡­¡ª dijo Adam, recordando los efectos de esta cueva. ¡ªQue inocente que eres, muchacho¡­¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con mucho desprecio¡ª¨¦l no sabe que tengo esta cueva. ?Por lo tanto, ese libro m¨¢gico no existe! Negociaremos otro libro m¨¢gico m¨¢s, pero es mejor que me ayudes a encontrar unos librillos en el piso de abajo si no de verdad podr¨ªan matarte. This tale has been unlawfully obtained from Royal Road. 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Su padrino contest¨®: ''Hay, Adam, tu inocencia no deja de decepcionarme¡­ ?T¨² que obtienes por ayudar en este intercambio?... ?Acaso piensas que tu vida vale m¨¢s que un libro m¨¢gico para el viejo sin ojos o unos librillos para la otra estanter¨ªa?¡­ Cuando obtengas los librillos negociaremos un buen rato con el viejo sin ojos, para que obtengas algo a cambio, en caso contrario no obtendr¨¢ nada ninguna de las dos estanter¨ªas'' Adam le confirm¨® a su padrino que entend¨ªa lo escrito por ¨¦l y su padrino continu¨® escribiendo: ''No se lo menciones al viejo sin ojos hasta que obtengas los librillos. Por ¨²ltimo, no le vuelvas a preguntar acerca de los osos; a ninguna estanter¨ªa le gusta hablar sobre sus librillos de confianza'' La conversaci¨®n dur¨® un poco m¨¢s y Adam not¨® que su padrino estaba bastante emocionado con que encuentre un rol en la guerra y sobre todo con que haya encontrado otro libro m¨¢gico, por lo que Adam pens¨® que deb¨ªa ser bastante bueno. Tras terminar de debatir con su padrino, Adam pregunt¨®: ¡ª?C¨®mo encuentro librillos libres y sin estanter¨ªas que los usen? ¡ªNo ser¨¢ nada f¨¢cil, ya que los librillos de los pisos inferiores son muy viejos¡­¡ªDijo el viejo sin ojos con cautela¡ªTodos los librillos de los pisos inferiores tienen estanter¨ªas de confianza, por lo que la clave ser¨¢ encontrar librillos hastiados de comer polvo. En general, los librillos de los pisos inferiores est¨¢n aburridos de no hacer nada. No obstante, ser¨¢ complicado convencerlos¡­ ¡ª?C¨®mo los persuado de ayudarme?, no tengo nada que ofrecer¡­¡ª Pregunt¨® Adam, no le gustaba la idea de tener que pasear por esos pasillos llenos de lun¨¢ticos buscando algo tan chico por tanto tiempo¡ª?Tengo que ponerme a juntar polvo como un loco? ¡ªNo, claro que no. Te recuerdo que t¨² solo eres un intermediario¡ª Respondi¨® el viejo sin ojos¡ªSolo tr¨¢eme las ofertas. Yo tomo la decisi¨®n final. Cr¨¦eme, los librillos buenos son muy codiciosos y caros. Pero si la estanter¨ªa de madera blanca tiene con qu¨¦ pagarlo, no va a ser tan complicado persuadirlos. E1-51-La clase de las 80 paginas... Dos a?os y siete meses pasaron volando. Adam finalmente logr¨® llegar a las 80 p¨¢ginas a la edad de 15 a?os. Sus compa?eros de clase tambi¨¦n lograron el mismo hito respectivamente, como hab¨ªa dicho Aquiles: todos avanzaron al mismo ritmo o no avanzar¨ªa con la clase. La siguiente meta era lograr las 100 p¨¢ginas tanto para Adam como para sus compa?eros de clase, parecer¨ªa ser que s¨ª habr¨ªa una celebraci¨®n oficial al llegar a esa cantidad, por lo cual Adam estaba muy emocionado por lograrlo. En estos dos largos a?os ocurrieron muchas cosas para Adam, pero por suerte ninguna que pusiera su vida en riesgo. La negociaci¨®n con librillos estaba tom¨¢ndose mucho tiempo y el viejo sin ojos parec¨ªa no tener apuro; en cambio, Adam ten¨ªa todo el apuro del mundo. Ya hab¨ªan sido muchas las veces que el joven h¨¦roe tuvo que salir corriendo por miedo de provocar a alg¨²n lun¨¢tico en el piso inferior 5, por suerte todo termin¨® sin muchas complicaciones una vez que corr¨ªa hacia la cueva. Pero el miedo de tener que escapar de un lun¨¢tico segu¨ªa quedando impreso en el coraz¨®n de Adam. Los librillos no eran tan f¨¢ciles de convencer, en general estaban acostumbrados a su vida sin muchas preocupaciones, por lo cual la gran mayor¨ªa de ellos solo ignoraban a Adam y continuaban con su pac¨ªfica vida comiendo polvo. Los pocos librillos que respond¨ªan la propuesta de Adam ped¨ªan tanto que el viejo sin ojos se negaba a aceptar la oferta, por lo cual la negociaci¨®n nunca avanzaba. Por suerte, la familia de madera blanca tampoco parec¨ªa tener apuros. En sus tiempos de estanter¨ªa parecer¨ªa ser que 2 a?os era poco tiempo y todav¨ªa no le dec¨ªan nada a Adam por tomarse tanto tiempo en conseguir los librillos. The author''s content has been appropriated; report any instances of this story on Amazon. Aunque esta nueva rutina como negociante y buscador de librillos era un poco m¨¢s emocionante para Adam que ¨²nicamente esperar en las escaleras. Seg¨²n su padrino: ya haber conseguido un libro m¨¢gico utilizable antes de conseguir su capa negra era algo que muy pocos bibliotecarios hab¨ªan logrado. Adem¨¢s, esperar en el piso 4 no era tan buena idea como antes sol¨ªa serlo, poco a poco la situaci¨®n se estaba descontrolando cada vez m¨¢s y la frecuencia con la que aparec¨ªan criaturas peligrosas no hac¨ªan m¨¢s que aumentar. Pr¨¢cticamente, todos los d¨ªas desaparec¨ªa al menos un bibliotecario y los guardias no daban abasto para controlar la situaci¨®n, por lo que a Adam ya no le gustaba permanecer mucho tiempo en ese piso y solo iba para ir a la escuela. En estos a?os, Adam visit¨® el mercado con bastante frecuencia para comprar alguna que otra tonter¨ªa y buscar objetos interesantes a la venta; no obstante, con el tiempo el joven h¨¦roe se fue dando cuenta que los caracteres ¨²nicamente serv¨ªan para comprar las cosas b¨¢sicas para tener un buen estilo de vida. Pero los secretos, informaci¨®n y libros m¨¢gicos no se pod¨ªan comprar o al menos no se pod¨ªan comprar en el mercado de los pisos medios, que era el ¨²nico que Adam conoc¨ªa. Aunque el ni?o no se quejaba, la ventaja de ser rico era no tener que trabajar para comprar su comida. Si bien la cueva lo ayudaba: abasteci¨¦ndolo de comida infinita, comer todos los d¨ªas champi?ones azulados comenz¨® a ser una tortura para Adam, por lo que investigaba el mercado con m¨¢s frecuencia para buscar provisiones. El d¨ªa de hoy, para celebrar las 80 p¨¢ginas, Aquiles les pidi¨® a todos los estudiantes que asistieran a clases unas horas antes de lo normal, en consecuencia Adam supuso que iba a tener otra clase especial. El joven h¨¦roe estaba super-emocionado por la posible clase especial; en tantos a?os estudiando se dio cuenta de que las ¨²nicas dos clases especiales que tuvo fueron las mejores lecciones de su vida en la escuela hasta ahora. E1-52-Crecieron... Adam con pasos acelerados por la emoci¨®n lleg¨® al aula, en el camino salud¨® con mucha felicidad al resto de profesores. Los bibliotecarios no ten¨ªan esa costumbre, pero a Adam le gustaba hacerlo y ver sus reacciones de aturdimiento mientras tardaban unos segundos en devolverte el saludo. La vieja aula estaba tan normal y vac¨ªa como siempre, Franco y Bianca estaban discutiendo acerca de algo cuando vieron entrar a Adam, el profesor no parec¨ªa estar. ¡ª??Tenemos clases especiales?!¡ªpregunt¨® Adam muy emocionado. ¡ªNi idea, poco me importa¡ª Respondi¨® Bianca de forma brusca, destrozando la emoci¨®n de Adam¡ª?Por qu¨¦ ese idiota nos ten¨ªa que hacer despertarnos m¨¢s temprano? ¡ª¨²nicamente va a ser otra clase de mierda m¨¢s¡­¡ª agreg¨® Franco, tirado perezosamente en su pupitre¡ª Solamente quiero salir de este piso de una buena vez y volver a casa... Si, los chicos hab¨ªan crecido... pero Adam no¡­ Ese era uno de los grandes problemas de vivir en una cueva rodeada de hongos con una estanter¨ªa vieja y un padrino que ¨²nicamente le importaba hablar de asuntos de vida o muerte. Algo deprimido por la falta de emoci¨®n, Adam se sent¨® en su pupitre a esperar, pero parec¨ªa que el profesor no estaba llegando, por lo que se puso a estudiar un rato. Franco lo vio como si fuera un subnormal por estudiar tanto y pregunt¨®: ¡ª?Qu¨¦ no descansas, Adam? This novel''s true home is a different platform. Support the author by finding it there. ¡ªSi, pero odio descansar¡ªContest¨® Adam pensando en la persecuci¨®n de Librillos llevada en el piso inferior 5 todos los d¨ªas ¡ª?Podr¨ªas venir con nosotros al piso de arriba a jugar?¡ªContest¨® Franco mirando a Adam con algo de pereza por la larga espera¡ªSiempre te la pasas estudiando, deber¨ªas relajarte un poco, amigo. ¡ªTal vez otro d¨ªa¡­¡ª Respondi¨® Adam con pena, seg¨²n su padrino: si iba a jugar con sus amigos al piso de arriba, las estanter¨ªas de madera blanca lo matar¨ªan por descansar. Esto con el tiempo fue provocando que Adam se aislar¨¢ del grupo de compa?eros de clase. ¡ªA este ritmo, ese ''otro d¨ªa'' ser¨¢ cuando demos la lectura para recibir la t¨²nica negra¡ª Respondi¨® Bianca con iron¨ªa mirando a Adam estudiando ¡ª?Por cierto no notaron al profesor Aquiles un poco m¨¢s err¨¢tico ¨²ltimamente? ¡ªSi, esa cosa en la cabeza lo va a terminar matando¡­¡ªRespondi¨® Franco con iron¨ªa y algo de frialdad. ¡ª?T¨² crees que esa cosa crezca tanto?¡ª Pregunt¨® Adam algo preocupado, ¨¦l quer¨ªa mucho a su profesor , pero tambi¨¦n lo hab¨ªa estado notando algo raro ¨²ltimamente. ¡ªCada d¨ªa est¨¢ m¨¢s grande, a veces habla por su cuenta¡ªRespondi¨® Bianca con algo de miedo¡ªSiempre dice idioteces, es casi como si la cosa en la cabeza buscar¨¢ molestarnos. ¡ªSi, a este ritmo, lo van a terminar echando a los pisos inferiores¡­¡ª agreg¨® Franco con algo de desprecio¡ª Esas cosas le pasan por haber tomado un libro m¨¢gico a la ligera, vos tuviste una suerte terrible, Adam. Adam estaba bastante preocupado, ¨¦l sab¨ªa c¨®mo eran los pisos inferiores, no quer¨ªa ver a su profesor por esos pisos, pero sus amigos no ment¨ªan, el profesor estaba bastante mal ¨²ltimamente, la cabeza en su frente ahora ocupaba una buena porci¨®n de su cara, si segu¨ªa creciendo lo dejar¨ªa ciego. ¡ªSe va a poner mejor¡­¡ªComent¨® Adam tratando de sacarse un poco los nervios. ¡ªSi no tendremos que bancarnos a otro profesor¡­¡ªAgreg¨® Bianca con molestia por la situaci¨®n. E1-53-El borracho... Los chicos se callaron de repente, parec¨ªa que alguien se acercaba al aula. La puerta del aula se abri¨® y el profesor Aquiles entr¨® en la clase, pero como bien hab¨ªan dicho los amigos de Adam, la actitud del profesor era bastante m¨¢s fr¨ªa que la de antes: no hab¨ªa saludos y disculpas por llegar tarde. El rostro en la frente de Aquiles miro a todos con atenci¨®n, pero por suerte para los ni?os no dijo nada. Realmente era asqueroso, era como si tuviera un lunar gigantesco lleno de pus con el rostro de un humano arrugado en toda la frente. El lunar era tan grande que estaba muy cerca a lograr cubrir los ojos del profesor. No obstante, los chicos ya se hab¨ªan acostumbrado al lunar gracias a que sus cambios eran muy graduales. ¡ªBueno¡­ Hoy festejamos que pudieron leer sus 80 p¨¢ginas¡­¡ªRespondi¨® el profesor Aquiles con una voz muy cansada, parec¨ªa que no pod¨ªa dormir muy bien ¨²ltimamente¡ªPlaneaba hacer una clase muy, pero muy especial: la clase que espere realizar por m¨¢s de 5 a?os. Pero creo que lo mejor ser¨¢ celebrarlo de otra forma, ya que el amigo en mi frente quiere posponerla. Por tanto, para celebrar sus 80 p¨¢ginas, cada uno de ustedes puede volver a casa m¨¢s temprano y disfrutar el d¨ªa libre: felicidades y suerte en el camino. El corazoncito de Adam se rompi¨®, el ni?o de adentro de ¨¦l, que todav¨ªa no hab¨ªa desaparecido, reclamaba su celebraci¨®n, pero la cara de fatiga del profesor neg¨® que pudiera decirle nada. Por lo que el joven h¨¦roe se retir¨® del aula, algo dolido por dentro, como si hubiera perdido una gran batalla. Los dos amigos de Adam salieron de clase con una sonrisa en el rostro por haber terminado la clase m¨¢s temprano. Adam sali¨® de la escuela y se despidi¨® de sus amigos y se dirigi¨® a las escaleras del hex¨¢gono 3. Mientras que Bianca y Franco siempre sub¨ªan por las escaleras del hex¨¢gono 6, ya que les quedaba m¨¢s cerca de su casa, por lo que Adam caminaba solo hacia la cueva todos los d¨ªas. El camino fue igual de mon¨®tono, pero se sent¨ªa mucho m¨¢s triste que lo que sol¨ªa ser. Nada anormal pas¨® y Adam pudo llegar a la cueva sin problemas. Pero para sorpresa de Adam, la cueva esta vez no estaba vac¨ªa, porque el viejo sin ojos se puso a discutir con alguien: Stolen from Royal Road, this story should be reported if encountered on Amazon. ¡ªLa misi¨®n es exclusivamente ayudar al chico a encontrar m¨¢s librillos, ya me dio dos libros m¨¢gicos, ahora necesito unos librillos desechables para que puedan cumplir la misi¨®n de guerra del cuarto piso de los criaderos y as¨ª yo pueda obtener m¨¢s libros m¨¢gicos para custodiar. Adam no pod¨ªa ver con quien hablaba porque se encontraba bajando con mucho cuidado las escaleras de madera podrida, pero pudo escuchar una persona con la voz ronca de un borracho contestar: ¡ªConozco unos librillos que est¨¢n muy activos ¨²ltimamente, podr¨ªan ser usados para esta guerra, pero la informaci¨®n es costosa, viejito. Adam no quer¨ªa interrumpir la negociaci¨®n, parec¨ªa que esta persona pod¨ªa ayudarlo a devolver el favor, por lo cual decidi¨® no hacer ruido tratando de bajar las escaleras y se qued¨® esperando en los escalones mohosos. ¡ª?Cu¨¢ntos hongos?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos. ¡ªDos hongos por librillo¡­¡ªRespondi¨® la persona con una voz algo ronca¡ªSon libros m¨¢gicos los que vas a ganar. ?Cu¨¢nto te toma matar dos bibliotecarios y cuanto te toma cultivar un h¨¦roe que obtenga libros m¨¢gicos? ¡ªMe toma mucho tiempo las dos, cada vez hay menos bibliotecarios en estos pisos¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con algo de molestia¡ªUn hongo por librillo, ya es bastante. ¡ªDos es caro, pero la informaci¨®n lo vale¡­¡ª Dijo la persona con voz de borracho¡ªSi quieres te voy adelantando un dato que te har¨¢ cambiar de opini¨®n, viejito. ¡ªNo s¨¦ qu¨¦ dato es, pero dos hongos es mucho¡­¡ªDijo el viejo sin ojos sin querer aceptar ese precio. ¡ªParece que va a ver una purga en ...¡ªComent¨® la persona con voz de borracho. ¡ªEst¨¢ bien, no digas m¨¢s¡ªinterrumpi¨® el viejo sin ojos meditando por un rato largo¡ªAcepto, pero si no ocurre el evento me deber¨¢s un favor que valga 1 hongo por librillo. Adam no sab¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªan con purga, pero parec¨ªa que el viejo sin ojos le hab¨ªa conseguido un ayudante, as¨ª que estaba bastante feliz. ¡ª?Chico, deja de escuchar en las escaleras y baja!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos¡ª Tengo alguien a quien quiero presentarte. E1-54-El oso borracho Adam hizo caso y baj¨® las escaleras con curiosidad por descubrir qui¨¦n ser¨ªa su ayudante los siguientes d¨ªas. Pero cuando baj¨® no encontr¨® a nadie. ¡ª?M¨¢s abajo, gigante!¡ªGrit¨® alguien desde el escritorio Adam baj¨® la mirada para ver la fuente del grito y vio que sobre su escritorio se encontraba un osito en tres dimensiones: el osito ten¨ªa una camisa de flores coloridas como ropa, no usaba pantalones y en unas de sus manos ten¨ªa una botella de alcohol. Al ver que sus miradas se encontraron, el osito agreg¨®: ¡ªVen, gigante, te llevar¨¦ a buscar unos librillos que pueden sernos ¨²tiles. Acto seguido, la puerta de la cueva se abri¨® mostrando los pasillos del quinto piso inferior. Parec¨ªa que el osito estaba apurado por conseguir sus hongos, por lo que se meti¨® en el escritorio y nad¨® por el piso hacia los pasillos. Al ver que Adam no se mov¨ªa, el viejo sin ojos grito: ¡ª?Ve, h¨¦roe! Si quieres pagar el favor que debes: ?Trabaja duro y ayuda al oso! Algo aturdido por la misi¨®n repentina, Adam sigui¨® al librillo que lo esperaba en la puerta. Una vez que Adam sali¨®, el librillo llev¨® al ni?o hasta las escaleras del hex¨¢gono 3 del piso inferior 5. En este piso no hab¨ªa guardias y era mucho m¨¢s solitario que el piso medio, por lo cual seg¨²n el oso, este parec¨ªa un buen lugar para explicar la situaci¨®n. Adam tuvo que correr para seguir la velocidad del librillo, por lo que estaba algo agitado cuando vio que el librillo se paraba en las puertas de las escaleras. Al obtener un descanso, Adam pregunt¨® enojado por la corrida: ¡ª?No era mejor idea discutir los detalles en la cueva? ?Ac¨¢ es peligroso! ¡ªS¨ª, es algo peligroso, pero no costoso¡­¡ª Respondi¨® el oso con su tono ronco de borracho¡ª La informaci¨®n cuesta cara y si el viejo sin ojos se entera de todo, entonces la pr¨®xima vez no me necesitar¨ªa. ?Piensa, gigante! ?Los idiotas no logran vivir mucho en esta biblioteca! If you discover this tale on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the violation. Adam se sinti¨® muy molesto al ser rega?ado por un oso del tama?o de un dedo, pero ten¨ªa que devolver el favor, as¨ª que lo mejor para ¨¦l era escuchar el plan del oso. El oso not¨® que el chico esperaba y coment¨®: ¡ªLa misi¨®n es f¨¢cil, tenemos que entrar un hex¨¢gono, buscar una caja y volver, si lo logramos: obtienes tus librillos y yo mis hongos. ¡ª?C¨®mo una caja nos va a ayudar a conseguir librillos?¡ª pregunt¨® Adam con dudas; llevaba a?os tratando de negociar con estas criaturas, pero nunca logr¨® que lo ayudaran¡ªAdem¨¢s, Si solo quieres hongos, puedo sacar alguno de la cueva y t¨² podr¨ªas completar la misi¨®n sin buscar m¨¢s librillos ¡ªLo que hay dentro de la caja nos ayudar¨¢ a negociar con algunos librillos¡ªRespondi¨® el oso sin querer explicar mucho del tema¡ª Por lo dem¨¢s no estoy buscando los hongos comestibles, busco las decoraciones del viejo sin ojos. Esos hongos tienen bastante valor, como todas las decoraciones de las estanter¨ªas. ¡ª?Bueno, vamos por la caja!¡ªdijo Adam con muchos ¨¢nimos. ¡ªNo es tan f¨¢cil, la caja est¨¢ en un hex¨¢gono habitado por una criatura¡ªComent¨® el oso mirando la mirada inocente del chico. ¡ª?Va a ser peligroso?¡ªpregunt¨® Adam con miedo. ¡ªNo¡­no¡­¡ªDijo el oso negando con su botella y d¨¢ndole un buen trago¡ªLo ser¨ªa si no fu¨¦ramos preparados, pero ya investigue de antemano en qu¨¦ cuarto est¨¢ la caja y cu¨¢l es la criatura a la cual nos enfrentamos. Adam, saco su libro amarillo para ir preguntando a su padrino, pero not¨® que el oso no parec¨ªa querer decir de cu¨¢l tipo de criatura se trataba. En su lugar el oso le dijo: ¡ªSolo hay que conseguir unas cosas, para camuflarse de la criatura. Por eso esperamos en las escaleras pacientemente. ¡ª?Qu¨¦ buscamos?¡ª pregunt¨® Adam, estas escaleras no ten¨ªan nada de especial que pudiera servir contra una criatura . ¡ªPiel de bibliotecario corrompido, cuando te diga, emboscas alguno¡ª Dijo el oso entrando en las escaleras; parec¨ªa no estar bromeando. ¡ª?Espera, no voy a matar a nadie!¡ª Grit¨® Adam viendo que el oso se met¨ªa en las escaleras de verdad. ¡ª?Est¨¢s seguro de no querer matar a nadie?¡ª Pregunt¨® el oso volviendo a aparecer en la puerta ¡ª?Si! ?Acaso est¨¢s loco!¡ªLe grit¨® Adam con enojo ¡ªHay otra opci¨®n, pero no va a ser nada lindo¡­¡ªdijo el oso mirando al chico con pena y volviendo a bajar por las escaleras¡ª Necesitamos el olor de un bibliotecario adulto que haya perdido la cabeza. Si no matamos uno, creo que s¨¦ donde podemos imitar el olor. Adam lo sigui¨® con precauci¨®n, el oso parec¨ªa tener la mente bastante distorsionada para su criterio, por lo que no confiaba mucho en ¨¦l. Pero lamentablemente, el joven h¨¦roe no ten¨ªa otra opci¨®n m¨¢s que seguirlo. E1-55-El hexè°©gono 8. Adam y el oso continuaron su largo recorrido hasta llegar al piso inferior 3 de 5. Adam no sol¨ªa alejarse tanto de la cueva por lo que estaba algo nervioso, si quisiera escapar esta vez no le ser¨ªa tan f¨¢cil. ¡ªBien, ahora tenemos que llegar hasta el hex¨¢gono 8 de 18¡ª Comento el oso mientras lideraba el camino por el pasillo. Las estanter¨ªas de este piso estaban hechas con la misma decoraci¨®n hermosa que el quinto piso inferior, por lo que la mayor¨ªa estaban hechas de plata y oro. Mientras que los pisos eran de m¨¢rmol y las l¨¢mparas segu¨ªan siendo las mismas estatuas de angelitos que pod¨ªan verse en el quinto piso inferior. No obstante, hab¨ªa una gran diferencia que estaba molestando a Adam y era que este piso estaba completamente vac¨ªo: el joven no se cruz¨® con nadie y tampoco escuchaba el ruido de nadie. Notando la anomal¨ªa, el joven h¨¦roe le pregunt¨® al oso acerca de la situaci¨®n: ¡ª?Sabes por qu¨¦ no hay nadie en los hex¨¢gonos principales? ¡ªHay m¨¢s gente que en el piso inferior 5 de 5¡ªContest¨® el oso para sorpresa de Adam¡ª pero no caminan por los hex¨¢gonos principales, viven por los hex¨¢gonos secundarios y suelen evitar estos pasillos. ¡ª?Por qu¨¦ evitan estos pasillos?¡ªpregunt¨® Adam; caminar por los hex¨¢gonos secundarios era alargar el camino innecesariamente¡ª No tiene ning¨²n sentido hacer eso. ¡ªSi lo tiene¡ªContest¨® el oso de forma brusca¡ªHay una criatura que los mata si no lo hacen, as¨ª que los bibliotecarios que viven en este piso buscan evitarla. Adam se asust¨® por la respuesta y r¨¢pidamente pregunt¨®: ¡ª?No deber¨ªamos irnos de estos pasillos? ¡ª?Tranquilo, gigante!¡ªSe quej¨® el oso, parec¨ªa molesto por el cambio de planes¡ª La criatura es lenta: podr¨ªas correr y evitarla. Siempre y cuando te advierta de ella, ya que t¨² no puedes verla. ?As¨ª que mejor s¨ªgueme y cierra la boca hasta que lleguemos a nuestro objetivo! Adam se asust¨® a¨²n m¨¢s y mir¨® a sus alrededores, pero todo parec¨ªa ser normal. El oso lo mir¨® como si fuera un payaso: le acababa de decir que la criatura era invisible, para qu¨¦ se molestaba en observar los costados. Los dos continuaron hasta llegar al hex¨¢gono 8, cuando entraron, Adam se sorprendi¨® de ver la gran cantidad de personas que caminaban por el pasillo de este hex¨¢gono. Parec¨ªa que viv¨ªa m¨¢s gente en este piso que en todos los pisos medios: todos los bibliotecarios vest¨ªan t¨²nicas blancas en malas condiciones y parec¨ªan ignorarse los unos a los otros mientras se desplazaban por los pasillos. Este hex¨¢gono parec¨ªa ser una zona residencial. Este tipo de zonas consist¨ªan en paredes formadas de puertas, una pegada al lado de la otra, lo cual hac¨ªa parecer a las habitaciones como cuadrados muy chicos. Pero lo cierto era que si uno abr¨ªa la puerta, la habitaci¨®n era mucho m¨¢s grande del otro lado. Adam sab¨ªa esto porque en el piso medio tambi¨¦n hab¨ªa de estos hex¨¢gonos y ¨¦l los hab¨ªa visitado mientras exploraba un poco. A diferencia de las puertas de madera del hex¨¢gono del piso medio que Adam conoc¨ªa, estas puertas estaban hechas de plata y estaban grabadas con patrones de angelitos. El piso segu¨ªa la misma decoraci¨®n de m¨¢rmol del resto de los pisos inferiores. Mientras que las l¨¢mparas no eran angelitos sino antorchas que iluminaban con un fuego verde. Por lo cual los pasillos ten¨ªan un color verde que se hac¨ªa m¨¢s evidente por el reflejo de las puertas de plata. This book''s true home is on another platform. Check it out there for the real experience. Adam sigui¨® al oso hasta una de las esquinas de los pasillos y vio que el oso se met¨ªa por debajo de una de las puertas. Adam trat¨® de seguirlo, pero la puerta estaba bloqueada por dentro. *Click* Adam escuch¨® que la puerta se desbloqueaba del otro lado. El ni?o trat¨® de abrir la puerta y esta vez logr¨® meterse en la habitaci¨®n, apenas se meti¨®, escuch¨® una orden del oso: ¡ª?Cierra la puerta, antes de que alguien m¨¢s se meta! Adam obedeci¨® y r¨¢pidamente cerr¨® la puerta. Cuando cerr¨® la puerta, el joven h¨¦roe not¨® que la habitaci¨®n ten¨ªa un olor a podrido impresionante. Parec¨ªa que esta era la sala de estar: una gran cantidad de muebles hermosos pod¨ªa verse, junto a una chimenea muy bonita que iluminaba con el mismo fuego verde de las antorchas. Adam estaba completamente sorprendido de lo linda que era la sala, si no fuera por el olor a podrido ser¨ªa un buen lugar para vivir luego de que decida leer sus libros m¨¢gicos y abandonara la cueva. ¡ªTe noto sorprendido¡ªDijo el oso mirando al ni?o curioseando por la sala y tocando todos los muebles¡ª?Sabes por qu¨¦ los pisos inferiores lucen tan bonitos, ni?o? ¡ªNo, tampoco s¨¦ por qu¨¦ el piso medio es todo de madera¡ª Respondi¨® Adam mientras abr¨ªa los muebles por curiosidad. ¡ªEs por los ascensos y por las estanter¨ªas¡­¡ª Contest¨® el oso con voz calmada, como si tratara de dirigir la conversaci¨®n a un sitio en particular¡ª La estanter¨ªa que controla este hex¨¢gono en una ¨¦poca tuvo tantos ascensos que los usaba para decorarse. ¡ª?Y qu¨¦ pas¨®?¡ªpregunt¨® Adam con sorpresa, recordando a la gente en harapos de afuera. ¡ªNada¡­¡ªRespondi¨® el oso mirando a Adam a la cara con seriedad, parec¨ªa estar tratando de transmitirle alg¨²n mensaje oculto¡ªNo pas¨® absolutamente nada, todo sigue igual. ¡ªNo me parece que una persona que no sepa leer puede ascender¡ªdijo Adam sin entender como lo hab¨ªan hecho. El oso se qued¨® mirando el hermoso fuego verde de la chimenea, mientras murmuraba: ¡ªEs un error de los bibliotecarios medir los tiempos de la biblioteca en funci¨®n de sus cortas vidas. Los pisos inferiores le pertenecen a las estanter¨ªas y no de cualquier tipo: todas son m¨¢gicas. Adam escuch¨® al oso del tama?o de un dedo, por alg¨²n motivo su voz alcoh¨®lica sonaba muy misteriosa en este momento. El oso continu¨® profundizando a¨²n m¨¢s su voz y coment¨®: ¡ªUn grupo muy particular de bibliotecarios se dio cuenta de este hecho tambi¨¦n, por lo que si no consigues salir de estos pisos con una t¨²nica negra antes de los 20: est¨¢s muerto, ni?o¡­ ¡ª??Qu¨¦?!¡ªpregunt¨® Adam, sin poder creerle al oso. ¡ª??Te estoy diciendo esto porque quiero mis putos hongos!! ¡ª Grito el oso mir¨¢ndolo con violencia; lamentablemente solo era un oso bonito, por lo que su mirada no provocaba mucho temor¡ªLo que vas a tener que hacer a continuaci¨®n, no lo har¨ªas nunca, a no ser que sepas que toda tu misera vida termina a los 20 si no consigues salir de estos pisos. Adam se qued¨® callado escuchando al oso, aunque era bonito, sus palabras eran horribles. El joven ya estaba sacando su cuaderno amarillo porque no se fiaba nada del oso que le pidi¨® matar a una persona hace no mucho. El oso volvi¨® a mirar al fuego, le dio un trago a hondo a su botella y la tir¨® al fuego, haciendo aparecer otra botella en la mano y sin darse la vuelta, le grit¨® a Adam con enojo: ¡ª?Escucha bien, pendejo! Vas a ir al ba?o y mirar¨¢s lo que hay dentro. Luego preguntar¨¢s a tu padrino hasta que te sangre las manos de tanto escribir. Cuando todas las l¨¢grimas de tu cara se sequen y tu nariz no le queden m¨¢s mocos para ensuciar tu t¨²nica. ?Vas a volver entrar al ba?o para poder conseguir el olor y as¨ª lograremos obtener la puta caja! E1-56-El gran padrino. Adam estaba bastante preocupado: el oso parec¨ªa que no estaba mintiendo. Su padrino le hab¨ªa explicado de antemano que los librillos viven para siempre, por lo que aunque parezca una pegatina de un osito adorable, bien podr¨ªa tener m¨¢s edad que el viejo sin ojos, por tanto, no ser¨ªa raro que el oso contar¨¢ con informaci¨®n privilegiada. Con precauci¨®n, Adam se meti¨® al ba?o; no deber¨ªa ser tan complicado obtener el olor, si solo necesitaba usar una t¨²nica sucia, al joven no le preocupar¨ªa tanto como hab¨ªa exagerado el oso. Como todo en esta habitaci¨®n, el ba?o estaba muy finamente decorado: contaba con una hermosa ba?era de oro, tapada con una cortina hecha de seda violeta. El suelo ten¨ªa unos lindos azulejos con patrones de rosas; sin embargo, estaba bastante sucio como para que se notara bien el patr¨®n. Una t¨²nica blanca bastante rota pod¨ªa hallarse desparramada sobre los azulejos. Al entrar al ba?o, Adam no noto nada inusual, pero el olor a podrido se hizo m¨¢s fuerte, al punto que le dieron ganas de vomitar. Resistiendo las ganas de vomitar, Adam encontr¨® un par de t¨²nicas con olor desagradable en el suelo del ba?o y sali¨® para ver al oso: demostr¨¢ndole lo valiente que era. ¡ª?Ac¨¢ tengo la t¨²nica, ahora vamos por la caja!¡ªGrit¨® Adam poniendo la t¨²nica enfrente del oso. El oso mir¨® la t¨²nica en el suelo por unos cuantos minutos, luego mir¨® a Adam a los ojos y le dijo con una voz ronca: ¡ªLo que necesitas est¨¢ en la ba?era. La t¨²nica no sirve para nada. Adam entendi¨® el problema, ten¨ªa que ser algo tan sucio como la ropa interior. Al parecer el oso no se hab¨ªa equivocado, dado que el joven se negaba a utilizar la ropa interior de otra persona para camuflar su olor, por lo que sac¨® a su padrino y le explic¨® la situaci¨®n. Si fuera por Adam, preferir¨ªa tomarse m¨¢s tiempo tratando de convencer a los librillos por su cuenta. No obstante, su padrino parec¨ªa no querer responderle al joven, cuanto m¨¢s preguntaba m¨¢s inusual se hac¨ªa la falta de respuestas, hasta que finalmente su padrino respondi¨®: ''Lo m¨¢s importante es que escuchaste que el oso mencion¨® la palabra purga con el viejo sin ojos. No ser¨ªa imposible que ocurra.'' Adam ley¨® con atenci¨®n y pregunt¨® con miedo: ''?Qu¨¦ es una purga?'' Su padrino respondi¨® de inmediato: ''Los pisos inferiores est¨¢n llenos de lun¨¢ticos, es normal que haya intenciones de expandirse echando a todos los habitantes de estos pisos'' Adam se puso bastante nervioso al enterarse de eso, no quer¨ªa que echen a su padre de su casa. Luego las palabras desaparecieron y su padrino cambi¨® el mensaje: ''Solo echar¨¢n a la gente de los primeros pisos inferiores; tus amiguitos y tu padre estar¨ªan a salvo, los que hagan la purga no llegar¨ªan hasta el quinto piso inferior. Adem¨¢s, el proceso se har¨¢ lentamente, as¨ª no sale gente lastimada, eso es una purga de pisos'' Adam se relaj¨® bastante, al saber que no le ocurrir¨ªa nada malo a su padre, pero entonces la duda surgi¨® y pregunt¨®: ''?No me conviene evitar seguir al oso y buscar mi propio m¨¦todo?'' This tale has been pilfered from Royal Road. If found on Amazon, kindly file a report. Su padrino tard¨® un tiempo en responder, pero finalmente unas palabras aparecieron en la biograf¨ªa: ''No, una vez ocurra la purga no podr¨¢s entrar en estos pisos y no podr¨¢s obtener los librillos, si no devuelves tu favor, ser¨¢s un chico malo y no podr¨¢s vivir en la cueva. ?Busca los calzoncillos!'' Adam se asust¨®, no quer¨ªa que el viejo sin ojos lo echara como su padre lo hizo. Con un poco m¨¢s de valent¨ªa, el joven h¨¦roe decidi¨® seguir el plan del oso y se meti¨® al ba?o a buscar los calzoncillos sucios. Al entrar al ba?o, el mismo olor putrefacto invadi¨® la nariz de Adam, por lo cual tuvo que contenerse para no vomitar. El joven busc¨® por toda la sala, pero no encontr¨® los calzones en el piso, por lo cual deber¨ªa haber m¨¢s ropa sucia en la ba?era. Adam corri¨® la cortina de la ba?era con cuidado, provocando que un olor terrible fuera liberado, el olor putrefacto fue tan fuerte que hizo vomitar a Adam sobre el piso del cuarto. Luego de tranquilizarse un poco y acostumbrarse al olor, Adam ech¨® un vistazo en la ba?era. La ba?era estaba llena de agua negra y sucia. Parec¨ªa que esta agua era la fuente del olor terrible. Con algo de valent¨ªa y mucho asco, Adam meti¨® la mano dentro de la ba?era para ver si pod¨ªa hallar los calzoncillos, dado que desde la superficie no se pod¨ªa notar nada. El l¨ªquido parec¨ªa ser algo m¨¢s viscoso que el agua normal, por lo cual le dio a¨²n m¨¢s ganas de vomitar a Adam. Resistiendo sus ganas de vomitar, el joven h¨¦roe logr¨® hallar algo dentro de la ba?era, aunque no se sent¨ªa como un calzoncillo¡­ El rostro de Adam empez¨® a sudar porque no le gustaba lo que su mano estaba tocando debajo del agua y con mucho miedo extrajo lo que estaba dentro de la ba?era. Acto seguido, el rostro de una persona empez¨® a formarse debajo del agua negra. Adam solt¨® la cabeza y corri¨® hacia la puerta del ba?o. El joven h¨¦roe se dirigi¨® desesperadamente hacia la puerta de la habitaci¨®n y trat¨® de abrirla, pero parec¨ªa que el oso la hab¨ªa cerrado. ¡ªTranquil¨ªzate¡­ solo es un muerto¡­¡ªDijo el oso con calma¡ªSi haces mucho ruido llamar¨¢s la atenci¨®n y t¨² ser¨¢s el pr¨®ximo cad¨¢ver en esta habitaci¨®n. Adam dej¨® de intentar abrir la puerta y mir¨® al oso con odio, por haberlo encerrado en la sala. Se acerc¨® al oso del tama?o de un dedo y le grit¨®: ¡ª?¨¢breme la puerta! ?No me interesa m¨¢s obtener los librillos! ?Quiero irme a casa! El oso vio que el chico se abalanzaba sobre ¨¦l y se sumergi¨® en el piso, evitando el manotazo de Adam. Acto seguido, el oso nad¨® hacia al techo de la habitaci¨®n a donde Adam no llegaba. Luego sac¨® la mitad de su cuerpo de la pared del techo y mir¨® al chico debajo de ¨¦l, tratando de saltar para agarrarlo. El oso con calma dijo: ¡ªEres un bibliotecario, trata de conservar la calma o no durar¨¢s mucho en este mundo. A los dem¨¢s no les importa tu edad. Habla con tu padrino... Adam sigui¨® saltando por un buen rato, como vio que no lograba agarrar al oso, trat¨® de abrir la puerta de nuevo, pero no se abr¨ªa. El ni?o busc¨® las llaves de la puerta de la habitaci¨®n, pero no las encontr¨®. Finalmente, con mucha resignaci¨®n, Adam termin¨® haci¨¦ndole caso al oso y le pregunt¨® a su padrino que hacer. Su padrino contest¨®: ''Hazle caso al oso y consigue los librillos'' Adam se molest¨® con la corta respuesta de su padrino y escribi¨® en la biograf¨ªa: ''Pero no se trata de un calzoncillo sucio: ?En la ba?era hay un cad¨¢ver!'' El padrino tach¨® lo escrito por Adam como si se hubiera molestado y de forma desprolija una pregunta se escribi¨® en la biograf¨ªa: ''?Quieres saber la verdad, Adam?'' El ni?o no dud¨® y escribi¨® un simple: ''Si'' Su padrino tach¨® todas las frases escritas y un mensaje apareci¨® en la biograf¨ªa: ''La estanter¨ªa de madera blanca te puso una bomba en la cabeza, si no consigues al menos un m¨ªsero librillo en esta semana: tu cabeza estallara y un libro aparecer¨¢ en su lugar, como le ocurri¨® al Actorino. ??Consigue los putos librillos, ni?o!!'' E1-57-De 18... El oso se qued¨® en el techo mirando al chico llorando. Mientras que Adam escrib¨ªa un par de veces m¨¢s a su padrino, pero parec¨ªa que las respuestas no estaban siendo lo que el ni?o quer¨ªa porque no hac¨ªa m¨¢s que llorar y llorar . Luego de un tiempo, Adam finalmente dej¨® de llorar y le pregunt¨® al oso en el techo: ¡ª?Qu¨¦ tengo que hacer? ¡ªLo m¨¢s que evidente¡­¡ªRespondi¨® el oso con algo de apuro¡ªVe y consigue la piel del cad¨¢ver, envu¨¦lvela en la t¨²nica rota y nos vamos de ac¨¢ corriendo. Adam se qued¨® mirando al oso, luego miro la biograf¨ªa de su padrino, las dos p¨¢ginas abiertas estaban repletas de una sola frase: ''?Haz lo que sea necesario, pero consigue los librillos!'' El oso parec¨ªa impaciente y apuro al ni?o: ¡ª ?Ve, hay un cuchillo en la ba?era! ?No te tomes demasiado tiempo! ¡ªEstoy seguro de que no vi ning¨²n cuchillo en la ba?era¡­¡ªRespondi¨® Adam entre llantos. El oso se qued¨® pensando en la respuesta del ni?o unos segundos, pero luego not¨® que Adam se qued¨® observ¨¢ndolo y con enojo grito: ¡ª?Ve al ba?o y busca mejor! ?No pierdas el tiempo, mocoso! Con pasos tambaleantes y llorando, Adam se dirigi¨® hacia el ba?o. El oso mir¨® desde el techo el estado lamentable del joven h¨¦roe y pregunt¨® con sospechas: ¡ª?En qu¨¦ piso y hex¨¢gono estamos, chico? Adam mir¨® al oso en el techo sin entender por qu¨¦ le preguntaba eso y contest¨® con su voz rota por los llantos. ¡ªPiso inferior 3 , hex¨¢gono 8 Support the author by searching for the original publication of this novel. ¡ª?Dilo bien ,carajo!. ?D¨®nde mierda estamos?¡ªLe grit¨® el oso del techo, parec¨ªa m¨¢s nervioso que antes. Adam mir¨® que el oso estaba por tirarle la botella en la cara, parec¨ªa apurado por la respuesta, por lo que contest¨® de forma r¨¢pida: ¡ªPiso inferior 3 de 5 , hex¨¢gono 8 de 18 ¡ªQue bueno¡­¡ªRespondi¨® el oso con una sonrisa en el rostro y de forma muy tranquila, luego apunt¨® con su brazo chiquito y peludo al ba?o¡ª ?Ve y completa tu tarea! Bastante aturdido, Adam entr¨® al ba?o. Acto seguido, unos ruidos raros se escucharon y luego de un tiempo volvi¨® por la t¨²nica y se dirigi¨® al ba?o de nuevo. El oso segu¨ªa en el techo, movi¨¦ndose junto al chico y mirando todo el proceso. Los ojos cada vez m¨¢s vac¨ªos del joven comenzaron a molestar al oso, por lo que volvi¨® a preguntarle: ¡ª?En qu¨¦ piso y hex¨¢gono estamos, chico? Adam mir¨® al oso, no sab¨ªa por qu¨¦ le preguntaba esto cada tanto, pero ya respond¨ªa de memoria: ¡ªPiso inferior 3 de 5 , hex¨¢gono 8 de 18 ¡ªQue bueno¡­¡ªRespondi¨® el oso con una sonrisa forzada, no parec¨ªa muy tranquilo¡ªPon la piel en la t¨²nica y nos vamos. Adam obedeci¨®: ya estaba tan deprimido por el trabajo inhumano que su cerebro obedec¨ªa las ¨®rdenes del oso de manera autom¨¢tica. El joven h¨¦roe se dirigi¨® hacia la puerta y esper¨® a que el oso la abriera. El oso sali¨® por la puerta y volvi¨® a entrar, pero Adam no escuch¨® el ruido de abrir la puerta. En su lugar, el oso apareci¨® por debajo de la puerta y le dijo: ¡ªSiempre voy adelante cuando est¨¦s afuera, no levantes la cabeza y solo me miras a m¨ª ?No podemos dejar que los dem¨¢s te encuentren con lo que tienes escondido en la t¨²nica! Adam asinti¨® y luego de unos segundos escuch¨® el *Click* de la puerta, al salir se encontr¨® con los mismos pasillos iluminados con la hermosa luz verde de siempre. Adam not¨® que el oso no se dirig¨ªa por el mismo pasillo que por el que hab¨ªan venido, por lo que coment¨®: ¡ªEl camino corto no est¨¢ de ese lado. Deber¨ªamos ir por la izquierda, as¨ª llegar¨ªamos a la puerta del hex¨¢gono m¨¢s r¨¢pido. ¡ªTienes raz¨®n¡­¡ªComent¨® el oso, pero de todas formas sigui¨® avanzando por la derecha. Aturdido por la decisi¨®n del oso, Adam decidi¨® seguirlo antes de perderlo de vista entre la multitud de personas. En el camino, Adam cubri¨® la t¨²nica manchada de la mejor manera posible, por suerte los bibliotecarios de este piso no estaban muy cuerdos y no le prestaron mucha atenci¨®n. Con cautela de no ser descubierto, Adam camin¨® por los pasillos hasta acercarse a la puerta del hex¨¢gono 8, pero en la puerta se detuvo unos segundos porque el oso no avanzaba y en su lugar se qued¨® mirando a una de las esquinas del pasillo. E1-58-De 5... Adam no hab¨ªa entendido el motivo por el cual el oso lo hizo dar toda la vuelta al hex¨¢gono. No obstante, al ver a donde miraba el oso, Adam not¨® que el pasillo por donde hab¨ªan pasado antes estaba siendo tapado por una carroza de madera. La carroza estaba llena de extra?os objetos que decoraban su puerta de forma muy colorida: hab¨ªa desde libros muy extra?os, hasta juguetes raros y bizarros. Por la gran cantidad de cosas diferentes que hab¨ªa en la carroza, parec¨ªa que el due?o era un vendedor de curiosidades. El oso se qued¨® mirando con extra?eza la carroza junto a Adam. Fue entonces que la puerta de la carroza se abri¨® con lentitud y un hombre comenz¨® a salir de ella. El hombre era barbudo y ten¨ªa el pelo largo, al punto que le llegaba hasta el hombro. Vest¨ªa un traje muy colorido, pero lleno de parches y parec¨ªa andar descalzo. El hombre era muy alto y casi llegaba al techo del pasillo, por lo que sus brazos y piernas aparentaban tener unas cuantas articulaciones de m¨¢s. Al ver salir al hombre barbudo, el oso le pregunt¨® a Adam con apuro: ¡ª?En qu¨¦ piso y hex¨¢gono estamos, chico? Autom¨¢ticamente, Adam contest¨®: ¡ªPiso inferior 3 , hex¨¢gono 8. ¡ªQue bueno¡­¡ª Respondi¨® el oso d¨¢ndose la vuelta, ignorando la mirada del hombre alto que miraba a los dos desde la distancia¡ª ??Corre, Adam, Corre!! Adam escuch¨® la orden y vio como el oso nadaba con toda su fuerza hacia la salida del hex¨¢gono 8. Al ver al oso correr, Adam corri¨® con miedo hacia la salida. El oso cada vez iba m¨¢s r¨¢pido y Adam corr¨ªa con toda su alma tratando de seguir la velocidad del oso, parec¨ªa que nunca se detendr¨ªa y el joven comenz¨® a cansarse. No pas¨® mucho tiempo y Adam vio como el oso se deten¨ªa en uno de los pasillos de los hex¨¢gonos principales. Aprovechando la oportunidad, Adam se detuvo y tratando de controlando su respiraci¨®n acelerada, pregunto: ¡ª?De qu¨¦ estamos corriendo?! Pero el oso no contest¨®, ¨²nicamente se dio la vuelta y le dio un trago a la botella que nunca soltaba. Adam sigui¨® la mirada del oso y sudor fr¨ªo empez¨® a caer de su frente. El hombre alto estaba parado en la distancia, pero esta vez parec¨ªa estar un poco m¨¢s cerca. ¡ªNo te muevas¡­ ¨²nicamente m¨ªralo¡­¡ªRespondi¨® el oso con calma mientras tomaba de su botella. Adam hizo caso y se qued¨® mirando al hombre alto, parec¨ªa que el asechador no se mover¨ªa mientras ellos dos lo observaban. If you encounter this tale on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ªTira la t¨²nica, ahora lo importante es que logres escapar con vida ¡ªcoment¨® el oso con calma. Adam hizo caso y tir¨® la t¨²nica, sin dejar de mirar al hombre alto y barbudo que lo miraba a la distancia sin pesta?ear. ¡ªPrep¨¢rate para correr de nuevo y no te detengas hasta que yo te lo indique¡ª Dijo el oso mientras observaba al hombre alto con preocupaci¨®n. Adam ajust¨® su respiraci¨®n y trat¨® de tranquilizarse como lo hac¨ªa el oso, pero le era imposible lograrlo. ¡ª?Corre! ¡ª Grit¨® el oso. Adam y el oso corrieron hasta que Adam comenz¨® a cansarse de nuevo. Entonces el oso se detuvo, se dio la vuelta y le grit¨® a Adam: ¡ª?Date la vuelta y mira sus ojos! Adam se dio la vuelta y trat¨® de mirar los ojos del hombre, pero ¨²nicamente se encontr¨® con el cuerpo del hombre alto, que estaba cada vez m¨¢s cerca. Adam alz¨® la mirada con rapidez y miro los ojos del hombre alto, acto seguido el hombre se detuvo como si se hubiera quedado congelado por la mirada. L¨¢grimas comenzaron a surgir del cansado Adam que se obligaba a no apartar la mirada del rostro barbudo, el hombre estaba a unos pocos pasos de ¨¦l y ya pod¨ªa sentir un olor nauseabundo proveniente de la ropa sucia que usaba el hombre. ¡ª?Bien, ¨²nicamente sigue mis instrucciones y saldr¨¢s vivo, muchacho! ¡ªLe grit¨® el oso, algo nervioso por la distancia entre el ni?o y el hombre¡ª?Pase lo que pase, no retrocedas cuando lo est¨¢s viendo! Adam poco a poco ajust¨® su respiraci¨®n y trat¨® de descansar mientras el hombre alto lo observaba a la distancia sin pesta?ear. Cuando el oso not¨® que Adam ya estaba mejor, grito una vez m¨¢s: ¡ª?Corre, ni?o! Adam corri¨® con toda sus fuerzas por los pasillos infernales. El joven h¨¦roe sent¨ªa que el hombre alto estaba cada vez m¨¢s cerca de su espalda; sin embargo, Adam reuni¨® valor y se oblig¨® seguir corriendo sin darse la vuelta para ver qu¨¦ tan lejos estaba del acechador. El oso nadando por los pasillos comenz¨® a gritarle instrucciones a Adam: ¡ª?Ahora muchacho, cuando cuente hasta 3 tienes que levantar la mirada hasta la altura de las l¨¢mparas! ?No te distraigas o est¨¢s muerto! Adam continuo corriendo con todas sus fuerzas, pero poco a poco comenz¨® a cansarse. Notando que ni?o estaba disminuyendo su velocidad, el oso comenz¨® a contar: ¡ªUno... Dos... ?Tres! ??Ahora, Adam!! Adam se dio la vuelta de inmediato y apunt¨® su mirada al techo. El hombre alto trat¨® de estirar sus brazos para agarrar al joven, pero cuando not¨® la mirada fija de Adam se detuvo y retir¨® los brazos. ¡ª?Por favor, vete! ?No quiero morir! ?No te hice nada malo!¡ªGrito Adam, mientras empezaba a llorar y miraba a los ojos negros del hombre alto: parec¨ªan ojos negros normales, pero para Adam eran los ojos de un demonio: ?El hombre estaba pr¨¢cticamente en su frente! ?Si el hombre estiraba los brazos, pod¨ªa tomar a Adam! ?Estaba tan cerca que Adam pudo sentir el olor p¨²trido que sal¨ªa de la boca del hombre al respirar! ¡ª?Cierra la boca, chico!¡ªGrito el oso con preocupaci¨®n¡ªSolo falta correr una ¨²ltima vez. Si logras ser m¨¢s r¨¢pido esta ¨²ltima vez: ?Ganar¨¢s el juego y saldr¨¢s vivo! Lejos de ayudarlo, las palabras del oso solo provocaron que Adam llorara m¨¢s fuerte. El ni?o sab¨ªa que no pod¨ªa ser m¨¢s r¨¢pido que el hombre que lo acechaba: ?Este parec¨ªa ser su fin!. No obstante, el oso no se arrepinti¨® de sus palabras y le record¨® la cruda realidad al joven h¨¦roe: ¡ªNo llores, ya no sirve de nada¡­ ?¨²nicamente toma aire y prep¨¢rate para correr con toda tu alma, ni?o! E1-59-A la larga lo termine entendiendo, solo son reglas. Adam mir¨® fijamente los ojos del hombre barbudo: su rostro no ten¨ªa ninguna expresi¨®n, no pesta?eaba, no parec¨ªa respirar y ¨²nicamente lo miraba como si fuera una presa a la cual cazar. El osito not¨® que el chico parec¨ªa un poco m¨¢s tranquilo (o demasiado asustado para moverse), por lo que coment¨® con calma: ¡ªEsta no es una batalla de velocidades: es una batalla de ingenio. Si te agarra mueres y si logras correr los siguientes 5 pasillos vives, pero ya no puedes detenerte y tendr¨¢s que seguir mis ¨®rdenes. Si dudas morir¨¢s, chico¡­ Adam no contest¨®, ¨²nicamente quer¨ªa escapar de la mirada inc¨®moda del hombre barbudo. El joven h¨¦roe trat¨® de escuchar al oso, pero las palabras que llegaban a sus o¨ªdos ahora parec¨ªan murmullos sin sentido de lo nervioso que estaba. El oso mir¨® el estado lamentable del chico con preocupaci¨®n y le dijo con voz ronca: ¡ªLo har¨¢s bien, s¨¦ que puedes hacerlo bien, ¨²nicamente tienes que estar tranquilo y todo saldr¨¢ bien. Ahora prep¨¢rate: ?La carrera de tu vida est¨¢ por comenzar! Adam no contest¨®, pero su respiraci¨®n se fue tranquilizando. Finalmente, el disparo que dio inicio a la carrera lleg¨® con el grito del oso: ¡ª?Corre, Adam! La mente de Adam se puso en blanco y se dio la vuelta para correr con toda su alma. El joven h¨¦roe corri¨® y corri¨®, los libros a su alrededor parec¨ªan distorsionarse de la velocidad que tom¨®. Sus piernas ard¨ªan como si se estuvieran quemando por dentro y los colores de much¨ªsimos libros creaban un colorido t¨²nel hacia el infinito y m¨¢s all¨¢. *Pisadas* ,*Pisadas*, *Pisadas* Adam corr¨ªa quemando el combustible de su vida para salir de este t¨²nel infernalmente colorido. El t¨²nel parec¨ªa nunca acabar, sin embargo, Adam no paraba de correr. El joven h¨¦roe no sab¨ªa hasta donde ten¨ªa que correr, pero desde la distancia pudo observar que hab¨ªa otra persona observando y cada vez se aproximaba m¨¢s hasta esta persona: parec¨ªa que esa persona era su salvaci¨®n. Al ver la meta, Adam corri¨® cada vez m¨¢s r¨¢pido; no obstante, el joven ya pod¨ªa sentir que el hombre barbudo le sonre¨ªa en la nuca. Adam lo ignor¨® y corri¨® hacia el hombre en la distancia cada vez m¨¢s cercano: el hombre no parec¨ªa estar vestido con t¨²nica, sino que vest¨ªa un traje de gala y un sombrero de copa con unos anteojos de oro. El hombre lo miraba como si fuera una bestia ex¨®tica corriendo de otra bestia ex¨®tica, parec¨ªa hasta estar divirti¨¦ndose por la escena. Pero a Adam no le import¨® y sigui¨® corriendo hacia ¨¦l, ignor¨¢ndolo todo. El hombre en su espalda estaba incre¨ªblemente cerca; al punto que Adam sinti¨® por el aire golpeando su espalda que hubo varios intentos de tirar manotazos para agarrarlo atr¨¢s de ¨¦l. Adam era chico y por tanto, dif¨ªcil de atrapar por las manos largas del hombre alto, por lo que por el momento el ni?o pudo escapar y ganar algo de terreno en cada intento fallido del acechador. Cuando Adam estuvo lo suficientemente cerca de la supuesta meta, el oso que ven¨ªa nadando por el suelo junto a ¨¦l le grit¨® unas instrucciones con velocidad: A case of literary theft: this tale is not rightfully on Amazon; if you see it, report the violation. ¡ªCuando cuente hasta tres: ?Salta, date la vuelta y trata de caer con la espalda al suelo! ?C¨²brete la cabeza con una mano y mira los ojos del hombre barbudo! ?Si lo logras: ganar¨¢s el juego! Adam escuch¨® y sigui¨® corriendo, cada vez estaba m¨¢s cerca del hombre con sombrero de copa, que parec¨ªa estar parado sobre la puerta de un hex¨¢gono. El hombre alto esta vez no tiraba m¨¢s manotazos, parec¨ªa querer estar lo m¨¢s cerca posible del ni?o para evitar que llegara al hombre misterioso con traje, saltando en el momento justo para atraparlo. Fue entonces que el oso comenz¨® a contar la cuenta regresiva hac¨ªa la meta: ¡ªUno.... Dos... Tres: ??Salta, muchacho!! Adam escuch¨® la orden y salt¨®. El hombre en la espalda tambi¨¦n salt¨® para atrapar al joven y evitar que entrara por la puerta. El asechador estir¨® sus manos largas y logr¨® atrapar a Adam en el aire, provocando que los dos cayeran al suelo y rodaran junto al hombre con sombrero de copa. Pero el hombre no ayud¨® y solo miro con una sonrisa la extra?a escena. Adam trat¨® de salir del agarre del hombre alto, pero le fue imposible. El hombre alto al ver al ni?o atrapado en una de sus manos. Uso la otra para golpear el est¨®mago de Adam con violencia haciendo que el chico vomitara sangre en el suelo. Adam trat¨® de darle patadas al acechador, pero no parec¨ªan hacerle mucho da?o. Con desesperaci¨®n, Adam mir¨® al hombre de traje y grit¨®: ¡ª?Ayuda! ?Por favor, ay¨²dame! Pero el hombre de traje ¨²nicamente se qued¨® mirando la escena con una sonrisa en el rostro. Mientras tanto, el oso parec¨ªa haber desaparecido al ver que el hombre de traje no ayudaba. Adam con desesperaci¨®n trat¨® de cubrirse de los golpes del hombre arriba suyo, pero le fue imposible y poco a poco comenz¨® a perder la conciencia mientras los dientes sal¨ªan volando de su rostro. Parec¨ªa que mirar al hombre a la cara en este momento no lo paraba sino que lo excitaba a¨²n m¨¢s a golpear al joven h¨¦roe. Cuando el hombre barbudo vio que el chico, ya no pod¨ªa resistirse a sus golpes, comenz¨® a babear manchando su barba desprolija. Acto seguido, el rostro del hombre alto comenz¨® a partirse en dos mitades mostrando una hilera de dientes a cada lado, y se precipit¨® hacia la cabeza de Adam tratando de arrancarla de un mordisco. Adam us¨® las ¨²ltimas fuerzas que le quedaban para cubrir su rostro con las manos. *Aaaaaahhh* Grit¨® Adam con desesperaci¨®n cuando uno de sus brazos fue arrancado por los dientes de la criatura. Como si eso fuera una se?al , el osito volvi¨® aparecer en el techo y le grit¨® a Adam: ¡ª?No grites, idiota, solo di que quieres utilizar el ba?o! Adam escucho la voz del oso y mientras se revolcaba del dolor, el joven h¨¦roe vio a la criatura comi¨¦ndose su brazos y grit¨® con rabia: ¡ª?Quiero ir al ba?o! La sonrisa del hombre con sombrero de copa se detuvo de repente y una cara de enojo surgi¨® de su rostro mientras gritaba: ¡ª?C¨®mo osa una bestia interrumpir a un hombre que busca satisfacer sus necesidades! *Hush, Hush, Hush* El cuerpo del hombre alto se comprimi¨® en el aire como si un agujero negro lo chupara y se escucharon varios ruidos de huesos triturarse a medida que todas sus extremidades se comprim¨ªan en un punto. El hombre alto fue exprimido hasta la muerte, formando un gran charco de sangre en el suelo. Al ver que la lucha hab¨ªa terminado, Adam sigui¨® revolc¨¢ndose de dolor en el suelo mientras trataba de detener el sangrado de su brazo con su t¨²nica blanca. El oso nad¨® hacia Adam y se sumergi¨® en su piel hasta llegar al cacho de brazo sobrante del ni?o, con su cuerpo de pegatina tap¨® la herida y luego salt¨® de lo que quedaba del brazo de Adam al suelo. Las pupilas de Adam se dilataron y mir¨® con aturdimiento la herida en su brazo: ya no sent¨ªa dolor y no sal¨ªa sangre, una especie de pegamento transparente se ve¨ªa en lo que quedaba del brazo de Adam. Al ver que hab¨ªa perdido la mano, Adam comenz¨® a llorar, pero fue interrumpido por las palabras del osito: ¡ªLo hiciste bien. Puedes regenerar el brazo en el agua de la cueva, as¨ª que no le prestes atenci¨®n. Todav¨ªa estamos en terreno peligroso, no te distraigas y esc¨²chame. E1-60-El famoso hexè°©gono 8 de 18 Adam escuch¨® las palabras del osito mirando su brazo con algo de esperanza, el viejo sin ojos hace mucho le hab¨ªa dicho que el agua de la cueva curaba, ahora solo rezaba para que de verdad su efecto fuera tan bueno y pudiera darle un nuevo brazo. El oso mir¨® que el chico se pon¨ªa m¨¢s tranquilo y continu¨® explicando la situaci¨®n: ¡ªLo que nos atac¨® hace poco era el monstruo que los lugare?os de este piso tem¨ªan, lugare?os que no existen de verdad. Como te dije: pod¨ªamos huir de ¨¦l, lo cual es imposible, pero pod¨ªamos jugar con ¨¦l y ganar tiempo. Y como tambi¨¦n te dije: ¨²nicamente yo pod¨ªa verlo, lo cual era mentira, pero tambi¨¦n era verdad en cierto modo. Adam escuch¨® las palabras del osito con atenci¨®n, pero no entendi¨® nada de lo confuso que hablaba el oso. No obstante, el pegamento tambi¨¦n le durmi¨® un poco el cerebro a Adam, por lo que el joven asinti¨® con felicidad. Adem¨¢s del cerebro, el pegamento que le puso el oso parec¨ªa haberle dormido los nervios del brazo a Adam, provocando que la herida se sintiera muy extra?a. Adam toc¨® la herida varias veces, pero no sent¨ªa nada y ni siquiera pod¨ªa sentir la piel cercana a la herida. Al ver al chico atontado toc¨¢ndose la herida, el osito continuo con calma: ¡ªEl monstruo que nos atac¨® era un ''Juguetero'' y puede afectar nuestras mentes, por lo cual pens¨¢bamos que est¨¢bamos en el hex¨¢gono 8 de 18. Pero en realidad este es el verdadero hex¨¢gono 8 de 18, por eso me resultaba tan extra?o que yo supiera que alguien hab¨ªa muerto en estos pisos, para que te hubiera mandado a matar a alguien con esa informaci¨®n¡­ Adam escuch¨® con atenci¨®n, para el joven ten¨ªa algo de sentido lo que dijo el oso, pero una duda muy importante surgi¨® de su coraz¨®n: ¡ª?Por qu¨¦ esperaste a que me quitara el brazo para decirme como matar a la criatura? El osito lo miro por unos buenos minutos como pensando sus palabras y luego respondi¨®: ¡ªPorque necesit¨¢bamos matar a la criatura, no pod¨ªamos quedarnos ac¨¢ escondidos para siempre. ¡ª?Pero con los golpes ya no bastaba?¡ªpregunt¨® Adam sin sentirse del todo satisfecho con la respuesta. ¡ªCon los golpes¡­podr¨ªa ser suficiente¡­¡ªRespondi¨® el oso, enojando a Adam¡ª Pero las estanter¨ªas de estos pisos valoran m¨¢s a las criaturas que a los bibliotecarios, por lo que hab¨ªa que asegurarse¡­ El oso not¨® que Adam quer¨ªa seguir hablando del tema, por lo cual lo interrumpi¨® diciendo: ¡ªPor el momento, trata de usar el ba?o, as¨ª esta estanter¨ªa deja de mirarnos de forma tan rara. Adam reci¨¦n ahora se dio cuenta de que el hombre con traje estaba en cuclillas mir¨¢ndolos fijamente, como esperando que hicieran algo. ¡ª?Eres una estanter¨ªa? ?Por qu¨¦ tienes un cuerpo de piel y hueso?¡ª pregunt¨® Adam mirando al hombre vestido de manera muy elegante. ¡ªPorque soy listo, muchacho¡ª Respondi¨® la estanter¨ªa, par¨¢ndose de manera normal y tocando su sombrero de copa con orgullo¡ª?Quieres utilizar el jacuzzi para limpiarte? El osito pareci¨® hacerles se?ales para que diga que s¨ª, por lo cual Adam asinti¨® con la cabeza. Reci¨¦n ahora Adam tuvo el tiempo de mirar su entorno, ¨¦l no sab¨ªa que esto era un ba?o y no hab¨ªa nada que lo indicara en el hex¨¢gono. El hex¨¢gono 8 era un gran hex¨¢gono vac¨ªo. El piso estaba hecho de azulejos blancos y negros, formando un patr¨®n de ajedrez. Las paredes eran de m¨¢rmol blanco y sobre las paredes hab¨ªa estatuas colocadas. Mientras que la iluminaci¨®n era brindada por algunas fogatas dispersas por la sala. Cuando el hombre con traje escuch¨® la respuesta afirmativa, se par¨® y se dirigi¨® hacia una de las estatuas y se qued¨® esperando a Adam. Al notar la espera, el joven h¨¦roe se acerc¨® a la estatua que parec¨ªa un ni?o jugando con agua en la pared. Arriba de la estatua hab¨ªa una chapa de oro con algo escrito en ella, pero el joven no sab¨ªa ese idioma, ya que lo m¨¢s probable es que estuviera escrito en el idioma de los pisos inferiores. The author''s content has been appropriated; report any instances of this story on Amazon. El hombre con traje mencion¨® con una sonrisa: ¡ªLa verdad es que hace tiempo nadie usa el ba?o de ni?os; sin embargo, deber¨ªa seguir estando impecable. La estatua del ni?o jugando comenz¨® a hundirse en la pared, mostrando un pasadizo a medida que se hund¨ªa. El oso y Adam siguieron al hombre con traje por el pasillo. Cuando la estatua se detuvo, Adam pudo encontrarse con que en el final del pasillo hab¨ªa una sala de estar muy bonita hecha de madera: con unas cuantas sillas, algunas plantas y otra puerta de madera. Al entrar a la sala, el hombre con traje coment¨®: ¡ªBueno, ¨²nicamente toma una hoja de esta planta y c¨®mela. Por lo dem¨¢s me despido. Recuerda que como todos los bibliotecarios: Siempre puedes venir a este hex¨¢gono a disfrutar satisfacer alguna necesidad b¨¢sica, para descansar de tu lectura y largo aprendizaje hac¨ªa la ascensi¨®n. Adam y el oso se despidieron del hombre de traje. Siguiendo las instrucciones, Adam procedi¨® a comerse una hoja. Al comerla, el joven not¨® que algo surg¨ªa de las paredes de madera. Lo que surg¨ªa era un chico de madera de la misma altura de Adam, pero no ten¨ªa rasgos faciales m¨¢s que una boca. Cuando termin¨® de salir de la madera, el chico pregunt¨® con una sonrisa: ¡ª?Qu¨¦ servicio desean? Antes de que Adam pudiera responder, el oso se adelant¨® y dijo: ¡ªQueremos un ba?o con fragancia de viejo corrompido por libros malditos. ¡ªBueno, ?algo m¨¢s desean?¡ªpregunt¨® el chico de madera muy animado. ¡ª?Una mano?¡ªpregunt¨® Adam con iron¨ªa, por suerte ¨¦l cre¨ªa que el viejo sin ojos pod¨ªa curarlo, as¨ª que no le preocupaba mucho el asunto ¡ªBueno, ?algo m¨¢s desean?¡ª Contest¨® el chico como si fuera un mensaje grabado. ¡ª?Eh? ?En serio me van a curar? ?Me vas a dar una mano?¡ªpregunt¨® Adam incr¨¦dulo. ¡ªClaro, solo agregaremos algunas plantas curativas¡ª Respondi¨® el chico de madera muy emocionado¡ª Todo salvo la ceguera se puede curar. Por lo dem¨¢s: ?Desean algo m¨¢s? ¡ª?Superpoderes?¡ªpregunt¨® Adam tentando a la suerte. ¡ªClaro, exclusivamente tienes que responder unas preguntas y agregaremos el servicio especial¡ª Respondi¨® el chico de madera con felicidad. ¡ª?Son estanter¨ªas, idiota!¡ªGrito el oso viendo que el chico se le iba la mano con los servicios¡ª No seas tonto: ?¨²nicamente pide los servicios b¨¢sicos! Entendiendo el problema, Adam corrigi¨® sus peticiones, por suerte curar una mano parec¨ªa ser un servicio b¨¢sico para esta estanter¨ªa. Al terminar de escuchar las peticiones, el chico de madera hizo pasar a Adam por la puerta de la sala de recepci¨®n. Al entrar a la siguiente sala, Adam vio una habitaci¨®n con paredes de madera y varios cuadros muy bonitos en las paredes. En el medio de la sala hab¨ªa un jacuzzi bastante grande. El jacuzzi parec¨ªa estar hecho de m¨¢rmol y ten¨ªa estatuas de ¨¢ngeles en cada una de sus esquinas, las cuales se encontraban mirando hacia las paredes de la habitaci¨®n. El chico de madera vio que Adam hab¨ªa entrado y dijo: ¡ªBueno, ahora puedes desnudarte y entrar al jacuzzi. Me llevar¨¦ tu t¨²nica y te daremos otra nueva cuando termines de limpiarte. Disfrute del ba?o y no dude en avisarme si requiere alg¨²n otro servicio. Adam se desnud¨® sin mucha verg¨¹enza y se meti¨® en el jacuzzi. Acto seguido, los cuatro angelitos empezaron a girar hasta mirar al interior del jacuzzi. Las bocas de los angelitos se abrieron y un agua roza y caliente empez¨® a salir de sus bocas. Inmediatamente, las pinturas en las paredes de la habitaci¨®n comenzaron a tocar una canci¨®n y m¨²sica relajante inund¨® la habitaci¨®n. Cuando el jacuzzi se llen¨® por la mitad, las maderas del techo se abrieron para los costados y unas hojas blancas cayeron sobre el agua roza. Donde antes hab¨ªa un techo, ahora se pod¨ªa observar un gran sol rojo, junto a un cielo de color verde azulado. Maravillado por el ambiente, Adam pudo observar como su brazo se regeneraba mientras se sumerg¨ªa en el agua roza, pero luego de un tiempo el joven coment¨® con algo de disgusto: ¡ªNo huele muy bien esta agua... ¡ªEl olor a hombre viejo no le gusta a todo el mundo¡ª Respondi¨® el osito mirando desde el techo¡ªPero que no te escuche el chico de madera. Tuvimos suerte, no sab¨ªa que ofrec¨ªan ese olor, pero parece ser que vamos a poder conseguir la caja de madera. ¡ª?Por qu¨¦ nadie usa este ba?o?¡ªpregunt¨® Adam al oso que parec¨ªa saber muchos secretos y hablaba bastante de ellos a diferencia de las estanter¨ªas. ¡ªEste piso est¨¢ infectado de jugueteros¡­¡ªRespondi¨® el oso con algo de amargura¡ª?Recuerdas que te dije que lo habitaba mucha gente? Bueno, eso era porque ten¨ªa la cabeza quemada por el juguetero, este piso no lo utiliza nadie. ¡ª?El juguetero puede crear un hex¨¢gono en nuestra cabeza? ¡ªpregunt¨® Adam con muchas dudas ¡ªNo me pareci¨® falsa la habitaci¨®n¡­ni el cad¨¢ver¡­ ¡ªNo todo era falso¡­¡ªRespondi¨® el oso con calma¡ª¨¦ramos juguetes jugando en una caja de juguetes. Hasta que me di cuenta de que no ¨¦ramos juguetes y el juguetero se enoj¨®. ¡ªDe suerte salimos con vida¡ªdijo Adam con una sonrisa. ¡ªPor mucha suerte¡­¡ªAgreg¨® el oso con algo de bronca¡ªTodas las criaturas que afectan la mente son peligrosas. Era mejor atacar a alg¨²n lun¨¢tico y evitar todo esto. E1-61-El Corruptus Adam resisti¨® el olor y observ¨® como poco a poco su brazo se iba curando, volviendo a la normalidad. ¡ª?Y por qu¨¦ dijiste que est¨¢bamos en riesgo todav¨ªa?¡ªPregunt¨® Adam con dudas ¡ªSe supon¨ªa que la ¨²ltima parte era la m¨¢s complicada¡ªRespondi¨® el oso con cierta pena¡ªPero m¨¢s complicado que esto no va a ser, as¨ª que no te preocupes tanto y disfruta. Adam hizo caso y decidi¨® no preguntar m¨¢s cosas, espero a que su cuerpo se curar¨¢ y sali¨® de la piscina. Inmediatamente, el chico de madera volvi¨® a aparecer con una t¨²nica blanca. ¡ªTen, tu nueva t¨²nica¡ªDijo el chico de madera mientras le entregaba la t¨²nica a Adam. ¡ª?Muchas gracias! Es mucho m¨¢s c¨®moda esta t¨²nica¡ªComent¨® Adam mientras se probaba su t¨²nica nueva= ¡ªNo agradezcas, esto lo ganaron tus antepasados¡ªDijo el chico de madera con una sonrisa. Adam se qued¨® pensando un buen rato. Nunca se hab¨ªa planteado que en cierto modo la vida c¨®moda en la cueva fue gracias a los bibliotecarios que ascendieron, igual que la escuela y mont¨®n de cosas que siempre utiliz¨® de modo gratuito. Tal vez este servicio fue tan exageradamente bueno que le hizo plantearse m¨¢s a fondo qu¨¦ tan importante eran los ascensos para la sociedad en la que viv¨ªa. Pero antes de que Adam pudiera seguir reflexionando, el chico de madera se acerc¨® y le entreg¨® un libro. ¡ªUn regalo de la casa¡ªDijo el chico de madera con una sonrisa¡ªPara que se haga m¨¢s c¨®modo tu camino hacia el ascenso. Adam vio que el libro era bastante chico, ten¨ªa el tama?o de un cuaderno de mano y sus tapas parec¨ªan estar hechas con piel humana, mientras que el lomo del libro estaba cubierto de cabello negro. Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation. ¡ª?Muchas gracias!¡ªDijo Adam, este libro deb¨ªa ser un libro m¨¢gico por la apariencia tan inusual. El oso mir¨® el libro en la mano de Adam por un buen rato, pero no dijo nada. Con su nueva t¨²nica, Adam sali¨® del hex¨¢gono 8 y corri¨® hacia el hex¨¢gono 6 para salir lo m¨¢s r¨¢pido posible de este piso. Al llegar a las escaleras, el oso dio las nuevas instrucciones: ¡ªVamos al piso inferior 2 de 5, hex¨¢gono 7 de 18. No hay nada raro en ese piso, salvo algunos dementes, mientras bajemos te explicar¨¦ de la criatura a la cual nos enfrentamos. Adam asinti¨® y continu¨® bajando por las escaleras, junto con el oso, ya cuando llegaron a la mitad el oso continu¨® hablando: ¡ªLa criatura es un ''Corruptus'', es decir, un bibliotecario que perdi¨® la cabeza del todo y se convirti¨® en una criatura rara. Este en particular es ciego y est¨¢ siendo protegido por la estanter¨ªa del piso donde vive, por lo cual solo podemos tratar de no llamar su atenci¨®n. El oso vio que el chico se hab¨ªa detenido a preguntarle a su padrino cuando escucho el nombre de la criatura, ignorando la respuesta del padrino de Adam, el osito continu¨® explicando el plan: ¡ªEl hex¨¢gono donde vive el Corruptus est¨¢ infectado con el olor a personas corrompidas. Es por eso que necesit¨¢bamos el aroma para camuflar tu presencia. ¡ª?¨²nicamente necesito entrar y salir con la caja?¡ªpregunt¨® Adam con dudas, su padrino solamente le deseo suerte y no le dio ning¨²n consejo. ¡ªMientras que la criatura no te encuentre, estar¨¢s bien¡­¡ª Respondi¨® el osito con calma¡ªEl aroma ¨²nicamente te protege del olfato de la criatura, pero tienes que tratar de no hacer mucho ruido o llamar¨¢s la atenci¨®n de la criatura. Con el plan armado, Adam y el oso bajaron hasta el piso inferior 2. Al salir, corrieron hasta la puerta del hex¨¢gono 7, pero para sorpresa de Adam: La puerta se hallaba tapiada o mejor dicho el marco gigante de m¨¢rmol que daba entrada al hex¨¢gono 7 estaba tapado con tablones de madera. Era la primera vez que Adam ve¨ªa uno de estos marcos gigantes ser tapados. El joven ni siquiera sab¨ªa que se pod¨ªa hacer eso, para ¨¦l eso podr¨ªa ofender a la estanter¨ªa que cuidaba el hex¨¢gono. ¡ª?C¨®mo entramos?¡ªpregunt¨® Adam viendo los tablones de madera. ¡ªHay un tabl¨®n flojo que se puede mover¡ªRespondi¨® el oso nadando hasta uno de los tablones que tapizaban el marco gigante¡ªLa pareja que trajo la caja, movi¨® este de ac¨¢. ¡ª?Estamos robando?¡ªpregunt¨® Adam con muchas sospechas de este oso. ¡ªNo, no para nada. De hecho los estamos ayudando, cr¨¦eme¡­¡ªRespondi¨® el oso movi¨¦ndose por el tabl¨®n, como insistiendo a Adam para que lo moviera¡ª?Recuerda no hacer ruido dentro y seguirme! Si vemos al Corruptus, solo qu¨¦date quieto y no te muevas. E1-62- ?Al final, ten铆a razè´¸n, lo hizo por diversiè´¸n! Adam trat¨® de no pensar mucho el asunto y movi¨® el tabl¨®n para entrar dentro del hex¨¢gono, parec¨ªa que la mayor¨ªa de l¨¢mparas adentro estaban rotas, por lo cual los pasillos de este hex¨¢gono estaban muy pobremente iluminados y algunas zonas estaban en la oscuridad absoluta. Los pasillos estaban llenos de polvo y mugre, por lo que parec¨ªa que este era un hex¨¢gono abandonado o muy poco cuidado como el hex¨¢gono en que Adam viv¨ªa con su padre cuando era un ni?o. El cuerpo del oso comenz¨® a brillar como una calcoman¨ªa fluorescente y Adam pudo seguir al osito hasta uno de los pasillos: las puertas de este pasillo eran de madera y estaban algo rotas. Algunos trozos de huesos y muebles rotos pod¨ªan hallarse desparramados por el suelo del pasillo, por lo que Adam ten¨ªa que ser muy cuidadoso de no pisar nada que pudiera provocar alg¨²n ruido que atraiga a la bestia. El oso lo llev¨® hasta una puerta, la misma no estaba cerrada, por lo que Adam pudo entrar sin problemas. Dentro de la habitaci¨®n la oscuridad era absoluta, por lo cual no ser¨ªa f¨¢cil encontrar la caja para cualquier otra persona, pero Adam solo ten¨ªa que dirigirse hacia el lugar en donde el osito fluorescente se hab¨ªa detenido para hallar la caja con facilidad. La caja en realidad era un malet¨ªn algo grande y pesaba bastante, por lo que para el joven h¨¦roe no estaba siendo nada f¨¢cil llevarlo hasta la salida. Con mucho esfuerzo el ni?o fue arrastrando el malet¨ªn por el suelo, era una l¨¢stima que Adam no haya sido m¨¢s fuerte, porque el ruido del malet¨ªn arrastr¨¢ndose atrajo al habitante de este hex¨¢gono. *Puff, Puff, Puff* ... La puerta de la habitaci¨®n se cay¨® al suelo con violencia y algo entr¨® en la sala. En la oscura habitaci¨®n, Adam solamente pudo notar el contorno de una persona cubierta con bultos de carne por todo su cuerpo. Los bultos eran como granos, pero del tama?o de naranjas, por lo cual la persona ten¨ªa un aspecto muy poco humano. Unauthorized usage: this tale is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. El ni?o asustado por el ruido repentino, solt¨® la maleta y busc¨® un buen escondite. La bestia busc¨® por la sala por un buen rato y cuando estuvo por encontrar a Adam, el oso sali¨® de la habitaci¨®n y empez¨® a gritar en los pasillos como un loco. El Corruptus sali¨® corriendo a una velocidad sorprendente por el mal estado de su cuerpo y persigui¨® al oso por los pasillos. Adam se dio cuenta al instante que probablemente por este truco esta parte iba a ser m¨¢s f¨¢cil que la anterior. El joven h¨¦roe volvi¨® a buscar la maleta y aprovech¨® el caos que estaba provocando el oso para correr lo m¨¢s r¨¢pido que pudo mientras arrastraba la maleta por el suelo: ahora lo importante era salir, el oso ya tapaba el ruido de la maleta al ser arrastrada. Con mucho esfuerzo, Adam logr¨® salir del hex¨¢gono con la maleta. Al joven no le fue nada f¨¢cil sacar la maleta por el tabl¨®n, pero el oso estaba entreteniendo al Corruptus lo suficientemente bien para darle todo el tiempo necesario. Una vez afuera, Adam se qued¨® esperando a que el oso volviera. Cuando el oso sali¨®, Adam le grit¨® con odio: ¡ª?Pero por qu¨¦ carajos nos matamos tanto obteniendo el aroma si pod¨ªas hacer eso? ?Siendo una pegatina es imposible que te agarre! ?Podr¨ªas haberte pegado al techo y hacer que salte por horas! ?Casi muero al pedo! ¡ªChico, ?acaso de verdad crees que lo har¨ªa por diversi¨®n?¡ªRespondi¨® el oso con enojo por los gritos¡ª Sabes como se ponen los Corruptus si sienten el aroma a carne viva sin corromper. ?No importa cu¨¢nto ruido hiciera, siempre correr¨ªa hacia tu cabeza colorada! Adam no contest¨®, pero sigui¨® maldiciendo por dentro. El joven h¨¦roe nunca hab¨ªa insultado a nadie, pero este oso se merec¨ªa mucho m¨¢s que un insulto si de verdad lo mand¨® al piso infectado de jugueteros sin ning¨²n sentido. Sin embargo, Adam no sab¨ªa la verdad y aunque este osito s¨ª lo podr¨ªa haber hecho por diversi¨®n, era mejor desconocer la verdad y lograr cumplir la misi¨®n. Actualmente, el joven solo necesitaba que esta maleta de verdad sirviera para obtener unos librillos. ¡ªPor lo dem¨¢s: hay que llevar la maleta hasta el piso 4 de 5 ¡ªDijo el oso con una sonrisa vengativa en el rostro. ¡ª??Me est¨¢s diciendo que tengo que subir 200 escalones con esta maleta?!¡ªGrit¨® Adam, casi muri¨¦ndose del disgusto al saber la informaci¨®n. E1-63-Me arden las manos de solo leerlo de nuevo... ¡ªY unos cuantos pasillos¡­¡ªAgreg¨® el oso con una sonrisa ir¨®nica¡ª ?T¨² puedes, h¨¦roe! ¡ªMe podr¨ªa tomar unas horas lograrlo¡­¡ªDijo Adam con preocupaci¨®n; su miedo a los lun¨¢ticos le hizo perder su rabieta¡ª?Crees que no nos vamos a cruzar con nadie? Con una maleta tan pesada me ser¨ªa imposible escapar y proteger la maleta al mismo tiempo. ¡ªOjal¨¢ te ataquen dentro de las escaleras ...¡ªRespondi¨® el oso. Acto seguido, el osito comenz¨® a dirigirse hacia las escaleras y Adam lo sigui¨® arrastrando la maleta por los pasillos. En la subida, que dur¨® varias horas, muchas personas se cruzaron con Adam, pero todos lo ignoraron: tal vez si fueran personas normales se gastar¨ªan en ayudar a un chico subiendo una cosa pesada por las escaleras; sin embargo, estos lun¨¢ticos ¨²nicamente ignoraron al joven y continuaron su camino. Con mucho esfuerzo y las manos doloridas, el ni?o logr¨® llegar al cuarto piso, pero seg¨²n el oso era mejor esperar en las escaleras un buen rato antes de moverse entre los pasillos. ¡ª?Son seguras las escaleras?¡ªpregunt¨® Adam; llegando a esa idea luego de cruzarse con tantos lun¨¢ticos que lo ignoraron en un ambiente tan estrecho. ¡ªS¨ª, hay una vieja ley que indica que no se permiten las peleas en las escaleras ¡ª Respondi¨® el oso con calma¡ªPero si en la entrada de las escaleras, por eso los guardias protegen las entradas de los pisos medios. ¡ªEso lo s¨¦, por eso subo por las escaleras del viejo sin ojos¡ªRespondi¨® Adam, no queriendo parecer tan ignorante, ten¨ªa algo de odio hacia el oso todav¨ªa y esta misi¨®n fue horrible para ¨¦l. Enjoying this book? Seek out the original to ensure the author gets credit. ¡ªHaces eso porque eres un idiota, chico¡­¡ªRespondi¨® el oso con voz ronca¡ªTienes un carnet de identificaci¨®n de los pisos medios, podr¨ªas entrar por la puerta como cualquier persona normal. ¡ª?Mentiroso! ??Adem¨¢s, como sabes de mi carnet de identificaci¨®n?!¡ªGrit¨® Adam, desquit¨¢ndose de la dura misi¨®n. ¡ªT¨² eres Adam y yo el se?or oso de la familia de los osos cari?osos ¡ªRespondi¨® el oso tomando un trago de su bebida que nunca escapaba de su mano¡ªYo te dije el secreto de la cueva, ni?o. El viejo sin ojos no sabe que nos conoc¨ªamos en la vida anterior. ¡ª?Imposible! ¡ªGrit¨® Adam a¨²n m¨¢s enojado ¡ª ?Porque me dices tantas mentiras! ??Qu¨¦ tratas de conseguir?! ¡ªTu plan sali¨® bien, Adam¡­¡ªRespondi¨® el oso sin prestarle atenci¨®n a la bronca del ni?o¡ªLos bibliotecarios se pasaron milenios busc¨¢ndolo y t¨² sin saber leer un m¨ªsero idioma lo encontraste: tienes raz¨®n, es imposible, chico. ¡ª?Por qu¨¦ me dir¨ªas lo de la cueva?¡ª pregunt¨® Adam, algo inc¨®modo por la seriedad de la voz del oso. ¡ªSolo intercambiamos favores¡­ Igual que ahora¡­¡ªRespondi¨® el oso sin pensarlo mucho¡ªPero t¨² fuiste lo suficientemente demente de lograr algo imposible con esos intercambios. Adam no quer¨ªa preguntar m¨¢s del tema: este oso le hab¨ªa mentido en m¨¢s de una ocasi¨®n y para colmo ten¨ªa una moral demasiado opuesta a la suya como para interesarte en sus mentiras. Por lo cual el ni?o se levant¨® y se propuso terminar de sacar la maleta de la escalera, para poder terminar esta misi¨®n lo m¨¢s pronto posible. El oso mir¨® la espalda del ni?o por unos minutos mientras sal¨ªa de la escalera y despu¨¦s dijo: ¡ªRumbo al hex¨¢gono 9 de 18, ah¨ª est¨¢n nuestros queridos librillos. Adam hizo caso y comenz¨® a moverse. Ambos pasaron por muchos pasillos, pero nada ocurri¨® por fortuna. El hex¨¢gono 9 parec¨ªa un banco, muy similar al de los pisos medios ... De hecho: era id¨¦ntico. Ten¨ªa los mismos estantes de piedra y los mismos libros de un solo color, todos iguales e id¨¦nticos. Adam se extra?¨® por la similitud y quiso preguntarle al oso al respecto, pero ahora el joven h¨¦roe estaba encaprichado por no hacerle preguntas al oso y en su joven mente sus caprichos eran reglas absolutas. E1-64- Los mini-humanos. Al sentir esa sensaci¨®n de querer preguntar, pero al mismo tiempo no hacerlo, Adam finalmente lograba entender un poco m¨¢s a las estanter¨ªas. El joven h¨¦roe sinti¨® como si una gran r¨¢faga de eurekas explotaran en su cabeza y una gran idea surgi¨® de su joven mente: ''Las estanter¨ªas no son estrictas, son caprichosas''. Pero el dolor en sus manos, sac¨® a Ad¨¢n del trance. Cargar esa pesada maleta, provoc¨® que las manos del joven ardieran y varias ampollas se formaran en sus palmas. Por suerte, Adam sab¨ªa de la magia del agua curativa de la cueva del viejo sin ojos y estaba muy deseoso de probarla para extinguir el dolor en sus manos. Para colmo, el oso borracho se negaba a usar su pegamento para aliviar el dolor del joven, por lo que Adam no tuvo otra opci¨®n que tratar de soportarlo. Mientras Adam reflexionaba, el oso ya hab¨ªa corrido hacia una de las esquinas del banco para hablar con sus contactos, luego de un rato volvi¨® con Adam y le dijo: ¡ªTienes que hacer la transacci¨®n con la estanter¨ªa del banco y el librillo. ?Ven s¨ªgueme! Para desgracia de Adam, los librillos decidieron elegir la esquina m¨¢s alejada de la puerta del hex¨¢gono como lugar de negociaci¨®n, por lo que Adam no tuvo otra opci¨®n m¨¢s que arrastrar la maleta hasta ese lugar. El joven camin¨® con torpeza y maldiciendo a los librillos en su coraz¨®n por no tomar un libro m¨¢s cercano a la puerta para sacar a la estanter¨ªa de este banco y hacerle la vida m¨¢s f¨¢cil. Al llegar se encontr¨® con 5 librillos: parec¨ªan ser todos ovejas blancas, salvo una que era m¨¢s chica que el resto y era negra. Sin que Adam pudieran presentarse a las ovejas, el oso dijo con apuro: ¡ªHagamos la transacci¨®n: ustedes 5 ayudar¨¢n a una estanter¨ªa durante la guerra de ascenso del cuarto piso medio a cambio del contenido de la maleta. If you stumble upon this narrative on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. Adam mir¨® a las 5 ovejas con todo el amor del mundo: si estos librillos llegaban a rechazar su propuesta luego de todo lo que sufri¨®, el joven h¨¦roe cre¨ªa que iba a perder completamente la cabeza y se convertir¨ªa en uno de los lun¨¢ticos que caminaban por estos pisos. La oveja negra habl¨® por el grupo, su voz era bastante tierna, daba felicidad solo de escucharla hablar: ¡ª?De verdad hay 10 en la maleta? ¡ªSi, sorprendente¡­ no hagas m¨¢s preguntas innecesarias¡ªRespondi¨® el oso con su voz ronca ¡ªDos para cada uno de ustedes, ?Los quieres o no? ¡ª?Siiiii!¡ª Gritaron las cuatro ovejas blancas de forma muy tierna. Adam se sent¨ªa un poco m¨¢s feliz, luego de todo lo que pas¨® hoy, al menos ver hablar a los lindos librillos era un alivio para su coraz¨®n tan sufrido. ¡ªParen idiotas, primero tenemos que revisar el contenido de la maleta¡ªDijo la oveja negra con tono serio, parando el grito de las otras cuatro¡ªQue esperas ¨¢brela, muchacho. Adam no sab¨ªa que hab¨ªa adentro. El oso no le dej¨® abrirla en el camino, por lo que el joven ten¨ªa mucha curiosidad de descubrir que hab¨ªa estado cargando por tanto tiempo. Pero parec¨ªa que estos 5 librillos estaban desesperados por obtener lo que hab¨ªa adentro, por lo que deb¨ªa ser importante para ellos. Adam puso las dos manos en los cierres de la maleta: *Click, Click* La maleta se abri¨® y un olor horrible impregn¨® el aire. De un vistazo, Adam noto la sangre manchando todo el forro de la maleta. Dentro de la maleta pod¨ªan observarse 10 mini-humanos pegados uno al lado del otro. Inmediatamente, se escuch¨® a la oveja negra decir: ¡ª?Trato, 10 intactos, nos sacamos la loter¨ªa, chicas! ¡ªUn placer¡­¡ªDijo el oso con mucha felicidad de ganar 10 hongos. Adam estaba con una sonrisa de oreja a oreja, finalmente hab¨ªa conseguido no uno, sino 5 librillos. El ni?o no entend¨ªa muy bien por qu¨¦ estas mini criaturas val¨ªan tanto, para ¨¦l daban un poco de asco y ol¨ªan a podrido, pero se alegr¨® de que estas criaturas fueran tan valiosas para los librillos. E1-65-Otras Coincidencias... ¡ªAdam, ve tomando un libro, as¨ª lo formalizamos¡ªDijo el osito mirando con felicidad a las 5 ovejas. Adam hizo caso y tom¨® uno de los libros de la estanter¨ªa, provocando que un rostro de piedra se formar¨¢ en la misma: la cara no parec¨ªa ser humana de lo arrugada que estaba, ten¨ªa dientes afilados y los ojos vendados. ¡ª?Eres la misma estanter¨ªa del banco de los pisos medios?¡ªpregunt¨® Adam, algo desconcertado al ver el rostro. ¡ªS¨ª y el de unos cuantos pisos m¨¢s¡­¡ªRespondi¨® la cara de piedra mirando a los librillos con desconfianza¡ª?cu¨¢l operaci¨®n quieres realizar, chico? ¡ªEl chico y yo, queremos hacer una transacci¨®n con estas 5 ovejas¡ªRespondi¨® el oso antes de que Adam pudiera decir nada. ¡ªBueno¡ªRespondi¨® la cara de piedra ya sin desconfianza de los librillos¡ª?Qu¨¦ van a intercambiar? ¡ªEl contenido de la maleta a cambio de ayudar en la guerra a una estanter¨ªa¡ªRespondi¨® el oso ¡ªBueno¡ªRespondi¨® la cara de piedra¡ª?Alguna otra operaci¨®n? ¡ªNo¡ªRespondieron los 6 librillos con mucha felicidad. Al escuchar que no hab¨ªa m¨¢s operaciones que ejecutar, la cara de piedra se escondi¨® de nuevo en la estanter¨ªa de piedra. Adam con mucha desilusi¨®n pregunto: ¡ª?Hizo algo la estanter¨ªa? Solo dijo ¡°bueno¡± dos veces. ¡ªNo hizo nada¡­¡ªRespondi¨® la oveja negra mirando a la maleta con felicidad¡ªEl oso te estaba gastando una broma. Adam mir¨® al oso, pero el oso no dec¨ªa nada, como nunca lo vio re¨ªrse, no sab¨ªa si los librillos pod¨ªan hacerlo, pero de seguro lo estaba haciendo por dentro. La oveja negra al ver al chico enojarse volvi¨® hablar con felicidad: ¡ªDe hecho podr¨ªas habernos pedido que busc¨¢ramos la maleta por ti, debe pesar bastante, ya la informaci¨®n del lugar val¨ªa la ayuda. Las venas de la frente de Adam comenzaron a saltar y mir¨® al oso con odio, pero el oso ¨²nicamente lo ignoraba y tomaba alcohol. ¡ªAh¨ª vienen nuestros ayudantes¡ªDijo la oveja negra con mucha felicidad mirando a la puerta del banco¡ª?El trato est¨¢ hecho! Cuando comprobemos que lo que est¨¢ en la maleta es verdadero: buscaremos al oso para encontrar la estanter¨ªa y ayudaremos en la guerra. Adam mir¨® a la direcci¨®n donde miraba la oveja negra: unos 8 maniqu¨ªes se acercaban por la puerta. Cuatro maniqu¨ªes se quedaron vigilando la puerta del banco y los otros cuatro se acercaron a los librillos. Al acercarse, Adam not¨® que los maniqu¨ªes estaban hechos de plata y llevaban t¨²nicas grises, no ten¨ªan rasgos faciales y caminaban sincronizados los unos de los otros: es decir, uno levantaba la pierna y los otros tres hac¨ªan lo mismo, creando un efecto visual bastante raro. Uno de los maniqu¨ªes sali¨® de la sincronizaci¨®n del grupo, tom¨® la maleta y comenz¨® a retirarse, ignorando completamente a Adam y al oso. Las ovejas y los otros maniqu¨ªes lo siguieron, dejando a Adam y al oso solos en el banco. Cuando los maniqu¨ªes y las ovejas salieron, el oso coment¨® con calma: ¡ªBueno, terminamos nuestra parte de la misi¨®n, ahora solamente hay que esperar un tiempo. Te felicit¨®, chico. Como recompensa de haber llegado tan lejos te dir¨¦ que si lees ese libro te convertir¨¢s en el juguetero que matamos y morir¨¢s: es su biograf¨ªa. ¡ª??Qu¨¦?!¡ªAdam grit¨® con enojo, l¨®gicamente se lo preguntar¨ªa a su padrino despu¨¦s, pero ahora mismo estaba completamente desilusionado. ¡ªNo te sorprendas¡­¡ªComent¨® el oso con voz ronca¡ª?Alguna vez viste alguna estanter¨ªa regalando algo valioso sin ning¨²n motivo oculto? ¡ªPero ese chico de madera parec¨ªa muy confiable¡­¡ªRespondi¨® Adam sin creer las palabras del oso. ¡ª?Qu¨¦ vale m¨¢s? ?La vida de ese juguetero o la de un bibliotecario?¡ªpregunt¨® el oso tomando de su botella. ¡ª?Los bibliotecarios! ?Nosotros somos los que ascendemos!¡ªRespondi¨® Adam enojado. ¡ªSi¡­ Pero el mundo no es ¨²nicamente ascender y ascender hasta el infinito¡ªRespondi¨® el oso mientras tomaba de su botella¡ªDigamos que las estanter¨ªas tienen objetivos espec¨ªficos y los ascensos en general solo son una de las muchas herramientas para lograrlos. El gran problema de esa herramienta es que tambi¨¦n ayuda a todos tus rivales, mientras que el juguetero ayuda a la estanter¨ªa que se le cante. Por ¨²ltimo, los jugueteros suelen ser mejores herramientas que los bibliotecarios comunes. A case of literary theft: this tale is not rightfully on Amazon; if you see it, report the violation. ¡ª?En serio solo nos ven de esa forma¡­?¡ªpregunt¨® Adam con desilusi¨®n. Pero luego, el joven h¨¦roe record¨® que en dos ocasiones ninguna estanter¨ªa lo ayud¨® cuando casi se lo com¨ªa una criatura, adem¨¢s del viejo de madera blanca y la estanter¨ªa del ba?o, uno lo hizo a cambio de un favor y la otra lo hizo porque eran sus reglas. ¡ªNo todas¡­¡ªRespondi¨® el oso¡ª Pero algunas estanter¨ªas ¨²nicamente te ven como una herramienta para ascender. Las estanter¨ªas son conscientes y caprichosas. Hay algunas que aman m¨¢s a los bibliotecarios que a sus libros. Otras aman a los jugueteros. Otras a sus reglas. Todas aman algo. No es que te odien, ¨²nicamente te quieren menos y en una vida donde milenios son nada, tu vida no es nada. ¡ªQue triste realidad¡­¡ªRespondi¨® Adam con mucha bronca. Si el oso dijera la verdad, entonces Adam morir¨ªa al leer este libro ¨²nicamente por el capricho de una estanter¨ªa y renacer¨ªa el juguetero que muri¨® en su lugar. ¡ªPero m¨¢s importante a¨²n: ?Sabes c¨®mo usar esta informaci¨®n, Adam?¡ªpregunt¨® el oso mirando al chico a los ojos. -------------------------------Que nadie se mueva el rey va a hablar------------------------------------ Ahora me doy cuenta de que parec¨ªa que todo lo anterior solo era para preguntar esta pregunta. Incluso lo de visitar este piso, ya cansado, con la maleta en la mano. Absolutamente, todo podr¨ªa haber sido ¨²nicamente para preguntar esta pregunta. El problema es que no s¨¦ hasta qu¨¦ punto es coincidencia. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto los sucesos que desencadenaron en esta pregunta fueron aleatorios o hechos armados por el oso borracho. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto es normal que justamente en una de esas clases especiales haya visitado las estanter¨ªas de madera blanca. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto Aquiles estuvo involucrado de forma consciente. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto es normal cruzarse con un Actorino en los pisos medios. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto el ataque de dos personas con t¨²nicas negras a unos ni?os tenga sentido. No s¨¦ hasta qu¨¦ punto el Actorino fue acorralado para pasar por las estanter¨ªas de madera blanca. No s¨¦ si las estanter¨ªas de madera blanca est¨¢n involucradas. No s¨¦ qui¨¦n le dio el libro negro al Actorino. No s¨¦ si los librillos que me ignoraban en el piso medio 4 de 5 estaban involucrados. No s¨¦ si los librillos que me ignoraban en los pisos inferiores estaban involucrados. No s¨¦ si el viejo sin ojos conoce a otro librillo en cu¨¢l conf¨ªe adem¨¢s del oso borracho. Pero si s¨¦ muchas cosas que me ocurrieron m¨¢s adelante que me llevaron a plantearme estas relaciones ahora. Parecer¨ªa una locura; un acto maquiav¨¦lico de proporciones inimaginables que ning¨²n bibliotecario o criatura que habite en esta biblioteca podr¨ªa armar. Pero si algo he aprendido de mi infancia es que todo: absolutamente todo, puede estar vinculado con todo. Y esa es la gracia de mi historia y esa es la forma de descubrir La Historia. Lo cierto e innegable es que con unos maniqu¨ªes hechos de plata: ?Para qu¨¦ uno se tomar¨ªa la molestia de ocultar el aroma?, adem¨¢s de visitar un piso lleno de jugueteros para luego salir con la biograf¨ªa de uno de ellos y de esa manera poder sacar esta pregunta. Eso es una realidad, no una coincidencia, pero podr¨ªamos decir que simplemente el oso fue idiota y no arreglo bien el trato. Raro de un librillo, pero posible para lector que los desconoce. Para qu¨¦ armar tanto esc¨¢ndalo montando este plan para enfrentarse a un Corruptus que no diferencia una piedra de un bibliotecario: ¨²nicamente para preguntar esta pregunta. Pero eso es un hecho del futuro lejano. El lector no conoce tanto de los Corruptus, por tanto, le es imposible hallar el problema (a no ser que relea la historia). Aun as¨ª, hay suficientes hechos mostrados que son ¨²tiles para poder entender que no se tratan de simples coincidencias aleatorias. De esa falta de aleatoriedad surge una trama oculta para Adam. De esa trama oculta para Adam surge una historia no contada o mejor dicho: ?Una de las innumerables e infinitas historias no contadas dentro de una historia! Hasta el d¨ªa de hoy nunca supe mi verdadera relaci¨®n con el oso borracho de la familia de los osos cari?osos, pero ning¨²n librillo hubiera montado semejante esc¨¢ndalo ¨²nicamente por devolver un favor ... ?O si? Podr¨ªa ser para el lector: este es el primer librillo conocido por Adam. Pero si releyera la historia le ser¨ªa m¨¢s que evidente que a partir de esta pregunta uno puede empezar a armar su propia historia nunca contada. Por ejemplo, una de las infinitas podr¨ªa catalogarse: ''Adam y el oso'' No obstante, un ni?o no lo notar¨ªa y lamentablemente, Adam no era ¨²nicamente un ni?o, era yo. Y yo siempre fui un gran idiota como para poder notarlo. Salvo ahora, que puedo leerlo... Una vez sabiendo el final de la historia, lo que surge es la relectura de los "para que"... Los grandes "Para que" de mi vida. ?Para qu¨¦ hablar de la purga sabiendo que el piso estaba infectado de jugueteros de antemano?. ?Para qu¨¦ decirme la historia de estas antiguas estanter¨ªas?.?Para qu¨¦ mostrarme el secreto de los n¨²meros de pisos y hex¨¢gonos totales?.?Para qu¨¦ hacer que me devoren la mano y luego cur¨¢rmela?. ?Para qu¨¦ hacerme subir la maleta?. ?Para qu¨¦ mostrarme que las escaleras son seguras?. ?Para qu¨¦ mostrarme el contenido de la maleta?. ?Para qu¨¦ mostrarme que no existen los contratos en el banco?.?Para qu¨¦ mostrarme que no todos los libros m¨¢gicos son seguros?. ?Para qu¨¦ hablar de los caprichos de las estanter¨ªas?. Y sobre todo: ?Para qu¨¦ preguntarme esta ¨²ltima pregunta?. Pero el muerto rebota dos veces si uno se pregunta: ?Para qu¨¦ molestarse tanto, si no hab¨ªa nada que ganar a cambio?. Es por eso que: ''Adam y el oso'' es una gran historia, pero una que nunca pude saber. Una de las historias ocultas en los p¨¢rrafos de mi historia. Pero lamentablemente no es La Historia que buscamos, querido lector¡­ E1-66-Un buen d铆a de aventuras... Adam pens¨® la pregunta, pero no entend¨ªa que buscaba lograr el oso, por lo cual simplemente neg¨® con la cabeza. ¡ªPodr¨ªas buscar alguna manera de verificar la informaci¨®n¡­¡ªRespondi¨® el oso con calma¡ª?Se te ocurre alguna idea de c¨®mo lograrlo? ¡ªNo. El viejo sin ojos no me dice el contenido de los libros¡­¡ªRespondi¨® Adam con amargura, no quer¨ªa seguir el mismo destino de su profesor¡ª?Sabes como podr¨ªa comprobarlo sin leerlo? ¡ªT¨² tienes dos ejemplares de cada libro: una copia infinita de la cueva y otra original¡ªRespondi¨® el oso con voz ronca¡ªNo lo pienses mucho ahora, pero cuando crezcas y decidas dejar de ser h¨¦roe, la idea va a surgir por tu cuenta. Adam no respondi¨®, no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa el oso y antes de poder preguntar algo, el oso lo interrumpi¨®. ¡ªSi bien el viejo sin ojos no te dir¨¢ el contenido del libro¡­¡ªRespondi¨® el oso con calma¡ªSi te valorar¨¢ m¨¢s que un juguetero, te dir¨¢ que es un libro maldito y no uno m¨¢gico. Pero no lo va a hacer: va a tratar de matarte. Esa es la utilidad final de cualquier informaci¨®n: recordarte cu¨¢l es tu lugar en el mundo. ¡ªTambi¨¦n podr¨ªas mentirme vos y que los efectos no sean esos¡ªRespondi¨® Adam reflexionando en porque el oso quer¨ªa ponerlo en contra del viejo sin ojos. ¡ªTienes raz¨®n¡­¡ªRespondi¨® el oso con una sonrisa ir¨®nica¡ªSolo tienes que preguntarle a tu padrino y sabr¨¢s la verdad. If you find this story on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the infringement. ¡ªPero mi padrino es un mentiroso¡ªRespondi¨® Adam con a¨²n m¨¢s dudas. Hace mucho el ni?o se hab¨ªa dado cuenta de eso: su padrino era una persona horrible y hoy solo confirm¨® sus sospechas. Que clase de monstruo inhumano mandar¨ªa a un chico de 15 a?os a despellejar a una persona ¨²nicamente por obtener librillos. Lo m¨¢s probable es que lo de la bomba fuera mentira tambi¨¦n. ¡ªNo lo dudo¡­¡ªRespondi¨® el osito¡ªEntonces descubre tu propia verdad: averigua acerca de los jugueteros. ¡ª?D¨®nde encuentro informaci¨®n acerca de las criaturas de la biblioteca?¡ªpregunt¨® Adam, si no pod¨ªa confiar en el viejo ni en su padrino en quien confiar¨ªa¡ª?Entonces c¨®mo es que descubro el efecto del libro? ¡ªNi idea, dudo que una estanter¨ªa guarde esa informaci¨®n¡ªRespondi¨® el oso con su voz ronca¡ªLo otro ya te lo respond¨ª, si no lo entiendes, entonces descubre una manera de aprenderlo sin leerlo. Deber¨ªa falta mucho para que obtengas la t¨²nica negra y ni siquiera podr¨ªas entender ese libro maldito. Lo importante es que recuerdes que ¨²nicamente eres una herramienta para los dem¨¢s y los dem¨¢s deber¨ªan ser herramientas para vos, muchacho. Adam abri¨® el libro para ver el idioma del mismo y efectivamente estaba en un idioma desconocido, por lo que Adam no lograba comprender nada. El idioma no se parec¨ªa al del libro negro, era m¨¢s similar al de los pisos medios, por lo que Adam pens¨® que probablemente sea el idioma de estos pisos inferiores. ¡ªNo te preocupes tanto y regresa a la cueva. Ya te aseguraste los librillos, muchacho¡ª Coment¨® el oso viendo al chico abrir el libro¡ªPor lo dem¨¢s: Adi¨®s, Adam, seguramente no nos veremos nunca m¨¢s. Realmente esper¨® que las cosas te salgan como las planeaste, aunque de todas formas esta biblioteca est¨¢ muriendo y no cambiar¨¢ nada si lo logras¡­ Al decir eso, el oso se march¨® nadando por el suelo. Adam se qued¨® mirando como se marchaba y supuso que el oso buscar¨ªa los hongos cuando las ovejas terminaran de revisar el contenido de la maleta. El ni?o mir¨® a sus alrededores y record¨® que estaba en un piso lleno de lun¨¢ticos, por lo que corriendo con lo que le quedaba de fuerzas, Adam se dirigi¨® a las escaleras, para luego lentamente ascender y llegar hasta la cueva. E1-67-Cono y Silbatos Tras semejante aventura, los pasillos del quinto piso inferior parec¨ªan ser mucho m¨¢s tranquilos y pac¨ªficos. De vez en cuando escuchabas alg¨²n alarido sin sentido y no era tan raro cruzarse con alg¨²n demente golpe¨¢ndose la cabeza contra los libros de los pasillos. Pero este paisaje ya le resultaba conocido a Adam, por lo que se sent¨ªa un poco m¨¢s c¨®modo caminando por estos lugares. Sin muchos problemas, Adam logr¨® llegar hasta la cueva del viejo sin ojos. Pero antes de que pudiera decirle algo, el viejo sin ojos sali¨® a saludarlo con una alegr¨ªa infinita. Ten¨ªa un cono en la cabeza y un silbato de cumplea?os en la boca. Con un grito fuerte, el viejo saludo a Adam con euforia: ¡ª ?Lo lograste, joven h¨¦roe, obtuviste tu tercer libro m¨¢gico! ?Es impresionante, nunca hab¨ªa obtenido tantos libros en tan poco tiempo! Adam se sinti¨® un poco m¨¢s feliz, al menos llegar a casa para ser recibido por una sonrisa, tras un largo d¨ªa luchando, le daba una gran alegr¨ªa a su coraz¨®n. Alegr¨ªa que no dur¨® mucho, porque record¨® las palabras del oso: el libro podr¨ªa estar maldito. Con algo de vacilaci¨®n, Adam pregunt¨®: ¡ª?No hay nada anormal en el libro? Da un poco de miedo su apariencia. ¡ªA qui¨¦n le importan las apariencias, lo que importa es el contenido¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con una sonrisa de oreja a oreja¡ª?Si quieres voy adelant¨¢ndote que este libro m¨¢gico tiene una gran habilidad! La sonrisa de alegr¨ªa de Adam se fue apagando. Pero el ni?o decidi¨® creer que el oso hab¨ªa planeado algo para ponerlo en contra del viejo sin ojos, as¨ª que iba a contarle lo que el oso le dijo. A case of content theft: this narrative is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. Sin embargo, antes de que Adam pudiera decir nada, el viejo sin ojos continu¨® hablando: ¡ªEs una l¨¢stima que el libro est¨¦ en el idioma de los pisos inferiores ?De verdad no entiendo por qu¨¦ tu padre te obligo a aprender un idioma tan in¨²til como el de los pisos medios! Solo sirven en esos 5 pisos de madera y de poco m¨¢s es ¨²til. Adam se sorprendi¨®. Su padre le hab¨ªa dicho que el mejor futuro que podr¨ªa tener estaba dominando el idioma de los pisos medios, nunca le explico el porqu¨¦ y tampoco quer¨ªa hablar del tema. El ni?o siempre supuso que era el m¨¢s frecuente. Pero seg¨²n el viejo sin ojos, su padre se hab¨ªa equivocado. El viejo sin ojos continu¨® con una voz muy alegre diciendo: ¡ª?Pero no te preocupes, h¨¦roe! Siempre puedes aprender el idioma de los pisos inferiores, es m¨¢s, tengo un libro de aprendizaje en mis estantes: ?Puedes leerlo si quieres! Adam vio que el viejo no ment¨ªa: al parecer hab¨ªa un libro de cubierta roja en los estantes. Estaba en una de las esquinas, algo escondido, por lo que Adam supuso que nunca lo hab¨ªa visto. El joven iba a tomarlo, pero record¨® que ya estaba en las 80 p¨¢ginas del libro amarillo, por m¨¢s in¨²til que fuera el idioma, al menos le dar¨ªa la t¨²nica negra y Adam quer¨ªa obtener la t¨²nica negra lo antes posible. Una vez que la obtuviera regresar¨ªa a la casa de su padre y se la mostrar¨ªa con orgullo. Con el tiempo Adam lo hab¨ªa perdonado o mejor dicho: entendido. No era culpa de su padre haberse vuelto un lun¨¢tico. El viejo sin ojos noto que Adam no tomaba el libro rojo, por lo que dijo con calma: ¡ªSiempre que quieras puedes tomarlo, chico. Si bien el libro solo no sirve de nada: yo podr¨ªa ense?arte a leer el idioma, ?Te lo ganaste por haberme conseguido 3 libros m¨¢gicos! Adam se ilusion¨® y asinti¨® varias veces. El joven sabia que una vez que uno terminaba la escuela, aprender otro idioma era un desaf¨ªo terriblemente complicado. Pero si el viejo sin ojos lo ayudaba ser¨ªa m¨¢s f¨¢cil. Con mucho cansancio, Adam se meti¨® en la cueva y se prepar¨® para descansar para el siguiente gran d¨ªa de aventuras. E1-68-Las 100 paginas. El tiempo pas¨® de forma lenta, demasiado lenta, pero pas¨®. Adam ten¨ªa 17 a?os y el d¨ªa de hoy hab¨ªa terminado de leer las 100 p¨¢ginas. Mientras que sus compa?eros solo hab¨ªan llegado hasta las 90. Estas ¨²ltimas p¨¢ginas eran complicad¨ªsimas para todos y lo normal era que un estudiante obtuviera su t¨²nica negra entre los 25-30 a?os, por lo que el ritmo de Adam estaba siendo anormalmente r¨¢pido. Pero tampoco era sorpresa el hecho de que el joven llegar¨¢ a las 100 p¨¢ginas de manera tan r¨¢pida. En definitiva, Adam no hac¨ªa otra cosa que estudiar el idioma y su ¨²nico objetivo era obtener la t¨²nica negra en este momento. En estos dos a?os y tanto, Adam no hab¨ªa vivido otra aventura y las ovejas a¨²n no hab¨ªan aparecido. Sin embargo, seg¨²n el viejo sin ojos, las ovejas se tomar¨ªan varios a?os para comprobar el contenido de la maleta, por lo que faltaba bastante para poder completar el favor. Como Adam supuso: la bomba no exist¨ªa y su padrino le hab¨ªa mentido. No obstante, Adam no se sent¨ªa molesto por eso, en estos dos a?os aprendi¨® que su padrino solo quer¨ªa que sobreviviera a todo y los dem¨¢s no les importaban. Pero sobrevivir no era vivir bien y eso Adam lo sab¨ªa m¨¢s que nadie. Estos dos a?os estudiando como un demente le hab¨ªan costado toda su juventud. Pero su padrino hab¨ªa sido claro: a partir de los 20 a?os, cualquier d¨ªa despu¨¦s de esas fechas tendr¨ªa que partir sin o con t¨²nica negra, si la purga sucediera. The story has been illicitly taken; should you find it on Amazon, report the infringement. Ese fue el regalo de 16 a?os de Adam por parte de su padrino: enterarse de que los habitantes de los pisos superiores, medios e inferiores ser¨ªan desplazados de sus casas por otros bibliotecarios. Por lo cual una guerra se aproximaba para poder evitar ser desplazado. Estudiar ahora era mucho m¨¢s f¨¢cil que en la guerra, por lo cual Adam ten¨ªa que aprovechar esta oportunidad a cambio de sacrificar su juventud. Una vez tuviera la t¨²nica negra, Adam buscar¨ªa a su padre y se ir¨ªan juntos hacia otros pisos m¨¢s seguros. El joven h¨¦roe suplicaba con que el verlo portando la t¨²nica negra provocar¨¢ un efecto lo suficientemente positivo en su padre para que recuperara algo de su cordura. Seg¨²n su padrino, una guerra entre bibliotecarios era mucho m¨¢s violenta y ca¨®tica que la guerra entre estanter¨ªas, por lo que era una muy mala idea quedar atrapado en el medio. Ahora mismo, Adam se encontraba celebrando sus 100 p¨¢ginas, todav¨ªa no hab¨ªa ido al colegio para realizar la ceremonia oficial y el joven hab¨ªa decidido faltar a la clase de hoy. Su padrino le hab¨ªa dicho que ten¨ªa que hablar con una estanter¨ªa en espec¨ªfico en este d¨ªa y solo pod¨ªa hacerlo este d¨ªa. Al parecer las condiciones de la estanter¨ªa eran llegar a 100 p¨¢ginas con este idioma en el piso medio. Con condiciones tan espec¨ªficas, la recompensa deber¨ªa ser muy buena, en especial pensando que uno deb¨ªa sacrificar m¨¢s de 7 a?os de su vida en aprender un idioma hasta este punto. Adam estaba bastante emocionado, era la primera vez en tantos a?os que su padrino le contaba un secreto, por lo que estaba muy expectante de saber que recibir¨ªa a cambio de lograr el acertijo de esta estanter¨ªa. E1-69-?Felices 100 pè°©ginas! Con pasos acelerados por la emoci¨®n, Adam se dirigi¨® a los pisos medios 5 de 5, hex¨¢gono 6 de 18. En el interior de este hex¨¢gono estaba la estanter¨ªa que el joven buscaba. Una vez que lleg¨®, Adam sigui¨® las instrucciones de su padrino hasta que encontr¨® la estanter¨ªa. Lejos de estar escondida, la estanter¨ªa era muy f¨¢cilmente reconocible, ya que estaba formada por dos colores muy coloridos: Uno era el rojo y el otro era el celeste. Las maderas principales eran de color rojo y las manchas en la madera roja ten¨ªan un color celeste. Los libros en la estanter¨ªa eran muy diversos y no ten¨ªan un patr¨®n en particular, algunos parec¨ªan m¨¢gicos y otros normales. Siguiendo las instrucciones detalladas por su padrino, Adam sac¨® un cono de papel que dec¨ªa: ''Un gran idiota''. El joven h¨¦roe se coloc¨® el cono en la cabeza y corri¨® dando brincos por delante de la estanter¨ªa. Acto seguido, un rostro se form¨® en la estanter¨ªa de dos colores y grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª?Felices 100 p¨¢ginas, idiota! Adam mir¨® el rostro que se form¨® en la estanter¨ªa: el cual parec¨ªa tener puesto una m¨¢scara de madera que ocultaba su verdadero rostro. En la m¨¢scara se encontraba la mitad de dos rostros mezclados en el medio. Una de las mitades de la m¨¢scara era un rostro sonriente de color rojo, mientras que la otra mitad de la m¨¢scara era un rostro llorando de color celeste. Ninguno de los dos rostros ten¨ªa ojos o dientes y en su lugar se encontraba una oscuridad infinita en ambos huecos. Adam se acerc¨® y dijo con felicidad: ¡ªNo soy un idiota, mi nombre es Adam. ¡ªAdam...¡ªComent¨® la estanter¨ªa enmascarada, mientras sonre¨ªa con sus dos rostros¡ªTu karma cambio, muy interesante, ?c¨®mo lo lograste? Adam se qued¨® unos minutos en silencio y no respondi¨®, solo mir¨® el rostro y devolvi¨® la sonrisa y la estanter¨ªa enmascarada se qued¨® mirando la sonrisa del joven unos minutos. The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡ªAdam...¡ªDijo la estanter¨ªa enmascarada, mientras pon¨ªa cara triste con sus dos rostros¡ªEres muy joven, muy interesante, ?c¨®mo lo lograste? Adam se qued¨® unos minutos en silencio y no respondi¨®, ¨²nicamente mir¨® a la estanter¨ªa y devolvi¨® la cara triste y la estanter¨ªa enmascarada se qued¨® mirando la cara triste unos minutos. ¡ªT¨² no eres Adam...¡ªComent¨® la estanter¨ªa enmascarada con enojo, mientras un par de ojos surgieron de los huecos que se ve¨ªan en la m¨¢scara y miraron a Adam. Adam r¨¢pidamente se tap¨® los ojos y se qued¨® unos minutos en silencio, sin responder. Entretanto, el rostro se qued¨® mirando al chico con los ojos tapados. ¡ªT¨² no eres Adam...¡ªDijo la estanter¨ªa enmascarada con calma, mientras unos dientes afilados surgieron y sonrieron a Adam. Adam r¨¢pidamente se tap¨® los ojos con una mano y la boca con la otra. Acto seguido, se qued¨® unos minutos en silencio y sin responder. La estanter¨ªa enmascarada se qued¨® mirando al chico con la boca y ojos tapados. Mientras observaba, la boca de la estanter¨ªa enmascarada comenz¨® a crecer hasta llegar a ocupar toda la estanter¨ªa. Acto seguido, la estanter¨ªa lanz¨® un mordisco y devor¨® a Adam por completo. Sintiendo la brisa del mar y el ruido de las olas, Adam volvi¨® a abrir los ojos. El joven h¨¦roe se encontraba en una isla rodeada de agua. La isla parec¨ªa estar completamente desierta y no era muy grande: Adam pod¨ªa ver los dos horizontes girando sobre s¨ª mismo y en unos pocos minutos el joven podr¨ªa dar la vuelta completa a toda la isla. La arena de la isla era bastante blanca y en uno de los horizontes pod¨ªa verse la mitad de un gran sol naranja que iluminaba toda la isla con ese color. Siguiendo las instrucciones de su padrino, Adam fue al horizonte opuesto a donde se encontraba el sol hasta que el agua de la playa le lleg¨® a sus talones. Posteriormente, el pelirrojo cont¨® 30 pasos en direcci¨®n de la isla y comenz¨® a saltar por la arena por distintas partes de esta zona, tratando de mantener la distancia de 30 pasos con el agua. Adam se pas¨® unos cuantos minutos saltando y probando en diferentes lugares hasta que finalmente encontr¨® lo que buscaba. *Puck*...*Puck* Adam escuch¨® un ruido distinto al caer sobre la arena y comenz¨® a cavar con sus manos. Despu¨¦s de cavar un poco, Adam pudo observar un tabl¨®n de madera escondido debajo de la arena. E1-70-Un nuevo comienzo. Adam no sigui¨® cavando porque solo ten¨ªa las instrucciones hasta esta etapa. Lo dem¨¢s parec¨ªa ser lo m¨¢s complicado, por lo que su padrino no se lo hab¨ªa dicho hasta ahora. Seg¨²n su padrino, todo lo anterior podr¨ªa repetirse si fallaba, pero no est¨¢ parte. Tomando un l¨¢piz y la biograf¨ªa de su padrino, Adam escribi¨®: ''Encontr¨¦ el tabl¨®n de madera. ?Cu¨¢l es el siguiente paso?'' Las palabras se diluyeron en la p¨¢gina de la biograf¨ªa y una serie de instrucciones detalladas aparecieron en su lugar. Las instrucciones eran largas y algunas partes ten¨ªan palabras complicadas, pero Adam ya ten¨ªa un muy buen manejo del idioma, por lo que pudo leerlo con fluidez: ''Bien, ahora presta atenci¨®n porque solamente puedes hacer esto una vez en tu vida y ¨²nicamente en este d¨ªa en particular. Las instrucciones son simples: Cuando te metas dentro del b¨²nker, seg¨²n la informaci¨®n que recaude en el pasado: lograr¨¢s encontrar dos m¨¢scaras. Tienes que ponerte la azul y obtendr¨¢s lo que buscamos. Si te pones la roja no podr¨¢s entrar en la cueva del viejo sin ojos y complicaras muchos aspectos de tu vida en el futuro. As¨ª que no te equivoques: ??Necesitas la m¨¢scara azul!! Si notas algo raro, d¨ªmelo de inmediato: ?Antes de ponerte la m¨¢scara!'' Siguiendo las instrucciones, Adam continu¨® cavando en los alrededores de la tabla de madera hasta que una trampilla pudo descubrirse debajo de la arena. Ya un poco cansado por haber cavado tanto, Adam levant¨® la trampilla y vio que hab¨ªa dentro. Lo ¨²nico que Adam pudo ver fue una escalera de madera de mano bastante vieja, por lo cual daba un poco de miedo bajarla. Los alrededores de la escalera estaban hechos de tierra y en el fondo del agujero una d¨¦bil luz pod¨ªa distinguirse. Adam junto coraje y empez¨® a bajar la vieja escalera, mientras los crujidos de la madera aceleraban su coraz¨®n. Luego de unos minutos bajando, Adam lleg¨® con seguridad al piso y pudo observar el b¨²nker descrito en las instrucciones. Las paredes y pisos estaban hechos de tierra y una antorcha iluminaba la sala pobremente. En la sala solo hab¨ªa dos pedestales y nada m¨¢s. Uno de los pedestales ten¨ªa una m¨¢scara de madera roja, en la cual pod¨ªa verse el rostro de un hombre sonriente, mientras que en el otro pedestal se encontraba una m¨¢scara azul, en la cual pod¨ªa verse el rostro de un hombre triste. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Adam se dio cuenta de inmediato que las m¨¢scaras en los pedestales eran muy similares a la m¨¢scara que usaba la estanter¨ªa que lo trajo a este lugar, pero hab¨ªa una diferencia y era que cada m¨¢scara ten¨ªa el rostro completo y no la mitad del mismo. Con cuidado, Adam se acerc¨® a la m¨¢scara azul, estir¨® la mano y trat¨® de agarrarla, pero la m¨¢scara se escurri¨® entre sus dedos como si fuera una ilusi¨®n. Algo molesto, el joven h¨¦roe investig¨® la sala tratando de encontrar alguna pista para descubrir c¨®mo tomarla. Fue ah¨ª que el pelirrojo descubri¨® que hab¨ªa una tabla de madera escondida en una de las paredes de tierra. La tabla estaba cubierta de tierra y polvo, por lo que no se pod¨ªa ver a simple vista en la habitaci¨®n tan pobremente iluminada. Adam envolvi¨® su mano con su t¨²nica y limpio la tabla. Al sacarle el polvo, el joven descubri¨® que hab¨ªa algo escrito en la tabla en el idioma del piso medio: ''Felicidades por haber llegado al dominio menor de mi idioma. Estudiar cada vez se est¨¢ volviendo m¨¢s complicado: las guerras no se detienen y solo los valientes se atreven a dominar un idioma oponi¨¦ndose a la mano dura del jefe de pisos'' ''Con el conocimiento que ahora posees, te has convertido en un verdadero bibliotecario. Con este poder podr¨¢s dominar sobre los secretos escondidos en estos libros que son un sin sentido para la mayor¨ªa de tu pueblo. Pero obtener este poder te ha tra¨ªdo muchos enemigos y es por eso que hoy te doy mi m¨¢scara para que puedas esconder tu pasado'' ''Soy consciente de que para lograr leer este mensaje debiste arrastrarte por el infierno y cometer muchas atrocidades de las cuales hoy en d¨ªa te arrepientes. Es por eso que hoy te invito a volver a comenzar tu vida por otro camino, espero que mi m¨¢scara te sea ¨²til para que finalmente puedas olvidarte de tu pasado'' ''Convi¨¦rtete en el h¨¦roe que defiende las amarguras de tu pueblo o el villano que domine los secretos de estos pisos. S¨¦ lo que t¨² quieras ser, porque ahora puedes leer: ahora eres libre de ser quien quieras ser en esta vida.'' Al terminar de leer los p¨¢rrafos, Adam sinti¨® un ruido proveniente de los altares y noto que las dos m¨¢scaras comenzaron a levitar sobre sus respectivos altares. El joven h¨¦roe se acerc¨® hasta la m¨¢scara azul y esta vez s¨ª pudo agarrarla, pero al tomarla no pas¨® nada, por lo que prob¨® pon¨¦rsela en la cara. Acto seguido, Adam sinti¨® que todo se volv¨ªa negro y cay¨® desmallado al suelo del b¨²nker. Con mucho aturdimiento, el joven pelirrojo abri¨® lentamente los ojos y se percat¨® de que se encontraba parado en el pasillo sin el cono en la cabeza, mirando a la estanter¨ªa de dos colores de forma atontada. E1-71-Se vienen los anteojos... Tras ponerse la m¨¢scara, Adam no sent¨ªa nada particularmente distinto en su cuerpo. Si bien por la historia de la tabla de madera, el joven h¨¦roe comprend¨ªa que la m¨¢scara serv¨ªa para cambiar el karma de uno, el karma de uno mismo no era algo que pod¨ªa sentirse por desgracia. Habiendo completado esta tarea, Adam le cont¨® a su padrino que hab¨ªa obtenido la m¨¢scara azul y esper¨® por m¨¢s instrucciones. Su padrino respondi¨®: ''Bien, eso es todo, muchacho. Solo busc¨¢bamos la m¨¢scara. Supuestamente, la m¨¢scara deber¨ªa ayudarte a que el viejo sin ojos deje de intentar convertirte en juguetero. Tambi¨¦n podr¨ªa darte m¨¢s opciones con algunas estanter¨ªas en el futuro: estate atento de las estanter¨ªas que reaccionan positivamente al karma bueno. Cr¨¦eme, esa m¨¢scara vale m¨¢s que un libro m¨¢gico. Reunir karma positivo en este mundo corrupto es m¨¢s complicado que el negativo. De ahora en adelante trata de ayudar a los dem¨¢s con m¨¢s seriedad (si es f¨¢cil) El karma positivo es muy ¨²til para neutralizar algunas cosas que tendremos que hacer en el futuro y es importante tratar de mantenerse con karma neutro o uno podr¨ªa empezar a realizar idioteces'' Adam ley¨® el mensaje con atenci¨®n, sab¨ªa que su padrino no bromeaba con lo del viejo sin ojos. Casi todas las semanas, el viejo le insist¨ªa que ten¨ªa que aprender el idioma del piso inferior y leer el libro m¨¢gico de piel humana. Seg¨²n el padrino de Adam, un juguetero le dar¨ªa mucho m¨¢s libros m¨¢gicos al viejo sin ojos que un bibliotecario y por eso al viejo no le importaba descartar a Adam para conseguir un mejor ''h¨¦roe''. La situaci¨®n se volvi¨® tan complicada que Adam hab¨ªa tomado la dr¨¢stica decisi¨®n de mudarse, pero su padrino no quer¨ªa que hiciera eso: Todav¨ªa el muchacho necesitaba los librillos que el viejo sin ojos hab¨ªa pagado de forma indirecta con sus hongos y si el joven se mudaba, el viejo seguramente no se los dar¨ªa. Por lo que Adam estaba obligado a seguir fingiendo que no sab¨ªa los problemas que tra¨ªa el libro de piel humana para poder obtener los librillos y devolver el favor. El joven h¨¦roe se dirigi¨® de regreso a la cueva, ya era tarde para ir a clase y ahora mismo era m¨¢s importante probar si la actitud del viejo sin ojos hab¨ªa cambiado. Adam se acerc¨® a las escaleras del hex¨¢gono 6 del quinto piso medio, pero antes de que pudiera meterse noto que una cabeza gigante comenz¨® a formarse en las escaleras de caracol: era la misma cabeza de m¨¢rmol con varias cicatrices en la cara que Adam vio hace un tiempo atr¨¢s. Los guardias del quinto piso medio se asustaron y miraron el rostro en la escalera con sospecha. La cabeza ignor¨® a los guardias y mir¨® a Adam, como pregunt¨¢ndose si deb¨ªa hacer algo o no hacerlo. Nadie quer¨ªa decir nada, por lo que se form¨® un silencio inc¨®modo, hasta que Adam se anim¨® a romper ese silencio preguntando: ¡ª?Ascendieron en los pisos de abajo? ¡ªNo...¡ªRespondi¨® la cabeza gigante mirando con atenci¨®n a Adam, parec¨ªa que dudaba de algo. ¡ªEntonces: ?Puedo bajar?¡ªpregunt¨® Adam con incomodidad; este tipo de cabezas gigantes siempre le tra¨ªan malos recuerdos. You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version. ¡ª?Por supuesto!¡ªRespondi¨® la cabeza gigante con tono militar, desapareciendo en el m¨¢rmol de las escaleras. Adam trato de bajar por las escaleras, pero un guardia se le acerc¨® y pregunt¨®: ¡ª?Podr¨ªas darme tu carnet de identificaci¨®n, muchacho? No es normal ver salir al General. Adam se puso bastante nervioso, sus manos temblaban mientras buscaba la tarjeta y se la entreg¨® al guardia; esta era la primera vez que el joven se la daba un guardia. Los guardias notaron el nerviosismo de Adam y se pusieron tambi¨¦n nerviosos ellos. El guardia tom¨® la identificaci¨®n de Adam y la coloc¨® en su cuaderno rojo. Luego alz¨® la mirada para mirar a Adam por unos cuantos minutos y volvi¨® a bajar la mirada al cuaderno, parec¨ªa no querer confundirse. ¡ª?Hay algo raro, novato?¡ªPregunt¨® otro de los guardias que esperaba la respuesta. ¡ª64341 es su n¨²mero de identificaci¨®n¡ªContest¨® el guardia novato mirando las t¨²nicas blancas de Adam ¡ªEse n¨²mero es bastante viejo¡­ m¨¢s de 500 a?os¡ª Contest¨® otro guardia, parec¨ªa ser el jefe o el que m¨¢s rango ten¨ªa en la formaci¨®n de 4 guardias¡ªDebe ser un renacido, d¨¦jalo pasar: ?No quiero problemas!. ¡ªPero sus t¨²nicas son blancas y ya debe tener casi 20 a?os este chico¡ªDijo el guardia novato, mientras sosten¨ªa la identificaci¨®n de Adam con sospecha. Adam, estaba super-nervioso y se pon¨ªa cada vez m¨¢s nervioso a medida que hablaban de ¨¦l. ¡ªS¨ª, eso es bastante raro: ?Bien notado, novato!¡ªDijo el jefe, mientras sacaba un libro rojo de su cintura¡ªPor favor, ponga el dedo en este cuaderno, se?or. Un poco m¨¢s tranquilo, Adam puso su dedo en el cuaderno: si la identificaci¨®n era igual que el banco deber¨ªa funcionar sin problemas. Y efectivamente, los datos de Adam aparecieron en el cuaderno. ¡ªDisculpe las molestias, pero era raro ver al general¡­¡ªContest¨® el jefe al ver que los datos en el cuaderno coincid¨ªan con los datos en la tarjeta de identificaci¨®n. Pero por las dudas mir¨® a Adam de arriba abajo; el jefe no quer¨ªa permitir que una criatura se colara por las escaleras en su turno. Mientras que el jefe inspeccionaba a Adam, mir¨® los ojos del joven pelirrojo y se qued¨® mir¨¢ndolos... unos cuantos minutos. El guardia novato percibi¨® el estado anormal del jefe y r¨¢pidamente abri¨® el libro rojo en su cintura para recitar gritando una de las p¨¢ginas del libro: ¡ª??Qu¨¦ agon¨ªa, qu¨¦ cansancio, qu¨¦ pesado es este d¨ªa!! *Puff* Inmediatamente, Adam cay¨® contra el suelo, peg¨¢ndose al mismo. Por m¨¢s que intentara, el joven no pod¨ªa mover un m¨²sculo, sent¨ªa como si algo inmenso estuviera aplastando su espalda. El mismo guardia que hab¨ªa recitado la p¨¢gina se acerc¨® al jefe, le puso la mano en el hombro y coment¨® con preocupaci¨®n: ¡ªEl pelirrojo es una criatura malvada, te estaba hipnotizado hace poco. ¡ªNo lo es, idiota¡­¡ªRespondi¨® el guardia con enojo masajeando su frente; parec¨ªa que le dol¨ªa la cabeza¡ªParece que el muchacho de 20 a?os salv¨® medio piso en su anterior vida... Lib¨¦ralo y d¨¦jalo ir, no quiero problemas. El guardia novato sigui¨® la orden con rapidez y cerr¨® su libro rojo, permitiendo que Adam se liberara del estado anormal y bajara las escaleras. Adam no entend¨ªa bien qu¨¦ hab¨ªa ocurrido y por las dudas le pregunt¨® a su padrino en el medio de su camino; el joven no quer¨ªa tener m¨¢s problemas con los guardias. Su padrino contest¨®: ''Puede ser que tengas demasiado karma positivo y tengas alguna alteraci¨®n en el cuerpo. Es rar¨ªsimo que tengas tanto karma bueno; no obstante, eras considerado un h¨¦roe antes y creciste con el miedo de no poder entrar m¨¢s a la cueva del viejo sin ojos, por lo cual tus malas acciones fueron inexistentes. Aunque la realidad es que tampoco s¨¦ qu¨¦ tan bueno es el efecto de la m¨¢scara, nunca pude pon¨¦rmela, pero s¨ª s¨¦ que cuanto m¨¢s complicadas sean las condiciones para obtener algo, mejor son los efectos que pueden ofrecerte las estanter¨ªas, por eso suelen hacerte la vida complicada¡­ Por las dudas revisa tus ojos cuando tengas oportunidad. Si no me equivoc¨®, tus ojos deber¨ªan tener alg¨²n parpadeo blanco en las pupilas, parecido a estrellas. El parpadeo es bastante notorio, por lo que no hay manera de equivocarse'' E1-72-El monje Adam sigui¨® bajando las escaleras de m¨¢rmol hasta el primer piso medio y se dirigi¨® a la cueva. El joven estaba un poco nervioso y caminaba con velocidad por los pasillos, tratando de que la gente no mirara sus ojos. Cuando lleg¨® al pasillo donde se encontraba la cueva, finalmente Adam se tranquiliz¨®, para su sorpresa el viejo no se form¨® en su estanter¨ªa para recibirlo como hab¨ªa hecho siempre todos los d¨ªas desde que obtuvo el libro con piel humana. Como el viejo no aparec¨ªa, Adam tom¨® uno de los libros en sus estantes; era el m¨¦todo antiguo y no lo usaba hace tiempo. La cabeza del viejo sin ojos se qued¨® un rato esperando con cautela y pregunt¨® con voz gru?ona: ¡ª?Vas a leerlo?, ?O solo te vas a quedar mir¨¢ndome como si te debiera algo? ¡ª?¨²nicamente quiero pasar a mi casa!¡ªGrit¨® Adam molesto, al parecer no hab¨ªa solucionado nada la m¨¢scara, la estanter¨ªa segu¨ªa insistiendo con que lea el libro. Pero antes de que el viejo sin ojos pudiera contestar, un rostro se form¨® en la estanter¨ªa vecina. Adam se sorprendi¨®, en tantos a?os viviendo en la cueva, esta era la primera vez que ve¨ªa al vecino del viejo sin ojos: su cabeza ten¨ªa el corte de un monje, tambi¨¦n conocido como tonsura. Adem¨¢s, el rostro de la estanter¨ªa estaba completo, lo cual era bastante raro para las estanter¨ªas. Cuando termin¨® de formarse, el monje dijo: ¡ªOh, hermano de gran coraz¨®n, no conf¨ªes en ese viejo sin ojos: ?Su coraz¨®n est¨¢ tan podrido como los tablones que forman sus estantes! You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version. Adam no sab¨ªa que las estanter¨ªas pod¨ªan sabotearse entre ellas de esta forma. El joven nunca le hab¨ªa dicho al viejo sin ojos que conoc¨ªa el efecto del libro, por lo cual estaba algo impaciente por ver qu¨¦ har¨ªa el viejo. El viejo sin ojos, ignoro al monje deliberadamente y dijo con voz amarga: ¡ªSi fallas te convertir¨¦ en unos de mis hongos, pero ¨²nicamente debes responder una de mis preguntas y leer¨¢s mis libros m¨¢gicos. Adam se qued¨® mirando al viejo sin ojos, sin entender a qu¨¦ ven¨ªa que le contara su regla. ¡ª?Es el chico que vive en tu cueva, viejo in¨²til!¡ªLe grit¨® el monje con enojo. ¡ª?Adam?¡ªUnos ojos surgieron del rostro del viejo y miraron a Adam por unos minutos, como si quisiera encontrarle la falla al truco del forastero. ¡ª?Vas a dejarme pasar?¡ªpregunt¨® Adam impaciente. ¡ªNo, usted no puede pasar¡­¡ªRespondi¨® el viejo mirando a Adam con sospecha¡ªDijo S¨ª... De hecho, puedes pasar. Es una gran sorpresa, pero no le¨ªste ning¨²n libro m¨¢gico. ¡ªSoy yo, viejo, claro que no le¨ª nada¡ªRespondi¨® Adam molesto. ¡ª?Adam?¡ªDijo el viejo mirando al pelirrojo de arriba a abajo ¡ª?Se incendi¨® las casas de librillos del bar¨®n y te tiraste al fuego para salvarlos? ?O qu¨¦ pas¨®? ¡ªTe digo que ocurri¨®...¡ªRespondi¨® Adam¡ªSi me dices el efecto del primer libro m¨¢gico que te hice ganar. ¡ª?Pasa!¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con enojo, abriendo la puerta, parec¨ªa no querer discutir enfrente del monje. Adam procedi¨® a entrar, pero antes de que pudiera entrar, el monje mencion¨® con una voz arm¨®nica: ¡ªEl libro que trata que leas el viejo sin ojos tiene mal aspecto y a mal aspecto: mala lectura. Al decir las palabras, el monje volvi¨® a sumergirse en la madera. Adam se sorprendi¨®, ese era un consejo muy ¨²til que no sab¨ªa. El joven h¨¦roe le agradeci¨® a la estanter¨ªa del monje y entr¨® en la cueva. E1-73-Mi camino en la vida... Adam se dirigi¨® al lago de la cueva y observ¨® sus ojos, se sorprendi¨® con lo que vio: ya que sus ojos hab¨ªan perdido su color azul y ahora eran plateados. Aunque lo que m¨¢s llam¨® la atenci¨®n del joven fue que el color plateado en sus ojos se iba moviendo de forma aleatoria por sus pupilas y a veces se escapaba de ellas, lo cual hac¨ªa parecer que Adam tuviera un l¨ªquido plateado dentro de sus ojos. ¡ªCiertamente, tienes motivos de sobra para estar extra?ado¡­¡ªDijo el viejo sin ojos mirando a Adam con sospecha¡ªTienes un nivel de karma que hace tiempo no se ve¨ªa por estos pisos. Lo cual es lamentable, pero as¨ª est¨¢ la sociedad actual de bibliotecarios. ¡ª?Sirven de algo?¡ªpregunt¨® Adam curioseando con su reflejo, tratando de ver si hab¨ªa algo m¨¢s anormal en sus ojos. ¡ªSi, ese nivel de karma ya es ¨²til¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa m¨¢s colaborativo que de costumbre¡ªSe podr¨ªa decir que pasaste de tener puntos brillantes en los ojos a tener ojos plateados. En general eso no ocurre, porque la gente usa los puntos brillantes en los ojos para poder cometer acciones negativas y seguir manteniendo un karma neutro. ¡ª?Y por qu¨¦ son ¨²tiles estos ojos?¡ªpregunt¨® Adam con entusiasmo. ¡ªPreg¨²ntale a tu padrino o lee libros de cultura general¡­¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa que todav¨ªa no estaba tan colaborativa como para seguir respondiendo preguntas¡ªMe gustar¨ªa ayudarte, pero dar respuestas de forma sencilla no ayuda. Adem¨¢s, tus ojos plateados est¨¢n relacionados con una religi¨®n, por tanto, hay un secreto que me impide hablar del tema. Desgraciadamente, soy una estanter¨ªa m¨¢gica, por lo cual yo no soy una estanter¨ªa que ayuda a los h¨¦roes: solo soy una estanter¨ªa que le agradan los h¨¦roes. Entendiendo que el viejo sin ojos no revelar¨ªa m¨¢s informaci¨®n, Adam sigui¨® su consejo y le cont¨® la situaci¨®n a su padrino. Stolen content alert: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. Su padrino contest¨®: ''No s¨¦ mucho sobre el karma bueno o la religi¨®n de ¡°Los H¨¦roes¡±, pero puedes comprar o buscar alg¨²n libro de cultura general para saber m¨¢s detalles al respecto: ??Pero no le prestes mucha atenci¨®n al asunto!! Eres muy joven para interesarte en las religiones. En estos momentos, lo importante es que vayas al mercado a comprarte unos anteojos que tapen tus ojos, no es conveniente que los dem¨¢s se enteren de tu karma: -Si la gente ve que eres bueno: se aprovechar¨¢n de ti. -Si la gente ve que eres malo: te har¨¢n la vida m¨¢s f¨¢cil. Recuerdas el rostro de color celeste de la estanter¨ªa que usaba una m¨¢scara: ?Qu¨¦ expresi¨®n ten¨ªa en la cara?'' Adam lo pens¨® un rato, pero por suerte recordaba bien las caras de las estanter¨ªas y respondi¨®: ''El rostro celeste ten¨ªa una expresi¨®n triste'' Su padrino tach¨® lo que escribi¨® Adam como buscando asentar a¨²n m¨¢s su idea, y respondi¨®:'' ''Ese es otro de los secretos de la estanter¨ªa de dos rostros y es una advertencia que dice: ¡°Ser bueno en esta biblioteca solo te va a provocar tristeza¡± Pero ese es el camino correcto para esta etapa de tu vida, muchacho¡­ O mejor dicho: ese es el camino que fuiste tomando durante estos 14 a?os de vida'' Adam ignor¨® el hecho de que su padrino no recordaba su edad y se puso a pensar sobre el tema: a esta altura de la vida, para el joven h¨¦roe era natural ser bueno y no ten¨ªa sentido plantearse dejar de serlo. Aunque la realidad es que Adam estaba algo preocupado por las palabras que le dijo su padrino: no quer¨ªa que los dem¨¢s bibliotecarios se aprovechen de su buena voluntad. Por otra parte, Adam no estaba muy preocupado acerca de la dificultad de obtener los libros que le dieran m¨¢s informaci¨®n respecto a sus nuevos ojos; ya que los libros de cultura general no eran muy complicados de conseguir y los podr¨ªas pedir a algunas estanter¨ªas a cambio de completar alguna tarea sencilla. Otra manera de conseguirlos era en el mercado. Este tipo de libros son los que se comerciaban en las librer¨ªas del mercado, muchas personas lo compraban porque eran muy ¨²tiles para resolver acertijos m¨¢s complicados y obtener acceso a mejores libros. Para personas como Adam, que el dinero no les faltaba, era mejor usar el mercado para saltarse las tareas de las estanter¨ªas que ofrec¨ªan este tipo de libros. Lo mismo pasaba con la comida, tambi¨¦n se pod¨ªa conseguir de las estanter¨ªas, pero con dinero uno pod¨ªa saltarse esas complicaciones. E1-74-El Oculista y El Comerciante Adam se despert¨® temprano esta ma?ana para poder dirigirse hacia el mercado del piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 9 de 18 antes de que comience la escuela. Como era muy temprano, las calles estaban algo vac¨ªas, pero no tanto como cuando Adam ten¨ªa 10 a?os, dado que desde la ascensi¨®n el mercado y otros hex¨¢gonos del piso 3 y 5 se usaban como lugares de intercambio de informaci¨®n para los nuevos secretos descubiertos en el cuarto piso medio. Por suerte, la situaci¨®n en cuanto robos y desapariciones no era tan mala en estos pisos como si lo era en el cuarto piso. En especial en el mercado donde el orden reinaba con mano firme. Adam se dirig¨ªa hacia la tienda de anteojos. Solo hab¨ªa una sola tienda de anteojos en todo el mercado, por alg¨²n motivo que Adam desconoc¨ªa y se encontraba en uno de los hex¨¢gonos interiores del laberinto de paredes de pinturas que conformaban el mercado. El joven h¨¦roe se dirigi¨® hasta el cuadro de la tienda y luego de un tiempo pudo llegar. Abajo del cuadro hab¨ªa una chapa que dec¨ªa: ''Oculista''. Adam con expectativa estir¨® la mano hacia el cuadro y fue chupado por el mismo. ¡ªBienvenido a la tienda del Comerciante del piso medio 3 de 5, hex¨¢gono 9 de 18¡ª Dijo alguien inmediatamente despu¨¦s de que el joven entrara a la tienda. Adam se dio vuelta para ver quien le hab¨ªa hablado: para su sorpresa la voz provino de un conejo blanco de peluche muy bonito, el cual ten¨ªa un coraz¨®n abrazado en el pecho con un nombre bordado en el medio: ''Abel''. El conejo de peluche not¨® la mirada de Adam y dijo con una voz chillona: ¡ª?Qu¨¦ servicio desea, h¨¦roe? ¡ªBusco unos anteojos¡­¡ª Respondi¨® Adam con aturdimiento, mientras miraba la tienda. La tienda de anteojos no era demasiado grande: sus paredes parec¨ªan estar hechas con corteza de ¨¢rbol y el piso estaba formado con piedras muy chiquitas desparramadas por toda la superficie. En la tienda hab¨ªa varios aparatos extra?os, junto a una camilla y un escritorio lleno de herramientas y cajones. Adam percibi¨® de inmediato, que el piso irregular era un poco inc¨®modo para caminar con zapatos y probablemente ser¨ªa una tortura si alguien anduviera descalzo. ¡ª?Si¨¦ntate en la camilla y ser¨¢s atendido por el comerciante! ¡ªrespondi¨® el conejo de peluche con mucho entusiasmo. Adam se acerc¨® y se sent¨® sobre la camilla, inmediatamente tras hacerlo, un hombre formado por guijarros de piedra se form¨® en el piso. El hombre de guijarros no ten¨ªa nada de ropa y su rostro estaba formado con un solo ojo en el medio de su cara y una boca. Cuando termin¨® de formarse el hombre de guijarros, pregunto: ¡ª?No eres muy joven para necesitar anteojos, muchacho? ¡ªVeo bien, ¨²nicamente busco algo que ocult¨¦ mis ojos¡ªRespondi¨® Adam, mirando con curiosidad al comerciante: parec¨ªa que esta tienda era propiedad de la estanter¨ªa del mercado, por lo que ten¨ªa que ser cuidadoso. ¡ª?Quieres ocultar tu karma? No puedo hacer eso¡­¡ªRespondi¨® la estanter¨ªa mirando los ojos plateados de Adam. If you encounter this tale on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ªSolo quiero ocultar mis ojos de los bibliotecarios¡ªRespondi¨® Adam cuidando sus palabras ¡ªEso es posible: ?Procedemos?¡ªpregunt¨® el comerciante con una sonrisa en el rostro. La sonrisa no le gust¨® nada a Adam, por lo que el pelirrojo ignoro la propuesta de la estanter¨ªa y pregunto con sospecha: ¡ª ?Cu¨¢nto se paga y c¨®mo se paga? ¡ªDepende que cosas quieras poner en tus anteojos¡ªRespondi¨® el comerciante con calma¡ªPor lo dem¨¢s se paga respondiendo preguntas o usando hojas de caracteres. ¡ªSin acertijos y solo con hojas de caracteres: ?Cu¨¢ntas cosas puedo ponerle a mis anteojos?¡ªPregunt¨® Adam con dudas. El comerciante lo miro unos minutos y respondi¨® con felicidad: ¡ªTodo: cada pregunta bien respondida es una hoja de caracteres de descuento. ¡ª?Qu¨¦ tipo de hoja de caracteres y cuanto vale unos anteojos que me sirvan para obtener lo que quiero?¡ªpregunt¨® Adam con cuidado. ¡ªSolo se aceptan: hojas de caracteres limpios¡ªRespondi¨® el comerciante mir¨¢ndolo de forma macabra¡ª Unos anteojos valen 10 hojas de caracteres y se pagan otras 100 hojas por cada atributo m¨¢gico agregado. Adam se qued¨® mirando la sonrisa de la estanter¨ªa unos minutos y termin¨® sacando a su padrino para preguntarle por qu¨¦ los precios eran tan baratos: algo raro ten¨ªa que haber, el joven pelirrojo no se cruzaba con tantas personas con anteojos m¨¢gicos. Su padrino respondi¨®: ''Recuerda que la mentalidad de la estanter¨ªa est¨¢ ajustada a otros tiempos donde una m¨ªsera hoja de caracteres limpios costaba una vida: Como en mis tiempos¡­ El porqu¨¦ la gente no usa estos anteojos se puede deber a varios motivos: Esto tal vez sea un secreto. Podr¨ªa haber descuentos por tu karma o simplemente eres m¨¢s rico que la media de las personas de este piso (Lo cual es muy probable, Adam)'' El joven h¨¦roe ten¨ªa miedo, no quer¨ªa lanzarse desprevenido con una estanter¨ªa y volvi¨® a escribirle a su padrino con letra desprolija: ''Entonces, los compro o no los compro, ?Cu¨¢l es tu consejo?'' Su padrino respondi¨®: ''S¨¦ que el comerciante no miente nunca a decir sus tratos: ?As¨ª que r¨®bale la tienda, chico! ?Preg¨²ntale si vende libros m¨¢gicos tambi¨¦n!'' Adam escuch¨® el consejo, sobre todo la parte de que no miente y pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢ntos atributos m¨¢gicos se pueden poner a mis anteojos y vendes otras cosas? ¡ªEres un renacido, ya veo¡­ eso explica los ojos¡ªRespondi¨® el comerciante con una sonrisa, preparando las preguntas en su cabeza ¡ªQue raro que a¨²n no hayas ido a buscar tu t¨²nica negra, deber¨ªas hacerlo o la gente sospechar¨¢ que perdiste tus recuerdos. Los vasallos del bar¨®n te deben estar mirando con mucho cari?o en estos momentos, h¨¦roe. Adam no se molest¨® por la confusi¨®n del comerciante, dado que en estos momentos el chico estaba impaciente por robar la tienda de esta estanter¨ªa. El comerciante se acerc¨® al mueble de instrumentos, saco una tabla de madera y se la entreg¨® a Adam, diciendo con mucha calma: ¡ª¨²nicamente vendo anteojos. ¨²nicamente uno por persona. ¨²nicamente una vez en la vida. ¨²nicamente 3 encantamientos de esta tabla se pueden colocar en un anteojo. Los costes de cada encantamiento son 100 hojas de caracteres y me comprometo a decirte el total a pagar antes de empezar a trabajar. Mientras que si fallas una de mis preguntas: ser¨¢s una de las pinturas m¨¢s en las paredes de mi hex¨¢gono. Al escuchar la repuesta, Adam perdi¨® la emoci¨®n, pero supuso que ten¨ªa sentido. En definitiva, este era un servicio m¨¢s ofrecido en su camino para la ascensi¨®n: si ten¨ªa buenas probabilidades de ascender y por tanto, te era f¨¢cil responder las preguntas de la estanter¨ªa, entonces los anteojos eran gratis. En caso contrario, uno deb¨ªa comerciar para obtener los anteojos: cumpliendo el capricho de la estanter¨ªa y las condiciones del servicio. Adam mir¨® la lista por mucho tiempo; consult¨® con su padrino que era m¨¢s experimentado y le indicaba que podr¨ªa servirle en el futuro. La lista, si bien no era larga, ten¨ªa 30 encantamientos inscritos en la madera, en consecuencia las combinaciones posibles no eran pocas, por lo que Adam se sent¨ªa algo abrumado. E1-75- El conejo blanco El padrino de Adam tambi¨¦n parec¨ªa bastante alterado e iba tachando cosas en el cuaderno, borr¨¢ndolas y tach¨¢ndolas de nuevo. Cuando su padrino lleg¨® a una buena combinaci¨®n, Adam no pudo entender lo que hab¨ªa escrito su padrino de lo tachado que estaba las hojas de la biograf¨ªa. Su padrino not¨® el error, borr¨® el contenido de las p¨¢ginas y apareci¨® en su lugar: ''La mejor opci¨®n desde mi perspectiva es elegir: Resaltar pisadas, Resaltar pistas y Anti-ceguera Resaltar pisadas: Nos sirve para rastrear algunas criaturas peligrosas o muy ¨²tiles. Parece una buena opci¨®n. Resaltar pistas: Nos servir¨¢ para entender algunos secretos de las estanter¨ªas. Nos puede salvar la vida y nos abre otras opciones en el futuro. Anti-ceguera: Es lo mejor de la tienda: ?Si o si t¨®malo! ?T¨®malo y todo ser¨¢ alegr¨ªa en tu vida! ?Es la clave de tu futuro, muchacho!'' Adam mir¨® las instrucciones y pregunt¨® una vez m¨¢s: ''?No ser¨ªa mejor tomar algo que nos sirva para pelear? Hay una opci¨®n que te permite incendiar lo que veas.'' Su padrino respondi¨® tachando su pregunta y escribi¨® de forma enojada: ''?Esa es una maldici¨®n, imb¨¦cil! ?C¨®mo vas a leer un libro si lo vas a prender fuego! Igual que resaltar pisadas es algo que funciona siempre. Piensa que ver¨¢s el suelo manchado con otro color y tu nuevo color de los suelos ser¨¢n las pisadas de los bibliotecarios. De todas formas recuerda: ?No eres un guerrero, eres un bibliotecario! ?No buscamos salvar al mundo del peligro como valientes h¨¦roes, buscamos salir vivos como cobardes! ?Si bien todo el mundo desprecia a los cobardes, al final del cuento los cobardes cuentan las historias de los valientes! Toma lo que dije y agr¨¦gale un dise?o que oculte tus ojos a los bibliotecarios, pero que te permita leer: ?S¨¦ cuidadoso con tus palabras! Esta estanter¨ªa no miente con sus reglas, pero a¨²n puede destrozar tu vida si pides algo a la ligera'' Adam reflexion¨® un poco m¨¢s, sobre todo las palabras sobre el dise?o del anteojo, no quer¨ªa que le dieran algo in¨²til. Luego de un tiempo explic¨® los detalles de su dise?o a la persona hecha de guijarros. Stolen from its rightful place, this narrative is not meant to be on Amazon; report any sightings. ¡ªBueno, ser¨ªan un total de 310 hojas de caracteres¡ªComent¨® el comerciante con mucha sorpresa al ver que el cliente lo ped¨ªa todo, parec¨ªa que hace tiempo no le ocurr¨ªa¡ª Son 300 por encantamientos y 10 por el armado. Luego de decir eso, la persona de guijarros busco por un rato por la habitaci¨®n hasta que encontr¨® un cuaderno verde, con el cuaderno en la mano pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢ntas preguntas planeas contestar? ¡ªNinguna, pago con las 310 hojas de caracteres¡ªDijo Adam mientras miraba con sospecha la reacci¨®n de la estanter¨ªa, lo ¨²ltimo que quer¨ªa es que rompiera sus reglas en el ¨²ltimo minuto. ¡ª?Vas a pagar todas las hojas? Que raro, eso no pasaba hace mucho... Mucho tiempo¡ªdijo la persona de guijarros, su voz parec¨ªa algo amarga cuando dec¨ªa eso¡ª P¨¢same tu carnet de identificaci¨®n, as¨ª veremos si tienes de verdad las hojas. Adam le pas¨® su carnet de identificaci¨®n y luego puso el dedo sobre el cuaderno verde. Cuando los datos de Adam se tacharon en el cuaderno, una mueca muy triste apareci¨® en el rostro del comerciante y unas l¨¢grimas comenzaron a salir de su ¨²nico ojo. Sus l¨¢grimas eran bastante raras, ya que eran negras y parec¨ªan estar hechas de tinta. Acto seguido, la persona de guijarros rompi¨® a llorar estrepitosamente, asustando a Adam; el muchacho nunca vio a una estanter¨ªa tan emocional, ni siquiera sab¨ªa que pod¨ªan llorar. Pas¨® un tiempo, bastante de hecho y la estanter¨ªa entre llantos dijo: ¡ªQu¨¦ amarga ¨¦poca te toc¨® vivir, joven. Y m¨¢s para un h¨¦roe. Que camin¨® oscuro tienes por delante. ¡ª?Por qu¨¦ es una mala ¨¦poca?¡ª pregunt¨® el joven pelirrojo asustado. En la opini¨®n de Adam, esta estanter¨ªa deb¨ªa ser una de las m¨¢s importantes del los pisos medios y que le diga que vienen malos tiempos era terrible. ¡ªNo es deber de las estanter¨ªas responder las preguntas de los bibliotecarios¡ªRespondi¨® el comerciante entre llantos¡ªPero los libros si pueden hacerlo: estudia la historia de la estanter¨ªa de piedra. Luego de decir eso, el comerciante se acerc¨® al peluche de conejo blanco y se lo mostr¨® a Adam diciendo: ¡ªLa recompensa por haber reunido tanta fortuna en esta vida es poder tener tu nombre en mi tienda. Adam mir¨® al conejo blanco; la inscripci¨®n del coraz¨®n que sosten¨ªa el conejo hab¨ªa cambiado y ahora dec¨ªa: ''Adam'' E1-76- Blanco: ?Todo es blanco! El comerciante no habl¨® m¨¢s del tema luego de decir eso y solo habl¨® para preguntarle indicaciones a Adam acerca del dise?o y hacerle algunas medidas. La estanter¨ªa parec¨ªa menos triste y se lo notaba algo feliz mientras trabajaba como oculista, por lo que Adam supuso que este era su capricho m¨¢s que el trabajar como un comerciante. Adam no sab¨ªa si era por su karma o porque la estanter¨ªa era un comerciante honesto, pero la estanter¨ªa lo termin¨® ayudando en el dise?o de los anteojos y con mucha destreza, unos anteojos se fueron formando en la mesa de trabajo del comerciante. Cuando el comerciante termin¨®, el joven h¨¦roe pudo apreciar sus anteojos, eran muy parecidos a los que sol¨ªan verse por estos pisos: su cuerpo estaba formado de oro y usaba dos cristales negros como lentes que ocultaban los ojos de Adam. Los anteojos ten¨ªan grabado el nombre: ''Adam'' en una de sus varillas. Antes de que el joven tomara los anteojos, el comerciante dijo con calma: ¡ªEstos son tus anteojos, por lo que nadie m¨¢s ver¨¢ con ellos y si le dices acerca de mi tienda a un solo bibliotecario: tus ojos ser¨¢n devorados por los anteojos. ¡ª?Eh? Pero eso no era parte del trato¡ªSe quej¨® Adam muy molesto. ¡ªEs un artefacto m¨¢gico, Adam¡­¡ªRespondi¨® el comerciante mir¨¢ndolo con pena¡ªSi lees un libro m¨¢gico y divulgas su contenido, ocurre algo similar. El secreto es una de las condiciones m¨¢s ¨²tiles y sencillas, es raro no verla aplicada en un objeto m¨¢gico. Adam no entendi¨® a qu¨¦ se refer¨ªa la estanter¨ªa con ¨²til, pero tom¨® los anteojos con algo de temor debido a las reglas agregadas a ¨²ltimo momento. El joven h¨¦roe no sab¨ªa si deb¨ªa ponerse los anteojos o desecharlos, pero como ya los hab¨ªa pagado, decidi¨® confiar en el comerciante y prob¨¢rselos. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Al ponerse los anteojos, Adam noto los efectos. El suelo era completamente blanco e infinitas pisadas superpuestas pod¨ªan verse. No obstante, el suelo tan blanco no le molestaba a Adam. De hecho, el joven sent¨ªa que podr¨ªa clavarse un clavo en el ojo e igual no le molestar¨ªa: ese era el gran efecto de anti-ceguera activ¨¢ndose. ¡ª?No veo pistas!¡ªdijo Adam mirando al comerciante por un buen tiempo. ¡ª?Qu¨¦ es una pista, muchacho? ?Buscas algo que las requiera?¡ªRespondi¨® el comerciante mirando como Adam miraba a todos lados en su tienda¡ªTienes que aprender c¨®mo usarlos, poco a poco ir¨¢s aprendiendo sus secretos. Adam entendi¨® el punto, por el momento no comprend¨ªa bien c¨®mo utilizarlos, lo ¨²nico que sent¨ªa ¨²til por el momento era el efecto anti-ceguera. Si no tuviera ese efecto, el piso blanco con pisadas superpuestas le estar¨ªa cansando la vista a Adam todo el rato. Al ver que el pelirrojo ya se hab¨ªa probado los anteojos, la persona de guijarros empez¨® a deshacerse y sus guijarros se fueron cayendo por el suelo hasta que termin¨® desapareciendo. Un poco inc¨®modo por la falta de despedida, Adam sali¨® de la tienda con sus nuevos anteojos. El joven todav¨ªa no se hab¨ªa acostumbrado al suelo de color blanco por las pisadas de bibliotecarios, pero con el tiempo ir¨ªa aprendiendo a vivir con estos nuevos colores. En estos momentos, Adam deb¨ªa ir a la escuela, se le hizo muy tarde para poder comprar los libros de cultura general acerca del karma bueno. Todav¨ªa el muchacho no hab¨ªa realizado la celebraci¨®n oficial por haber llegado a las 100 p¨¢ginas y aunque sus compa?eros no hab¨ªan logrado lo mismo, ¨¦l ten¨ªa que seguir avanzando a toda prisa seg¨²n los planes de su padrino y seg¨²n sus propias metas y ambiciones futuras. Aunque, con 17 a?os, Adam todav¨ªa no sab¨ªa bien qu¨¦ hacer despu¨¦s de obtener su t¨²nica negra; sin embargo, todav¨ªa era demasiado pronto para pensar en esos asuntos. E1-77-Rumbo a la celebraciè´¸n El joven h¨¦roe sali¨® del mercado con pasos emocionados por sus nuevos anteojos y se dirigi¨® hacia la escuela. Esta era la primera vez que Adam not¨® que tan ¨²tiles eran los padrinos para los bibliotecarios, todas las anteriores veces que ''gano algo'': eran cosas que no pod¨ªa utilizar como los libros m¨¢gicos o cosas que no se notaban como el karma. No obstante, estos anteojos eran reales y los efectos seleccionados por su padrino parec¨ªan ser s¨²per-¨²tiles para Adam; por lo cual el muchacho estaba muy emocionado por tratar de encontrar alguna pisada que no fuera blanca en el suelo y de esa forma encontrar una criatura secreta. Aun as¨ª, lo ¨²nico que pod¨ªa ver el joven h¨¦roe mientras sub¨ªa las escaleras era huellas blancas por todo el piso, las pisadas blancas eran tantas que tapaban todos los rincones de los escalones de m¨¢rmol de la escalera. Algo desilusionado por no encontrar nada especial, Adam se detuvo en las escaleras para descansar y preguntarle a su padrino si conoc¨ªa algo de la estanter¨ªa de piedra y porque el comerciante le dijo que le toc¨® vivir una ¨¦poca dura. Su padrino contest¨® escribiendo r¨¢pidamente, lo cual significaba que estaba enojado con la pregunta: ''?Sabes cuantos milenios son una ¨¦poca para una estanter¨ªa, muchacho? ?No te preocupes y no te molestes por saber la verdad de esa historia in¨²til! En estos momentos tus ¨²nicas preocupaciones deber¨ªan ser obtener la t¨²nica negra y aprender los secretos de tu karma positivo. De eso s¨ª, preoc¨²pate; ya que no se nada acerca del camino de los h¨¦roes y la ignorancia se paga caro en esta biblioteca. Tus ojos podr¨ªan tener varios secretos y algunos podr¨ªan salvarte la vida o condenarte a muerte: ?Debes descubrir esos secretos por tu cuenta! Stolen content alert: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. Adem¨¢s, no quiero que el siguiente cambio en tu cuerpo sea algo desconocido que te termine matando por llamar la atenci¨®n de los dem¨¢s: ?Ten cuidado y aver¨ªgualo todo!'' Adam no sab¨ªa si seguir o no este consejo; sab¨ªa que su padrino era paranoico, pero esta vez su padrino parec¨ªa estar bastante seguro de que era poco importante el asunto de la estanter¨ªa de piedra. El muchacho nunca hab¨ªa visto a una estanter¨ªa llorar, por lo cual no cre¨ªa que fuera una tonter¨ªa. Pero su padrino ten¨ªa raz¨®n sobre la relatividad de los tiempos: La ¨²ltima vez que una estanter¨ªa le dijo a Adam que tenga cuidado en el futuro pasaron a?os antes de que pudiera notar los problemas de la guerra entre estanter¨ªas. Adam sigui¨® meditando el asunto mientras sub¨ªa de forma lenta los escalones. No fueron pocas las veces que el joven se tropez¨® por los escalones brillando en blanco; sin embargo, el muchacho se rehusaba a sacarse los anteojos, ya que quer¨ªa acostumbrarse lo antes posible. Lo interesante de este objeto m¨¢gico es que Adam nunca sab¨ªa si el siguiente escal¨®n tendr¨ªa una pisada de alguna criatura oculta, lo cual motivaba al muchacho a nunca sacarse los anteojos y seguir probando suerte para ver si encontraba alg¨²n tesoro que los dem¨¢s no pudieran ver. Finalmente, Adam lleg¨® hasta la escuela, pero no encontr¨® nada en el camino. Lo primero que observo Adam es que las huellas de los librillos que viv¨ªan en la escuela no aparec¨ªan por ning¨²n lado. Por lo cual el muchacho not¨® uno de los grandes problemas de seguir ciegamente este objeto m¨¢gico y es que muchas criaturas no se desplazaban necesariamente usando sus pies y por consiguiente no dejaban huellas en el suelo. Por el horario, Adam deber¨ªa haber llegado tarde, por lo cual se apur¨® un poco para poder tener tiempo de sobra para completar la celebraci¨®n de sus 100 p¨¢ginas. El joven h¨¦roe no sab¨ªa cu¨¢nto tiempo tardar¨ªa en completarse la celebraci¨®n, pero a¨²n recordaba haber estado leyendo unas cuantas horas las 10 primeras p¨¢ginas en su primera celebraci¨®n. E1-78-Y crecieron... Adam camin¨® por los pasillos de la escuela tratando de encontrar huellas raras, pero luego record¨® que hoy iba a ser su celebraci¨®n de 100 p¨¢ginas, por lo que sus pasos se fueron apurando, hasta que termin¨® corriendo por los pasillos: ?Qu¨¦ diablos, el h¨¦roe pelirrojo hab¨ªa estado leyendo este libro 7 a?os enteros!, y ?Hoy lo celebrar¨ªa a lo grande! El joven h¨¦roe corri¨® con toda la emoci¨®n del mundo y con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro por los pasillos de la escuela, mientras las dem¨¢s personas en la escuela lo miraban como si hubiera perdido la cabeza. Adam ignor¨® las miradas desconcertadas de los bibliotecarios y vio que la puerta de su aula se acercaba, pero no fren¨®, sino que aceler¨® como si buscara tirar abajo la puerta: el joven abri¨® la puerta de una patada y entr¨® gritando: ¡ª ?Lo siento, profesor, se me hizo tarde! ??Pero lo logr¨¦!! ¡ª...¡ª Franco y Bianca estaban uno arriba del otro, bes¨¢ndose en una esquina de la habitaci¨®n e ignorando a Adam como si el chico no existiera. ¡ª?Y Aquiles?¡ª pregunt¨® Adam con rubor en el rostro, buscando respuestas por parte de estos dos j¨®venes enamorados. Pero Franco no respondi¨® y en su lugar le hizo una se?al con la mano indicando que se fuera del aula. Aturdido por la situaci¨®n, Adam observ¨® que sus dos compa?eros no paraban de besarse. El joven h¨¦roe quiso insistir en su pregunta, pero antes de que pudiera decir nada, el muchacho not¨® que dos objetos parpadeaban en la habitaci¨®n. Taken from Royal Road, this narrative should be reported if found on Amazon. Adam le prest¨® atenci¨®n a los extra?os objetos parpadeantes y not¨® que era la ropa interior de Bianca y Franco tiradas abajo de un pupitre. El rostro con pecas del joven h¨¦roe se puso a¨²n m¨¢s colorado por la verg¨¹enza y cerr¨® la puerta de la clase de nuevo. El pelirrojo no se fue, se qued¨® mirando la puerta de madera cerrada por unos cuantos minutos, pensando qu¨¦ hacer en estos momentos y como enterrarse a s¨ª mismo. Su cabeza estaba en las nubes porque hab¨ªa descubierto de la forma m¨¢s absurda posible c¨®mo funcionaba el buscador de pistas de sus anteojos. *Haaaa*...*Haaa*... Cuando se empezaron a escuchar ruidos raros desde atr¨¢s de la puerta de madera. La cara de Adam se puso tan roja como su cabello y dio pasos hacia atr¨¢s lentamente, tratando de que los enamorados no escucharan sus pisadas. Con toda la verg¨¹enza del mundo, el joven se fue a la oficina del director, para ver donde podr¨ªa estar Aquiles y as¨ª organizar su celebraci¨®n de 100 p¨¢ginas. La mente del muchacho todav¨ªa estaba algo perdida, no entend¨ªa muy bien como daba sus pasos, pero su cuerpo actu¨® en modo autom¨¢tico hasta llegar a la oficina de Cesar. *Tock*...*Tock* Adam toc¨® la puerta unas cuantas veces hasta que C¨¦sar sali¨® a recibirlo. Adam vio al director con mucha verg¨¹enza, pero de suerte sus anteojos ocultaban parte de su rostro. Cesar noto que el chico solo se quedaba mir¨¢ndolo y pregunt¨® con una sonrisa: ¡ª?Qu¨¦ pas¨® ahora, Adam? ¡ª?Eh?¡­¡ªDijo Adam aturdido¡ªYo... yo llegu¨¦ a las 100 p¨¢ginas. ¡ª?Oh! ?Que maravilla!¡ªRespondi¨® C¨¦sar con una sonrisa a¨²n m¨¢s grande¡ªVen, chico, pasa, los pasillos no son lugar para una charla. E1-79-Regalo de 100 paginas. Adam entr¨® a la oficina del director: todo parec¨ªa igual que cuando vino cuando ten¨ªa 10 a?os, salvo que la gran pila de libros arriba del escritorio del director era un poco m¨¢s grande. Cesar tir¨® todos los libros al piso y se sent¨® sobre su escritorio, mientras invitaba a Adam a sentarse en unos de los sillones. Algo extra?ado por la escena, el joven se sent¨® en el sill¨®n con algo de recuerdos de su infancia y se percat¨® que el sill¨®n, que en el pasado le parec¨ªa inmenso, ahora le quedaba a la altura perfecta para su cuerpo. La ¨²ltima vez que Adam se hab¨ªa sentado en este sill¨®n, era solo un chico perdido que estaba buscando aprender a leer para cambiar su vida. No obstante, en estos momentos el joven h¨¦roe estaba a unos pocos pasos de terminar su aventura para obtener la t¨²nica negra. C¨¦sar vio que el chico se sentaba y dijo con calma: ¡ªTu ritmo de lectura es bastante r¨¢pido para tus compa?eros de clases. Pero muy lento si los comparamos con los chicos especiales como vos. Supongo que habr¨¢s recordado un poco de tu anterior vida, pobre de Aquiles: siempre confi¨® en las personas equivocadas de ni?o y ahora de adulto, parece que su tendencia no ha cambiado mucho. ¡ªNo se a que se refiere¡­¡ª Respondi¨® Adam de forma contundente y con algo de miedo. ¡ªCreciste en esta escuela: eres como un hijo para bar¨®n, chico¡ªLe contest¨® C¨¦sar deduciendo la fuente del problema a la perfecci¨®n¡ªEs imposible que el bar¨®n te convierta en un libro a estas alturas. If you find this story on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the infringement. Adam se qued¨® en silencio, incluso si no pasaba nada prefer¨ªa no sacar el tema en la escuela, el trauma con lo que pas¨® con Sof¨ªa nunca hab¨ªa desaparecido del todo. El director se percat¨® del silencio del joven y se par¨® a buscar algo en uno de los cajones de su escritorio, mientras ignora la cuesti¨®n y dec¨ªa con calma: ¡ªHaber llegado a las 100 p¨¢ginas es algo muy importante: la gran mayor¨ªa de libros viejos pueden leerse con esa cantidad de conocimiento, las pr¨®ximas 40 p¨¢ginas son un agregado que crearon los antiguos bibliotecarios para lograr transmitir la variaci¨®n en el lenguaje con el tiempo y darte un mayor dominio del idioma. Mientras hablaba, Cesar logr¨® encontrar lo que buscaba en su escritorio: parec¨ªa ser un archivo muy viejo. El director se acerc¨® a Adam y le dio el archivo viejo, diciendo con una sonrisa amable: ¡ªPara conmemorar que llegaste hasta las 100 p¨¢ginas, tengo un regalo especial para vos, Adam. Este archivo contiene tu informaci¨®n como estudiante hace 500 a?os, espero que puedas recordar algo m¨¢s de tu pasado y as¨ª sacarle provecho a tu renacimiento. Si no, las cosas pueden ponerse complicadas¡­ Adam comprendi¨® a qu¨¦ se refer¨ªa el director; ya los guardias dudaban de ¨¦l tambi¨¦n y lo confundieron con una criatura que buscaba atacar los pisos medios. No quer¨ªa que la gente en el mercado empezar¨¢ a dudar tambi¨¦n. Ser¨ªa muy engorroso ser atacado cada vez que iba a comprar alguna tonter¨ªa, pero Adam no ten¨ªa forma de solucionarlo y solo pod¨ªa confiar en que todo se resolver¨ªa cuando confirmara su identidad con su dedo. Adam tom¨® el archivo con las manos temblorosas, hace tiempo hab¨ªa aceptado que hab¨ªa algo raro con su pasado, pero nunca logr¨® recordar nada y lo m¨¢s relevante de todo es que su padre lo odiaba por este pasado. Si el joven lograra entender su pasado, podr¨ªa lograr ver como volver a acercarse a su padre otra vez. Desde que se fue de su casa, el muchacho sigue a?orando el d¨ªa en que su padre se acerque por su cuenta a la cueva del viejo sin ojos a buscarlo otra vez. Pero los a?os pasaron y eso nunca ocurri¨®, tal vez si conociera su pasado sabr¨ªa el motivo y podr¨ªa corregir los errores de su anterior vida. E1-80-La verdad... El director observ¨® la alegr¨ªa de Adam al recibir el archivo y continu¨® hablando: ¡ªNo obstante, tengo que decirte la verdad, Adam, no entiendo como lograste renacer sin saber leer. Fui el director de esta escuela por mucho tiempo, pero por desgracia en la ¨¦poca donde asist¨ªas a la escuela yo no hab¨ªa nacido: por lo que no s¨¦ toda la verdad y lo ¨²nico que puedo contarte son mis conclusiones al leer el archivo. ¡ª?Cu¨¢l es su conclusi¨®n, director?¡ªpregunt¨® Adam, el director ten¨ªa mucha experiencia trabajando con estudiantes y si hay alguien que podr¨ªa sacar la verdad de estos documentos probablemente ser¨ªa ¨¦l. ¡ªAntes de cont¨¢rtelas debo advertirte que mis conclusiones son absurdas, Adam¡ªRespondi¨® C¨¦sar de nuevo con muchas dudas al respecto¡ª No tiene sentido que sepas mis ideas, por qu¨¦ probablemente solamente te alejar¨ªa de lo que de verdad ocurri¨®. ¡ª?No me importa! Mejor que la nada misma, es vivir en una mentira¡ªRespondi¨® Adam sin dudar; el joven estaba desesperado por reunir cada m¨ªsera pista de informaci¨®n que lo ayudar¨¢ a entender mejor su pasado. ¡ªBueno ....¡ªRespondi¨® C¨¦sar masajeando su frente con una mano¡ªPodr¨ªas haber descubierto el idioma por tu cuenta, aunque hay muchas otras maneras de haberlo logrado que son m¨¢s posibles. ¡ª?Cu¨¢les m¨¢s?¡ªpregunt¨® Adam con impaciencia; con 100 p¨¢ginas le¨ªdas entend¨ªa que redescubrir este idioma sin la ayuda de nadie le tomar¨ªa m¨¢s de lo que duraba su vida, incluso m¨¢s de 500 a?os, por lo que deb¨ªa ser otra cosa. ¡ª?Obligar a otros a leer por vos?¡ªRespondi¨® Cesar tambi¨¦n tratando de descubrir c¨®mo alguien como Adam podr¨ªa haber logrado renacer, la informaci¨®n en el archivo no era mucha, pero era contundente. ¡ª?Se puede obligar a otros a leer por vos? ¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n. ¡ªSi, se puede¡­¡ªRespondi¨® C¨¦sar con calma¡ªMucha gente prueba los efectos de los libros m¨¢gicos de esta forma, pero condenan su karma al hacerlo; ya que las personas que revelan los secretos de los libros suelen sufrir terribles consecuencias, incluso si son obligadas a hacerlo. Adam pens¨® en su padre y en su locura: ''?podr¨ªa ser todo por su culpa?''. Tendr¨ªa todo el sentido del mundo que su padre lo odiara a muerte si lo hab¨ªa obligado a leer por ¨¦l durante 500 a?os para lograr renacer, pero: ?Acaso su padre ten¨ªa 500 a?os?, ?O solo es otra de sus innumerables v¨ªctimas? If you discover this tale on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the violation. Lo ¨²nico que Adam sab¨ªa al respecto es que hace unos a?os un librillo con forma de oso le dijo que hab¨ªa logrado todo intercambiando favores, por lo cual el pelirrojo no deber¨ªa haber obligado a su padre a leer por ¨¦l y no ser¨ªa raro de que el odio de su padre venga de un intercambio de favores que le sali¨® mal. ¡ªDe todas formas, podr¨ªas haber hecho infinidad de cosas para revivir¡­¡ªAgreg¨® Cesar masajeando su frente, parec¨ªa que le hab¨ªa dado muchas vueltas al asunto¡ªLa verdad es que lo que lograste siendo ni?o es algo que en tantos a?os siendo director nunca vi a otro chico replicar: No es f¨¢cil entender los secretos ocultos de una estanter¨ªa y t¨² lo lograste siendo un ni?o. Por algo llegaste a revivir y yo lucho por no morir, no soy la persona m¨¢s indicada para explicarte c¨®mo lo lograste¡­ De hecho, quer¨ªa pedirte alg¨²n consejo, pero not¨® que no recuerdas del tema todav¨ªa. Con mucha desilusi¨®n, Cesar se sent¨® en su sill¨®n de director, mir¨® a Adam seriamente y con muchas dudas en su rostro, dijo con calma: ¡ªDe todos modos, deber¨ªas leer lo que dice el archivo y ver si recuerdas algo m¨¢s. Volviendo al motivo que te trajo a esta oficina, d¨¦jame informarte que la celebraci¨®n de 100 p¨¢ginas es leer en voz alta junto a tus padres las 100 p¨¢ginas. Pero tus padres murieron hace d¨¦cadas, as¨ª que las formalidades no importan. Para Adam su padre segu¨ªa vivo, incluso si no fuera el verdadero, segu¨ªa siendo su padre en su coraz¨®n, pero el mismo no sab¨ªa leer. Adam lo pens¨® unos minutos y dijo: ¡ª?Podr¨ªa leer las 100 p¨¢ginas con el profesor Aquiles? Es lo m¨¢s cercano que tengo a un padre en estos momentos. ¡ª?Aquiles?, probablemente te arrepientas cuando leas el archivo...¡ªMurmur¨® el director mirando a Adam con sospecha y masaje¨¢ndose a¨²n m¨¢s fuerte la frente¡ªSin embargo, esta es tu celebraci¨®n y ser¨¢ un placer ayudarte, muchacho. Le informar¨¦ a Aquiles sobre tu decisi¨®n. Tomar¨¢ un tiempo preparar la sala de ceremonias, pero para ma?ana deber¨ªa estar lista, la habitaci¨®n estar¨¢ algo vac¨ªa, pero podr¨¢s honrar las antiguas tradiciones. Adam asinti¨® y sali¨® apurado de la oficina del director. Quer¨ªa llegar a la cueva para poder examinar el archivo con tranquilidad y ver si alg¨²n recuerdo surg¨ªa en su mente. Adam corri¨® por los pasillos y luego por los escalones, eran 400 escaleras, por lo que lleg¨® bastante cansado al primer piso medio. Por suerte su cuerpo joven de 17 a?os pod¨ªa aguantar la dura traves¨ªa y con lo que le quedaban de energ¨ªas corri¨® hacia la cueva. Al llegar a la cueva, Adam se encontr¨® con el viejo sin ojos, mir¨¢ndolo con preocupaci¨®n. ¡ª?Te intentaron robar, muchacho?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos mirando a los costados. ¡ªNo, ?Puedo pasar?¡ªRespondi¨® Adam con la respiraci¨®n agitada por la carrera. El viejo sin ojos no respondi¨® y abri¨® la entrada de la cueva. Adam baj¨® los escalones y se sent¨® en su escritorio, con un vaso de agua fr¨ªa del lago de la cueva, sac¨® el viejo archivo y se dispuso a leer lo que hab¨ªa dentro. Sin embargo, para la decepci¨®n de Adam ¨²nicamente hab¨ªa tres hojas en el archivo. E1-81- Informaciè´¸n. La primera hoja era una ficha de estudiante, es decir que era un resumen sencillo con toda la informaci¨®n fundamental para la escuela:
"Nombre: Adam Edad: 10 a?os Categor¨ªa: Estudiante N¨²mero de identificaci¨®n: 64341 Fecha de inscripci¨®n: S.Q.W.100 Profesor Asignado: Mario Clase asignada: S-30 Idioma seleccionado: Pisos medios Recibimiento de honores: -Primeras 10 p¨¢ginas / Iniciado: S.Q.W.101 -100 p¨¢ginas / Padrinazgo: (--------) -140 p¨¢ginas / Maestr¨ªa: (--------)"
Adam mir¨® la ficha bastante m¨¢s chica que una hoja por unos cuantos minutos: el n¨²mero de identificaci¨®n y el nombre era el suyo, mientras que la fecha de inscripci¨®n fue hace exactamente 534 a?os. Lo que m¨¢s llam¨® la atenci¨®n de Adam es que el documento ten¨ªa tachados tanto el espacio que indicaban cuando llego a leer las 100 p¨¢ginas, como el espacio de maestr¨ªa, que era la manera formal de llamar al recibimiento de la t¨²nica negra. Buscando m¨¢s pistas, Adam sac¨® la siguiente hoja del archivo:
"Alumno: Adam/64341 Profesor a cargo/aula: Mario/S-30 Amonestaciones recibidas: -Adam lleg¨® tarde a clases. /Adam lleg¨® tarde a clases otra vez /Adam lleg¨® tarde a clases y no se disculp¨® /Adam no vino a la clase de hoy/ Ad¨¢n falt¨® una semana a clases/... (La lista segu¨ªa con m¨¢s y m¨¢s amonestaciones) "
Adam al ver el contenido supo que se trataba de las amonestaciones escritas por su profesor del pasado. Eran bastantes amonestaciones y estaban escritas una pegada a lado de la otra, por lo que se hac¨ªa muy molesto leer el p¨¢rrafo completo. Pero tom¨¢ndose el tiempo, Adam pudo encontrar unas cuantas amonestaciones que le llamaron la atenci¨®n y a medida que las ve¨ªa las anotaba en un papel que ten¨ªa al lado suyo. Con todas las amonestaciones importantes, el pelirrojo pudo armar una historia que probablemente fuera la importante para entender parte de su pasado:
"Los compa?eros de Adam afirman que el joven ha estado molestando a Oliver fuera de clases/ Oliver vino con varios moretones en los brazos y sus compa?eros volvieron a echarle la culpa a Adam/ Adam ha estado molestando a Oliver en clases. / Oliver y Adam estaban peleando en clases /Adam presenta leves manchas negras en sus ojos y Oliver falt¨® a clases/ Adam se pele¨® con 16 de sus compa?eros de clases por la desaparici¨®n de Oliver. /Adam falt¨® a clases. /Adam est¨¢ desaparecido./ Adam falt¨® 5 meses a clases y volvi¨®: sus ojos se tornaron negros, 10 compa?eros suyos est¨¢n desaparecidos, el chico no hablo del tema en la reuni¨®n con el director./ Adam falt¨® a al juicio, fue expulsado de la escuela y se emiti¨® su orden de b¨²squeda y captura." The genuine version of this novel can be found on another site. Support the author by reading it there.
Siguiendo la historia resumida, Adam descubri¨® que su yo pasado fue expulsado de la escuela por hacerle algo a sus compa?eros de clase y ese fue el motivo por el cual nunca aprendi¨® a leer. De alguna manera, el Adam del pasado logr¨® escapar con vida de la expulsi¨®n del bar¨®n y tambi¨¦n logr¨® escapar con vida de la orden de b¨²squeda. Lo que Adam no entiende despu¨¦s de haber le¨ªdo esta informaci¨®n es porque hab¨ªa renacido en estos pisos si era buscado como un criminal: lo l¨®gico, seg¨²n su opini¨®n, era tratar de escapar dirigi¨¦ndose a otros pisos lejanos donde nadie lo conociera y de esa forma pudiera estar a salvo. En busca de despejar sus dudas, Adam agarr¨® la ¨²ltima hoja parecida a un formulario pre-completado, la cual parec¨ªa mucho m¨¢s nueva y era la ¨²nica hoja del archivo sin un color amarillento. El formulario dec¨ªa:
"Se pide anular la expulsi¨®n de: Adam/64341 Causa: Revivi¨® / Alta probabilidad de ascender. Petici¨®n: (------)/ #60-Acuerdo de estanter¨ªas-S.S.W.200 Aprobaci¨®n: Jacob Jefe de pisos medios y Cesar Director del piso medio 4 de 5, hex¨¢gono 8 de 18"
La firma del jefe de pisos ven¨ªa impresa en el papel, mientras que la de C¨¦sar era manuscrita. Adam supuso que este acuerdo era la raz¨®n por la que no hubo problemas al moverse por los pisos medios y re-inscribirse a la escuela. El pelirrojo quer¨ªa preguntarle al viejo sin ojos sobre el tema, pero sab¨ªa que el viejo sin ojos no le dar¨ªa informaci¨®n de manera tan sencilla y muchos menos si se relacionaba con su pasado; ya hab¨ªan sido varias las veces que Adam le pregunto del tema desde que el oso le dijo que le present¨® la cueva en su anterior vida, sin embargo, el viejo sin ojos solo lo ignoraba. Por lo cual, Adam pregunt¨® sobre el tema, pero con algo de sutileza: ¡ª?Participaste en alg¨²n acuerdo entre estanter¨ªas? Siendo una estanter¨ªa tan importante seguro fuiste miembro de honor. ¡ªPor supuesto que s¨ª. Tengo 5 votos por ser una estanter¨ªa m¨¢gica¡ª dijo el viejo sin ojos con orgullo, pero luego miro el papel en la mano de Adam con sospecha¡ªNo obstante, ese punto en particular lo vot¨¦ cuando solo ten¨ªa unos libros para alimentar bibliotecarios, as¨ª que solo pude ponerle un voto. ¡ª?Alimentabas bibliotecarios?¡ªPregunt¨® Adam. ¡ªDe algo hay que empezar, muchacho¡­¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos sin tanto orgullo¡ªLos bibliotecarios ven¨ªan de todos los lados para buscar mis hongos de forma avariciosa. No por cualquier cosa ahora los convierto en hongos¡­ ¡ª?Y qu¨¦ dice este acuerdo? ¡ªpregunt¨® Adam con una sonrisa¡ªPareces muy orgulloso de haberlo votado. ¡ªClaro, es uno de los 100 pilares iniciales de esta biblioteca¡ªDijo el viejo sin ojos con emoci¨®n¡ªFue uno de los primeros acuerdos en los que participaba y ese punto en particular se vot¨® en una barbaridad de pisos a la vez, fue bastante ¨²til: ?Muchos ascensos se vieron desde esa regla!. ¡ª?No me vas a decir que dice el acuerdo? Soy un gran h¨¦roe¡ªDijo Adam notando como el viejo sin ojos evit¨® contestar su pregunta ¡ª?Claro que eres un gran h¨¦roe, muchacho!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos con entusiasmo, ignorando la pregunta otra vez. Adam se cans¨® de preguntarle al viejo sin ojos y se lo pregunt¨® a su padrino, el cual contest¨® escribiendo con letra desprolija: ''El acuerdo habla sobre la anulaci¨®n de expulsiones, para ser m¨¢s exactos indica que debe hac¨¦rsele la vida m¨¢s f¨¢cil a los bibliotecarios que logran cumplir una serie de requisitos, por ejemplo: haber logrado alargar tu vida ¨²til o revivir. ??El mismo documento te lo dice!! ??Era bastante obvio, no me preguntes m¨¢s obviedades!!'' E1-82-Necesidad de lectura. La noche pas¨® bastante r¨¢pido y actualmente Adam se encontraba yendo a la escuela. El d¨ªa de hoy, Adam realizar¨ªa la ceremonia de conmemoraci¨®n por haber logrado llegar a las 100 p¨¢ginas de su libro de idioma. Para el joven h¨¦roe era bastante importante haber llegado tan lejos y tambi¨¦n hab¨ªa comprometido a su profesor Aquiles en el armado de la ceremonia, por lo cual no pod¨ªa permitirse llegar tarde. Por desgracia, la informaci¨®n que Adam hab¨ªa analizado ayer, luego de pedirle una gran cantidad de consejos y experiencias de vida a su padrino, termin¨® siendo m¨¢s que nada in¨²til. Adam ya ten¨ªa muchas pistas que le indicaban que fue una mala persona en su anterior vida y su padre era la pista m¨¢s grande que ten¨ªa al respecto. Mientras que el hecho que no sab¨ªa leer se lo hab¨ªan mencionado de antemano varias veces, como cuando se lo dijo el oso y el banco en su momento. Tambi¨¦n el motivo de la expulsi¨®n del joven pelirrojo, podr¨ªa deducirse usando los dos dibujos que deliberadamente dej¨® el Adam del pasado en su cuenta bancaria: esos dibujos probablemente eran una pista que le ahorrar¨ªan haber tenido que utilizar los archivos de la escuela para verificar esta informaci¨®n, pero Adam no se hab¨ªa percatado de la importancia de estos dos dibujos y no hab¨ªa logrado interpretarlos correctamente hasta ahora. Lo m¨¢s molesto de la nueva informaci¨®n que recaud¨® es que Adam desconoc¨ªa c¨®mo logr¨® sobrevivir a la persecuci¨®n de los guardias del piso medio siendo un ni?o y lo segundo que lo molestaba era porque todos estaban tan seguro de que no aprendi¨® a leer en su vida anterior: era imposible que la ¨²nica manera de dominar un idioma sea empleando la estanter¨ªa de la escuela y los profesores que trabajan en ella. Debe haber otras estanter¨ªas que ayuden a dominar un idioma, incluso el viejo sin ojos le menciono que para aprender el idioma del libro negro deber¨ªa usarlas, aunque seg¨²n lo que Adam recuerda, se encontraban muy, muy lejos. Por lo tanto, deb¨ªa haber un motivo oculto, por lo cual uno no pod¨ªa aprender un solo idioma si era expulsado de esta escuela, pero tanto Aquiles como el director evitaron mencionarlo. Con la duda surgida, Adam le pregunt¨® a su padrino al respecto, ya que el viejo sin ojos se le ri¨® en la cara como un desgraciado cuando le pregunt¨® sobre el tema. Seg¨²n el padrino de Adam, el motivo no se deb¨ªa a la expulsi¨®n, sino que se deb¨ªa a la historia de los pisos de madera y al hecho de que Adam naci¨® en dichos pisos. No obstante, su padrino lo dej¨® con la miel en la boca y evit¨® hablar del tema, ya que seg¨²n su perspectiva esa historia ten¨ªa poco valor ¨²til para el joven h¨¦roe. Sumando otra gran frustraci¨®n en el coraz¨®n de Adam. Aunque la verdadera frustraci¨®n de Adam fue enterarse de que la informaci¨®n de los archivos de la escuela no mencionaban pr¨¢cticamente nada de su vida pasada: el ¨²nico dato de color es que en su anterior vida tuvo much¨ªsimos m¨¢s compa?eros de clases y para colmo ninguno de todos esos compa?eros parec¨ªa llevarse bien con ¨¦l: Igual que en esta vida. Lo m¨¢s grave de todo es que los ¨²nicos tres que conoc¨ªan la verdad acerca de su pasado se negaban a hablarle: uno era el viejo sin ojos, el otro su padre; el cual no se negaba a hablar (pero el chico si se negaba a visitarlo sin la t¨²nica negra). Y por ¨²ltimo, el oso que Adam nunca m¨¢s volvi¨® a ver desde que lo ayud¨® a conseguir sus hongos. This narrative has been unlawfully taken from Royal Road. If you see it on Amazon, please report it. En el camino a la ceremonia, Adam sigui¨® pensando en el asunto y trat¨® de irse acostumbrando a los anteojos. De todas formas, el joven h¨¦roe caminaba con m¨¢s felicidad que de costumbre, porque si bien su pasado segu¨ªa siendo un misterio, ayer logr¨® comprobar que el viejo sin ojos parec¨ªa haber cambiado ligeramente de actitud; pasaron dos d¨ªas y todav¨ªa el viejo sin ojos no le insist¨ªa en aprender el idioma de los pisos inferiores para poder transformarlo en un juguetero. Seg¨²n su padrino, este era el momento de clavar los clavos en la madera con fuerza y en consecuencia, en los siguientes d¨ªas, Adam tendr¨ªa que tratar de convencer al viejo sin ojos con que siempre podr¨ªa esperar a otro h¨¦roe que se convierta en un juguetero. Finalmente, Adam lleg¨® hasta el marco gigante que daba entrada a la escuela y para su sorpresa, el director estaba esper¨¢ndolo sentado en un banquillo en la entrada. C¨¦sar ten¨ªa unas t¨²nicas rojas nuevas para la ocasi¨®n y se lo notaba bastante emocionado. Al verlo, Cesar dijo con felicidad: ¡ªHace tiempo no veo a un chico que quiera hacer esta ceremonia. As¨ª que estoy algo emocionado: ?Vamos por ella! ¡ª?Era opcional?¡ª pregunt¨® Adam con dudas, de todas formas ¨¦l quer¨ªa hacerla, pero no sab¨ªa por qu¨¦ nadie quer¨ªa realizar la ceremonia junto a sus padres. ¡ªClaro, generalmente los chicos normales tienen 20 a?os cuando llegan a hacerla¡ªcontest¨® Cesar con algo de tristeza¡ªAntiguamente la ceremonia ten¨ªa m¨¢s relevancia porque el padrinazgo se hac¨ªa al llegar a las 100 p¨¢ginas y no a las 10, pero hace tiempo las cosas cambiaron. Adem¨¢s, los padres no est¨¢n muy dispuestos a perder todo un d¨ªa por la ceremonia de sus hijos. Adam ya sab¨ªa el motivo de esto y era que los bibliotecarios odiaban perderse los tiempos de lectura, ya que por un motivo u otro siempre terminaban necesitando los libros. Al pelirrojo tambi¨¦n le estaba afectando este problema, por lo cual lo entend¨ªa bastante bien, en su caso en particular era para huir de la purga teniendo la capa negra. Mirando las t¨²nicas nuevas y la hora temprana en la cual se hab¨ªa despertado el director, Adam estaba bastante asombrado por su dedicaci¨®n hacia los estudiantes, por lo cual dijo: ¡ªSiempre me sorprendi¨® que ustedes, los profesores, est¨¦n dispuestos a tomarse tantas molestias por los estudiantes. Realmente creo que no hay muchos bibliotecarios tan considerados como ustedes. ¡ªClaro, muchacho: ?Amo a mis estudiantes!¡ªRespondi¨® C¨¦sar con una gran sonrisa¡ªPara un viejo moribundo como yo, los estudiantes son los chicos que nunca pude criar. As¨ª que dedico todo el tiempo que pueda en ayudarlos. ¡ªNo me pareces tan moribundo¡­¡ªDijo Adam con una sonrisa, tratando de darle ¨¢nimos al viejo¡ªDe todas formas te lo agradezco, Cesar, realmente hiciste ... ¡ª??Espera!!¡ªGrit¨® C¨¦sar con desesperaci¨®n, deteniendo al joven de golpe y arrastr¨¢ndolo dentro de la escuela como si su vida dependiera de ello¡ª?Ahora dilo adentro, chico! Adam no entend¨ªa el motivo, pero si le era ¨²til a su director: ?Por qu¨¦ no hacerlo?: ¡ªDe todas maneras te lo agradezco, Cesar, realmente hiciste que todo este proceso de aprendizaje fuera mucho m¨¢s c¨®modo. Siempre me sent¨ª mejor que en mi casa cuando estaba en la escuela. Para sorpresa de Adam, cuando termin¨® de agradecer a su director una cabeza gigante comenz¨® a formarse en la pared. E1-83-Desinteresadamente El rostro de madera le pertenec¨ªa a un hombre viejo y su frente estaba algo arrugada; no ten¨ªa boca y solo ten¨ªa un ojo con un mon¨®culo, mientras que el otro ojo estaba hueco: ??Era el mism¨ªsimo bar¨®n!! Adam estaba por salir corriendo por la puerta: Ver al bar¨®n era rar¨ªsimo y en m¨¢s de 7 a?os estudiando en esta escuela solo lo vio una vez y fue una verdadera tragedia cuando ocurri¨®. Pero antes de que el joven h¨¦roe pudiera huir por su vida, el director fue corriendo a abrazarlo impidiendo que pudiera escapar. Adam entendi¨® de sobra que el director lo hab¨ªa hecho premeditadamente, pero no sab¨ªa si esto era algo malo para ¨¦l o algo bueno. Mientras el bar¨®n observaba el abrazo, una boca se form¨® en su rostro de madera y dijo con alegr¨ªa: ¡ªTe has ganado el coraz¨®n de este estudiante, Cesar. ?Claramente, has hecho un gran trabajo! ¡ª?El chico tiene apenas 17 a?os y va a realizar la ceremonia de 100 p¨¢ginas!¡ª dijo C¨¦sar agigantando sus logros de forma descarada¡ªFue bastante duro en realidad: El pobre muchacho perdi¨® a sus padres a una edad muy temprana, pero lo gu¨ªe con los valores de la escuela como si de uno de mis hijos se tratara. El director avanz¨® a¨²n m¨¢s fuerte a Adam mientras gritaba con euforia: ¡ª?Hoy mi muchacho se convertir¨¢ en un verdadero bibliotecario! El bar¨®n mir¨® a Adam de arriba a abajo con su mon¨®culo y con cierta sospecha pregunt¨®: ¡ª?Es cierto que C¨¦sar te guio en tus valores, muchacho? Stolen content warning: this tale belongs on Royal Road. Report any occurrences elsewhere. Adam observ¨® como el director lanzaba 10 se?ales al mismo tiempo indic¨¢ndole que respondiera afirmativamente, por lo cual termin¨® diciendo: ¡ªPor supuesto, no ser¨ªa quien soy ahora, sino fuera por el director Cesar. Un gran maestro de c¨®mo ser una gran persona, no hay duda. ¡ª??Pero est¨¢ claro que no hay dudas!!¡ªGrit¨® el bar¨®n encantado, perdiendo el mon¨®culo de sus ojos por la emoci¨®n¡ª??C¨¦sar, no s¨¦ c¨®mo lo lograste, pero has criado al mejor h¨¦roe que he visto crecer en mis dominios en milenios, ciertamente mereces una recompensa especial!! El Bar¨®n parec¨ªa estar extremadamente feliz por alg¨²n motivo, Adam no sab¨ªa si era por un capricho o por una condici¨®n de la estanter¨ªa para obtener algo; similar a como el viejo sin ojos usaba su cueva para criar h¨¦roes y de esa forma obtener libros m¨¢gicos. Tras gritar con euforia, una boca en miniatura surgi¨® del ojo hueco del bar¨®n. Acto seguido, la boca se abri¨® y comenz¨® a aparecer una tarjeta; por lo lento que sal¨ªa la tarjeta parec¨ªa que la boca la estaba imprimiendo con bastante esfuerzo. Con l¨¢grimas de felicidad, el Director se acerc¨® al ojo hueco del bar¨®n y tom¨® la tarjeta de la boca. Inmediatamente, el bar¨®n comenz¨® a desaparecer en la madera sin decir nada m¨¢s. Adam not¨® el estado de euforia del director y mir¨® la tarjeta en su mano. Parec¨ªa ser una tarjeta rasca y gana: no era muy grande y ten¨ªa el mismo tama?o que el carnet de identificaci¨®n de Adam. La tarjeta estaba hecha de oro y la recompensa estaba oculta por una banda negra por lo cual hab¨ªa que rascar para ver el resultado, la banda negra en la tarjeta estaba fragmentada en un total de 5 cuadrados negros tapando las recompensas. El director sac¨® un bot¨®n de uno de los bolsillos de su t¨²nica y comenz¨® a rascar la tarjeta en el suelo con impaciencia, parec¨ªa estar bastante nervioso mientras lo hac¨ªa. Adam no sab¨ªa qu¨¦ recompensa pod¨ªa ganar el director, pero realmente parec¨ªa que se estaba jugando la vida en esta tarjeta. Con cuidado y mucha emoci¨®n, el director rasc¨® el primer cuadrado de la tarjeta obteniendo como resultado un 0. El director pareci¨® no importarle mucho este 0 y continu¨® rascando el siguiente cuadrado donde apareci¨® otro 0, el cual tampoco alter¨® al director E1-84-Mas conciencias... Aunque el director no se interes¨® mucho por los resultados de los primeros dos cuadrados, s¨ª mir¨® con atenci¨®n los ¨²ltimos tres cuadrados de la tarjeta rasca y gana. Se detuvo un rato y se sent¨® m¨¢s c¨®modamente. Parec¨ªa que estos tres cuadrados negros eran los m¨¢s importantes para ¨¦l. Sus viejas manos temblaron y se pusieron a rascar el tercer cuadrado mostrando otro 0 en la tarjeta. Unas l¨¢grimas cayeron de los ojos del director mientras suplicaba: ¡ª?Por favor! ?No me queda mucho tiempo! ?Dame algo ¨²til! Con las manos temblorosas y l¨¢grimas cayendo sobre la tarjeta, el director rasc¨® el siguiente cuadrado negro revelando otro 0. ¡ª??Nooo!! ??Por favor, no me hagas esto!! ¡ª Grit¨® el director, rodando por el suelo mientras lloraba como si le hubieran matado a uno de sus hijos. Adam se sinti¨® bastante mal por el director; entendi¨® c¨®mo funcionaba la tarjeta y al parecer un solo cuadrado lleno no val¨ªa haber trabajado tantos a?os. Pero el pelirrojo no sab¨ªa c¨®mo consolarlo, ¨¦l era joven y le quedaba una vida por delante, por lo que no entend¨ªa la desesperaci¨®n del director en estos momentos. ¡ªAdam¡­ Puedes rascar el ¨²ltimo n¨²mero por m¨ª¡­¡ªDijo C¨¦sar con la voz rota en llantos, parec¨ªa que ya no pod¨ªa continuar con esta decepci¨®n. Pero para sorpresa de Adam, el director se volvi¨® a parar y con decisi¨®n miro a los ojos del estudiante, diciendo: ¡ªSi es m¨¢s de 5 creo que podr¨ªa volver a lograrlo: ?No puedo rendirme, nunca voy a rendirme! ?Tienes que sacar m¨¢s de 5, muchacho! Con las manos temblorosas, el director le entreg¨® el bot¨®n a Adam y le dijo: ¡ªEste bot¨®n te dar¨¢ fortuna, era de la t¨²nica blanca de mi padre. ?Tienes que lograrlo, Adam! Ya estoy viejo y puedo sentir que todo est¨¢ por acabarse pronto. Pero el d¨ªa de hoy me diste el ¨²ltimo empuj¨®n que necesitaba para lograr seguir viviendo. Siempre que saques m¨¢s de 5 buscar¨¦ alguna forma de lograr seguir luchando y estoy seguro de que la pr¨®xima vez no fracasar¨¦. Adam tom¨® el bot¨®n mientras sus manos temblaban con violencia. El esp¨ªritu de no rendirse nunca incluso con el peor de todos los resultados posibles lo infect¨® a ¨¦l tambi¨¦n. Luchando porque el bot¨®n no callera de sus manos, Adam se sent¨® en el suelo y comenz¨® a rascar el ¨²ltimo cuadrado negro. El viejo Cesar puso la mano en el hombro de Adam como tratando de transmitirle su suerte. La otra mano la levant¨® al cielo como buscando reunir la energ¨ªa del mundo y una mirada decidida apareci¨® en su rostro, mientras se concentraba en el n¨²mero que estaba por aparecer. Sintiendo la energ¨ªa del momento, Adam rasc¨® con el bot¨®n la tarjeta rasca y gana que decidir¨ªa el destino del director, pero una curva ovalada apareci¨® en la mitad, haciendo detener a Adam y poni¨¦ndolo a¨²n m¨¢s nervioso, por esta curvatura solo pod¨ªa sacar: un 9, un 8 o un terrible 0. ¡ª?No dudes, Adam: Sacar¨¢s el 9!¡ªGrit¨® C¨¦sar con todo su pulm¨®n poniendo las dos manos en los hombros de Adam y cerrando los ojos¡ª ?Hoy es el d¨ªa chico! ?Hoy sale el 9! ??Puedo sentirlo!! Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! ''9,9,9,9'' Repet¨ªa Adam como un demente en la cabeza, mientras sudor aparec¨ªa en su frente y ca¨ªa por el suelo alrededor de la tarjeta, el joven estaba completamente infectado por la atmosfera creada por el director. Con valent¨ªa y cubriendo el resultado con una mano Adam rasg¨® la tarjeta. Luego de terminar de rascar el cuadrado, el joven h¨¦roe levant¨® la mano de una sacudida: revelando el resultado. ¡ª???Dame un NUEVEEEEEEEEEEE!!!¡ª Grit¨® el director casi desgarrando su garganta, mientras levantaba sus manos al cielo y miraba la tarjeta rasca y gana con desesperaci¨®n. Tanto el director como Adam acercaron la cabeza hasta casi besar la tarjeta y miraron el resultado con incredulidad, no era un 0 y no eran 9: ??Era un 8!! ¡ª?Lo logramos director! ?Sacamos un 8!¡ªGrit¨® Adam lleno de felicidad, mirando a su director aturdido mirando la tarjeta. La mirada de C¨¦sar se torn¨® completamente fr¨ªa al ver el resultado, no celebr¨® y tom¨® la tarjeta en silencio. Sus manos no temblaban. Su rostro no parec¨ªa tener emoci¨®n alguna y con una voz muy calmada dijo: ¡ªNo existe el 8 en estas tarjetas, muchacho¡­ Tras decir esas palabras, el viejo director corri¨® hacia una de las paredes de madera de la escuela. Cuando estaba por llegar no se detuvo sino que aceler¨® y con furia pate¨® la pared. La patada provoc¨® que una tabla de madera se desprendiera de la pared y cayera al piso. Acto seguido, la tabla comenz¨® a rebotar en el suelo como si estuviera hecha de goma mientras se transformaba en una patineta de madera, pero no ten¨ªa ruedas parec¨ªa volar en el aire por lo que deb¨ªa ser una habilidad m¨¢gica. El director mir¨® la patineta volando, se dio vuelta, mir¨® al pelirrojo a¨²n aturdido en el suelo y con euforia dijo: ¡ª?Buena suerte en estos tiempos de mierda, Adam! Cr¨¦eme que la necesitar¨¢s¡­ Inmediatamente, la patineta de madera gir¨® en el aire y se transform¨® en una patineta met¨¢lica. C¨¦sar salt¨® arriba de la madera y grit¨® con fuerza: ¡ª??C¨²brete los o¨ªdos, chico!! *Booooom* Sin esperar a Adam, el director sali¨® disparado por la puerta de la escuela rumbo al hex¨¢gono 4. Su t¨²nica roja se rasg¨® completamente, dejando al director desnudo y parec¨ªa que la piel vieja se le estaba rasgando de la velocidad que tom¨®. *Puff* Adam rod¨® por el suelo y choc¨® contra la pared de madera producto del choque generado por el impulso del director. Sus orificios de la cara sangraban, solo escuchaba un pitido en sus o¨ªdos y luchaba por no desmayarse en el suelo. El joven pelirrojo alz¨® la mirada con la ¨²ltima fuerza que le quedaba en su cuerpo y vio al director acelerando cada vez m¨¢s r¨¢pido por el pasillo principal del hex¨¢gono 4. Las personas que trataban de huir del mani¨¢tico, que ¨²nicamente aceleraba, estaban siendo completamente pulverizadas a medida que el director avanzaba. Una estela de fuego surg¨ªa desde atr¨¢s de la patineta montada por el director incendiando el pasillo principal del hex¨¢gono. Las estanter¨ªas del pasillo principal estaban ardiendo en llamas y todas las estanter¨ªas del hex¨¢gono 4 salieron a atacar al director. Llovieron ataques hacia al director que avanzaba cada vez m¨¢s r¨¢pido hacia el hex¨¢gono 0 y el director los esquivaba o dejaba que impactaran en su cuerpo haciendo que partes de ¨¦l volaran por todos los pasillos. Pero eso no parec¨ªa molestarle a C¨¦sar y ¨²nicamente aceleraba rumbo al 00008: ?Rumbo al infinito! Adam cay¨® al suelo tratando de levantarse para escapar del incendio que no paraba de crecer en el hex¨¢gono 4, pero parec¨ªa que una gran cantidad de huesos en su cuerpo se hab¨ªan roto en el impacto contra la pared, por lo que no pudo resistir mucho tiempo estando parado. El joven se hab¨ªa quedado sordo por lo que solo escuchaba un pitido en sus o¨ªdos cada vez m¨¢s fuerte. Desde el suelo, Adam miraba con incredulidad al hex¨¢gono 4 arder en llamas por todos lados y el caos de los bibliotecarios envueltos por las llamas corriendo por los pasillos, tratando desesperadamente de salvar sus vidas. Lentamente, las fuerzas del joven fueron menguando y sus ojos se cerraron con aturdimiento, mientras miraba esta escena de locos. El joven h¨¦roe se hab¨ªa desmayado en la entrada de la escuela, sin entender como la situaci¨®n se volvi¨® tan irreal. E1-85-El Sombrin doctor. Adam sent¨ªa que algo peludo lo estaba tocando y lentamente abri¨® los ojos. El joven vio que estaba tirado en una cama hecha con pupitres de la escuela, su cuerpo se encontraba vendado de forma muy rudimentaria con trozos de t¨²nicas negras manchadas de sangre y algunas partes quemadas. Parec¨ªa que alguien lo hab¨ªa tra¨ªdo hasta un aula para ayudarlo. Adam vio hacia los costados, tratando de observar que lo estaba tocando, pero no pod¨ªa ver nada desde su ¨¢ngulo, ya que la persona que lo ayudaba se encontraba abajo del pupitre. El joven estaba muy d¨¦bil y no pod¨ªa o¨ªr nada por sus o¨ªdos. Incre¨ªblemente, sus anteojos segu¨ªan perfectos y estaban en su cabeza por lo que el efecto segu¨ªa activado. Adam not¨® que la habitaci¨®n ten¨ªa unas pisadas chiquitas y doradas que resaltaban bastante en el mar de pisadas blancas formadas por bibliotecarios. Parec¨ªa que quien lo estaba ayudando no era humano. Con sorpresa, Adam vio abajo del pupitre y se encontr¨® a un sombrin luchando por tratar de vendarle las piernas con un trozo de t¨²nica negra. La criatura completamente peluda noto la mirada de Adam y supo que el chico se hab¨ªa despertado, r¨¢pidamente sac¨® un libro de su bolsa blanca y lo tir¨® a la cabeza del pelirrojo. Inconscientemente, Adam levant¨® su brazo y evito que el libro lo golpear¨¢ en la cabeza, pero antes de que pudiera hacer algo m¨¢s, el sombrin levant¨® una de las patas de los pupitres donde Adam estaba acostado. *Puff* Adam cay¨® al suelo y sin darle tiempo a accionar, el sombrin corri¨® y le emboc¨® una patada en la panza. *Auuuuch* Grit¨® Adam cubri¨¦ndose la panza con sus manos, esta vez s¨ª doli¨® bastante. Luego de patearlo, el sombrin desapareci¨® en el aire, dejando solo al joven que agarraba su panza con dolor. Adam mir¨® con sorpresa el lugar donde la criatura hab¨ªa desaparecido, no entend¨ªa por qu¨¦ lo hab¨ªa ayudado y mucho menos porque ten¨ªa tantas ganas de darle una patada. El joven h¨¦roe trat¨® de levantarse del suelo, pero se dio cuenta de que era complicado mantener el equilibrio: sent¨ªa que era demasiado raro no poder escuchar nada. No obstante, Adam no se desesperaba porque confiaba en que ¨²nicamente tendr¨ªa que llegar hasta la cueva para poder curarse en el agua del lago. El problema ahora era lograr bajar 400 escalones en este estado miserable. Con cuidado, Adam camin¨® hacia el libro m¨¢gico (o maldito) y lo recogi¨® para observarlo: El libro por suerte ten¨ªa buen aspecto y a primera vista no parec¨ªa ser muy m¨¢gico, pero si muy bonito: su cubierta era de cuero marr¨®n y ten¨ªa una chapa de metal verde sobre una de sus tapas que dec¨ªa: ''Jam¨®n y Queso''. Parec¨ªa un libro de cocina pero muy bien decorado. Sac¨¢ndose de encima los vendajes molestos y mal colocados, Adam se prepar¨® para su largo camino hacia la cueva, cuando sali¨® del aula, el joven se dio cuenta de que no hab¨ªa absolutamente nadie por los pasillos de la escuela, parecer¨ªa que todos se hab¨ªan ido. Algo inc¨®modo por la soledad absoluta, Adam continu¨® su camino en silencio sin poder escuchar sus propios pasos. This story originates from a different website. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. Al salir de la escuela, el joven h¨¦roe observ¨® el caos en que se encontraba el hex¨¢gono 4: las estanter¨ªas del pasillo principal del hex¨¢gono 4 estaban destruidas. Algunas estanter¨ªas se quemaron completamente por el fuego y otras estanter¨ªas ten¨ªan rotas todas sus estantes por la fuerza del impulso, no obstante hab¨ªa otras estanter¨ªas del pasillo principal que estaban intactas. Adam supuso que eran las m¨¢gicas o las importantes, por lo que pudieron defenderse de las llamas. Los que no se salvaron de las llamas eran los bibliotecarios: no todos explotaron por la onda s¨®nica, as¨ª que a¨²n hab¨ªa rastros de heridos por todos lados y los cad¨¢veres calcinados no faltaban. Para colmo los pocos sobrevivientes se estaban peleando entre s¨ª por los libros m¨¢gicos dados por los sombrines; sin embargo, nadie atacaba a las criaturas peludas y los mismos no soltaban los libros m¨¢gicos de sus manos hasta ver que la persona a la que deb¨ªan entregar su libro estaba consciente. Pero los afortunados que estaban lo suficientemente bien para lograr despertar eran inmediatamente atacados por una patada del sombrin y luego asesinados a golpes por otros bibliotecarios codiciosos. Adam se qued¨® un rato impactado por la escena. Luego sac¨® a su padrino que siempre guardaba en uno de los bolsillos de su t¨²nica, dise?ado especialmente para guardarlo. Adam quer¨ªa preguntarle por qu¨¦ el director hab¨ªa cambiado tan radicalmente su actitud, no pod¨ªa ser un mero capricho. Su padrino respondi¨®: ''?Tuviste otro ascenso? El primero no fue casualidad, pero este s¨ª. Eres afortunado ... Muy afortunado ¡­ Demasiado afortunado, ?No te parece?...'' Adam se qued¨® mirando el mensaje unos minutos, era bastante corto, pero hab¨ªa una parte que cre¨ªa que estaba malinterpretando por lo cual pregunto: ''?C¨®mo que el primer ascenso no fue casualidad?'' Su padrino contest¨®: ''Nada es casualidad en esta biblioteca, Adam. Qui¨¦n tomar¨¢ mi biograf¨ªa ser¨ªa la respuesta imposible del ermita?o, as¨ª me aseguraba que mi heredero tuviera si o si un acenso y el libro m¨¢gico que eso trae. Yo le dije la soluci¨®n de ese acertijo al ermita?o hace un tiempo: La estanter¨ªa del hex¨¢gono 0 ¨²nicamente puede preguntar los nombres de los bibliotecarios que actualmente se encuentren en el piso de la ascensi¨®n y hayan nacido en ese piso. Solamente debes estudiar todos los nacidos de ese piso menos uno y luego pactar con el jefe de pisos el control y salida de bibliotecarios al piso en cuesti¨®n. En este caso el ¨²nico nombre que no conoc¨ªa el ermita?o era el chico con mi biograf¨ªa. Pero eso no importa, La respuesta que buscabas era: Karma, tu director quer¨ªa ascender con mal karma. El porqu¨¦ hacerlo: no lo s¨¦. No s¨¦ tanto sobre ascensos y no consider¨¦ que fuera ¨²til saber sobre ellos: nunca busqu¨¦ ascender. Probablemente por eso pude hallar una forma de vencer la respuesta imposible y el ermita?o no. Y t¨² quieres lo contrario: Karma bueno. ?As¨ª que deja de perder el tiempo preguntando tonter¨ªas y ponte a ayudar a los heridos! Da igual que seas sordo y de suerte camines. ?Estas oportunidades son pocas y debes aprovecharlas! M¨¢s adelante cuando seas grande y entiendas mejor este mundo, necesitaremos un buen colch¨®n de karma positivo para neutralizar varias cosas¡­ ?Si encuentras alguna oportunidad f¨¢cil y segura, trata de robar alg¨²n libro m¨¢gico de alg¨²n herido! ?Vale la pena, incluso si tienes que matarlo!'' E1-86-El duro camino del h茅roe. Adam ley¨® el mensaje en la biograf¨ªa por unos cuantos minutos, algo incr¨¦dulo con lo que estaba diciendo su padrino. Sin embargo, el joven lo conoc¨ªa de sobra como para saber que lo m¨¢s probable es que est¨¦ mintiendo y agrandando la historia para que le haga caso con lo de seguir buscando buen karma. Adem¨¢s, Adam hab¨ªa nacido (o revivido) en el quinto piso inferior seg¨²n su padre, por lo cual su padrino hab¨ªa hecho bastante evidente la mentira. Aun as¨ª, el cuerpo del joven h¨¦roe estaba muy mal y hab¨ªa mucha gente tirada por todos lados. No hab¨ªa peligro porque el fuego se hab¨ªa apagado de alguna manera desconocida, pero no era nada raro ver gente rob¨¢ndose y pele¨¢ndose por todos lados. El joven ten¨ªa el estatus de estudiante por lo que no se preocup¨® mucho sobre el tema, aunque le desagradaba ver a la gente pele¨¢ndose. La situaci¨®n era mucho m¨¢s ca¨®tica que en el anterior ascenso, en parte porque la gente era otra: esta vez no hab¨ªa gente con t¨²nicas coloridas y nadie se hab¨ªa preocupado por cambiar las decoraciones de los pasillos. Mirando a los sombrines tratando de ayudar a las personas vivas, Adam pudo identificar a quienes hab¨ªan sobrevivido. Si el sombrin desaparec¨ªa sin entregar el libro es porque la persona hab¨ªa muerto antes de despertarse. Sabiendo a quienes deb¨ªa ayudar, Adam se acerc¨® rengueando y trat¨® de darle una mano al primer herido que se cruz¨®. El joven h¨¦roe no pod¨ªa escuchar nada, pero le pareci¨® leer en los labios de la primera persona que ayud¨® un reconfortante: ¡°gracias¡±. Adam sigui¨® ayudando a los bibliotecarios vivos, no obstante, no fueron pocos los que trataron de robarle en el proceso y tampoco fueron pocos los que huyeron al ver a las estanter¨ªas salir a rescatarlo. De todas formas, la ayuda que el muchacho podr¨ªa brindar no era mucha y a lo mucho pod¨ªa dar un torniquete en alguna parte del cuerpo de la v¨ªctima para detener el sangrado y luego tener fe en que la persona pudiera salir viva por su propia fuerza de voluntad. Taken from Royal Road, this narrative should be reported if found on Amazon. Si la persona herida recuperaba la consciencia, recibir¨ªa una patada por parte del sombrin que se la quitaba de nuevo, por lo que Adam trat¨® de ayudarles a ocultar sus libros m¨¢gicos en sus t¨²nicas as¨ª no se los robaban. L¨®gicamente, el joven h¨¦roe no sigui¨® los planes de su padrino y no rob¨® los libros m¨¢gicos de estos heridos. Con el tiempo la estrategia del joven cambi¨® y se volvi¨® m¨¢s agresiva: cuando ve¨ªa alguien robando iba a detenerlo, l¨®gicamente ¨¦l no pod¨ªa hacer nada, pero las estanter¨ªas que serv¨ªan como espadas atacaban a los ladrones por ¨¦l. No sab¨ªa si serv¨ªa para dar karma, pero las gracias de los rescatados no fueron pocas o al menos eso entend¨ªa el joven. Para desgracia de Adam los guardias nunca llegaron a ayudar y ¨¦l tuvo que hacer todo el trabajo solo. Sin embargo, era muy temprano por la ma?ana, por lo que hab¨ªa poca gente por los pasillos y por tanto: pocos heridos que ayudar en este hex¨¢gono. Pas¨® el tiempo y Adam no encontr¨® m¨¢s gente viva que ayudar o m¨¢s ladrones que asustar, por lo que decidi¨® finalmente partir a casa. Con los pasos rengos por el cansancio y las heridas, el joven h¨¦roe logr¨® llegar hasta las escaleras de m¨¢rmol. Como la anterior vez, la cabeza de m¨¢rmol del general estaba tapando la entrada de las escaleras y al igual que en el otro ascenso la cabeza del general estaba portando un cono en la cabeza y un silbato de fiestas en la boca. Al ver el chico llegar, el general habl¨® con un tono de militar, pero bastante feliz: ¡ª?Te felicit¨®, h¨¦roe! Un librillo me cont¨® que estuviste ayudando a los ca¨ªdos en combate. Lamentablemente, tengo instrucciones de no atacar a esos malhechores que andan robando, si no te hubiera echado una mano. Adam se sorprendi¨®, era sordo, pero lo estaba escuchando perfectamente. Pero no ten¨ªa ganas de preguntarle el truco, ahora solo quer¨ªa meterse en las aguas de la cueva y recuperar su audici¨®n. ¡ª?Puedo pasar?¡ªDijo Adam, aunque no se escuch¨® a s¨ª mismo por lo que se sinti¨® medio extra?o. ¡ªPor supuesto, pero recuerda que no podr¨¢s subir hasta ma?ana¡ªDijo el general abriendo la boca y mostrando las escaleras de caracol. Adam entr¨® por la escalera y comenz¨® a bajar rumbo a la cueva, el viaje le tom¨® mucho tiempo y no fueron pocas las veces que se tuvo que detener para tomar aire. E1-87-La llegada del h茅roe Cuando lleg¨® al pasillo que daba entrada a la cueva, Adam not¨® en la distancia que alguien hab¨ªa colocado una alfombra roja en el suelo de madera. Con algo de dudas, Adam pis¨® la alfombra roja y camin¨® por la alfombra hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos. Tras unos pocos pasos por la alfombra roja, Adam pudo ver como confite sal¨ªa disparado al cielo desde de las estanter¨ªas que rodeaban el pasillo, asustando un poco al ya cansado joven. Acto seguido las estanter¨ªas de los costados del pasillo formaron sus cabezas y comenzaron a mover la boca al un¨ªsono con alegr¨ªa, por lo que parec¨ªan que le entonaban una canci¨®n a Adam. Pero el muchacho no escuchaba nada, por lo cual sinti¨® mucha verg¨¹enza por no lograr disfrutar el espectacular recibimiento que le hab¨ªan preparado las estanter¨ªas. El joven h¨¦roe lleg¨® hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos y m¨¢s confite sali¨® disparado por los aires desparram¨¢ndose por todo el cuerpo de Adam. Acto seguido, la cabeza del viejo sin ojos se form¨® en la estanter¨ªa de madera podrida y tambi¨¦n comenz¨® a cantar al un¨ªsono junto a las otras estanter¨ªas. Luego de cantar un rato el viejo sin ojos, le dijo unas palabras a Adam, parec¨ªa estar muy emocionado y euf¨®rico mientras hablaba. Pero Adam solo se qued¨® mir¨¢ndolo de forma aturdida hasta que le dijo con algo de compasi¨®n, por la verg¨¹enza ajena que le estaba provocando la escena: Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation. ¡ª?No los escucho, estoy sordo! El viejo sin ojos mir¨® a Adam con sospecha y se percat¨® que las orejas del joven estaban manchadas de sangre seca; no obstante volvi¨® a hablar. Adam se qued¨® aturdido tratando de leer sus labios del viejo en vano y al ver que el viejo sin ojos parec¨ªa comenzar a quejarse, el joven volvi¨® a repetir gritando: ¡ªDe verdad no escucho nada: ?Me dejar¨ªas pasar! El viejo sin ojos mir¨® a sus costados con odio, sobre todo a los hongos que ten¨ªan algunas estanter¨ªas que parec¨ªan estar ri¨¦ndose de ¨¦l. El monje al lado suyo directamente se ri¨® tanto que los libros en sus estantes comenzaron a caerse al suelo. Con incomodidad, el viejo sin ojos abri¨® la entrada de la cueva de forma violenta; parec¨ªa estar muy enojado por la situaci¨®n. Adam entr¨® por la entrada y se dirigi¨® casi corriendo hacia el lago. Al llegar el joven se desvisti¨® con apuro y se tir¨® al agua para recostarse en el lago. El agua comenz¨® a meterse por los poros del cuerpo de Adam, relajando todos sus m¨²sculos y heridas. El joven cansado por la larga ma?ana cerr¨® los ojos y disfrut¨® de la sensaci¨®n de ser curado por el agua m¨¢gica de la cueva. ¡ª?Ya puedes escuchar, muchacho?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos otra vez, hab¨ªa estado haci¨¦ndolo por unos cuantos minutos mientras Adam se curaba. ¡ªSi, la verdad fue una gran idea ponerle un efecto curativo al agua¡ªDijo Adam, todav¨ªa con los ojos cerrados disfrutando el agua. ¡ªPor supuesto, me di cuenta de que los h¨¦roes duraban poco si no los curaba¡ª Dijo el viejo sin ojos con algo de orgullo¡ªUna pena que haya tirado esos hongos a la basura. Pero el monje me dijo que hubo un doble ascenso y en los pisos de madera es la primera vez que pasa ese evento. E1-88-Mè°©s y Mè°©s Guerra ¡ª?Hay alguna diferencia con el anterior ascenso?¡ªpregunt¨® Adam mientras se hund¨ªa a¨²n m¨¢s en el agua m¨¢gica. ¡ªPol¨ªticamente hablando: s¨ª. A efectos pr¨¢cticos: no¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa que el enojo se le hab¨ªa mientras esperaba que Adam se curara¡ªCada ascenso es una arma estrat¨¦gica entregada a todas las estanter¨ªas. Si quer¨ªas lograr algo grande: es ahora o nunca para todas ellas. ¡ª?Por qu¨¦ ahora es mejor que antes?¡ªpregunt¨® Adam aprovechando que el viejo finalmente soltaba informaci¨®n, aunque eso significaba que buscaba algo de ¨¦l casi siempre. ¡ªCuanto m¨¢s armamento, m¨¢s muertos habr¨¢ en una guerra...¡ªRespondi¨® la estanter¨ªa de forma reflexiva, mirando al chico sin abrir los ojos en el agua¡ªPero cuanto m¨¢s armamento, tambi¨¦n habr¨¢ m¨¢s posibilidades... El viejo sin ojos, vio que el chico segu¨ªa reflexionando sobre el tema con los ojos cerrados y decidi¨® agregar: ¡ªTodas las estanter¨ªas tienen ahora dos armas muy pesadas y su presupuesto para todos los planes durante el ascenso que vinieron reflexionando por a?os era solo tener una. Es decir, van a poder derrochar recursos para obtener lo que buscaron con esta guerra. Adam comprendiendo la situaci¨®n abri¨® los ojos y mir¨® al viejo observ¨¢ndolo desde el techo, con calma dijo: You could be reading stolen content. Head to the original site for the genuine story. ¡ªSupongo que estabas feliz no por el libro m¨¢gico, sino porque ahora los 5 librillos valen mucho m¨¢s. ¡ªPara nosotros dos, los librillos valen mucho m¨¢s...¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con voz ronca¡ªVoy a tratar de que puedas entregar los librillos en los pr¨®ximos d¨ªas. Cuanto antes completes esta misi¨®n mejor, los tiempos que se acercan no son buenos para tu raza. ¡ª ?En los pr¨®ximos de d¨ªas? ?No querr¨¢s decir en unos a?os?¡ªRespondi¨® Adam con algo de molestia, m¨¢s de una vez se hab¨ªa comido un disgusto por esta cuesti¨®n de tiempos relativos. ¡ªSi, los librillos van a necesitar al menos 2 a?os m¨¢s¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos¡ªEn ¨¦pocas oscuras, los librillos adquieren pasatiempos cada vez m¨¢s interesantes. ¡ªNo me parecen ¨¦pocas tan oscuras...¡ªRespondi¨® Adam volviendo a cerrar los ojos para relajarse en el agua m¨¢gica. ¡ªEst¨¢s en el cl¨ªmax, en el apogeo de tu raza¡ªComent¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n¡ªClaro que no es oscura, es dorada en tus tiempos. ¡ªTampoco me parecen ¨¦pocas tan doradas...¡ªdijo Adam pensando en los lun¨¢ticos del piso 5, para el joven era una pena que fueran abandonados de esa forma tan cruel¡ª?Por cierto pueden entregar ascensos las estanter¨ªas? ¡ªNo, como es l¨®gico: es imposible¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos¡ªNo tendr¨ªa sentido tampoco. ¡ªPero el bar¨®n fue el que dio el ascenso a Cesar¡ªcoment¨® Adam con dudas sobre el n¨²mero 00008 ¡ªEsa es informaci¨®n delicada y costosa: deber¨ªas guardarla¡ªDijo el viejo sin ojos buscando en su mente alguna manera de replicar lo mismo¡ªPodr¨ªa ser para ¨¦l, pero las condiciones tienen que ser bestiales. ?C¨®mo lo hizo? Dime los detalles, muchacho. E1-89-El gran secreto. Adam explic¨® sobre el tema con gusto, tambi¨¦n esperaba conocer algo m¨¢s sobre c¨®mo funcionaban las estanter¨ªas: esa era una informaci¨®n que ning¨²n libro dice. Luego de escuchar atentamente la informaci¨®n. El viejo sin ojos sonri¨® porque el chico estaba hablando de algo que al le importaba de forma gratuita y dijo: ¡ªUn sorteo, uso, trabajo, secreto, karma y gratitud. No me parece suficiente, tiene que haber alg¨²n truco que no entiendas, muchacho. Adam pudo entender donde estaba el secreto de estas estanter¨ªas: cuanto m¨¢s complicado lo hac¨ªa una estanter¨ªa mejor pod¨ªa ser la recompensa ofrecida. Hab¨ªa obtenido algunas pistas acerca de esta valiosa informaci¨®n el d¨ªa que obtuvo la m¨¢scara. Pero el viejo sin ojos le acababa de decir directamente 5 factores fundamentales a considerar cuando uno trata con una estanter¨ªa. ¡ªSe me ocurre un truco m¨¢s¡­¡ªRespondi¨® Adam con astucia, volviendo a abrir los ojos y mirando al viejo sin ojos. ¡ª??Cu¨¢l?!¡ªpregunt¨® el viejo con velocidad e impaciencia. ¡ª?El libro que obtuve hoy es m¨¢gico o maldito?¡ªpregunt¨® Adam con una sonrisa y cerrando los ojos de nuevo para relajarse en el agua del lago¡ªEs un buen trato¡­ Estoy m¨¢s que seguro que no me equivoc¨®¡­ Recuerda que soy un estudiante de esa escuela y el que le compr¨® el pase al infinito a C¨¦sar: ?Qui¨¦n m¨¢s adem¨¢s de m¨ª entender¨ªa el secreto del bar¨®n? The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. El viejo sin ojos mir¨® a Adam por unos minutos, pero en el fondo sab¨ªa que esta informaci¨®n val¨ªa la mitad de los libros de sus estanter¨ªas para ¨¦l: era ni m¨¢s ni menos que las condiciones para lograr que alguien lograra semejante locura, c¨®mo ascender con un pase. Si ¨¦l pudiera lograr replicar lo mismo ser¨ªa una entidad divina para estos bibliotecarios. Posiblemente, esa era la meta real del bar¨®n a largo plazo y su apuesta m¨¢s arriesgada, transmitir la informaci¨®n se complicaba con el secreto, pero en unos cuantos milenios, ya empezar¨ªan a aparecer los mitos de la posibilidad de ascender usando las escuelas del bar¨®n. Entender esto para el viejo sin ojos: era entender al bar¨®n y entender al bar¨®n: era una posibilidad de obtener un estatus alt¨ªsimo en esta biblioteca y para el viejo sin ojos esto est¨¢ informaci¨®n estaba abri¨¦ndole la mente: era posible transformarse en una estanter¨ªa que desafiara al infinito y en un dios para los bibliotecarios. El bar¨®n lo hab¨ªa logrado, pero faltaba milenios, para que los mitos corran por los pasillos de estas estanter¨ªas. M¨¢s a¨²n, el viejo sin ojos ahora podr¨ªa impedir que lo logre y tratar de replicar su m¨¦todo. Adem¨¢s, los planes secretos del viejo sin ojos tambi¨¦n eran muy ambiciosos: no por nada se dedicaba a criar h¨¦roes y tener a una estanter¨ªa divina tan cerca podr¨ªa arruinar los planes de muchas estanter¨ªas, incluyendo sus propios planes. El viejo sin ojos se qued¨® reflexionando por un buen rato. Quer¨ªa que el chico pensar¨¢ que ¨¦l lo estaba estafando y no al rev¨¦s. Finalmente, con voz algo durativa, el viejo sin ojos respondi¨® la pregunta de Adam de mala gana: ¡ªEs un libro m¨¢gico, pero poco ¨²til¡­ ¡ªPoco es mejor que nada¡­¡ªRespondi¨® Adam con mucha alegr¨ªa; parec¨ªa que hablar tanto con su padrino le hab¨ªa ense?ado algo ¨²til y hoy hab¨ªa obtenido informaci¨®n muy costosa ¡ªUna posible condici¨®n son los idiomas. A m¨¢s idiomas aprendidos, mejores recompensas, la escuela ¨²nicamente ense?a idiomas y todos los profesores aprenden idiomas como locos. E1-90-El desinter茅s del interesado es el mè°©s evidente. ¡ªTiene mucho sentido¡­¡ªDijo el viejo sin ojos, parec¨ªa que su cabeza estaba en otro lado en este momento¡ª Mucho, pero mucho sentido¡­ Adam sigui¨® la idea y pens¨® a¨²n m¨¢s detalladamente el asunto: ¡ªCuando lo conoc¨ª, Aquiles ten¨ªa 43 a?os, sin embargo, domin¨® 3 idiomas y muchas veces lo vi estudiar un cuarto. Claramente, us¨® toda su vida para aprender idiomas. Los profesores saben el secreto del ascenso al infinito y tambi¨¦n pueden alargar sus vidas con las recompensas del bar¨®n. ¡ªContin¨²a chico, creo que est¨¢s llegando a algo importante¡­¡ª Incentivo el viejo sin ojos, tratando de activar la curiosidad del muchacho. ¡ªLos estudiantes son ni?os¡­¡ªPens¨® Adam con los ojos cerrados nadando por el agua de vez en cuando tratando de encontrarle el sentido a toda la escuela¡ªPorque es m¨¢s f¨¢cil que se apeguen a sus profesores y re¨²nan m¨¢s puntos de cari?o. ?Pero hay un problema! ¡ª?Cu¨¢l es el problema, muchacho?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con rapidez y cada vez m¨¢s nervioso. El chico lo estaba logrando, segu¨ªa d¨¢ndole informaci¨®n ¨²til y para el que era una estanter¨ªa atar los hilos era a¨²n m¨¢s f¨¢cil que para Adam. El viejo sab¨ªa que si bien este chico ten¨ªa apenas 17 a?os era una bestia que logr¨® revivir sin saber leer y reci¨¦n ahora se dio cuenta como usar correctamente al chico que hab¨ªa criado durante a?os. ¡ªAquiles no parec¨ªa saber del Bar¨®n y era profesor¡­¡ªRespondi¨® Adam con dudas¡ª?Por qu¨¦ Aquiles desperdiciar¨ªa m¨¢s de 43 a?os de su vida en solo un rumor?... Claramente, deb¨ªa tener la confianza de que alguien le dar¨ªa las recompensas. Adem¨¢s, no parec¨ªa buscar el cari?o de los estudiantes y el bar¨®n se lo coment¨® en su momento. ¡ª?Ten¨ªa mal karma, Aquiles?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos pensando en su cabeza una posible respuesta al secreto de las escuelas del bar¨®n. This novel is published on a different platform. Support the original author by finding the official source. ¡ªNo, ten¨ªa karma neutro¡­¡ªContest¨® Adam de inmediato, pero luego ayud¨® al viejo sin ojos con su idea agregando: ¡ªPero el director busc¨® morir con mal karma y mat¨® muchos bibliotecarios antes de ascender. ¡ª?Conoces alg¨²n otro profesor con mal karma, muchacho?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos, pero parec¨ªa a¨²n m¨¢s preocupado que antes, parec¨ªa que la idea en su mente se estaba haciendo m¨¢s y m¨¢s s¨®lida. ¡ªAlgunos profesores ten¨ªan mal karma o parec¨ªan tenerlo¡­.¡ªRespondi¨® Adam, no sab¨ªa en profundidad sobre el karma positivo, pero del negativo si sab¨ªa un poco gracias a la ayuda de su padrino¡ª Pero ¨²nicamente eran las manchas negras. Adem¨¢s, las pinturas de los antiguos profesores tambi¨¦n ten¨ªan esas manchas negras, aun as¨ª, mi pap¨¢ tambi¨¦n ten¨ªa esas manchas y no era una mala persona. El viejo sin ojos mir¨® a Adam de arriba a abajo y dijo con preocupaci¨®n: ¡ªSer una mala persona y tener mal karma son dos conceptos totalmente diferentes, muchacho. Por las dudas nunca vayas a la escuela a retirar tu t¨²nica negra, te dar¨¦ una yo. Trata de ocultar el hecho de que dominaste el idioma una vez lo hagas y nunca m¨¢s vuelvas a ese piso cuando aprendas el idioma. ¡ª??Qu¨¦?!¡ªDijo Adam de forma estupefacta, abriendo los ojos de golpe y mirando al viejo, pero por su cara parec¨ªa no estar bromeando El viejo sin ojos lo mir¨® con algo de miedo y coment¨® de forma nerviosa: ¡ªAquiles tiene 43 a?os: pr¨¢cticamente es un adolescente y domina casi 4 idiomas, Reflexi¨®nalo un poco y te dar¨¢s cuenta de que hay algo mal en eso. Me gustar¨ªa darte m¨¢s informaci¨®n, pero yo tampoco s¨¦ mucho acerca del bar¨®n, es una estanter¨ªa relativamente nueva en los pisos de madera y no es originaria de los pisos de madera como yo. El bar¨®n es un invasor y para colmo uno que subestima a las guarder¨ªas, claramente es una estanter¨ªa de poca confianza, as¨ª que hay que dudar de ¨¦l y adem¨¢s¡­ El viejo sin ojos iba a continuar argumentando sus dudas acerca del bar¨®n, pero temiendo que Adam no le haga caso y no crea en sus palabras, interrumpi¨® su historia y termin¨® diciendo de forma contundente: ¡ªEl karma es ¨²til y el tuyo es muy raro en esta ¨¦poca. Eres un pez gordo para tus profesores y cuando obtengas la t¨²nica negra te van a poder cosechar: ?Ten mucho cuidado, Adam!. Tu vida es m¨¢s valiosa de lo que crees¡­ y de lo que yo cre¨ªa¡­ ?Si de verdad me quieres, no puedes dejar que Aquiles te mate! ¡ª??No, eso es imposible!!¡ªGrit¨® Adam con enojo. E1-91-Mi primer Acertijo resuelto. Pero una r¨¢faga de pensamientos cruzaron por la cabeza del joven al enterarse de que eso era posible. ¡ª??No, no tiene sentido!!¡ªSe grit¨® a s¨ª mismo Adam con violencia, parec¨ªa muy alterado por sus pensamientos. Adam se sumergi¨® en el lago y se tom¨® la cabeza como buscando arrancarse el pelo. Acto seguido, el joven h¨¦roe sali¨® del agua y grit¨® con a¨²n m¨¢s fuerza: ¡ª?Tiene sentido, carajo! ?No puede ser que este mundo sea tan miserable! ??Qu¨¦ mierda de vida es esta!! El pelirrojo volvi¨® a sumergirse en el agua del lago y estuvo un buen rato saliendo y sumergi¨¦ndose en el lago tratando de calmarse a trav¨¦s del cansancio y la falta de aire. Mientras gritaba y maldec¨ªa abajo del agua con violencia: ¡ª?Qu¨¦ carajo pasa con estos malnacidos! ?C¨®mo podr¨ªa haber semejante enfermo viviendo en este mundo! Adam estuvo un buen rato maldiciendo hasta que se cans¨® y mientras caminaba por el lago reflexionando grit¨® con rabia: ¡ªSof¨ªa incluso siendo una chica tan joven parec¨ªa ya tener las manchas negras en las pupilas y la infeliz hab¨ªa sido profesora de la escuela en la otra vida. Lo mismo ocurre con el director: ?Qu¨¦ clase de viejo amable mata a cientos antes de ascender! Con raz¨®n Aquiles buscaba ser tan bueno con nosotros: no era tanto el temor al bar¨®n, sino el poder cosecharnos para el bar¨®n. ¡ªNo, eso lo dudo¡­¡ªDijo el viejo sin ojos inmediatamente, compartiendo el secreto de la escuela que pudo encontrar con las historias sueltas de Adam y buscando incentivar a¨²n m¨¢s la curiosidad del joven¡ªDebe haber otra estanter¨ªa viviendo en la escuela. El bar¨®n controla muchos pisos por eso nunca lo vio Aquiles y tampoco presta atenci¨®n a sus reglas. Pero la otra estanter¨ªa debe tener este truco para que puedan aprender m¨¢s idiomas los profesores y de esa forma preparar el camino para que el bar¨®n cumpla sus condiciones de forma m¨¢s sencilla, este tipo de estanter¨ªa se las conoce como una estanter¨ªa vasalla. ¡ª?Si considero que hay dos estanter¨ªas todo encaja mucho mejor!¡ªDijo Adam con a¨²n m¨¢s enojo¡ªAquiles era el profesor de la clase especial: probablemente esa clase no se pueda cosechar y por eso no se preocupaba por reunir el cari?o de sus estudiantes. Lo cual es m¨¢s que evidente cuando me pregunto: ?C¨®mo lograr¨ªa un profesor de 43 a?os enga?ar a un grupo de bestias que vivi¨® dos vidas? If you come across this story on Amazon, be aware that it has been stolen from Royal Road. Please report it. Decepcionado y con el coraz¨®n roto, Adam se tir¨® con los brazos abiertos al lago, mientras se quejaba con a¨²n m¨¢s violencia al darse cuenta c¨®mo todo empezaba a tener sentido: ¡ªPor eso tampoco hay adultos en la escuela: a los adultos no se los puede enga?ar de manera tan inocente y ese fue el motivo por el cual el bar¨®n no dud¨® en matar a Sof¨ªa, pero s¨ª le perdon¨® la vida a Aquiles y a m¨ª. Aquiles es ¨²til y Sof¨ªa no, mientras yo era un ni?o en sus ojos¡­ O en sus planes¡­ Tirado en el lago la mente de Adam, se quem¨® tratando de encontrarle m¨¢s pistas al asunto, pero un problema hab¨ªa surgido: ¡ªPor eso era especial y no pod¨ªan matarme, pero cuando me sacaron de esa clase fue para poder hacerlo¡­ No obstante, a Franco y Sof¨ªa dudo que los maten: sus padres se quejar¨ªa si desaparecieran sus hijos. Pero ambos son de los pisos superiores: ?Por qu¨¦ me pusieron en esa clase?, no pinto nada ah¨ª... ¡ªTen¨ªas buen karma y notaron que no ten¨ªas recuerdos, Adam...¡ªDijo el viejo sin ojos con tono muy fr¨ªo; el viejo quer¨ªa convencer al h¨¦roe del peligro¡ªSin padres¡­ desprotegido¡­. ?Eras el blanco perfecto para que Aquiles pudiera cumplir los requisitos de la otra estanter¨ªa! El viejo sin ojos noto que Adam parec¨ªa no aportar m¨¢s ideas y tiro a¨²n m¨¢s le?a al fuego, comentando con mucho enojo: ¡ªCon raz¨®n se empezaron a preocupar tanto por vos desde aquel incidente: ?Son bibliotecarios sin coraz¨®n! ?Nunca se preocuparon por ti, Adam! ?Los esclavos no tienen emociones, nunca te querr¨¢n de verdad! Adam parec¨ªa no reaccionar y estaba en su mundo, tratando de resolver el problema que hab¨ªa aparecido en su mente. Luego de mucho pensar, Adam se par¨® de golpe en el lago y se dirigi¨® corriendo hacia los archivos de la escuela que le hab¨ªa dado el director. ¡ªClase superior¡­ S-2. ?Fue una mera casualidad? ¡ªMurmur¨® Adam mientras abr¨ªa los archivos y vio la clase de su otra vida: S-30. Tras leer la clase, las manos mojadas del pelirrojo temblaron y solt¨® los papeles, dejando que se cayeran al fr¨ªo suelo de la cueva. Adam se qued¨® aturdido unos minutos, hasta que grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª??Ahora lo entiendo!!. Mi yo pasado busco desesperadamente tener mal karma por este problema. Por eso en mi otra vida me pele¨¦ con ese tal Oliver, pero: ??y si quise advertirle y nunca me crey¨®?! ?Por eso todos en la clase parec¨ªan odiarme? ¡ªEres Adam... No me cabe duda que ese fue el motivo¡­¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con mucho odio, no quer¨ªa que otra estanter¨ªa le robara su fuente de libros m¨¢gicos y arruinara sus planes futuros¡ª Descubrir un secreto as¨ª siendo un ni?o, solo t¨² podr¨ªas hacerlo, joven h¨¦roe. ¡ª?Al menos, finalmente descubr¨ª cu¨¢l ser¨ªa la celebraci¨®n especial que recibir¨ªa al llegar a las 140 p¨¢ginas!¡ª Grit¨® Adam con desesperaci¨®n, rompi¨¦ndose en llantos y cayendo de rodillas al suelo de la cueva. E1-92-Dime quien soy y te dar茅 una sonrisa. El tiempo pas¨® de forma cada vez m¨¢s lenta. Los d¨ªas eran amargos y las noches largas para el joven h¨¦roe. La mente de Adam no paraba de recordar recuerdos horribles de su infancia y los pocos momentos felices que supo tener en la escuela eran tapados por la cara sonriente del profesor Aquiles que el joven ya no pod¨ªa recordar¡­ o tal vez ya no quer¨ªa recordar. Hace a?os cada vez que Adam ve¨ªa a su profesor en la escuela solo se encontraba un rostro deforme que hab¨ªa crecido como un par¨¢sito sobre el rostro original de Aquiles. El par¨¢sito hace tiempo hab¨ªa tomado el control de su cuerpo, dando nacimiento al nuevo profesor ¡°Aquiles¡±. No obstante, el profesor parec¨ªa seguir vivo porque todos los d¨ªas, Adam pod¨ªa observar l¨¢grimas deslizarse por debajo del grano que cubr¨ªa la cabeza de Aquiles. Incluso si el joven se acercaba lo suficiente a su profesor pod¨ªa escuchar los mugidos de dolor de Aquiles provenientes de abajo del grano. Pero nadie en la escuela hac¨ªa nada y Adam tampoco buscaba hacer nada para ayudar a su profesor: el joven ya hab¨ªa crecido y ahora era un bibliotecario m¨¢s del mont¨®n. Hace unos a?os, sus dos compa?eros de clases hab¨ªan abandonado la escuela y decidieron viajar juntos rumbo a los pisos superiores. Los enamorados ya hab¨ªan aprendido las 120 p¨¢ginas del idioma superior hace mucho tiempo, pero se lo ocultaron a todo el mundo, por lo que Adam se sorprendi¨® bastante al enterarse de su decisi¨®n el d¨ªa de la despedida. El ¨²ltimo d¨ªa que el joven h¨¦roe vio a Franco y Bianca, ambos se despidieron de Adam portando las t¨²nicas negras con una gran sonrisa en el rostro. Sus compa?eros con amabilidad y cari?o le advirtieron sobre el secreto de la escuela y la purga que se aproximaba en los a?os venideros. El joven pelirrojo se hab¨ªa quedado con la boca abierta de incredulidad durante toda la despedida. No solo sus compa?eros de clase hab¨ªan logrado obtener la t¨²nica negra antes que ¨¦l, a pesar de que ¨¦l malgast¨® toda su juventud para poder lograr lo que hab¨ªa logrado hasta la fecha. Si no que para colmo Franco y Bianca tuvieron la gentileza de revelarle los secretos que ¨¦l les estaba ocultando a ellos. Enterarse de la cruda verdad lejos de ayudar a Adam, ¨²nicamente le demostr¨® que tambi¨¦n era parte de la sociedad podrida de los bibliotecarios y ya incluso siendo un ni?o prefer¨ªa condenar a sus compa?eros de clase a la miseria, antes de intentar contarles la verdad y exponerse a las consecuencias. En la otra vida el joven h¨¦roe se hab¨ªa opuesto al sistema y hab¨ªa luchado contra esta sociedad. Pero fracas¨® en el intento y por consecuencia de ello perdi¨® su oportunidad de aprender a leer, conden¨¢ndolo a una vida de amarguras donde depend¨ªa de intercambiar favores para lograr sobrevivir. No obstante, en estos 20 a?os de vida Adam ¨²nicamente hab¨ªa sido otro bibliotecario sumiso que escondi¨® la cabeza para salvar su propio cuello de la guillotina, condenando a todo el mundo en el proceso. Sin embargo, el resultado no hab¨ªa cambiado y el joven h¨¦roe no hab¨ªa logrado escapar de su desgracia al igual que en su vida pasada, dado que desde que Adam se enter¨® de la verdad expuesta por Franco y Bianca, los d¨ªas del joven hab¨ªan sido amargos y sus noches tristes por haber descubierto que era el h¨¦roe m¨¢s falso de toda esta historia. Con el tiempo, Adam aprendi¨® la ir¨®nica verdad acerca de que todos los habitantes del piso medio sab¨ªan de la purga y que la guerra se aproximaba. No obstante, todos decidieron ocult¨¢rselo al joven y Adam se lo ocult¨® a ellos: salvo sus compa?eros de clases, que por iron¨ªa de la vida nunca m¨¢s volvi¨® a ver desde el d¨ªa que se despidieron tratando de salvar la vida del hombre que hab¨ªa decidido condenarlos a muerte para salvarse a s¨ª mismo en su mente. The story has been illicitly taken; should you find it on Amazon, report the infringement. Fue entonces que, en una noche amarga y entre l¨¢grimas, el joven pelirrojo comprendi¨® la verdad de su triste existencia: ''Sus compa?eros ten¨ªan los corazones de un h¨¦roe y la apariencia de bibliotecarios normales, sin embargo, ¨¦l portaba la m¨¢scara de un h¨¦roe, mientras ocultaba el coraz¨®n de un desgraciado'' Ese d¨ªa Adam logr¨® comprender completamente por qu¨¦ el rostro de la estanter¨ªa enmascarada que simbolizaba el camino de los h¨¦roes estaba llorando y era porque nada daba m¨¢s pena que vivir como un h¨¦roe falso. En el d¨ªa de hoy, Adam se encontraba sentado en su escritorio, las l¨¢grimas no paraban de salir de su rostro, mientras lloraba sobre la p¨¢gina 120 de su cuaderno amarillo y la chapa de metal que usaba como indicador de p¨¢ginas. El sonido de Adam llorando y las l¨¢grimas cayendo sobre el papel y el metal de la chapa eran lo ¨²nico que se escuchaba en la fr¨ªa y h¨²meda cueva iluminada con los champi?ones azulados. El d¨ªa de hoy, Adam hab¨ªa logrado leer 120 p¨¢ginas de las 140 p¨¢ginas necesarias para recibir su t¨²nica negra, sin embargo, las l¨¢grimas que sal¨ªan de su rostro no eran de felicidad sino de tristeza. Porque est¨¢s 120 p¨¢ginas para el joven no eran nada m¨¢s que un recuerdo de todos los a?os de su juventud desperdiciada aprendiendo este infernal idioma; un recuerdo de que toda la felicidad de su infancia eran mentiras dise?adas y un recuerdo de que estaba completamente solo en una gran cueva llena de hongos, sin absolutamente nadie que lo felicitar¨¢ por haber llegado tan lejos. Estos fueron unos largos y dolorosos 10 a?os de la vida de Adam para finalmente lograr leer estas exiguas 120 p¨¢ginas, que eran el ¨²nico logro en su solitaria vida. Con ¨²nicamente 20 a?os, Adam era el hombre m¨¢s rico de todos los pisos medios, sin embargo, ac¨¢ estaba llorando frente a su cuaderno amarillo sin que nadie viniera a darle unas palabras de aliento. Con solamente 20 a?os, Adam hab¨ªa conseguido 4 libros m¨¢gicos y no obstante, esos cuatro libros m¨¢gicos no eran m¨¢s que medallas obtenidas por haber logrado sobrevivir una tragedia. Con exclusivamente 20 a?os, Adam hab¨ªa obtenido un objeto m¨¢gico que era algo con lo que la mayor¨ªa de bibliotecarios de estos pisos ¨²nicamente pod¨ªan so?ar. Aun as¨ª, de nada serv¨ªa un objeto de lujo m¨¢s que para dar silenciosa compa?¨ªa. El joven lloraba y lloraba porque no hab¨ªa nadie con quien disfrutar todas las cosas que ten¨ªa y hab¨ªa conseguido, no hab¨ªa nadie en la vida de Adam: no ten¨ªa amigos, no ten¨ªa familia, no ten¨ªa novia. Adam no ten¨ªa absolutamente a nadie en su vida que lo quisiera de verdad: ??Que lo quisiera desinteresadamente!! Con nada m¨¢s y nada menos que 20 a?os, Adam se levant¨® del escritorio empapado en sus l¨¢grimas, tom¨® la chapa de metal arriba de su libro de idiomas y se dirigi¨® hasta el lago de la cueva. Se par¨® sobre el borde del lago y comenz¨® a mecerse en el borde mientras lloraba. Acto seguido, el pelirrojo se cort¨® el cuello con la chapa de metal. Cay¨® sobre el lago con los brazos abiertos e imploro a los dioses con que esta vez y solo por esta vez, el agua no pudiera curarlo y dejara que todo su sufrimiento terminara. Una gran vida con riquezas ilimitadas, libros m¨¢gicos y un objeto milagroso. Sin duda una vida envidiable: ?Una vida con un gran futuro por delante!. Y la verdad de esta triste historia era que esta gran vida estaba por terminar el d¨ªa de hoy. La sangre de Adam se escurr¨ªa por el lago calentando y abrazando por ¨²ltima vez el cuerpo del joven, mientras los ojos de Adam lentamente se cerraban. Pero antes de cerrarse por completo, sus ojos miraron con desesperaci¨®n como el agua de la cueva volv¨ªa a curarlo, para que toda esta cruda historia pudiera continuar hasta tener un final feliz. Porque el camino de un h¨¦roe no pod¨ªa acabar as¨ª¡­ Al menos no en el libro que Adam hab¨ªa le¨ªdo durante estos 10 a?os: al menos no en la historia del h¨¦roe descrito en el libro de idiomas. Poco a poco, Adam reflexiono sobre esa infernal historia de hero¨ªsmo hasta que finalmente perdi¨® la conciencia. Mientras la tragedia ocurr¨ªa, el rostro decr¨¦pito de un viejo se asomaba desde una de las esquinas de las cuevas. En el rostro formado con piedras unos ojos pod¨ªan hallarse un par de ojos los cuales estaban llorando tinta negra mientras miraba la nueva rutina del joven h¨¦roe pelirrojo. E1-93-No entend铆as una, Adam... Adam sinti¨® que alguien le estaba clavando un palo en la panza, por lo cual abri¨® los ojos con aturdimiento para ver quien lo hab¨ªa despertado. El joven no ten¨ªa ¨¢nimos para hablarle a los dos intrusos, pero estaba bastante sorprendido con lo que sus ojos estaban viendo, no entend¨ªa c¨®mo, pero hab¨ªa 2 chicos de no m¨¢s de 8 a?os empuj¨¢ndolo con unos palos de madera como para comprobar si a¨²n estaba vivo. Los dos chicos estaban vestidos con t¨²nicas grises y los dos ten¨ªan el cabello negro bastante despeinado y los ojos verdes. Uno ten¨ªa pecas y el otro no, pero todos sus dem¨¢s rasgos faciales parec¨ªan ser id¨¦nticos, por lo que deb¨ªan ser gemelos. ¡ª?Est¨¢ vivo, corre a la salida, Apolo!¡ªGrit¨® uno de los chicos embocando un palazo a la cabeza de Adam, mientras corr¨ªa hacia una de las paredes de la cueva. ¡ª?No aparece! ?Hermes, la salida no aparece!¡ªGrit¨® desesperadamente el chico con pecas, mientras golpeaba violentamente con su mano la pared de la cueva¡ª ?Abre la salida, viejo! ?Hay alguien m¨¢s adentro! ?¨¢brela! Aturdido por la escena, Adam se toc¨® la cabeza con algo de dolor, incr¨¦dulo con lo que ve¨ªa: en sus 10 a?os viviendo ac¨¢ nadie m¨¢s hab¨ªa logrado entrar en esta cueva. El viejo sin ojos se form¨® en la pared de piedra siendo golpeada por los ni?os y grit¨® con enojo: ¡ª?Ya! ?Guarden silencio, mocosos! ?Ustedes fueron los que le pidieron a la oveja venir ac¨¢! ?Ahora cierren el pico y escuchen al grandote pelirrojo! ?Y t¨² suicida, mueve el culo y lee la carta con la misi¨®n, est¨¢ arriba de tu escritorio! Adam no ten¨ªa muchas ganas de hacer nada, por lo que se qued¨® mirando en el lago como los chicos lo miraban con miedo desde una de las paredes de la cueva. Stolen from its rightful author, this tale is not meant to be on Amazon; report any sightings. El viejo sin ojos, al ver que Adam no se mov¨ªa, grito con a¨²n m¨¢s enojo: ¡ªRecuerdas a las ovejas que ¡°yo¡± pagu¨¦ con mis hongos, bueno, ya comprobaron que la mercader¨ªa funcionaba: ??Ahora ve y lee la carta!! ?Tienes un favor que pagar y si no lo haces por tu cuenta, te hipnotizar¨¦ para obligarte a hacerlo! Adam sab¨ªa de sobra que hipnotizar a un bibliotecario le sal¨ªa bastante caro al viejo sin ojos por lo que no se preocup¨® mucho al respecto, pero de todas formas el joven h¨¦roe se movi¨® hasta su escritorio para evitar que los gritos del viejo contin¨²en molestando sus o¨ªdos. Arriba de la mesa hab¨ªa una carta y una caja de madera muy chica. Sin mucho entusiasmo, el joven tom¨® la carta y la abri¨® para ver su contenido. Dentro de la carta hab¨ªa dos tarjetas de identificaci¨®n de los pisos medios y un mensaje muy corto. El mensaje dec¨ªa: "Lleva la caja hasta las estanter¨ªas de madera blanca - Lleva a Apolo y Hermes al mercado de los pisos de madera y c¨®mprales dulces a los chicos" Las tarjetas de identificaci¨®n dec¨ªan: Apolo/10423 - Hermes /41556 ¡ªNo entiendo¡­¡ªDijo Adam con algo de enojo por la misi¨®n¡ª ?Por qu¨¦ tengo que comprarles dulces a unos ni?os? ?Ellos qu¨¦ tienen que ver con las estanter¨ªas de madera blanca y el favor que debo? El viejo sin ojos se apareci¨® delante del joven y lo mir¨® con enojo mientras gritaba: ¡ª?Cumple la misi¨®n a la perfecci¨®n o no te dejo entrar nunca m¨¢s a esta cueva! ?Si tanto quieres mandar a la mierda tu vida, al menos s¨¦ ¨²til y trata de leer uno de mis libros, payaso! Dicho eso, el viejo sin ojos escupi¨® a la cara de Adam y desapareci¨® en la pared. El pelirrojo, incr¨¦dulo por descubrir que el viejo pod¨ªa escupir, se limpi¨® el escupitajo con su t¨²nica blanca. Con extra?eza, el joven alz¨® su mano para ver la porci¨®n de t¨²nica con la que se hab¨ªa limpiado y as¨ª descubrir que el viejo le hab¨ªa escupido tinta negra. E1-94-Tres son multitud Acto seguido, Adam mir¨® con aturdimiento a los dos j¨®venes que lo miraban con miedo. Luego de unos segundos de mirar a Adam, la mirada en el rostro de los chicos pas¨® de miedo a aturdimiento y se quedaron mirando a Adam por un buen tiempo. Al notar lo que estaba ocurriendo, Adam busc¨® en su escritorio sus anteojos y se los puso. Cuando Adam desv¨ªo la mirada, los dos chicos se masajearon la frente con algo de dolor. Con los a?os, Adam hab¨ªa descubierto que el karma que ten¨ªa era lo que se consideraba la segunda fase del karma positivo y producto a esto tus ojos se tornaban blancos. Con este nivel de karma uno pod¨ªa defenderse aturdiendo a los dem¨¢s si los miraba a los ojos, mientras que en la tercera fase perder¨ªa la sombra y a partir de ah¨ª ya no hay registros de los cambios f¨ªsicos y tampoco de los efectos. Mientras que el camino de karma negativo empezaba con motas negras alrededor de los ojos y en la segunda fase tus ojos se tornaban negros, pero no ocurr¨ªa nada al obtenerlos. En el tercer nivel de karma negativo uno tambi¨¦n perd¨ªa la sombra y obtendr¨ªa algo similar al efecto de Adam, pero provocando temor en las dem¨¢s personas con solo escucharte hablar. Seg¨²n los libros de cultura general, otro efecto que surg¨ªa en la tercera fase era que tu mente empezar¨ªa a distorsionarse por tu karma, es decir: buscar¨ªas ser malo, por tanto, actuar¨ªas naturalmente de mala manera y empezar¨ªas a aborrecer a los que act¨²an de buena manera. En la cuarta fase del karma negativo tu sombra se tornaba roja y no hab¨ªa menci¨®n de los efectos, adem¨¢s a partir de ah¨ª ya no hay registros en los libros sobre los cambios f¨ªsicos y tampoco de los efectos. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. Al ver que las expresiones de los ni?os volv¨ªan a su normalidad, Adam pregunt¨®: ¡ª?Qui¨¦n de ustedes dos es Apolo y quien es Hermes? Me pidieron que los llevar¨¢ comprar dulces al mercado de arriba. ¡ª?Yo soy Hermes!¡ª Dijo el chico que le hab¨ªa embocado un palazo a Adam en la cabeza hace no tanto ¡ªApolo¡­¡ªDijo el chico con pecas que corri¨® hacia la pared de la cueva. ¡ª?No nos deber¨ªa llevar un maniqu¨ª a la tienda de dulces?¡ªpregunt¨® Hermes con sospecha, mirando a Adam desde la distancia. El viejo sin ojos volvi¨® a formarse en la pared y grit¨® con enojo: ¡ª ?No, los maniqu¨ªes no pueden subir: llamar¨ªan mucho la atenci¨®n! ?Arriba es m¨¢s seguro que los pisos inferiores, no lo necesitan! ?V¨¢yanse de una vez, mocosos! El viejo sin ojos desapareci¨® y volvi¨® a aparecer al costado de Adam, gritando a¨²n m¨¢s fuerte: ¡ª ?Trabaja y s¨¢calos de mi cueva! Los ni?os van a ayudarte a que pases m¨¢s desapercibido en tu misi¨®n. C¨®mprales dulces: no quiero problemas con mis nuevos contactos. Enojado por los gritos, Adam lider¨® el camino por los escalones podridos hasta el piso superior, pero antes de salir les entreg¨® la tarjeta de identificaci¨®n a cada chico y les indico las instrucciones: ¡ªPrimero vamos al tercer piso y busc¨® una estanter¨ªa a la cual le tengo que entregar algo, luego vamos por sus dulces en el mercado. No miren mucho a los guardias, pero si aparecen solo denles la tarjeta y ponga su dedo en el cuaderno que les den. Con algo de desconfianza, los dos ni?os asintieron y miraron con expectativa la pared de piedra que estaba por abrirse para mostrar los pisos de madera. E1-95-La guarder铆a La puerta poco a poco empez¨® a abrirse maravillando a los dos ni?os, mientras corr¨ªan hacia la salida y tocaban los estantes de madera. ¡ª?Mira!, ?Mira!, ?Era verdad!, ?Est¨¢ todo hecho de madera!¡ªGrit¨® Apolo emocionado mientras tocaba las estanter¨ªas vecinas provocando que algunas cabezas salgan a recibirlo ¡ª?S¨ª, mira, los libros parecer¨ªan estar escritos en otro idioma!¡ªdijo Hermes con emoci¨®n, tomando uno de los libros de una estanter¨ªa y dej¨¢ndolo. La cabeza de la estanter¨ªa de la cual Hermes tom¨® el libro se qued¨® mirando al ni?o con sospecha, parec¨ªa dudar en pedirle hacer los acertijos. ¡ª?Qu¨¦ hacen, mocosos? ?Los van a matar!¡ªGrit¨® Adam enojado corriendo a devolver los libros a los estantes y tomando a los chicos por detr¨¢s de las t¨²nicas para que no escaparan¡ªEscuchen bien: no toquen ninguna estanter¨ªa y no las escuchen. ?No hagan nada raro y solo s¨ªganme!. Los dos chicos con algo de miedo asintieron, pero parec¨ªan buscar soltarse del agarre de Adam para poder salir corriendo. ¡ªLos ni?os van a estar bien, son de la guarder¨ªa¡ªRespondi¨® alguien con una voz bastante alegre. Adam se dio la vuelta y mir¨® hacia la fuente de la voz: era el monje que hab¨ªa salido para ver el esc¨¢ndalo que hab¨ªan montado los ni?os. ¡ª?Qu¨¦ es la guarder¨ªa?¡ªpregunt¨® Adam mientras controlaba que los ni?os no se vayan corriendo otra vez. Unauthorized reproduction: this story has been taken without approval. Report sightings. ¡ªEst¨²dialo, no debo responder tus preguntas¡­¡ªRespondi¨® el monje mirando a Adam con pena¡ªLas t¨²nicas grises son de la guarder¨ªa y no podemos darle nuestros libros a los ni?os que viven ah¨ª. As¨ª que no te preocupes tanto, h¨¦roe, nadie les har¨¢ nada. Adam mir¨® las t¨²nicas de los chicos, por la iluminaci¨®n de la cueva y tener su mente en otro lado, el joven no noto el problema con el color de las t¨²nicas de los ni?os, pero ahora se daba cuenta de que podr¨ªan llamar la atenci¨®n de los guardias. No obstante, ambos ni?os contaban con un carnet de identificaci¨®n de los pisos medios por lo que deber¨ªan andar bien. ¡ª?Qu¨¦ es la guarder¨ªa?¡ªpregunt¨® Adam mirando a los dos chicos mientras continuaba sosteniendo sus t¨²nicas para que no escaparan. ¡ªDonde vivimos, ?nos dejas ir, grandote?¡ªpregunt¨® Hermes con algo de molestia por el agarre. ¡ªSi, pero no escapen¡­¡ªRespondi¨® Adam con voz cansada¡ªLos bibliotecarios de esta zona son m¨¢s peligrosos que las estanter¨ªas ¨²ltimamente, as¨ª que si se escapan muy lejos tal vez los maten¡­ ¡ª?En serio?¡ªpregunt¨® Apolo con miedo mirando con desconfianza los pasillos¡ª?D¨®nde est¨¢n los maniqu¨ªs? Estamos solos ac¨¢: ?Es peligroso!. ¡ª?Bastante peligroso!¡ªagreg¨® Adam asentando la idea¡ªAdem¨¢s el viejo con dientes afilados de la cueva les puso una bomba en la cabeza, por lo que si se alejan mucho de m¨ª les explotara la cabeza y se convertir¨¢n en unos libros. ¡ª?Eh? ?Pero por qu¨¦?¡ªDijo Hermes llorando mientras tocaba su cabeza tratando de sentir algo anormal. ¡ªNo lo pienses mucho, ¨²nicamente vamos a completar la misi¨®n y volvemos...¡ªRespondi¨® Adam con voz cansada, mientras soltaba a los chicos y se pon¨ªa a caminar para adelante. Sin embargo, ahora el joven h¨¦roe se dio cuenta de que hab¨ªa otro problema y era que no pod¨ªa caminar porque ten¨ªa pegado en sus piernas a los dos chicos asustados. E1-96-Repitan conmigo: ?Los h茅roes nunca fracasan! El monje mir¨® desde su estanter¨ªa como los dos ni?os se manten¨ªan abrazados a las piernas del joven h¨¦roe y observ¨® a Adam tratando de avanzar paso a paso por el largo pasillo con molestia. Luego de pensarlo un poco, el monje dijo con tono alegre: ¡ªOh, joven h¨¦roe, por tus grandes acciones los bibliotecarios de buen coraz¨®n conf¨ªan en ti. ?Eres un h¨¦roe en sus corazones! Solo tienes que mostrarles el camino a seguir y ellos te seguir¨¢n a la batalla. Adam se dio la vuelta y contempl¨® al monje desaparecer en su estanter¨ªa luego de decir eso. Siguiendo su corazonada, Adam se quit¨® los anteojos y mir¨® a los dos ni?os a los ojos. Los dos chicos lo miraron aturdidos y Adam grit¨® como si estuviera dando una orden: ¡ª?Suelten mis piernas y d¨¦jenme caminar! Los dos ni?os miraron a Adam con menos aturdimiento, sin embargo, apretaron con a¨²n m¨¢s fuerza las piernas del joven como temiendo que escapara y los abandonara en este pasillo desconocido. Adam observ¨® la reacci¨®n de los dos ni?os y supuso que algo estaba haciendo mal: las estanter¨ªas no suelen dar consejos sin sentido as¨ª que alg¨²n secreto deb¨ªa haber en las palabras del monje. El pelirrojo volvi¨® a probar mirando a los chicos fijamente, pero esta vez trato de pedir que lo soltaran de otra forma: con voz cansada, el joven h¨¦roe dijo arrastrando las palabras: ¡ªPor favor, me soltar¨ªan las piernas, as¨ª terminamos este problema y todos volvemos a casa... Sin embargo, los ni?os segu¨ªan sin soltar las piernas y ahora se los notaba mucho m¨¢s asustados, incluso Apolo se larg¨® a llorar en la pierna de Adam del miedo que ten¨ªa, haci¨¦ndolo todo a¨²n m¨¢s complicado. Al escuchar los llantos del ni?o, varias cabezas se formaron en las estanter¨ªas cercanas y miraron con sospecha a Adam. El viejo sin ojos tambi¨¦n se form¨® en su estanter¨ªa y grit¨® con preocupaci¨®n: ¡ª??Tanto quieres que te maten?! ?Has que el ni?o deje de llorar, idiota! Adam, aturdido, observ¨® a las estanter¨ªas en los pasillos y el viejo no ment¨ªa: Las estanter¨ªas ten¨ªan la misma mirada que cuando el bar¨®n mir¨® a Sof¨ªa en aquella ocasi¨®n, parec¨ªa que estaban pensando si atacar o no. Con miedo, Adam volvi¨® a probar otra vez: se arrodill¨® en el suelo para estar a la altura de los ojos de los chicos, provocando que los ni?os lo soltaran. Acto seguido, el joven h¨¦roe vio a los ojos de los ni?os con miedo y dijo suplicando con desesperaci¨®n: ¡ª?Por favor, no lloren o me van a matar! Al escuchar las s¨²plicas del joven, tanto Apolo como Hermes se largaron a llorar y abrazaron a Adam, parec¨ªa que en la mente de los ni?os se hab¨ªan metido en un bosque terror¨ªfico en este momento y ya estaban demasiados asustados para dar un simple paso. Adam observ¨® como m¨¢s estanter¨ªas sacaron sus cabezas por el esc¨¢ndalo provocado e incluso una cabeza gigante de madera se estaba formando en el medio del pasillo de madera. This story is posted elsewhere by the author. Help them out by reading the authentic version. La cabeza gigante parec¨ªa pertenecer a un viejo enfermo: su rostro arrugado estaba hecho de madera podrida y destrozada por lo que varios trozos de su cara parec¨ªan faltarle. El rostro del viejo ten¨ªa bultos de musgo que crec¨ªa por toda su cabeza como si fueran tumores malignos. Por lo dem¨¢s, el viejo enfermo no ten¨ªa rasgos faciales y la ¨²nica decoraci¨®n que ten¨ªa era una flecha que parec¨ªa atravesar toda su cabeza. ¡ª?Carajo! ?Lo haces a prop¨®sito! ?No es as¨ª, mocoso?¡ªGrit¨® el viejo sin ojos con desesperaci¨®n; si la situaci¨®n continuaba de esta manera habr¨ªa tirado 10 hongos a la basura y perder¨ªa su h¨¦roe. Con odio por haberlo obligado a dar m¨¢s consejos, el viejo sin ojos grito: ¡ª?Idiota! Recuerdas: ?Qu¨¦ frase dec¨ªas cada vez que sal¨ªas de mi cueva? ¡ªUn buen d¨ªa de aventuras...¡ªmurmur¨® Adam con miedo, viendo como la cabeza gigante acababa de formar un gran ojo en el medio de su rostro, el cual ocupaba casi la totalidad de su cara. ¡ªMierda¡­¡ªDijo el viejo sin ojos al ver como un ojo muy chico se formaba en la frente del viejo enfermo arriba del ojo gigante. Mirando a Adam con preocupaci¨®n, el viejo sin ojos no volvi¨® a dar otro consejo y se escondi¨® en su estanter¨ªa, como tratando de evitar participar en lo que ocurrir¨ªa a continuaci¨®n. ¡ªTienes que estar bromeando...¡ªmurmur¨® Adam incr¨¦dulo, mientras una idea surgi¨® en su cabeza. No obstante, el joven h¨¦roe observ¨® que una boca con dientes afilados se estaba formando en el interior del ojo gigante del viejo enfermo. Entendiendo que ya no hab¨ªa tiempo para dudar, Adam se levant¨® de golpe del suelo y le dio la espalda a la cabeza gigante. El joven mir¨® a los dos chicos que se hab¨ªan ca¨ªdo al suelo por pararse de golpe. Acto seguido, con las dos manos en su cintura y tratando de fingir la mayor valent¨ªa posible, el joven h¨¦roe grit¨® con emoci¨®n: ¡ª?Si, esta aventura es peligrosa! ?Si, estos pasillos son infernales! ?Pero no tengan miedo! ?Porque el h¨¦roe pelirrojo est¨¢ ac¨¢ para salvarlos! ?Vamos por esos dulces, muchachos! Los dos ni?os dejaron de llorar como si un chispazo hubiera ocurrido en sus cerebros y se pararon para ponerse al lado de Adam, pero esta vez no ten¨ªan miedo y no agarraron las piernas del joven. ¡ªSi, un verdadero h¨¦roe no duda¡­ ni de su propia estupidez¡­¡ªDijo el viejo enfermo con una voz ronca y fiera desde la espalda de Adam, parec¨ªa que estaban rechinando unos tablones de madera mientras hablaba y un olor putrefacto ven¨ªa acompa?ado de su voz. Sudor fr¨ªo comenz¨® aparecer en la espalda de Adam, pero por m¨¢s que se estuviera muriendo de miedo por dentro, trato de mantener una sonrisa forzada y confiada en su rostro para los dos chicos que lo miraban con atenci¨®n; ignorando lo que Adam ten¨ªa detr¨¢s de ¨¦l. Adam not¨® que algo estaba manchando sus pies y por la periferia de sus ojos mientras manten¨ªa la mirada fija en los ni?os, observ¨® con desesperaci¨®n como una especie de tinta roja como la sangre estaba envolviendo los pies de los ni?os y ¨¦l. Adam reuni¨® todo su coraje y continu¨® su discurso con la emoci¨®n de un h¨¦roe que entiende que de estas palabras depende su vida: ¡ª?Parece que nos encontramos con una bestia muy peligrosa! Pero mientras no duden en m¨ª y avancen para adelante: ?Saldremos vivos! Repitan conmigo: ?Los h¨¦roes nunca fracasan! ¡ª?Los h¨¦roes nunca fracasan!, ?Los h¨¦roes nunca fracasan!¡ªGritaron los dos ni?os alzando sus brazos con emoci¨®n mientras se preparaban para la lucha. Al escucharlos, Adam reuni¨® coraje y se dio la vuelta para enfrentarse a la mirada del viejo enfermo. Pero al darse vuelta el joven h¨¦roe observ¨® con aturdimiento como ninguno de los tres estaba en los pasillos de madera del piso medio y que la cabeza gigante ya no pod¨ªa verse por ning¨²n lado. E1-97-El otro mundo Los dos chicos salieron del estado de aturdimiento al perder la mirada de Adam y miraron con asombro c¨®mo hab¨ªa cambiado el ambiente que los rodeaba. Los pasillos segu¨ªan estando, pero sus pisos estaban hechos de tierra pantanosa y hab¨ªa charcos y plantas por todos lados. Las estanter¨ªas que formaban los pasillos estaban hechas de madera podrida y casi todas estaban rotas. Pr¨¢cticamente, todas las estanter¨ªas estaban vac¨ªas por lo que no ten¨ªan ning¨²n libro en sus estantes y las decoraciones habituales no pod¨ªan verse por ning¨²n lado. Salvo por algunas pocas estanter¨ªas que ten¨ªan a lo mucho uno o dos libros, sin embargo, cada libro que Adam pod¨ªa ver estaba en bastante mal estado y lleno de polvo. No hab¨ªa antorchas o l¨¢mparas en los pasillos; no obstante, Adam se sorprendi¨® porque vio las mismas flores rojas que en la casa de los librillos. Las flores estaban parasitando los tablones de madera podrida de las estanter¨ªas y eran muy pocas por lo que la iluminaci¨®n del pasillo era a¨²n peor que en laberinto. Al igual que las flores del laberinto, las flores de los pasillos brindaban una tenue luz roja que parpadeaba de vez en cuando, creando momentos de oscuridad. ¡ª?D¨®nde estamos, grandote?¡ªPregunt¨® Hermes con algo de miedo ¡ªNo tengo idea¡­¡ªMurmuro Adam con preocupaci¨®n, mientras volv¨ªa a ponerse sus anteojos m¨¢gicos¡ªPor las dudas no se alejen mucho y baja tu voz¡­ ¡ª?D¨®nde estamos?¡ªPregunto Apolo un poco m¨¢s fuerte que Hermes ¡ªLes acabo de decir que no hablen fuerte y no s¨¦ donde estamos¡ªSe quej¨® Adam mirando a los dos ni?os asustados. Acto seguido, Adam mir¨® al piso sobre el cual estaban apoyados los ni?os con incredulidad, dado que estaba observando los charcos y la tierra marr¨®n: ?No hab¨ªa una sola pisada en el suelo! ?Por tanto, no hab¨ªa bibliotecarios en este lugar! Adam vio la estanter¨ªa del viejo sin ojos en busca de respuestas, pero no parec¨ªa ser la misma: ¨²nicamente era una estanter¨ªa vac¨ªa con todos sus estantes y tablones rotos. Mientras observaba con atenci¨®n su entorno, el joven h¨¦roe se percat¨® de un ligero murmullo molestando sus o¨ªdos. ¡ª?Ustedes tambi¨¦n pueden escuchar las voces?¡ªpregunt¨® Apolo con algo de miedo, par¨¢ndose m¨¢s cerca de Adam. ¡ªS¨ª, me est¨¢n empezando a doler los o¨ªdos¡ªRespondi¨® Hermes casi gritando y con miedo, mientras se tapaba los o¨ªdos. Adam mir¨® que los dos chicos se estaban tomando los o¨ªdos y parec¨ªa que de verdad les estaba molestando mucho el ruido; sin embargo, para ¨¦l eran leves murmullos y no le molestaba tanto. El pelirrojo se percat¨® de que las voces o murmullos proven¨ªan de los tablones de madera podridos de algunas estanter¨ªas. This story has been taken without authorization. Report any sightings. Antes de que Adam pudiera decirles nada a los ni?os, el joven not¨® que una cabeza estaba form¨¢ndose en una estanter¨ªa, por la posici¨®n deber¨ªa ser el monje, ya que era la que estaba al costado del viejo sin ojos. Era una de las pocas estanter¨ªas que ten¨ªan libros, aunque esta estanter¨ªa solo ten¨ªa dos libros estropeados y polvorientos en sus estantes rotos. La cabeza termin¨® de formarse y el monje sali¨® a recibirlos con unas palabras apuradas: ¡ªSi no quieres morir, ven a mi casa. Mi casa es segura para las almas en pena, pero tengan cuidado, si abandonan mi hogar en el momento err¨®neo, el verdugo los recibir¨¢ del otro lado. Al escuchar las palabras, Adam r¨¢pidamente dijo en voz baja: ¡ªUstedes dos, vengan conmigo y pase lo que pase, no hagan mucho ruido. Sin embargo, los dos ni?os no parec¨ªan oirle por lo que Adam los tom¨® de las t¨²nicas y empuj¨® a los dos hacia al monje, mientras preguntaba con apuro: ¡ª?Podr¨ªas abrir la puerta de tu casa? ¡ªAunque mi casa no sea linda¡­¡ªRespondi¨® el monje con preocupaci¨®n¡ªsiempre est¨¢ abierta, para alojar a todos los que la requieran¡­ Con algo de dudas y apuro, Adam se acerc¨® y tom¨® los tablones del monje, mientras que los dos ni?os siguieron su ejemplo. Luego de hacerlo, Adam con miedo pregunt¨®: ¡ª ?Estoy en tu casa? ?D¨®nde estamos? ?C¨®mo puede ser que todo sea distinto? ¡ªS¨ª, est¨¢s en mi hogar del mundo reverso¡­¡ªContest¨® el monje en voz baja mirando a una de las esquinas del pasillo con sospecha¡ªEl juez te conden¨®, hay un tratado muy antiguo que dice: ''?No matar¨¢s a los ni?os de la guarder¨ªa!'' ¡ªPero no les hice nada a los ni?os¡­¡ªSe quej¨® Adam, sin embargo, trato de mantener la calma, ahora ¨²nicamente la informaci¨®n podr¨ªa ayudarlo a escapar de este extra?o lugar. Los ni?os parec¨ªan cada vez m¨¢s molestos por los murmullos y el joven entendi¨® que ten¨ªa que salir de ac¨¢ pronto. Adam not¨® que el monje no respond¨ªa, cambi¨® el tono a uno m¨¢s amable y comento: ¡ª?Por qu¨¦ los ni?os tuvieron que sufrir injustamente mi mismo castigo?. ¡ªPorque el juez odia a los h¨¦roes y tampoco le importan los ni?os¡­¡ªRespondi¨® en voz baja el monje, mirando a los ni?os con mucha pena. ¡ª ?Estoy seguro mientras toque tus tablones?¡ªpregunt¨® Adam maldiciendo por dentro, esta era la primera vez que su karma lo condenaba a una tragedia. Pero el monje no respondi¨®, Adam not¨® el problema y volvi¨® a preguntar: ¡ª?Los ni?os est¨¢n a salvo tocando tu estanter¨ªa? ¡ªNo creo¡­ ?Algo muy maligno se percat¨® de tu presencia, h¨¦roe!¡ªRespondi¨® el monje con preocupaci¨®n mirando con sospecha una de las esquinas del pasillo¡ªEstos pasillos ya no son seguros para los de tu raza: ?Ve y busca al general, ¨¦l te dir¨¢ como salir! Adam se asust¨® y bendijo tener la suficiente cultura general como para entender que el monje se estaba refiriendo a las escaleras cuando hablaba del general. Tomando las manos de los dos ni?os, Adam mir¨® al suelo con atenci¨®n en busca de huellas peligrosas y se fue por la esquina contraria a la que miraba el monje con sospecha. Pero antes de que los tres pudieran irse, el monje le grit¨® con preocupaci¨®n: ¡ª?Por qu¨¦ el h¨¦roe camina hacia su destino? ?Corre con grandeza, insensato! ?O la bestia te atrapar¨¢! ?Debes proteger el futuro, h¨¦roe! ?Si t¨² fracasas escuchando los murmullos, qui¨¦n m¨¢s podr¨ªa salvar a tu pueblo? ?Te dar¨¦ tiempo, pero si no corres, me temo que nadie los salvar¨¢! E1-98-Los tinteros Al escuchar la advertencia del monje, Adam apret¨® la mano de los ni?os y comenz¨® a correr como un loco hacia las escaleras, mirando con cuidado el suelo lleno de fango y charcos, en busca de huellas desconocidas. Mientras corr¨ªa como un loco, Adam comenz¨® a escuchar el sonido de cadenas chocando proviniendo desde su espalda provocando que el joven se diera la vuelta asustado. Sin embargo, Adam no pudo ver nada en su espalda, pero el ruido se estaba haciendo cada vez m¨¢s fuerte, por lo que el joven h¨¦roe comenz¨® a correr cada vez m¨¢s r¨¢pido hacia las escaleras. Por suerte, las escaleras estaban bastante pr¨®ximas y tras correr por unos cuantos pasillos, finalmente los tres j¨®venes estaban en las cercan¨ªas de las escaleras. No obstante, durante la corrida, los chicos m¨¢s de una vez cayeron hipnotizados por las flores rojas y tuvieron que detener su marcha para despertarse. Por lo cual, cada vez que notaba que uno de los ni?os disminu¨ªa su velocidad, el joven h¨¦roe con apuro pon¨ªa la mano sobre su hombro y lo empujaba un poco para despertarlo. Tras correr por unos cuantos minutos, Adam lleg¨® a las escaleras, pero se sorprendi¨® con lo que encontr¨®: ?Solo hab¨ªa una pared de m¨¢rmol tapando la entrada!. El h¨¦roe pelirrojo trat¨® de no perder la calma, pero el ruido de las cadenas chocando se hac¨ªa cada vez m¨¢s fuerte, por lo que con desesperaci¨®n Adam corri¨® hacia la pared y comenz¨® a golpearla con su mano. ¡ª?Grandote, hay alguien mir¨¢ndonos desde el pasillo!¡ªGrit¨® Hermes asustado, mientras se tapaba sus o¨ªdos; por su cara de dolor parec¨ªa que los murmullos eran insoportables. Al escuchar la advertencia, Adam con apuro se dio la vuelta y miro la criatura que los observaba desde la distancia: Parec¨ªa ser un bibliotecario adulto, llevaba una t¨²nica blanca como la nieve, aunque a diferencia de la mayor¨ªa de t¨²nicas, su t¨²nica ten¨ªa una capucha blanca que cubr¨ªa la mitad de su rostro y en las mangas ten¨ªa dos rosas cardinales bordadas en oro. La mitad del rostro del bibliotecario ¨²nicamente revelaba una sonrisa macabra mientras miraba desde la distancia a los tres j¨®venes sin salida. Adam con temor se percat¨® de que todos los dientes del bibliotecario estaban desordenados y se parec¨ªan a cuchillos afilados: ?Esa cosa no pod¨ªa ser un bibliotecario! No obstante la criatura parec¨ªa no avanzar o mejor dicho: lo intentaba como un demente, pero unas cadenas de plata llenas de p¨²as estaban evitando que pudiera llegar hasta los tres j¨®venes. Pero antes de que Adam pudiera celebrar que la criatura estuviera atrapada, las cadenas se rompieron y la criatura corri¨® como un demente hacia ellos. Inmediatamente, la cabeza de m¨¢rmol del general se form¨® en la pared y vio c¨®mo la criatura se aproximaba con demencia hacia los tres j¨®venes. Sin dudarlo, el general abri¨® su boca y trag¨® a los muchachos haci¨¦ndolos desaparecer del pasillo, dejando a la criatura chocando sus pu?os contra la pared de m¨¢rmol. Adam y los dos ni?os notaron con aturdimiento que se encontraban en el interior de las escaleras de caracol. Mientras que la entrada estaba siendo tapada por la cabeza gigante del general, el cual los mir¨® de forma aturdida y pregunt¨®: ¡ª?Qu¨¦ hacen ustedes por estas zonas? ?No son muy j¨®venes para buscar pistas por estos lares? ¡ª??Qu¨¦ era esa cosa?!¡ªPregunto Apolo con miedo A case of literary theft: this tale is not rightfully on Amazon; if you see it, report the violation. ¡ª?Qui¨¦n era esa cosa?... Es la verdadera pregunta que debes hacerte¡­¡ªRespondi¨® el general de mala gana. Pero antes de que los ni?os pudieran seguir preguntando, el general abri¨® su boca y escupi¨® un escupitajo de tinta a Apolo mientras le gritaba con tono militar: ¡ªTe hice una pregunta, soldado: ?Responde o los echo a las patadas de mis escaleras! Sin importarle mucho el disgusto de la estanter¨ªa, Adam coment¨® con emoci¨®n: ¡ªUn malhechor secuestro a estos dos ni?os a esta zona y me met¨ª para tratar de rescatarlos. Pero no s¨¦ c¨®mo volver: ?Podr¨ªas ayudarme a rescatar a estos pobres chicos?. El general mir¨® con preocupaci¨®n a los dos ni?os, sobre todo sus t¨²nicas y con a¨²n m¨¢s preocupaci¨®n murmur¨®: ¡ªEstos dos chicos son de la guarder¨ªa¡­ ?Tan mal est¨¢n las cosas?... Adam no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa, pero si el general no le otorgaba informaci¨®n ¨²til ¨²nicamente pod¨ªa recurrir a su padrino. ¡ª?Sabes c¨®mo puedo rescatarlos?¡ªVolvi¨® a preguntar Adam con preocupaci¨®n, buscando que no ignoraran su pregunta. ¡ªTengo ¨®rdenes de no decirle a nadie c¨®mo escapar de este sitio¡­¡ªRespondi¨® el general mirando a los tres con pena. Adam maldijo por dentro, pero trat¨® de no mostrarse preocupado para no alterar a los dos ni?os, que lo miraban como si ¨¦l fuera su ¨²ltima esperanza. El joven se sent¨® sobre uno de los escalones y se prepar¨® para hablar con su padrino. Hace casi dos a?os que Adam no utilizaba la biograf¨ªa de su padrino, dado que no hab¨ªa sentido que fuera muy ¨²til para solucionar sus problemas actuales. Con algo de nervios por la reacci¨®n de su padrino, al ser ignorado por tanto tiempo, el joven h¨¦roe sac¨® un l¨¢piz que se guardaba en un bolsillo dise?ado para eso y le explic¨® la situaci¨®n. Pero para sorpresa del joven h¨¦roe, su padrino no pareci¨® darse cuenta de cu¨¢nto tiempo hab¨ªa pasado o deliberadamente ignor¨® el tema y en su lugar respondi¨® haciendo aparecer las palabras en la biograf¨ªa con lentitud: ''No te preocupes, ¨²nicamente est¨¢s del otro lado del espejo del hex¨¢gono 2 de 18 / 4 de 18. Nada m¨¢s tienes que volver a cruzarlo y estar¨¢s a salvo otra vez. Para entrar a esta zona tienes que romper alguna regla y para salir del mundo reverso debes ir hasta el espejo y cruzarlo. Pero ten cuidado, estos pisos se usan para traficar mercader¨ªa y personas. Adem¨¢s, las criaturas del mundo reverso pueden ser terriblemente peligrosas. Aunque en el primer piso de madera solo hab¨ªa ¡°tinteros¡± en mi ¨¦poca y probablemente no haya cambiado. Pero se rumoreaba que hab¨ªa otra bestia que era a¨²n peor'' Adam vio c¨®mo salir y sonri¨® con felicidad para los ni?os. Los tres no estaban lejos de los espejos: ¨²nicamente hab¨ªa dos espejos por piso y estaban en absolutamente todos los pisos al igual que las escaleras, pero para el joven h¨¦roes siempre le parecieron bastante in¨²tiles esos espejos y m¨¢s teniendo al agua de la cueva que pod¨ªa funcionar como un espejo. Con dudas, Adam busc¨® m¨¢s detalles sobre la situaci¨®n actual; no quer¨ªa tener que volver a pararse a preguntar en el medio de un pasillo lejos de la seguridad brindada por las escaleras: ''?Cu¨¢les son las dos criaturas y que hago cuando llegue al espejo?'' Su padrino respondi¨®: ''El tintero es una bestia bastante fea y grande, cuando escuches burbujas borboteando por una de las esquinas tienes que tocar un tabl¨®n de madera y debes quedarte quieto hasta que pase por el pasillo: ?No lo sueltes por nada y no hagas absolutamente nada adem¨¢s de agarrar el tabl¨®n! El tintero te notara y te manchara con su tinta, pero no es peligroso si tocas la madera antes de que te vea. La clave para salir con vida de un tintero est¨¢ en escuchar los burbujeos antes de que te vea, pero con tu karma ser¨¢ bastante f¨¢cil hacerlo; ya que los lamentos de los bibliotecarios condenados no te afectan tanto. La segunda criatura no s¨¦ qu¨¦ es y nadie sabe que es: ¨²nicamente escuche rumores de ella, por lo que se est¨¢ relacionado con una antigua maldici¨®n que busca evitar que un bibliotecario llamado Abel logre escapar de este piso. B¨¢sicamente, si escuchas algo aproxim¨¢ndose que no haga ruido de burbujas, corre como un desgraciado hacia las escaleras y estar¨¢s a salvo. En cuanto a tu pregunta acerca del espejo: ¨²nicamente tienes que cruzarlo, de forma literal, es decir: m¨¦tete dentro del espejo'' E1-99-Los Pasillos Adam pregunt¨® unos detalles m¨¢s a su padrino y se prepar¨® para dirigirse hacia la salida, cont¨¢ndoles a los ni?os c¨®mo proceder en caso de encontrarse con alguna de las dos criaturas que habitaban en esta zona. Los tres j¨®venes estaban en las escaleras del hex¨¢gono 3 y Adam planeaba ir al espejo del hex¨¢gono 2 por los pasillos principales llenos de estanter¨ªas a las cuales pod¨ªa sujetarse si escuchaba algo raro. Para asegurarse no encontrarse con la criatura peligrosa, Adam decidi¨® subir un piso por las escaleras y de esa forma buscar los espejos del segundo piso de madera. Pero cuando estuvo por llegar hasta la salida del segundo piso, el pelirrojo se dio cuenta de que la salida estaba siendo tapada por el general y la subida al tercer piso medio tambi¨¦n estaba siendo bloqueada por una pared de m¨¢rmol. ¡ª?Podr¨ªas abrirnos la entrada?¡ªPregunt¨® Adam con impaciencia. ¡ªS¨ª, podr¨ªa ...¡ªComent¨® el general mirando a los ni?os con preocupaci¨®n. No obstante, el general no abri¨® la entrada y se qued¨® mirando al grupo. Adam not¨® la anomal¨ªa y pregunt¨®: ¡ª?Ocurre algo por lo que no podamos salir? ¡ª?Si!¡ªcoment¨® el general con tono militar. ¡ª?Por qu¨¦ no podemos salir? ?Ya me duelen mucho los oidos, quiero irme de ac¨¢!¡ªGrit¨® Hermes con molestia pateando la cara del general. ¡ªHace unos minutos pod¨ªan, pero el consejo acaba de prohibirlo¡ªComent¨® el general con mucha seriedad¡ªLa nueva norma indica que los ni?os de la guarder¨ªa no pueden ingresar a los entrepisos el d¨ªa de hoy. ¡ª?Entre pisos? ?Son los pisos de las criaturas? Pero subimos 100 escalones¡ªComent¨® Adam con preocupaci¨®n. ¡ªNo puedo explicarte mucho¡­¡ªComent¨® el general con seriedad¡ª Pero considera que te est¨¢n ayudando al prohibirte entrar a este piso, por lo dem¨¢s no se puede subir pisos enteros usando mis escaleras en el mundo reverso. ¡ª??Entonces c¨®mo escapamos?!¡ªpregunt¨® Apolo gritando con enojo. ¡ª ?Vayan por donde vinieron!¡ªGrit¨® el general con tono militar, como si estuviera dando una orden¡ªNo duden tanto, la criatura que los persegu¨ªa, ya est¨¢ bastante lejos de la entrada a mis escaleras y no es normal encontrarla. ¡ªBueno, parece que nos est¨¢n obligando a salir por donde vinimos¡­¡ªComent¨® Adam, tratando de entender por qu¨¦ las estanter¨ªas se preocupaban tanto por estos dos ni?os. Los tres j¨®venes bajaron las escaleras y volvieron a la salida del primer piso medio. El general les indic¨® que no hab¨ªa nadie del otro lado y el grupo procedi¨® a salir de las escaleras para encontrarse nuevamente por los pasillos de tierra pantanosa. Adam confirm¨® que no hab¨ªa nadie en los pasillos y decidi¨® salir rumbo al hex¨¢gono 2 con los chicos tomados de las manos. Siguiendo las indicaciones de su padrino, Adam caminaba muy despacio, concentr¨¢ndose en encontrar pisadas extra?as en el suelo y en escuchar sonidos extra?os. Los dos chicos tambi¨¦n trataban de ayudar escuchando, pero sus o¨ªdos les estaban doliendo bastante como para escuchar otra cosa, adem¨¢s de las voces extra?as. If you find this story on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the infringement. Adam llego a la entrada del hex¨¢gono 2 sin encontrarse nada raro, pero en el camino empez¨® a notar algunas huellas extra?as: parec¨ªan garras muy chicas de color verde y hab¨ªa muchas por el suelo de esta zona. El joven h¨¦roe quiso evitarlas, pero se dio cuenta de que todos los caminos hacia el espejo estaban llenos de estas huellas. Con cuidado, el grupo march¨® rumbo al espejo, pero en el camino Hermes escucho algo raro y se lo dijo a Adam: ¡ªEstoy escuchando a alguien pidiendo ayuda. ?Qu¨¦ hacemos, grandote? ¡ªSolo tenemos que...¡ªAdam quiso contestarle que no se preocupara por ayudar a los dem¨¢s, sin embargo, record¨® c¨®mo trataron de ayudarlo Franco y Bianca mientras ¨¦l hab¨ªa decidido abandonarlos. El joven h¨¦roe hab¨ªa prometido tratar de ayudar a los dem¨¢s desde ese d¨ªa, as¨ª que Adam termin¨® diciendo: ¡ª?T¨² tambi¨¦n escuchas alguien pidiendo ayuda, Apolo?, yo no escucho nada. ¡ªSi, los ruidos est¨¢n un poco m¨¢s adelante, es por donde vamos, creo...¡ªContest¨® Apolo con algo de miedo, tomando la mano de Adam a¨²n m¨¢s fuerte. ¡ªBueno, si es as¨ª ¨²nicamente continuemos yendo para adelante¡­¡ªDijo Adam con algo m¨¢s de confianza, ya que de todas formas esa era la direcci¨®n del espejo. Los tres caminaron con cuidado hasta que finalmente Adam pudo empezar a escuchar de d¨®nde ven¨ªan las s¨²plicas y observ¨® que hab¨ªa huellas de bibliotecarios dirigi¨¦ndose a esa direcci¨®n. La voz parec¨ªa pertenecer a un hombre muy viejo pidiendo ayuda y viajaba con los murmullos de los pasillos de alguna manera que Adam no entend¨ªa. Con mucho cuidado, el joven camin¨® hacia la esquina del pasillo donde proven¨ªa el sonido. Pero antes de cruzar la esquina, el joven h¨¦roe se detuvo unos minutos a escuchar: quer¨ªa estar seguro de que no pasara nada malo. ¡ªAyuda... Ayuda...Ayuda...¡ªSe escuchaba alguien repetir el mismo mensaje una y otra vez, parec¨ªa una grabaci¨®n y la entonaci¨®n era muy cansada, como si la persona que ped¨ªa ayuda llevara a?os haci¨¦ndolo. Adam se tom¨® a las tablas de madera de una de las estanter¨ªas y asom¨® su cabeza para mirar que hab¨ªa en el siguiente pasillo: incluso si era el ''tintero'', nada malo le pasar¨ªa si hac¨ªa esto y el tintero lo notaba. De un vistazo Adam pudo apreciar que hab¨ªa un viejo con t¨²nicas negras hechas harapos tirado en el suelo, al viejo le faltaban las dos piernas y hab¨ªa un rastro de sangre en el suelo. La t¨²nica del viejo no parec¨ªa ser las normales, ya que llevaba una familia de tres personas bordadas en plata en las mangas: hab¨ªa un hombre hecho de palos con un bast¨®n, un hombre adulto y un ni?o, las tres personas de palos estaban tomados de las manos. Adam se percat¨® de que el viejo debi¨® haber estado arrastr¨¢ndose por el suelo con las piernas sangrando para intentar llegar al espejo y ser curado, siguiendo la idea, deber¨ªan haberlo atacado en el pasillo de enfrente, porque Adam no vio ning¨²n rastro de sangre en el pasillo donde ¨¦l estaba. Tambi¨¦n hab¨ªa varias huellas de garras chiquitas verdes dirigi¨¦ndose hacia adelante, por tanto Adam supuso que las criaturas que dejaron estas huellas atacaron al viejo y luego lo ignoraron. Pero al notar con m¨¢s atenci¨®n el suelo del pasillo donde el viejo suplicaba, Adam observ¨® que hab¨ªa varios cachos de t¨²nicas negras tirados por el pasillo de enfrente y unos cuantos libros. Al parecer, no atacaron al viejo solo, sino que atacaron a un grupo de personas que viajaban juntas y el viejo sobrevivi¨® de alg¨²n modo. El viejo parec¨ªa no haberlo visto, solo suplicaba ayuda y muy lentamente se arrastraba por el suelo tratando de llegar al espejo. Adam sab¨ªa que el viejo no lo lograr¨ªa nunca si se mov¨ªa a este ritmo. Por lo que con cuidado, Adam decidi¨® seguir avanzando hacia adelante y ayudar al viejo. Por extra?o que parezca, el viejo no pod¨ªa escuchar a los tres j¨®venes, incluso cuando estaban a una mano de ¨¦l. Adam estir¨® la mano y agarr¨® el hombro del viejo en el suelo mientras le dec¨ªa a los ni?os que tomar¨¢n los tablones de madera. El viejo sinti¨® a Adam toc¨¢ndolo y grit¨® con todo su pulm¨®n al verle la cara: ¡ª?Te los suplico! ?Ayuda, ¨²nicamente son unos pasillos m¨¢s y llegamos al espejo!, ?Puedes cargarme, joven? ¡ª?No grites, carajo!¡ªDijo Adam con enojo, por poco le cierra la boca con la mano, pero el viejo no pudo o¨ªrlo y parec¨ªa querer seguir gritando por ayuda. Por lo que el joven h¨¦roe cambi¨® el m¨¦todo: se sac¨® los anteojos y mir¨® a viejo los ojos. E1-100-El viejo Acto seguido, el viejo mir¨® al joven con aturdimiento. Adam reci¨¦n ahora pudo ver la cara del viejo, si bien la tenue luz roja que iluminaba no ayudaba para mirarlo correctamente, el joven logr¨® observar que el viejo ten¨ªa pocos dientes en la boca y unos pocos pelos blancos en la cabeza. Sin embargo, lo m¨¢s llamativo del viejo era que sus ojos eran completamente negros; un negro que buscaba chuparte el alma con solo verlo. Adam se asust¨® al ver estos ojos y busco la sombra del viejo, por suerte todav¨ªa estaba ah¨ª, si no este viejo podr¨ªa sentirse tentado a atacarlo por tener karma de caminos opuestos, seg¨²n lo que hab¨ªa investigado. Mientras aturd¨ªa al viejo con la mirada, Adam se concentr¨® m¨¢s en sus o¨ªdos: nadie parec¨ªa haber escuchado el grito del viejo. Luego de comprobar por un rato, Adam dio la siguiente orden: ¡ªTomen los libros en el suelo, si no pueden cargarlos, p¨®ngalos en los bolsillos de mi t¨²nica, mientras miro al viejo, no hagan mucho ruido y d¨¦jenme escuchar atentamente. Los dos ni?os no dijeron nada y empezaron a llenar los bolsillos de Adam con los libros desparramados por el suelo: hab¨ªa un total de 12 libros, por lo que los bolsillos de Adam y de los ni?os se llenaron y tuvieron que luchar para cargar los otros. Cuando terminaron, Adam le hizo una se?al de silencio al viejo mientras volv¨ªa a ponerse los anteojos. ¡ª?Eres un h¨¦roe? ?Que el infinito te abrace!¡ªMurmur¨® el viejo en voz muy baja, masajeando su frente; ¨¦l probablemente supiera que Adam pod¨ªa escucharlo de esta forma¡ª Parece que finalmente la fortuna me sonr¨ªe. S¨¢lvame, muchacho: si logro salir por el espejo lograr¨¦ escapar de este sitio infernal. Nos atac¨® un tintero, tratamos de defendernos, pero fallamos. Support the creativity of authors by visiting the original site for this novel and more. El viejo quer¨ªa seguir convenciendo al joven con t¨²nica blanca, ¨¦l sab¨ªa que tener esa edad y esos ojos era imposible: as¨ª que probablemente el h¨¦roe pudiera sacarlo con vida de ac¨¢. Pero el viejo se percat¨® de que el joven le dijo que se callara con una se?al, por lo que permaneci¨® en silencio. Luego de un rato, Adam carg¨® al viejo en su espalda, no fue muy complicado, el joven h¨¦roe ten¨ªa 20 a?os, adem¨¢s sub¨ªa y bajaba un total de 800 escalones como m¨ªnimo todos los d¨ªas para ir al colegio, por lo que fuerza y musculatura no le faltaba a estas alturas. El viejo agradeci¨® ser cargado por Adam y continu¨® en silencio, entendiendo que no ten¨ªa que llamar la atenci¨®n de las criaturas. Desde la espalda del pelirrojo, el viejo mir¨® a los ni?os, sobre todo a sus t¨²nicas, ese color de t¨²nicas no lo ve¨ªa hace mucho tiempo, por lo cual se sinti¨® m¨¢s feliz, ya que a color de t¨²nicas raras: historias complejas y a historias complejas: m¨¢s probabilidades de sobrevivir. Portando nuevamente sus anteojos, Adam sigui¨® avanzando por los pasillos. Para su desgracia, las huellas parec¨ªan estar aumentando a medida que se acercaban al espejo, pero tambi¨¦n la distancia se hac¨ªa cada vez m¨¢s corta. Mientras avanzaba, una mano de Adam se utilizaba para tomar los tablones y la otra para sostener mejor al viejo. Por lo cual el joven ya no pod¨ªa tomar a los ni?os de la mano; lo cual lo incomodaba, porque no solo los ni?os obten¨ªan valent¨ªa al sentirse acompa?ados. Cuando solo faltaban unos pocos pasillos para llegar al espejo, Adam not¨® que la huellas no hac¨ªan m¨¢s que aumentar, por lo que murmuro para Apolo y Hermes: ¡ªRecuerden: si les digo que tomen una estanter¨ªa, ag¨¢rrenla y no la suelten, no importa que pase. A este ritmo nos cruzaremos con un tintero, s¨ª o s¨ª. Tiren los libros en sus manos al suelo si eso pasa y no se preocupen por ellos, ¨²nicamente miren a la estanter¨ªa que est¨¢n tomando hasta que yo les diga. E1-101-El tintero Tras escuchar el recordatorio, Apolo y Hermes se pusieron nerviosos y abrazaron los libros que cargaban con fuerza, como si de peluches se tratasen. No obstante, pasaron dos pasillos y Adam no escuch¨® nada. Sin embargo, la cantidad de huellas en el piso del siguiente pasillo era tal que el piso estaba te?ido de verde, por lo cual el joven h¨¦roe prefiri¨® esperar unos minutos m¨¢s escuchando, antes de seguir avanzando. Al ver que no se escuchaba nada raro, Adam dio la orden y el grupo camin¨® con cuidado por el pasillo. Pero cuando el grupo estaba por la mitad del mismo, unos burbujeos pudieron escucharse desde el pr¨®ximo pasillo y estaban cada vez m¨¢s cerca, sin embargo, se acercaban muy, muy lentamente. Al escuchar el ruido de burbujas estallando, Adam detuvo la marcha y grit¨® con fuerza; as¨ª el viejo tambi¨¦n pod¨ªa escucharlo: ¡ªSuelten los libros y agarren una estanter¨ªa: ?No la suelten por nada y esperen a que yo les diga para soltarla! Si ven al tintero solo tomen a¨²n m¨¢s fuerte la estanter¨ªa. Adam puso al viejo en el suelo, cerca de la misma estanter¨ªa que ¨¦l tomaba. Luego le indico a los dos chicos que tomaran la estanter¨ªa y los cubri¨® con parte de su t¨²nica, intentando que no vieran a la criatura y soltaran la estanter¨ªa por el miedo. Por m¨¢s que Adam haya gritado, el viejo no pudo escucharlo, por lo que vio la extra?a escena con aturdimiento; sin embargo, el viejo observ¨® la mirada de susto de los ni?os y entendi¨® que esta era la manera de sobrevivir, por lo que se aferr¨® con fuerza a uno de los tablones de la estanter¨ªa. Pas¨® el tiempo y los burbujeos se hac¨ªan cada vez m¨¢s fuertes: cuando los ni?os comenzaron a notar el ruido, la lenta criatura todav¨ªa no hab¨ªa cruzado. Pero Adam con cautela miraba a la esquina mientras los minutos pasaban. Cuando el viejo asustado pudo escuchar los burbujeos, que para Adam eran fuegos artificiales en este momento, fue cuando una pierna se aproxim¨® desde la esquina del pasillo. La pierna del tintero era negra y chorreaba algo similar a la tinta, era muy larga: solo la mitad de la pierna era todo el cuerpo de Adam, no obstante la pierna era muy fina y en la punta de la pierna estaban las garras chiquitas que el pelirrojo pudo notar por todo el suelo. El resto del tintero comenz¨® a mostrarse desde la esquina: La criatura no era muy alta para sorpresa de Adam y era ligeramente superior a ¨¦l. Las 8 piernas largas del tintero se doblaban en numerosos ¨¢ngulos para poder sostenerlo, lo cual lo hac¨ªa muy extra?o a la vista. El cuerpo de la criatura era una masa de carne que chorreaba tinta negra al suelo y su cabeza parec¨ªa ser varios rostros humanos sin piel pegados uno al lado del otro. A todos los rostros les faltaba la mand¨ªbula y ten¨ªan lenguas negras muy largas, movi¨¦ndose por todos lados. Unauthorized usage: this narrative is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. Adam se asust¨® bastante cuando la criatura lo not¨®; sin embargo, su lentitud la hac¨ªa menos terror¨ªfica, pero a¨²n recordaba que al viejo le faltaban las piernas y no hace mucho un grupo de bibliotecarios murieron por esta criatura. La criatura mir¨® al grupo pegado a las estanter¨ªas y continu¨® avanzando con lentitud, hacia ellos, cada paso que hac¨ªa el tintero le tomaba un buen tiempo, el cual estaba siendo una tortura para Adam. Finalmente, el tintero lleg¨® hasta donde ellos estaban agarrados y como si estuviera curioseando, varias lenguas de los rostros humanos sin piel se extendieron y chuparon a Adam manchando con tinta su cuerpo. El tintero chup¨® a los cuatro por un rato, hasta que perdi¨® el inter¨¦s y continu¨® su lenta marcha hacia adelante. Para sorpresa de Adam, de la tinta en el suelo y en su ropa comenzaron a surgir burbujas negras que estallaban violentamente en el aire, a medida que la se evaporan y desaparecen los rastros de tinta. Lo cual termin¨® llenando al pasillo de burbujas negras que estallaban por todos lados, impidiendo la visi¨®n del joven con la criatura. Las explosiones eran bastante fuertes, por lo que eran muy molestas para Adam. Sin molestarse en los cuatro bibliotecarios, el tintero camin¨® lentamente por el pasillo hasta doblar la esquina, no obstante el grupo no pudo ver la escena, ya que el pasillo estaba lleno de burbujas negras. Cuando las burbujas dejaron de aparecer y Adam escucho que los burbujeos estaba lo suficientemente lejos, solt¨® su agarre de la madera y murmur¨®: ¡ªTomen los libros y continuamos. Los ni?os tomaron los libros, mientras el viejo sin piernas miraba con una sonrisa amarga la esquina por donde se hab¨ªa ido el tintero, sin poder entender como una cosa tan est¨²pida como tomarse de un estante pod¨ªa salvarle la vida ante semejante criatura. El viejo quer¨ªa decir algo, pero ya estaba algo d¨¦bil y prefer¨ªa conservar las fuerzas, por lo que se limitaba a sonre¨ªr a la mala fortuna del resto de bibliotecarios con los que se hab¨ªa cruzado. ¡ª?Ya est¨¢n?¡ªpregunt¨® Adam concentrado en escuchar a las burbujas alejarse. ¡ªSi¡ªRespondi¨® Hermes con valent¨ªa y con sus manos llenas de libros. Acto seguido, Adam se acerc¨® al viejo y volvi¨® a cargarlo en la espalda. El grupo continu¨® caminando por los pasillos, por suerte parec¨ªa que no hab¨ªa otro tintero por estos pasillos, por lo que lograron llegar hasta el espejo a salvo. El espejo ten¨ªa un marco de oro y ten¨ªa el tama?o de una puerta doble. Todo el marco del espejo contaba con una hermosa decoraci¨®n de angelitos soplando trompetas y una inscripci¨®n que dec¨ªa en el idioma del piso medio: ''Feliz sea aquel que logre salvarse de su condena injusta'' Adam mir¨® a los ni?os y dijo con una sonrisa: ¡ªLos tres damos el mismo paso a la vez, al salir afuera es m¨¢s seguro, esta era la parte complicada del viaje a la tienda de dulces. Los dos ni?os con felicidad se prepararon para dar el paso y cuando Adam not¨® que estaba listo, grit¨® con una sonrisa infantil en su rostro: ¡ª?Fue un gran d¨ªa de aventuras, pero el h¨¦roe tiene que regresar a casa! Acto seguido los tres j¨®venes dieron el primer paso para cruzar el espejo al mismo tiempo. Al tocar el espejo, Adam sinti¨® como si algo lo chupara y su cuerpo desapareci¨® en el aire junto al viejo en sus hombros. E1-102-Pisos de madera Los pasillos de madera y la luz colorida de las l¨¢mparas de aceite fueron lo que terminaron de sacar del aturdimiento a Adam y los ni?os, no se sent¨ªa igual que atravesar una pintura, atravesar este espejo te dejaba algo atontado. *Ja, ja, ja* La risa del viejo en su espalda fue lo primero que escuch¨® Adam tras salir al otro mundo. ¡ªMe salvaste la vida, h¨¦roe¡ªDijo entre risas el viejo en su espalda¡ªComo recompensa d¨¦jame mostrarte un buen truco: ac¨¦rcame al espejo. Adam se dio la vuelta y dej¨® al viejo al costado del espejo. El espejo de este mundo era distinto al del mundo reverso: estaba hecho de plata y ten¨ªa la decoraci¨®n de diablitos con tridentes. Lo m¨¢s llamativo era que la inscripci¨®n grabada en el espejo hab¨ªa cambiado y en el idioma del piso medio dec¨ªa: ''Mira tu suerte, mira tu condena, mira tu muerte, pero no mires de m¨¢s o te perder¨¢s'' Tras acercarse, el viejo estir¨® la mano y la meti¨® en el espejo, sumergi¨¦ndola en su superficie, luego la retir¨® y sac¨® un libro verde. Dej¨® el libro verde en el suelo y volvi¨® a meter la mano dentro del espejo. Inmediatamente, el libro verde se hundi¨® en el suelo de madera, como si se tratase de agua hasta desaparecer de la vista de Adam. Acto seguido el viejo volvi¨® a sacar el libro verde del espejo y dijo con una sonrisa: ¡ªSi alg¨²n d¨ªa pierdes alg¨²n libro que est¨¦ vinculado a tu alma, puedes encontrarlo de esta forma. Por ejemplo: la biograf¨ªa de tu padrino. Si se destruye la biograf¨ªa puedes sacarla de nuevo tambi¨¦n, pero envuelve tu mano con hojas de caracteres m¨¢gicos para hacerlo. ¡ªEso no parece una biograf¨ªa¡­¡ª Dijo Adam observando que en el lomo del libro verde estaba escrito el nombre Abel, mientras que las biograf¨ªas eran todas id¨¦nticas y solamente se diferenciaban por color, por lo que no ten¨ªan nada escrito en sus tapas o lomo. ¡ªEs una biograf¨ªa, pero una bastante especial¡­¡ªComent¨® el viejo con una sonrisa ir¨®nica¡ªEspero que te sea ¨²til el consejo, por lo dem¨¢s recuerda lo de envolver tu mano, si no se te congelara la mano al generar otra biograf¨ªa id¨¦ntica. The story has been illicitly taken; should you find it on Amazon, report the infringement. ¡ªEs un buen consejo, muchas gracias¡ªDijo Adam con una sonrisa bastante feliz por haber ayudado a alguien y descubrir un secreto a la vez¡ª?D¨®nde te llevo para que te curen? ¡ªA los guardias de las escaleras¡ªDijo el viejo mirando sus piernas, el sangrado se hab¨ªa detenido por el torniquete que hab¨ªa hecho, pero no aguantar¨ªa mucho si no se curaran¡ªArriba est¨¢ la enfermer¨ªa, as¨ª que estar¨¦ bien, solo ay¨²dame a llegar a los guardias de las escaleras, h¨¦roe. ¡ªPerfecto, tambi¨¦n vamos para arriba¡ªDijo Adam volviendo a tomar al viejo, para su sorpresa el viejo hab¨ªa dejado a su padrino en el suelo, por lo cual pregunto: ¡ª?No te preocupa que alguien m¨¢s use a tu padrino? ¡ªAl parecer reviviste con pocos recuerdos, h¨¦roe¡­¡ªRespondi¨® el viejo con una sonrisa ir¨®nica¡ªNadie puede utilizar un libro vinculado a tu alma, pero tampoco te culpo, los buenos m¨¦todos de resurrecci¨®n son complicados de conseguir. En mi primera resurrecci¨®n tambi¨¦n hab¨ªa olvidado casi todo¡­ Fue realmente problem¨¢tica. ¡ª?Reviviste?¡ªpregunt¨® Adam mientras avanzaba hacia el hex¨¢gono 3 para llegar a los guardias. ¡ªUna cuantas veces: ?Nunca me rindo!¡ªDijo el viejo con una sonrisa amarga¡ªA la larga la mayor¨ªa de bibliotecarios muere porque el tiempo te mata de infelicidad. Pero yo nunca me rindo, alg¨²n d¨ªa voy a conseguir lo que busco. ¡ªLo que buscas debe ser bastante importante...¡ªRespondi¨® Adam con una sonrisa amarga¡ªPara haber sufrido tantas veces este mundo. Yo ya no s¨¦ si aguantar¨ªa una sola resurrecci¨®n m¨¢s. ¡ªNo, solo es un libro in¨²til¡ªRespondi¨® el viejo con una sonrisa amarga¡ªEs otro libro verde y su lomo tambi¨¦n tiene la inscripci¨®n: ''Abel'', durante mucho, mucho tiempo, lo vengo buscando, pero sigo fallando. ¡ªDebe ser muy frustrante¡ªComent¨® Hermes con algo de pena¡ªHaber vivido tantas vidas y no haberlo logrado. ¡ªTodo lo contrario¡­¡ªRespondi¨® el viejo con calma¡ªLo divertido es el proceso de buscarlo, probablemente lo tire al infinito cuando lo encuentre. Aunque al parecer me estoy quedando sin tiempo¡­ ¡ª?Por qu¨¦ no te queda tiempo? No me pareces tan viejo¡ªComent¨® Apolo con curiosidad ¡ªSoy joven, pero la biblioteca no lo es¡­¡ªComent¨® el viejo de forma cr¨ªptica¡ªParece que tendr¨¦ que comenzar mi b¨²squeda de cero en unos a?os, pero bueno, al menos eso tambi¨¦n ser¨¢ emocionante. ¡ªEspero que lo logres antes de que mueras¡­¡ªComento Apolo tratando de darle ¨¢nimos Finalmente, los 4 llegaron hasta las escaleras, por suerte estaban bastante cerca. Adam, sabiendo que las preguntas llegar¨ªan, se sac¨® los anteojos. Con el tiempo el joven descubri¨® que su identidad de h¨¦roe sol¨ªa solucionar una gran cantidad de problemas y m¨¢s con los guardias. E1-103-El mensajero Los guardias al notar al hombre herido cargado por Adam se acercaron a preguntar: ¡ª?Necesitan ayuda? ¡ªSi¡ª Respondi¨® el viejo en la espalda de Adam¡ª Necesito ir al piso superior 3 de 5, hex¨¢gono 8 de 18: te doy dos p¨¢ginas de caracteres si me cargas hasta ese lugar. Al resto de guardias le doy una p¨¢gina para cerrar la boca acerca del guardia faltante. ¡ªPor supuesto: ?Siempre se aceptan donaciones!¡ªDijo uno de los guardias acerc¨¢ndose a Adam, antes de que el resto de guardias pudiera reaccionar a la oferta¡ªPero por las dudas, podr¨ªas pasarnos tu identificaci¨®n. No quiero que me mate una criatura en el camino. ¡ªMe la comi¨® una criatura¡­¡ªRespondi¨® el viejo con una sonrisa amarga¡ªMi nombre es Abel, n¨²mero de identificaci¨®n 923: pasa el libro y as¨ª confirmamos. Al escuchar el n¨²mero, el guardia se acerc¨® con dudas y le paso el libro al viejo de ojos negros. El viejo puso su dedo y los mismos datos que menciono aparecieron en el libro. Al ver que los datos eran los mencionados, una sonrisa muy grande se form¨® en el rostro del guardia y coment¨® con alegr¨ªa: ¡ª?Eres un trotamundos que volvi¨®? Eres el Abel n¨²mero 923 que se registra por estos pisos, la cuenta m¨¢s reciente creada con ese nombre est¨¢ por los 10000. Con tu edad seguro que podr¨ªas dar un poco m¨¢s que una sola p¨¢gina de caracteres a cada uno: ?No podr¨ªas ser amable y dar una donaci¨®n m¨¢s interesante a estos pobres guardias? ¡ª?No tientes a la suerte, mocoso!¡ªRespondi¨® el viejo con enojo¡ªAcaso crees que el chico que me est¨¢ cargando no le interesar¨ªa ganar algo de karma extra. El guardia mir¨® los ojos de Adam y coment¨® con rapidez: ¡ªEse chico parece algo cansado. Mejor que te ayude a subir las escaleras alguien m¨¢s fresco: ?Como yo! Subir 700 escalones con la mitad de una persona colgando en tu espalda no es tarea f¨¢cil. Al comentar eso, el guardia no esper¨® una respuesta por parte del viejo y se dispuso a cargarlo en su espalda. Siendo cargado por el guardia, el viejo de ojos negros dijo con una sonrisa triunfante: ¡ªLes pago cuando est¨¦ curado: ?As¨ª que m¨¢s vale que te apures, ya que si muero no ganaras nada! Al escuchar la advertencia, el guardia se dispuso a subir las escaleras, pero antes de que el viejo se fuera, Adam mencion¨®: ¡ªTambi¨¦n vas a necesitar que alguien cargue estos libros. Por m¨¢s que te haya salvado, los libros son tuyos. Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. ¡ªSon biograf¨ªas in¨²tiles, muchacho. No me sirven por desgracia¡­¡ªRespondi¨® el viejo con algo de pena por los muertos¡ªDe todas formas: gracias, la intenci¨®n fue buena. Solo t¨ªralas por el piso y deja que desaparezcan, en estas ¨¦pocas las biograf¨ªas no escasean precisamente. Algo desilusionado, Adam acept¨® las gracias y acompa?¨® al guardia cargando al viejo por las escaleras. Para luego despedirse en los pisos medios 3 de 5, donde el joven h¨¦roe ten¨ªa que entregar la caja de madera. El camino fue bastante tranquilo hasta que Adam y los ni?os llegaron hasta la estanter¨ªa de madera blanca con la escalera de caracol. El joven tom¨® uno de los libros de la estanter¨ªa y la cabeza de una chica con estrellas en las mejillas se form¨® en la estanter¨ªa de madera blanca, la cual al salir dijo: ¡ª?Creciste bastante r¨¢pido, llor¨®n! Ya tienes la altura de los adultos, solamente te faltan sus t¨²nicas. ¡ªS¨ª, lo s¨¦: ?Vamos a discutir ac¨¢ o me vas a dejar pasar?¡ªPregunt¨® Adam de forma apurada y algo nerviosa; no quer¨ªa llamar mucho la atenci¨®n de las estanter¨ªas cercanas ¡ªPor supuesto que no discutiremos ac¨¢: ?Y estos dos ni?os curiosos?¡ªpregunt¨® la chica con sospecha. ¡ªVienen conmigo¡ªRespondi¨® Adam apuradamente. Al pronunciar esas palabras: un pasadizo se mostr¨® en la estanter¨ªa de madera blanca y en su interior la misma escalera de caracol que el pelirrojo hab¨ªa bajado hace un tiempo pod¨ªa hallarse. Sin perder el tiempo, Adam comenz¨® a subir los escalones junto a los ni?os. Al subir, Adam observ¨® la misma sala cuadrada de madera blanca en la que estuvo en su infancia, pero esta vez estaba decorada con un escritorio y tres sillas de madera. Parec¨ªa no haber nadie dentro de la habitaci¨®n, sin embargo, Adam entr¨® y puso la caja que ten¨ªa que transportar en el escritorio, para luego decir: ¡ªMi misi¨®n era transportar esta caja. No la pod¨ªa abrir: as¨ª que supongo que ustedes s¨ª pueden hacerlo. Acto seguido, un viejo comenz¨® a formarse sobre una de las paredes de madera blanca de la habitaci¨®n, mientras dec¨ªa con voz seria: ¡ªS¨ª que te has convertido en un h¨¦roe en estos pocos a?os, chico. Veamos si finalmente pudiste devolver el favor por haber salvado tu vida en aquel entonces. El viejo termin¨® de formarse, dio unos pasos y tom¨® la caja. La caja se abri¨® de forma autom¨¢tica, cuando las manos de madera blanca del viejo la tocaron. Para sorpresa de Adam, un librillo sali¨® de adentro de la caja: ?Era la oveja negra!. Al salir el rostro del viejo form¨® una sonrisa bastante amplia. Sin embargo, la oveja lo ignor¨® y se qued¨® mirando a los dos ni?os en la habitaci¨®n con incredulidad. Con un grito bastante agudo, la oveja pregunto: ¡ª??Y ustedes qu¨¦ hacen ac¨¢ sin un maniqu¨ª?! ¡ªMam¨¢ nos permiti¨® venir, adem¨¢s no tenemos nada que ver con vos¡ªdijo Hermes de manera apurada. ¡ª?Si, t¨² no puedes darnos ¨®rdenes!¡ªGrito Apolo apoyando la idea de Hermes. ¡ª?Tu mam¨¢ es una idiota! A este ritmo los van a terminar matando a los dos¡ªDijo la oveja negra con molestia, luego se gir¨®, mir¨® a Adam y dijo: ¡ªLl¨¦vatelos de regreso y ven a buscarme en unas horas, yo negocio por el viejo sin ojos. No obstante, los ni?os se quejaron: quer¨ªan sus dulces. Adam los convenci¨® diciendo que iban por la tienda de dulces antes de regresar. As¨ª que los tres salieron rumbo al mercado, dejando a la oveja negra discutiendo los detalles con las estanter¨ªas de madera blanca. E1-104-La tienda de dulces Al llegar al mercado, el grupo se percat¨® de que el mercado estaba tan lleno como siempre. El doble ascenso hab¨ªa provocado que el mercado este hasta reventar en estos ¨²ltimos a?os. Era normal ver atascos en los pasillos y las colas para entrar en las pinturas no eran pocas. Por suerte a Adam el dinero no le faltaba y pod¨ªa ir a la tienda de dulces m¨¢s cara de todo el mercado solo para no tener que perder tiempo en la cola. En el camino no fueron pocas las personas que miraron a los ni?os con t¨²nicas grises con miradas de curiosidad y sospecha. Sin embargo, los guardias no se preocupaban: ya conoc¨ªan a Adam desde hace tiempo, por lo que estaban m¨¢s preocupados por los forasteros que ven¨ªan codiciando participar en la guerra de las estanter¨ªas del cuarto piso medio. Si bien las estanter¨ªas que controlaban este tipo de zonas pod¨ªan solucionar los problemas generados por la codicia de los bibliotecarios, era molesto para ellas hacerlo, por lo cual muchas veces terminaban ignorando sus reglas si tantos bibliotecarios se amontonaban por un hex¨¢gono. Ese era el motivo por el cual hab¨ªa guardias por los pisos con mucha poblaci¨®n de bibliotecarios, adem¨¢s que ser guardia deber¨ªa tener algunos beneficios secretos que Adam desconoc¨ªa. Nadando entre el mar de personas, Adam finalmente pudo encontrar la tienda que buscaba, por suerte no hab¨ªa mucha cola y tras esperar un poco pudo ingresar a la pintura de la tienda de dulces. La tienda estaba hecha de madera marr¨®n y ten¨ªa una decoraci¨®n muy lujosa. Hab¨ªa mostradores por todos lados guardando: pasteles, facturas, bombones y golosinas. Dado que en realidad no hab¨ªa muchos ni?os, el verdadero negocio de la tienda de dulces era la pasteler¨ªa, la venta de bombones y facturas, pero tambi¨¦n hab¨ªa dulces en varios barriles dispersos por la tienda. La tienda contaba con dos partes, el ¨¢rea de recepci¨®n para clientes y el ¨¢rea de la cocina donde se preparaba la comida, pero el aroma a pasteles ricos cocin¨¢ndose siempre inundaba el ¨¢rea de recepci¨®n, lo cual motivaba a los clientes a comprar de m¨¢s. Adam conoc¨ªa esta tienda por su infancia: cuando era un ni?o sol¨ªa venir a buscar algo que no tuviera el sabor a los hongos de la cueva, tratando de evitar el sabor mon¨®tono de los champi?ones. This tale has been unlawfully obtained from Royal Road. If you discover it on Amazon, kindly report it. Cuando Adam entr¨®, un saludo de recepci¨®n se escuch¨® desde la parte de atr¨¢s de la tienda: ¡ªEstimado cliente, bienvenido a la pasteler¨ªa de Don Pastore. ?Qu¨¦ desea celebrar en esta ocasi¨®n? Acto seguido, un hombre gordo de cabello marr¨®n sali¨® del ¨¢rea de la cocina. El hombre estaba vestido con una t¨²nica negra algo manchada y un sombrero de pastelero. El pastelero ten¨ªa una mirada amable y un bigote negro de estilo ingl¨¦s muy prolijo y cuidado en su boca. Al notar a Adam, Pastore, con una sonrisa, dijo: ¡ªPero si es Adam, hace tiempo no te ve¨ªa por mi tienda, muchacho. ?No me digas que finalmente voy a cocinarte un pastel de regalo por haber obtenido la t¨²nica negra?. Adam ten¨ªa la cara roja por la verg¨¹enza: no pod¨ªa creer que el pastelero de verdad recordara su nombre, ¨¦l no recordaba el nombre del due?o de la tienda. Lo que Adam no sab¨ªa es que no hab¨ªa muchos ni?os en estos pisos y los pocos que hab¨ªa no pod¨ªan comprar caramelos de forma tan seguida como el joven lo hac¨ªa, por lo cual a Don Pastore le era muy f¨¢cil reconocerlo; adem¨¢s de que era pelirrojo y no hab¨ªa tantos pelirrojos en estos pisos. ¡ªNo, pero falta poco: todav¨ªa no es el momento de festejar¡­¡ªRespondi¨® Adam con pena, sab¨ªa que la tradici¨®n de los bibliotecarios era comprarse regalos a ellos mismos cada vez que alcanzaban alguna meta realmente importante en sus vidas¡ªEn realidad vine a comprarle dulces a mis descendientes lejanos. ¡ªYa veo, pueden tomar lo que quieran¡­¡ªRespondi¨® el pastelero con una sonrisa amable¡ª Agarren alguna de esas cajas y ll¨¦nenlas con los dulces que desean. El pastelero se?al¨® unas cajas cuadradas no muy grandes que conten¨ªan varios frascos de vidrio, se supon¨ªa que los clientes tomar¨ªan un solo frasco, pero Don Pastore sab¨ªa que Adam directamente se llevaba una caja de frascos llena de dulces cada vez que ven¨ªa. Adam recordando el pasado tom¨® tres cajas y le dio una caja a los dos ni?os, la caja conten¨ªa el espacio para nueve frascos, para Adam era f¨¢cil cargar la caja llena, pero para los ni?os pod¨ªa ser un poco complicado lograrlo¡­ pero por los dulces lo har¨ªan. ¡ª?Podemos poner lo que queramos?¡ªpregunt¨® Hermes mirando los barriles llenos de dulces por toda la tienda. ¡ªSi, si...¡ªRespondi¨® Adam procediendo a buscar sus dulces favoritos¡ªYo tambi¨¦n me llevar¨¦ una caja, as¨ª que solo toma lo que quieras y ponlo en el frasco Hace tiempo que Adam no ven¨ªa, por lo que estaba algo emocionado: tal vez sea por ver a los ni?os corriendo como locos por la tienda, pero realmente se sent¨ªa como si hubiera vuelto a un pasado m¨¢s feliz mientras recorr¨ªa los pasillos llenos de barriles con dulces. E1-105-La guerra es rentable El resto del d¨ªa transcurri¨® con normalidad: Adam llev¨® a los ni?os a la cueva y luego fue a buscar a la oveja negra a las estanter¨ªas de madera blanca. Cuando lleg¨® a la cueva con la caja de madera de regreso, los maniqu¨ªs ya hab¨ªan venido a buscar a los ni?os y a sus dulces, por lo cual Adam no pudo despedirse. Para su sorpresa, los p¨ªcaros ni?os tambi¨¦n se llevaron la caja de dulces que ¨¦l hab¨ªa comprado. En estos momentos Adam estaba escuchando el acuerdo, al cual hab¨ªa llegado la oveja negra, por lo que fue notando durante la charla, el viejo sin ojos ten¨ªa una actitud radicalmente diferente cuando hablaba con librillos. La oveja negra resumi¨® el trato: ¡ªEntonces es un 15% del bot¨ªn de guerra obtenido, un pacto de no agresi¨®n, una alianza para tus siguientes 4 ascensos, un pago de 5 libros m¨¢gicos antes de la purga y las decoraciones de las cinco estanter¨ªas a destruir son tuyas. ¡ªCreo recordar que ped¨ª un 20%, no un 15%...¡ªDijo el viejo sin ojos de mala gana, pero con calma¡ªEl resto de cosas tampoco¡­ ¡ªSon cinco estanter¨ªas muy finamente decoradas¡­¡ªinterrumpi¨® la oveja de forma algo apurada¡ªUna de las estanter¨ªas tiene unos peluches muy lindos¡­ ¡ªPeluches...¡ªEl viejo sin ojos parec¨ªa meditar profundamente esas palabras¡ªSi son bonitos... pero no hay muchos ni?os...me puede servir para criar h¨¦roes... o buscar hongos f¨¢ciles... ¡ªAdem¨¢s, una alianza para 4 ascensos es un buen trato¡ªVolvi¨® a interrumpir la oveja casi inmediatamente luego de que el viejo continuara quej¨¢ndose de su negociaci¨®n¡ªTienen presencia en los pisos 3,4,5 de 5 de madera: esa alianza te ser¨¢ muy ¨²til. ¡ªEs un doble ascenso, necesito algo m¨¢s, algo ¨²nico¡­¡ªDijo el viejo sin ojos de forma contundente, mientras meditaba el trato¡ªPara ellos es raro vivir un doble ascenso, no obstante, yo logr¨¦ expandirme a los pisos de plata y oro. ¡ªPuedo tratar de agregar algo de informaci¨®n ¨²til¡­¡ªRespondi¨® la oveja negra¡ªSin embargo, ellos no buscan calidad, buscan cantidad. ¡ªEl viejo est¨¢ haciendo la estrategia del ''come pisos''¡ªDijo el viejo sin ojos con preocupaci¨®n y con algo de miedo¡ªQuiere tener 8 hijos y un nieto tras este ascenso, necesito debilitarlo m¨¢s, no puede ir tan r¨¢pido, entiendes a qu¨¦ me refiero. ¡ªSi, por supuesto¡ªRespondi¨® la oveja negra pensando en c¨®mo lograrlo. ¡ªSi obtienes algo bueno para m¨ª, puedo pagarte bien...¡ªDijo el viejo sacando sus ojos para mirar a la peque?a oveja negra en el escritorio¡ªAntes de la purga, necesito libros para los nuevos habitantes: ?Libros que me destaquen!. Si consigues algo ¨²til, te conseguir¨¦ m¨¢s maletas cargadas. This tale has been pilfered from Royal Road. If found on Amazon, kindly file a report. ¡ªVeremos que podemos hacer...¡ªDijo la oveja negra mirando los ojos del viejo con cautela. ¡ªAdem¨¢s, quiero otro h¨¦roe¡­¡ªComent¨® el viejo sin ojos mirando a Adam¡ªEl chico ya est¨¢ por irse y t¨² tienes 10 chicos en la guarder¨ªa que van a sobrevivir a la purga. ¡ªM¨ªnimamente, voy a pedir ¡°2¡± por chico...¡ªRespondi¨® la oveja negra sin dudar. ¡ª?Que sea un trato, entonces!¡ªDijo el viejo sin ojos sin dudarlo mucho. El viejo sin ojos desapareci¨® y volvi¨® a parecer cerca del suelo, abri¨® su boca y dos frascos aparecieron en su lugar. Adam observ¨® que dentro de los frascos parec¨ªan haber dos mini-humanos como los que hab¨ªa adentro de la maleta. ¡ªTe pago por adelantado¡­¡ªDijo el viejo sin ojos¡ª Pero haz que la guarder¨ªa me crie un h¨¦roe y consigue de alguna manera que las estanter¨ªas de madera blanca me paguen por adelantado 10 libros m¨¢gicos: ?No queda tanto tiempo!. Ya s¨¦ la fecha exacta cu¨¢ndo ocurrir¨¢ la purga. La oveja negra mir¨® los dos frascos con emoci¨®n. Adam entendi¨® que de alguna manera la guarder¨ªa pod¨ªa hacer que esos dos mini-humanos muertos se convirtieran en bibliotecarios, por lo cual estaba bastante sorprendido de verlos de nuevo. Tambi¨¦n estaba sorprendido porque no sab¨ªa c¨®mo hab¨ªa juntado el viejo sin ojos esos frascos, ni quien se los hab¨ªa dado... o m¨¢s importante a¨²n: Cuando se los hab¨ªan dado. ¡ª?Nos podr¨ªas advertir cu¨¢ndo ocurrir¨¢ la purga?¡ªDijo la oveja negra con preocupaci¨®n¡ªLa guarder¨ªa te dar¨ªa un libro m¨¢gico si la fecha de verdad se cumple; no queremos a los chicos corriendo por los pasillos esos d¨ªas. ¡ªClaro, la purga ser¨¢ el mismo d¨ªa que Adam obtenga su t¨²nica negra¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con una sonrisa de oreja a oreja. ¡ª??Qu¨¦?!¡ªpregunt¨® Adam con incredulidad; c¨®mo pod¨ªa ser que el viejo sin ojos supiera cu¨¢ndo terminar¨ªa de leer las 140 p¨¢ginas y a¨²n m¨¢s importante, c¨®mo sab¨ªan los bibliotecarios que har¨ªan la purga cuando es que ¨¦l leer¨ªa sus 140 p¨¢ginas. ¡ªNo es mi deber responder las preguntas de un bibliotecario¡­¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos mir¨¢ndolo con una sonrisa¡ª Realmente fuiste la mejor inversi¨®n de mi vida, Adam, pero no te preocupes: ese d¨ªa te dir¨¦ todas las respuestas que buscas, si es que logras obtener la t¨²nica negra y no mueres en el intento. Adam con molestia mir¨® al viejo sin ojos, era m¨¢s que obvio que lo estaba enga?ando, pero no entend¨ªa el motivo: ?Por qu¨¦ buscaba enga?arlo?. El joven prefiri¨® ignorarlo y pregunt¨® lo ¨²nico que le importaba de esta charla in¨²til: ¡ª?Yo que gano por la ayuda como mensajero? No pensar¨¢n que lo voy a hacer gratis y no me interesan los libros m¨¢gicos cuyos efectos desconozco. M¨ªnimamente, quiero saber los efectos de mis libros actuales. ¡ªBueno, te dir¨¦ los efectos de tus libros actuales como pago¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos mirando a Adam con molestia. ¡ª?Si yo tomo un libro, no podr¨ªas duplicarlos?¡ªPregunt¨® Adam buscando m¨¢s recompensas ¡ªNo, no est¨¢s obteniendo nada, me est¨¢n pagando a m¨ª¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con molestia¡ªConsidera esta informaci¨®n como un adelanto por tu pago: ''No hay atajos posibles para cumplir las condiciones de las estanter¨ªas'' E1-106-La Monoton铆a mata. Las negociaciones transcurrieron con normalidad y Adam lleg¨® a un acuerdo con el viejo sin ojos. Pero luego el joven sac¨® a su padrino y todo se descontrol¨®. Al final, el h¨¦roe logr¨® mejorar su trato, por lo cual pudo elegir un total de 4 libros m¨¢gicos de la estanter¨ªa del viejo sin ojos, sabiendo sus efectos y el viejo tendr¨ªa que d¨¢rselos para leer sin acertijos. A cambio de la mejora del trato, si Adam hablaba con alguien de los efectos de los libros: morir¨ªa de forma lenta y dolorosa. Sin embargo, eso ocurr¨ªa casi siempre, as¨ª que solo era una manera de desquitarse del viejo sin ojos por tener que mejorar la oferta para asegurarse un mensajero de confianza por unos a?os. Seg¨²n el viejo sin ojos no habr¨ªa problemas: ya que la lectura de un libro m¨¢gico no consum¨ªa mucho tiempo y no eran muchas hojas en general. En consecuencia, incluso si de verdad la purga comenzaba cuando Adam obtuviera su t¨²nica negra, el joven podr¨ªa leer todos los libros m¨¢gicos sin salir de la cueva y de esa manera garantizarse no ser afectado por la purga. De todos modos, seg¨²n el padrino de Adam, esa coincidencia deber¨ªa ser imposible, por lo cual Adam dej¨® de preocuparse por el tema, pero s¨ª se preocup¨® porque la fecha de 20 a?os dicha por el oso hab¨ªa pasado hace alg¨²n tiempo. No obstante, por el momento el joven h¨¦roe no notaba agitaciones importantes en los residentes de los pisos medios. Si bien todos los residentes de los pisos medios parec¨ªan saber de la purga: lo consideraban un hecho a largo plazo que no afectar¨ªa sus vidas actuales, la mayor¨ªa solo lo ve¨ªa como una posibilidad debido a la alta calidad de los libros en los pisos inferiores. Aunque la calidad de los libros inferiores parec¨ªa no llamar la atenci¨®n de los residentes de los pisos medios, dado que algunos pisos inferiores estaban infectados. Adem¨¢s, las estanter¨ªas de los pisos de oro y plata eran como el viejo sin ojos que ped¨ªa preguntas casi imposibles ¨²nicamente para estafarte, por lo tanto, los habitantes del piso medio exclusivamente evitaban la zona y la consideraban in¨²til. Cuando todo se negoci¨®, la oveja negra se despidi¨® y la cueva qued¨® tan vac¨ªa como de costumbre. Evidentemente, fue un gran d¨ªa de aventuras, pero al final de la historia, el h¨¦roe ten¨ªa que marchar en soledad a casa. El joven, sin mucho que hacer, volvi¨® a sentarse en su escritorio, saco su cuaderno amarillo y continuo estudiando las nuevas p¨¢ginas. Paso el tiempo y nadie lo interrump¨ªa, las p¨¢ginas pasaban y faltaba muy poco para saber cu¨¢l era el final de la historia del joven h¨¦roe narrada en el libro amarillo. Ciertamente, la historia del h¨¦roe no era una gran historia, pero s¨ª una que buscaba buenas excusas para pasar por todas las palabras del idioma. The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. La soledad acompa?¨® a Adam hasta que volvi¨® a tener ganas de ir a dormir. El pelirrojo durmi¨® pensando en el d¨ªa de aventuras y cuando quiso darse cuenta, ya estaba el viejo sin ojos grit¨¢ndole que era la hora de ir a la escuela como si de una alarma se tratase. El joven hab¨ªa crecido con esta alarma de gritos, por lo que los ignor¨®, mientras se pon¨ªa con lentitud su t¨²nica blanca lavada por el agua del lago y se propon¨ªa a ir a la escuela. El camino del joven h¨¦roe sigui¨® la misma monoton¨ªa de siempre: uno deb¨ªa pasar junto a los guardias en las escaleras, podr¨ªas saludarlos: ellos ignorar¨¢n tu saludo y t¨² continuar¨¢s subiendo los 400 escalones. Por cada paso hac¨ªas un escal¨®n, as¨ª que eran un total de 400 pasos. En esos 400 pasos uno se cruzaba con una gran cantidad de bibliotecarios, podr¨ªas optar por saludarlos o no hacerlo, el resultado era el mismo: ellos te ignorar¨¢n y continuar¨¢n con su propia aventura. Luego de numerosos saludos ignorados y exactamente 400 pasos, uno pod¨ªa salir de las escaleras y caminar por los pasillos necesarios para llegar a la escuela: no eran muchos, pero si eran necesarios. Tras caminarlos, uno pod¨ªa encontrar el arco gigante de madera que daba entrada a la escuela: tambi¨¦n conocido como la puerta de la escuela. Casi nadie entraba a este hex¨¢gono, pero si te cruzabas alg¨²n estudiante o profesor pod¨ªas optar por saludarlos o no hacerlo, el resultado era el mismo: ellos te ignorar¨¢n y continuar¨¢n con su propia aventura. Tras caminar los pasillos necesarios para llegar a tu aula: no eran muchos, pero s¨ª necesarios. Uno pod¨ªa llegar a su aula y abrir la puerta, al entrar podr¨ªas decidir si saludar o no saludar, pero el resultado no cambiaba porque no hab¨ªa nadie en el aula que respondiera tu saludo. No obstante, el silencio respond¨ªa con alg¨²n rechinar en la madera y ah¨ª uno decid¨ªa entrar. Para poder llegar a tu banco solo necesitabas hacer unos pocos pasos: no eran muchos, pero s¨ª necesarios. Al llegar al banco, uno habr¨ªa su libro y esperaba al profesor y tras esperar un poco, el profesor ven¨ªa y como todos los d¨ªas dec¨ªa con una voz ahogada: ¡ª?Por cu¨¢l p¨¢gina vas, Adam? ¡ªLlegue a la p¨¢gina 120¡­¡ªRespondi¨® Adam de forma autom¨¢tica, alzando la mirada para apreciar los ligeros cambios en Aquiles. El rostro de Aquiles ya no exist¨ªa y hab¨ªa sido reemplazado por un grano gigante con forma de rostro humano arrugado. L¨¢grimas ca¨ªan de abajo del rostro y algunas s¨²plicas pod¨ªan escucharse, pero lo mejor que uno pod¨ªa hacer era ignorarlas y concentrarse en el nuevo Aquiles, es decir: En el grano que colgaba sobre su rostro. ¡ªBueno¡­¡ªRespondi¨® el grano, cuando hablaba siempre escapaba un poco de pus amarillo sobre su boca, por lo cual su voz sonaba algo gangosa y ahogada¡ª?Necesitas ayuda con la p¨¢gina 121, Adam? ¡ªSi¡ªRespondi¨® toscamente Adam, sab¨ªa que el grano actuaba por instinto, por lo cual uno no pod¨ªa comunicarse muy bien con ¨¦l. Pero si parec¨ªa tener el instinto de querer que Adam llegue a sus 140 p¨¢ginas, probablemente para poder intercambiar al joven por algo con la estanter¨ªa oculta en la escuela. Aquiles se acerc¨® a Adam y comenz¨® a explicarle con su voz gangosa, ayudando a corregir los problemas del joven y buscando ense?arles los problemas de las ¨²ltimas 20 p¨¢ginas. E1-107-Adolecensia El tiempo pas¨®, de alguna manera que Adam todav¨ªa no entend¨ªa del todo, pero no hay dudas de que pas¨® y en estos momentos Adam se encontraba leyendo c¨®modamente un libro en su escritorio, mientras tomaba una chocolatada caliente. Para sorpresa del lector, Adam no estaba leyendo su libro amarillo para aprender idiomas y tampoco estaba leyendo la biograf¨ªa de su padrino. En su lugar, el joven h¨¦roe estaba leyendo la historia de c¨®mo se fueron forjando las distintas religiones dentro de la biblioteca y c¨®mo fueron variando con el tiempo. Leer libros de cultura general era una de las nuevas aficiones de Adam. Estas nuevas aficiones surgieron luego de un d¨ªa muy depresivo en el cual sigui¨® el consejo del viejo sin ojos y finalmente le cont¨® a su padrino acerca de sus problemas mentales y psicol¨®gicos. Como resultado de la charla, su padrino le dio varios consejos ¨²tiles para lidiar con sus problemas. Lo ir¨®nico de la situaci¨®n era que estos problemas eran normales y le pasaba a todos los bibliotecarios en su adolescencia. Por lo que su padrino le recomend¨® leer un poco por diversi¨®n para sentirse m¨¢s feliz y le coment¨® que sus problemas se terminar¨ªan a medida que creciera. Efectivamente y aunque pareciera una broma: ?As¨ª ocurri¨®!. Los libros parec¨ªan ser p¨ªldoras de felicidad instant¨¢nea para la mente de un bibliotecario pasando por su adolescencia. Con leer un poco todos los d¨ªas, los problemas depresivos de Adam fueron desapareciendo (o mejor dicho: ocult¨¢ndose) junto con sus emociones en general. Si bien, actualmente el joven no era feliz, tampoco estaba triste y ahora para Adam encontrar una manera de no estar triste era como encontrar agua en el desierto. El joven se sorprendi¨® de que el m¨¦todo de encontrar ''amigos'' en los libros fuera tan bueno. Seg¨²n su padrino, as¨ª funcionaban todos los bibliotecarios y su verdadero problema era que no tuvo un padre para contarle que ocurrir¨ªa en su adolescencia. Por desgracia, hace ya bastante tiempo Adam no le contaba su edad a su padrino y para sorpresa de Adam, su padrino parec¨ªa no poder notar el paso del tiempo, por lo que siempre pens¨® que Adam ten¨ªa entre unos 10 y 16 a?os. Cuando su padrino se enter¨® de que Adam ten¨ªa 25 a?os, empez¨® a contarles varias cosas terribles: como que deb¨ªa haber cambiado su karma hace much¨ªsimo tiempo y era una absoluta locura haber crecido con karma positivo. Al parecer, la idea de obtener la m¨¢scara de karma positivo era ¨²nicamente crear un colch¨®n de buenas acciones para hacer malas acciones sin tener karma negativo. Adem¨¢s, el padrino de Adam le dijo que debi¨® cambiar el trato con el viejo sin ojos hace mucho: el plan de su padrino era buscar algunos ni?os de la escuela para que probaran los efectos de los libros m¨¢gicos por ¨¦l. Al parecer por hongos f¨¢ciles, el viejo sin ojos estar¨ªa m¨¢s que dispuesto a cambiar sus reglas y preguntar tonter¨ªas, de esa manera Adam ya sabr¨ªa los efectos de los libros y podr¨ªa pedir m¨¢s libros con su nuevo trato. Pero Adam se neg¨® rotundamente a llevar a cabo este plan, ya que para el joven h¨¦roe era una salvajada hacer semejante locura. Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators! Ahora su padrino escrib¨ªa desesperadamente que no llegara al punto donde perdiera su sombra. Pero Adam decidi¨® ignorarlo, ¨¦l prefer¨ªa ser bueno y morir as¨ª, antes que vivir como el resto de bibliotecarios que escond¨ªan la cabeza para sobrevivir. (Lo que tanto Adam como su padrino no sab¨ªa en aquel entonces: es que el segundo nivel de karma positivo ya era suficiente para afectar las decisiones de la mente de un bibliotecario) Otra cosa que el padrino de Adam le explic¨® al joven: era que deb¨ªa encontrar alg¨²n tema de lectura que le interesara de verdad con urgencia. Dado que si solo leyera libros casuales durante su adolescencia, sus problemas mentales volver¨ªan a aparecer y ser¨ªan cada vez m¨¢s graves. Para desgracia del joven pelirrojo, seg¨²n su padrino, un bibliotecario era adolescente hasta los 40 a?os, por lo cual le quedaron unos largos a?os amargos. Un bibliotecario era adulto entre los 40 y 120 a?os, viejo entre los 120 a 200 a?os y moribundo entre los 200 a 250 a?os. Lo m¨¢s impactante que descubri¨® Adam de esa charla con su padrino fue que en funci¨®n de los ascensos de los pisos circundantes donde naci¨®, su vida se alargar¨ªa. En la antig¨¹edad un bibliotecario solamente viv¨ªa 45 a?os y poco a poco se fue alargando la vida de todos los nuevos nacidos a trav¨¦s de los logros de los antiguos bibliotecarios. En el caso de Adam, ¨¦l naci¨® en un piso muy bueno que le concedi¨® 205 a?os de vida-extra (en el mejor de los casos). Esto se deb¨ªa a que hab¨ªa ocurrido una buena cantidad de ascensos en los pisos circundantes y el que m¨¢s ayudaba fueron los pisos inferiores. No obstante, los pisos circundantes contaban una cantidad de pisos que su padrino desconoc¨ªa, por lo cual pod¨ªa haber otro nivel de pisos que hubiera sido a¨²n m¨¢s ¨²til que los pisos de plata y oro, pero que Adam desconoc¨ªa por el momento. Su padrino le explic¨® algunas cosas m¨¢s, porque se dio cuenta de que Adam era un ermita?o que creci¨® en una cueva. Otra cosa que molest¨® a Adam enterarse, fue que su actitud y forma de tratar a los dem¨¢s era m¨¢s parecida a la de las estanter¨ªas que a la de los bibliotecarios, por eso nadie lo saludaba o le daba regalos de cumplea?os desinteresadamente. Los que ten¨ªan esas conductas anormales eran las estanter¨ªas que siempre buscaban la adulaci¨®n de cientos de bibliotecarios y ah¨ª se dio cuenta de que su padrino ten¨ªa raz¨®n. Los ¨²nicos que buscaron llamar desesperadamente la atenci¨®n de Adam en esta fr¨ªa biblioteca, con adornos, saludos, hablar de manera llamativa y regalos, eran las estanter¨ªas o los bibliotecarios interesados en conseguir algo para ellos mismos. Finalmente, Adam entendi¨® por qu¨¦ se sent¨ªa tan inc¨®modo en esta sociedad y no era por su culpa: era por haber crecido en una cueva y con un lun¨¢tico. (Adem¨¢s de que el karma de estos pisos tend¨ªa a ser negativo contrario a mi camino de vida y que era adolescente ------->No obstante, Adam nunca entendi¨® esto en esta etapa de su vida, lo anoto para hacerte la vida m¨¢s f¨¢cil. ?El lector podr¨¢ leer mis anotaciones? ?O no lo puede leer y estoy perdiendo mi tiempo?... por las dudas mejor paro de hacerlo) E1-108-Los Caracteres Perdidos Por lo cual muchas cosas cambiaron en Adam desde que logr¨® entender sus problemas y entenderse a s¨ª mismo. O tal vez simplemente su padrino lo estaba enga?ando. Sin embargo, el estado de desesperaci¨®n mental que ten¨ªa Adam en estos momentos termin¨® logrando que las mentiras de su padrino se vuelvan su nueva realidad. Para lograr superar la depresi¨®n, Adam busc¨® y busc¨® un tema de lectura que lograra motivar su vida. Al final de una larga b¨²squeda, el tema que a al joven pelirrojo le interesaba en estos momentos era la religi¨®n. Durante casi 4 a?os estuvo investigando sobre el tema a trav¨¦s de libros de cultura general. Seg¨²n los estudios del joven, en la biblioteca las religiones eran muchas, en general eran individualistas y buscaban objetivos bastante concretos. Como eran individualistas, uno ten¨ªa que descubrir por s¨ª mismo al dios en cu¨¢l quer¨ªa creer y no hab¨ªa ninguna comunidad a la cual pertenecer luego de creer en ese dios. Por lo cual, las religiones en la biblioteca eran m¨¢s una decisi¨®n personal que el culto de una comunidad hacia alguna creencia y no hab¨ªa una herencia compartida, aunque seg¨²n el libro esto podr¨ªa variar bastante de religi¨®n en religi¨®n. Un ejemplo de esto ser¨ªa que en los pisos de madera no exist¨ªa ninguna religi¨®n compartida y no hab¨ªa ning¨²n grupo religioso predominante. Sin embargo, en los libros de cultura general se dejaba bastante claro la idea de que la manera de retratar a un dios en cada religi¨®n era muy diferente y en algunos casos era demasiado vaga como para comprenderse sin pertenecer a la religi¨®n. Si bien no era frecuente ver una comunidad religiosa, en general los bibliotecarios de una misma creencia pod¨ªan participar y hacer ceremonias en conjunto, pero no era frecuente hacerlas y Adam no conoc¨ªa de esos grupos de personas viviendo en los pisos medios. Hab¨ªa muchas religiones y en general los detalles de una religi¨®n estaban ocultos y deb¨ªa hallarse mientras se practicaba. Lo poco que era de conocimiento general era el nombre de la religi¨®n, el objetivo de la religi¨®n y la forma de realizar dichos objetivos. Pero nunca se conoc¨ªa los objetos de culto de una religi¨®n o sus dioses, o m¨¢s importante a¨²n: sus beneficios, ya que no exist¨ªa la religi¨®n desinteresada en este mundo. Por ejemplo, el padrino de Adam cre¨ªa en la religi¨®n de: ''Los Constructores'' y como misionero camino por muchos a?os por los pisos, tratando de encontrar los hex¨¢gonos secretos de la biblioteca y arreglando la biblioteca. Encontr¨® unos cuantos de esos hex¨¢gonos secretos y tras lograrlo decidi¨® volver a su hex¨¢gono de nacimiento para morir y ser parte de la biblioteca. If you stumble upon this narrative on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. Esa fue la vida de su padrino y motivo de vida como bibliotecario, por lo cual la religi¨®n de ¡®Los Constructores¡¯ fue su camino de vida como bibliotecario. Hab¨ªa otras tres personas que Adam ya hab¨ªa conocido a lo largo de su vida que tambi¨¦n siguieron el camino de la religi¨®n: Uno era el ermita?o que salt¨® al infinito, su religi¨®n era la de ''Los Antiguos Bibliotecarios'' y su objetivo en la vida fue vivir como uno de ellos y lograr ascender para ayudar al resto de bibliotecarios en el piso donde ¨¦l naci¨®. El segundo era Abel: el viejo sin piernas al cual Adam ayud¨® hace 5 a?os en el mundo reverso. Su religi¨®n era el ''Yo, Yo, Yo'' y b¨¢sicamente buscaba encontrar tres libros: una biograf¨ªa de t¨² yo pasado, una biograf¨ªa de t¨² yo present¨¦ y una biograf¨ªa de t¨² yo futuro. El ¨²ltimo era su antiguo compa?ero de clase: Franco y su padre, ambos cre¨ªan en ''Los Inquisidores'', por lo tanto, ambos cre¨ªan que exist¨ªan libros que solo serv¨ªan para lastimar a los bibliotecarios y su deber en la vida era quemarlos para ayudar al resto de bibliotecarios a nunca cruzarse con ellos. Un ejemplo del tipo de libros que buscaban eliminar ser¨ªa la biograf¨ªa hecha con piel humana del juguetero que pod¨ªa matar a Adam si la leyera. Tras investigar por unos cuantos a?os, Adam estaba decidiendo cu¨¢l era la religi¨®n en la cual cre¨ªa y por la cual vivir¨ªa en esta biblioteca por el resto de su vida. Por el momento solo le interesaban tres religiones: -''Los H¨¦roes'': T¨¦cnicamente, era la religi¨®n que Adam hab¨ªa estado siguiendo desde que naci¨® y b¨¢sicamente consist¨ªa en lograr avanzar hasta el final de la ruta del karma positivo. -''El Mago'': Consist¨ªa en obtener la mayor cantidad de habilidades m¨¢gicas posibles a trav¨¦s de libros m¨¢gicos y de dicha forma convertirse en un mago. Esa era otra religi¨®n que Adam hab¨ªa estado siguiendo sin saber que exist¨ªa. -''Los Caracteres Perdidos'': Consist¨ªa en hallar unos caracteres que pod¨ªan unir todos los idiomas de la biblioteca y hacer a todos los libros entendibles, esta era la religi¨®n que m¨¢s emocionaba a Adam porque segu¨ªa la motivaci¨®n de su idea revolucionaria de las mini palabras descubierta en su infancia. Por lo tanto, la religi¨®n no solo era una creencia, sino que era algo muy ¨²til para fijarse un camino a seguir en la biblioteca y as¨ª darle sentido a una vida vac¨ªa en estos fr¨ªos pasillos. Y justamente esto ¨²ltimo ocurr¨ªa en el joven h¨¦roe, el cual en estos momentos se sent¨ªa bastante vac¨ªo, por lo cual estaba tratando de encontrar alguna religi¨®n que lograra llenar su coraz¨®n con algo m¨¢s que libros aleatorios. No obstante, no todo el mundo segu¨ªa una religi¨®n, lo m¨¢s frecuente en la biblioteca era ir por tu cuenta con tus propios objetivos, aunque tambi¨¦n uno podr¨ªa trabajar para alguna estanter¨ªa y tener una vida m¨¢s c¨®moda. Lo cierto es que Adam estaba muy cerca de obtener la t¨²nica negra, por lo que finalmente estaba llegando el momento en el que el joven deb¨ªa preguntarse a s¨ª mismo: ¡°?Qu¨¦ quiero hacer en esta vida? ¡° E1-109-Los regalos Adam cerr¨® su libro acerca de diferentes religiones y sac¨® la biograf¨ªa de su padrino. Ten¨ªa un anuncio muy importante que darle a su padrino el d¨ªa de hoy. El joven tom¨® una pluma y la moj¨® en el tintero y escribiendo con una caligraf¨ªa bastante bonita a la vista, coment¨®: ''Llegue a las 139 p¨¢ginas, ?Qu¨¦ crees que deber¨ªa regalarme para festejar las 140 p¨¢ginas?'' Las palabras desaparecieron y una pregunta apareci¨® en su lugar: ''?Tienes 25, Adam? A esa edad yo tomaba caf¨¦, deber¨ªas ir a comprarte algo de caf¨¦ en alguna tienda como regalo. Recuerda no ir al piso de la escuela por estos d¨ªas y lee los libros m¨¢gicos antes de visitar a tu padre: seguro, lo alegras m¨¢s si puedes hacer alg¨²n truco de magia. La t¨²nica negra es un nuevo comienzo: ahora es cuando deber¨ªas plantearte seriamente qu¨¦ hacer con tu vida antes de obtenerla. Deber¨ªas preguntarte a ti mismo: ¡°?C¨®mo quiero comenzar mi nueva vida?¡±'' Adam ley¨® las palabras de su padrino por unos minutos: por supuesto que no ir¨ªa al piso de la escuela. De todas formas daba igual: ya que Aquiles hab¨ªa desaparecido hace m¨¢s de 1 a?o, probablemente el grano en su frente lo haya terminado de matar. El joven sentir¨ªa pena por su profesor si no fuera porque supiera c¨®mo funcionaba la escuela de verdad. Actualmente, Adam estaba tratando con otro profesor, por lo que las condiciones de cari?o ya eran imposibles de obtener, sin embargo, por su karma positivo a¨²n tem¨ªa ir a ese piso. Lo que incomodaba a Adam en estos momentos era tratar de responder la pregunta que le plante¨® su padrino, porque incluso a estas alturas todav¨ªa no hab¨ªa decidido que hacer con su vida luego de obtener la t¨²nica negra. Si bien el joven h¨¦roe estaba algo interesado en las religiones, incluso despu¨¦s de 4 a?os investigando, todav¨ªa no se hab¨ªa planteado seriamente la idea de dedicar toda su vida a cumplir alguno de los objetivos propuestos en las religiones que le interesaban. El pelirrojo quer¨ªa ir con su padre para pedirle alg¨²n consejo, pero su padre podr¨ªa estar demasiado demente para responderle a estas alturas. Hace tiempo Adam se hab¨ªa preparado mentalmente para lo peor: su padre podr¨ªa estar muerto o podr¨ªa estar tan demente que no lo reconocer¨ªa. Infantilmente de joven consideraba que las cosas sanar¨ªan con el tiempo, pero ya con 25 a?os dudaba bastante que su relaci¨®n podr¨ªa comenzar de cero otra vez. En la actualidad, el ¨²nico deseo de Adam era ver a su padre lo suficientemente cuerdo como para sacarlo antes de la purga y que no lo atacara por estar demasiado demente. If you stumble upon this tale on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. Para responder la pregunta de su padrino, Adam pens¨® en la decisi¨®n de Franco y Bianca. Sus compa?eros hab¨ªan salido juntos para misionar cada uno su religi¨®n. Adam sab¨ªa que Franco buscaba ser un inquisidor en su traves¨ªa por los pisos superiores y Bianca no sab¨ªa muy bien que quer¨ªa, adem¨¢s de acompa?ar a Franco, supuso que le gustaba explorar, siempre pareci¨® ser muy aventurera en sus ¨²ltimos a?os de escuela. Adam le escribi¨® a su padrino una respuesta algo improvisada. El joven lo pensar¨ªa mejor cuando obtuviera la t¨²nica negra, pero por el momento ¨¦l sab¨ªa que algunas cosas le gustaban y otras no. En funci¨®n de eso, el joven h¨¦roe escribi¨® cu¨¢l era el mejor futuro en su mente: ''Probablemente, me dirija a explorar los pisos superiores'' Su padrino tach¨® lo que el joven escribi¨® molestando bastante al muchacho y en su lugar escribi¨® con enojo: ''Vas a ir a los inferiores, ?y explorar qu¨¦ cosa? ?Ponte una meta seria, mocoso!'' Adam, enojado porque su padrino no respetaba su decisi¨®n, escribi¨® de forma apurada: ''Ir¨¦ a donde se me antoje. Yo decido mi vida: ?T¨² ya viviste tu vida y moriste!'' Su padrino tach¨® el mensaje y apareci¨® otro mensaje en su lugar: ''Eso ya lo s¨¦¡­ te aseguro que disfrutaras mi regalo por tus 140 p¨¢ginas, Adam...'' El joven h¨¦roe cerr¨® la biograf¨ªa de golpe y la tir¨® contra las paredes de la cueva con violencia. ¡ª?No tienes miedo a que se rompa la biograf¨ªa?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos desde el techo de la cueva, parec¨ªa haber estado espiando la conversaci¨®n. ¡ªLos bibliotecarios no tienen la obligaci¨®n de responder a las estanter¨ªas¡­¡ªRespondi¨® Adam de mala gana¡ªVe preparando el listado de los efectos de los libros m¨¢gicos, ya me voy a tener que ir pronto, viejo. ¡ªTodo lo bueno termina r¨¢pido¡­¡ªComent¨® el viejo sin ojos con algo de pena¡ªTe dar¨¦ una linda t¨²nica negra cuando logres dominar el idioma. Si consigo alg¨²n ascenso voy a vincular tus logros conmigo, as¨ª que sigue ganando libros, eres mi mejor inversi¨®n, Adam. ¡ªCuando t¨² vuelvas a ascender, ya ser¨¦ polvo¡­¡ªDijo Adam con iron¨ªa mientras se preparaba para ir al mercado, a¨²n ten¨ªa ¨¢nimos para comprarse un lindo regalo de celebraci¨®n. ¡ªLo dudo, muchacho...¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos mir¨¢ndolo con mucha alegr¨ªa¡ªRealmente, fuiste mi mejor inversi¨®n, chico. ¡ª?Quieres un regalo de despedida?¡ªpregunt¨® Adam, pensando que dentro de poco no volver¨ªa a pisar esta cueva nunca. ¡ª?Un regalo? Mmm¡­ Tus decoraciones no durar¨ªa mucho...¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de pena, pero parec¨ªa bastante orgulloso porque un bibliotecario le regalar¨ªa algo¡ª?Compra peluches y estrellas! Algo que me haga parecer a¨²n m¨¢s m¨¢gico, es una buena idea, no la pens¨¦. ¡ªBueno, te comprar¨¦ un buen regalo¡ªDijo Adam con mejor humor, finalmente alguien aceptar¨ªa uno de sus regalos con una sonrisa. ¡ªLas primeras impresiones lo son todo¡ªDijo el viejo sin ojos m¨¢s emocionado con la idea y pensando seriamente el asunto¡ª?Cons¨ªgueme algo muy m¨¢gico y que no me haga parecer muy peligroso! E1-110-Enanitos Despu¨¦s de tomar su chocolatada caliente, Adam fue al mercado. El mercado estaba repleto de personas y parec¨ªa que nadie se preocupaba por la posible purga por el momento, en su lugar por cada a?o que pasaba m¨¢s y m¨¢s gente extra?a se pod¨ªa ver en este mercado, realmente el doble ascenso era muy atractivo para todos los bibliotecarios. Adam entend¨ªa bastante bien el motivo, ya que hab¨ªa estado ayudando como mensajero al viejo sin ojos y como agente de guerra para las estanter¨ªas de madera durante 5 a?os. La guerra era bastante rentable, sobre todo para los bibliotecarios que pod¨ªan participar seriamente y eran m¨¢s que unos mensajeros y transportadores. Por ejemplo, solo por transportar librillos y bot¨ªn de guerra, al joven h¨¦roe le pagaron con 4 libros m¨¢gicos seguros de usar. Por lo que Adam no quer¨ªa imaginarse lo que ganaban los bibliotecarios que manejaban varios idiomas y pod¨ªan resolver los acertijos para robarse los libros de las estanter¨ªas que participaban en la guerra. El joven pas¨® por la tienda de caf¨¦ y compr¨® un poco. La verdad es que Adam no ten¨ªa mucha idea de que comprar para darse un regalo por leer las 140 p¨¢ginas, por lo que termin¨® haci¨¦ndole caso a su padrino y compr¨® un caf¨¦ de cada tipo para probar a ver si le gustaba alguno. Luego, Adam pas¨® por la pasteler¨ªa de Don Pastore y se compr¨® un pastel de celebraci¨®n, por suerte la pasteler¨ªa ten¨ªa algunos armados y ¨²nicamente le tuvieron que cambiar algunas cosas para ajustarlo a su motivo de celebraci¨®n. A continuaci¨®n, Adam pas¨® por una tienda de juguetes para comprarle regalos al viejo sin ojos. El problema es que el joven no sab¨ªa que comprar: ya que no hab¨ªa muchos juguetes que pudieran quedar bien con una estanter¨ªa llena de hongos y tablones musgosos. Por lo que Adam termin¨® comprando unos enanitos de jard¨ªn y unas hadas de porcelana que al menos quedaban bien con la decoraci¨®n del viejo sin ojos, adem¨¢s seguro que los otros bibliotecarios se confund¨ªan los enanos con alguna criatura secreta que viv¨ªa en la estanter¨ªa. Llenando una caja con juguetes, Adam procedi¨® a comprar algunas pegatinas para que se lo confundan con librillos y una alfombra, la pondr¨ªa delante de la estanter¨ªa, as¨ª tal vez alguien se interese en el viejo sin ojos por lo llamativo que era ver un suelo distinto en estos pasillos. The author''s narrative has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. Luego de comprar los regalos, Adam procedi¨® a bajar las escaleras con sus cajas llenas de regalos, demor¨® bastante, pero ten¨ªa todo el tiempo del mundo, por lo que no se preocupaba por eso. Cuando el joven h¨¦roe lleg¨® ten¨ªa much¨ªsimo sudor en su cara, sin embargo, al ver al viejo con los ojos en su cabeza mirando la caja con curiosidad y felicidad le devolvi¨® la energ¨ªa. El viejo pregunt¨® con emoci¨®n: ¡ª?Qu¨¦ son esas cosas? Se ven bonitas y parecen vivas, inteligente elecci¨®n, Adam. El monje not¨® la emoci¨®n del viejo sin ojos y sali¨® para apreciar la escena, con duda pregunt¨®: ¡ª?En serio ca¨ªste tan bajo de pedirle al muchacho que te comprara decoraciones? ¡ªMe las est¨¢ regalando, envidioso¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa bastante grande en su rostro¡ª?Vez los bibliotecarios me aman y me rinden tributo!. ¡ªTambi¨¦n te compr¨¦ algo para vos, monje¡ªDijo Adam pas¨¢ndole un angelito de porcelana, todav¨ªa recordaba como esta estanter¨ªa lo hab¨ªa ayudado en m¨¢s de una ocasi¨®n ¡ªMe estoy yendo en unos d¨ªas, ya voy a obtener mi t¨²nica negra pronto. El monje mir¨® con orgullo el angelito puesto en su estanter¨ªa, Adam no entend¨ªa por qu¨¦ parec¨ªa tan motivado, pero le gustaba que aprecien su regalo. El monje luego mir¨® a Adam y le dijo con felicidad: ¡ª?Felicidades por haber dominado el idioma de los pisos de madera! Te dir¨¦ un gran secreto por haberme regalado algo: ''Los buenos reflejan su futuro incierto'' ¡ªLos extremadamente buenos¡­¡ªagreg¨® el viejo sin ojos con molestia¡ªNo veo un h¨¦roe as¨ª hace milenios. Ni te gastes por el consejo in¨²til, chico. Te falta demasiado para llegar a ese punto. Al monje no le importo lo que dijo el viejo sin ojos y acomodo su angelito en el medio de su estanter¨ªa como si fuera un trofeo de guerra, para luego volver a esconderse en su estanter¨ªa. Adam, trato de comprender el acertijo y secreto, entend¨ªa que se relacionaba con los espejos en los hex¨¢gonos 4 y 2, pero dudaba que fuera ver su futuro de forma literal, adem¨¢s seg¨²n el viejo sin ojos, a¨²n no ten¨ªa el karma suficiente para sacarle utilidad al secreto. Mientras reflexionaba el asunto, el joven decoro al viejo sin ojos y luego baj¨® por las escaleras con las cajas para decorarlo en su estanter¨ªa en los pisos inferiores. Una vez Adam termin¨® de preparar todas las decoraciones, entr¨® en la cueva y se dispuso a preparar su caf¨¦ y terminar de leer la ¨²ltima p¨¢gina de su libro. Aunque no deber¨ªa faltar mucho, Adam estaba bastante impaciente por finalmente poder recibir su t¨²nica negra. E1-111-?La Tç…¤nica Negra! Paso un buen rato y Adam se encontraba leyendo un libro amarillo en su escritorio, aunque su rostro, lejos de seguir manteniendo la emoci¨®n de antes, se ve¨ªa bastante molesto, como si estuviera luchando con una gran frustraci¨®n. *Puff* Adam cerr¨® el libro amarillo de golpe y volvi¨® a abrirlo: una sonrisa triste y llena de decepci¨®n se form¨® en el rostro de Adam al ver lo escrito en el libro. ¡ª?Hubo suerte esta vez?¡ª pregunt¨® el viejo sin ojos con mucha impaciencia. ¡ª?No, sigo sin comprender el ¨²ltimo p¨¢rrafo de esta historia de mierda!¡ªGrit¨® Adam con hartazgo. El joven sab¨ªa que ocurr¨ªa un cambio cuando le¨ªa todo el libro correctamente, pero este ¨²ltimo p¨¢rrafo no lo estaba logrando leer bien, por lo que el libro no cambiaba. ¡ªVuelve a probar: ?Hoy lo logras, chico!¡ªDio ¨¢nimos el viejo sin ojos con emoci¨®n. Adam volvi¨® a leer la ¨²ltima p¨¢gina: *Puff* El joven cerr¨® el libro con violencia y volvi¨® a abrirlo con expectaci¨®n. ¡ª?Festejamos?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con impaciencia. ¡ª??No!!¡ªGrit¨® Adam tambi¨¦n impaciente. Este p¨¢rrafo estaba siendo bastante molesto, seg¨²n el joven todo lo que estaba leyendo era correcto y ten¨ªa sentido con la historia en general, por lo que no entend¨ªa qu¨¦ hac¨ªa mal. ¡ª?Qu¨¦ dice el p¨¢rrafo? Tal vez pueda ayudarte¡­¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con molestia, parec¨ªa que la impaciencia lo estaba cansando. Adam abri¨® el libro y ley¨® en voz alta, para el viejo sin ojos: ¡ªY al final de los d¨ªas, el joven h¨¦roe se lanz¨® al vac¨ªo eterno, otorg¨¢ndole la gloria a su pueblo, la gracia a sus maestros y los regalos a sus hermanos. Su gran sacrificio abri¨® las puertas de nuestro futuro y nosotros cantaremos alabanzas con su nombre por siempre, ¨¦l muri¨® para salvarnos, ¨¦l muri¨® para ayudarnos, ¨¦l muri¨® para ser uno m¨¢s con la biblioteca. This story has been unlawfully obtained without the author''s consent. Report any appearances on Amazon. *Puff* Adam cerr¨® el libro con fuerza y volvi¨® a abrirlo con emoci¨®n. Pero otra vez su cara se llen¨® de desilusi¨®n. ¡ªDudo que lo est¨¦s leyendo bien, chico¡­¡ªDijo el viejo sin ojos con pena, antes de esperar la confirmaci¨®n de Adam acerca del intento fallido. ¡ª?Qu¨¦ palabra dije mal?¡ªRespondi¨® Adam con frustraci¨®n, ya ten¨ªa la cabeza quemada de tanto probar. ¡ªNo dijiste mal ninguna palabra, pero el ¨²ltimo p¨¢rrafo es un acertijo¡­¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa astuta en su rostro¡ªYa entiendo, es muy curioso, pero necesitas que alguien te cuente el final de la historia o nunca podr¨ªas descubrirlo por ti mismo. ¡ª?Qu¨¦ quieres a cambio?¡ªPregunto Adam adelant¨¢ndose a los pensamientos codiciosos de las estanter¨ªas. Ninguna estanter¨ªa dar¨ªa informaci¨®n ¨²til desinteresadamente o de forma gratuita, siempre pon¨ªan condiciones raras. ¡ªUna sola cosa te pido: Quiero recibir un ''adi¨®s'' cuando te marches¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa y sacando los ojos para ver c¨®mo hab¨ªa crecido el h¨¦roe al cual hab¨ªa estado criando durante tantos a?os. Adam se qued¨® mirando la sonrisa y los ojos en el rostro de piedra del viejo. Los ojos Adam se nublaron con l¨¢grimas y grit¨® con emoci¨®n: ¡ª?Por supuesto, incluso si tu idea no funciona, me despedir¨ªa antes de irme, viejo! El viejo se emocion¨® y dijo con voz alegre, como si fuera un bardo recitando una antigua historia: ¡ªY al final de los d¨ªas, el joven h¨¦roe se lanz¨® al vac¨ªo eterno, otorg¨¢ndole la gloria a su pueblo, la gracia a sus maestros y los regalos a sus hermanos. Su gran sacrificio abri¨® las puertas de nuestro futuro y nosotros cantaremos alabanzas con su nombre por siempre, ¨¦l muri¨® para salvarnos, ¨¦l muri¨® para ayudarnos: ?¨¦l muri¨® para volver a donde todo comenz¨®! *Puff* Adam repiti¨® las palabras del viejo y cerr¨® el libro con violencia, luego lo abri¨® y apareci¨® un mensaje gigante que cubr¨ªa las dos p¨¢ginas del libro abiertas: ?¨¦l muri¨® para volver a donde todo termin¨®! Adam arranc¨® las dos p¨¢ginas de libro, form¨® dos conos y puso uno en su cabeza y puso otro en la cabeza del viejo sin ojos, mientras gritaba con histeria: ¡ª??Lo logr¨¦, viejo, lo logr¨¦!! ¡ª??Felicidades, Adam!!¡ªGrit¨® el viejo con emoci¨®n¡ªDeber¨ªas ver tus t¨²nicas... Adam miro sus t¨²nicas y eran negras, de alguna manera hab¨ªan cambiado de color sin que ¨¦l se dieran cuenta. Adam sac¨® la biograf¨ªa de su padrino y le escribi¨®: ''?Logre obtener las t¨²nicas negras!'' Sus palabras se tacharon y apareci¨® en su lugar: ''?Felicidades, Adam! ?Nunca dude que lo lograr¨ªas! ?Ponte la meta que quieras, chico! ?Lo imposible no existe en esta biblioteca, para los que nunca se rinden!'' El viejo sin ojos, ley¨® la biograf¨ªa y murmur¨® con una sonrisa complicada: ¡ªEfectivamente... Nada es imposible... E1-112-Efectos de los libros mè°©gicos El viejo sin ojos mir¨® la torta que Adam hab¨ªa comprado: aun sin abrir, ya parec¨ªa que de la emoci¨®n al joven h¨¦roe se le hab¨ªa olvidado que exist¨ªa dicha torta. Con felicidad y con curiosidad por ver c¨®mo era, el viejo sin ojos le record¨®: ¡ª?Vas a comerte tu torta de celebraci¨®n, muchacho? ¡ªS¨ª, ?Quieres un poco? As¨ª no la como solo¡­¡ªRespondi¨® Adam con una sonrisa, preparando la torta sobre su escritorio. ¡ªNo, no puedo comer¡­¡ªDijo el viejo sin ojos sin pena: a ¨¦l nunca se le cruz¨® por la mente comer la comida de un bibliotecario. Pero si ten¨ªa mucha curiosidad cada vez que ve¨ªa una caja cerrada¡ª Ve disfrutando tu fiesta, mientras tanto voy a prepararte la lista con mis libros m¨¢gicos. Adam con gusto abri¨® la caja que conten¨ªa la torta. Al abrir la caja, confeti sali¨® por el aire; asustando a Adam. Acto seguido, en la parte de arriba de una torta de chocolate, empez¨® a escribirse con relleno la frase: ?Felicidades por recibir la t¨²nica negra, Adam! El joven h¨¦roe se emocion¨® y prob¨® la torta, junto al caf¨¦ que hab¨ªa comprado para celebrar. Lamentablemente, el caf¨¦ fue una decepci¨®n total para Adam, ya que era bastante amargo y no le gustaban tanto los sabores amargos. Pero por fortuna la torta estaba riqu¨ªsima y Adam la comi¨® con deleite, hasta que el viejo sin ojos le paso una lista armada con sus libros m¨¢gicos. El joven abri¨® la biograf¨ªa de su padrino y le pregunt¨® por una combinaci¨®n de cuatro libros posibles. La lista ten¨ªa 85 libros m¨¢gicos, pero muchos eran muerte directa si Adam los usaba y otros ten¨ªan condiciones como el idioma u otros requisitos que el muchacho no cumpl¨ªa, por lo cual solo quedaban 46 libros que pod¨ªan usarse de forma inmediata. Eran bastantes libros m¨¢gicos posibles, pero hay que recordar que el viejo sin ojos era una estanter¨ªa originaria de los pisos de madera y en consecuencia, abundaban los libros de dicho idioma. Lo m¨¢s importante de la lista es que figuraban los otros libros que Adam hab¨ªa obtenido durante su infancia y como resultado figuraban tambi¨¦n las consecuencias de leerlos. El primer libro m¨¢gico obtenido por Adam: ''Verduras doradas'': era un libro que estaba cubierto por cadenas de metal, su cubierta era de madera y en su interior parec¨ªa haber unas pocas p¨¢ginas amarillas. El nombre del libro sol¨ªa no tener ninguna relaci¨®n con el efecto del libro, por lo cual Adam no se sorprendi¨® al ver que el efecto del primer libro que hab¨ªa obtenido permit¨ªa respirar bajo del agua. Es decir que el libro era in¨²til, pr¨¢cticamente no hab¨ªa lugares en donde sirviera, pero al menos podr¨ªa ayudarlo a resolver alg¨²n problema. You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version. El segundo libro m¨¢gico que gan¨® Adam, ''Una hora de aventuras'': era un libro con tapa negra com¨²n y corriente, su efecto no parec¨ªa ser muy bueno y solo funcionaba para formar un mapa de las zonas que hayas registrado de forma autom¨¢tica. Para usarlo se usaban hojas de dibujo, una especie de hoja de caracteres no tan costosa y comprable al por mayor en el banco. El tercer libro m¨¢gico que encontr¨® Adam, no ten¨ªa nombre y era el de piel humana, el efecto del libro era reencarnar a la criatura que hab¨ªa muerto creando al libro. Es decir, que era un m¨¦todo de resurrecci¨®n utilizado por el juguetero y por ende era inutilizable. El cuarto libro m¨¢gico ''Jam¨®n y Queso'': era el libro de cuero marr¨®n y su funci¨®n era que el dedo gordo de Adam se iluminar¨¢ generando una tenue luz similar a una l¨¢mpara de aceite. Este libro s¨ª que fue una basura absoluta: hab¨ªa cientos de objetos que hac¨ªan lo mismo, pero de todas maneras podr¨ªa servir en alguna extra?a y era mejor leerlo. ¡ª?Pero qu¨¦ porquer¨ªa de libros obtuve!¡ªSe quej¨® Adam mirando la lista con desilusi¨®n. ¡ª?Para voz ser¨¢n in¨²tiles!, ?Pero generar jugueteros, para m¨ª es oro puro!¡ªGrito el viejo sin ojos con felicidad¡ª Por lo dem¨¢s, el libro negro es muy bueno. Estoy seguro de que alguien te lo dio a prop¨®sito, chico. ¡ª?Crear unos miseros mapas? Todos los pisos son 18 hex¨¢gonos¡­¡ªdijo Adam con enojo¡ªDe todas formas me lo dio una criatura, no un bibliotecario. ¡ªNo es ¨²til para vos, Adam¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa misteriosa¡ªPero es ¨²til para tu raza. No hay secreto en tus mapas: ?Ser¨¢s un creador de caminos y por milenios recordar¨¢n tus mapas! ¡ªLo dudo¡­ los bibliotecarios no recuerdan ni el nombre de los que ascienden¡ªdijo Adam con enojo; por este libro le debi¨® un favor a las estanter¨ªas de madera, era m¨¢s que obvio que esperaba mucho de ¨¦l y se decepcion¨® al enterarse del efecto in¨²til¡ª Los que lean mis mapas, seguro que se mueren del aburrimiento al ver los mismos 18 hex¨¢gonos repetidos por la eternidad. ¡ªLamentablemente, no entiendes lo importante que es ese libro¡­¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de molestia por el enojo del chico¡ªDe todas maneras me las ingeniar¨¦ para copiarte tus mapas, es lo bueno de vincularte a mi cueva. ¡ªPor supuesto: ?La mejor inversi¨®n de tu vida, no?¡ªDijo Adam con iron¨ªa al ver los efectos de sus cuatro libros in¨²tiles¡ªEncima tengo que aprenderme un idioma de cero para leer esta mierda: ?Qu¨¦ asquerosidad de libro! ¡ªLo entender¨¢s en el futuro: un futuro bastante cercano de hecho¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con misterio. ¡ª?Oh, mi gran futuro! Pero a m¨ª me interesa m¨¢s mi pasado, finalmente vas a contarme: ''La verdad''¡ªDijo Adam con iron¨ªa, ya hab¨ªa pasado tanto tiempo con el viejo sin ojos que no cre¨ªa que se la iba a contar nunca¡ª?Vamos!, dime: ?Qui¨¦n fui en mi otra vida? ¡ªFuiste... un ni?o llamado Adam¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos riendo como un desgraciado¡ªTrae a tu padre hasta mi cueva y te contar¨¦ todo. Adam sonri¨® con iron¨ªa al escuchar la respuesta redundante del viejo y dijo con auto-burla: ¡ªPrimero la t¨²nica negra y ahora quieres que traiga a mi padre: ?Qu¨¦ ser¨¢ despu¨¦s?... Otro libro m¨¢gico, ya ni s¨¦ por qu¨¦ lo dudo. E1-113-Los Acertijos Ocultos en las Historias Ocultas. Adam se sent¨ªa bastante emocionado con la lista de libros m¨¢gicos posibles, por lo que se enfoc¨® en tratar de armar una lista con la ayuda de su padrino. No obstante, seg¨²n las indicaciones del padrino de Adam, antes de seleccionar los cuatro libros m¨¢gicos ser¨ªa conveniente para el joven h¨¦roe leerse los dos libros m¨¢gicos que pod¨ªa leer en estos momentos, los cuales eran: ''Jam¨®n y Queso'' y ''Verduras doradas''. De esa forma, Adam podr¨ªa obtener un poco m¨¢s de experiencia acerca de los libros m¨¢gicos antes de decidir cu¨¢les libros m¨¢gicos quer¨ªa seleccionar por su cuenta o si quisiera seguir la lista armada por su padrino, como ocurri¨® con los anteojos. Al joven le pareci¨® interesante la idea propuesta por su padrino, por lo que se prepar¨® en su escritorio para leer el primer libro m¨¢gico de su vida. Con mucho cuidado, Adam abri¨®: ''Verduras doradas''. El libro solo contaba con 10 p¨¢ginas amarillentas, por lo cual fue una lectura bastante corta y sencilla hasta terminar el libro. Mientras Adam le¨ªa las 10 p¨¢ginas, el viejo sin ojos lo mir¨® desde el techo con aprobaci¨®n, parec¨ªa estar bastante feliz de ver a Adam leyendo un libro m¨¢gico, tan feliz que Adam empez¨® a sospechar que algo raro estaba tramando, pero decidi¨® ignorarlo y continuar con su lectura. *Puff* Cuando Adam termin¨® de leer, el libro se cerr¨® de golpe y desapareci¨® en el aire. Adam vio al libro desaparecer enfrente de ¨¦l y agradeci¨® haber sacado sus dedos a tiempo. No obstante, el joven se asust¨® porque no sent¨ªa nada anormal o m¨¢gico en su cuerpo y el libro hab¨ªa desaparecido. Adam tem¨ªa que por alg¨²n motivo haya le¨ªdo mal el libro y haya desperdiciado su oportunidad de leer su primer libro m¨¢gico. Como el viejo sin ojos parec¨ªa demasiado emocionado para hablar en estos momentos, el joven decidi¨® preguntarle a su padrino en busca de consejos. Su padrino respondi¨® con una letra m¨¢s prolija que de costumbre: ''Supongo que lleg¨® el momento de sincerarme y contarte que nunca le¨ª un libro m¨¢gico en mi vida, por lo que no s¨¦ absolutamente nada del tema por experiencia propia. Lo que s¨ª puedo decirte es que si el libro m¨¢gico desaparece: es porque deber¨ªas haber comprendido la habilidad del mismo. Por las dudas: ?Podr¨ªas explicar resumidamente que le¨ªste?, ?C¨®mo funciona la habilidad m¨¢gica descrita en el libro?, ?Hay instrucciones o condiciones de uso? Si sientes que te va a estallar la mano mientras escribes, deber¨ªas detenerte. Pero dado nuestro v¨ªnculo especial deber¨ªas poder contarme el contenido del libro sin problemas'' Adam ley¨® el mensaje con mucha atenci¨®n, pero su coraz¨®n estaba bastante preocupado. Desde la infancia ven¨ªa pensando que le toc¨® un super-padrino que siempre podr¨ªa salvarlo de todos sus problemas, pero hoy descubri¨® que al parecer no era as¨ª. Con bastantes nervios por la advertencia, Adam explico lo que dec¨ªa su libro m¨¢gico: El libro contaba la historia de un peque?o at¨²n que surcaba el oc¨¦ano en busca de su familia con temor a ser comido por los otros animales del oc¨¦ano. El pez se enfrent¨® a varios problemas terribles para llegar con su cardumen y en cada una de las 20 carillas contaba una historia corta donde el at¨²n se las ingeniaba para sobrevivir de una criatura m¨¢s peligrosa que la anterior. Al final de la historia, el peque?o at¨²n logra reunirse con su familia y juntos nadan felices por el oc¨¦ano. Cuando el joven termin¨® de narrar la historia, su padrino respondi¨®: ''Si lo narrado por el libro no es una descripci¨®n literal de como usar tu habilidad: ?Entonces qu¨¦ es, Adam?'' El pelirrojo escribi¨®: ''?Un acertijo? ?Tengo que resolverlo para lograr aprender la habilidad? Su padrino respondi¨®: ''No tengo ni idea, pero podr¨ªa ser un acertijo. Aunque la historia parezca un cuento infantil del mont¨®n, claramente obtuviste algo y por eso el libro desapareci¨®. Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. Si no sientes nada raro en la tierra, trata de ahogarte en el agua y veremos si ocurre algo raro.'' Adam mir¨® el lago de la cueva con incomodidad: si bien sab¨ªa que no pod¨ªa morir ahog¨¢ndose en este lago m¨¢gico, la sensaci¨®n de ahogarse era horrible y el dolor se segu¨ªa sintiendo hasta que uno perd¨ªa la consciencia y terminaba siendo curado por el agua m¨¢gica. Con algo de dudas, Adam se sac¨® la t¨²nica negra, poni¨¦ndola con cuidado en una roca, se zambull¨® en el agua y trat¨® de perder la conciencia. Pero para su sorpresa apenas se sumergi¨®: surgi¨® un instinto dentro de ¨¦l, el cual le indicaba a gritos que pod¨ªa cambiar de forma. El joven procedi¨® a seguir su instinto. Inmediatamente, su cuerpo estall¨® creando una burbuja de sangre que ti?¨® el agua de rojo. Dentro de la espesa sangre roja, se pod¨ªa ver un at¨²n muy chiquito que nadaba por curiosidad por todos lados. Luego de probar nadando de diferentes maneras, el cuerpo de Adam en forma de at¨²n estall¨® en mil pedacitos. De la sangre de pescado, surgi¨® un cuerpo humano en miniatura, el cual fue creciendo hasta tener el tama?o normal del joven h¨¦roe. Por extra?o que se viera la escena de ver a alguien estallando y surgir a una criatura dentro de su cuerpo, a Adam no le molestaba. De hecho, el joven ni siquiera se sent¨ªa inc¨®modo o cansado por hacerlo y cre¨ªa que pod¨ªa hacerlo las veces que quisiera mientras estaba abajo del agua. Adam prob¨® unas cuantas cosas m¨¢s con su nueva habilidad y luego sali¨® para cont¨¢rselo a su padrino. Las palabras de Adam desaparecieron en la biograf¨ªa y otras palabras aparecieron en su lugar: ''Parece que es algo instintivo. Ten¨ªa entendido por rumores que era algo que se aprend¨ªa con el tiempo, pero se ve que cada habilidad m¨¢gica se maneja de una manera distinta. Recuerda no contarle a nadie que no sea yo el contenido de los libros m¨¢gicos o morir¨¢s, nosotros dos estamos vinculados por lo que no hay problemas. De todas formas sentir¨¢s una advertencia cuando hables de algo que tenga condici¨®n de secreto. Generalmente, la sensaci¨®n es como recibir una patada en las pelotas, as¨ª que no tengas miedo de equivocarte, pero recuerda hacerle caso a las advertencias que sientas en tu cuerpo'' Adam ley¨® las palabras en la biograf¨ªa con mucha felicidad, su humor hab¨ªa mejorado mucho, dado que al parecer el libro m¨¢gico daba otras habilidades relacionadas con la funci¨®n principal: ''Respirar debajo del agua''. Por lo que ahora pod¨ªa convertirse en un at¨²n, lo cual era bastante mejor que ¨²nicamente respirar abajo del agua, ya que pod¨ªa nadar mucho m¨¢s r¨¢pido y tambi¨¦n pod¨ªa cambiar las dimensiones de su cuerpo sin problemas. Adem¨¢s, la cortina de sangre creada al estallar su cuerpo funcionaba muy bien como una manera posible de fingir su muerte o lograr producir un elemento de confusi¨®n si algo lo persegu¨ªa. El ¨²nico problema es que la habilidad solo funcionaba debajo del agua, ya que una vez Adam volv¨ªa a la superficie, perd¨ªa el instinto para convertirse en un pescado. Con m¨¢s expectativa, Adam procedi¨® a leer su siguiente libro m¨¢gico: ''Jam¨®n y Queso''. El libro contaba la historia de c¨®mo un insecto raro picaba el cuerpo de un joven por la noche, provocando que el joven pudiera iluminar su piel. La historia era bastante corta: el libro solamente ten¨ªa 5 p¨¢ginas y cada p¨¢gina del libro contaba la historia de una de las noches en donde el chico era picado por el insecto, haciendo que la historia se tornara repetitiva y bastante aburrida. Aunque esta historia parec¨ªa m¨¢s m¨¢gica, ya que al leerla, Adam sinti¨® que algo sal¨ªa del libro y le pinchaba la mano cada vez que lograba leer una p¨¢gina completa. Sin embargo, el efecto m¨¢gico de este libro no fue tan agradable, puesto que el pinchazo se sent¨ªa como una aguja atravesando la piel, por lo que dol¨ªa bastante. Sin quejarse del dolor, Adam comprendi¨® por la historia narrada que este era el modo de obtener la habilidad y fue probando con pasar las p¨¢ginas del libro con varias partes de su cuerpo para que todas recibieran el pinchazo. Cuando el joven h¨¦roe termin¨® de leer las 5 p¨¢ginas, el libro desapareci¨® en el aire. Adam se concentr¨® en su cuerpo en busca de cambios y se percat¨® de una diferencia. El joven levant¨® su dedo y observ¨® c¨®mo su dedo parpadeaba una luz muy, muy tenue, desde abajo de su piel. Pero la luz emitida no serv¨ªa pr¨¢cticamente de nada, adem¨¢s que para encontrar su propio dedo en la oscuridad. Por otra parte, el resto de partes del cuerpo del joven que recibieron el pinchazo no se iluminaban. Con desilusi¨®n, Adam le pregunt¨® a su padrino para ver si pod¨ªa obtener alguna pista ¨²til para usar mejor esta habilidad m¨¢gica. La ¨²ltima vez su padrino le dio un buen consejo, a pesar de no haber le¨ªdo un libro m¨¢gico, por lo que el joven estaba expectante. El padrino de Adam respondi¨®: ''Podr¨ªa ir mejorando con el tiempo o podr¨ªas ir recibiendo m¨¢s pinchazos todas las noches hasta llegar al punto donde sea ¨²til: recuerda que en la historia tambi¨¦n toma varias noches hasta que el chico recibe sus 5 pinchazos. Por lo cual la respuesta probablemente sea esperar y observar. A partir de ahora lee tus siguientes libros como si fueran acertijos a responder y no solo historias, porque parece que mi hip¨®tesis de las instrucciones precisas no era correcta y los libros m¨¢gicos parecen ser m¨¢s historias que instrucciones. La pr¨®xima vez no seas idiota y ¨²nicamente recibe los pinchazos en tu dedo: si tenemos que apuntarte un dedo porque la habilidad termina siendo una maldici¨®n, no es tan grave. Es decir, no hay pr¨®xima vez: si eso ocurre, ??Est¨¢s condenado!!. De todas formas, si con alg¨²n otro libro m¨¢gico sientes lo mismo: ?Minimiza el efecto a una sola zona!'' E1-114-Que gran casualidad, que gran plan, que inocente. Tras leer sus dos libros m¨¢gicos, Adam se prepar¨® para leer los otros 4 seleccionados por su padrino. Al final el joven no se anim¨® a pedir un libro fuera de la lista armada: esta decisi¨®n era muy importante y era mejor escuchar la experiencia de alguien m¨¢s experimentado en la vida como su padrino. Adam hab¨ªa vivido toda su vida en una cueva y en un hex¨¢gono junto a su padre, por lo que claramente conoc¨ªa muy poco del mundo y de sus peligros. Sin embargo, su padrino parec¨ªa haber sido un gran aventurero y cuando estaba con vida explor¨® muchos hex¨¢gonos como dicta la religi¨®n de los constructores. No obstante, Adam no estaba tan seguro con alguno de los libros m¨¢gicos que figuraban en la lista armada por su padrino. Pero a pesar de sus dudas, el joven segu¨ªa recordando el d¨ªa que busc¨® obtener unos anteojos que prendieran fuego todo lo que ve¨ªa. Claramente, el efecto no era una maldici¨®n de forma directa, pero volver¨ªa pr¨¢cticamente in¨²tiles a los anteojos. La situaci¨®n actual era a¨²n m¨¢s seria, ya que el joven no pod¨ªa desechar su cuerpo si algo sal¨ªa mal con los siguientes 4 libros m¨¢gicos, como s¨ª podr¨ªa hacerlo con los anteojos. Los efectos de los libros del viejo sin ojos eran bastante potentes si los comparamos con los obtenidos durante su infancia, por lo que si Adam eleg¨ªa mal estar¨ªa restringiendo su vida para siempre. El joven pelirrojo no morir¨ªa, ya que el viejo sin ojos marc¨® de forma bastante clara cu¨¢les libros eran mortales en la lista, pero si su vida ser¨ªa mucho m¨¢s amarga. La lista en cuesti¨®n era la siguiente: ''El demente: activando la habilidad lograr¨¢s volver a donde se encuentra tu sombra de manera inmediata y tu sombra no seguir¨¢ los movimientos de tu cuerpo por unos minutos. Si bien la descripci¨®n no es muy clara, me parece ¨²til para escapar. Pero si llegaras al nivel de karma en donde pierdes tu sombra, podr¨ªas dejar el poder inutilizable por d¨¦cadas: ??Muchas d¨¦cadas!!. Aun as¨ª, este es el mejor libro de escape del viejo sin ojos y seguramente te resultar¨¢ muy ¨²til en muchas situaciones. Adem¨¢s, est¨¢s tratando de cambiar tu karma positivo a uno neutro y en consecuencia nunca deber¨ªas llegar a ese punto donde pierdas tu sombra.'' Ya con el primer libro de la lista las cosas se pon¨ªan complicadas: Adam le estaba mintiendo a su padrino y se negaba a realizar las atrocidades que ¨¦l ped¨ªa para neutralizar su karma. Por lo que perder la sombra terminar¨ªa siendo algo inevitable para ¨¦l. No obstante, podr¨ªan pasar a?os hasta que eso ocurriera, as¨ª que Adam trataba de no preocuparse con el tema. Luego estaba el segundo libro: ¡®Hormigas y elefantes: permite a uno mismo convertirse en un libro y volver a su forma original en unos minutos. El efecto m¨¢gico del libro es muy ¨²til para esconderse, si el libro en el cual te terminas convirtiendo no es llamativo. En cambio, si te conviertes en un libro de apariencia m¨¢gica es muy ¨²til para quitarte la vida: ?Pero vale la pena la apuesta!. Piensa: ?En cu¨¢ntas ocasiones podr¨ªa salvarte la vida semejante habilidad!. Si bien es la ¨²nica habilidad para esconderse del viejo sin ojos, a¨²n me parece muy ¨²til. Los libros est¨¢n esparcidos por casi todos los hex¨¢gonos, as¨ª que es f¨¢cil pasar desapercibido si te conviertes en uno de ellos'' If you encounter this narrative on Amazon, note that it''s taken without the author''s consent. Report it. Al joven h¨¦roe no le incomodaba tanto este libro: incluso si se transformaba en un libro muy llamativo, a¨²n servir¨ªa para esconderse de las criaturas peligrosas. Pero no de los bibliotecarios codiciosos. Por lo cual este era uno de los que ya ten¨ªa decidido obtener. El tercer libro m¨¢gico seleccionado era: ''Cangrejos amarillos: permite entender una emoci¨®n. Si no me equivoc¨®, el viejo sin ojos se refiere a entender la mente del otro. Todo lo que de informaci¨®n es ¨²til: incluso si es poca, ?Incluso si es una misera emoci¨®n! Ya podemos escapar, ahora la clave son los libros m¨¢gicos que faciliten los acertijos. Recuerda que la mayor¨ªa de problemas en tu vida se resolvieron pensando y no luchando'' A Adam no le gustaba este libro y era el que m¨¢s quer¨ªa cambiar de toda la lista: la descripci¨®n del viejo sin ojos era muy escueta y no entend¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa con: ''una emoci¨®n''. L¨®gicamente, el joven le hab¨ªa preguntado, pero el viejo sin ojos no quiso darle m¨¢s informaci¨®n al respecto de los efectos del libro m¨¢gico. El cuarto libro era: ¡®¨¢rbol viejo: Si uno se concentra, permite ver donde muri¨® un bibliotecario. ??T¨®malo, chico, el resto es opcional, pero este tiene que estar!! Cuando viv¨ªa descubr¨ª el rumor de la existencia de este libro en los pisos de madera. Una l¨¢stima que no pude leerlo cuando estaba con vida, pero ahora t¨² puedes hacerlo por m¨ª. No mentir¨ªa al decirte que tiene que estar entre los mejores libros m¨¢gicos de los pisos de madera. Una l¨¢stima que nunca sabremos qui¨¦n se lo dio al viejo sin ojos para que lo resguarde entre sus estantes. Lo m¨¢s importante es el t¨ªtulo del libro: ¨¢rbol viejo = Pisos de madera. ?Mi esp¨ªritu aventurero me grita con todo su pulm¨®n que debe haber un secreto impresionante oculto en este libro! ?Un secreto digno de mi sucesor! ?Deja que la muerte de nuestros antepasados sean las escaleras hacia nuestra gloria y toma esta habilidad, Adam! '' El pelirrojo opinaba lo mismo que su padrino con este libro de la lista: saber cu¨¢ntos bibliotecarios murieron cerca de una estanter¨ªa, era saber lo peligrosa y mentirosa que era esa estanter¨ªa. No obstante, Adam ten¨ªa la misma duda que cuando compro los anteojos y pregunto: ''?No deber¨ªamos buscar algo que ayude para el combate?'' Su padrino, escribiendo lentamente y con calma, contest¨®: ''Si, lo haremos m¨¢s adelante, cree en m¨ª'' Adam se puso a¨²n m¨¢s nervioso, ya conoc¨ªa a su padrino y que escribiera con tanta lentitud, luego de que ¨¦l intentara cambiar sus planes originales, solo significaba que estaba mintiendo. Por lo cual el joven h¨¦roe escribi¨® con enojo: ''No te creo nada: ?Por qu¨¦ no tomar el libro que da un escudo m¨¢gico, o el libro que hace que las otras estanter¨ªas ataquen a la criatura malvada?'' Su padrino, ya sin calma y con letra desprolija, escribi¨®: ''?Para qu¨¦ carajos quieres cubrirte si puedes escapar? ?Para qu¨¦ mierda quieres luchar si no pueden encontrarte? ?Te piensas que la vida es como en los libros de fantas¨ªa, mocoso? ?Un ataque mal cubierto y te violan el orto! ?Un ataque que no mate a tu objetivo y usar¨¢n tu cr¨¢neo para limpiarse el culo! ?Tienes 25 a?os! ?S¨¦ realista, carajo!... De todas formas, esta vez no estoy mintiendo: si tomas estos libros s¨¦ c¨®mo obtener un s¨²per-objeto m¨¢gico. Es mejor dejar que tus armas sean objetos m¨¢gicos y no libros peligrosos incorporados a tu cuerpo. Si los efectos secundarios son peligrosos, cuanto m¨¢s potente sea el libro m¨¢gico: m¨¢s potente ser¨¢n sus problemas'' Algo molesto por los insultos, pero tambi¨¦n con muchas dudas y miedo por lo desconocido, Adam escribi¨®: ''?De verdad no me mientes esta vez?'' Su padrino tach¨® todo lo escrito en la biograf¨ªa y con rapidez escribi¨®: ''??Nunca te mentir¨ªa, muchacho!!'' E1-115-Que incomodidad... Tras mucha reflexi¨®n y meditaci¨®n, Adam pidi¨® los cuatro libros m¨¢gicos mencionados por su padrino. En realidad, el joven tard¨® bastante en decidirse, al punto que por un mes entero se qued¨® en la cueva pensando sobre su futuro y sobre qu¨¦ habilidades podr¨ªan facilitarle el mismo. Sin lugar a dudas, fue un mes bastante pesado para Adam, ya que no pod¨ªa salir de la cueva porque ya no pod¨ªa volver a entrar. No obstante, el mes de reflexi¨®n no sirvi¨® para mucho, dado que el joven h¨¦roe no logr¨® adquirir la confianza suficiente para tomar una decisi¨®n por su cuenta respecto a algo tan importante, que podr¨ªa cambiar su vida para siempre. De modo que Adam termin¨® cediendo a la presi¨®n del momento y acept¨® con molestia la lista propuesta por su padrino. Durante todo el mes, Adam siempre se despertaba por las noches al sentir un terrible pinchazo en el dedo gordo de su mano derecha. Por suerte era solo una vez por noche y con el tiempo el joven se acostumbr¨® al sue?o interrumpido por el pinchazo, pero el dolor segu¨ªa siendo insoportable. Por m¨¢s que el tiempo pasara, la purga parec¨ªa no ocurrir y en consecuencia Adam supuso que el viejo sin ojos le hab¨ªa mentido para darle menos presi¨®n con el hecho de conseguir la t¨²nica negra. De hecho: la mentira fue bastante ¨²til, ya que al final el joven h¨¦roe si logr¨® tomarse las cosas m¨¢s a la ligera y pudo disfrutar un poco de la vida, sin concentrarse tanto en estudiar el idioma, lo cual lo termin¨® ayudando bastante. Actualmente, Adam estaba por abrir y leer su tercer libro m¨¢gico: ''El Demente''. Dicho libro ten¨ªa la cubierta de madera y era bastante grueso, por lo que hab¨ªa muchas p¨¢ginas en su interior. Al abrir el libro, el joven observ¨® que hab¨ªa al menos 1000 p¨¢ginas con renglones. Lo curioso es que absolutamente todas las 1000 p¨¢ginas con renglones parec¨ªan estar vac¨ªas. Sin embargo, Adam pas¨® lentamente por cada hoja vac¨ªa: ¨¦l sab¨ªa que las historias dentro del libro eran importantes e incluso una hoja sin nada escrito podr¨ªa tener alg¨²n significado para lograr resolver el acertijo de este libro m¨¢gico. Cuando el joven pas¨® por la p¨¢gina n¨²mero 500, logr¨® llegar a la mitad del libro, pero todos los renglones segu¨ªan estando vac¨ªos. A medida que el tiempo transcurr¨ªa, empezaron a faltar unas pocas p¨¢ginas para terminar de leer el libro y por el momento todas las anteriores p¨¢ginas estaban en blanco. Al final, Adam lleg¨® a la ¨²ltima hoja, la cual era la p¨¢gina 1001 del libro. Para sorpresa de Adam, esta p¨¢gina s¨ª ten¨ªa algo escrito en su parte inferior. Espec¨ªficamente: en el ¨²ltimo rengl¨®n. Era una frase muy corta, la cual dec¨ªa: ''Que incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia'' You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version. *Puff* Cuando el joven ley¨® esa frase en su mente: el libro se cerr¨® por s¨ª mismo con mucha fuerza, al punto que por suerte Adam hab¨ªa sacado sus dedos si no los habr¨ªa perdido. El libro no desapareci¨®, sino que en su lugar volvi¨® a abrirse en la ¨²ltima p¨¢gina y Adam volvi¨® a observar que lo ¨²nico escrito en el libro era la frase corta: ''Que incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia''. Pero hab¨ªa una diferencia y era que actualmente la frase estaba en el pen¨²ltimo rengl¨®n: ?La frase hab¨ªa subido un rengl¨®n!. Para asegurarse que era la misma frase, Adam volvi¨® a leerla en su mente y cuando lo hizo el libro se cerr¨® de golpe y volvi¨® a abrirse. El joven h¨¦roe se percat¨® de inmediato que la frase hab¨ªa subido otro rengl¨®n. Al notar esto, Adam entendi¨® el problema y se tom¨® la cabeza mientras gritaba con enojo: ¡ª?Pero me est¨¢s jodiendo! ?M¨¢s de un mill¨®n de veces tengo que repetir esta frase de mierda! El viejo sin ojos sali¨® para ver al chico quejarse y con una sonrisa macabra en su boca dijo: ¡ªS¨ª, es una maravilla de libro y me lo regal¨® un mago tras haber superado mi primer ascenso siendo una estanter¨ªa m¨¢gica. ¡ª??M¨¢s que un libro es una herramienta de tortura!!¡ªSe quej¨® Adam mientras contaba la cantidad de reglones que hab¨ªa en cada p¨¢gina. ¡ªPor algo lo sacaron de los pisos de oro y plata para d¨¢rmelo a m¨ª¡­¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de remordimiento¡ª Imag¨ªnate a los magos estando afuera en los pasillos, repitiendo como unos lun¨¢ticos la misma frase una y otra vez. Para colmo, trata de comprender el sufrimiento de los bibliotecarios que lograron aprender esta habilidad sin saber qu¨¦ es lo que obtienen al final de leer todos los renglones. ¡ª?Conociste a un mago?¡ªpregunt¨® Adam recordando lo que hab¨ªa dicho el viejo sin ojos, al principio crey¨® escuchar mal, pero claramente el viejo hab¨ªa repetido la palabra mago. ¡ªSoy una estanter¨ªa m¨¢gica: ?Qui¨¦n va a conocer a los magos si yo no los conozco?¡ªPregunt¨® el viejo sin ojos con algo de burla por la pregunta¡ªPero te est¨¢s confundiendo: no nos estamos refiriendo al mismo tipo de mago. ¡ª?Hay m¨¢s de un tipo de mago?¡ªPregunt¨® Adam con curiosidad, todav¨ªa recordaba que el camino para convertirse en un mago era leer libros m¨¢gicos, por lo cual siempre tuvo curiosidad sobre el tema y m¨¢s ahora que hab¨ªa empezado a leer sus libros m¨¢gicos ¡ªDentro de poco sabr¨¢s la respuesta, muchacho¡ªContesto el viejo sin ojos con una sonrisa muy feliz en su rostro¡ªPor el momento: te deseo suerte leyendo ese libro hasta quedar demente. Tras decir eso, el viejo sin ojos se escondi¨® en su pared. Adam mir¨® el grueso libro en su escritorio y se tom¨® la cabeza masajeando su frente por un buen rato. Luego el joven fue a prepararse un caf¨¦, porque esto iba a durar bastante m¨¢s tiempo de lo previsto. E1-116-Mi primera gran habilidad mè°©gica Pasaron dos semanas enteras, a estas alturas Adam finalmente pudo terminar de leer la macabra frase y el viejo sin ojos volvi¨® a guardar su libro m¨¢gico en sus estantes. Parec¨ªa un chiste, pero Adam comprendi¨® c¨®mo funcionaba la habilidad tras repetir la frase millones de veces. Por suerte, el efecto del libro m¨¢gico era incre¨ªble, aunque requer¨ªa un tiempo para prepararlo y la forma para prepararlo era aterradora para el joven pelirrojo. Adam se levant¨® del asiento del escritorio y comenz¨® a subir los escalones de la cueva. No obstante, su sombra segu¨ªa en el escritorio como si el joven a¨²n estuviera sentado. Cuando Adam lleg¨® a la parte superior de la cueva, dijo en voz alta: ¡ªQu¨¦ incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia. *Puff* El joven desapareci¨® en el aire y volvi¨® a estar sentado en el escritorio en la misma posici¨®n que antes. Con felicidad y amargura, Adam murmur¨® para s¨ª mismo: ¡ªS¨ª, esto de verdad se siente digno de ser llamado una habilidad m¨¢gica. Pero que asquerosidad de habilidad m¨¢gica tuve que elegir... El pelirrojo volvi¨® a levantarse y la sombra lo acompa?¨® hasta las escaleras, estando en las escaleras, el joven repiti¨® en su mente: ''''Que incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia''''. Cada vez que la frase era repetida en su mente, su sombra retroced¨ªa un paso, por lo cual Adam se tardaba unos cuantos minutos en lograr llevar a su sombra hasta el escritorio. Cuando la sombra del muchacho lleg¨® hasta el escritorio, Adam subi¨® los escalones y dijo en voz alta: This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. ¡ªQu¨¦ incomodidad, parece ser que se me ha olvidado escribir la historia *Puff* Adam desapareci¨® y ahora estaba parado en el medio de las escaleras de caracol. La sombra no permanec¨ªa en un lugar, sino que retroced¨ªa un paso cada vez que el joven repet¨ªa la frase y luego la sombra lo segu¨ªa con retraso. Otra curiosidad que Adam fue aprendiendo con la pr¨¢ctica, era que si pon¨ªa un objeto chico en el sitio en donde su sombra se paraba y luego ¨¦l se teletransportaba hasta su sombra: el objeto se mover¨ªa por s¨ª mismo para darle sitio a ¨¦l. Pero si el objeto era muy grande, no se pod¨ªa mover por s¨ª mismo. Por tanto, lo que ocurr¨ªa es que no se activaba el efecto y Adam no se teletransportaria a ning¨²n lado. El efecto m¨¢gico del libro como tal era muy, muy bueno. El problema era que en una batalla real solo ten¨ªa un uso, pero la clave era el ingenio al utilizar dicha carga. La otra criatura o bibliotecario nunca sabr¨ªa que en realidad Adam hab¨ªa vuelto para atr¨¢s, por lo cual ¨²nicamente ver¨ªa como el muchacho desaparec¨ªa en el aire si usaba su truco m¨¢gico en el momento correcto. Esta era una de las habilidades que le hab¨ªa comentado su padrino: cuanto m¨¢s la entendiera, m¨¢s jugo podr¨ªa sacarle, por lo que la clave estaba en practicar. Luego de una chocolatada caliente y un buen tiempo de descanso, Adam se prepar¨® para leer su siguiente libro m¨¢gico, mientras imploraba que no vuelva a ser una tortura como el anterior. Tras pedirle el libro al viejo sin ojos, el joven sonri¨® como un demente al notar que su siguiente libro m¨¢gico era extremadamente fino y a lo mucho tendr¨ªa 10 p¨¢ginas. El cuarto libro m¨¢gico, Hormigas y elefantes, era un libro con apariencia bastante com¨²n y lo ¨²nico llamativo era que su cubierta estaba hecha de pl¨¢stico amarillo. Al abrirlo, el joven h¨¦roe se percat¨® con alegr¨ªa de que el libro era en realidad una historieta para ni?os acerca de una ni?a perdida en la jungla, la cual ingeniosamente se escond¨ªa de una bestia. La sonrisa de lun¨¢tico en el rostro del joven h¨¦roe no hizo m¨¢s que crecer: luego de repetir una frase millones de veces, no hab¨ªa nada m¨¢s reconfortante que descubrir que con unas pocas vi?etas le¨ªdas lograr¨ªa aprender su siguiente habilidad m¨¢gica. E1-117-Cada vez era mas complicado La ni?a de la historieta era bastante joven, ten¨ªa los ojos celestes y era rubia. Su peinado era una cola de caballo y estaba vestida con una t¨²nica negra con una capucha muy bonita: tan bonita que Adam decidi¨® robar la idea de la historieta y prometi¨® hacerse una capucha de ese estilo en su t¨²nica negra de lo bien que le quedaba a la ni?a. La bestia era todo lo contrario a la ni?a: ?era realmente horrible!. Parec¨ªa ser una mujer gorda que andaba desnuda, pero su cuerpo, lejos de ser humano, estaba deformado por tumores y costras esparcidas por toda su piel. En muchos lugares de su cuerpo crec¨ªan granos llenos de pus y los labios de la boca de la mujer gorda parec¨ªan que fueron comidos, por lo que solo hab¨ªa un agujero terror¨ªfico en su rostro. Al ver a la criatura llena de tumores y con aspecto humanoide; lo primero que se le vino a la cabeza a Adam era la silueta del corruptus que vio en su infancia cuando fue a buscar la maleta para encontrar a los librillos. En aquella ocasi¨®n nunca pudo ver a la criatura por la oscuridad que hab¨ªa en ese hex¨¢gono, pero su silueta era muy parecida a la mujer gorda en la historieta. La historia era bastante entretenida: Cada vez que la bestia se acercaba, la chica se escond¨ªa de una forma m¨¢s ingeniosa que la anterior y lo entretenido de la historieta era ver c¨®mo en cada p¨¢gina la chica lograba esconderse de la bestia. Hasta que en el final de la historia la bestia encontr¨® a la ni?a. Al ser encontrada, la ni?a suplico por ayuda, pero nadie lleg¨® a rescatarla. La mujer gorda se tir¨® arriba de la ni?a y comenz¨® a comerla hasta que de la panza de la ni?a saco un libro amarillo rodiado de tripas y sangre; curiosamente, el libro era id¨¦ntico a la biograf¨ªa del padrino de Adam. La ¨²ltima p¨¢gina asust¨® al joven porque era la cabeza de la mujer gorda mir¨¢ndolo directamente a ¨¦l. *crashhh* La cabeza de la mujer gorda comenz¨® a tomar tres dimensiones empuj¨¢ndose contra el papel del libro como si fuera piel. La mujer estaba intentando salir del libro para comerse a Adam, pero parec¨ªa que el papel la estaba restringiendo, por lo que la bestia segu¨ªa luchando para salir del libro mientras soltaba unos alaridos infernales. ¡ª?Hadsm! ?Hadsm!¡ªGritaba la bestia con demencia Con apuro, el joven pelirrojo quiso cerrar el libro, pero cuando sus manos tocaron el libro ¨²nicamente lo atravesaron como si se tratara de una ilusi¨®n. Al notar esto, el joven mir¨® sus manos con preocupaci¨®n y se dio cuenta de que eran un poco trasparentes. ¡ª??Hadsm!!¡ªGritaba la bestia con a¨²n m¨¢s violencia. Lleno de pavor, Adam quiso salir corriendo de la cueva. Pero el joven se dio cuenta de que hab¨ªa una cadena de oro que surg¨ªa de su ombligo impidiendo su avance, por lo que no pod¨ªa alejarse del libro en el escritorio. This novel is published on a different platform. Support the original author by finding the official source. Mirando la cadena con atenci¨®n, Adam se dio cuenta de que era muy fina y estaba at¨¢ndolo a algo en la silla de su escritorio y no al libro m¨¢gico. *Crash, Crash* Parec¨ªa que algo se estaba rompiendo en el libro y la bestia estaba por escapar. Con temor, Adam sigui¨® la cadena, hasta descubrir que un libro amarillo: id¨¦ntico a la biograf¨ªa de su padrino, estaba en el lugar donde ¨¦l se hab¨ªa sentado para leer la historia. *??Crash!!* Algo se rompi¨® y la bestia comenz¨® a sacar su rostro por el libro, pero esta vez era de carne y hueso y no parec¨ªa haber un papel que la detuviera. El joven quiso llamar al viejo sin ojos para pedir ayuda. Pero se percat¨® de que no pod¨ªa hablar, o mejor dicho: no se generaba sonido cuando ¨¦l hablaba. Al final, Adam, apurado porque la cabeza estaba cada vez m¨¢s cerca de salir del libro, termin¨® tocando la biograf¨ªa de su padrino en la silla, tratando de correr con el libro que lo estaba encadenando. Con mucho aturdimiento, Adam abri¨® los ojos para darse cuenta de que estaba sentado mirando el dibujo de la cara de la bestia. En este momento el rostro deforme de la mujer era solo un dibujo y los alaridos se hab¨ªan detenido. Con las manos temblorosas, Adam trat¨® de cerrar el libro y esta vez s¨ª pudo hacerlo. Parece ser que tocar la biograf¨ªa de su padrino en la silla lo sac¨® de ese estado ilusorio, donde la bestia casi logra com¨¦rselo, como a la ni?a de la historieta. ¡ª?Pas¨® algo? Te noto asustado¡­¡ªdijo el viejo mirando a Adam con la respiraci¨®n acelerada. ¡ª?Este libro casi me mata!¡ªGrit¨® Adam con violencia¡ª?Esto no era parte del trato! ?Me ten¨ªas que advertir de los libros malditos! ¡ªNo es maldito, ¨²nicamente ocurre que...¡ªDijo el viejo escondiendo los ojos en su rostro, pero se detuvo en el medio, parec¨ªa no querer revelar m¨¢s informaci¨®n. ¡ª?Al menos dime la verdad!¡ªGrit¨® Adam con furia al ver como el viejo sin ojos se callaba de repente¡ª ?Te ayude durante m¨¢s de la mitad de mi vida! ?C¨®mo me vas a traicionar as¨ª! ¡ª?No digas idioteces, chico!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos, no le gustaba para nada que lo llamaran un traidor¡ª ?No es un libro maldito! ?Pero es tu cuarto libro m¨¢gico, mocoso! La cara de Adam cambio, se dio cuenta de que hab¨ªa informaci¨®n crucial que estaba desconociendo al tratar con los libros m¨¢gicos, por lo que con miedo y sudor en su rostro pregunt¨®: ¡ª?Ocurre algo si leo muchos libros m¨¢gicos?¡ªpregunt¨® Adam con miedo y sudor en su rostro, tem¨ªa que la mujer gorda solo fuera el principio de la maldici¨®n del libro¡ª ?Voy a estar bien, viejo? ¡ªSi, ya lo aprendiste: el efecto del libro no va a matarte...¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de preocupaci¨®n¡ªPero te faltan dos libros m¨¢gicos m¨¢s... muchacho¡­ Incluso para estos pisos¡­ Tal vez est¨¦s exagerando un poco con la velocidad de lectura. ¡ª ?Lo aprend¨ª?¡ªpregunt¨® Adam, cerrando los ojos y concentr¨¢ndose en su cuerpo, tratando de ver si realmente el efecto ¨²nicamente era transformarse en un libro. Pero el joven h¨¦roe se dio cuenta de que hab¨ªa un problema muy grave y era que no sab¨ªa c¨®mo usar la habilidad que hab¨ªa ganado. Para su desgracia, el viejo sin ojos se retir¨® con el libro m¨¢gico y se neg¨® a volver a aparecer para dar m¨¢s informaci¨®n, por lo que Adam busc¨® la biograf¨ªa de su padrino para tratar de encontrar respuestas. Lo extra?o era que la biograf¨ªa no estaba sobre la silla, sino que estaba en su t¨²nica donde la guardaba siempre. E1-118-Los Secretos del Mago Todav¨ªa nervioso por lo que acababa de ocurrir, Adam se sent¨® en su escritorio y con las manos temblando, le escribi¨® a su padrino en busca de ayuda. Una vez el joven le explic¨® la situaci¨®n, su padrino contest¨®: ''Recuerda que no le¨ª un libro m¨¢gico en mi vida:no s¨¦ qu¨¦ te est¨¢ ocurriendo. Nunca escuche que leer muchos libros m¨¢gicos trajera consecuencias peligrosas. Realmente quiero ayudarte, pero no s¨¦ c¨®mo hacerlo¡­ De todas formas, el viejo sin ojos no obtendr¨ªa nada si te traicionara ahora: as¨ª que dudo que te haya entregado un libro maldito y mintiera con los efectos en su lista. Cr¨¦eme, no te va a matar: perder¨ªa demasiado. A estas alturas, el viejo sin ojos deber¨ªa saber cu¨¢ndo y c¨®mo va a ocurrir la purga.'' Adam ley¨® el mensaje y escribi¨® con molestia: ''?A qu¨¦ te est¨¢s refiriendo con qu¨¦ el viejo sin ojos sabe: ¡®cu¨¢ndo y c¨®mo va a ocurrir la purga¡¯?. Obtuve la t¨²nica negra hace un mes y todav¨ªa no pasa nada afuera, o al menos desde la cueva del viejo sin ojos no estoy notando ninguna diferencia. Adem¨¢s, ?Qu¨¦ obtiene el viejo sin ojos si la purga ocurre?. Aunque me duela pensarlo, creo que el viejo perfectamente me matar¨ªa solo para no pagarme por mi trabajo en la guerra: ?O me equivoc¨®?'' Su padrino escribi¨® r¨¢pido y de forma desprolija: ''Tienes 25 a?os: ??Ponte a pensar una vez en tu vida y deja de preguntarlo todo, idiota!!. ?Acaso de verdad piensas que todos los padrinos son como yo? No, claro que no ¡­ La respuesta a tus preguntas ser¨ªan f¨¢ciles de contestar por ti mismo, si la reflexionas un m¨ªsero minuto antes de preguntar: si los bibliotecarios cambian, siempre sobreviven los m¨¢s fuertes. Los m¨¢s fuertes dudo que sean los de los bibliotecarios que viven en los pisos de madera. Los nuevos bibliotecarios podr¨ªan lograr vivir en los pisos de plata y oro que llevan milenios estando habitados por lun¨¢ticos y no por gente digna de usarlos. Si esos pisos se activan, el viejo sin ojos lograra lo que m¨¢s desea en su vida y es pertenecer de verdad a los pisos de plata y oro. ¨¦l no busca ser solo un par¨¢sito en esos pisos. ?Ves a los otros bibliotecarios viviendo en las estanter¨ªas?. ?Acaso piensas que te hubiera dejado vivir tanto tiempo con una estanter¨ªa que ¨²nicamente te ve como un poco de polvo que habla? Recuerda tu lugar en la vida Adam, en los pasillos eternos de esta biblioteca las estanter¨ªas se acostumbraron a nunca encari?arse demasiado con los bibliotecarios y en el momento final solamente buscar¨¢ sacarte el m¨¢ximo provecho posible: como lo que ocurri¨® con el juguetero. Adam, s¨¦ que quieres al viejo sin ojos como si fuera tu padre, pero somos especies diferentes: ¨¦l te quiere de otra forma y probablemente no quiera encari?arse de algo que dure tan poco, por eso vio al juguetero como una forma de que de cierta manera siempre lo acompa?es. Con lo que te dije deber¨ªas poder responder todas tus preguntas pensando por ti mismo. Pero como s¨¦ que eres un idiota que solo depende de los dem¨¢s: no entender¨¢s lo que te dije. Sin embargo, no te preocupes; las dem¨¢s respuestas llegar¨¢n en su momento. Ahora debes concentrarte en los libros m¨¢gicos, porque no miento sobre ese tema: nunca le¨ª un solo libro m¨¢gico¡­ Est¨¢s solo en esta, chico, trata de resolver este desaf¨ªo por tu cuenta'' This book was originally published on Royal Road. Check it out there for the real experience. Adam ley¨® el mensaje largo e ignor¨® la mitad del mismo: en estos momentos exclusivamente estaba preocupado con el asunto de los libros m¨¢gicos y la ''verdades'' de su padrino siempre eran m¨¢s falsas que ciertas. La ¨²nica certeza para el joven es que en estos momentos necesitaba algo de informaci¨®n antes de seguir leyendo los libros m¨¢gicos. El joven se puso a¨²n m¨¢s nervioso: a estas alturas se hab¨ªa acostumbrado a ser demasiado dependiente de la informaci¨®n de su padrino. Con desesperaci¨®n, Adam escribi¨®: ''?No sabes ning¨²n rumor? ?Nada ¨²til? Los libros m¨¢gicos est¨¢n por todas las estanter¨ªas: ??C¨®mo mierda puede ser que no sepas un m¨ªsero rumor?!... Casi muero leyendo el anterior libro: ?La situaci¨®n es seria, carajo!, ?No te pongas hist¨¦rico y ay¨²dame!'' Las palabras se diluyeron en las hojas de la biograf¨ªa y cuando quedo completamente en blanco, su padrino escribi¨® con mucha lentitud, tratando de calmar al joven: ''No es tan normal leer un libro m¨¢gico... y tampoco es normal vivir en los pisos donde vives... Viv¨ª toda mi vida sin ver un ascenso y nunca me regalaron nada: mucho menos un libro m¨¢gico. Lo poco que escuche sobre los ascensos eran solo rumores y estaban en pisos a los cuales por alg¨²n u otro motivo no pude acceder. Seis libros m¨¢gicos le¨ªdos es una locura, pero si piensas como lo conseguiste: te vas a dar cuenta el motivo por el cual pocos llegan a leer un libro m¨¢gico en su vida. Dos ascensos y estar en los dos involucrados, una criatura m¨¢gica paseando con un libro m¨¢gico, sobrevivir y matar a un juguetero, 5 librillos ayud¨¢ndote en un doble ascenso, digamos que tienes mucha suerte... demasiada suerte. Pero tienes raz¨®n, Adam, incluso si es una locura para nada es imposible; tener los ojos plateados por el karma es mucho m¨¢s raro y ¨²nicamente debes ayudar a otros bibliotecarios para obtenerlos... Aun as¨ª ... No hay rumores y eso es raro: ?Cu¨¢l crees que es el motivo, Adam?'' Con lentitud, el joven h¨¦roe fue leyendo palabra por palabra, tom¨¢ndose un tiempo para reflexionar la ¨²ltima pregunta y logr¨® entender cu¨¢l podr¨ªa ser el problema: ''?Hay alguna restricci¨®n? Quienes lo logran no lo divulgan, por lo cual debe haber alg¨²n problema si lo dicen y el viejo sin ojos parec¨ªa no querer decirlo tampoco, por lo que debe ser informaci¨®n costosa'' Inmediatamente, su padrino respondi¨® con letra muy prolija: ''S¨ª, puede ser eso: debe ser la entrada del camino del mago. Te dije hace mucho que yo segu¨ªa la religi¨®n de los constructores y descubr¨ª muchos secretos: secretos que no recuerdo, secretos que no te puedo compartir y secretos que no pod¨ªa compartir con nadie cuando estaba con vida. Pero cuando descubras alg¨²n secreto de la religi¨®n que decidiste seguir, te dar¨¢s cuenta naturalmente que no debes decirlo: por ejemplo, cuando yo trataba de divulgar con alguien acerca de alg¨²n secreto, sent¨ªa un fuerte dolor en la panza, como si me clavaran un clavo antes de comenzar a hablar. Todav¨ªa no llegaste a ese punto, por lo que debe haber una barrera que no cruzaste, pero te diste cuenta de que existe hoy. Por lo tanto, en este caso debe ocurrir lo mismo, o si no no se explica por qu¨¦ no hay un solo rumor acerca del problema con leer muchos libros m¨¢gicos. Adem¨¢s, a mayor cantidad de libros m¨¢gicos m¨¢s recorres el camino del mago y eso de seguro provocar¨¢ algo: ?Algo secreto y muy peligroso para ti, Adam!.'' El pelirrojo se preocup¨® al leer que pod¨ªa ser peligroso y pregunt¨® con mucha duda en su coraz¨®n: ''?Deber¨ªa dejar de leer los libros m¨¢gicos?'' Su padrino tach¨® la pregunta y con letra desprolija contest¨®: ''Ser un idiota es a¨²n m¨¢s peligroso y t¨² eres el rey de los idiotas, muchacho: ?Pero por supuesto que vas a leer los libros m¨¢gicos! ?Acaso crees que no es peligroso all¨¢ afuera! No s¨¦ cu¨¢n arriesgado sea leer los libros, pero est¨¢s a dos pasos de un agua que te regenera y con una estanter¨ªa que va a protegerte: ?D¨®nde mierda esperas leerlos si no es ac¨¢? ¨²nicamente debes estar preparado para las complicaciones: ?Estoy seguro de que lo lograras, Adam!'' E1-119-El Mago Adam medit¨® un poco y pens¨® un plan por las dudas. Luego, el joven llam¨® al viejo sin ojos y le dijo: ¡ª?Podr¨ªas ayudarme si algo sale del libro a atacarme? ¡ªEn algunos casos s¨ª...¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n¡ªPero si entras al libro, no hay manera de que te ayude. ¡ª?Entrar en el libro?, ?Eso fue lo que me ocurri¨® hace poco?¡ªDijo Adam recordando la extra?a escena donde el libro se desliz¨® sobre su mano como si se tratara de una ilusi¨®n. El viejo sin ojos mir¨® a Adam con preocupaci¨®n y coment¨®: ¡ªNo, yo tambi¨¦n vi que te convertiste en un libro y que algo trataba de salir del libro. Entrar en un libro es bastante m¨¢s complicado que eso. ¡ª?Me convert¨ª en un libro?, ?Qu¨¦ ser¨ªa entrar en un libro?¡ªpregunt¨® Adam con apuro y nerviosismo; por la cara del viejo sin ojos parecer¨ªa que si eso ocurr¨ªa las cosas podr¨ªan complicarse demasiado para ¨¦l. ¡ªNo puedo hablar del tema, pero a este ritmo dentro de poco lo entender¨¢s¡­¡ªDijo el viejo sin ojos mientras tra¨ªa el siguiente libro y lo dejaba arriba del escritorio¡ª Ac¨¢ est¨¢ el lago para curarte, as¨ª que no tengas mucho miedo. Mientras no te metas dentro del libro, deber¨ªas salir vivo. Adam con desconfianza se acerc¨® al escritorio. El viejo sin ojos, notando las dudas del muchacho, grit¨® tratando de darle ¨¢nimos: ¡ª?No tienes nada que temer, muchacho! ?Los h¨¦roes siempre salen vivos! El joven h¨¦roe no respondi¨®, solo tom¨® el libro en el escritorio y se dirigi¨® hacia el lago. Su estrategia ser¨ªa leerlo en el agua. Adam no sab¨ªa qu¨¦ pasar¨ªa al leerlo, pero si lo hac¨ªa estando rodeado de agua curativa, deber¨ªa ser muy complicado morir. Adam mir¨® con cierto temor su siguiente libro m¨¢gico, ¨¦l recordaba el consejo que le hab¨ªa dicho el monje hace unos cuantos a?os: ''A mal aspecto, mala la lectura'' y el aspecto de este libro no era malo: ??Era horrible!!. El libro llamado "Cangrejos amarillos" era bastante grueso y su cubierta estaba hecha con dos trozos de carne podrida atados con hilos para coser. No pod¨ªan apreciarse las hojas en el interior del libro porque estaban escondidas dentro de la carne. Mientras que la inscripci¨®n del t¨ªtulo del libro estaba colocada en una chapa de metal oxidado, la cual estaba clavada con clavos sobre uno de los trozos de carne que serv¨ªan como tapas. Abajo del t¨ªtulo, en la chapa de metal oxidado, alguien hab¨ªa grabado una carita feliz junto a una frase escrita, la cual dec¨ªa en el idioma del piso medio: ''Disfruta de tu nueva vida, esclava inmunda''. La frase estaba grabada de una manera muy desprolija y le fue algo complicado a Adam lograr entender lo que dec¨ªa, dado que parec¨ªa que la persona que escribi¨® la frase no entend¨ªa muy bien el idioma de los pisos de madera. This narrative has been purloined without the author''s approval. Report any appearances on Amazon. Adam inspeccion¨® la frase con m¨¢s cuidado: ya que pod¨ªa ser una pista dejada por alg¨²n bibliotecario. No obstante, por la desprolijidad del grabado y el mensaje en cuesti¨®n, el pelirrojo supuso que hab¨ªa sido escrito con odio, m¨¢s que con la intenci¨®n de ayudar a resolver el acertijo de este libro m¨¢gico. Al abrir el libro, el joven h¨¦roe noto que ¨²nicamente hab¨ªa dos p¨¢ginas engrapadas a la carne en el interior del libro, por lo tanto, el libro estaba compuesto ¨²nicamente por dos carillas. Aunque parezca incre¨ªblemente poco emocionante: ?Estas dos carillas ser¨ªan su quinto libro m¨¢gico! El pelirrojo empez¨® a leer las dos carillas, pero se detuvo de inmediato y observ¨® las p¨¢ginas del libro con atenci¨®n: los caracteres en las p¨¢ginas se estaban moviendo como si tuviera vida propia por todo el libro. Adam trat¨® de seguir los caracteres para leer las carillas, pero dentro de poco un revuelto de caracteres apareci¨® en el libro, mareando al muchacho e imposibilitando su lectura. El joven mir¨® con atenci¨®n como los caracteres iban y ven¨ªan por el libro hasta que todos los caracteres comenzaron a ir al medio formando varios c¨ªrculos: uno m¨¢s chico que el anterior. Acto seguido, poco a poco, los c¨ªrculos comenzaron a girar en diferentes sentidos, mareando m¨¢s a¨²n a Adam. Al joven h¨¦roe le era imposible tratar de leer algo por el momento, por lo que solo observaba los cambios en el libro, tratando de comprender su significado. Luego de ver girar a los c¨ªrculos por unos minutos, Adam noto una diferencia y era que el c¨ªrculo m¨¢s grande de caracteres hab¨ªa desaparecido. Como si fuera un efecto domin¨®, todos los c¨ªrculos fueron desapareciendo del m¨¢s grande al m¨¢s chico hasta que ¨²nicamente qued¨® un ¨²nico car¨¢cter en el medio. Adam lo reconoci¨®, ese car¨¢cter de forma individual significaba: "Yo" en el idioma de los pisos medios. Notando que el car¨¢cter no se mov¨ªa por unos minutos y solo permanec¨ªa movi¨¦ndose por la mitad de las dos carillas, el joven prob¨® leyendo en voz alta: ¡ªYo El car¨¢cter desapareci¨® y otros dos caracteres aparecieron en su lugar, eran un c¨ªrculo y un cuadrado, pero Adam entendi¨® que estaba tratando de hacer el libro, por lo cual ley¨® en voz alta su significado. ¡ªYo descubr¨ª¡­ Los dos caracteres desaparecieron y cuatro aparecieron en su lugar, Adam inmediatamente ley¨®: ¡ªYo descubr¨ª un gran¡­ Al leerlo, otros 8 caracteres aparecieron en su lugar, pero Adam dud¨® en leerlo en voz alta; el joven tem¨ªa que algo malo pasar¨ªa si lo le¨ªa en voz alta. Al final, el joven reuni¨® valent¨ªa y dijo con dudas: ¡ª Yo descubr¨ª un gran secreto, pero no puedo revelarlo¡­ Esta vez los caracteres se diluyeron en las dos p¨¢ginas con lentitud y escritos con sangre comenzaron a aparecer otros 32 caracteres, Adam los ley¨® primero en su mente y con temor continu¨® leyendo en voz alta: ¡ªCuantos m¨¢s libros m¨¢gicos yo lea: m¨¢s m¨¢gica ser¨¢ mi vida y cuanto m¨¢s m¨¢gica sea mi vida: m¨¢s m¨¢gicas ser¨¢n mis aventuras y cuanto m¨¢s m¨¢gicas sean mis aventuras: m¨¢s tr¨¢gica ser¨¢ mi muerte¡­ Tras leer el mensaje en voz alta, sangre empez¨® a salir del libro a borbotones hasta que las dos p¨¢ginas del libro estuvieron completamente cubiertas de sangre. Acto seguido, la sangre fue succionada por el libro y un mensaje apareci¨® en las dos carillas. Adam ley¨® el mensaje en su mente y se puso m¨¢s tranquilo: ?Este era un excelente mensaje!. Con m¨¢s confianza, el joven ley¨® en voz alta lo que se encontraba escrito en el libro: ¡ªPor tus grandes acciones y ser bueno con los dem¨¢s esclavos, d¨¦jame decirte que en tu sexto libro realizar¨¢s tu primera gran aventura. En la primera aventura solo debes observar sin abrir la boca para sobrevivir. ??Felicidades por dar tu primer paso en el sendero del mago, Adam!! E1-120- El 5 libro mè°©gico. Cuando Adam termin¨® de leer, el mensaje desapareci¨®, pero esta vez no apareci¨® nada en las dos carillas. El joven sinti¨® que todo lo que acababa de ocurrir era bastante extra?o: a diferencia de los otros libros m¨¢gicos, esta experiencia no tuvo nada que ver con la habilidad descrita en la lista de libros. En los otros 4 libros m¨¢gicos, la historia narrada siempre ten¨ªa una vaga correlaci¨®n con la habilidad descrita por el viejo sin ojos: ya sea el pez nadando, el insecto picando en el dedo gordo, la frase retrocediendo o la chica escondi¨¦ndose. Pero esta vez, Adam no entend¨ªa c¨®mo relacionar lo ocurrido con la posibilidad de entender una emoci¨®n. Sin embargo, cuando Adam se estaba por concentrar a ver si sent¨ªa un cambio en su cuerpo, se percat¨® de que los caracteres comenzaron a surgir nuevamente en el libro hasta dejar a las dos carillas como estaban originalmente, antes de que los caracteres comenzar¨¢n a moverse por su cuenta. Al ver que el libro volv¨ªa a su estado original, Adam tuvo la corazonada de que lo que vivi¨® hace poco estaba relacionado con leer su quinto libro m¨¢gico y no con la habilidad del libro. Estando las dos p¨¢ginas llenas, Adam trat¨® de leerlas, pero entonces se percat¨® de un problema: las frases escritas se repet¨ªan y no parec¨ªan tener ning¨²n sentido. El joven no hab¨ªa logrado darse cuenta de esto cuando abri¨® el libro por primera vez, debido a que el texto de las dos carillas era dos p¨¢rrafos gigantes que mareaba solo con verlos. Adam ley¨® los dos p¨¢rrafos gigantes en su mente, pero no ocurr¨ªa nada, por lo que prob¨® leer en voz alta: ¡ªSolo yo s¨¦ que t¨² sabes que ¨¦l sab¨ªa lo que nosotros sabemos, pero yo no s¨¦ que t¨² no sabes que ¨¦l no sab¨ªa lo que nosotros no sabemos. Al leer la frase en voz alta, Adam no not¨® nada extra?o, por lo que procedi¨® a repetir la frase para ver si leyendo los dos p¨¢rrafos gigantes aprend¨ªa una habilidad. Pero antes de que el joven pudiera abrir la boca, alguien con una voz muy chillona lo interrumpi¨® desde el techo gritando: ¡ªSolo s¨¦ que sabes que sab¨ªa lo que sabemos, pero no s¨¦ que no sabes que no sab¨ªa lo que no sabemos! Adam alz¨® la cabeza para observar el techo y se encontr¨® con una cabeza en miniatura mir¨¢ndolo desde el techo, la cabeza era calva y ¨²nicamente ten¨ªa una boca en el rostro, mientras Adam observaba la cabeza en busca de alguna pista, la cabeza en miniatura volvi¨® a repetir: ¡ªSolo s¨¦ que sabes que sab¨ªa lo que sabemos, pero... Antes de que la cabeza en miniatura pudiera terminar de repetir la frase, un rayo azulado vol¨® por el techo de la cueva y golpe¨® sobre la cabeza. Inmediatamente, la cabeza explot¨® como una sand¨ªa y su sangre se desparram¨® por todo el lago de la cueva. Adam sinti¨® que algo hab¨ªa ca¨ªdo al lago cerca de ¨¦l. Mirando con cuidado el agua manchada con sangre, el joven not¨® que un hongo violeta del tama?o de una bolita se hallaba flotando junto a sus rodillas. ¡ª?Entraron intrusos a la cueva!, ?Esc¨®ndete, muchacho!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n, form¨¢ndose en una de las paredes para ver qui¨¦n hab¨ªa provocado el sistema de defensa de la cueva. Al salir, el viejo mir¨® a Adam parado sobre el lago con el libro en la mano y con sus t¨²nicas manchadas de sangre. ¡ªCreo que... ??Haaaaaaaaaa!!¡ªAdam trat¨® de explicarle la situaci¨®n al viejo sin ojos, pero al terminar de pronunciar la palabra, uno de los dedos de su pie estall¨® y Adam cay¨® al agua. El viejo observ¨® con cautela la cueva, tratando de encontrar al culpable. Mientras que, Adam miraba con miedo a su pie regener¨¢ndose, pero no abri¨® la boca para pedir ayuda: ?Hab¨ªa entendido el peligro del libro!. El joven no pod¨ªa decir otra cosa, adem¨¢s de lo que estaba escrito en el libro hasta que terminara de leerlo y parec¨ªa que una cabeza saldr¨ªa a confundirlo cada vez que completara la frase. Hab¨ªa ligeras diferencias en la frase dicha por la mini-cabeza y la frase en s¨ª era un trabalenguas, por lo que pod¨ªa ser algo complicado lograrlo. Adem¨¢s, cada vez que errara una palabra de la frase, uno de sus dedos estallar¨ªa o podr¨ªa ser a¨²n peor la pr¨®xima vez. Adam levant¨® el libro del agua, por suerte el agua era m¨¢gica, por lo que no estropeaba el libro del viejo sin ojos. Pero la sangre en el techo si hab¨ªa empapado un poco las dos hojas, limpiando la sangre con su t¨²nica, Adam continu¨® repitiendo la frase: ¡ªSolo yo s¨¦ que t¨² sabes que ¨¦l sab¨ªa lo que nosotros sabemos, pero yo no s¨¦ que t¨² no sabes que ¨¦l no sab¨ªa lo que nosotros no sabemos. The tale has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. No obstante, nada sali¨® a molestarlo, Adam prob¨® seguir leyendo hasta el final del libro, pero no ocurri¨® nada y no hab¨ªa aprendido la habilidad m¨¢gica. El joven se dio cuenta de que deb¨ªa haber alguna otra condici¨®n: como que no pudiera fallar nunca mientras repet¨ªa las frases. Por lo que Adam volvi¨® a comenzar con la primera frase y prob¨® decirla sin leerla del libro. Sin embargo, tampoco parec¨ªa funcionar, ya que ninguna cabeza estaba saliendo a molestarlo. Por lo tanto, el joven dej¨® de decirla de memoria y ley¨® del libro la primera frase otra vez. De forma inmediata, una cabeza surgi¨® en una de las paredes de la cueva y dijo: ¡ªSolo yo ...¡ª Antes de que la cabeza pudiera terminar la frase, un rayo azulado sali¨® de la boca del viejo sin ojos e hizo explotar la cabeza, transform¨¢ndola en un hongo. ¡ª?Sigue leyendo, h¨¦roe! ?No ves que te estoy ayudando con amor!¡ªGrit¨® el viejo con emoci¨®n, ignorando completamente a Adam y mirando con codicia un mini hongo rojo en el suelo de la cueva¡ª?Juntos somos invencibles, muchacho! Adam volvi¨® a leer la siguiente frase tratando de completar la lectura, pero no volvi¨® a salir otra cabeza. El joven se irrit¨® al darse cuenta de que no estaba aprendiendo la habilidad, su primera idea fue que las cabezas no sal¨ªan por la interrupci¨®n del viejo sin ojos y por las dudas el joven le hizo una se?al al viejo sin ojos para que parara de atacar a las mini cabezas. Pero el viejo sin ojos la ignor¨® con descaro y sigui¨® atacando a las mini cabezas consiguiendo sus hongos. Con frustraci¨®n, Adam prob¨® leer la frase en voz alta r¨¢pidamente para ganarle al viejo sin ojos: parecer¨ªa que la idea estaba funcionando porque el joven se dio cuenta de que aparecieron cuatro cabezas por las paredes de la cueva y al ser tantas el viejo sin ojos tard¨® m¨¢s en destruirlas. Adam par¨® de leer y prob¨® leyendo la frase antes de que el viejo sin ojos pudiera derrumbar la ¨²ltima mini cabeza, pero no surgi¨® ninguna cabeza m¨¢s. Fue entonces que Adam se dio cuenta del problema serio de este libro m¨¢gico y porque pod¨ªa terminar siendo realmente peligroso. ¡ª?Por qu¨¦ mierda te frenas?, ?No te rindas, h¨¦roe!¡ªDijo el viejo con ojos mirando con codicia a los hongos en la cueva, parec¨ªa que estaba muy alterado por la cantidad de mini-hongos que estaba reuniendo¡ª?Sigue sacando cabezas, mocoso! Con las manos temblorosas, Adam decidi¨® tomarse un descanso en silencio e ignor¨® la impaciencia del viejo sin ojos. La conclusi¨®n de las muchas pruebas que realiz¨® el joven era terrible y era que no pod¨ªa detenerse una vez que comenzara a leer la primera frase. En dicho caso, si las cabezas duplicaban su n¨²mero cada vez que le¨ªa la frase del libro, la cantidad de cabezas podr¨ªa terminar inundando la cueva. Viendo su futuro poco prometedor, Adam decidi¨® prevenir el problema antes de que ocurriera y se acerc¨® a su escritorio, tom¨® una pluma y se dirigi¨® de nuevo hacia el lago. Una vez en el lago, Adam se qued¨® un rato mirando la pluma, reuni¨® suficiente valor y decidi¨® atravesar uno de sus o¨ªdos con la pluma para quedar sordo. *mmmm* mordiendo su otro brazo para no decir nada, el joven tom¨® fuerza y trat¨® de no caer al agua para evitar que sus o¨ªdos se curaran. ¡ª??Nooooo!!¡ªEl viejo grito con desesperaci¨®n, sus ojos de piedra parec¨ªan tornarse rojos de la ira y miraba con odio a Adam¡ª?Justo hoy! ?Justo ahora te vas a matar! ??Por qu¨¦ no lees ese libro primero, mocoso ingrato?! Adam ignor¨® los delirios del viejo sin ojos y junt¨® coraje para atravesar su otro o¨ªdo. *mmmmm* mordiendo su brazo, Adam evit¨® gritar. Al parecer el plan funcion¨®, ya que el joven ahora no pod¨ªa escuchar al viejo sin ojos, que parec¨ªa estar gritando insultos desde el techo como si su vida dependiera de ello. Adam volvi¨® a tomar el libro y comenz¨® a leer como un loco. A medida que le¨ªa los rayos volaban por toda la cueva. Pero el pelirrojo no tard¨® en notar un problema. Fue conveniente para el joven h¨¦roe quedar sordo para no escuchar las explosiones de las mini-cabezas y no confundirse con su propia voz. Sin embargo, Adam se dio cuenta de que pod¨ªa seguir escuchando a las mini-cabezas murmurando o gritando la frase de forma incorrecta. Por suerte el joven ya estaba preparado mentalmente y pudo leer la primera carilla de la primera p¨¢gina sin problemas e inmediatamente comenz¨® con la segunda. Pero antes de que pudiera comenzar a leer, Adam se dio cuenta de que los caracteres en la segunda p¨¢gina estaban desapareciendo, oblig¨¢ndolo a acelerar su velocidad de lectura. El joven h¨¦roe ley¨® como un demente, mientras trataba de que el libro no se manchara con la sangre cayendo del techo de la cueva. A estas alturas la cueva estaba llena de cabezas gritando, ya que el viejo sin ojos por alg¨²n motivo par¨® de hacerlas explotar y dej¨® que se duplicar¨¢n con libertad. Como no ten¨ªan m¨¢s espacio en donde crecer, las cabezas empezaron a crecer encima de ellas mismas, pero siempre dejaban un c¨ªrculo alrededor de Adam y parec¨ªan no querer tocarlo. Cuando ya solo faltaban unas 10 frases; la boca de Adam sangraba por no haber parado de gritar como un loco; su mente hace mucho se hab¨ªa apagado y ahora exclusivamente le¨ªa el libro tratando de ignorar todos los miles de murmullos y gritos haciendo eco en la cueva. Cuando solo quedaban unas dos ¨²ltimas frases, Adam dijo con una velocidad inaudita e inhumana: ¡ªSolo yo s¨¦ que t¨² sabes que ¨¦l sab¨ªa lo que nosotros sabemos, pero yo no s¨¦ que t¨² no sabes que ¨¦l no sab¨ªa lo que nosotros no sabemos. Adam trat¨® de decir la ¨²ltima frase, pero inmediatamente cerr¨® la boca haciendo que un trozo de lengua saliera volando: ?La frase hab¨ªa cambiado en el ¨²ltimo segundo!. Con desesperaci¨®n, el joven h¨¦roe volvi¨® a abrir la boca llena de sangre y ley¨® la nueva frase con media lengua: ¡ªSolo yo s¨¦ la verdad, que t¨² nunca sabr¨¢s, que ¨¦l desconoce y que ellos decidieron ocultar, pero yo no s¨¦ tus emociones, que t¨² nunca me contaste, que ¨¦l me oculta y que ellos fingieron no saber. Te amo, pero esto no est¨¢ funcionando¡­ Justo cuando Adam estaba leyendo la ¨²ltima palabra, sinti¨® desde su espalda un fuerte golpe, como si una bomba hubiera estallado en el interior de la cueva. Adam vol¨® por los aires y choc¨® contra la pared de carne formada por cabezas. Su cuerpo se parti¨® por la mitad por el impacto e inmediatamente se desmay¨® del dolor sobre el lago, el cual a estas alturas estaba te?ido de rojo y lleno de hongos coloridos flotando. E1-121-La puerta secreta. Pasaron unas cuantas horas para que finalmente Adam lograra abrir sus ojos. Al abrirlos, el joven se dio cuenta de que se encontraba flotando sobre el agua del lago, asustado por el recuerdo de haber sentido a su cuerpo partirse por la mitad, el pelirrojo comprob¨® su estado tratando de ver si se hab¨ªa curado completamente. Por fortuna estaba completamente curado, pero por desgracia Adam no lograba sentir su nueva habilidad m¨¢gica, y no sab¨ªa muy bien c¨®mo activar la habilidad obtenida con su quinto libro m¨¢gico. Sin embargo, el muchacho no se asust¨®: el libro m¨¢gico no estaba por ning¨²n lado y si el viejo sin ojos le sac¨® el libro era porque ya hab¨ªa obtenido su habilidad. En consecuencia, el joven solo necesitaba descubrir las anomal¨ªas de su cuerpo para entender mejor su nuevo truco m¨¢gico. Pero antes de seguir inspeccionando su cuerpo con m¨¢s seriedad, el joven mir¨® a la cueva de forma aturdida: la cueva estaba limpia, por lo cual el viejo sin ojos debi¨® limpiar toda la sangre. Sin embargo, lo que llamaba la atenci¨®n al pelirrojo no era la limpieza, sino que la cueva parec¨ªa ser diferente. Adam not¨® que hab¨ªa varias luci¨¦rnagas movi¨¦ndose de un lugar a otro, mientras parpadeaban por la cueva. Esta era la primera vez en su vida que Adam ve¨ªa a las luci¨¦rnagas, hab¨ªa le¨ªdo de ellas en los libros, aun as¨ª, las descripciones de los libros estaban erradas, porque el parpadeo de las luci¨¦rnagas en la cueva pobremente iluminada no era lindo, sino que era asombroso. Pero el estado de asombro en el joven dur¨® poco, ya que actualmente miraba aturdido a una de las paredes de la cueva en donde se encontraba una puerta que ¨¦l nunca antes hab¨ªa visto: la puerta estaba hecha con corteza de ¨¢rbol muy podrida, se ve¨ªan hongos y musgo por toda su superficie, por lo que parec¨ªa que la puerta estuvo hace mucho, mucho tiempo en la cueva, sin embargo, Adam nunca la hab¨ªa notado. Adam con lentitud se levant¨® del lago y se dirigi¨® hasta la puerta para ver qu¨¦ hab¨ªa adentro. Pero cuando puso la mano sobre la puerta, el viejo sin ojos se form¨® en la pared y grit¨® enojado: ¡ª?Qu¨¦ haces tocando esa puerta, peque?o mocoso?! Adam quer¨ªa responder, pero se qued¨® mirando la apariencia del viejo sin ojos: ahora el viejo ten¨ªa puesto un sombrero puntiagudo de mago, una barba larga y un mon¨®culo, aunque segu¨ªa sin sacar sus ojos, por lo que el mon¨®culo estaba puesto solo de decoraci¨®n y le quedaba bastante raro. ¡ªTe ves¡­ Algo¡­ Distinto...¡ªDijo Adam mir¨¢ndolo con aturdimiento ¡ª?Parezco m¨¢s m¨¢gico?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos con una sonrisa bastante grande. ¡ªSi, si¡­¡ªRespondi¨® Adam de forma obligada, un poco aturdido por lo mal que le quedaba el mon¨®culo al viejo¡ª?Esta puerta tambi¨¦n la compraste con los hongos recolectados? Una gran sonrisa se form¨® en el rostro del viejo sin ojos al escuchar la afirmaci¨®n y respondi¨®: This content has been misappropriated from Royal Road; report any instances of this story if found elsewhere. ¡ªNo, esta puerta estuvo siempre: ¨²nicamente no pod¨ªas verla. ¡ª?Por qu¨¦ ahora s¨ª puedo?¡ªpregunt¨® Adam mirando a la puerta con curiosidad. El viejo sin ojos sac¨® los ojos, mir¨® al muchacho de arriba abajo y finalmente dijo: ¡ªPorque eres un mago y yo soy una estanter¨ªa m¨¢gica. L¨®gicamente, ahora puedes ver mi hermosa y preciosa puerta m¨¢gica. ¡ª??Ya soy un mago?!¡ªRespondi¨® Adam con incredulidad, sab¨ªa bastante de religiones y era imposible que solamente 5 libros m¨¢gicos sean la meta de todo un camino de vida de un bibliotecario. El joven, luego de notar lo complicado que era reunir karma positivo, se hab¨ªa dado cuenta de que cada objetivo de una religi¨®n era una imposibilidad y ese tambi¨¦n era el punto de su misticismo. Uno no segu¨ªa una religi¨®n para completar el objetivo, sino para disfrutar el camino hasta morir tratando de lograrlo, si no ser¨ªan ¨²nicamente objetivos y no una religi¨®n, o al menos eso entend¨ªa Adam luego de estudiar muchos a?os el tema. ¡ªS¨ª, eres un mago¡ªDijo el viejo sin ojos, mir¨¢ndolo con orgullo y felicidad ¡ªAunque ¨²nicamente eres un iniciado en el camino m¨¢gico. Yo tambi¨¦n sigo esta religi¨®n, as¨ª que estoy feliz de que seleccionaras la fe correcta, chico. No como en tu otra vida, en donde desperdiciaste 500 a?os buscando idiotas. ¡ªNo sab¨ªa que las estanter¨ªas cre¨ªan en las religiones de los bibliotecarios¡­¡ªmurmur¨® Adam con aturdimiento¡ª?Ten¨ªa fe en algo en mi otra vida? El viejo sin ojos ignoro completamente la pregunta y dijo con felicidad: ¡ªMuchas religiones son compartidas entre razas: por ejemplo, el monje sigue la religi¨®n de los h¨¦roes y por eso te ayuda tanto. Pero nuestros objetivos y metas son muy diferentes: a m¨ª no me sirve leer libros m¨¢gicos. En principio, solo tengo que obtener los libros m¨¢gicos y custodiarlos. Adam not¨® que el viejo ignoraba su pregunta y se molest¨®, pero por alg¨²n motivo estaba soltando bastante informaci¨®n ¨²til que ¨¦l desconoc¨ªa sobre el camino del mago, por lo cual lo dej¨® seguir hablando. Desde la otra perspectiva, el viejo sin ojos, al ver que el chico no preguntaba, dijo: ¡ªAhora eres un mago iniciado, Adam, y como me conseguiste un libro m¨¢gico, puedo hablarte m¨¢s de nuestra religi¨®n si te surgen preguntas de este tema y no d¨¦ tu vida pasada. Aunque la realidad es que podr¨ªa contarte preguntas de tu vida pasada, pero me da pereza hacerlo. La molestia de Adam volvi¨® a aparecer luego de escuchar eso, pero se restringi¨® para no arruinar el estado de ¨¢nimo feliz del viejo sin ojos. Con algo de expectativa, Adam pregunt¨®: ¡ª?Hay alg¨²n beneficio o alg¨²n cambio en el cuerpo al llegar a ser mago como ocurre con el karma? ?Y sabes de alg¨²n lugar donde pueda aprender en profundidad sobre el tema? El viejo sin ojos movi¨® la cabeza para ambos lados y coment¨® con pena: ¡ªNo hay ning¨²n sitio donde aprender, o al menos nunca me dijeron de esos lugares. En general los magos tienen un maestro que les ense?a, pero esos magos se fueron hace mucho tiempo, por tanto, tendr¨¢s que arregl¨¢rtelas sin maestro. No s¨¦ c¨®mo vas a lograr continuar por el camino del mago por tu cuenta: supongo que deber¨ªas seguir leyendo libros m¨¢gicos hasta descubrirlo. En cuanto a tu siguiente pregunta: s¨ª, hay beneficios. Ahora puedes ver al mundo como un mago lo har¨ªa. Tambi¨¦n hay cambios en el cuerpo, pero los desconozco, por alg¨²n motivo los magos nunca hablan de ellos¡­ Si te soy sincero, yo pensaba que te crecer¨ªa una m¨¢scara arriba de tu rostro. ¡ªVer el mundo como un mago...¡ªMurmur¨® Adam con sorpresa, mirando la puerta de corteza del ¨¢rbol y recordando lo que hab¨ªa le¨ªdo en su quinto libro m¨¢gico¡ª?Puedo pasar y ver lo que hay dentro? ¡ªSi, pero no esperes obtener nada ¨²til¡ªDijo el viejo sin ojos con algo de sospecha E1-122- Los objetos milenarios. Adam abri¨® la puerta con curiosidad para ver qu¨¦ era lo que pod¨ªa encontrarse atr¨¢s de una puerta m¨¢gica. Para su sorpresa, detr¨¢s de la habitaci¨®n hab¨ªa un pasillo muy, muy largo al punto que no pod¨ªa verse el fondo por la oscuridad. El piso estaba hecho de rocas gruesas, parec¨ªa ser muy viejo: estaba lleno de polvo y algo de musgo crec¨ªa entre las rocas. El techo del pasillo no era similar a las paredes de la cueva, sino que eran grandes ladrillos de piedra como si hubieran sido construidos por alguien. Las paredes a los costados del pasillo estaban llenas de estanter¨ªas, tambi¨¦n hechas de ladrillos de piedra. Sobre los estantes se colocaban frascos, hongos, objetos miscel¨¢neos y libros de aspecto muy, muy viejo. No hab¨ªa nada que iluminara la sala, por lo que estaba bastante oscuro y si el joven cerrara la puerta habr¨ªa oscuridad absoluta, por lo cual no podr¨ªa verse nada. ¡ª?Es un almac¨¦n?¡ªpregunt¨® Adam mirando las estanter¨ªas llenas de objetos miscel¨¢neos sin un orden aparente. ¡ªEfectivamente, es m¨¢s viejo que la cueva y lo obtuve hace mucho, mucho tiempo¡ªDijo el viejo sin ojos con orgullo, mirando la porquer¨ªa acumulada en los estantes¡ªLa estrategia de almacenar como una ardilla me dio grandes frutos: ?uno nunca sabe que ser¨¢ caro o barato en el futuro! ¡ª?Puedo entrar y echar un vistazo?¡ªpregunt¨® Adam mirando con curiosidad las estanter¨ªas llenas de objetos. ¡ªSi, pero no toques nada: te ir¨¦ vigilando¡ªDijo el viejo sin ojos con sospecha¡ªPara un bibliotecario ver los objetos acumulados por milenios debe ser muy interesante y de hecho hay varios objetos ac¨¢ que valen un libro m¨¢gico, siempre que halle al bibliotecario correcto para intercambiar. Adam levant¨® su dedo gordo y el mismo se ilumin¨®. La luz desprendida por su dedo parec¨ªa a la de una vela, por lo que no era una iluminaci¨®n muy buena, pero era un poco mejor que los hongos de la cueva. Adam avanz¨® lentamente mirando las estanter¨ªas a los dos lados, mientras trataba de hallar pistas de objetos interesantes con sus anteojos m¨¢gicos. Support the author by searching for the original publication of this novel. Los objetos en los estantes eran muy miscel¨¢neos, por ejemplo, Adam pod¨ªa ver varias cosas que eran comprables en el mercado y los libros de cultura general no faltaban por estas estanter¨ªas. Lo que llam¨® la atenci¨®n de Adam fue que en el camino se cruz¨® con no menos de cuatro libros que parec¨ªan m¨¢gicos y con dudas pregunto: ¡ª?No deber¨ªas estar exponiendo estos libros? Son bastante llamativos por m¨¢s que sean comunes. Adem¨¢s, hay varias cosas que podr¨ªan servirte de decoraci¨®n, para atraer bibliotecarios. El viejo sin ojos surgi¨® en una de las estanter¨ªas, su aspecto era el mismo, pero su cuerpo ahora estaba formado con ladrillos y mientras observaba sus estantes, dijo: ¡ªAlgunos de estos libros son m¨¢gicos. De hecho: estaban en tu lista de libros m¨¢gicos seleccionables, pero hay un par de inquisidores que quieren destruirlos, por eso los escondo. Adem¨¢s, me sirven de chaleco salvavidas si me ocurre alguna tragedia. ¡ª?Y los objetos? La mayor¨ªa podr¨ªan servirte de decoraci¨®n¡ª pregunt¨® Adam mirando algunos objetos coloridos, si les sacaba el polvo se ver¨ªan como nuevos y eran muy bonitos aunque no entend¨ªa su funci¨®n. El viejo sin ojos miro lo polvorientos que estaban los estantes y respondi¨® de mala gana: ¡ªAunque se vean viejos, las cosas en estos almacenes duran para siempre, pero si los saco afuera duran poco. Las ¨²nicas decoraciones con valor para las estanter¨ªas, son las que duran para siempre. Por ejemplo: mi hermoso sombrero de mago. ¡ª?De verdad usas los objetos para intercambiar?¡ªpregunt¨® Adam mientras caminaba¡ªQuiero decir, en diez a?os nunca invitaste a nadie para intercambiar, me parece que solo coleccionas compulsivamente, viejo¡­ ¡ªPor desgracia, ¨²ltimamente no hay tanta gente cargando libros m¨¢gicos por los pasillos¡ªContest¨® el viejo sin ojos con pena¡ªPero la situaci¨®n va a mejorar tras la purga, por eso compr¨¦ esta barba y este mon¨®culo: ?Hay que verse bien para hacer negocios, chico! Adam sigui¨® caminando por un rato por los pasillos hasta que se par¨® de repente y mir¨® los estantes. Hab¨ªa unos libros que estaban parpadeando. El joven mir¨® con m¨¢s atenci¨®n los libros que parpadeaban y se encontr¨® con que hab¨ªa varios libros para aprender diversos idiomas, eran muy coloridos y estaban todos amontonados. Lo m¨¢s curioso es que el ¨²nico que no ten¨ªa polvo era el libro rojo con el que el viejo sin ojos trat¨® de enga?arlo hace algunos a?os. ¡ªAs¨ª que de ac¨¢ ven¨ªa...¡ªComent¨® Adam, algo inc¨®modo por el recuerdo. E1-123-Los Antepasados Adam recorri¨® los pasillos por un rato m¨¢s, pero ciertamente no hab¨ªa nada interesante, por lo que decidi¨® volver a la cueva, al salir pregunt¨®: ¡ª?Cu¨¢l es el motivo por el cual antes no pod¨ªa ver esto y ahora si? No siento nada distinto en mi cuerpo. ¡ªCada libro m¨¢gico te infecta un poco con magia¡­¡ªDijo el viejo sin ojos con calma¡ªCuantos m¨¢s libros m¨¢gicos, m¨¢s m¨¢gico ser¨¢ tu cuerpo. Por lo tanto, cada libro suma incluso los malditos. De hecho, este poder m¨¢gico te da cierta resistencia a los libros malditos, salvo los que est¨¢n espec¨ªficamente dise?ados para matarte, claro est¨¢. ¡ª?Por ejemplo la biograf¨ªa del juguetero?¡ªpregunt¨® Adam esa informaci¨®n era muy importante, probablemente lo mejor de ser mago era obtener esa resistencia a los efectos negativos de los libros. ¡ªSi, ese libro busca matarte¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos de forma contundente¡ªPero hay otros libros que solo te matan porque no cumples sus criterios, esos son los que puedes resistir. En general, los libros son menos exigentes con los magos y eruditos. ¡ª?Los libros tambi¨¦n te pueden dar consejos por tu karma?¡ªDijo Adam con dudas¡ªAdem¨¢s estoy notando que leer los libros m¨¢gicos se vuelve cada vez m¨¢s dif¨ªcil. ¡ªNo, es lo contrario: cada vez es m¨¢s normal¡­¡ªDijo el viejo sin ojos corrigiendo a Adam¡ªTus antepasados te dieron una inmunidad a los caprichos de los libros m¨¢gicos, es decir: un escudo hacia los libros m¨¢gicos. Lo sigues teniendo, pero cada vez est¨¢ m¨¢s roto y por eso pod¨ªas leer los libros m¨¢gicos sin ser afectados por su voluntad. El viejo sin ojos mir¨® a Adam con seriedad, parec¨ªa que la siguiente informaci¨®n ser¨ªa bastante importante: ¡ªPor lo dem¨¢s, el que te dio el consejo no fue el libro, sino que fue un mago antiguo: uno de tus antepasados que se percat¨® de que tu escudo se romp¨ªa en el libro 6 y a partir de ah¨ª tendr¨ªas que vivir lo qu¨¦ libro quiere que vivas, es decir: su voluntad. Por eso en tu primer libro era solo leer, luego de leerlo el escudo se rompi¨® un poco y en el siguiente libro pudiste sentir los pinchazos. As¨ª continuaste hasta que finalmente llegaste al punto donde tu escudo est¨¢ a punto de romperse y el mago antiguo sali¨® a advertirte. ¡ª?C¨®mo es vivir a voluntad de un libro?¡ªPregunt¨® Adam¡ª?El libro me va a tragar y me llevar¨¢ dentro de sus p¨¢ginas? ¡ªSi, en muchos casos los libros te obligan a ser personajes de su historia¡­¡ªContest¨® el viejo sin ojos con seriedad¡ªPor eso es complicado sobrevivir a los libros m¨¢gicos. No obstante, tus antepasados te regalaron toda la iniciaci¨®n: agradece a los que ascendieron y al mago antiguo que guard¨® su voluntad para ayudar a los novatos de estos pisos. La verdad no estaba enterado de que ayudaban tambi¨¦n a los iniciados de los pisos de madera, ten¨ªa entendido que los ayudaba su maestro. Adam estaba bastante impactado con la declaraci¨®n, realmente el escudo parec¨ªa ser incre¨ªblemente ¨²til: si no fuera por esa resistencia, le hubiera sido muy dif¨ªcil sobrevivir a su primer libro m¨¢gico. Por ejemplo, el libro de la ni?a y la bestia era casi una muerte asegurada tener que convertirse en la ni?a que escapa de la bestia y en los otros libros que no ten¨ªan una historia clara podr¨ªa haber sido a¨²n peor. This book was originally published on Royal Road. Check it out there for the real experience. El viejo sin ojos, al ver que el chico parec¨ªa estar meditando el asunto, agreg¨®: ¡ªIgual no tienes que sentirte en deuda con esos viejos bibliotecarios. Estoy seguro de que si llegas tan lejos como ellos, t¨² har¨ªas algo mucho m¨¢s asombroso, Adam. Ahora ves lo importante que es ese libro negro que genera mapas: imag¨ªnate cuando todos usen tus mapas e imag¨ªnete cuando todos se arrodillen ante m¨ª por tus mapas. ¡ªAhora entiendo por qu¨¦ dices que fui la mejor inversi¨®n de tu vida...¡ªMurmur¨® Adam, reflexionando. El joven pelirrojo no sab¨ªa muy bien la utilidad de ver repetidos los mismos hex¨¢gonos una y otra vez. Pero si el viejo deseaba tanto esos mapas es porque deber¨ªa haber alg¨²n truco oculto: trucos que Adam nunca apreciar¨ªa, pero las futuras generaciones s¨ª. As¨ª es como funcionaba esta biblioteca, si no fuera por los antepasados, ahora Adam estar¨ªa en la mitad de su vida y no en su adolescencia. Si no fuera por ellos, esta cueva m¨¢gica no existir¨ªa y si no fuera por ellos, Adam probablemente no habr¨ªa visto un solo libro m¨¢gico en su vida. Y la revelaci¨®n m¨¢s reciente era que si no fuera por sus antepasados, ni siquiera estaba seguro de haber sobrevivido luego de leer su primer libro m¨¢gico. Realmente era una tristeza la historia de estos antepasados: su ayuda fue tan grande, pero tambi¨¦n tan olvidada, al punto que ni siquiera los nombres de los ascendidos sol¨ªa recordarse. El viejo sin ojos, al ver que el tema le interesaba al muchacho, agreg¨®: ¡ªIgual, chico, 6 libros m¨¢gicos protegidos con un escudo innato: es una locura que solamente se ve en los pisos de plata y oro, caracterizados por contar con innumerables estanter¨ªas m¨¢gicas. ?Sabes qu¨¦ es lo m¨¢s ir¨®nico de este asunto, joven h¨¦roe? Adam estaba impresionantemente sorprendido. Nunca en su vida escuch¨® de una estanter¨ªa que quisiera contarle cosas a los bibliotecarios porque s¨ª. Claramente, hab¨ªa una intenci¨®n oculta en el viejo sin ojos, algo que a Adam no le estaba contando, ya que era muy raro que le diera tanta informaci¨®n de forma gratuita. Pero el joven h¨¦roe, como todo bibliotecario: era muy curioso, por lo cual respondi¨® con emoci¨®n: ¡ª??Qu¨¦ es lo ir¨®nico?! El viejo sac¨® sus ojos, lo mir¨® con una sonrisa c¨®mplice y dijo: ¡ªPodr¨ªamos decir que la gente ignorante de los pisos de madera, viven sobre las ruinas de una de las ciudades m¨¢gicas m¨¢s importantes de esta biblioteca, cuando era joven los magos no eran pocos por estas zonas, chico: era un orgullo verlos tomar tus libros. Y ahora los idiotas viven con orgullo donde los esclavos de esos magos dorm¨ªan, por eso deseo tanto la purga, ellos no merecen todo este lujo. Pero t¨² s¨ª Adam, t¨² eres especial. Aunque te tomo casi 600 a?os, eres el primer joven mago que veo en muchos, muchos a?os y lo m¨¢s importante es que eres el primer mago de mi escuela m¨¢gica. Ahora soy una estanter¨ªa con disc¨ªpulos en los pisos de oro y plata. ¡ª?Y eso te da algo especial o porque est¨¢s tan feliz?¡ªpregunt¨® Adam con sospechas del viejo sin ojos, por su actitud extra?a parecer¨ªa que lo hab¨ªa criado como un cerdo para el matadero y justo hoy le estaba contando toda la verdad; el pelirrojo todav¨ªa segu¨ªa traumado con la verdad de la escuela y la biograf¨ªa del juguetero. ¡ªPor supuesto¡­¡ªDijo el viejo sin ojos con una gran sonrisa agachando la cabeza para que se le remarcara el sombrero¡ª?Acaso no ves mi espectacular sombrero de mago? ¡ª?Un sombrero?...¡ªMurmuro Adam mirando como un idiota el sombrero puntiagudo hecho de piedras en la cabeza del viejo sin ojos. E1-124-El secreto del Mago. Con cansancio por el d¨ªa agotador, Adam se sent¨® sobre su escritorio. Luego de haber perdido la conciencia mientras le¨ªa su quinto libro m¨¢gico, el viejo sin ojos hab¨ªa limpiado toda la cueva, por lo que su escritorio estaba a¨²n m¨¢s limpio que antes. Tratando de despejar las dudas y armar un plan, Adam saco la biograf¨ªa de su padrino y le explico todo lo que ocurri¨®. Aunque su padrino no ten¨ªa conocimiento acerca de los libros m¨¢gicos, si ten¨ªa mucha experiencia de vida, por lo que esperaba recibir alg¨²n buen consejo antes de intentar leer el ¨²ltimo libro m¨¢gico de la lista. Luego de un rato, un mensaje apareci¨® en la biograf¨ªa de su padrino: `Muchas cosas de mi vida las olvid¨¦ por desgracia y todo lo que estaba relacionado con los secretos de la religi¨®n de los constructores es la parte que menos recuerdo. Probablemente, lo que experimentaste hoy fue por haber aprendido uno de los secretos de la fe del Mago. Por lo dem¨¢s, las decoraciones suelen ser una cuesti¨®n de estatus para las estanter¨ªas, tal vez ese sombrero simbolice algo muy importante para el viejo sin ojos: as¨ª que no te preocupes mucho por el tema. Ser un mago puede ser ¨²til, pero tambi¨¦n puede ser una tragedia: tal vez veas cosas que es mejor ignorar, pero ya no hay vuelta atr¨¢s, ahora solo puedes adaptarte lo mejor que puedas a la nueva situaci¨®n y tratar de sacarle el m¨¢ximo provecho posible. Suerte con tu sexto libro m¨¢gico'' El pelirrojo ley¨® lo escrito por su padrino con atenci¨®n, lamentablemente parec¨ªa que no hab¨ªa mucha informaci¨®n ¨²til por parte de su padrino acerca de c¨®mo encarar el desaf¨ªo del sexto libro. Por el momento la ¨²nica pista que ten¨ªa era la informaci¨®n que obtuvo de la lectura de su quinto libro. Pero el joven no estaba muy convencido de que, con solamente cerrar la boca, pudiera salir vivo de un desaf¨ªo m¨¢s complicado que el ¨²ltimo que hab¨ªa realizado. En el ¨²ltimo desaf¨ªo, si no fuera por el lago curativo probablemente hubiera muerto y el problema ahora es que el lago no pod¨ªa salvarlo dentro de un libro. Adam con algo de miedo por su futuro incierto le fue a preguntar al viejo sin ojos, parec¨ªa que de este tema s¨ª que responder¨ªas, as¨ª que lo mejor que pod¨ªa hacer en estos momentos era sacar m¨¢s informaci¨®n ¨²til. ¡ªSiendo la estanter¨ªa due?a del libro, ?no deber¨ªa saber que me ocurr¨ªa al leerlo?¡ªpregunt¨® Adam a una de las paredes de la cueva. El viejo sin ojos se materializ¨® y respondi¨® con pena: ¡ªSolo s¨¦ el efecto del libro muy vagamente. No s¨¦ el proceso de como t¨² obtienes los poderes. Adem¨¢s, nunca leo los libros: les pregunt¨® a ellos y ellos me cuentan lo que quieren. Unlawfully taken from Royal Road, this story should be reported if seen on Amazon. ¡ª?Hablas con los libros?¡ªpregunt¨® Adam con sorpresa, buscando m¨¢s informaci¨®n. ¡ªPor supuesto¡­¡ªRespondi¨® el viejo con calma¡ªAdem¨¢s, te recuerdo que cada libro m¨¢gico tiene su voluntad y como mago deber¨ªas tratarlos como seres vivos. ¡ª?Y no podr¨ªas preguntarles cu¨¢l es su acertijo? Deber¨ªas ser un padre para ellos¡ªdijo Adam con algo de insatisfacci¨®n por la respuesta. ¡ªS¨ª, podr¨ªa y tambi¨¦n t¨² podr¨ªas preguntarme c¨®mo revivir otra vez¡­¡ªRespondi¨® el viejo con iron¨ªa¡ªTienes raz¨®n, son como mis hijos, pero son hijos caprichosos y no me escuchan... ¡ª??Y no puedes darme alg¨²n consejo ¨²til?!¡ªpregunt¨® Adam con desesperaci¨®n¡ªNo quiero morir sin que mi padre vea mi t¨²nica negra. Pero ser¨ªa idiota de mi parte desperdiciar tu lago curativo e irme antes de leer el libro. El viejo sin ojos lo mir¨® de arriba a abajo y luego mir¨® su sombrero de mago, con mucha l¨¢stima dijo: ¡ªSi el mago antiguo te dio un consejo: ¨²salo, es como tu padrino, pero este te guiara por el camino de la religi¨®n. Otra alternativa es que puedes platicar con los libros m¨¢gicos: solo pon tu mano arriba del libro m¨¢gico y preg¨²ntale, tal vez te diga la verdad, tal vez te haga las cosas m¨¢s complicadas. Casi a todos mis libros les gustan los h¨¦roes, as¨ª que deber¨ªa hacerte las cosas m¨¢s f¨¢ciles. ¡ª?Podr¨ªas traerme el libro? As¨ª puedo probar hablar con ¨¦l¡­¡ªdijo Adam algo impaciente. ¡ª?Vas a leer tres libros m¨¢gicos en un d¨ªa?¡ªComent¨® el viejo sin ojos¡ªSi quieres un buen consejo: Descansa y practica tus nuevas habilidades, antes de tratar de obtener la habilidad del libro. La ¨²ltima vez ni siquiera preparaste tu sombra, no te apures tanto. Tu padre esper¨® 15 a?os, puede esperar unos d¨ªas m¨¢s. ¡ªSupongo que tienes raz¨®n, me estoy apurando demasiado...¡ªmurmur¨® Adam, pero tampoco estaba tan seguro si esperar o no. Al final Adam decidi¨® relajarse un poco y se puso a leer unos libros por diversi¨®n que ya los echaba de menos, por suerte compr¨® caf¨¦ de m¨¢s pensando que se tomaba como la chocolatada, as¨ª que ten¨ªa reservas para sacarse el sabor de hongos de la cueva. Luego de leer por unas horas, Adam se dispuso a ba?arse, se sac¨® las t¨²nicas negras y se tir¨® desnudo al lago, dejando que el agua m¨¢gica limpiara todo su cuerpo como si fuera una t¨²nica. Pero inmediatamente Adam sinti¨® que hab¨ªa algo anormal en su cuerpo: ?Algo faltaba!. El joven palme¨® su cuerpo para comprobar que todo estuviera en orden. Acto seguido, Adam nad¨® con desesperaci¨®n a la orilla del lago, saliendo del c¨®modo masaje del agua. Al acercarse a la orilla, Adam se puso de pie y mir¨® con angustia su entrepierna. ¡ª??Noooooooo!!¡ªGrit¨® Adam como si le hubieran robado a uno de sus hijos, Adam toc¨® su entrepierna como para revisar que no era solo una ilusi¨®n, pero efectivamente algo faltaba. ¡ªEso explica muchas bromas¡­¡ªdijo el viejo sin ojos mirando a Adam con pena, pero sin empat¨ªa, no entend¨ªa muy bien por qu¨¦ tanta desesperaci¨®n¡ª Piensa en la parte positiva: Al menos no tienes que volver a ir al ba?o para mear. *Puff* Adam se desmay¨® en la orilla del lago, parece que la p¨¦rdida fue demasiado grande para la mente del joven h¨¦roe. E1-125-Y no aparecer铆a... Pasaron los d¨ªas y Adam se encontraba en su escritorio, actualmente estaba jugando con una especie de caja de madera del tama?o de una mano. Seg¨²n el viejo sin ojos, esta extra?a caja era un juguete usado por los magos para pasar el rato: la caja era un bloque de madera s¨®lido, pero en las manos de un mago como Adam se convert¨ªa en una caja de puzzles. Cada vez que resolv¨ªa el puzle la caja cambiar¨ªa de forma y tama?o, pero el objetivo del puzle no cambiaba y era encontrar otra manera de abrir la caja. Dentro de la caja no hab¨ªa nada, ya que la idea de la caja era ¨²nicamente pasar el rato resolviendo alg¨²n acertijo sencillo. Adam obtuvo esta caja del almac¨¦n del viejo sin ojos a cambio de la biograf¨ªa del juguetero. Si bien el libro val¨ªa poco para el viejo sin ojos, Adam logr¨® intercambiar la copia por un juguete antiguo: lo cual era mejor que tener que dejarla abandonada en la cueva. ¡ª?Vas a leer el siguiente libro m¨¢gico? Te pasaste un mes jugando con esa caja¡ªDijo el viejo sin ojos con apuro¡ª Me parece que exageraste un poco con mi consejo¡­ Adam mir¨® al viejo sin ojos y se concentr¨® en el mon¨®culo colocado en el rostro del viejo, inmediatamente un lunar con una boca surgi¨® dentro de la oreja de Adam y le grit¨® con voz chillona: ¡ªEst¨¢ impaciente: ?Quiere que te vayas de su cueva! Adam sonri¨® con felicidad al comprobar que su nueva habilidad funcionaba correctamente: esta era la forma de entender una emoci¨®n y solo funcionaba una vez por d¨ªa por criatura. Lo ¨²nico que ten¨ªa que hacer Adam para activar la voz chillona, era concentrarse en alg¨²n defecto de la otra persona, cuando la misma le hac¨ªa alg¨²n comentario. Support creative writers by reading their stories on Royal Road, not stolen versions. La cantidad de informaci¨®n que el lunar daba generalmente era poca, pero si era cierta y la informaci¨®n cierta val¨ªa mucho m¨¢s que mucha informaci¨®n que pudiera ser incorrecta. Adam trat¨® de ver como aumentar la cantidad de informaci¨®n recibida, pero parec¨ªa ser que siempre era una frase corta. Lo m¨¢s importante es que parec¨ªa ser que el viejo sin ojos nunca pudo escuchar el lunar, por lo cual deber¨ªa ser que solamente Adam pod¨ªa escuchar la informaci¨®n recibida. Durante este mes, Adam tambi¨¦n hab¨ªa entendido la habilidad de convertirse en libro. Pero parec¨ªa ser que usar la habilidad requer¨ªa de hojas de caracteres m¨¢gicos, o al menos esa es la conclusi¨®n a la cual su padrino hab¨ªa llegado luego de que Adam tratar¨¢ de convertirse en un libro. Cada vez que Adam trataba de transformarse, sent¨ªa que se quedaba por la mitad y que si segu¨ªa forzando su cuerpo solo explotar¨ªan sus miembros y no lo lograr¨ªa. Seg¨²n su padrino, eso era signo de que requer¨ªa algo que lo ayude a hacerlo: en este caso lo m¨¢s probable es que fueran caracteres m¨¢gicos, pero por el momento no estaba seguro, ya que Adam no ten¨ªa hojas de caracteres en la cueva. Por lo dem¨¢s los pinchazos en el dedo del joven por las noches nunca pararon en todo el mes y su entrepierna segu¨ªa sin aparecer: lo bueno era que de verdad ya no ten¨ªa que ir al ba?o por ning¨²n motivo y lo malo era justamente que su entrepierna segu¨ªa sin aparecer. Seg¨²n el padrino de Adam: deber¨ªa haber alguna forma de recuperar a su mejor amigo y no morir virgen. Pero por el momento Adam no sab¨ªa c¨®mo hacerlo y tampoco entend¨ªa el motivo de porque ocurri¨® este cambio en particular y c¨®mo se relacionaba con el camino de los magos. Los ojos plateados que aturden: eran una manera de proteger a los h¨¦roes de buen coraz¨®n y el miedo provocado por el cuerpo de los villanos sin sombra: era un modo de facilitarles la vida a la hora de atacar a un grupo grande de personas. Parecer¨ªa que los cambios corporales siempre tienen alguna relaci¨®n o utilidad con la religi¨®n elegida y no son aleatorios. El viejo sin ojos tampoco parec¨ªa conocer el motivo de por el cual en el primer cambio corporal de los magos los mismos perder¨ªan su entrepierna, pero le dijo que no se preocupara tanto por el ''peque?o'' problema. ¡ªPodr¨ªas traer el libro m¨¢gico y as¨ª trato de hablar con ¨¦l¡ªDijo Adam tambi¨¦n algo impaciente por lograr reencontrarse con su padre de una buena vez¡ªNo me anime hablar con la biograf¨ªa del juguetero: as¨ª que estar¨ªa bueno que me gu¨ªes en el proceso. E1-126-è°©rbol Viejo El viejo sin ojos con impaciencia trajo un libro bastante grande, lo dej¨® sobre el escritorio de Adam con mucho cuidado, mir¨® al joven h¨¦roe con expectativa y dijo con tono misterioso: ¡ªSuerte en tu primera aventura m¨¢gica, pero ten cuidado, joven h¨¦roe. ?Este libro puede ser bastante terco y orgulloso si se lo trata de mala manera! ¡ªGracias por el consejo¡­¡ªmurmuro Adam mirando al grueso libro con precauci¨®n; el ¨²ltimo libro que ley¨® el joven de este grosor fue una tortura, as¨ª que el joven imploraba para que esta lectura no fuera tan mala como su anterior experiencia con libros gruesos. La cubierta del libro estaba hecha de madera podrida, mini-hongos azulados y musgo crec¨ªa sobre las cubiertas del libro; lo cual llam¨® bastante la atenci¨®n de Adam, ya que eran exactamente las decoraciones del viejo sin ojos. El t¨ªtulo del libro parec¨ªa estar grabado con un cuchillo y de forma bastante desprolija dec¨ªa: ''¨¢rbol viejo'', bajo el t¨ªtulo del libro, alguien hab¨ªa escrito una frase corta: ''En los tiempos amargos fuiste el refugio que hab¨ªa perdido, gracias por todo. Nos volveremos a encontrar en el origen de los tiempos'' Cuando Adam iba a poner su mano para hablar con el libro: noto que una parte del libro estaba parpadeando debido al efecto busca pistas en sus anteojos, por lo cual Adam mir¨® con m¨¢s atenci¨®n esa parte, pero no noto nada raro en el libro. Parec¨ªa que el libro estaba manchado con algo por el parpadeo. Adam puso la mano y toco lo que parpadeaban, parec¨ªa que la pista era algo de polvo en la cubierta del libro. Inmediatamente, el joven se dio cuenta de que este libro m¨¢gico era uno de los libros escondidos en el almac¨¦n del viejo sin ojos. Con sospechas, Adam pregunt¨®: ¡ª?Por qu¨¦ escondes este libro en los almacenes? ?Est¨¢ maldito y alg¨²n inquisidor trata de quemarlo? ¡ªPodr¨ªas preguntarle al libro. Ahora eres un mago, Adam...¡ªSe quej¨® el viejo sin ojos con algo de molestia¡ª Para hacer las cosas m¨¢s r¨¢pido te dir¨¦ que solo los h¨¦roes de mi cueva pueden leer ese libro y que fue mi primer libro m¨¢gico. ¡ª?C¨®mo lo obtuviste?¡ªpregunt¨® Adam buscando m¨¢s pistas al respecto¡ªSi t¨² lo creaste: ?no deber¨ªas saber sus desaf¨ªos? Support the creativity of authors by visiting the original site for this novel and more. ¡ªNo puedo generar libros m¨¢gicos, ¨²nicamente los custodio¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con amargura¡ªEste libro me fue regalado por uno de los h¨¦roes a los cuales ayud¨¦ en el pasado: ese h¨¦roe fue la mejor inversi¨®n de mi vida, hasta que aprend¨ª el efecto del libro negro. ¡ª?C¨®mo se producen los libros m¨¢gicos?¡ªpregunt¨® Adam, siempre pens¨® que los hac¨ªan en las estanter¨ªas. De hecho, estaba seguro de que los libros de cultura general eran producidos por las estanter¨ªas. ¡ªHay infinidad de maneras...¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos escondi¨¦ndose en la pared de su cueva, parec¨ªa que no ten¨ªa intenci¨®n de responder esa pregunta. Al ver que el viejo sin ojos se marchaba, Adam volvi¨® a buscar pistas por el libro, pero no encontr¨® nada m¨¢s, por lo tanto, el joven se dispuso a poner su mano sobre el libro y pens¨®: ''?Puedes escucharme?'' Para su sorpresa, el libro respondi¨® en su mente: ''Por supuesto, tambi¨¦n puedo verte, joven h¨¦roe...'' La voz del libro parec¨ªa ser la misma que la de Adam, por lo que el joven temi¨® estar enga?¨¢ndose a s¨ª mismo, con algo de dudas Adam pregunto:''Si te leo: ?algo malo va a pasarme?'' El libro respondi¨®: ''Mi poder es un secreto bien guardado, joven h¨¦roe'' Adam escucho esas palabras y se detuvo por un rato, parec¨ªa que solo pod¨ªa confiar en lo dicho por el viejo sin ojos y el libro nunca le contar¨ªa el efecto que se produce al leerlo, con precauci¨®n Adam pregunto: ''Tu desaf¨ªo: ?crees que logre pasarlo o a¨²n no es el momento?'' El libro pens¨® por un tiempo y luego dijo: ''Incluso esperando toda tu vida nunca lograr¨ªas pasar mi desaf¨ªo; a no ser que est¨¦s recorriendo el infinito. No obstante, tus antepasados pasar¨ªan el desaf¨ªo por ti: a¨²n te protegen. No obstante, es incierto si lo lograras o morir¨¢s en el intento. No obstante, te deseo suerte'' Adam sonri¨® al escuchar en su mente que parec¨ªa ser cierto, que solo ten¨ªa que cerrar la boca para pasar este desaf¨ªo. El joven continu¨® preguntando, pero el libro no estaba dispuesto a revelar m¨¢s informaci¨®n ¨²til por desgracia. En consecuencia, Adam, ya habiendo preparado todo, se dirigi¨® hacia el lago, estando sumergido en sus aguas m¨¢gicas, abri¨® el libro para leerlo. El libro contaba con muchas hojas por lo cual deber¨ªa ser una historia bastante larga y como introducci¨®n en la primera hoja solo estaba escrito el siguiente p¨¢rrafo: ¡ª"Si quieres cambiar tu futuro, debes abandonar tu pasado y vivir en el presente". Viv¨ª toda mi vida siguiendo esta frase, pero a estas alturas de mi vida me di cuenta de que ¨²nicamente era una gran mentira. El d¨ªa de hoy el rey quiere que muera, pero no lograra matarme, porque yo me aprovechar¨¦ de mi pasado y vivir¨¦ en mi futuro para evitar mi muerte en el presente'' E1-127- El mago antiguo ¡ª?Un esclavo que rompe su escudo en unos meses? Parece que se est¨¢ por reactivar la ciudadela, ?o acaso eres alguien especial dentro de los esclavos?... Ya veo, tienes casi 600 a?os... ?Eres muy paciente, no? Adam par¨® su lectura de inmediato. Alguien con una voz muy animada y alegre habl¨® en su espalda. Con algo de miedo, el joven h¨¦roe se dio la vuelta para ver quien era. Adam observ¨® a un hombre sentado en un tronco, el hombre estaba muy bien vestido: ten¨ªa puesto un traje muy formal y elegante, un sombrero de copa y un bast¨®n de oro con un ¨¢guila de plata en sus extremos. La mitad del rostro del hombre estaba oculto con una m¨¢scara de plata con forma de un ¨¢guila y la otra mitad estaba oculto con una barba larga y blanca que tapaba toda su boca y barbilla. El hombre enmascarado observ¨® como Adam lo miraba de forma aturdida y dijo con voz alegre: ¡ªPuedes venir a sentarte, por m¨¢s que fueras un esclavo, ahora eres un mago. No hay necesidad de ser tan formal en esta charla. Adam mir¨® su entorno de manera aturdida, lo primero que not¨® fue que para su sorpresa el libro en su mano hab¨ªa desaparecido cuando observ¨® al mago. Pero lo m¨¢s relevante era que, por el miedo al viejo desconocido, hab¨ªa ignorado que ya no estaba en la cueva y parecer¨ªa que estaba dentro del libro. Ahora mismo Adam estaba en una playa junto al mar, parec¨ªa ser de noche y un hombre enmascarado estaba sentado sobre un tronco calentando sus manos en una fogata. Con los pasos tambaleantes por el aturdimiento, el joven h¨¦roe se acerc¨® al tronco, para sentarse en uno de los bordes del tronco junto al hombre enmascarado. En estos momentos, Adam necesitaba informaci¨®n y ahora este hombre parec¨ªa ser la ¨²nica manera de continuar con la historia y completar el desaf¨ªo propuesto por el libro. Al ver que Adam se sentaba junto al fuego, el hombre enmascarado pregunto con curiosidad: ¡ªMi nombre es David, ?c¨®mo te llamas, muchacho? Adam lo mir¨® con cautela. Recordaba el consejo: mantener la boca cerrada hasta el final. El hombre enmascarado vio que Adam no respond¨ªa y dijo entre tosidos: ¡ª*Coff* *Coff* No era literal lo de cerrar la boca ... *Coff* *Coff*... Pero bueno, es un error m¨ªo, me olvid¨¦ de tu estatus como esclavo, deber¨ªa haber supuesto que en tu mente primitiva tomar¨ªas todo lo que dije de forma literal. Aun revelando informaci¨®n que solo el mago conoc¨ªa, Adam segu¨ªa con sospechas y miraba de arriba a abajo al nombre enmascarado. No quer¨ªa que una parte de ¨¦l explotara por hablar de m¨¢s, como ocurri¨® en el ¨²ltimo libro que ley¨®. ¡ªPuedes hablar, chico, nadie te va a castigar...¡ªDijo David, parec¨ªa tener ganas de hablar, cosa no tan com¨²n para los bibliotecarios que Adam conoc¨ªa. El joven se concentr¨® en la barba larga y desprolija en la boca del hombre enmascarado. Acto seguido, un lunar se form¨® en la oreja de Adam y murmur¨® hablando r¨¢pido: ¡ªSe siente muy inc¨®modo por tu silencio, pero el viejo feo no miente. Al escuchar la informaci¨®n, Adam confirm¨® que este hombre enmascarado era el mago antiguo con el que habl¨® en el libro, por lo que r¨¢pidamente hablo para no incomodar m¨¢s a quien lo iba a ayudar a completar este desaf¨ªo: ¡ªMi nombre es Adam, pero no soy un esclavo. De hecho, ya no hay esclavos en los pisos medios. Mientras que los pisos de oro y plata est¨¢n habitados por dementes en mi ¨¦poca. Al escuchar las palabras de Adam, David se qued¨® mirando el fuego de la fogata de forma contemplativa y dijo con calma: ¡ªEsclavo es aquel que no sepa leer: todos nacemos esclavos, incluso yo fui un esclavo. Por lo cual dudo que tengas raz¨®n, muchacho. ¡ªHace unos meses aprend¨ª a leer, por lo que no ser¨ªa un esclavo¡­¡ªComent¨® Adam, un poco molesto por el t¨¦rmino despectivo. ¡ªSi sabes leer, ?Por qu¨¦ usas esa t¨²nica horrible?¡ªRespondi¨® el hombre enmascarado con cierto disgusto¡ªDe todas formas tampoco dudo de tus palabras, muchacho. Es bastante posible que todos los magos hayan logrado el apogeo y ascendieran juntos. ¡ªLas t¨²nicas representan estatus en mi ¨¦poca¡ªDijo Adam mostrando con orgullo su t¨²nica negra ante el mago¡ªSolo las estanter¨ªas buscan algo tan banal como las decoraciones y lo hacen para llamar nuestra atenci¨®n desesperadamente. Support the creativity of authors by visiting Royal Road for this novel and more. ¡ª?En serio? Te toc¨® vivir en una ¨¦poca muy particular¡ªdijo David, parec¨ªa que hab¨ªa una sonrisa debajo de su barba¡ªSupongo que ya lo habr¨¢s notado, pero mi deber es proteger a los j¨®venes magos hasta su iniciaci¨®n, es decir, tu quinto libro m¨¢gico. El sexto es un agregado porque estaba algo aburrido y me di cuenta de que no ten¨ªas un maestro. ¡ªS¨ª, me lo cont¨® una estanter¨ªa. ?Sigues vivo o eres como un padrino?¡ªpregunt¨® Adam mirando al hombre barbudo. ¡ªNo s¨¦ que es un padrino, pero no mor¨ª¡ªDijo David moviendo su barba de manera extra?a¡ªLos magos no mueren, ascienden¡­ Cuando se cansan de vivir. ¡ªEn mi ¨¦poca los ascensos son raros, as¨ª que la gente muere¡ªdijo Adam con algo de pena de no poder haber vivido en la ¨¦poca dorada de los pisos de oro y plata. ¡ªEs l¨®gico, todo es un ciclo¡ªdijo David mirando al fuego¡ªA los bibliotecarios antiguos les cost¨® ascender tanto como les cuesta actualmente a los ¨²ltimos bibliotecarios. No obstante, no hay que preocuparse por eso, porque uno puede escapar del ciclo de una manera bastante sencilla. ¡ª?C¨®mo hago para ascender de forma f¨¢cil?¡ªpregunt¨® Adam con curiosidad. ¡ªSube o baja escalones hasta llegar a pisos donde los tiempos sean dorados¡ªDijo David mirando al fuego contemplativamente¡ªSi la biblioteca es infinita, infinita son sus posibilidades, solo tienes que moverte lo suficiente hasta encontrar otra ciudadela llena de magos, h¨¦roes, eruditos, ermita?os, entre otros¡­ Adam se decepcion¨® un poco por la respuesta: entend¨ªa que si algo as¨ª fuera tan f¨¢cil de hallar, los rumores correr¨ªan por todos lados, por tanto, tendr¨ªa que subir pisos toda su vida ¨²nicamente para encontrar un sitio as¨ª. ¡ª?Sabes donde puedo obtener m¨¢s informaci¨®n de los magos?¡ªpregunt¨® Adam; el viejo sin ojos no contestaba esta pregunta, por lo que era mejor preguntarle a un mago directamente. ¡ªSi en tu ¨¦poca hay pocos magos: ¨²nicamente te queda descubrir por tu cuenta¡ªDijo David con algo de pena¡ªTambi¨¦n puedes preguntarle a los libros m¨¢gicos o estanter¨ªas, pero no de tus pisos... Busca pisos sin bibliotecarios en las cercan¨ªas, donde las estanter¨ªas te valoren m¨¢s que sus reglas. O puedes unirte alguna¡­ ¡ª?A qu¨¦ me puedo unir?¡ªpregunt¨® Adam, notando que el mago se hab¨ªa detenido por la mitad, como si hubiera hablado de m¨¢s. ¡ªNi idea¡­¡ªComent¨® el viejo descaradamente, tratando de ignorar la pregunta. Al percatarse de que el viejo no parec¨ªa querer seguir hablando del tema, Adam aprovech¨® la oportunidad para preguntar: ¡ª?Sabes cu¨¢les son los cambios en el cuerpo de un mago? ?Hay manera de evitarlos o corregirlos? ¡ªPobre...¡ªRespondi¨® David con amargura¡ªPuedes regenerar lo perdido y divertirte, buscando alguna estanter¨ªa que te ayude con eso. Pero los magos no pueden tener hijos, as¨ª que tomamos a los hijos de los esclavos como nuestros pupilos. ¡ª?Pero qu¨¦ ganamos al no tener hijos?¡ªpregunt¨® Adam con urgencia. ¡ªAmor...¡ªContest¨® David mirando al fuego con nostalgia¡ªEs complicado para nuestra raza pensar en el otro. A cambio de perder partes de tu cuerpo, el camino del mago te va convirtiendo en un ser menos fr¨ªo y m¨¢s emocional. La primera emoci¨®n que obtienes es amor, lo cual te permite poder valorar a tus disc¨ªpulos o tus hijos adoptivos. ¡ª?Solo amor? ?No ganamos nada ¨²til?¡ªDijo Adam con incredulidad¡ªParece que perdemos m¨¢s de lo que ganamos en esta religi¨®n... ¡ªNing¨²n padre quiere a sus hijos...¡ªContest¨® David de forma reflexiva¡ªEs una condici¨®n mental de nuestra raza: nos sentimos obligados a no poder heredar nada. Es una pena que nunca tuviste hijos, por lo cual no logras comprender lo que ganaste... ¡ªPero mi padre...¡ªAdam quer¨ªa decir que su padre lo hab¨ªa querido hasta que perdi¨® completamente la cabeza, pero luego record¨® que ¨¦l ten¨ªa casi 600 a?os, era m¨¢s un padre adoptivo que uno de verdad¡ª ?Por eso hay tan pocos ni?os? ¡ªSi, en parte...¡ªdijo David mirando a Adam con algo de curiosidad por su ¨¦poca¡ªEso es lo que termina provocando la aparici¨®n de pisos desiertos. Es una manera de lograr que los secretos sean secretos para siempre... ¡ª?Entonces nuestra especie est¨¢ condenada a la extinci¨®n?¡ªpregunt¨® Adam, llegando a la conclusi¨®n m¨¢s terrible de esta idea. ¡ªSi¡­ con el tiempo la biblioteca quedar¨¢ vac¨ªa¡ªRespondi¨® David de forma pausada¡ªNo obstante, hay estanter¨ªas que se oponen a la biblioteca y buscan cambiar este destino. ¡ª?Cu¨¢les ser¨ªan esas estanter¨ªas?¡ª pregunt¨® Adam, ¨¦l cre¨ªa saber la respuesta, pero teniendo la posibilidad de confirmarlo era mejor asegurarse. El mago acerc¨® sus manos al fuego y lo mir¨® por un rato como si quisiera comprobar algo, hasta que contest¨® con calma la pregunta de Adam: ¡ªLa ciudadela de los magos cuenta con unas estanter¨ªas bastante raras llamadas ''Guarder¨ªas''. O mejor dicho: para custodiar estas estanter¨ªas y darle todos nuestros ascensos es que exist¨ªa la ciudadela. Cuando la biblioteca en toda su infinitud se acerque a la extinci¨®n de nuestra especie, el plan de los magos se llevar¨¢ a cabo y las guarder¨ªas comenzar¨¢n a funcionar, salvando nuestra raza. Fui parte de ese plan y estoy bastante orgulloso de haber colaborado con mi granito de arena. ¡ªPero¡­¡ªDijo Adam con preocupaci¨®n¡ª Las guarder¨ªas, ya est¨¢n funcionando... ¡ª?Entonces eres definitivamente un grand¨ªsimo idiota!¡ªGrito David de manera bastante seria, parec¨ªa no estar bromeando con su insulto¡ªTomaste la peor religi¨®n posible para estas ¨¦pocas: los magos son emocionales y no viven bien en soledad. S¨ª o s¨ª, necesitas la compa?¨ªa de un acompa?ante o morir¨¢s una muerte miserable. La cara de Adam se volvi¨® muy seria, recordaba la ¨¦poca en donde hab¨ªa estado deprimido y fueron los d¨ªas m¨¢s amargos de su vida, por lo que pregunto r¨¢pidamente con algo de desesperaci¨®n: ¡ª?No hay manera de lidiar con la soledad leyendo? ¡ªPara los magos es obligatorio tener otra persona en sus vidas...¡ªDijo el viejo mirando fijamente a los anteojos de Adam¡ªPero tambi¨¦n eres un h¨¦roe: hay rumores de que los h¨¦roes no se rinden y que los villanos no sufren. As¨ª que esos caminos pueden terminar salv¨¢ndote del suicidio. E1-128-?Qu茅 tenemos que hacer?...Para que pregunte... Adam se qued¨® pensando en las palabras del mago antiguo. Lamentablemente, tantos a?os viviendo en una cueva en soledad lo hab¨ªan acostumbrado al silencio, por lo cual no noto que a David dicho silencio lo estaba incomodando por alg¨²n motivo. El mago antiguo se levant¨® del tronco, interrumpiendo el silencio y dijo con una voz algo animada: ¡ªBueno, tenemos trabajo por hacer: hay una historia que completar para que puedas obtener tu siguiente habilidad m¨¢gica, joven mago. ¡ª?Qu¨¦ tenemos que hacer?¡ªpregunt¨® Adam con cautela. ¡ªT¨² por las dudas no hagas nada¡ªDijo David con algo de preocupaci¨®n¡ªTengo el presentimiento que dentro de poco nos atacaran por la costa de la isla. ¡ª?C¨®mo sobrevivimos al ataque?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n, ¨¦l no ten¨ªa forma de defenderse m¨¢s que escapando con su sombra. Cuando pregunt¨® eso, Adam not¨® que algo se estaba moviendo por la arena, parec¨ªa ser una bola de arena que estaba rodando hacia su direcci¨®n, la bola no era muy grande: ten¨ªa el tama?o de una pelota de tenis. La bola rod¨® hasta golpear el pie del mago antiguo . Al chocar la misma estall¨® y la arena sali¨® salpicada por el suelo. Por impresionante que parezca, en el interior de la bola de arena se hallaba un mini David, que actualmente se encontraba en los pies del mago antiguo. El mago antiguo se agach¨®, agarr¨® su copia en miniatura y la llev¨® hasta su boca oculta por su barba. Acto seguido, el mago trag¨® su copia y la mastic¨® por un rato mientras los gritos de dolor y odio llegaban de la copia en miniatura, muriendo en la boca del mago. Con la barba manchada con sangre y trozos de carne, el mago t¨¦rmino de engullir a su copia en miniatura y dijo con felicidad: ¡ªNo sobreviviremos al ataque: ?La clave es morir en manos de los invasores! ¡ª??Qu¨¦ carajos fue eso?!¡ªpregunt¨® Adam aturdido por la escena de la persona en miniatura siendo comida y a¨²n m¨¢s extra?ado por la respuesta de su supuesto salvador. The narrative has been illicitly obtained; should you discover it on Amazon, report the violation. El mago comenz¨® a sacarse algunos trozos de carne que se hab¨ªa desparramado por su barba blanca, mientras tanto, con mucha calma, explic¨® el plan sin prestarle mucha atenci¨®n a la pregunta del joven h¨¦roe: ¡ªActualmente, estamos en el pasado: as¨ª que moriremos y viajaremos al presente. En el presente tendremos que sobrevivir hasta entender c¨®mo salir vivos. Luego nos mataremos y viajaremos al pasado otra vez. En el pasado usaremos lo aprendido en el presente para salir vivos, o eso creo. Estoy algo confundido tambi¨¦n, pero deber¨ªa andar¡­ Con aturdimiento, Adam miro al viejo mago comiendo los pedacitos de carne que sacaba de su barba como si fuera un demente. El joven trat¨® de forzar su mente para tratar de asimilar que lo que acababa de ver era una habilidad m¨¢gica, y analizar seriamente el plan del mago antiguo. Seg¨²n la opini¨®n del pelirrojo, lo que dijo David ten¨ªa cierta relaci¨®n con la ¨²nica pista dada por el libro, es decir, el p¨¢rrafo inicial; sin embargo, la idea de morir para lograr cumplir los objetivos era imposible de asimilar. ¡ª?C¨®mo sabemos que estamos en el pasado?¡ªPregunto Adam con dudas del plan. ¡ªPorque el presente, pasado y futuro son la clave del acertijo¡­¡ªRespondi¨® el viejo mago¡ª Luego sabemos que estamos en el pasado, dado que es de noche; adem¨¢s de que hay otra pista: toma un poco de arena de la playa y t¨ªrala sobre tu mano. Adam hizo caso y tom¨® un pu?ado de arena del suelo, luego levant¨® el pu?o y tir¨® la arena sobre su mano, pero la arena no ca¨ªa de su mano, sino que empez¨® a subir al cielo. ¡ª?C¨®mo descubriste esto? ?No te vi hacer el truco!¡ªDijo Adam, impactado por el descubrimiento, ten¨ªa la cultura general para saber que los relojes de arena funcionaban de manera contraria. ¡ªLos libros m¨¢gicos no tratan de matarte con sus desaf¨ªos...¡ªContest¨® el mago con calma, volvi¨¦ndose a sentar en el tronco¡ªSolo buscan probarte, por lo que dejan pistas por todos lados, mira al fuego, notaras otra pista m¨¢s. Adam hizo caso y se acerc¨® a mirar al fuego, al principio no noto nada extra?o, pero luego noto que las maderas del fuego no se estaban quemando, sino que parec¨ªan como si ya estuvieran quemadas y ahora se estaban regenerando en el fuego. Incluso pod¨ªan verse algunas cenizas volvi¨¦ndose a unir a la madera, mostrando como todo volv¨ªa para atr¨¢s en el tiempo. El efecto parec¨ªa ser obvio, pero el fuego lo ocultaba muy bien, por lo que uno ten¨ªa que concentrarse para notarlo. El viejo mago, al ver que Adam hab¨ªa visto el efecto, dijo con alegr¨ªa: ¡ªBueno, ahora que tienes la respuesta correcta trata de ir encontrando m¨¢s pistas por tu cuenta, tenemos algo de tiempo hasta el ataque. Al decir eso, el viejo mago, sac¨® una caja de metal de su traje, la abri¨® y unos cuantos cigarrillos pod¨ªan hallarse ordenadamente, con calma, sac¨® uno y lo prendi¨® en el fuego de la fogata. Adam sigui¨® la indicaci¨®n del mago antiguo y se puso a buscar pistas por la playa. E1-129-Descubriendo las pistas secretas Luego de pasar un rato buscando pistas, Adam volvi¨® a la fogata junto al mago antiguo. Con una sonrisa oculta por su barba y un cigarrillo en su boca, el viejo mago palmeo el tronco con su mano y dijo con felicidad: ¡ªVen, chico, si¨¦ntate y cu¨¦ntame qu¨¦ otra pista encontraste. Un poco extra?ado por el trato amable, Adam se sent¨® en el tronco junto a la fogata y coment¨® sus descubrimientos: ¡ªParece que la marea del agua te empuja a la isla y las huellas en la arena desaparecen al hacer m¨¢s de 19 pisadas, por otra parte, es muy probable que nos ataquen una vez que se apague el fuego de la fogata. El viejo mago dio una calada y dijo entre risas: ¡ªNo me hab¨ªa dado cuenta de la pista de las pisadas en la arena, pero es muy buena. Otra pista que podr¨ªas hallar: es que la madera del tronco sobre el cual estamos sentados es la que sol¨ªa verse en los pisos de madera antes de los ascensos. ¡ª?C¨®mo sabes que esta es la madera original de los pisos de madera?¡ªpregunt¨® Adam con algo de curiosidad. El joven miraba con atenci¨®n al tronco y efectivamente no ten¨ªa el mismo color que los pisos o paredes de los hex¨¢gonos de los pisos medios¡ª?Tan vieja era la ciudadela m¨¢gica del piso de plata y oro? ¡ªNo, la ciudadela es m¨¢s moderna que la ¨¦poca de los antiguos bibliotecarios¡ªRespondi¨® el mago antiguo mientras fumaba¡ªPero si vas al mundo reverso, puedes ver como son originalmente las estanter¨ªas de esos pisos. Es bastante complicado para las estanter¨ªas hacer cambios en ese sitio, as¨ª que es una buena manera de mirar al pasado. ¡ªEl problema del tiempo lo termin¨¦ de entender¡­¡ªComent¨® Adam con calma, a estas alturas ya confiaba en que el viejo mago terminar¨ªa resolviendo todo por ¨¦l; sin embargo, el joven todav¨ªa ten¨ªa varias dudas¡ª?Pero c¨®mo descubriste que nos van a atacar? ?No podr¨ªa pasar otra cosa? Adem¨¢s, ?cu¨¢l es la pista para saber que reviviremos e iremos al presente? ¡ªL¨®gicamente, hice trampa...¡ªDijo el viejo mago descaradamente¡ªTengo un par de habilidades m¨¢gicas que advirtieron mi muerte, luego otras que me dieron las respuestas correctas y finalmente segu¨ª las pistas y llegu¨¦ a esa conclusi¨®n. Adam se preocup¨® un poco con la respuesta. En definitiva, ¨¦l no ten¨ªa esas habilidades m¨¢gicas y en el siguiente libro m¨¢gico que leyera, el mago antiguo no estar¨ªa para ayudarlo a completar el desaf¨ªo. Con temor, el joven h¨¦roe pregunt¨®: ¡ª?Si fueras alguien sin esas habilidades m¨¢gicas, por ejemplo yo, como saldr¨ªas vivo de este libro? ¡ªSi yo tuviera tu edad, no saldr¨ªa vivo de este libro ...¡ªContest¨® David con preocupaci¨®n¡ªLos libros que usan paradojas temporales y resurrecciones en sus acertijos son bastante complicados. La verdad, no quiero asustarte, muchacho, solo sigue mis instrucciones y saldr¨¢s bien, espero¡­ Unauthorized reproduction: this story has been taken without approval. Report sightings. ¡ª??C¨®mo que dudas de que todo saldr¨¢ bien?!¡ªpregunt¨® Adam con a¨²n m¨¢s miedo. Pero el mago ignor¨® su pregunta, solo se tocaba su barba de arriba abajo mientras miraba al fuego, parec¨ªa estar pregunt¨¢ndose algo a s¨ª mismo mientras miraba la fogata. Luego de un tiempo el mago volvi¨® a fumar y respondi¨® en un tono bastante apagado y pausado, parec¨ªa que internamente a¨²n pensaba en otro asunto: ¡ªLa pr¨®xima vez no te metas en libros complicados, a no ser que tengas unos cuantos seguros de vida¡­ De hecho, estoy un poco preocupado con el tema: incluso con mi ayuda, hay libros demasiado complicados para un esclavo sin educaci¨®n¡­ Hay pistas en donde estoy abusando demasiado de la voluntad del libro al contarlas, deber¨ªas descubrirlas por tu cuenta¡­ Aunque sin habilidades m¨¢gicas es imposible que lo hagas. ¡ª?En serio no hay manera de hacerlo sin habilidades m¨¢gicas?¡ªpregunt¨® Adam con mucha preocupaci¨®n. ¡ªLas pistas importantes, son demasiado rebuscadas para que las entiendas¡ªContest¨® David tirando su cigarrillo al fuego¡ª Por ejemplo: las 19 pisadas en la arena simboliza el viaje al futuro, ya que el hex¨¢gono 0 de 18 simboliza el viaje al pasado, pero como estamos en el pasado nos vamos al presente. ¡ª?Ascender es volver al pasado?¡ªpregunt¨® Adam con aturdimiento. ¡ªAscender es volver a empezar, ir al pasado es un poco m¨¢s simple ¡ªContest¨® el viejo mago con felicidad en satisfacer la curiosidad de Adam¡ª?Recuerdas el acertijo del ¨²ltimo p¨¢rrafo al aprender un idioma? ¡ª¨¦l muri¨® para volver a donde todo comenz¨®...¡ªMurmur¨® Adam entendiendo la pista dejada en la historia del joven h¨¦roe, ahora que se lo contaba otra persona parec¨ªa bastante evidente que era una pista sobre la realidad del ascenso. ¡ªEl ataque est¨¢ simbolizado en la madera quemada en el fuego¡ªComent¨® David apuntando al fuego con la mano¡ªHay algunas hojas de laureles quem¨¢ndose en el fuego: en algunas historias los laureles simbolizan la paz con uno mismo. Como dije era rebuscado, pero tambi¨¦n el libro te da bastante tiempo. ¡ª?C¨®mo est¨¢s seguro de que resucitaremos al morir?¡ªpregunt¨® Adam, todo lo dem¨¢s parec¨ªa tener alguna pista, as¨ª que no estar¨ªa mal sacar la pista m¨¢s crucial de todo el libro. ¡ªNo puedes ver esa pista, porque no le¨ªste los suficientes libros m¨¢gicos¡ªDijo David con algo de pena¡ªEl libro te pide que recorras una cierta cantidad del camino del mago para ver esa pista. Recuerda que la isla que t¨² ves y la que yo veo son diferentes. ¡ª?Es muy distinta la isla que ves?...¡ªMurmur¨® Adam mirando su entorno, para el joven la isla era bastante chica: en unos minutos podr¨ªas dar la vuelta completa y hab¨ªa unos pocos arbustos por el medio. Adem¨¢s de los arbustos, estaba la fogata y el tronco para sentarse, que eran lo m¨¢s llamativo de toda la isla. ¡ªBastante distinta, pero lo m¨¢s importante est¨¢ en el cielo sobre la isla¡ªDijo David apuntando al cielo. Adam alzo la vista para mirar a la direcci¨®n apuntada por el viejo mago, pero el cielo nocturno estaba negro y sin estrellas, por lo que parec¨ªa rodiado de nubes. ¡ªLas estrellas en el cielo est¨¢n formando la constelaci¨®n de la cig¨¹e?a¡ªRespondi¨® David con calma¡ªEso puede simbolizar un renacimiento, no obstante d¨¦jame darte un buen consejo: ?Nunca te juegues la vida por estas pistas!. Como te dije antes, hice trampa para comprobar todo de antemano. E1-130-El Pasado. Adam miro al cielo por un buen rato, pero ciertamente no ve¨ªa nada en el cielo negro. La principal anomal¨ªa de que se percat¨® el joven era que la isla parec¨ªa estar iluminada por la luz de la luna, pero ciertamente no hab¨ªa luna en el cielo, o al menos ¨¦l no pod¨ªa verla, por lo cual le pregunt¨® al mago: ¡ª?Hay una luna, no? ?Cu¨¢ntos libros m¨¢gicos necesito leer para poder verla? ¡ªNi idea, no hay un n¨²mero fijo de libros para lograr eso¡­¡ªRespondi¨® David mientras fumaba con calma¡ªSolo pr¨¦stale atenci¨®n a los n¨²meros importantes, por lo dem¨¢s, s¨ª, hay una luna muy linda en el cielo. ¡ª?Cu¨¢les son los n¨²meros importantes?¡ªPregunto Adam ¡ªSolo hay tres n¨²meros relevantes en toda la biblioteca: 5, 18 y 0¡ªRespondi¨® David con calma¡ªPero el 0 se representa con el 69 en nuestra religi¨®n. Te recomendar¨ªa no llegar a 69 libros m¨¢gicos le¨ªdos sin ning¨²n disc¨ªpulo. ¡ª?Pero entonces si hay n¨²meros fijos o no?¡ªRespondi¨® Adam con dudas. ¡ªCada libro m¨¢gico te aporta una cantidad de magia bastante aleatoria¡­¡ªComent¨® David mirando como el fuego de la fogata se hac¨ªa cada vez m¨¢s d¨¦bil¡ªPor lo que no te podr¨ªa decir un n¨²mero fijo para ver la luna. Adam observ¨® que el fuego estaba por apagarse; sin embargo, el joven no quer¨ªa desaprovechar esta oportunidad ¨²nica, por lo que continu¨® pregunt¨¢ndole de forma apurada: no quer¨ªa que el ataque interrumpiera su oportunidad dorada de preguntar acerca de la religi¨®n del mago. ¡ª?Entonces qu¨¦ tienen de especial esos n¨²meros?, y ?Por qu¨¦ a las religiones no se las conoce como camino de vida?, siempre tuve esa pregunta. El mago antiguo aprovech¨® el poco fuego restante para prenderse un ¨²ltimo cigarrillo y contest¨® con calma mirando a la costa de la playa: ¡ªSi lees 5 libros m¨¢gicos podr¨¢s hablar con los libros m¨¢gicos, si lees 18 libros m¨¢gicos tu tiempo de vida se duplicar¨¢ y con 69 libros le¨ªdos obtienes otra vida. Por lo dem¨¢s, ya sabes la respuesta a la segunda pregunta, solo no la reflexionaste con seriedad: un camino no cambia el mundo, una religi¨®n s¨ª. Tu mundo cambia cuando avanzas en una religi¨®n, o mejor dicho tu percepci¨®n del mundo es la que cambia. ¡ªOtra vida¡­¡ªMurmuro Adam con asombro mirando a la fogata. El fuego estaba por apagarse y las ramas de laurel se hac¨ªan cada vez m¨¢s obvias a medida que la madera ardiendo se regeneraba y la fogata volv¨ªa a ser unos troncos reci¨¦n prendidos fuegos. ¡ªYa falta poco...¡ªMurmur¨®, el mago antiguo¡ªSe pueden escuchar algunos movimientos en el agua, parece que el rey de los oc¨¦anos es el que nos quiere muertos en esta historia. Adam se concentr¨® en escuchar, pero ¨¦l no pod¨ªa o¨ªr nada por el momento. El viejo mago mir¨® al fuego a punto de apagarse y dijo: ¡ªRecuerda no molestar al rey en el pasado o enviar¨¢ m¨¢s hombres a matarnos en el siguiente pasado, solo deja que te maten en la primera oleada. Otra pista es que es un rey, no podemos luchar contra un rey: tenemos que escapar de esta isla para completar la aventura¡­ Adam asinti¨®, pero dudaba bastante en que tuviera la valent¨ªa para seguir ciegamente los consejos del mago antiguo, cuando el consejo era nada m¨¢s y nada menos que morir de forma r¨¢pida. Fue entonces, mientras que Adam estaba meditando qu¨¦ hacer a continuaci¨®n, cuando unos ruidos comenzaron a escucharse desde la direcci¨®n de las olas. *Scruish**Scruish* Adam mir¨® a la costa y observ¨® como unos cuatro humanos estaban saliendo del agua, por otro lado, el fuego de la fogata s¨¦ hab¨ªa apagado y ahora parec¨ªan ser unos troncos listos para quemar. Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there. Los cuatro humanos se mov¨ªan de manera bastante err¨¢tica y cada vez que una de sus articulaciones se mov¨ªa, se escuchaba un crujido que provocaba un extra?o sonido. Parec¨ªa que sus articulaciones estaban hechas de rocas y cruj¨ªan cada vez que quer¨ªan mover alguna parte del cuerpo. Las cuatro personas parec¨ªan ser bastante lentas, por lo que se tomaron bastante tiempo en llegar a la orilla de la playa. Los cuerpos de las personas estaban desnudos y ten¨ªan la piel arrugada como si hubieran estado cientos de a?os en el agua, adem¨¢s sus cuerpos parec¨ªan estar llenos de crust¨¢ceos pegados a sus pieles. Por otra parte, los hombres arrugados portaban espadas oxidadas, las cuales parec¨ªan estar bastante rotas, al punto que Adam dudaba que pudieran cortarlo de verdad. Pero lo que m¨¢s llamaba la atenci¨®n, era que las extra?as criaturas ten¨ªan movimientos err¨¢ticos en los cuellos, manos y pies. La espada en las manos de las criaturas eran agitadas de forma aleatoria, como si el cuerpo de las cuatro personas estuviera siendo controlado por alguien m¨¢s con mucha dificultad, apenas logrando que se movieran para adelante. ¡ªSi son as¨ª de lentos, escapar y matarlos ser¨ªa facil¨ªsimo¡­¡ªDijo Adam mirando a los cuatro hombres acercarse a ritmo de tortuga¡ªDudo que incluso qued¨¢ndome sentado logren matarme, de suerte pueden sostener esa espada¡­ ¡ªLa clave es que te maten ahora, recuerda lo que te dije...¡ªRespondi¨® David con calma. Pero mientras dec¨ªa eso, una especie de l¨ªquido negro sali¨® de las suelas de su zapato. Adam no se dio cuenta de esto porque no pod¨ªa apartar la mirada de los cuatro hombres desnudos. El mago antiguo, al ver a Adam aturdido con los hombres acerc¨¢ndose, continu¨® explicando su idea: ¡ªEste no es un libro m¨¢gico que se resuelva solo luchando, pocos lo son, tienes que pensar y resolver la lecci¨®n que el libro busca transmitir. Lo mejor a veces es ignorar la historia banal contada en sus p¨¢ginas. *Scruish**Scruish* Finalmente, las criaturas estaban a unos pocos metros de Adam y David, a estas alturas los dos pudieron sentir un hedor a pescado podrido proveniente de los cuatro humanos arrastrando sus pies hacia su direcci¨®n. Adam se cubri¨® la nariz con la manga de su t¨²nica, le dieron ganas de vomitar por el terrible olor a pescado podrido desprendido por estos cuatro cad¨¢veres. Pero el joven h¨¦roe se resisti¨® por el miedo a la muerte: por m¨¢s que el viejo mago le haya dicho que para salir vivo del libro ten¨ªa que morir todav¨ªa hab¨ªa una parte del muchacho que se rehusaba a quedarse sentado y esperar su muerte. *Scruish**Scruish* Pasaron unos pocos minutos y los cuatro hombres estaban a unos pocos pasos de la fogata apagada, tanta cercan¨ªa hac¨ªa que el miedo de Adam estallara y quisiera salir corriendo. Pero el joven se contuvo para no moverse, tomando valent¨ªa al ver que el antiguo mago a su lado se qued¨® callado, fumando su cigarrillo durante toda la lenta caminata de los cuatro cad¨¢veres. *Wush**Wush* Las espadas oxidadas cortando de forma aleatoria el aire, se escucharon cerca de Adam. Al escucharlas, el joven no aguant¨® m¨¢s y se trat¨® de levantar, no obstante, reci¨¦n ahora, se dio cuenta de que no pod¨ªa mover su cuerpo: ?parec¨ªa que estuviera pegado al tronco donde estaba sentado! Con desesperaci¨®n, Adam miro al tronco y se dio cuenta de que un l¨ªquido negro y aceitoso sal¨ªa constantemente de los zapatos del viejo mago. El l¨ªquido estaba agarrando toda su cintura: pegando su culo al tronco. Aun as¨ª, Adam ni siquiera pod¨ªa sentir el peso del l¨ªquido, parec¨ªa como si el aire tomar¨¢ color y ahora lo estaba agarrando por m¨¢s que el l¨ªquido ten¨ªa un aspecto similar al petr¨®leo. ¡ª...¡ªAdam trato de decir algo, pero cuando abri¨® la boca, el l¨ªquido negro salto de su cintura a su boca meti¨¦ndose por su garganta. Adam llor¨® de desesperaci¨®n mientras miraba al mago antiguo mirar al cielo fumando sin prestarle nada de atenci¨®n como si buscara ignorarlo. Cada vez que el joven h¨¦roe trataba de pronunciar la frase m¨¢gica para lograr su escape, m¨¢s l¨ªquido negro se met¨ªa a su garganta, por extra?o que parezca el l¨ªquido no ten¨ªa sabor, ni textura, ni olor, realmente parec¨ªa aire negro, pero su aspecto aceitoso indicaba todo lo contrario. *Wush* Un espadazo roz¨® al asustado Adam, provocando que su mejilla sangrase. Al sentir el dolor, el joven, con m¨¢s terror que nunca, prob¨® su ¨²ltimo intento de decir las palabras m¨¢gicas. Pero apenas Adam abri¨® la boca, el l¨ªquido negro de su cintura dejo de pegar su trasero al tronco y en su lugar lo catapulto hacia la espada oxidada de unos de los cad¨¢veres andantes. *?Haaaaaa!* Adam sali¨® volando hacia la espada del cad¨¢ver y la boca abierta del joven se meti¨® dentro de la espada oxidada, haciendo que su garganta fuera completamente atravesada. El pelirrojo sinti¨® la mezcla del sabor oxidado de la espada y de su sangre, junto a un dolor insoportable que lo hizo perder la conciencia. E1-131- Acertijos, Desaf铆os, Moralejas: Un simple Capricho *Puff* *Haaa* Adam con dolor se tom¨® la panza, algo lo hab¨ªa golpeado. Apenas se tom¨® la panza, record¨® donde se encontraba. El joven rod¨® por la arena y se levant¨® de golpe para ver quien lo hab¨ªa golpeado. ¡ªNo te preocupes, no te culpo por no confiar en mis palabras¡­¡ªDijo el viejo mago con el bast¨®n en la mano¡ªNo est¨¢ mal dudar un poco de los otros. Adam mir¨® al mago de forma aturdida, todav¨ªa estaba tratando de procesar todo lo ocurrido. Pero lo que m¨¢s llam¨® la atenci¨®n de Adam, es que ahora era de d¨ªa en la playa y al alzar la mirada not¨® que un sol naranja los estaba iluminando. Por otra parte, la fogata parec¨ªa estar como nueva, es decir, como si estuviera lista para usarse en cualquier momento. David se percat¨® de que el joven h¨¦roe estaba poco a poco saliendo del aturdimiento y agreg¨® con calma: ¡ªEsta vez no tenemos que morir r¨¢pidamente, sino que tenemos que tomarnos el tiempo de aprender a como sobrevivir a todos los desaf¨ªos futuros y luego moriremos para viajar al pasado nuevamente. Tenemos algo de tiempo hasta que el primer ataque ocurra, ve preparando todo y busca pistas por la playa. ¡ª?C¨®mo sabemos cu¨¢nto tiempo tenemos esta vez?¡ªpregunt¨® Adam con dudas; el fuego de la fogata ya no serv¨ªa como pista. ¡ªDesc¨²brelo por ti mismo¡ªRespondi¨® David volvi¨¦ndose a sentar en el tronco¡ªDe todas formas te avisar¨¦ de antemano cuando el ataque est¨¦ por ocurrir, as¨ª puedes correr a mi lado. Adam entendi¨® que el mago no quer¨ªa darle m¨¢s pistas y dej¨® que pudiera descubrir lo m¨¢ximo posible del acertijo por su cuenta. Sin muchas preocupaciones, Adam se fue a buscar pistas, luego de haber resucitado y viajado al futuro: su confianza en el mago antiguo era absoluta. El joven h¨¦roe solo ten¨ªa que esperar y el mago antiguo lo resolver¨ªa todo, pero lo mejor que pod¨ªa hacer era tratar de resolver algo por su cuenta, para ir prepar¨¢ndose por si alg¨²n d¨ªa lograba obtener otro libro m¨¢gico que pudiera leer. La primera pista que busc¨® resolver Adam fue la de las pisadas, por lo tanto, el joven camin¨® por la arena prestando atenci¨®n a las huellas formadas. Inmediatamente, Adam not¨® que no se produc¨ªan huellas. En consecuencia, las huellas deber¨ªan ser la pista de que el joven se dirig¨ªa al pasado y segu¨ªa la l¨®gica contraria a las 19 pisadas m¨¢ximas de la otra vez. Lo siguiente que fue a observar Adam fue la fogata. La ¨²ltima vez la fogata dio muchas pistas interesantes, as¨ª que era un buen lugar para observar. Al mirar con cuidado, Adam not¨® que entre las ramas de laurel y maderas hab¨ªa algo parpadeando por el buscador de pistas de sus anteojos. Estaba bastante escondido, por lo que el joven tuvo que mover varios troncos hasta encontrar el objeto. El objeto en cuesti¨®n era una simple chapa met¨¢lica, a primera vista no parec¨ªa tener nada de especial, pero Adam la inspeccion¨® con m¨¢s cuidado. Lo primero que sinti¨® el joven es que la chapa de metal estaba fr¨ªa, por tanto, la fogata nunca se hab¨ªa prendido por el momento. Lo segundo que not¨® Adam es que la chapa de metal parec¨ªa tener algo escrito en el idioma de los pisos de madera. La chapa de metal dec¨ªa lo siguiente: ¡°El rey viene por mi cabeza, pero nunca la obtendr¨¢, dado que esta isla tiene un gran secreto enterrado en donde mis peores enemigos descansan. Suerte joven h¨¦roe, no saldr¨¢s vivo si solo dependes del mago antiguo: este libro result¨® ser m¨¢s complicado de lo que ¨¦l esperaba¡± Las manos de Adam comenzaron a temblar y tir¨® la chapa al suelo. Con preocupaci¨®n, el joven mir¨® a David fumando con tranquilidad arriba del tronco y dijo gritando: ¡ª?Estoy en peligro! ?A este ritmo morir¨¦ por este libro! ¡ª?Descubriste algo?¡ªpregunt¨® David con una sonrisa, tratando de transmitir calma al muchacho. ¡ªEsta es mi letra y este es un mensaje oculto enviado del futuro por m¨ª mismo¡ªRespondi¨® Adam mientras se?alaba con su mano la chapa de metal¡ª Es decir, que la chapa fue enviada del pasado al que viajaremos. El cual se transformar¨¢ en mi actual futuro y en ese futuro no logramos salir vivos. David no dijo nada, pero tir¨® su cigarrillo al suelo y tom¨® la chapa de metal con velocidad, la ley¨® y con una voz completamente contraria a la calma que buscaba transmitir hace poco pregunt¨®: This story has been stolen from Royal Road. If you read it on Amazon, please report it ¡ª?C¨®mo obtuviste este libro? ?Qu¨¦ tiene de distinto de los otros 5 libros que le¨ªste antes? Asustado por el estado alterado del mago antiguo, Adam respondi¨® r¨¢pidamente con sudor en el rostro: ¡ªLos primeros dos libros m¨¢gicos eran regalos por unas ascensiones y los otros tres libros m¨¢gicos me lo dio la misma estanter¨ªa que me dio este libro. ¡ª?Cu¨¢les son las condiciones de la estanter¨ªa para darte el libro? ??Qu¨¦ te hizo hacer?!¡ªPregunt¨® David impaciente ¡ªSon mi recompensa por participar en una guerra de ascensos, 4 libros m¨¢gicos y sus efectos. ¡ª?Eso no dice nada, idiota!¡ªGrito David, con mal humor, parec¨ªa realmente preocupado por la muerte de Adam¡ª ?Cu¨¢les son las reglas para que leas el libro en condiciones normales? ¡ªResponder una pregunta muy complicada¡ªdijo Adam de inmediato, dada la situaci¨®n no parec¨ªa estar ofendido por el insulto¡ªPor ejemplo, los pasos para lograr una resurrecci¨®n. ¡ªNo, eso no es lo suficientemente complicado como para que no pueda salvarte...¡ªDijo David preocupado¡ª Las estanter¨ªas pueden ignorar sus propias reglas, pero no pueden oponerse a la voluntad de un libro, el libro acepto que lo leas y es porque cumpliste alguna condici¨®n: ?Cu¨¢les son esas condiciones? Adam r¨¢pidamente pens¨® en posibles soluciones y comento de forma apurada tratando de no perder tiempo: ¡ª?Karma? Mi karma es muy bueno, el viejo sin ojos ama a los h¨¦roes. ¡ªNo, no es tan bueno: ?Solo tienes los ojos plateados!¡ªRespondi¨® David mientras caminaba en c¨ªrculos por la arena¡ªTal vez la estanter¨ªa no te dijo todas las condiciones, pero las cumplistes. Qu¨¦ cosas hiciste, por lo cual la estanter¨ªa te permiti¨® leer este libro: ?Piensa en los detalles al recibir tus libros! *Tos* *Tos* La boca de Adam s¨¦ cerr¨® de repente. El joven empez¨® a toser como si se hubiera atragantado con algo. Acto seguido algo empez¨® a trepar por la garganta de Adam y su boca cerrada luch¨® por mantener sus labios pegados, como si algo dentro de la misma buscara escapar y ¨¦l no quisiera que saliera. ¡ª?Polvo!¡ªGrito Adam abriendo la boca de en par como si estuvieras saliendo una pelota por su boca en vez de una palabra. Acto seguido el joven comenz¨® a vomitar sangre sobre la arena. ¡ª?Polvo? ?Qu¨¦ significa el polvo, Adam?¡ªpregunt¨® David mientras, dejaba de dar vueltas en c¨ªrculos y se paraba con las dos manos apoy¨¢ndose en su bast¨®n. Adam mir¨® de forma aturdida a la sangre en la arena y luego pens¨® en la palabra que dijo inconscientemente por esa extra?a habilidad, a¨²n algo aturdido coment¨®: ¡ªEl viejo sin ojos no guardaba este libro en su estanter¨ªa, lo hab¨ªa olvidado, pero ahora recuerdo que me dijo que era porque solo los h¨¦roes que viv¨ªan en su cueva pod¨ªan leer este libro. ¡ª?Cu¨¢ntos h¨¦roes viven en su cueva?¡ªpregunt¨® David preocupado. ¡ª¨²nicamente yo, nadie ...¡ªContest¨® Adam r¨¢pidamente. ¡ª?Cu¨¢les son las condiciones para vivir con la estanter¨ªa?¡ªpregunt¨® David de forma inmediata, interrumpiendo a Adam. ¡ªNo leer libros m¨¢gicos y ser buena persona¡ªRespondi¨® Adam tambi¨¦n apurado. ¡ªNo leer libros m¨¢gicos... ?En los pisos de oro y plata?... Mierda¡­¡ªDivago David, sac¨¢ndose la m¨¢scara de ¨¢guila y tir¨¢ndola al suelo. Adam mir¨® la cara del mago antiguo: extra?amente le faltaba la nariz y no ten¨ªa orejas, tampoco ten¨ªa ojos: en su lugar, dos canicas decorativas se hab¨ªan puesto en sus cuencas oculares para aparentar unos ojos, pero sus p¨¢rpados parec¨ªan reales, por lo que se cerraban y abr¨ªan con naturalidad sobre las canicas. La piel en su rostro parec¨ªa ser roja como si su verdadera piel hubiera sido arrancada y los m¨²sculos en su cara pod¨ªan verse a simple vista. El mago antiguo ignor¨® la mirada de Adam y se masaje¨® la frente con un solo dedo por un buen rato. Un agujero comenz¨® a formarse en la frente de David por la presi¨®n de su dedo y algo de sangre de color negro como la tinta sali¨® de su frente arrugada. Mientras ocurr¨ªa la extra?a escena, pregunt¨® con calma: ¡ª?El nombre del libro? ?La apariencia? ?Recuerdas algo m¨¢s que llamar¨¢ tu atenci¨®n? ¡ªEl libro ten¨ªa la misma apariencia que la estanter¨ªa¡ªRespondi¨® Adam mirando con asco la sangre negra como la tinta¡ªPor lo dem¨¢s, el libro se llama ¨¢rbol viejo y la estanter¨ªa me dijo que era su primer libro m¨¢gico: que lo obtuvo de otro h¨¦roe que vivi¨® en su cueva. David no respondi¨®, recogi¨® la m¨¢scara en la arena y volvi¨® a pon¨¦rsela. Camino hacia el tronco, se sent¨® con comodidad y dijo con calma: ¡ªSupongo que la ignorancia puso tu vida en riesgo: el primer libro m¨¢gico de todas las estanter¨ªas m¨¢gicas es especial y su voluntad suele ser complicada de ignorar, dudo que pueda salvarte el culo y resolver el acertijo al mismo tiempo... ¡ª?Entonces voy a morir?¡ªpregunt¨® Adam en voz baja. ¡ªT¨¦cnicamente, ya moriste en el futuro...¡ªRespondi¨® David con a¨²n m¨¢s calma, parec¨ªa que ya no le importaba la seguridad de Adam¡ª Pero no te preocupes tanto, por m¨¢s complicado que sea el libro m¨¢gico, el mismo solo tratar¨¢ que entiendas su acertijo¡­ ¡ªEntonces...¡ªpregunt¨® Adam con algo de bronca, porque el mago se par¨® en la mitad de su charla¡ªSi ya s¨¦ que voy a morir en el futuro: ?C¨®mo salgo vivo? ¡ªEse es el acertijo del libro...¡ªRespondi¨® David con calma¡ªEl libro te mato en el futuro, porque en este momento yo te respondo el acertijo; en vez de que t¨² resuelvas. Entiende el acertijo, completa el desaf¨ªo, aprende su moraleja y saldr¨¢s vivo. E1-132-El acertijo del è°©rbol Viejo ¡ª?Entonces no vas a ayudarme?¡ªpregunt¨® Adam con preocupaci¨®n. ¡ªClaro que voy a ayudarte, joven mago¡ªDijo David con una sonrisa oculta por su barba¡ªPero no voy a resolver el acertijo por ti. De todas formas ya tienes todas las pistas para resolverlo, pi¨¦nsalo un poco: es bastante f¨¢cil... Adam se qued¨® mirando a David como si estuviera reflexionando sus palabras, pero en realidad no estaba pensando, sino que se concentr¨® en la sangre negra que manchaba la barba blanca del viejo mago. Inmediatamente, un lunar se form¨® en la oreja del joven y susurro: ¡ªEl viejo tiene mucha confianza en la voz, pero la realidad es que est¨¢ m¨¢s angustiado de lo que aparenta, porque teme que el libro est¨¢ manipulando su mente. Sin embargo, el mago est¨¢ seguro de que podr¨¢s resolver el acertijo, ya que en definitiva moriste en el futuro, pero cuando ese futuro logr¨® transmitir su mensaje se convirti¨® en tu actual pasado. Adam se palme¨® la cabeza: el acertijo era bastante f¨¢cil una vez que sab¨ªa la respuesta. Pero ahora el joven h¨¦roe estaba preocupado e imploraba que hacer trampa de esta manera no sea notado por la voluntad del libro. En teor¨ªa, no deber¨ªa poder notarlo nadie adem¨¢s de ¨¦l: como bien aprendi¨® cuando ley¨® el libro que le dio esta habilidad: ''¨¦l sabe, lo que ellos no saben'' ¡ªUna vez que resuelves el acertijo, ?qu¨¦ haces?¡ªpregunt¨® Adam con dudas¡ª?Solo lo digo en voz alta y aprendo la habilidad del libro?. ¡ª?No, claro que no! El acertijo solo ayuda a terminar la historia con vida¡ªRespondi¨® el viejo con bastante preocupaci¨®n; parec¨ªa no gustarle la pregunta de Adam¡ªEn general a los libros le gusta ver como los actores terminan su historia y sobre todo le gusta que aprendan su moraleja, por lo que debes continuar con tu papel hasta que de verdad entiendas lo que tienes que entender. A case of content theft: this narrative is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. ¡ª?Puedo decirte mi soluci¨®n al acertijo del libro para comprobarla?¡ªpregunt¨® Adam, buscando no jugarse la vida con una conclusi¨®n. ¡ª?No, no y claro que no! ¡ªRespondi¨® David, con a¨²n m¨¢s preocupaci¨®n, por la direcci¨®n que estaba tomando la charla¡ª¨²nicamente conf¨ªa en ti mismo, como cualquier mago lo har¨ªa, yo no puedo darte m¨¢s respuestas en esta etapa del libro. Todas las pistas fueron dadas anteriormente y ahora debes unirlas. ¡ªBueno, supondr¨¦ que al menos puedes ayudarme a buscar por la isla¡ªdijo Adam mirando a David con cierta expectativa por su confirmaci¨®n. El mago asinti¨® con la cabeza y el joven h¨¦roe continu¨® con sus planes: ¡ªAy¨²dame a buscar algunos hongos azulados por la isla, esos son mis peores enemigos, los odio de tanto comerlos. ¡ªBueno, buscar¨¦ los hongos por la izquierda y t¨² ve por la derecha¡ªDijo David tirando el bast¨®n de su mano al suelo, pero el bast¨®n no toc¨® el suelo, sino que se qued¨® flotando por la arena. El viejo mago se par¨® arriba del bast¨®n con bastante destreza y sali¨® volando a gran velocidad en busca de los hongos. Adam hab¨ªa quedado traumado por lo que pas¨® con la patineta de su antiguo director en la escuela. En consecuencia, cuando el joven vio el bast¨®n del mago levitando arriba de la arena, se asust¨® y sali¨® corriendo a buscar los hongos azulados. Uno de los problemas que Adam ten¨ªa, es que no sab¨ªa cuando comenzaron los ataques en el presente o si habr¨ªa ataque alguno. No encontr¨® pistas al respecto, por lo que decidi¨® ser r¨¢pido y encontrar el secreto de la isla. El joven h¨¦roe entendi¨® que la clave para sobrevivir (y la respuesta al acertijo) era utilizar la informaci¨®n de la chapa enviada del futuro, para as¨ª lograr que ese futuro se convierta en el pasado de su yo present¨¦. Por tanto, si siguiera las instrucciones enviadas del futuro, lograr¨ªa salir vivo en el presente. La soluci¨®n del acertijo de Adam se basaba en que su yo futuro nunca recibi¨® esa chapa y muri¨®; no obstante, su yo futuro habr¨ªa logrado salvar al yo presente mandando esa chapa. Y tal como dijo el inicio del libro: para sobrevivir al ataque del rey, Adam tendr¨ªa que haber vivido en el futuro para lograr salir vivo en el presente. E1-133- Lo curioso es que finalmente pueda leer como comenzè´¸ todo. Adam camin¨® por la playa por unos minutos, la isla no parec¨ªa ser muy grande, por lo que en poco tiempo pudo recorrer una buena parte de la costa. Finalmente, descubri¨® que detr¨¢s de unos arbustos con escasas hojas se encontraban 10 hongos azulados formando un c¨ªrculo no muy grande, pero tampoco peque?o. Adam no ten¨ªa ni idea como su yo pasado obtuvo estos hongos estando dentro del libro y m¨¢s importante a¨²n, porque su yo pasado le hab¨ªa dado la informaci¨®n de tal manera que solo ¨¦l pudiera reconocer el mensaje. Pero ahora esos detalles no importaban, con mucha velocidad corri¨® hacia el c¨ªrculo de hongos y se puso a cavar, no quer¨ªa perder un solo segundo. Adam cav¨® en la arena por unos minutos y finalmente encontr¨® un tabl¨®n de madera, que deber¨ªa pertenecer a la trampilla que daba paso a la clave de su supervivencia en esta isla. Tras seguir sacando un poco m¨¢s de arena, Adam pudo abrir la trampilla enterrada. El joven h¨¦roe vio una escalera de mano de metal oxidado que bajaba hasta la oscuridad absoluta, Adam tom¨® uno de los champi?ones azulados y lo tir¨® por la escalera. La iluminaci¨®n del champi?¨®n mostr¨® que la escalera estaba en buenas condiciones y un b¨²nker hecho de madera se encontraba abajo de la arena. Adam tom¨® unos cuantos champi?ones azulados para que sirvieran como varas de iluminaci¨®n, no sab¨ªa que hab¨ªa en el b¨²nker y era mejor tener algo para iluminar en la distancia. El joven h¨¦roe levant¨® su dedo gordo y el mismo se ilumin¨® como una vela, acto seguido comenz¨® a bajar la escalera con apuro ayudado por la iluminaci¨®n de los hongos y su dedo. Al bajar las escaleras, Adam se encontr¨® con el piso de madera. El b¨²nker debajo de la arena parec¨ªa ser muy grande por lo que no pod¨ªa ver las paredes de los extremos, el joven agarr¨® los champi?ones fluorescentes en sus bolsillos y los tir¨® a la oscuridad del b¨²nker para ir iluminando los extremos. Por suerte, tras iluminar el b¨²nker con la luz de los champi?ones, Adam observ¨® que no hab¨ªa nadie adentro adem¨¢s de ¨¦l. El piso del b¨²nker estaba lleno de pisadas blancas que de un vistazo Adam descubri¨® que eran las suyas. En la arena de la playa, las pisadas blancas de sus pies en el pasado no pod¨ªan ser registradas m¨¢s de 19 pasos y las del presente directamente no dejaban pisadas, pero en este b¨²nker hecho de madera parec¨ªa que las pisadas no se borraban. El b¨²nker solo ten¨ªa 6 estatuas de madera en su interior y todas las estatuas miraban a la entrada del b¨²nker donde se encontraba la escalera de mano. Las estatuas estaban conformadas por: un hombre con un escudo y espada, una mujer con un arco, un enano con una bolsa llena de polvo, un duende montado en un robot, un rat¨®n muy grande con una caja llena de tuercas y finalmente un maniqu¨ª con un par de pistolas en sus manos. La mayor¨ªa de las pisadas apuntaban al hombre con el escudo y la espada, por lo que Adam se acerc¨® a esa estatua para inspeccionarla con mayor atenci¨®n. Cuando el joven s¨¦ acerc¨® lo suficiente, se percat¨® de que el escudo del hombre estaba parpadeando. Adam inspeccion¨® el escudo con atenci¨®n iluminando con su dedo y not¨® que algo hab¨ªa sido grabado con un cuchillo en la parte trasera del escudo: ''No elijas este, elige el rat¨®n'' Unauthorized reproduction: this story has been taken without approval. Report sightings. Adam reconoci¨® su letra en el mensaje e inmediatamente entendi¨® su significado: cada estatua le dar¨ªa una forma posible para lograr sobrevivir en la aventura, su yo del pasado descubri¨® este lugar y se convirti¨® en la opci¨®n que parec¨ªa ser la m¨¢s segura para sobrevivir en este libro: El hombre con un escudo y espada. Al actual Adam tambi¨¦n le parec¨ªa una buena opci¨®n el hombre con el escudo, pero parec¨ªa que pod¨ªa cambiarse de estatua seleccionada en el medio del desaf¨ªo y su yo pasado descubri¨® que era mejor comenzar con la estatua del rat¨®n gigante. Adam, siguiendo el consejo, fue hasta la estatua del rat¨®n, no sab¨ªa c¨®mo seleccionarla, pero cuando se acerc¨® lo suficiente observ¨® que la oreja del rat¨®n parpadeaba. Adam meti¨® sus dedos en la oreja de madera del rat¨®n y sinti¨® que alguien hab¨ªa introducido un pedazo de papel dentro de la oreja, con expectativa Adam lo sac¨® y lo abri¨®. El mensaje estaba escrito con sangre y dec¨ªa: ¡°Los lunares temen. Los constructores no recuerdan su pasado. El 00008 nos protege¡± La mano de Adam tembl¨® y sudor provino de su espalda, inmediatamente tir¨® el mensaje en su boca e hizo fuerza para obligarse a tragarlo. Adam entend¨ªa el mensaje a la perfecci¨®n y su significado era terrible a m¨¢s no poder. Este era un c¨®digo que solo ¨¦l podr¨ªa descubrir, lo m¨¢s importante es que su yo pasado tem¨ªa que otra persona pudiera entender este mensaje y solo hab¨ªa dos personas en esta isla¡­ ¡°Los lunares temen¡± y el hecho de que el mensaje sea colocado en la oreja: significaba que en la ¨²ltima carga para descubrir emociones usada por Adam en el pasado, los lunares le dijeron que ten¨ªa que tener cuidado con el mago. ¡°Los constructores no recuerdan su pasado¡±: Era probablemente lo revelado por el poder de Adam y serv¨ªa como una pista para dudar el motivo por el cual el mago antiguo recordaba todo su pasado en el camino de los magos, mientras que su padrino no recordaba mucho acerca de su religi¨®n y tambi¨¦n hab¨ªa muerto. Adem¨¢s, el mago antiguo parec¨ªa no tener problemas en revelar secretos del camino del mago. Claramente, hab¨ªa algo mal y el Adam del pasado lo descubri¨® antes de morir. ¡°El 00008 Nos protege¡± Lo cual significaba que el infinito proteg¨ªa al joven h¨¦roe. Esto podr¨ªa interpretarse como una advertencia del Adam del pasado y la advertencia era que esto pod¨ªa ser un bucle infinito, por lo que la verdadera manera de solucionar el puzle era empleando el bucle para sacarle provecho. Adam inspeccion¨® todo el b¨²nker con atenci¨®n en busca de m¨¢s pistas, tras revisarlo todo ¨²nicamente encontr¨® dos pistas m¨¢s. La primera era un ray¨®n en la pared, seg¨²n el joven est¨¦ ray¨®n deb¨ªa simbolizar que logr¨® revivir una sola vez. Mientras que la segunda pista era un tabl¨®n de madera colocado en una de las paredes del b¨²nker. Por la cantidad de polvo en la madera y la forma en que estaba escrito el mensaje, Adam se percat¨® de que esto era parte del b¨²nker y no algo agregado por su yo pasado. El mensaje escrito en el tabl¨®n dec¨ªa lo siguiente: ¡°El mundo me dijo que derrotar al rey era imposible, pero tambi¨¦n es imposible que el rey me mate en el futuro. Para combatir al rey y desafiar al mundo, utilizar¨¦ estas estatuas que pertenecen a cada uno de los guerreros que murieron por la mano del rey en el pasado. Volver¨¦ a sus tiempos, pero esta vez saldr¨¦ vivo y vengar¨¦ al guerrero asesinado¡± *Shgg* Cuando Adam termin¨® de leer el mensaje, las 6 estatuas de madera empezaron a girar con lentitud hasta mirar al joven h¨¦roe. Sin dudar, Adam se acerc¨® hasta la estatua del rat¨®n y estir¨® la mano, tocando la estatua y esperando ver qu¨¦ ocurr¨ªa. Apenas la toc¨®, el joven h¨¦roe sinti¨® que todo daba vueltas y desapareci¨® en el aire. E1-134-Lo interesante es ver como segu铆a la corriente... Adam mir¨® de forma aturdida su nuevo entorno: estaba en el mismo b¨²nker de madera, pero ahora el b¨²nker estaba iluminado con unas antorchas colocadas en las paredes. Adem¨¢s, todas las estatuas hab¨ªan desaparecido, excepto la del rat¨®n grande con la caja de madera. Con aturdimiento, el joven levant¨® sus brazos y observ¨® c¨®mo sus dedos se hab¨ªan convertido en garras y toda su piel estaba rodeada de pelo color rojo con manchas blancas. Al observar su cuerpo con m¨¢s cuidado, Adam se dio cuenta de que se hab¨ªa convertido en un rat¨®n gigante similar al de la estatua. Todo el b¨²nker parec¨ªa un poco m¨¢s grande para Adam, ya que el rat¨®n era mucho m¨¢s chico que un hombre adulto y a lo mucho ten¨ªa la altura de un ni?o de 8 a?os. Sus dos orejas eran muy grandes y su olfato parec¨ªa ser mucho mejor, al punto que se dio cuenta de que era muy c¨®modo sentir el mundo con su nariz. Usar su nuevo cuerpo era muy instintivo para Adam, como cuando se hab¨ªa convertido en un pescado usando su habilidad m¨¢gica. Ahora le era algo inc¨®modo caminar en dos patas y se dio cuenta de que prefer¨ªa correr con las manos en el suelo. Adem¨¢s, el joven h¨¦roe se percat¨® de que ten¨ªa una cola que le permit¨ªa girar con mejor velocidad y actualmente la utilizaba para apoyar sus dos patitas sobre el suelo. La caja de madera que Adam ten¨ªa en su mano ten¨ªa unas correas para poder colocarla en su pecho, y de esa forma mantenerla cuando corr¨ªa con sus dos manos apoyadas al suelo. La caja no era simple y de hecho era un arma m¨¢gica bastante compleja que empleaba su raza para sobrevivir. Dentro de la caja se generar¨ªa una torreta, la cual el joven dise?¨® en su pasado y serv¨ªa fundamentalmente para defenderse. Adam se dio cuenta por qu¨¦ su yo pasado le hab¨ªa recomendado esta estatua y no era por las torretas, sino porque la mente de este rat¨®n era incre¨ªblemente mejor que la de un bibliotecario. Apenas sali¨® del aturdimiento, se dio cuenta de un mont¨®n de problemas en la soluci¨®n de este libro y entendi¨® como su yo pasado hab¨ªa logrado armarse con un plan para enviar el mensaje al pasado. Lo m¨¢s importante es que noto que algo estaba afectando su cerebro, impidiendo que pensara en utilizar a su padrino desde que entr¨® en el libro. El joven cheque¨® su cuerpo, pero la biograf¨ªa de su padrino se hab¨ªa perdido y no lo hab¨ªa acompa?ado con su transformaci¨®n. Lo segundo que not¨® Adam con su nuevo cerebro de rat¨®n, es que el libro hab¨ªa afectado tambi¨¦n el cerebro de quien deb¨ªa ser su ayudante, convirti¨¦ndolo en otro de los personajes de la historia y solo hab¨ªa dos personajes fundamentales: el h¨¦roe y el rey. Es decir que el mago antiguo era ni m¨¢s ni menos que el rey de la historia y el bucle infinito era el arma de Adam para derrotar al rey. As¨ª que el mago antiguo lo traicionar¨ªa al final y morir¨ªa por la mano del rey como el resto de estatuas. Aunque al ocurrir eso no morir¨ªa, ya que siempre hab¨ªa otro Adam seguro en el futuro: un Adam que podr¨ªa ser salvado por el yo presente, el yo que se convertir¨ªa en el pasado de Adam y tendr¨ªa que darle la pistas para que el bucle sea cada vez m¨¢s favorable para el joven h¨¦roe hasta lograr solucionar el desaf¨ªo propuesto por el libro. Por lo cual Adam, antes de hacer cualquier cosa para salir vivo del libro, busco una manera de transmitir esta informaci¨®n a su yo futuro en caso de que ¨¦l fallara. The tale has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. Esto tambi¨¦n era una de las ventajas m¨¢s incre¨ªbles de esta raza: Adam estaba ciento por ciento seguro que morir¨ªa esta noche por falta de informaci¨®n, no obstante su ¨²nica meta era lograr cumplir con la misi¨®n de salir con vida. Parec¨ªa que su vida actual no le importase, porque su cerebro de rat¨®n ten¨ªa confianza de que mientras juntara informaci¨®n bucle por bucle al final saldr¨ªa vivo. Sin decir una palabra: Adam camino hacia una de las paredes y tallo con sus garras, dos franjas, luego dio dos patadas en la pared arriba de cada franja: al fin al cabo toda la informaci¨®n fue transmitida en c¨®digo por su yo pasado por alg¨²n motivo. Sus anteojos segu¨ªan puestos, por lo que Adam noto que por m¨¢s que est¨¦ transformado en un rat¨®n, sus huellas segu¨ªan siendo las de un bibliotecario. El joven admir¨® con curiosidad las pisadas en la pared, no sab¨ªa si esto era un secreto de los anteojos y podr¨ªan servir para revelar la verdadera identidad de una persona transformada, o si era porque estaba dentro de un libro m¨¢gico. Adam observ¨® la habitaci¨®n con cuidado: el problema es que solo hab¨ªa una estatua donde deber¨ªa haber 6, o su yo pasado no tendr¨ªa forma de tallar el mensaje en el escudo de madera. Por lo que Adam mir¨® el b¨²nker con m¨¢s cuidado para encontrar algo distinto. El joven se percat¨® de inmediato de que esta raza de ratones era algo ciega, por lo que no pudo ver de un vistazo que pegadas a las paredes del b¨²nker hab¨ªa varios muebles de madera. Las cuales en su visi¨®n torpe parec¨ªa que eran parte de la pared de madera. Acerc¨¢ndose a las paredes, Adam apreci¨® que hab¨ªa tres muebles que antes no hab¨ªa visto, uno en cada pared del b¨²nker. Mientras que la cuarta pared conten¨ªa la escalera de mano. El primer mueble era un pedestal de madera, el segundo mueble era un ata¨²d de madera y el tercer mueble era un armario tambi¨¦n de madera. Adam en cuatro patas y con la caja segura en su barriga se acerc¨® al ata¨²d, parec¨ªa ser el m¨¢s peligroso y lo mejor era revisarlo antes de proceder con los dem¨¢s. Adam con cuidado abri¨® el ata¨²d. Pero no hab¨ªa nada adentro, por consiguiente lo dej¨® abandonado y fue por los otros dos muebles, no entend¨ªa la funci¨®n del ata¨²d, pero algunos de los otros dos muebles pod¨ªa darle pistas acerca de su funci¨®n. Al llegar al pedestal de madera, Adam not¨® que estaba vac¨ªo, lo toc¨® con la mano y un libro con cubierta de madera apareci¨®, con apuro el joven lo abri¨® y observ¨® que el interior del libro estaba compuesto por dos columnas, una columna conten¨ªa frases y la otra: n¨²meros. Leyendo un poco, Adam encontr¨® lo que buscaba: ''Agrega las 6 estatuas de los h¨¦roes al b¨²nker / 100 puntos'' Al leer la frase, Adam entendi¨® como su yo pasado hab¨ªa logrado intercambiar de razas, al parecer este libro permit¨ªa mejorar el b¨²nker y darle cosas ¨²tiles para enfrentarse al rey; su yo pasado hab¨ªa logrado llegar a estos 100 puntos, por lo tanto, siguiendo sus consejos Adam deber¨ªa superarlos. Acto seguido Adam memoriz¨® todas las mejoras eran solo 10, por lo que era algo sencillo de hacer. Entre las mejoras dos le llamaron la atenci¨®n: ''Mejora de caja de armaduras: Ahora puedes colocarte armaduras de metal'' y ''Mejora de caja de utilidades: Ahora puedes conseguir una utilidad m¨¢s'' De un vistazo, Adam comprendi¨® que estos eran los otros dos muebles en la habitaci¨®n: el motivo era porque eran las ¨²nicas actualizaciones del b¨²nker que empezaban con la palabra mejora y no agregan nada nuevo. Al parecer el pedestal con el libro no era mejorable. Adam camin¨® hacia el armario. El joven supuso que de este armario es de donde el Adam del pasado hab¨ªa logrado encontrar los 10 champi?ones azulados y esa deb¨ªan ser las utilidades dadas por el armario. Al abrirlo el armario, Adam vio que no hab¨ªa nada adentro, adem¨¢s de un tabl¨®n de madera que dec¨ªa: 1 punto por intento. E1-135-Que interesante juego se hab铆a armado el libro... Esto deb¨ªa ser el armario de utilidades y su yo del pasado debi¨® usar 10 puntos para comprar los champi?ones que dan luz. Entendiendo la funci¨®n de este mueble, Adam dedujo que el ata¨²d deber¨ªa ser la caja para mejorar armaduras. Para comprobar su idea, el joven se acerc¨® al ata¨²d, pero no entendi¨® muy bien c¨®mo funcionaba, por las dudas se meti¨® dentro y cerr¨® el ata¨²d con su tapa, pero tampoco pareci¨® andar. Adam supuso que todo esto se explicar¨ªa y podr¨ªa utilizarse cuando tenga los puntos, los cuales todav¨ªa no sab¨ªa c¨®mo ganar. Dado que no hab¨ªa mucho m¨¢s que investigar en el b¨²nker, Adam trep¨® por las escaleras con agilidad y lleg¨® hasta la superficie, r¨¢pidamente corri¨® hacia la zona donde estaba la fogata. El joven no sab¨ªa si todo era id¨¦ntico a su anterior paso por el pasado, pero s¨ª sab¨ªa que este libro ten¨ªa una constante y era que todas las pistas cruciales fueron dejadas cerca de la fogata. En su forma de rata, Adam corr¨ªa a una velocidad bastante m¨¢s r¨¢pida que un humano, por lo que en poco tiempo pudo llegar hasta la fogata. Al llegar, lo primero que hizo el joven fue acercarse al tronco y poner arriba del mismo su caja de madera. Adam planeaba usar este lugar para empezar a armar sus defensas y era mejor ir prepar¨¢ndolo ahora antes de investigar nada, ya que a la torreta le tomaba un tiempo para construirse y si no la ten¨ªa armada para cuando comenzaran los ataques estar¨ªa muerto. Luego de poner la caja sobre el tronco, Adam coloc¨® su palma sobre la caja de madera y cada tabl¨®n de la caja empez¨® a girar y moverse en diferentes sentidos hasta formar una torreta. La torreta solo ten¨ªa un ca?¨®n y disparaba un disparo a la vez, tampoco disparaba de manera muy r¨¢pida por desgracia. La munici¨®n no era infinita, por lo que Adam ten¨ªa que utilizar los primeros puntos para comprar m¨¢s munici¨®n en el armario de utilidades. Por suerte la torreta ven¨ªa con un cargador con 250 balas y el mismo se recargaba de forma muy sencilla. Otro problema de su raza es que la caja ¨²nicamente ten¨ªa las piezas para generarle una torreta y tambi¨¦n tendr¨ªa que comprar repuestos para comprar otra torreta, as¨ª que pase lo que pase ten¨ªa que lograr que esta torreta funcionase hasta tener los puntos para conseguir los repuestos. Unlawfully taken from Royal Road, this story should be reported if seen on Amazon. Cuando la torreta termin¨® de construirse, la caja de madera cay¨® sobre el tronco y la torreta empez¨® a girar buscando objetivos de forma autom¨¢tica. Sinti¨¦ndose un poco m¨¢s seguro, Adam observ¨® su entorno: Todo parec¨ªa ser igual a su anterior paso por el pasado, por lo que la fogata estaba prendida iluminando los alrededores, y una rama de laurel tambi¨¦n se hallaba quem¨¢ndose en la fogata. Como se mencion¨® anteriormente, el tronco segu¨ªa estando y parec¨ªa que no hab¨ªa mucha m¨¢s informaci¨®n disponible en los alrededores. Por lo que Adam aprovech¨® este tiempo para empezar a armar un muro de arena alrededor de la fogata. Con sus patas y manos de rat¨®n, el joven comenz¨® a cavar en la arena, notando que la tarea termin¨® siendo inusualmente f¨¢cil e instintiva. Sus torretas pod¨ªan disparar, hab¨ªa una raza que usaba pistolas y otra raza que usaba arcos, por lo que era muy probable que hubiera enemigos que tambi¨¦n puedan atacar con armas a distancia. En consecuencia, Adam se estaba preparando para enfrentarlos armando una barricada con arena. Su estrategia ser¨ªa mantener las torretas lo m¨¢s seguras posible, mientras las torretas se encargaban de atacar a sus enemigos. Antes de que pudiera terminar el muro de arena que defend¨ªa la parte trasera, Adam comenz¨® a escuchar los crujidos provenientes del mar y unas cuatro personas se acercaron a la costa, igual que como hab¨ªa ocurrido en su anterior paso por el pasado. Adam observ¨® con cuidado como los cuatro hombres corrompidos por el mar se acercaban agitando sus espadas de forma aleatoria. *Piuuu* Apenas uno de los hombres toc¨® la orilla de la costa, la torreta dispar¨® en la cabeza de la criatura haciendo que se desplomara en el suelo. La torreta dej¨® de girar y su ca?¨®n empez¨® a mecerse de un lado a otro sobre la cabeza de otro de los hombres, hasta que finalmente la torreta logr¨® fijar su ca?¨®n en la cabeza del hombre y dispar¨® para abatir al enemigo. *Piuuu* Un agujero se form¨® en la cabeza del hombre corrompido y cay¨® en el suelo; la criatura solo hab¨ªa logrado dar unos pocos pasos en la costa. A este ritmo todo se har¨ªa de forma autom¨¢tica, por lo que Adam decidi¨® ganar tiempo y se fue corriendo al b¨²nker sin esperar el resultado evidente. Cuando lleg¨® al b¨²nker, Adam observ¨® que en los alrededores de la estatua del rat¨®n se encontraban cuatro monedas de oro parpadeando por el efecto de sus lentes. E1-136-Ahora entiendo por que fue tan complicado.... *Piuu, Piuu, Piuu* Tres agujeros entraron en la panza de un hombre gigante y gordo, mientras el mismo se acercaba con lentitud a la fogata en la distancia. La piel del hombre era gris y parec¨ªa ser bastante grasosa, un l¨ªquido blanco y pegajoso surg¨ªa constantemente de sus poros desprendiendo un hedor horrible. La criatura era tan alto como un ¨¢rbol y ten¨ªa algas creciendo por su espalda. Mientras que sus piernas estaban repletas de corales que crec¨ªan como par¨¢sitos. En una de las manos de la criatura se encontraba un gancho bastante oxidado, el cual se tambaleaba r¨ªtmicamente a medida que el hombre gordo caminaba, esperando una oportunidad para poder clavarlo en el joven h¨¦roe. Sin importarle los disparos, el hombre gigante sigui¨® caminando con ritmo lento, parec¨ªa que las balas no le estaban haciendo mucho efecto y solamente eran absorbidas por la piel grasosa del gigante. Adam desde la distancia not¨® el problema: esta era su oleada n¨²mero 20 y entendi¨® que estaba muerto. Su caja de madera ¨²nicamente pod¨ªa controlar tres torretas de forma autom¨¢tica, luego de eso la cuarta torreta no andar¨ªa y estar¨ªa de reserva hasta que alguna de las otras tres se destruyera. Esto estaba limitando a Adam, si bien se hab¨ªa armado una barricada muy bonita, el hombre gordo y gigante pod¨ªa simplemente caminar arriba de ella y destruir todas sus torretas. Por su velocidad de tortuga, el hombre gigante no podr¨ªa agarrarlo y matar a Adam. Pero el joven no tendr¨ªa tiempo para armar m¨¢s torretas con el hombre gordo persigui¨¦ndolo, por lo que solamente podr¨ªa correr hasta que un enemigo m¨¢s r¨¢pido apareciera entre las oleadas y lo matara. A diferencia de las otras 20 oleadas, en esta batalla solo hab¨ªa un enemigo, pero este enemigo pod¨ªa tragarse las balas de las torretas como si le disparara balines de goma y en consecuencia, Adam no ten¨ªa manera de derrotar al gigante. Aunque parezca incre¨ªble, el joven h¨¦roe no se alter¨® por su inminente muerte y en su lugar corri¨® por las trincheras que hab¨ªa armado y sali¨® de la fortaleza de sacos de arenas, alambres y p¨²as. Su cerebro de rat¨®n no dudaba y entend¨ªa que toda su fortaleza ser¨ªa destruida dentro de poco y ahora lo importante era prepararse para el futuro. La informaci¨®n m¨¢s valiosa que reuni¨® en estas 20 batallas, es que a lo mucho ocurrir¨ªan 30 oleadas hasta que la fogata se apagar¨¢: momento donde probablemente el rey aparecer¨ªa y el enfrentamiento final comenzar¨ªa. En este nuevo viaje por el pasado parecer¨ªa que la fogata se apagar¨ªa en la ¨²ltima oleada y no indicaba el comienzo, sino que, por el contrario: significaba el final de la aventura m¨¢gica o el ¨²ltimo desaf¨ªo. Tal vez esta era la estrategia de la rata elegida por su yo pasado para vencer al rey: la estrategia de morir y acumular informaci¨®n hasta ser invencible, por ejemplo, la informaci¨®n de que este enemigo no se pod¨ªa derrotar con buenas defensas y se necesitaba un buen ataque. Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there. No obstante, el actual Adam entend¨ªa que esta estrategia elegida por su yo pasado no servir¨ªa para nada: porque a estas alturas comprendi¨® que el libro quer¨ªa que ¨¦l entendiera su moraleja, m¨¢s que jugar un juego de reglas fijas. Por tanto, esto no era un juego de sobrevivir oleadas, sino que esto era una historia con moraleja y el juego se ganaba cuando el libro comprobaba que Adam aprend¨ªa la moraleja. En consecuencia, el libro buscar¨ªa una excusa para matar a Adam, cambiando las oleadas las veces que sean necesarias hasta que est¨¦ seguro de que el joven de verdad comprendiera c¨®mo sacarle jugo a su pasado. Cuando Adam ya pr¨¢cticamente no dudara de que tiene que usar su pasado para sobrevivir, entonces el libro har¨ªa las oleadas sencillas y lo dejar¨ªa marchar con su habilidad. Es por eso que Adam estaba obligado a hablar en c¨®digo con su yo pasado: no era el rey el que iba a destruir las pistas; era el libro que buscaba asegurarse de que solo un poco de informaci¨®n se trasmitiera a su yo futuro y el resto ten¨ªa que ser redescubierto por Adam. Esto Adam lo hab¨ªa verificado hace poco, ya que hab¨ªa dejado varias pistas que ahora hab¨ªan desaparecido de la isla, por lo tanto, el libro le estaba advirtiendo de que no se pod¨ªa simplemente armar un manual de instrucciones para salir con vida. Adem¨¢s, la siguiente pista importante que Adam hab¨ªa conseguido es que el mago antiguo no se encontraba por ning¨²n lado en la isla. Por lo que era muy probable que sea realmente el enemigo final al que el joven tenga que enfrentarse; sin embargo, el mago antiguo ser¨ªa mandando del futuro al pasado cuando la fogata se apagar¨¢ nuevamente. El joven h¨¦roe corri¨® hacia el b¨²nker, ten¨ªa que buscar algo que hab¨ªa guardado para su ¨²ltima oleada; sin embargo, al parecer no aguantar¨ªa tanto, por lo que era mejor usarlo ahora. Al bajar al b¨²nker varios muebles nuevos pod¨ªan hallarse, pero eso poco importaba, en estos momentos lo ¨²nico relevante era una chapa de metal que hab¨ªa dejado arriba de la estatua de la rata. Esta era la chapa que desencadenar¨ªa que Adam encontrar¨¢ el b¨²nker en el futuro, la obtuvo al sobrevivir a su oleada n¨²mero 10 y era la ayuda m¨¢s grande dada por el libro: ya que seg¨²n las estimaciones del joven, esta chapa permitir¨ªa que se enviar¨¢ la informaci¨®n que quisiera al futuro. El resto de pistas deb¨ªa esconderse y luego ser hallada por el buscador de pistas de sus anteojos. Lo m¨¢s importante de esta chapa es que si hab¨ªa ayuda, tras la oleada 10, posiblemente lo haya en la oleada 20, pero esta vez Adam no lograr¨ªa averiguar eso. El joven escribi¨® un mensaje r¨¢pidamente en la chapa usando sus garras y sali¨® corriendo hacia la fogata para tirarla en el fuego. Cuando lleg¨® a la zona de la fogata, Adam not¨® que el hombre gigante estaba destruyendo toda la base, pero eso no le import¨® a Adam y corri¨® hacia la fogata. Viendo a la rata acercarse con velocidad, el hombre gordo cambi¨® su objetivo y con una agilidad desproporcional a su cuerpo, clav¨® el gancho en el est¨®mago de Adam, sin darle tiempo al joven para reaccionar al ataque. *Sukishiii* Un sonido raro se emiti¨® de la boca de Adam por el dolor. Pero el joven h¨¦roe reuni¨® sus ¨²ltimas fuerzas y tir¨® la chapa a la fogata. Acto seguido, el hombre gigante levant¨® a Adam atrapado en su gancho y lo tir¨® a su boca. *Crush* *Crush* Con desesperaci¨®n, el joven trato de morir r¨¢pido mientras era masticado con crueldad. E1-137- El comienzo del verdadero juego... *Wishh* Adam sinti¨® que algo le golpeaba la cabeza. El joven se despert¨® por el golpe, y mientras se tocaba la cabeza de forma aturdida, mir¨® una chapa de metal con algo de sangre en el suelo; parec¨ªa que alguien le hab¨ªa arrojado esa cosa a la cabeza. El muchacho mir¨® hacia la direcci¨®n de donde provino el golpe, mientras se palpaba la cabeza para comprobar el estado de la herida. Fue entonces cuando Adam se encontr¨® con que hab¨ªa una honda oculta entre unos arbustos; antes esos arbustos no estaban, pero parec¨ªa que en el futuro estar¨ªan, por alg¨²n motivo que el joven por el momento desconoc¨ªa. Con algo de miedo, Adam trat¨® de ver quien sosten¨ªa la honda, pero para su sorpresa se dio cuenta de que la honda era una trampa, por lo que nadie le hab¨ªa disparado. Al mirar la honda Adam noto que hab¨ªa un hilo de color amarillento que sal¨ªa de los arbustos hasta sus pies, el hilo era bastante complicado de ver entre la arena; sin embargo, con sus anteojos m¨¢gicos se hac¨ªa evidente. Lo que el joven no entend¨ªa era como la persona que arm¨® la trampa sab¨ªa que ¨¦l iba a lograr activar la trampa estando desmayado en la arena. Tampoco Adam lograba recordar c¨®mo es que termin¨® desmayado en la arena, pero s¨ª recordaba que muri¨® comi¨¦ndose un espadazo por la boca y por ese motivo ahora deber¨ªa haber renacido en el futuro. Cuando estas dudas comenzaron a surgirle, Adam observ¨® que la chapa que le hab¨ªan tirado comenz¨® a parpadear en el suelo. Con curiosidad, el joven levant¨® la chapa de metal y se percat¨® de que una frase muy corta, pero contundente, estaba grabada en la chapa: ''Busca la honda, toma la jeringa escondida en su mango, cl¨¢vala en el mago desmayado cerca de la fogata, luego busca en sus bolsillos y encontrar¨¢s a tu padrino: ¨²salo si quieres salir vivo... Que pereza, me olvide mencionar qui¨¦n soy'' Las manos del muchacho temblaron por el miedo, reconoc¨ªa la letra y a¨²n m¨¢s importante reconoc¨ªa que la ¨²ltima frase era algo que solo ¨¦l mismo armar¨ªa para llamarse a s¨ª mismo. Con cuidado palme¨® sus bolsillos y efectivamente, no sab¨ªa cuando, pero alguien le hab¨ªa sacado la biograf¨ªa de su padrino. Al ver que la primera informaci¨®n era cierta, Adam con apuro s¨¦ acerc¨® hacia la honda escondida entre los arbustos. Al agarrar la honda, el joven se encontr¨® conque el mango de la honda era una jeringa con l¨ªquido negro envuelto con papeles, los papeles ten¨ªan dos n¨²meros escritos con sangre en uno de sus extremos: 80~08. Adam mir¨® los n¨²meros con aturdimiento, pero luego reconoci¨® el significado de este mensaje y sudor fr¨ªo comenz¨® a correr por su rostro. Ya sin duda alguna, el joven trot¨® con la jeringa en la mano hasta la fogata, donde se encontr¨® con que efectivamente el mago antiguo se encontraba desmayado en la arena cerca del tronco de la fogata. Con temor de despertar al mago antiguo, Adam se acerc¨® lentamente y cuando estaba a un manotazo de distancia, se apresur¨® y le clav¨® la jeringa al mago en uno de sus brazos. El l¨ªquido negro entr¨® por la piel del mago, provocando que David abriera sus pupilas de forma aturdida, mostrando las canicas que se hallaban en sus cuencas oculares. Pero el mago antiguo no se levant¨® y en su lugar, sus dedos comenzaron a moverse err¨¢ticamente como si tratara de recuperar el control de su cuerpo; no obstante, por mucho que intentara parec¨ªa no poder levantarse. Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. Adam miro los ojos abiertos del mago con temor, pero al notar que no pod¨ªa controlar su cuerpo, tomo valent¨ªa y sac¨® de entre las ropas del mago un libro amarillo. Con cuidado, Adam abri¨® la biograf¨ªa de su padrino y tom¨® un l¨¢piz de su t¨²nica para escribirle. Pero apenas el l¨¢piz s¨¦ apoy¨® sobre la hoja: una imagen se form¨® en la hoja de la biograf¨ªa, parec¨ªan ser un c¨ªrculo de hongos colocados sobre la arena. Inmediatamente, la imagen desapareci¨® y otra imagen apareci¨® en su lugar: sin dejarle tiempo a Adam para que viera los detalles de la primera imagen. La nueva imagen era la estatua de un maniqu¨ª con pistolas. Acto seguido la imagen volvi¨® a desaparecer de forma violenta y otra imagen apareci¨® en su sitio. La nueva imagen era un hombre pelirrojo: su cuerpo estaba deformado con protuberancias y hab¨ªa granos por todo su cuerpo. El hombre estaba en cuclillas mirando a la esquina de una habitaci¨®n, d¨¢ndole la espalda a un muchacho con t¨²nica negra parado en la puerta. La imagen de su padre transformado en una bestia, asust¨® a Adam provocando que soltara la biograf¨ªa. La biograf¨ªa cay¨® al suelo sobre el mago, Adam trat¨® de volver a levantarla para as¨ª poder preguntarle a su padrino que estaba ocurriendo, pero antes de que pudiera acercar su brazo, un destello de luz muy fuerte provoc¨® que el joven retrocediera la mano con miedo. *Boom* Inmediatamente un rayo vol¨® del cielo, mandando a volar por los aires a Adam, el rayo destruy¨® la biograf¨ªa y pulveriz¨® al mago en el suelo. Adam con a¨²n m¨¢s aturdimiento miro la biograf¨ªa y al mago prendi¨¦ndose fuego junto al tronco. La ca¨ªda y explosi¨®n hab¨ªa quebrado un par de huesos del joven, pero ahora el aturdimiento del pelirrojo por la situaci¨®n desconocida era tal que no pod¨ªa procesar el dolor del golpe. El mago estaba muerto, Adam ya no ten¨ªa nadie para ayudarlo. Pero el joven recordaba el c¨ªrculo de hongos descritos en el libro: todo estaba apuntado a que esto hab¨ªa sido preparado por su yo del pasado para lograr completar el puzle, por lo que sin muchas dudas corri¨® en busca del c¨ªrculo de hongos. Unos minutos pasaron y Adam encontr¨® el c¨ªrculo, al no encontrar nada en sus alrededores, el joven prob¨® cavar debajo del c¨ªrculo. No tard¨® mucho y el muchacho logr¨® encontrar un tabl¨®n de madera enterrado debajo de la arena, trat¨® de seguir cavando, pero sus anteojos mostraron que hab¨ªa algo parpadeando en la arena. Adam mir¨® con atenci¨®n, no entend¨ªa por qu¨¦, pero la arena delante de ¨¦l estaba parpadeando, extendi¨® su mano y tom¨® la arena, fue entonces que sinti¨® la anomal¨ªa: por alg¨²n motivo no pod¨ªa cavar esta parte de la arena; parec¨ªa ser un bloque s¨®lido de arena. Con apuro, el joven cav¨® los alrededores de la arena s¨®lida y se dio cuenta de que hab¨ªa una caja cuyas paredes estaban formadas por arena. Con expectativa de hallar m¨¢s pistas, Adam abri¨® la caja: dentro de la caja hab¨ªa un conejo blanco sosteniendo un coraz¨®n al rev¨¦s, por lo que las puntas triangulares apuntaban al cielo. En el medio del coraz¨®n hab¨ªa un nombre bordado: ''Sof¨ªa'' Adam mir¨® con sospecha el conejo blanco, dudando un poco, busco un palo afilado en uno de los arbustos cercanos y apu?al¨® el est¨®mago del conejo hasta crear una abertura. Adam sac¨® el relleno del conejo, pero no encontr¨® nada adentro, con cuidado miro el relleno y no noto nada raro tampoco. Luego Adam mir¨® al conejo sosteniendo el coraz¨®n al rev¨¦s y una idea cruz¨® por su mente. El joven tomo el peluche de conejo sin relleno y meti¨® su mano por el interior del agujero creado, no quedaba nada dentro, pero Adam tom¨® la piel de adentro del peluche y tir¨® de ella: mostrando la parte interna del conejo, sobre la parte interior de la piel del peluche del conejo se hallaba bordada la siguiente pregunta: ''?En qu¨¦ hex¨¢gono y piso estamos, Adam?'' E1-138-Es una cuestiè´¸n de perspectiva... Adam mir¨® la pregunta bordada en el peluche de forma aturdida, recordaba que la ¨²ltima vez que alguien le hab¨ªa hecho esta pregunta, el juguetero le hab¨ªa afectado la mente, por lo tanto, el libro deber¨ªa estar afectando su mente en esta oportunidad tambi¨¦n: el problema ahora era descubrir en qu¨¦ cosa lo estaba afectando¡­ En busca de respuestas, Adam sigui¨® cavando en la arena hasta dejar visible la trampilla del b¨²nker. Adam abri¨® la trampilla y con cuidado baj¨® por las escaleras hasta llegar al piso de madera. Al llegar al b¨²nker, el joven ilumin¨® con su dedo en busca de m¨¢s pistas para resolver el desaf¨ªo. Lo primero que el joven observ¨® es que el piso de esta sala estaba lleno de huellas de bibliotecario. Adem¨¢s de las huellas de bibliotecarios, hab¨ªa otras huellas de color violeta rodeando 5 de las estatuas que Adam encontr¨® en la habitaci¨®n. Mientras que la estatua que el joven hab¨ªa visto dibujada en la biograf¨ªa de su padrino era la ¨²nica que no estaba rodeada con el c¨ªrculo violeta. El joven h¨¦roe investig¨® la sala con cuidado y logr¨® encontrar una pared grabada con una raya, claramente era un s¨ªmbolo de su yo pasado. Pero lo que asust¨® a Adam es que adem¨¢s de esa raya, la pared estaba repleta de huellas colocadas de forma ordenada por la pared: claramente entendi¨® que esto era una se?al de que hubo innumerables intentos y no solo uno. Con cuidado, Adam sigui¨® investigando las estatuas de la habitaci¨®n, que por el momento eran lo segundo m¨¢s llamativo del b¨²nker, adem¨¢s de la pared llena de huellas. A primera vista las estatuas no ten¨ªan nada de especial. Sin embargo, el joven h¨¦roe observ¨® que hab¨ªa algo raro parpadeando en la frente de la estatua del maniqu¨ª con pistolas, por lo que miro esta estatua con m¨¢s atenci¨®n en busca de la pista dejada por su yo pasado. Al parecer el Adam del pasado hab¨ªa grabado un mon¨®culo en la frente del maniqu¨ª de madera, el mon¨®culo parec¨ªa ser una pista importante. Por lo que el joven pens¨® por un rato hasta que se dio cuenta de que pod¨ªa estar vinculado al bar¨®n de la escuela. Adam no entend¨ªa muy bien el motivo de la pista, por lo que sigui¨® buscando pistas por la habitaci¨®n hasta que encontr¨® un tabl¨®n de madera con la siguiente frase escrita: "El mundo me dijo que derrotar al rey era imposible, pero tambi¨¦n es imposible que el rey me mate en el futuro. Para combatir al rey y desafiar al mundo, utilizar¨¦ estas estatuas que pertenecen a cada uno de los guerreros que murieron por la mano del rey en el pasado. Volver¨¦ a sus tiempos, pero esta vez saldr¨¦ vivo y vengar¨¦ al guerrero asesinado" *Shhhgg* Acto seguido, las 6 estatuas de la habitaci¨®n comenzaron a girar lentamente hasta mirar a Adam. Al ver las estatuas mir¨¢ndolo, Adam supo que hab¨ªa llegado a la siguiente parte de la misi¨®n, por lo que se acerc¨® a la estatua del maniqu¨ª para poder viajar al pasado y cumplir el desaf¨ªo. Unauthorized use: this story is on Amazon without permission from the author. Report any sightings. *Clunk* El sonido de la madera rechinando se escuch¨® cuando Adam trat¨® de tocar la estatua del maniqu¨ª. Al sentir el ruido, el pelirrojo con sospecha volvi¨® para atr¨¢s y volvi¨® a caminar sobre el mismo tabl¨®n de madera. *Cluunk* El sonido de la madera rechinando volvi¨® a escucharse. Adam prob¨® caminando por los otros tablones del piso de madera, pero este era el ¨²nico que rechinaba. Con sospecha el joven se acerc¨® al suelo y sac¨® el tabl¨®n del piso, iluminando con su dedo, pudo comprobar que alguien hab¨ªa tallado una pregunta corta en la parte de atr¨¢s del tabl¨®n: ''?Qui¨¦nes cuentan la historia?'' Al leer el mensaje, el joven h¨¦roe dej¨® caer el tabl¨®n al suelo y pens¨® en el bar¨®n de la escuela, el peluche de la tienda de anteojos, Sof¨ªa y el mensaje. Todas esas pistas no lo estaba llevando a nada ni ayud¨¢ndolo con nada, pero si las juntaba con este mensaje su significado se hac¨ªa evidente. ¡ªNo puede ser...¡ªmurmur¨® Adam de forma aturdida, se levant¨® y volvi¨® a iluminar el tabl¨®n de madera detr¨¢s de ¨¦l y ley¨® en voz alta¡ªEl mundo me dijo que derrotar al rey era imposible, pero tambi¨¦n es imposible que el rey me mate en el futuro. Adam mir¨® a la estatua del maniqu¨ª grabada con el mon¨®culo del bar¨®n y a la infernal cantidad de huellas en la pared, luego reflexiono en la pregunta bordada en el interior del conejo. ¡ªEl enga?o en mi mente es creer que tengo que volver al pasado¡­¡ªMurmur¨® Adam mirando a las 6 estatuas con cierta molestia y cautela¡ªPara qu¨¦ mierda voy a querer ir al pasado, si el rey no puede matarme en el futuro. Dejemos que el futuro sea mi nuevo presente y digamos adi¨®s a los problemas del pasado: ?Qu¨¦ soluci¨®n m¨¢s idiota! Un poco irritado por sentirse estafado, el joven h¨¦roe ilumin¨® con cautela, desde la distancia, la estatua del maniqu¨ª con pistolas: ¡ªAs¨ª que el mon¨®culo y los c¨ªrculos de huellas en las otras estatuas es para indicarme que ser¨ªas la siguiente estatua en enga?arme con tocarte¡­ y casi lo hago¡­ Adam ignor¨® a la mirada de las 6 estatuas y camino hacia las escaleras, subi¨® las escaleras y camin¨® por la playa hacia el tronco que segu¨ªa incendi¨¢ndose junto al cad¨¢ver del mago. Noto que todo se incendiaba salvo la fogata, Adam reflexiono sobre este hecho y tom¨® una rama del arbusto cercano donde antes estaba escondida la honda. El joven quem¨® la rama con el fuego del tronco y us¨® el palo quem¨¢ndose para prender la fogata. Adam, viendo a la fogata prendida fuego, se sent¨® a esperar en la arena junto a la fogata. Las horas pasaron y la noche se acerc¨® lentamente. Adam actualmente se encontraba mirando el atardecer en la costa, dejando que sus pies se fueran hundiendo por la marea mientras esperaba que la fogata se apagase. Finalmente, la fogata se apag¨® y el sol en el horizonte se puso, dejando la isla en completa oscuridad: parec¨ªa que esta noche no hab¨ªa luna. Pero cuando la oscuridad rodeaba toda la isla, una luz se prendi¨® de golpe iluminando la playa: era la fogata que estaba volviendo a regenerarse. Adam se dio vuelta para ver a la fogata, pero para su sorpresa hab¨ªa alguien m¨¢s en la fogata y era el viejo mago antiguo sentado en el tronco, el cual se encontraba calentando sus manos en la fogata con calma, como si nunca se hubiera prendido fuego. E1-139-Tres a?os... Adam se acerc¨® a la fogata con cautela para tratar de reunir algo de informaci¨®n sobre su situaci¨®n actual. Cuando el joven h¨¦roe se acerc¨® lo suficiente como para sentir el fuego de la fogata, el viejo mago coment¨® con calma: ¡ªLo has hecho bien, Adam, te tomaste 3 a?os, pero finalmente lograste resolver el problema planteado por el libro¡­ ¡ªTres a?os...¡ªMurmur¨® Adam con aturdimiento ¡ªSi, te tom¨® bastante poco completarlo, sinceramente: yo pensaba que morir¨ªas...¡ªDijo David mientras fumaba con calma¡ªTu padrino te ayud¨® bastante, pero fuiste muy ingenioso al comprender que el libro te permitir¨ªa darte mejores pistas, si las mismas estaban relacionadas con eventos de tu pasado. ¡ª?Matarte era parte de resolver el acertijo?¡ªpregunt¨® Adam tratando de comprender mejor c¨®mo es que su yo pasado hab¨ªa logrado descifrar los problemas con esta aventura m¨¢gica. ¡ªNo...¡ªMurmur¨® David tom¨¢ndose un tiempo para fumar¡ªSupongo que ahora solo entender¨¢s una parte del problema planteado por el libro y en el futuro, a medida que uses tu habilidad, terminar¨¢s pudiendo entender mejor las ense?anzas de esta aventura m¨¢gica. El viejo mago mir¨® al fuego y tir¨® su cigarrillo que se estaba por apagar, luego con calma agreg¨®: ¡ªEl libro te propone un planteo bastante interesante y era dudar de la informaci¨®n obtenida en el pasado: la habilidad de este libro era poder ver donde murieron los dem¨¢s, pero si sigues esa informaci¨®n ciegamente no lograras nada ¨²til, igual que en los bucles del libro. ¡ª?Ser¨ªa in¨²til porque mi primera idea podr¨ªa ser falsa?¡ªpregunt¨® Adam notando que el viejo mago quer¨ªa ayudarlo a comprender mejor los secretos de esta aventura m¨¢gica. ¡ª?Exactamente, Adam!¡ªComent¨® el mago con una sonrisa oculta con su barba, mientras tomaba otro cigarrillo de su estuche¡ªT¨² nunca sabr¨¢s c¨®mo murieron los otros, pudo haber sido por una guerra, por una traici¨®n, por las estanter¨ªas, o por cualquier otro motivo. Pero si crees que las personas murieron por algo que al final no resulta ser cierto: entonces pondr¨ªas tu vida en riesgo. En cambio, si evitas un lugar porque ocurri¨® una muerte y resulta que el bibliotecario muri¨® por una estupidez: entonces nunca lograras nada, ya que nunca asumir¨ªas ning¨²n riesgo. Por eso dudar del pasado era la clave para salir vivo del libro, y la clave de tu nueva habilidad m¨¢gica¡­ Adam escuch¨® con atenci¨®n al viejo mago. ¨¦l tambi¨¦n hab¨ªa llegado a esa conclusi¨®n hace poco. Seg¨²n la idea del joven, hab¨ªa dos series de pistas: unas pistas fueron dadas por el libro para enga?arlo, fingiendo ser su yo pasado, esas pistas solo lograron mantenerlo dentro del bucle infinito. Mientras que las otras pistas eran dadas por su verdadero yo del pasado y serv¨ªan para escapar del bucle infinito. ¡ªSi quieres podemos comprobar que ya lo sab¨ªas desde el comienzo y nunca lo pensaste¡ªDijo el viejo mago par¨¢ndose. Una vez parado, el mago comenz¨® a dar c¨ªrculos sobre la arena mientras dec¨ªa: ¡ªTal vez el libro no te dijo la soluci¨®n del desaf¨ªo cuando hablaste con ¨¦l, pero el libro te dio pistas. Qu¨¦ cosas te dijo el libro y t¨² ignoraste. ?Piensa en los detalles al hablar con el libro! La boca de Adam s¨¦ cerr¨® de repente. El muchacho empez¨® a toser como si se hubiera atragantado con algo. Acto seguido, una bola se observ¨® ascender por la garganta de Adam. ¡ª?No obstante!¡ªGrit¨® Adam mientras su boca se abr¨ªa como si escupiera una pelota. Luego de decir esa frase, Adam vomit¨® sangre sobre la arena y tosi¨® un poco por la incomodidad en su garganta. ¡ª?No obstante? ?Recuerdas algo relacionado con esa frase, Adam?¡ªpregunt¨® David mientras dejaba de dar vueltas en c¨ªrculos y se paraba con las dos manos colocadas sobre su bast¨®n. Adam mir¨® al mago con algo de odio, esta habilidad era incre¨ªble, pero la sensaci¨®n de sentir una pelota subiendo por tu garganta era horrible y dol¨ªa bastante. Pero de todas formas, el joven respondi¨® de mala gana: ¡ªEl libro me dijo que era imposible que solucione su desaf¨ªo, luego neg¨® lo que dijo y me dijo que me ayudar¨ªas a lograrlo. A continuaci¨®n, el libro volvi¨® a negar que eso fuera suficiente y me dijo que pod¨ªa morir. Al final, el libro neg¨® sus dudas y me deseo suerte. Ahora entiendo que la idea era dudar de uno mismo tal como el libro lo hac¨ªa, pero era demasiado rebuscado como para poder relacionarlo con este desaf¨ªo. ¡ªTodo tiene su significado en esta biblioteca y m¨¢s cuando est¨¢s a punto de hacer algo importante¡ªRespondi¨® David con calma¡ªComo dice un refr¨¢n bastante conocido: ¡°No existen las casualidades en esta biblioteca¡±. Mirando que no hab¨ªa cambios en la playa, el joven pregunt¨®: Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on the original website. ¡ª?De verdad termin¨® todo? ?O esto es el comienzo de otro bucle? ¡ª¨²nicamente tienes que tirarte al agua del mar y saldr¨¢s del libro¡ªRespondi¨® David con emoci¨®n mientras se?alaba el mar con su bast¨®n¡ª?El rey de los mares te margino a morir en esta isla, ahora lo has vencido y puedes volver a casa, joven h¨¦roe! ¡ªSe sinti¨® muy f¨¢cil...¡ªDijo Adam mirando al mar con dudas ¡ªFue tan f¨¢cil, que el libro te enga?¨® por 3 a?os¡ªComent¨® David con iron¨ªa¡ªAdem¨¢s, si no te hubiera dado las pistas acerca de los tiempos y el renacer: ?Hubieras estado en este bucle hasta tu muerte! ¡ªSupongo que tienes raz¨®n¡­¡ªComent¨® Adam con algo de molestia¡ªEs una pena no saber nunca c¨®mo logr¨¦ darme cuenta del bucle infinito. ¡ªA las memorias no le afecta el tiempo¡­¡ªComent¨® David¡ªPor eso tu padrino fue la clave para solucionar el acertijo. ¡ª?No era que no hab¨ªa padrinos en tus ¨¦pocas?¡ªPregunt¨® Adam¡ª ?C¨®mo es que sabes que no le afecta el tiempo? ¡ªEn mis ¨¦pocas hab¨ªa aprendices y maestros¡­¡ªdijo David mirando al cielo como recordando al pasado¡ªLo cual era bastante mejor que un libro, pero por supuesto que hab¨ªa memorias por la biblioteca. Sin embargo, era raro ver a la gente utilizando biograf¨ªas en la ciudadela: donde casi todos ascend¨ªan o eran esclavos in¨²tiles que no sab¨ªan leer. ¡ª?Y c¨®mo fue que no te afect¨® el secreto? ¡ªpregunt¨® Adam con sospechas¡ª ?O por qu¨¦ recuerdas el camino del mago? Cuando mi yo del pasado me pidi¨® que te atacar¨¢ fue el primer problema que se me vino a la cabeza, incluso ahora creo que eres parte del libro y no un mago antiguo. ¡ªPorque tambi¨¦n eres un mago y porque no mor¨ª nunca: ?Yo ascend¨ª!¡ªRespondi¨® David con entusiasmo, mientras sacaba el ¨²ltimo cigarrillo de su estuche y lo prend¨ªa con la fogata¡ªSi mal no recuerdo te hab¨ªa mencionado esto antes, supongo que no entendiste a que me refer¨ªa¡­ El cuerpo que ves ahora fue mi deseo para las generaciones futuras. Mi idea era ayudar a los magos: es l¨®gico que recuerde el camino del mago. En caso contrario: no podr¨ªa ayudar a nadie¡­ piensa un poco con la cabeza, chico. ¡ªS¨ª, es l¨®gico... cuando te lo cuentan¡­¡ªMurmuro Adam con algo de molestia¡ª?Solo tengo que nadar para salir del libro? ¡ªNo tienes que nadar, tienes que sumergir tu cuerpo en el agua¡ªRespondi¨® David apuntando a la costa con su cigarrillo. Acto seguido, David alz¨® las dos manos al cielo y grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª?Sum¨¦rgete en el agua y renace como el hombre que derrot¨® al rey de los mares! Adam mir¨® de forma aturdida el cambio de actitud del mago, lo ignor¨® y fue hasta la orilla. El joven camin¨® hasta que el mar le lleg¨® a la cintura. Pero cuando el muchacho estaba por sumergirse, observ¨® que el viejo mago hab¨ªa caminado hasta la orilla y lo miraba desde la distancia. Parec¨ªa que por primera vez en su vida, Adam conoci¨® a un bibliotecario que esperaba ser despedido. De forma bastante tosca por la falta de costumbre, el joven alz¨® la mano y la agit¨®, mientras gritaba para que el mago lo escuchara en la orilla: ¡ª?Adi¨®s, gracias por la ayuda! El mago antiguo no devolvi¨® el saludo, en su lugar le dio una calada al cigarrillo en su mano que estaba por apagarse y mir¨® al joven con algo de pena. Sin soltar el humo, el mago antiguo grit¨®: ¡ª?Te tocaron grandes ¨¦pocas para vivir, muchacho! ?¨¦pocas importantes! ?¨¦pocas horribles para un mago! ?Tras el apogeo de los magos, la ciudadela ¨²nicamente se activar¨ªa si nuestra raza est¨¢ por extinguirse en toda la biblioteca: no solo en tus pisos! Adam mir¨® al mago de forma aturdida. Pero el mago ignor¨® el aturdimiento del joven y volvi¨® a darle otra calada a su cigarrillo, parecer¨ªa que al cigarrillo ¨²nicamente le quedaba una sola calada m¨¢s antes de apagarse. Sin soltar el humo, el mago volvi¨® a gritar: ¡ª?Todo es c¨ªclico, como en este bucle! ?La ¨¦poca de los antiguos bibliotecarios es la que sigue! ?Las estanter¨ªas morir¨¢n y tendr¨¢n que volver a empezar de cero! ?Todo volver¨¢ a su verdadero comienzo! Adam sigui¨® mirando al mago en la distancia con a¨²n m¨¢s aturdimiento. El joven no entend¨ªa a que quer¨ªa llegar el mago diciendo todas estas frases cortas y sueltas. Pero por la forma en que el mago dec¨ªa la informaci¨®n, parec¨ªa que algo malo ocurrir¨ªa si se tomar¨¢ el tiempo de explicarle su preocupaci¨®n en detalle. Mientras Adam pensaba en lo dicho por el mago, observ¨® como David lo estaba despidiendo en la distancia, agitando su mano de un lugar a otro. ¡ª?Adi¨®s, muchacho!¡ªGrit¨® el mago dando la ¨²ltima calada y tirando el cigarrillo al agua. Acto seguido el mago abri¨® su boca y una cantidad exagerada de humo sali¨® de su boca envolviendo todo su cuerpo. Al ver que el mago desaparec¨ªa en el humo, Adam sumergi¨® su cuerpo en el agua, pero cuando estaba por hundir su cabeza, el mago escondido en el humo grit¨® con todo su pulm¨®n: ¡ª?Cuando el momento te llegue: no asciendas, Adam, est¨¢s viviendo el final de nuestra raza! ?Tienes que descender y lograr¨¢s volver a comenzar en el momento indicado! ?Nunca...! Adam levant¨® la cabeza por el grito interrumpido del mago, pero para su sorpresa el humo que envolv¨ªa al mago se hab¨ªa tornado rojo como la sangre y manchas negras como la tinta se hallaban dispersas por la superficie del humo. Adam trat¨® de volver a comunicarse con el mago, pero se percat¨® de que el humo rojo con manchas negras se estaba expandiendo hasta formar una cabeza gigante. La cabeza gigante mir¨® a Adam con odio y su boca s¨¦ abri¨® completamente, como si buscara tragarlo. Con velocidad la cabeza comenz¨® a acercarse a Adam mientras murmullos y gritos de agon¨ªa pod¨ªan escucharse del humo que formaba la cabeza; parec¨ªa que hubiera cientos de personas sufriendo escondidas tras ese humo y a medida que la cabeza se acercaba los gritos se hac¨ªan m¨¢s y m¨¢s fuerte. Con temor a que la cabeza gigante lo tragara, Adam se tir¨® de espaldas al agua y se sumergi¨®. Pero no ocurri¨® nada. Se mantuvo un rato debajo del agua por si lo estaba haciendo mal, pero los murmullos y s¨²plicas se hac¨ªan cada vez m¨¢s fuerte. Al ver que no ocurr¨ªa nada estando abajo del agua, el joven h¨¦roe sali¨® a la superficie del agua con desesperaci¨®n para ver qu¨¦ tan lejos estaba la cabeza gigante. ¡ª?Haaaaaaa!¡ªGrit¨® Adam del susto al ver un rostro de piedra. ¡ª?Haaaaaaa!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos, asust¨¢ndose con la extra?a aparici¨®n de Adam en el lago de la cueva. E1-140-Menos de un minuto ¡ª?Est¨¢s bien, joven h¨¦roe?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos, mirando como Adam respiraba aceleradamente. ¡ªSi, si¡­ solo me asustaste...¡ªContest¨® Adam tratando de calmarse. Mientras se tranquilizaba, Adam mir¨® la cueva en busca de anomal¨ªas, pero todo parec¨ªa igual a como lo hab¨ªa dejado antes de leer el libro m¨¢gico, por lo que no parec¨ªa haber pasado mucho tiempo en el libro. Con sospechas acerca de la situaci¨®n, Adam pregunt¨®: ¡ª ?Cu¨¢nto tiempo estuve adentro del libro? ¡ªMenos de un minuto¡ªContest¨® el viejo sin ojos mirando al joven de arriba a abajo¡ªEl libro te chupo y luego te escupi¨® de forma instant¨¢nea. ¡ªSeg¨²n el mago antiguo, pasaron 3 a?os¡­¡ªComent¨® Adam mirando su cuerpo en busca de pistas para comprender su nueva habilidad, pero por el momento no sent¨ªa nada extra?o y no lograba entender c¨®mo activarla. ¡ªProbablemente, pasaron 3 a?os dentro del libro¡ªDijo el viejo sin ojos moviendo su barba de manera exagerada mientras hablaba¡ªLos que leen mal ese libro son escupidos como polvo, as¨ª que no me extra?ar¨ªa que as¨ª sea. ¡ªLa verdad no me siento m¨¢s viejo¡ªDijo Adam inspeccionando su cuerpo¡ªLo m¨¢s probable es que la edad solo sea una fecha l¨ªmite y si la pasas: el libro te convierte en polvo... ¡ª Ya que terminaste de leer mis libros, deber¨ªas ir a ver a tu padre, ?no?¡ªpregunt¨® el viejo sin ojos, parec¨ªa estar algo impaciente con lograr que Adam se fuera¡ª?De seguro se pone muy feliz al verte convertido en un mago! ¡ªPrimero tengo que ir a buscar a mi padrino¡­¡ªComent¨® Adam¡ªLuego me comprar¨¦ una linda t¨²nica negra con capucha y finalmente ir¨¦ a ver a mi padre. Como te hab¨ªa prometido, vendr¨¦ con mi padre a despedirme antes de irme de estos pisos. ¡ª?No!¡ªGrit¨® el viejo sin ojos de inmediato al escuchar el plan de Adam¡ª?Ven a despedirme antes de que visites a tu padre! ¡ª?Por qu¨¦?¡ªPregunt¨® Adam con sospechas ¡ªQuiero despedirme de ti viendo una sonrisa en tu rostro¡ªDijo el viejo sin ojos con una sonrisa, escondida por su barba de piedra¡ªSi tu padre est¨¢ muerto o est¨¢ completamente loco, vendr¨¢s llorando a despedirte y no quiero recordarte de esa forma, muchacho. ¡ªBueno, si te hace feliz vendr¨¦ a despedirme antes de ir a ver a mi padre¡ªComent¨® Adam con algo de felicidad por las consideraciones del viejo sin ojos. Pas¨® el tiempo y Adam prepar¨® todas las cosas para irse de la cueva. Todos los muebles y libros diversos se quedar¨ªan. Lo ¨²nico que Adam se llevar¨ªa de la cueva era su t¨²nica negra, la caja de puzles, el libro negro y el carnet de identificaci¨®n de los pisos medios. El joven h¨¦roe hab¨ªa obtenido la t¨²nica negra, hab¨ªa logrado aprender 6 habilidades m¨¢gicas, era un mago y para colmo el viejo sin ojos lo despedir¨ªa antes de iniciar su larga traves¨ªa a los pisos superiores. Todo le estaba saliendo a la perfecci¨®n a Adam: solo le faltaba ver la sonrisa de su padre y este ser¨ªa el mejor a?o de su vida. Por lo que el joven estaba bastante ansioso de salir de la cueva para comenzar su nueva aventura junto a su padre. Pero antes de irse, Adam ten¨ªa que hacer una ¨²ltima cosa, por lo que se sumergi¨® en el lago de la cueva con un cuchillo en la mano y un trapo en su boca. Acto seguido, Adam levant¨® el cuchillo y se cort¨® una de las orejas. *Mmmmm* Grit¨® de dolor Adam, pero no par¨®, sino que sigui¨® metiendo el cuchillo en el orificio de la oreja con sus manos temblorosas por el dolor, luego se detuvo y esper¨® que su oreja se regenerara en el agua del lago. Este era el problema de usar la habilidad de los lunares: Los lunares nunca desaparec¨ªan, y ten¨ªa que ser arrancados, o crecer¨ªan uno arriba del otro hasta dejarlo sordo, por lo tanto, Adam aprovech¨® el agua curativa del lago para volver a obtener un par de o¨ªdos intactos. Pas¨® un tiempo y actualmente Adam se relajaba en el lago esperando a volver a obtener sus orejas, mientras tanto coment¨® a la pared: ¡ªEs bastante curioso que la habilidad que te permite escuchar las emociones de los dem¨¢s, termine priv¨¢ndote de las palabras de los dem¨¢s. ¡ªLas aventuras m¨¢gicas dan m¨¢s pistas de lo que crees¡­.¡ªComent¨® el viejo sin ojos form¨¢ndose en la pared¡ªRecuerdas que buscaste quedarte sordo cuando obtuviste la habilidad: es porque las palabras vac¨ªas son las que m¨¢s te alejan de las verdaderas emociones de las otras personas. No te concentres tanto en la habilidad m¨¢gica, sino en la moraleja del libro, que es lo que suele ser lo m¨¢s valioso. Incluso sin usar la habilidad, deber¨ªas poder entender las emociones de los dem¨¢s, si simplemente escucharas a los otros bibliotecarios con sinceridad, ignorando sus palabras vac¨ªas. This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. Por suerte Adam ya pod¨ªa o¨ªr desde uno de sus o¨ªdos, por lo que pudo escuchar el consejo del camino del mago dado por el viejo sin ojos. El joven h¨¦roe, aprovechando que est¨¢ era su ¨²ltima charla con el viejo sin ojos antes de la despedida, pregunto: ¡ª?Por qu¨¦ estabas tan feliz al recibir ese sombrero de mago? Me di cuenta de que en realidad los magos antiguos vest¨ªan ropa formal y utilizaban m¨¢scara para ocultar las partes faltantes de su rostro. No usaban sombreros puntiagudos... ¡ªSi bien es cierto que solo los esclavos vest¨ªan t¨²nicas blancas¡ªComento el viejo sin ojos con felicidad¡ªLas t¨²nicas blancas significaban la esclavitud del desconocimiento en la ¨¦poca de los antiguos bibliotecarios. Mientras que las t¨²nicas negras significaban su larga y oscura marcha hacia la luz del conocimiento, por lo que no deber¨ªas sentirte mal por vestir t¨²nicas. ¡ª?Y el sombrero de mago?¡ªpregunt¨® Adam, buscando que el viejo dejar¨¢ de evitar su pregunta. ¡ªLa ropa formal tiene otro significado en un bibliotecario¡ªComent¨® el viejo sin ojos con algo de a?oranza por esas ¨¦pocas¡ªCuando los habitantes de un piso comprenden que la ascensi¨®n es ¨²nicamente una etapa de sus vidas, dejan de utilizar las t¨²nicas, porque ya no buscan la luz: Ellos ya la encontraron y ahora caminan hacia esa luz con disfrute y deleite. ¡ªEst¨¢ bien, no respondas lo del sombrero...¡ªMurmur¨® Adam con molestia¡ª?Sabes que significa que las guarder¨ªas vuelvan a activarse? ¡ªAdem¨¢s, las m¨¢scaras de los magos ten¨ªan otro simbolismo¡­¡ªComent¨® el viejo sin ojos, ignorando completamente la pregunta de Adam¡ªTanto el disc¨ªpulo como maestro usan la misma m¨¢scara. Cuando el maestro asciende, el disc¨ªpulo se queda con la m¨¢scara de su maestro y se la entrega a su siguiente disc¨ªpulo: por lo que siempre se trasmiten esas dos m¨¢scaras id¨¦nticas. Es bastante raro ver a un bibliotecario heredando algo, por lo que la sucesi¨®n de m¨¢scaras era una ceremonia muy emotiva en esas ¨¦pocas. ¡ªCuriosamente, el mago antiguo que conoc¨ª conservaba su m¨¢scara ...¡ªMurmur¨® Adam, imagin¨¢ndose una historia en su cabeza¡ªPor lo dem¨¢s el mago me dijo que las guarder¨ªas se activar¨¢n cuando la biblioteca se va a quedar sin bibliotecarios. Por eso es que trataba de sacar ese tema: ?Quer¨ªa advertirte que se vienen malos tiempos para vos, viejo!. ?Deber¨ªas escuchar lo que te preguntan, o solo escuchar¨¢s palabras vac¨ªas! El viejo sac¨® sus ojos nuevamente y apunt¨® su mon¨®culo al muchacho, sabiendo que Adam ya sab¨ªa algo del tema, coment¨®: ¡ªPor eso quiero que ocurra la purga. Todas las estanter¨ªas de estos pisos necesitan nuevos bibliotecarios... ¨²nicamente quedan los in¨²tiles que trabajan para los hex¨¢gonos y no los que estudian nuestros libros de verdad. No me preocupa que estos pisos se vac¨ªen, la ciudadela siempre producir¨¢ nuevos bibliotecarios y los pisos de madera invitar¨¢n a los trotamundos a quedarse. Exclusivamente hay que esperar a que lleguen mejores ¨¦pocas y todo se solucionara solo, como ya ha pasado antes. Adam cerr¨® los ojos y se relaj¨® en el agua. El joven se sent¨ªa algo m¨¢s aliviado por la falta de preocupaci¨®n del viejo sin ojos sobre el tema. ¨¦l no estaba para nada preocupado, ya que la advertencia del mago antiguo no cambiaba mucho su situaci¨®n actual. Sin embargo, a las estanter¨ªas deber¨ªa preocuparles el problema y tantos a?os viviendo en esta cueva, hab¨ªa creado una gran cantidad de sentimientos por parte de Adam hacia el viejo sin ojos, por lo que buscaba advertirle. Por m¨¢s que el viejo sin ojos haya tratado de convertirlo en un juguetero y tenga una forma de actuar algo enga?osa, Adam comprendi¨® que esos problemas se deb¨ªan a la diferencia racial que exist¨ªa entre los dos, por lo que los hab¨ªa comprendido hace mucho. Relajado en el agua, Adam agreg¨®: ¡ªDudo que haya trotamundos: seg¨²n el mago antiguo, las guarder¨ªas activadas esta vez simbolizaban que toda la biblioteca estar¨ªa vac¨ªa y no ¨²nicamente estos pisos. Me coment¨® que todas las estanter¨ªas morir¨ªan y un nuevo comienzo se dar¨ªa, adem¨¢s me dijo que en vez de ascender descendiera, parec¨ªa importante: ?Sabes a qu¨¦ se refer¨ªa con descender? ¡ªQu¨¦ informaci¨®n preocupante...¡ªMurmur¨® el viejo sin ojos de modo reflexivo¡ª?Notaste algunos movimientos extra?os en el mundo reverso cuando fuiste?, ?Observaste algunas estanter¨ªas llenas o reparadas? ¡ªSi me contestas lo del sombrero, te contesto...¡ªDijo Adam con una sonrisa p¨ªcara aun con los ojos cerrados mientras se relajaba en el agua, los tiempos horribles para las estanter¨ªas podr¨ªan ser m¨¢s de mil a?os en el futuro y para el joven era una tonter¨ªa preocuparse por eso. ¡ªEl sombrero me da 25 votos cuando se voten acuerdos entre estanter¨ªas¡ªDijo el viejo sin ojos con tono preocupado¡ªSimboliza que alguien se convirti¨® en un mago leyendo uno de mis libros: algunos bibliotecarios saben este secreto y buscar¨¢n mis libros. ¡ª?Por qu¨¦ buscar¨ªan tus libros?¡ªPregunt¨® Adam¡ªQue yo lo haya logrado solo se debe al escudo con el que nac¨ª, sin ese escudo est¨¢n fritos. ¡ªAhora que soy una estanter¨ªa m¨¢gica con disc¨ªpulos: mis libros son m¨¢s amigables¡ªRespondi¨® el viejo sin ojos con algo de desgana por revelar la informaci¨®n que buscaba ocultar¡ªIncluso los no magos podr¨ªan hablar con ellos, ese es el gran secreto. Pero t¨² ya eres un mago, no te sirve de nada esta informaci¨®n. ¡ªYa veo...¡ªMurmur¨®, Adam¡ªSupongo que si alguien buscara convertirse en mago, tratar¨ªa de lograrlo usando alguna estanter¨ªa con gorro de mago y no alguna aleatoria. ¡ªS¨ª, es por eso que es complicado de conseguir este gorro, los trotamundos siempre utilizan a las mismas estanter¨ªas para lograrlo¡­¡ªComent¨® el viejo sin ojos¡ªSolo los bibliotecarios nacidos de estos pisos ser¨ªan tan afortunados de llegar al quinto libro m¨¢gico sin vivir aventuras m¨¢gicas, por lo que es muy peligroso convertirse en un mago sin ayuda. Pero con la purga habr¨¢ varias generaciones de bibliotecarios no nacidos en estos pisos, que vendr¨¢n a buscarme. ¡ªEso explica tu emoci¨®n...¡ªComent¨® Adam¡ªSobre tu pregunta: solo hay algunas estanter¨ªas con uno o dos libros rotos, nunca me cruc¨¦ con una estanter¨ªa llena en mi ¨²nico viaje por el mundo reverso. ¡ªBien... Muy bien¡ªComent¨® el viejo sin ojos mientras reflexionaba su futuro en la cabeza: pensando c¨®mo sobrevivir a las ¨¦pocas oscuras que se aproximaban. ¡ª?Sabes a qu¨¦ se refer¨ªa con descender?¡ªVolvi¨® a preguntar Adam. ¡ªLa respuesta es l¨®gica y decirla trae consecuencias¡ªComent¨® el viejo sin ojos, elevando la voz a medida que hablaba¡ª?Hablar del tema trae consecuencias, preguntar del tema trae consecuencias, investigar del tema trae consecuencias! Si quieres seguir viviendo: ??Gu¨¢rdate lo que te dijo el mago antiguo para ti mismo!! E1-141- Preparè°©ndose para el largo viaje. Pas¨® el tiempo y finalmente las orejas de Adam terminaron de curarse. Sin perder el tiempo, el joven se dispuso a ir al mercado de los pisos medios, de tal forma de poder encontrar alg¨²n sastre que le hiciera una t¨²nica negra con capucha. De esa manera, la t¨²nica del joven lucir¨ªa m¨¢s espectacular para cuando se la tenga que mostrar a su padre. Antes de dirigirse al mercado, el joven tuvo que parar por el banco de los pisos medios y retirar algunas hojas de caracteres m¨¢gicos. La biograf¨ªa del padrino de Adam se hab¨ªa destruido en el libro m¨¢gico y el joven h¨¦roe quer¨ªa tratar de recuperarla con el espejo de los hex¨¢gonos 2 y 4. Seg¨²n el viejo sin piernas, que el muchacho rescat¨® hace varios a?os, tendr¨ªa que envolver su mano en hojas de caracteres m¨¢gicos para volver a sacarla como nueva usando el espejo. Adem¨¢s, las hojas de caracteres m¨¢gicos pod¨ªan ser necesarias para poder practicar la habilidad de transformarse en un libro. Por lo tanto, Adam quer¨ªa ir al banco para comprar y retirar un gran fajo de caracteres m¨¢gicos y de esa forma poder ir practicando en su aventura subiendo por los pisos superiores. Con algo de impaciencia por el ansiado encuentro con su padre, Adam se dirigi¨® al piso medio 3, hex¨¢gono 18, donde se hallaba el banco de los pisos medios. Al llegar, Adam se acerc¨® a la estanter¨ªa de piedra y tom¨® uno de los innumerables libros de lomo dorado que se hallaban en sus estantes, provocando que s¨¦ materializa una cabeza con los ojos vendados de la estanter¨ªa de piedra. Al formarse, el viejo con ojos vendados pregunto con monoton¨ªa: ¡ª?Qu¨¦ operaci¨®n desea realizar? ¡ªQuiero comprar algunas hojas de caracteres m¨¢gicos y luego retirarlas¡ª Contest¨® Adam poniendo su dedo sobre la primera hoja del libro, provocando que aparecieran sus datos. ¡ªPerfecto, ?Cu¨¢ntos deseas comprar y cuantos retirar?¡ª pregunt¨® el viejo, corriendo las vendas en sus ojos y mirando con curiosidad los datos en el libro sostenido por el joven. ¡ªDeseo comprar y retirar cuatrocientas hojas de caracteres m¨¢gicos¡ªRespondi¨® Adam, 400 hojas eran un gran fajo de hojas, por lo que ser¨ªa algo complicado comprar m¨¢s y transportarlas mientras sub¨ªa las escaleras hacia los pisos superiores. El viejo vendado mir¨® los datos de Adam nuevamente y luego coment¨®: ¡ªSi vas a comprar para llevar de viaje o ejecutar experimentos, podr¨ªas comprar un libro de caracteres m¨¢gicos y ahorrarte problemas con el transporte. The narrative has been illicitly obtained; should you discover it on Amazon, report the violation. ¡ª?Me le¨ªste la mente? ?Pueden hacer eso las estanter¨ªas?¡ªpregunt¨® Adam, justo estaba pensando en el problema del transporte y ahora el viejo parec¨ªa tener una soluci¨®n. ¡ªUn libro de caracteres m¨¢gicos son 100 lotes de caracteres m¨¢gicos¡ªComent¨® el viejo de piedra ignorando la pregunta de Adam¡ª Mientras que un lote son 1000 hojas de car¨¢cter m¨¢gico, si vas a realizar un viaje largo, es mejor llevar un libro que guarde tus hojas y no dejarlas sueltas. ¡ª?Pero no ser¨ªa muy pesado un libro de semejante cantidad de hojas?¡ªpregunt¨® Adam, el precio no era un problema porque este tipo de hojas eran bastante baratas para ¨¦l. ¡ªEl libro genera las hojas hasta que retires los 100 lotes¡ªContest¨® la cabeza de piedra con voz mon¨®tona¡ªPor otra parte, el libro es tan pesado como una tabla de madera chica, por lo que pesa bastante menos que 400 hojas. ¡ªBueno, dame el libro de caracteres m¨¢gicos¡ªdijo Adam. Apenas Adam dio la orden para ejecutar la operaci¨®n, la cabeza de piedra abri¨® su boca y una mano tambi¨¦n hecha de piedra sali¨® de la boca sosteniendo una tabla de madera azulada. El joven h¨¦roe tom¨® la tabla de la mano de piedra, provocando que la mano se metiera dentro de la boca. Habiendo completado la transici¨®n, el resumen bancario de Adam cambi¨® y el libro de lomo dorado volvi¨® a la estanter¨ªa de piedra, mientras la cabeza del viejo con ojos vendados desaparec¨ªa entre las piedras de los estantes. El joven mir¨® la tabla de madera azul tratando de entender c¨®mo funcionaba. La tabla azulada no era muy grande y ten¨ªa el mismo tama?o de las hojas de caracteres. Para sorpresa de Adam, la tabla no parec¨ªa tener nada de especial, salvo que en la parte superior hab¨ªa un cuadrado de papel pegado en la tabla. Arriba del cuadrado de papel, estaba inscrito en el idioma de los pisos medios: ''Escriba la cantidad de hojas a retirar'' Adam sac¨® un l¨¢piz de su t¨²nica y escribi¨® el n¨²mero uno en el cuadrado de papel: el n¨²mero se diluy¨® en el cuadrado de papel y una hoja cay¨® al suelo del otro extremo de la tabla. Con sorpresa, Adam tom¨® la hoja de caracteres m¨¢gicos del piso y trat¨® de ver si pod¨ªa meterla dentro de la tabla nuevamente. Pero parec¨ªa que solo se pod¨ªa retirar y no hab¨ªa forma para guardar las hojas retiradas en la tabla azulada. Con los papeles m¨¢gicos obtenidos, Adam se acerc¨® al hex¨¢gono 2 del mismo piso del banco y busco el espejo. Al encontrar el espejo, el joven esper¨® a que no pasara nadie y comenz¨® a envolverse las manos con las hojas de caracteres m¨¢gicos. Adam termin¨® de envolver la mitad de su brazo en hojas de caracteres y hundi¨® su mano en el espejo. La sensaci¨®n de meter la mano por el espejo era bastante extra?a: se sent¨ªa muy fr¨ªo y de vez en cuando el joven tocaba algunos objetos s¨®lidos, pero no del tama?o de un libro. La sensaci¨®n dentro del espejo era muy similar a meter la mano en una ba?era llena de cubos de hielo. Pero el l¨ªquido dentro del espejo se sent¨ªa como aceite y no como agua, por lo que a Adam le costaba mover la mano dentro del espejo. Luego de buscar por un rato, Adam finalmente sinti¨® algo que se parec¨ªa a un libro y lo removi¨®: efectivamente era la biograf¨ªa amarilla de su padrino y parec¨ªa estar en perfecta condiciones, como si nunca hubiera sido alcanzada por un rayo. Con la biograf¨ªa segura en los bolsillos de su t¨²nica negra y sin perder el tiempo, Adam se dispuso a caminar hacia al mercado de los pisos medios. E1-142-La Sastrer铆a No pas¨® mucho tiempo y Adam lleg¨® al hex¨¢gono 9 donde se encontraba el mercado de los pisos medios: el mismo estaba tan lleno como siempre y pod¨ªa observarse una multitud de colas para entrar en las pinturas que se dirig¨ªan a las tiendas m¨¢s populares del mercado. Adam camin¨® un rato hasta que lleg¨® a la sastrer¨ªa, por suerte no era tan com¨²n modificarse la t¨²nica, por lo que la cola para entrar en esta tienda era de solo unas pocas personas; sin embargo, por alg¨²n motivo que Adam no entend¨ªa del todo, la cola de pocas personas avanzaba inusualmente lento y parec¨ªa que el sastre que manejaba esta tienda se tomaba bastante tiempo en atender a los clientes. Esta era la primera vez que Adam ven¨ªa a esta sastrer¨ªa: en general recurr¨ªa a la tienda de t¨²nicas que era llevada por los pap¨¢s de su antigua compa?era de clase Bianca. En ese lugar, Adam sol¨ªa comprar las t¨²nicas blancas acordes a su crecimiento a medida que pasaban los a?os. Pero la tienda de t¨²nicas no hac¨ªa modificaciones por encargo, por lo que ten¨ªa que ir a la ¨²nica sastrer¨ªa del mercado de los pisos medios que s¨ª realizaba modificaciones. Tras esperar casi una hora en los pasillos, finalmente lleg¨® el turno de Adam para entrar en la pintura. Algo molesto por la larga espera, Adam con rapidez acerc¨® su mano a la pintura, como si tuviera miedo de que alguien robara su turno. No obstante, parec¨ªa que realmente pocos clientes ven¨ªan a esta tienda, por lo que no hab¨ªa nadie detr¨¢s de ¨¦l haciendo cola. El joven no se sorprendi¨®, ya que la lentitud con la que atend¨ªa este sastre le estaba haciendo replantearse su idea de modificar su t¨²nica. Al acercar la mano a la pintura, el muchacho fue absorbido por la misma. Algo aturdido, Adam apareci¨® en la entrada de la tienda y se qued¨® mirando la tienda, mientras esperaba que el sastre venga a atenderlo. El piso de la sastrer¨ªa estaba hecho de madera oscura y las paredes estaban hechas de madera algo m¨¢s clara. Para iluminar la tienda se usaban estatuas de angelitos sosteniendo l¨¢mparas de aceite, muy similares a las que pod¨ªan verse en los pisos inferiores. Hab¨ªa t¨²nicas de muchos colores colocadas sobre maniqu¨ªes por toda la tienda, la mayor¨ªa eran negras, hab¨ªa unas pocas blancas y muy pocas de otros colores. Varias estatuas y pinturas decoraban la habitaci¨®n, d¨¢ndole un aspecto incre¨ªblemente elegante que sorprendi¨® a Adam: era la primera vez que ve¨ªa una tienda con tanta atenci¨®n puesta en sus decoraciones. Adem¨¢s de las decoraciones elegantes y los maniqu¨ªs con t¨²nicas, en la habitaci¨®n pod¨ªa encontrarse dos sillones de madera de aspecto muy c¨®modo y una mesa vac¨ªa entre los dos sillones. Al frente de los sillones se encontraba una chimenea iluminando y calentando la sala con un fuego verde bastante bonito, pero que a Adam le tra¨ªa recuerdos bastante desagradables con su experiencia con el juguetero. Mientras el joven observaba la tienda, un chico de aspecto adolescente sali¨® de una puerta que se hallaba en las paredes de la tienda, la cual deber¨ªa dirigirse hacia el lugar de la tienda donde se realizaba el trabajo de sastrer¨ªa. ¡ª?Mucho gusto, quieres sentarte?¡ªpregunt¨® el adolescente, que a lo mucho tendr¨ªa unos 16 o 18 a?os. El chico era rubio y ten¨ªa los ojos verdes, estaba vestido con una t¨²nica blanca decorada con bordados de oro que formaban patrones de olas de mar por toda la t¨²nica y sobre las mangas de la misma se hallaba bordado dos zorros acurrucados. El joven se sent¨® en unos de los sillones y esper¨® a que Adam hiciera lo mismo. Una vez que Adam se sent¨®, el joven tomo un cuaderno negro de uno de los bolsillos de su t¨²nica y pregunto con monoton¨ªa, como si hubiera estado repitiendo esta pregunta todo el d¨ªa: ¡ª?Qu¨¦ religi¨®n sigues y donde quieres poner el s¨ªmbolo? Adam sab¨ªa de los s¨ªmbolos en las t¨²nicas por su antiguo compa?ero de clase franco. Pero no todos se los pon¨ªan, as¨ª que el joven h¨¦roe hab¨ªa ignorado el tema. Por su parte, Franco ten¨ªa el s¨ªmbolo de los inquisidores, que era un libro abierto con una vela en el medio; ya antes de ir a la escuela, Franco hab¨ªa recorrido bastante de la religi¨®n de los inquisidores gracias a la ayuda de su padre, por lo que no era raro que tuviera su s¨ªmbolo grabado en alguna parte de sus t¨²nicas. Stolen from its original source, this story is not meant to be on Amazon; report any sightings. Seg¨²n franco, a las estanter¨ªas les gustaba ver los s¨ªmbolos grabados y sol¨ªan tratarlo con bastante respeto al tener el s¨ªmbolo de los inquisidores en su t¨²nica. Con algo de dudas, Adam contest¨®: ¡ªRealmente mi verdadero prop¨®sito era ponerle una capucha a mi t¨²nica negra. Pero ya que estamos, sigo la religi¨®n de los h¨¦roes y la de los magos; sin embargo, no conozco sus s¨ªmbolos, aunque me gustar¨ªa tenerlos en las mangas de mi t¨²nica. Tambi¨¦n me gustar¨ªa seguir en el futuro la religi¨®n de los caracteres perdidos, por lo cual estar¨ªa bueno que pongas su s¨ªmbolo en alg¨²n lugar, me parece que en la copucha quedar¨ªa bien. El joven se prepar¨® para escribir las religiones que su cliente ped¨ªa y los sitios donde poner los s¨ªmbolos en su cuaderno negro. No obstante, cuando escucho que Adam pidi¨® agregarle una capucha a su t¨²nica, levant¨® la vista de su cuaderno negro y mir¨® el cabello rojo de Adam, junto a sus pecas. Con algo de dudas, el joven pregunt¨®: ¡ªS¨¦ que puede parecer medio raro que pregunte esto: ?Pero por casualidad no te llamar¨¢s Adam? ¡ªSi¡­ De hecho¡­ me llam¨® Adam...¡ªContest¨® el muchacho algo aturdido porque la otra persona supiera su nombre, nunca se hab¨ªa cruzado a este chico en la escuela, por lo que no entend¨ªa como lo conoc¨ªa. ¡ªMe disculpas unos minutos...¡ªDijo el joven, levant¨¢ndose de su sill¨®n de forma apurada. Con velocidad, el joven fue hasta la parte de atr¨¢s de la tienda y abri¨® la puerta por donde hab¨ªa venido y grit¨®: ¡ª?Abuelo! ?Lleg¨® el pelirrojo que buscaba una capucha! Adam, bastante aturdido por la escena, se qued¨® esperando en el sill¨®n, lo primero que se le vino a la mente es que la otra persona lo conoc¨ªa de su anterior vida y por alg¨²n motivo lo reconoci¨®, pero no entend¨ªa qu¨¦ ten¨ªa que ver la capucha con todo eso. Luego de un rato, un hombre jorobado apareci¨® en la puerta. El hombre parec¨ªa ser muy viejo, con pelo blanco como la nieve en su cabeza y piel arrugada como una pasa seca. El viejo se apoyaba con bastante dificultad en un bast¨®n de madera bastante tosco y con un mango de aspecto de zorro. El anciano estaba vestido con una remera hawaiana, unas mallas turquesas con flores rojas incre¨ªblemente llamativas y en sus pies se encontraban unas ojotas algo destartaladas. Todos los dedos de las manos del hombre parec¨ªan ser pr¨®tesis de madera y su mand¨ªbula tambi¨¦n parec¨ªa estar hecha con una pr¨®tesis. Pero lo que m¨¢s estaba llamando la atenci¨®n de Adam no eran las pr¨®tesis de madera, sino que era la m¨¢scara de zorro que cubr¨ªa la mitad del rostro del hombre. La ¨²nica persona que el joven h¨¦roe vio usando una m¨¢scara similar era el mago antiguo, por lo que podr¨ªa ser posible que esta persona tambi¨¦n fuera un mago. El viejo con la lentitud de una tortuga s¨¦ aproximo hasta uno de los sillones y se sent¨®. Mientras se acomodaba en el sill¨®n, dijo con una voz bastante alegre: ¡ªEl¨ªas, trae caf¨¦ y algo para comer ¡ª?Eres un mago?¡ªpregunt¨® Adam tratando de sacarse las dudas al respecto. El hombre no respondi¨®, se qued¨® en silencio mirando al fuego verde hasta que el joven con t¨²nicas blancas trajo una bandeja llena de postres y tres tasas. El¨ªas con cuidado coloc¨® las tres tasas en las mesas. *Click* El¨ªas chasque¨® los dedos y otro sill¨®n apareci¨® alrededor de la mesa, se sent¨® e invit¨® a que Adam se sirviera algo de caf¨¦. Cuando los tres se sirvieron sus tasas, el viejo reci¨¦n ah¨ª respondi¨®: ¡ªS¨ª, soy un mago y me di cuenta de que t¨² tambi¨¦n lo eres: ?Te felicit¨® por ello, muchacho!. Sin embargo, parece que buscas forjar tu propia m¨¢scara, te va a ser bastante complicado lograrlo¡­ ¡ª?Qu¨¦ ser¨ªa forjar mi m¨¢scara y como conoces quien soy?¡ªPregunto Adam ¡ªOh, parece que eres bastante ignorante...¡ªRespondi¨® toscamente el viejo mago mientras com¨ªa algunos postres ignorando la pregunta de Adam, luego de un rato respondi¨®¡ªUno debe forjar una m¨¢scara cuando no tiene un maestro que lo gu¨ªe en la religi¨®n del mago. Al no tener maestro: nunca nadie te dar¨¢ una m¨¢scara y tendr¨¢s que crearla. La otra pregunta deber¨ªa ser obvia al conocer que soy un mago y no vale la pena malgastar tiempo en responderte. ¡ªLo que el abuelo quiso decir es que uso una habilidad m¨¢gica¡­¡ªRespondi¨® El¨ªas mientras com¨ªa los postres de la mesa¡ª Seg¨²n el abuelo, el d¨ªa que t¨² vendr¨ªas a nuestra tienda morir¨ªamos, as¨ª que tenemos que escapar de estos pisos para salir vivos por eso te conocemos, Adam. E1-143-El Sastre ¡ª??Qu¨¦?!¡ªExclam¨® el joven h¨¦roe de forma inmediata al escuchar la explicaci¨®n de El¨ªas ¡ªProbablemente, hoy sea la famosa purga, deber¨ªas escapar de los pisos medios¡ªComent¨® El¨ªas, mientras tomaba tranquilamente caf¨¦, parec¨ªa que no estaba muy preocupado con el tema y confiaba en que el viejo mago se encargar¨ªa de todo por ¨¦l. ¡ªMucha gente me dijo la fecha de la purga y todos se equivocaron...¡ªComent¨® Adam algo incr¨¦dulo con lo que le estaban comentando, pero esta vez estaba bastante nervioso: Primero porque no conoc¨ªa a estos dos bibliotecarios, segundo porque la m¨¢scara del mago y las extremidades faltantes hac¨ªan bastante posible que de verdad fuera un mago capaz de adivinar la fecha correcta. El¨ªas mir¨® con algo de preocupaci¨®n la falta de confianza de Adam y dijo tratando de convencerlo: ¡ªLo m¨¢s seguro es que nos est¨¦s viendo como unos hist¨¦ricos, pero te remarc¨® que por nuestra parte te decimos que la fecha de la famosa purga es hoy. Si bien es normal no confiar en extra?os, deber¨ªas escuchar nuestro consejo. No te cuesta nada subir hasta los pisos superiores y dormir un d¨ªa en esos pisos: si no ocurre nada, entonces te mentimos y pierdes unas cuantas horas de tu vida. Pero si la purga ocurre hoy: ?Te salvamos la vida! ¡ªEs un mago, probablemente pueda escapar por su cuenta, El¨ªas...¡ªagreg¨® el viejo mago mientras tomaba su taza de caf¨¦ con calma¡ªNo te preocupes mucho por ¨¦l, si no quiere creernos, que se las ingenie para sobrevivir por su cuenta durante el ataque. ¡ªPero podr¨ªamos llevarlo con nosotros por las escaleras de empleados¡­¡ªMurmuro El¨ªas con resignaci¨®n, aunque no perdi¨® su calma y sigui¨® tomando caf¨¦ con normalidad. ¡ªS¨ª, podr¨ªamos llevarlo a los pisos superiores, pero eso no es lo que ocurrir¨¢¡­¡ªComent¨® el mago con mucha confianza, como si supiera los eventos que ocurrir¨ªan en el futuro. ¡ª?Por qu¨¦ los pisos superiores son seguros y los medios, no?¡ªpregunt¨® Adam tratando de buscar m¨¢s informaci¨®n al respecto. Seg¨²n la opini¨®n de Adam, la idea de El¨ªas no era mala: al joven h¨¦roe no le costaba nada subir y permanecer un d¨ªa en los pisos superiores, ser¨ªa algo complicado colar a su padre en esos pisos, pero podr¨ªa sobornar a los guardias o seguir subiendo hasta encontrar un piso seguro por este d¨ªa. Adem¨¢s, el plan original de Adam era explorar los pisos superiores, por lo que estaba dispuesto a aceptar la idea de El¨ªas. Aunque el joven todav¨ªa ten¨ªa que comprar provisiones y armarse una maleta para el largo viaje; sin embargo, tranquilamente podr¨ªa esperar un d¨ªa en los pisos superiores, antes de preparar todo para el viaje. A case of content theft: this narrative is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. El viejo tom¨® un sorbo de caf¨¦ y respondi¨® con calma: ¡ªNos atacar¨¢ un grupo particular de bibliotecarios llamados ¡°Los Eternos¡± y su objetivo es ocupar y darle mantenimiento a la ciudadela m¨¢gica ubicada en los pisos de oro y plata. Los eternos son una antigua hermandad de magos, por lo que m¨¢s que una guerra por el dominio de los pisos ser¨¢ una masacre. Por eso hace mucho tiempo comenc¨¦ a esparcir los rumores de que se aproximaba una purga y no una guerra. Sin embargo, lamentablemente la gente suele subestimar el peligro para poder vivir con m¨¢s tranquilidad y probablemente no sean muchos los que logren escapar a tiempo¡­ Adam levant¨® la tasa en la mesa y trat¨® de controlar sus manos para que no temblaran por los nervios. Acto seguido, tom¨® un poco de caf¨¦ para simular la tranquilidad que portaban los dos desconocidos y coment¨® racionalmente: ¡ªIncluso si la guerra dura un d¨ªa y es una masacre, sigo sin entender: ?Por qu¨¦ los eternos no buscar¨ªan m¨¢s pisos?. Si son tan fuertes, tranquilamente podr¨ªan ocupar tambi¨¦n los superiores y unos cuantos m¨¢s en las cercan¨ªas de la ciudadela. Por el momento, Adam se abstuvo de usar su habilidad para recaudar m¨¢s informaci¨®n: ya no pod¨ªa usar el lago de la cueva para curarse y ten¨ªa que ser precavido para no infectar de lunares su oreja. Por otra parte, el joven h¨¦roe planeaba utilizar su habilidad cuando le preguntara a su padre la verdad sobre su pasado, por lo que ya ten¨ªa un lunar casi asegurado. ¡ªPorque esos pisos no sirven para la ciudadela¡­¡ªRespondi¨® el viejo mientras com¨ªa algunos postres¡ªSolo ocuparan los criaderos, la ciudadela y la cantera. Los criaderos de esclavos son lo que t¨² conoces como los pisos de madera. Mientras que la cantera est¨¢ ubicada un poco m¨¢s abajo de la ciudadela, as¨ª que ve para los pisos superiores. Adam se puso a¨²n m¨¢s nervioso, el viejo, incluso sab¨ªa de los antiguos esclavos que viv¨ªan en estos pisos y lo que contaba parec¨ªa tener bastante l¨®gica con la manera en la que actuar¨ªa un mago en su mente. Las manos de Adam temblaban mientras sosten¨ªa la tasa, provocando que algo de caf¨¦ se desparramara manchando su t¨²nica. Reuniendo algo de coraje, Adam pregunt¨®: ¡ª?Yo que tengo que ver con la purga?, ?Por qu¨¦ tantas personas me advierten al respecto?, ?C¨®mo se relaciona conmigo toda la tragedia que va a ocurrirle a estos pisos? ¡ªNo te pongas paranoico, la purga de ninguna manera se relaciona contigo¡­¡ªRespondi¨® el viejo con la misma tranquilidad de siempre mientras tomaba su caf¨¦¡ªSolo eres mi se?al de alarma. Podr¨ªa haber sido cualquier otro bibliotecario, pero al parecer t¨² ser¨¢s mi ¨²ltimo cliente. Si¨¦ntete afortunado, joven mago. Ya habiendo aprendido la lecci¨®n por los errores del pasado, Adam dej¨® de atribuir las cosas a la fortuna y con toda la desconfianza del mundo, el muchacho mir¨® la pr¨®tesis de madera que usaba el viejo como barbilla. Tras mirar la pr¨®tesis, un lunar se form¨® en la oreja de Adam y grit¨® con voz chillona: ¡ª?Est¨¢ preocupado por la seguridad de El¨ªas, pero finge no estarlo para no ponerlo nervioso! Adam maldijo en su mente: esta informaci¨®n no era lo que ¨¦l buscaba saber. Mientras tanto, al ver que Adam se quedaba callado, el viejo tomando caf¨¦ coment¨® con calma: ¡ªA¨²n tenemos algo de tiempo: ?Quieres que te hagamos esa capucha y los s¨ªmbolos, Adam? ¡ªS¨ª...¡ªComent¨® el pelirrojo por inercia, su mente ahora parec¨ªa estar en otro lado, pensando en la cantidad de personas que le ven¨ªan advirtiendo sobre esta purga y c¨®mo se relacionaban entre s¨ª. E1-144-Como me arrepiento de haber elegido tan mal ¡ªBueno¡­ La t¨²nica¡­ es bastante¡­ f¨¢cil de hacer¡ªComent¨® el viejo dando sorbitos al caf¨¦ de forma algo molesta¡ªPero los s¨ªmbolos suelen ser complicados: ?Qu¨¦ religiones pidi¨® el cliente? ¡ªEl mago, los h¨¦roes y los caracteres perdidos¡ªRespondi¨® El¨ªas ¡ªComo me tem¨ªa...¡ªMurmur¨® el viejo mago con pena¡ªEl s¨ªmbolo del mago es un problema: ya que no tienes m¨¢scara, no podremos hacerlo¡­ ¡ª?No puedo decirte cu¨¢l animal me agrada para colocarlo como s¨ªmbolo?¡ªpregunt¨® Adam, recordando que la m¨¢scara y el s¨ªmbolo del mago que conoci¨® en el libro m¨¢gico estaban inspiradas en un mismo animal¡ªDespu¨¦s puedo pasar por una tienda para comprar una m¨¢scara de ese animal. ¡ªVeo que eres bastante ignorante, muchacho...¡ªMurmur¨® el mago¡ªLa primera m¨¢scara solo puedes adquirirla de casualidad y luego tienes que fabricar una copia para tu disc¨ªpulo. ¡ª?Tiene algo de especial la m¨¢scara?¡ªpregunt¨® Adam con algo de emoci¨®n, interesado por descubrir m¨¢s secretos acerca de la religi¨®n que estaba siguiendo. El mago no respondi¨® la pregunta, en su lugar cerr¨® su mano decr¨¦pita y la puso al frente de Adam. Acto seguido, el mago abri¨® la mano, mostrando un zorro en miniatura en la palma de su mano. El zorro ten¨ªa el pelaje de color rojo, uno de sus ojos era de color blanco por lo que parec¨ªa que lo hab¨ªa perdido y una cicatriz recorr¨ªa la mitad de su cara, por otra parte, en su boca se pod¨ªa ver un cigarrillo algo chueco. El zorro sin usar sus patas fumaba el cigarrillo como si fuera un chupete, mientras observaba su entorno con cautela. Cuando divis¨® al joven h¨¦roe, el librillo tir¨® unos peque?os c¨ªrculos de humo hacia la cara de Adam y lo insult¨® con una voz ir¨®nica: ¡ª?S¨ª, la m¨¢scara es especial, pendejo! Espero que los eternos violen tu cad¨¢ver, h¨¦roe idiota. Si hubieras malgastado tu vida en ayudarte a ti mismo, de seguro podr¨ªas sobrevivir a la purga, pero derrochaste tu tiempo ayudando a otros tarados que seguramente ni siquiera recuerdan tu nombre en estos momentos. ¡ª??La m¨¢scara te da un librillo?!¡ª Lejos de molestarse por la mala actitud, Adam pregunt¨® con los ojos brillando de la emoci¨®n por ver al zorro en miniatura en la palma del mago¡ª?A qu¨¦ te refieres con adquirir la m¨¢scara por casualidad? ?Me la tengo que encontrar en alg¨²n libro aleatorio? ?C¨®mo consigo mi propio librillo? ¡ª??Yo no soy el librillo de nadie, manga de¡­!! ¡ªTrato de gritar el zorro en miniatura. ¡ªCon tus ojos de mago encontrar¨¢s la m¨¢scara en alguna aventura¡­¡ªInterrumpi¨® el viejo mago, volviendo a cerrar la mano y haciendo desaparecer al librillo¡ªLa verdad es que tampoco tengo muy claro c¨®mo es que encuentras la m¨¢scara: yo tuve un maestro, as¨ª que no tuve que pasar por tu problema. ¡ªEntonces, ?Por qu¨¦ tu disc¨ªpulo no usa una m¨¢scara?¡ªPregunt¨® Adam mirando a El¨ªas con dudas. ¡ªNo soy su disc¨ªpulo¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªUno de mis ancestros fue su disc¨ªpulo, pero abandon¨® el camino del mago y tuvo hijos. Desde entonces el viejo se queda con nuestra familia como un par¨¢sito. ¡ª?Eh?, ?Se puede tener hijos siendo mago?¡ªpregunt¨® Adam con algo de desesperaci¨®n en su voz. ¡ªNo, muchacho...¡ªContest¨® el mago con una sonrisa por la desgracia compartida¡ªTienes que dejar de ser mago si quieres tenerlos: perder¨ªas toda tus habilidades m¨¢gicas y el ritual es bastante complicado. Al decir eso, el viejo mago se levant¨® del sill¨®n y con ritmo de tortuga se dirigi¨® a la parte de atr¨¢s de la tienda. Mientras tanto, El¨ªas le pregunt¨® a Adam: ¡ª?Sigues alguna hermandad? You could be reading stolen content. Head to Royal Road for the genuine story. ¡ªLa verdad es que no conozco ninguna¡­¡ªRespondi¨® Adam con algo de verg¨¹enza¡ªNi siquiera sab¨ªa que exist¨ªan las hermandades. Los libros de cultura general no mencionan nada al respecto¡­ ¡ªNo deber¨ªas sentirte avergonzado, pocos saben m¨¢s de religiones que mi familia¡ªComent¨® El¨ªas con algo de orgullo¡ªEn ese caso tengo que hacerte algunas preguntas y ver con cu¨¢l hermandad te sientes m¨¢s c¨®modo. ¡ª?Si o si tengo que pertenecer a una hermandad? ¡ªpregunt¨® Adam, algo desconcertado por la insistencia del sastre con respecto del tema¡ª?Son como un grupo de amigos? ¡ªNo, y por supuesto que no.¡ªRespondi¨® El¨ªas, tomando su cuaderno negro y buscando una p¨¢gina en particular¡ª Sin embargo, no existen s¨ªmbolos para los h¨¦roes si no te unes a una hermandad. Mientras que para los magos la historia es m¨¢s compleja y en la religi¨®n de los caracteres perdidos, si te soy sincero no recuerdo el s¨ªmbolo, as¨ª que tengo que hacerte las preguntas para que la tienda me ayude a bordar tu t¨²nica. As¨ª que mejor si¨¦ntate c¨®modo en el sill¨®n, yo sacar¨¦ todo de la mesa para prepararnos para las preguntas. *Click* El¨ªas chasque¨® los dedos y la mesa qued¨® limpia como si nunca hubieran estado comiendo postres y tomando tazas de caf¨¦. *Click* El adolescente volvi¨® a chasquear los dedos y el sill¨®n de m¨¢s desapareci¨®, dejando solo dos sillones delante de la mesa. El¨ªas se acomod¨® en el sill¨®n y puso los pies sobre la mesa, comentando: ¡ªEn la religi¨®n de los magos tambi¨¦n podr¨ªas unirte a alguna hermandad y no tendr¨ªas que tomarte la molestia de buscar una m¨¢scara, pero el viejo te quiso enga?ar porque odia a las hermandades de magos, incluso a las que hab¨ªa en la antigua ciudadela m¨¢gica. ¡ª?El proceso para unirse es ¨²nicamente responder preguntas?¡ªpregunt¨® Adam, algo aturdido por la situaci¨®n; el muchacho lleg¨® a la tienda por una t¨²nica con capucha, pero el sastre le acababa de revelar un aspecto de las religiones que no se hablaba en los libros de cultura general. ¡ªYa eres un mago y eres un h¨¦roe¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªUna parte del proceso la cumpliste sin darte cuenta, la otra parte del proceso suele involucrar preguntas. En cuanto a la religi¨®n de los caracteres perdidos, la verdad es que no s¨¦ si cumples los requisitos: no es una religi¨®n muy frecuente. Pero eso es juzgado por las hermandades, yo solo soy un intermediario. Lo entender¨¢s m¨¢s adelante, por el momento no te preocupes mucho y responde las preguntas ¡ª?As¨ª que hay requisitos para unirse a las hermandades?¡ªComent¨® Adam en busca de m¨¢s informaci¨®n ¡ªSi, bastantes¡­¡ªContest¨® El¨ªas¡ªAunque casi todos los requisitos se relacionan con avanzar en la religi¨®n relacionada con la hermandad. El¨ªas pas¨® algunas p¨¢ginas de su cuaderno negro, las ley¨® y agrego: ¡ªPor lo dem¨¢s, si supieras alguna hermandad, podr¨ªas iniciar la entrevista ¨²nicamente dici¨¦ndome su nombre y yo arreglar¨ªa la reuni¨®n con el gu¨ªa de la hermandad. Por ejemplo, podr¨ªas decirme qu¨¦ quieres unirte a los eternos: si te aceptan en la entrevista, no tendr¨ªas que preocuparte por la purga e incluso podr¨ªas ayudarlos en la purga. Al decir eso, unas dudas surgieron en El¨ªas y ojeo varias p¨¢ginas en su cuaderno negro hasta hallar una en particular. El joven ley¨® con algo de esfuerzo la p¨¢gina del cuaderno y luego con bastante confianza agreg¨®: ¡ªNo obstante, nunca puedes abandonar la hermandad que elijas. Ten en cuenta que los s¨ªmbolos colocados en las t¨²nicas no son solo un bordado, por las dudas te digo: pareces desconocer bastante del tema¡­ ¡ª?No podr¨ªas recomendarme algunas hermandades entonces?¡ªpregunt¨® Adam, bastante impresionado con la revelaci¨®n. El¨ªas tir¨® el cuaderno negro sobre la mesa y puso las dos manos atr¨¢s de su cuello mientras contestaba con pereza: ¡ªJustamente para ayudarte, requiero que contestes las preguntas, por lo dem¨¢s: ?quieres que te ayude a buscar alguna hermandad para el camino de los h¨¦roes, de los magos y de los caracteres perdidos?, ?o ¨²nicamente los h¨¦roes y los caracteres perdidos?. La hermandad de los magos es una de las hermandades en donde puedes no unirte a ninguna hermandad, pero tendr¨ªas que encontrar la m¨¢scara para poder obtener tu s¨ªmbolo bordado. De todas formas recuerda que una vez que elijas no hay vuelta atr¨¢s. ¡ªUna sola vez en la vida...¡ªMurmur¨® Adam notando que era ignorado por el joven sastre¡ª?No ser¨ªa mejor leer respecto a las hermandades? Digo, es una decisi¨®n para toda la vida, ser¨ªa muy apresurado tomarla de un d¨ªa para el otro. ¡ªNo existe un libro con esa informaci¨®n y la purga se aproxima, Adam...¡ªComent¨® El¨ªas con algo de molestia¡ª Solo yo y el viejo podemos ayudarte a elegir una hermandad adecuada en estos pisos, piensa que somos la ¨²nica tienda que puede modificar las t¨²nicas. Por lo dem¨¢s toma la decisi¨®n que quieras, pero recuerda que una vez que salgas de la tienda, no habr¨¢ sastre que te atienda si cambias de opini¨®n, ya que nos habremos ido a los pisos superiores. ¡ªMmm, ?Qu¨¦ me recomiendas hacer?¡ªPregunt¨® el joven h¨¦roe con dudas¡ª Como sastre de seguro puedes dar un buen consejo sobre cu¨¢l decisi¨®n tomar. ¡ª¨²nete a tres hermandades¡ªRespondi¨® El¨ªas de inmediato¡ªPor otra parte, olv¨ªdate de encontrar una m¨¢scara y elige una hermandad para los magos: si el abuelo te dijo que era complicado forjar una m¨¢scara, es porque es imposible que lo hagas. E1-145-Siempre me cuestione la utilidad de estas preguntas. Por las dudas y para adquirir m¨¢s confianza, Adam sac¨® a su padrino para preguntarle su opini¨®n al respecto de las hermandades. Pero cuando la punta del l¨¢piz toc¨® la biograf¨ªa, las tres im¨¢genes que hab¨ªan aparecido en la aventura m¨¢gica se dibujaron consecutivamente en las hojas del libro amarillo. Tanto Adam como El¨ªas se quedaron mirando las im¨¢genes que aparec¨ªan en las hojas con aturdimiento. Al final, cuando la biograf¨ªa termin¨® de diluir la ¨²ltima imagen, apareci¨® un texto que ocupaba la mitad de la hoja que dec¨ªa: ''?No toques las estatuas, es una trampa!''. Al leer el mensaje, Adam finalmente entendi¨® por qu¨¦ el libro m¨¢gico se ve¨ªa obligado a destruir a su padrino: ya que esta era una pista demasiado obvia acerca de c¨®mo resolver el acertijo del libro. Por otra parte, parec¨ªa que su padrino a¨²n pensaba que estaba en el bucle infinito, por lo que, Adam le escribi¨® para comentarle que hab¨ªa logrado salir con vida y tambi¨¦n aprovech¨® para actualizarlo sobre los nuevos problemas actuales. Cuando el joven termin¨® de escribir, su padrino volteo la p¨¢gina escrita y respondi¨® con rapidez en una hoja en blanco: ''Si ya saliste del bucle, entonces lograste leer los 6 libros m¨¢gicos: ?Te felicit¨®, Adam!. Tu padre se pondr¨¢ muy orgulloso cuando admire tus poderes m¨¢gicos, recuerda ir a visitarlo y contarme como te fue en la reuni¨®n. En cuanto a las hermandades, la verdad, seg¨²n recuerdo, era casi como girar una ruleta y ver que toca: no conoces ning¨²n mago, por lo tanto, te ser¨ªa imposible saber m¨¢s en profundidad sobre ellas. Si bien el m¨¦todo para ser seleccionados por las hermandades es bastante extra?o y aleatorio para mi gusto, lo cierto es que son m¨¢s importantes de lo que parecen, al punto que seg¨²n la hermandad que elijas: las modificaciones de tu cuerpo y las ventajas que obtienes son diferentes. Por lo dem¨¢s, no te confundas con el nombre y pienses que las hermandades son un grupo de amigos. Por as¨ª decirlo, las hermandades son una sub-rama de tu religi¨®n: Imag¨ªnate que el objetivo del mago solo es leer libros m¨¢gicos durante toda su vida, ser¨ªa una vida demasiado mon¨®tona, incluso para un bibliotecario, por lo que lo m¨¢s probable es que cada hermandad de magos tenga otros objetivos mucho m¨¢s espec¨ªficos. Sin embargo, esos objetivos son secretos para la mayor¨ªa de bibliotecarios y t¨² no tienes contactos. El sastre puede revelar esos secretos y guiarte para que no te unas a hermandades con objetivos contradictorios con tus ideales. Adem¨¢s, el sastre te ayudar¨¢ como tu asistente en la entrevista, hablando con el gu¨ªa de la hermandad y recomend¨¢ndote las opciones m¨¢s convenientes If you spot this narrative on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. La verdad es que no ten¨ªa pensado mencionarte el tema porque a¨²n eres bastante joven para unirte a cualquier hermandad, pero ya que pasaste por una sastrer¨ªa que permitan hacer s¨ªmbolos, deber¨ªas colocarte el s¨ªmbolo del mago. Por ¨²ltimo, te aconsejo que no elijas a la hermandad de los eternos: o tendr¨¢s que ver a tu padre ser asesinado por la misma hermandad a la cual perteneces y para colmo tendr¨¢s que seguir a los eternos para ayudarlos con sus objetivos o no podr¨¢s avanzar en la religi¨®n del mago'' Adam ley¨® el mensaje escrito por su padrino y con m¨¢s confianza le coment¨® a El¨ªas: ¡ªBueno, elegir¨¦ una hermandad para cada religi¨®n que sigo. ¡ªPerfecto, si¨¦ntate c¨®modamente en el sill¨®n y empezaremos con las preguntas¡ªComento El¨ªas, mientras buscaba una hoja en particular de su cuaderno negro y se la le¨ªa a Adam¡ª?Tienes alg¨²n apodo? ¡ªJoven h¨¦roe¡ªContest¨® Adam con dudas de la importancia de esta pregunta. ¡ª?A qu¨¦ clase social perteneces?¡ªPregunto El¨ªas mientras anotaba la anterior respuesta en el cuaderno negro. ¡ªSupongo que alta, las hojas de caracteres me sobran en estos momentos...¡ªContest¨® Adam con dudas. ¡ªPerfecto¡ªDijo El¨ªas mientras anotaba la respuesta¡ª?Tienes alguna man¨ªa, h¨¢bitos extra?os u otras caracter¨ªsticas que te definan? ¡ªMe gusta leer en los pasillos, me acostumbr¨¦ de joven¡ªComent¨® Adam¡ªTambi¨¦n suelo caminar muy r¨¢pido cuando me siento inc¨®modo con el lugar en donde estoy. ¡ªBueno, ya falta poco¡ªDijo El¨ªas¡ª?Qu¨¦ tres palabras describen mejor tu personalidad? Adam se qued¨® unos minutos pensando, no sab¨ªa muy bien que responder, por lo que termino diciendo tres palabras que m¨¢s o menos pod¨ªan definir su vida: ¡ªMon¨®tona, aburrida y persistente. ¡ªBien, solo falta una sola pregunta m¨¢s¡ªComent¨® El¨ªas mientras escrib¨ªa¡ª?Qu¨¦ relaci¨®n tuvo y tiene con sus padres? Adam lo pens¨® un rato y dijo: ¡ªNo recuerdo a mis verdaderos padres, mi padre adoptivo me ech¨® de mi casa cuando era joven. Lo m¨¢s cercano a un padre debe ser mi biograf¨ªa: la cual la mayor¨ªa de las veces parece no tener sentimientos. Por otra parte, siempre tuve una buena relaci¨®n con la estanter¨ªa con la cual crec¨ª, aunque la misma busco matarme en varias oportunidades. ¡ªBastante normal, ya terminamos con las preguntas generales¡ªComent¨® El¨ªas, arrancando la p¨¢gina de su cuaderno en donde hab¨ªa estado escribiendo las respuestas y levant¨¢ndose del sill¨®n¡ªEspera unos minutos y buscar¨¦ una herramienta que te indicar¨¢ las diferentes opciones de hermandades a las que puedes unirte. E1-146-La Hermandad de los caminos ocultos Adam observ¨® como El¨ªas se dirigi¨® a la parte de atr¨¢s de la tienda, para luego de un rato volver con dos cajas de madera. Las cajas no parec¨ªan tener nada de especial, salvo que el nombre de Adam y su n¨²mero de identificaci¨®n estaba grabado en sus tapas, por lo que aparentemente hab¨ªan sido dise?adas para ¨¦l. El¨ªas procedi¨® a poner una de las cajas sobre la mesa de madera en donde Adam estaba sentado y explico con calma: ¡ªSolo t¨² puedes abrir la caja: lo que hay adentro te ayudar¨¢ a obtener las opciones de las posibles hermandades a las cuales t¨² puedes pertenecer por cumplir alguno de sus requisitos. Siguiendo su curiosidad, Adam abri¨® la caja arriba de la mesa, para observar que en el medio de la caja se encontraban 6 dados de diferentes formas y colores. Cada dado estaba guardado con mucho cuidado: parec¨ªan pegados a la madera y hab¨ªa un lente ovalado cubriendo cada uno de los dados, como si se hubiera tratado de evitar que el polvo los ensuciara. En los extremos de las cajas, rodeando el lugar donde se guardaban los dados, se encontraban 6 estatuillas de m¨¢rmol de varios personajes: todos estaban vestidos con armaduras de diferentes tipos y llevaban alg¨²n tipo de arma. Curiosamente, la forma de las 6 estatuillas eran las mismas estatuas que Adam vio en su primera aventura m¨¢gica: Un hombre con un escudo y espada, una mujer con un arco, un enano con una bolsa llena de polvo, un duende montado en un robot, un rat¨®n con una caja llena de tuercas y finalmente un maniqu¨ª con un par de pistolas en sus manos. El¨ªas mir¨® el contenido de la caja y dijo de forma emocionada: ¡ª?Qu¨¦ interesante! Es la primera vez que veo la caja de los h¨¦roes y es id¨¦ntica a la de los villanos, esperemos que el ¡°juego¡± sea igual de divertido. ¡ª?Hay tan pocos h¨¦roes buscando hermandades?¡ªPregunt¨® Adam ¡ª¨²nicamente llevo tres meses trabajando como sastre¡ªDijo El¨ªas con algo de orgullo por estar trabajando a tan joven edad¡ªAs¨ª que tampoco s¨¦ lo que hay en la caja del mago: ?Espero que sea algo interesante!. ¡ª?C¨®mo se obtiene informaci¨®n con estas estatuillas y dados?¡ªpregunt¨® Adam. El¨ªas por las dudas volvi¨® a sacar su cuaderno negro y ley¨® lo que dec¨ªa: ¡ªTomas una estatuilla de la caja, la pones sobre la mesa y tiras un dado. Repites la acci¨®n 6 veces y las estatuillas te har¨¢n algunas preguntas en funci¨®n del n¨²mero que sacaste al tirar los dados. Al final, obtendremos las posibles hermandades que creen que t¨² puedes ser ¨²til para ellas. ¡ª?Entonces hay 6 hermandades en la religi¨®n de los h¨¦roes?¡ªPregunt¨® Adam mirando a las 6 estatuas. ¡ª?No!¡ªComent¨® El¨ªas de forma contundente¡ªCada estatua representa una chance, por lo que tienes 6 chances de contactar con alguna hermandad con la cual cumplas los requisitos para unirte. Adam hizo caso y tom¨® la estatuilla del hombre con la espada y el escudo. La puso sobre la mesa y mir¨® a los dados en la caja, cada uno ten¨ªa diferente forma, por tanto, diferente cantidad de n¨²meros m¨¢ximos posibles, por lo que no sab¨ªa como esta aleatoriedad afectar¨ªa a su futuro. ¡ª?Qu¨¦ diferencias hay entre cada dado?¡ªPregunto Adam ¡ªNo le prestes atenci¨®n, solo elige el dado que creas correcto para cada personaje¡ªRespondi¨® El¨ªas, con algo de emoci¨®n por los resultados. Adam mir¨® a los 6 dados y tom¨® el dado con mayor cantidad de n¨²meros para el ¨²nico personaje que portaba escudo. El dado era un D100 o un dado de 100 caras, parec¨ªa una pelota hecha con cuadrados muy chiquitos y por su color amarillento deb¨ªa estar hecho de oro. Adam tir¨® el dado, pero para su sorpresa apenas el dado toc¨® la mesa: ?Desapareci¨®!. Antes que el joven pudiera reaccionar al resultado in¨¦dito, la estatuilla de m¨¢rmol del hombre con escudo arriba de la mesa se parti¨® por la mitad asustando a Adam. ¡ªParece que no puedes elegir esa hermandad¡­¡ªComent¨® El¨ªas mientras limpiaba con un trapo los escombros de la estatuilla¡ªPrueba con otra. Lo normal es que no tengas m¨¢s de tres opciones disponibles al seguir dos religiones a la vez. Siguiendo la indicaci¨®n, Adam tom¨® la estatuilla de la mujer con el arco y cambi¨® su estrategia: tom¨® el dado m¨¢s chico, era un D4 o un dado de 4 caras y su apariencia era la de una pir¨¢mide de jade bastante llamativa. Al tirar el dado sobre la mesa, el dado rod¨® hasta marcar un n¨²mero, pero luego el dado empez¨® a hundirse sobre la mesa como si la madera fuera agua hasta desaparecer de la vista de los dos bibliotecarios. Acto seguido, la estatua de la mujer con el arco vol¨® de forma violenta hacia la chimenea y desapareci¨® entre las llamas. ¡ªParece que esta hermandad te odia¡­¡ªDijo El¨ªas cubriendo su boca para no re¨ªrse, mientras miraba las llamas en el fuego. En silencio, Adam tom¨® al enano con la bolsa llena de polvo y lo puso sobre la mesa. Apenas puso la estatuilla sobre la mesa, el lente que cubr¨ªa el dado de 20 caras o D20 se abri¨® y el dado rod¨® por su propia cuenta sobre la mesa hasta marcar un n¨²mero. A case of content theft: this narrative is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. El dado estaba hecho de piedra, por lo que costaba ver los n¨²meros, pero al acercarse un poco, Adam not¨® que hab¨ªa sacado el n¨²mero 19. ¡ª?Parece que esta hermandad te busca!¡ªComent¨® El¨ªas con una sonrisa mirando el resultado¡ªPodr¨ªa ser una buena opci¨®n un¨ªrseles, pero a¨²n tienes que comprobar con las otras tres estatuillas o no podr¨¢s contestar las preguntas del enano. Con m¨¢s confianza, Adam tom¨® al duende montado en un robot, apenas tom¨® la estatuilla, se convirti¨® en polvo en sus manos y el dado D10 o dado de 10 caras, tambi¨¦n se hab¨ªa convertido en polvo sin salir de la caja. ¡ªEsta hermandad te desprecia y no cumples sus requisitos¡ªComent¨® El¨ªas al ver el resultado¡ªSolo faltan dos m¨¢s. Espero que tengas m¨¢s que una sola opci¨®n. Con algo de nervios por los continuos malos resultados, Adam tom¨® el rat¨®n con la caja en sus manos, lo puso sobre la mesa y luego tom¨® el D6 o dado de 6 caras que parec¨ªa un cubo. El dado estaba hecho de plata y era muy lindo a la vista. El joven tir¨® el dado de plata sobre la mesa y rod¨® hasta detenerse, mostrando el n¨²mero uno. ¡ªParece que tienes otra opci¨®n¡­¡ªComent¨® El¨ªas, pero mientras dijo esas palabras observ¨® como un portal violeta bastante chico aparec¨ªa sobre la mesa. Del portal sali¨® una mano vendada con hojas de caracteres m¨¢gicos. La mano r¨¢pidamente tom¨® la estatuilla y volvi¨® a esconderse en el portal. Acto seguido el portal s¨¦ cerr¨® y desapareci¨®, dejando a Adam y El¨ªas aturdidos por la escena. ¡ª?Qu¨¦ significa esto?¡ªpregunt¨® Adam enojado por haberse ilusionado con otra chance exitosa. Cada vez que el joven fallaba parec¨ªa tener un significado y esta vez Adam not¨® que el intento parec¨ªa haber sido un ¨¦xito, pero un bibliotecario de forma descarada le robo su posibilidad de entrar en esa hermandad. Al ver la escena, El¨ªas abri¨® su cuaderno negro y paso varias p¨¢ginas hasta finalmente decir: ¡ªLa verdad: No s¨¦ qu¨¦ ocurri¨®¡­¡ªComent¨® El¨ªas par¨¢ndose de la silla y yendo a la parte de atr¨¢s de la tienda con algo de apuro¡ªEspera un minuto. No toques la ¨²ltima estatuilla mientras le voy a preguntar al abuelo. Adam se qued¨® un rato mirando al fuego arder hasta que El¨ªas, volvi¨® y le coment¨® mientras se sentaba: ¡ªEsa hermandad actualmente no quiere m¨¢s miembros. Eso significa que cumples las condiciones para unirte, pero los miembros actuales no te quieren. Aturdido por la respuesta, Adam tom¨® la ¨²ltima estatuilla del maniqu¨ª con pistolas y la puso sobre la mesa. El joven tom¨® el ¨²ltimo dado, un D8 o dado de 8 caras, siendo el mismo de madera y sin ning¨²n atributo especial o llamativo. Cuando Adam tir¨® el dado sobre la mesa, el dado rod¨® y se detuvo con normalidad. Pero antes de que Adam pudiera mirar el n¨²mero obtenido. El maniqu¨ª con pistolas cobr¨® vida y levant¨® sus pistolas apuntando al dado: disparo y de dos balazos destruy¨® el dado. Acto seguido el maniqu¨ª levant¨® una de sus pistolas hacia su cabeza y sin dudar jal¨® el gatillo haciendo explotar su cabeza de m¨¢rmol. ¡ªCumples las condiciones¡­¡ªComent¨® El¨ªas mientras limpiaba los restos de la estatuilla¡ªPero esta hermandad ya no existe m¨¢s, as¨ª que no puedes elegirla. ¡ªEntonces, si o si voy a tener que tomar la hermandad del enano...¡ªComent¨® Adam mirando la ¨²nica estatuilla sobre la mesa¡ª?A¨²n tengo que responder las preguntas? Si no tengo m¨¢s opciones que elegir por qu¨¦ no simplemente bordarme directamente el s¨ªmbolo de esta hermandad. El¨ªas retir¨® la caja de madera de la mesa, dejando ¨²nicamente a la estatua del enano y el D20 arriba del mueble, mientras respond¨ªa con calma: ¡ªNo s¨¦ cu¨¢l hermandad es la representada por el enano. Las estatuas no simbolizan siempre lo mismo, as¨ª que tendr¨¢s que responder sus preguntas para que pueda ver a cu¨¢l hermandad te unes. ¡ª?C¨®mo escuch¨® sus preguntas?¡ªComent¨® Adam mirando la estatua sobre la mesa. ¡ªToma el dado en la mesa y la estatuilla te hablar¨¢¡ªDijo El¨ªas volviendo a sentarse sobre su sill¨®n¡ªLas entrevistas pueden ser bastante raras, as¨ª que te recomiendo prepararte para que ocurra cualquier cosa. Con emoci¨®n, Adam tom¨® el dado sobre la mesa e inmediatamente la estatuilla del enano con la bolsa de polvo cobr¨® vida, el enano mir¨® para los costados con desconfianza hasta encontrar a Adam, cuando lo vio una sonrisa maliciosa se form¨® en su rostro. ¡ªVolvemos a encontrarnos, mocoso¡­¡ªComent¨® el enano con una voz lenta como si arrastrara las palabras para hablar. Sus palabras hicieron eco por toda la habitaci¨®n, por lo que parec¨ªa que hablaba en todas las direcciones. ¡ª?Nos conocemos?¡ªpregunt¨® Adam, algo inc¨®modo por la voz inc¨®moda de la estatuilla. ¡ªS¨ª, soy el gu¨ªa de la hermandad de los caminos ocultos...¡ªComent¨® la estatuilla haciendo que su voz retumbara por toda la sala, mientras miraba la mesa con sospecha: parec¨ªa querer comprobar que no quedara una sola estatua sobre la mesa¡ªLa muerte no cambiar¨¢ tu decisi¨®n: ?T¨² perteneces a nuestra hermandad! ¡ª?Tambi¨¦n fui un h¨¦roe en mi otra vida?¡ªpregunt¨® Adam con aturdimiento. ¡ª?No, claro que no: esta no es una hermandad para idiotas prejuiciosos!¡ªRefuto la estatua del enano con un grito fuerte¡ªPero en mis ojos t¨² siempre fuiste y ser¨¢s un h¨¦roe que busque los caminos olvidados, los caminos secretos y los caminos que conducir¨¢n a tu raza hacia su verdadero destino. Al terminar de decir eso, la estatua comenz¨® a desintegrarse mostrando en su interior una canica transparente. El¨ªas tom¨® la canica y le coment¨® a Adam: ¡ªComo te hab¨ªa dicho: uno no puede cambiar su hermandad de manera voluntaria. Tendr¨¢s que unirte a la hermandad de los caminos ocultos porque sus miembros te siguen requiriendo. ¡ª?Acaso estoy obligado?¡ªpregunt¨® Adam con dudas, aunque no sent¨ªa ning¨²n tipo de cambio. ¡ªS¨ª, realizaste un juramento en tu anterior vida¡ªComento El¨ªas¡ªLa gran realidad es que siempre fuiste miembro de esta hermandad, aunque al parecer te hayas olvidado de ello. Ser¨¢ mejor que trates de recordar porque te uniste a ellos en primer lugar, por lo que dijo la estatuilla, no estoy seguro si es una religi¨®n para h¨¦roes, pero si estoy seguro de que este gu¨ªa realmente te quer¨ªa adentro de su hermandad, por lo que cumples m¨¢s que de sobra sus condiciones. ¡ªEntonces, si ya pertenezco a una hermandad: ?A¨²n puedo elegir otra hermandad para magos?¡ªpregunt¨® Adam mirando la otra caja en el suelo¡ªO perd¨ª mi oportunidad de elegir. ¡ªNo perdiste nada, a¨²n puedes elegir otra hermandad para otra religi¨®n¡ªRespondi¨® El¨ªas con calma¡ªPero ten en cuenta que solo puedes elegir una sola hermandad por religi¨®n: lo que podr¨ªa pasarte es que no te quiera ninguna hermandad de magos por ya estar unido a otra hermandad. En ese caso no podr¨ªas unirte a una hermandad de magos por este m¨¦todo y tendr¨ªas que recorrer el camino puro de tu religi¨®n. E1-147- La peor decisiè´¸n de mi vida. El¨ªas se retir¨® hacia la parte de atr¨¢s de la tienda y luego volvi¨® con un estuche de metal bastante chico. El joven puso el estuche sobre la mesa y lo abri¨®: en su interior se hallaba la canica que hab¨ªa salido del interior de la estatuilla del enano y tambi¨¦n hab¨ªa un espacio vac¨ªo reservado para otra canica. Mostr¨¢ndole la canica a Adam, El¨ªas explico: ¡ªSi tomas la canica podr¨¢s sacar el libro de tu hermandad. Luego, cuando hagamos las inscripciones haremos que las mismas tengan el mismo efecto que la canica, pero por las dudas siempre debes guardar esta canica como forma de respaldo. Si las canicas se pierden: puedes obtener las canicas de regreso siguiendo un ritual descrito en el libro de tu hermandad. Te recomiendo memorizar ese ritual. Antes de que Adam pudiera probar sacar el libro, El¨ªas volvi¨® a cerrar el estuche con las canicas y puso sobre la mesa la otra caja de madera, mientras dec¨ªa: ¡ªCuando tengas tiempo puedes ponerte a jugar con la canica. Ahora veamos si puedes unirte a una hermandad de magos, as¨ª podemos comenzar con el bordado de los s¨ªmbolos. Adam entendi¨® que El¨ªas estaba apurado por lo de la purga, por lo que el joven trato de no hacerle perder mucho tiempo y abri¨® la caja de madera. Al abrir la caja, Adam not¨® que la caja conten¨ªa cuatro cartas y una br¨²jula. Las cartas estaban colocadas boca abajo y todas ten¨ªan el mismo dorso: el cual era el dibujo de una rosa cardinal, la misma rosa cardinal que se encontraba en la br¨²jula. Por su parte, la br¨²jula era bastante bonita: su carcasa estaba hecha de oro y su flecha parec¨ªa ser de plata, mientras que los s¨ªmbolos norte, sur, este y oeste estaban hechos de jade. Al ver el contenido de la caja, El¨ªas abri¨® su cuaderno negro y busco una p¨¢gina, luego ley¨® las instrucciones en voz alta: ¡ªTienes que poner las cuatro cartas boca abajo sobre la mesa y la br¨²jula en el medio. Luego cuando la br¨²jula gire tienes que ir dando vuelta las cartas se?aladas por la flecha de la br¨²jula en el orden se?alado. Cuando termines, las cartas te har¨¢n las preguntas en el orden seleccionado. Siguiendo las instrucciones, Adam puso las cuatro cartas arriba de la mesa y la br¨²jula en el medio. Cuando termin¨®, el joven observo como la flecha de la br¨²jula comenz¨® a girar en c¨ªrculos hasta terminar apuntando a la carta este. Adam dio vuelta la carta que estaba ubicada en esa direcci¨®n. Al dar vuelta la carta, el joven not¨® que en la carta hab¨ªa dibujado una habitaci¨®n completamente blanca y en el medio de la habitaci¨®n se hallaba un hombre mutilado atado a un m¨¢stil de m¨¢rmol. El rostro del hombre estaba envuelto con una t¨²nica blanca manchada con sangre, pero parec¨ªa estar mirando a la direcci¨®n de un hombre con t¨²nica blanca y capucha que se encontraba saliendo de la habitaci¨®n blanca. Al ver el dibujo, Adam mir¨® a El¨ªas en busca de significados. ¡ªLas cartas con muertos representan hermandades donde no deber¨ªas pertenecer¡ªComent¨® El¨ªas, mirando su cuaderno varias veces, esta era la primera vez que abr¨ªa una caja para magos: as¨ª que tambi¨¦n ten¨ªa sus dudas¡ªContin¨²a con la siguiente. Adam observ¨® la br¨²jula y la flecha volvi¨® a girar m¨¢gicamente hasta detenerse en la carta norte. El joven dio vuelta la carta y observ¨® que en la carta estaba representada una mujer vieja caminando por un camino lleno de flores, el rostro de la mujer parec¨ªa estar cubierto por una flor que volaba con el viento. ¡ªBien, esa carta simboliza que la hermandad te quiere entre sus miembros¡ªComent¨® El¨ªas con una sonrisa. Un poco m¨¢s alegre, Adam volvi¨® a mirar la br¨²jula y la flecha comenz¨® a girar hasta detenerse en la carta oeste. Adam dio vuelta la carta. En la carta estaban dibujados los pasillos de la biblioteca, en medio de los pasillos pod¨ªa verse a un joven con t¨²nica blanca con capucha. El joven estaba aplast¨¢ndole la cabeza a una mujer con un libro. El rostro de la mujer era indistinguible, ya que estaba completamente hundido por los golpes del joven encapuchado. The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement. ¡ªParece que no cumples sus criterios, prueba la ¨²ltima carta¡ªDijo El¨ªas de forma expectante. Sin esperar que la br¨²jula se?alara la ¨²ltima carta, Adam dio vuelta la carta en la direcci¨®n sur, pero para su sorpresa la ¨²ltima carta estaba completamente negra y no hab¨ªa nada dibujado en ella. ¡ªAhora te digo que es eso...¡ªDijo El¨ªas buscando en su cuaderno negro por unos cuantos minutos Mientras tanto, Adam observaba el estuche con la canica: el joven ten¨ªa mucha curiosidad de ver que libro sal¨ªa de ella. Luego de un rato buscando, El¨ªas coment¨®: ¡ªVeremos si es una hermandad que te requiere cuando hables con la carta, si no pregunta nada es porque no te desea. Para qu¨¦ las cartas hablen y te pregunten cosas: debes tomar la carta y colocarla arriba de la br¨²jula. Adam tom¨® la carta de la mujer vieja caminando por el camino con flores y la coloc¨® arriba de la br¨²jula. Al hacerlo, todas las l¨¢mparas de la tienda se apagaron de repente, salvo por la chimenea que iluminaba con su fuego verde. Toda la habitaci¨®n adquiri¨® el tono verde del fuego y lentamente algo comenz¨® a salir de la carta arriba de la mesa. Adam mir¨® con atenci¨®n como una mano vieja estaba saliendo de la carta, luego fue saliendo otra mano con piel arrugada y luego sali¨® una cabeza de la carta. Al parecer estaba saliendo la mujer vieja dibujada en la carta, pero esta vez la mujer no ten¨ªa ninguna flor tapando su rostro, por lo que Adam pudo ver la cara marchita y anciana de la mujer. La mujer ten¨ªa el pelo blanco y ojos verdes, estaba vistiendo una t¨²nica negra resaltando a¨²n m¨¢s su cabello blanco y no parec¨ªa tener rasgos distintivos salvo por su piel arrugada. Cuando finalmente la mujer logr¨® salir completamente de la carta, la vieja mir¨® a las otras tres cartas sobre la mesa con desconfianza, luego mir¨® a Adam y dijo con un tono bastante amable: ¡ªMucho gusto, Adam, soy la gu¨ªa de la hermandad de los eternos. Como mago nacido en la ciudadela de la eternidad, puedes unirte siempre que quieras a nuestra hermandad de magos. ¡ªGracias, pero no me¡­¡ªAdam estaba por negar la invitaci¨®n, pero fue interrumpido antes de que pudiera terminar de hablar. ¡ªParece que cumpliste uno de los objetivos de esta hermandad¡ªInterrumpi¨® El¨ªas¡ªPi¨¦nsate bien antes de rechazar, cumplir un objetivo siempre viene con recompensas bastante importantes. Como tu consejero en elegir una hermandad: te recomiendo volver a discutirlo con tu padrino y reflexionar seriamente sobre tu decisi¨®n final. ¡ªBueno, ver¨¦ que me dice mi padrino¡ªComent¨® Adam, procediendo a contarle toda la situaci¨®n a su padrino. Su padrino contest¨® r¨¢pidamente incluso antes de que Adam terminara de escribir: ''No le hagas caso y sigue el plan: ?No debes elegir a los eternos, muchacho! De seguro, los eternos traman algo con vos: ??Por eso te desean tanto!! No seas tan idiota de confiar en un grupo de bibliotecarios que est¨¢n dispuestos a purgar dos pisos enteros. Gente tan mala de seguro no es confiable.'' ¡ªGracias, pero no me interesa tu hermandad¡ªContest¨® Adam, siguiendo el consejo de su padrino. Adem¨¢s, como h¨¦roe, Adam tampoco estaba muy dispuesto a permanecer con un grupo de asesinos despiadados. ¡ªEn el fondo s¨¦ que mi hermandad te interesa, pero conf¨ªas en la persona equivocada¡­¡ªContest¨® la mujer vieja volviendo a desaparecer en su carta. La carta arriba de la br¨²jula salt¨®, dio una vuelta en el aire y se puso al rev¨¦s. Luego la carta volvi¨® a saltar y darse vuelta mostrando su dibujo: en su dibujo ya no estaba m¨¢s la vieja caminando por el camino de flores. En su lugar, apareci¨® un hombre con t¨²nica blanca y encapuchado saliendo por la puerta de un cuarto: el hombre parec¨ªa estar sosteniendo una maleta que chorreaba sangre. En el piso del cuarto que el hombre encapuchado estaba abandonando pod¨ªa hallarse un hombre y una mujer encadenados a una pared, los dos estaban desnudos y al hombre le hab¨ªan cortado el cuello, provocando que la sangre manchara su rostro, haciendo imposible distinguirlo. Mientras que a la mujer le hab¨ªan abierto la panza y las tripas se escapaban de su cuerpo. Uno de los brazos de la mujer estaba extendido hacia el hombre encapuchado, parec¨ªa suplicar por ayuda, mientras que el otro se tomaba las tripas de la panza, parec¨ªa que a¨²n estaba viva cuando el hombre encapuchado se marchaba de la habitaci¨®n. ¡ª?Por qu¨¦ nunca se ven los rostros en las cartas?¡ªpregunt¨® Adam; incluso la mujer destrozada en esta carta ten¨ªa la cabeza agachada mir¨¢ndose la panza abierta, por lo que no se pod¨ªa ver su rostro. ¡ªNo lo s¨¦¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªPero lo m¨¢s probable es que ocultar el rostro debe tener alg¨²n simbolismo para los magos. ¡ªPero la mujer vieja no lo oculto¡­¡ªComento Adam ¡ªTal vez sea una caracter¨ªstica de los eternos, tampoco lo s¨¦¡ªRespondi¨® El¨ªas¡ªPrueba con la carta negra y veremos si puedes seleccionar alguna hermandad para el camino de los magos. E1-148-La hermandad del bestiario Adam puso la carta completamente negra sobre la br¨²jula e imploro porque funcionar¨¢. Realmente esta era la ¨²ltima opci¨®n del joven: si no funcionaba tendr¨ªa que recurrir a encontrar una m¨¢scara m¨¢gica como la que portaban los magos que conoci¨® y al parecer eso podr¨ªa demorarse a?os. Al poner la carta sobre la br¨²jula, el fuego verde de la chimenea se apag¨® de repente, provocando que no haya nada que iluminase la sala. La oscuridad absoluta inund¨® la habitaci¨®n asustando a Adam, pero la voz de El¨ªas interrumpi¨® su idea de iluminar con su dedo. ¡ªParece que tienes suerte y contactamos con alguna hermandad¡ªComent¨® El¨ªas con tono alegre en la oscuridad absoluta sin lograr ver a Adam¡ªNo te levantes del sill¨®n y responde las preguntas¡­ Si es que pregunta¡­ ya van dos veces que ignoran esa regla. Adam entendi¨® que la oscuridad era parte de la experiencia, por lo que escuch¨® el consejo y se qued¨® sentado esperando, luego de un tiempo sinti¨® que dos manos muy grandes lo agarraban de los hombros. Adam alz¨® la cabeza para ver quien era, pero la oscuridad imped¨ªa ver nada m¨¢s que el color negro. Inmediatamente, murmullos empezaron a escucharse por la habitaci¨®n, provocando que Adam sintiera que la oscuridad de la habitaci¨®n estaba llena de personas. Pero por m¨¢s que el joven tratara de ver quien le murmuraba: todo era negro. Los murmullos eran bastante variados, algunos murmullos parec¨ªan de personas discutiendo cosas, otros murmullos eran de personas peleando, otros re¨ªan, otros lloraban y la mayor¨ªa de murmullos dec¨ªan cosas sin sentido. Adam sinti¨® que las manos largas y grandes lo palpaban por todo su cuerpo, como si la persona detr¨¢s de ¨¦l fuera ciega y buscar¨¢ comprender su cuerpo. El joven se sent¨ªa bastante inc¨®modo al ser tocado, en especial cuando las manos del hombre en su espalda se metieron debajo de su t¨²nica. Cuando Adam sinti¨® el contacto en su piel, se percat¨® de que las manos de la otra persona parec¨ªan como si llevar¨¢ guantes de l¨¢tex puestos. Por suerte, el sentir los guantes y no la piel de la otra persona evit¨® que Adam se sintiera demasiado acosado y se levantara del asiento. Pero cuando las manos largas empezaron a deslizarse por su cuerpo, pareciendo querer llegar hasta su entrepierna, la incomodidad de Adam lleg¨® a otro nivel y trat¨® de levantar las manos para sacarse al acosador de encima. No obstante, reci¨¦n ah¨ª el joven se dio cuenta de que sus manos estaban pegadas al sill¨®n y por m¨¢s fuerza que hac¨ªa no pod¨ªa moverlas. Al percatarse de que no pod¨ªa moverse, Adam trat¨® de gritarle al acosador que parara, pero sus labios parec¨ªan pegados y no pod¨ªa abrirlos, por lo que sus palabras no pod¨ªan comprenderse y se escuchaba como si alguien tratara de hablar con un calcet¨ªn en la boca. Cuando la persona con manos largas lleg¨® a la entrepierna de Adam y comprob¨® que no hab¨ªa nada, subi¨® las manos lentamente y las sac¨® de debajo de la t¨²nica del joven. El hombre volvi¨® a colocar sus manos sobre los hombros de Adam y apret¨® con poca fuerza sus hombros. ¡ª?Te llamas Adam?¡ªpregunt¨® la persona en la espalda del joven h¨¦roe, parec¨ªa que la persona que hablaba era un hombre con un trapo en la boca, por lo que era complicado entender lo que dec¨ªa cuando hablaba. ¡ªSi¡ªRespondi¨® Adam de forma involuntaria, como si la respuesta se escupiera de su boca. Adam not¨® que los murmullos en la habitaci¨®n frenaron cuando respondi¨® y en su lugar un ruido de est¨¢tica comenz¨® a envolverlo. El hombre en la espalda de Adam apret¨® con algo m¨¢s de fuerza los hombros del joven y pregunt¨® con la voz entre mezclada con la est¨¢tica de la habitaci¨®n: ¡ª?C¨®mo es un sombrerin, Adam? ?Puedes describirlo? ¡ªEl sombrerin es una criatura negra y peluda¡ªComent¨® Adam algo inc¨®modo porque el agarre del hombre de atr¨¢s se estaba haciendo m¨¢s fuerte y comenzaba a dolerle. ¡ª?Algo de los sombrerines te llam¨® la atenci¨®n, joven bibliotecario?¡ªMurmur¨® una mujer en el o¨ªdo izquierdo de Adam. Adam gir¨® la cabeza de manera instintiva porque sinti¨® la respiraci¨®n de la mujer humedeciendo sus o¨ªdos, pero no pudo ver nada en la oscuridad; sin embargo, Adam sent¨ªa que una mujer respiraba muy cerca de su boca, poni¨¦ndolo inc¨®modo. Con algo de miedo, Adam respondi¨®: ¡ªLos sombrines siempre dan patadas al entregar sus libros y te ayudan cuando est¨¢s inconsciente y no pudieron darte la patada. ¡ª?Le¨ªste alguno de los libros que los sombrerines regalan?¡ªpregunt¨® un ni?o desde una de las esquinas de la habitaci¨®n. Mientras el ruido est¨¢tico se hac¨ªa m¨¢s fuerte. ¡ªSi¡ªContest¨® Adam de forma involuntaria. Al responder, Adam sinti¨® que el agarre de la persona detr¨¢s de ¨¦l se aflojaba, pero la est¨¢tica molestando los o¨ªdos del joven se hizo tan fuerte que empezaba a aturdirlo. ¡ª?C¨®mo es un Juguetero, Adam? ?Puedes describirlo?¡ªpregunt¨® el hombre en la espalda de Adam, mientras sus manos largas se deslizaban de los hombros del joven hasta el cuello de Adam y comenzaban a apretarlo d¨¦bilmente. ¡ªEl juguetero es como un bibliotecario, pero mucho m¨¢s alto y con extremidades m¨¢s largas¡­¡ªRespondi¨® Adam con dificultad, ya que la persona en su espalda estaba cada vez apretando m¨¢s fuerte su cuello. The story has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. ¡ª?Algo de los jugueteros te llam¨® la atenci¨®n, joven bibliotecario?¡ªMurmur¨® la mujer en el o¨ªdo derecho de Adam, mientras la mujer chupaba y met¨ªa su lengua en el orificio de la oreja del joven, poniendo a¨²n m¨¢s inc¨®modo a Adam. ¡ªNo¡­ se mueven¡­ cuando la ves¡ªContest¨® Adam con algo de esfuerzo, mientras que el hombre su espalda comenzaba a ahorcarlo con fuerza. Al notar que la situaci¨®n se estaba descontrolando y cada vez se tornaba m¨¢s peligrosa, Adam quiso decir las palabras m¨¢gicas para escapar con su sombra, pero por alg¨²n motivo: ?El joven h¨¦roe no pod¨ªa recordarlas!. ¡ª?Le¨ªste alguno de los libros que regalan los jugueteros?¡ªPregunt¨® el ni?o, aunque ya no estaba en la esquina de la habitaci¨®n, sino que parec¨ªa estar chocando con su frente la frente del joven h¨¦roe. *hhhss* Adam no pod¨ªa contestar porque lo estaban ahorcando con violencia *Puff* Acto seguido, Adam escucho un ruido fuerte delante de ¨¦l: c¨®mo si un globo estallara delante de su cara y sinti¨® como un l¨ªquido caliente manchaba su rostro, mientras que el hombre de atr¨¢s de ¨¦l dejaba de ahorcar su cuello. El joven h¨¦roe sinti¨® como un poco del l¨ªquido que manchaba su rostro se desliz¨® hasta llegar a sus labios, fue entonces que Adam sabore¨® con horror como el l¨ªquido en su boca ten¨ªa el sabor met¨¢lico de la sangre. ¡ªNo, no y no: esos no son libros que deber¨ªa leer un mago como Adam¡ªRespondi¨® el hombre de atr¨¢s con un tono alegre, mientras sus manos sub¨ªan desliz¨¢ndose por el cuello del joven hasta llegar a su rostro. El hombre de atr¨¢s comenz¨® a deslizar molestamente sus manos sobre el rostro de Adam y pregunt¨®: ¡ª?C¨®mo es un Tintero, Adam? ?Puedes describirlo? ¡ªLos tinteros tiene muchos rostros, todos sin ment¨®n y sus lenguas son muy largas¡ªComent¨® Adam, mientras con incomodidad extrema sent¨ªa como los dedos largos del hombre en su espalda de vez en cuando se met¨ªa en sus o¨ªdos y en los orificios de su nariz. ¡ª?Algo de los Tinteros te llam¨® la atenci¨®n, joven bibliotecario?¡ªMurmur¨® la mujer chupando la frente de Adam. *mmm* Adam no pod¨ªa hablar porque los dedos largos del hombre en su espalda se estaban metiendo por su boca y parec¨ªan que no parar¨ªa hasta inspeccionar todo el interior de su boca: los dedos de la mano grande se deslizaron por todos los dientes de Adam y luego fueron por su lengua, d¨¢ndole ganas de vomitar a al joven. *Puff* El mismo ruido que la vez anterior pudo o¨ªrse y un l¨ªquido caliente manch¨® el rostro de Adam. Como su boca estaba completamente abierta debido a los dedos del hombre alto, esta vez el joven claramente pudo distinguir el sabor met¨¢lico de la sangre escurri¨¦ndose por su garganta, impulsando que el joven tratara de vomitar y no lo lograra. Adam desesperadamente quer¨ªa cerrar la boca para no tener que tragar la sangre que se deslizaba por su rostro, pero el hombre en su espalda no sacaba sus dedos y su boca no parec¨ªa responderle con normalidad. ¡ªUn mago como Adam no debe revelar esa informaci¨®n a una sucia esclava¡ªComent¨® el hombre en la espalda de Adam, mientras sus manos sal¨ªan de la boca del joven y sub¨ªan desliz¨¢ndose hasta el pelo de Adam. Tras llegar al pelo del joven h¨¦roe, el hombre oculto en las sombras comenz¨® a palmear la cabeza de Adam como si fuera un perrito al cual felicitar, mientras dec¨ªa con voz alegre: ¡ªMuy bien, Adam, cumples los requisitos para unirte a la hermandad del bestiario. Cuando esas palabras terminaron de pronunciarse, el fuego verde volvi¨® a aparecer en la chimenea y la habitaci¨®n se ilumin¨® nuevamente. Adam not¨® que la sensaci¨®n de estar manchado con sangre desaparec¨ªa y vio que El¨ªas miraba a su espalda de forma aturdida. Adam alz¨® la cabeza para ver quien era la persona que segu¨ªa d¨¢ndoles palmadas en la cabeza. La persona en su espalda era tan alta que su cabeza rozaba el techo de la tienda. El hombre alto estaba vestido con un traje formal con corbata azul, un velo blanco envolv¨ªa su cabeza haciendo imposible ver sus rasgos faciales o su color de pelo. El hombre tambi¨¦n ten¨ªa guantes de l¨¢tex negros en las manos: por lo que parec¨ªa no querer desvelar un cent¨ªmetro de su piel. Adam estaba completamente asustado, no por la apariencia del hombre, sino por su altura: era id¨¦ntica a la del juguetero que se cruz¨® en su infancia. Con la voz temblorosa, el joven pregunt¨®: ¡ª?Eres un juguetero? ¡ªEfectivamente¡ªRespondi¨® el hombre alto palmeando la cabeza de Adam como recompensando al joven por descubrir correctamente su identidad¡ªEres un bibliotecario muy inteligente, Adam. Te convertir¨¢s en un gran cazador de bestias cuando te unas a nuestra hermandad. ¡ªMi cliente quiere saber: ?Cu¨¢les son los objetivos de tu hermandad? ¡ªComent¨® El¨ªas, parec¨ªa no estar tan preocupado por el juguetero, pero s¨ª por perder el tiempo en una charla demasiado larga. ¡ªArmar el bestiario completo de toda la biblioteca¡ªRespondi¨® el juguetero sin dejar de palmear la cabeza de Adam¡ªComo magos podemos ver criaturas que est¨¢n ocultas para la mayor¨ªa y nuestro deber es registrarlas para el bienestar de la biblioteca. Realizamos otras funciones, pero todo gira en torno a las bestias y solo un miembro de la hermandad puede conocerlas. ¡ªParece una buena hermandad para vos, Adam¡ªComento El¨ªas dando su opini¨®n¡ªTus dos hermandades consisten en buscar cosas, por tanto, estar¨ªas siguiendo unas hermandades sin¨¦rgicas y eso es lo m¨¢s recomendado en casos de seguir dos religiones. ¡ªBueno¡­ Me unir¨¦ a tu hermandad¡­¡ªDijo Adam a¨²n asustado. Sin otra hermandad de magos posible, el joven termin¨® aceptando. A Adam tambi¨¦n le parec¨ªa una buena idea y el objetivo de la hermandad le parec¨ªa emocionante. Lo ¨²nico inc¨®modo era el juguetero tocando su cabeza como si ¨¦l fuera una mascota. Cuando Adam acept¨®, la habitaci¨®n qued¨® oscura y volvi¨® a iluminarse con todas las l¨¢mparas prendidas. El¨ªas mir¨® la respiraci¨®n agitada de Adam y le comento para calmarlo: ¡ªSi mor¨ªas respondiendo las preguntas, la tienda te resucitar¨ªa, no hay necesidad de estar tan nervioso. Ahora me llevar¨¦ las canicas y en unos minutos tendr¨¢s tu t¨²nica negra: con capucha y los dos s¨ªmbolos de tus hermandades bordados sobre las mangas. El coste es gratuito para los s¨ªmbolos, la t¨²nica negra modificada vale una hoja de car¨¢cter. Al decir eso, El¨ªas agarro el estuche de canicas sobre la mesa, para luego guardar una canica que reposaba sobre la carta arriba de la br¨²jula. La carta arriba de la br¨²jula ya no era completamente negra, sino que en su lugar en la carta estaba dibujada una habitaci¨®n blanca. En la habitaci¨®n blanca ¨²nicamente pod¨ªa observarse un cuaderno amarillo tirado en el medio del piso de la habitaci¨®n, el cuaderno resaltaba por sus colores llamativos, pero no parec¨ªa tener nada de especial. E1-149- S铆mbolos y libros de hermandad Adam se qued¨® esperando unos minutos en la habitaci¨®n hasta que finalmente el abuelo de El¨ªas regres¨® con una bolsa en la mano, la cual conten¨ªa la nueva t¨²nica de Adam, con una sonrisa el viejo mago le dijo: ¡ªRealmente es una pena que te hayas unido a una hermandad de magos. El¨ªas ya se escap¨® por las escaleras para empleados del mercado, por lo que los ¨²ltimos detalles te los dir¨¦ yo. ¡ª?Empez¨® la purga fuera de la tienda?¡ªpregunt¨® Adam, asustado por la informaci¨®n recibida. Aunque el proceso de elegir una hermandad y crear la t¨²nica pareci¨® durar una eternidad para Adam, la gran realidad es que a lo mucho tard¨® una hora en completarse todo el proceso, por lo que en teor¨ªa no podr¨ªa haber pasado nada afuera en tan poco tiempo. ¡ªNo, tambi¨¦n me parece raro¡­¡ªComent¨® el viejo, malinterpretando las palabras de Adam. El viejo mago abri¨® la bolsa en su mano y sac¨® una t¨²nica negra, se la entreg¨® a Adam y coment¨® con tono preocupado: ¡ªO los eternos de estos tiempos son muy prolijos con su infiltraci¨®n o todav¨ªa no dieron la se?al para comenzar el ataque, pero no tengo dudas de que la masacre ser¨¢ hoy: a diferencia de los bibliotecarios, la magia nunca miente. Adam tom¨® la t¨²nica con algo de nerviosismo por las palabras del mago. Al ver la t¨²nica con m¨¢s detalle, el joven not¨® que la capucha que hab¨ªa pedido se hab¨ªa agregado, pero los s¨ªmbolos no estaban bordados sobre las mangas. Cuando el viejo mago observo el aturdimiento en el rostro de Adam, explico con calma:: ¡ªPasa tu mano arriba de las mangas pensando en mostrar los s¨ªmbolos y aparecer¨¢n, cuando quieras ocultarlos: haz lo contrario. La mayor¨ªa de los bibliotecarios se sienten inc¨®modos mostrando la hermandad a la que pertenecen, por lo que lo normal es ocultarlo en las zonas pobladas. Adam sigui¨® las instrucciones y pas¨® su mano arriba de una de las mangas. Mientras retiraba la mano de la manga, el joven h¨¦roe noto que un s¨ªmbolo bordado en plata pod¨ªa hallarse sobre la manga. El s¨ªmbolo parec¨ªa ser la cabeza de una cabra con dos cuernos muy largos y un pentagrama colocado en su frente. If you spot this story on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation. ¡ªEse es el s¨ªmbolo del bestiario¡ªComent¨® el viejo mago¡ªPuedes hundir tu mano en el s¨ªmbolo para sacar el libro de la hermandad y luego puedes volver a meterlo cuando quieras. El libro es muy importante: ya que da muchos consejos y m¨¢s importante a¨²n da una descripci¨®n detallada de objetivos y rituales de la hermandad. Adam sigui¨® la indicaci¨®n y meti¨® la mano dentro del s¨ªmbolo, notando que la sensaci¨®n era muy similar a cuando hund¨ªa su mano en el espejo. Luego de buscar un rato, Adam logr¨® sacar el libro de la hermandad del bestiario. La cubierta del libro era peluda y ten¨ªa el mismo s¨ªmbolo que Adam ten¨ªa grabado en las mangas de su t¨²nica en una de sus tapas, pero no ten¨ªa ning¨²n t¨ªtulo escrito en ella. El libro parec¨ªa tener muchas hojas y era bastante grueso, sus p¨¢ginas estaban envejecidas y parec¨ªan haber sido mojadas por agua y luego secadas, algunas p¨¢ginas estaban rotas y muchas p¨¢ginas parec¨ªan faltarle. Luego de echarle un vistazo, Adam prob¨® volver a meter el libro en sus mangas: al acercar la punta del libro al s¨ªmbolo, el libro comenz¨® a hundirse en la tela hasta desaparecer. Viendo como funcionaba su nueva t¨²nica, Adam por curiosidad quiso mirar el s¨ªmbolo de su otra hermandad. Al pasar su mano sobre su otra manga e ir retir¨¢ndola: un s¨ªmbolo bordado con oro comenz¨® a formarse hasta revelar que el s¨ªmbolo de su segunda hermandad era una roza cardinal. ¡ªBien, veo que entendiste c¨®mo funcionan los s¨ªmbolos en tu t¨²nica¡ªComent¨® el viejo mago con algo de apuro en la voz¡ªPor lo dem¨¢s te entrego tu estuche de canicas. No tienes que pagar, considera un regalo por ser nuestro ¨²ltimo cliente. Buena suerte sobreviviendo a la purga, muchacho. Adam tom¨® el estuche de canicas y al tomar el estuche, el joven observ¨® que la mano del mago se iba haciendo cada vez m¨¢s transparente. Notando la anomal¨ªa, el joven mir¨® al mago con curiosidad y noto que todo su cuerpo se estaba volviendo transparente hasta que desapareci¨® en el aire, dej¨¢ndolo a Adam solo en la tienda. Aturdido por la desaparici¨®n del mago, Adam con apuro sali¨® de la tienda, si el mago de verdad uso una habilidad m¨¢gica para saber cu¨¢ndo ser¨ªa la purga, entonces no pod¨ªa perder m¨¢s el tiempo. Ya cuando el joven h¨¦roe est¨¦ seguro en los pisos superiores, podr¨ªa tomarse el tiempo de ver c¨®mo era el libro de la hermandad de los caminos ocultos. Con pasos apurados, Adam se dirigi¨® hasta la estanter¨ªa del viejo sin ojos para despedirse y de paso pasar por los pisos inferiores a recoger a su padre para emprender juntos su larga traves¨ªa explorando los pisos superiores. E1-150-La despedida Adam sali¨® por la pintura y camin¨® por los pasillos, todo parec¨ªa tan normal como siempre y la calma del mercado indicaba que lo m¨¢s probable es que la purga tampoco ser¨ªa hoy. No obstante, el mago era bastante real y su advertencia tambi¨¦n parec¨ªa ser genuina, por lo que era mejor no ignorarla. Al llegar a las escaleras los guardias parec¨ªan estar despreocupados y solo miraban a la gente subir y bajar las escaleras. De forma aleatoria, los guardias de vez en cuando paraban a una persona para pedirle su identificaci¨®n como para demostrar a los dem¨¢s que eran ¨²tiles, pero no parec¨ªan estar preocupados por un ataque inminente. Al ver que todo estaba en orden, Adam baj¨® las escaleras un poco m¨¢s tranquilas y camin¨® hasta llegar a la estanter¨ªa del viejo sin ojos. Al llegar, el joven not¨® que la estanter¨ªa era un poco diferente a como la recordaba. El joven no se hab¨ªa molestado en voltear a verla cuando sal¨ªa de la cueva, por lo que no se hab¨ªa dado cuenta antes de los cambios en las decoraciones del viejo sin ojos. M¨²ltiples mini-champi?ones de varios colores decoraban toda la estanter¨ªa y en el medio de la estanter¨ªa, se encontraba una estatuilla con la forma de Adam: era el sitio m¨¢s llamativo de la estanter¨ªa, por lo que era f¨¢cil notarlo. Adem¨¢s, el viejo sin ojos hab¨ªa rodeado a la estatuilla con champi?ones grandes y coloridos, como tratando que la estatuilla resaltar¨¢ a¨²n m¨¢s en la vista de los bibliotecarios. El viejo sin ojos se form¨® en la estanter¨ªa y sac¨® los ojos para mirar a Adam de arriba a abajo: ¡ª?Finalmente decides emprender tu peregrinaci¨®n a los pisos superiores, joven h¨¦roe? ¡ªSi¡ª Respondi¨® toscamente Adam¡ªMe cruc¨¦ con un mago que me dijo que la purga ser¨ªa hoy, por lo que es mejor ir a buscar a mi padre pronto. ¡ªSi quedas atrapado en el conflicto, recuerda que no puedes entrar a mi cueva¡ªAdvirti¨® el viejo sin ojos con preocupaci¨®n¡ªDudo que te pase algo malo cuando ocurra la purga, pero de todas maneras: ?Ten cuidado y trata de escapar! No habr¨¢ refugio seguro en estos pisos. Did you know this story is from Royal Road? Read the official version for free and support the author. ¡ªGracias por el consejo¡ªComent¨® Adam con una sonrisa¡ªSupongo que no volveremos a vernos: no planeo regresar a estos pisos en el futuro¡­ ¡ªSi de verdad me quieres: ?No regreses nunca, muchacho!¡ªGrito el viejo sin ojos con una sonrisa alegre¡ªEn su lugar, lee el libro negro y crea la mayor cantidad de mapas que puedas, usa tu vida creando mapas y yo ser¨¦ feliz. ¡ªProbablemente, lo termine leyendo solo para sumar libros m¨¢gicos¡ªComent¨® Adam, aunque por el momento no ten¨ªa pensado estudiar otro idioma de cero. ¡ª?Esa es la actitud, muchacho!¡ªComent¨® el viejo sin ojos de forma alegre¡ªSabr¨¢s todo acerca de tu pasado cuando visites a tu padre. ¡ªSupongo que lleg¨® el momento de afrontar la verdad...¡ªMurmuro Adam un poco nervioso por el encuentro. ¡ªNo te preocupes tanto¡ªComent¨® el viejo sin ojos con una sonrisa¡ªEstoy seguro de que sentir¨¢s que te sacas un peso de encima cuando te enteres de tu pasado. Cuando el viejo sin ojos dijo eso, el monje comenz¨® a formarse sobre su estanter¨ªa y con una sonrisa le dijo a Adam: ¡ªSuerte en tu aventura, joven. El destino de los bibliotecarios es descubrir los secretos de esta biblioteca. Estoy feliz de que finalmente hayas crecido al punto donde decidas viajar para descubrir esos secretos. ¡ªGracias por ayudar en tantas ocasiones, monje¡ª Coment¨® Adam. ¡ªSuerte descubriendo tu pasado, Adam¡ªComent¨® el viejo sin ojos con algo de tinta en los ojos. ¡ªGracias, viejo, me ayudaste en muchos momentos dif¨ªciles, siempre lo recordar¨¦¡ªComent¨® Adam con una sonrisa alegre y algo de l¨¢grimas en el rostro. Cuando Adam se despidi¨®, el viejo se escondi¨® en su estanter¨ªa: parec¨ªa no gustarle mucho las despedidas, por lo que no quer¨ªa hacer las cosas m¨¢s largas. Pero para su sorpresa, el monje comenz¨® a re¨ªrse y dijo con algo de iron¨ªa: ¡ªParece que el viejo estaba m¨¢s preocupado con avisarle a esa oveja sobre tu marcha, que de despedirse de ti, muchacho. Hazme un favor y diles a los guardias que vengan a mi estanter¨ªa antes de bajar por las escaleras. ¡ªBueno¡ªComento Adam de forma aturdida. Acto seguido, Adam comenz¨® a caminar hacia las escaleras. El muchacho estaba algo aturdido y reflexionaba sobre las palabras del monje en el camino, pero antes de que pudiera llegar a alguna conclusi¨®n importante, se cruz¨® con los guardias de las escaleras mir¨¢ndolo con sospecha. E1-151-Que d铆a largo... Los guardias en las escaleras que daban a los pisos inferiores eran de los pocos guardias que trabajaban con seriedad, dado que no eran pocas las criaturas y lun¨¢ticos que buscaban colarse por estos pisos. Los guardias notaron que Adam los miraba de forma aturdida, por lo que uno de ellos se acerc¨® y le pregunt¨®: ¡ª?Ocurre algo, joven? ¡ªUna estanter¨ªa me dijo que buscaba hablar con ustedes¡ªContest¨® Adam, a¨²n aturdido y con la cabeza en otro lado. ¡ª?Podr¨ªas decirnos d¨®nde est¨¢ esa estanter¨ªa?¡ªpregunt¨® el guardia que se hab¨ªa acercado para hablarle. Adam procedi¨® a indicarles c¨®mo encontrar al monje y como era la apariencia del mismo. Cuando termin¨® de contar los detalles, el guardia coment¨®: ¡ªMe parece que conozco esa guarder¨ªa. Yo ir¨¦ a verla¡ªComent¨® el guardia con cierta preocupaci¨®n¡ªPero antes dame tus datos, as¨ª verificamos tu identidad como habitante de estos pisos. Adam entreg¨® su carnet de identificaci¨®n y coloc¨® su dedo arriba del libro rojo que siempre portaban los guardias. Cuando los guardias terminaron de comprobar la identidad de Adam y le permitieron continuar su descenso por las escaleras rumbo al piso inferior 5. Adam no tard¨® mucho en bajar las escaleras y llegar hasta el hex¨¢gono 10, donde hab¨ªa vivido con su padre durante su infancia hasta sus 10 a?os. El hex¨¢gono 10 segu¨ªa estando igual de sucio que cuando Adam fue expulsado por su padre: parec¨ªa que nadie se hab¨ªa dignado en limpiar estos pisos y la estanter¨ªa que manejaba este hex¨¢gono no parec¨ªa preocuparse por dejar el hex¨¢gono en condiciones decentes para las almas desafortunadas que hab¨ªan perdido su cordura y habitaban este hex¨¢gono. La mayor¨ªa de los lun¨¢ticos que Adam se fue cruzando por los pasillos del hex¨¢gono ya eran otros. Pero si hab¨ªa algunos lun¨¢ticos que Adam conoc¨ªa de joven o de caminar por los pisos inferiores durante su infancia; no obstante, parec¨ªa que la t¨²nica negra que Adam portaba provocaba cierto temor en los lun¨¢ticos, por lo que decid¨ªan ignorar al joven h¨¦roe y mantener cierta distancia de ¨¦l. Adam, con algo de apuro, camin¨® por el pasillo donde se encontraba la habitaci¨®n donde sol¨ªa vivir con su padre. El joven se acerc¨® a la puerta y coloc¨® la mano en la perilla de la misma, deteni¨¦ndose ah¨ª: Adam se dio cuenta de que no ten¨ªa las fuerzas y el coraje necesarios para tratar de abrirla. Hace mucho no hab¨ªa visto a su padre y la incertidumbre sobre su estado le estaban consumiendo su mente a este punto. Para colmo, la puerta parec¨ªa ser diferente a como Adam la recordaba en el pasado: esta puerta era nueva y no estaba rota como las mayor¨ªas de puertas de este pasillo. Pero hab¨ªa pasado demasiado tiempo, por lo que Adam no estaba seguro si la puerta siempre fue as¨ª o su padre la hab¨ªa cambiado. El joven se qued¨® mirando a la puerta unos minutos con su mano en la perilla hasta que junt¨® valent¨ªa y giro la perilla para abrir la puerta. *Click* La puerta no se abri¨® y Adam se percat¨® de que lo m¨¢s probable es que estuviera bloqueada por llave, por lo que el joven h¨¦roe toc¨® a la puerta esperando que su padre la abriera del otro lado. *Tock, Tock* Cuando Adam toco la puerta, un maniqu¨ª desnudo, hecho de oro y plata, se form¨® en una de las paredes de m¨¢rmol de los pasillos y pregunt¨®: ¡ª?Qui¨¦n eres? Adam se asust¨® bastante: en todos los a?os de su infancia nunca vio a la estanter¨ªa que era due?a de este hex¨¢gono. Tal vez su t¨²nica negra llam¨® la atenci¨®n de la estanter¨ªa y sali¨® a saludarlo. Por lo que Adam, con algo de apuro, respondi¨®: ¡ªMi nombre es Adam y vine a visitar a mi padre que vive en este hex¨¢gono. ¡ªAdam¡­¡ªMurmur¨® el maniqu¨ª pensativamente¡ªPara entrar en esa habitaci¨®n debes responder una de mis preguntas. If you stumble upon this tale on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. ¡ª?Qu¨¦ ocurre si fallo?¡ªpregunt¨® Adam con sospecha, ya era raro ver a la estanter¨ªa, mucho m¨¢s raro es que le pidiera responder a sus preguntas para encontrarse con su padre. ¡ªNada¡ªRespondi¨® el maniqu¨ª de oro y plata¡ªPero no podr¨¢s entrar hasta que logres responder la pregunta. Al escuchar que no ocurrir¨ªa nada malo si respond¨ªa mal, Adam con sospecha sac¨® a su padrino y le cont¨® acerca de la situaci¨®n en busca de consejos. Su padrino respondi¨®: ''No deber¨ªa pasarte nada malo, pero por las dudas escr¨ªbeme la pregunta antes de responder'' Adam ley¨® la respuesta de su padrino y le pregunt¨® al maniqu¨ª: ¡ª?Cu¨¢l es la pregunta? ¡ªLa pregunta es¡­¡ªRespondi¨® el maniqu¨ª de oro y plata¡ª?C¨®mo se llama la persona que habita en este cuarto? ¡ªDonatello¡ªRespondi¨® Adam de forma autom¨¢tica. Pero luego de responder, Adam se arrepinti¨® con desesperaci¨®n: la pregunta era tan f¨¢cil que hab¨ªa dado la respuesta sin pensarlo. Sin embargo, el padre Adam podr¨ªa haberse ido hace mucho y si ahora viv¨ªa otra persona, entonces el joven habr¨ªa respondido mal la pregunta y el maniqu¨ª podr¨ªa estar mintiendo sobre sus consecuencias al responder mal. ¡ªEquivocado¡­¡ªDijo el maniqu¨ª de forma mon¨®tona¡ªVuelve a intentarlo: ?C¨®mo se llama la persona que habita en este cuarto? El nerviosismo de Adam disminuy¨® cuando supo que no ocurrir¨ªa nada malo si respond¨ªa de forma incorrecta, pero entonces se dio cuenta del problema: Seg¨²n lo que recordaba su padre se llamaba Donatello y al parecer la persona que viv¨ªa en esta sala ten¨ªa otro nombre, por lo que su padre parec¨ªa haberse marchado. Con algo de miedo por la respuesta, Adam pregunt¨®: ¡ª?Sabes qu¨¦ le ocurri¨® a la persona que viv¨ªa con un ni?o en esta habitaci¨®n hace m¨¢s de 15 a?os? ¡ªPor supuesto¡ªComent¨® el maniqu¨ª de oro y plata con una sonrisa en su rostro¡ªEsa persona est¨¢ dentro de esta habitaci¨®n esperando a que el chico alguna vez regrese a buscarlo. ¡ªPero estoy seguro de que mi padre se llama Donatello¡ªDijo Adam con algo de alegr¨ªa por saber que su padre estaba adentro, pero tambi¨¦n con enojo por no poder entrar. ¡ªEquivocado...¡ªDijo el maniqu¨ª de forma mon¨®tona¡ªVuelve a intentarlo: ?C¨®mo se llama la persona que habita en este cuarto? *Tock,Tock* Adam comenz¨® a tocar la puerta con fuerza, pero nadie respond¨ªa. ¡ªNo puede o¨ªrte¡ªComent¨® el maniqu¨ª al ver a Adam golpeando la puerta¡ªSi quieres verlo: debes responder mi pregunta. ¡ªSoy un h¨¦roe: ?Hay alguna pista?¡ªpregunt¨® Adam de forma desesperada, si su padre hab¨ªa olvidado su nombre por la locura y le dijo a la estanter¨ªa un nombre equivocado como contrase?a, entonces podr¨ªa no tener manera de sacarlo antes de la purga. ¡ªNo¡ªRespondi¨® el maniqu¨ª inmediatamente¡ªPi¨¦nsalo y responde. ¡ªSoy un mago: ?Hay alguna pista?¡ªInsisti¨® Adam con a¨²n m¨¢s desesperaci¨®n. ¡ªMmm¡­¡ªDudo el maniqu¨ª mirando a Adam de arriba a abajo¡ªNo creo que seas un mago¡­ Adam entendi¨® el problema: parec¨ªa que las estanter¨ªas no pod¨ªan ver que era un mago de manera tan sencilla como el karma. Pero Adam no ten¨ªa puestas su nueva t¨²nica para mostrar el s¨ªmbolo de su hermandad de magos: ya que hab¨ªa quedado algo aturdido por enterarse de que el viejo sin ojos hab¨ªa usado la fecha donde ¨¦l visitara a su padre como la fecha de comienzo de purga. En la mente de Adam, este era el motivo por el cual el viejo sin ojos se hab¨ªa escapado de su despedida para ir a hablar con las ovejas: para poder advertir a las guarder¨ªas con tiempo y ganar su libro m¨¢gico. Esto estaba molestando al joven y provoc¨® que el muchacho se olvidara de ponerse su nueva t¨²nica en el camino. Al ver un rastro de esperanza, el joven se sac¨® la t¨²nica negra actual y se puso su nueva t¨²nica negra con capucha. La desesperaci¨®n del momento provoc¨® que a Adam no le importara quedar desnudo en el medio de los pasillos. Adam pas¨® la mano sobre su t¨²nica y mostr¨® el s¨ªmbolo de la hermandad del bestiario al maniqu¨ª, diciendo con desesperaci¨®n: ¡ªVez, soy un mago. Solo un mago puede pertenecer a una hermandad de magos. Al ver el s¨ªmbolo en la t¨²nica de Adam, el maniqu¨ª se rompi¨® en pedazos y cay¨® al suelo. Inmediatamente, las pocas luces que iluminaban el pasillo se apagaron, dejando el pasillo en completa oscuridad. Antes de que Adam pudiera iluminar con su dedo, las luces volvieron a iluminar, pero para sorpresa del joven: el pasillo era completamente distinto. Todas las habitaciones del pasillo ten¨ªan las puertas reparadas como nuevas, las l¨¢mparas con forma de estatuas de ¨¢ngeles hab¨ªan sido reparadas y el polvo de los pasillos hab¨ªa desaparecido: dejando relucir el m¨¢rmol blanco de las paredes y suelos. Adam not¨® que una mujer vestida con un vestido elegante se formaba en las paredes de m¨¢rmol y dec¨ªa con un tono algo nervioso: ¡ªHace tiempo no veo un mago por estos pisos, disculpa el desorden creado por los esclavos. ¡ªYa que soy un mago: ?puedo entrar sin responder la pregunta?¡ªpregunt¨® Adam con impaciencia, ahora que sab¨ªa que su padre a¨²n estaba adentro de la habitaci¨®n, se pon¨ªa cada vez m¨¢s nervioso. La mujer mir¨® a Adam y luego a la puerta, volvi¨® a mirar a Adam y le dijo con incomodidad: ¡ªDebes responder la pregunta¡­ pero te dar¨¦ un consejo: Usa el libro amarillo nuevamente. E1-152- Sufrir el pasado y presente, para mejorar un futuro que no vivirè°©s Adam abri¨® la biograf¨ªa de su padrino y le escribi¨®: ''La estanter¨ªa me pide que responda una pregunta, al parecer no pasa nada si me equivoc¨®, pero no estoy logrando obtener la respuesta correcta. La pregunta que me est¨¢ haciendo la estanter¨ªa es: ?C¨®mo se llama la persona que habita en este cuarto? Sin embargo, la respuesta correcta no es el nombre de mi padre'' Lo escrito por Adam se diluy¨® en la biograf¨ªa y la respuesta de su padrino comenz¨® a escribirse en la biograf¨ªa con m¨¢s lentitud que la de costumbre: ''La respuesta es tu nombre.'' ¡ªAdam...¡ªMurmur¨®, el joven h¨¦roe de forma aturdida, sin entender por qu¨¦ esa pod¨ªa ser la respuesta. ¡ªCorrecto, como todo mago eres muy inteligente¡ªRespondi¨® la mujer con una sonrisa y una voz muy amable¡ªPuedes pasar, suerte joven mago. La mujer volvi¨® a hundirse en las paredes de m¨¢rmol del pasillo, dejando al joven h¨¦roe aturdido en los pasillos: ?La respuesta correcta era su nombre!. Aunque el joven no entend¨ªa, porque esa era la respuesta correcta a la pregunta. Tras unos segundos meditando la pregunta, Adam logro salir del aturdimiento y comprendi¨® que lo m¨¢s importante era las implicaciones de haber resuelto el acertijo: ?Poder reencontrarse con su padre! Por lo que con las manos temblorosas por los nervios del encuentro, Adam puso una mano sobre la perilla y la gir¨® con lentitud. Acto seguido, con poca fuerza, el joven empuj¨® la puerta y la puerta comenz¨® abrirse con la misma lentitud que con la que el chico empujaba. Pero entonces, Adam sinti¨® un olor desagradable proviniendo de la habitaci¨®n y una corazonada surgi¨® en su mente. El joven abri¨® la puerta con violencia, implorando que su corazonada estuviera equivocada, pero lamentablemente al ver lo que hab¨ªa adentro de la sala, Adam entendi¨® que su corazonada era correcta. La habitaci¨®n ten¨ªa todas las paredes garabateadas con las divagaciones de su padre, por lo que el m¨¢rmol blanco hab¨ªa sido remplazado con un color negro hace mucho tiempo. Segu¨ªa sin haber l¨¢mparas en la habitaci¨®n y lo ¨²nico que iluminaba adentro eran algunos hongos comestibles de la cueva del viejo sin ojos que a¨²n se encontraban dispersos por la habitaci¨®n. Aunque la habitaci¨®n estaba pobremente iluminada con el color azulado brindado por los champi?ones de la cueva, a¨²n pod¨ªa verse con claridad el cuerpo de un hombre vestido con t¨²nica blanca tirado en el medio de la sala. El cuerpo estaba boca abajo, por lo que no era distinguible, pero el cabello colorado le indic¨® a Adam quien era esa persona. El olor a putrefacci¨®n y la falta de reacci¨®n al abrir la puerta, le indicaron al joven que su padre hab¨ªa muerto hace mucho, pero nadie se molest¨® en atender su cad¨¢ver. Adam quiso no llorar y ser fuerte, en el fondo sab¨ªa que la muerte de su padre debido a su locura era bastante probable. Pero por m¨¢s que el muchacho intentara retener sus l¨¢grimas, termin¨® llorando desconsoladamente mientras corr¨ªa hacia el cad¨¢ver de su padre para abrazarlo. Al joven no le importaba el olor a muerto o la suciedad de la habitaci¨®n, lo que m¨¢s necesitaba Adam ahora era ver el rostro de su padre que no hab¨ªa visto hace casi 15 a?os. El joven necesitaba abrazar a su padre una vez m¨¢s, aunque solo sea un cad¨¢ver fr¨ªo desparramado en el suelo. Adam realmente quer¨ªa decirle a su padre que hab¨ªa logrado su sue?o y pudo conseguir la t¨²nica negra, pero el destino cruel le hab¨ªa arrebatado esa oportunidad. Adam lleg¨® al cad¨¢ver de su padre y lo dio vuelta para ver su rostro, pero al darlo vuelta, Adam se qued¨® petrificado con lo que estaba viendo. Por las dudas, Adam levant¨® su pulgar y el mismo se ilumin¨®. Acercando su pulgar a la cara de su padre para iluminar mejor su rostro, el joven not¨® que no se estaba equivocando: ?Su padre ten¨ªa exactamente el mismo rostro que ¨¦l de adulto! ¡ªEs imposible¡­¡ªmurmur¨® Adam entre l¨¢grimas. El joven h¨¦roe no miraba el rostro de su padre hace 15 a?os: ¨²nicamente recordaba su cabello colorado y que los alrededores de sus ojos estaban manchados de negro como si fuera un mapache. Pero ahora que lo ten¨ªa enfrente de ¨¦l, pudo distinguir de inmediato que la cara de su padre era su rostro reflejado. No obstante, hab¨ªa diferencias en el rostro de su padre que Adam no recordaba: el rostro de su padre ya no ten¨ªa las manchas alrededor de sus ojos, sino que sus ojos eran completamente negros. Lo siguiente llam¨® la atenci¨®n de Adam era que su padre ten¨ªa dos cuernos en la cabeza y los dientes de su boca parec¨ªan ser colmillos filosos. Adam no cre¨ªa que pudiera haberse olvidado que su padre ten¨ªa cuernos, por lo que algo andaba mal en esta situaci¨®n. Una idea surgi¨® en la mente de Adam y con algo de temor mir¨® a la sombra del cad¨¢ver de su padre y efectivamente su idea era correcta: ?El cad¨¢ver de su padre emit¨ªa una sombra roja! ¡ª?Busco morir con mal karma? ¡­¡ªMurmur¨® Adam, inspeccionando el cuerpo de su padre. El joven no tard¨® mucho y noto que las mu?ecas de su padre comenzaban a parpadear por el efecto busca pistas de sus anteojos. Adam acerc¨® su pulgar a las mu?ecas de su padre y noto que hab¨ªan sido cortadas con un cuchillo. ¡ªAs¨ª que se suicid¨®¡­¡ª Murmur¨® Adam aturdido¡ªPero eso no da mal karma¡­ c¨®mo lograste obtener semejante cantidad de mal karma¡­ ?Qu¨¦ locura hiciste antes de morir, pap¨¢? Adam mir¨® el cad¨¢ver en busca de m¨¢s pistas, como era l¨®gico, el joven quer¨ªa entender por qu¨¦ motivo su padre se hab¨ªa quitado la vida. Adam no encontr¨® m¨¢s pistas en el cuerpo, por lo que mir¨® a la habitaci¨®n oscura en busca de repuestas. Pero el joven no necesit¨® usar el efecto de sus anteojos para encontrar la pista: al observar con cuidado, Adam not¨® que hab¨ªa otro cad¨¢ver m¨¢s en la habitaci¨®n. El cad¨¢ver estaba sentado en una de las esquinas que no se ve¨ªa al abrir la puerta y en consecuencia a Adam le hab¨ªa sido imposible ver el cad¨¢ver desde afuera del cuarto. El cuerpo sin vida ten¨ªa un papel clavado con un cuchillo en su frente y en estos momentos el papel se estaba prendiendo fuego, por lo que Adam de un vistazo pudo percatarse del mismo. Adam no entend¨ªa como el papel se estaba prendiendo fuego: ya que no hab¨ªa nadie m¨¢s en la habitaci¨®n que pudiera prenderlo; sin embargo, antes de que pudiera plantear alguna soluci¨®n que explicara lo que estaba viendo, el buscador de pistas de sus anteojos comenz¨® a mostrar algo parpadeando por el suelo. Unauthorized use: this story is on Amazon without permission from the author. Report any sightings. Adam se acerc¨® y tom¨® la cosa parpadeando en el suelo: parec¨ªa ser que un hilo estaba conectado entre la puerta y un tubo tirado en el piso. El joven h¨¦roe reconoci¨® que el tubo funcionaba como un encendedor, por lo que supuso que su padre prepar¨® la habitaci¨®n para que cuando ¨¦l entrara respondiendo la pregunta este papel se prendiera fuego. Con sospechas, Adam se acerc¨® hasta el papel quem¨¢ndose, pero no entendi¨® nada de lo que estaba escrito en ¨¦l: ya que el mensaje escrito en el papel se hab¨ªa escrito en un idioma desconocido para el joven. Adam no recordaba haber visto el rostro de la persona que ten¨ªa el papel clavado en su frente, pero reconoci¨® y record¨® las t¨²nicas violetas hechas harapos que el cad¨¢ver vest¨ªa: era el mismo hombre que estaba reparando y limpiando las estatuas de este hex¨¢gono el d¨ªa en que fue expulsado de su casa. ¡ªNo, no, no puede ser¡­¡ªMurmur¨® Adam, mirando el cad¨¢ver con desesperaci¨®n¡ªPodr¨ªa ser que el motivo por que la purga sea hoy, fuera por este papel quem¨¢ndose¡­ Entonces mi padre organiz¨® la purga y eso explicar¨ªa los cambios en su cuerpo: ?Pero por qu¨¦ lo har¨ªa? Solo por obtener mal karma no puede ser: ?o s¨ª?, quiero decir todo esto ocurri¨® despu¨¦s de su muerte y aun as¨ª su cad¨¢ver cambio por esto¡­ pero porque estar¨ªa tan interesado en lograr esto, nunca vi alguien tan desesperado por el karma y mi padre nunca se malgast¨® en hacer malas acciones en vida¡­ no tiene sentido¡­ ?Nada tiene sentido!. En busca de respuestas, Adam se sent¨® en el suelo y tom¨® la biograf¨ªa de su padrino, ten¨ªa que hacerle bastantes preguntas. Pero apenas el l¨¢piz manch¨® la hoja de la biograf¨ªa, su padrino le escribi¨®: ''?Dime quien soy?'' Adam ley¨® varias veces la pregunta hecha por su padrino y termin¨® entendiendo la tr¨¢gica historia de su pasado y tambi¨¦n la a¨²n m¨¢s tr¨¢gica historia de su padre. Adam se larg¨® a llorar y con l¨¢grimas manchando la biograf¨ªa contest¨®: ''Eres mi padre'' Su padrino tach¨® la respuesta como si estuviera enojado y escribi¨® con letra desprolija y de forma apurada: ''Incorrecto, yo soy Adam: ?T¨² no tienes padres, mocoso!'' Adam, rompi¨¦ndose en l¨¢grimas, pregunt¨® con las manos temblando: ''Entonces: ?Qui¨¦n soy?'' Su padrino tach¨® la pregunta y escribi¨® de forma apurada: ''?Acaso lo dudas? T¨² eres Adam'' Con enojo, Adam escribi¨®: ''?C¨®mo puede ser que exista semejante casualidad? Entre una monta?a de biograf¨ªas, justo voy a elegir la biograf¨ªa de mi padre que se acababa de suicidar'' La pregunta de Adam se diluy¨® en la biograf¨ªa y su padrino contesto con letra prolija, parec¨ªa buscar clamar al joven con su lentitud al escribir: ''Siempre uno elige la biograf¨ªa que m¨¢s se adecue al alma de un mismo entre las biograf¨ªas disponibles Si tu mism¨ªsima alma se encuentra entre las biograf¨ªas disponibles: es imposible que no la tomes: ?Incluso si hubiera un mar de biograf¨ªas! ?No es curioso?'' Adam ley¨® el mensaje y volvi¨® a escribir con enojo: ''?No pod¨ªas estar conmigo sin matarte?'' Las palabras se diluyeron en la biograf¨ªa y su padrino volvi¨® a escribir lento, tratando de calmar al joven y as¨ª evitar que cometa alguna tonter¨ªa: ''Me estaba muriendo, muchacho... Sin saber leer, no ten¨ªa manera de revivir de verdad, por lo que tom¨¦ una decisi¨®n dr¨¢stica y decid¨ª duplicarme en dos cuerpos gracias al poder de un hex¨¢gono secreto que descubr¨ª por la religi¨®n de los constructores, lo que t¨² deber¨ªas conocer como: ¡°la hermandad de los caminos ocultos¡±. Una de las partes conservar¨ªa los recuerdos, pero eso provoca que se vuelva loca y muera. Su deber era convertirse en la biograf¨ªa de la otra parte y morir dignamente antes de que se convierta en una bestia. La otra parte me la entregaron con retraso para que as¨ª pueda ser criada por la parte que a¨²n conservaba sus recuerdos. De esa manera, finalmente pude cambiar mi miserable vida'' Al enterarse de la verdad, Adam pregunt¨®: ''?Entonces ninguno de nosotros dos tom¨® la decisi¨®n de llevar a cabo este plan de mierda, sino qu¨¦ se le ocurri¨® a un Adam del pasado?'' Las palabras se diluyeron y con letra prolija su padrino respondi¨®: ''Los recuerdos de una persona definen a esa persona, por tanto, yo soy el Adam que se duplic¨® inicialmente. Pero tambi¨¦n es cierto que los dos no tuvimos padres; no obstante, nos tuvimos a nosotros mismos apoy¨¢ndonos todo el tiempo. Deber¨ªas sentirte feliz al saber la verdad: la persona a la que t¨² llamas padre nunca te odio por lo que hiciste en el pasado, sino que te quiso y por eso sacrifico su vida para que tengas un mejor futuro. Por eso te ech¨¦ de casa: siendo un ni?o nunca aceptar¨ªas esta verdad como algo bueno, pero ahora deber¨ªas poder entenderme y entender por qu¨¦ era la mejor decisi¨®n.'' Adam pens¨® en las palabras de su padre, realmente ten¨ªa raz¨®n, esta verdad era bastante mejor que haber lastimado a su ''padre'' en su anterior vida, Al menos su padre no lo hab¨ªa odiado y tambi¨¦n hab¨ªa alg¨²n motivo para echarlo de su casa teniendo 10 a?os. Al parecer el viejo sin ojos ten¨ªa raz¨®n y esto estaba ayudando a Adam a sacarse un peso de encima, pero todav¨ªa hab¨ªa algo que no entend¨ªa y en consecuencia le escribi¨® a su padrino preguntando: ''?Por qu¨¦ el papel est¨¢ quem¨¢ndose? ?Es por la purga? ?Cu¨¢l ser¨ªa la raz¨®n de querer que ocurra?'' Las palabras se sumergieron en la biograf¨ªa y otras palabras aparecieron en su lugar: ''Por muchos motivos, pero el m¨¢s importante era asegurarme que salgas de los pisos medios y te pongas a explorar los pisos inferiores'' Mirando la respuesta de su padre, Adam escribi¨® con enojo: ''?Condenaste a todos los bibliotecarios que habitan los pisos medios, solo para garantizar que yo saliera a explorar?'' Su padrino tach¨® lo que Adam hab¨ªa escrito y en su lugar escribi¨® con letra desprolija: ''Pero por supuesto, ?Sus vidas no valen una mierda! Lo importante es que vayas a explorar los pisos inferiores. Dejaste de hacer buenas acciones, ?no?, ?O ya perdiste la cabeza, mocoso? ... Sabiendo la verdad deber¨ªas entender lo importante de explorar los pisos inferiores y del libro negro. Fui un constructor en mi vida antes de mi muerte. Muchos de los secretos que descubr¨ª murieron conmigo. Pero los mapas que crees con la habilidad del libro negro pueden revelar esos secretos: ya que t¨² tambi¨¦n eres Adam. ?Entiendes la importancia de nuestra misi¨®n, muchacho? Imag¨ªnate a los bibliotecarios pudiendo acceder a hex¨¢gonos que incluso permiten duplicarse a uno mismo sin ning¨²n tipo de restricci¨®n. Ese es el futuro que quer¨ªa lograr como constructor y lo lograremos juntos, Adam. ?Cambiaremos el destino de esta biblioteca con nuestros mapas! Debes entender que tener buen o mal karma no significa que seas mala persona: significa que creaste una deuda negativa con otra persona. Por eso mismo, incluso los villanos pueden ayudar a las generaciones futuras. La gente como yo que est¨¢ dispuesta a purgar unos cuantos pisos por el bienestar futuro de nuestra raza es necesaria en esta biblioteca. Yo mor¨ª con mal karma. Pero cuando estos mapas sean creados, te aseguro que ser¨¦ un h¨¦roe. Lograremos grandes cosas, chico, pero necesitas ir a explorar y descubrir la forma de aprender el idioma del libro negro para lograrlo. Por eso me asegur¨¦ de que est¨¦s obligado a explorar los pisos inferiores: era demasiado importante como para dejarlo al azar.'' Adam ley¨® el mensaje y escribi¨® con enojo: ''?Por qu¨¦ no respetas nunca que quiera ir a los superiores? Los inferiores est¨¢n infectados y casi ning¨²n bibliotecario se dirige en esa direcci¨®n. Los pocos trotamundos que vienen de esa direcci¨®n cuentan historias terribles y me cruc¨¦ con muchos de ellos durante la guerra por los ascensos en los pisos medios. Es una mala idea ir a esos pisos.'' Su padrino esper¨® a que las palabras se diluyen y con calma respondi¨®: ''Estoy m¨¢s que seguro de que es una mala idea, mocoso¡­ Pero yo ya desperdicie cientos de a?os explorando los pisos superiores al nivel donde yo nac¨ª y en esta vida ¡°explorar¨¦¡± los inferiores: te guste o no¡­ Ya no tienes otra opci¨®n: revisa las esquinas de la habitaci¨®n si quieres salir vivo de la purga.'' E1-153-Que incè´¸modo saber que otros leerè°©n este momento de mi vida Asustado por la declaraci¨®n de su padrino, Adam mir¨® las esquinas de la habitaci¨®n, una de las esquinas ten¨ªa un cad¨¢ver con una hoja quem¨¢ndose en su frente. Mientras que las otras tres esquinas de la habitaci¨®n parec¨ªan estar vac¨ªas a primera vista, pero ahora que Adam buscaba alguna anomal¨ªa en ellas, el joven pudo notar que una de las esquinas estaba parpadeando. Con apuro, Adam se acerc¨® a la esquina de la habitaci¨®n. Al acercarse, el joven record¨® que esta era la esquina en donde su padre se hab¨ªa quedado mirando obstinadamente la pared el d¨ªa que lo expuls¨® de la casa. Tal vez esa fuera una pista dejada por su padre para este momento, pero ahora el joven h¨¦roe ten¨ªa estos super-anteojos, por lo que no termin¨® necesitando dicha pista. Adam ilumin¨® la esquina con su dedo: las dos paredes negras por los garabatos superpuestos sobre el m¨¢rmol no parec¨ªan tener nada especial a simple vista. Pero cuando Adam mejor¨® la iluminaci¨®n con su poder, pudo notar que hab¨ªa un parche de tela negra del tama?o de un pu?o pegado en la parte inferior de la esquina. Adam levant¨® el parche y observ¨® que su padre hab¨ªa cavado un agujero en la pared de m¨¢rmol. R¨¢pidamente, el muchacho meti¨® la mano en el agujero de m¨¢rmol, para encontrarse que en su interior se hallaba un estuche de madera. Adam tom¨® el estuche y lo abri¨®: en su interior ¨²nicamente se encontraba un bollo de papel arrugado. Adam abri¨® el bollo de papel y se encontr¨® con un dibujo. En el dibujo hab¨ªa 6 puertas dibujadas precariamente: una puerta estaba dibujada con color rojo, al lado de esa puerta roja hab¨ªa cuatro puertas que estaban dibujadas con color negro y la ¨²ltima puerta estaba dibujada con color verde. Adam entendi¨® que deb¨ªa ir a esa habitaci¨®n, pero no entend¨ªa por qu¨¦ tomarse tanta molestia con este puzle. El joven tom¨® la biograf¨ªa de su padrino para preguntarle qu¨¦ hab¨ªa en ese cuarto, pero su padrino respondi¨® con una gran carita feliz, ignorando completamente la pregunta de Adam. Parec¨ªa que su padrino quer¨ªa que Adam solucione el puzle por su cuenta como una forma de levantar el ¨¢nimo del muchacho luego de descubrir la verdad, pero al actual Adam le parec¨ªa bastante molesto y para nada divertido el puzle, teniendo en cuenta que su supervivencia estaba dependiendo del resultado del mismo. Tras darse cuenta de que su padrino solo dibujar¨ªa la misma carita feliz por mucho que escribiera, Adam se dispuso a seguirle la corriente y sali¨® de la habitaci¨®n en busca de la sexta puerta: considerando la roja como la puerta donde se encontraba y entendiendo que su padre no har¨ªa un puzzle tan complicado, Adam se dirigi¨® a la sexta puerta a la izquierda y si fallaba entonces probar¨ªa la sexta puerta a la derecha. Al llegar a la sexta puerta, Adam trat¨® de abrir la puerta y la mujer de m¨¢rmol vestida de forma elegante empez¨® a formarse en una de las paredes: ?El puzzle hab¨ªa sido resuelto!. Cuando la mujer sali¨® completamente de la pared, dijo con un tono alegre: ¡ªPara abrir esa puerta debes responder tres preguntas de manera correcta. ¡ªSi fallo: ?qu¨¦ ocurre?¡ªpregunt¨® Adam con precauci¨®n. El joven hab¨ªa aprendido que nunca se pod¨ªa confiar en una estanter¨ªa y mucho menos en una que pareciera amigable. ¡ªNo podr¨¢s entrar y deber¨¢s intentarlo de nuevo¡ªRespondi¨® la mujer con una sonrisa. ¡ªBueno, dime las preguntas¡ªDijo Adam, sab¨ªa que esa era la respuesta m¨¢s probable, no obstante tomarse a la ligera una estanter¨ªa pod¨ªa costar caro. La mujer sonri¨® alegremente y pregunt¨®: ¡ª?Qui¨¦n fue el causante de que tuvieras un libro m¨¢gico con cubierta negra? ¡ªAdam¡­¡ªContest¨® el joven de mala gana, ya se ven¨ªa venir que iba a ocurrir a continuaci¨®n. La mujer sonri¨® y asinti¨® con la cabeza diciendo: ¡ªCorrecto, la segunda pregunta es: ?Qui¨¦n te contaba historias antes de dormir cuando eras ni?o? Adam se qued¨® callado unos minutos, parec¨ªa haberse sorprendido por el cambio de tema: ¨¦l esperaba que su padrino presumiera de c¨®mo hab¨ªa manipulado su vida hasta este momento. Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on Royal Road. ¡ªAdam¡­¡ªContest¨® el joven en voz baja casi para hablar consigo mismo. ¡ªCorrecto¡ªDijo la mujer con una sonrisa alegre¡ªLa tercera pregunta es: ?Con qui¨¦n dorm¨ªas cuando ten¨ªas pesadillas cuando eras ni?o? ¡ªAdam¡­¡ªmurmur¨® el muchacho reflexivamente y con la voz algo desgastada como si estuviera conteni¨¦ndose para lograr no llorar. ¡ªCorrecto¡ªComento la mujer¡ªLa persona que arm¨® esta contrase?a me dijo que te diera un mensaje al lograr responder las preguntas: ?quieres o¨ªrlo? ¡ªS¨ª¡­¡ªmurmur¨® Adam en vos muy baja, casi sin hacer ruido. El cuerpo de m¨¢rmol de la mujer elegante, comenz¨® a distorsionarse y cambiar de forma hasta que una figura id¨¦ntica a Adam apareci¨® delante de ¨¦l. La ¨²nica diferencia entre los dos Adam era que uno estaba hecho de m¨¢rmol y vest¨ªa una t¨²nica destrozada; mientras que el otro Adam estaba hecho de carne y vest¨ªa una t¨²nica negra nueva. ¡ªCreciste, Adam¡­¡ªDijo el padre de Adam con un tono de voz que Adam hab¨ªa olvidado hace mucho, reci¨¦n ahora el joven se daba cuenta de que por m¨¢s que fueran la misma persona no hablaban de la misma manera. Adam quiso decirle algo, pero su padre lo interrumpi¨® diciendo: ¡ªOh, tal vez no lo hiciste, pero la situaci¨®n provoc¨® que te vieras obligado a recibir este mensaje antes de tiempo¡­ ¡ªSolo es un mensaje¡­¡ªMurmuro Adam con tristeza. Su padre continu¨® hablando, ignorando el murmullo de Adam: ¡ªCuando recibas este mensaje, deber¨ªa haber perdido todas mis emociones y sentimientos hacia los otros bibliotecarios por haber avanzado en mis planes. As¨ª que antes de que pierda todas mis emociones y me suicid¨¦, quer¨ªa grabar este mensaje para que me recuerdes como tu padre y no como una copia tuya. Adam mir¨® a la biograf¨ªa amarilla en el bolsillo de su t¨²nica y finalmente entendi¨® por qu¨¦ su padrino, siendo su padre, lo ignoraba tanto. Al parecer de verdad uno pierde la cabeza si avanza demasiado en las religiones relacionadas con el karma: al punto que su padre mat¨® sus propios sentimientos por su hijo antes de morir. Lo ¨²nico importante para su padrino es lograr sus objetivos, toda la felicidad del actual Adam era desechable¡­ ¡ªDebe ser bastante decepcionante, ?no?¡ªContinu¨® su padre con una sonrisa¡ªHaber trabajado tanto hasta obtener la t¨²nica negra, haber sufrido tantas desventuras en el camino y al final no poder compartir la felicidad de obtenerla con nadie m¨¢s¡­ Adam levant¨® la cabeza y mir¨® a su padre con algunas l¨¢grimas en sus ojos, el rostro de su padre miraba a la altura de su cintura, por lo que parec¨ªa que se hab¨ªa quedado con la altura de cuando Adam segu¨ªa siendo un ni?o. Su padre continu¨® su mensaje con un tono m¨¢s alegre: ¡ªPero ac¨¢ estoy para felicitarte, Adam. Lograste lo que solo pude so?ar durante toda mi vida: lograste liberarte de la esclavitud de estos pisos y aprendiste el idioma. Ahora eres libre de decidir tu destino y tu camino. Yo nunca pude hacerlo, la biblioteca siempre encontr¨® alguna manera de impedir que yo lograra aprender a leer, pero t¨² nunca tendr¨¢s que vivir todas mis tragedias. Adam entre l¨¢grimas escuch¨® las palabras grabadas por su padre, trataba de controlar sus llantos para no perderse una sola palabra, pero a medida que avanzaba el mensaje m¨¢s complicado se hac¨ªa controlar sus emociones y al final termin¨® de rodillas en el suelo llorando desconsoladamente. Fueron unos largos 15 a?os de la vida de Adam desperdiciados por esta t¨²nica negra y la vida amarga ¨²nicamente le devolvi¨® un m¨ªsero mensaje, pero en estos momentos este m¨ªsero mensaje estaba siendo un hurac¨¢n de emociones en un coraz¨®n que se hab¨ªa acostumbrado a la soledad y tristeza de una cueva h¨²meda. Su padre continu¨® con el mensaje con un tono c¨¢lido: ¡ªSea cual sea el camino que tomes: estoy orgulloso de tu decisi¨®n; no obstante, yo ya estoy muerto para ayudarte a lidiar con mi yo futuro. Espero que alg¨²n d¨ªa logres entender por qu¨¦ te estoy obligando a hacer esto. S¨¦ que lo entender¨¢s: ya que en definitiva somos la misma persona y a¨²n m¨¢s importante s¨¦ que me entender¨¢s por qu¨¦ en definitiva eres mi hijo. Arrodillado en el suelo, Adam levant¨® la cabeza para mirar a su padre, los ojos del joven estaban cubiertos de l¨¢grimas. La sensaci¨®n de poder volver a escuchar a su padre, pero que su padre no pudiera escucharlo a ¨¦l, estaba atormentando el coraz¨®n de Adam. Sin embargo, la sensaci¨®n de poder escuchar a su padre tambi¨¦n estaba ayudando a lidiar con la decepci¨®n de este tr¨¢gico final. Su padre, ignorando las l¨¢grimas de Adam en el suelo, levant¨® los dos brazos al cielo y miro hacia el techo de los pasillos y grit¨® en voz alta: ¡ª?Hijo m¨ªo, convi¨¦rtete en el ¨²ltimo bibliotecario que sufre la agon¨ªa de esta cruel biblioteca! ?Encuentra los caminos para que el resto de nuestra raza no tenga que pasar por nuestra misma tragedia! ?Estoy seguro de que nuestros caminos guiar¨¢n a los corazones sin alma que habitan estos pasillos! ?Te deseo suerte con lo que hay detr¨¢s de esta puerta, hijo! ?Deja que tus l¨¢grimas y tristeza de este d¨ªa se conviertan en las antorchas que iluminaran el camino hacia la felicidad a los pobres que habitaran estos pisos en el futuro! *crush, crush* Al terminar de decir esas palabras, el cuerpo de m¨¢rmol del padre de Adam comenz¨® a desmoronarse provocando que trozos de m¨¢rmol cayeran al suelo. Adam mir¨® a su padre con cuidado, prefer¨ªa recordar esta estatua de m¨¢rmol de su padre antes que recordar el cad¨¢ver podrido y distorsionado que se hallaba en la habitaci¨®n oscura donde hab¨ªa crecido. *Click* Cuando todo el cuerpo de su padre se convirti¨® en escombros, Adam pudo sentir el sonido de la puerta desbloque¨¢ndose. Un poco m¨¢s, aliviado por sacarse varias emociones de encima, Adam se acerc¨® a la puerta y puso la mano sobre la perilla. E1-154- La habitaciè´¸n misteriosa. Con cuidado, Adam giro la perilla de la puerta para observar qu¨¦ hab¨ªa adentro de la sala que servir¨ªa para escapar de la purga. Pero al abrir la puerta, Adam se qued¨® observando la habitaci¨®n con aturdimiento. La habitaci¨®n ten¨ªa pisos y techos de madera. A diferencia de todo el hex¨¢gono previo a la reparaci¨®n, esta habitaci¨®n estaba bastante ordenada y se encontraba en excelentes condiciones. En la habitaci¨®n uno pod¨ªa encontrarse una chimenea prendida iluminando la sala y para el aturdimiento de Adam una criatura se hallaba sentada en un sof¨¢ ubicado frente a la chimenea. La criatura era bastante alta y no ten¨ªa piel: por lo que todos los m¨²sculos de su cuerpo se encontraban a la vista y lo m¨¢s llamativo era su rostro: con dientes amarillentos y afilados en su boca; sus ojos eran completamente amarillos y la criatura no ten¨ªa nariz, ni orejas. El cuerpo de la criatura constantemente desprend¨ªa gotitas de sangre, por lo que el piso de la habitaci¨®n alrededor del sof¨¢ se encontraba repleto de sangre. No obstante, la sangre r¨¢pidamente se evaporaba formando un humo rojo, lo cual provocaba que toda la habitaci¨®n se encontrar¨¢ envuelta en una neblina roja que llegaba hasta las rodillas de Adam. Actualmente, La criatura se encontraba tomando caf¨¦ y leyendo c¨®modamente en el sof¨¢, ignorando el hecho de que Adam acababa de abrir la puerta de su cuarto. Adam con precauci¨®n retrocede unos pasos y trato de volver a cerrar la puerta, pero la voz de la criatura lo detuvo: ¡ªHace tiempo no nos ve¨ªamos, Adam. Te felicit¨® por haber obtenido la t¨²nica negra. Adam volvi¨® a abrir la puerta y mir¨® a la criatura con cuidado, mientras preguntaba con sospecha: ¡ª?Tambi¨¦n eres Adam? ¡ªNo, por supuesto que no: ?C¨®mo podr¨ªa ser yo Adam, si t¨² ya eres Adam?¡ªpregunt¨® la criatura sentada en el sof¨¢, mientras beb¨ªa su caf¨¦ con tranquilidad¡ªSoy tu profesor: ?Acaso no recuerdas mi voz? Adam desde la distancia mir¨® con precauci¨®n a la extra?a criatura, lamentablemente no recordaba la voz de Aquiles, no solo hab¨ªa desaparecido hace tiempo, sino que el lunar que tapaba su rostro hablaba con una voz gangosa bastante molesta. En cambio, la criatura al frente de ¨¦l hablaba como un bibliotecario com¨²n. Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! ¡ª?Recuperaste el control de tu cuerpo?¡ªpregunt¨® Adam desde la distancia con temor. ¡ªAquiles perdi¨® el control hace bastante tiempo, Adam¡ªRespondi¨® la criatura sentada en el sof¨¢, mirando al fuego de la chimenea, como si buscara ignorar la mirada cautelosa de Adam. ¡ª?As¨ª que eres el lunar?¡ªpregunt¨® Adam con sospecha. ¡ªEra un lunar¡­¡ªCorrigi¨® con calma la criatura en el sof¨¢¡ªPero ahora ya casi completo mi resurrecci¨®n. ¡ª?Eres un juguetero?¡ªPregunto Adam, mirando la altura gigantesca de la criatura. Parec¨ªa que el profesor Aquiles tuvo la mala fortuna de confundir la biograf¨ªa de un juguetero con un libro m¨¢gico y por eso fue perdiendo el control de su cuerpo. ¡ªEfectivamente¡ªRespondi¨® la criatura con calma¡ªAunque no lo recuerdes, tuvimos un acuerdo en el pasado: yo te ayudar¨ªa a escapar en la purga a cambio de que me consiguieras un cuerpo nuevo. ¡ªY justo de casualidad se dio que el cuerpo fue del profesor que me quer¨ªa cosechar en la escuela¡­¡ªMurmur¨® Adam comprendiendo que parec¨ªa que no era tan simple el motivo por el cual su profesor Aquiles terminar¨¢ leyendo ese libro y no uno m¨¢gico¡ª?Recuerdas quien le dio tu biograf¨ªa a Aquiles? ¡ªSiempre, supuse que lo hiciste t¨², Adam, pero parece que alguien m¨¢s ayud¨®¡­¡ªRespondi¨® la criatura pensativamente¡ªNo recuerdo qu¨¦ ocurri¨® luego de que proced¨ª a convertirme en una biograf¨ªa para renacer, mi conciencia volvi¨® cuando tu profesor perdi¨® el control de su cuerpo. La criatura se par¨® y procedi¨® a buscar una t¨²nica negra en la habitaci¨®n. Estando parado casi llegaba al techo, lo cual asust¨® bastante a Adam. Adem¨¢s, los dientes amarillos y afilados en su rostro y la falta de expresiones en su cara sin piel provocaban bastantes nervios en el joven. ¡ªDeber¨ªamos ir corriendo a la salida, el ataque ya comenz¨®¡­¡ªComent¨® el juguetero, mientras se pon¨ªa una t¨²nica negra anormalmente larga cubriendo la mayor parte de su cuerpo. Aun as¨ª, su cabeza sin piel segu¨ªa siendo bastante inc¨®moda de ver. ¡ª??Ya comenz¨® el ataque?!¡ªGrit¨® Adam con miedo. ¡ªTranquilo, primero exterminar¨¢n a las personas de los pisos medios¡ªRespondi¨® la criatura acerc¨¢ndose a Adam en la puerta con unos pocos pasos¡ªNo se atrever¨ªan a da?ar la ciudadela, por lo que purgar estos pisos es la parte m¨¢s delicada de su misi¨®n: por tanto, va a ser lo ¨²ltimo que hagan. ¡ª?Puedes moverte incluso si te estoy viendo?¡ªPregunt¨® Adam de forma aturdida. ¡ªClaro, no estoy jugando contigo: ?Para qu¨¦ har¨ªa esa idiotez?¡ªComent¨® el juguetero con calma mientras sal¨ªa de la puerta y se dirig¨ªa a la salida del hex¨¢gono. Adam vio la espalda del juguetero alej¨¢ndose por el pasillo, mientras un rastro de sangre se formaba a medida que el juguetero caminaba. Acto seguido la sangre comenzaba a evaporarse, llenando con una neblina roja y espesa los pisos del pasillo. Algo aturdido por el giro inesperado de los eventos, Adam decidi¨® seguir al juguetero y confiar en que la criatura lo salvar¨ªa de la purga. De todas formas, Adam contaba con una s¨²per-habilidad m¨¢gica de escape, as¨ª que si el juguetero lo traicionaba podr¨ªa decir sus palabras m¨¢gicas y escapar con facilidad. E1-155-Como odio este piso... Adam sigui¨® al juguetero por los pasillos de la biblioteca mientras la niebla roja los envolv¨ªa. ¡ª?Hacia d¨®nde vamos?¡ªpregunt¨® Adam mientras trotaba tratando de mantener la velocidad del juguetero. ¡ªEl protocolo de defensa debi¨® activarse¡ªComent¨® el juguetero mientras caminaba mirando hacia los lados¡ªAs¨ª que est¨¢n bloqueadas las escaleras que dan entrada a la ciudadela, no obstante las estanter¨ªas se dar¨¢n cuenta de que los que atacan son magos y probablemente pidan desactivar las defensas. Ahora deben estar votando sobre qu¨¦ decisi¨®n tomar. ¡ª?Conoces alguna escalera secreta para escapar de estos pisos?¡ªpregunt¨® Adam con algo de miedo. Ahora entend¨ªa por qu¨¦ su padrino estaba tan seguro de que ir¨ªa a los pisos inferiores, con las escaleras para salir de los pisos inferiores bloqueadas solo podr¨ªa ir por la salida conocida por este juguetero. ¡ªNo conozco ninguna escalera que puedas usar¡ªComent¨® el juguetero¡ªPero conozco un tobog¨¢n que te ayudar¨¢ a escapar de la purga e ir a pisos seguros. ¡ª?Un tobog¨¢n?¡ªPregunto Adam, creyendo no haber escuchado bien, sin creerse que algo as¨ª existiera en estos pisos. ¡ªS¨ª, un tobog¨¢n¡­¡ªComento el juguetero con calma, pero sin detenerse Adam y el juguetero caminaron con apuro hacia las escaleras, al llegar el joven h¨¦roe observo como las escaleras para subir hacia los pisos medios hab¨ªan sido bloqueadas por una pared de m¨¢rmol y ¨²nicamente estaban disponibles las escaleras para bajar. ¡ªTenemos que dirigirnos hacia el piso n¨²mero 3¡ªComent¨® el juguetero mientras se met¨ªa por las escaleras. ¡ªPero el piso inferior 3 de 5 est¨¢ infectado¡ªRespondi¨® Adam con rapidez, a¨²n conservaba algunos traumas por esa experiencia horrible que vivi¨® en ese piso. ¡ª¨²nicamente son otros jugueteros que perdieron sus recuerdos¡­¡ªComent¨® la criatura disminuyendo el problema¡ªNo te atacaran y si lo haces te ayudar¨¦: te dije que te sacar¨ªa de estos pisos con vida: ?Solo conf¨ªa en m¨ª y lo lograr¨¢s!. Adam se qued¨® callado, pero en su mente comenz¨® a repetir como un loco la frase salvavidas que lo ayudar¨ªa a escapar si las cosas se tornaban complejas en el piso inferior 3, provocando que su sombra se fuera alejando cada vez m¨¢s de su cuerpo. El joven trot¨® por las escaleras con cuidado; le ser¨ªa bastante complicado a Adam distinguir el suelo si no llevara puestos sus anteojos, ya que todos los escalones de la escalera de caracol estaban ocultos por la niebla roja liberada el juguetero Pero el efecto de sus anteojos le permit¨ªa distinguir las huellas blancas de los bibliotecarios en los escalones, junto a las huellas negras que estaban form¨¢ndose por los pies del juguetero mientras descend¨ªa por las escaleras. If you stumble upon this narrative on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. Pasaron unos minutos y los dos finalmente llegaron al piso inferior 3. Al llegar, el juguetero no interrumpi¨® su marcha y empez¨® a caminar por uno de los pasillos. Mientras los dos avanzaban, el juguetero le comentaba el plan a Adam: ¡ªTenemos que llegar al hex¨¢gono 1. En dicho hex¨¢gono encontraremos la estanter¨ªa que cuenta con un tobog¨¢n para salir de estos pisos. Trata de mantenerte cerca de m¨ª y no te retrases. Adam sigui¨® la espalda del juguetero por unos cuantos pasillos, pero luego de unos minutos caminando por los pasillos repletos de estanter¨ªas, sinti¨® que algo tocaba su espalda. Adam se dio la vuelta con rapidez y descubri¨® que quien lo agarraba era la misma criatura sin piel en el rostro que supuestamente estaba siguiendo. ¡ªEse no soy yo: te est¨¢n afectando la mente. ?Ven conmigo, muchacho!¡ªComent¨® el juguetero mirando con desconfianza la espalda del juguetero con t¨²nica negra delante de Adam. ¡ªTienes un s¨ªmbolo de una hermandad de magos en tu t¨²nica¡ªCometo el juguetero delante de Adam, d¨¢ndose la vuelta y mostrando que era id¨¦ntico a la persona que lo agarraba¡ªMu¨¦strale ese s¨ªmbolo a alguna estanter¨ªa de este pasillo y pide su ayuda. No tenemos tiempo que perder con este idiota, Adam. Adam se dio la vuelta con lentitud y mir¨® con nerviosismo la reacci¨®n del juguetero que estaba tomando su espalda, pero el mismo ignor¨® su mirada y solo se concentr¨® en el otro juguetero que ten¨ªa enfrente. Aprovechando la falta de atenci¨®n, Adam se escabullo del agarre del juguetero y tom¨® uno de los libros de una estanter¨ªa cercana. La estanter¨ªa parec¨ªa estar hecha completamente de plata y varios clavos oxidados pod¨ªan encontrarse por su superficie. De la estanter¨ªa de plata empez¨® a surgir la cabeza de un hombre hecha de plata. La cabeza estaba llena de clavos clavados por todo su rostro, los dos ojos de su cara parec¨ªan estar cosidos y una boca anormalmente larga se encontraba en su rostro. Al salir la cabeza comenz¨® a descoser su boca y dijo con una voz dominante: ¡ªEstamos en una asamblea debatiendo tu muerte: ?No se puede leer ahora, muchacho! ¡ª?Soy un mago!¡ªComent¨® Adam con tono muy altivo¡ªEstoy evaluando las estanter¨ªas de este piso, para que los magos que vengan despu¨¦s de la purga est¨¦n m¨¢s seguros por estos pisos. La cabeza de plata abri¨® su larga boca mostrando un ojo formado con un rub¨ª. El ojo mir¨® a Adam de arriba a abajo y luego de un tiempo la cabeza dijo: ¡ªS¨¦ que mientes, muchacho¡­ pero de verdad eres un mago, de eso no tengo dudas. ?En qu¨¦ quieres que te ayude? ¡ªNecesito saber cu¨¢l de los dos jugueteros es el que me est¨¢ enga?ando¡ªContest¨® Adam con preocupaci¨®n, alej¨¢ndose lo m¨¢s posible de los dos jugueteros. ¡ªEso es f¨¢cil¡­ ?El juguetero que viva ser¨¢ el verdadero!¡ªGrito la cabeza plata con voz dominante, mientras se hund¨ªa en su estanter¨ªa. *Puff* El jugueteo que hab¨ªa recomendado usar las estanter¨ªas cay¨® al suelo con 10 clavos clavados en su cabeza, acto seguido el cuerpo comenz¨® a retorcerse violentamente a medida que mostraba su aspecto original. Luego de unos segundos, el juguetero en el suelo dej¨® de retorcerse y abri¨® su boca: escupiendo un libro manchado completamente con sangre. ¡ªEse juguetero me parec¨ªa el m¨¢s confiable¡­¡ªMurmur¨® Adam, aturdido, si no fuera porque la estanter¨ªa de verdad decidiera ayudarlo, seguir¨ªa siguiendo a ese juguetero hasta su muerte. ¡ªPor eso mismo era el menos confiable¡­¡ªComent¨® el juguetero sobreviviente mirando la biograf¨ªa en el piso con pena¡ªDe todas formas no lo pienses mucho, cada vez tenemos menos tiempo y necesitas llegar al tobog¨¢n lo m¨¢s pronto posible o morir¨¢s. Adam, a¨²n aturdido, mir¨® como el juguetero se dirig¨ªa por la direcci¨®n contraria a la cual ¨¦l hab¨ªa estado caminando todo este tiempo. Antes de que el juguetero pudiera perderse de vista, Adam reaccion¨® y comenz¨® a correr en la direcci¨®n en la que el juguetero se alejaba. E1-156-El final de mi infancia [FIN] Adam corri¨® por los pasillos persiguiendo la espalda del juguetero, hasta que finalmente observo como el juguetero deten¨ªa su marcha. Al llegar a su lado, Adam pudo ver que el juguetero estaba parado al frente de una estanter¨ªa bastante colorida. La estanter¨ªa parec¨ªa estar hecha de metales preciosos de diferentes tipos, hab¨ªa metales de todos los colores, pero parec¨ªa que la estanter¨ªa ¨²nicamente usaba colores llamativos, por lo que no hab¨ªa ning¨²n metal de color blanco o negro. Los estantes estaban llenos de libros coloridos que aparentaban ser m¨¢gicos y muchos peluches pod¨ªan verse colocados de forma desordenada por toda la estanter¨ªa. ¡ªToma uno de sus libros¡ªComent¨® el juguetero, mirando con precauci¨®n los pasillos. Adam hizo caso y tom¨® uno de los libros coloridos, inmediatamente una cabeza formada con muchos metales preciosos coloridos comenz¨® a formarse en la estanter¨ªa, la cabeza llevaba una peluca de payaso y tambi¨¦n ten¨ªa una nariz de payaso, por lo que evidentemente era un payaso. Acto seguido el libro desapareci¨® de la mano de Adam y volvi¨® a aparecer en la estanter¨ªa. El payaso mir¨® a Adam con enojo y grito: ¡ª?Mocoso, estamos en el medio de una votaci¨®n bastante importante!, Por lo dem¨¢s, solo los ni?os buenos pueden leer mis libros: ?As¨ª que m¨¢rchate de mi vista! ¡ªNo vinimos por tus libros, payaso¡ªDijo la criatura alta sin piel¡ªEl muchacho es un amigo m¨ªo, necesita utilizar el tobog¨¢n para escapar de los otros magos. El payaso mir¨® a la criatura unos cuantos segundos, luego mir¨® a Adam y le dijo con un tono bastante alegre como si estuviera cantando: ¡ªSi eres amigo de los jugueteros, tambi¨¦n eres mi amigo. Puedes divertirte usando mi tobog¨¢n, espero que lo disfrutes, muchacho. Al terminar de decir esas palabras, el rostro del payaso comenz¨® a hacerse m¨¢s grande hasta ocupar toda su estanter¨ªa. Acto seguido, la cabeza gigante abri¨® su boca y sac¨® la lengua para armar una escalera hacia su interior. ¡ª?Tengo que meterme adentro de la boca?¡ªpregunt¨® Adam, impactado por el cambio de actitud de la estanter¨ªa y con algo de miedo de entrar en el interior de la boca gigante. ¡ªS¨ª, Antes de irte, ten esto¡ªEl juguetero meti¨® las manos en su t¨²nica negra, retirando una bolsa¡ªMe dijiste que te diera esta bolsa antes de escapar. Adam tom¨® la bolsa y la abri¨®: la bolsa estaba llena de objetos miscel¨¢neos, por lo que parec¨ªa que su padre hab¨ªa preparado unas cuantas provisiones para el momento de su huida. Con la bolsa guardada en su t¨²nica, Adam mir¨® la garganta de la cabeza gigante y pregunt¨®: ¡ª?Hasta d¨®nde lleva este tobog¨¢n? ¡ªPermite descender 10.000 pisos en unos minutos¡ªContest¨® el juguetero con calma¡ªEstar¨¢s a salvo de la purga a esa distancia. This story has been stolen from Royal Road. If you read it on Amazon, please report it ¡ª10.000 pisos¡­¡ªMurmur¨® Adam de forma reflexiva. Si el joven se tiraba por este tobog¨¢n, le costar¨ªa unos cuantos a?os de su vida volver a estos pisos, por lo que realmente no hab¨ªa vuelta atr¨¢s. Entendiendo que no hab¨ªa otra manera de escapar, Adam, subi¨® por la lengua de la cabeza gigante hasta llegar a la boca. Antes de seguir avanzando miro para atr¨¢s y pregunt¨®: ¡ª?T¨² no vas a escapar? ¡ªNo necesito escapar¡ª Respondi¨® la criatura sin piel¡ªMuchas estanter¨ªas de este piso me protegen, as¨ª que voy a estar bien. Suerte Adam, te agradezco por darme este cuerpo. ¡ªGracias tambi¨¦n por ayudarme a escapar¡­¡ªComent¨® Adam con algo de esfuerzo, aun sintiendo un poco de pena por el cruel destino que le toc¨® vivir a su antiguo profesor Aquiles. Luego de despedirse, Adam continu¨® caminando por la boca de la cabeza gigante hasta llegar a la garganta: parec¨ªa que el agujero de la garganta era el tobog¨¢n que le salvar¨ªa la vida. El joven mir¨® el agujero unos cuantos minutos: esta era una decisi¨®n de la que no pod¨ªa volverse para atr¨¢s y lamentablemente lo hab¨ªan forzado a tomarla. Los dos compa?eros de clases de Adam hab¨ªan ido a los pisos superiores y el joven siempre quiso encontrarse con ellos para agradecerles la advertencia y poder ver como andaban en la vida. Adem¨¢s, sab¨ªa por rumores que los pisos inferiores eran una mala idea para iniciar su vida de exploraci¨®n y peregrinaci¨®n. Los rumores de pisos infectados y desiertos no eran pocos y tampoco parec¨ªa que muchos bibliotecarios lograran subir de los pisos inferiores hasta los pisos de madera, donde ¨¦l hab¨ªa pasado m¨¢s de la mitad de su vida. Reci¨¦n ahora que estaba por irse para no volver, Adam entend¨ªa lo c¨®moda que hab¨ªa sido la vida mientras viv¨ªa en la cueva del viejo sin ojos. Durante estos 15 a?os solo ten¨ªa que preocuparme por estudiar y por alguna aventura extra?a vivida de vez en cuando. Pero una vez que el joven h¨¦roe se tirara por este tobog¨¢n, esas aventuras extra?as se convertir¨ªan en su nueva realidad y eso era algo que solo ahora lograba comprender. El joven tem¨ªa a esas aventuras, tem¨ªa que esas experiencias horribles de su infancia volvieran a repetirse y m¨¢s importante a¨²n, Adam tem¨ªa morir solo y abandonado en uno de los hex¨¢gonos de esta biblioteca como su padre lo hab¨ªa hecho. Reci¨¦n ahora, Adam comprend¨ªa que no quer¨ªa salir a explorar tir¨¢ndose por este tobog¨¢n: quer¨ªa seguir viviendo la c¨®moda vida de los pisos de madera. El joven h¨¦roe ¨²nicamente buscaba tener una vida normal como cualquier otro bibliotecario: una vida en donde ¨²nicamente s¨¦ preocupara por la historia que estaba leyendo mientras tomaba chocolatada caliente delante de una c¨®moda fogata, una vida donde su ¨²nica preocupaci¨®n era no tener suficiente tiempo para seguir leyendo. Reci¨¦n ahora, Adam comprend¨ªa que nunca hab¨ªa nacido para ser el h¨¦roe de la historia, el joven sent¨ªa que hab¨ªa nacido para leer la historia de ese h¨¦roe y lo que antes parec¨ªa f¨¢cil, ahora le parec¨ªa imposible a Adam. El joven h¨¦roe no ten¨ªa la valent¨ªa para tirarse por este tobog¨¢n, no ten¨ªa el valor para enfrentarse a la realidad de la cruel purga, no ten¨ªa el coraje para abandonar su antigua vida y comenzar de cero en pisos peligrosos y desconocidos. El temor a lo desconocido inundaba el alma de Adam mientras miraba ese tobog¨¢n que conduc¨ªa a la oscuridad absoluta, pero cuando el joven estaba a punto de darse la vuelta para buscar otra salida, sinti¨® que alguien lo empujaba de atr¨¢s hacia el tobog¨¢n. Antes de caer por el tobog¨¢n, Adam trat¨® de decir sus palabras m¨¢gicas, pero por mucho que intentara no pod¨ªa recordarlas: ?El juguetero estaba afectando su mente!. Lo ¨²ltimo que Adam pudo ver antes de descender por la oscuridad infinita del tobog¨¢n, fue la sonrisa formada con dientes afilados y amarillentos en el rostro sin piel del juguetero que acababa de empujarlo a un destino incierto. ------------------------------------------------------------------------Fin de mi infancia¡ª-----------------------------------------------------------