《Alfa Dom y Su Sustituta Humana》 Cap铆tulo 1 Cap¨ªtulo 1 Cap¨ªtulo 1 ¨C Traici¨®n E ¡°Lo siento, E¡±, dice mi m¨¦dico suavemente. ¡°Me temo que te quedan muy pocos ¨®vulos viables. Francamente, normalmente veo estos n¨²meros en mujeres diez o quince a?os mayores que t¨²¡±. ¡°?Qu¨¦?¡± murmuro, sin creer lo que escucho. He estado intentando quedarme embarazada durante a?os. Solo tengo 30 a?os, deber¨ªa tener muchos ¨®vulos restantes. ¡°En t¨¦rminos de fertilidad, te queda muy poco tiempo¡±, contin¨²a e. ¡°Si quieres concebir, debes hacerlo antes de queience tu pr¨®ximo ciclo¡±. ¡°?Mi pr¨®ximo ciclo?¡± repito, con boca abierta de shock. Amo a los ni?os m¨¢s que cualquier cosa, y aunque no sea ambici¨®n de todos, no quiero nada m¨¢s que ser madre. Tengo que llegar a casa y contarle esta noticia a mi novio, y no hay tiempo que perder. Llego a casa en tiempo r¨¦cord, irrumpiendo por puerta y abriendo boca para mar a Mike, pero me detengo en seco. Tan prontoo entro, veo un par de tacones altos y un bolso junto a puerta, ninguno de los cuales me pertenece. Dirijo mis o¨ªdos hacia el dormitorio, y mi est¨®mago se revuelve cuando escucho el inconfundible sonido de gemidos, pa?ado por un constante golpe golpe, a medida que cama choca contra pared. Peor a¨²n que darme cuenta de que Mike est¨¢ ramente all¨ª con otra mujer, es darme cuenta de con qui¨¦n est¨¢. Conozco ese bolso y conozco esos zapatos, pertenecen a mi mejor amiga, Kate. ¡°Maldici¨®n, E es tan est¨²pida¡±, se r¨ªe Mike, ¡°?puedes creer que realmente espera que tenga un beb¨¦ con e?¡± Kate reso, ¡°est¨¢ delirante. No s¨¦ c¨®mo aguantaste tanto tiempo con e en primer lugar¡±. ¡°Si no fuera tan hermosa, nunca le habr¨ªa prestado atenci¨®n¡±, se bu Mike. ¡°Afortunadamente,s dosis diarias de p¨ªldora del d¨ªa despu¨¦s han mantenido de concebir¡±. ¡°?La p¨ªldora del d¨ªa despu¨¦s?¡± pregunta Kate, ¡°?c¨®mo lograste d¨¢rs sin que se diera cuenta?¡± ¡°La puse en su caf¨¦ de ma?ana¡±, se r¨ªe Mike, sonando demasiado orgulloso de s¨ª mismo. Mi visi¨®n se vuelvepletamente roja cuando todo finalmente encaja. De repente, est¨¢ ro por qu¨¦ nunca he podido quedarme embarazada, a pesar de tener rciones sexuales sin proti¨®n varias veces a semana durante a?os. Incluso est¨¢ ro c¨®mo podr¨ªa tener los ¨®vulos de una mujer de 45 a?os, si mi despreciable pareja ha estado secretamente d¨¢ndome anticonceptivos de emergencia todos los d¨ªas, sin saber qu¨¦ otro da?o podr¨ªa haber hecho a mi sistema reproductivo. Antes de que pueda pensarlo mejor, tiro de rma de incendios en pared, queriendo asustar y castigar tan ferozmente a pareja en el dormitorio que temo que los atacar¨¦ cuando salgan. El agua roc¨ªa inmediatamente desde el sistema de rociadores montado en el techo mientras una sirena aguda llena el aire, y escucho a Mike y Kate gritar de sorpresa. Unos momentos despu¨¦s salen corriendo del dormitorio, deteni¨¦ndose en seco cuando me ven acechando en puerta. Los ojos de Mike se abren c¨®micamente, ¡°?Qu¨¦ haces en casa tan temprano?¡± La serpiente tiene el descaro de sonar ofendido de que lo haya sorprendido, cuando ¨¦l es quien ha estado enga?¨¢ndome a mis espaldas durante Dios sabe cu¨¢nto tiempo. Parece darse cuenta de lo sospechoso que parece que ¨¦l y Kate est¨¦n all¨ª parados en ropa interior y agrega r¨¢pidamente, ¡°Kate vino a verme para near una sorpresa para tu cumplea?os, pero luego derramamos caf¨¦ sobre nuestra ropa, as¨ª que tuvimos que cambiarnos¡±. El fuego arde en mis venas, realmente debe creer que soy una idiota si espera quepre una excusa tan d¨¦bil. Es un testimonio de su horriblemente baja opini¨®n de m¨ª que se crean mi actuaci¨®n, y juro vengarme de una forma u otra. No puedo creer que haya desperdiciado tantos a?os, mis mejores a?os, en este desgraciado. Y ahora puede que me haya costado mi futuro tambi¨¦n. Tan prontoo ese pensamiento entra en mi cabeza, s¨¦ que no puedo permitirme perder otro momento en Mike, tengo cosas m¨¢s importantes que atender. Pongo excusas y me apresuro a trav¨¦s de ciudad por segunda vez esa tarde, corriendo hacia los brazos reconfortantes de mi hermana sustituta, Cora. No solo crecimos juntas en el orfanato, sino que e se convirti¨® en ginec¨®loga y ahora trabaja para el banco de esperma m¨¢s exclusivo de ciudad. Nunca he acudido a e antes porque siempre imagin¨¦ que Mike y yo eventualmente concebir¨ªamos de forma natural, pero ramente eso ya no es una opci¨®n. Incluso si pudiera encontrar a un hombre dispuesto a tener un beb¨¦ conmigo a tiempo, no estoy ansiosa por confiar en nadie despu¨¦s de traici¨®n de Mike. Voy a tener que hacer esto por mi cuenta, y s¨¦ que Cora puede ayudarme. No tengo mucho dinero, pero tengo suficientes ahorros para pagar inseminaci¨®n, especialmente porque b¨¢sicamente tengo una oportunidad y solo una oportunidad. Cuando llego, todos mis nes de exponer ramente y concisamente mi situaci¨®n a Cora se desvanecen, porque en el momento en que veo a mi hermana, me derrumbo. E me abraza y besa hasta que mis l¨¢grimas se calman, extrayendo lentamente historia de m¨ª pieza por pieza. Cuando se entera de Mike y Kate, jura en voz alta, pero eso no separa con su rei¨®n cuando le explico sobre mi fertilidad. ¡°?Ese peque?o desgraciado! ?Lo matar¨¦!¡± exma, estudi¨¢ndome con una expresi¨®n preocupada. ¡°E, si tu m¨¦dico ten¨ªa raz¨®n, esto significa que solo tienes una oportunidad de concebir¡±. ¡°Lo s¨¦¡±, sollozo. ¡°Y si este va a ser mi ¨²nico beb¨¦, no quiero correr ning¨²n riesgo. Quiero al mejor donante que podamos encontrar¡±. ¡°No te preocupes por eso¡±, me asegura Cora, ¡°tenemos donaciones de actores, modelos, cient¨ªficos, aqu¨ª solo est¨¢ lo mejor de lo mejor¡±. Echa un vistazo a puerta y baja voz. ¡°No lo escuchaste de m¨ª, pero incluso Dominic Sinir envi¨® sus muestras aqu¨ª para ser probadas¡±. ¡°Dominic Sinir? ?Repite, ¡°el multimillonario¡±? He visto al hombre por ciudad, pero no frecuentamos los mismos c¨ªrculos. Vive en el mismo vecindario que mi adinerado empleador y a menudo saluda a los ni?os a los que cuido, pero siempre est¨¢ rodeado de guardaespaldas y es tan intimidante que solo de pensar en ¨¦l me pongo piel de gallina. -?Dios m¨ªo! -exma Cora, llev¨¢ndose mano a boca-. No se supon¨ªa que te lo dijera. No s¨¦ en qu¨¦ estaba pensando. Aparentemente, ¨¦l tampoco es ajeno a los problemas de fertilidad y confi¨® en nosotros para manejar sus espermatozoides por encima de cualquier otroboratorio en el pa¨ªs. En este mismo momento, tengo su muestra en otra habitaci¨®n. -Se preocupa-. Pero, E, no puedes dec¨ªrselo a nadie, prom¨¦temelo. -?Por supuesto! -acepto de inmediato-. S¨¦ lo importante que es confidencialidad aqu¨ª. -Gracias -suspira Cora-. Ahora, te voy a dar un dossier de nuestros clientes para que elijas unAll content is ? N0velDrama.Org. donante, y una vez que hayas elegido, te embarazaremos antes de que puedas parpadear. No es una decisi¨®n f¨¢cil, pero al final elijo a un apuesto cirujano cuya foto casi me hace suspirar. Cora sale de habitaci¨®n solo el tiempo suficiente para preparar muestra, y aunque parece un poco nerviosa cuando regresa,pleta r¨¢pidamente y de manera profesional inseminaci¨®n, sosteniendo mi mano cuando termina el procedimiento. ¡°Ya est¨¢ todo listo, E¡±, promete. ¡°Puedes volver en diez d¨ªas para ver si funcion¨®¡±. Diez d¨ªas, pienso aturdida. Diez d¨ªas para decidir mi futuropleto. Si tan solo hubiera sabido que al finalizar esos diez d¨ªas, mi futuro ya no me pertenecer¨ªa, sino a Dominic Sinir mismo. ¡° Cap铆tulo 2 Cap¨ªtulo 2 Cap¨ªtulo 2 ¨C Ser despedida E Seis d¨ªas para ir. Pienso, mirando fecha marcada en mi calendario. Seis d¨ªas hasta descubrir si mis sue?os finalmente se har¨¢n realidad¡­ o si tengo que idear un npletamente diferente para mi vida. No he pensado en otra cosa desde que Cora me insemin¨® semana pasada, estoy tan ansiosa por saber si estoy embarazada que ni siquiera heenzado a procesar traici¨®n de Mike. Intento mantener calma, pero no puedo evitar imaginar mi futuro con este nuevo beb¨¦. Por m¨¢s que lo intente, me encuentro so?ando despierta constantemente. Incluso me descubro tarareando mientras me preparo para ir al trabajo por ma?ana. Cuando llego a mansi¨®n de mi empleador en el vecindario m¨¢s exclusivo de Moon Valley, que b¨¢sicamente lo convierte en el vecindario m¨¢s exclusivo del mundo, ya que Moon Valley es una des ciudades m¨¢s caras dela, inmediatamente soy recibida por dos voces peque?as que gritan mi nombre emocionadas. ¡°?E!¡± Lo siguiente que s¨¦ es que Millie, de tres a?os, me abrazas piernas mientras su hermano mayor, Jake, me rodea con sus brazos. ¡°?Buenos d¨ªas, amorcitos!¡± exmo, devolviendo sus abrazos. ¡°?Est¨¢n listos para ir al museo?¡± ¡°?S¨ª!¡± gritan, corriendo hacia puerta sin siquiera detenerse a ponerse abrigos. Me cuesta un poco hacer que vuelvan adentro y se abriguen para el fr¨ªo d¨ªa de invierno, pero antes de mucho tiempo salimos a nieve. Jake corre dnte de Millie y yo, impaciente por llegar al museo de ciencias y sin parecer darse cuenta de ques peque?as piernas de su hermana simplemente no se mueven tan r¨¢pido. Ri¨¦ndome, levanto a Millie en brazos y odo en mi cadera. ¡°Dios m¨ªo, est¨¢s creciendo demasiado para esto, peque?aja.¡± ¡°No, no lo estoy¡±, sonr¨ªe Millie, ¡°t¨² eres demasiado peque?a¡±. All content is ? N0velDrama.Org. Puede que tenga raz¨®n. Con un metro cincuenta y cinco, no tengo exactamente constituci¨®n adecuada para levantar cosas pesadas. Estoy en buena forma, pero nunca he sido especialmente fuerte. ¡°Listi¡±, bromeo, riendo con ni?a. Cuando miro hacia atr¨¢s a Jake, me doy cuenta de que se ha detenido a unos metros de nosotros. Mi coraz¨®n se acelera cuando me doy cuenta de por qu¨¦. Estamos frente a mansi¨®n Sinir, y su due?o est¨¢ parado en medio de acera, su mirada me quemao un hierro al rojo mientras me acerco con Millie. Dominic Sinir es uno de los hombres m¨¢s guapos que he visto en mi vida, pero tambi¨¦n es uno de los m¨¢s aterradores. Con el pelo oscuro y ojos verdes prantes, rasgos esculpidos y un cuerpo tan musculoso que podr¨ªa desmayarme, no parece justo que se vea tan bien y tambi¨¦n sea tan rico. Si no supiera mejor, podr¨ªa pensar que es su riqueza o su imponente altura lo que lo hace tan intimidante, despu¨¦s de todo, mide al menos un metro noventa y ocho, lo que significa que se eleva sobre m¨ª y sobre todos los dem¨¢s a su alrededor. Sin embargo, no son ninguna de esas cosas, simplemente hay una cualidad indefinible en el hombre que no puedo entender, una que grita peligro. Desprende una energ¨ªa tan cruda y animal que uno olvida que hay alguien m¨¢s en habitaci¨®n. Tomando una respiraci¨®n profunda, acorto distancia entre nosotros para que Millie pueda saludarlo. Cuando e lo saluda, Dominic aparta su atenci¨®n de m¨ª y le ofrece una sonrisa tan genuina que me conmueve. Mientras lo veo har con mis dos peque?os a cargo, recuerdo lo que Cora me cont¨® sobre sus problemas de infertilidad. ramente ama a los ni?os, y siento una de empat¨ªa por ¨¦l. Si alguien sabe lo que es anhr una familia propia, soy yo. Jake est¨¢ mostr¨¢ndole a Dominic su nuevo avi¨®n de juguete, sacando el modelo de una caja de f¨®sforos de su bolsillo y demostrando lo lejos que puede vr. Con un gran esfuerzo, env¨ªa el juguete vndo por el aire, solo para que aterrice en medio de calle. Antes de que alguno de nosotros pueda decir una pbra, Jake corre tras ¨¦l, directo hacia carretera concurrida. ¡°?Jake, no, ten cuidado!¡± grito, vi¨¦ndolo correr hacia el camino justo cuando un coche se acerca, pero sinti¨¦ndome paralizada por el miedo. Antes de que pueda pensar en soltar a Millie para ir tras ¨¦l, una r¨¢faga de movimiento pasa r¨¢pidamente por mi visi¨®n. Nunca hab¨ªa visto a alguien moverse tan r¨¢pido en mi vida. Dominic se convirti¨® en poco m¨¢s que un contorno borroso de s¨ª mismo, persiguiendo a Jake y sac¨¢ndolo del camino justo antes de que el coche los golpeara. Los neum¨¢ticos del veh¨ªculo a¨²n chirr¨ªan cuando Dominic deja a Jake a mido, su expresi¨®n de repente muy seria. ¡°Eso fue muy peligroso¡±, le rega?a suavemente. ¡°Nunca debes entrar a calle sin mirar en ambas diriones primero¡±. Jake baja cabeza. ¡°Lo siento, no quer¨ªa que mi avi¨®n fuera atropedo¡±. ¡°T¨² eres un mill¨®n de veces m¨¢s importante que un juguete¡±, le dice Dominic firmemente, ¡°y asustaste a tu ni?era hasta mitad de muerte¡±. ¡°Lo siento, E¡±, solloza Jake, mir¨¢ndome con ojos grandes. ¡°Lo s¨¦, cari?o, solo nunca vuelvas a hacer eso¡±, susurro, abraz¨¢ndolo a mido. ¡°Muchas gracias¡±. le digo a Dominic, sinti¨¦ndome m¨¢s agradecida de lo que puedo expresar. ¡°?No tengo idea de c¨®mo te moviste tan r¨¢pido! Fueo algo sacado de una pel¨ªc de superh¨¦roes¡±. ¡°Debe haber sido adrenalina¡±, encoge de hombros Dominic, d¨¢ndole otra sonrisa a Millie antes de marcharse. ¡°?Disfruten el resto de su d¨ªa y mant¨¦nganse fuera de carretera, joven!¡± ¡°?S¨ª, se?or!¡± Jake le ma mientras guarda su avi¨®n en el bolsillo. ¡°De verdad, lo siento¡±. me dice a m¨ª. ¡°Est¨¢ olvidado¡±, le digo suavemente, aunque tomo su mano para que no vuelva a escaparse. ¡°Todo sucedi¨® tan r¨¢pido¡±, le cuento a Cora m¨¢s tarde esa noche. ¡°Quiero decir, cuanto m¨¢s lo pienso, m¨¢s incre¨ªble parece. Un momento estaba all¨ª, y al siguiente hab¨ªa desaparecido. Fueo magia¡±. ¡°Gracias a Dios que Jake est¨¢ bien¡±, responde e, pero en lugar de lucir aliviada, su rostro se retuerce en una profunda mueca. Estudiando expresi¨®n de mi hermana, me doy cuenta de que su sombr¨ªo semnte no se debe solo al casi idente de Jake. Algo m¨¢s est¨¢ mal y, de hecho, me siento culpable por no haberlo notado antes. ¡°?Est¨¢ todo bien?¡± Cora frunce el ce?o. ¡°No realmente. Pero tienes tantas cosas pasando en este momento que no es importante¡±. ¡°Cora, no digas tonter¨ªas¡±, reprendo. ¡°?Qu¨¦ est¨¢ pasando?¡± ¡°Bueno, hando de Dominic Sinir¡±,ienza de manera cr¨ªptica, ¡°sabes que esperma que nos envi¨® para hacer pruebas¡±. ¡°S¨ª¡±, confirmo, pregunt¨¢ndome a d¨®nde demonios va esto. ¡°Ha desaparecido¡­ y yo soy ¨²ltima persona que lo vio, sin mencionar que estaba bajo mi custodia¡±, explica, su voz se vuelve densa de emoci¨®n. ¡°E, creo¡­ creo que me van a despedir. Y si hay una investigaci¨®n, podr¨ªa perder mi licencia m¨¦dica¡±. ¡°?Qu¨¦?¡± exmo. ¡°?Qu¨¦ quieres decir con que ha desaparecido? Un vial de esperma no puede simplemente levantarse y desaparecer¡±. ¡°Lo s¨¦, creo que alguien tuvo que robarlo, pero no hay forma de saber qui¨¦n es responsable. Y parece que voy a tener que cargar con culpa¡±,parte, sus ojos brindo con l¨¢grimas. ¡°Cora, no puedo creer que no me hayas contado esto antes¡±,mento. ¡°No pueden despedirte, no es justo¡±. ¡°No entiendes, Dominic es uno de nuestros donantes m¨¢s importantes¡±, explica Cora. ¡°Y est¨¢ furioso, b¨¢sicamente quiere mi cabeza en una bandeja¡±. Hace una semana podr¨ªa haber cre¨ªdo que no hab¨ªa esperanza para Cora, pero al ver lo amable y comprensivo que fue Dominic con los ni?os hoy, me hace preguntarme si realmente podr¨ªa ser tan despiadado. Seguramente, si entendiera que Cora nunca ser¨ªa tan irresponsable, mostrar¨ªa cierta indulgencia. Tengo que intentar ayuda, har¨ªa cualquier cosa por mi hermana, incluso suplicarle misericordia a un billonario despiadado. Cap铆tulo 3 Cap¨ªtulo 3 Cap¨ªtulo 3 ¨C Solicitud E Tres d¨ªas para ir. Repito estas pbras para m¨ª misma mientras camino por calle, a¨²n preocupada por mi posible embarazo, incluso mientras me preparo para luchar por mi hermana. De alguna manera, es un mecanismo de afrontamiento: estoy a punto de suplicarle a Dominic Sinir que salve el trabajo de Cora, y necesito un pensamiento reconfortante para ayudarme a superar esto. Sus guardaespaldas me ven primero, y puedo ver c¨®mo mueven boca mientras me acerco, sin duda notific¨¢ndole de mi presencia. Acerc¨¢ndome nerviosamente detr¨¢s de Dominic, me pregunto por cent¨¦sima vez si esto es un error. ?Qui¨¦n soy yo para pedir un favor a uno de los hombres m¨¢s poderosos dela? Sacudi¨¦ndome, le digo a peque?a voz en el fondo de mi mente que se calle, esto es por Cora. Puede que no sea valiente por m¨ª misma, pero puedo ser valiente por e. ¡°?Se?or Sinir?¡± pregunto con timidez, sintiendo c¨®mo mi coraz¨®nte violentamente contra mi caja tor¨¢cica. Se da vuelta y me mira imperiosamente desde arriba. ¡°?S¨ª?¡± ¡°Soy E Reina, ni?era de Jake y Millie Graves¡±,ienzo, mordi¨¦ndome elbio inferior. Sus ojos oscuros se fijan en mi boca, y de repente me sientoo un conejo asustado frente a un lobo hambriento. ¡°S¨¦ qui¨¦n eres, E¡±. El sonido de mi nombre en susbios me estremece. Pronuncia las sbas familiares con tanta intenci¨®n,o si realmente significaran algo para ¨¦l. ¡°Oh¡­ bueno, no quiero ser impertinente, pero soy amiga de Dra. Cora Daniels¡­¡± Tan prontoo digo su nombre, su expresi¨®n se cierra y alguna emoci¨®n no identificada pasa por sus ojos. This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org. ¡°E me dijo que est¨¢ en problemas en el trabajo, y s¨¦ que eres uno de los donantes del banco¡±, improviso. ¡°No s¨¦ de qu¨¦ acusan a Cora, pero estoy segura de que es inocente. Se toma su trabajo incre¨ªblemente en serio y nunca har¨ªa nada que ponga en riesgo su carrera¡±. ¡°?Y qu¨¦ esperas que haga al respecto?¡± pregunta Dominic ominosamente. Puedo decir que no cree mi d¨¦bil historia, su lenguaje corporal ha cambiado porpleto, y puedo sentir su creciente ira vibrando en el aire a nuestro alrededor. ¡°Solo pens¨¦¡­ esperaba que si tienes influencia all¨ª, puedas decir algo a su favor¡±, termino, sintiendo c¨®mo el color inunda mis mejis. Me averg¨¹enzo de m¨ª misma por este intento tan d¨¦bil, pero no s¨¦ c¨®mo manejar un tema tan delicado de otra manera. Lo ¨²ltimo que quiero es meter a Cora en m¨¢s problemas. La mand¨ªb de Dominic se tensa mientras me observa, y voz en el fondo de mi cabeza me insta a huir. ¡°Seg¨²n he o¨ªdo, tu amigaeti¨® un error muy grave, ys consecuencias han sido m¨¢s que apropiadas. Lo mejor que puede hacer ahora es asumir responsabilidad de sus errores, no enviarte a hacer su trabajo sucio por e¡±. -Yo¡­ e no, ?ni siquiera sabe que estoy aqu¨ª! Lo juro. -imploro. -He dicho todo lo que tengo que decir sobre este asunto. -dera Dominic, d¨¢ndome espalda y entrando en su casa. La puerta se cierra de golpe, y me quedo con sus diversos guardaespaldas. -Tienes que irte ahora, se?orita. -anuncia bruscamente uno de los hombres. -No puedo. -gimo-, ¨¦l tiene que entender, ?va a perderlo todo! -No te lo vamos a pedir de nuevo. -gru?e un segundo guardia, una ra amenaza en sus pbras. -Por favor, e es inocente. -ruego-, tienes que¡­ -antes de que pueda decir algo m¨¢s, los hombres me agarran de los brazos yienzan a intentar llevarme fuera de propiedad. Sinti¨¦ndome realmente desesperada, vo los talones en el suelo, decidiendo que mi dignidad vale toda futura de Cora. -Te lo suplico, si pudiera har con el se?or Sinir. -Ya has hado con ¨¦l. -murmura el primer guardia-, y francamente tienes suerte de que haya sido tan generoso contigo. Tu amiga ramente te dijo cosas que no deber¨ªa. Lo siguiente que s¨¦ es que me han arrojado fuera de propiedad y sobre acera con tanta fuerza que pierdo el equilibrio, cayendo al suelo mientrass l¨¢grimas brotan en mis ojos. Las puertas de hierro se cierran de golpe detr¨¢s de m¨ª, y no tengo m¨¢s opci¨®n que alejarme antes de avergonzarme a¨²n m¨¢s. Por supuesto, esto fue solo elienzo de mi desgracia. Cuando llegu¨¦ al trabajo al d¨ªa siguiente, descubr¨ª que mis ves ya no encajaban ens cerraduras de puerta principal. Toqu¨¦, abrumada por Gast¨¦ todo mi dinero en inseminaci¨®n y sin trabajo casi no tengo nada. ?C¨®mo voy a poder permitirme tener un beb¨¦ ahora? Garantizo que no voy a obtener una buena referencia de madre de Jake y Millie. Como sis cosas no fueran lo suficientemente ms, cuando regreso a casa encuentro una p de facturas en el buz¨®n y ni siquiera reconozco a mitad de los remitentes. Las abro una por una, sintiendo c¨®mo mi confusi¨®n e incredulidad crecen cada minuto. Al mirars tiendas en el desglose de los cargos, mi sospecha crece: todas son los lugares favoritos de Mike. ?Es posible que haya hecho esto a mis espaldas? ?Que haya estado ocult¨¢ndomes facturas durante meses¡­ o a?os? S¨¦ que lo negar¨¢ si lo enfrento, lo que me deja solo una opci¨®n. Tengo que mar a Kate. Mi antigua mejor amiga puede haberme traicionado porpleto con su aventura, pero si alguien sabe lo que Mike ha estado haciendo, es e. Cap铆tulo 4 Cap¨ªtulo 4 Cap¨ªtulo 4 ¨C Desesperaci¨®n E Mis manos tiemn mientras marco el n¨²mero de Kate. ?Alguna vez he estado tan enojada? Si lo he estado, ciertamente no puedo recordarlo ahora. ¡°?H?¡± Kate responde casi de inmediato, usando un tono empgosamente dulce que grita falsedad. ¡°?Kate?¡± Digo bruscamente. ¡°?Est¨¢s con Mike en este momento?¡± Hay una pausa embarazosa al otrodo de l¨ªnea, antes de que e responda d¨¦bilmente: ¡°?Qu¨¦? Por supuesto que no.¡± ¡°Deja de mentir, Kate, ?realmente crees que no s¨¦ sobre tus asuntos?¡± Exijo. ¡°No soy unapleta idiota.¡± ¡°E, escucha¡­¡± Eienza, obviamente prepar¨¢ndose para darme alguna excusa. ¡°No, ya no me importa tu peque?o romance, pero necesito har con ¨¦l ahora mismo.¡± Dero ferozmente. Hay otra pausa, y luego voz de Kate abandona su tono inocente. ¡°?No te importa?¡± Repite, sonando realmente sorprendida. ¡°?Sabes que ya estoy embarazada?¡± No estaba preparada para esa noticia en particr. Aprieto mis manos en pu?os, sinti¨¦ndome tan furiosa que creo que podr¨ªa romper el tel¨¦fono con mi agarre tenso. ¡°?Y qu¨¦, crees que eso es una especie de victoria?¡± Muerdo. ¡°?¨¦l sabe que est¨¢s embarazada?¡± Pregunto bruscamente, ¡°porque un hombre que tiene tanto miedo de responsabilidad que me envenenar¨ªa durante a?os probablemente estar¨ªa dispuesto a hacerlo con cualquiera.¡± ¡°Bueno, no, pero ¨¦l me ama, nunca har¨ªa eso¡­¡± E intenta explicar. ¡°Tambi¨¦n me amaba a m¨ª una vez.¡± La interrumpo. ¡°Al menos eso dec¨ªa. Es sorprendente lo encantador que puede ser, considerando lo bastardo que realmente es. ?C¨®mo crees que va a mantenerte a ti y a tu hijo? Ni siquiera tiene trabajo.¡± ¡°?Por supuesto que s¨ª!¡± E objeta, ¡°Solo no te lo dijo porque no quer¨ªa que lo arruinaras. Es un corredor de bolsa.¡± ¡°Oh Kate,¡± suspiro, ¡°Pobre, ingenua, est¨²pida Kate. ¨¦l es tan corredor de bolsao yo soy un mago.¡± ¡°No me hables as¨ª. ¨¦l tiene dinero, me lo derrocha todo el tiempo.¡± Insiste. ¡°?Con tarjetas de cr¨¦dito fraudulentas que sac¨® a mi nombre!¡± Grito, perdiendopletamente paciencia. ¡°?Qu¨¦?¡± E chirr¨ªa. ¡°As¨ª es. Acabo de descubrirlo: me ha dejadopletamente en bancarrota. Voy a mar a polic¨ªa y si fuera t¨², verificar¨ªa tu propio historial de cr¨¦dito de inmediato, porque estoy dispuesta a apostar que ser¨¢s siguiente.¡± Le digo bruscamente. ¡°No,¡± e repite d¨¦bilmente, ¡°est¨¢s equivocada, es diferente conmigo.¡± Mi voz se est¨¢ volviendo gruesa de emoci¨®n ahora, pero no puedo evitarlo. ¡°Y francamente, no me importa mucho lo que te pase a ti, Kate, pero si realmente est¨¢s embarazada, tu beb¨¦ merece algo mejor que ser criado en un refugio para personas sin hogar, y eso es exactamente a donde Mike te llevar¨¢.¡± Cuelgo antes de empezar a llorar, sin darle oportunidad de responder. ?Por qu¨¦pr¨¦ sus mentiras sobre buscar trabajo durante tanto tiempo? Me ast¨® poco a poco, todo el tiempo fingiendo ser tan amable, y lo permit¨ª. Nunca m¨¢s. Decido. No volver¨¦ a dejarme enga?ar de esa manera. Todav¨ªa quiero vengarme de Mike, pero primero tengo que intentar salvar lo que queda de mi vida. Tengo que ir a polic¨ªa y ver si puedo resolver estos problemas financieros¡­ No puedo tener un beb¨¦ si estoy en bancarrota, y solo puedo rezar para que polic¨ªa me ayude. ________________________ ¡°Lamento mucho, se?orita Reina, pero si su ex pareja ha dejado el ¨¢rea, no hay mucho que podamos hacer al respecto.¡± El oficial de polic¨ªa me da esta noticia tan suavementeo podr¨ªa astar una hormiga bajo su bota. ¡°Le dar¨¦ el informe policial para que lo env¨ªe apa?¨ªa de tarjetas de cr¨¦dito, pero esa es mayor ayuda que recibir¨¢ de nosotros.¡± La ira me llena hasta el borde. Garantizo que nunca tratar¨ªa mi caso con tan poca consideraci¨®n o respeto si no fuera una ni?era empobrecida. Si fuera un hombre adineradoo Dominic Sinir, estar¨ªa adrme, ofreci¨¦ndose a hacer cualquier cosa para resolver mis problemas. Salgo de comisar¨ªa antes de perder paciencia y agredir verbalmente al hombre, mando inmediatamente a laspa?¨ªas de tarjetas de cr¨¦dito. Una por una, astan mis esperanzas, dici¨¦ndome sin rodeos que a menos que se arreste a un culpable en mi caso, ser¨¦ responsable de los cargos. Cuando cuelgo ¨²ltima mada, siento que tierra se desmorona bajo mis pies. ?C¨®mo llegamos a esto? Literalmente no tengo nada. Nadie me contratar¨¢ sin una rendaci¨®n de mi empleador anterior, lo que significa que no podr¨¦ pagar el alquiler ni ponerida en mesa. Normalmente podr¨ªa recurrir a Cora en un momento as¨ª, pero no puedo carga con esto cuando e est¨¢ en misma situaci¨®n. Ma?ana finalmente descubrir¨¦ si estoy embarazada o no, y hasta ahora, extra?a sensaci¨®n que he estado experimentando los ¨²ltimos d¨ªas ha sido un consuelo y una fuente de esperanza. No s¨¦ c¨®mo explicarlo: eso si de repente fuera diferente de alguna manera, aunque no puedo ver ning¨²n cambio, simplemente tengo esta intensa certeza de que ya no soy misma mujer que era hace una semana. Pens¨¦ que era una se?al de que inseminaci¨®n funcion¨®, pero ahora estoy rezando para que sea mi imaginaci¨®n exagerando. Al principio intento distraerme, encendiendo televisi¨®n y qued¨¢ndome hda cuando veo a Dominic Sinir ens noticias hando de todas sus iniciativas de buena voluntad enunidad. ¡°Cuando nuestro trabajo est¨¦ terminado, el hogar infantil Moon Valley ser¨¢ un lugar de amor yunidad, motivado para encontrar los mejores hogares para cada ni?o necesitado. Nuestra iniciativa no solo garantiza que los residentes permanentes en el hogar tengans mejores condiciones posibles, sino que tambi¨¦n hay un seguimiento continuo con los ni?os colocados en familias adoptivas para asegurarnos de que prosperen en sus nuevos hogares¡±. Vaya fil¨¢ntropo supuesto, pienso amargamente. Haciendo vista gorda as vidas que est¨¢ arruinando ego¨ªstamente, mientras finge ser amigo de los oprimidos. Hace una semana, tal vez me habr¨ªa conmovido una transmisi¨®n as¨ª. Crec¨ª en un orfanato justoo el que ¨¦l est¨¢ describiendo, y s¨¦ lo terribles que pueden sers condiciones. Sin embargo, ahora no veo m¨¢s que su hipocres¨ªa. Cora tambi¨¦n era hu¨¦rfana, no hizo nada malo, ?d¨®nde est¨¢ supasi¨®n por e? ramente, solo es paras c¨¢maras de televisi¨®n. Es una l¨¢stima. Es muy convincente¡­ aunque, lo mismo pasaba con Mike. Por supuesto, Mike nunca fue tan guapoo Dominic Sinir, ni tampoco ten¨ªa su carisma o presencia imponente. No s¨¦ si alguna vez he conocido a alguieno ¨¦l. Incluso cuando se negaba a ayudarme, rega?¨¢ndome y ech¨¢ndome por puerta, una parte de m¨ª todav¨ªa se dejaba llevar por sus rasgos atractivos y su maismo puro. Sacudi¨¦ndome, apago televisi¨®n. ?Qu¨¦ demonios me pasa? El hombre es un multimillonario despiadado y aqu¨ª sigo sentada, suspirando por ¨¦lo una tonta colegi. Termino y¨¦ndome a cama temprano, tratando de no pensar en el ma?ana. Por supuesto, a¨²n me quedo despierta hasta tarde en noche, s¨¦ lo que significa crecero hu¨¦rfana y no puedo aceptar traer un hijo al mundo solo para abandonarlo a esa existencia desda. Cuanto m¨¢s se desmorona mi vida, m¨¢s crudas se vuelven mis opciones. Si estoy embarazada¡­ ?Voy a abortar al beb¨¦? ?Aunque sea lo que he deseado toda mi vida!Content property of N?velDra/ma.Org. Cap铆tulo 5 Cap¨ªtulo 5 Cap¨ªtulo 5 ¨C Prueba de embarazo E ¡°No, entiendo¡±, murmuro por tel¨¦fono. ¡°Gracias por al menos escuchar¡±. Cuelgo cansada, enterrando mi cabeza en mis manos. Pas¨¦ toda ma?ana mando a todos los favores y pr¨¦stamos que pude, dejando mi dignidad dedo para rogar a mis amigos y conocidos en mi momento de necesidad. Nunca me he considerado una mujer orgullosa, pero suplicar de esta manera fue m¨¢s desafiante de lo que podr¨ªa haber imaginado. Desear¨ªa poder ayudar a Cora tantoo a m¨ª misma. E todav¨ªa est¨¢ esperando saber si ser¨¢ despedida, y aunque no se supone que maneje ninguna muestra, obtuvo permiso para hacer mis pruebas esta tarde. Despu¨¦s de todo, ya me han inseminado, as¨ª que su supervisor no ve ning¨²n riesgo de negligencia adicional. Aun as¨ª, estoy lejos de estar emocionada cuando entro pors puertas principales del banco de esperma. Hace diez d¨ªas estaba desconsda pero optimista para el futuro, anhndo un beb¨¦ m¨¢s que cualquier otra cosa en el mundo. Ahora temo el examen. Sin embargo, mi aprensi¨®n pronto da paso a sorpresa, porque en cuanto entro ens instciones tengo extra?a sensaci¨®n de que Dominic Sinir est¨¢ cerca. Me lleva un tiempo encontrarlo realmente, detr¨¢s de puertas cerradas con los jefes de Cora en una lujosa s de conferencias con paredes de cristal, pero no tengo ni idea de c¨®mo supe que estaba presente. Tampoco entiendo por qu¨¦ me siento atra¨ªda hacia ¨¦l: despu¨¦s de todo, ha arruinado vida de mi hermana y m¨ªa. No deber¨ªa estar emocionada de verlo. Fue pura suerte que me encontrara con ¨¦l, s de conferencias est¨¢ en el camino hacia oficina de Cora, pero me encuentro deteni¨¦ndome para observar reuni¨®n en su interior. Me quedo sin pbras cuando lo veo. ?Es posible que se haya vuelto m¨¢s atractivo desde ¨²ltima vez que lo vi? Ya era injusto que alguien tan poderoso e inteligente pudiera ser tan guapo, pero ahora realmente se sienteo si me estuvieran pateando mientras estoy en el suelo. El bastardo tiene un coraz¨®n de piedra, y a¨²n as¨ª el universo le ha regdo innumerables cosas mientras personaso Cora y yo no tenemos nada. Sacudi¨¦ndome de mi trance, contin¨²o por el pasillo, aunque siento mirada de ojos oscuros en mi espalda mientras me alejo. Cora ramente ha estado llorando cuando llego. Sus ojos est¨¢n rojos y sus mejis manchadas, aunque intenta ocultarlo. ¡°H¡±, saludo suavemente, abraz¨¢nd. E se apoya en m¨ª, apretando fuerte y qued¨¢ndose m¨¢s tiempo del que normalmente lo har¨ªa. ¡°?Hay alguna noticia?¡± ¡°Sinir est¨¢ all¨ª finalizando todo ahora. Esta tarde me dar¨¢n el aviso formal de despido¡±,parte, sollozando ligeramente. ¡°Siento mucho, cari?o¡±, susurro, acariciando su espalda. ¡°Est¨¢ bien¡±, miente, apart¨¢ndose. ¡°?C¨®mo est¨¢s aguantando?¡± ¡°No muy bien¡±, confieso. ¡°Sinceramente, estoy temiendo esto¡±. ¡°Es sorprendente lo r¨¢pido ques cosas pueden cambiar, ?verdad?¡± pregunta,o si estuviera a punto de estar en l¨¢grimas. ¡°Quiero decir, ?qu¨¦ vamos a hacer, E?¡± ¡°Bueno, lo descubriremos¡±, prometo. ¡°Hemos estado en situaciones dif¨ªciles antes¡±. Le recuerdo, ¡°?recuerdas el verano en el que dormimos en cajas en calle despu¨¦s de huir del orfanato?¡± ¡°S¨ª¡±, asiente con una triste sonrisa. ¡°Pero ahora es invierno, no creo que duremos mucho tiempo ens condiciones clim¨¢ticas. Y t¨² no estabas embarazada entonces¡±. ¡°S¨ª, bueno, si estoy embarazada ahora¡­¡± No puedo mira a los ojos mientras digo esto. ¡°No creo que siga as¨ª¡±. ¡°?Qu¨¦?¡± Exma Cora, horrorizada. ¡°?Pero esta es tu ¨²nica oportunidad! Y no estamos completamente desesperadas, tienes tiempo para intentar encontrar un n B¡±. Esa frase s me recuerda a Mike, y me doy cuenta de que no hepartido mis ¨²ltimas noticias con Cora. ¡°No puedo permitirme un beb¨¦ aunque encuentre un trabajo. Estar¨¦ pagando mis deudas durante a?os¡±,parto, cont¨¢ndole los detalles de ¨²ltima traici¨®n de Mike y Kate. ¡°?No puedo creer esto!¡± Esta cuando termino. ¡°?Simplemente no es justo, E! Quiero decir, pens¨¦ que hab¨ªamos pagado nuestras deudas, pens¨¦ que hab¨ªamos terminado con el sufrimiento. Despu¨¦s de todo por lo que hemos pasado, merecemos un futuro mejor que esto. T¨² mereces ser madre, nadie ama a los ni?os m¨¢s que t¨²¡±. ¡°Y t¨² mereces ser doctora¡±, respondo. ¡°Trabajaste tan duro¡±. ¡°A¨²n no creo que debas rendirte¡±, frunce el ce?o. ¡°Puedes interrumpir el embarazo hasta el final del primer trimestre. Ser¨ªa una tragedia si lo abortaras, y luego lograras un mgro y resultara que podr¨ªas haberlo mantenido. No corras ese riesgo. Mant¨¦n al beb¨¦ hasta el ¨²ltimo momento¡±. ¡°No creo que los mgros le sucedan a personaso yo¡±,ento suavemente. ¡°Adem¨¢s, eso parece una forma de tortura en s¨ª misma: cuanto m¨¢s tiempo lleve el beb¨¦, m¨¢s apegada me voy a sentir. No quiero que esto du m¨¢s de lo necesario¡±. ¡°Va a doler de todos modos¡±, razona Cora, ¡°Deber¨ªas darte una oportunidad, mantener puerta abierta. No pierdas esperanza porpleto¡±. ¡°Vamos a descubrir si tengo que tomar esa decisi¨®n en primer lugar¡±, afirmo, cambiando de tema. ¡°Tal vez ni siquiera est¨¦ embarazada¡±. Sin embargo, incluso mientras lo digo, puedo sentir en mi coraz¨®n que lo estoy. ¡°De acuerdo¡±, Cora acepta, sacando una taza est¨¦ril envuelta en pl¨¢stico de uno de sus armarios. ¡°Sabes qu¨¦ hacer¡±. Cojo taza y r¨¢pidamente me meto en el ba?o para proporcionar una muestra de orina, devolvi¨¦ndos casi de inmediato. Camino de undo a otro por oficina mientras Cora realizas pruebas. ¡°Bueno¡±, presiono, viendo los resultados aparecer en panta de suputadora. E me ofrece una triste sonrisa. ¡°Felicidades, hermanita, vas a tener un beb¨¦¡±. Me dije a m¨ª misma que no me derrumbar¨ªa sin importar los resultados, pero tan prontoos pbras salen de su boca, estoy llorando. He estado esperando escuchar esas pbras durante a?os y estaba empezando a pensar que nuncas escuchar¨ªa. Es una alegr¨ªa inimaginable y un dolor inimaginable. Nunca supe que mi coraz¨®n pudiera albergar emociones tan contradictorias al mismo tiempo, y mucho menos en extremos tan grandes. ¡°?De verdad?¡± ¡°De verdad¡±, confirma Cora, abraz¨¢ndome. ¡°Vamos, hagamos una ecograf¨ªa. Podr¨¢s escuchar los> Sinir vuelve a arrodirse a mido, firme y tenso. Luego, cuando empiezo a respirar de esa manera especial que Cora me hizo practicar, ¨¦l respira conmigo. ¨¦l est¨¢ ah¨ª conmigo, en cada paso. El tiempo pasa r¨¢pidamente de esta manera, conrgos per¨ªodos de dolor seguidos de unos minutos de respiro. Lamentablemente, esos minutos se acercan cada vez m¨¢s. Estoy avanzando r¨¢pidamente por este proceso de nacimiento y no tengo ning¨²n control sobre ello. Si pudiera esperar, simplemente abr¨¢zalo mientras esperamos a que Cora llegue¡­ Pero no, parece que Rafe y mi cuerpo tienen otros nes. Sinir me ha suavemente durante todo el proceso, ayud¨¢ndome a prepararme en los momentos entre contriones. Me ayuda a ponerme un camis¨®n de algod¨®n en lugar de ropa de viaje que llevaba en el camino hasta aqu¨ª. Me trae dos vasos de agua fr¨ªa, uno para beber y el otro para mojar m¨¢s tiras de funda de almohada y colocas sobre mi frente caliente. A lorgo de todo, mi pareja es todo atenci¨®n y apoyo. Pero debajo de eso, puedo ver en su rostro preocupaci¨®n y culpa por haber hecho algo horrible al no llevarme al hospital. Sostengo su mirada fijamente cada vez que puedo, haci¨¦ndole saber, en silencio, que todos vamos a estar bien. Lo vamos a lograr. No s¨¦ cu¨¢nto tiempo ha pasado cuando puerta se abre de golpe. Cora entra corriendo a habitaci¨®n, jadeando, con un malet¨ªn m¨¦dico colgado del hombro. Casi derramo el vaso de agua del grifo que Sinir me acaba de entregar mientras doy un peque?o grito de sorpresa cuando e irrumpe. ¡°E¡±, jadea, corriendo hacia m¨ª, casi derribando a Sinir en su singr concentraci¨®n para estar a mido, mirarme y evaluar mi condici¨®n. ¡°Tranquilo¡±, murmura Sinir, un poco frustrado, mientras extiende una mano para equilibrarse y no caer al suelo. Cora lo ignora. entura ¡°E , amor¡±, murmura, sus ojos recorriendome. ¡°Dime qu¨¦ est¨¢ pasando Necesito saber.¡± E pone una mano sobre mi est¨®mago, palpando al beb¨¦. ¡°Est¨¢ deprimido¡­¡± murmura mientras le informo sobre el momento de mis contriones (ahora con tres minutos de diferencia) y los dolores y molestias. encuesta de mi ¡°Todo suena normal, E¡±, dice con calma, mir¨¢ndome a los ojos para que pueda ver su fe. Oigo a Sinir dar un gran suspiro de alivio, pero mantengo los ojos en mi hermana. E rompe mi mirada, sin embargo, yienza a retirars s¨¢banas. ¡°Necesito echar un vistazo. ?Puedes recostarte por completo? Hago lo que e dice, limpios almohadas para poder acostarme en cama y permitir que mi hermana me examine. Mientras lo hace, miro a Sinir, quien toma mi mano. ¡°Bueno¡±, dice Cora en voz baja despu¨¦s de unos minutos. ¡°No tengo todass herramientas que me gustar¨ªa hacer una evaluaci¨®npleta, pero¡±, se sienta y me mira a los ojos, d¨¢ndome una gran sonrisa. ¡°E, has superado esto notablemente r¨¢pido. Por lo que veo, tienes diez pulgadas de dtaci¨®n y est¨¢s lista para empezar a pujar¡±. C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. Su sonrisa se ampl¨ªa. ¡°?Est¨¢s lista para tener este beb¨¦, hermana?¡± ¡ªPregunta Cora, acerc¨¢ndose para tomar mi otra mano. ¡°?En realidad?¡± Jadeo y mis ojos se abreno tos. Miro entre mi hermana y mi pareja. ¡°De ninguna manera ¨C es demasiado pronto ¡°Es el momento¡±, dice, ¡°lo creas o no, pero es el momento¡±. ¡°Pero¡±, lucho por sentarme y Sinir me ofrece una mano. ¡°Hank a¨²n no est¨¢ aqu¨ª, ni tampoco Roger. ¨C (( ¡°Entendido¡±, espeta Cora, frunci¨¦ndome un poco el ce?o. ¡°?Por qu¨¦ viene?¡± ¡°?Qu¨¦ pasa con ustedes dos?¡±, Pregunto, desconcertado, mirando entre mi pareja y mi hermana. ¡°?Por qu¨¦ todos est¨¢n tan sorprendidos de que quiera que el t¨ªo del beb¨¦ est¨¦ aqu¨ª cuando nazca?¡± ¡°Simplemente no pensamos en eso, amor¡±, responde Sinir, apartando el cabello h¨²medo de mi frente. ¡°Nuestra concentraci¨®n est¨¢ en usted¡±. Abro boca para responder, pero una repentina oleada de dolor me golpea y gimo, volviendo mi atenci¨®n a mi vientre, a mi centro, donde puedo sentir a mi hijo presionado contra m¨ª. Ooohhhh¡±, digo, encorvando los hombros hacia adnte. ¡°Oh, es grande¡±. ¡°Ahora todos van a ser grandes¡±, dice Cora, quiz¨¢s demasiado alegremente. ¡°Vamos, E. Es hora de presionar¡±. Cap铆tulo 291 Cap¨ªtulo 291 #Cap¨ªtulo 291 ¨C Gran Beb¨¦ Alfa e Estoy agarrando mano de mi hermana , apretando los dientes y gimiendo durante el primero de mis empujones, cuando puerta se abre de nuevo. No abro los ojos ¨C no puedo mirar ¨C ¨C ¨C Francamente, en este momento en particr no me importa qui¨¦n diablos es, si Hank, Roger o los insurgentes que vienen a matarnos; lo ¨²nico que me importa es el dolor horrible y desgarrador dentro de m¨ª mientras trabajo para traer a mi beb¨¦. al mundo. Gimo, echando mi cabeza hacia atr¨¢s contras almohadas mientras jadeo, sintiendo que el dolor disminuye un poco. poco. ¡°?Como es e?¡± Escucho a Hank preguntar y abro los ojos para verlo a mido. Intento darle una peque?a sonrisa, fando un poco. ¡°H, E¡±, dice suavemente, su voz m¨¢s c¨¢lida de lo que estoy acostumbrado. ¡°Parece que lo est¨¢s haciendo muy bien¡±. Le murmuro mi agradecimiento mientras ¨¦l vuelve su atenci¨®n a Cora, obteniendo un informe completo, y cambio mi mirada hacia Roger, que est¨¢ de pie torpemente al otrodo de habitaci¨®n. ¡°Entendido¡±, le digo, extendiendo mi mano hacia ¨¦l, invit¨¢ndolo a acercarse. C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. ¡°?H, E!¡± ¨¦l ma, inc¨®modo. ¡°Feliz¡­ feliz nacimiento. O lo que sea.¡± Sinirienza a re¨ªr en voz baja. ¡°Ven, Roger¡±, exige y Roger suspira, bajando cabeza y eligiendo deliberadamente no mirarme mientras se acerca a su hermano. ¡°Qu¨¦¡±, le pregunta Sinir cuando llega a sudo. ¡°?M¨¢s bien un tipo que fuma puros en s de espera?¡± ¡°S¨ª¡±, coincide Roger, d¨¢ndole a su hermano una peque?a mirada fulminante. ¡°Yo dir¨ªa que esa es mucho m¨¢s mi vibra¡±. ¡°Te quer¨ªa aqu¨ª¡±, le digo, d¨¢ndole una peque?a sonrisa cansada. ¡°Quiero que conozcas al beb¨¦¡±. ¡°Por supuesto que quiero conocer al beb¨¦, E¡±, dice Roger, su voz ahora m¨¢s amable cuando encuentra mi mirada. ¡°Solo¡­ cuando lo hayas limpiado un poco. He quitado parte de sustancia pegajosa. Me r¨ªo un poco , pero gimo cuando siento que el dolor empieza a regresar. Cora se sube a cama para este, maldiciendo un poco por falta de estribos y suave superficie del colch¨®n que le dificulta ver lo que realmente est¨¢ pasando. Roger intenta amortiguar su gemido mientras se da vuelta, lo que perversamente me hace querer re¨ªr en uno de los momentos m¨¢s dolorosos y dif¨ªciles de mi vida. Hank r¨¢pidamente toma el espacio de Cora a mido, Sinir solidific¨® una fuerza s¨®lida aldo de mi cabeza. ¡°Has superado esto bastante r¨¢pido, E¡±, me informa Hank mientras contri¨®n termina y yo jadeo, esforz¨¢ndome por recuperar el aliento. ¡°Esto es raro, incluso para el nacimiento de un lobo. Pero ya deber¨ªas estar en parte final¡±, dice, d¨¢ndome palmaditas en rodi y d¨¢ndome una sonrisa alentadora. ¨C Le devuelvo sonrisa, pero noto, curiosamente, que Cora le pone los ojos en nco un poco cuando dice esto. No tengo idea de lo que eso podr¨ªa significar. ?Hay problemas en el para¨ªso? ¨C pero, sinceramente, todo mi inter¨¦s en esa pregunta desaparece inmediatamente cuando el dolor vuelve. Esto contin¨²a durante algunas rondas, ens que resoplo y empujo con todas mis fuerzas durantes contriones y luego descanso, lo mejor que puedo , en los cortos espacios entre es. Puedo sentir a mi beb¨¦ movi¨¦ndose dentro de m¨ª, avanzando. Es un trabajo duro y agonizante, pero mi hermana me anima y mi pareja est¨¢ a mido en cada momento, manteni¨¦ndome unida constantemente. Despu¨¦s de lo que parece una repetici¨®n interminable de este patr¨®n, Cora da un peque?o grito ahogado. ¡°Est¨¢ bien, ?ya casi est¨¢ aqu¨ª!¡± dice, y alegr¨ªa en su voz es un b¨¢lsamo para mi cuerpo agonizante. La miro con esperanza en mis ojos y e asiente felizmente. ¡°Un gran empuj¨®n , hermana, y le nacer¨¢ cabeza, ?y luego ser¨¢ f¨¢cil!¡± Respiro profundamente y miro con entusiasmo a Sinir, feliz a pesar del dolor que as mi cuerpo. Espero siguiente contri¨®n y, cuando llega y Cora me lo dice, empujo, absolutamente tan fuerte como puedo, dando un grito gutural mientras lo hago, eso espero que me ayude a seguir adnte y traerlo a casa. ¡°?Oh , su cabecita!¡± Cora dice, sonri¨¦ndome: ¡°?¨¦l est¨¢ aqu¨ª, E! ?Solo un par m¨¢s para sacar adnte su cuerpo! Asiento, ansioso, y empiezo a empujar de nuevo. Y empuja y empuja. Jadeo, me recuesto y jadeo cuando siento que contri¨®n termina, y miro a Cora en busca de instriones. Sin embargo, en lugar de una sonrisa feliz, veo intercambiar una mirada extra?a con Hank. ¡°?Qu¨¦?¡±, exijo, esforz¨¢ndome por sentarme y gimiendo por el dolor que recorre mi espalda. ?Qu¨¦ ocurre? ?D¨®nde est¨¢ mi beb¨¦? ¡°?Hay algo mal?¡± Pregunta Sinir, de repente tenso a mido. Puedo decir por su voz que est¨¢ trabajando muy duro para permanecer quieto y estable, para dejar que los m¨¦dicos hagan su trabajo. La ini¨®n y el traspaso de responsabilidad a otro ¨Cpor mucho que lo superen en experiencia¨C nunca ha sido su fuerte. Mipa?ero quiere participar. ¡°Um¡±, Cora duda, ¡°est¨¢ bien, E, ya casi nace, pero¡­¡± E y Hank dudan e intercambian miradas de nuevo, luego miran al beb¨¦. Me cuesta sentarme, ver al ni?o, pero Mi hermana niega con cabeza y se inclina hacia adnte para presionarme contras almohadas. ¡°Por favor¡±, le ruego, con los ojos fijos en Sinir. ¡°Por favor, tienes que dec¨ªrnoslo. Cora suspira mientras se recuesta y veo que su cara est¨¢ preocupada. ¡°E, ¨¦l no hizo ninguna avances en los ¨²ltimos empujones. Lo cual a veces es una se?al de que¡­¡± ¡°Existe cierta preocupaci¨®n ¡± , contin¨²a Hank, ¡° que debido a que es un beb¨¦ tan grande, podr¨ªa quedar¡­ atrapado¡±. ¡°?Atascado?¡± Jadeo, repentinamente horrorizada. Sinir se pone r¨ªgido a mido. ¡°Es¨²n¡±, dice Hank apresuradamente. ¡°Muchas mujeres experimentan esto con beb¨¦s grandes. Se ma distocia de hombros; creemos que su hombro est¨¢ atrapado detr¨¢s de pelvis¡±. ¡°?Qu¨¦?¡± Jadeo, confundida, desconcertada, terriblemente preocupada. ¡°Qu¨¦ es lo que -¡° ¡°? Est¨¢ bien!¡± Cora dice, aunque su voz preocupada desmiente sus pbras. ¡°Estamos capacitados para esto (( Luego, mi hermana cruza cama hasta llegar a mi cabeza. E pone una mano firme debajo de mi hombro y tira hacia arriba. ¡°Vamos, E, necesitas cambiar tu posici¨®n antes de que llegue siguiente contri¨®n. Voy a moverte dedo para mover tu pelvis y luego¡­¡± ¨C ¡°No me digas¡±, jadeo, movi¨¦ndome con e. ¡°Hazlo.¡± Miro los ojos preocupados de Sinir, sabiendo que los m¨ªos son un espejo para los suyos. Asiento hacia ¨¦l, haci¨¦ndole saber que est¨¢ bien y rezando ¨C en lo m¨¢s profundo de m¨ª ¨C que sea verdad. Le env¨ªo un peque?o pulso de amor al beb¨¦ Rafe, pero ¨¦l no me devuelve nada. Como era de esperar, est¨¢ distra¨ªdo. Gimo de dolor cuando Cora me coloca dedo y luegoienza a presionar mi est¨®mago justo encima de mi pelvis cuandoienza siguiente contri¨®n. ¡°Bien, E, contin¨²a¡­¡± Escucho a Hank murmurar mientras jadeo, empujo y grito por el dolor. Y luego, unos momentos despu¨¦s, ¡°No hay progreso, Cora. Voy a cortar¡±. ¨C ¡°Est¨¢ bien¡±, escucho decir a Cora, con voz temblorosa, aunque tengo los ojos cerrados. Escucho un rugido de Sinir en el mismo momento en que siento fr¨ªa presi¨®n del metal contra m¨ª. Su mano se desprende de m¨ªa, pero no s¨¦ a d¨®nde va, y el metal corta m¨¢s hacia el ni?o, provocando un grito lento y gutural en mi garganta. Pero entonces, de repente, hay una falta de presi¨®n en parte baja de mi cuerpo que antes no hab¨ªa y siento que mis hombros cpsan y repentina falta de necesidad de empujar. Todav¨ªa estoy atormentada por un dolor agonizante, pero parpadeo y me esfuerzo por sentarme mientras escucho el nto de un beb¨¦ llenar habitaci¨®n. Rafa. Rafe est¨¢ aqu¨ª. Jadeo, busc¨¢ndolo y veo una peque?a forma ens manos ensangrentadas de Hank. Lo alcanzo pero de repente me siento mareado y, antes de que pueda sostener a mi hijo, me desplomo sobre mis almohadas. H. Queridos lectores Gracias por su apoyo y amor por idental Surrogate. El libro 1 de historia termin¨® en el Cap¨ªtulo 291. Pero debido a su entusiasmo y anticipaci¨®n, quer¨ªamos presentarles nuevos historias despu¨¦s del nacimiento de Rafe. Seg¨²n sugerencia del editor de taforma, el contenido del libro 2 se actualizar¨¢ en este , para que puedas seguir leyendo. Cap铆tulo 292 Cap¨ªtulo 292 #Cap¨ªtulo 292 ¨C Un regalo Sinir Agon¨ªa. Es una agon¨ªa para m¨ª (obviamente , m¨¢s para mi pareja, estoy seguro), pero ve sobrevivir a esto me est¨¢ destrozando. Lucho contra el agarre de Roger ¨C ¨¦l no deber¨ªa ser m¨¢s fuerte que yo, ¨¦l nunca es m¨¢s fuerte que yo, deber¨ªa ser capaz de liberarme ¨C pero algo en todo esto me ha sacado de control. Ahora estoy d¨¦bil, viendo a mi pareja luchar por su vida, viendo a mi hijo respirar por primera vez, eso me arranca energ¨ªa. Jadeo para respirar, presa del p¨¢nico, mirando entre mi E y el beb¨¦ en manos del m¨¦dico. ¡°Rel¨¢jate¡±, ordena Roger, en voz baja detr¨¢s de m¨ª mientras me sostiene con una mano en cada uno de mis brazos. ¡°D¨¦jenlos trabajar. No puedes hacer nada ahora. Te mar¨¢n cuando te necesiten ¡±. S¨¦ que tiene raz¨®n, pero el impulso ¨C tengo que hacer algo ¨C A¨²n as¨ª, estoy junto a mi hermano, dej¨¢ndolo tomar el control mientras observo a Hank y Cora moverse, bendici¨¦ndolos en mi mente con cada aliento que sale de misbios. E se recuesta sobre las almohadas, p¨¢lida, respirando d¨¦bilmente, aparentemente medio consciente y medio inconsciente. La pareja de m¨¦dicos se mueve r¨¢pido. Hank mira al ni?o que llora y luego r¨¢pidamente se lo entrega a Cora, alcanzando el malet¨ªn m¨¦dico que se encuentra en cama entre ellos. Cora hace una inspi¨®n r¨¢pida del beb¨¦ y luego corta apresuradamente el cord¨®n umbilical. Entonces, e me mira a los ojos. ¡°Ven y ll¨¦vate a tu hijo, Dominic¡±, exige, envolvi¨¦ndolo apresuradamente en un trozo de funda de almohada que romp¨ª en pedazos no hace mucho. ¡°¨¦l est¨¢ bien, pero E nos necesita a Hank y a m¨ª ahora mismo¡±. Roger me suelta los brazos y avanzo, con los ojos medio fijos en mi hermosa E mientras tomo al beb¨¦ des manos de Cora. No puedo ¨C ?c¨®mo puedo saludar a mi hijo cuando su madre ¨C ¡°La ni?a ¡± , dice Cora, sosteniendo mi mirada por un breve momento antes de volverse hacia E. ¡°Conc¨¦ntrate en el beb¨¦, Sinir. Tenemos a E por ahora¡±. ¨C Y as¨ª lo hago. Miro a mi peque?o hijo, llorando con todo su coraz¨®n lujurioso y agitando sus peque?os pu?os en el aire. Algo en m¨ª se apodera de algo que no estoy seguro de saber que estaba all¨ª, mientras empiezo a hacer car a mi hijo, a mecerlo, a tratar de llevarlo a un estado de paz en este nuevo y aterrador mundo. Lenta y suavemente, levanto mano para limpiar el l¨ªquido de su rostro y ararlo, maravill¨¢ndome por el hecho de que toda su cabeza quedapletamente eclipsada por el tama?o de mi palma. Y luego, siguiendo un impulso que es totalmente nuevo para m¨ª, me inclino hacia dnte y acerco mi rostro al de mis hijos, d¨¢ndole un beso en cabeza y respirando profundamente su nuevo aroma de beb¨¦, totalmente nuevo y, de alguna manera, ya totalmente suyo. propio. ¡°Bienvenido, beb¨¦ ¡± , murmuro. Desde el ¨¢ngulo de mi visi¨®n puedo ver a Cora y Hank trabajando r¨¢pidamente con sus suministros m¨¦dicos, Hank cosiendo r¨¢pidamente mientras Cora se agacha junto a cabeza de E, tom¨¢ndole el pulso y golpeando. sus mejis un poco. Cuando escucho a Cora mar a E , mi atenci¨®n se desv¨ªa de Rafe y des hermanas en cama. ¡°E ¡± , dice Cora , y veo a mipa?era ¨C oh, gracias a Dios ¨C veo parpadear y concentrarse en su hermana, su rostro ceniciento y nco. Sin que me lo pidan, vengo aldo de E, decidido a estar con e , a darle todo lo que pueda. Cora me ignora mientras tomo mano de mi pareja, el beb¨¦ acurrucado en curva de mi otro brazo . ¡°E¡±, exige Cora, firme. ¡°Es hora de eder al regalo. Lo necesita. P¨ªdele que te sane ¡±. Lentamente, E asiente con cabeza y cierra los ojos. Pero no s¨¦ si eso es porque¡­ ?porque e est¨¢ ediendo al regalo? O algo mas¡­ Algo mucho peor. Abro boca, presa del p¨¢nico, para pronunciar su nombre, pero Cora me ma atenci¨®n y niega con cabeza. Entonces cierro boca, aprieto mano de mi pareja y dejo hacer su trabajo. e ¨C Es terriblemente dif¨ªcil hacer algo en este momento para pensar, concentrarse,unicarse, y mucho menos entrar en el estado meditativo tranquilo que necesito para eder al regalo de mi madre. Mi cuerpo est¨¢ atormentado por el dolor y no s¨¦ si es p¨¦rdida de sangre por el corte m¨¦dico de Hank, o alg¨²n tipo de desgarro dentro de m¨ª, o¡­ algo m¨¢s. Pero mi visi¨®n aparece y desaparece de una vista borrosa del dormitorio del pcio y de oscuridad total. Pero a¨²n as¨ª, en los breves momentos en que puedo concentrarme, veo a Sinir parado a mido, siento su mano en m¨ªa y veo a nuestro peque?o beb¨¦ envuelto en una s¨¢bana en su brazo. Talo estaba en el estado de sue?o ¨C Y encuentro una nueva determinaci¨®n dentro de m¨ª. Entonces, trabajando duro para estabilizar mi respiraci¨®n, para no caer en el olvido, cierro los ojos y trabajo para eder a ese estado. Es m¨¢s dif¨ªcil que nunca pero, eventualmente, lo logro. Observo c¨®mo el interior de mis p¨¢rpados se desvanece del negro y el rojo a ese frescovanda, y siento que el b¨¢lsamo del regalo de mi madre comienza a ba?arme desde el interior. Pasivamente, me pregunto qu¨¦ estar¨¢ viendo mi familia. Me pregunto si estoy brindo,o lo estaba Cora, ese d¨ªa junto as escaleras del templo. O si, tal vez, no pueden ver nada en absoluto ¨C si el don est¨¢ trabajando dentro de m¨ª, y simplemente est¨¢n conteniendo respiraci¨®n, esperando que yo no¡­ no me est¨¦ escapando¡­ Sin embargo, siento que se apodera de m¨ª,o los brazos acogedores de una madre. Me siento acunada en su calidez y casi puedo o¨ª: Diosa, mi madre susurr¨¢ndome que lo arrer¨¢. ¨C Que por todo lo que he dado al mundo, me lo he ganado y que e lo arrer¨¢. La magia corre lentamente a trav¨¦s de m¨ªo el agua de lluvia a trav¨¦s de hierba, buscando mis ra¨ªces, queriendo refrescarme pero tom¨¢ndose su tiempo para llegar all¨ª. Pero a medida que se filtra a trav¨¦s de cada cent¨ªmetro de m¨ª, me siento lentamente renovado. Siento que una tranquilidad regresa a m¨ª. Cuando abro los ojos, todos est¨¢n parados a mi alrededor, mir¨¢ndome, con caras de sorpresa. Respiro profundamente y miro a los cuatro. Pero los ignoro a todos, concentr¨¢ndome s¨®lo en el manojo de mantas ncas que descansa sobre el brazo de mi pareja. El peque?o beb¨¦. Quien no esta llorando. ¨C ¡°Rafe¡±, lloro, esforz¨¢ndome por sentarme, mientras una peque?a oleada de dolor me recorre. Hago una mueca ¨C aparentemente, sea lo que sea que hizo el regalo de diosa, no me cur¨® porpleto ¨C pero sobre todo lo ignoro . alcanzando a mi hijo . ¡°Est¨¢ bien, E¡±, dice Sinir , r¨¢pidamente arrodill¨¢ndose a mido y ofreci¨¦ndome a mi hijo. Las l¨¢grimas corren por mis mejis y me sorprende descubrir que de repente estoy sollozando cuando tomo a mi beb¨¦ en mis brazos por primera vez. Mientras pongo mis ojos en el rostro de mi hijo. ¡°Beb¨¦¡±, susurro y lloro, mi pecho se agita mientras el alivio me inunda al ver que est¨¢ inquieto e infeliz, pero no triste, no herido, solo¡­ adapt¨¢ndose a su nuevo mundo. Se estremece enojado cuando mis l¨¢grimas caen sobre su carita perfecta, haci¨¦ndome re¨ªr. ¡°Lo siento, beb¨¦¡±, murmuro, apart¨¢ndolos. Lo lamento. Mam¨¢ no siempre es as¨ª¡±. ¨C ¡°Est¨¢ bien, E¡±, susurra Sinir en voz baja detr¨¢s de m¨ª. ¡°¨¦l est¨¢ a salvo ¨C t¨² est¨¢s a salvo. Unas cuantas l¨¢grimas en su rostro no son peor parte de su d¨ªa ¨C¡± ¡°Pobre beb¨¦¡±, sollozo, una sonrisa aparece en mi rostro incluso mientras lloro, todo mi cuerpo es una mez de ¨C emociones, felicidad, culpa, preocupaci¨®n y alegr¨ªa, todas mezdas de modo que no s¨¦ qui¨¦n oo soy m¨¢s.Exclusive ? content by N(?)ve/l/Drama.Org. Excepto que s¨¦ que soy madre. Soy su madre. Eso, finalmente, s¨¦ que es verdad. ¡°D¨¦mosles un minuto¡±, susurra Roger. ¡°?Estar¨ªa bien?¡± Escucho a Hank murmurar su consentimiento m¨¦dico y levantar vista, de repente, para ver a los tres alej¨¢ndose, Cora baj¨¢ndose de cama y sonri¨¦ndome. ¨C ¡°Volveremos pronto ¡± , me susurra. ¡°Est¨¢s bien, E; el regalo hizo su trabajo. T¨² s¨®lo¡­ t¨®mate un minuto. Saluda a tu hijo¡±. Asiento, le devuelvo sonrisa y me secos l¨¢grimas. Y luego, los tres salen juntos de habitaci¨®n. Y me quedo solo, con mi peque?a familia perfecta. Mi pareja, mi hijo y yo. Completo. X Cap铆tulo 293 Cap¨ªtulo 293 #Cap¨ªtulo 293 ¨C Primera noche e Mientras cierran puerta, miro a Sinir y sonr¨ªo. No tengo pbras, pero expresi¨®n de su rostro me hace saber que ¨¦l siente exactamente lo mismo. C¨¢lido, feliz y un poco asustado de que ahora tengamos que cuidar de esta personita, pero emocionado. Absolutamente emocionado de estar aqu¨ª, con ¨¦l. ¡°Estuviste magn¨ªfica, E¡±, murmura Sinir, levantando mi barbi con su dedo mientras se mete en la cama conmigo, ignorando el hecho de que es algo as¨ªo¡­ bueno. Que estas s¨¢banas tendr¨¢n que ser destruidas, por decir lo m¨ªnimo. Pero a Sinir, lo s¨¦, no le importa. S¨®lo quiere estar cerca de m¨ª, cerca de nosotros. ¡°Es magn¨ªfico¡±, digo, volviendo mi atenci¨®n a mi beb¨¦ y inclin¨¢ndome para darle un beso en cabeza. Me r¨ªo cuando lo veo retorcerse. ¡°Dios, no sab¨ªa que estar¨ªa tan enojado. ?Qu¨¦ peque?o tan enojado! ¡ªdigo, pasando un dedo por su peque?a y perfectamente suave meji mientras ma¨² y suelta peque?os gritos. ¡°S¨¦ suave con ¨¦l¡±,enta Sinir, con un tono un poco bromista en su voz. Me hace bien escucharlo. ¡°Ha tenido un d¨ªa dif¨ªcil¡±. ¡°Tuviste un d¨ªa dif¨ªcil¡±, le digo al beb¨¦, poniendo los ojos en nco. ¡°Ni?o, no olvides con qui¨¦n est¨¢s hando aqu¨ª¡±. Sinir se r¨ªe ligeramente y me besa cabeza, sonriendo a nuestro hijo. Entonces me invade un impulso repentino y lo sigo sin pensar mucho. ¡°Aqu¨ª¡±, le digo, entreg¨¢ndole r¨¢pidamente el beb¨¦ a Sinir y sent¨¢ndome con espalda recta. Me frunce el ce?o, confundido, mientras me saco el camis¨®n nco arruinado por cabeza y lo tiro al suelo. Luego, desnudo, alcanzo al beb¨¦. de nuevo. Sinir asienteprendiendo y me entrega el beb¨¦. R¨¢pidamente lo desenvuelvo de sus pa?ales improvisados y presiono su peque?o y c¨¢lido cuerpo contra mi pecho, suspiro de alivio mientras odo su peque?o. cabeza debajo de mi barbi. Luego, cierro los ojos, sintiendo el alivio inundarme al sentir el cuerpo de mi peque?o nuevamente cerca del m¨ªo. Siento que Sinir nos cubre con mantas para que ambos estemos calientes, y luego se cruza de brazos. a nuestro alrededor tambi¨¦n, formando un peque?o capullo para que podamos saludar a nuestro beb¨¦. ¡°H, Rafe¡±, digo, sonriendo mientras le digo su nombre, amando sensaci¨®n en mi lengua. ¡°Es bueno finalmente poder verte. Tenerte en mis brazos. He estado esperando¡­ mucho tiempo por esto¡±. Las l¨¢grimas empiezan a correr por mis mejis de nuevo ahora, pero mis emociones se calman un poco. Calor, felicidad, plenitud. Todass cosas buenas que he deseado durante mucho, mucho tiempo. Nos quedamos as¨ª, todav¨ªa as¨ª y casi en silencio, durante no s¨¦ cu¨¢nto tiempo. Pero me inunda una gran paz y puedo sentir a trav¨¦s de nuestro v¨ªnculo que Rafe y Sinir sienten lo mismo. Bueno, Sinir sobre todo. Rafe todav¨ªa se est¨¢ dando cuenta y llora,o lo hacen los beb¨¦s. Pero en ra¨ªz de ¨¦l, yo puede sentir que sabe que est¨¢ a salvo. Un poco m¨¢s tarde, escucho que puerta se abre y miro hacia e para ver a Cora asom¨¢ndose. ¡°?Puedo entrar?¡± pregunta en voz baja. ¡°?Puedo conocer al beb¨¦? ¡± Me r¨ªo, sent¨¢ndome un poco y haci¨¦ndole se?as para que avance. ¡°?Qu¨¦ quieres decir con que lo conociste primero?¡± La mo, sonri¨¦ndole felizmente . Sinir se levanta y se dirige a bolsa del hospital que empacamos y trajimos con nosotros. Cuando Cora se acerca a cama para tomar al beb¨¦, ¨¦l le entrega una peque?a manta de beb¨¦ con una R bordada y luego me entrega una camiseta senci para que , ya sabes, no est¨¦ en topless. cuando salgo con mi hermana. Lenzo a mipa?ero una peque?a sonrisa, agradecido. ¨¦l asienteo si fuera lo m¨ªnimo que pod¨ªa hacer. Mientras me pongo camisa en cabeza, observo a mi hermana con su sobrino, arrull¨¢ndolo y admir¨¢ndolo , haci¨¦ndolo saltar un poco mientras camina con ¨¦l por habitaci¨®n. ¡°Es hermoso, E¡±, me dice, d¨¢ndome una c¨¢lida sonrisa. Abro boca para confirmar sus observaciones cuando puerta se abre de nuevo y Hank y Roger entran en habitaci¨®n. Hank camina hacia nosotros, confiado, aunque Roger duda un poco, luciendo un poco sorprendido despu¨¦s de los eventos de noche. Me r¨ªo cuando lo veo, haci¨¦ndole se?as para que se acerque a habitaci¨®n. N?velDrama.Org exclusive content. ¡°E¡±, dice Hank, sonri¨¦ndome. ¡°Felicidades.¡± ¡°?Gracias, Hank!¡± Respondo, sonri¨¦ndole. ¡°?Quieres que te limpien?¡± pregunta, muy serio, se?ndo hacia el ba?o al otrodo del camino. ¡°Si es as¨ª, Cora y yo podemos quitar estas s¨¢banas y ver qu¨¦ podemos hacer con el colch¨®n antes de que regreses ¡­ ¡± Al darme cuenta de que probablemente sea un buen consejo, empiezo a sentarme, pero luego vuelvo a mirar al beb¨¦¡±. ?No deber¨ªa esperar? ? No tiene hambre ? ¡± ¡°Puede esperar unos minutos m¨¢s, E¡±, me sonr¨ªe Cora. ¡°T¨®mate un momento para ti¡±. Trabajo para levantarme, agradecida por el regalo de mi madre que probablemente hace que esto sea m¨¢s posible de lo que deber¨ªa ser, aunque todav¨ªa siento mucho dolor en mitad inferior de mi cuerpo. A¨²n as¨ª, me envuelvo algunas mantas alrededor de cintura mientras me levanto y agarro bolsa del hospital para pasar noche, sinti¨¦ndome extra?amente recatada con mi cuerpo desnudo. Me r¨ªo de lo rid¨ªculo de esto, considerando lo que estas personas han visto ens ¨²ltimas horas, pero simplemente me encojo de hombros y me dirijo al ba?o de todos modos,s mantas me sigueno un tren. No voy a cuestionar nada de eso. No me importa. Mientras avanzo, veo a Cora moverse para entregarle el beb¨¦ a Roger para que pueda ayudar a Hank. Roger levantas manos en se?al de protesta temerosa, diciendo algo acerca de no saber c¨®mo sostener a un beb¨¦, pero e simplemente se r¨ªe en su cara y presiona al beb¨¦ en sus brazos. Sonr¨ªo mientras desaparezco en el ba?o, viendo un poco de su antigua rci¨®n brindo entre ellos en este momento. Mientras cierro puerta, me pregunto si tal vez¡­ Pero no. Esa es una pregunta para otro momento. Hoy se trata de Rafe. Me apresuro a hacer mis abluciones, ansiosa por volver con mi beb¨¦, y me sorprende transformaci¨®n que se produce en el dormitorio cuando vuelvo a ¨¦l. La cama parece casi fresca, con s¨¢banas limpias y almohadas nuevas. ¡°Wow ¡± , digo , caminando hacia el otrodo de cama vestida con una camiseta y pantalones de pijama. Sinir ya est¨¢ ah¨ª, bajandos mantas por m¨ª. ¡°Parece casi lujoso aqu¨ª. Nadie adivinar¨ªa el espect¨¢culo de terror que fue hace una hora¡±. Mi pareja me sonr¨ªe y se? cama mientras Roger se acerca y me entrega a mi hijo con entusiasmo. ¡°Es hermoso, E¡±, dice Roger, d¨¢ndome un c¨¢lido beso en meji antes de sentarme en cama. ¡°Gracias por pensar en invitarme. S¨¦ que fuiste t¨² quien lo record¨®, no Dominic. Me r¨ªo, pero no lo niego, Sinir parece arrepentido a mido. Entonces, Hank se acerca, mira al beb¨¦ y luego me sonr¨ªe. ¡°Cora y yo discutimos algunos nes mientras limpiabas. Creemos que, dada interrupci¨®n de esta noche, ser¨ªa mejor para usted y Sinir quedarse aqu¨ª en el pcio. Y ma?ana, cuando hayas descansado un poco, te llevaremos en ambncia al hospital para asegurarnos de que todo est¨¢ bien. bien.¡± Luego le sonr¨ªe a mi inquieto beb¨¦ antes de continuar. ¡°Por supuesto, no anticipo ning¨²n problema, especialmente despu¨¦s del uso del don de Diosa. Pero siempre es bueno estar seguro¡±. ¡°S¨ª¡±, dice Cora, acerc¨¢ndose a m¨ª. ¡°Hanks se quedar¨¢ en habitaci¨®n de aldo , si te parece bien, en caso de que pase algo¡±. Me quedar¨¦ unos minutos para asegurarme de que empieces a alimentarte y luego me ir¨¦ a dormir a mi propia cama¡±. Asiento, aceptando el n. Cap铆tulo 294 Cap¨ªtulo 294 #Cap¨ªtulo 294 ¨C Padrinos e ¡°Y me voy inmediatamente¡±, a?ade Roger, haci¨¦ndonos re¨ªr a todos. ¡°En serio¡±, dice, ¡°soy un in¨²til hasta que el ni?o tenga edad suficiente paranzar una pelota. Entonces, ser¨¢ todo el t¨ªo Roger¡±. (2 Le sonr¨ªo,cida, y tomo su mano para apreta, haci¨¦ndole saber lo feliz que estoy de que haya venido. Sus ojos se suavizan cuando me mira y s¨¦ que ¨¦l siente lo mismo. ¡°Est¨¢ bien¡±, digo, suspirando y subiendo a cama. ¡°Suenao un n para mi.¡± Luego, todos se van a su trabajo, Roger y Hank salen de habitaci¨®n y Cora se sienta a mido para ayudarme en los primeros pasos dectancia. Sinir se sienta cerca, ramente interesado, pero sin interferir mientras Cora me muestra c¨®mo ayudar al beb¨¦ a prenderse. Siento una nueva oleada de emoci¨®n cuando siento que ¨¦lienza a sionar, cuando siento que lecheienza a fluir y alimentar a mi beb¨¦. ¡°Ah¨ª est¨¢¡±, dice Cora en voz baja, y miro con l¨¢grimas en los ojos. ¡°?Ver? Eres natural¡±. ¡°?D¨®nde deber¨ªa dormir?¡± Pregunto, mirando a mi alrededor, repentinamente desesperada. No tenemosvabo, de curso. Cora simplemente se encoge de hombros. ¡°Lo resolver¨¢s. Usa tus instintos de madre. La gente tuvo beb¨¦s durante miles de a?os antes de que los hospitales vinieran a responderles estas preguntas sobre c¨®mo pasar su primera noche¡±. Nos sonr¨ªe un poco maliciosamente a Sinir y a m¨ª. ¡°No creo que ustedes dos vayan a dormir mucho de todos modos, pero¡­ lo resolver¨¢n¡±. Me r¨ªo un poco y vuelvo a mirar a mi beb¨¦, cuyos ojos est¨¢n cerrados mientras lo sostengo caliente contra mi pecho. ¡°As¨ª es, beb¨¦¡±, le susurro. ¡°Vamos a resolverlo¡±. ¡°Est¨¢ bien¡±, dice mi hermana, levant¨¢ndose y d¨¢ndome un beso en frente. ¡°Eres una maravi, E¡±, susurra. ¡°Ll¨¢mame si necesitas algo. Te ver¨¦ en el hospital ma?ana¡±. Asiento, pero no miro, sino que miro a mi hijo. Mi nuevo beb¨¦, este tan deseado y deseado ni?o que finalmente, finalmente est¨¢ aqu¨ª. Siento el peso del cuerpo de Sinir en cama a mido cuando puerta se cierra detr¨¢s de Cora, pero no aparto los ojos de Rafe mientras Sinir me rodea con sus brazos. ¡°Bueno¡±, suspira Sinir y me da un beso en el pelo. ¡°Este es elienzo de una erapletamente nueva. Eres ?listo para eso?¡± ¡°Oh¡±, digo, girando cabeza para sonre¨ªrle a mi pareja, ansioso. ¡°Estoy listo para ello. He estado esperando esto toda mi vida¡±. Cora Estoy exhausto cuando atraviesos puertas del pcio, pero tambi¨¦n me siento extra?amente¡­ completo. Es m¨¢s que felicidad general que siento despu¨¦s de que una de mis pacientes da a luz a un ni?o sano y salvo. Por supuesto, eso es normal, creo, considerando que es mi hermana. Pero a¨²n as¨ª, hay algo¡­ m¨¢s en el aire. M¨¢s que un simple trabajo bien hecho. Reflexiono, de repente, que tal vez sea el conocimiento de que ahora tengo un nuevo sobrinito al que criar y ayudar a descubrir el mundo. Hay algo maravilloso en eso. 1/3 Hago contacto visual con uno de los guardias que est¨¢ al pie des escaleras, queriendo asegurarse de que sea seguro salir, y empiezo a dar un paso cuando me hace se?as para que avance. Sin embargo, doy un salto cuando escucho voz detr¨¢s de m¨ª. ¡°Entonces¡±, dice. Y s¨¦ sin girar a qui¨¦n pertenece. Me giro y encuentro los ojos de Roger. ¡°He o¨ªdo que vamos a ser padrinos juntos¡±. ¡°?Oh?¡± Pregunto, mir¨¢ndolo mientras camina lentamente hacia m¨ª, cons manos hundidas en los bolsillos. Bueno, eso no es una gran sorpresa. Los dos hermanos ¨²nicos del padre y de madre. ¡°S¨ª¡±, dice, acerc¨¢ndose a m¨ª. Lo suficientemente cercao para que casi pueda sentir sus pbras como un aliento en mi meji, adem¨¢s de escuchas. ¡°Pero s¨®lo uno de nosotros es hija de una deidad. Creo que a Rafe le est¨¢ yendo mejor por parte de su madre¡±. No puedo evitar peque?a risa que se me escapa ante eso, y miro mis pies. ¡°Bueno¡±, digo, un poco inc¨®modo. No he hado con Roger en semanas, y mucho menos de manera tan casual. ¡°Supongo que eso es tema de debate, considerando que soy un humano entre los lobos¡±. ¡°Cora¡±, dice Roger, vte, y veo que su mano busca m¨ªa. Me estremezco. ¡°?Qu¨¦?¡± Pregunto, repentinamente enojado. ¡°?Qu¨¦ est¨¢s haciendo aqu¨ª? ?No ten¨ªas tantas ganas de llegar a casa? Roger duda y luego retira su mano, tal vez queriendo fingir que nunca alcanz¨® excepto por m¨ªa. Se encoge de hombros casualmente, mirando ciudad recientemente tranqu. ¡°Las tropas sofocaron los disturbios, pero eso no significa que todos se fueron a casa y que nadie acecha en oscuridad con ganas de hacer travesuras¡±. Entonces me mira y hace una pausa antes de continuar. ¡°Quer¨ªa asegurarme de que llegaras a casa sano y salvo¡±. ¡°Bueno, estoy bien¡±, espeto, alej¨¢ndome de ¨¦l y bajandos escaleras hasta donde est¨¢ estacionado mi auto. ¡°Gracias por pensarlo, pero estoy bien¡±. ¡°Cora¡±, me ma, con voz llena de arrepentimiento. ¡°?Qu¨¦!¡± ¡ªgrito de nuevo, volvi¨¦ndome para mirarlo. ¡°?Qu¨¦, Roger! ?No necesito que me protejas! ?No necesito esto! ¡°?No necesitas qu¨¦?¡± pregunta, desafi¨¢ndome. ¡°?No necesitas ayuda para llegar a casa? ?O no me necesitas? C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. ¡°Maldita sea, Roger¡±, gru?¨ª, casi entre dientes, sacudiendo cabeza hacia ¨¦l. ¡°?En serio? ?Ahora? ?Quieres profundizar en esto ahora, despu¨¦s de meses de silencio sobre el tema? ¡°?Qu¨¦ tema, Cora?¡± Pregunta, su voz enojada ahora. ¡°?La nada absoluta que somos nosotros?¡± Abro boca para devolverle sus pbras, pero es demasiado r¨¢pido para m¨ª. ¡°E incluso si quisiera¡±, empuja Roger, ¡°?c¨®mo podr¨ªa? Siempre est¨¢s con ¨¦l¡±. 0 ¡°?Oh?¡± Pregunto sarc¨¢sticamente, con los ojos muy abiertos. ¡°?Es esa gran barrera? ?Nunca has o¨ªdo har de esa cosa mada tel¨¦fono? ¡°?Quer¨ªas tener esta conversaci¨®n por tel¨¦fono, Cora?¡± Pregunta Roger, acortando distancia entre nosotros, su voz ahora duele adem¨¢s de enojada. ¡°?Eso es todo lo que crees que se merece?¡± ¡°?Qu¨¦ conversaci¨®n?¡± Siseo. ¡°Como dijiste. Es nada que somos nosotros. No hay nada que decir.¡± Aprieto los dientes y luego me giro, bajandos escaleras, r¨¢pido y enojado, queriendo escapar. de ¨¦l. Ciertamente no quer¨ªa que viera nueva humedad en mis pesta?as inferiores. ¡°T¨² mataste esto, Cora¡±, me grita Roger, aparentemente sin importarle qui¨¦n escuche. ¡°Tu hiciste esto. Yo no.¡± La ira arde en m¨ª ahora, tan intensamente que detengo mis pasos. Luego, actuando con rabia m¨¢s que con l¨®gica, me giro y menzo escaleras arriba hacia ¨¦l, deteni¨¦ndome cuando estoy tan cerca de ¨¦l que un solo aliento empujar¨ªa mi pecho contra el suyo. Luego, levanto una mano, coloco mis dedos extendidos contra su pecho y empujo. ¨¦l retrocede, creo que m¨¢s por sorpresa que por cualquier fuerza real en m¨ª. Es un lobo, de todos modos. Y yo soy s¨®lo un humano. ¡°Que te jodan, Roger¡±, le susurro, sabiendo que puede o¨ªrme. ¡°Tu hiciste esto. Estaba dentro. Y dejaste de marme. (2) ¡°Estaba ocupado ¨Cprotesta¨C tratando de arrer naci¨®n. Me r¨ªo, sacudo cabeza y me alejo de ¨¦l. ¡°Cualquier excusa que quieras poner¡±, mo por encima del hombro, todav¨ªa enojada, pero creo que ahora estoy haciendo un mejor trabajo al ocultarlo y actuar con calma. Pero no me culpes s¨®lo porque no te esper¨¦ despu¨¦s de que me enga?aras. ¡°?Cora!¡± Roger ma y, bueno, incluso si hay dolor en su voz, ya no me importa. O al menos me alejo como si no lo hiciera. Le paso un dedo por encima del hombro y le mo, m¨¢s casualmente de lo que siento: ¡°Te ver¨¦ en el bautizo¡±. Pongo los ojos en nco cuando escucho su respuesta. ¡°?Los hombres lobo no tienen bautizos!¡± ¡°?Lo que sea!¡± Respondo, abriendo puerta del conductor de mi auto y sent¨¢ndome pesadamente en mi asiento. No miro por el espejo retrovisor mientras me alejo. No quiero saber si me ve salir. No quiero ver expresi¨®n de su cara. Porque si veo que ¨¦l est¨¢ tan devastado por esta conversaci¨®no yo, entonces¡­ Y estoy decidido. Decidido a no volver atr¨¢s. Cap铆tulo 295 Cap¨ªtulo 295 #Cap¨ªtulo 295 ¨C Ma?ana en el Pcio e Gimo cuando me despierto, pero no abro los ojos. A¨²n no. De todos modos, siento que los cerr¨¦ hace diez minutos: mis pobres ojos necesitan descansar m¨¢s. GRAMO En cambio, me tomo un momento para sentir mi cuerpo de adentro hacia afuera, para contrrme a m¨ª mismo y ver qu¨¦ me duele y qu¨¦ me hace sentir bien. Me sorprende descubrir que puedo sentir restos del don de mi madre corriendo a trav¨¦s de m¨ª, lo que parecen peque?os zarcillos brintes de luz sr, atravesando mis extremidades, tal vez cur¨¢ndome. Sonr¨ªo al pensar en ello, sonr¨ªo al pensar en mi madre d¨¢ndome algo que perdura despu¨¦s de tantos a?os de su ausencia. E es una diosa madre, despu¨¦s de todo, madre de todos nosotros, no s¨®lo de m¨ª. Pero a¨²n as¨ª, como mi verdadera madre, se siente bien tener finalmente¡­ una parte de e. Escucho a mi peque?o beb¨¦ dar un peque?o nto y mis ojos se abren, busc¨¢ndolo. Me siento en cama, me llevo una mano a cabeza y miro a mi alrededor con ojos adormdos. Mis ojos se sienten atra¨ªdos instant¨¢neamente o era de esperar) por el enorme hombre lobo que est¨¢ parado al otro lado de habitaci¨®n, haciendo rebotar un peque?o paquete de mantas en su brazo. Sonr¨ªo al ver espalda de mipa?ero y r¨¢pidamente salgo de cama, acerc¨¢ndome a ¨¦l. Sinir me oye llegar y se gira silenciosamente, nuestro peque?o todav¨ªa se agita un poco en sus brazos. ¡°?Ha estado as¨ª por tanto tiempo?¡± Pregunto, bostezando, alcanzando a mi hijo. Sinir lo transfiere a mis brazos y siento una r¨¢pida emoci¨®n al sentir que mi beb¨¦ regresa a m¨ª.C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. ¡°No¡±, responde Sinir con una sonrisa. ¡°Ha estado durmiendo bien; ahora empez¨® a llorar. ?Crees que tiene hambre? Me encojo de hombros y lo miro. ¡°Probablemente. S¨¦ quien soy.¡± Juntos llevamos a Rafe de regreso a cama y yo me subo, reorganizando mi blusa para que Rafe pueda intentarer. Sinir observa en silencio mientras trabajo y dejo escapar un peque?o suspiro de alivio cuando Rafe r¨¢pidamente se prende yienza a chupar. Lo observo por un momento, instintivamente reviso nuestro v¨ªnculo y recibo un peque?o empuj¨®n de felicidad y satisfi¨®n de su parte. De repente, empiezo a preguntarme algo. ¡°?Todav¨ªa tienes un v¨ªnculo con ¨¦l?¡± Le pregunto a Sinir, con los ojos muy abiertos. ¨¦l asiente con facilidad, sin dejar de mirar al ni?o. ¡°?Todav¨ªa tienes uno con tu padre?¡± Presiono m¨¢s, curioso. Esto hace que me mire con el ce?o fruncido. ¡°Tengo¡­ un v¨ªnculo con mi padre, sin duda¡±, responde Sinir. ¡°Pero no, a medida que creces, el v¨ªnculo entre padres e hijos se desvanece un poco. Una vez que un ni?o es capaz de har y comunicar sus necesidades por s¨ª solo, ya no es necesario¡±. Mi coraz¨®n se rompe un poco ante esta noticia y Sinir chasquea lengua y extiende una mano para acariciar mi meji cuando ve ques l¨¢grimas llenan mis ojos. ¡°No quiero perder el v¨ªnculo con mi hijo¡±, digo con voz temblorosa. ¡°No puedo soportar idea de eso ¨C ¡° ¡°No lo har¨¢s¡±, me asegura mipa?ero, sacudiendo cabeza. ¡°Simplemente¡­ cambia. T¨² y Rafe siempre estar¨¦is unidos, s¨®lo que de diferentes maneras. Adem¨¢s, cuando crezca y conozca a su propia pareja, ?realmente quieres sentir lo que ¨¦l siente? Sinir me levanta una ceja y me sonr¨ªe. Entrecierro los ojos hacia Sinir y luego hacia mi peque?o beb¨¦. ¡°No haypa?eros para ti, Rafe¡±, lo rega?o. Eres el hijo de mam¨¢, para siempre. Te retendr¨¦.¡¯ Sinir se r¨ªe. ¡°Te sentir¨¢s diferente cuando sea un lobo adolescente grande y corpulento que apesta tu casa¡±. ¡° ¡°No¡±, murmuro, inclin¨¢ndome para besar cabeza de mi beb¨¦. ¡°Voy a criarlo para que sea un nerd agradable y limpio, para que no le guste a nadie y pueda qued¨¢rmelo. De todos modos, nadie ser¨¢ lo suficientemente bueno para ¨¦l¡±. ¡°Est¨¢ bien¡±, murmura Sinir, cambiando de posici¨®n en cama y acost¨¢ndose a mido, cerrando los ojos. ¡°Lo que digas, problemas¡±. Le sonr¨ªo y lo veo quedarse dormido mientras luz del solienza a brir en los bordes des cortinas. Sospecho que se qued¨® despierto toda noche, meciendo al beb¨¦ en brazos, para dejarme dormir. As¨ª que es lo menos que puedo hacer ahora para dejarle descansar. ¨C Rafe se vuelve a dormir poco despu¨¦s de terminar, y mi beb¨¦ se presiona c¨¢lido contra mi pecho; yo tambi¨¦n empiezo a quedarme medio aturdido. Sin embargo, aproximadamente una hora m¨¢s tarde, alguien ma a puerta y me despierta. Dudo y me levanto, sin saber qu¨¦ esperar, pero mientras me acerco a puerta veo que se abre un poco y alguien se asoma. ¡°?Oh, doctor Hank!¡± Susurro, alegre, deteni¨¦ndome en medio de habitaci¨®n y haci¨¦ndole se?as para que avance. ?Adnte!¡± Lo hace, d¨¢ndome una c¨¢lida sonrisa y mirando a Sinir dormido en cama. ¡°?C¨®mo est¨¢s, E?¡± pregunta, curioso. Se acerca y mira al beb¨¦, extendiendo un dedo para acariciarle meji. ¡°Creo que lo estamos haciendo bien¡±. Respondo,nzando un gran bostezo. ¡°Ha estado sorprendentemente pac¨ªfico. ?Eso es normal?¡± ¡°No es anormal¡±, dice Hank encogi¨¦ndose un poco de hombros. ¡°Quiz¨¢s fue cuesti¨®n de suerte. La ambncia est¨¢ afuera esperando. ?Est¨¢s listo para ir al hospital para tu chequeo? Asiento, ansioso, sinti¨¦ndome de repente m¨¢s despierto. Despu¨¦s de una r¨¢pida discusi¨®n, acepto encontrarme con Hank en entrada del pcio en unos minutos, despu¨¦s de despertar a Sinir. ¨¦l asiente y sale para informarles el n a los guardias y param¨¦dicos. Luego, me acerco al lobo que duerme en cama del Rey. ¡°Dominic¡±, le susurro, pasando una mano ligeramente por su cabello. ¡°Despertar. Hora de irse.¡± ¡°No¡±, murmura, d¨¢ndose vuelta con un gemido. ¡°Voy a ser el rey de todos modos. Esta es mi cama. Simplemente¡­ me quedar¨¦ aqu¨ª hasta coronaci¨®n. R¨ªe y luego mira a tu alrededor, un poco sorprendido de que yo no hubiera pensado en eso. Sab¨ªa, por supuesto, que estas erans c¨¢maras reales, pero en lo ¨²nico que realmente pensaba era en que eran las habitaciones del Pr¨ªncipe muerto¡­ no es que alg¨²n d¨ªa pudieran ser m¨ªas. Mientras miro a mi alrededor, encuentro que tengo sentimientos encontrados acerca de perspectiva. Si bien me gusta la idea de tener siempre eso a habitaci¨®n donde naci¨® mi hijo¡­ ?La idea de vivir aqu¨ª, en este lugar? ?D¨®nde hubo tanta violencia? ?De ser reina de un mundo destrozado? 2/3 ?De criar a mi hijo y, con suerte, a mis futuros hijos, en ese mundo? Me muerdo elbio, de repente ansiosa por eso. ¡°Oye¡±, dice Sinir, y siento que se acerca para rozar suavemente mi brazo. ¡°?Est¨¢ bien?¡± ¡°S¨ª¡±, digo, sonri¨¦ndole, el peque?o y c¨¢lido cuerpo de Rafe presionado contra m¨ª. ¡°Solo¡­ mam¨¢ se preocupa. Creo que tendr¨¦ muchos de esos durante el resto de mi vida¡±. ¡°No, si tengo algo que decir al respecto¡±, murmura Sinir, levant¨¢ndose de cama y acerc¨¢ndose a m¨ª, envolviendo un brazo alrededor de mi hombro y acerc¨¢ndome a su pecho. ¡°Vamos a arrerlo todo, E¡±, susurra, besando parte superior de mi cabeza. Cierro los ojos, dando un peque?o suspiro, crey¨¦ndole pero¡­ sabiendo que esa promesa va a ser dif¨ªcil de cumplir. Cap铆tulo 296 Cap¨ªtulo 296 #Cap¨ªtulo 296 ¨C Primer chequeo Property ? N?velDrama.Org. e Cuando bajamos de ambncia, parece que nos espera todo un equipo de m¨¦dicos. Les sonr¨ªo, un poco ansiosa, mientras se adntan para pa?arnos al hospital y realizarnos toda nuestra bater¨ªa de controles. A mido siento a Sinir cambiar a su modo de proti¨®n Alfa, mirando a todos con caut, mirando a cualquiera que se acerque a m¨ª y al beb¨¦. Sonr¨ªo cuando lo noto, mirando su expresi¨®n severa y peligrosa, pero no lo disuado. Sinceramente, me gusta un poco. Nos escoltan r¨¢pidamente a una s privada donde Hank consulta r¨¢pidamente con un panel de expertos y ramente solicita un mont¨®n de pruebas. Mientras trabaja, una sonrisa aparece en mi rostro cuando veo a Cora girar esquina. ¡°?Cora!¡± La mo, salud¨¢nd con mano, Rafe se agita en mis brazos. Sinir incluso mira a Cora mientras se acerca, aunque e lenza una peque?a mirada curiosa que le haceprobar su expresi¨®n. ¡°Lo siento¡±, murmura. ¡°Me siento¡­ protector¡±. ¡°Comprensible¡±, dice, sonriendo y alcanzando al beb¨¦. ¡°?D¨®nde est¨¢ mi peque?o?¡± ¡°Heeeere¡±, canto, entregando con cuidado el peque?o bulto a su t¨ªa. Lo vestimos, antes de irnos, con el peque?o saco de dormir color crema que hab¨ªamos metido en bolsa del hospital. ¡°Cutieee¡±, arru Cora, sosteniendo al beb¨¦ cerca y mirando su carita. E le sonr¨ªe por un momento antes de mirarme. ¡°La primera noche va bien?¡± Le cuento los detalles de nuestra primera noche mientras Sinir permanece firme a mido, dej¨¢ndomeunicarle todo. Mientras hablo, Hank y su equipoienzan a separarse, preparando los diversos controles y tratamientos que recibir¨¦ hoy. Luego viene hacia nosotros. ¡°Est¨¢ bien, E¡±, dice, d¨¢ndome una sonrisa. ¡°El n es que mi equipo y yo nos aseguremos de que est¨¦s perfectamente sano. Y Cora y los suyos se asegurar¨¢n de que Rafe est¨¦ en plena forma. ¡°Va a tomar un tiempo, pero¡±, mira r¨¢pidamente a Sinir y se encoge de hombros, ¡°pens¨¦ que ser¨ªa mejor comprobarlo todo, en lugar de escatimar¡±. ¡°Maldita sea,probar¨¢s todo ¡± , gru?e Sinir, cruzando los brazos sobre el pecho. Lo miro y le pongo una mano en el brazo. ¡°Necesitas calmarte, Dom¡±, murmuro, d¨¢ndole una peque?a sonrisa. Suspira y asiente, haci¨¦ndome re¨ªr. Puedo decir que est¨¢ nervioso, luchando contra su instinto de nuevo padre de hacer todo lo que pueda, absolutamente todo para proteger a su vulnerable pareja y a su hijo reci¨¦n nacido. ¨C ¡°Est¨¢ bien¡±, dice Hank, sonriendo entre nosotros. ¡°Est¨¢s en buenas manos¡±. Luego, asiente hacia Cora y se detiene un momento para colocar una mano c¨¢lida en su espalda, entre los om¨®tos. Parpadeo, un poco sorprendida, cuando e simplemente asiente y se aleja un poco de su toque. ?Qu¨¦ es esto? Pienso para mis adentros, un poco de felicidad creciendo en mi est¨®mago. Pero luego me reprendo por estar feliz de que pueda haber discordia en nueva rci¨®n de mi hermana. Eres el equipo Cora, me recuerdo. Equipo Cora, lo que sea que eso signifique para e. De esedo est¨¢s. Pero dentro de m¨ª, mi peque?o lobo gira en un peque?o c¨ªrculo engre¨ªdo, empuj¨¢ndome para hacerme saber que e, 1/3 Al menos sabe que me estoy mintiendo a m¨ª mismo. Pero le doy un peque?o empuj¨®n a cambio y e se acurruca, contenta de ver ad¨®nde va esto. Unas horas m¨¢s tarde, estoy durmiendo tranqumente en una cama de hospital, esperando los resultados des pruebas. Rafe est¨¢ en s de reci¨¦n nacidos de aldo con otros beb¨¦s que nacieron en el hospital ayer y hoy, aparentemente para ser monitoreados y para darme algo de tiempo para descansar, pero encuentro que estoy inquieta sin ¨¦l cerca de m¨ª. Aun as¨ª, mi cuerpo exhausto aprovecha el silencio y me encuentro adormdo dentro y fuera del sue?o. Sinir, aparentemente, no tiene tantos escr¨²pulos en que el beb¨¦ est¨¦ fuera de habitaci¨®n y ronca ligeramente a mido. Pero me despierto instant¨¢neamente cuando puerta se abre y el Dr. Hank regresa a habitaci¨®n. ¡°Lo siento¡±, dice, haci¨¦ndome una peque?a mueca. ¡°No quise despertarte cuando probablemente necesites dormir. ¡°No¡±, suspiro, colocando mi cabello detr¨¢s de mis orejas mientras escucho a Sinir dejar de roncar a mido y sentarse en su si. ¡°Est¨¢ bien, de todos modos no dorm¨ª bien sin el beb¨¦ cerca¡±. Me encojo de hombros. ¡°Cosas de mam¨¢¡±. ¡°Cosas de lobo tambi¨¦n¡±, murmura Hank, acerc¨¢ndose a cama. ¡°Es muy interesante: los estudios han demostrado ques madres lobas duermen mejor si tienen contacto f¨ªsico con sus hijos¡±. ¨¦l mira entre mi pareja y yo. ¡°Es posible que ustedes dos quieran considerar sistemas de colecho en una cama familiar¡±. Sonr¨ªo ante idea y me giro hacia Sinir para ver qu¨¦ piensa, pero ¨¦l simplemente parpadea y me mira con sue?o. E¡±, dice, ¡°gastaste cientos de dres en mois¨¦s, ?ahora quieres poner al beb¨¦ en la cama con nosotros?¡± ¡°?En el nido!¡± Exmo emocionado, apretando mis manos debajo de mi barbi con alegr¨ªa. Sinir murmura algo acerca de que somos lobos, no p¨¢jaros, pero lo ignoro y vuelvo mi atenci¨®n a Hank. Entonces, ?estoy bien? ?Puedo ir a casa?¡± Levanta un portapapeles de debajo de mi cama, lee algunos de los informes m¨¦dicos que hay all¨ª y luego asiente felizmente hacia m¨ª. ¡°Me alegra informarte que lo est¨¢s haciendo muy bien, E. Sorprendentemente saludable, quiz¨¢s m¨¢s de lo que se puede esperar despu¨¦s de una experiencia de parto traum¨¢tica. Pero tal vez eso pueda atribuirse a¡­ ?tu don? Oo sea que funcione¡±. Asiento,prendiendo y aceptando el misterio talo es. ¡° ¡°Si tan solo todass madres tuvieran eso a un regalo as¨ª¡±, dice Hank, sonri¨¦ndome c¨¢lidamente. ¡°Eso ser¨ªa una gran ayuda, ?no?¡± Asiento, estoy de acuerdo de todo coraz¨®n, pero luego me quedo paralizado, de repente se me ocurre una idea¡­ Pero me interrumpe puerta que se abre de nuevo y una enfermera entra en habitaci¨®n con el beb¨¦. Doy un peque?o grito de felicidad cuando veo a mi hijo y abro mis brazos hacia enfermera, deseosa de volver a abrazarlo. ¡°Tiene hambre¡±, dice, sonri¨¦ndome. Le agradezco y acerco a mi hijo a mi pecho, prepar¨¢ndome para alimentarlo nuevamente. Hank, un poco inc¨®modo, se ara garganta y se aleja de m¨ª para darme privacidad. ¡°Entonces, si Cora te da el visto bueno para llev¨¢rtelo¡±, contin¨²a Hank, mirando al techo, ¡°entonces eres libre de irte. ?Y te ver¨¦ en un par de semanas! Con eso, se gira hacia puerta, listo de nuevo. 18 2/3 irme sin reconocer que ha estado con nosotros nuevamente en uno de los momentos m¨¢s aterradores y traum¨¢ticos de mi vida, que se ha convertido en una persona importante para m¨ª y que est¨¢ saliendo con mi hermana. ¡°Hank¡±, le mo antes de que pueda irse. Se vuelve hacia m¨ª, curioso. Me tomo un momento para mirarlo ramente a los ojos, esperando que pueda ver profundidad de mis c¨¢lidos sentimientos hacia ¨¦l. ¡°Gracias, Hank¡±, digo sinceramente. Entonces me sorprende llev¨¢ndose una mano al coraz¨®n y haci¨¦ndome una peque?a reverencia, el tipo de genuflexi¨®n que uno le har¨ªa a¡­ bueno, a una reina. ¡°Fue un cer¡±, murmura, con verdadera calidez en su voz. Sinir y yo le devolvemos sonrisa y ¨¦l se da vuelta para irse de nuevo. Pero, una vez m¨¢s, le devuelvo mada. ¡°?Madeja?¡± Se detiene de nuevo en puerta y se vuelve hacia m¨ª. ¡°?Cu¨¢les son, precisamente¡±, pregunto con cuidado, ¡°tus intenciones con mi hermana?¡± Cap铆tulo 297 Cap¨ªtulo 297 #Cap¨ªtulo 297 ¨C En casa con el beb¨¦ e Escucho a Sinir suspirar profundamente a mido, murmurando ¡° E¡­¡± Pero lo ignoro , mis ojos se fijaron en Hank, quien se sonroja de un rojo intenso en puerta y mira sus zapatos. Sin embargo, no digo una pbra ni se lo pongo m¨¢s f¨¢cil. En cambio, espero pacientemente una respuesta. ¡°Cora es¡±, murmura, inc¨®modo, ¡°muy especial para m¨ª¡­ ¡°Me imagino que s¨ª¡±, respondo, mi voz m¨¢s fuerte de lo que creo que esperaba. ¡°E es una persona muy especial. ¡± Hank suspira y levanta sus ojos seriamente hacia los m¨ªos. Mantengo su mirada fijamente. ¡°Hablo muy en serio con Cora¡±, dice tranqumente. ¡°Quiero construir una vida con e. Pero nos estamos moviendo¡­ lentamente. Ambos queremos asegurarnos de que esto sea correcto¡±. Mi coraz¨®n se calienta cuando lo escucho decir que quiere construir una vida con e, pero a¨²n as¨ª, ?qu¨¦ significa eso? Acerco a mi beb¨¦ a m¨ª y me muevo en mi asiento. ¡°?Y quieres tener hijos?¡± ¡°?E!¡± Sinir irrumpe, con voz enojada y una mano en mi brazo. ¡°? Qu¨¦!¡± Lloro, volvi¨¦ndome hacia ¨¦l con el ce?o fruncido. ¡°?Es una pregunta leg¨ªtima!¡± ¡°?No es asunto tuyo!¡± ¨¦l me responde entre dientes, con los ojos muy abiertos y consternado. ¨C N?velDrama.Org owns all content. el negocio de mi hermana es Mi ce?o se profundiza cuando abro boca para objetar el asunto de mi pareja, despu¨¦s de todo, pero Hank se ara garganta, devolviendo mi atenci¨®n a ¨¦l. mi ¡°Si no hay nada m¨¢s¡±, dice, sus ojos movi¨¦ndose entre Sinir y yo ahora, ramente esperando que mi interrogatorio ha llegado a su fin. Suspiro y asiento mientras Sinir ha. ¡°Gracias, doctor¡±, dice con firmeza, haci¨¦ndole saber a Sinir que est¨¢ libre de mi interrogatorio. ¡°Esperamos verte pronto¡±. (1 Frunzo el ce?o cuando Hank sale de habitaci¨®n, con los ojos puestos en mi beb¨¦. ¡°E¡±, dice Sinir lentamente, amonestando. Lo miro a los ojos, todav¨ªa enojada. ¡°Necesitamos saberlo, Sinir. E no est¨¢ con Roger porque cree que ¨¦l quiere hijos que no pueden tener. Si Hank tampoco est¨¢ de acuerdo con e sobre los ni?os, ? cu¨¢l es el punto? Los ojos de Sinir se elevan sorprendidos mientras procesa esta informaci¨®n. ¡°?Y cu¨¢l es p¨¢gina de Cora sobre ni?os?¡± ¨¦l pide. ¡°?E los quiere?¡± ¡°?Roger?¡± Pregunto , todav¨ªa enfadado porque no me dej¨® obtener informaci¨®n que me interesa mucho. buscado. Frunce un poco el ce?o, mira al vac¨ªo y lo considera. ¡°En realidad, no lo s¨¦¡­¡± Sin embargo, vuelve a mirarme . ¡°De cualquier manera, esa es una conversaci¨®n entre Cora y Roger. O Cora y Hank. O¡­ quien sea¡±. ¡°Y yo¡±, murmuro, recost¨¢ndome sobres almohadas. ¡° Si son tan est¨²pidoso para no har entre ellos sobre eso, entonces yo voy a har de ello¡±. ¡°Los problemas sono los problemas¡±, suspira Sinir, recost¨¢ndose en si. ¡± Supongo que no deber¨ªa haber esperado nada diferente¡±. ¡°Maldita sea¡±, murmuro en respuesta, sonri¨¦ndole a mi beb¨¦. Luego, lo beso en su cabecita. ¡°No te preocupes, beb¨¦¡±, le susurro. ¡°Te ense?ar¨¦ mis formas problem¨¢ticas. Y luego torturaremos a pap¨¢ juntos¡±. Sinir suelta una risita en su si, pero no se molesta en contraatacar. Sabe que ser¨ªa una p¨¦rdida de aliento. Ya ha ca¨ªdo noche cuando finalmente llegamos a casa, los tres agotados pors actividades del d¨ªa. Pero Cora finalmente nos dio el visto bueno cuandos ¨²ltimas pruebas de Rafe resultaron limpias y salimos felices. Cuando cruzamos el umbral de nuestra casa, jadeo un poco cuando veo variedad de cestas de regalo y flores esper¨¢ndonos. ¡°Oh¡±, digo fascinado, avanzando para mirarlos a todos. Luego miro a mi compa?ero. ¡°?Hiciste todo esto?¡± Pregunto , con los ojos muy abiertos. ¡°No¡±, dice , y sus cejas tambi¨¦n se arquearon con inter¨¦s mientras revisa algunas etiquetas en algunos de ellos. ¡°Parecen regalos de amigos y simpatizantes. ?Ver?¡± Se? uno lleno de tarjetas dibujadas a mano colocadas cuidadosamente alrededor de un osito de peluche esponjoso. ¡°Este es de James e Isabel¡­¡± ¡°Oh¡±, digo, alcanz¨¢ndolo, mis ojos de repente se llenaron de l¨¢grimas intensas. ¡°Oh, los extra?o¡­¡± Me muerdo elbio ante repentina avncha de sentimientos, abrumada por todo el amor en habitaci¨®n cuando he estado tan distra¨ªda; ni siquiera he seguido el ritmo de todos tan bieno deber¨ªa. ¡°No, no¡±, dice Sinir r¨¢pidamente, tom¨¢ndome por los hombros y moviendo al beb¨¦ y a m¨ª hacias escaleras. ¡°Estamos demasiado cansados para esto; si te metes en todas estas cartas ahora, llorar¨¢s hasta morir¡­¡± ¡°?Pero el osito de peluche!¡± Lloro, mirando por encima del hombro mientras Sinir me gu¨ªa escaleras arriba, con una mano firme en mi espalda. ¡°El primer osito de Rafe: ?tenemos que conseguirlo!¡± ¡°Estar¨¢ all¨ª por ma?ana¡±, dice Sinir, firme, bostezando. ¡°?Ahora? Cama.¡± ¡° Est¨¢ bien¡±, suspiro, asintiendo ante su sabidur¨ªa y dej¨¢ndome llevar escaleras arriba. Sin embargo, cuando llegamos a puerta de nuestra habitaci¨®n, mis ojos se llenan de l¨¢grimas nuevamente mientras miro a mi ¡°Beb¨¦¡±, murmura, tomando mi barbi entre sus dedos, exhausto pero queriendo estar ah¨ª para m¨ª. ¡°?Qu¨¦ es esta vez? ?Qu¨¦ ocurre?¡± ¡°Nada¡±, digo, mi voz tiem un poco, mirando entre ¨¦l y el beb¨¦. ¡°Solo¡­ lo traeremos a casa por primera vez, Dominic. Ponerlo a dormir en su propia camita. Es s¨®lo que¡­¡± Me encojo de hombros, sin saber realmente c¨®mo poner todas mis emociones en pbras. ¡°Es grande.¡± Sinir apoya su cabeza contra m¨ªa, habl¨¢ndole tanto a mi almao a mi mente mientras lo confirma. Lo s¨¦ , dice simplemente. Y entonces apoyo mi cuerpo contra ¨¦l, contra su c¨¢lida y firme masa, agradecida (nuevamente) de tener una pareja que meprende tanpletamente. ?Qui¨¦n no piensa que estoy loco o sobreexcitado? Qui¨¦n entiende, de verdad, que todo esto es un sue?o para m¨ª. Y que cada momento, incluso uno tan simpleo este, es un mgro. ¨C ¡°Vamos, cari?o¡±, dice, despu¨¦s de un momento, empuj¨¢ndome hacia el interior de habitaci¨®n. ¡°Vamos a tranquilizarlo¡±. Y as¨ª lo hacemos. Llevamos a Rafe a nuestra habitaci¨®n, le ponemos su diminuta ropa de dormir, le damos deer y lo metemos en el mois¨¦s con ruedas que acerco a mido de cama. Y luego cada uno de nosotros nos duchamos, nos ponemos ropa suave y nos acurrucamos en cama, uno de nosotros siempre con un ojo puesto en nuestro precioso, adorable y maravilloso ni?o. Sinir yace detr¨¢s de m¨ª, mi cuerpo apretado contra el suyo. Est¨¢ apoyado en su brazo mientras mira por encima de m¨ª y hacia el mois¨¦s a mido. Yo tambi¨¦n miro al beb¨¦ dormido. ¡°Creo que es realmente lindo¡±, susurro, consider¨¢ndolo cuidadosamente. Sinir se r¨ªe ligeramente, con cuidado de no despertarlo. ¡°ro que lo es.¡± ¡°No¡±, digo, sin apartar los ojos de mi hijo. ¡°Realmente lindo. Mucho m¨¢s lindo que mayor¨ªa de los beb¨¦s. Y no se trata solo de que yo sea su madre; creo que ¨¦l es objetivamente¡­ realmente lindo¡±. ¡°Se parece a su madre¡±, dice Sinir, riendo levemente y dejando caer cabeza sobre almohada, cerrando los ojos. Me acurruco a sudo, todav¨ªa mirando a mi hijo dormido. ¡°S¨ª, despu¨¦s de m¨ª¡±, murmuro,cida y un poco burlona. ¡°As¨ª que es lindo¡±, susurra Sinir. ¡°Y ser¨¢ un problema¡±. ¡°No¡±, digo, sintiendo que me quedo dormido. ¡°Ser¨¢ perfecto. ¡± ¡°Ya veremos sobre eso¡±, murmura Sinir, su respiraci¨®n ya se hace m¨¢s profunda mientras se queda dormido. Quince minutos despu¨¦s, Rafe elige un bando. Y,mentablemente para m¨ª, elige los problemas. Y ¨¦l llora. Todo. Noche. Largo. Cap铆tulo 298 Cap¨ªtulo 298 Cap¨ªtulo 298 ¨C En tiempo de mam¨¢ ahora Durantes pr¨®ximas dos semanas, Sinir y yo no dormimos mucho. En cambio, nuestro precioso. Querida. Maravilloso. Asombroso. Manojo. De. Joy¡­ nos tortura hasta convertirnos b¨¢sicamente en z¨¢nganos sin sentido, tratando de descubrir lo que quiere y d¨¢rselo lo antes posible. ¡° Dios m¨ªo ¡±, le digo a Sinir una noche as tres de ma?ana, desesperada por ansiedad y falta de sue?o. Camino por habitaci¨®n con Rafe presionado contra mi pecho, tratando de consrlo. ¡°Lo alimentaron, lo cambiaron, lo hicieron eructar¡­ ?probablemente solo tenga sue?o! ?Pero se mantiene despierto con todo este ruido que hace! ¡°Todo estar¨¢ bien¡±, dice mi siempre pacientepa?ero, extendiendo los brazos. Le pas¨¦ el beb¨¦ y¡­ Rafe se ca instant¨¢neamente. Y este es el momento en el que descubr¨ª simult¨¢neamente lo mejor y lo peor de mi vida: que mi pareja es una susurradora de beb¨¦s y que mi hijo ama a su pap¨¢ m¨¢s de lo que ¨¦l me ama a m¨ª. Por supuesto, estoy tan exhausto en este punto que realmente no me importa que Rafe se quede quieto en los brazos de Sinir y no en los m¨ªos. Me alegro de que est¨¦ cado. ¡°Est¨¢ bien¡±, susurro, alej¨¢ndome lentamente,o si fuera una granada activa. ¡°Simplemente abr¨¢zalo¡­ as¨ªo as¨ª¡­¡± ¡°E¡±, dice Sinir, d¨¢ndome un peque?o ce?o fruncido. ¡°No seas rid¨ªculo, no eso si¡­¡± pero da un paso hacia m¨ª y Rafeienza a llorar. Me congeloo un ciervo ante los faros. Sinir tambi¨¦n. Lentamente, da un paso atr¨¢s. Rafe se ca. ¡°Justo ah¨ª, Dominic¡±, susurro, alej¨¢ndome hacia cama. ¡°Solo qu¨¦date ah¨ª por¡­ dos, tres horas¡­¡± murmuro mientras subo a mi nido desordenado, ¡°y los ver¨¦ a ambos¡­ m¨¢s tarde¡­¡± 2 ¡°Esto es rid¨ªculo, E¡±, me susurra Sinir, pero no se mueve. Apenas lo escucho y casi de inmediato me quedo dormido. Ambos estamospletamente a merced de Rafe. el es el alfa N?velDrama.Org owns all content. ahora. Cuando me despierto unas horas m¨¢s tarde, el sol se asoma en habitaci¨®n y me levanto sobre mis codos, mirando a mi alrededor. Veo que Sinir se dirigi¨® a mecedora en esquina de habitaci¨®n y ahora est¨¢ durmiendo all¨ª, con el beb¨¦ acostado en una cuna cerca. Sonr¨ªo al ver que Sinir apoya una mano grande en el borde de canasta, listo para responder si Rafe hace un movimiento o un sonido. ¨C Me r¨ªo un poco para mis adentros y sacudo cabeza, pregunt¨¢ndome por el poder que este peque?o beb¨¦ tiene sobre nosotros. Pero me levanto de cama y voy a mirar a ambos, mi gigantesco compa?ero , mi peque?o beb¨¦, uno aldo del otro. Se parecen mucho: su color, algunas de sus caracter¨ªsticas y, sin embargo, son incre¨ªblemente diferentes. Mi coraz¨®n se desgarra de amor al verlos all¨ª. mismo ¨C Estiro mis brazos sobre mi cabeza y decido dejarlos dormir, volvi¨¦ndome para salir r¨¢pida y silenciosamente de habitaci¨®n y bajar a cocina. Esto, por extra?o que parezca, se ha convertido en el lugar donde paso mayor parte de mi tiempo ahora porque tengo hambre constante, constantemente. Supuse que mi hambre disminuir¨ªa despu¨¦s de dar a luz y que ya no crecer¨ªa un beb¨¦ de doce libras en unpso de cinco meses, pero todav¨ªa soy voraz. Me dirijo directamente a despensa y tomo caja grande de trigo rado y una barra de chocte gigante. Abro este ¨²ltimo mientras me dirijo al mostrador y vierto el primero en un taz¨®n. Masticando lentamente los dulces, me pregunto si voy a tener tanta hambre mientras est¨¦ amamantando a Rafe. Me miro a m¨ª mismo, considerando que soy rtivamente afortunado: mi cuerpo se ha recuperado r¨¢pidamente, al menos en t¨¦rminos de salud, probablemente debido a mi biolog¨ªa de lobo y el don de mi madre. Mi figura todav¨ªa no ha vuelto a sero era antes de quedar embarazada; eso no me importa, pero en cuanto a mi salud, me siento m¨¢s en forma que nunca. Sonriendo para mis adentros, hago una peque?a oraci¨®n de agradecimiento y voy a coger leche del frigor¨ªfico. ¡°?Chocte?¡± alguien pregunta, y yo doy un peque?o chillido, saltando en el aire y girando, buscando al intruso por todas partes. Todav¨ªa estoy jadeando y nerviosa cuando mis ojos se posan en Roger, sonri¨¦ndome desde puerta. ¡°?Chocte para el desayuno? ?Qu¨¦ tipo de modelo est¨¢s siendo para tu hija, E? ¡ªlo rega?a en broma. ¡°Primero que nada¡±, le digo, ndiendo mi barra de chocte hacia ¨¦l, ¡°estoyiendo esto por ¨¦l, porque ¨¦l lo exige. ?Y adem¨¢s estoyiendo trigo rado! ¡ªdigo, se?ndo mi to de cereal. ¡°?Muy saludable!¡± Roger se r¨ªe y se acerca para darme un abrazo, que yo le devuelvo calurosamente. ¡°Come lo que quieras, E. Simplemente no arruines a mi hermano conpa?¨ªa de dulces¡±. ¡°Sin promesas¡±, respondo, regresando al refrigerador para tomar leche y regresando al taz¨®n. ¡°?Por qu¨¦ est¨¢s aqu¨ª tan temprano?¡± pregunto, curioso. ¡°No te necesitamos aqu¨ª hastas nueve¡±. Roger me mira levantandos cejas y golpeando su reloj. Mis ojos se abren con incredulidad y miro hacia estufa, que dices 9:08. ¡°?Ay dios m¨ªo!¡± Digo, mirando a mi cu?ado. ¡°?No puedo creerlo! ?Llegamos tan tarde! ¨¦l simplemente se encoge de hombros y se apoya en el mostrador. ¡°Est¨¢ bien, est¨¢s en el horario de mam¨¢. Es entendible.¡± ¡°?No, no es!¡± ¡ªdigo, arrojando leche nuevamente al refrigerador sin verte y corriendo hacias escaleras¡ª: ?Si faltamos a nuestra cita en el templo, nunca tendremos otra! ?Y luego ceremonia de la luna no se llevar¨¢ a cabo hasta dentro de un mes y todo se arruinar¨¢! Roger me sigue para verme correr escaleras arriba, m¨¢ndome. ¡°?Creo que har¨¢n una excepci¨®n contigo, E! ?Por mujer que puso fin a guerra! ¡°?No hay excusas para ser grosero!¡± mo por encima del hombro, empujando puerta de mi habitaci¨®n. ¡°?Sinir, r¨¢pido! ?Nos quedamos dormidos! Una hora y veintid¨®s minutos despu¨¦s, llegamos a nuestra cita en el templo, apenas a tiempo. Cora ya est¨¢ all¨ª, esperando ansiosamente ens escaleras. E se acerca a m¨ª en el momento en que bajamos del auto. ¡°?E!¡± ¡ªsisea mi hermana. ¡°?Llegas tarde! ?Me dejaste aqu¨ª s, con todos los lobos! Arrugo mi cara confundida mientras le doy una peque?a mirada. ¡°A¨²n no llegamos tarde¡±, resoplo , metiendo mano en el auto para desenganchar el asiento del beb¨¦. ¡°?Y desde cu¨¢ndo te importa estar a ss con los lobos? Est¨¢s solo con los lobos todo el tiempo¡±. ¡°S¨ª, t¨² , Sinir y Rafe¡±, murmura, mirando torpemente por encima del hombro hacia sien. ¡°No¡­ extra?os¡±. La miro con atenci¨®n mientras me enderezo, con el asa del asiento de seguridad de Rafe colgando de mi brazo. Afortunadamente, est¨¢ tranquilo y calmado. ¡°No sab¨ªa que te sent¨ªas inc¨®moda, Cora¡±, digo suavemente. ¡± Lomento.¡± ¡°Est¨¢ bien¡±, dice, poniendo los ojos en nco. ¡°Es s¨®lo que¡­ no me gusta llegar tarde¡±. Asiento, pero estudio un poco. S¨®lo desde despu¨¦s de guerra Cora se ha sentido as¨ª acerca de ser un humano entre lobos. ?Fue su ruptura ¨C o fue incluso una ruptura? ¨C ?Meterse tanto con su mente? Estoy a punto de preguntar, pero desafortunadamente el hombre en cuesti¨®n rodea el auto justo en ese momento. ¡°H, Cora¡±, dice Roger en voz baja y con cuidado. ¡°Es un cer verte¡±. Cora no dice nada, s¨®lo lo mira con un poco de desd¨¦n. Levantos cejas y miro entre es. S¨¦ que no se han visto desde el nacimiento de Rafe, pero esa noche se hab¨ªan sentido bien en habitaci¨®n. ?Qu¨¦ me perd¨ª? Cap铆tulo 299 Cap¨ªtulo 299 #Cap¨ªtulo 299 ¨C Deberes de los padrinos ¡°Bienvenidos¡±, dice una sacerdotisa saliendo del templo y regal¨¢ndonos una gran sonrisa. Le devuelvo la sonrisa con entusiasmo, subos escaleras cargando el asiento del coche y presento a nuestro grupo. E sabe qui¨¦nes somos, por supuesto: ya nadie podr¨ªa confundir a Sinir con nadie m¨¢s, no con su rostro en los medios todos los d¨ªas y su coronaci¨®n inminente. Pero mientras nos saluda a todos con cabeza y nos pa?a al templo, me pregunto si sabe¡­ que dirige un templo dedicado a mi madre. Quiero decir , no es precisamente p¨²blico. conocimiento, pero me pregunto cu¨¢nto sospecha. Cora camina a mido, mirando alrededor del hermoso espacio abierto del templo, sus ojos inevitablemente atra¨ªdos por el hermoso y gigante mosaico dorado de Diosa construido en pared detr¨¢s de su altar. Despu¨¦s de mirar imagen por un momento, se vuelve hacia m¨ª y sonr¨ªe un poco. No puedo evitar risita que se escapa de misbios y me tapo boca a toda prisa. La imagen no se parece en nada a nuestra mam¨¢. Pero supongo que no importa, y ciertamente no servir¨¢ de nada decirles que se han equivocado. La sacerdotisa nos mira con curiosidad, pero yo sacudo cabeza disculp¨¢ndome y pidi¨¦ndole perd¨®n en silencio. E simplemente nos da una c¨¢lida sonrisa y nos lleva a un juego de sis ubicadas junto a un tranquilo estanque reflectante en un rinc¨®n de habitaci¨®n. ¡°Entonces¡±, dice, sonri¨¦ndonos a los cuatro mientras nos sentamos y miramos al beb¨¦. Estamos aqu¨ª para nificar dedicaci¨®n del peque?o Rafe a diosa, ?no? Inclino mi cabeza hacia undo, curiosa. ¡°? Pens¨¦ que era un bautismo de luna?¡± ( ( E se r¨ªe un poco y me da una sonrisa. ¡°S¨ª, creo que es un t¨¦rmino m¨¢s coloquial, pero no inexacto. Aunque, por supuesto, no ser¨¢ rociado con agua benditao en el bautismo cristiano. Muchas des otras tradiciones, sin embargo, son simres. La sacerdotisa mira ahora a Roger y Cora. ¡°?Supongo que ustedes dos ser¨¢n presentadoso padrinos?¡± Roger asiente solemnemente pero Cora parece ansiosa. Extiendo mano y tomo su mano. La sacerdotisa parece notar el malestar de Cora y le dedica una sonrisa. ¡°Est¨¢ bien, no es un trabajo dif¨ªcil, aunque ustedes dos tendr¨¢n m¨¢s que hacer que los padres. En tarde de luna llena, ustedes dos llevar¨¢n al ni?o solos al bosque¡­ Exclusive ? content by N(?)ve/l/Drama.Org. ¡°?El bosque? ?Solos? ¡ªPregunta Cora, un poco horrorizada. ¡°S¨ª¡±, dice sacerdotisa, parpadeando sorprendida. ¡°?Nadie te lo dijo?¡± ¡°No¡±, reso, mir¨¢ndonos a m¨ª y a Sinir con los ojos muy abiertos. ¡°Pens¨¦ que ten¨ªamos que ir a una iglesia, sostenerlo sobre una¡­ p bautismal. O lo que sea.¡± La sacerdotisa sacude cabeza lentamente, ahora vte ante aparente protesta de Cora. ¡° No , neamos el evento aqu¨ª en el templo, pero ceremonia en s¨ª ocurre al aire libre. Bajo luz de primera luna llena despu¨¦s del nacimiento del ni?o¡±. ¨C ¡°? Cu¨¢l es el problema, Cora?¡± Pregunto, confundida pero esforz¨¢ndome por ser gentil. ¡°Eres obstetra y ginec¨®logo. Lo tuyo son los beb¨¦s, estar¨¢s totalmente bien¡±. ¡°No, est¨¢ bien¡±, dice Cora, mir¨¢ndoses manos, ramente nerviosa. ¡°Yo simplemente¡­ no lo sab¨ªa¡±. La sacerdotisa me mira, todav¨ªa vte, pero le sonr¨ªo alentadoramente y asiento. Luego, nos explica los detalles del resto del proceso, respondiendo nuestras preguntas y asegur¨¢ndose de que todos conozcamos nuestros roles. Por supuesto, es una experiencia nueva para m¨ª: yo no estaba dedicado a diosa bajo luz de luna llena. Pero Sinir y Roger s¨ª lo fueron, y es una ceremonia importante para introducir a mi beb¨¦ en su cultura. Debo admitir que estoy emocionado por ello. Sin embargo, cuando miro a Cora, me sorprende ver que ramente se siente inc¨®moda. Frunzo el ce?o, confundida y un poco frustrada. Hasta donde yo sab¨ªa, esto no estaba de ninguna manera fuera de su zona de confort: todo lo que ten¨ªa que hacer era llevar a un beb¨¦ a una peque?a distancia del bosque. ?Qu¨¦ demonios est¨¢ pasando? Cuando sacerdotisa termina de explicar los detalles, repasa unos tr¨¢mites con Sinir y aprovecho para har con Cora a ss. ¡°Cora¡±, digo casualmente, desabrochando a Rafe de su portabeb¨¦ y levant¨¢ndolo en mis brazos. ¡°?Vendr¨¢s a ayudarme? Quiero darle deer antes de regresar a casa¡±. ¡°ro¡±, dice, sin cuestionar. Juntos nos dirigimos al otrodo del templo, a un peque?o y tranquilo rinc¨®n con un banco de piedra. ¡°?Qu¨¦ pasa contigo?¡± ¡ªPregunto, gir¨¢ndome hacia e con el ce?o ligeramente fruncido cuando finalmente estamos. solo. ¡°Qu¨¦-¡± dice, parpadeando y con boca abierta. ¡°Pens¨¦ que vendr¨ªamos a alimentar al beb¨¦. (( ¡°Oh, ¨¦l no tiene hambre¡±, digo, agitando una mano para descartar su preocupaci¨®n. ¡°Solo dije eso para traerte aqu¨ª. Pero en serio, ?qu¨¦ pasa? ¡°Nada¡±, murmura, inc¨®moda, envolvi¨¦ndose con sus brazos torpemente. ¡°?En serio?¡± Resoplo, golpe¨¢nd, frustr¨¢ndome. ¡°Cora ¨C Puedo leerteo un libro. Ya s¨¦ que est¨¢s molesto. ?S¨®lo dime!¡± ¡°E¡±, suspira, mir¨¢ndome a los ojos. ¡°No creo que te des cuenta de lo extra?o que puede ser todo esto para m¨ª. Quiero decir, el mundo ha cambiado ahora. Era diferente cuando los hombres lobo eran un secreto y yo era un humano que lo sab¨ªa. Ahora todo el mundo lo sabe y ?hay una enorme brecha entre nuestros dos mundos! Y s¨¦ que ahora eres un lobo, y creo que eso es genial, pero ¡­ E se encoge de hombros y mira torpemente alrededor del templo. ¡°Pero soy un ser humano ¡± , contin¨²a, vte. ¡°Y es¡­ raro. Deber¨ªas escuchar forma en que los humanos han de los lobos y forma en que me miran cuando digo que yo ¡­ trabajo con lobos y soy obstetra y ginec¨®logo tanto para los loboso para los humanos¡±. E se encoge de hombros y mi coraz¨®n se hunde al escuchar el dolor en su voz. ¡°Me mirano si fuera una traidora, E. Algunas des mujeres humanas se niegan a ser vistas por m¨ª porque tambi¨¦n trabajo con lobos¡±. ¡°Oh , Cora¡±, murmuro, acerc¨¢ndome un paso m¨¢s a e y envolvi¨¦nd en un abrazo con un solo brazo, con el beb¨¦ entre nosotros. ¡°Sabes que no nos sentimos as¨ª, ?verdad? Eres nuestra familia¡­¡± ¡°Lo s¨¦, E¡±, dice, asintiendo, pero sin dejar de mirar al suelo. ¡°Pero incluso en esta familia, s¨¦ que ustedes sienten que no soy diferente¡±, duda y luego mira a Sinir y Roger. ¡°No estoy seguro de que eso sea cierto para todos¡±. Suspiro, sigo su mirada a trav¨¦s de habitaci¨®n y me concentro en Roger. ¨¦l, lo s¨¦, es fuente de todo. ?Qu¨¦ diablos pas¨® entre ellos? ¡°?Te ha dicho algo, Cora?¡± Pregunto en voz baja, muriendo por saberlo, pero tambi¨¦n con muchas, muchas ganas de ayuda, de arrer esta brecha entre ellos. Incluso si nunca son¡­ lo que eran. Para m¨ª es importante que ambos se sientan c¨®modos el uno con el otro, por el bien del beb¨¦. Cora se muerde elbio y me doy cuenta de que en realidad no quierepartirlo. ¡°En realidad no, E¡±, dice, pensando en ello e misma. ¡°Se trata menos de lo que dijo y m¨¢s de c¨®mo actu¨®. Simplemente¡­ cuando llegamos a casa y hab¨ªa m¨¢s humanos alrededor, qued¨® muy ro que¡­ somos de mundos diferentes. Y no soy s¨®lo yo quien lo not¨®. el se siente raro sobre eso tambi¨¦n¡±. Cap铆tulo 300 Cap¨ªtulo 300 #Cap¨ªtulo 300 ¨C Una hermandad de lobos Sinir Me muevo r¨¢pidamente a trav¨¦s del papeleo que nos entrega sacerdotisa , mitad de mi atenci¨®n en E y Cora al otrodo de habitaci¨®n. Rafe a¨²n no tiene hambre. Lo s¨¦ con seguridad, y s¨¦ que E tambi¨¦n lo sabe. Comi¨® de camino hacia aqu¨ª, en el coche. Entonces, ?qu¨¦ diablos est¨¢ haciendo? ?a? Le devuelvo el papeleo a sacerdotisa, quien nos da una c¨¢lida sonrisa y me dice que est¨¢ deseando vernos en noche de luna llena. Roger y yo murmuramos nuestras educadas despedidas y luego ambos volvemos a centrar nuestra atenci¨®n ens hermanas. ¡°?Qu¨¦ est¨¢ pasando all¨ª?¡±, pregunta Roger, mir¨¢ndolos con los brazos cruzados. Me tomo un momento para mirarlo. Su cuerpo est¨¢ tenso, su frente baja por preocupaci¨®n. ¡°?Por qu¨¦ no me lo dices?¡± Digo en voz baja, en voz baja y un poco frustrada. Mi hermano gira su cabeza hacia m¨ª, frunciendo el ce?o. ¡°?Qu¨¦?¡± ¡°Vamos, Roger¡±, respondo, sacudiendo cabeza. ¡°No finjas que no est¨¢n hando de ti¡±. ¡°??A m¨ª?!¡± dice, horrorizado. ¡°?Qu¨¦ hice?¡± Pero hacia el final de su frase, sus ojos se dirigen al suelo. Culpable. ¡°?Qu¨¦ est¨¢ pasando con ustedes dos?¡± Pregunto, suspirando, sin querer realmente tener conversaci¨®n pero sinti¨¦ndome presionada ahora si eso est¨¢ interrumpiendo nuestros nes para dedicaci¨®n de nuestro hijo. Es un d¨ªa importante; quiero que transcurra sin problemas, sin que este drama me moleste. ¡°Esa es E¡±, murmura Roger, sacudiendo cabeza, ¡°hando a trav¨¦s de ti. En realidad no te importa lo que est¨¦ pasando entre nosotros¡±. ¡°S¨ª me importa¡±, respondo, un poco ofendido. ¡°Me importa, Roger. Pero s¨ª¡­ E me ha mado atenci¨®n sobre este¡­ tema. M¨¢s de lo que habr¨ªa notado de otra manera. E los ma a ustedes dos¡­¡± Suspiro, un poco avergonzado, ¡°Codger¡±. ¡°?Qu¨¦?¡± pregunta, confundido, gir¨¢ndose hacia m¨ª. ¡°?Qu¨¦ es Codger?¡± ¡°El nombre de tu pareja¡±, digo, suspirando y presionando el puente de mi nariz entre el pulgar y el ¨ªndice. ¡°Una mez entre Cora y Rodger¡±. ¡° ??Modo?!¡± ¡°Fue eso o Rora¡±. ¡°Oh , Dios m¨ªo ¡°, murmura, poniendo su frente en su mano y respirando profundamente. ¡°?Ustedes han tanto de eso que tiene un apodo?¡± ¡°E est¨¢ enojada contigo, Roger¡±, le explico, mirando de nuevo a mi hermosa y dulcepa?era, que quiere lo mejor para ambos. ¡°Creo que Cora est¨¢ molesta. Y pens¨¦ que era s¨®lo E siendo E hasta¡­ hoy. Cuando veo que Cora realmente est¨¢ molesta. Entonces, ? le hiciste algo? Mi hermano suspira de nuevo y se pasa mano por cara para cubrir su boca mientras ¨¦l tambi¨¦n mira al otrodo de habitaci¨®n a este incre¨ªble par de hermanas. ¡°Dej¨¦ de ma. Lomento, Dominic¡­ yo¡­ ¡ªsuspira,o si tuviera problemas para expresarlo con pbras. ¡° Pero no es f¨¢cil, siendo e una humana. Pens¨¦ que ser¨ªa m¨¢s sencillo, pero es¡­¡± Asiento,prendo y le pongo una mano firme en espalda para hacerle saber que estoy aqu¨ª. Lo resolver¨¢s ¡ªdigo, esperando que sea lo correcto. ¨¦l asiente en voz baja y puedo decir que espera que yo tenga raz¨®n. ¡°Pero Rodger¡±, digo con cuidado. ¨¦l me mira, un poco agotado pero listo para escuchar. ¡°Si arruinas esta ceremonia¡­¡± Abre boca para protestar, pero levanto una mano. Cierra boca y me deja terminar. ¡°Si arruinas esta ceremonia, E nos matar¨¢ a los dos. Simplemente haznos pedazos¡±. Una peque?a risa brota de mi hermano y sacude cabeza, mir¨¢nd. ¡°?C¨®mo es eso siquiera una amenaza?¡± respira, pregunt¨¢ndose. ¡°E es tan¡­ peque?a¡±. Property ? N?velDrama.Org. ¡°Peque?a¡±, estoy de acuerdo, ¡°pero feroz. Y ahora tiene fuerza de mam¨¢. As¨ª que simplemente¡­ no la enojemos. Y hacer todo lo posible para que Cora se sienta bienvenida, porque si Cora no es feliz entonces E no es feliz, y si E no es feliz¡­¡± Roger asiente lentamente, levanta mano en el aire y hace un sonido de explosi¨®n con boca, al mismo tiempo que abre manoo una bomba. ¡°Exactamente¡±, respondo, asintiendo. Nos quedamos en silencio por un momento, mirando as chicas, cada una pensando en sus pensamientos privados. Pero despu¨¦s de un momento, Roger hace su propia pregunta. ¡°Espera¡±, dice, frunci¨¦ndome el ce?o. Salgo de mi enso?aci¨®n, mir¨¢ndolo. ¡°Si somos Codger¡±, reflexiona, ¡°¡­?qu¨¦ eres t¨²?¡± ¡°Nada¡±, respondo, firme, mirando hacia otrodo. ¡°No necesitamos un nombre de pareja. Solo somos Dominic y E . ¡± ¡°De¡±, a?ade. Lo miro . ¡°?Elom¨ªnico?¡± Mi mirada se convierte en un gru?ido. ¡°?Sincle!¡± dice ,enzando a re¨ªr. Simplemente le doy un empuj¨®n, incapaz de evitar sonrisa que dibuja misbios. ¡°C¨¢te¡±, murmuro. ¡°Espera, no, ?tiene que ser ¨¦ir!¡± ¡°Oh, Dios m¨ªo¡±, respiro, derrotada. ¡°No le digas eso a e le encantar¨¢, nunca lo dejar¨¢ pasar. ( t ¡°Voy a decirle ahora mismo¡­ Rogerienza a cruzar habitaci¨®n, pero lo agarro del brazo y me r¨ªo. ¡°Lo juro por Dios, Roger, una pbra y te tiro a piscina. e ¨C (( ¨C Le frunzo el ce?o a mi hermana, confundida y queriendo hacerlo todo mejor, y luego suspiro cuando me doy cuenta de que no puedo. ¡°Supongo que pens¨¦ que el regalo de mam¨¢ lo solucion¨® todo¡±, murmuro, ¡°despu¨¦s de que se lo diste al mundo. Supongo que fue suficiente para poner fin a guerra pedir a los lobos y a los humanos que dejaran de hacerlo. ¨C lucha. Pero no lo suficienteo para astar todos los miedos y prejuicios¡±. Cora asiente, est¨¢ de acuerdo, me mira de nuevo y se esfuerza por darme una peque?a sonrisa. ¡°Quiero ser parte de tu vida, E¡±, dice, mirando al beb¨¦ y sonriendo. ¡°Y, por supuesto, del beb¨¦ Rafe. Pero si pudieras intentar recordar que¡­ no soy tan parte de tu mundoo crees, entonces ser¨ªa ¨²til¡±. ¡°Eres parte de mi mundo, Cora¡±, insisto, tomando su mano y mir¨¢nd seriamente. Eres mi sangre y carne, y siempre has sido mi hermana, aunque hace mucho tiempo que no sabemos de parte biol¨®gica. No hay ninguna parte de ti que no sea parte de mi mundo, ?vale? E asiente, d¨¢ndome una peque?a sonrisa. ¡°Pero tambi¨¦n¡±, contin¨²o, todav¨ªa sosteniendo su mirada. ¡°Te escucho. Y me esforzar¨¦ m¨¢s. ¡°Gracias, E ¡± , dice con voz suave. Acerco a mi hermana de nuevo para abraza, el beb¨¦ se queja entre nosotros. Nos re¨ªmos, mir¨¢ndolo y luego asiento con cabeza hacia el grupo y le pregunto si quiere volver. Cora asiente y, tomando mi mano, regresamos nuevamente donde los lobos nos esperan. En el camino, admito que estoy dividido. Porque por mucho que me alegro de que mi hermana me haya dicho lo que pasa, admito que me siento culpable. Culpable de que e se sienta diferente en absoluto, y culpable de que¡­ Bueno, que me distra¨ª tanto en el embarazo y el nacimiento de mi hijo. Que ni siquiera me di cuenta de que mi hermana se sent¨ªa as¨ª. Que ni siquiera me di cuenta de ques cosas estaban tan mal entre los humanos y los lobos. j Sinir y Roger se r¨ªen y se pelean un poco, por lo que parece, mientras nos dirigimos hacia ellos. No puedo evitar sonre¨ªr ante esto. Me gusta ver a mi pareja feliz y en paz . Sin embargo, capta mi mirada seria cuando aparezco m¨¢s ramente a vista. Se detiene y luego me mira con curiosidad , inclinando cabeza hacia undo. Solo le doy un peque?o asiento, haci¨¦ndole saber todo. ?Porque nosotros dos? ?Los l¨ªderes de esta gente? Tenemos trabajo que hacer. ¡°H, E¡±, dice Roger, sonri¨¦ndome con malicia. ¡°?Tienes hambre, quieres desayunar? ?Quiz¨¢s unos canutillos? Sinir gira su cabeza hacia ¨¦l. ¡°Estas muerto.¡± ¡°En realidad¡±, digo, levantandos cejas. ¡°Los pasteles suenan geniales¡±. Cap铆tulo 301 Cap¨ªtulo 301 #Cap¨ªtulo 301 ¨C Viejos amigos en casa otra vez e La ceremonia de ma?ana de luna me encuentra,o era de esperar, en cocina. Comiendo. Rafe est¨¢ conmigo esta vez, ri¨¦ndose alegremente mientras bailo felizmente por habitaci¨®n con ¨¦l, cantando sobre lo deliciosas que sons zanahorias mientras saco algunas zanahorias peque?as de su bolsa en un to y empiezo a masticas. ¨C Estoy llegando a parte de canci¨®n, que estoy inventando a medida que avanzo, sobre c¨®mo son buenos para visi¨®n y te ayudan a hacerte amigo de los conejos, cuando escucho un sonido extra?o y familiar en el pasillo. . Jadeo, giro hacia puerta mientras el zumbido mec¨¢nico se hace m¨¢s fuerte, y casi me atrope cuando Henry entra en habitaci¨®n. ¡°?Enrique!¡± Jadeo,s l¨¢grimas instant¨¢neamente cubren mis ojos, tropezando en mi prisa por abrazarlo cerca, casi cayendo en su regazo. ¡°?Tranqu, ni?a!¡± Henry se r¨ªe, extiende sus manos para atraparme y ayudarme a ponerme de pie, ri¨¦ndose un poco. ¨¦l me sonr¨ªe y yo tambi¨¦n me r¨ªo, sacudiendo cabeza mientras me inclino para darle un abrazo adecuado y luego un beso en ambas mejis. ¡°?Te extra?amos mucho!¡± Bromeo, con el coraz¨®n en garganta mientras me alejo. ¡°?Me alegro mucho de que est¨¦s en casa y a tiempo! ?Un mgro!¡± ¡°Ciertamente tom¨® algo de trabajo¡±, dice, alzandos cejas hacia m¨ª. ¡°Viaj¨¦ en un avi¨®n de carga para llegar aqu¨ª; ser¨¢ mejor que este hombrecito impresione¡±. Entonces desv¨ªa su mirada hacia el beb¨¦ en mis brazos. ¡°?Oh!¡± Digo, poni¨¦ndome de pie y recordando mis modales. ¡°Henry, ?podr¨ªa tener el cer de presentarte a tu nieto?¡± ¡°Nada me dar¨ªa m¨¢s alegr¨ªa¡±, responde, ahora con los ojos h¨²medos. Me inclino para colocar a Rafe en los brazos de su abuelo por primera vez, intentando con todas mis fuerzas no sentirme abrumada por belleza del momento. ¡°Este es Rafe Henry Sinir¡±, digo en voz baja, mirando su rostro. ¡°Rafe Henry¡±, dice Henry, mir¨¢ndome, toc¨¢ndome y luego mirando al beb¨¦. ¡°Es una belleza, E. Maravilloso.¡± Sacude cabeza y mira a mi hijo. Aunque estoy abrumada por el momento, una parte de m¨ª reflexiona que me alegra que Henry haya conocido a Rafe mientras el beb¨¦ est¨¢ de buen humor. Todav¨ªa pasa mayor parte del tiempo llorando. Escucho pasos ens escaleras y miro hacia puerta, sonriendo cuando veo a Sinir entrar corriendo. 1. ¨¦l. ¡°?Pap¨¢!¡± ¨C brama, con una enorme sonrisa en su rostro. Doy un paso atr¨¢s mientras Henry gira su si y levanta un brazo hacia su hijo, con el beb¨¦ todav¨ªa en el otro. Sinir se inclina para darle a su padre unrgo y c¨¢lido abrazo y me muerdo elbio al verlo. Sinir nunca lo admiti¨®, pero estaba preocupado por su padre y lo extra?aba. Est¨¢ contento, lo s¨¦, de tenerlo de vuelta en casa, cerca. Los dos se liberan y cocina se llena de ruido feliz durante los siguientes minutos mientras todos chamos unos con otros, tratando de hacer cosas buenas el uno por el otro y asegurarnos de que todos est¨¦n bien. 1/3 c¨®modo. Me r¨ªo despu¨¦s de un minuto, levantos manos y pido silencio. ¡°?Bueno!¡± Dero. ¡°Ustedes dos¡±, digo, se?ndo entre Henry y Sinir, ¡°vayan a s, tomen al beb¨¦ y rel¨¢jense. Traer¨¦ caf¨¦ en un momento. Entonces nos pondremos al d¨ªa. ?Est¨¢ bien?¡± Los dos asienten y obedecen, saliendo de habitaci¨®n. Unos minutos m¨¢s tarde los sigo llevando una bandeja de ta llena de caf¨¦ yida. Mi est¨®mago ruge mientras miro todo y pongo los ojos en nco. ?C¨®mo puedo seguir teniendo hambre? ¡°¨¦l es realmente maravilloso, E¡±, dice Henry con cari?o, mirando a su nieto cuando entro al habitaci¨®n. ¡°S¨ª, me convencen f¨¢cilmente de eso¡±, digo casualmente, dejando bandeja sobre mesa de caf¨¦ y sent¨¢ndome cerca de Sinir. ¡°?Quieres que lo lleve?¡± ¡°No¡±, dice Henry r¨¢pidamente, mir¨¢ndome. ¡°Quiero decir, si te da lo mismo, lo abrazar¨¦ un poco m¨¢s¡±. Asiento con entusiasmo, profundamente conmovido al ver el v¨ªnculo que ya se est¨¢ formando entre ellos. ¡°Se parece a ti¡±, dice Henry, sonri¨¦ndole a mipa?ero. ¡°T¨² tambi¨¦n eras una peque?a b de bolos cuando naciste. Con el mismo mech¨®n de pelo negro. Me muerdo elbio,cida de escuchar este tipo de detalles que Sinir no sabr¨ªa. ¡°?Tienes fotos?¡± pregunto, curioso. Henry asiente con entusiasmo y promete mostr¨¢rmelos pr¨®xima vez que vaya. Pasamos una agradable media hora poni¨¦ndonos al d¨ªa, con Henry cont¨¢ndonos todo sobre los tormentos de su viaje de regreso a nosotros, cu¨¢nto deseaba llegar aqu¨ª a tiempo para ceremonia. Tambi¨¦n nos pone al d¨ªa con vida de nuestros amigos quementablemente tuvimos que dejar atr¨¢s y nos sorprende dici¨¦ndonos que Isabel, James y Sadie vinieron con ¨¦l para que ellos tambi¨¦n pudieran asistir. ¡°?En realidad?¡± Jadeo, emocionado. ¡°Oh, no¡±, dice Henry, mir¨¢ndonos a ambos. ¡°No era un secreto, ?verdad?¡± ¡°S¨®lo hasta que supi¨¦ramos con certeza¡±, dice Sinir, sonri¨¦ndome. ¡°No quer¨ªa que te decepcionaras si no pod¨ªan asistir¡±. ¡°Es maravilloso¡±, digo, y mis ojos se llenan de l¨¢grimas nuevamente al pensar en ver a mis amigos. ¡°Gracias.¡± Sinir murmura ¡°por supuesto¡± y me besa el pelo, pero tambi¨¦n veo que mira hacia puerta. Est¨¢ dividido, lo s¨¦, entre querer pasar tiempo con su padre y los deberes que s¨¦ que lo presionan para terminar antes de ceremonia de esta noche. ¡°Ve¡±, le digo, d¨¢ndole un empuj¨®n y una sonrisa. ¡°Estamos perfectamente bien aqu¨ª solos¡±. ¡°?Est¨¢ seguro?¡± pregunta, mir¨¢ndome primero a m¨ª y luego a su padre. ¡°?Ir!¡± Dice su padre, agitando mano hacia su hijo. Luego sonr¨ªe y da unas palmaditas en el sill¨®n a su lado. ¡°Ven a sentarte a mido, E¡±. Sonriendo, hago lo que dice mientras Sinir sale de habitaci¨®n, con una mez de arrepentimiento y alivio en su rostro. Quiere estar aqu¨ª, lo s¨¦, pero¡­ bueno, pesada es corona. ¡°Me alegro mucho de que est¨¦s aqu¨ª¡±, le digo, sonriendo ampliamente a Henry. ¡°Bueno, es un evento muy importante¡±, dice Henry seriamente, asintiendo hacia m¨ª. ¡°S¨¦ que no lo hiciste 2/3 Tienes una dedicaci¨®n y no has estado en ninguna, pero son¡­ son bastante especiales, E. No me lo perder¨ªa por nada del mundo¡±. ¡°Bien¡±, murmuro, sonri¨¦ndole a mi hijo. ¡°Quiero aqu¨ª a todos los que lo aman¡±. ¡°Parece que fue ayer cuando Dominic y Roger se dedicaron¡±, reflexiona Henry, mirando tambi¨¦n a mi hijo y sacudiendo cabeza. ¡°No puedo creer que ya sea hora de una nueva generaci¨®n¡±. ¡°?Lo recuerdas bien?¡± Pregunto, esperando que me cuente m¨¢s al respecto. ¡°Oh, s¨ª¡±, dice Henry, con los ojos levantados. ¡°Adem¨¢s de experiencia de ser yo mismo un padrino¡±. ¡°Padrino¡±, considero, girando cabeza hacia undo. ¡°?Por qu¨¦ no Diosa Padre?¡± Se r¨ªe un poco y se encoge de hombros. ¡°Qui¨¦n sabe, E. Simplicidad o misoginia, elige¡±. Me r¨ªo con ¨¦l, dejando pasar pregunta. Tiene raz¨®n: no importa. ¡°Entonces, ?t¨² tambi¨¦n eres padrino?¡± ¡ªpregunto. Henry asiente sabiamente. ¡°S¨ª. Es muy especial, muy ¨ªntimo. Cuando est¨¢s en el bosque solo con el ni?o eres¡­¡± hace una pausa, considerando c¨®mo expresarlo. ¡°Se le ofrece informaci¨®n sobre el esp¨ªritu del ni?o y su futuro. Es bastante ¨²nico. A cambio de dedicaci¨®n, diosa da una¡­ especie de profec¨ªa¡±. Mis ojos se agrandan y miro a mi peque?o, fascinado. ¡°?En realidad?¡± Yo respiro. ¡°?Vamos a aprender sobre el futuro de Rafe esta noche?¡±Property ? N?velDrama.Org. Cap铆tulo 302 Cap¨ªtulo 302 #Cap¨ªtulo 302 ¨C Bautismo a luz de luna ¡°Bueno¡±, responde Henry, vte. ¡°Cora y Roger ver¨¢n profec¨ªa¡±. Mi cara se desmorona un poco cuando me doy cuenta des implicaciones de esto. ¡°?En realidad? Injusto ¡ªdero, haciendo pucheros. Henry se r¨ªe un poco conmigo. ¡°Esto los acercar¨¢ m¨¢s a ¨¦l, les dar¨¢ un v¨ªnculo¡±. ¡°Bueno¡±, suspiro, ¡°quiero que tengan eso. Pero ?qu¨¦ tipo de cosas aprendes? ?Lospartes con los padres? ¡°Si lo deseas¡±, Henry se encoge de hombros. ¡°Siempre lo hice. Y los padrinos de Sinir y Roger compartieron conmigo, lo cual les agradec¨ª¡±. ¡°?Qu¨¦ te dijeron?¡± pregunto, curioso. ¡°Ese Sinir ser¨ªa un gran l¨ªder de hombres¡±, dice Henry, mirando al beb¨¦ nuevamente, recordando ramente a su beb¨¦ que se parec¨ªa tanto a este. ¡°Eso no fue una sorpresa. Pero Roger, eso fue¡­¡± Hago una pausa, curiosa y repentinamente fascinada. ¡°?Que dijeron?¡± ¨¦l duda y luego me mira a los ojos. ¡°Ni siquiera se lo cont¨¦ a Roger. Pero me dijeron que su destino depend¨ªa menos de qui¨¦n era ¨¦l y m¨¢s de los hijos que engendrar¨ªa. Los muchos ni?os que ser¨ªan¡­¡± aparta un poco mirada, tratando de ordenar sus pensamientos, ¡°era dif¨ªcil de entender. Pero algo acerca de un grupo de ni?os extraordinarios que traer¨ªan mucha alegr¨ªa al mundo¡±. Se me da un vuelco el est¨®mago ante esto, aunque me esfuerzo por mantenerlo fuera de mi cara. Supongo que Cora ten¨ªa raz¨®n. Ser padre es importante para Roger, incluso su destino. Y si Cora no puede darle hijos¡­ Henry se encuentra con mis ojos, tal vez entendiendo diri¨®n de mis pensamientos. ¨¦l toma mi mano, ¡°La diosa nos reg muchos misterios, E¡±, dice en voz baja. ¡°No pienses demasiado en sus mensajes, ya que a menudo se presentan de manera m¨¢s sorprendente¡±. ¨C ¡°Tienes raz¨®n¡±, le digo, d¨¢ndole una peque?a sonrisa, luchando contra mi propia decepci¨®n. Me siento m¨¢s erguida en mi si y le sonr¨ªo a mi beb¨¦, que me mira con sus ojos muy abiertos, que apenas empiezan a ponerse verdes. ¡°Adem¨¢s, hoy se trata de este peque?o. Y su futuro¡±. ¡°Exactamente cierto¡±, dice Henry, mir¨¢ndolo de nuevo. ¡°Y su futuro es muy, muy brinte. Esto lo s¨¦ con certeza¡±. Nuestra casa se llena de gente m¨¢s tarde esa noche, y mi coraz¨®n est¨¢ a punto de estar al verlos a todos, especialmente a Isabel, James y Sadie, a quienes creo que abrac¨¦ durante quince minutos completos cuando llegaron. Desafortunadamente, no pude ponerme al d¨ªa con ellos tantoo quer¨ªa, ya que tengo que saludar a todos nuestros invitados y presentarles a Rafe a sus nuevos amigos y familiares. Pero a¨²n as¨ª, Isabel y yo hacemos nes para tener unarga conversaci¨®n a finales de esta semana antes de que Cora se acerque a e y me gui?e un ojo para hacerme saber que tiene a nuestros visitantes en buenas manos. Estoy casi sin aliento por emoci¨®n y el estr¨¦s a medida que se acerca el momento. Ansioso me enderezo 1/3 ?Pero estuvo bien? Dios, no lo s¨¦. Nunca antes hab¨ªa celebrado un bautismo de medianoche. ¨C ¡°Con calma¡±, dice Sinir, acerc¨¢ndose detr¨¢s de m¨ª, luciendo hermoso con su esmoquin. ¨¦l apoya dos manos tranquilizadoras sobre mis hombros. ¡°Todo est¨¢ en orden, E; no es necesario que lo microgestiones todo. Todo va bien¡±. Me r¨ªo y sacudo cabeza, agradecida de que mi pareja pueda leer mi mente en m¨¢s de un sentido. ¡°S¨®lo quiero que todo salga bien, que todos se lo pasen bien y asegurarme de que todos pasen suficiente tiempo con Rafe¡­¡± ¡°No es necesario¡±, me susurra al o¨ªdo, y puedo sentirlo sonre¨ªr mientras lo hace. ¡°No es necesario ser todo para todos, problema. Est¨¢n aqu¨ª para ayudarte. Podr¨ªas haber bajado en pijama diez minutos antes de ceremonia, con v¨®mito de beb¨¦ manchando tu camisa, y a nadie le habr¨ªa importado. ¡°Me hubiera importado¡±, digo, volvi¨¦ndome hacia ¨¦l con los ojos muy abiertos. ¡°?Puaj!¡± ¨¦l se r¨ªe, atray¨¦ndome para un beso r¨¢pido. ¡°Lo que quiero decir, E, es que deber¨ªas calmarte y disfrutar noche. Es tanto para nosotroso para ¨¦l. Los invitados est¨¢n felices de estar presentes en fide¡±. ¡°Tienes raz¨®n¡±, murmuro, sonriendo contra susbios y luego mirando a mi beb¨¦ feliz en mis brazos. ¡°Necesito¡­ vivir el momento¡±. ¡°Bien¡±, dice, pasando un brazo alrededor de mis hombros y avanzando hacia puerta. ¡°Es bueno que lo hayas descubierto ahora, porque es hora de irse¡±. ¡°?Oh!¡± Digo sorprendido, mirando a todos los que tambi¨¦n corren hacia entrada, hacias dos camias que esperan para llevarnos a todos al bosque. ¡°?Oh, Domingo!¡± Digo, girando en sus brazos y mirando hacia cocina. ¡°?Nos acordamos del champ¨¢n y de todass copas?¡± ¡°Empaquetado, E¡±, dice, mir¨¢ndome con una peque?a sonrisa severa. ¡°Detener. Dor. Disfrutar.¡± Respiro profundamente y lo miro con los ojos muy abiertos, haci¨¦ndolo re¨ªr. ¡°Voy a tratar de. Realmente lo har¨¦¡±. ¨¦l asiente y se inclina un poco para agarrar el asiento del coche de Rafe, que espera junto a puerta. ¡°Int¨¦ntalo, estar¨¦ aqu¨ª para ayudarte. Tenemos esto, peque?o amigo¡±. Sonr¨ªo, me pongo de puntis y levanto cara para dar otro beso, feliz cuando mi pareja me obliga. ¡°Gracias, Dominic¡±, susurro, y luego salimos por puerta. Al bosque. Llegamos unos cuarenta minutos despu¨¦s y me emociona ver que nuestros invitados se lo est¨¢n pasando bien y que el beb¨¦, mgrosamente, duerme profundamente en su si de auto. Me muerdo elbio, esperando que se despierte para parte de dedicaci¨®n real, aunque¡­ Bueno, supongo que no importa si est¨¢ despierto o no. Cora y Roger tienen que hacer todo el trabajo, Rafe s¨®lo tiene que¡­ estar all¨ª. ¡°?Listo?¡± Dice Cora, inclin¨¢ndose sobre el pasillo de camia y sonri¨¦ndome. ¡°?Eres?¡± Pregunto, levantandos cejas hacia e. E asiente con entusiasmo. Me inclino m¨¢s cerca, bajando voz. 2/3 M¨¢s lejos, aunque s¨¦ que es m¨¢s un gesto que una forma eficaz de pasar un secreto en esta furga llena de lobos con o¨ªdo mejorado. ¡°?Y ustedes dos?¡± Miro furtivamente a Rodger. Cora me da un peque?o gesto feliz. ¡°Estamos todos bien, E¡±, dice sonriendo. Entrecierro los ojos y me pregunto si est¨¢ mintiendo por m¨ª. Mi hermana me lee mente y se r¨ªe de m¨ª. ¡°?En serio!¡± dice con entusiasmo. ¡°Todo est¨¢ bien. De todos modos, estamos aqu¨ª por Rafe¡±. ¡°Est¨¢ bien¡±, digo, con los ojos todav¨ªa entrecerrados mientras me levanto yienzo a desabrochar a Rafe de su si y lo levanto en mis brazos. Luego, en grupo, desembarcamos todos des furgas. Un ascensor especial baja a Henry al suelo y, cuando me levanta el pulgar para hacerme saber que est¨¢ listo, todos nos adentramos en el bosque, prepar¨¢ndonos para dedicar a mi hijo a Diosa. Cap铆tulo 303 Cap¨ªtulo 303 #Cap¨ªtulo 303 ¨C Dedicado a Diosa e Como grupo, nos adentramos juntos en oscuridad del bosque. ¡°?Tuvimos que ir a un lugar tan espeluznante para esto?¡± Le pregunto a Sinir, mirando con caut alrededor del bosque. Por lo general, mi loba se emociona al estar bajo el dosel de los ¨¢rboles, pero hoy puedo sentir su caut por dentro. 1. a m¨ª. ¡°Es un espacio sagrado¡±, explica Sinir, sonri¨¦ndome y colocando una mano en mi espalda para asegurarse de no tropezar con ninguna ra¨ªz errante. ¡°?T¨² tambi¨¦n lo sientes? ?La magia en el aire? ¡°?C¨®mo podr¨ªa perd¨¦rmelo?¡±, murmuro, mirando a mi alrededor. ¡°Este lugar est¨¢¡­ lleno de eso¡±. ¨C Es verdad, no puedo ver nada en el aire a nuestro alrededor, pero ciertamente soy consciente de que este lugar es sagrado. Ya sea porque siempre fue un lugar especial, o porque se hizo especial debido al proceso repetido de traer ni?os aqu¨ª con intenci¨®n de dedicaci¨®n, este trozo de bosque es ¨²nico. Incluso los ¨¢rboles que nos rodean son un poco diferentes: sus troncos son m¨¢s oscuros y m¨¢s gruesos. La forma en ques ramas se entrzan hacia el cielo es m¨¢s elegante que que he visto en otros lugares. En general, no es un mal sentimiento simplemente¡­ diferente. Miro por encima del hombro a Cora, quien veo que est¨¢ inc¨®moda. E es ¨²nica humana en el grupo hoy y, aunque no tiene un lobo que pueda sentir magiao el m¨ªo, puedo decir que e tambi¨¦n siente diferencia de este lugar. Le doy una c¨¢lida sonrisa que e me devuelve, acerc¨¢ndose a mido. ¡°Este lugar es extra?o¡±, dice suavemente, frot¨¢ndose los brazos cons manoso si tuviera fr¨ªo. ¡°Asustado¡±, corrijo. ¡°Pero s¨ª, sagrado y extra?o¡±. Tomamos un peque?o sendero que se adentra en el bosque, lo suficientemente desgastado por el paso de miles de pies a lorgo de los a?os que si de Henry no tiene problemas para pasar por ¨¦l. Cuando perdemos de vistas furgas detr¨¢s de nosotros, tan profundamente en el bosque que los ¨¢rboles oscurecen nuestra visi¨®n del camino, veo una figura dnte, vestida con una t¨²nica teada. ¡°Bienvenidos¡±, nos ma, y reconozco voz de sacerdotisa que conocimos en el templo. Murmuramos nuestros saludos cuando nos acercamos y e se inclina para sonre¨ªrle a Rafe, que todav¨ªa est¨¢ dormido en mis brazos. N?velDrama.Org owns all content. ¡°?Est¨¢s listo?¡± Me pregunta sacerdotisa y siento un peque?o nudo en el est¨®mago. En realidad, no estoy preparado, en absoluto. No me he separado de Rafe desde aquel d¨ªa en el hospital donde durmi¨® en guarder¨ªa durante unas horas. Desde entonces, no he estado a m¨¢s de una habitaci¨®n de ¨¦l, e incluso eso lo mantuve lo m¨¢s corto posible. ?Y ahora iba a entreg¨¢rselo a sus padrinos para que lo llevaran solo al bosque pors noches? Todos mis instintos maternales me gritan que lleve a mi beb¨¦ a casa y me acurruque en una cama c¨¢lida y segura, pero sacerdotisa me da una c¨¢lida sonrisa, tal vez ley¨¦ndome mente. Mi loba tambi¨¦n me da un peque?o codazo con el hocico, haci¨¦ndome saber que todo est¨¢ bien. ¡°Tan listoo siempre lo estar¨¦¡±, suspiro, todav¨ªa ansioso. Siento mano de Sinir presionar m¨¢s firmemente contra mi columna, sosteni¨¦ndome. ¡°?El ni?o?¡± pregunta, extendiendos manos para pedirme que se lo entregue. Suspirando, lo hago, y luego envuelvo mis brazos alrededor de cintura de Sinir, apoyando mi cabeza contra su pecho. S¨¦ que Cora y Roger cuidar¨¢n bien de Rafe pero¡­ hasta que tenga a mi beb¨¦ de vuelta, necesitar¨¦ tener a Sinir cerca. La sacerdotisa arru al beb¨¦, queienza a moverse en sus brazos, y luego hace un gesto con cabeza a Cora y Roger, quienes dan un paso adnte cada uno. Sostiene al beb¨¦ con cuidado contra e mientrasienza el Ceremonia frente a nuestro grupo reunido de familiares y amigos. ¡°?Qui¨¦n presenta a este ni?o para su dedicaci¨®n?¡± e grita, su voz firme y resonante. ¡°S¨ª¡±, responde Sinir, su voz resonante y fuerte. ¡°Su madre y yo¡±. La sacerdotisa nos hace un gesto profundo con cabeza,o parte del ritual, reconociendo nuestra intenci¨®n. Luego contin¨²a. ¡°?Y qui¨¦n llevar¨¢ a este ni?o al encuentro de Diosa?¡± ¡° ¡°Lo haremos¡±, responde Roger, dando unos pasos para pararse junto a Cora y sorprendi¨¦ndome tomando su mano. Miro a Sinir, pregunt¨¢ndome si eso es parte de ceremonia o simplemente Roger siendo Roger, pero el rostro de mipa?ero no rev nada. Entonces me giro hacia Cora, que parece tan sorprendidao yo. La sacerdotisa saluda alternativamente a Roger y Cora y luego se acerca a ellos y coloca a mi beb¨¦ en brazos de mi hermana. ¡°Ll¨¦valo¡±, dice, agitando una mano detr¨¢s de e hacia el bosque. ¡°Adnte, a piscina. Que disfrute de luz de luna llena para que conozca a su Diosa. A cambio, e puede darle una idea de su vida futura. T¨®meloo el regalo que es¡±. ¡°Lo haremos¡±, responde Roger, firme. Cora tambi¨¦n asiente, menos segura de qu¨¦ decir pero ciertamente decidida a hacer lo correcto por su sobrino. La sacerdotisa asiente nuevamente y se hace a undo para que Cora y Roger puedan pasar. Luego, juntos, mi hermana y el hermano de Sinir llevan a Rafe al bosque. Los miro hasta que son tragados por oscuridad, con el coraz¨®n en garganta. Y luego, cuando ya no puedo verlos, contengo respiraci¨®n y espero. Cora ¡°Uno pensar¨ªa¡±, murmuro, frustrado mientras tropiezo de nuevo con otra ra¨ªz, ¡°que pasar¨ªan un poco m¨¢s de tiempo limpiando el camino hacia esta piscina, si gente viniera aqu¨ª todos los meses para dedicar a sus hijos¡±. ¡°Aqu¨ª, entr¨¦game a Rafe¡±, responde Roger, queriendo ayudar, pero un poco irritado por mi lentitud. Si te caes, lo astar¨¢s¡­ ¡°?No!¡± Respondo, mir¨¢ndolo un poco en oscuridad. ¡°La sacerdotisa me dio el beb¨¦, quiere que yo lo cargue¡±. ¡°Estoy seguro de que eso no es lo que quiso decir, Cora¡±, responde Roger, su voz un poco malhumorada. ¡°Y e no estar¨¢ feliz si le devuelves un panqueque no porque te tropezaste¡±. ¡° ¡°Oh, c¨¢te¡±, digo en voz baja, acelerando el paso en mi af¨¢n por terminar con esto de una vez. No hay nadie con quien me gustar¨ªa estar solo en el bosque en este momento menos que con Roger Sinir. Pero casi de inmediato tropiezo con otra ra¨ªz, tropezando en oscuridad. Roger me atrapa a tiempo, antes de que pueda caer y astar al beb¨¦, agarr¨¢ndome por los hombros y estabiliz¨¢ndome. ¡° 2/3 ¡°?Est¨¢ bien?¡± ¨¦l pide. ¡°Bien¡±, digo, avergonzado y decidido a hacer esto. Lenzo otra peque?a mirada, pero ¨¦l simplemente se r¨ªe de m¨ª y retiras manos, levant¨¢ndso un criminal atrapado a punta de pist. ¡°Lo siento¡±, dice. ¡°La pr¨®xima vez te dejar¨¦ caer¡±. ¡°S¨®lo¡­ ll¨¦vate al beb¨¦, ?vale?¡± Suspiro y le entrego a Rafe a Roger, quien lo sostiene con torpeza. Es mi momento de re¨ªrme un poco ahora, burlonamente al verlo sosteniendo al ni?oo si fuera una pelota de f¨²tbol. ¨¦l menza una peque?a mirada en respuesta. ¡°Yo no¡­ sostengo a muchos ni?os¡­¡± murmura, ajustando al inquieto Rafe para tratar de hacerlo sentir m¨¢s c¨®modo. ¡°ramente¡±, respondo, cruz¨¢ndome de brazos y sonri¨¦ndole. ¡°V¨¢monos¡±, suspira Roger, y se adentra de nuevo en el bosque. Me siento agradecido, unos momentos despu¨¦s, cuando empiezo a ver los bordes de un estanque teado a lo lejos¡±. Genial¡±, digo medio para m¨ª. ¡°Ah¨ª est¨¢ piscina; ahora dediquemos a este ni?o y acabemos con esto de una vez¡±. ¡°De acuerdo¡±, responde Roger, asintiendo y alej¨¢ndose dnte de m¨ª a paso r¨¢pido. ¡°?Ey!¡± Lo mo, frustrada porque me supera. ¡°?Espera!¡± Cap铆tulo 304 Cap¨ªtulo 304 #Cap¨ªtulo 304 ¨C La luz de diosa Cora Me quedo un poco sin aliento cuando finalmente alcanzo a Roger y Rafe, despu¨¦s de haber tenido que trabajar duro para seguir surgo paso de lobo. ¡°Grosero¡±, digo cuando finalmente me detengo junto a ellos. ¡°?No pudiste haberme esperado?¡± ¡°?Estoy siendo grosero?¡± Roger dice, alzandos cejas con incredulidad. ¡°Cora, no has sido m¨¢s que desagradable desde el momento en que entramos al bosque¡­¡± ¨C Abro boca con un peque?o chillido de protesta, pero Roger simplemente pone los ojos en nco y me ignora, y contin¨²a de todos modos. ¡°Se supone que esto es una experiencia sagrada para Rafe y para nosotros y no has hecho m¨¢s que gemir y quejarte. As¨ª que s¨ª, perd¨®name si quisiera alejarme un momento y concentrarme en magia de este lugar. ¡°Oh, lo que sea¡±, murmuro, extendiendo los brazos para que pueda entregarme el beb¨¦. ¡°No de ti ¡ªresponde Roger, sosteniendo al beb¨¦ m¨¢s cerca de su pecho y alej¨¢ndose un poco de m¨ª. ¡°No puedes cargar al beb¨¦ ahora que estamos en piscina. ¡°?S¨ª!¡± Grito: ¡°?La sacerdotisa me lo dio!¡± ¡°Soy su padrino tantoo t¨². ¡ª ¡°( Pero de repente, hay un destello en luz de piscina, y Roger y yo nos volvemos hacia ¨¦l, sorprendidos, con boca abierta. No s¨¦ c¨®mo lo s¨¦ pero¡­ bueno , de alguna manera, tengo sensaci¨®n de que piscina ¨C o cualquier magia que haya en e ¨C est¨¢ irritada con nosotros. ¡°Lo siento¡±, le murmuro a piscina, dando un paso m¨¢s cerca, un poco avergonzado. Honestamente, nunca se me ocurri¨® que miportamiento con Roger en este momento estaba siendo¡­ observado. Roger murmura su propia disculpa, acerc¨¢ndose al l¨ªmite. Nos miramos, entonces, unidos de nuevo por estar¡­ bueno, un poco asustados , de repente. Ambos somos muy conscientes de que hay magia en el mundo, pero a veces, cuando te enfrentas a e de manera tan descarada, puede resultar extra?o. Respiro profundamente, luego le hago un gesto con cabeza y empiezo a decirs pbras que sacerdotisa nos ense?¨®o parte de ceremonia. ¡°Diosa¡±,ienzo, dejando que mi voz resuene a trav¨¦s de suave superficie del estanque teado. ¡°Esta noche os traemos a este ni?o para que empiece a conoceros. ¡± ¡°Queremos mostrarle tu luz y, al hacerlo, permitirte verlo y traerlo al esp¨ªritu de tu gracia¡±, contin¨²a Roger, y su propia voz resonante me provoca escalofr¨ªos. La luz que sale de piscina se ilumina, aunque esta vez m¨¢s lentamente,o si estuviera escuchando. Miro hacia arriba a trav¨¦s de los ¨¢rboles y me deleita vista de luna llena, brindo brintemente sobre nosotros desde arriba. Oye mam¨¢, digo en voz baja en mi mente , mi ritmo card¨ªaco De repente aumenta y mi est¨®mago se retuerce con emoci¨®n del momento. Porque e est¨¢ aqu¨ª, ahora, con nosotros , lista para conocer a su nieto. Puedo sentirlo. Incluso Rafe empieza a abrir sus ojitos y mirar a su alrededor. S¨¦ que en realidad no puede ver nada (su visi¨®n a¨²n no se ha desarrodo lo suficientemente bien), pero ciertamente siente curiosidad. Extend¨ª mis manos hacia ¨¦l y esta vez Roger me lo entreg¨®, dej¨¢ndome tomar al beb¨¦ y desenvolverle la manta . Luego , cuando se libera, Roger y yo caminamos lentamente lo m¨¢s cerca que podemos del borde de piscina y sostenemos al beb¨¦ sobre e. La luz de luna cae sobre el beb¨¦ y se vuelve m¨¢s brinte a medida que pasan los momentos. Mi coraz¨®n se llena al ver a Rafe mirando hacia el cielo, al ver luz que lo rodea mientras cae desde luna y se refleja hacia arriba desde superficie reflejada de piscina. ¡°Se ma Rafe Sinir¡±, dice Roger en voz baja, reverente. ¡°Sus padres, E y Dominic, nos han pedido que lo traigamos aqu¨ª para dedic¨¢rselo a ustedes. Lo hacemos en su nombre¡±. Sonr¨ªo mientras miro al beb¨¦, a Roger y a luz de luna. Es un momento hermoso, presentarle al ni?o el mundo y toda magia que contiene. Abro boca para decir algo, para decirle a Roger que lo siento y que me alegro de estar aqu¨ª con ¨¦l para hacer esto, cuando de repente puedo ver algo a luz de luna. Jadeo, repentinamente asustada, pero Roger me lleva r¨¢pidamente una mano a cintura para estabilizarme. ¡°No tires al beb¨¦ hacia atr¨¢s¡±, dice, mirando luz nca de luna , tratando tambi¨¦n de distinguirlo. ¡°Si lo haces, no podremos ver¡­ As¨ª que sigo sosteniendo al beb¨¦, mis brazos tiemn un poco, y observo c¨®mo se desarro historia en el aire. No es¡­ no es totalmente visual. No eso ver una pel¨ªc proyectada en humo en el aire. En cambio, se siente tantoo se ve, seunica a nuestros corazones y mentes tantoo a nuestros ojos. Pero de repente, muy de repente, queda perfectamente ro. C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. Veo a un ni?o peque?o, alto, con c¨¢lidos ojos verdes, que se inclina para tomar mano de una ni?a de cabello oscuro que ha ca¨ªdo al suelo, ayud¨¢nd a levantarse y sec¨¢ndoles l¨¢grimas de cara. Luego, lo veo de nuevo, mayor, pero a¨²n joven, corriendo por un campo de bata, con miedo en su rostro pero coraje en cada l¨ªnea de sus extremidades mientras se esfuerza por hacer lo correcto. Sin embargo, lo superamos bastante r¨¢pido y lo veo de nuevo con esa chica, aunque ahora tambi¨¦n es mayor, riendo. Y aunque s¨¦ que no hay raz¨®n para que yo lo sepa, siento ¨C de alguna manera que e,o yo, no tiene lobo. ¨C Rafe: tiene una corona en cabeza y otra ens manos, que levanta lentamente para coloca tambi¨¦n en cabeza de ni?a. E le sonr¨ªe con tanto amor en sus ojos y luego puerta de habitaci¨®n se abre de golpe y su familia entra corriendo. ¨C Est¨¢n Sinir y E, y m¨¢s de sus hijos (y un ni?o de pelo ro que no conozco, de edad de Rafe) y m¨¢s ni?os, muchos m¨¢s y yo y¡­ y¡­ ¨C Rafe es abrazado por su familia, quienes lo rodean, riendo y abrazando a Rafe y a ni?a, con ojos c¨¢lidos y luminosos de esperanza. Y de repente, s¨¦ que Rafe ser¨¢ un gran l¨ªder de su pueblo, y que los guiar¨¢ con amor en su coraz¨®n, un amor sostenido y hecho realidad por esta ni?a. S¨¦ que Rafe conocer¨¢ a supa?era y que e ser¨¢¡­ Humano. Jadeo, mis ojos se llenan de l¨¢grimas y lentamente luz de luna se desvanece, volviendo a su tono natural. Vuelvo a colocar al beb¨¦ en mi pecho, lo sostengo con fuerza y me vuelvo para mirar a Roger, quien tambi¨¦n me mira a m¨ª con l¨¢grimas corriendo por sus mejis. ¡°?Lo viste?¡± ¨¦l susurra. ¡°S¨ª¡±, respondo. ¡°¨¦l amar¨¢¡±, contin¨²a Roger, sacudiendo cabeza y mir¨¢ndome con mucho amor en sus ojos. ¡°Y a ¨¦l no le importar¨¢ ¨C en absoluto ¨C¡± Entonces estoy llorando en verdad, peque?os sollozos atormentan mi pecho mientras abrazo a mi sobrino. Mi sobrino, con toda su vida ante ¨¦l, un gran amor esper¨¢ndolo en el futuro para aliviar el gran dolor que seguramente soportar¨¢ mientras lidera a su gente, tanto humanoso lobos. Abro boca para decirle algo a Roger ¨C para decir cualquier cosa ¨C ¨C Pero no salen pbras. En lugar de eso, simplemente recosto mi cabeza contra mi sobrino y me dejo llorar. ?C¨®mo es posible que este peque?o beb¨¦, de s¨®lo dos semanas de edad, ya tenga tanta sabidur¨ªa? ?C¨®mo es posible que ya me haya dado tal regalo? Entonces siento los brazos de Roger alrededor de nosotros, c¨¢lidos y firmes. Me acerca a su pecho, metiendo debajo de su barbi y depositando un beso en mi cabello. Luego, en silencio, me deja llorar, me deja procesar experiencia todo lo que necesito. Unos minutos m¨¢s tarde, cuando recupero el equilibrio, respiro profundamente y vuelvo cara hacia ¨¦l, dispuesta a darles gracias. Pero antes de que pueda decir algo, Roger act¨²a, acortando distancia entre nosotros. Y presionando un suave beso en mi boca. Cap铆tulo 305 Cap¨ªtulo 305 #Cap¨ªtulo 305 ¨C Cha de hermanas e Se sienteo si mi hermana se hubiera ido con mi beb¨¦ durante¡­ horas. Pero en realidad s¨¦ que ha pasado, en el mejor de los casos, media hora. A¨²n as¨ª, mientras el resto de nosotros damos vueltas por el bosque oscuro, bebiendo champ¨¢n y esperando, no puedo evitar seguir mirando ansiosamente. En oscuridad. ?Qu¨¦ los retiene? ?Por qu¨¦ no volver¨¢n? ¡°Paciencia, problemas¡±, dice Sinir detr¨¢s de m¨ª y suspiro. Sin mirarlo, me recuesto contra su pecho y me llevo copa de champ¨¢n a boca, tomando un peque?o sorbo. C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. ¡°Esas son dos pbras que no van juntas, y lo sabes¡±, murmuro, frustrada. Su c¨¢lida risa resuena contra mi espalda mientras me rodea con un brazo. ¡°Solo t¨² intentar¨ªas apresurar a una diosa¡±. ¡°?E es mi mam¨¢!¡± Resoplo, mir¨¢ndolo mientras me cruzo de brazos. ¡° La apresurar¨¦ todo lo que quiera. Sinir se r¨ªe de nuevo y niega con cabeza. ¡°Dejen que Cora y Roger tengan este tiempo con Rafe. Para ellos tambi¨¦n es especial¡±. ¡° Me muero por saber si ver¨¢n algo sobre su futuro¡±, digo, mirando a mipa?ero con una amplia sonrisa. ¡°? Crees que lo har¨¢n?¡± ¡°?Si tuviera que invertir dinero en ello?¡± Sinir dice, contemtivo. ¡°?Considerando qui¨¦n es abu de Rafe? Entonces¡­ s¨ª, creo que lo echar¨¢n un vistazo. Pero no los presiones demasiado, E¡±, aconseja. ¡°Es tanto su experienciao de ¨¦l. Si deciden guard¨¢rselo para s¨ª mismos, es su derecho¡±. ¡°Oh, s¨ª, lo que sea¡±, digo, poniendo los ojos en nco. Es muy probable que deje que Cora me oculte secretos sobre el futuro de mi hijo. Mientras mi mente se vuelve loca cons posibilidades, veo algo parpadear en oscuridad. Me levanto, impaciente, mirando hacia oscuridad. Siento que Sinir hace lo Lo mismo detr¨¢s de m¨ª. Y luego estall¨¦ en una peque?a risa alegre cuando vi a mi hermana, Rafe felizmente arropado en sus brazos, acerc¨¢ndose entre los ¨¢rboles, con el c¨¢lido brazo de Roger alrededor de su hombro. Sinir se lleva dos dedos a boca y suelta un silbido agudo mientras yo grito ¡°?Cora!¡± y correr hacia el bosque, feliz de verlos a los tres. Mi hermana me da una amplia sonrisa mientras nos encontramos bajo los ¨¢rboles, felizmente entregando a mi beb¨¦ en mis brazos que esperan. Le arrullo un peque?o saludo, revisando un poco el v¨ªnculo para ver que se encuentra bien. Cuando estoy satisfecho de que est¨¢ feliz y rjado, miro a Roger y Cora con entusiasmo. ¡°?Entonces?¡± Pregunto, un poco sin aliento. ¡°?Come te fue?¡± ¡°Todo sali¨® bien¡±, dice Roger tranquilizadoramente. ¡° No hay problema, lo hizo maravillosamente . ¡± ¡°?Por supuesto que s¨ª!¡± Me r¨ªo y le sonr¨ªo a mi beb¨¦, que se revuelve un poco entre sus mantas. Est¨¢ cansado, estoy seguro, aunque de todos modos siempre est¨¢ despierto a esta hora de noche. ¡°Despu¨¦s de todo, no tuvo que hacer mucho, simplemente tumbarse disfrutando de luz de luna¡±. Cora se r¨ªe y se aleja de Roger, rode¨¢ndome con un brazo. ¡°Vamos, hermana ¡± , dice. Vamos a tomar una copa de champ¨¢n y te lo contar¨¦ todo¡±. Cuando volvemos al grupito de familiares y amigos, todos sueltan un poco de alegr¨ªa y levantan sus copas hacia nosotros, gesto que me llena de calidez. Es maravilloso ver celebrado as¨ª este hito en vida de mi hijo. Me inclino y le doy a mi beb¨¦ un besito en cabeza mientras Sinir les entrega a Cora y Roger copas de champ¨¢n y luego viene a mido. ¡°?Como es el?¡± Sinir murmura, inclin¨¢ndose para ver c¨®mo est¨¢ el beb¨¦. ¡°Perfecto, angelical, magn¨ªfico,o siempre¡±, murmuro. ¡°?Como siempre?¡± ¡ªPregunta Sinir, alzando una ceja divertida. ¡°Normalmente gritao un alma en pena.¡± Parpadeo inocentemente hacia mi pareja. ¡°Eso no resta nada a su perfi¨®n. Es simplemente¡­ expresivo¡±. Sinir se r¨ªe y sacude un poco cabeza y luego se vuelve hacia Cora y Roger, quienes vienen. m¨¢s cerca de nosotros. ¡°?As¨ª que?¡± Pregunto con entusiasmo. ¡°?Has visto algo?¡± ¡°E¡±, dice Roger, sonri¨¦ndome y hundiendos manos en los bolsillos. ¡°?No sabes que es un asunto privado lo que sucede entre un ni?o, sus padrinos y diosa noche de su bautismo?¡± ¡°Lo juro, Roger¡±, le advierto, entrecerrando los ojos, ¡°si me ocultas esto, te torturar¨¦¡±. t¨² para el resto de tu vida -¡° Mi cu?ado me muestra los dientes en broma, inclin¨¢ndose hacia adnte. ¡°Ah, E, ?pero no lo ves? Ahora tengo el poder de torturarte, porque tengo informaci¨®n que quieres, y te har¨¦ pagar un carajo por ello¡±. ¡°Est¨¢s muerta para m¨ª¡±, dero impasible, gir¨¢ndome hacia mi hermana. ¡°?Bien?¡± Pregunto, mi pregunta dirigida s¨®lo a e mientras Roger se r¨ªe. ¡°Oh , ya sabes¡±, dice casualmente, incapaz de evitar que susbios se contraigan. ¡°Simplemente vimos el tipo de cosas normales para un ni?o peque?o. De hecho, su vida va a ser bastante aburrida. Sin incidentes, aburrido . ¡± ¡°??Qu¨¦?!¡± Pregunto, con cara ca¨ªda, mirando entre e y el beb¨¦. ¡°S¨ª¡±, dice encogi¨¦ndose un poco de hombros. ¡°Vimos muchos crucigramas en su futuro. Se va a interesar mucho, mucho, en recoli¨®n de rocas, pero no de una manera interesante que lo lleve a una carrera en geolog¨ªa. S¨®lo¡­ acumndo piedras. En su dormitorio . Hasta los cuarenta. Vuelvo a mira y miro fijamente, captando peque?a sonrisa en susbios. ¡°Mentiroso¡±, digo, comenzando a re¨ªrme, mi hermana se une a m¨ª. Vuelve a mirar a Roger, quien le arruga nariz y levanta su copa de champ¨¢n en su diri¨®n. Observo este intercambio con curiosidad. ?Pas¨® algo¡­ m¨¢s en el bosque? Pero no me dejo distraer. ¡°Vamos, Cora¡±, empujo, tom¨¢nd del brazo y alej¨¢nd de Sinir y Roger. ¡°D¨ªmelo, por favor, de verdad. ?Has visto algo?¡± ¡± Lo hicimos ¡°, dice, c¨¢lida. ¡°¨¦l tiene¡­ un gran futuro, E. Pero ser¨¢ feliz, con amor y coraje para equilibrars pruebas. S¨¦ m¨¢s pero¡­ ?quieres saber?¡± Y de repente me doy cuenta de que¡­ no lo hago. Miro a mi hermana a los ojos y me doy cuenta de que¡­ bueno, que quiero que me sorprendan. Que quiero ver c¨®mo se desarro vida de mi hijo de forma org¨¢nica, vivi junto con ¨¦l. Inclino cabeza hacia undo, lo considero y me doy cuenta de que quiz¨¢s por eso los padrinos llevan al ni?o a esta ceremonia: porque el regalo de diosa es demasiado para quienes m¨¢s lo aman. Que quiz¨¢s el mejor regalo sea el misterio. ¡°No, Cora¡±, digo, extendiendo un brazo y acerc¨¢nd a e para abraza. ¡°Gracias. Eso es perfecto. Eso es todo lo que necesito.¡± E me saluda con cabeza,prendiendo, y se da vuelta para reunirse con el grupo. Pero no dejo ir todav¨ªa. ¡°Cora¡±, susurro, acerc¨¢nd de nuevo y mordi¨¦ndome elbio con entusiasmo. ¡°Cuando fuiste al bosque con Roger eras¡­ diferente que cuando saliste . Hizo¡­ hizo algo¡­¡± E s¨®lo me da una peque?a sonrisa y se encoge de hombros. ¡°Eso, hermana¡±, dice en voz baja, empuj¨¢ndome hacia adnte, ¡°es un secreto que me guardo para m¨ª. Eres demasiado entrometido. Algunas cosas son privadas¡±. ¡°?As¨ª que hay una cosa!¡± Exmo, v¨¢ndome en mis talones, deseando desesperadamente conocer este misterio, si no el de mi hijo. ¡°?Si mantienes algo en privado, algo sucedi¨®!¡± ¡°Vamos, E¡±, dice Cora, ri¨¦ndose de m¨ª. ¡°Ven a celebrar con nosotros. No te voy a decir nada¡±. ¡°E es ego¨ªsta, Rafe¡±, suspiro, sacudiendo cabeza hacia mi hijo, que se est¨¢ quedando dormido. ¡°La t¨ªa cruel no nos dice nada. Pero ya lo sabes, y har¨¦ que me lo digas tan prontoo seas lo suficientemente mayor para har. ¨¦l simplemente hace una mueca y se aleja un poco de m¨ª. Lo miro entrecerrando los ojos, pregunt¨¢ndome si mi beb¨¦ se est¨¢ poniendo deldo de Cora. ¡°Vamos, peque?o amigo¡±, dice Sinir, rode¨¢ndome con un brazo y gui¨¢ndome hacia el grupo. ¡°Que todos vean al beb¨¦ y luego v¨¢monos a casa. Es hora del desayuno.¡± Cap铆tulo 306 Cap¨ªtulo 306 #Cap¨ªtulo 306 ¨C Viejos amigos e Dos horas m¨¢s tarde, Sinir y yo damos bienvenida a nuestros amigos a nuestra casa para un desayuno informal y un caf¨¦. ¨C ¨C o mimosas, seg¨²n preferencia para celebrar el bautismo a luz de luna de Rafe. Puedo decir que nuestros invitados se est¨¢n arrastrando (despu¨¦s de todo, han estado despiertos toda noche), pero el ¨¢nimo est¨¢ alto. ¡°Wow¡±, digo, recarg¨¢ndome contra el pecho de Sinir con un croissant en una mano y una taza de caf¨¦ en otra. Afortunadamente, Rafe est¨¢ dormido en su peque?o cochecito reclinable. Normalmente lo acostar¨ªa en su cuna, pero quiero que gente pueda despedirse si tienen que irse. ¡°No puedo creer que todos sigan despiertos¡±, digo, mirando a nuestros amigos y familiares. ¡°Quiero decir, s¨¦ que estamos en horario de beb¨¦s, por lo ques horas normales ya no significan nada, pero todos los dem¨¢s¡­¡± ¡°Es una ocasi¨®n especial¡±, murmura Sinir; bajando su rostro hacia mi cabello y olfateando largamente mi aroma. ¡°Estamos acostumbrados. En cultura de los lobos, los ni?os cambiaformas son m¨¢s raros de lo que nos gustar¨ªa, por lo que nos tomamos el tiempo para celebrarlos cuando nacen¡±. ¡°Eso es tan lindo¡­¡± digo, olfateando un poco, mis ojos se llenan de l¨¢grimas. ¡°?Qu¨¦?¡± Pregunta Sinir, alej¨¢ndose un poco de m¨ª, sorprendido. ¡°?Est¨¢s ¨C por qu¨¦ est¨¢s llorando ¨CProperty ? N?velDrama.Org. (( ¨C Lo golpe¨¦, ri¨¦ndome un poco. ¡°?Qu¨¦! ?Hormonas! ?Estoy cansado! D¨¦jame ser.¡± Luego me limpios l¨¢grimas des mejis y sonr¨ªo a pesar de es. Honestamente, estoy abrumada y agradecida por todo el amor que nuestra familia le ha mostrado a nuestro beb¨¦. ¡°Realmente es una hermosa tradici¨®n¡±, murmuro, y Sinir me besa en meji antes de alejarse para har con algunos de los Alfas que han venido a ver a su nuevo pr¨ªncipe. Mientras Sinir se aleja, Isabel r¨¢pidamente se acerca a mido para ocupar su lugar. ¡°H, mam¨¢¡±, dice, d¨¢ndome una c¨¢lida sonrisa mientras pasa un brazo alrededor de mi cintura. ¡°?C¨®mo est¨¢s?¡± ¡°?Olv¨ªdate de mi!¡± Grito, envolviendo mis brazos alrededor de e de nuevo, ¡°?c¨®mo est¨¢s? ?C¨®mo est¨¢n James y Sadie? ¡°Son buenos¡±, dice, pero forma en que le sonr¨ªe a su pareja al otrodo de habitaci¨®n me deja saber que sus pbras son un eufemismo. James levanta una mano hacia m¨ª, peque?a Sadie est¨¢ desplomada sobre su hombro, profundamente dormida. ¡°? Quieres pone arriba en una des habitaciones de invitados?¡± Le pregunto a Isabel r¨¢pidamente, tomando su mano y apret¨¢nd. ¡°Puedes quedarte todo el tiempo que quieras ¡­ ¡° ¡°No¡±, dice, d¨¢ndome una sonrisa. ¡°Me alegra mucho que pudi¨¦ramos estar aqu¨ª y conocer al beb¨¦, pero ambos queremos llegar a casa. Tenemos ¡­ mucho trabajo que hacer all¨ª¡±. Entonces su rostro cambia y siento que se me revuelve el est¨®mago al verlo. ¡°?Est¨¢ todo bien?¡± Pregunto, ansiosa, tirando de su mano e inst¨¢nd a que me lo cuente. E se? un peque?o sof¨¢ de dos zas en esquina y sigo hasta all¨ª, con el peque?o cochecito de Rafe a cuestas , para que estemos lejos de todos y lo m¨¢s privados que podamos ser. ¡°E¡±, dice Isabel, con voz suave y un poco triste, ¡°s¨¦ que has estado distra¨ªda, y no tiene nada de malo que hayas tenido un embarazo tan dif¨ªcil, y s¨¦ que el parto no fue f¨¢cil. tampoco deber¨ªas haber prestado atenci¨®n a nada m¨¢s que a tu cuerpo, a Rafe y Sinir¡­ ¡°Por favor, Isabel¡±, le digo, mir¨¢nd fijamente y apretando mi mano, ¡°por favor, s¨®lo d¨ªmelo ¨C ¡°Mi est¨®mago est¨¢ revuelto por culpa al pensar que he descuidado algo cuando podr¨ªa haber ayudado. ¡ª ¡°Es s¨®lo que¡­ no creo que Sinir te haya contado absolutamente todo¡±, dice, ¡°sobre lo grave que es el problema de los refugiados ahora, despu¨¦s de los ¨²ltimos d¨ªas de guerra, cuando estabas en el barco. No es que haya hecho nada malo (Sinir ha logrado muchos avances), pero tenemos m¨¢s ni?os que nunca en nuestros centros, e incluso hay madres que simplemente extra?an a sus hijos. Mi cara se pone p¨¢lida ante idea y miro r¨¢pidamente hacia mi beb¨¦ dormido. Si alguna vez guerra me separara de ¨¦l (simplemente no ten¨ªa idea de d¨®nde estaba ni si lo cuidaban), mi coraz¨®n se desgarra al pensar en ello. Isabel nota mi palidez y mis ojos se llenan de l¨¢grimas. ¡°Por favor, E ¡± , dice en voz baja, mirando ansiosamente hacia donde est¨¢ Sinir. ¡°Lo siento, tal vez no deber¨ªa haberte dicho¡­¡± ¡ª ¨C ¡°No¡±, digo, sacudiendo cabeza y mir¨¢nd con una nueva determinaci¨®n en mi rostro. ¡°Necesito saberlo, Isabel. Me estoy poniendo fuerte, necesito hacer este tipo de trabajo. Si Sinir tiene intenci¨®n de liderar a esta gente, yo no tengo intenci¨®n de quedarme en casa y ser una peque?a ama de casa feliz mientras otros sufren. Quiero ayudar.¡± E asiente, entendiendo. ¡°Sab¨ªa que te sentir¨ªas as¨ª. Por eso te lo dije, no porque¡­ bueno, E, si todav¨ªa te est¨¢s recuperando, primero debes concentrarte en ti misma. Puedes ser tan desinteresado que siempre pones a los dem¨¢s por dnte de ti mismo¡±. ¡ª Mi coraz¨®n se anda y respiro profundamente, todav¨ªa preocupada pero conmovida por preocupaci¨®n de mi amigo. E me conoce tan bien. ¡°Gracias, amor¡±, le digo, d¨¢ndole una peque?a sonrisa. ¡°Cuidar¨¦ de m¨ª y de mi familia. Pero yo tambi¨¦n voy a ayudar. ?Usted pude decirme? ?Qui¨¦n es el m¨¢s afectado? ?Por d¨®nde deber¨ªa empezar? ¡°Bueno¡±, dice, bajando voz y mirando alrededor de habitaci¨®n. ¡°Esplicado.¡± Le frunzo el ce?o, sin entender, pero d¨¢ndole el espacio para resolver sus pensamientos. ¡°E¡±, dice, ahora m¨¢s urgente, ¡°ambos sabemos que eldo derecho gan¨® esta guerra. Que Damon habr¨ªa trabajado para privar a los humanos de sus derechos porpleto, para esvizarlos si pudiera. Sinir, lo sabemos, quiere igualdad de derechos y paz, pero hay personas incluso deldo de Sinir que todav¨ªa tienen¡­ ideasplicadas sobres jerarqu¨ªas entre cambiaformas y humanos. Asiento, entendi¨¦nd, recordando los consejos durante guerra cuando incluso algunos de Los aliados de Sinir miraron de reojo a los humanos, a Cora, mi propia hermana. Frunzo el ce?o al pensar en ello, al ver a algunos de esos hombres en esta s ahora. Suspirando, me vuelvo hacia Isabel. ¡°Te escucho y soy consciente. Es algo en lo que s¨¦ que Sinir est¨¢ trabajando, pero¡­ los viejos prejuicios son dif¨ªciles de eliminar. Pero, Isabel, ?qu¨¦ tiene eso que ver con los refugiados? Pregunto, confundido. E se encoge un poco de hombros. ¡°Simplemente significa queo los humanos estaban menos preparados para guerra ¨C les sali¨® un poco de nada ¨C no tienen los recursos que tienen los lobos para ayudar a su gente despu¨¦s. Y hay algunos entre los cambiaformas que est¨¢n ansiosos por desviar todos los recursos hacia los cambiaformas primero, es decir¡­¡± Dej¨¦ escapar una gran exhci¨®n, tanto de cansancioo deprensi¨®n. ¡°Que los humanos se llevan peor parte¡±. Isabel asiente lentamente. ¡°En todass ¨¢reas¡±, dice lentamente, ¡°y E¡±, se muerde elbio, mir¨¢ndome a los ojos y tal vez sin querer decirlo, ¡°significa que¡­ el resentimiento se est¨¢ acumndo. Los humanos se sienten enga?ados y ahora que saben verdad, en muchos sentidos parece que Sinir les ha ofrecido paz pero no les est¨¢ dando los recursos para sobrevivir a su nueva realidad¡±. Mis cejas se levantan ante esto y sigo mi rei¨®n instintiva para defender a mi pareja. ¡°Sinir est¨¢ haciendo todo lo que puede ¨C ¡°Lo s¨¦, E¡±, dice Isabel en voz baja, inclin¨¢ndose hacia adnte para poner una mano tranquilizadora en mi rodi. ¡°Solo digo, ?desde perspectiva humana? ¡­La confianza no est¨¢ ah¨ª. Necesitan ayuda y necesitan una raz¨®n para creer en Sinir¡±. Asiento, aparto vista de mi amigo y miro al vac¨ªo un poco, tratando de descubrir qu¨¦ puedo hacer a continuaci¨®n. ¡°Tal vez¡±, sugiere Isabel en voz baja, ¡°supa?era, que fue criadao humana durante mayor parte de su vida y pens¨® que era humana hasta que concibi¨® un ni?o lobo, y que tiene una hermana humana¡­¡± Me vuelvo hacia Isabel y asiento lentamente. ¡°Quiz¨¢s soy el v¨ªnculo que necesitamos¡±. ¨C necesitamos su ayuda. T¨² Le doy a mi amiga una c¨¢lida sonrisa y e aprieta mi mano, un nienza a formarse entre nosotros. Por favor qu¨¦date, le susurro , sacudiendo un poco cabeza. ¡°Te necesito aqu¨ª, podr¨ªas hacer mucho bien aqu¨ª, en mi equipo¡±. E suspira y mira hacia James, consider¨¢ndolo. ¡°Har¨¦ con ¨¦l¡±, dice , sonriendo a su pareja y a su peque?a. ¡°Decidiremos juntos qu¨¦ es lo mejor¡±. Cap铆tulo 307 Cap¨ªtulo 307 #Cap¨ªtulo 307 ¨C ? C¨®mo te atreves ? e Mis invitados me sorprenden qued¨¢ndose casi hasta el mediod¨ªa. Bueno, al menos algunos de ellos, principalmente aquellos que empezaron a darle fuerte as mimosas cuando regresamos a casa y luego pasaron al whisky. Despu¨¦s de que el beb¨¦ se despierta y almuerza un poco, vuelvo bostezando al frente de casa, donde sonr¨ªo al ver que Sinir se ha aflojado corbata y est¨¢ disfrutando de una peque?a broma con Roger y algunos de los otros Alfas. ¨C Isabel y James han regresado a su hotel para dejar que peque?a Sadie duerma en paz, pero Cora sigue aqu¨ª, acurrucada. Me siento en un sof¨¢ y medio dormido mientras Henry (me r¨ªo al verlo un poco borracho tambi¨¦n) le cuenta historias de su juventud. Me acerco a ellos, cansada pero feliz de ver a todos divirti¨¦ndose. ¡°?C¨®mo est¨¢s, E?¡±, pregunta Henry, sonri¨¦ndome c¨¢lidamente y mirando al beb¨¦, quien lo mira con curiosidad cuando se lo entrego. ¡°Estoy bien, feliz¡±, les digo, sonri¨¦ndoles a ambos. ¡°Aunque no dir¨ªa que no a algo pronto¡­¡± ¡°Oh, Dios m¨ªo¡±, dice Henry, mirando el reloj. ¡°Nos hemos quedado m¨¢s tiempo de lo permitido¡­¡± mi cama ¡°No¡±, digo, horrorizado conmigo mismo por unentario tan grosero, ¡°no fue una insinuaci¨®n. Lo siento, qu¨¦date¡±. ¡°No, E ¡± , dice Cora, riendo y poni¨¦ndose de pie. ¡°Henry tiene raz¨®n, y t¨² tambi¨¦n: es tarde. O temprano o¡­¡± frunce el rostro al concentrarse, ¡°lo que sea. ?Tiempo de ir a casa!¡± Ambos le damos un beso de despedida a Henry antes de que ¨¦l me devuelva a mi beb¨¦ y se dirija hacia puerta. Cora se inclina para darme un beso de despedida tambi¨¦n , pero acerco y le susurro al o¨ªdo antes de que pueda alejarse, el beb¨¦ se queja un poco por ser astado, s¨®lo un poco, entre nosotros. ¡°Cora, ?por qu¨¦ no vino el doctor Hank hoy?¡± E me frunce el ce?o, un poco disgustada, mientras se endereza de nuevo. ¡°Bueno, ?lo invitaste?¡± ¡°Por supuesto que lo invit¨¦¡±, le digo, entrecerrando los ojos hacia e. Pero luego dudo. ¡° O ¡­¡± Me llevo mano a boca y me doy cuenta¡­ ¡°?Cora! ?Pens¨¦ que lo ibas a traer! ?No le envi¨¦ una invitaci¨®n porque supuse que vendr¨ªao tu pa?ante! E me levanta una ceja, un poco ofendida. ¡°E, Hank no es mi novio¡­¡± ¡°??¨¦l no es?!¡± Yo jadeo. Luego me paso una mano frustrada por cara, confundida. ¡°Cora, si ¨¦l no es tu novio entonces ?qu¨¦ es?¡± ¡°?¨¦l es lo que sea!¡± ¡ªsisea, mirando torpemente alrededor de habitaci¨®n con esperanza de que nadie est¨¦ escuchando. Noto que sus ojos se detienen en Roger y juntans piezas. ¡°Cora¡±, digo , cruzando los brazos sobre el pecho. ¡°Hank me dijo que quiere construir una vida contigo _ ¡°?Qu¨¦! ?Cu¨¢ndo ¨¦l¡­? ¡°Pero si lo detienes porque est¨¢s dejando un espacio abierto para otra persona¡­¡± ¡°? E! Pens¨¦ que quer¨ªas que yo¡­ ¡°? Quiero que seas feliz!¡± Interrumpo, mi voz se eleva con frustraci¨®n. Mis pbras resuenan un poco por habitaci¨®n y me sonrojo al darme cuenta de que nuestra peque?a pelea es¡­ bueno, ya no es exactamente privada. Tomo a mi hermana por el hombro y giro hacia esquina de habitaci¨®n. ¡°Est¨¢s empezando a cruzar una l¨ªnea, E¡±, dice Cora, mir¨¢ndome. ¡°Esta es mi vida y mi negocio ¨C ?y t¨² te est¨¢s metiendo en mi cabeza! ?Dici¨¦ndome que quieres que sea feliz, y luego dici¨¦ndome que quieres que est¨¦ con Roger, y luego grit¨¢ndome por no haber llevado a Hank a una manada literal de lobos para un bautismo m¨¢gico a luz de luna! Exasperada, Cora se pasa mano por el pelo. ¡°?Ya ni siquiera s¨¦ lo que quiero, E, porque est¨¢s demasiado ocupada dici¨¦ndome lo que quieres!¡± Inspiro profundamente por nariz, mirando a mi hermana pero¡­ bueno, escuch¨¢nd. ¡°Solo quiero lo mejor para ti, Cora¡±, le respondo, un poco enojado. ¡°?Y pens¨¦ que hab¨ªas decidido que ese era Hank! Pero si a¨²n mantienes espacio para Roger¡­ Ahora vuelvo mi mirada hacia parte posterior de su cabeza, enojada de nuevo. ¡°?Qu¨¦ pas¨® en esos bosques? ?Te dijo algo? ?Te bes¨®? ¨C ¡°E¡±, dice Cora, tom¨¢ndome por los hombros y sacudi¨¦ndome un poco, aunque puedo ver un sonrojo en sus mejis. ¡°D¨¦jalo ir.¡± ¡°Bien¡±, miento, todav¨ªa frunci¨¦ndole el ce?o. Cora suspira y niega con cabeza. ¡°Estoy cansada, E¡±, dice, mirando hacia puerta y luego hacia m¨ª. ¡°Me voy a casa, pero no quiero dejarlo as¨ª. Fue una gran noche, realmente¡­especial. ?Podemos simplemente decirnos que nos amamos y luego ir a tomars siestas que tanto necesitamos? ¡°S¨ª¡±, suspiro, mis ojos se suavizan mientras acerco a mi hermana a m¨ª. ¡°Lo siento, Cora, tienes raz¨®n. Estoy¡­ debo estar muy cansado. Ha sido una gran noche¡±. ¡°Lo hiciste incre¨ªble¡±, me murmura Cora, y luego se inclina para besar cabeza del beb¨¦ antes de apretar mi mano y dirigirse hacia puerta, deteni¨¦ndose para despedirse de algunas personas al salir. Veo a mi hermana irse, sinti¨¦ndome culpable por molesta por eso, pero¡­ Bien. Todav¨ªa estoy enojado. 1 Y s¨¦ exactamente con qui¨¦n desquitarme. Convenientemente, Roger se aleja del grupo de Alfas con los que ha estado hando y se dirige al peque?o bar que instmos para volver a llenar su bebida. Lo intercepto en el camino. ¡°Al¨¦jate de Cora ¨C ¡°digo, par¨¢ndome frente a ¨¦l y apunt¨¢ndole con el dedo a cara¡±. S¨¦ lo que pas¨® entre ustedes dos esta noche¡± ¨C eso es mentira, pero ¨¦l no lo sabe y creo que est¨¢s siendo desagradable con e, Roger. ¨C ¡°?Qu¨¦?¡± Roger dice, parpadeando hacia m¨ª,pletamente sorprendido. ¡° E, yo¡­¡± ?? ¨C ¡°?Hablo en serio, Roger!¡± Digo, mi ira se hace m¨¢s profunda cuando ¨¦l no cumple inmediatamente con mis demandas. Sostengo a mi beb¨¦ fuerte contra mi pecho mientras doy otro paso hacia ¨¦l. ¡°Te est¨¢s metiendo con mi hermana, y no voy a dejar que le rompas el coraz¨®n m¨¢s de lo que ya lo has hecho¡­¡± ¡°?E!¡± ¡ªesta Roger, apartando mi dedo, que, lo admito, se acerca peligrosamente a su cara. ¡°?Ni siquiera s¨¦ de qu¨¦ est¨¢s hando!¡± Entrecierro los ojos hacia ¨¦l. ¡°No te hagas el tonto conmigo, Roger. Sabes que e todav¨ªa siente algo por ti, pero si no tienes intenci¨®n de toma en serio porque nunca podr¨¢ tener hijos tuyos, entonces debes deja en paz. D¨¦j ir y estar con alguien que pueda aprecia por maravillosa mujer que es, ya sea que pueda darles hijos o no¡±. Entonces veo que algo cambia en el rostro de Roger. Se pone un poco p¨¢lido y se queda boquiabierto, como si¡­ bueno,o si le hubiera contado el secreto interno que ha estado atormentando su coraz¨®n durante semanas. Siento una peque?a sonrisa amarga y victoriosa en misbios. ¡°E¡±, suspira Roger, dando un paso m¨¢s cerca de m¨ª. ¡°Es m¨¢splicado que eso¡­¡± ¨C ¡°Realmente no lo es¡±, insisto, sacudiendo cabeza hacia ¨¦l, con los ojos muy abiertos. ¡°Yo alguien que durante a?os fue menospreciada por su pareja porque no pod¨ªa tener hijos sin culpa suya. ¨C ¨C Property ? N?velDrama.Org. El rostro de Roger cae a¨²n m¨¢s cuando digo esto, culpa est¨¢ escrita obviamente en sus rasgos ahora. No lo hab¨ªa armado antes, me doy cuenta de que lo que le est¨¢ haciendo a Cora tiene mucho en¨²n con c¨®mo Mike me trat¨® antes de conocer a Sinir. ¨C o podr¨ªa tener un ¨C ¡°Te estoy diciendo ahora mismo¡±, contin¨²o, ¡°que ames por qui¨¦n es y c¨®mo es, o que dejes en paz. Pero no te atrevas a arrastra s¨®lo para romperle el coraz¨®n, Roger Sinir. Si haces eso, te har¨¦ pedazos¡±. Las ¨²ltimas pbrass pronuncio entre dientes, y lo digo en serio. Estoy tan alterada que ni siquiera me doy cuenta de que Sinir viene detr¨¢s de m¨ª. ¡± E ¡°, dice mipa?ero, severo. ¡°Tienes que dar marcha atr¨¢s¡±. Me giro hacia ¨¦l, mirando fijamente a su gigantesco yo Alfa. ¡°?Qu¨¦, me vas a decir que estoy equivocado?¡± Le pregunto, justo. ¡°Porque si es as¨ª¡±, digo, mir¨¢ndolos a los dos , con mi beb¨¦ reci¨¦n nacido todav¨ªa apretado contra m¨ª, ¡°?Me enfrentar¨¦ a los dos a vez ! ¡° Cap铆tulo 308 Cap¨ªtulo 308 #Cap¨ªtulo 308 ¨C Entre un hermano y unpa?ero Sinir S¨¦ que es un poco perverso, pero, mientras miro a mi peque?a y furiosapa?era Spitfire, mir¨¢ndonos furiosamente entre mi hermano y yo, quienes superamos en peso tres o cuatro veces¡­ Maldita sea, pero se me pone un poco duro. E es tan apasionada, y cuando est¨¢ tan alterada, todo lo que quiero hacer es agarra, lleva escaleras arriba y redirigir esa ira hacia¡­ ¡°E¡±, suspira Roger, mirando sus pies. ¡°Estoy¡­ no s¨¦ qu¨¦ decir¡±. ¡°Maldita sea, no lo haces¡±, gru?e e, girando hacia ¨¦l yenzando a avanzar hacia ¨¦l de nuevo. ¡°Suficiente¡±, gru?o, alcanzando su brazo, el que no tiene el beb¨¦, y envolviendo mi mano firmemente alrededor de ¨¦l. Se gira y me mira, con un peque?o gru?ido en susbios regordetes, pero cuando ve la frialdad en mi cara y en mis ojos, E duda, s¨®lo un poco. Y luego reso, cediendo contra su voluntad, su expresi¨®n reflejas pbras que env¨ªa directamente a mi mente: Bien. Pero esto lo pagar¨¢s m¨¢s tarde. Le sonr¨ªo, dej¨¢nd sentir un poco de mi excitaci¨®n a lorgo del v¨ªnculo. Oh nena, le respondo, yo mejor. Veo susbios temr de diversi¨®n, pero no lo suficienteo para calmar su ira porpleto. Entonces se vuelve hacia Roger y le suelto el brazo, confiando en que e se contener¨¢. ¡°Lo siento, Roger¡±, dice con rigidez , haciendo que ¨¦l mire sorprendido. ¡°Quise decir lo que dije pero¡­ entiendo que esplicado. Y este no era el momento ni el lugar¡±. E se encoge un poco de hombros entonces,unicando ramente que lo siente (aunque en realidad no lo siente mucho), pero a¨²n as¨ª termina pelea. Exclusive ? content by N(?)ve/l/Drama.Org. ¡°Est¨¢ bien¡±, dice Roger torpemente. ¡°Um¡±, mi hermano me mira, con verg¨¹enza y arrepentimiento en sus ojos. ¡°Creo que voy a ir¡­ ¡± ¡°Qu¨¦date¡±, digo en serio, dando un paso hacia ¨¦l. ¡°Al menos pasa noche, tenemos mucho espacio. ( ( ¡°No¡±, dice, d¨¢ndonos una peque?a media sonrisa mientras nos mira. ¡°Est¨¢ bien, no estoy lejos y lo ¨²nico que quiero hacer es estar en mi propia cama¡±. Da un bostezo fingido y estira los brazos. su cabeza. ¡°Est¨¢ bien¡±, digo, metiendos manos en los bolsillos y estudi¨¢ndolo. ¡°Gracias hermano por todo¡±. ¡°Cuando quieras¡±, murmura, acerc¨¢ndose para darme un abrazo y luego agach¨¢ndose para darle a E un inc¨®modo beso en meji y arrojar al beb¨¦ Rafe debajo de barbi. ¡°Nos vemos por aqu¨ª¡± murmura, ramente perdido en sus pensamientos mientras se dirige hacia puerta. Al darse cuenta de que ambos padrinos se han ido , el resto de nuestros invitados r¨¢pidamente reciben el mensaje y pasan los siguientes minutos despidi¨¦ndose. Veo a los ¨²ltimos salir por puerta mientras E lleva al beb¨¦ arriba para acostarlo. Me paro al pie de escalera despu¨¦s de que todos se han ido, suspirando y retrasando el subirs escaleras lo m¨¢s posible. ?Porque lo s¨¦ en el momento en que lleguemos all¨ª? Vamos a tener que tener esta pelea. Suspirando, sacudiendo cabeza, empiezo a subirs escaleras. E est¨¢ lista para m¨ª cuando entro a habitaci¨®n. ¡°?C¨®mo no pudiste respaldarme en esto, Dominic? ¡± , dice E, de pie junto al mois¨¦s del beb¨¦ con los brazos cruzados. ¡°E¡±, digo, apoy¨¢ndome en el marco de puerta y tap¨¢ndome los ojos con mano. ¡°No es que no te respaldo (( ¨C ¡°?Pero no lo hiciste!¡± insiste, y puedo escuchar en su voz que todav¨ªa est¨¢ furiosa. Suspiro , cansada, pero trato de que e no vea mi frustraci¨®n. E tiene derecho a sus emociones en este punto y no quiero invalidar c¨®mo se siente. ¡°Me dijiste que parara¡±, contin¨²a, ¡°?te pusiste de sudo!¡± ¡°No¡±, no estoy de acuerdo en voz baja y uniforme. ¡°No me puse de sudo; solo te ped¨ª que pararas, porque ten¨ªamos otros invitados y no quer¨ªa que los asuntos de Roger y Cora fueran asuntos de todos¡±. ¡°?Es eso lo que est¨¢s diciendo que estaba haciendo?¡± E pregunta, enoj¨¢ndose de nuevo. Abre boca para decir m¨¢s, pero cruzo habitaci¨®n hacia e r¨¢pidamente. (1 ¡°E¡±, digo, colocando mis manos uniformemente sobre sus hombros y mir¨¢nd a cara. ¡°Por favor. Ya s¨¦ que est¨¢s molesto. Pero por favor, sabes que eso no es lo que quise decir. ?Bien?¡± Hace una pausa por un momento y veo contrrse. No puedo evitar sonre¨ªrle, amando ferocidad con que protege as personas que ama. Le abro este sentimiento a lorgo del v¨ªnculo, dej¨¢ndole ver c¨®mo me siento realmente, que no se lo guardo en contra. Entonces E se inclina un poco, suspira y tropieza hacia adnte para apoyarse contra m¨ª. Envuelvo mis brazos alrededor de mi enojada y amorosapa?era, abraz¨¢nd cerca y enroscando mi cuerpo alrededor de e de manera protectora. Por mucho que e ame y luche por aquellos a quienes ama, yo estoy ah¨ª, junto a e, protegi¨¦nd con misma fiereza. ¡°Sabes que siempre te respaldar¨¦, E¡±, murmuro, colocando mi cara contra su cabello. ¡° Lo s¨¦, Dominic¡±, suspira. ¡° Simplemente me¡­ enoj¨¦. Lamento haberme desquitado contigo¡±. ¡± Puedo soportarlo¡±, respondo, sonriendo un poco. ¡°Adem¨¢s, eres realmente sexy cuando te pones as¨ª de nervioso¡±. ¡°??Qu¨¦!?¡± E responde, mir¨¢ndome con sorpresa y un poco de cer en su rostro. ?En serio?¡± ¡°ro¡±, digo, pasando una mano por su bonito cabello dorado rosa. ¡°?Verte enfrent¨¢ndote a dos Alfas as¨ª, luciendoo si estuvieras listo para derrotarnos a ambos de rodis con un beb¨¦ en tu cadera? Maldita mujer.¡± Mis dos ¨²ltimas pbras son un gru?ido lujurioso. ¡°Voy a estar pensando en esa expresi¨®n de tu cara durante mucho tiempo¡±. E me sonr¨ªe y presiona su cuerpo contra el m¨ªo, acerc¨¢ndome y volviendo su rostro hacia m¨ª. ¡°Est¨¢ bien, ahora dime que ten¨ªa raz¨®n. Eso es lo que me pondr¨¢ nervioso¡±. ¡°Ten¨ªas raz¨®n¡±, le susurro, levant¨¢nd en mis brazos. E se r¨ªe y envuelve sus piernas alrededor de mi cintura. ¡°Oh cari?o, dilo de nuevo¡±, me murmura, sus pbras son un susurro gutural. Pero simplemente me r¨ªo y beso su cuello, pasando misbios por su hombro y sobre marca de apareamiento que dej¨¦ all¨ª no hace mucho. Siento un peque?o escalofr¨ªo recorre mientras paso mi lengua sobre e tambi¨¦n. ¡°?Cu¨¢nto tiempo tendremos que esperar?¡± pregunta, su voz un poco entrecortada. ¡°El doctor Hank dijo que tres semanas. La mitad del tiempo de espera despu¨¦s de un embarazo humano¡±. E suspira. ¡°Entonces, queda uno m¨¢s. Pero a¨²n as¨ª, gracias a diosa por esta biolog¨ªa del lobo. No creo que hubi¨¦ramos llegado a seis¡±. Me encojo de hombros, le sonr¨ªo a mi peque?apa?era y dejo que mi mano recorra su trasero. ¡°Habr¨ªamos encontrado formas de ser creativos¡±. ¡°Pero no quiero ser creativa¡±, susurra, sonri¨¦ndome y tocando mi nariz con suya. ¡°Solo te quiero a ti. Puro y simple.¡± 1 La beso de nuevo, lenta y deliberadamente, sin darle todo de m¨ª. No creo que pudiera soportarlo¡­ bueno. Digamos que no quiero excitarme a m¨ª mismo, cuando s¨¦ que no puedo excita a e tambi¨¦n. Luego, llevo a cama y me hundo en e, recost¨¢ndome con e encima de m¨ª. Cap铆tulo 309 Cap¨ªtulo 309 Cap¨ªtulo 309 ¨C La Nota e Suspiro y extiendo mi cuerpo contra el de Sinir, trazandos l¨ªneas de su cuerpo debajo de su ropa. Cierro los ojos, me rjo, me permito sentir su calidez , disfrutando de alegr¨ªa de tenerlo seguro, sano y cerca, de saber que nuestro beb¨¦ est¨¢ dormido al otrodo de habitaci¨®n. ¡°Aunque est¨¢s de acuerdo conmigo, ?verdad?¡± pregunto en voz baja. ¡°?Todass bromas a undo?¡± Sinir se toma un minuto para considerarlo y luego asiente, con los ojos todav¨ªa cerrados. ¡°Creo que deber¨ªan solucionarlo ellos mismos¡±, responde en voz baja. ¡°Pero estoy de acuerdo, E: si ¨¦l no est¨¢ dispuesto a acepta, ya sea que e pueda darle hijos o no¡­ deber¨ªa dejarle encontrar a alguien que lo haga¡±. ¡°Gracias, Dominic¡±, respondo, mi voz apenas audible, enviando un peque?o pulso de sincera gratitud a trav¨¦s de nuestro v¨ªnculo. ¨¦l le devuelve el amor. Y luego ambos nos rjamos y nuestros cuerpos caen en un ritmo de respiraci¨®n m¨¢s profundo que nos acerca al sue?o. Sue?o que se ve interrumpido, de repente, por el sonido del timbre de abajo. Gimo, levantando mi cabeza del pecho de Sinir. ¡°?Qui¨¦n diablos podr¨ªa ser?¡± ¡°Probablemente alguien que olvid¨® un bolso. O un zapato. O¡­ lo que sea¡±, murmura Sinir, trabajando para sentarse 1. arriba. Yo tambi¨¦n me levanto, dej¨¢ndolo levantarse, sonri¨¦ndole a mi somnolientopa?ero que est¨¢ tan cansado que sus pbras no tienen mucho sentido. Suspira, se pone de pie y yo me levanto con ¨¦l. ¡°Qu¨¦date¡±, dice, poniendo una mano en mi hombro y asintiendo hacia cama. ¡°No¡±, suspiro. ¡°Te pa?o. Probablemente sea para m¨ª, de todos modos. Un paquete o algo as¨ª¡±. De repente, me arrepiento de haber dejado que todo el personal tuviera el d¨ªa libre despu¨¦s de unarga noche. Ser¨ªa bueno que alguien m¨¢s abriera puerta¡­ ¡­pero luego me doy cuenta de que eso es terriblemente ego¨ªsta y privilegiado, y tomo mano de mi pareja, tirando de ¨¦l hacia puerta y agarrando el monitor del beb¨¦ en el camino, encendi¨¦ndolo. ?En qui¨¦n me he convertido realmente, para que me enoje por tener que abrir mi propia puerta? Considerando algunas des condiciones ens que he vivido anteriormente en mi vida, deber¨ªa agradecer a mi estre de suerte que incluso tenga una puerta. Frustrada conmigo misma, bajo corriendos escaleras, con Sinir sigui¨¦ndome con paso firme. Sin embargo, cuando abro puerta , no hay nadie all¨ª. Frunciendo el ce?o, miro a mi alrededor y luego hacia el felpudo , donde hay un pedacito de papel dodo. ¡°?Qu¨¦ es esto ? ¡± Pregunto, inclin¨¢ndome r¨¢pidamente para recogerlo, el monitor del beb¨¦ hace peque?os ruidos est¨¢ticos. en mi mano izquierda. Lo sostengo entre Sinir y yo mientras ¨¦l frunce el ce?o y mira r¨¢pidamente alrededor del vecindario antes de cerrar puerta, obviamente en alerta. ¡°?Est¨¢ dirigido a alguien?¡± pregunta en voz baja, sospechoso. ¡°No¡±, digo, mi curiosidad crece con cada paso. R¨¢pidamente, le doy vuelta al sobre y empiezo deslizar mi dedo debajo del sello cuando Sinir agarra mi mano. ¡°E¡±, dice, con voz ¨¢spera por preocupaci¨®n. ¡°No.¡± ¡ª ¡°?Qu¨¦?¡± Pregunto, mir¨¢ndolo, de repente me preocupo. ¡°?Por qu¨¦?¡± ¨¦l niega con cabeza. ¡°Yo simplemente¡­ es extra?o. Trat¨¦moslo con cuidado. ?Est¨¢ bien?¡± ¡°Est¨¢ bien¡±, digo. ¨¦l extiende su mano y coloco carta en su palma abierta. ¡°Vamos, ¡± dice, tomando mi mano y dirigi¨¦ndose a cocina. Lo sigo con impaciencia, desesperada por saber, mientras un peque?o nudo de ansiedad se forma en mi est¨®mago. Cuando entramos a cocina, Sinir pone una mano en mi hombro y me hace caminar hacia atr¨¢s hasta que mi espalda queda presionada contra puerta de despensa. ¡°Qu¨¦date aqu¨ª¡±, murmura, todav¨ªa mirando carta, y luego cruza r¨¢pidamente hacia el bloque de carnicero junto al fregadero. ¡°Sinir¡±, mo, sosteniendo el monitor del beb¨¦ con fuerza entre mis manos. ¡°Por qu¨¦ (( ¡°Precauciones¡±, responde concentr¨¢ndose en nota. Luego, lo coloca con cuidado en el bloque de carnicero y agarra un cuchillo, alejando su cuerpo lo m¨¢s que puede mientrasienza a cortar con cuidado el sello pegajoso que mantiene cerrado el sobre. ¡°Qu¨¦¡±, digo, ri¨¦ndome un poco desesperadamente, queriendo restarle importancia, esperando, necesitando que ¨¦l est¨¦ reionando exageradamente en este momento, ¡°?crees que va a explotar o algo as¨ª?¡± ¨¦l no me responde, solo lentamente termina de cortar el sello. Cuando no pasa nada, se pone de pie. ¡°?Qu¨¦ es?¡± Susurro, mi ansiedad me mantiene absolutamente nerviosa. Mi coraz¨®n est¨¢ acelerado ahora ¨C ¡°Solo un minuto m¨¢s, E¡±, murmura Sinir, levantando una mano para detenerme. No puedo quitarle los ojos de encima mientras se acerca al sobre, sosteni¨¦ndolo con cuidado en sus manos y volte¨¢ndolo , agit¨¢ndolo para ver qu¨¦ cae. Pero del sobre s¨®lo cae un trozo de papel que choca ligeramente contra madera. Sinir se toma un minuto para pinchar el trozo de papel con su cuchillo, d¨¢ndole vuelta, asegur¨¢ndose de que no haya nada extra?o en ¨¦l, y luego se endereza y se acerca al bloque de carnicero, rjando los hombros. ¡°Es s¨®lo una nota¡±, dice, mir¨¢ndome, confundido. ¡°Oh, Dios m¨ªo¡±, exhalo, aliviado, corriendo a sudo. ¡°Me ten¨ªas volviendo loco, Dominic ¡± . ¡ªdigo, mir¨¢ndolo un poco mientras lo rodeo con mis brazos y lo miro. ¡°?Qu¨¦ dice?¡± Se encoge un poco de hombros y abre nota, revndo un garabato escrito apresuradamente en su interior, solo unas pocas l¨ªneas. Ambos lo le¨ªmos apresuradamente. Y luego parpadeo, sangre se me escapa de cara mientras lo leo de nuevo, el horror corre por mis venas. Lo siento, esto llega demasiado tarde, pero ten¨ªa que hacer lo correcto. Vienen por ¨¦l por el bebecito ¨C ¨C Los que lo hicieron , los que nearon que naciera¡­ Ellos vienen Lomento Mi rostro se acerca al de Sinir, mi respiraci¨®n se entrecorta. Apenas puedo llevar aire a mis pulmones mientras entro en p¨¢nico . ¨C El rostro de Sinir todav¨ªa est¨¢ lleno de rabia mientras lee nota una y otra vez y luego arruga en su pu?o, que golpea contra el tajo de carnicero. ¡°Oh, Dios m¨ªo¡±, le susurro, todo mi cuerpo temndo. ¡°Dominic ¨C ?qui¨¦n ¡°El beb¨¦¡±, gru?e, girando hacia puerta. Y luego jadeo y miro hacia el monitor que tengo ens manos, haciendo clic en los botones, sin escuchar nada m¨¢s que est¨¢tica, pero tambi¨¦n viendo, sin ver nada. Exclusive ? content by N(?)ve/l/Drama.Org. ¡°Oh, Dios m¨ªo¡±, jadeo, mi aliento me abandona porpleto mientras alzo mis ojos hacia cara de Sinir. ¡°El beb¨¦ ¨C ¡° Mipa?ero se aleja de m¨ª,nz¨¢ndose hacia el y Me escabullo detr¨¢s, pulsando mis extremidades tan fuerteo puedo, subiendo los escalones de dos en dos. ¡ª Pero mipa?ero es demasiado r¨¢pido para m¨ª, y r¨¢pidamente me deja atr¨¢s mientras subes escaleras, con un gru?ido en losbios y muerte en los dientes por cualquier cosa (cualquiera) que pueda encontrar y que represente una amenaza para nuestra vida. ni?o ¨C ¨C ¨C Estoy medio pasillo detr¨¢s cuando Sinir irrumpe en nuestra habitaci¨®n , con un rugido en su aliento mientras entra. Cuando llego, jadeando, a puerta, golpeo el marco de puerta, incapaz de moverme m¨¢s mientras veo a mipa?ero cruzar habitaci¨®n corriendo hacia el mois¨¦s. En todo caso, alguien hastimado a mi beb¨¦. Contengo respiraci¨®n y veo a mi pareja inclinarse sobre peque?a cesta nca, buscando a nuestro hijo. (2) Cap铆tulo 310 Cap¨ªtulo 310 #Cap¨ªtulo 310 ¨C Defensa e Sinir acerca su rostro al m¨ªo, con alivio en cada l¨ªnea de su rostro. ¡°Est¨¢ bien¡±, dice, su cuerpo temndo con adrenalina no utilizada, ¡°¨¦l est¨¢¡­ est¨¢ aqu¨ª¡­ todav¨ªa est¨¢ dormido¡­¡± Un sollozo sale de mi garganta mientras cierro los ojos y me hundo en el suelo, todav¨ªa agarrada al marco de puerta, incapaz de detener los temblores que recorren mi cuerpo. El ¨²ltimo minuto, incluso los ¨²ltimos treinta segundos, fueron algunos de los m¨¢s horribles de mi vida. N?velDrama.Org owns all content. ¨C La idea, mera idea de que alguien hubiera venido por mi beb¨¦, mi nuevo hijo, a quien amo tanto, por quien trabaj¨¦ tan duro para traerlo a este mundo, Estoy sollozando libremente ahora, incapaz de recuperar el aliento, el p¨¢nico se apodera de m¨ª ante el pensamiento. Apoyo mi cabeza contra madera, presionando mi cara contra e, incapaz de contenerme, incluso de ¨C pensar hacer cualquier cosa excepto llorar con todo mi coraz¨®n de miedo, p¨¢nico, dolor y alivio por lo que pens¨¦ que hab¨ªa sucedido, pero que en realidad no sucedi¨® en absoluto. ¨C Apenas siento a Sinir mientras se agacha a mido, su mano c¨¢lida en mi espalda, y es s¨®lo cuando escucho el peque?o maullido de infelicidad de Rafe que giro mi cara hacia ¨¦l. Sinir est¨¢ arrodido a mido, con l¨¢grimas corriendo por su rostro, sosteniendo a mi beb¨¦ hacia m¨ª: Rafe es tan peque?o y precioso que casi cabe en enorme mano de su padre. Desesperada, agarro a Rafe, necesitando su realidad corp¨®rea contra m¨ª. Entonces lloro m¨¢s fuerte, pero puedo respirar profundamente mientras sostengo a mi beb¨¦ en mis brazos, lo presiono contra mi pecho y le paso una mano temblorosa por el cabello. ¨¦l tambi¨¦n est¨¢ llorando un poco ahora, su sue?o se ha interrumpido. ¡°T¨²¡±, digo, con voz temblorosa mientras miro a Sinir, ¡°t¨² no deber¨ªas haberlo despertado¡±. Sinir niega con cabeza y su propiobio tiem mientras intenta mantenerse en pie. ¡°Lo necesitabas m¨¢s de lo que ¨¦l necesitaba dormir, lo necesitamos¡±. ¡ª ( ( Entonces Sinir se deja caerpletamente en el suelo, atray¨¦ndonos a m¨ª y al beb¨¦ a su regazo y rode¨¢ndonos con sus brazos. Puedo sentir su respiraci¨®n cada vez m¨¢s profunda detr¨¢s de m¨ª mientras miro a mi hijo, haci¨¦ndolo car y ayud¨¢ndolo a volver a dormirse. Pasa mucho tiempo antes de que lo haga, pero cuando finalmente lo hace, respiro profundamente y vuelvo a mirar a mi pareja. ¡°?Qu¨¦ vamos a hacer?¡± Pregunto, desconcertada, desesperada. ¡°Lo que siempre ¨ªbamos a hacer ¡± , responde Sinir, con voz f¨¦rrea. ¡°Protege a nuestra familia¡±. Entonces se encuentra con mis ojos, su mirada verde brindo con ferocidad. ¡°Nadie tocar¨¢ a nuestro hijo , E¡±, promete. ¡° Tienes mi pbra al respecto. Morir¨¦ antes de dejar que alguien lo toque¡±. Asiento lentamente , creyendo cada pbra. Luego , con una nueva resoluci¨®n creciendo en m¨ª, respiro profundamente y me levanto del regazo de Sinir. de pie cons piernas temblorosas. ¡°?D¨®nde est¨¢ nota?¡± Pregunto, sorprendida por solidez de mi voz. ¡°Aqu¨ª¡±, dice Sinir, desplegando su pu?o que creo que probablemente hab¨ªa cerrado desde que dobl¨® nota primera vez. ¡° Lo hacemos¡±, digo, olisqueando un poco y mirando alrededor de habitaci¨®n. ¡°?Tenemos suficiente seguridad para esto?¡± ¡°No ¡± , gru?e Sinir, levant¨¢ndose tambi¨¦n y cruzando habitaci¨®n hacia donde est¨¢ su tel¨¦fono en la mesita de noche. ¡° Lo configurar¨¦ ahora. ?Hasta entonces, E? dice en serio. ¡°Ninguno de nosotros sale de esta habitaci¨®n. Ni una s vez. Todos vamos a permanecer dentro del campo de visi¨®n de los dem¨¢s hasta que seguridad est¨¦ en su lugar. ?Se entiende eso? Asiento, sinti¨¦ndome un poco mejor al escuchar orden Alfa arraig¨¢ndose en voz de mi compa?ero. Luego, vuelvo a cuna de Rafe, movi¨¦ndome lenta y deliberadamente. Cuando llego, acuesto tranqumente a mi beb¨¦ para que pueda descansar, exhalo profundamente mientras me levanto y paso mis manos por mi vestido. ¨C quien Siento que el control vuelve a m¨ª cada vez m¨¢s a medida que pasa cada momento. Esta persona que es¡­ me asust¨®, lo admito. Pero mientras miro a mi hijo y escucho a mi pareja dar ¨®rdenes a mi tel¨¦fono, me aseguro de que ?qui¨¦n sea? Se han enfrentado as personas equivocadas. Mi hijo es lo m¨¢s preciado para m¨ª en este mundo. Mipa?ero es el Alfa m¨¢s poderoso del mundo , quiz¨¢s ese haya nacido alguna vez. ?Y yo? Bien. Digamos que ser¨¢ mejor que est¨¦n preparados para enfrentar ira de una diosa, si alguna vez quieren para tomar lo que es m¨ªo. Y este beb¨¦ es m¨ªo. Quince minutos m¨¢s tarde, casa est¨¢ repleta de guardias. No hablo con ninguno de ellos y dejo que Sinir se encargue del asunto. En lugar de eso, me siento en el sill¨®n aldo del mois¨¦s de Rafe, con el cesto cerca de m¨ª, sin permitir que nadie se acerque a nosotros. Mi loba dentro de m¨ª tiene el pelo erizado, mirando a cada persona que pasa por puerta de habitaci¨®n con los dientes al descubierto , sospechosa. ¨¦se, me dice, es ¨¦l. es el, lo se Lo s¨¦, ?no viste sus ojos furtivos? La hago car, aprieto los dientes y me digo a m¨ª mismo que Sinr ramente ha examinado a nuestro equipo de seguridad. ¨C que no dejar¨ªa entrar a nadie en esta casa a menos que se hubiera asegurado su lealtad a?os antes. A¨²n as¨ª ¨C gru?e mi lobo ¨C alguien se acerc¨® lo suficienteo para dejar una nota en nuestra puerta. ?Qu¨¦ tan buena podr¨ªa haber sido su seguridad? O, incluso si su seguridad es tan buenao pensamos, ?cu¨¢les son los agujeros? Asiento, ansiedad de mi lobo alimenta m¨ªa. ?Era alguien que conoc¨ªamos, alguien que abandonaba fiesta? ?Fue un amigo, alguien a quien apreciamos? Mi mente gira en muchas diriones diferentes, todas es oscuras y retorcidas. A¨²n as¨ª, aunque mi lobo me ara?a dentro, inst¨¢ndome a perseguirlos a todos, a cerrars puertas, espero, pacientemente, a que mi pareja entre en habitaci¨®n. Mi confianza est¨¢ en ¨¦l: ¨¦l nos proteger¨¢. Esto, lo s¨¦, en mis huesos. Pronto mi paciencia da sus frutos y Sinir regresa a habitaci¨®n. ¡°E¡±, dice suavemente, mir¨¢ndome de pies a cabeza y luego mirando a Rafe, todav¨ªa dormido en su cama. ¡°?Est¨¢s bien? ?Es ¨¦l?¡± ¡°Estamos bien¡±, digo simplemente, mir¨¢ndolo a cara y haci¨¦ndole saber que aunque no estoy bien (ni mucho menos, de hecho) estamos lo suficientemente bieno para no necesitar su atenci¨®n directa. inquietud. Sinir lee esto en mi rostro y asiente bruscamente. ¡°?Bien?¡± Pregunto, toda alegr¨ªa y el amor que este d¨ªa suscit¨® en m¨ª, apisonados en lo m¨¢s profundo de mi coraz¨®n. En este momento no queda nada en m¨ª, excepto una determinaci¨®n sombr¨ªa. ¡°?Que has descubierto?¡± ¡°Una vieja pista¡±, dice Sinir, suspirando y agach¨¢ndose a mido. ¡°Una investigaci¨®n que iniciamos hace meses y que se perdi¨® en guerra¡±. Ladeo cabeza hacia undo, con curiosidad. ¡°E¡±, dice, tomando mi mano, ¡°?te acuerdas? ?Ens primeras etapas de su embarazo, investigaci¨®n queenc¨¦ sobre qui¨¦n cambi¨®s muestras de esperma en primer lugar? Parpadeo, mi mente regresa instant¨¢neamente a lo que se sienteo otra vida. ¡°Nosotros¡­ ni siquiera est¨¢bamos emparejados entonces. Ni siquiera est¨¢bamos¡­ juntos. Yo era tu¡­ sustituto idental¡­¡± ¨¦l asiente, haciendo se?as y mirando al suelo, ramente frustrado. ¡°Mi equipo descubri¨® que alguien poderoso estaba detr¨¢s del cambio: que no era Cora y tampoco eras t¨², obviamente, pero que alguien s¨ª cambi¨®s muestras. Alguien quer¨ªa que quedaras embarazada de este ni?o. Con Rafe¡±. Jadeo y me llevo mano a boca cuando de repente lo recuerdo. No puedo creer que hayamos dejado pasar esto. ¡°Es mi culpa¡±, dice Sinir, con pena, pena y rid¨ªculo en su voz mientras levanta los ojos hacia m¨ª y toma mi mano. ¡°Yo¡­ lo dej¨¦ pasar. Me distraje. Y ahora¡­ quienquiera que sea los cambi¨¦¡­¡± ¡°Vienen a recoger¡­¡± Respiro, apretando sus dedos con fuerza en los m¨ªos. Alguien ¨C alguien que conoc¨ªa mi linaje, que me conoc¨ªa m¨¢s de lo que yo me conoc¨ªa a m¨ª mismo , quer¨ªa que estuviera embarazada de este ni?o, del hijo de Dominic Sinir. ?Y ahora que ha nacido? Lo quieren. Cap铆tulo 311 Cap¨ªtulo 311 #Cap¨ªtulo 311 ¨C Cora en casa Cora Cuando me despierto son casis ocho de noche y gimo al darme cuenta de que mi horario de sue?o es Y, francamente, ?ahora mismo? Eso suena realmente maravilloso,parado con una noche entera de horas vac¨ªas ens que no tengo nada que hacer m¨¢s que¡­ pensar. Piensa en lo que estoy haciendo en mi vida, piensa en mi carrera que ha ido en una diri¨®n realmente extra?a, piensa en mis rciones¡­ Sobre cierto beso en el bosque. Sobre un dulce doctor que, aparentemente, quiere construir una vida conmigo. Suspiro y me siento, mirando mi peque?o apartamento est¨¦ril. Realmente nunca decor¨¦, me doy cuentao Miro a mi alrededor, los muebles grises y beige, senci ropa de cama,s cortinas sin encanto. Todo es funcional y de alta calidad, pero nada de eso es¡­ ?yo? ?O es eso? Frunzo el ce?o ante mi espacio, pensando en el dulce hogar de E que, aunque Sinir eligi¨® mayor¨ªa de los muebles antes de mudarse, todav¨ªa canta E E E en cada rinc¨®n. es c¨¢lido y dulce y c¨®modo. ?Qu¨¦ dice mi espacio sobre m¨ª? Quiero decir, soy hu¨¦rfano: nunca tuve posesiones ni control sobre el entorno en que viv¨ª, entonces ?d¨®nde habr¨ªa aprendido a decorar? Nunca tuve una madre que me mostrara c¨®mo Entonces, ?d¨®nde estuvo E¡­? Gimo, poniendo los ojos en nco, harta, otra vez, de estar celosa de mi hermana. La amo much¨ªsimo y estoy muy feliz de que tenga lo que quiere en su vida. Pero a veces e es tan¡­ perfecta. Eso me hace darme cuenta de lo infeliz que soy cuando estoy junto a e. Me doy vuelta y tomo mi tel¨¦fono, buscando alg¨²n tipo de distri¨®n de estos pensamientos inquietantes. Pero cuando lo descuelgo lo primero que veo es una de esas rciones que intento evitar y que me dejan una variedad de mensajes. Suspiro y hago clic en abrir mi aplicaci¨®n de mensajes. Hank: H, Cora, ?c¨®mo te fue en el bautismo? ?Cena m¨¢s tarde? Hank: ?Cora? ? Est¨¢s bien ? 2 Hank: Oye , env¨ªame un mensaje de texto cuando te levantes. S¨¦ que estuviste despierto toda noche, pero me preocupa No he tenido noticias tuyas. Suspirando, deslizo los mensajes y hago clic en el resto de mi tel¨¦fono, intentando, con determinaci¨®n, Que no me moleste que no haya nada de Roger. Ni un p¨ªo. Mientras respiro profundamente y reviso mi correo electr¨®nico, aparece otro mensaje de Hank. Hank: Oye, ?est¨¢s en casa? Estoy¡­ quiero decir, esto es un poco pat¨¦tico, pero estoy afuera. ?Me permites entrar? I Mi coraz¨®n se estremece un poco cuando veo eso. Madeja. ¨¦l est¨¢ siendo muy dulce y yo¡­ bueno , no estoy siendo justa con ¨¦l, ?verdad? E tiene raz¨®n. Estoy manteniendo un espacio para Roger, uno que ¨¦l ni siquiera quiere; a pesar de lo que pudo haber pasado entre nosotros anoche, no cambia nada. Y hay un hombre parado afuera de mi puerta con cerdo mooshoo, muriendo por amarme. Dios, ?qu¨¦ me pasa? R¨¢pidamente, salto de mi cama y corro hacia puerta principal de mi departamento. Cuando llego a ¨¦l, lo abro de un tir¨®n, esperando Hank salta un poco, abre mucho los ojos y identalmente deja caer gran bolsa deida china en peque?a mesa de correo que tengo afuera de mi puerta. ¡°?Ah!¡± ¡°?H!¡± Digo, brinte, alegre ¨Ctal vez demasiado brinte, demasiado alegre. ¡°Lo siento mucho¡±, contin¨²o, sonri¨¦ndole, ¡°acabo de despertar, estuvimos despiertos toda noche. Es¡­ lo siento mucho. Deber¨ªa haber enviado un mensaje de texto antes de quedarme dormido¡±. ¡°Est¨¢ bien¡±, dice Hank, d¨¢ndome su rara y c¨¢lida sonrisa. ¡°Lo entiendo, tuviste una noche ocupada¡±. ¡°?Quieres entrar?¡± Pregunto, apoy¨¢ndome en el marco de mi puerta y se?ndo hacia mi peque?o apartamento. ¡°Estoy¡­ bueno, me estoy muriendo de hambre, ¡°ro¡±, dice, susbios se elevan un poco enisura. ¡°Eso suena genial, Cora¡±. Mientras nos sentamos en casa, los chinos se extienden a nuestro alrededor en mesa de caf¨¦, comiendo directamente de los recipientes con los palillos suministrados . Hank me cuenta todo sobre su d¨ªa. Mantuvo el fuerte en peque?a cl¨ªnica gratuita en que ambos trabajamos, atendiendo tanto a futuras madreso a dolencias generales de humanos y lobos que actualmente no tienen eso a sus proveedores de atenci¨®n m¨¦dica habituales. Al parecer fue un d¨ªa ajetreado con algunos casosplicados. Observo a Hank de cerca mientras me cuenta su historia, mis ojos recorren su rostro hermoso y serio, su espeso cabello casta?o, sus manos fuertes y capaces. Y siento que algo se retuerce en mi est¨®mago mientras lo miro , algo que me hace¡­ bueno, me hace querer saltar sobre el sof¨¢ y besarlo¡­ ¡°?Cora?¡± pregunta, haci¨¦ndome parpadear y concentrarme en ¨¦l. ¡°?Me has o¨ªdo?¡± ¡°?Mmm?¡± Pregunto, sacudi¨¦ndome y oblig¨¢ndome a escuchar sus pbras. Luego, hago una peque?a mueca. Lo siento, Hank ¡ªdigo, d¨¢ndole una mirada de disculpa. ¡°Me¡­perd¨ª un poco en mis pensamientos. Perd¨®name. ? Puedes empezar de nuevo? ¡°Est¨¢ bien¡±, responde, d¨¢ndome un peque?o gui?o y extendiendo mano para agarrar mi mano, apret¨¢nd un poco antes de sentarse . ¡°Solo ten¨ªa curiosidad por saber si crees que E querr¨ªa participar m¨¢s en cl¨ªnica¡±. ¡°Creo que se morir¨ªa por involucrarse m¨¢s en cl¨ªnica¡±, respondo al instante, mirando mi pollo con br¨®coli y tomando un bocado. ¡°Pero e no tiene ninguna experiencia m¨¦dica. ?Realmente ser¨ªa ¨²til all¨ª? Creo que e har¨ªa cualquier cosa, pero tiene un gran coraz¨®n. ¡° m¨¢s lo necesito¡±. ¡°No estaba pensando en administraci¨®n¡±, dice Hank, haciendo girar algunos fideos alrededor de sus palillos. ¡°Y es cierto que e no tiene experiencia m¨¦dica, pero s¨ª tiene¡­ experiencia curativa¡±. Ladeo cabeza hacia ¨¦l, confundida. ¡°O m¨¢s precisamente, poderes curativos¡±, ara Hank en voz baja. ¡°?El regalo de nuestra madre?¡± Pregunto, levantandos cejas hacia ¨¦l. Se encoge un poco de hombros. ¡°Fue incre¨ªble lo que pudo hacerse a s¨ª misma dos veces ahora. Para salir de esea que deber¨ªa habe matado. Y entonces vi, ante mis ojos, curar casi instant¨¢neamente heridas que deber¨ªan habe incapacitado durante d¨ªas. Si e fuera capaz de aprovechar ese poder ¡­ O, Cora¡±, dice seriamente, mir¨¢ndome ahora a los ojos, ¡° si t¨² fueras capaz de aprovechar ese poder¡­¡± ¡°Oh¡±, digo, mi boca forma una peque?a ¡°o¡± mientras bajoida para llevar a mi regazo. Honestamente, nunca hab¨ªa pensado en eso: aprovechar el poder de mi madre para pr¨¢ctica de medicina. De alguna manera parec¨ªa¡­ demasiado sagrado, demasiado especial, para usarlo para curar golpes y moretones. Pero ?podr¨ªa, deber¨ªa usarse, para curar a personas al borde de muerte, como lo hab¨ªa hecho E? ?Podr¨ªa usarse parabatir enfermedadeso el c¨¢ncer terminal os heridas mortales? Mi pielienza a hormiguear antes posibilidades, pero tengo cuidado. Quiero decir, le devolv¨ª el regalo a E y, en primer lugar, nuestra madre se lo dio a e. Es suyo para usarloo desee. Pero si lo tuviera, ?lo usar¨ªa de manera diferente ao lo har¨ªa E? ¡°Lo siento¡±, dice Hank en voz baja. ¡°?Yo¡­ estuve mal al sugerirlo?¡± ¡°No¡±, digo, volviendo mi atenci¨®n a ¨¦l. ¡°Um, pero es una pregunta m¨¢s grande de que solo puedo responder. Tendremos que preguntarle a E¡±. ¡°Bueno¡±, dice Hank con una sonrisa, ¡°ahora que se siente mejor, tal vez podamos tener esa conversaci¨®n pronto. Si el don realmente puede sanar¡­ podr¨ªa ayudar a mucha gente. R¨¢pidamente.¡± ¡°S¨ª¡±, le digo, sonri¨¦ndole, emocionada. ¡°Y no es que tenga nada m¨¢s entre manos en este momento¡±. Exclusive ? content by N(?)ve/l/Drama.Org. ¡°Bueno, nosotros tampoco¡±, dice Hank, dejando a undo suida para llevar y cruzando el sof¨¢ hacia m¨ª, tomando el recipiente deida de mis manos y coloc¨¢ndolo en mesa a mido. ¡°Al menos, no durantes pr¨®ximas doce horas aproximadamente , hasta que tengamos que ir a trabajar. ¡± Me r¨ªo ligeramente mientras ¨¦l mueve su cuerpo sobre el m¨ªo, acercando su rostro al m¨ªo y deslizando una mano detr¨¢s de mi espalda. ¡°?Qu¨¦ haremos?¡± Murmuro, feliz cuando dejo que Hank use esa mano en mi espalda para recostarme en el sof¨¢. Luego cierro los ojos cuando Hank acerca su boca a m¨ªa. Cap铆tulo 312 Cap¨ªtulo 312 Cora Hank y yo estamos enredados entres s¨¢banas de mi cama, hando en voz baja sobre nada, cuando de repente escucho golpes en mi puerta: un sonido peligroso, salvaje y ferviente. ¨C ¡°?Qu¨¦ diablos es eso?¡±, jadea Hank, sent¨¢ndose y girando cabeza para mirar hacia el frente de mi apartamento. ¡°Yo¡­ no lo s¨¦¡±, tartamudeo, mientras el miedo me recorre. Los golpes se detienen por un momento y ambos nos quedamos ah¨ª sentados, congdos, sin saber qu¨¦ hacer. Entonces, de repente, una voz rompe el silencio. ¡°?Cora!¡± grita, y mi mand¨ªb cae un poco porque¡­ bueno, porque conozco esa voz. ¡°Abre el ?Maldita puerta, Cora! ¡°Oh, Dios m¨ªo¡±, murmuro, levant¨¢ndome y envolviendo mi cuerpo desnudo en mis s¨¢banas, extra?amente t¨ªmido en este momento. Mientras lo hago, los golpesienzan de nuevo. ¡°?Sabes qui¨¦n es?¡± Pregunta Hank, levant¨¢ndose apresuradamente de cama y poni¨¦ndose los pantalones. ¡°S¨ª¡±, respiro, cambiando r¨¢pidamentes s¨¢banas por mi bata que cuelga detr¨¢s de mi puerta y Luego corriendo por s de estar. ¡°Es jodidamente¡­¡± Pero Hank, parado en puerta de mi dormitorio, ve por s¨ª mismo en el momento en que abro puerta. abierto. El pu?o de Roger todav¨ªa est¨¢ levantado cuando mi puerta se abre de golpe, pero lo deja caer mientras me mira fijamente. ¡°Maldita sea, Cora¡±, gru?e, pasando furioso a mido hacia el apartamento, ¡°nunca revises tu fo- Sin embargo, se cong y se queda en silencio en el momento en que ve a Hank parado en puerta de mi habitaci¨®n, poni¨¦ndose camisa. Y luego Roger se gira lentamente y me mira, mir¨¢ndome de pies a cabeza en bata de ba?o. No dice una pbra y aparentemente se queda sin pbras. ¡°??Qu¨¦ est¨¢s haciendo aqu¨ª, Roger?!¡± Siseo, llenando el vac¨ªo que dej¨® su silencio mientras cierro puerta de golpe y avanzo para darle un empuj¨®n. ¡°?Nos asustaste much¨ªsimo!¡± ¡°Cora, maldita sea¡±, gru?e Roger, saliendo de su sorpresa y volviendo su atenci¨®n hacia m¨ª mientras ignora descaradamente a Hank. ¡°Es una crisis: E y Sinir han estado haciendo estar tu tel¨¦fono durante mucho tiempo. hora -¡° ¡ª ¡°??Qu¨¦?!¡± Jadeo, miro por todas partes y finalmente veo mi tel¨¦fono, encajado entres almohadas del sof¨¢. Corro hacia ¨¦l, lo agarro y veo que Roger tiene raz¨®n en que E me ha estado mando durante la ¨²ltima hora, adem¨¢s de enviarme mensajes de texto. Los hojeo r¨¢pidamente y miro a Roger mientras 1. hacer. ¨C ¡°?De qu¨¦ se trata todo esto?¡± Tartamudeo con miedo, con el coraz¨®n de repente en garganta. No puedo entender toda situaci¨®n, pero hay algo sobre Rafe y el secuestro, y una nota ¡°?Est¨¢ el beb¨¦ ? ¡° ¨C ¡°Est¨¢ bien por ahora ¡± , gru?e Roger, acerc¨¢ndose a m¨ª y envolviendo su mano alrededor de mi brazo, ¡°pero te necesitan. Es algo sobre el banco de esperma, creen que quieren har contigo sobre lo que pas¨® ese d¨ªa ¡­ ¡± 1100k hasta 1 , SIUCkEU. ?Vildt? ne spe mayonesa !? ¡°?S¨ª!¡± casi grita. ¡°Dios, Cora, v¨¢monos. ?Puedes hacer todas estas preguntas en el auto!¡± Siento su furia, su preocupaci¨®n y su impaciencia, pero lo ¨²nico que genera en m¨ª es desaf¨ªo. ¡°?Bien!¡± Yo grito.¡± ?Dios, Roger, dame diez segundos! ?Obviamente ya voy! Aparto mi brazo de su mano y lo miro mientras me acerco a puerta de mi habitaci¨®n , le doy a Hank un empuj¨®n no demasiado suave para regresar al dormitorio y cierro puerta detr¨¢s de nosotros. ¡°?Qu¨¦ est¨¢ sucediendo?¡± Pregunta Hank, todo sereno y deliberado. Lo miro, mi est¨®mago se calienta. Al menos es bueno en una crisis. Le entrego a Hank mi tel¨¦fono mientras me acerco a mi c¨®moda. ¡°?Puedes darme un resumen de los mensajes de texto de E mientras me visto? No puedo hacer ambas cosas a vez¡±. Hank asiente r¨¢pidamente y hace lo que le pido, ley¨¦ndome algunos de los textos en voz alta y salt¨¢ndose los que considera menos importantes. En general, entiendo lo esencial y se me parte el coraz¨®n al pensar en lo que est¨¢ pasando mi hermana mientras me pongo apresuradamente unos leggings deportivos y una camiseta. Despu¨¦s de todo lo que pas¨® durante el embarazo, pens¨¦ que esto hab¨ªa terminado para e . ¡°?Cora!¡± ¡ªgrita Roger, golpeando mi puerta e interrumpiendo una des lecturas de Hank. ¡°??En serio!? ?Qu¨¦ est¨¢ tomando tanto tiempo! ?Vamos!¡± ¡°?Ya voy!¡± Grito hacia puerta, harta de su impaciencia. ¡°Maldita mierda de Alfa¡­¡± murmuro mientras me pongos zapatis, sin molestarme en atar los cordones. Luego, me levanto y me pongo el pelo detr¨¢s des orejas mientras Hank cruza habitaci¨®n hacia m¨ª, me entrega el tel¨¦fono y se lleva una mano a cara. ¡°Ese es un resumen bastante bueno de los mensajes¡±, dice suavemente, frotando su pulgar sobre mi meji y mir¨¢ndome a los ojos. ¡°? Vas a estar bien? ?Hay alguna forma en que pueda ayudar? ¡°No¡±, suspiro, levantando mi mano para cubrir suya y sacudiendo un poco cabeza. ¡°Gracias, Hank, pero¡­¡± C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. ¡°?Cora!¡± El grito y un solo golpe vuelven y me doy cuenta, de repente, de que, por supuesto, Roger tiene o¨ªdo de lobo y lo est¨¢ usando para espiar nuestra conversaci¨®n. Miro hacia puerta, con odio en mis ojos, pero luego asiento hacia e. ¡°Vamos¡±, digo, alej¨¢ndome de Hank. ¡°Ser¨¢ mejor que nos pongamos en marcha antes de que lo derribe¡±. ¡°No voy a derribarlo¡±, escucho a Roger gru?ir, descontento, pero simplemente pongo los ojos en nco y abro puerta. ¡°?Listo ? ¡ªPregunto, pasando junto a ¨¦l. ¡°He estado listo¡±, gru?e, caminando r¨¢pidamente para seguirme. Pasamos juntos por puerta y luego esperamos torpemente a que Hank nos alcance. ¡°Gracias, Hank¡±, le digo, sonri¨¦ndole mientras me inclino para cerrar puerta de mi apartamento . ¡°Porida y¡­ el buen momento¡±. ¡°Cuando quieras, Cora¡±, responde, y puedo escuchar sonrisa en su voz incluso mientras me concentro en mis ves . ¡°? Me contar¨¢s c¨®mo te va? ¡± ¡°Por supuesto que lo har¨¦¡±, respondo, volte¨¢ndome hacia ¨¦l, pero de repente alguien casi me arranca del suelo y me agarra mano y tira de m¨ª. ¡°Oh, Dios m¨ªo ¡± , gime Roger, alej¨¢ndome de Hank y arrastr¨¢ndome por el pasillo. ¡°?Cora, v¨¢monos!¡± ?Su¨¦ltame! Ciy , Smacki§å en mane , pero aves mami. Recuerdo saludar a Hank mientras domos esquina hacias escaleras. Hank me devuelve el saludo torpemente mientras nos ve a Roger y a m¨ª desaparecer. Roger,o era de esperar, no me suelta y casi tengo que correr detr¨¢s de ¨¦l mientras ¨¦l bajas escaleras y sale al estacionamiento donde su auto todav¨ªa est¨¢ funcionando. ¡°?Est¨¢n secuestrando a Rafe en este momento?¡± Pregunto enojada, movi¨¦ndome r¨¢pidamente hacia el asiento del pasajero cuando ¨¦l suelta mi mano. ¡°?Cual es prisa?¡± ¡°La prisa¡±, responde Roger, mir¨¢ndome mientras ¨¦l y yo nos hundimos simult¨¢neamente en nuestros asientos y cerramoss puertas detr¨¢s de nosotros, ¡°es que nuestro sobrino est¨¢ en peligro y nuestros hermanos nos quieren all¨ª ahora¡±. ¡°Bien¡±, respondo, burl¨¢ndome un poco de ¨¦l mientras me abrocho el cintur¨®n de seguridad. ¡°Conducir en. Intenta que no nos maten en el camino¡±. Roger no responde, simplemente sale del estacionamiento y se dirige por el camino oscuro a una velocidad vertiginosa. Estoy inmovilizado contra mi asiento, pero me sorprende descubrir que no tengo miedo en absoluto. De alguna manera, conf¨ªo en los reflejos de Rodger y en sus habilidades para conducir. Conf¨ªo en que sepa lo que est¨¢ haciendo. ¡°Dios¡±, dice Roger, bajando ventani y exhndo un suspiro de disgusto. 1 ¡°?Qu¨¦?¡± Pregunto, inclinado a enojarme pero con curiosidad sobre qu¨¦ diablos podr¨ªa molestarle ahora. Me meti¨® en el coche en menos de cinco minutos, ?no? Qu¨¦ podr¨ªa estar mal? ¡°Hueleso ¨¦l¡±, gru?e Roger, con repulsi¨®n y¡­ algo m¨¢s en sus pbras. ¡°¨¦l es todo sobre ti. Bruto.¡± Miro a Roger por un segundo, consternada, y luego no puedo evitar peque?a sonrisa que se dibuja en misbios, a pesar de todo. ¡°No tengas celos¡±, murmuro, mis pbras apenas audibles mientras me giro para mirar por ventana y observar el paisaje pasa. ?Pero con esa audici¨®n de lobo? S¨¦ que me escucha. Y veo el efecto de mis pbras en ventana. reflejo mientras lo veo estremecerse. 3 Cap铆tulo 313 Cap¨ªtulo 313 #Cap¨ªtulo 313 ¨C Apoyo a hermana e ¡°?E!¡± Escucho voz de mi hermana llorar en el mismo momento en que escucho que se abre puerta principal de casa. Me levanto r¨¢pidamente de mi asiento en oficina de Sinir, con Rafe despierto y tranquilo en mis brazos, y me acerco a puerta abierta. ¡°?Cora!¡± Yo lo mo. La veo alejarse de s donde me estaba buscando y correr por el pasillo hacia m¨ª, Roger cerrando puerta principal de casa detr¨¢s de ¨¦l mientras entra tambi¨¦n. Cora toma mis hombros entre sus manos tan prontoo se acerca. ¨C ¡°Eres ¨C ?est¨¢s bien?¡± E jadea, mir¨¢ndome y luego mirando hacia el beb¨¦. Puedo ver un poco de alivio en su rostro en el momento en que nos ve a ambos frente a e, intactos y a salvo. ¡°Estamos bien ¡± , le digo, d¨¢ndole una peque?a sonrisa. ¡°Por ahora, estamos bien. Gracias por venir tan tarde en noche¡±. Mi hermana me mira fijamente y frunce un poco el ce?o. ¡°?Qu¨¦?¡± Pregunto. ¡°Yo s¨®lo¡­¡± dice, confundida, mirando a Roger, ¡°no esperaba que estuvieras tan tranquilo¡±. ¡°Bueno, sucedi¨® haceo once horas¡±, le digo, levantandos cejas hacia e. ¡°Hemos tenido algo de tiempo para procesar y nificar ¨C De repente, frunce el ce?o y se girapletamente para mirar a Roger que viene por el pasillo hacia nosotros. ¡°La forma en que este golpeaba mi puerta, vndoo un murcigo salido del infierno¡­ ¡± ¡°M¨¢s bien un murcigo al infierno¡±, murmura, su expresi¨®n frustrada coincide con de Cora. ¡°No fue exactamente pac¨ªfico entrar a tu apartamento, que ol¨ªa a sopa wonton y¡­¡± 1 ¡°Oh, c¨¢te¡±, reso Cora, entrecerrando los ojos hacia Roger y luego volvi¨¦ndose hacia m¨ª. Roger abre boca para replicar, pero extiendo mano, le doy un peque?o empuj¨®n y me giro hacia mi hermana. ramente de buen humor, Roger simplemente sacude cabeza y entra a oficina, donde Sinir todav¨ªa est¨¢ hando con algunos de suspa?eros. los investigadores. ¡°E¡±, contin¨²a Cora cuando ¨¦l se ha ido, ¡°?por qu¨¦ no me enviaste un mensaje de texto antes si esto sucedi¨® hace horas? No hab¨ªa nada en mi tel¨¦fono cuando me despert¨¦ de mi siesta as 9 y, de repente, Roger m¨® a mi puerta¡­ ¡° Esplicado¡±, digo, vdo y entrzando mi brazo con el de Cora en el codo, tirando de mi hermana. cerca porque s¨¦ que lo que voy a decir va a enojar. ¡°Sinir trajo a su equipo de investigadores, los que estaban trabajando en cuesti¨®n de muestra de esperma cambiada antes. ¡°?Ararme?¡± Cora pregunta, confundida. ¡°S¨ª¡±, digo, mi boca formando una mueca. ¡°Como ¡­ sospechoso . ¡° ¡°??QU¨¦ !? ¡± Grita mi hermana, su voz resonando por toda casa. Rafe se estremece y empieza a llorar , todav¨ªa acurrucado en mi brazo. Yo siyn? , d¨¢ndome una mirada exasperada mientras mis peces trabajan para calmar a nuestro beb¨¦ , movi¨¦ndolo en mis brazos. ¡°?Obviamente Sinir y yo no sospechamos de ti! Pero su equipo debe ser minucioso, ?y usted fue el ¨²ltimo que sabemos que tuvo muestra! ?Tiene sentido, desde el punto de vista de investigaci¨®n! ¡°? No puedo creer que fuera sospechoso! ?Despu¨¦s de todo! Cora dice, su voz ahora m¨¢s suave, pero no menos enojada. ¡°Fuiste sospechoso durante unas tres horas ¡± , respondo, poniendo los ojos en nco y deseando apacigua porque, sinceramente, fueron m¨¢so seis horas. ¡°?Y obviamente fuiste absuelto! ?Entonces!¡± Me encojo de hombros y miro suplicante: ¡°?Quiz¨¢s siga adnte!¡± Mi hermana se lleva ambas manos a cara y cubre, tom¨¢ndose un minuto para respirar profundamente y luego exhr. Luego, lentamente, se pasas manos por cara ys mete bajo barbi formando dos pu?os, un gesto que recuerdo de nuestra infancia, cuando estaba realmente molesta. ¡°Sabes que nunca te har¨ªa da?o, E¡±, dice Cora, su voz tan suplicanteo insistente. ¡°Cora¡±, le digo, sacudiendo cabeza y con los ojos muy abiertos en se?al de disculpa. ¡°Sabes que s¨¦ que no tienes nada que ver con esto solo¡­ por favor, d¨¦jalo pasar¡±. ¡°Es verdad, Cora ¡± , dice Sinir, asom¨¢ndose desde oficina. ¡°Perd¨®nen a mis investigadores; simplemente estaban siguiendo el proceso y siendo minuciosos¡±. Cora suspira y veo que entiende. ¡°Est¨¢ bien¡±, dice e, asintiendo. ¡°Lo entiendo. Pero, ?qu¨¦ puedo hacer ahora? ¡°Necesitamos volver a ese d¨ªa¡±, dice Sinir, cons manos en los bolsillos mientras camina lentamente hacia nosotros. ¡°Tienes m¨¢s conocimiento que el resto de nosotros : estuviste all¨ª. Nos gustar¨ªa ver si recuerda algo de esa tarde que pueda ayudar¡±. ¡°Quiero decir¡±, dice Cora, pas¨¢ndose una mano por el cabello. ¡°Por supuesto, te lo contar¨¦ todo. ?Pero sus investigadores no tienens notas? Cora pregunta confundida: ¡°?Desde ¨²ltima vez que hamos? Te dije todo lo que s¨¦¡±. Property ? N?velDrama.Org. Le doy a mi hermana una sonrisa amplia y tambi¨¦n ansiosa. ¡°Bueno¡­¡± digo, mi voz engatusadora mientras le paso el beb¨¦ a Sinir y tomo ambas manos de Cora. El beb¨¦ se calma casi instant¨¢neamente en los brazos de Sinir. ¡°??C¨®mo te sientes al¡­ probar una peque?a droga recreativa¨²n en Vanara!?¡± El rostro de Cora cae junto con su mand¨ªb. ¡°?Has en serio? ?¨¦ter?¡± pregunta, asombrada. ¡°?Quieres ¨C quieres ?Quieres que haga hipnosis? ¡°?No est¨¢ mal!¡± Insisto, eso tambi¨¦n, una gran sonrisa todav¨ªa pegada en mi rostro. ¡°? Simplemente te hace recordar! ?Y despu¨¦s tienes un poco de hambre, eso es todo! Cora abre boca pero es interrumpida por un golpe en puerta. Miro a Sinir, quien me hace un gesto con cabeza, me devuelve el beb¨¦ y va a contestar ¨¦l mismo. Despu¨¦s de todo, si alguien viene a llevarse a nuestro beb¨¦, se lo pensar¨¢ dos veces cuando se d¨¦ cuenta de que tiene que pasar por mi gigantescopa?ero para conseguirlo. Y adem¨¢s, probablemente no tocar¨ªan cort¨¦smente a puerta principal. Cora y yo observamos con inter¨¦s c¨®mo Sinir abre puerta, se asoma y luego abre de par en par. ?Le¨®n!¡± Sinir dice c¨¢lidamente, invitando al m¨¦dico a pasar con un c¨¢lido apret¨®n de manos. ¡°Muchas gracias ¡± ¡°? Trajiste al hipnotizador?¡± Cora me susurr¨®, asombrada. ¡°?De Vanara ? ¡± ¡°¨¦l ya estaba aqu¨ª¡±, respondo con desd¨¦n , agitando mano. ¡°Sinir lo trajo en avi¨®n hace semanas, est¨¢ de guardia. ¡°?Para qu¨¦!¡± ¡°Cualquier cosa que necesite hipnosis surge¡±, digo, mirando a mi hermana , sorprendida por pregunta. ?No es obvio? Cora se cruza de brazos. ¡°?En serio crees que eso es necesario?¡± pregunta, levantando una ceja. ¡°Bueno¡±, digo, se?ndo casa, indicando nuestra situaci¨®n actual. ¡°??No te alegra que lo haya hecho?!¡± Cora gime un poco y suspira. ¡°Bueno , ro¡±, dice, ¡°Me alegra que obtengas tus respuestas, E, pero debo decir que no tengo muchas ganas de tener que tomar drogas para hacerlo. Sabes que no me gustans cosas que alteran mente. ¡°Est¨¢ bien¡±, respondo, acerc¨¢ndome a mi hermana y d¨¢ndole un peque?o empuj¨®n con mi hombro. ¡°No es tan malo. Sabes que aprecio esto, ?verdad? Pregunto, mirando a mi hermana a los ojos, necesitando que e entienda que nunca preguntar¨ªa a menos que fuera necesario. ¡°ro, E¡±, dice, cruz¨¢ndose de brazos y suspirando. ¡°Obviamente lo har¨¦, cualquier cosa por ti. Pero se me permite desear que otros m¨¦todos fueran posibles¡±. ¡°Gracias ¡± , digo, acerc¨¢ndome para darle un besito a Cora y luego tom¨¢nd del brazo y tirando de e hacia cocina. ¡°Ahora vamos, vamos a elegir algunos bocadillos para despu¨¦s. Tengo algunos realmente buenos¡­¡± Cap铆tulo 314 Cap¨ªtulo 314 #Cap¨ªtulo 314 ¨C Confesiones de ¨¦ter e ¡°Realmente debo insistir¡±, dice Le¨®n torpemente, mirando el dormitorio de invitados abarrotado, ¡°en que¡­ reduzcamos multitud. Solo un poco.¡± ¡° Bueno, no me ir¨¦¡±, digo, dando un paso adnte y haciendo saltar a Rafe en mis brazos mientras miro a mi hermana acostada en cama. Cora se siente inc¨®moda e inc¨®moda mientras mira al grupo de investigadores, a Roger, a m¨ª, a Rafe y a Sinir, todos parados a su alrededor. Leon est¨¢ sentado remilgadamente apretujado en una si a sudo. ¡°?Quiz¨¢s¡­ el ni?o?¡± Sugiere Leon y suspiro al darme cuenta de que tiene raz¨®n. Me vuelvo hacia Sinir con ojos suplicantes. ¡°?Puede?¡± Pregunto. Sinir palidece ante m¨ª. ¡°E ¨C tengo que estar aqu¨ª para escuchar esto. ¡± ¡°Por favor¡±, le digo , dando un paso hacia ¨¦l. ¡°Quiz¨¢s podamos¡­ ? hay alguna manera de crear un video? ?O sonido? ?Entonces puedes o¨ªr en otra habitaci¨®n? Las cejas de Le¨®n se alzan. ¡°Eso funcionar¨ªa¡±, dice, mirando a Sinir, quien asiente con firmeza y se acerca a Rafe. ¡°Te lo debo¡±, le susurro, poni¨¦ndome de puntis para darle un beso en meji y entreg¨¢ndole el beb¨¦. ¡°No puedo deja¡±. ¡± Entiendo ¡°, murmura Sinir, ¡°enviar¨¦ a alguien con equipo audiovisual en unos minutos¡±. Me roza meji con el pulgar antes de indicarles a los investigadores que abandonen habitaci¨®n con ¨¦l. Me vuelvo hacia mi hermana y luego parpadeo cuando veo a Roger todav¨ªa de pie en el esquina , con los brazos cruzados. ¡°?Qu¨¦ sigues haciendo aqu¨ª?¡± pregunto, sorprendido. Roger simplemente me mira fijamente por un momento, aparentemente horrorizado de que le pregunte. ¡°? Soy investigadora principal de esto, E!¡± Me informa, frustrado, extendiendo una mano explicativa. ¡°?Necesito estar aqu¨ª! ?Preguntar! ?Para guiar investigaci¨®n! ¡°?Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo !¡± ¡ªdigo , levantandos manos apaciguadoramente . ¡± Simplemente no sab¨ªa que los investigadores principales sol¨ªan estar tan enojados¡±. ¡° ? Oreado ! ¡± Roger jadea, inclin¨¢ndose hacia m¨ª, horrorizado. ¡°E, yo ¡­ ¡± ¡°Entendido¡±, dice Le¨®n, levantando una mano hacia ¨¦l. ¡°Necesitamos un ambiente tranquilo para que esto funcione, y su nivel de agitaci¨®n es¡­ no propicio¡±. Roger mira fijamente a Leon , con boca abierta, sorprendido de haber sido puesto en su lugar con tanta educaci¨®n. ¡°S¨ª ¡± , dice Cora, sonri¨¦ndole a Roger y arrug¨¢ndole nariz. ¡°Entonces, en otras pbras, deja de ser tan enojado¡±. Roger nos mira fijamente por un momento y luego se recuesta contra pared con los ojos cerrados, respira profundamente y levanta una mano para presionar el puente de su nariz entre sus dedos¡±. Hermanas¡­¡± murmura, ¡°Nunca m¨¢s pasar¨¦ tiempo con¡­ hermanas¡±. Entonces, un miembro m¨¢s joven del equipo de Sinir entra silenciosamente, me hace un gesto con la cabeza yienza a instr unaputadora y un micr¨®fono al otrodo de Cora. Trabaja r¨¢pidamente mientras Roger se rpone. y Le¨®n prepara inyi¨®n de ¨¦ter. Me siento al final de cama y pongo una mano en el tobillo de Cora. ¨C lo ¨²nico que est¨¢ lo suficientemente cercao para que yo pueda tocarlo ¨C y decirle ¡°gracias¡± con la boca. E suspira y apoya cabeza en almohada , asintiendo y aceptando su destino. ¡°Ahora Cora¡±, dice Le¨®n, colocando una mano reconfortante en su hombro que hace estremecerse. I C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org. mueca, sabiendo lo tensa que est¨¢ por esto. ¡°S¨¦ que est¨¢s al tanto de algunas des cosas de E. experiencias con hipnosis, pero los viajes de cada uno son un poco diferentes. voy a darte el disparo, y luego te guiar¨¦ de regreso a tus recuerdos de ese d¨ªa. Oir¨¢s mi voz, y luego, Cuando hayas edido a tus recuerdos, Roger se unir¨¢ a m¨ª para hacerte algunas preguntas. Eso es todo ?bien? ¡± ¡°?Puedo parar cuando quiera?¡± Pregunta Cora, mirando ansiosamente al m¨¦dico. ¡°?Si me¡­ asusto?¡± ¡°S¨ª ¡± , le asegura el m¨¦dico, apretando un poco su mano sobre su hombro. ¡°El ant¨ªdoto es correcto aqu¨ª. Pararemos cuando quieras. Y si quieres darle permiso tambi¨¦n a tu hermana, Tambi¨¦n podemos detenernos cuando e nos d¨¦ orden, si ve que est¨¢s en apuros. ?Quieres ?Te gustar¨ªa darle permiso a tu hermana para eso? Cora asiente con entusiasmo y me mira buscando confirmaci¨®n. Muevo lentamente cabeza, haci¨¦ndole saber que La tengo de vuelta,o siempre lo hago. ¡°Est¨¢ bien, entonces¡±, dice Le¨®n , sonri¨¦ndonos a Cora, Roger y a m¨ª. ¡°Entoncesencemos con esto, bonito y f¨¢cil.¡± Cora exh profundamente y vuelve a cerrar los ojos. E no se inmuta en absoluto cuando Leon presiona el 2/4 Sin embargo, veo que los ojos de Cora empiezan a parpadear, un poco detr¨¢s de sus p¨¢rpados mientras el ¨¦ter se hace cargo y e r¨¢pidamente entra en un estado de ensue?o y semidespierto. La miro con curiosidad, pregunt¨¢ndome si yo tendr¨ªa el mismo aspecto. bajo el cuidado de Le¨®n. Con sus ojos tambi¨¦n puestos en Cora, Roger viene y se sienta a mido en la cama, queriendo ser m¨¢s cerca de i¨®n. Le doy un peque?o y c¨¢lido empuj¨®n en el hombro, tanto de bienvenidao de disculpa. por burse de ¨¦l unos minutos antes. Me alegro que est¨¦ aqu¨ª. ¡°H Cora¡±, dice Le¨®n en voz baja despu¨¦s de unos minutos. ¡°?C¨®mo te sientes?¡± ¡°Estoy bien¡±, dice, con una sonrisa pac¨ªfica en su rostro. ¡°?D¨®nde est¨¢s?¡± ¨¦l pide. ¡°Estoy en mi apartamento¡±, responde Cora, con voz despreocupada. Parpadeo, sorprendida. Esto es realmente diferente que mis propios estados hipn¨®ticos. ¡°Ah¡±, dice Le¨®n, asintiendo y sacando una peque?a libreta de bolsa que tiene a sudo, comenzando a escribir una peque?o. ¡°?Y este es un lugar feliz para ti?¡± Cora se encoge de hombros y hace un ruido evasivo. ¡°Eh. Prefiero estar en el trabajo. ¡± ¡°?Te gusta el trabajo, Cora?¡± Veo a mi hermana asentir y sonre¨ªr, y mi coraz¨®n se alegra al ver su felicidad. ¡°Me gusta ayudar¡±, e dice, su voz alegre . ¡°Y ocupado . ¡° ¡°Eso es encantador, Cora. ?Por qu¨¦ no vas a trabajar ahora y me avisas cuando est¨¦s all¨ª? Hay una hace una pausa y luego Cora asiente. Le¨®n contin¨²a. ¡°?Qu¨¦ d¨ªa es hoy, Cora?¡± pregunta, su voz suave. ¡°Es hoy ¡± , dice, casio si Le¨®n fuera est¨²pido por preguntar. ¡°Eh.¡± Me muerdo elbio para contenerme un poco. re¨ªr. ¡°Bueno, hoy es muy aburrido, ?no?¡±, dice Le¨®n , con voz pac¨ªfica, tranquilizadora y persuasiva. ¡°Vamos retroceder un poco en el tiempo. Hasta ese d¨ªa, hace unos meses, cuando tu hermana vino a verte y t¨² Cora inh una respiraci¨®n profunda y pac¨ªfica y luego, unos momentos despu¨¦s, exh. ¡°Est¨¢ bien¡±, dice e, su voz tarareaba ahora con satisfi¨®n y tranquilidad. ¡°E vendr¨¢ pronto. Estoy muy emocionado.¡± ¡°Adnte, Cora¡±, me anima Leon, y vuelvo mi mirada hacia ¨¦l, interesada en ver manera diferente que est¨¢ manejando hipnosis de mi hermana . Adopt¨® un enfoque mucho m¨¢s no intervencionista cuando yo estaba en a ¨¦l. Estoy contento de que Sinir haya tenido previsi¨®n de incorporarlo a nuestro equipo. ¡°Cu¨¦ntanos qu¨¦ est¨¢ pasando¡±, contin¨²a Le¨®n. Estoy preparando muestra¡±, informa Cora, con una peque?a sonrisa feliz en susbios. ¡°Los mantenemos congdos en nitr¨®geno l¨ªquido en el lugar. Ten¨ªamos varios viales de este paciente¡±. Bosteza un poco, rj¨¢ndose m¨¢s profundamente en el recuerdo. ¡°Pero s¨®lo estoy sacando uno¡±. ¡°? Y fuiste muy cuidadosa, Cora?¡± Pregunta Le¨®n, su voz m¨¢s curiosa que acusatoria. ¡°?Para asegurarse de que fue muestra del donante que E selion¨®?¡± ¡°Oh, s¨ª¡±, murmura Cora. ¡°No hay errores all¨ª. Donante 284726. Puedo verlo tanto en el vialo en documentaci¨®n. Es el correcto¡±. Levanto los ojos, interesado en ver que bajo hipnosis e puede Recuerda esos detalles. ¡°?Qu¨¦ sigue, Cora?¡± Leon insiste, todav¨ªa tranqumente tomando notas en su hoja. ¡°Lo llevo alboratorio para que lo descongelen a temperatura ambiente¡±, murmura. ¡°Luego, comprobar¨¦ su motilidad para asegurarme de que muestra sea viable¡±. ¡°?Es eso lo que est¨¢s haciendo ahora?¡± Pregunta Le¨®n. ¡°No¡±, responde Cora con un peque?o suspiro feliz. ¡°No, no puedo. Porque ya hay alguien en el laboratorio¡±, responde contenta. Se me hi sangre ante sus pbras, cuando me doy cuenta de que este es un detalle que e no me cont¨®. nosotros antes. ¡°?Qui¨¦n es?¡± Leon dice con calma,o si Cora le acabara de decir que vio un p¨¢jaro bonito y ¨¦l le preguntara qu¨¦ color eran sus plumas. Su voz no rev nada de mi conmoci¨®n y ansiedad. ¡°Un sacerdote¡±, murmura. ¡°?Un sacerdote?¡± Le¨®n contin¨²a. ¡°?Qu¨¦ se de sacerdote, un sacerdote cat¨®lico? ?O un sacerdote de diosa? ¡° No¡±, murmura, sacudiendo cabezao si fuera una sugerencia tonta. ¡°No, t¨²nica de este es como