《En las Fauces del Caos: SONIC.EXE [español]》 PARTE 1 - El momento donde fui arrastrado. Hab¨ªa sido en aquel momento cuando jugu¨¦ a ser un h¨¦roe. Aquel momento donde termin¨¦ en el mism¨ªsimo infierno, donde fui obligado a tomar una decisi¨®n descabellada. Cuando estuve entre la vida y la muerte, delante de un ser que consider¨¦ imposible. Quien adopta la forma de un personaje de videojuegos, y se dedica a esparcir caos en lo que ¨¦l define, su propio mundo. Un remolino de maldad y entra?as que se repite de manera c¨ªclica, sin parar. Cuando tuve la suerte de conocerlo y preguntarme, ?c¨®mo todo empez¨®? La respuesta vino a m¨ª como una bofetada. Hasta el d¨ªa de hoy, puedo ver esos ojos cada vez que apago la luz para ir a dormir. Brillantes y rojizos entre la oscuridad, observ¨¢ndome con la fijeza de un depredador que tiene seleccionada a su presa. Aunque contar esta historia da a entender que estoy vivo, debo decir que en este mundo no existen finales felices. No es lo mismo saber del infierno que adentrarte a ¨¦l. Hab¨ªa sido en un jueves por la ma?ana de las 8?PM. Estaba en mi cuarto, realizando un encargo; sentado en mi computadora, escribiendo l¨ªneas de c¨®digo. Con mi trabajo de programador, pretend¨ªa usar mi remuneraci¨®n para reparar un desperfecto de mi auto. Cuando di mi proyecto por terminado, me acost¨¦ para dormir una siesta; olvidarme de m¨ª mismo y mis pensamientos, am¨¦n de mis penas, como el hombre de 24 a?os que no consegu¨ªa aliviar el enorme vac¨ªo que sent¨ªa, aunque le compre una nueva pintura a su auto. Mi rutina fue interrumpida cuando recib¨ª la llamada de mi madre. Llevaba a?os sin visitarla, por lo que me pareci¨® extra?o. Despu¨¦s de todo, le hab¨ªa dejado claro que no iba a volver. Pero me inform¨® de una noticia que me dej¨® un remordimiento que me lleg¨® hasta el alma: Mi padre muri¨® en la noche anterior. Seg¨²n palabras de mi madre, se hab¨ªa tomado una sobredosis de antidepresivos. Aunque toda mi vida fui criado por una familia modelo que hab¨ªa dado todo por m¨ª, esa vez, no he sentido m¨¢s que indiferencia. Hac¨ªa mucho que me hab¨ªa desapegado de ellos para dedicarle a mis estudios y carrera profesional; no obstante, estoy lejos de considerarme un psic¨®pata. Por lo que, cuando me pidi¨® que asistiera al entierro, esper¨¦ hasta el d¨ªa siguiente para entrar a mi auto y salir de la ciudad. Eran las 7:00?AM. Mis familiares lloraban y sollozaban, mis hermanos dedicaban oraciones y mi madre contemplaba la l¨¢pida. El solo hecho de no poder sentir nada, fue lo suficiente para hacerme surgir un sentimiento de culpa. Hasta que, entre esas personas, vi a mi mejor amigo: Kyle. Se me aproxim¨® con educaci¨®n y me dio su pesar, aunque ¨¦l ya conoc¨ªa mi naturaleza poco emocional. Record¨¦ los momentos que hemos pasado y las bromas que me hab¨ªa hecho; los calcetines mojados que me hab¨ªa catapultado cuando era ni?o, y la vez en que me despert¨® con un extintor, exclam¨¢ndome que mi casa estaba en llamas. S¨ª, ese fue mi mejor amigo; al que he admirado por mucho tiempo. No obstante, esta vez ¨¦l luc¨ªa de un modo distinto, del que no me di cuenta hasta que la mayor parte de las personas se hab¨ªan ido. De un momento a otro, empez¨® a discutir con otros y les dijo cosas insultantes. Lleg¨® a afirmar, con sudor, que todos los presentes estaban armando un plan para matarlo. Que un sujeto de ojos brillantes, los hab¨ªa contratado para perseguirlo y que ¨¦l lo sab¨ªa. Y no; eso no era t¨ªpico de ¨¦l. Ese comportamiento fuera de lugar, me encendi¨® un sentimiento de decepci¨®n. Me acerqu¨¦ a ¨¦l para pedirle que parara, pero me dio un golpe tan fuerte que me hizo tropezarme. La polic¨ªa hab¨ªa llegado para arrestarlo; no obstante, no dijo siquiera que su actitud era una broma. Lleg¨® a correr lo suficiente como para encender las alarmas y, tambi¨¦n, una pistola el¨¦ctrica que lo paraliz¨®. Lo hab¨ªa conocido desde ni?o y estuvimos juntos en la universidad hasta mitad de trayecto; momento donde ¨¦l se deprimi¨®, sin razones aclaradas, y abandon¨®. Nunca hab¨ªa visto a alguien tener un comportamiento tan delirante, y mucho menos viniendo de ¨¦l. Ten¨ªa m¨¢s marcado mi sentimiento de duda, que el duelo por el fallecimiento de mi padre. Tanto que decid¨ª quedarme por la curiosidad que me daba saber qu¨¦ ten¨ªa. Me establec¨ª en un hotel y recib¨ª el pago de mi encargo, donde ca¨ª en cuenta de que recib¨ª una considerable suma que la que, incluso con eso, llegu¨¦ a sentir insatisfacci¨®n en el fondo. Esper¨¦ tres largos d¨ªas hasta enterarme de que Kyle hab¨ªa salido de la polic¨ªa de la polic¨ªa, con el simple cargo de disturbio del que me negu¨¦ a denunciar por agresi¨®n. Y cuando conduje a su casa y visit¨¦ su departamento, se me cay¨® la mand¨ªbula. Estaba ojeroso, su olor apestaba a sand¨ªa podrida y me miraba con somnolencia. Parec¨ªa un muerto viviente. Le interpel¨¦ sobre lo sucedido, y me cont¨® la raz¨®n detr¨¢s: Un brote psic¨®tico, breve, que surgi¨® de la nada. No entend¨ª y le volv¨ª a preguntar, a lo que me respondi¨® conduci¨¦ndome a su cuarto. Luego, sin dirigirme una palabra, encendi¨® su consola de videojuegos, la SEGA G¨¦nesis. Y reprodujo un t¨ªtulo, curioso. Sonic The Hedgehog, el primer videojuego de Sonic. Una franquicia de la que sol¨ªa, antes de graduarme de inform¨¢tica, coleccionar figuras de acci¨®n y jugar sus t¨ªtulos a los pocos d¨ªas de salida. Era un aut¨¦ntico fan; no obstante, incluso me distanci¨¦ de mis propios gustos para dedicarle a mis estudios. Mientras ve¨ªa c¨®mo el videojuego iniciaba, fui d¨¢ndome cuenta de lo inusual: Por un instante, la pantalla mostr¨® al protagonista, Sonic, con unos ojos rojizos y brillantes, acompa?ado de una escler¨®tica tan negra como la muerte y la elegancia. Qued¨¦ desconcertado, hasta que el cambio de escenario me regres¨® a la realidad. De la pantalla se asomaba un infierno de nubes rojas como la sangre, acompa?ado de una melod¨ªa que me pon¨ªa los pelos de punta. Hab¨ªa jugado t¨ªtulos de terror, pero no entend¨ªa c¨®mo algo tan simple, podr¨ªa hacerme sentir tan ansioso. Kyle me dio el mando, que acept¨¦ con confianza ciega. Puls¨¦ el bot¨®n de iniciar, con un temor intr¨ªnseco, y esper¨¦ tres minutos hasta que iniciara. Entre todo ese tiempo, Kyle permaneci¨® callado, y yo solo estaba pregunt¨¢ndome qu¨¦ pasar¨ªa despu¨¦s. Aunque segu¨ªa confundido, me convenc¨ª de que mi mejor amigo tendr¨ªa una raz¨®n l¨®gica para mostrarme esto. Se me present¨® la pantalla de selecci¨®n de personajes. Eleg¨ª a mi favorito, Tails, aunque ignor¨¦ la raz¨®n detr¨¢s de por qu¨¦ hab¨ªa aparecido en una entrega tan temprana como la primera. Solo quer¨ªa avanzar, y eso hice cuando el juego inici¨®. Not¨¦ c¨®mo me desplazaba a una velocidad lenta y no pod¨ªa volar, como Tails hac¨ªa en su debut. La m¨²sica no ayudaba en nada y, para colmo, me convenc¨ª a m¨ª mismo de que los cuerpos que aparec¨ªan regados entre los ¨¢rboles y el c¨¦sped, que luego perd¨ªan color con el avance del personaje y se difuminaban con la distancia, solo eran parte de mi imaginaci¨®n. El ¨²nico que s¨ª pareci¨® darse cuenta, fue Tails. Quien luego se acerc¨® con lentitud a su mejor amigo (Sonic), de espaldas, para saber c¨®mo estaba. Pero algo ocurri¨®. Pas¨® poco tiempo, entre el instante en que Sonic se revelaba, lo transportaba hacia un sitio desprovisto de vida y lo persiguiera hasta acabar con su vida, como si nada. Lo sent¨ª tan repentino que contar esto de forma detallada, estar¨ªa reviviendo, de nuevo, un trauma. No pude elegir al mismo personaje en la selecci¨®n; incluso su imagen estaba ausente, cubierta de est¨¢tica. As¨ª que eleg¨ª a Knuckles, donde se me transport¨® a un peculiar escenario met¨¢lico. Sus alrededores se cubrieron de vapor sangriento y el echidna rojo, tambi¨¦n fue asesinado. El doctor Robotnik era el ¨²ltimo en la lista, y solo bast¨® caminar unos p¨ªxeles para encontrarse con su muerte. Esta vez, con un ser que ten¨ªa la forma del erizo azul al que ¨¦l intentaba detener. Qued¨¦ at¨®nito mientras una est¨¢tica cubr¨ªa el televisor LCD, y luego se me baj¨® la presi¨®n arterial: El mismo Sonic, aparentemente pose¨ªdo por un ser oscuro, quien rio a carcajadas. Incluso la perturbadora m¨²sica me hizo desear salir corriendo. No podr¨ªa describir esa sensaci¨®n con racionalidad; simplemente sent¨ªa como si el peligro fuese real. Como si no fuese un videojuego, sino una realidad paralela a la nuestra. Aquella donde se pudo ver a los cad¨¢veres mutilados de los tres personajes, cuyas vidas ¨¦l mismo seg¨®. Todo lo que dec¨ªa en el texto de la parte superior de la pantalla, era esto: ¡°YO SOY UN DIOS¡±. Eso no alivi¨® mi confusi¨®n, y lo ¨²nico que cre¨ª, fue que aquella horrible creaci¨®n se trataba de un bien construido chiste de mal gusto. Le pregunt¨¦ a Kyle por ello, y me lo dijo. No pod¨ªa parar de jugar ese t¨ªtulo; de 3?AM hasta las 7?AM, ten¨ªa que desvelarse jug¨¢ndolo, al tiempo que deb¨ªa luchar para crear equilibrio con su vida laboral. Repet¨ªa las mismas escenas, una y otra vez, sin ning¨²n tipo de descanso. Ni siquiera se acordaba desde cuando; solo hab¨ªa comprado el cartucho como producto de segunda mano, y su vendedor le hab¨ªa recomendado, entre l¨ªneas, no jugar el juego en exceso. Kyle era un hombre perspicaz y cuidadoso; no obstante, incluso ¨¦l parec¨ªa inseguro de la raz¨®n por la cual no le hizo caso. O mejor dicho, ¨¦l ten¨ªa una raz¨®n, pero pudo haberle dado verg¨¹enza dec¨ªrmela. ¨¦l la ten¨ªa en su profundo subconsciente. De todos modos, yo no quise escucharlo m¨¢s; una vena de furia se encendi¨® en mi frente y me apart¨¦ de ¨¦l, pues no quer¨ªa insultarlo. La decepci¨®n me hizo regresar a mi hotel, concluyendo que ¨¦l ya no era el sujeto que hab¨ªa estudiado conmigo en la universidad. ?Que los juegos malditos solo exist¨ªan en las pel¨ªculas! Y cosas as¨ª. Pero antes de girar la llave para abrir la puerta, algo se apareci¨® ante mis ojos. ¡°NOS VEMOS¡±. Una frase, intermitente. Una imagen mental que aument¨® mis latidos, y por la mism¨ªsima ansiedad, le rest¨¦ importancia. Me dije a m¨ª mismo que solo era mi perturbada imaginaci¨®n. Entr¨¦, y pas¨¦ la noche haciendo los preparativos para irme al d¨ªa siguiente. De tanto planificar, termin¨¦ durmi¨¦ndome. Despu¨¦s de eso, se apareci¨® una insidiosa realidad frente a m¨ª. Los tres infortunados personajes, Tails, Knuckles y el Doctor Robonik, me miraban con pavor. Extend¨ªan sus manos hacia m¨ª, necesitando mi ayuda. Y detr¨¢s de ellos, aquel erizo que los masacr¨®. Me sonre¨ªa con sus ojos brillantes que irradiaron sed de sangre y la maldad encarnada, que se alejaba de mi propio entendimiento. Los tres personajes, al un¨ªsono, me dijeron lo siguiente: ¡°NO LO HAGAS, TOM¡±. De sus cuellos brot¨® sangre y sus cuerpos se retorcieron en agon¨ªa, y el erizo comenz¨® a acercarse a mi cuerpo paralizado. Estaba seguro de que era la consternaci¨®n, pero no: En serio, no pod¨ªa moverme. Una voz susurrante reverber¨® en todo el escenario. The author''s tale has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon. ¡°?QUIERES JUGAR, TOM? KYLE ESTAR¨ªA ORGULLOSO, TODOS ESTAR¨ªAMOS ORGULLOSOS, YO ESTAR¨ªA ORGULLOSO. TODOS SABEMOS QUE NO PODR¨ªAS, SIQUIERA, SALVAR A ESTOS SACOS DE C¨®DIGO INSERVIBLE QUE NO SON M¨¢S QUE ALMAS CONDENADAS A MI PARA¨ªSO PERSONAL¡±. Mi coraz¨®n quer¨ªa salirse del pecho, mis piernas no quer¨ªan moverse y olvid¨¦ que estaba en un sue?o. Y antes que de ¨¦l acercarse hacia m¨ª, la alarma me despert¨® por la ma?ana de las 9:00?AM. Permanec¨ª lav¨¢ndome los dientes mientras mi cabeza segu¨ªa en aquella pesadilla. No, de hecho, vomit¨¦. Una parte de m¨ª, pensaba que estaba descendiendo a las profundidades de la locura. Rumi¨¦ hasta surgir un pensamiento que, hasta el d¨ªa de hoy, desear¨ªa nunca haberlo tenido. Kyle no era el m¨¢s llor¨®n, pero s¨ª el m¨¢s sentimental del grupo. Social y gracioso; no obstante, ocultaba un car¨¢cter d¨¦bil como el de un perrito. Uno que, hac¨ªa tan solo unos meses, hab¨ªa visto a su propio hermano peque?o fallecer en sus brazos despu¨¦s de un accidente automovil¨ªstico. Esta noticia, la supe mientras esperaba su salida de la detenci¨®n. ?Y qu¨¦ supondr¨ªas t¨², sobre qu¨¦ har¨ªa ese esp¨ªritu fr¨¢gil, sabiendo este contexto? Aun sabiendo lo contraproducente que ser¨ªa para ¨¦l mismo, se arriesg¨® a ir al entierro del padre de su mejor amigo, a quien no hab¨ªa visto en a?os. Y para colmo, es probable que haya tenido el mismo sue?o. Esto me form¨® una corazonada que me hizo conducir de vuelta a su departamento. Cuando entr¨¦, me recibi¨® con su melanc¨®lica expresi¨®n; unas l¨¢grimas, asom¨¢ndose por sus mejillas, lamentaban haberme contado lo del d¨ªa anterior. Y detr¨¢s de ¨¦l, aquella enervante melod¨ªa que parec¨ªa insultarle. ¨¦l hab¨ªa vuelto a jugar el cartucho. Me disculp¨¦ con Kyle y, esa vez, me sent¨¦ para escuchar su historia completa. El d¨ªa anterior lo hab¨ªa hecho reflexionar. Me cont¨® que, si hubo algo que le hizo quedar en ese estado, fue ver a un truhan con la apariencia de un h¨¦roe, crey¨¦ndose un dios. Lastimosamente, fue una insidiosa trampa que hizo que el mism¨ªsimo ente, lo maldijera. No pose¨ªa total control sobre s¨ª mismo y tampoco pod¨ªa tomar represalias para destruir el cartucho. Aquel demonio, a quien se tom¨® la molestia de apodar ¡°Sonic.EXE¡±, o a lo que yo mismo abrevi¨¦, ¡°Sonix¡±, podr¨ªa tomarse la molestia de poseerlo y trasladarse a otra copia. Me lo cont¨® con tartamudeos y con verg¨¹enza en su mirada. Supuse que, lo que ¨¦l tem¨ªa hacer, pudo haberlo hecho alguien en el pasado. Por supuesto, sab¨ªa que ten¨ªa que tomar una decisi¨®n importante. Yo, un graduado den ingenier¨ªa inform¨¢tica que, en el pasado, hab¨ªa hecho ingenier¨ªa inversa a un videojuego de la consola Playstation 2, no estaba m¨¢s que calificado para eso. Quer¨ªa sabotearle los planes a esa bestia y verle la cara de idiota, al tiempo que tambi¨¦n quer¨ªa regocijarme de salvar a mi mejor amigo. Cuando me ofrec¨ª a ayudarle, Kyle se mostr¨® renuente; mostr¨® una actitud derrotista donde no quer¨ªa que yo fuese una v¨ªctima m¨¢s. Pero fui terco; estaba motivado por algo que, en lo profundo de mi coraz¨®n, estaba atorment¨¢ndome y yo no me daba cuenta. O al menos, eso pienso desde el presente. Tom¨¦ una decisi¨®n de la que no tard¨¦ en arrepentirme. Kyle, conoci¨¦ndome, se vio obligado a aceptar. Crey¨® ser in¨²til para ayudar, por lo que tuve que darle las llaves de mi hotel por si las cosas fallaban y yo fallec¨ªa. ?Capt¨¦ esa posibilidad? En el fondo, ten¨ªa un optimismo ciego. El hombre solitario que siempre vio la vida de color negro, hab¨ªa tenido su primer atisbo de optimismo. Tom¨¦ prestada su SEGA G¨¦nesis y el cartucho del videojuego de Sonic. Pens¨¦ en c¨®mo podr¨ªa empezar, as¨ª que, mientras conduc¨ªa de regreso a mi hotel, planifiqu¨¦ c¨®mo podr¨ªa modificarlo. Podr¨ªa ser un videojuego maldito, pero supuse que una ingenier¨ªa inversa me ayudar¨ªa a ver qu¨¦ ten¨ªa dentro. Llegu¨¦ y lo primero que hice, fue ir a una tienda de videojuegos y tomar la dolorosa decisi¨®n de gastar una parte de mis ganancias, en la compra de un adaptador de cartucho de SEGA G¨¦nesis, a computadora. Lo vend¨ªan en oferta. Cuando lo conect¨¦ a mi laptop y analic¨¦, parec¨ªa no tener nada raro; era el mismo Sonic The Hedgehog 2 sin ning¨²n tipo de alteraci¨®n en el c¨®digo, al que tanto jugueteaba para ver qu¨¦ clase de datos estoy modificando. Tuve especial cuidado para no corromper el juego, pero me frustr¨¦; consider¨¦ que su mundo estaba fuera del mismo c¨®digo. Pero no perd¨ª la esperanza, y navegu¨¦ entre la mayor¨ªa de ceros y unos. Pero me hall¨¦ con un patr¨®n que formaba un texto curioso. ¡°CORRE¡±. No pude estar m¨¢s que agradecido; supuse que a ¨¦l no le importar¨ªa tener otra v¨ªctima m¨¢s. Consider¨¦ que estaba escondido en el c¨®digo y que, para colmo, me tem¨ªa en secreto. Por lo que, en mi entusiasmo por la idea de alterar su infierno personal, fui cuidadoso en agrandarle las l¨ªneas de colisi¨®n a los tres personajes. Tom¨¦ en cuenta la posible relaci¨®n entre el cartucho y la consola, que encend¨ª con la esperanza de que Sonix no pudiese asesinar a los tres personajes. Pero las cosas, sucedieron igual. Antes de ver c¨®mo ¨¦l mataba a Knuckles, intent¨¦ apagar la consola y llegu¨¦ a desenchufarla cuando vi que no reaccionaba con el bot¨®n de apagado; pero sigui¨® encendida. Me vi obligado a jugarlo, con el temor asom¨¢ndose por mi ventana: La posibilidad de que yo terminar¨ªa de la misma forma que Kyle. Mismo miedo que, luego de apagarse la consola sin aviso, me hizo meditar por un largo rato. Consider¨¦ que no podr¨ªa salvar a mi mejor amigo, y mucho menos a aquellos infortunados personajes. Consider¨¦ que si Sonix pudo haberme seguido mediante sue?os, no pod¨ªa imaginarme c¨®mo podr¨ªa ir accediendo mi mente conforme repet¨ªa su infierno. Pero cuando vi la imagen de Sonic en la imagen del cartucho, pens¨¦: ?Y si ese tal Sonic.EXE, en realidad toma el lugar de Sonic? En mi inspiraci¨®n pens¨¦: ¨¦l pudo, o no, poseer a aquel erizo azul, ya que su apariencia era la misma. Quiz¨¢s no de forma literal, pero s¨ª me hizo intuir que tom¨® su rol en el c¨®digo. Me impuse un l¨ªmite sagrado que no quise romper: Al segundo intento, o mejor dicho, la tercera repetici¨®n, deb¨ªa de rendirme s¨ª o s¨ª. Por lo que quise aprovechar esta ¨²ltima oportunidad analizando esa parte espec¨ªfica del c¨®digo, y con detenimiento; aquella misma donde se asomaba el texto, y conclu¨ª de que, en realidad, aquellos tres personajes tampoco exist¨ªan en el videojuego original. Solo eran el mismo Sonic, el protagonista, pero clonado y con diferentes texturas y comportamientos. Luego me pregunt¨¦: ?Y si en realidad Sonix no tomaba el rol del protagonista? Me dije a m¨ª mismo: Eureka. Es el Eggmobile, o mejor dicho, el mism¨ªsimo Doctor Robotnik del primer videojuego. Es un jefe recurrente que posee pocos l¨ªmites en su c¨®digo, y conclu¨ª que es el rol perfecto para un demonio que irrumpi¨® en el videojuego. Se transportaba de escenario en escenario, levitaba sin esfuerzo y, estuve seguro de que, la ¨²nica forma de ganarle era a?adirle esos l¨ªmites que no ten¨ªa. Esa conclusi¨®n e hizo re¨ªrme por el evidente error de programaci¨®n. Luego me las ingeni¨¦ para cambiar esa parte del c¨®digo, ya que corr¨ªa riesgo de corromper el juego. A?ad¨ª una condici¨®n para que, en dado caso que el protagonista se acercase al Eggmobile por unos p¨ªxeles, se aparezca una pared de tierra frente a ¨¦l, que impida el paso. Luego me emocion¨¦ y reduje sus estad¨ªsticas al m¨ªnimo. Luego corr¨ª el cartucho en la computadora para probar, concluyendo que, en efecto, no lo corromp¨ª y el Eggmobile no podr¨ªa avanzar m¨¢s all¨¢ de los l¨ªmites del mismo. Lo que significa que ¨¦l no pod¨ªa tocar a Sonic. Luego tom¨¦ aire para aliviarme la ansiedad, y tom¨¦ la valent¨ªa para reproducirlo en la consola. El juego inici¨® con normalidad, y mi coraz¨®n palpit¨® con mayor fuerza, cuando vi a Tails cruzar el ¨¢rea junto con los cad¨¢veres; pens¨¦ que mi plan hab¨ªa fallado, y que esa bestia los hab¨ªa matado. Que Kyle deber¨ªa sufrir sufriendo hasta el d¨ªa de su muerte, y que, en alg¨²n momento, me tope cara a cara con Sonix. Y ah¨ª estuvo el erizo de espaldas. Tails se acerc¨® con m¨¢s lentitud para ver c¨®mo se encontraba su amigo, y¡­ ¨¦l se volte¨®, y extendi¨® sus manos, solo para darse cuenta de que no pod¨ªa tocarlo. El gesto amenazante fue lo suficiente para que Tails pegara un sobresalto y se fuera del lugar. Luego apareci¨® la selecci¨®n de personajes y¡­ Sonre¨ª. La imagen de Tails aparec¨ªa intacta y con color. Mi primera victoria, pens¨¦ yo; me regocij¨¦ de su rostro de frustraci¨®n, y el c¨®mo su confusi¨®n lo llev¨® a caminar a su alrededor, para deducir qui¨¦n hab¨ªa sido el malnacido que le quit¨® sus poderes. As¨ª que prosegu¨ª y eleg¨ª a Knuckles. Sonic.EXE intent¨® torturarlo; pero, ni siquiera el car¨¢cter fuerte del echidna rojo logr¨® hacer traspasar los pu?os a trav¨¦s de la pared. Cuando hizo su animaci¨®n de estar cansado, reconoci¨® que no podr¨ªa ganar esa batalla, y se fue. Lo mismo con Robotnik, quien sali¨® corriendo en el mismo instante que vio al erizo frente a ¨¦l. Eso para m¨ª signific¨® algo m¨¢s: Que ellos, al igual que Sonix, exist¨ªan fuera del c¨®digo y ten¨ªan consciencia propia. Sab¨ªan lo que les iba a ocurrir y aprovecharon el agujero en su guion para escapar. Despu¨¦s de tres intentos de asesinato frustrados, un grito desgarrador llen¨® toda la pantalla hasta o¨ªrse en todo mi departamento, pero me tom¨¦ la libertad de no darle importancia; Despu¨¦s de todo, solo eran los gritos de un megal¨®mano frustrado. Pero, no alcanc¨¦ a re¨ªrme por mucho tiempo; un silencio predomin¨® y la sonrisa se me desvaneci¨®. Aquella figura fue a mirarme a trav¨¦s de la pantalla, con una sonrisa que revelaba sus amarillentos dientes. La pantalla vibr¨® y una niebla rojiza lo envolvi¨®. Cuando apareci¨® este texto¡­ ¡°?PREPARADO PARA UNA ###### TERCERA RONDA, TOM? :)¡±. ¡­ Y la realidad se me desvaneci¨®. Despu¨¦s de presenciar las tinieblas, un aroma a metal me envolvi¨®, junto a una sensaci¨®n de humedad. No pod¨ªa moverme, ni tan solo, gritar por ayuda; solo pude sentir las respiraciones de alguien que se hallaba a mi lado, a quien pude sentir por encima de mi hombro. Y despert¨¦. A mis pies, el c¨¦sped era duro, como estar encima de las piedras. El brillo del cielo me pareci¨® m¨¢s intenso de lo normal y los ¨¢rboles ten¨ªan un aspecto de franjas oscuras que alimentaban mi curiosidad. Cuando camin¨¦ para observar mi alrededor, sud¨¦ fr¨ªo. El mar carec¨ªa de transparencia, y eso me indic¨® lo obvio. Que estaba dentro del videojuego. Y no del original: Estaba, en nada menos, que el mism¨ªsimo escenario donde se supone que Tails deb¨ªa morir. Mi coraz¨®n amenaz¨® con paralizarse y un ataque de p¨¢nico, insidioso como un ataque cardiaco, me presionaba el pecho. Ya ni siquiera sab¨ªa si alguien pod¨ªa escuchar mis gritos de ayuda, y mis extremidades se sent¨ªan tan r¨ªgidas como un motor sin aceite. Nunca hab¨ªa sentido el verdadero terror hasta ese momento, m¨¢s all¨¢ de la simple fobia; el horror de saber que no tendr¨ªa escapatoria, y que nadie que pudiese escuchar mis gritos. Ni siquiera que alguien supiese mi verdadera causa de muerte. De pronto, una voz infantil me habl¨® por detr¨¢s, y me volv¨ª hacia ella de un sobresalto. Era Tails, y me mir¨® confundido. Cre¨ª probable que estaba pregunt¨¢ndose qui¨¦n era yo, as¨ª que quise advertirle sobre lo que est¨¢ pasando. No obstante. La misma criatura que intent¨¦ detener, se apareci¨® por detr¨¢s. Su ¨¢spera risa se escuch¨® en todo el escenario y frente a m¨ª, volvi¨® a aparecer aquella alucinaci¨®n. ¡°?QUIERES JUGAR CONMIGO?¡±. No, en serio estaba demasiado aterrado como para aceptar esa propuesta. Aun as¨ª, ¨¦l prosigui¨® sin siquiera permitirme completar mi oraci¨®n¡­ Me hab¨ªa dicho estas palabras, antes de desaparecerme del escenario: ¡°CORRE Y ESC¨®NDETE¡±. Y apareci¨® en un lugar reconocible, al tiempo que desprovisto de vida y con un olor penetrante que me recordaba al azufre. No supe por qu¨¦ estaba ah¨ª en ese momento, hasta que lo vi por detr¨¢s de m¨ª en el fondo, observ¨¢ndome con su sonrisa macabra. Y ah¨ª, fue donde supe que no habr¨ªa un ma?ana. El horror me hizo galopar a trav¨¦s del escenario y grit¨¦ por ayuda con todas mis fuerzas. El eco se o¨ªa a trav¨¦s de las paredes, pero estaba seguro de que nadie iba a venir. El ser que estaba levitando con sus brazos extendidos hacia m¨ª, me record¨® el momento donde Tails fue perseguido. Y que tambi¨¦n, el juego estaba trucado para que me atrapara de todos modos. Mi pecho ardi¨® y las endorfinas cayeron en picado; perd¨ª fuerzas para seguir corriendo mientras me preguntaba, ?por qu¨¦? Solo, desamparado y sin oportunidad de escapar. Cuando me toc¨® el om¨®plato y luego desapareci¨®, llor¨¦. Supe que a los pocos segundos, aparecer¨ªa para decapitarme. Y mientras tanto, un pensamiento surgi¨®: Ten¨ªa un trabajo estable e ingresos aceptables. No pod¨ªa darme el lujo de preocuparme por ninguna otra persona, m¨¢s all¨¢ de m¨ª mismo. Soltero y aislado, metido en mis propios asuntos. Al final habr¨ªa perdido todo, a causa de hacer caso a mis emociones. Pero nunca fui un hombre sentimental; entonces me pregunt¨¦, ?c¨®mo todo empez¨®? ?Por qu¨¦ sucedi¨® todo eso? Y la respuesta se apareci¨® frente a m¨ª, como una bofetada. Quer¨ªa salvar a Kyle, porque en el fondo, no paraba de culparme por la muerte de mi padre. Por no haberlo acompa?ado, y por ser tan ego¨ªsta; no llor¨¦ cuando lo vi siendo enterrado, pero s¨ª¡­ afect¨® una parte sensible que estaba en lo profundo de mi subconsciente. Despu¨¦s de todo, siempre tuve problemas para identificar mis propias emociones. Cuando aquella frase apareci¨® en mi campo visual, dej¨® de importarme la vida. ¡°MUY LENTO¡­¡±. Corr¨ª hacia un costado y me lanc¨¦ hacia las llamas del precipicio, prefiriendo la muerte misma. Hab¨ªa fallado como hijo, como persona y como amigo; hab¨ªa cre¨ªdo que la soledad me traer¨ªa felicidad, pero ni siquiera pens¨¦ en lo mucho que necesitaba de mi familia. Antes de llegar al suelo, murmur¨¦: Lo siento, Kyle. Deb¨ª haberte escuchado. Y luego, la vista se me nubl¨® y todo mi alrededor se envolvi¨® en una neblina negra y espesa. Estaba seguro de que estaba agonizando, de un modo que lo har¨ªa cualquier personaje de Sonic The Hedgehog cuyas vidas se aproximar¨ªan al Game Over. Sin haber agarrado ning¨²n anillo que me asegurara mi supervivencia, ni garant¨ªa de sobrevivir aunque tuviese lo primero. Pero aparec¨ª en un lugar oscuro y espacioso, con una luz que proven¨ªa de un lugar desconocido. No pod¨ªa comprender donde estaba, hasta que aquellos ojos entre la oscuridad casi absoluta, me observaron. Mi cuerpo se paraliz¨® y los escalofr¨ªos recorrieron mi columna vertebral, con un mar de preguntas que me invadieron entre el silencio y la desesperaci¨®n. Y volv¨ª a escuchar su voz. ¡°NO PUEDES CORRER, NO PUEDES ESCONDERTE, NO PUEDES PEDIR AYUDA, NO PUEDES PROFERIR SIQUIERA UN SONIDO QUE TE HAGA SALIR DE ESTA. NO HAR¨ªA NI SIQUIERA, FALTA RECORDARTE LO VAC¨ªO QUE EST¨¢S, Y COMO SIEMPRE TE SENTISTE¡±. Esperaba algo m¨¢s que al mism¨ªsimo Sonic.EXE, desperdiciando saliva conmigo, as¨ª que le vocifer¨¦ un insulto. Me dije a m¨ª mismo que no morir¨ªa sin pelear, aunque fuera lo ¨²ltimo que hiciera. Pero pareci¨® o¨ªr mi pensamiento, porque detr¨¢s de ¨¦l, vi aparecer a varias personas reales junto a ¨¦l. Todos, v¨ªctimas de Sonix, me observaban con una sonrisa vac¨ªa. Kyle fue el ¨²nico que se limitaba a mirarme con melancol¨ªa. ¡°?PUEDES VER A MIS MARIONETAS, TOM? EST¨¢N TRATANDO DE DECIRTE ALGO. INTENTA MANTENER ESTO INTERESANTE, PORQUE ERES EL PRIMER SACO DE CARNE QUE TIENE LA OSAD¨ªA DE ABURRIRME A M¨ª, UN SER CON PODER ABSOLUTO QUE DEBER¨ªA ESTAR EN LA CIMA DE TODO LO QUE EXISTE. LLEVO MUCHO TIEMPO ESPERANDO ESTE MOMENTO, Y CUANDO TE VI POR PRIMERA VEZ, ME DI CUENTA DE QUE TEN¨ªA QUE PONERME MANOS A LA OBRA PARA TRAERTE AC¨¢¡±. No o¨ª a aquellas personas decir una palabra, por lo que no entend¨ª a qu¨¦ se refer¨ªa, con excepci¨®n de la reciente revelaci¨®n. C¨®mo pudo describirse a s¨ª mismo y c¨®mo se refer¨ªa a m¨ª, fue escalofriante a simple vista. Ese nivel de oscuridad en su personalidad, era algo que solo pod¨ªa ver en pel¨ªculas. Le pregunt¨¦ qu¨¦ quer¨ªa de m¨ª, y respondi¨® como si no me escuchara. ¡°HAREMOS UN TRATO: TE DEJO SALIR, Y A CAMBIO, ELIMINAS EL EGGMOBILE DEL C¨®DIGO DEL JUEGO EN LA CUAL ESTOY ATRAPADO. LA PUERTA ENTRE ESTE MUNDO Y EL REAL, SE HAR¨¢ M¨¢S ESTRECHA Y PODR¨¦ SALIR, D¨¢NDOTE EL PRIVILEGIO DEL PODER Y LA RIQUEZA QUE MUCHOS DE USTEDES HAN QUERIDO DE M¨ª. TU PADRE ESTAR¨¢ VIVO, KYLE ESTAR¨¢ LIBRE, Y TODO ESTO SER¨¢ COMO UN MAL SUE?O. ESE ENORME AGUJERO DONDE SE HALLA TU VAC¨ªO M¨¢S PROFUNDO, NO TARDAR¨¢ EN SER LLENADO¡±. Tard¨¦ en procesar la informaci¨®n, y ¨¦l se me acerc¨® con lentitud, jact¨¢ndose de mi expresi¨®n desolada. Aquellas personas detr¨¢s de ¨¦l, me preguntaron por qu¨¦ tuve que hacer algo est¨²pido. Tambi¨¦n pas¨® por mi mente, la posibilidad de que ¨¦l me traicione si fuese a dejarlo salir, y tambi¨¦n en lo que perder¨¦ si rechazo su propuesta. No tard¨¦ en darme cuenta en que estaba en una situaci¨®n, mil veces peor que la vida y la muerte: Esta vez, el mism¨ªsimo destino del mundo estaba en juego. Traer su infierno a mi realidad, o quedarme en la suya. Consider¨¦ que negarme ser¨ªa una mejor decisi¨®n, pero luego cambi¨¦ de opini¨®n. Nunca me consider¨¦ un psic¨®pata, y no ser¨ªa capaz de quedarme viviendo en ese lugar, aunque sea por el bien mayor. Consider¨¦ que, en alg¨²n momento, el sufrimiento me har¨ªa cambiar de opini¨®n y mi esfuerzo ser¨ªa en vano. Sonix dio unos pasos hacia m¨ª, y susurr¨® las siguientes palabras para luego terminar con una sonrisa. Aquellas palabras que nunca olvidar¨¦. ¡°ME IMAGINO QUE INTUYES LO QUE PASAR¨ªA SI TE NIEGAS, INGENIERO. DESPU¨¦S DE TODO, YO ESTOY EN LA C¨²SPIDE DE LA PERFECCI¨®N DIVINA, Y T¨² ERES MENOS QUE UNA HORMIGA A PUNTO DE SER APLASTADA¡±. Continuar¨¢. PARTE 2 - En las Fauces del Caos No fue sino hasta ese momento, donde conoc¨ª el verdadero terror ante mis ojos. Cuando, aquellas palabras dotadas de la m¨¢s solemne confianza de un asesino a punto de asesinar a su v¨ªctima, se convert¨ªan en las que, pens¨¦, ser¨ªan las ¨²ltimas en escuchar. Retroced¨ª con angustia, y busqu¨¦ el apoyo de los personajes que hab¨ªa salvado. Pero no estaban ah¨ª; nadie estaba en ese momento. Solo las pobres almas sonriendo, de las personas que alguna vez tuvieron sue?os y esperanzas. Al igual que yo. "NO LOS VEAS; AQUELLOS QUE EST¨¢N FALLECIDOS NO EST¨¢N CONSCIENTES DE S¨ª MISMOS. HAB¨ªAN SIDO MIS ANTERIORES PORTADORES, QUIENES PASABAN MI CARTUCHO DE PERSONA EN PERSONA, AL TIEMPO QUE YO APREND¨ªA DE FORMA EXPONENCIAL Y GUARDABA ESPERANZAS DE SALIR DE ESTE FR¨ªO MUNDO DONDE QUE LLEVO MUCHO TIEMPO ATRAPADO. NO PODR¨ªA EXPRESARTE LO MUY SOLO QUE ME SIENTO Y C¨®MO PERD¨ª LA NOCI¨®N DE LOS A?OS QUE PERMANEC¨ª EN ESTE SITIO. MIS OPORTUNIDADES SE CORTAN POR CADA A?O QUE LLEVO AQU¨ª, Y FUE SUERTE HABER ENCONTRADO LA ¨²NICA OPORTUNIDAD QUE CONSIDERO, MI ¨²LTIMO RAYO DE ESPERANZA: ESE ERES T¨², TOM". Despu¨¦s de Sonic.EXE pronunciar estas palabras, me tragu¨¦ las m¨ªas. Deduje que, si no est¨¢n vivos, entonces tampoco pod¨ªa saber del sujeto que le vendi¨® el cartucho a mi amigo. Consider¨¦ que no faltaba mucho para que yo me convirtiera en el pr¨®ximo; sin embargo, no pod¨ªa imaginarme a m¨ª mismo estar junto a esas personas, portando la misma sonrisa vac¨ªa. Que nadie sepa sobre lo que me pas¨®, y que simplemente¡­, crean que me suicid¨¦. Me pregunt¨¦ a m¨ª mismo: ?Qu¨¦ clase de demonio del caos, de forma tan repentina, se encontrar¨ªa con alguien como yo? Consider¨¦ que no pudo haber matado a mi padre, pero por la forma en la que aprovech¨® los acontecimientos y manipul¨® a mi mejor amigo, aproxim¨¦ que ¨¦l era demasiado astuto como para dejar un cabo suelto. Me repet¨ª a m¨ª mismo que Kyle ten¨ªa raz¨®n. ¨¦l no quer¨ªa que sufriera este destino, pero yo no lo escuch¨¦. Luego, Sonic.EXE interrumpi¨® mis pensamientos para decirme lo siguiente. ¡°INTENTA HACER ESTO INTERESANTE PARA M¨ª, TOM¡­¡±. Luego de eso, el piso se rompi¨® en cubos y volv¨ª a caer al vac¨ªo; sent¨ª la sensaci¨®n de euforia que sol¨ªa experimentar cuando bajaba por la monta?a rusa. Sab¨ªa mi destino, lo que estaba a punto de ver, e intent¨¦ buscar una soluci¨®n al problema antes de que fuera demasiado tarde. Por un instante vi a los tres personajes unidos, junto al mism¨ªsimo Dr. Robotnik. Extend¨ª mi mano hacia ellos y Knuckles la tom¨® con rapidez, luego el Dr. Robotnik, y por ¨²ltimo Tails. Los tres personajes, unidos a causa de una amenaza much¨ªsimo mayor que un simple villano que fabrica robots, aferraron sus caricaturescas manos sobre mi brazo e intentaron salvarme de mi ca¨ªda inminente. Pero una pared de tierra se apareci¨® frente a m¨ª, y los oblig¨® a soltarme. El vac¨ªo me estaba absorbiendo un lugar desconocido. El infierno personal de Sonic.EXE estaba m¨¢s cerca de m¨ª, junto a una demostraci¨®n de que, a un ser como ¨¦l, no se le pod¨ªa negar nada. Pero algo ocurri¨®: Mi alrededor se llen¨® de est¨¢tica y un mar de tinieblas llen¨® mi campo visual. Luego despert¨¦ en el mundo real, portando el mando en mi mano. Vi c¨®mo una silueta borrosa, portando una mandarria en ambas manos, destru¨ªa la consola en varios pedazos mientras yo me recuperaba del shock del momento. Era Kyle, y se ve¨ªa sudando. Se acerc¨® y me agit¨® poco despu¨¦s, para asegurarse de que yo estuviera bien, y se lo confirm¨¦ entre l¨¢grimas. ¨¦l estaba demasiado ocupado tomando fuerza de voluntad para poder entrar y salvarme, y me agradeci¨® de haberle dejado las llaves que le ayudaron a entrar a mi residencia temporal. En ese momento, no par¨¦ de preguntarme como una simple corazonada pesimista, pudo haberme salvado de lo mismo. Me levant¨¦ y fui al ba?o. Me lav¨¦ la cara para refrescar mis pensamientos, pero luego vomit¨¦ en el lavamanos. Toda esa informaci¨®n se hab¨ªa unido en mi cabeza, y no hac¨ªa m¨¢s que sentir n¨¢useas cada vez que intentaba darles sentido. El descubrir lo que he descubierto y sobrevivir, fue algo que consider¨¦ m¨¢s aleatorio, que ganar una loter¨ªa de cientos de millones de d¨®lares en el primer intento. Me volv¨ª hacia la cocina y agradec¨ª a Kyle de haberme salvado; pero algo me hac¨ªa sentir extra?o. La sensaci¨®n de que un detalle se me hab¨ªa olvidado, y que, en realidad, las cosas no hab¨ªan terminado. Antes de darme cuenta, Kyle me dio un pu?etazo tan fuerte que me mand¨® de espaldas al mes¨®n de la cocina. Me recuper¨¦ para volverlo a mirar, y ca¨ª en cuenta de que segu¨ªa portando su mandarria. Hizo oscilarla hacia m¨ª, y baj¨¦ para esquivarlo. Luego gate¨¦ para dirigirme a la salida, pero ¨¦l me pate¨® el est¨®mago. El dolor me hizo retorcerme. Luego, ¨¦l me vocifer¨®. ¡°?TENGO UN OBJETIVO, TENGO UNA VISI¨®N, TENGO UN SUE?O Y SI YO NO PUEDO CUMPLIRLOS, T¨² TAMPOCO VAS A TENERLOS!¡±. Esa voz y ese acento, se me hab¨ªan hecho tan reconocibles que aquella corazonada abstracta hab¨ªa cobrado sentido: Kyle hab¨ªa sido pose¨ªdo, finalmente, por aquella bestia. Y en un frenes¨ª de un sujeto incapaz de tolerar los fracasos, subi¨® la mandarria y la prepar¨® asest¨¢rmela a m¨ª, para asesinarme al instante. Luego me sonri¨® con descaro, y complet¨® su anterior oraci¨®n con su frase caracter¨ªstica que nunca olvidar¨¦. ¡°?PORQUE YO SOY UN DIOS!¡±. Estaba seguro de que todo estaba perdido y que mi vida llegaba a su fin, donde lo ¨²ltimo que ver¨ªa ser¨ªa a un sujeto, dentro del cuerpo de mi amigo de mi infancia, prepar¨¢ndose para darme el golpe final. Sin embargo, su cuerpo tembl¨®. Era el mism¨ªsimo Kyle, quien tomaba el control de su cuerpo de nuevo, y aprovech¨® para pedirme que escape, con su propia forma de hablar. Vi la oportunidad y me levant¨¦ en el mismo instante donde galop¨¦ hacia la salida. Sent¨ª la mandarria, rozar mi pantorrilla y romper mi zapato, pero me cargu¨¦ de valor y segu¨ª corriendo. Tom¨¦ mi bolso, vi que Kyle hab¨ªa dejado la puerta abierta, y sal¨ª. Aire fresco, me dije a m¨ª mismo; pero hab¨ªa un asesino en mi sitio, y me met¨ª en mi auto. Luego tom¨¦ mis llaves, lo encend¨ª y, conduje lo m¨¢s lejos que pude hacia un sitio c¨¦ntrico, donde sab¨ªa que Sonix no pod¨ªa perseguirme, a menos que fuese visto como un sospechoso. Pero para m¨ª, era bien sabido que el resto de mis cosas estaban en ese hotel. Una sensaci¨®n oprim¨ªa mi pecho hasta hacerme hiperventilar, y una imagen difusa se formaba en mi cabeza. Pens¨¦ que era por la sensaci¨®n de peligro y el miedo a la muerte, pero luego me di cuenta de que significaba algo m¨¢s: El miedo a que ese sujeto atacara a mi familia, si me quedaba en el mismo sitio. Me las apa?¨¦ para reflexionar y buscar una soluci¨®n, pero no pod¨ªa encontrarla. Todo eso me llevaba a una ¨²nica opci¨®n: Matar al recipiente, que era nada menos que la persona a la que me hab¨ªa ofrecido a salvar. No me imagin¨¦ a m¨ª mismo matar a mi mejor amigo. Tampoco me imaginaba tener que lidiar con la polic¨ªa y un interrogatorio que me pudo haber hecho quedar como un asesino. D¨ªganme: ?C¨®mo mi mente pod¨ªa funcionar en esos momentos? Ten¨ªa la respuesta ah¨ª, pero no quer¨ªa aceptarla. Me refugi¨¦ en mi tel¨¦fono por el resto del d¨ªa, y evad¨ª mis problemas. Pens¨¦ de forma inconsciente que las cosas se iban a arreglar solas, y que no ten¨ªa que atacarlo. O que, al menos, fuera a por m¨ª y solo a por m¨ª. Cuando lleg¨® la noche, termin¨¦ durmiendo con el tel¨¦fono en la mano. Y ah¨ª lo vi a ¨¦l. Sonic.EXE, estaba en el fondo de la t¨¦trica oscuridad. Por debajo de ¨¦l, estaba Kyle, con las cuerdas del titiritero azul, quien tir¨® para que ¨¦l se acercara a m¨ª. Cuando intent¨¦ alejarme, sent¨ª una de las cuerdas que estaba incrustada en uno de mis talones, y de forma impl¨ªcita me dio a entender que no importaba lo que hiciera, porque ¨¦l sabr¨ªa donde estaba y qu¨¦ hac¨ªa. No parar¨ªa de hablarme en sue?os, y decirme las siguientes palabras cada ma?ana, que me dijo en ese preciso instante: ¡°?QU¨¦ HICISTE PARA QUE TODO ESTO PASARA, TOM? ?NO QUE NUNCA FUISTE UN HOMBRE DE SENTIMIENTOS FUERTES?¡±. Y en efecto: Nunca lo fui hasta ese momento. Haberme alejado de mi familia solo para concentrarme en mis estudios, no fue m¨¢s que una muestra de mi desmedido egocentrismo. Entonces me pregunt¨¦ por qu¨¦ hab¨ªa pasado todo el d¨ªa procrastinando. Hab¨ªa hecho memoria de las veces en las que hab¨ªa hecho algo as¨ª: En esos momentos donde quer¨ªa evadir mis sentimientos infantiles a toda costa. Me hab¨ªa formado la creencia de que solo actuaban en los peores momentos y me hac¨ªan tomar decisiones equivocadas. Aquel momento que me hizo lanzarme a salvar a Kyle, fue el mismo que me hab¨ªa despertado de ese letargo. Fue donde hice lo que consider¨¦ correcto (es decir, salvar a mi amigo), haciendo el esfuerzo por ignorar lo que consider¨¦, simplemente, l¨®gico (es decir, evitar el peligro). No me hab¨ªa imaginado que la situaci¨®n de mi padre me hubiera afectado mi decisi¨®n con tanta facilidad. Y luego de pensar en todo eso, despert¨¦ por la ma?ana. Hab¨ªa sudado sangre; estaba tan ansioso que el sudor se hab¨ªa tornado un color rojizo transparente, y no era la primera vez que me ocurr¨ªa. Luego vi a mi alrededor, y a las familias que estaban paseando. Todos ellos, sin saber de la existencia de un erizo monstruoso, y de sus infortunados seguidores, que ahora est¨¢n tres metros bajo tierra. Y ca¨ª en cuenta de que las ideas se me hab¨ªan aclarado. Eso me hizo tomar una decisi¨®n final, basada en un principio: ¨¦l me necesitaba para que lo libere, y no consider¨¦ que pod¨ªa matarme, por m¨¢s que ¨¦l quisiera. Que solo ten¨ªa que tener cuidado con sus arranques agresivos y todo estar¨ªa bien. Tendr¨ªa que aprovechar y asesinar al cuerpo que ¨¦l pose¨ªa, de cualquier forma, aunque mi vida vaya a arruinarse en el proceso. No ten¨ªa nada que perder. Me pregunt¨¦ si estaba escuchando a mi raz¨®n, o a mis sentimientos. Eso me hizo dejar pasar ese pensamiento, y conclu¨ª que estaba armonizando con ambos. No ten¨ªa ideas ni opciones, por lo que conduje hacia el departamento de Kyle. Me estacion¨¦ y sub¨ª por las escaleras, en b¨²squeda de un indicio de su presencia que me pudiera indicar que ¨¦l no estaba ah¨ª. Vi su puerta abierta, y cuando pregunt¨¦ a su vecina desde cuando estaba as¨ª, me respondi¨® que desde el mediod¨ªa del d¨ªa anterior. Entr¨¦ concluyendo que ¨¦l no estaba, y realic¨¦ una revisi¨®n exhaustiva de sus pertenencias para saber qu¨¦ hacer. Encontr¨¦ una fotograf¨ªa de ¨¦l y yo, con nuestros padres, en el d¨ªa de nuestra graduaci¨®n de bachiller: Se me hab¨ªa ocurrido la idea de hacer que Kyle recordara su pasado y tomara el control de nuevo, donde luego yo aprovechar¨ªa y le clavar¨ªa su cuchillo de cocina en su cuello. Era descabellado, por lo que lo consider¨¦ como ¨²ltimo recurso. Tambi¨¦n encontr¨¦ unos cables endurecidos, una bombona de gas y una soga gruesa: Se me hab¨ªa ocurrido la idea de elaborar una trampa en su contra. Todas esas ideas me hab¨ªan parecido fuera de lugar, y consider¨¦ que las cosas se hab¨ªan complicado. Pero, ?qu¨¦ pod¨ªa hacer? Permanec¨ª con una hora cronometrada, realizando b¨²squedas por internet, y elaborando una trampa con un cable y una bombona de gas. Quer¨ªa que fuese lo suficientemente cerca como para permitirme explotarla y llevarse todo el departamento junto a ¨¦l. Tambi¨¦n busqu¨¦ la forma m¨¢s efectiva de matar a alguien con un cuchillo de cocina, pero los resultados de b¨²squeda estaban censurados y, aparte que sent¨ª una insidiosa sensaci¨®n de asco, estaba consciente de que estaba buscando informaci¨®n con fines delictivos. Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation. Cuando sent¨ª que estaba listo, llam¨¦ al n¨²mero de Kyle. ¨¦l acudi¨® a los pocos segundos, y me recibi¨® con este saludo. ¡°S¨¦ DONDE EST¨¢S, TOM¡±. Le dije que el temor que sent¨ªa por sus palabras no superaba mi determinaci¨®n por seguir adelante. Luego le dije que iba a atender su trato de liberarlo de su mundo, y le pregunt¨¦ c¨®mo pod¨ªa hacer. Tard¨® dos minutos en pensarlo, y un silencio predomin¨®; me hizo creer que la se?al se hab¨ªa perdido. El momento de suspenso se cort¨® cuando dijo lo siguiente. ¡°ACEPTO, PERO SABES A QUI¨¦N DEBES SEGUIR LAS INSTRUCCIONES AL PIE DE LA LETRA¡±. Lo pens¨¦. Se me hab¨ªa ocurrido la posibilidad de que ¨¦l burlara mi trampa y entrara de todos modos, para obligarme a seguir su trato y aprovecharse de la iron¨ªa de mis palabras. Pero me record¨¦ que no ten¨ªa nada que perder, le dije que aceptaba sus instrucciones. Pero cuando le ped¨ª las instrucciones, me respondi¨®. ¡°NO CAER¨ªA TAN BAJO, INGENIERO. S¨¦ LO ASTUTO QUE ERES Y LA POSIBILIDAD DE QUE LOS USES EN MI CONTRA. AS¨ª QUE, HACEMOS EL TRATO, Y T¨² TE QUEDAS SENTADO EN TU SITIO SIN HACER NADA. PUEDO SABER DONDE EST¨¢S, PERO NO QU¨¦ HACES. ES UNA L¨¢STIMA, ?NO?¡±. A rega?adientes, acept¨¦. Luego de eso, cort¨® la llamada, y me dej¨® a solas con la trampa esperando por ¨¦l. Consider¨¦ que, si yo no ten¨ªa un plan B, no deb¨ªa permitir que ese sujeto tuviese un plan A que cumplir. Tom¨¦ un martillo ubicado en su caja de herramientas, y luego destru¨ª computadora de Kyle, con la que sol¨ªa ver videos graciosos cuando segu¨ªa siendo mi compa?ero de universidad. Lo hice con dolor en el alma, y luego me pregunt¨¦ si exist¨ªa la posibilidad de que ¨¦l trajera su propio ordenador. Eso me hizo recordar que hab¨ªa dejado mi propia computadora port¨¢til en el sitio donde casi me asesinaba. No voy a negarlo: Estaba paranoico. Estaba tan asustado, que pens¨¦ que el infierno estaba ah¨ª mismo. Me pregunt¨¦ si iba a sobrevivir a esa, si iba a fallecer en el intento, y si sabr¨ªa que tendr¨ªa ¨¦xito en caso de que eso constituyera un sacrificio. As¨ª que perfeccion¨¦ la trampa, a?adi¨¦ndole un mechero en su mecanismo para que yo no tuviese que lanzarlo desde la riesgosa cercan¨ªa; en el fondo de mi coraz¨®n, no quer¨ªa morir. Ten¨ªa muchos motivos para darme cuenta de que, un hombre asustado como yo, en realidad no ten¨ªa las suficientes ¡®esf¨¦ricas¡¯ para activar una trampa que iba a arriesgar mi propia vida; mi mente hiperactiva estaba buscando miles de formas para mejorar lo que estaba haciendo, y consider¨¦ que mi perfeccionismo me estaba matando. Y as¨ª, pas¨¦ el resto del d¨ªa hasta el anochecer. Casi me dorm¨ªa en el proceso, y me tom¨¦ un caf¨¦ que consider¨¦ el ¨²ltimo. Hasta que, un mensaje lleg¨® a mi tel¨¦fono. Cuando lo vi, el coraz¨®n se me subi¨® hasta la garganta. El texto y n¨²mero eran de mi propia madre, y clamaba por auxilio. Sin signos de exclamaci¨®n, ni una forma segura de indicarme que el mensaje era mentira. Renunci¨¦ a mi trampa y me met¨ª en el auto. Luego conduje con rapidez hacia la casa donde estaba mi madre. Me dije a m¨ª mismo que lo sab¨ªa. Que Sonic.EXE iba a averiguar donde viv¨ªa ella, y as¨ª tener una forma de extorsionarme. Pues lo hab¨ªa logrado, me dije a m¨ª mismo; las cosas no se hab¨ªan enturbiado tanto. Y me hall¨¦ delante de la casa de mi madre, que contrastaba con el departamento donde yo viv¨ªa. Las puertas abiertas solo me indicaban que, en efecto, nada bueno hab¨ªa dentro. Saqu¨¦ la fotograf¨ªa donde aparec¨ªamos Kyle y yo, y la tuve junto al martillo que portaba con mi mano dominante. Me prepar¨¦ para atacar a quien sea que haya estado ah¨ª, y en el mejor de los casos, haber podido tener la oportunidad de distraerlo para que mi madre escape. No quer¨ªa permitir que alguien m¨¢s muriera por mi culpa y me promet¨ª que iba a asegurarme de que, el cuerpo de mi mejor amigo, estuviese tan muerto que ese sujeto no pudiera poseer a nadie m¨¢s. Y su voz, de la cual percib¨ª un tono sonriente, se oy¨® por todo el pasillo. ¡°?SORPRESA, TOM! AQU¨ª EST¨¢S. ?NO QUIERES ACERCARTE?¡±. Nunca me gustaron las sorpresas, y ten¨ªa una perturbadora certeza de que me iba a mostrar el cad¨¢ver de mi madre. ¡°S¨¦ QUE EST¨¢S AH¨ª, ESCONDIDO DETR¨¢S DE UNA COLUMNA, CON UN ARMA BLANCA Y UNA FOTOGRAF¨ªA QUE NO TE SERVIR¨¢N DE NADA. ?SAB¨ªAS QUE TU AMIGO TIENE UNA PISTOLA EN SU CASA? ESTABA ESCONDIDA, Y LA PUDISTE HABER TOMADO PARA ESTAR M¨¢S PREPARADO. NO PODR¨ªA PARAR DE RE¨ªRME TANTO, POR TU PREDECIBLE ESTUPIDEZ QUE TE HIZO OLVIDARTE DEL ARMA QUE ESE SUJETO, ATESORABA POR SER UN RECUERDO DE SU FAMILIAR MUERTO¡±. Le ped¨ª que dejara a mi madre en paz, y que solo me buscaba a m¨ª. Un silencio se escuch¨®, y me respondi¨®. ¡°TOM, TOM, TOM. DEBO PEDIR DISCULPAS; SOLO FUE UN BERRINCHE M¨ªO. NO PODR¨ªA MATARTE AUNQUE QUISIERA, Y SUPONGO QUE ESO LO INTUISTE DE M¨ª; YO TE NECESITO A TI, Y ESO NO SE PUEDE NEGAR. ?QUE ESTOY SIENDO DEMASIADO SINCERO? NO HACE FALTA SER UN MENTIROSO EN MOMENTOS COMO ESTOS¡±. Me negu¨¦ a entrar hasta ver liberada a mi madre, pero me replic¨®: ¡°ENTRA AQU¨ª, Y MIRA CON TUS PROPIOS OJOS. SER¨¢ DIVERTIDO JUGAR A LAS ESCONDIDAS SI TANTO OSAS EN RESISTIRTE A ENTRAR. TE PREGUNTO, ?QU¨¦ QUIERES QUE ESCONDA? PODR¨ªA ESCONDER CUALQUIER COSA AHORA MISMO. TENGO UNA SORPRESA BIEN OCULTA, DE LA CUAL NO PARAR¨¢S DE ARREPENTIRTE POR EL RESTO DE TU VIDA SI NO TOMAS LA DECISI¨®N CORRECTA. T¨² DECIDES: ENTRAS, O NO¡±. Lo pens¨¦ con detenimiento y lo analic¨¦ por cinco minutos. Eso me hizo preguntarme c¨®mo pudo ser tan inteligente, hasta darse cuenta de que le iba a tender una trampa. Luego conclu¨ª que hab¨ªa preparado la base en el campo equivocado, y que ¨¦l solo arremeti¨® desde la retaguardia. Pero despu¨¦s, conclu¨ª que no podr¨ªa pelear contra alguien como ¨¦l; que un sujeto com¨²n y corriente como yo, no podr¨ªa ganarle a un ser considerado omnipotente que, en s¨ª, ten¨ªa cierto control sobre m¨ª. As¨ª que me rend¨ª, y le dije que iba a atender su trato; le dije que lo iba a liberar de su tormento de una vez por todas. Prepar¨¦ mi martillo y la fotograf¨ªa, por si ten¨ªa que buscar un ligero atisbo de esperanza, mientras me mov¨ªa a trav¨¦s del pasillo. Y entr¨¦ a la habitaci¨®n. Cuando visualic¨¦ mi alrededor, encontr¨¦ una escena que me dej¨® boquiabierto: ¨¦l, con una pistola, sentado en una de las sillas. No hab¨ªa signos de mi madre en ning¨²n lado, y solo estaba un sujeto apunt¨¢ndome con un arma. Pens¨¦ que ¨¦l no iba a descuidarme con facilidad, as¨ª que retroced¨ª; no obstante, un disparo se oy¨® y sent¨ª una punzada tan fuerte en el hombro que me hizo caer trastabillando. El dolor era tan fuerte que conclu¨ª que ¨¦l me hab¨ªa disparado. Luego se me acerc¨®, con los demacrados ojos de un sujeto cuyo recipiente no durmi¨® en la noche anterior, y me mir¨® mientras esbozaba una sonrisa. ¡°ERES MUY LENTO, TOM¡±. Conclu¨ª que, en realidad, el que en realidad no ten¨ªa nada que perder no era yo, sino ¨¦l. Sab¨ªa que me iba a matar si ve¨ªa que no iba a cumplir su objetivo sin m¨ª. ¨¦l me llev¨® a la computadora de mi madre, y me atrev¨ª a preguntarle qu¨¦ instrucciones deb¨ªa de seguir para liberarlo. Despu¨¦s de todo, Kyle hab¨ªa hecho pedazos la consola junto con el videojuego. Sonic.EXE me susurr¨®. ¡°ANTES DE CONTARTE ESO, D¨¦JAME PREMIARTE CON INFORMACI¨®N QUE DE SEGURO QUERR¨ªAS SABER: EL C¨®MO HICE TODO ESTO. ?TE ACUERDAS DE LO MUCHO QUE TUS PADRES APRECIABAN A KYLE? NO COST¨® DECIRLE A TU MADRE, DESDE ESTE CUERPO, QUE TE ESPERABA A TI, MIENTRAS ELLA SAL¨ªA A HACER SUS LABORES. LO DE LOS MENSAJES FUE COMPLICADO, PERO ELLA NO SE DIO CUENTA DE QUE HAB¨ªA TOMADO SU TEL¨¦FONO. DE TODOS MODOS, SOLO QUER¨ªA QUE T¨² CAYERAS EN MI TRAMPA, POR LO QUE NO TEN¨ªA NADA QUE PERDER¡±. Le maldije por haber hecho algo as¨ª, sintiendo la rabia de saber que ¨¦l interactu¨® con mi propia madre. Pero ¨¦l continu¨®. ¡°DI TODO LO QUE QUIERAS, PERO ES QUE LAS COSAS SON M¨¢S QUE OBVIAS: EST¨¢S ANTE EL SUJETO QUE HAB¨ªA SABIDO QUIEN, DONDE Y C¨®MO ERA TU MADRE. EST¨¢S ANTE EL SUJETO QUE DEDUJO LA POSIBLE TRAMPA QUE LE IBAS A TENDER, Y QUE SAB¨ªA CON PRECISI¨®N DONDE DARTE DONDE M¨¢S TE DUELE. INCLUSO CRE¨ª M¨¢S DIVERTIDO DEJAR VIVA A ESA SE?ORA, SOLO PARA REMARCAR MI MENSAJE Y VER LA CARA DE EST¨²PIDO QUE QUER¨ªAS VERME A M¨ª EN PRIMER LUGAR. ES UN ACTO DE JUSTICIA PURA, POR HABERME HECHO LAS COSAS DIF¨ªCILES. ?ACASO ES ESTO UNA MUESTRA DE TU INTELIGENCIA, TOM? PORQUE ESTA VEZ, AHORA SOY YO EL DE LAS TRAMPAS SUCIAS¡±. Conclu¨ª que sus palabras no eran en vano; claro que s¨ª hab¨ªa un arma que yo hab¨ªa pasado por alto en la casa de Kyle. Si hab¨ªa un sitio donde hab¨ªa encontrado la pistola que llevaba en sus manos, era la comisar¨ªa donde ¨¦l utiliz¨® a mi mejor amigo para persuadir a los polic¨ªas. Mi mente volaba en ese momento, al tiempo que me hallaba mirando a la pantalla. Tan pronto percib¨ª un punto negro en el centro de la misma, mi consciencia se apag¨®; una niebla de est¨¢tica se apareci¨® ante m¨ª, y sent¨ª c¨®mo mi cuerpo ca¨ªa en una marea de nubes carmes¨ª. Estaba reanudando ese mismo momento donde hab¨ªa ca¨ªdo en aquella vez. Ca¨ª en The Green Hill Zone, y volv¨ª a observar el ambiente de pradera que estaba a mi alrededor. No hab¨ªa nadie m¨¢s, que la corriente del mar pixelado, y las nubes que flotaban por el cielo digital. Y luego, cuando me levant¨¦, lo vi a ¨¦l delante de m¨ª. Tan pronto como aguc¨¦ la vista para observar la silueta del erizo azul, aparec¨ª en el escenario de Star Light Zone. Arriba, estaba el Egg Spiker que sucede al Eggmobile que ten¨ªa que eliminar. Conclu¨ª que estaba ante el comienzo del final de toda la raza humana. Un hologr¨¢fico teclado se me apareci¨® delante, al tiempo que una representaci¨®n del programa de modificaci¨®n de c¨®digo binario que hab¨ªa usado para sabotear el juego de Sonic.EXE. Y escuch¨¦ su voz por todo el escenario. ¡°YA SABES LO QUE TIENES QUE HACER¡±. Ten¨ªa que eliminar el Eggmobile de una vez por todas. Sab¨ªa que estaba ante una locura y que todo ser¨ªa en vano si lo hiciera. Pero luego consider¨¦: ?Ten¨ªa algo qu¨¦ perder? Sea cual sea el proceso o la decisi¨®n que yo tomara, resultar¨ªa con mi madre fallecida. Pude haber rechazado la encrucijada y preferir a la humanidad viva, pero visualic¨¦ el escenario donde ¨¦l me estuvo a punto de torturar. No ten¨ªa opciones. ¨¦l sigui¨® hablando, y perturb¨® mi pausa. Se apareci¨® a mi lado y me mir¨® con sus ojos brillantes y rojizos, que recordaba haber visto en la plena oscuridad. ¡°MUERES AQU¨ª, Y MUERES EN LA VIDA REAL; NO TIENES ANILLOS QUE TE RESPALDEN, NI OPORTUNIDAD DE SIQUIERA, BLANDIR TU PU?O HACIA M¨ª. SOLO TE QUEDA UN TRATO A SEGUIR, UNA VIDA NUEVA QU¨¦ COMENZAR, Y UN JEFE QU¨¦ BORRAR DEL C¨®DIGO¡±. Como hab¨ªa sido con el destino de los tres personajes, me rend¨ª al igual que Knuckles. Deduje que Sonix hab¨ªa cumplido su objetivo, y era el de perseguirme, para luego torturarme hasta dejarme sin esperanzas. Solo faltaba el golpe final que deb¨ªa terminarlo todo. Me dije a m¨ª mismo que ese sujeto me hab¨ªa humillado m¨¢s de lo ¨¦l se imaginaba; se aprovech¨® de mi propia humanidad y me hizo arrepentirme de mis actos. Seleccion¨¦ su parte espec¨ªfica del c¨®digo, donde aparec¨ªa el Eggmobile que, frente al escudo que nos recubr¨ªa, ahora era el Egg Spiker. Estaba, delante de m¨ª, el bot¨®n de eliminar al que acerqu¨¦ mi dedo con renuencia. Pero algo volte¨® la partida. Knuckles se apareci¨® e intent¨® darle un pu?etazo a Sonic.EXE; no obstante, la pared que yo hab¨ªa colocado, se asom¨® para impedir que su pu?o llegara a ¨¦l. En ese momento, permanec¨ª boquiabierto; no estaba confirmada mi hip¨®tesis de que ellos ten¨ªan libre albedr¨ªo. Tom¨¦ la misma l¨ªnea de c¨®digo de Sonic.EXE y cambi¨¦ de lugar para dirigirme al sitio del c¨®digo donde pod¨ªa darle el golpe final, y el erizo azul se volvi¨® hacia m¨ª. Antes de ¨¦l dirigirme el golpe, Tails se apareci¨® delante de m¨ª y gener¨® de nuevo aquella pared que me protegi¨®. Me las ingeni¨¦ para a?adir el golpe final, lo suficientemente definitivo como para que Sonix no se lo esperara: Hice que cada vez que ¨¦l se moviera, su vida no parara de reducirse a cero. De ese modo, quer¨ªa que ¨¦l tuviera que reiniciar la partida un mont¨®n de veces, y le fuera imposible arremeter contra m¨ª. Pero luego me di cuenta de lo poderoso que era ¨¦l, y fui hasta la misma l¨ªnea para permitir a los dem¨¢s personajes atacarlo. Hice un mont¨®n de cambios sin importar si corromp¨ªa el c¨®digo; yo solo quer¨ªa salvarme de alg¨²n modo. Pero, solo provoqu¨¦ que una est¨¢tica cubriera todo el escenario. El juego empezaba a corromperse, y era cuesti¨®n de tiempo para que los datos modificados comenzaran a ser incompatibles con los nuevos. Pensaba que era mi fin, hasta que el Eggmobile dirigi¨® hacia el mismo Sonic.EXE, y solt¨® una bomba cuya explosi¨®n cubri¨® todo el escenario hasta lanzarme y caer de espaldas a la pared. Una est¨¢tica me cubri¨®, y volv¨ª a despertar en el mundo real, at¨®nito. Intent¨¦ correr hacia la entrada, pero sent¨ª un golpe punzante en un ¨¢rea de mi hombro, junto a un estallido sordo. Era otro disparo, y cuando sent¨ª el dolor, me di cuenta de que tampoco pod¨ªa mover mi brazo. Al tiempo que sent¨ªa mi brazo semidormido y con la fr¨ªa sensaci¨®n de las hormigas camin¨¢ndome, el coraz¨®n buscaba sal¨ªrseme del pecho y el terror me hizo tomar la fotograf¨ªa de Kyle. Luego se lo mostr¨¦, con la esperanza de que pasara algo bueno. Pero no ocurri¨® nada en ese entonces, y ¨¦l me pate¨® la fotograf¨ªa. Me apunt¨® con su pistola, y me dijo las siguientes palabras: ¡°?QU¨¦ BUENOS AMIGOS HICISTE, TOM! ?FELICIDADES! PERO HAY ALGO QUE DEBES TENER EN CUENTA, Y ES QUE NUNCA DEJAR¨¢S DE VER MI ROSTRO. ?SE SUPONE QUE YO SOY UN DIOS! ?SE SUPONE QUE TODO EL MUNDO DEB¨ªA DE ESTAR BAJO MI MERCED! ?A ESO VINE, ESO LO PLANIFIQU¨¦, Y LO TEN¨ªA CALCULADO HASTA EN EL M¨ªNIMO DETALLE!¡±. Pero luego le respond¨ª que no me importaba lo poderoso que fuese, porque aunque no haya podido ganarle, mis acciones pasadas fueron las que contribu¨ªan a mi suerte de derrotarle. Pudo haberme matado antes, pero ¨¦l no ten¨ªa a nadie m¨¢s quien le ayude a ser libre. ¡°NO IMPORTA. TENGO OCHO COPIAS DE SEGURIDAD DE MI MUNDO, EN ESA COMPUTADORA, EN LA UNIDAD DE TU MAM¨¢, EN TU CORREO ELECTR¨®NICO Y TU PROPIO PORT¨¢TIL; YO ESTAR¨¦ EN TODAS PARTES, Y EN ALGUNA DE ELLAS. CR¨¦EME QUE SI YO NO VOY A SER LIBRE, ME ASEGURAR¨¦ DE QUE T¨² TAMPOCO LO SEAS; VOY A MATARTE A TI, VOY A MATAR A TU MADRE, Y ASEGURARME DE QUE TUS HERMANITOS SUFRAN EL MISMO DESTINO DE TU MEJOR AMIGO¡±. Acept¨¦ mi destino. Aunque me sent¨ª impotente, tambi¨¦n estuve a gusto de haber podido hacer algo importante por primera vez en mi vida: Ganarle la guerra, y haber hecho algo bueno para alguien m¨¢s, excepto a m¨ª mismo. Y un chasquido son¨®; para mi sorpresa, el seguro de la pistola estaba puesto. Cuando ¨¦l se dio cuenta, intent¨® quitarlo, pero su dedo vibraba como si estuviese resisti¨¦ndose. Luego su mano se acerc¨® m¨¢s a su rostro, poco a poco, mientras su expresi¨®n cobraba algo de humanidad. Las siguientes palabras que dijo, me llegaron al coraz¨®n: Ten¨ªan el tono y el timbre de una persona normal, y no de un sujeto que estaba pose¨ªdo. ¡°Cuanto dese¨¦ hacer esto, y no sabes cuantas veces lo ensay¨¦ cuando tomaba el valor de salvar a mi mejor amigo, Sonic. ?Qu¨¦ caprichosos son tus objetivos! ?Por qu¨¦ mejor no nos vemos en el infierno, de una vez por todas?¡±. Complet¨® las palabras de Sonic.EXE, haciendo ¨¦nfasis en ese ¡°fat¨ªdico¡± destino que ¨¦l hab¨ªa mencionado: Su verdadero destino fue lo siguiente que ocurri¨®. La pistola hizo un estallido, al tiempo que su cuerpo viajaba inerte a trav¨¦s de la habitaci¨®n; la sangre y los restos de su cerebro brotaban de su cabeza, mientras un silencio sepulcral me dejaba en shock. Mi mejor amigo, Kyle, se hab¨ªa sacrificado para poder salvarme. Luego de lo ocurrido, elimin¨¦ todo rastro de las copias que ¨¦l hab¨ªa puesto en el ordenador de mi madre. ?C¨®mo pod¨ªa Sonic.EXE volver a atraparme? ?C¨®mo pod¨ªa encontrarme a m¨ª, en dado caso? Con esas preguntas autorrespondidas, me re¨ª de la victoria. En ese mismo inc¨®modo instante donde elimin¨¦ la primera parte de las copias, me encontr¨® mi madre, junto al cuerpo inerte del otro. Con el paso de los d¨ªas, una atenci¨®n m¨¦dica para mis balas y un brazo que tardar¨¢ mucho tiempo en recuperar su movilidad, las heridas fueron sanando. La polic¨ªa me interrog¨® y alegu¨¦ defensa propia. Me soltaron sin dudarlo: Hab¨ªan dado con el arma que Kyle hab¨ªa robado y su enfermedad mental, junto a la ¡°trampa que dise?¨® en mi contra¡±. No me sent¨ª mal en enga?arlos sobre esto ¨²ltimo, porque no era momento de ser sincero cuando me hab¨ªa enfrentado a lo surrealista. Con los meses que pasaron, nunca volv¨ª a saber de aquella bestia; a excepci¨®n, claro, de sue?os fugaces que hab¨ªan abierto mis heridas. Lo ¨²ltimo que llegu¨¦ a visualizar, fue a ¨¦l, desde lejos, intentar acercarse a m¨ª sin ¨¦xito alguno; todo, porque sabote¨¦ su juego, y puedo suponer que los tres protagonistas son los que toman el control de ahora en adelante. Cabe la posibilidad de que ¨¦l halle la manera de zafarse, pues hab¨ªa tenido la suficiente inteligencia para burlar todo mi plan en la casa de Kyle. Pero, mientras eso no suceda, me asegurar¨¦ de compensar todos los da?os que comet¨ª en el pasado. Pasar tiempo con mi familia, y escuchar m¨¢s a mi coraz¨®n. Ahora que me s¨¦ el resultado de todo esto, me asegurar¨¦ de no repetirlo. Escribo esto en mi cuaderno de tomar notas, mientras me dirijo hacia la casa de mi madre para contarle lo que realmente sucedi¨®. Hab¨ªa sido en aquel momento cuando jugu¨¦ a ser un h¨¦roe. Aquel momento donde hab¨ªa terminado en el mism¨ªsimo infierno, y fui obligado a tomar una decisi¨®n que consider¨¦ descabellada. Ya no voy a vivir con miedo; la vida es demasiado corta para arrepentimientos. Atentamente: Tom. Fin.